Sentido y sensibilidad La 1

Sentido y sensibilidad

Sábado 21 de novieimbre a las 22.00 horas

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Para todos los públicos Sentido y sensibilidad - Capítulo 3 - Ver ahora
Transcripción completa

(HOMBRE) Vayan a sus puestos.

Marianne, es muy temprano.

Vuelve a la cama. Cogerás frío.

Acabaré pronto.

Marianne, ¿puedo preguntarte...? No, no preguntes nada.

Lo sabrás todo a su tiempo.

(JENNINGS) Cuánta gente había anoche.

No me extraña que se marcharan pronto.

Yo misma estaba al borde del desmayo.

Charlotte no debería haber estado allí

tan cerca ya de su confinamiento,

pero quería ir.

Le gustan tanto las fiestas...

El señor Palmer dijo que preferiría estar

en el agujero negro de Calcuta.

¿Y qué me cuentan de ese señor W?

¿Qué pensará de usted?

Lleva una semana esperando verlo y sale corriendo

antes de cruzar dos palabras con él.

Pruebe estos arenques marinados.

No, gracias, señora.

¿Quiere que le preparen otra cosa?

Una chica tan bonita como usted tiene que comer.

Ah, aquí llega el correo.

-Dos para usted, señora,

y una para la señorita Marianne Dashwood.

-Espero que la encuentre de su agrado, señorita.

(Pasos apresurados)

¡Oh, vaya!

Confío en que él no la haga esperar mucho más,

porque es muy triste verla tan pálida y abatida.

Espero que no haya

nada grave entre el señor W y ella,

solo una riña de enamorados.

Marianne y el señor Willoughby no son enamorados.

Y la luna está hecha de queso.

Vamos, querida Elinor, no llegué al mundo ayer.

En serio, señora, y discúlpeme, está usted en el error.

Si me disculpa, iré con ella.

(Puerta abriéndose)

Oh, Elinor, es peor...

de lo que había imaginado. Como si no lo hubiera conocido.

"Mi querida señorita: Me preocupa enterarme de que hubo algo

en mi comportamiento de anoche que no contó con su aprobación".

"Si he tenido la mala fortuna de hacerle creer algo más

de lo que sentía, le pido perdón".

"Mi afecto está comprometido hace tiempo en otra parte".

"Le devuelvo sus cartas como me pidió

y el rizo de pelo que tan amablemente me dio".

"Soy yo, querida señorita...". No puedo entenderlo, Elinor.

Éramos como dos mitades de la misma alma.

Es despreciable.

Marianne.

Si así es como es, estás mucho mejor sin él, créeme.

Si hubiera prolongado vuestro compromiso

meses antes de decidir ponerle fin...

No había ningún compromiso.

¿Qué?

Él no es tan indigno como tú crees.

Pero ¿te dijo que te amaba? Sí.

No.

No con esas palabras, pero todo lo que decía...

y hacía...

Sabía que yo le amaba

y me hizo creer que él me amaba a mí.

¿Me crees, Elinor?

Pues claro que sí.

Yo os vi juntos. Nadie habría dudado de vuestro amor.

Oh, Elinor, tengo que irme a casa.

¿Podemos irnos mañana?

¿Mañana? Sí.

Solo vine aquí por Willoughby, ¿y ahora ya a quién le importo?

A todos tus amigos y sería descortés irnos mañana.

Le debemos a la señora Jennings algo más que eso.

Solo unos días más.

No soporto seguir en Londres mucho más.

¿Cómo está?

Pobrecita.

Parece estar muy mal.

Charlotte está abajo.

Es la comidilla de todo Londres.

Él se va a casar con una tal señorita Grey,

que posee 50 000 libras. (LLORA)

Bien, pues le deseo con toda mi alma

que ella le rompa el corazón a él.

Querida Marianne, contrólate un poco.

¡Feliz Elinor, tú no puedes saber lo que sufro!

(LLORA DESCONSOLADA)

(Puerta abriéndose y cerrándose)

Escríbele tú a madre.

Sí.

Ahora mismo, si lo deseas.

(Carruaje)

¡Oh, es el coronel Brandon!

No puedo verlo, Elinor. Dile que no puedo verlo.

(Puerta cerrándose)

"Señorita Dashwood,

debo decirle algo que creo que su hermana debe saber".

¿Recuerda una conversación que tuvimos una vez

en la que le dije que su hermana

me recordaba a alguien que había conocido?

Lo recuerdo.

Era familia mía.

Nos criamos juntos de niños.

Es imposible contarle lo que...

Creo que lo éramos todo el uno para el otro.

A instancias de mi padre, se casó con mi hermano, pero...

él no la quería y...

los placeres de él no eran los que debían haber sido.

Yo estaba en las Indias Orientales cuando supe de su divorcio.

Cuando volví a Inglaterra, la busqué por todas partes.

Al fin, la encontré en un hospital para indigentes,

moribunda,

y tenía una niña,

una niñita de tres años...

que se convirtió en mi pupila.

¿Cuántos años tiene ahora?

Tiene solo 15 años.

Imprudentemente, como después resultó,

le permití ir a visitar a la familia de una amiga.

En febrero pasado,

desapareció.

La primera noticia que tuve...

fue la carta que recibí la mañana en la que planeamos un pícnic.

Por eso se fue de repente.

Había sido abandonada por su seductor...

y ahora ha dado a luz a su hijo.

Quizá adivine la relación.

Willoughby.

Ud. sabrá cómo decírselo a Marianne...

y cuanto necesite saber.

Lo siento mucho, Marianne.

Guillermo el Conquistador,

Guillermo Rufus,

Enrique I,

Esteban,

eh...,

Enrique II,

Ricardo I y el mal rey Juan.

¿Qué escribes?

¿Les dices que vengan a casa?

No. Creo que es mejor que Marianne no vuelva en una temporada.

¿Porque, si viene a casa, aquí todo le recordará a él?

Exactamente.

Reyes y reinas.

Ricardo II...

Willoughby es un villano, ¿verdad?

Reyes y reinas, Meg.

Si yo fuera su hermano y no su hermana,

lucharía con Willoughby y lo mataría con mi espada.

Pues me alegro de que no lo seas.

No quisiera verte condenada a la horca.

Ojalá fuera hombre.

Las chicas no podemos hacer nada.

Los hombres pueden hacerlo todo.

Nosotras solo sentarnos y esperar que cambie el mundo.

Creo que el coronel Brandon pasa mucho tiempo contigo.

Sí.

Deberías intentar cazarlo, claro que sí.

Y tendrías posibilidades.

Se te da bien atraer hombres.

Solo debes fijarte en los apropiados.

Pero la pobre Marianne...

me temo que está acabada.

Su brillo se ha acabado.

Pobre chica.

Lo ha perdido.

En cuanto...

a ataduras previas,

debes comprender que eso sería imposible.

La señora Ferrars tiene intenciones muy claras

para el matrimonio de Edward. ¡Oh!

La dama es la honorable señorita Morton.

¿La señorita Morton? Sí.

Con 30 000 libras.

Una unión muy deseable por ambas partes.

Pero el coronel Brandon sería un partido excelente.

En realidad, traigo una invitación para que cenéis con nosotros

mañana por la noche.

"Allí verás al coronel y a mi suegra, la señora Ferrars,

que ha expresado un interés por daros la bienvenida".

¡Qué maravilla que haya podido venir!

Imagínese...

que Anne y yo solo hemos llegado esta tarde

y nos han invitado a quedarnos toda la semana.

Compadézcase de mí, señorita Dashwood.

Aquí no hay nadie aparte de usted que pueda comprenderme.

Estoy temblando.

Dentro de un momento,

veré a la persona de la que depende toda mi felicidad.

¿Edward?

¿Él estará aquí? No, no.

Él se ve alejado por el amor extremo que siente por mí,

el cual no puede ocultar cuando estamos juntos.

¡Oh! Entiendo.

Me refería a la señora Ferrars, a quien algún día

espero llamar "madre". Ah.

O sea, que Willoughby se ha casado

y se ha ido de la ciudad.

-Sí, en verdad, madre.

-Para gran decepción de ciertas señoritas, tengo entendido.

-Querían cazarlo, madre,

pero Willoughby sabe mucho de eso...

y no estaba dispuesto a dejarse cazar si no era por una fortuna.

Esto es insufrible.

¿El señor Edward Ferrars se unirá a nosotros hoy, señora?

-No. Mi hijo mayor está con los Morton.

Quizá conoce usted a "lord" Morton.

No tengo el placer.

Una familia muy distinguida.

La honorable señorita Morton es una señorita muy bien educada

y excepcionalmente encantadora.

-¿Es usted amigo del campo, señor Ferrars?

Si es así, podemos ofrecerle muy buena caza...

y también pesca.

-Confieso que no me enamoran...

los deportes campestres, "sir" John.

Los modales campestres, por otra parte, pueden...

ser muy agradables, a su modo.

-Espero que no nos tome por paletas de campo, señor Robert.

En Plymouth, tenemos muy buenos pretendientes

y seguro que Edward fue muy feliz allí,

muy feliz en verdad. ¿No es así, Lucy?

-Vamos, Anne.

¿Cómo voy a saberlo?

Yo le oí decir que nunca había sido más feliz

que con nosotras en Norland.

-Señoras.

-Perdón.

(HOMBRE) No está muy lejos. No tardaremos.

¡Mi querida amiga!

¡Soy tan feliz!

Anoche tenía mucho miedo, pero la madre de Edward fue

encantadora conmigo.

Creo que le caí francamente bien.

Se mostró muy educada con usted.

¿Educada?

¿Usted solo vio educación?

Yo mi mucho más. ¿Sabe?

Creo que ya estamos en camino de asegurarnos su consentimiento.

Me alegro mucho por usted. (RÍE)

Pero me temo que la honorable señorita Morton

puede ser un obstáculo formidable.

¿La señora Ferrars no se ha empeñado

en que sea la novia de Edward? No conseguirá entristecerme.

La señorita Morton puede ser lo que sea,

pero él me hizo su promesa a mí,

no a ella...

ni a ninguna otra.

(Llaman a la puerta)

-El señor Edward Ferrars.

-Señorita Dashwood.

Elinor.

Señor Ferrars, ya conoce a la señorita Lucy Steele, según creo.

Eh...

Sí.

Por supuesto.

¿Cómo está usted, señorita Steele?

-Estoy bien, gracias.

-¿Y usted, señorita Dashwood?

Estoy bien, gracias.

Me alegra oírlo.

¿Y Marianne?

Se alegrará mucho de verlo.

Iré a decírselo. Disculpen.

¡Edward!

Sabía que vendría. ¡Marianne!

Lo esperábamos en casa de su hermana. ¿Por qué no vino?

Eh... Estaba...

ocupado en otra parte.

"Ocupado en otra parte".

¿Y eso era más importante que ver a unas queridas amigas?

-Quizá, señorita Marianne,

usted crea que los jóvenes nunca cumplen sus compromisos

porque no piensan cumplirlos al hacerlos.

Pues claro que no.

Estoy segura de que, fuere lo que fuere,

era un asunto de conciencia para Edward.

Él siempre cumple su palabra cuando la otorga.

-Y, como eso es cierto, lamento tener que dejarlas,

pero tengo un compromiso con mi hermana.

Debo ir allí enseguida.

Pero ¿volverá pronto? Muy pronto, espero.

Señorita Dashwood, Marianne, señorita Steele.

-Si va a casa de su hermana,

tal vez, quiera pasear conmigo, pues me esperan allí.

-Por supuesto.

Será un placer.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

No sé dónde puede haberse metido Lucy.

Me dijo que tenía que hacer un recado.

Le pregunté qué recado era.

Me dijo que no me preocupara. Nunca me cuenta nada.

¿Y dice usted que el señor Edward

llega hoy? -Sí.

Supongo que hará años que no lo ve,

desde que estudiaba con su tío.

-No. Lo hemos visto muy a menudo. Viene a vernos regularmente.

-¿En Plymouth?

¿Las visita en Plymouth?

-Sí, muy a menudo.

-¿Y por qué hace eso?

-Oh, viene a ver a Lucy, por supuesto.

¡No debería haber dicho eso! ¡Es un secreto!

-¿Qué es un secreto?

Exijo que me conteste.

-Pues que Lucy y Edward son enamorados.

Llevan prometidos estos cuatro años.

-¿Qué? -¡John!

¡John!

-No se enfaden. No es culpa mía. -¡John!

(Puerta abriéndose)

-¿Qué sucede? ¿Es el pequeño Henry?

-¡No, idiota, es ella!

¡Dígaselo!

¡Dígaselo!

¡Dígaselo!

(Puerta abriéndose)

-El señor Edward Ferrars y la señorita Lucy Steele.

-¡Oh, John!

-Madre, Fanny, ¿qué pasa aquí?

-¿Es cierto que estás prometido en secreto con esta joven?

-Anne, ¿qué has hecho?

-¡Lo siento! ¡Se me ha escapado!

-¡Contéstame!

-Sí, es verdad, madre.

Y te pido tu bendición para los dos.

-¿Mi bendición?

Te lo ruego, escúchame bien.

Si no abandonas ese plan ridículo, no recibirás nada de mí.

Nada en absoluto. ¿Me entiendes?

Tu hermano recibirá toda tu herencia

y tú puedes morirte de hambre en la calle por lo que a mí respecta.

Señorita Steele,

ya no es bienvenida aquí.

Márchese inmediatamente.

-Si echas a Lucy de aquí, madre, yo también debo irme.

-Vete pues.

No tengo nada más que decirte.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(Puerta abriéndose)

¿Cuánto tiempo hace que lo sabes?

Me lo dijo Lucy en Barton Park.

¿Cómo has podido soportarlo?

Lo he soportado porque tenía que hacerlo.

Y me alegro de haberte ahorrado saber lo que sentía.

Ahora puedo pensar y hablar de ello

sin demasiada agitación.

Le deseo mucha felicidad.

Si tú puedes decir eso,

quizá es que no sentías tanto después de todo.

¿Crees que no era tanto de verdad?

Marianne,

hace cuatro meses que llevo esto preso en mi mente

sin tener la libertad de hablar de ello con nadie.

He tenido que escuchar una y otra y otra vez

las esperanzas y el júbilo de Lucy Steele.

Me he visto separada de Edward para siempre.

He soportado la descortesía de su hermana

y la... la insolencia de su madre.

He sufrido todo el castigo tremendo

de un cariño sin disfrutar de ninguna...

de ninguna de sus ventajas.

Quizá no lo haya mostrado, Marianne,

pero déjame asegurarte que he sido muy... infeliz.

¡Rápido, rápido!

¡Oh, están ahí!

¡Charlotte ha tenido un bebé,

un niño precioso,

y nos vamos todas a casa, en Cleveland!

Yo iré delante y el coronel las acompañará a ustedes.

Está en el salón

y desea especialmente hablar con usted, señorita.

Creo que tiene un favor que pedirle.

El coronel Brandon me da un medio de vida.

¿Puede ser posible?

Pero si apenas me conoce.

Nos ha oído hablar mucho de usted...

a Marianne y a mí.

Sabe cuánto lo...

Nuestra gran opinión de usted.

O sea, que esto es gracias a usted.

No.

A sus propios méritos.

Bien.

Les estoy profundamente agradecido a él y a usted, Elinor.

Siempre que nos hemos visto,

me ha parecido imposible decir lo que de verdad pienso y siento.

Sí.

Y ahora más que nunca. Sí.

¿Por qué no tiene mala opinión de mí?

Usted nunca me engañó.

Y, cuando me enteré,

cuando supe de su compromiso,

lo entendí todo.

Usted no ha hecho nada malo.

Yo no tendría tan alta opinión de usted...

si hubiera actuado de otro modo.

Gracias.

Adiós.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

Gracias.

Bienvenidos a Cleveland.

Aquí está el pequeño señor Palmer para recibirlos.

Oh, Elinor.

No dejo de pensar en esa pobre chica y su niño.

¡Qué criaturas tan extrañas son los hombres!

Sí, en verdad.

¿Qué quieren de nosotras?

No puedo responderte.

Quizá no nos ven como a personas, sino como a unos juguetes.

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

¿Dónde está su hermana?

Espero que en la biblioteca.

No, no está.

¿Alguien la ha visto desde el desayuno?

Palmer, ¿ha visto a la Srta. Marianne?

Ha ido a caminar.

Solo el diablo sabe adónde habrá ido.

¡Arre!

¡Marianne!

¡Marianne!

¡Marianne!

¡Marianne!

¡Marianne!

¡Arre!

Está muy fría. Hagan fuego en su habitación.

Hay que desnudarla y frotarla bien.

He visto esto muchas veces.

Hagan el fuego, vamos.

Las dejaré.

Dese prisa, el tiempo es vital.

Sí, gracias.

(Reloj de pared)

(Reloj de pared)

(Reloj de pared)

¡Pobre señorita Marianne!

Tiene más infortunios de los que le corresponden.

¿Cómo está?

Se ha recuperado un poco.

Ha pedido verlo, coronel.

(Puerta abriéndose)

(GIME)

Marianne.

(GIME)

(HOMBRE) Tiene una fiebre muy alta...

y temo que sus pulmones estén congestionados.

Parece que el mal...

tiene una tendencia pútrida.

-¡Pobre chica!

-No hay nada más que pueda hacer por ella ahora.

La fiebre se acerca al punto de crisis.

(GIME)

(Pasos acercándose)

Coronel Brandon, creo que...

Si pudiera enviar a un hombre... a buscar a mi madre...

Ella debería estar aquí cuanto antes.

Por supuesto. Iré yo mismo.

Eh.

¡Oh, Marianne!

"...con oleadas de amor perdido".

Señorita, hay un caballero abajo que pregunta por usted.

¿Un caballero?

Señorita Dashwood.

No tengo tiempo para esto.

Por favor, espere. Quiero explicarle.

Quiero disculparme,

pedir perdón.

Señor Willoughby,

no es bienvenido aquí.

Quizá no cambie su opinión de mí, pero vale la pena intentarlo.

Cuando llegué a Devonshire y conocí a su hermana,

confieso que solo pensaba en pasarlo bien,

pero, en contra de mi voluntad,

me enamoré sinceramente de ella...

y tomé la decisión de desposarla.

Por desgracia,

ocurrió una circunstancia.

¿Una circunstancia? Sí.

Una circunstancia desafortunada.

Mi tía...

fue informada de un suceso,

una aventura,

una vinculación. Ud. conoce la historia.

Así es, una niña,

una chica inocente de solo 15 años a la que usted abandonó sin dudar.

Como yo era un libertino, ella debía de ser una santa, supongo.

Pero no intento justificarme.

¿Y qué le dijo su tía?

Me expulsó de sus favores...

y de su casa. Me dejó casi sin un penique, con deudas

y sin recursos. Y se fue a Londres

a buscar una esposa rica. ¿Y qué podía hacer?

Podía haberse portado bien con la pobre chica que abandonó...

y haberle dicho la verdad a mi hermana.

¿Recuerda la carta de Londres?

Sophia me dictó cada palabra.

¿Sabe cuánto sufrí escribiendo esas palabras,

cuánto sufro viviendo con una esposa a la que detesto?

Trató a mi hermana con crueldad y falsedad, y habla de su esposa

con desprecio. No merece su compasión.

Sabía que no la amaba cuando nos casamos.

¿Me compadece ahora, señorita,

o lo que he dicho no ha servido de nada?

Usted tenía el amor de mi hermana...

y ahora lo ha perdido para siempre.

Y yo me alegro de ello. Usted me desprecia.

Ella nunca estará más lejos de usted que ahora.

(Pasos alejándose)

(Puerta cerrándose)

¡Está bien! ¡Ha salido de peligro! ¡Se recupera!

¡Oh!

¡Gracias a Dios!

"Willoughby".

Todavía me cuesta creerlo.

¡Cómo nos engañó a todas!

También se engañó a sí mismo.

Quería creer en sus...

palabras hermosas,

igual que quería yo.

¡Oh, madre, cómo me alegra volver a casa!

El coronel Brandon es un hombre excepcional.

Lo es.

¡Cuánta tristeza ha conocido!

Se mantuvo fiel a su primer amor

incluso después de que la separaran de él,

incluso después de que muriera.

El verdadero romántico es él.

No es lo que decimos

o sentimos lo que nos hace ser como somos.

Es lo que hacemos...

o dejamos de hacer.

Muy cierto.

(Música de Martin Phipps)

¡Marianne, ya me sé todos los reyes y las reinas de Inglaterra!

¿Quieres oírlos?

¡Me encantaría!

Guillermo el Conquistador, Guillermo Rufus,

Enrique I, Esteban,

eh..., Enrique II,

Ricardo I y el mal rey Juan.

¿Por qué se marcha ahora que lleva ventaja?

Los grandes domadores de caballos

se muestran gentiles y luego se alejan.

Nueve veces de cada diez, el caballo salvaje los sigue.

Elinor, cuando recuerdo mi conducta del otoño pasado...

Fui una tonta para mí misma y desconsiderada con los demás.

No puedes comparar tu conducta con la de él.

No, pero la comparo con la que debería haber sido.

La comparo con la tuya.

Espero ser más sabia ahora.

Estoy decidida a empezar estudios serios.

El coronel Brandon me ha prometido que puedo ir a Delaford

cuando quiera a coger libros y a practicar con su piano.

¡Es tan generoso!

La dejo que explore.

Búsqueme cuando esté preparada.

Gracias.

(Puerta cerrándose)

Venga.

Perdón, señorita Elinor.

La señora Ferrars le envía saludos.

¿Señora Ferrars?

La antigua señorita Lucy Steele.

Me la he encontrado hoy en Exeter.

Ha dicho que lleva una semana casada...

y me he permitido desearle felicidad.

Gracias, Thomas.

¡Oh, Elinor!

Es solo lo que esperábamos,

nada que deba sorprendernos.

Y, dentro de poco, será como si no hubiera pasado nada,

lo cual, en cierto modo, es verdad.

¿Entramos?

(Música de Martin Phipps)

¿Elinor?

¿Qué?

Estoy bien, madre.

Soy feliz.

Estoy plenamente satisfecha.

(Música de Martin Phipps)

Elinor.

El coronel me ha pedido que me case con él.

¿Y qué le has respondido?

Le he dicho que sí.

No te enfades conmigo.

¿Y por qué me voy a enfadar contigo?

Porque me creí tan enamorada de Willoughby.

Porque te he causado mucho dolor y problemas.

Porque yo seré feliz cuando tú eres infeliz.

El coronel Brandon es un hombre excelente y le debemos mucho,

pero no debes casarte con él por gratitud.

No lo hago, Elinor.

Mis sentimientos por él han cambiado mucho.

Le amo, Elinor.

Entonces, me alegro mucho por ti.

Me gustaría que tú también fueras feliz.

A mí también.

Tengo que ver si yo también encuentro un coronel.

(Relincho)

(Trote de caballo)

¡Es Edward!

¡Elinor, Elinor, es Edward!

¡Elinor! ¡Elinor!

Edward está aquí.

¡Ay, querida mía!

(Puerta abriéndose)

El señor Edward Ferrars, señora.

Edward, estamos encantadas de verlo.

¿Puedo felicitarlo?

Gracias.

Espero que la señora Ferrars esté bien.

Sí, sí, bastante bien, gracias.

¿La señora Ferrars está en Exeter?

No. Mi madre está en la ciudad.

Me refiero a la señora de Edward Ferrars.

¿No querrá decir la señora de Robert Ferrars?

¿No se han enterado? Mi hermano se ha casado con Lucy Steele.

Cuando mi madre traspasó mi herencia a Robert,

la señorita le traspasó también su afecto,

liberándome así de mi compromiso.

-Y ahora puede casarse con Elinor.

-¡Señorita Dashwood! ¡Elinor!

He venido aquí sin ninguna expectativa.

Después de todo, tiene todo el derecho

a echarme de aquí ahora, pero no puedo irme

sin comunicarle la intensidad de mis sentimientos por usted.

La amé en Norland... casi desde el primer encuentro.

No podría expresárselo entonces,

pues estaba vinculado por mi promesa a Lucy,

pero creo que usted lo percibió y se sintió confusa y herida

por mi falta de sinceridad con usted.

Déjeme ser sincero ahora.

Mi amor por usted ha crecido...

desde el primer día que la vi.

Elinor, sé que no tengo derecho a esperarlo,

pero debo preguntárselo.

¿Puede perdonarme?

¿Puede amarme?

¿Se casará conmigo?

(RÍE)

(Música de Martin Phipps)

Sentido y sensibilidad - Capítulo 3

21 nov 2020

Brandom y Willoughby se baten en duelo por todas las cuentas pendientes, secretos que Brandom confiesa a Elinor para proteger a Marianne. Edward se despide de Elinor antes de cumplir con su compromiso de matrimonio. Marianne cae gravemente enferma y todos temen por su vida.

Contenido disponible en España hasta el 28 de noviembre de 2020.

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