Sentido y sensibilidad La 1

Sentido y sensibilidad

Sábado 21 de novieimbre a las 22.00 horas

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Para todos los públicos Sentido y sensibilidad - Capítulo 2 - Ver ahora
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(Violín)

(Aplausos)

No sabía que usted bailaba.

Quiero hablar con usted, Willoughby.

En privado.

Por supuesto.

¿Y bien?

¿Qué intenciones tiene con Marianne?

¿Cómo dice?

Me ha oído perfectamente. ¿Mis intenciones?

¿Qué derecho tiene a preguntármelo?

No es usted pariente de la dama.

¿Está bajo su protección?

Me preocupan sus intereses.

Ah, conque es eso.

Déjeme preguntarle algo.

¿Y las suyas con respecto a Marianne?

Cualesquiera que sean,

son completamente honorables.

¿Puede decir lo mismo?

No es culpa mía que Marianne prefiera mi compañía a la suya.

Estamos próximos en edad, temperamento y gustos.

En resumen, en todo.

Lo compadezco, pero es lo que hay.

Y, respondiendo a su pregunta,

sí, claro que mis intenciones son completamente honorables.

Y ahora tendrá que disculparme.

(Risa)

¡Qué feliz soy, Elinor!

Sí, creo que eso lo sabemos todos.

Creo que desapruebas mi comportamiento.

Pero ¿qué quieres que haga?

He sido abierta y sincera cuando debería mostrarme reservada,

en vez de quedarme sentada y hablar solo del tiempo.

Nadie espera eso de ti,

pero ser tan abierta en tus preferencias por Willoughby,

hasta el punto de rehusar bailar con nadie más...

¿Por qué ocultar mis sentimientos? Son sinceros y honrados.

No te enfades conmigo, Elinor.

Me gustaría que tú fueras tan feliz como yo.

Yo estoy satisfecha.

No lo estás, sabes que no.

¿Por qué no viene Edward?

Supongo que porque tiene otras obligaciones.

O quizá prefiera estar en otro sitio.

¿Cómo puedes mostrar tanta calma, Elinor?

¿Serviría de algo mostrarme agitada?

¿Tengo que acostarme sollozando y gritar su nombre?

Es mejor no desear con fervor algo que no puede ocurrir nunca.

Pues déjame a mí desearlo por ti.

SU AFECTUOSO AMIGO EDWARD FERRARS

¡Elinor!

¡Elinor!

¡Elinor!

(Relincho)

¡Elinor!

(Risa)

¿Verdad que es preciosa, Elinor?

Es el mejor regalo que pudiera desear.

La he criado yo mismo, señorita.

Dócil, de buen genio y educada para llevar a una mujer.

Espero que la comparta con su hermana.

Creo que les gusta montar.

¿Qué le parece? ¡Oh! Es una criatura adorable.

Imagínate, Elinor, qué delicia cabalgar por las colinas con ella.

Sí. Y es muy generoso por su parte, señor Willoughby,

pero Marianne no puede aceptar un regalo así.

Elinor, ¿por qué no?

Por razones prácticas... y también de decoro.

Disculpe, señor Willoughby. ¡Elinor!

Espere aquí.

¿Por qué no puedo tener un caballo?

Porque no puedes mantenerlo.

No tenemos dinero para establos, para pastos.

Precisarías un sirviente para cuidarlo y otro caballo para él.

Esa idea es imposible.

No lo es. Seguro que podemos. Madre, ¿no podemos?

Me... parece muy severo, Elinor.

¿Y si economizamos en otra cosa?

Ya economizamos en todo, madre.

Apenas podemos permitirnos la carne, el azúcar y el té.

Ya somos pobres.

¿Quieres ser indigente? Ya es suficiente.

Pero es muy humillante tener que rehusar.

El señor Willoughby lo entenderá cuando comprenda la situación.

Y no sería decoroso aceptar semejante regalo

de quien apenas conocemos. ¿"Apenas conocemos"?

Yo lo conozco mejor que nadie en el mundo excepto madre y tú.

Y, en este momento, lo comprendo más que a ti.

Muchachas.

Señora Dashwood.

Perdóneme. No hay nada que perdonar.

Sí. Las he colocado a ambas en una posición incómoda.

He sido desconsiderado.

Debí pensarlo mejor...

y le suplico que me perdone.

Pero, Marianne, el caballo sigue siendo suyo.

Yo lo guardaré...

solo hasta que usted me lo reclame.

Y, cuando salga de Barton para ir a su propia casa,

Reina Mab la estará esperando.

Por favor, déjeme...

Willoughby.

No tiene tijeras. Ah.

He traído unas especialmente con ese propósito.

(Música de Martin Phipps)

(Puerta abriéndose)

He oído ruido fuera.

¿Puedo quedarme contigo?

Si no haces ruido.

Marianne está durmiendo.

Tenía un poco de miedo.

Probablemente, sería un zorro.

He pensado que podían ser lobos.

No hay lobos en Inglaterra...

desde hace 100 años.

A lo mejor, queda alguno.

Si quedan, no dejaré que se acerquen.

¡Deja de reírte de mí! Pues duérmete.

¿Te gusta vivir aquí, Elinor?

Sí, no está mal.

No es tan bonito como Norland, ¿verdad?

Es diferente.

Todas echamos de menos Norland.

Pero piensa...

que mañana estamos invitadas a un pícnic en Delaford.

Y me han dicho que el coronel Brandon...

tiene melocotones y fresas en sus invernaderos.

¡Melocotones y fresas! Sí.

Piensa en esas delicias y duérmete ya.

Bien. -Vamos, niños.

-Marianne irá con Willoughby. En su calesa, solo caben dos.

¿Quién irá conmigo y quién con Brandon?

-¡Coronel Brandon!

-¿Qué sucede?

Lamento tener que posponer nuestra expedición.

Me reclaman asuntos personales urgentes. Debo partir ya.

-Coronel Brandon, no nos decepcionaría así, ¿verdad?

-¿No puede retrasar el viaje? Ni una hora.

Tendrán que disculparme.

-Pues es una lástima.

¿Qué asuntos serán esos?

-Hay quien no puede soportar una salida de placer.

Tendría miedo de resfriarse y ha inventado eso para escullirse.

Es muy duro con el coronel, señor Willoughby.

¿En tan baja estima lo tiene?

Nos ha prometido un pícnic y ha roto su promesa,

y seguro que ha sido por mal humor.

Espero que no tenga a alguien enfermo.

Sea lo que sea, no dejemos que Brandon nos estropee el día.

Al menos, podemos pasear y disfrutar el aire fresco.

-Excelente.

Bien dicho, Willoughby.

-Vamos, muchachos, arriba.

¿Vamos en procesión o cada uno a su paso?

-Alcáncenos si puede, "sir" John.

¡Vamos!

-¡Oh!

Apuesto a que no volveremos a verlos en una o dos horas.

Bienvenida a Allenham.

¡Oh!

¡Qué hermoso!

Esperaba que le gustara.

Tenía una razón personal para confiar en que así fuera.

¿Quiere verla por dentro?

Por supuesto que sí,

pero ¿nos espera su tía?

Está fuera, de visita. Ah.

Y si no le importa ir sin carabina...

¿Cree que me importan esas cosas?

Detesto los convencionalismos.

Yo también.

¡Oh!

Está increíblemente descuidada.

Mi tía apenas mantiene utilizable una estancia.

Pero unos cuantos miles de libras y recuperaría su antigua gloria.

Me recuerda al palacio de "La bella durmiente".

Exactamente.

¿Cómo no se me ha ocurrido antes?

Esperando que la despierten.

Marianne.

Creo que debo llevarla de vuelta.

Seguro que les ha ocurrido una desventura.

Debería enviar a alguien.

¡Ahí llegan por fin!

¡Gracias a Dios!

¿Todo bien?

Ciertamente, sí, diría yo.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Os lo habría dicho, pero yo quería ver su casa

y él quería mostrármela.

Si hubiéramos hecho algo malo, lo habría sentido así.

Te ha expuesto a comentarios impertinentes

de "sir" John y la señora Jennings.

¡Elinor, a mí no me importa lo que piense esa gente!

Pero no quiero tu desaprobación.

Yo no te desapruebo.

Solo a una parte de tu conducta.

Quizá haya sido mala idea,

pero, Elinor, yo lo amo.

(WILLOUGHBY) "He sentido una presencia que me perturba

con la alegría de pensamientos elevados".

"Una sensación sublime de algo

mucho más profundamente sumergido...

que mora en la luz de soles ponientes,

el redondo océano...

y el aire viviente".

Muy bella.

¿Por qué no anuncian su compromiso?

Todo sugiere que se han prometido en privado.

¿Por qué no hacerlo público?

Yo sé que están prometidos.

Lo sé porque él tiene un mechón de pelo de ella.

Lo vi cogerlo, luego lo besó y lo envolvió en su pañuelo.

Margaret, dile a Marianne que es hora de entrar.

¿Cómo le permite Marianne tales intimidades sin estar prometidos?

Quizá el matrimonio no sea posible por el momento,

pero eso no es razón para que él no declare sus intenciones.

Señora Dashwood.

Mañana iré a presentar mis respetos a mi tía.

Espero que me permita venir por la tarde, a las cuatro.

Para una conversación con Marianne y para hablar con Ud.

Sí, sí, por supuesto.

Gracias.

(MEG) Estoy cansada.

¿Por qué la gente me obliga a ir de paseo con ella?

Porque adoramos tu compañía, querida.

Yo diría que ya son casi las cuatro y media. ¿Tú no, Elinor?

Mirad, el caballo de Willoughby.

¡Ten cuidado, Meg!

Marianne, estamos en casa.

¿Le sucede algo? ¿Está enferma?

Espero que no.

Está algo alterada... y yo, profundamente decepcionado.

Decepcio...

¿Lo ha rechazado? ¡Madre!

Mi decepción es porque no puedo seguir más tiempo en Devonshire.

Ah.

Mi tía ha ejercido el privilegio de los ricos sobre mí

y me envía a Londres.

¿Y debe partir enseguida? Casi en este momento.

¡Qué lástima!

Por supuesto, debe cumplir sus deberes con su tía,

pero seguro que no le llevará mucho tiempo, ¿no?

Lo siento, pero no tengo intención de volver aquí en breve.

Mis visitas a Allenham no se repiten en el periodo de un año.

Bien.

No lo presionaré para que regrese inmediatamente.

Solo Ud. juzga hasta dónde complacería eso a su tía.

Señora Dashwood,

mis compromisos en el presente son de tal naturaleza

que no me atrevo a esperar poder regresar

en un futuro inmediato.

Adiós.

¡Willoughby! ¿Cuándo volverá?

¡Marianne querrá saberlo!

¡Willoughby!

Creo que sé lo que pasa.

Su tía desaprueba su cariño por Marianne...

y se ha inventado esa visita a la ciudad

para alejarlo una temporada,

y, como él depende de ella, tiene que aceptar.

¿Y por qué no nos lo ha dicho?

Por delicadeza. No quería hablar mal de su tía.

Podía haber explicado su situación, si es que es esa,

sin hablar mal de nadie.

¿Y cuál es tu explicación?

¿Dudas de su amor por Marianne?

Nadie podría dudar.

No puedo entenderlo.

Si yo fuera todavía la señora de Norland,

nadie trataría así a mis hijas.

¡Oh, mi pobrecita querida!

¡Oh!

Perdóname, madre.

Ha sido la sorpresa repentina. No sabía que se marchaba.

Estoy segura...

Estoy segura de que encontrará el modo de volver pronto.

(Música de Martin Phipps)

Elinor, ¿tú tampoco puedes dormir?

No. Margaret se ha venido conmigo. ¡Oh!

Y ya sabes cómo se mueve en sueños.

He bajado a por un vaso de agua.

¿Quieres algo, madre?

No, gracias, querida.

¿Qué escribías cuando he llegado?

Solo una carta.

¿A John? Sí.

No.

Estaba despierta y no podía quitarme de la cabeza

por qué no habrá venido Edward,

y he decidido escribir e invitarlo directamente.

Madre, no debes hacer eso.

Pero ¿por qué no? Es amigo nuestro, amigo de verdad,

pero quizá piense que no tuvo suficiente invitación

para justificar su venida.

Ya sabes que es tímido y cohibido.

No.

Sabe que es bienvenido... y dijo que vendría pronto.

Entonces... Si se retrasa o si no viene,

tendrá buenas razones.

¿Qué buena razón tendrá para no venir a visitarnos?

No lo sé, pero tiene que haber una explicación.

Y te suplico que no lo avergüences imponiéndole una visita.

No queremos que venga con renuencia, de mala gana.

Edward jamás se mostraría renuente o reacio a vernos.

Entonces, por favor, déjalo que venga a su tiempo.

Buenas noches, madre.

(Puerta abriéndose)

"Porque he aprendido a mirar la naturaleza,

no como en la hora de la desconsiderada juventud,

sino oyendo la música silenciosa y triste de la humanidad".

Eso me lo enseñó Willoughby.

Quizá sería más fácil si intentaras no pensar tanto en él.

¿Cómo voy a hacer eso?

Él está conmigo en todo momento. Está en mí, Elinor.

Eres muy extraña.

A veces, me pregunto cómo sería ser como tú.

Muy aburrido, sin duda.

¡Mirad, viene alguien!

¡Es Willoughby! ¡Sé que es él!

Marianne, espera, no creo que sea él.

Elinor, es Willoughby.

Sabía que vendría pronto.

(Relincho)

¡Es Edward!

¡Esperadme!

Solo puedo quedarme esta noche.

Espero no ser menos bienvenido por eso.

¿Viene directo desde Londres?

No. He pasado dos semanas en Devonshire.

¡Ah!

Sí. Fui...

a visitar a unos viejos amigos...

cerca de Plymouth, por mis pecados.

¿No ha sido una visita alegre? No,

aunque la culpa de ello solo es mía.

Soy feliz de volver a verla.

Y yo también.

¿Cómo le sienta Devonshire?

Muchos paseos agradables, presumo.

¿Los Middleton son amables? Será buena compañía.

No, en absoluto. No podríamos estar peor situadas.

¿Cómo puedes decir eso?

Los Middleton han sido muy buenos con nosotras.

"Sir" John es el más amable de los anfitriones.

¿Has olvidado los días agradables que hemos pasado?

No, ni los momentos dolorosos.

-Estamos todas tristes porque Willoughby se fue.

-Ah, bien. Entiendo.

Y bien, Edward,

¿qué intenciones tiene su madre para Ud.?

¿Tendrá que ser un gran orador a su pesar?

No. Creo que hasta ella se ha convencido ya

de que no estoy destinado a la vida pública.

Mi hermano Robert es el idóneo.

¿Y en qué campo se distinguirá usted?

Ni lo intentaré.

No quiero ser distinguido.

Para nosotras, es distinguido.

¿Y qué tienen que ver la riqueza o la grandeza con la felicidad?

La riqueza tiene que ver mucho con ella, creo.

¡Elinor, qué vergüenza! ¿No somos felices?

¿No hemos sido felices aquí siendo tan pobres como somos?

Sí.

Y creo que seríamos aún más felices si tuviéramos dinero.

-Me gustaría que alguien nos diera 1000 libras a cada una.

Sí, serían muy bienvenidas.

Elinor, tú no tienes alma.

Tal vez, no,

pero me gusta pensar que tengo sentido común.

¿Ud. qué opina, Edward?

¿El dinero tiene que ver con la felicidad?

-El dinero puede resolver algunos problemas, ciertamente.

Para otros, es completamente inútil.

Edward,

parece usted infeliz.

¿Sí? Perdóneme.

Soy proclive a estos humores sombríos a veces.

Quizá no debería haber venido,

pero quería verlas a todas.

Y somos muy felices de que haya venido.

-Hemos esperado y esperado que viniera.

-Siento haber tardado tanto.

Nunca lo había visto llevar anillo, Edward.

¿Ese pelo es de su hermana?

Recuerdo su cabello más claro.

(TITUBEA) Sí, el cabello es de Fanny.

El engarce le da un color diferente, supongo.

(Trueno)

Creía que era Thomas, el sirviente.

Ha ido al pueblo.

He visto los troncos. Me gusta este trabajo.

Un hombre puede aliviar sus sentimientos.

Y tienen muy poca ayuda aquí.

Nos arreglamos.

Sí, pero si...

¿Qué pasa? Nada.

Nada de lo que pueda hablar.

No debería haber venido.

Adiós.

Adiós.

El cabello del anillo de Edward era tuyo, ¿no?

Eh...

Parecía mi pelo,

pero él nunca me pidió un rizo.

Estoy segura de que aún te quiere tanto como siempre.

¿Te ha dicho algo?

¿Te ha hablado de su amor?

No.

¿Para qué ha venido sino para declararse a ti?

No lo sé.

¡Hola! ¡Hola!

Les traemos extraños.

¡Hola! ¡Hola!

¿Dónde están todas?

¿Nunca vamos a poder estar solas?

-¡Ah, están ahí!

Tenemos una gran sorpresa.

Estos son mi otra hija, Charlotte,

y su esposo, el señor Palmer.

No sabía que serían ellos.

Hemos oído el carruaje

y hemos pensado que había vuelto el coronel Brandon.

-¡Oh, qué lugar tan encantador!

Me encantan las casitas.

¿A ti no, amor mío?

-Yo quería que Charlotte se quedara descansando en casa,

pero ha querido venir.

Estaba deseando verlas.

Pronto tendrá que recluirse, ¿sabe?

Y nuestras sobrinas, las señoritas Steele,

llegarán esta tarde.

La señorita Lucy Steele

está impaciente por conocer a las señoritas Dashwood.

-Así que...

tienen que venir a Barton Park a cenar.

Y nada de peros.

Les enviaré un carruaje a las cuatro en punto.

Vamos, Palmer.

-Ese techo está muy torcido.

Señorita Dashwood, señorita Marianne,

señorita Margaret Dashwood,

permítanme presentarles a mis primas segundas por matrimonio,

las señoritas Steele.

¿No creen que son unas muchachas muy bellas?

-¡Oh, "sir" John, por favor!

¿Y qué le parece Devonshire, señorita?

¿Ha encontrado ya pretendiente?

Supongo que no habrá tantos como en Sussex.

-Anne, ¿es preciso que siempre hables de eso?

-A algunas señoritas no les interesan,

pero son bastante agradables,

si visten elegantes y son educados.

Yo no soporto verlos sucios y desagradables. ¿Y usted?

Eh... No.

Nos han contado la conquista de su hermana

y que Willoughby es el pretendiente más elegante que se puede desear

y prodigiosamente atractivo.

Será magnífico que se case tan joven.

Y espero que usted tenga la misma suerte pronto.

Pero quizá tenga ya un amigo escondido.

-En verdad que sí.

Y ha estado por aquí hace muy poco.

-¿Y cuál es su nombre?

-Es un gran secreto,

pero todos sabemos que empieza por F,

aunque no puedo decir nada más.

-Ferrars.

-Nosotras conocemos a un señor Ferrars.

Es muy agradable. Lo conocemos muy bien.

-¿Cómo puedes decir eso, Anne?

Lo hemos visto un par de veces en casa de mi tío,

pero no podemos pretender que lo conozcamos muy bien.

-¡Oh! Siempre digo lo que no debo.

-Sí, es verdad.

El tiempo está mucho más soleado.

Me pregunto, señorita Dashwood...

¿Quiere hacerme el honor de tomar el aire conmigo?

Supongo que encontrará extraña mi pregunta, señorita Dashwood,

pero ¿conoce a la madre de su cuñada,

la señora Ferrars?

No, no la he visto nunca.

No sabía que tuviera relación con esa familia.

Oh, señorita Dashwood,

si me atreviera a contárselo todo,

se sorprendería mucho.

La señora Ferrars no es nada mío en el presente, pero...

puede que llegue un día en el que estemos íntimamente relacionadas.

¿Qué quiere decir?

¿Conoce usted al señor Robert Ferrars?

No, a él no. No le he visto en mi vida.

Es... su hermano mayor.

Estamos prometidos.

¿El señor...

Edward Ferrars?

Por supuesto que se sorprende,

porque tenía que ser un gran secreto.

La única de mi familia que lo sabe es Anne y...

sería terrible que se enterara su madre.

Yo no tengo fortuna...

y creo que ella es una mujer muy orgullosa.

¿Puedo preguntar si su compromiso es de hace tiempo?

Llevamos prometidos cuatro años.

¡Cuatro años! Sí.

Lo conocí en casa de mi tío.

Es un escolar y Edward estaba a su cuidado.

Como vive en Londres,

apenas nos vemos.

Escribirnos es nuestro único consuelo,

excepto porque tengo su retrato...

y él tiene un rizo de mi pelo que le di yo engarzado en un anillo.

Me pregunto...

si lo vería usted.

Lo vi, sí.

¿Y promete que no dirá ni una palabra de esto a nadie?

Señorita Dashwood.

Elinor.

¿Lo promete?

Yo no he buscado su confidencia, señorita Steele,

pero su secreto está a salvo conmigo.

¿Qué te ha dicho Lucy Steele en esa conversación tan larga?

Nada importante. Me ha...

hablado de sus esperanzas y sueños para el futuro.

Ah, qué poco interesante.

Sí, bastante poco.

Marianne, Elinor,

estoy pensando pasar un mes o dos en Londres

y sería un gran placer contar con su compañía.

¡Madre!

Es muy amable, pero nuestra madre no puede prescindir de nosotras.

Claro que sí. Creo que es un plan excelente.

Preferiría quedarme aquí, madre.

¿Qué formidable obstáculo nos va a presentar mi querida Elinor?

No quiero oír ni una palabra sobre el gasto.

A mí me gustaría ir a Londres. Pues claro que sí.

Y creo que todos sabemos por qué.

Y la señorita Elinor tendría una razón igual de buena

si se mostrara sincera.

Madre, ¿lo deseas de verdad?

Insisto en ello.

¡Oh!

Vamos, señorita Elinor.

Puede ver que su hermana ansía ir

y también ansía su compañía.

No más objeciones.

Su madre y yo ya lo hemos hablado.

Irán a la ciudad.

(RONCA)

¡Oh, Elinor, lo veré dentro de muy poco!

Me alegro mucho por ti.

Y tú verás a Edward.

Tal vez, tal vez no.

(Relincho)

¡Oh, estamos aquí!

Bien, aquí estamos otra vez.

Aquí están las señoritas Dashwood...

y hay que tratarlas como a reinas.

Foot se ocupará de todos sus deseos.

¿No es así, Foot? -En verdad, señora.

Estos serán sus aposentos.

Eran de la querida Charlotte

antes de que el señor Palmer me la arrebatara.

Espero que estarán muy cómodas aquí.

Miren, Charlotte hizo este cuadro con sedas de colores.

Siete años en una buena escuela

y eso es todo lo que puede mostrar por ello.

Pobre Charlotte.

Bien, las dejaré instalarse.

La cena estará en la mesa en media hora.

(Puerta cerrándose)

Foot.

¿Sería tan amable de llevar esto a la posta?

¿La de un penique?

La de dos peniques. Muy bien, señorita.

Puede apartarse de la ventana, querida.

Él no va a venir antes...

porque esté usted mirando.

En realidad, creo que ya es algo tarde para que vengan visitas

por muy deseadas que sean.

No es demasiado tarde.

(Llaman a la puerta)

Escuche.

¿No han llamado?

A la de al lado, me temo.

(Llaman a la puerta)

Ahora.

Bien. Me pregunto quién puede ser.

Es Willoughby, sé que lo es.

Marianne, cálmate. Puede no ser él.

(Puerta abriéndose)

-El coronel Brandon, señora.

¡Oh!

Perdone, yo...

Disculpen.

(Puerta cerrándose)

¿Su hermana está enferma, señorita?

Está... agotada, creo, del viaje.

¡Oh, coronel!

¡Cómo me alegro de verlo!

No lo hemos visto desde aquel día que nos decepcionó con el pícnic.

Espero que su asunto urgente se resolviera a su satisfacción.

Gracias, señora.

Lo hecho hecho está.

Desearía hablar en privado con la señorita.

¡Oh!

Sí, por supuesto.

Iré a ver cómo está su hermana.

(Puerta cerrándose)

Señorita Dashwood, dígame.

Creo que sé la verdad, pero quiero saberlo de cierto.

¿Debo felicitarla?

No sé a qué se refiere.

Se habla del compromiso de su hermana con el Sr. Willoughby.

¿Cómo es posible?

¿Quién se lo ha mencionado?

Todo el mundo.

Nuestros conocidos.

Primero, me lo dijeron los Palmer.

He venido a preguntar.

Señorita Dashwood,

¿está ya todo arreglado?

No... puedo asegurarle...

que estén realmente...

prometidos.

Ninguno de ellos nos ha dicho nada a mi madre o a mí,

pero no quisiera darle falsas esperanzas.

Tengo bastante certeza de que Marianne está muy enamorada.

Y no tengo motivos para dudar

de los sentimientos de Willoughby por ella.

Espero de verdad y confío en conocer su compromiso muy pronto.

En ese caso,

le deseo a su hermana toda la felicidad imaginable...

y a Willoughby que intente llegar a merecerla.

Buenas noches.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

Al coronel Brandon le ha defraudado no verte.

Me ha visto.

Cinco segundos.

Te tiene en gran estima, Marianne.

Sí, y yo a él, pero tiene un gran defecto,

no es Willoughby.

¿Por qué no ha venido?

¡Foot!

¿Hay alguna carta esta mañana?

No, señorita.

¿Nada para mí? ¿Ni una nota?

No, señorita.

Lo siento. ¿Esperaba alguna?

Ah, no particularmente.

¿Algo para mí?

No, señorita. ¿Está seguro?

¿No hay mensajes? No, señorita.

No, señorita, lo siento.

-Pero aquí hay algo.

Han llegado los Middleton con la señorita Steele...

y nos invitan a una deliciosa velada.

Puedes estar seguras de que el señor W

también estará invitado.

Y puede que el señor F también.

(Fuegos artificiales)

Declaro que nunca he visto nada igual.

Debe de ser la mejor fiesta de la ciudad.

Espera, Marianne, se te ha soltado un rizo.

No importa, Elinor.

Entremos.

(Fuegos artificiales)

(Voces indistintas y música)

¡Oh! Ahí está Charlotte.

-Mira.

-¡Oh, señorita Dashwood!

¡Oh, señorita Marianne! Londres está lleno de pretendientes

y algunos son maleducados y traviesos.

Nos han golpeado y empujado.

Miren qué bestias.

Cómo nos miran y se acicalan.

-Espero que se quede cerca de mí, señorita Dashwood.

¡Tengo tal fiebre de anticipación que temo desmayarme!

Me han dicho que está aquí... esta noche.

¿A quién se refiere?

¿A quién va a ser sino al señor Ferrars?

¿Está segura? Me han dicho que sí.

-¡Oh, Elinor!

¡Marianne!

Hace un calor tan tremendo y hay tanta gente

que apenas soporto seguir aquí ni un momento más.

Mi hermano menor, el señor Robert Ferrars.

La señorita Elinor Dashwood

y la señorita Marianne Dashwood. -Encantado.

Mi hermano Edward me ha hablado mucho su belleza, señorita.

En general, lo considero un juez de mujeres muy pobre,

pero en este caso debo coincidir con él.

Es usted muy amable.

¿Puedo presentarle a la Srta. Lucy Steele?

Encantado.

-¿Su hermano estará aquí esta noche, señor Ferrars?

-¿Edward? ¡Cielos, no!

Él rehúye la sociedad.

No me gusta hablar mal de mi sangre,

pero mi hermano Edward es bastante torpe socialmente.

-¡Oh, señor Ferrars!

¡Qué malvado!

Elinor, mira. Ahí está.

¿Por qué no viene a hablarme?

Por favor, guarda la compostura.

No dejes que todos sepan lo que sientes.

Quizá me ha visto a mí, pero a ti no.

O es una situación difícil. No comprendo.

Ven conmigo. Él vendrá a buscarte si puede hacerlo.

¡No!

(Aplausos)

¡Willoughby!

Disculpen.

(CARRASPEA)

Señorita Dashwood.

Espero que su madre esté bien.

Sí, gracias.

¿Y cuánto... tiempo llevan en la ciudad?

¡Santo cielo, Willoughby! ¿Qué significa esto?

¿No ha recibido mis cartas?

¿No me va a estrechar la mano?

¿No ha recibido mis notas?

Dígame, por Dios, ¿qué ocurre?

Sí, he recibido la información de su llegada a la ciudad...

que tuvo la amabilidad de enviarme. Disculpen.

Es una vieja conocida.

Nadie importante.

Elinor. Marianne.

Ve tú. Shh. Tranquila.

Dile que debe... Tranquila.

Permítame.

(LLORA)

Coja su mano.

Vamos.

Sentido y sensibilidad - Capítulo 2

21 nov 2020

Mientras Elinor espera volver a ver a Edward, Marianne ya tiene dos pretendientes, el maduro coronel Brandom y el joven impetuoso Willoughby, de quien se enamora. Las dos hermanas son invitadas a pasar una temporada en Londres, donde se enfrentan a verdades inesperadas.

Contenido disponible en España hasta el 28 de noviembre de 2020.

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