Saber vivir La 2

Saber vivir

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No recomendado para menores de 12 años Saber vivir - 12/07/20 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Feliz domingo de verano.

¿Os habéis levantado con energía

o todavía andáis un poquito perezosos?

Venga a moverse y estirar el cuerpo

a dos piernas o a cuatro patas

como este simpático amigo de "Saber vivir".

Ya quisieran muchos humanos practicar ejercicio,

el mismo que hace este perro, flexionando,

arriba y abajo y demostrando una gran coordinación.

Si es que solo le falta meterse en la cocina y preparar la comida.

Yo estoy segura de que sabe poner la mesa,

sabe hacer la compra porque es más listo que el hambre.

Está lleno de energía. Eso es porque come muy bien.

Fíjate, para llenarnos de energía tenemos un alimento maravilloso,

el huevo cocido o en tortilla lo vamos a analizar hoy,

en "Saber vivir" y para cuidar la piel y protegerla del sol,

hablaremos también de alimentos como el pepino y la zanahoria,

que dicen, dicen que ayuda al bronceado, no sé.

Es que son tres alimentos; el huevo, el pepino y la zanahoria

que están cargados de vitaminas,

como este pincho saludable y original:

es un tomate en gelatina

y os traigo muchas más propuestas para cargarnos de vitaminas.

Ya me estás tentando y solo acabamos de empezar.

Es que tú y yo hacemos un gran equipo

porque yo te hago de comer y tú te lo comes.

Pues para buena pareja,

la que se ha buscado hoy nuestra profe de baile,

Helen Canadell y, ¿se puede bailar en tiempos de coronavirus?

Claro que sí que se puede, vamos a verlo.

(Música)

Hola, Jaime, ¿cómo estás?

Muy bien, ¿y tú? ¿Qué tal todo?

-Pues bien, aquí en casa.

-Como todos, ¿no? -Como todos, lo que toca.

Oye, te veo haciendo mucho deporte

y cuidándote mucho y bailando mucho desde casa.

-Por ese orden y como puedo.

Hay que ocupar el tiempo de alguna forma.

No sé qué estás haciendo tú.

-Mira si estoy haciendo deporte

que incluso he estado practicando lo que me enseñaste tú.

(Música)

Pues venga, voy por aquí...

¿Estás practicando, entonces?

-Voy a aparcar un poquito el balón,

y mejor me pongo los zapatos de baile,

son más lo mío. -Vamos a ello.

¿Te acuerdas del tango que hicimos? -Me acuerdo.

Lo he intentado hacer y bueno, algo ha salido.

(Música)

Oye, ni tan mal, ¿no?

-Mejor de lo que esperaba. -Te he visto con una actitud...

-Serio. -De serio, superbién.

Pero necesito tus consejos,

y que me digas cómo se hace

y refrescar un poquito cómo lo hicimos.

-Claro que sí, yo te ayudo.

Empezamos con el primero.

Entonces, y... Uno, dos

y un, dos, tres.

Bien. Y ahora desde aquí, abres al lado.

Cruza por delante, otra vez por delante,

otra vez por delante.

Y vamos a cerrar: uno, dos, tres.

Haciendo lo que podía o lo que... No sé.

Vamos a hacer un poquito más.

Hemos hecho ya algún "swivel", que lo llamamos, ¿cómo era?

Un regate. -Un regate.

-Para comenzar, lo primero,

damos un paso, tú hacia atrás y así me das espacio.

-Espacio, ahora.

En el fútbol no te daría espacio. -¿No?

-Al delantero... Al delantero siempre junto,

tocando carne y que no pase.

Uno, dos, tres, engancho.

Uno, dos, tres, engancho.

Uno, dos y ahora hacia arriba.

Oye, a ver qué pasa,

cómo bailaríamos un tango cada uno desde nuestra casa.

Por mí, encantado, yo creo que podríamos hacerlo.

Tú guíame, que seguro que estará bien.

(Música)

Qué gusto da bailar y, además,

es un ejercicio que podemos hacer a cualquier edad.

Basta con ver a esta pareja cubana que vive en Miami,

Celina y Filiberto.

Ella tiene 68 años, su marido 72.

Mirad con qué vitalidad mueven el esqueleto

a ritmo de reguetón.

Filiberto ha superado un cáncer

y Celina lleva prótesis en sus rodillas,

aunque no lo parezca.

Pero nada de nada, Marta, les quita sus ganas de bailar.

¿Qué te parece?

Me parece genial, porque bailar es como cocinar:

hay que lanzarse, hay que atreverse

como a cocinar los platos que os traigo hoy.

Unos pinchos de verano para chuparse los dedos.

Muy bien. Dicen que si uno cocina con música,

la comida sale más rica. Así es.

Yo cocino siempre con música de los 80, cargada de buen rollo,

porque cuando cocinas, al final estás bailando,

y hay otra canción supernutritiva

que es la de: "Labios de fresa, sabor de amor...".

Me encanta. Buenísima.

Es de Danza Invisible del año 88.

Bueno, 10 años antes, en el año 78, el año de la Constitución,

que tú no habías nacido,

salía una canción que seguro que tus padres recuerdan

y bailaron muchísimo.

"Vamos a tocar un rock and roll en la plaza del pueblo".

No sé si estaba en la plaza del pueblo, pero me la sé.

Es de Tequila, uno de los dos componentes del grupo,

que es Alejo Stivel,

nos ha abierto las puertas de su casa en Madrid.

Vamos a ver cómo se cuida, cómo se conserva 42 años después.

(Música)

Hola, ¿qué tal? Soy Alejo Stivel.

Yo soy músico y soy productor también.

Tuve mi época de músico con Tequila

y ahora he vuelto a cantar y tengo mi disco.

# Yo era un animal, # no podía parar. #

La música es una de las cosas para mí más importantes que hay.

Oí que decían que la música toca lugares del cerebro

que no tocan ninguna otra cosa.

La música puede ser usada para hacer pensar

y para acompañar en momentos difíciles

o momentos alegres.

Te acompaña, uno cuando está medio triste,

se pone una canción melancólica.

Cuando está alegre, se pone "Salta".

Tengo un canal de música para niños

que en las canciones transmite

un poco de conciencia social,

conciencia sobre el medio ambiente,

conciencia de género y ahora,

justo con todo lo que pasó con el confinamiento,

hicimos una canción en especial que se llama "A lavarse las manos"

para que eso sea más fácil.

Vamos a hacer un zumo de manzana,

kiwi, zanahoria, lima y jengibre.

Ese es el zumo de hoy.

Mis hábitos más saludables son que como bastante bien,

procuro no comer azúcares,

no comer grasas, hago una dieta en teoría macrobiótica,

que está basada en arroz integral,

algas y verduras.

En realidad,

de lo que se trata es de que tiene cero grasas

y que el cuerpo tenga una digestión

lo más suave posible.

A esto le podemos agregar unas nueces.

# Nada terminó, # todo vuelve a empezar. #

Le ponemos un poco de leche de arroz y un poco de kombucha,

que es una bebida de fermentos.

Le agregamos un poco de agua.

No siempre tuve costumbres muy sanas, pero bueno,

supe revertir a tiempo la ecuación.

# Tocar y tocar. #

Esta máquina es poderosísima,

tiene más vatios que un amplificador de guitarra.

Salud.

Está buenísimo.

Para mí saber vivir es ser moderadamente feliz,

tener una vida moderadamente agradable

y tratar de vivir en consonancia

con lo que uno siente y lo que uno piensa.

# Vas a imponer tu terca voluntad. #

Hay que ver cómo cuida Alejo su alimentación.

Voy a probar uno de esos batidos, ¿qué te parece?

Genial porque eso es la cocina: Probar y probar hasta aprobar.

Yo no sé si apruebo, pero probar se me da muy bien.

Hombre, yo te digo una cosa, Miriam,

en lo que tú sacas sobresaliente

es en probar la comida, desde luego.

Pero lo mejor para probar comidas,

para probar combinaciones de sabores,

es la cocina minimalista, como estos pinchos de aquí.

Vamos a hacer pinchos de verano bien fresquitos

para triunfar en la cocina.

Qué bien. Empezamos por los clásicos,

en base de pan integral,

vamos a apostar por este tipo de pan

en vez del pan blanco, con mayor contenido de fibra

y lo vamos a acompañar con un pescadito azul

y meter verduras sin darnos cuenta. Muy bien.

Estamos haciendo un tataki de atún o tartar de atún, como queramos:

tataki, si le damos calor; en crudo, tartar.

Y lo acompañamos sobre una base de remolacha,

aderezamos con... Esto, está buenísimo.

Lo veo brillante.

Sí, porque lleva aceite de sésamo virgen.

Lleva también un poquito de soja y zumo de lima

y terminamos con un poquito de sésamo y cebolla morada.

Buenísimo, fresquito. Y encima comemos pescado azul.

Me gusta mucho que hayas introducido pan integral.

Pero no solo de pan vive el hombre, también te lo digo.

Ni la mujer. Vamos a hacer otras pinchos

y la base van a ser los propios alimentos que me encanta,

como este que traigo aquí: unos mejillones.

La base del mejillón es genial

porque podemos comer lo que queramos.

Tenemos el mejillón que la acompañamos con verduritas

y este vamos a acompañarlo con una salsa de yogur,

que además introducimos un probiótico,

cuidamos nuestra microbiota y comemos algo fresquito.

Muy bien. ¿Qué lleva la salsa?

¿Qué lleva la salsa?

Tiene yogur, mostaza y tiene eneldo

y vamos a echar un poquito... Una ramita veo ahí.

Esto, el eneldo.

A mí me encanta porque es un aromático

que tiene un poco de dulzor y pega genial con la mostaza,

la salsa de miel y mostaza de toda la vida,

en eneldo y mostaza, probad la combinación.

Echamos un poquito del caldo de la cocción de los mejillones.

Buenísimo. Riquísimo,

dices que probar se me da bien,

es que me gusta el marisco en todas sus formas,

hasta la concha me como. La concha no hay que comérsela,

no hay necesidad.

Te voy a dar otro producto del mar, que es un cefalópodo como el pulpo,

en el que no hace falta comerse la concha.

Mira, yo siempre me encanta presentarlo

en forma de pinchito

y lo acompañamos con lo que queramos.

Yo he cocido el pulpo, con los tres sustos,

con agua muy caliente, fría, caliente, fría,

para que esté bien blandito

y no nos dejemos el diente comiéndonos el pulpo.

Y lo acompañamos con lo que queramos.

Yo tengo unos brotes, pero podemos poner un puré de patata,

incluso esto. ¿Eso qué es?

Parece elixir de la vida, ¿verdad? Y lo es, seguro.

Sí, porque es aceite de oliva virgen extra

que hemos aromatizado con pimentón toda la noche.

Tiene muchísimo sabor y no vamos a echar más sal.

Además que sabemos que el pulpo ya tiene ese toque salado,

porque vive en el mar.

Vamos a sorprender a nuestros comensales este verano.

Mucha proteína veo aquí de momento.

Sí, pero también tenemos hidratos de carbono y grasas.

Tenemos grasas por aquí con la yema de huevo

que hemos curado, ahora os cuento,

y patata morada, maravillosa, riquísima,

se come por la vista y está llena de color.

Yema curada. Yema curada.

Cuando se cura un jamón, ¿qué se hace? Se pone en salazón,

pues hacemos lo mismo, pero con la yema del huevo.

Vamos a poner nuestro huevo bien cubierto,

con la misma cantidad de sal y de azúcar durante dos horas

y me dirás: "Absorbe mucha sal".

No os preocupéis, se va a crear una cubierta externa,

se quedará duro por fuera, pero por dentro, no.

Se va a quedar bien fundida.

Mira, me dejas sin palabras.

Y la acompañamos con la patata morada,

yo la suelo cocer con piel,

Sabemos que tenemos una barrera más

para que nos salga la vitamina C al caldo de cocción

y es un poquito más dulce.

Entonces funciona el salado de la yema curada

con el dulzor de la patata morada y una huevitas.

¿Qué es? Parece una rosquilla.

Ya te he dicho que íbamos a comer con las manos.

Tenemos aquí un tomate. ¿Cómo que "un tomate"?

Un poco distinto. Muy distinto.

Lo hemos gelificado.

Estamos todo el día gelificando que si la tarta de queso,

que si la tarta de limón, pues gelificamos un tomate.

"Gelificar", explica bien. ¿Qué es "gelificar"?

Hojas de gelatina, las encontramos en el supermercado.

Las tenemos que hidratar en agua bien fresquita.

Ponemos las hojas de gelatina hidratando en agua.

Trituramos nuestro tomate,

lo templamos en el microondas o en un cazo

y diluimos las hojas de gelatina en el tomate

y lo echamos en el molde que queramos.

Lo dejamos gelificar cuatro horas en la nevera

y se queda de esa forma.

Podemos gelificar lo que queramos gazpacho, salmorejo,

pinchos de salmorejo gelificados

con un poquito de jamón para este verano

y quedamos fenomenal. Puro ingenio, nuestra Marta.

Mira que me pincha además siempre para que lo pruebe todo,

para que lo cocine todo.

Es que hablando de pinchar,

voy a utilizar este verbo porque tenéis que pinchar todos en casa,

en el ordenador, entrar en la web de "Saber vivir"

y hacer todas estas recetas.

Vamos a hacer caso a Marta que esas recetas no caducan.

Las podéis volver a encontrar en la web de RTVE.

Muchísimas gracias a ti, Marta.

Gracias también a la tecnología

que nos permite volver a ver todas esas recetas.

Cuidado, no abusemos que luego nos duelen las cervicales.

Vamos a ver cuáles son esos ejercicios adecuados

para estos músculos del cuello.

(Música)

Vamos a comenzar utilizando la pared para mejorar la alineación

y así descargar de tensión la zona cervical.

Rotamos los hombros, bajamos los trapecios

y los llevamos hacia atrás y hacia abajo.

Y en lo posible, la cabeza pegada a la pared.

Vamos a seguir trabajando con la misma postura,

pero sin la pared.

Nos vamos a colocar algo encima de la cabeza,

no demasiado pesado,

que nos va a ayudar a estirar la zona del cuello y fortalecerla.

Crezco tratando de levantar la plancha, rotamos los hombros.

Bajamos los trapecios y al tiempo, subimos el peso

que tenemos encima de la cabeza.

Si no tenéis cinturón de yoga,

un cinturón de albornoces es válido.

Simplemente haciéndole un nudo.

Colocándonos el cinturón en los omóplatos.

Voy hacia la izquierda,

estirando en el costado izquierdo.

Mano a la silla.

Avanzamos a la derecha

y cuando estamos cerca de la silla, mano a la silla.

Vamos ya con la última postura,

realizaremos "savasana" con ayuda de una silla y de un cinturón,

el cinturón lo vamos a envolver alrededor del asiento

y comprobamos que no toca el suelo

y una vez que no toque, hay una sensación flotante

y relajante en la zona del cuello y en la cabeza.

Estiro los brazos a los lados.

La postura tiene un efecto calmante.

El yoga es una luz que, una vez encendida, ya no se apaga.

Cuanto más se practique, más brillará. Namasté.

Nos vemos muy pronto con una nueva serie de yoga.

Entre tanto, como veis,

voy a seguir relajando mi cuello con ayuda de las cuerdas.

Del cuello, como de Santa Bárbara,

nos acordamos cuando truena de dolor, doctor Fabiani.

Hay que acordarse antes,

porque más vale en estos casos prevenir que tratar.

Fíjate que el cuello es bastante menos frágil o débil

de lo que pensamos.

El cuello, como toda la espalda, lo único que necesita es movimiento,

es ejercicio físico, estar activo y evitar las posturas mantenidas.

De hecho, cuando recomendamos no abusar del móvil

o de la tablet, no es por el móvil o la tablet,

es por la postura mantenida del cuello

cuando estamos haciendo eso.

El cuello es como los niños,

si a los niños los dejas en casa quietos

y no los dejas salir a la calle a correr, a moverse,

se quejan.

Pues tu cuello igual, como no lo muevas, se quejará.

Una de las quejas más habituales en estos días es:

"Qué calor que tengo, pon el aire".

Se oye decir cuando el calor aprieta.

Y aprieta de verdad, porque ya estamos en julio,

el mes del sudor. El sudor, que en cierta medida

no es sino el sistema de refrigeración que tenemos

las personas de serie.

Lo traemos de serie, de fábrica

y es lógico que el mes de julio,

el mes en el que alcanzamos las temperatura más elevadas,

nuestro sistema de refrigeración tenga que funcionar más a menudo.

Y lo hace para eso,

para bajar nuestra temperatura corporal y evitar,

entre otras cosas,

el temido golpe de calor,

en el que alcanzamos temperaturas muy altas,

en el que este sistema de refrigeración, de sudoración,

deja de ser efectivo

y en el que realmente puede haber consecuencias muy graves.

Por eso, para el golpe de calor lo mejor siempre es prevenirlo,

buscando zonas sombreadas y frescas,

bebiendo líquidos con frecuencia y evitando exponernos al sol

y al calor en horas centrales del día.

Hablando de la temperatura, fíjate lo que tengo aquí,

aquí en Prado del Rey nos miden la temperatura

cada día con un termómetro como este

y a veces da falsos positivos por el calor

y nos lo tienen que medir hasta dos veces

para dejarnos pasar.

Ojo, que igual que hay falsos positivos por el calor,

puede haber falsos negativos,

porque en caso de que nos dé fiebre la infección por coronavirus,

la fiebre no es de manera permanente,

no estamos todo el rato con fiebre,

igual que ocurre con otras infecciones.

La fiebre va y viene.

Es decir,

puedo tener una infección por coronavirus

y no tener fiebre o no tenerla en el momento en el que me la miden.

Por eso,

aunque me midan la temperatura y tenga por debajo de 37,

tengo que mantener las precauciones.

Independientemente, insisto, de que al medirla,

al entrar al museo, al entrar al trabajo

o al montarme en un avión, no me haya dado fiebre.

Lo que está claro es que si sudamos, perdemos agua.

Por eso, cuanto más sudemos, más agua tenemos que beber.

Pero ¿basta solo con beber agua?

Bueno, la clave es que sea agua,

tú lo has dicho muy bien, que nos hidratemos,

que recuperemos el agua perdida con agua.

No tenemos que intentar recuperarlo con bebidas alcohólicas

o con refresco u otras bebidas azucaradas.

Es verdad que al sudar no solo perdemos agua,

también perdemos sales minerales.

Pero también estamos haciendo una alimentación completa.

En el contexto de una alimentación normal

y asociada al consumo de agua,

es suficiente para recuperar ese agua y sales minerales.

Por ejemplo, una bebida muy típica del verano,

ese delicioso gazpacho

nos permite recuperar no solo el agua,

sino también las sales minerales que necesitamos.

Y cuando las bebidas las tomemos en este tiempo

que normalmente apetecen fresquitas, que sean fresquitas,

que no sean heladas.

Tomar agua excesivamente fría puede ser irritativo,

igual que la bebida excesivamente caliente

pueden irritar nuestra garganta,

nuestra faringe y darnos algunos problemas.

Para saber lo importante que es cuidar la faringe

y las cuerdas vocales

basta con ver a los miembros de un coro

y más todavía en esta época de coronavirus,

con la mascarilla a cuestas, así se cuida el coro de RTVE.

(Música)

Yo siempre digo que un cantante profesional

es como un deportista de élite,

debemos estar en forma tanto físicamente como vocalmente.

-La voz es una parte del cuerpo

y el cantante, su instrumento es todo el cuerpo.

Como el actor o como el bailarín.

El cantante para estar horas rindiendo,

necesita descansar bien.

-Descansar, sobre todo descansar, dormir las ocho horas diarias.

-En verano con el calor se duerme peor

y por las mañanas se nota un poquito ese cansancio.

-Dieta saludable, bueno, pues lo que se puede.

El picante es algo que va mal para la garganta.

La típica comida mediterránea es perfecta para un cantante.

-La verdad es que tenemos una vida un poco monacal.

Ni salimos mucho de fiesta o prácticamente nada,

porque tienes que cuidar que la voz esté siempre óptima.

-Favorece mucho para la capacidad pulmonar

el ejercicio de cardio.

Yo por lo menos practico algún tipo de deporte

que es natación.

Dar un paseo en bicicleta, pasear con un ritmo rápido.

-Gimnasia, yoga, pilates.

Todo tipo de prácticas corporales fundamentales.

La pandemia ha sido una situación extraordinaria.

Nunca hubiéramos pensado que íbamos a tener que cantar

con una mascarilla.

El otro día hicimos un concierto en El Escorial,

todos con mascarilla,

con distanciamiento por el protocolo de seguridad.

-Hemos hecho un gran esfuerzo todos

para podernos adaptar a estas circunstancias

y poder trabajar

como lo estamos haciendo, en grupos pequeños,

desinfectando continuamente todo.

-Hay que intentar tomárselo como un reto personal.

Decir: "Estoy con una mascarilla, cantando o con una pantalla,

pero tengo que buscar la forma de hacerlo lo mejor que puedo".

-Estamos haciendo lo posible para que sigamos trabajando

y estando con nuestro público, y dando lo mejor de nosotros.

La voz es la herramienta de un cantante

que sin micrófono, no es nadie,

como nos pasa a los presentadores de televisión.

Y qué mal lo pasamos cuando nos levantamos con ronquera

o con afonía, doctor Fabiani.

Que no es exactamente lo mismo.

La ronquera o disfonía es cuando hay una alteración

en el timbre de nuestra voz, suena más ronca, suena rara,

suena diferente.

Y la afonía

es cuando ya hay una ausencia completa de la voz.

Es verdad que la afonía, en cierto modo,

es como el grado máximo de la disfonía.

En los dos casos,

lo que se produce es una alteración de nuestras cuerdas vocales,

de nuestra laringe,

esas cuerdas que vibran para producir los sonidos de la voz,

cuando están inflamadas vibran mal y por lo tanto, suenan mal.

La mayoría de las veces hay que decir

que suelen ser procesos benignos

y autolimitados que se resuelven solos,

sin tener que hacer nada más que un poquito de reposo vocal.

Ahora, eso sí, si duran más allá de dos o tres semanas,

conviene que contactemos con nuestro médico

por ver si hay algún problema más importante.

¿Por qué se inflaman las cuerdas vocales?

Antes apuntaste a las bebidas frías,

enemigas de nuestra laringe, por ejemplo.

Fíjate que el frío clásicamente, aunque se ha comentado mucho,

parece que está más asociado

a la inflamación de la faringe, de la garganta

que de la laringe, de las cuerdas vocales.

El frío sí afecta directamente

a la laringe, a nuestras cuerdas vocales,

el frío ambiente.

Esto lo conocemos del invierno,

pero que también hay que tener precaución en verano.

Cuidado con poner el aire acondicionado

a temperatura como si fuéramos a grabar "Frozen".

Hay que evitarlo y respirar siempre por la nariz,

porque al respirar por la nariz se templa un poquito el aire

que estamos respirando.

Otros factores que pueden ser irritantes para nuestra garganta,

uno es conocido, los virus,

los virus respiratorios pueden producir inflamación de la laringe.

También el reflujo gastroesofágico, a veces, cuando sube esa acidez,

sube tanto que puede llegar a irritar,

a quemar un poco las cuerdas vocales y, por supuesto, los tóxicos,

el alcohol y el tabaco.

El tabaco, enemigo público número uno de la laringe

y donde no solo produce inflamaciones,

sino que puede producir lesiones bastante más graves.

Mira, yo ni fumo ni bebo alcohol y tampoco carraspeo,

que dicen que es bastante malo para las cuerdas vocales,

como todo lo demás.

Bueno, ni carraspear ni susurrar.

Está bien hablar bajo, susurrar no,

eso supone un sobreesfuerzo de las cuerdas vocales.

Otros hábitos que tenemos que poner en marcha para cuidar

nuestras cuerdas vocales son el descanso en el habla,

mantenernos callados períodos de tiempo.

De hecho,

las profesiones que más asocian a estos problemas de disfonía

o ronquera son las personas que utilizan su voz.

Has hablado de los presentadores, de los locutores, los cantantes,

por supuesto, los actores, los maestros.

Descansar la voz nos ayuda a prevenir

estos episodios de disfonía o ronquera.

Tenemos que evitar también hablar muy alto, gritar,

es especialmente malo para nuestra laringe

cuando estamos en ambiente muy ruidoso,

intentamos hablar por encima del ruido

para que se nos oiga y forzamos mucho la laringe

y se producen inflamaciones.

Y también tenemos que evitar el estrés y la falta de sueño.

Con eso y bebiendo líquidos con frecuencia,

estamos cuidando perfectamente nuestras cuerdas vocales.

Fíjate, tan importante como saber hablar es saber escuchar

y hay que saber escuchar a los médicos y a todos los demás.

Nos enseña a hacerlo la profe de coaching Joana Fernández.

Verano, calorcito,

amigos y conversaciones con familiares y con estos amigos.

¿Y qué valoramos de estas conversaciones?

Que nos escuchen.

Pero no siempre es así.

-Hola, chicos. -Hola, papi.

Te tenemos que contar una cosa.

¿Sí? Estoy cansadísimo, vaya día.

Papá, hoy hemos jugado al baloncesto.

Qué bien.

Pero ha pasado algo muy gordo. -¿Sí?

Sí, un niño se ha caído

y se ha hecho una herida en la cabeza.

-Qué chulada. -Hasta ha venido la ambulancia.

-Jo, qué divertido. -Pero papá, eso es malo, no bueno.

-Mejor todavía.

-No, papá, porque se ha hecho una herida en la cabeza.

-¿Una herida en la cabeza? -Claro.

-¿Qué me dices?

Hemos observado que no hemos parado a escuchar,

les decimos que les estamos escuchando,

pero realmente no,

¿y qué han percibido las otras personas?

Han percibido exactamente eso,

que no estábamos pendientes de su conversación,

que estábamos pendientes de nuestro móvil

y de nuestras tareas.

Tenemos muchas situaciones

en las cuales es importantísimo escuchar a otra persona

porque nos está diciendo algo importante,

o quizá porque estamos haciendo una consulta a un especialista.

Por ejemplo, cuando vamos al médico

o cuando queremos iniciar una dieta y vamos al nutricionista.

Quiero compartir con todos

un método para poder hacer una buena escucha.

Fijaos, es el método que llamamos DIANA,

la D nos indica "deja lo que estás haciendo".

La I nos indica "interésate por lo que te están explicando".

La A lo que está indicando es que "animes al otro

a que te explique".

La N está clara, por favor, "no interrumpas",

deja que el otro hable.

Y la A, muy importante

y muchas veces se nos olvida "agradece lo que te ha explicado".

Ya hemos aprendido

que detrás de un problema de voz puede haber un virus respiratorio

y nunca como hoy se ha hablado tanto de estos virus.

Y no es para menos,

porque estamos en mitad de una pandemia

y esto está extendido por todo el mundo,

así que conviene no bajar la guardia y mantener las medidas.

Medidas que el Ministerio de Sanidad nos ha resumido

en una regla muy sencilla de recordar: la regla "DI-MA-MA".

Di "mamá", Miriam. Mamá.

Perfecto, no me digas que no es fácil de recordar.

Lo que falta es que la apliquemos.

¿Qué significa la regla DI-MA-MA? Distancia física,

recordemos, más de metro y medio, dos metros.

Mascarilla, buen uso de la mascarilla y manos limpias.

Buen lavado de manos.

No me digas que no es fácil de recordar.

Sí que es fácil de recordar, a fin de cuentas,

"mamá" es la primera palabra que muchos bebés dicen

cuando rompen a hablar.

Hay algunos bebés que lo primero que dicen es "papá"

o incluso dicen "papa". Miriam, di "papá".

Papá. Tenemos la regla DI-PA-PA.

Esta es una regla "made in 'Saber vivir'".

Es una regla complementaria a la regla DI-MA-MA

y que apela a nuestra responsabilidad

y con una vista puesta en el optimismo, en positivo,

como a nosotros nos gusta.

La regla DI-PA-PA

que dice que tenemos que ser disciplinados aplicando las medidas

y con paciencia, la pandemia pasará.

¿Qué te parece?

Me parece estupendo, como siempre, todo lo que tú dices.

Muchísimas gracias, doctor Fabiani.

Como bien has dicho, depende de cada uno de nosotros,

de nuestra responsabilidad.

Los científicos no paran de trabajar

para frenar al coronavirus.

No os perdáis la siguiente entrevista.

Buenos días, doctora Margarita del Val

inmunóloga y viróloga,

responsable de la Plataforma Salud Global del Centro Superior

de Investigaciones Científicas.

¿Es verdad que ahora mismo hay más coronavirus

circulando en nuestro país

que cuando estábamos todos confinados en estado de alarma?

Ahora hay menos, mucho menos que en los momentos más fuertes.

Hay, sin embargo, del mismo orden de lo que había

cuando empezó el estado de alarma

y el estado de alarma,

recordemos que cuando empezó todavía se estaba multiplicando

descontroladamente el número de contagios

y el número de casos durante un par de semanas.

Sabemos que eso puede ocurrir

cuando el virus ha circulado libremente.

Pero también sabemos que ahora, según están pasando las semanas,

en el último mes y medio, dos meses,

sabemos que va bajando lentamente el número de casos activos.

¿Por qué están ocurriendo dos cosas tan distintas?

Están ocurriendo dos cosas tan distintas

porque ahora hemos aprendido unos hábitos

que son los que están teniendo este efecto.

Sabemos claramente que el esfuerzo que nos cuesta llevar la mascarilla,

sobre todo cuando hace un poco más de calor,

mantener una cierta distancia social,

hacer muchas cosas al aire libre,

el trabajar a distancia, todos los que podemos,

la higiene de manos... Estas cosas tan sencillas,

pero que nos cuestan un pequeño esfuerzo,

son las que están haciendo que ahora esto no esté disparado

como lo que ocurrió en las primeras dos semanas de confinamiento.

Por lo tanto,

es muy importante que sepamos que esto es gracias a nosotros

y que tenemos que seguir igual

aunque se haya levantado el estado de alarma

porque eso es lo que nos mantiene,

habiendo bastante virus circulando, nos mantienen muy estables.

¿Hay lugares con más riesgo que otros

de que aparezcan nuevos brotes?

Ahora con la investigación de los brotes

se va sabiendo qué es lo más peligroso.

Sabemos que ya no es tan peligroso en las superficies

como nos creíamos al principio, que es más peligroso el aire.

Es importante el aire que se concentra,

la exposición al aire donde ha habido alguien contagiado

que se concentra, por ejemplo, en un recinto cerrado y, sobre todo,

cuando estamos expuestos a ello durante más tiempo.

Por ejemplo,

tienen más riesgo una oficina, que el ascensor

que compartimos con alguien infectado,

porque el tiempo es muy inferior y ahí no existe ese riesgo.

El virus es tan silencioso

que nos ha podido contagiar a nosotros mismos,

a nuestros familiares,

en los que confiamos que han tenido buenos hábitos,

sin saber de dónde les ha venido el contagio.

Por lo tanto,

hay que tener el mismo cuidado con los familiares

que no hemos visto hace tiempo que con extraños.

Y también sabemos que cuanto más alto hablemos, más cantemos,

más gritemos, más contentos estemos,

más riesgo hay, por desgracia.

Así que hay que ser un poco más templados

o mantener las distancias lo más posible

para que en los pequeños aerosoles, las pequeñas gotitas que exhalamos

al hablar se pierdan por el camino y no se concentren.

Un gimnasio... Es mucho mejor hacer gimnasia al aire libre,

si se puede, en los parques.

Hay muchas cosas que siempre hay una alternativa

que es mejor hacerlas fuera.

Una celebración religiosa, mejor hacerla al aire libre

o mejor estar los asistentes al aire libre,

aunque el oficiante esté dentro de una iglesia

o de un recinto religioso.

Para controlar los nuevos brotes, como medida de choque,

¿propones utilizar una aplicación de teléfono móvil,

como ahora se está sugiriendo?

Cuando una persona da positivo es importante haber localizado

a todos sus contactos en los últimos días

y además localizarles cuanto antes,

porque las personas contagiadas

desde unos días antes de tener síntomas

ya pueden contagiar la infección.

Por lo tanto, si perdemos dos o tres días rastreándoles,

perderemos dos o tres días en los que pueden estar contagiando

a un círculo cada vez mayor de personas.

La aplicación nos va a permitir

inmediatamente avisar a nuestros contactos y,

sobre todo,

avisar a aquellos contactos que nunca sabremos identificar,

los que nos hemos encontrado en un medio de transporte público,

los que nos hemos encontrado cuando íbamos al supermercado,

a la farmacia,

alguien que de repente nos vimos en una aglomeración

y no nos habíamos puesto la mascarilla.

Todas esas personas no las podríamos avisar de otra manera

que con una aplicación.

Seamos sensatos y sigamos el camino de la ciencia,

porque es el único camino seguro para nuestra salud.

Muchísimas gracias, doctora Margarita del Val.

Muchísimas gracias a ustedes. Es un placer.

En verano hay que lavar más las manos que nunca,

por eso hay que cuidar también más la piel.

La cosmética natural nos ayuda por salud y también por belleza.

(Música)

Hoy vamos a necesitar caléndula, hierbabuena, tomillo,

lavanda silvestre, laurel, salvia y orégano.

Soy profesora de cosmética natural, enseño a hacer cremas, champús,

bálsamos, maquillaje natural.

En realidad todo es posible.

Todo podemos hacerlo desde casa, con muy poquitos instrumentos.

Más o menos en temporada alta tengo unas diez especies de plantas,

pero no hace falta tener tantas,

con tus favoritas puedes hacer muchas cosas ya.

Por aquí tengo romero, aquí tengo lavanda,

aún no está florecida porque su época es septiembre.

Es como cuando comemos alimentación local

y de temporada, pues lo mismo podemos hacer en casa.

Podemos tener plantas locales y de temporada

y esperar a su momento preciso.

Ya tenemos todo, ahora vamos a cocinar.

Vamos a hacer una rutina facial

y lo primero que tenemos que hacer para tener una piel bonita

es hacer una limpieza.

¿Cómo lo vamos a hacer? Con vapor.

Estas plantas son muy beneficiosas.

El tomillo nos va a refrescar.

Además, también nos va a ayudar de paso

a que funcionen mejor nuestras vías respiratorias

y la salvia nos va a ayudar a regenerar y cicatrizar la piel.

Aunque elijamos productos de máxima calidad,

siempre nos va a salir muchísimo más barato

que comprarnos el producto ya terminado.

Vamos a hacer el aceite de caléndula.

Vamos a meter las flores sin aplastarlas

dentro de un botecito.

Y ahora lo vamos a cubrir con aceite de oliva virgen.

Lo tapamos bien y esperamos.

Después lo filtraríamos

y ya tendríamos nuestro aceite de caléndula.

Este tipo de cosmética no tiene ningún tipo de contraindicación,

lo pueden utilizar niños, adultos, embarazadas,

no hay ningún problema.

Vamos a utilizar también aloe vera.

Vamos a extraer la mayor cantidad de pulpa con la cuchara.

Por aquí ya podemos ver todo el gel, cómo se desprende.

La cosmética casera,

nosotros controlamos exactamente qué ingredientes ponemos

para satisfacer al 100 % los deseos

y las necesidades de nuestro cuerpo y nuestro cabello.

Es decir, somos dueños

de lo que nos estamos poniendo en nuestra piel.

La miel es bactericida,

ayuda a suavizar la piel y también nos ayuda a eliminar impurezas.

Lo mezclamos bien y ya tenemos aquí nuestra mascarilla,

que es tipo gel, nos va a hidratar en profundidad,

nos va a nutrir y así vamos a obtener

el beneficio de la caléndula,

del aloe vera y de la miel.

Esta es una de las recetas

que más gustan en mi canal de YouTube.

Voy a grabar un tutorial para esta semana.

Ya sabéis, de las plantas a tu piel para saber vivir mejor.

Muy buenos días, Aitor Sánchez,

dietista, nutricionista y tecnólogo alimentario de "Saber vivir".

Dime qué piel tienes y te diré qué tal comes.

¿Es válido ese dicho?

Fíjate que si no estamos bien hidratados,

si tenemos algún déficit en minerales,

sí que podemos verlo reflejado de una manera negativa en la piel.

Por eso es importante,

sobre todo ahora, en verano, y tenemos tantas agresiones,

que haya un importante consumo de frutas, verduras, hortalizas,

que nos aportan micronutrientes.

Por ejemplo, de la zanahoria se habla mucho ahora,

cuando queremos cuidar la piel y broncearnos.

Sí, de hecho, la zanahoria tiene betacarotenos,

es un pigmento que se puede acumular

en nuestro cuerpo, de hecho,

si hay personas que tienen una ingesta excesiva, masiva

de este pigmento pueden llegar a volverse un poco naranjas.

la piel un poco anaranjada.

No es el caso de volverse moreno,

pero sí es cierto que estos nutrientes si los consumimos

mediante nuestra alimentación, nos ayudarán a ponernos morenos.

Por supuesto, por tomar zanahorias no dices:

"Mira, ya está, me voy a volver moreno".

No funciona así, pero es cierto que te va a dar

los ladrillos para construir la melanina que necesita tu cuerpo.

Y están los pepinos, que mucha gente utiliza en rodajas,

como parches en los ojos o mascarilla,

pero no sé si es mejor comerse el pepino.

Sí, le vas a sacar mucho más provecho

y estamos evitando desperdicio alimentario.

A veces escuchamos: "Es bueno ponértelo en la piel

porque hidrata, porque tiene nutrientes".

Pues tómalos, te estás hidratando,

estás incorporando esas vitaminas, minerales

y es además un alimento muy ligero

que te va a permitir no ganar peso en verano

y llenar tus primeros platos.

Tenemos el pepino, la zanahoria,

¿qué tal si le añadimos un poquito de lechuga, tomate,

cebolla y nos hacemos una ensalada?

¿Qué tal va eso a nuestra piel? Fantástico.

Ya tienes casi todo el plato.

Faltaría la proteína, podrías añadirle algo de huevo

y ya tendrías una ensalada.

Vendría muy bien para la piel porque, fíjate,

además la estamos consumiendo en crudo.

Por lo que el aporte de vitaminas y minerales es muy alto.

No estamos destruyendo nada por el calor

y además nos permite estar en nuestro peso.

Ojo, que el sobrepeso y la obesidad es importante

para la salud de la piel,

porque si entramos en esas condiciones

se puede favorecer, por ejemplo, la aparición de acné.

Has dicho de ponerle huevo a la ensalada,

¿qué tal le va el huevo a nuestra piel?

Tiene una buena colección de nutrientes,

una proteína de calidad,

micronutrientes muy interesantes como los minerales o la colina

y ácidos grasos muy saludables.

Podría ser un buen aliado, sin duda.

Por curiosidad,

no sé si sabéis en casa cuántas gallinas ponedoras hay en España.

Os lo digo yo, tantas como personas.

47 millones de gallinas, ya son gallinas.

(Música)

Este es el tipo de huevo que pone la gallina marans,

esto es un huevo de tipo medio.

Los hay más oscuros y los hay más claros.

Comparado con un huevo de una gallina normal,

obviamente hay una gran diferencia.

Esta gallina posee una glándula

que es la que hace que, cuando el huevo está saliendo

por el oviducto, lo tiña.

Aquí tenemos una pequeña representación

de los huevos de la marans

y esta es la escala de colores.

Tenemos desde el uno hasta el nueve.

Aquí podemos ver algunos huevos especiales.

Es una gallina que nosotros las mantenemos en semilibertad,

porque es una gallina que si las metiésemos en jaula,

como al resto de ponedoras, su misma constitución no lo permite.

# Adelantando pasito a paso,

# más cortos, más largos, # pero siempre hacia adelante. #

-La raza que tengo ahora mismo es la araucana,

es una raza chilena, tiene ausencia de cola,

los tarsos los tiene de color ceniza

y estas plumas que le veis aquí, se les llama aretes.

El color del huevo es azul celeste.

Es la genética de la gallina.

Ahora vamos a coger los huevos,

cuanto más tiempo pasa sin poner, más intenso es el color.

La gallina común te suele poner un huevo todos los días.

La raza araucana es muy irregular

y está en torno de unos 180-200 huevos

como mucho al año.

El color de la yema sí depende de la alimentación que se les dé.

La yema de los huevos azules es mucho más cremosa,

pero eso el gusto, cuando uno se lo come.

(Música)

Como dice Marta,

con el huevo hay un huevo de opciones para cocinar,

pero hay mucha gente que se decanta solo por la tortilla

y huevo frito.

Sí, parece que no tenemos más recursos.

El problema de la tortilla y del huevo frito,

que están muy ricos, se pueden tomar, no pasa nada,

son platos que pueden estar en una dieta saludable,

es que si siempre recurrimos a estas preparaciones,

estamos incorporando un exceso de grasa

y además de grasa que se ha calentado,

no porque el aceite de oliva frito

en una preparación esporádica pueda ser perjudicial,

pero si siempre lo haces con demasiada recurrencia

estás añadiendo un exceso calórico con el que no contabilizas

y luego al calentar,

al someter al aceite a esas temperaturas

le estás quitando todas las propiedades beneficiosas

que tendría en crudo.

¿Y si ese huevo frito nos lo tomamos cocido?

Mucho mejor.

Estamos manteniendo todas las propiedades del huevo

y teniendo un plato que se digiere mucho mejor,

que es más ligero.

Y fíjate que "cocido", a veces, suena como aburrido,

y hay otras opciones: el huevo cocido,

está el huevo pasado por agua,

puedes hacerlo a la plancha sin añadir mucho aceite,

que se digiere bien, ¿y por qué no?

Un revuelto de huevo que te puede apañar un desayuno

para tomarlo con más proteína.

O sea, para desayunar huevo, sí, pero ¿y para cenar?

Porque dicen que sienta mal. Qué va.

El huevo es una proteína que se digiere muy bien.

Fíjate que hay muchas cenas que tienen alimentos

que se digieren mucho peor, más pesados,

que tienen una gran cantidad de aceite, que son fritos,

que a lo mejor no sean ni siquiera proteína de calidad,

como pueden ser las salchichas, los nuggets,

las varitas de merluza, y el huevo, así,

sí que sería una proteína completa

y tan recurrida y fácil como hacer en un revuelto

o en una tortilla francesa.

Y ya que hablamos de huevo,

muchísimo cuidado con las toxiinfecciones alimentarias,

algo muy serio en verano.

Por eso, en el sector de la hostelería

tienen máximo cuidado al preparar platos con huevo

y quedan tan ricos como los que vamos a ver.

Yo soy cocinero porque básicamente nací en una cocina.

Mis padres eran cocineros y yo hacía los deberes en la cocina

y mientras estudiaba, leía

y mientras, le robaba a mi madre un trocito de patata

de la tortilla que estaba haciendo.

Aquí me pasa en Sagartoki que, sobre todo, el pincho huevo,

que es el culpable, la gente venía y se acababa,

porque era complicado de hacer y no teníamos capacidad productiva.

Monté una cocina para intentar hacer un poco como la pastelería,

el mundo salado y hacer las tapas,

dejar casi todo preparado para el último toque.

Mi tortilla tiene de especial que es una tortilla hecha

con máximo de calidad de producto, huevos camperos,

aparte, kilómetro cero, aceite de oliva virgen extra,

una patata Monalisa, cariño, tiempo y dedicación.

Se tiene que pochar bien, tiene que perder parte del agua,

tiene que caramelizarse. Está catalogada, según la OCU,

como la mejor tortilla del mercado, del supermercado, por su calidad,

su jugosidad y su sabor.

Se ve la patata pochadita, torradita.

Tener esto en casa es una gozada.

Para hacer la lámina de patata,

que es lo más complicado de este pincho,

requiere hacer un puré de patata primero.

Añadir este puré estirado en un papel de horno.

Aquí tenemos la patata ya laminada.

La colocamos en una bandeja de horno y la llevamos al horno a secar.

Temperatura no muy alta, 110, 120, ¿vale?,

para que no se deshidrate mucho, cuando está acabando ya

de deshidratar, bajar un poco la temperatura.

Tardaría un par de horas o tres.

Nosotros, los productos que vendemos

es un puré de patatas deshidratado,

tenemos de remolacha, de patata con espinacas

y también de pimientos del piquillo.

Puedes hacer rellenos, puedes hacer raviolis,

puedes hacer un montón de elaboraciones.

Aquí tenemos la lámina de patata ya hecha, ¿vale?

Esta lámina de patata está crujiente.

Tenemos que añadirle agua para poderla trabajar.

Colocamos dos tiritas de beicon. Intentamos buscar huevos,

que sea el tamaño más pequeño que podamos encontrar.

Cerramos esto, este paquetito, con mucho cuidado.

Colocamos la yema encima y con mucho cuidado, vamos...

a cerrarla.

Y aquí ya tendríamos la pieza hecha.

El pliegue lo ponemos hacia abajo para que no se nos abra.

El tiempo exacto para que esté este huevo hecho son un minuto,

minuto y cuarto, minuto y medio, no más, puede ser panceta ibérica,

puede ser jamón, con chistorra, con trufa...

Está perfecto. Espectacular.

Aquí tenemos el pincho de huevo de Sagartoki,

premiado como mejor tapa de España en varias ocasiones.

Yo me quito la mascarilla, porque con mascarilla,

es imposible que lo podamos comer.

Y tened cuidado, que esto crea adicción.

De un bocado siempre.

Para estar bien alimentado y mantener el peso bajo control,

hay que saber elegir,

saber elegir en la carta de un bar o en un restaurante

cuando comemos fuera de casa

y saber elegir también cuando hacemos la compra.

Mucha gente elige, además, el camino más corto,

que es el atajo de los alimentos sin o light, Aitor.

Sí, atajo que además, no lleva a ningún sitio,

es como un laberinto, aquí no estás, ni mucho menos,

perdiendo tiempo, ni llegando a los objetivos

de una manera más rápida.

Fíjate, en el anterior programa, hablamos de los refrescos light,

pues cuando lo vemos también en otros productos, en una salsa,

en un postre lácteo que a lo mejor, se dice llamar light o desnatado.

Muchas veces, lo puedes hacer pensando en esto,

porque tienes una preocupación con las calorías,

con la pérdida de peso, pero no necesariamente

te va a ayudar a que alcances un peso que sea saludable.

¿Y por qué nos atrapan tanto esos productos?

¿Será por su sabor potente? Sí, primero nos atrapan,

o caemos en esa trampa, por la publicidad que hay

alrededor de ellos, y luego, mantenemos el consumo muchas veces

porque tienen unos niveles, unos sabores muy altos.

Por ejemplo, si tú, para tomar un postre que sea desnatado,

hay que quitarle la grasa, lo tienes que azucarar mucho,

o lo tienes que edulcorar, y esto no puede pasar, por ejemplo,

con chocolate o con salsas que nos dicen:

"Sí, sin azúcar añadido", pero que le están añadiendo,

con mucha probabilidad, edulcorantes,

que también mantienen mucho esa sensación de dulzor

y por lo tanto, te engancha a ese sabor,

que también es muy intenso.

Tenemos que reconocer que comer es un placer,

un placer al que recurrimos muchas veces

cuando estamos bajos de ánimo. Lo que yo diría a todo el mundo

es que siempre sigamos modelos de alimentación

que nos hagan sentir bien con nosotros mismos

y que obviamente, la alimentación

siempre tiene que ser fuente de placer.

Si estamos consiguiendo un objetivo a partir de un sacrificio,

una penitencia, eso no es un buen camino.

Muchísimas gracias, Aitor, por todos tus consejos.

Disfrutemos de la vida y comamos solo para vivir,

no vivamos para comer, especialmente, si tenemos problemas

de ansiedad o desánimo.

Es ahí donde ayuda la psiconutrición, la nueva ciencia

que estudia la nutrición asociada a las emociones.

El hambre emocional es algo que todos hacemos

en nuestro día a día, es esa mezcla

de nuestras emociones con nuestra alimentación.

A veces, lo usamos de forma satisfactoria,

positiva para nosotros y otras veces, se convierte

en nuestra única herramienta y nuestro mayor recurso

para gestionar nuestras emociones. Por ejemplo,

es muy típico la imagen de cuando estoy triste,

me como un chocolate o el helado de chocolate,

de la persona en el sofá, gestionando su tristeza

o calmando su tristeza a través de esa ingesta de helado.

Pues es el chocolate el alimento que más habitualmente se usa

para la ingesta emocional,

ya sea en una tableta pequeña, como el que tengo aquí,

o en bombones, en onzas, en tarta, en sus múltiples variantes,

que desde muy pequeñitos, se han ido asociando a nuestro bienestar.

Cuando vamos a fiestas de cumpleaños,

cuando alguien está enfermo, regalamos bombones,

ofrecemos dulces como una forma de llevar a esa persona

un poco de cariño, de aprecio

y demostrar nuestro amor hacia los demás.

En estos estados de ansiedad, lo que recurrimos es

a alimentos ricos en azúcar, grasa y sal,

porque nos ejerce un efecto calmante en nuestro cuerpo,

que hace que se active el sistema de recompensa cerebral

y lo que hace es que se libere una sustancia

que nos hace sentirnos muy bien, que es la dopamina.

Nuestra labor como profesionales es desvincular el hambre de la emoción

y para ello, usamos unas herramientas

que lo que hacemos es reconducir a nuestros pacientes

hacia una alimentación consciente, una buena planificación nutricional

y una buena gestión emocional.

La nutrición emocional tiene cada vez más peso

en esta sociedad del siglo XXI,

donde los trastornos mentales están cada vez más presentes.

Menos mal que contamos con expertos como la doctora Marián Rojas,

médica psiquiatra que conoce a fondo

el cerebro de las personas para poder ayudarlas.

Muy buenos días, Marián. Buenos días, Miriam, muchas gracias.

Cuéntanos por qué se come lo que se sabe que no conviene comer

y luego, aparece ese sentimiento de culpa.

Hablamos de la comida basura

o la CRI, comida rápida inflamatoria,

que es un tipo de alimentación

que tiene un efecto placentero cuando lo tomamos,

porque activa la sustancia, la hormona de la dopamina,

que es una hormona que nos genera un gran bienestar,

pero luego, nos da ese bajón, esa sensación

de frustración o culpa. La alimentación está muy relacionada

con la salud, pero también con la estética,

y a todos, de cierta manera, esto nos afecta.

Cuando tenemos ansiedad, intentamos paliar esa ansiedad comiendo,

y esa comida, a veces, nos da sensación de bienestar,

luego, nos genera frustración y luego, nos da ese bajón tan temido

por el cual volvemos a comer comida basura.

Por ello, se llama "el círculo vicioso".

Marián, según los especialistas, esta mala relación con la comida

como problema de salud mental se ha agravado incluso

durante el periodo de confinamiento por el coronavirus,

porque las personas más vulnerables han tenido que soportar

más estrés todavía encerrados en casa.

Efectivamente, con el coronavirus, han sucedido varias cosas.

Hay personas que han aprendido a comer,

otras personas se han apuntado a clases de cocina,

pero la gran mayoría ha tenido un descontrol por la alimentación.

Y, efectivamente, las vías de escape del cerebro,

cuando estamos muy angustiados, pueden ser el deporte, los viajes,

la comida, pero como ahora, casi todas han desaparecido

durante este tiempo que hemos estado confinados,

el tema de la comida ha estado en auge

y muchas personas han comido peor y han tirado más

de esa comida basura que no nos conviene.

Fíjate en esta afirmación que seguramente, te suena:

"Cuando una persona se traga la comida

y lo siente como un problema, es porque también

se está tragando las emociones y se acaba ahogando en ellas".

¿Qué quieres decir con estas palabras tuyas?

Efectivamente, todos sabemos que la alimentación

y la manera en la que comemos está muy relacionada

con nuestra salud mental.

La gente con ansiedad, a veces, se le cierra el apetito

o a veces, come de forma desaforada.

¿Y por qué digo que quien se traga las emociones se ahoga?

Porque hoy en día, sabemos que cuando uno recibe un impacto

de algo que le sucede, pueden pasar tres cosas:

o que lo exprese de forma sana,

o que se lo trague, o que responda de forma impulsiva.

La manera en la que uno gestiona cada momento de su vida

tiene un impacto directo en la salud

y cuando no sabemos gestionarlo de forma sana y nos lo tragamos,

eso nos puede llevar a la enfermedad.

Otra receta psicológica que tú defiendes

es vivir el presente y vivirlo con atención plena,

especialmente, en estos tiempos de coronavirus.

¿Qué significa exactamente? Yo siempre he dicho que la felicidad

es muy difícil de definir, muy difícil,

pero puestos, como psiquiatra, me gusta decir que la felicidad

consiste en conectar, de forma sana y equilibrada,

con el momento presente,

habiendo superado las heridas del pasado

y mirando con ilusión al futuro,

porque si vives en el pasado, te conviertes en un depresivo.

Si vives siempre angustiado por el futuro,

te conviertes en un ansioso

y entonces, tenemos la depresión y la ansiedad,

las dos grandes enfermedades del siglo XXI.

Lo que realmente determina nuestra calidad de vida

consiste en conectar de forma sana con ese presente

y ese presente es desconectar, a veces, de las redes,

desconectar de la pantalla para poder conectar con las personas

y con las cosas buenas de tu entorno.

Muchísimas gracias, doctora Marián Rojas,

por tus positivas palabras, de la primera a la última.

Siempre es un gusto hablar contigo. Muchas gracias, muchísimas gracias.

¡Feliz verano! Y para que suene mejor nuestra vida

pongamos una música apasionante,

porque la música es el lenguaje del alma

y es un lenguaje que no tiene edad, como ahora nos van a demostrar,

así que poned música y cuidaos mucho,

porque eso es saber vivir.

La música se ha convertido en una excelente compañera

durante el aislamiento social provocado

por la pandemia del coronavirus,

especialmente, para los mayores de casa.

La música ha sido vital

para poder alegrarnos,

entristecernos

y venirnos arriba, porque ha habido momentos de mucho bajón.

Me ha servido

de mucha ayuda psicológica y personal.

Os recomiendo que nunca es tarde

para aprender cualquier instrumento.

Otros han introducido la música en su rutina diaria.

Y me gusta tenerla de fondo

siempre que leo la prensa digital,

o estoy haciendo algún trabajo en el ordenador,

me gusta tenerla de fondo, porque me relaja y me alegra.

En casa, se enciende la música por la mañana

y se apaga después de cenar.

Cualquier actividad, ya sea leer, trabajar en el jardín,

guisar, las tertulias, lo hacen más agradable.

Preparando ensaladilla rusa, que me encanta muchísimo,

escuchando mi música preferida de Café Quijano.

Mirad qué saludable y qué preciosa me ha quedado.

La música es y será siempre una herramienta esencial

para cuidar de nuestra salud, tanto por dentro, como por fuera.

Lo que más me ha ayudado fueron los bolillos y el acordeón.

Y para relajarme, ponía de fondo música gallega.

Con la música, pedaleo más animado.

Me sirve de estímulo para llevar a cabo

el ejercicio físico que necesito hacer a diario.

Una de las virtudes que se le atribuye a la música

es que nos ayuda a potenciar la memoria.

Me recuerda a otros tiempos, que era más joven.

Hago pasatiempos al mismo tiempo.

Y además, escuchar tu canción favorita

ayuda a reducir los niveles de estrés y cansancio,

a potenciar los de optimismo

y de esta forma, así manejaremos muy bien nuestras emociones.

La música es vida.

Sin música, la verdad, no se puede vivir.

La música es un remedio para todo, por lo menos, para mí.

¿Y a qué esperas para ponerlo en práctica?

# Y si me dejas solo

# con los sentimientos,

# que pasan como el viento. #

(Música)

# Viva el pasodoble,

# melodía de colores,

# garbo de esta tierra. #

(Música)

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Saber vivir - 12/07/20

12 jul 2020

Esta semana aprendemos qué alimentos le sientan mejor a nuestra piel en verano y por qué, si queremos perder peso, no debemos caer en la trampa de los alimentos “sin” o “light”. El doctor Fabiani nos da trucos y consejos para cuidar nuestra laringe y nuestra voz, y para evitar los peligrosos golpes de calor. Hablamos de la psiconutrición, del hambre emocional y de lo importante que es aprender a tratar con nuestras emociones con salud. Nuestra nutricocinera Marta Verona, nos enseña varias propuestas de pinchos saludables para el verano y aprendemos a preparar productos de cosmética natural. ¡Y mucho más!

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