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Saber vivir

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No recomendado para menores de 12 años Saber vivir - 09/05/21 - ver ahora
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(Sintonía "Saber vivir")

Bienvenidos a "Saber vivir".

La primavera avanza y cada vez más gente se anima

a controlar su peso de cara al verano.

¿Y qué pasa si haciendo más ejercicio

y comiendo menos resulta que no adelgazamos?

O lo que es peor, que engordamos más todavía.

Pues lo aclaramos esta mañana analizando de paso

si engorda un alimento tan nutritivo como el queso.

Tierno o curado, fundido o rallado;

que no todo es queso ni de la misma calidad.

Y de la grasa del queso pasaremos a la grasa del pescado azul.

Ya veréis las propuestas tan sabrosas

que os hacemos con la grasa de las ricas sardinas.

Y también con la grasa de los frutos secos,

ideal para la manteca de los postres.

Y en la consulta de "Saber vivir" mucha atención

si estáis tomando medicación,

para que nos hagan efecto lo más rápido posible,

y si os cansáis al subir cuestas o escaleras,

que es primavera y hay que llenarse de energía.

Aunque para energía, nada mejor en este domingo

que un plato tan nutritivo y tradicional:

rabo de ternera estofada con mucha, mucha verdura.

Ahora que no podemos movernos entre comunidades,

qué mejor manera de viajar que con el paladar.

¿Qué tal? -Muy bien, ¿y tú?

Encantada. -Igualmente.

Nosotros somos de descendencia gallega,

que vinieron mi abuelos en el año 34,

con una mano delante y otra detrás, por decirlo de alguna manera,

y seguimos con la esencia de las receta de mi bisabuela

de hace casi cien años, y si venís a comer aquí,

os vais comer unas lentejas de su abuela

o una tortilla de patata como Dios manda.

Bueno, Sabino, lo primero para empezar a cocinar esta receta

es importante conocer este corte, ¿no?

Es muy especial este corte. -A nosotros nos gusta...

cortarlo aquí por la coyuntura...

para que mantenga el colágeno.

Es importante que no se astille, ¿no?

Exactamente.

Sellaremos la carne del rabo poco a poco.

Vale. Pongo el ajito... -El ajito.

Seguimos con la cebolla.

Echamos el puerro.

Seguidamente echamos la zanahoria.

Todo en el aceite donde hemos sellado el rabo

para que también ya vaya cogiendo el sabor.

Echamos el tomate.

La pimienta.

Unas hojitas de laurel.

Lo seguimos moviendo.

Lo dejamos pochar entre tres y cinco minutos.

Ahora echaríamos el vino. -Vino tinto.

Vino tinto eso es.

¿Cuál el origen de este plato?

El origen se remonta a la plaza de toros de Córdoba

donde las familias pobres esperaban a que terminase el espectáculo

los restos del animal.

Ah, esperaban para llevárselos a casa y cocinar.

Eso es.

Pues fíjate lo que ha evolucionado un plato al final de casquería

que ha llegado a todos los lugares de España.

A todos. A todos lados. -Considerado incluso una exquisitez.

El siguiente paso sería echarle el caldo de carne.

Ah, bien concentradito ya tenéis. -Bien concentradito, sí.

El caldo lo hacemos un día antes para que vaya bien concentrado

porque tiene que llevar su reducción.

Ya teniendo todo esto junto, todo reducido el alcohol,

pues echarle al rabo.

Ahora cubrimos con agua, que quede bien cubierto.

A fuego medio tiene que cocer entre hora y media...

Esta receta es tiempo. -Es tiempo.

Y paciencia -Eso es.

Bueno, pues ya estamos aquí.

Tenemos, como ves, la salsita triturada y ligada

para que quede ya el rabo en su punto.

Para comer bien platos tradicionales no nos tenemos que ir muy lejos.

Claro. Además, digamos, la corriente va un poco en contra

de esta cocina tradicional que cada vez hay menos

y la gente demanda un poquito más

porque hay menos sitios donde puedes tomar esta cocina tradicional.

El ganado vacuno nos da la carne, pero también nos da la leche.

La leche del queso y, Ileana, qué nos gustan los quesos.

Nos gustan mucho y lo consumimos mucho

solo o con la forma procesada acompañando otro tipo de platos.

Y hay que fijarse en el origen de la leche

porque sabes que cambia el sabor del queso.

Si es de origen de vaca, el queso va a ser más ácido.

Si es de oveja o de cabra, va a ser más mantecoso el sabor.

Esto es cuestión ya de gustos.

A mí, por ejemplo, si son tiernos los prefiero de cabra,

y si son más curados, los prefiero de vaca.

Vale, pero tú estás hablando de otra cosa,

hablas de la edad de maduración, de los días de maduración.

Si es tierno, son hasta 30 días de maduración.

Si hablamos de un queso semicurado sería de un mes a tres meses.

Curado: de tres meses a seis meses.

Viejo: de seis meses a nueve. Y añejo: a partir de nueve meses.

Pero fíjate que esa edad de maduración

no indica que sea de mejor o de peor calidad ese queso.

¿Entonces de qué depende que el queso sea de más o menos calidad?

Miriam, básicamente de la leche; del origen y frescura de la leche.

También que no lleve aditivos por supuesto

y algo curioso, la corteza.

La corteza es la capa protectora que protege al queso,

y si no tiene grietas ni tiene mal aspecto

es que ese queso es de buena calidad.

Si decidimos comprar el queso así, en cuñas, como lo estamos viendo,

¿qué más consejos debemos tener en cuenta?

En principio, es mejor comprar el queso

en el último momento de la compras, sobre todo si es fresco, tierno.

Recordar también no comprar grandes cantidades

porque caduca, como es el queso de untar.

Si compramos más cantidad de la debida,

tampoco hay que desesperarse porque podemos congelarlo incluso,

que no mucha gente lo sabe,

y si se nos queda un poquito seco, lo rallamos,

y lo metemos en un plato, y genial.

A veces, eso sí, compramos el queso procesado.

Por ejemplo, el rallado,

que está listo para servir con nuestro plato.

¿Qué debemos tener en cuenta en estos casos?

Si es un queso procesado tenemos que tener en cuenta

que sea queso básicamente.

¿Y qué es queso? Pues nada más que leche,

cuajo, fermentos lácticos y sal.

Cuantos menos aditivos, pues mucho mejor ese queso,

sea rallado, en lonchas o como sea.

Si en el envase pone únicamente rallado, ¿es queso o no es queso?

Ahí hay que sospechar y coger las gafas de ver,

porque a lo mejor es rallado, ¿pero de qué?

De un sucedáneo de queso.

Podemos encontrarnos sorpresas como que lleva otro tipo de grasa:

girasol, palma, muchos más aditivos,

con lo cual, hay que mirar bien el listadito.

¿Y si pone queso fundido?

Si es queso significa que tiene más de 50 % de queso

en ese formato.

Fundido no es más que otra cosa que queso triturado,

lo funden con unas grasas y luego ya lo lonchean,

pero queso es queso.

Está claro que el queso es un mundo por descubrir.

¿Habéis probado el queso burrata? ¿Sabéis cómo se elabora?

Vamos a descubrirlo en "Saber vivir".

Hola, Ana. ¿Qué tal?

Hola, Esteban. Bienvenido a Portillo.

He oído que aquí, en Portillo,

se elabora burrata de manera artesanal.

Eso es.

¿Cómo es que este municipio tiene ese honor?

Se ubica el centro provincial de la artesanía

y, además, Portillo es un pueblo de artesanos.

Salvatore, que es el quesero,

siempre tuvo la inquietud de hacer quesos italianos

en España; quesos de verdad como los de su tierra.

Podemos decir que hay un pedacito de Italia en este lugar.

Sí, por supuesto.

Este es Salvatore, el maestro quesero.

Me han dicho que eres un gran experto en burrata.

Eso espero. Venid y os enseño cómo se prepara una burrata artesana.

¿Qué es la burrata? ¿Cómo la podemos definir?

Es una saca hecha con mozzarella

rellena de tiritas como espaguetis de mozzarella mezclado con nata.

A menudo, la gente suele confundir la mozzarella con la burrata.

¿Esto a qué se puede deber?

La mayoría de las burratas que se comercializan son redonditas;

de forma son parecidas a la mozzarella.

Lo que tiene es que es mucho más cremosa que la mozzarella

por el relleno y es mucho más sabrosa.

¿Qué elaboraciones culnarias podemos hacer con una burrata?

Principalmente para ensaladas.

Pero se puede poner también para un plato de pasta caliente,

se le puede romper,

o un plato de verduras hecha al horno...

Por cierto, ¿a qué debe ese nombre?

Burrata en castellano recuerda a un animal, que es el burro.

En italiano burro es mantequilla.

De ahí viene burrata.

Estoy viendo que aquí tienes una serie de quesos, pero...

Me falta la burrata. -Te falta burrata.

Me pongo en tus manos para que nos enseñes cómo se hace.

Vamos.

Hay que empezar por la leche. Elaboramos esta leche.

Después de unas siete horas,

consigo lo que nosotros llamamos la cuajada,

que es como un queso fresco.

Lo vamos cortando en trocitos,

lo mezclamos con agua caliente,

y conseguimos que hile,

que se transforme y se cambie totalmente la estructura.

¿Y a cuánta temperatura está ese agua caliente?

El agua caliente que utilizamos está a 90 grados.

Hacemos una tira y esa tira la vamos a abrir,

desgarrar, como si fuera un espagueti,

Esto en italiano es "stracciate".

De ahí viene el nombre de "stracciatella".

Haciéndola en trocitos, lo mezclamos con nata,

y ya tenemos la "stracciatella", que es el relleno de la burrata.

Ahora con otro trozo,

haciéndolo como si fuera una pizza, le ponemos el relleno.

Una vez teniendo el relleno, para que no se rompa,

enfriamos la parte de abajo y calentamos la parte de arriba,

para poder estirarlo y llegar a hacer el famoso nudo

para tener una burrata artesana cien por cien.

Aquí tenemos una burrata ya lista para comer.

Está claro que los alimentos de verdad

no necesitan aditivos,

¿qué pasa con los procesados como, por ejemplo, las conservas?

Sí pueden llevarlos.

Los identificamos en la etiqueta porque empiezan por la E.

Ileana, ¿E de qué? E de Europa.

No hay que temerlos mucho porque los aditivos están regulados,

pasan las normativas, y lo más importante:

todos los controles sanitarios.

Eso sí, como dicen todos los expertos:

no hay que consumirlos en exceso porque algunos sí son necesarios

para conservar el alimento,

para evitar que proliferen bacterias

y nos produzcan una toxiinfección,

pero otros, simplemente, son más evitables,

porque son un poco artificio.

¿Y cuáles son esos aditivos menos necesarios?

Pues estamos hablando, por ejemplo, de maquillaje industrial.

Si me permites la expresión.

Son aquellos que los fabricantes utilizan

para dar un aspecto a un alimento de mayor calidad,

porque le modifican el color o el aspecto,

pero realmente no es de mejor calidad,

es que lleva ese aditivo que maquilla el producto.

Digamos que hay unos que son más aceptables

y otros que lo son menos.

Vamos a empezar yendo al detalle de cuáles son esos aditivos

que podemos consumir con total tranquilidad.

Perfecto. Vamos a decir claramente

que hay unos aditivos que se pueden perfectamente

y que son tan naturales, entre comillas,

como el extracto de pimentón. ¿Lo sabías?

Ah, no. Es el E160.

O el extracto de remolacha, que es el E162.

Estos dos pertenecen al grupo de colorantes.

Vamos al grupo de los conservantes y antioxidantes:

el vinagre, que es el E260.

La vitamina C: el E300

O el ácido cítrico: E330.

Y hay un tercer grupo de estos que son recomendables,

que no se puede temer, no hay que temer mucho de ellos,

y que son los espesantes.

Por ejemplo, la pectina de la fruta: E440.

O las algas: E406.

Y por otro lado,

¿cuáles son los menos recomendables?

¿Qué pone en la etiqueta? ¿Cómo identifican?

Colorantes como la cochinilla, que es el E120,

o como la tartracina: E102.

Otro grupo de estos menos recomendables

que son conservantes a evitar.

Son: Nitritos, que es el E249 o el E250.

Nitratos, que es el E251 o E252.

Sulfitos, el E220.

Y por último, el ácido benzoico, que es el E210.

¿Y por qué debemos evitarlos? ¿Qué pueden causar?

El principal problema es el efecto acumulación.

Imaginémonos un niño que tiene menos peso.

Si toma gominolas por la mañana, un zumo a media mañana,

una merienda envasada industrial,

ese efecto acumulación de aditivos

puede provocarnos reacciones alérgicas adversas.

Ese es el principal problema,

no sabemos dónde está el límite y vamos acumulando.

Está claro que a la compra tenemos que ir con una lupa

porque esas E vienen muy chiquititas en la etiqueta.

Hay que ver que tengan el envasado lo más natural posible

y los aditivos más naturales posibles.

Por ejemplo, que esté envasado en atmósfera modificada,

que esté envasado al vacío, que esté pasteurizado,

y que tenga conservantes naturales.

Lo que me sorprende de estos aditivos

es que sabiendo lo que pueden causar, siguen permitidos.

Los fabricantes lo que controlan es el límite que añaden

a un producto determinado.

Pero el problema es la acumulación.

Un consumidor no puede ir con la calculadora viendo

qué cantidad de aditivos se toma al día.

Por eso siempre decimos, y dicen los especialistas,

cuanto menos producto industrial, menso producto envasado,

mucho mejor, mucho más seguro.

Muchísimas gracias, Ileana.

Evitemos los productos ultraprocesados

y busquemos siempre lo más natural.

Y para natural, la huerta,

que en primavera nos regala lo mejor de lo mejor:

las legumbres tiernas.

¡Hola, Chimo! ¡Muy buenas! Hola, Nuria. Hola, Aitor.

Qué bonita huerta. ¿Qué tenéis ahora de temporada?

Esta es la judía verde Helda.

También tenemos unos guisantitos de Navarra.

Esto es un manjar.

Hay que aprovechar que la temporada es corta.

A ver, déjame esa vaina. Me encantan los guisantes en crudo.

Es que esta es la gracia de comprarlos frescos

y ponerlos en medio de las mesas como hacen mucha familias,

que estás de picoteo, tomando legumbre, verdura,

sin darte cuenta.

¿Campeonas en fibra?

Sí, sobre todo si te estás tomando la vaina entera.

Es que es, prácticamente, agua y fibra.

¿Y qué tienes por aquí? Es una judía roja.

Esto en Valencia lo llamamos "bajoqueta".

Es la reina de la paella.

Al tener la vaina este color, ya nos indica que tiene

mayor cantidad de antocianina,

que es un pigmento que, en el caso de que consumamos la vaina entera,

va a tener mayor capacidad antioxidante

que una judía convencional.

Veo que de la variedad Helda te quedan poquitas.

Debe de estar triunfando mucho.

Está triunfando porque nos llega directita de la huerta.

¡Ya estoy aquí! -¡Hola! ¿Qué tal?

Aquí te traigo las judías. Tengo dos cajas más en el coche.

Voy a por ellas. -Venga, de acuerdo.

¿De dónde vienen esa judías?

Vienen del Valle de los Pedroches, en Córdoba.

Tenemos dos cosechas. Sacamos una ahora,

en primavera, y luego otra en otoño.

Estamos empezando ahora a recolectarla.

Esta es la mejor porque que es la primera corta.

A medida que avanza el calor, la judía tiene más brizna,

y cada vez se hace más dura.

Aquí te traigo otra variedad

recién traída también de Los Pedroches: Boby.

Sí, además, mira qué tubular. Las semillas son muy pequeñitas.

¿A que te recuerda a una ensalada? Sí.

Vale, pues aquí esa es la función que cumple

cuando la legumbre ya tenía su función

de fuente proteica, fuente de hidratos de carbono,

que siempre hablamos,

si nos vamos a las opciones en seco que tenemos aquí.

Fíjate que, además de las judías verdes,

luego se saca esta alubia.

Ojo, ambas pueden estar en un menú saludable

solo que cumpliendo diferentes funciones.

Además de tomarla hervida, que es el clásico,

¿cómo la prepararías?

Esta que es tan fina y tiene tanta superficie de contacto,

quedaría muy bien salteada.

Yo le añadiría un poquito de ajo, de salsa de soja al final,

que queda riquísimo. Qué rico, qué rico.

Fíjate qué menestra en conserva a base de guisantes, zanahoria,

judías tiernas...

También podemos encontrar estas verduras congeladas.

Así es.

¿Cambian sus propiedades nutricionales?

Muy poquito. De hecho, es un recurso fantástico

para disponer de más tiempo de estas legumbres

que muchas veces tienen una vida útil corta en su porción tierna.

En el caso de que tengan aceite que sea aceite de oliva.

Y si para controlar el peso, comes más legumbres,

comes mucha verdura, haces más ejercicio físico,

y resulta que no adelgazas como deseas,

¿por qué pasa esto, doctor Gonzalo Guerra?

Buenos días. Buenos días, Miriam.

Porque en el organismo tenemos distintos tejidos.

Tenemos grasa, tenemos agua, pero también tenemos mucho músculo.

Y el músculo pesa.

Si hacemos todo lo que nos han mandado

y vemos que no estamos perdiendo suficiente peso,

una de dos: o no estamos quemando suficiente grasa

o estamos empezando a generar más músculo.

¿Eso explicaría que cuando empezamos a cuidarnos,

a practicar más ejercicio, podamos coger incluso algún kilo?

Sin duda.

Uno de los problemas que tiene la gente con sobrepeso

es que suelen ser muy sedentarios.

Si empezamos a movernos más, a hacer más ejercicio,

ganaremos masa muscular,

y es habitual que al inicio de ese programa se ganen uno, dos,

incluso hasta tres kilos.

Y, ¿por qué pesamos más cuando tenemos más masa muscular?

Primero porque el músculo crece y ya de por sí pesa más,

pero además el músculo es el mayor acumulador de glucógeno.

El glucógeno es la energía que utilizamos al hacer ejercicio,

también se acumula un poco en el hígado,

pero en un adulto el músculo puede acumular medio kilo de glucógeno.

Por cada gramo de glucógeno, retenemos tres gramos de agua.

Entre que el músculo crece y que retenemos mucha más agua,

pues pesamos un poco más.

Y aunque veamos que pesamos un poco más,

hay que seguir practicando ejercicio físico. ¿Por qué?

Sin duda, porque el músculo consume más energía que la grasa.

Ya el hecho de que tengamos más masa muscular,

va a hacer que en el día a día nuestro metabolismo consuma más.

Y además, cuando ya cojamos la rutina del ejercicio,

habrá un momento en que el gasto calórico de ese ejercicio

supere a las calorías que ingerimos,

y ahí es cuando empezaremos a perder peso.

No sé si has escuchado alguna vez,

a pacientes que dicen:

"Ya, lo que pasa que cuando empiezo a hacer ejercicio, como más,

tengo más hambre y por eso no adelgazo".

Es evidente que si consumimos más calorías haciendo ejercicio,

el organismo nos va a pedir recuperar esas calorías.

Ahí hacemos dos cosas: una es estar muy atentos,

porque a veces no es cuestión de comer;

lo que nos está pidiendo el cuerpo es reponer líquidos.

Es decir, beber.

Y si al final, realmente, nos pide alimento,

vamos a pensar en qué alimento quieren nuestros músculos.

¿Y cuáles son esos alimentos?

El músculo lo que mejor le va evidentemente es la proteína.

Los aminoácidos de las proteínas son los que hacen que el músculo crezca,

que utilice esas proteínas para aumentar de volumen.

Las proteínas de buena calidad, carne, pescado,

las del huevo, son lo mejor que le va a nuestra musculatura.

¿Sería un error inflarnos a proteínas

y no tomar nada de grasa? Sería un error bastante grande.

La grasa, que la pobre tiene muy mala fama,

es muy necesaria en el organismo.

En el sistema nervioso central sin grasa no funciona.

Si no comemos nada de grasa, no tenemos esa energía extra,

¿de dónde vamos a tirar cuando hagamos ejercicio?

Del músculo. Luego vamos a disminuir la masa muscular otra vez.

Nos ha quedado clarísimo. Muchísimas gracias, doctor Guerra.

¿Y qué ejercicio necesitamos para ganar masa muscular

a cualquier edad?

Nos lo cuenta muy claro este entrenador personal:

Rubén García.

Lo sabe todo sobre la salud de los músculos,

la teoría y también la práctica. Adelante, Rubén.

Para ganar masa muscular seas hombre, mujer, joven o mayor,

los ejercicios más prácticos, más eficientes,

y los que más nos van a ayudar a conseguirlo,

son aquellos que se conocen como globales o multiarticulares.

Es decir, que involucran más de un grupo articular

para realizar el ejercicio o mover el peso; trabajar con él.

Pongamos la sentadilla, uno de mis ejercicios preferidos

y que nunca faltan en mis rutinas de tren inferior.

¿Cuántas veces realizamos el ejercicio, el movimiento,

de levantarnos de la silla, del sofá, de cualquier lado?

Estos ejercicios además de ser muy útiles,

también tienen una grandísima transferencia,

los que más, en nuestra vida cotidiana,

para garantizar estos ejercicios.

Las sentadillas no son los únicos.

Tenemos también press vertical de hombro,

peso muerto, tenemos flexiones, tenemos dominadas, zancadas...

Hay una gran lista y todos tienen que estar sí o sí

en cualquier rutina que se precie.

Vamos a ver cómo se hace una asentadilla correctamente.

Pies a la altura más o menos de los hombros

mirando ligeramente hacia fuera,

las rodillas van a flexionarse siempre

en la línea que están dibujando estos.

Evitemos siempre que vaya hacia dentro.

Sacamos pecho, activamos abdomen,

culete fuera y espalda recta,

y extenderemos los brazos en esta posición

y subiremos o bajaremos hasta llegar a los 90 grados.

Y aquí una tras otra.

Os animo mucho a que la tengáis siempre en vuestras rutinas,

os mando un abrazo enorme y muchísima fuerza.

Hasta pronto.

Ejercicio y también buena grasa es lo que necesitan nuestros músculos

coma acabamos de aprender,

así que no os perdáis lo que es capaz de hacer Marta

con la grasa de la sardina.

El pescado azul más rico y económico,

y con la grasa de los frutos secos.

Manteca casera y supernutritiva para tus mejores postres.

¿Qué comida le gusta más a una supermamá, escritora

y presentadora de televisión como Raquel Sánchez Silva?

Porque tiene pinta de cuidarse muy bien.

Desayuno un café con leche, un gran zumo,

un gran zumo licuado de frutas y verduras,

dos tostadas, una siempre con tomate y aceite,

otra con mermelada.

A mí me encanta el dulce, me encanta la repostería.

Yo no me voy a quedar sin comer dulce mientras el cuerpo

me lo, digamos, me lo permita.

Todo será después de la consulta con nuestro médico de familia,

que hoy os va a interesar un montón,

vamos a hablar de cómo tomar los medicamentos

para que nos hagan efecto, y del cansancio que sale

al subir cuestas o escaleras. Entramos en la consulta.

La ciencia médica avanza sin parar

y más que nunca en estos tiempos de pandemia,

así que buscamos una pastilla que lo cure todo,

o por lo menos que alivie

y que lo haga de la manera más rápida posible.

Y yo me pregunto, para empezar, doctor Fabiani,

si es verdad que para hacer un efecto más rápido,

hay que tomar la pastilla así, efervescente.

Es cierto que la presentación así, efervescente,

tiene un inicio de acción más rápido.

Más rápido frente a si me tomo la pastilla tragada

como un comprimido o una capsula.

Y ese efecto de acción más rápido,

esa mayor rapidez, puede tener sentido

fundamentalmente si queremos aliviar un dolor agudo,

en el que queremos que pase lo antes posible.

Pero quizá no tiene sentido cuando tomamos una medicación

que tomamos de manera habitual, de manera pautada.

Lo que sí es importante que recordemos

es que solo deben disolverse en agua

la medicación que está preparada para ello,

esa que hemos comentado, esa medicación efervescente.

Así que si tenemos problemas para tragar una mediación

que nos han prescrito,

debemos consultar con nuestro médico o farmacéutico

si tenemos alguna otra alternativa.

O bien así, efervescente o bien si la hay en jarabe,

o algunas pastillas que son bucodispersables,

es decir, para deshacerse en la boca,

pero no echar en agua cualquier mediación que tengamos en casa.

Y si es una pastilla que tienes que tomarte cada ocho horas

y ves que no te hace efecto,

¿puedes tomarte la siguiente dosis un poco antes,

a las seis horas por ejemplo?

Depende de cada medicación.

Probablemente, adelantar ocasionalmente,

la toma de una analgésico o de un antitérmico,

no tenga demasiada importancia y pueda hacer sin problema.

Pero no tendría mucho sentido adelantar la toma, por ejemplo,

de un antibiótico que estés tomando cada 12 o cada 8 horas,

o adelantar la toma de mi medicación para la tensión.

Que adelantemos esa toma no va a hacer que me encuentre mejora antes.

En general, tenemos que respetar los horarios de toma de medicación

y las dosis de medicación.

De hecho, vamos a sacar una señal de prohibido.

Prohibido a no respetar esas horas

en las que me han dicho que tome la medicación

o tomar una mayor dosis de la que tengo prescrita.

Ya que hemos hablado de la rapidez de acción de los medicamentos,

tenemos que recordar que hay que darle cierto tiempo.

Yo me tomo una pastilla, pasa a mi tubo digestivo,

debe absorberse, luego pasar al torrente circulatorio,

y entonces empezará a hacer efecto.

Tenemos que darle tiempo.

¿Y es cierto que el fármaco hace efecto antes

si se toma en ayunas que si lo tomamos en las comidas?

Pues de nuevo depende, depende del fármaco.

De hecho, si nos vamos a un grupo concreto de medicamentos

como los antibióticos,

hay algunos que se absorben mejor con el estómago vacío,

pero es que hay otros que, para absorberse bien,

necesitan, precisamente, ser tomados con alimentos.

Es decir, que siempre que nos prescriban una medicación,

tenemos que enterarnos, tenemos que preguntar,

cómo debemos tomarlo.

Nos puede ayudar nuestro médico, pero también nuestro farmacéutico

a saber cómo debemos tomarlo.

Por cierto, si nos dicen con el estómago vacío,

tenemos que recordar que esto significa que tenemos que tomarlo

o una hora antes o dos horas después de las comidas.

¿Y qué me dices si partimos la pastilla

como hace mucha gente para ingerirla más fácilmente?

¿Eso influye en que haga más o menos efecto?

Pues depende de nuevo.

Depende de si la pastilla es una de las que se puede partir,

que en ese caso no influye nada,

o si partimos una pastilla de las que no se debe partir.

En ese caso puede influir muchísimo.

Tenemos que saber de qué pastilla se trata.

Hay algunas que tienen una cubierta por el exterior

que está ahí para garantizar

que la medicación sea liberada y absorbida

donde debe ocurrir.

Es importante que sepamos cuáles tenemos.

¿Qué medicación tienes tú ahí por ejemplo?

Tengo unos comprimidos lisitos,

unas capsulas y unas pastillas con ranura.

La ranura es un ejemplo formidable,

una pista muy buena de que se puede partir.

Esa ranura, Miriam, no está ahí como un adorno.

No es una cuestión de estética.

Está para que sea más fácil fragmentar el comprimido.

En general, las que no llevan ranura no se deben partir,

salvo que nos especifiquen lo contrario.

Y en el caso de la capsulas,

no debemos abrirlas como norma general;

debemos tragarlas tal cual.

Es verdad que algunas se pueden abrir,

porque en algunas, la capsula es, simplemente,

para arreglar un mal sabor que pueda tener el medicamento.

Pero en muchos casos, esa capsula tiene una función fundamental

tan importante como protegernos de que el contenido pueda ser agresivo

en la garganta o en el esófago,

o permitir que el contenido no se vea dañado,

por ejemplo, con la acidez del estómago.

Con lo cual, si la tomamos sin la capsula en este caso,

podría que la absorción sea muy baja o incluso nula.

Y yo me pregunto, ¿qué pasa si te despistas

y no te acuerdas de si te tomaste o no la pastilla?

¿Te la tomas por si acaso

o mejor esperas a la siguiente hora de toma?

Ahora que estaos todo el día con el móvil encima,

mira qué buena idea, poner una alarma en el móvil

para que nos recuerde la toma de la medicación

y que no se nos olvide.

Y si no queremos ser tan tecnológicos,

un pastillero de toda la vida, que, de un vistazo, miras,

y ves si te tomaste o no te tomaste la medicación

que, por ejemplo, te tocaba a la hora del almuerzo.

Pero si de cualquier forma hay un momento

en el que tengo la duda, no sé si la he tomado o no,

por una cuestión de precaución, es mejor esperar a la siguiente toma

que no tomártela de nuevo

con el riesgo de tomar una doble dosis.

Una cuestión fundamental de precaución.

Ante la duda, esperar.

Y fíjate, de lo que sí no debemos despistarnos

es de hacer ejercicio físico y cuidar nuestra alimentación,

que con estos hábitos y con estos consejos,

seguro que acabamos ahorrándonos alguna pastilla.

Vamos a llevar una vida más saludable comiendo mejor

y cuidando el cuerpo como nos enseña la profe de yoga,

y hoy Marta hace además pareja,

buena pareja con otros profesional sanitario:

el fisioterapeuta.

¿Notas que tu cuerpo se resiente con la pandemia?

¿El teletrabajo afecta a tu espalda?

Hoy hablaremos de ellos y veremos cómo la práctica de yoga

nos puede llevar sobrellevar esta situación

tanto a nivel físico como a nivel mental.

¿Notas que a raíz de la pandemia tenéis más pacientes en la consulta?

Ha habido bastante más volumen de pacientes

debido a la pandemia, al estrés que estamos sometidos,

más dolores de cuello que antes, más dolor de espalda,

dolor de mano, muñeca, hombro...

Relacionadas con el estrés más bruxismo,

¿Qué consejos nos podrías dar en nuestro día a día

ya que ahora nos movemos menos?

Hacer deporte, hacer yoga, y si estamos trabajando en casa,

intentar levantarnos cada horita más o menos...

Sin duda, el mejor consejo que puedo daros

es moveros dentro de lo que podáis, dentro de vuestra capacidades.

Vamos con el primer ejercicio. Voy a utilizar la "fitball",

que me va a ayudar a trabajar la postura,

a mantener la columna erguida.

Voy a hacer un ejercicio para movilizar hombros, codos y muñecas.

Vamos a cruzar los dedos, giramos la palma de la mano hacia adelante,

y estirando muy bien los codos, arriba los brazos.

Hasta donde cada uno pueda.

Y ahora voy a hacer algo similar, pero por detrás.

Seguimos fortaleciendo la espalda y estirándola.

Voy a utilizar una silla y me voy a estirar hacia ella,

apoyando la frente en el asiento y estirando los brazos.

Y si podemos avanzar a la siguiente fase,

moveríamos la silla un poco hacia adelante.

Y si veo que puedo un poquito más...

Y añadimos el trabajo de estiramiento de las piernas.

Me voy a sentar en la pared y adelantaré los pies...

un poquito hacia adelante separados el ancho de las caderas.

Siempre vigilando que mi columna está estirada.

Este sería para esta postura el trabajo más intenso.

Estoy trabajando flexibilidad prácticamente en todo el cuerpo.

Como veis, tengo preparada una silla y varias mantas.

Voy a estar con las piernas cruzadas.

Tendré que ver la distancia de la silla

para apoyar la frente en la manta y cruzar los brazos encima.

Cuando apoye la frente,

algo que hacemos en la práctica de yoga

es tirar de la piel de la frente hacia abajo.

Me permite relajarme más,

que es lo que buscamos en esta postura,

que es especialmente beneficiosa para bajar niveles de estrés.

En la situación actual, es clave mantener un rutina diaria

de cuidado físico y metal, como la que nos aporta la práctica de yoga.

Y además, acudir a nuestro fisioterapeuta,

en el caso de que los problemas se agudicen.

"Namasté".

Yoga y fisioterapia para estar en plena forma

porque el cuerpo está diseñado para moverse, para caminar,

y para subir escaleras, aunque cueste.

¿Y por qué cada vez cuesta más, doctor Fabiano?

Mucha gente lo describe muy gráficamente

diciendo es que me falta fuelle.

Normalmente, cuando hablamos del fuelle,

hablamos de nuestro corazón y pulmones.

Es verdad que esa falta de fuelle es porque no estamos en forma,

porque abusamos mucho del sofá, somos muy sedentarios,

porque hemos puesto mucho peso, porque no hacemos ejercicio físico,

y han ido pasando los años

y cada vez estamos en menor estado de forma.

Pero también es verdad que esta falta de fuelle

puede ocurrir porque tengo problemas respiratorios,

insuficiencia respiratoria, o problemas cardíacos,

insuficiencia cardíaca.

Y en estos casos puedo notar, efectivamente, que me cuesta,

que me falta el aire, y esto se hace más evidente

cuando hago esfuerzo. Si voy a subir una escalera,

o si voy a subir una rampa.

Por eso es importante que cuidemos nuestro corazón

y nuestros pulmones, así que vamos a sacar el semáforo verde

a los hábitos que nos hacen cuidar esos dos órganos tan importantes

para mantenernos en forma.

Semáforo verde a cuidar nuestra alimentación.

Evitando el exceso de azúcares y grasas de mala calidad.

Semáforo verde a perder los kilos que nos sobran.

Semáforo verde a dejar el tabaco si somos fumadores.

Semáforo verde a hacer ejercicio físico.

Una forma formidable de cuidar nuestro corazón y nuestros pulmones.

Y ahora que estamos en tiempo de vacunación por el coronavirus,

¿es normal que una persona ya vacunada

se pueda sentir más cansada

y le cueste más esfuerzo precisamente subir una cuesta

o las escaleras?

Sí, ese cansancio, esa astenia que llamamos,

es un efecto secundario relativamente frecuente

de varias de las vacunas frente al coronavirus.

Pero no es menos cierto que ese efecto secundario

es pasajero y no tiene la menor importancia.

¿Tú sabes lo que realmente produce una falta de fuelle dramática?

Una infección grave por coronavirus.

Puede tener consecuencias muy graves.

Y por eso tenemos que estar todos prestos a vacunarnos

en cuanto nos sea posible cuando nos lo recomienden.

Y mientras que nos llega esa vacuna a todos,

cuidarnos, aguantar este último tirón

cumpliendo las recomendaciones

y usando adecuadamente las mascarillas.

¿Y no puede ser que, precisamente, por llevar la mascarilla puesta

todo el tiempo nos cansemos más?

Vamos a recordar que las mascarillas filtran,

evitan el paso del virus, pero no evitan el paso del oxígeno.

No nos ahogan las mascarillas. Puede ser que nos agobien,

pero ahogarnos, no nos ahogan.

Tenemos que usarlas sobre todo cuando estamos en espacios cerrados

o mal ventilados.

Cuando estamos cerca de otras personas.

Teneos que usarlo también las personas que estamos vacunadas

o que hemos pasado la infección.

Es un remedio vital.

Vital para cuidarnos todos hasta que todos estemos vacunados.

Muchísimas gracias, doctor Fabiani.

Cuidémonos frente al coronavirus

y llevemos una vida lo más sana posible

como hace nuestra siguiente invitada.

Presentadora de televisión, mamá de mellizos,

y autora de un libro de cuentos inspirado en su vivencia personal.

Así se cuida Raquel Sánchez Silva.

Me levanto las seis y media.

En esa primera media hora me aseo, me preparo, me visto,

a las siete levanto a los niños, desayunamos juntos,

desayunamos lo mismo, yo un poquito más.

Desayuno un café con leche,

un gran zumo, un gran zumo licuado de frutas y verduras,

dos tostadas, una con tomate y aceite,

otra con mermelada.

Me gusta también tomarme un dulce, fruta cortada...

A las ocho los estoy llevando al colegio,

paso el resto de la tarde con ellos, son dos horas más,

porque a las seis ya estamos con baños,

a las siete y media estamos con cenas,

y a las nueve de la noche,

yo ya estoy en camino hacia el descanso,

y la mitad de los días a las nueve y media,

más que dormirme, te diría que sobre las diez de la noche,

yo siento que me desmayo, no que me duermo del agotamiento.

Aunque es cierto que tener mellizos es...

extenuante, es muy, muy cansado,

también es cierto que es doblemente motivador.

No tengo una dieta estrictamente saludable,

sino mayoritariamente saludable.

Y creo que además intento hacer eso no solo conmigo,

sino también en mi casa.

A mí me encanta el dulce,

pero es que además me encanta la repostería.

Yo no me voy a quedar sin comer dulce mientras el cuerpo,

digamos, me lo permita.

También es verdad que lo como por la mañana,

evito comer dulces por la noche, evito comer dulces por la tarde,

pero yo mis dulces los hago con azúcar muchos de ellos.

Yo entiendo que mis hijos un día quieran una chuche,

una patata frita, otra cosa es que lo coman a diario.

Me relaja mucho hacer deporte, y hacer deporte intenso.

Es una sensación de limpieza, de quitarme de encima ese estrés,

de sacar de mí ese nervio.

El "balletfit" lo que me da es la disciplina del ballet,

el orden, la postura...

Yo tengo 48 años,

"Maestros de la costura" es un programa de moda

que exige llevar unos vestidos muy complejos,

tienes que estar muy fuerte para estar en tacones

durante doce o trece horas al día...

Y la parte "fit" de la disciplina

me da el sacar, el cardio, el sudar,

que acabo destrozada, una ducha caliente,

y soy otra.

Soy otra persona.

En el proceso de la creación de "Dos mundos"

de mi nuevo libro de cuentos infantiles,

ha sido algo tan familiar, tan compartido con mis hijos,

que... que al revés, no me cansaba.

No me agotaba.

No me vaciaba, sino que me llenaba.

¿Cómo me veo dentro de 20 años? ¿Cómo me gustaría verme?

Haciendo surf con mis hijos.

Pero claro, luego echo cuentas y tengo 68.

Lo mismo ya no voy a tener el cuerpo. O sí.

Me veo viajando, me veo moviéndome,

me veo exponiéndome, me veo arriesgándome...

Como soñar es gratis, si yo quiero soñar,

yo quiero verme... en acción.

Y luego la vida ya me dirá si es posible o no.

Raquel tiene muy claro lo importante que es comer bien

en todas las etapas de la vida,

desde que se es joven hasta que se es mayor,

y un alimento muy nuestro es el pescado.

Es muy nuestro y, además, te voy a decir una cosa, Miri:

Es un alimento muy nutritivo.

Por eso tenemos que pescar a todo el mundo para que coma pescado.

¿Y sabes cuál es la mejor forma para echarle las redes?

No. ¿Cuál? Cocinando platos ricos con pescado.

Empezando por el pescado azul porque ya llega el buen tiempo,

sube la temperatura del mar, y llega el tiempo de sardinas,

que a mí me encanta; sardinas también llamadas parrochas.

Y xouba. Y orejera.

Y mojarrita. Y plateada.

Y parpuja. Y manolita también le llaman.

Sí que tiene nombres la sardina. Pues fíjate.

Tantos nombres como sardinas hay en un banco.

Y mira que son grandes los grandes estos bancos.

Se llaman también cardúmenes.

Y fíjate las longitudes y el tamaño.

Siete kilómetros de largo miden. Guau.

Dos kilómetros de ancho. Treinta metros de profundidad.

Y son tan grandes que desde el cielo se pueden ver.

Se agrupan en cantidades tan grandes para defenderse de los depredadores

y que no se las coman.

Lógico porque sabemos que el grande se come al pequeño.

La sardina, precisamente, es un pescado azul pequeño.

Eso, y nos encanta, porque tenemos que priorizar

el consumo de pescado azul pequeño.

Las sardinas se alimentan de plancton,

de otros pescaditos más pequeños aún,

y tienen lo mejor de los pescados azules:

el Omega 3 que también puede tener el atún, el bonito...

Pero, ojo, con mucha menos cantidad de mercurio.

Y, además, menos cantidad también de microplásticos.

Los pescados azules grandes se comen todo lo que pillan en el mar.

¿Son iguales de nutritivas las sardinas en lata

que las que vienen frescas? Exactamente igual de nutritivas.

Es más, en las sardinas que vienen en lata

sí que es verdad que nos estamos comiendo su raspa

con el calcio que eso conlleva.

Si además contamos con que tenemos grasas saludables

y vitamina D en las sardinas, se absorbe mucho mejor ese calcio.

Dicho esto, si queremos conquistar y pescar a la gente en la cocina,

vamos a animarnos a coger la sardina fresca

que ahora es tiempo de sardina.

He preparado esta pedazo de tosta bien rica de sardinas.

Tosta, coca, como queramos llamarlo.

La idea es comernos la sardina con la mano.

La comida con los dedos es mucho más apetecible.

Podemos hacer una pizza, una coca de sardinas.

En este caso la hemos curado. ¿Cómo la has curado?

Esto lo puede hacer todo el mundo en casa.

La misma cantidad de azúcar que de sal y un aromático.

Yo he utilizado naranja.

Y vamos a dejar la sardina una horita ahí curada.

Bien limpio el lomito.

Va a quedar con un sabor maravilloso.

Ojo, no absorbe sal y no absorbe azúcar.

Solo lo estamos curando. Un método de cocinado.

Lo acompañamos con unas huevitas, con tartar de pimiento rojo,

con queso crema y es un bocado buenísimo y supersaludable.

Qué rico. Me encanta. ¿Qué otra opción nos traes?

Para tomar sardina de una manera más original.

De una forma muy fácil además, porque esto es un paté de sardina,

con sardinas que tenemos en aceite de oliva virgen extra.

Me encanta porque nos gusta mucho los untables.

A la gente, a los españoles, nos encanta untar el sándwich,

untar la tostada, untar las verduras,

qué mejor forma que hacerlo con un paté

cargadito de pescado azul.

¿Y sabes cómo lo hacemos? No, ¿cómo?

Triturando toda la sardina entera bien rico con un poco de queso crema

y con cebolla o también podemos echar cebollino.

Buenísimo. Brutal. Y no hay que echar sal

porque ya la sardina está salada. Igual de salada que tú.

A ver quién se resiste a estos platos

porque el mar es una enorme despensa y fuente de salud.

Nos da peces, nos da la verdura del mar,

que son las algas y hasta nos da pepinos de mar.

Mirad.

Estamos aquí, ya veis, casi de madrugada,

esperando que lleguen los arrastreros

que vienen con variado.

Viene con el pepino de mar.

Estos días, los barcos de A Coruña están a la caballa,

no arrastran a fondo y no está entrando mucho pepino.

A ver si hay suerte, venga.

Pues lleva el barco unas 16 horas o así.

Salió de madrugada y llegó ahora por la noche.

Traemos jurel, fanecas, un poco variado de todo.

Si anda el barco por la zona de tierras suele traer pepinos.

Bueno, se ha dado bastante bien.

Hemos tenido sobre 200 kilos de pepino de mar,

con lo que vamos a conseguir diez, doce kilos de espardeñas.

Este es un carajote, como se llama en Galicia,

un pepino de mar.

Hay quien le llama también cohombro.

Y lo que extraemos es la espardeña que viene dentro.

Y este es un producto muy apreciado sobre todo en el Mediterráneo.

Tenemos también espardeñas en lata,

las preparamos tanto en aceite de oliva como al natural.

El consumidor tiene que entender que es un producto algo caro.

Si para hacer un kilo de espardeñas, necesito veinte kilos de pepino,

y después al meter en lata con dos cocciones,

vuelve a tener otra merma también del 50 %,

estamos hablando de un producto tipo las angulas o el erizo de mar.

Este producto en tres, cuatro días hay que desecharlo.

Pepinos de mar tenemos alrededor de 1700 especies.

Aquí, en España, estamos trabajando cuatro.

Esta especie es muy distinta a todas las demás.

Aquí en vez de consumir lo de fuera, consumimos lo de dentro.

Recuerda la forma de las espardeñas a las alpargatas hechas con esparto.

Buenos días, Alberto. -Buenos días. ¿Qué pasa?

Pues nada. Te traigo aquí estas espardeñas

que preparamos esta mañana.

Vamos a ver qué preparan Miguel y los chicos.

Nada, suerte y al toro. -Nos vamos viendo.

Podemos compararlo con un calamar, un poquito menos, como un pulpo.

En el Mediterráneo se suele tomar en paellas,

en arroz salteado, y aquí lo vamos a hacer a la brasa.

Lo importante para mí es congelarlo antes

para poder romper la fibras y que sea mucho más jugoso y rico.

Un vuelta y vuelta, un minuto por cada lado, y estaría.

Bueno, vamos a emplatar.

Empezamos con unos guisantitos frescos de temporada

que están ligeramente escaldados.

El toque ahumado que tiene la espardeña queda muy bien

con el frescor que da el guisante.

La textura de la espardeña muy diferente al guisante

congenia muy bien.

Es un producto aquí muy desconocido, pero, como veis,

con dos cositas podemos hacer un plato estupendo

y lo vamos a terminar con un caldito de manita de cerdo y garbanzo.

Comamos lo que comamos, toda la grasa del mar es saludable.

Mucho más saludable, Marta, que la manteca.

Miri, depende de lo que tú entiendas por manteca.

Es verdad, porque también está la manteca de la leche

que conseguimos batiendo y batiendo.

Qué rica está además, ¿eh?

Y luego tenemos la manteca de cerdo que nada tiene que ver,

que es la grasa del vientre de este animal.

O la manteca de cacao. O la manteca de coco.

Qué buena. ¿Y tú por qué manteca apuestas hoy en "Saber vivir"?

Por la más rica de todas para nuestro paladar

y nuestra salud:

la manteca que tenemos de los frutos secos.

Ya sabes que los frutos secos son fuentes de grasas poliinsaturadas,

grasas monoinsaturadas...

En definitiva, grasas saludables para nuestro corazón,

para nuestro desarrollo cognitivo y, además, es muy sencillo hacerlo.

Es la grasa que se obtiene de triturar muy bien los frutos secos.

¿Así sin más? ¿Así de simple?

Así de simple, pero voy darte dos truquitos, Miri.

El primero, vamos a triturar con un buen robot de cocina

porque hay que ser bien...

Hay que insistir en el triturado para que se haga una buena pasta.

En segundo lugar, tostamos antes los frutos secos

porque con el calor soltarán mejor su grasa

y se hará antes esta mantequilla.

Y con esta mantequilla... ¿Qué?

De cacahuete, en este caso,

he preparado estas galletas tan ricas.

Qué buena pinta tienen.

Galletas de cacahuete, chocolate, naranja,

ojo, aptas para veganos, para alérgicas, alérgicos al huevo,

y sin horno, también para los que tienen poco tiempo.

Me encanta eso de sin horno además. Exacto.

Es muy sencillo.

Tenemos que triturar copos de avena integrales,

dátiles, ya sabemos que aportan dulzor de forma natural,

fructosa, y son fuente de fibra.

Por cada cien gramos de dátil, tenemos nueve gramos de fibra.

Eso que nos llevamos.

Mantequilla de cacahuete y zumo de naranja.

Hacemos una pelotitas maravillosas, le damos forma de galleta,

chocolate negro y a enfriar, y ya está.

Se mastican incluso también muy bien.

Para que digan que no se pueden tomar postres saludables

y con grasa, pero de la buena. Y tanto, Miri,

así que si a alguien se le ha olvidado algún ingredientes,

no os olvidéis que podéis meteros en la web de Radio Televisión Española,

podéis seguirnos en redes sociales: en Instagram Saber Vivir,

que ahí os dejamos todo todito.

Muchísimas gracias, Marta.

Y si hablamos de dulzor, hay una palabra dulce, dulce,

que está en la raíces de la dieta mediterránea:

la miel de las abejas, así que gracias, abejas,

por hacernos la miel.

Bueno, Iván, ¿por qué tienen tanta importancia?

Patricia, la importancia de las abejas,

aparte de la miel, que es lo que conocemos,

lo más importante es la biodiversidad.

Es la polinización que hacen ahora en las encinas,

en los cantuesos...

Todo lo que comemos de alguna manera está conectado con las abejas.

Sobre todo en frutas y verduras, un 70 % desaparecería.

Fíjate si son importantes.

¿Cuántas colmenas tienes? -Aquí 80 colmenas en producción.

Dentro de una población de esta colmena

hay aproximadamente unas 50 000 abejas.

Aquí es donde hacen la miel.

Vamos a abrirla.

Primero, darle humo, ella sienten que hay un fuego,

llenan el buche, llenan la boca, y al llenar la boca,

se sienten amenazadas y no pican.

La miel estaría aquí.

Esa es la miel.

¿Y cuántas abejas se necesitan para hacer un tarro de miel?

Para hacer esta cucharadita de miel

será aproximadamente unos 5 gramos.

Tiene que recorrer 40 kilómetros

y recorrer 7000 flores una abeja.

Y muere cada 40 días. En cambio, una reina dura seis años.

Así que imagínate la de flores, flores y flores

para hacer un kilo de miel.

Es la quinta generación de apicultores.

Eso es. -De trashumantes, ¿no?

Eso es. Mis antepasados eran trashumancias muy cortitas

y en burros,

y nosotros en camiones y largas distancias.

Desde el sur hasta el norte vamos polinizando varios parques naturales

y varias zonas.

Ahora no en tantos sitios hay colmenas.

En Madrid hay poca gente

que se dedique profesionalmente a las colmenas.

Sígueme y nos vamos a la fábricas y te enseñamos cómo hacemos la miel.

¿Cuántos tipos de miel tenéis?

Bueno, aproximadamente, depende la época del año,

entre nueve o diez.

La foto que ves aquí es de unos campos de lavanda.

La miel de lavanda ha quedado entre las 20 mejores del mundo.

Veo que tienen colores distintos y texturas diferentes.

Dependiendo de la flor le va a dar un color diferente,

sobre todo las que son de mielatos,

que son de secreciones de las plantas,

que son las más oscuras, y suelen ser de clores más oscuros,

más negros.

Y las que son de néctar suelen ser de colores más claros.

No siempre, pero suele ser así.

Por ejemplo: la de azahar, la de lavanda, la de tomillo,

la de romero... -¿Y qué propiedades tiene la miel?

La miel tiene multitud de propiedades.

La miel es antiséptica, antibacteriana,

antiinflamatoria...

Es energía pura, energía natural.

Hay gente que se lo echaban en el café,

pero ahora está en infinidad de cosas.

¿Y de qué otra manera podemos degustar la miel?

En el yogur griego hemos conjugado nuestra miel de romero.

Lo hemos cogido con trocitos de almendra de Madrid también.

Acabamos con polen de abeja. Son vitaminas.

Nos sirve o bien como aperitivo

o bien como desayuno o bien como postre.

Tenemos energía suficiente para todo el día.

Ay, la miel... Ya lo dice el refranero popular,

que se atrapan más moscas con la miel

que con la hiel o el vinagre, Teresa.

No me extraña, es que, mira, vinagre, da repelús.

En cambio, observa esta miel qué ganas, ¿verdad?,

de meter la cuchara y probarla.

¿Tú te has fijado que cuando trasladamos las palabras

a las personas también las llamamos de esa manera

y decimos que alguien es meloso

o que tiene un comportamiento avinagrado

o que está amargada. Ya, eso es.

Las personas avinagradas

o amargadas no nos gusta mucho aquí.

No las queremos tampoco.

Es que una persona melosa sea, qué sé yo, yo creo que la mesura,

es donde está el equilibro, ¿verdad?

Ahora si tenemos que motivar a alguien,

respecto de su salud y que se cuide es mucho mejor hacerlo con dulzura

que con vinagre o con hiel.

Motivar y desmotivar son dos cosas que a veces hacemos sin querer.

Tú lo has dicho muy bien.

Penamos que lo estamos haciendo en positivo

y de forma inconsciente vamos al otro terreno.

A mí me gusta decir que las palabras,

como construyen realidades,

a veces pueden construir puentes o levantar tabiques entre nosotros.

Por lo tanto, tenemos que ser muy cuidadosos

con las palabras que utilizamos. Imagínate que te quiero motivar,

y te digo: "¡Ay, qué ver, Miriam, es que te has puesto tan gorda...".

"Oye, no paras de comer. Venga a comer".

"Es que va a reventarte el hígado, te va a dar un colicazo".

Hala, qué manera tan estupenda para desmotivarte.

Te llamo gorda, cólico, reventar...

A ver, yo entiendo que si tú me dijeras eso

es porque me quieres cuidar

o si me lo dice alguien que me quiere

es porque se preocupa por mí. Qué manera de cuidar tengo.

Si lo que queremos es cuidar del otro,

lo que tenemos que hacer lo primero, es ver cuáles son sus necesidades

y luego, aplicar mucha empatía a nuestra comunicación.

Vigilemos nuestras palabras.

Y ya verás tú cómo percibes mi motivación,

la que yo te quiero trasladar si te digo:

"Oye, Miriam, quiero decirte que para mí es fundamental

que tú te sientas bien y que estés saludable".

"Se me ha ocurrido, a ver cómo lo ves,

que preparemos la comida entre las dos,

así cooperamos, nos divertimos y nos cuidamos".

Cooperar, cuidar, salud... Las dos juntas.

Claro, así sí.

La clave está en escribir y hablar con amabilidad.

Me gusta mucho el concepto amabilidad.

Yo a veces utilizo el de empatía, que es como muy, muy redondo,

porque las personas tienden a pensar que actuar con amabilidad

es ser: "Está muy bien educado". No es una cuestión de educación.

Hay que ir a la raíz de la palabra amabilidad,

que es amor precisamente.

Hay científicos que estudian cómo nos cambia

un comportamiento amable; nos cambia en todos los parámetros de la salud.

Por ejemplo: David Hamilton, que es doctor en química orgánica,

lleva tiempo estudiando a las personas amables

y cómo se sienten. De momento, son más longevas.

Viven más tiempo.

Tienen menos riesgos de enfermedad.

Y, en general, tienen unos parámetros muchos más óptimos

porque se cuidan más, pero hay un aspecto que me encanta.

Tú ves a las personas amables, con amabilidad,

y las ves más jóvenes.

Sí, porque, claro, no es lo mismo estar sonriendo,

amable, relajado, que alguien que siempre está enfadado,

con el ceño fruncido, y con hiel.

Con amargura y con hiel.

Me voy a fijar yo en eso a partir de ahora

con las personas de mi entorno

Sí. Decía Mark Twain una frase que me gusta mucho:

"La bondad es un lenguaje

que escuchan los sordos y ven los ciegos".

Gran lección. Muchísimas gracias, Teresa.

¿Y dónde se igualan los ciegos y los que ven?

Pues en la oscuridad.

Bajo tierra, misteriosa penumbra,

podemos hallar destinos tan saludables como el de hoy.

Es una cueva navegable para toda la familia,

en La Vall d'Uixó, al sur de Castellón.

Disfrutad con las imágenes

y pasad una feliz semana de corazón.

Cuidaos mucho.

Miriam, aquí donde ves, estoy paseando por una calle

que tiene 2500 años de historia.

Pueblo íbero, La Vall d'Uixó, a los pies de la sierra de Espadán.

La joya de este reportaje está justa aquí debajo.

Es una cueva que vamos a ver y que te va a encantar,

pero antes senderismo.

Hola, José Enrique. -Hola, ¿qué tal, Iñaki?

Encantado. -¿Cómo estamos?

Oye, 2500 años de historia. -Sí, 2600, 2500 años de historia.

Por aquí ha pasado todo el mundo.

Por ejemplo, Aníbal con sus elefantes

que pasó por aquí, por la costa,

camino de Roma.

Vamos a dar una vuelta y me enseñas un poco al sierra y lo que contiene.

Vamos y te enseño la sierra.

Sorprende a cinco minutos del sol y playa típico,

estamos en un bosque frondoso

y supongo que con caminos de todo tipo.

Sí, hay caminos de todos los niveles.

Y luego te encuentras joyas como estas, atentos, porque...

este es el árbol más caro, el algarrobo.

Sí, es el árbol que más quilates tiene.

La palabra quilate viene de las pequeña semillas

que servían para pesar los metales preciosos.

Esto parece que está construido por el hombre.

Sí, sí, esto es una trinchera que formaba parte...

Formaba parte de la Línea de trincheras XYZ

que se construyeron durante la Guerra Civil Española.

Realmente caminar por la Sierra de Espadán

es encontrarse continuamente con la historia.

Aquí tienes. -Espectacular, Raúl.

Lo que estoy viendo es que hay una variedad...

Tenéis mar, huerta, monte... Un poco de todo.

Estamos a mitad de camino de Valencia, de Castellón,

de la montaña, la tenemos ahí al lado...

Hay mucha zona micológica también, huertas, tomates...

Todo riquísimo. -Muchas gracias.

Es el río navegable subterráneo más largo de Europa.

Espectacular, eh. -¿Verdad? Muy bonita la entrada.

Es un sitio... Diría que parece artificial y todo.

No, no, todo lo contrario. Todas esas aberturas son laterales.

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Saber vivir - 09/05/21

09 may 2021

Gente Sana: así se cuida la presentadora de TV (y también escritora) Raquel Sánchez Silva.
Gonzalo Guerra: por qué no pierdes peso si haces más ejercicio físico y sigues una "dieta" para adelgazar.
El entrenador personal Rubén García (redes sociales): las claves para ganar masa muscular y sus beneficios para el organismo.
Teresa Viejo: el lenguaje positivo para motivar a otras personas a que cuiden su salud.
Fernando Fabiani: cómo tomar la medicación para que haga efecto "rápido y bien", por qué te cansas cada vez más al subir cuestas o escaleras y la inmunización de la vacuna del coronavirus.
Ileana Izverniceanu: el queso a examen (del tierno al curado, pasando por los quesos procesados: rallado y fundido) y los aditivos "E" de los productos envasados: ¿son seguros, son necesarios?
Marta Verona: propuestas originales con sardinas y cómo elaborar manteca casera con frutos secos.
Aitor Sánchez: las legumbres tiernas de primavera (de las judías verdes a los guisantes).

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