Presentado por: Peio Ruiz Cabestany Dirigido por: Salva Ruiz

Documental compuesto por 13 capítulos en el que Peio Ruiz Cabestany, ex-ciclista profesional, recorre con su bicicleta la Vía de la Plata, que cruza España de sur a norte, de Sevilla a Gijón.

'Ruta Vía de la Plata: Diario de un Ciclista' es un documental compuesto por 13 capítulos en el que Peio Ruiz Cabestany, ex-ciclista profesional, recorre con su bicicleta la Vía de la Plata, que cruza España de sur a norte, de Sevilla a Gijón. Además, su recorrido es más extenso, pues comienza en Cádiz, donde tiene inicio la Vía Augusta, que más tarde se une a la Vía de la Plata. 

Un viaje de más de 1000 kilómetros que atraviesa 4 comunidades autónomas, 8 provincias e innumerables pueblos y aldeas. En su recorrido, la conocida como 'La Ruta 66 Ibérica', descubre personas muy interesantes, vestigios arqueológicos, monumentos espectaculares y paisajes naturales de ensueño. Ver esta serie documental de 13 capítulos de la mano de Peio, será para los amantes de la naturaleza, la cultura, la gastronomía y los viajes, toda una fuente de inspiración y motivación.

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Para todos los públicos Ruta Vía de la Plata - Diario de un ciclista: Etapa 1. De Cádiz a Lebrija - ver ahora
Transcripción completa

Cádiz, inicio de este viaje que me llevará hasta Gijón

siguiendo el camino que ya utilizaban los romanos

allá por el Siglo I a.C.

Ilusionado, por supuesto que sí,

pero también desconcertado.

Dejo atrás la comodidad, la rutina de casa.

Y me enfrento a la incertidumbre, a lo que me voy a encontrar.

Por supuesto me encontraré lugares nuevos,

gente nueva y muchas historias.

Es lo que tiene. Y allá voy, con muchas ganas.

(Música)

Buenos días, caballeros.

Hola, buenos días.

Vosotros seréis peregrinos, me imagino.

Sí, de la Asociación del Camino de Santiago del Puerto.

Los de azul de Cádiz y los de verde de Puerto.

¿Tú eres el ciclista Peio Ruiz Cabestany?

Sí. Aquí estoy en esta locura.

Voy a hacer todo el camino desde aquí hasta Gijón,

porque esto es la Iglesia de Santiago, ¿verdad?

La Iglesia de Santiago es, sí.

Me he liado antes con la catedral, que está aquí al lado

y digo joer: pues ya tiene Santiago aquí una...

Es más bonita esta, es más recogidita.

Y me imagino que esto es el KM 0.

Este es el miliario 0 de la Vía Augusta.

(RÍE) El miliario 0. Bueno, miliario, esto es un tronco.

De momento una palmera.

A ver si nuestro ayuntamiento nos permite colocar aquí

un miliario en condiciones con lo que es el km 0 de la Vía Augusta.

Hoy que me voy a pasar por todo Cádiz,

voy a ir diciendo: "que pongan un miliario ya.

Ayuntamiento, que lo pongan".

Te lo agradeceríamos Peio, te lo agradeceríamos.

Porque vosotros hacéis una labor,

imagino que seréis los que estáis pintando...

..Pintando, señalizando, marcando...

O sea, que os tengo que agradecer muchísimo

que yo en mi recorrido no me voy a perder gracias a vosotros

por lo menos en esta primera parte, hasta que llegue a Sevilla.

Hasta Sevilla la tienes señalizada por nosotros,

por el Puerto y por Cádiz.

Antes de empezar a pedalear voy a visitar un poquito Cádiz.

Voy a hacer primero, el Mercado de Abastos,

un poquito la Plaza de las Flores. Todo eso.

Y luego ya tiro.

Pues si vas por esa zona te recomendamos

que visites el Yacimiento Arqueológico Gadir.

el Yacimiento Arqueológico Gadir, en la calle San Miguel.

Que es el Cádiz fenicio, el inicio de Cádiz.

La parte más antigua de la ciudad.

Me habéis dicho ya... porque voy a la aventura.

Pero ya tengo dos puntos a parte del Mercado de Abastos,

ya tengo dos puntitos que voy a visitar.

Que tengas mucha suerte, y buen camino.

Ultreia se dice, ¿no? Ultreia et Suseia.

Yo te digo "buen camino".

Que lo paséis muy bien y hasta la próxima.

Espero encontrarme con vosotros.

Gracias. Gracias.

Hasta luego.Adiós.

(Música)

Hola. Oye, ¿podría comer algo?

Por ejemplo, unas patatas aliñadas. Sí, claro. Ahora mismo.

¿Cómo se dice? Papas aliñás.

Pero una tapita, eh. Sí, sí.

Que luego voy a comer pescaíto.

(Música)

Papas aliñás. Patatas aliñadas.

No es el morrillo, no es el atún rojo de Barbate,

pero tengo que llegar hasta Gijón y hay que empezar despacito,

con patatas.

Ya volveré y me pondré tibio a comer.

Aunque estaba a 54 euros el kilo.

Patatas.

(Música)

Buenos días. Buenos días.

Que aproveche. Gracias.

Por cierto, ¿qué tal está?

Que todo el mundo me habla de este sitio.

Sí, es muy bueno. -Es fantástico. De Cádiz, Cádiz.

No me engañan, ¿no? Si entro aquí...

No. (RÍEN) -Puedes entrar tranquilamente.

Venga, gracias. Que aproveche. Gracias.

(Música)

Buenos días. Buenos días.

Oye me han dicho que tengo que conocer esto

sí o sí, el Yacimiento Arqueológico de Gadir.

Esto es fundamental conocerlo aquí en Cádiz.

Es la fundación de Cádiz.

Y esto, ¿qué? ¿Me meto yo? ¿O me enseñas tú?

Yo hago de guía. ¿Sí? Fenomenal.

¿Cómo se llaman estos...? ¿Cuál es el nombre técnico?

Son Piletas de salazón.

Ah, piletas. Están conservadas como si las hubieran hecho ayer mismo.

Están estupendas. Es un mortero hidráulico que lleva además,

cerámica pulverizada, mezclada con la arena, la cal y el agua

y están muy bien hechas.

Se ven las ánforas allí. Sí, se ven estupendas.

Las habéis sacado ahí...

Sí, además estaba relleno todo de basura,

con lo cual hemos sacado cantidad de basura romana,

que estaba tirada ya, en esa zona de la pileta.

Lo que más me impresiona de todo lo que me has contado es lo de Gadir.

El antiguo Cádiz,

de la importancia que tenía geoestratégica,

de la población que había existido antes de los romanos, ¿no?

Que siempre estamos pensando en los romanos.

Sí, los fenicios.

Y antes estaban los fenicios, los tartessos...

Los fenicios como una cultura de supervivencia, ¿no?

Por lo menos en un momento dado, el la II Guerra Púnica.

Claro, lo que pasa cuando llegan aquí son colonos

que buscan otra cosa,

buscan la introducción de manufacturas hacia el interior,

por los grandes estuarios como el del Guadalquivir o el del Guadalete

que desembocan en la bahía o muy cerca.

¿Ellos qué comerciaban a cambio? Con metales, sobre todo.

Ah, ¿con metales?

Metales, por todo lo que es la ruta del estaño hacia arriba

y también hacia el norte e interior de Andalucía.

Toda la zona de la Mina de Aznalcóllar, etc.

Ellos, por ejemplo, en esa época, en esos tiempos, los ¿gaditanos?

Gaditanos. O los gadiditas.

Los gaditanos eran socios de los cartagineses, ¿no?

Claro con el tiempo sí, evidentemente.

Y cuando vieron a los romanos ahí machacando

les dijeron: nos cambiamos de bando, ¿no?

Claro, ya a partir del S.III, los gaditanos un poquito hartos

de que los cartagineses, ya en la I Guerra Púnica

y con la introducción de... bueno la captación de territorio

pues bueno, les saquearan el templo y el tesoro del templo.

Vale no es que se cambiaran de bando porque dijeran:

vosotros sois unos perdedores nos vamos con los romanos.

Es que también les estaban saqueando.

Llega un momento que no interesa. Muchos impuestos, ¿no?

Y ya Roma estaba ganando terreno también.

Y a Roma le interesaba.

Claro, esto sigue siendo un punto geoestratégico,

también en época romana.

Bueno, al mismo nivel dijeron: somos socios.

Claro, claro. Es un feudo, entre federadas...

hay un estrato jurídico

O sea, Gadir era, al mismo nivel que...

Que Roma en ese momento, sí.

Una historia muy interesante

y un lugar que me alegro que me lo hayan aconsejado

para visitar.

Esto es para visitar sí o sí en Cádiz.

Yo creo que sí, que hay que verlo.

Aprendemos mucho. Muchas gracias. De nada, encantada.

(Música)

Bueno, ahora estoy yendo de Cádiz a San Fernando.

Con este viento, nubes, olas,

hay de todo.

A San Fernando llegaré, por supuesto.

Pero voy pedaleando tranquilo, despacito,

pero lo que no sé todavía es si voy a poder coger el barco

que me llevará, o no me llevará, hasta Sancti Petri.

De momento, más lento de lo que pensaba,

porque el viento me está frenando mucho.

Pero esto es así. Poquito a poco. Tranquilidad.

(Música)

Perdona, ¿eres navegante? Sí.

¿Me puedo sentar contigo ahí? Claro, hombre.

Navegante solitario. No, no solitario.

Me has recordado, igual lo conoces, a Julio Villar.

Sí, leí un libro sobre su historia.

¿Te acuerdas cómo se llama? ¡Eh, Petre! era el libro, sí.

¿Cómo te llamas? Jordi, encantado. ¿Y tú?

Peio. Encantado.

Yo también hago viajes pero en bici, por tierra,

porque, ¿tú estás ahora viajando con el velero?

Sí, salí de Barcelona en julio, he ido por las Baleares,

ahora la costa de Andalucía, luego voy a Portugal,

luego a Canarias y ya ver si llego a Senegal y ya veré.

¿Y aquí cómo has parado?

Bueno, he entrado en la marisma de Sancti Petri,

porque venía una tormenta y me quería refugiar.

Igual que a mí te ha pasado.

La misma tormenta me ha impedido ir a visitar

el Castillo de Sancti Petri, pero bueno.

Estamos por lo mismo.

¿Te vas a Senegal y luego sigues navegando?

Sí, la idea es pararme allí un tiempo,

para seguir con un proyecto que empecé hace unos años,

en relación al agua potable. ¿Un proyecto solidario?

Sí, un proyecto solidario y luego sí que me gustaría seguir.

Cruzar el Atlántico y luego ver si voy hacia Cabo Verde y el Caribe...

Ah, como quien va y coge el tranvía, ¿no?

Bueno, según el barco y el viento.

A ver qué pasa. ¿Y vas con gente?

Como ahora te estoy viendo solo... Sí, van viniendo amigos.

Me van ayudando con el mantenimiento del barco

y a manejar el barco también.

¿Vas a hacer la vuelta al mundo? Me encantaría.

Lo que no entiendo es si no te da miedo

desengancharte de todo tu mundo, la gente...

Bueno, tampoco he estado nunca muy enganchado.

Así que tampoco ha sido muy difícil.

Ah, vale. Me has dejado planchado,

con esa respuesta. Mi madre un poco preocupada,

pero también está contenta de que haga lo que me gusta.

Te tengo cierta envidia. Te quiero felicitar y desear lo mejor,

pero estoy un poco como joer.

Cómo me gustaría tener ese valor de hacer algo así.

Bueno, no sé, es lo que el corazón me manda.

Así que tengo que hacerlo.

A mí me manda ir a pedalear y voy a pedalear unos cuantos días,

de momento hasta Gijón. Y luego igual sigo.

No está mal.

Está bien. Sí, sí.

Oye, encantado. Venga, que vaya muy bien.

Que tengas buen viaje, que te acompañen los vientos,

las mareas y todo.

Igualmente. Hasta luego. Hasta luego Jordi.

(Música)

Me he quedado sin visitar el castillo de Sancti Petri

pero bueno, sigo mi ruta y voy ahora a las salinas.

Una paradita, otra más.

Pero...hoy es un día para empezar despacito.

Aquí están las salinas. Mira qué espectáculo. Qué bonito.

Y yo creo que por aquí tienen que estar las salinas "La Esperanza".

Hoy es una de las mareas altas del equinoccio.

Ya se ve cómo las salinas están llenas de agua.

O sea, los canales que llevan a los tajos donde se deja secar el agua

para que luego salga la sal. Que funciona así esto, o eso creo.

Ahora me lo explicarán.

Y mira, ya llevo unos cuantos kilómetros,

además hoy, como sopla mucho el viento, estoy cansado.

Todavía me queda mucho hoy, o sea que voy a hacer una paradita,

ahora, aquí en las salinas.

(Música)

Buenos días, Peio, ¿qué tal? Buenos días.

Tú eres Alejandro, ¿no? Eso es, qué alegría que estés aquí.

No, no. Alegría mía porque estoy conociendo una cosa

que ni me imaginaba que existiera en estas proporciones.

La verdad vivimos en un entorno fantástico,

aunque a veces el tiempo se nos nubla, como hoy,

pero vamos, un entorno fantástico.

Sí, bueno, el tiempo es así. Se nubla, sale el sol...

no le des vueltas.

Lo que a mí me sorprende es, una cosa que había desaparecido,

que son las salinas, o eso había entendido yo, en Cádiz.

Sí, sí.

En época de los romanos esto funcionaba como un tiro,

se mandaba sal a todas partes,

pero luego se fue para abajo, ¿no? Claro. Fíjate llegamos a tener,

150 salinas en este entorno maravilloso,

que ahora es un parque natural,

y prácticamente ahora artesanales quedan 5 o 6 salinas.

Entonces hubo una gran desaparición.

¿Cómo es que se fue al garete esto?

Como tú sabes, se usaba para la salazón,

para conservar, y apareció el frigorífico.

Al aparecer el frigorífico pues ya se pierde ese valor,

ese potencial de la sal para la salazón.

¿Por culpa del frigorífico?

Eso es. Perdona que me ría.

Pero a veces algo que puede ser un culpable,

nos da la oportunidad de pensar,

y de crear formas o soluciones de qué hacer.

Y, ¿qué habéis pensado?

Porque lo habéis pensado desde la Universidad de Cádiz.

Bueno, sí. Estamos trabajando desde la Universidad de Cádiz,

desde los servicios centrales de investigación.

Y lo que estamos haciendo es ofertar,

todas las posibilidades económicas, cómo podemos recuperar la sal.

Dándole calidad, la flor de sal, y buscar otras alternativas.

¿Qué es una flor de sal? La flor de sal es la magia,

es el oro blanco, podemos llamarle, es si tú ves en estos tajos...

Pero, ¿es algo que puedes comer a cucharadas,

o así de lo rico que está?

Bueno, los grandes gourmet de hecho lo están demandando

muchísimo es una sal que cristaliza lentamente y ahora mismo tiene

un valor en el mercado muy elevado.

Oye y aquí hay dos tipos, me estás contando:

los tradicionales que llevan toda la vida,

y luego estáis creando que venga gente nueva

a explotar estas salinas.

Claro, la ilusión desde la Universidad de Cádiz,

que se está convirtiendo en una realidad,

es que esto sea un gran laboratorio natural,

donde no sólo se desarrolla

la investigación, que ya es importante,

y visitas con escolares, institutos.

Sino que también podemos poner en consonancia,

y en contacto la tradición con salicultores como Demetrio.

Demetrio es este que no para de darle ahí.

Perdona, pero mientras me estabas hablando le estaba viendo darle ahí.

No para en ningún momento. La verdad es que Demetrio,

es un maestro salicultor que tenemos la suerte,

de tenerlo aquí y que nos está formando,

también a los jóvenes emprendedores.

Él toda su vida ha estado aquí y eso es lo bonito, ¿no?

esa mezcla de la cultura salinera y del conocimiento de la universidad,

ese cóctel maravilloso, pues es lo que queremos hacer.

¿Me lo presentas? Estoy deseando, presentártelo.

Dejo la bici aquí, ¿no? Ale, vamos allá. Pasa, pasa.

No que yo no conozco el camino. Nada, nada.

¿Este es Demetrio? ¿Qué tal?

Demetrio Berenguer, Peio Ruiz Cabestany.

Te estaba viendo mientras hablaba con Alejandro, sin parar.

Parece que es algo que lo llevas dentro, es como automático ya.

Esto una vez que te calientas...

Lo mismo que tú en bicicleta, no hay quien pare.

¿Sí? Eso pensaba yo también. Y, ¿con cuántos años empezaste?

Con 12 años empezamos a hacer esto. ¿Desde los 12 años?

Así estás ahora que te sale como... En las vacaciones de verano

en el colegio y trabajar a las salinas.

Y, ¿cuánto tiempo hacías? O sea, todos los meses de verano

unas horitas aquí, un ratito estabas, o...

No, no. De las 8 de la mañana a las 8 de la tarde.

Tú ahora estás enseñando a gente que está viniendo aquí

a hacer lo mismo que has hecho tú, han hecho tus padres, tus abuelos...

Mi padre, mi abuelo, todos.

Y le estás enseñando a esa gente, a esos chavales a esos jóvenes...

A esos chavales que se prestan. Que quieren aprender.

Porque antes a las salinas, cuando llegaba el apogeo,

venía mucha gente a pedir trabajo y se quedaban trabajando.

Pero venían igual unos 12 y se quedaba uno,

porque el que no se iba a la hora del bocadillo,

se iba a la del almuerzo y ya no venía más.

Es duro. ¿Es duro esto? ¿Esto? Lo más duro que pueda haber,

pero vamos, la técnica no te hace que pese la vara tampoco.

No quiero saber la técnica yo. ¿Quieres probar?

No. Hombre podríamos verlo un poquito.

Que no quiero probarlo. Pues no lo pruebes.

Joder, pues vale lo pruebo.(RÍEN) ¡Insiste!

Venga, pruébalo.

Venga. A ver, me he fijado cómo lo hacías un poquito.

Pero una vez solo, eh.

Échalo lejos. Ostias, cómo pesa.

Eso es. Y ya tiras hacia ti.

Yo te he visto, pero, ¿cómo lo levantas?

Anda hacia atrás.

Y ahora, anda hacia atrás. ¿Ahora ando para atrás?

Sube, sube. O sea, esto pesa una barbaridad.

Deja que corra por las manos, no te muevas.

Oye, una cosa, que me he acordado, que me tengo que ir,

se me va a hacer tarde. (RÍEN) Claro.

Otro día vuelvo, ¿te parece? Venga, sácala.

No. Que se me está haciendo tarde

y todavía tengo muchos kilómetros que hacer.

Vengo otro día. Oye, encantado. Ha sido un placer conocerte.

A ti también.

Muchísimas gracias por la visita.

Hasta pronto. Nos vemos pronto. Gracias.

(Música)

Ya estoy llegando a Jerez de la Frontera.

Una horita de pedaleo, más o menos, que llevo ya,

y yo creo que ya es buen momento para hacer una paradita por aquí.

Y, ¿qué voy a visitar? La Escuela de Arte Ecuestre.

En Jerez de la Frontera. Claro, por supuesto.

(Música)

Espera Rafael, que estoy oyendo aquí ruido de bici.

¿Cómo es posible esto?

Buenos días. Hombre, Peio, qué sorpresa.

¿Cómo me conoce? ¿Usted quién es?

Hombre, yo es que además de ser el director de la escuela,

soy un gran aficionado al ciclismo.

Anda.

Entonces, verte aparecer aquí con tu bici,

es toda una sorpresa.

Perdóname, porque entro por ahí con la bici

y me he quedado impresionado.

Siempre había oído hablar de la Escuela Ecuestre, del Palacio,

pero no me imaginaba que era tan impresionante,

este mundo del caballo.

Habrá oído hablar de esto, pero seguramente no sepas,

que esto es un centro de alto rendimiento.

Que tú lo conoces muy bien de tu deporte.

Me lo imagino.

Y aquí tenemos además del jinete que me acompaña, Rafael,

que ahora lo veremos con nosotros.

Eh, sí claro... Rafael Soto, jinete olímpico,

en tres olimpiadas. Es medallista también.

-En una de ellas, medalla de plata.

Pues mira qué cositas...

Y tenemos grandes atletas, como son nuestros caballos.

El complemento en tu caso es la bici y aquí son los caballos.

Tiene cierta similitud.

Es un deporte en el que está la persona,

en tu caso el animal, en el mío este animal.

Lo que he visto, perdona,

es que hay personas de diferentes países. Me ha parecido ver.

Sí, tenemos gente que viene a formarse con nosotros.

O sea, alto rendimiento y viene gente de fuera también.

Somos escuela y formamos también a jinetes,

y profesionales del mundo ecuestre,

y ya que estás aquí me gustaría enseñarte un poco las instalaciones.

Mira, sería un privilegio. Estoy viendo...

Si nos acompañas. Perfecto.

Pasa por aquí Peio. Muy bien.

¿Eso es la grada real?

El palco, el antepalco y el palco real.

Ah, el de arriba.

La silla roja, es el palco real que solo lo abrimos

cuando viene alguien de la Casa Real.

Y el antepalco es donde vienen los invitados y los socios VIP.

O sea, el azul es el VIP.

Sí, vas a estar más cómodo ahí. Sí, eso es.

Y luego, el segundo mejor sitio...

Los laterales, le llamamos las medias lunas,

pero bueno, el espacio como ves, en cualquier localidad

te permite una visibilidad muy completa.

Bueno, aquí ya que estás entre deportistas de élite sobro yo,

que soy un aficionado, así que os voy a dejar charlando.

Muchísimas gracias. Nos vemos ahora.

-Pues nada Peio, aquí estamos con mi alumna Carmen San Román.

Hola, ¿qué tal Carmen? Ella es de Valencia, y este será

el cuarto curso en la escuela, es como una universidad.

¿Cuarto curso? Pero eres muy jovencita.

Sí, muy jovencita.

¿Cuantos años tienes? Yo tengo 22 años.

¿22? Llevas 4, entonces con 18 viniste aquí.

Prácticamente. Qué valiente eres, ¿no?

O sea, es una cosa que te gustaba el caballo y dijiste:

me vengo aquí a...

Sí, la verdad que desde siempre era el objetivo,

y mis padres me dieron la oportunidad de venirme aquí

para entrenarme con los grandes profesionales de la escuela.

¿Pasas todo el año? Sí.

Pero, ¿estudias también? Sí, estudio también.

¿El qué?

La carrera de derecho. Estoy en mi último año también.

O sea, que estás ya completa.

Caballos, la carrera de derecho y todo.

Sí.

¿Qué le vas a hacer? -Mira, vamos a hacer un poquito

piaffe, si te parece. Gira a la derecha,

ponlo redondito en el contacto. Un poquito de piaffe, aquí.

Busca la reacción a la pierna. Venga, vámonos. Mira qué bonito.

Ahí, sigue. Más cortitas las riendas para poder

cazar la transición.

Rafael, y tú como deportista de élite,

tenias que viajar con tus caballos.

Claro.

Estabas por todo el mundo, en camiones...

En camión en Europa, y en avión cuando hemos ido con el caballo,

por ejemplo a Atlanta, Sydney.

A Atlanta, ¿en avión? Sí, claro.

Bueno voy a coger mi caballo no, mi burra...

Ahí la tienes, ahí.

Y ya sé que estás aquí, estaría horas hablando contigo.

(Música)

Primera etapa, primer día, ya estoy cansado, reventadito,

pero estoy llegando ya.

Día intenso,

por Cádiz,

por San Fernando, o por Jerez.

He hecho el tramo más largo del día hasta...

Hasta Lebrija. Ahí está.

Ahí está Lebrija y hoy me merezco dormir bien,

comer bien,

y bueno...

A descansar, que mañana toca otra.

Hoy se me ha hecho duro. Ya tengo hasta dolor de piernas.

(Música)

Buenas tardes. Hola, buenas tardes.

¿Tenéis una habitación aquí? Sí, tenemos habitaciones.

Estoy reventado, perdona.

¿Vienes haciendo el camino? Sí, primer día pero...

Bueno, suele pasar, el primer día que vienes...

Reventadito, ¡madre mía!

Es el inicio, que parte de la Vía Augusta.

Sí, pero esto es la gloria para mí, este hotel.

Además, que es precioso, qué terracita,

qué puesta de sol allí.

Me estoy animando ya.

Ahora coges la habitación descansas un poquito y a disfrutar.

La bici la he dejado abajo.

Sí, tenemos guardabici, que está bajo llave, no hay problema.

Pues si me das la llave voy a por las alforjas,

me pego una ducha.

Perfecto, aquí está todo. Que disfrutes.

Muchísimas gracias.

(Música)

Buenas tardes. Hombre, señor Peio. Buenas tardes.

¿Cómo nos podemos ver otra vez?

Si esta mañana te he visto en el kiosco de las flores.

Es verdad, estabas con tu mujer, ahí a la entrada,

en la mesita esa.

Sí señor, tomando un pescadito.

Qué casualidad. Y, ¿qué haces aquí?

Pues mira pues nosotros somos los dueños de aquí.

Yo, mi padre, mis hijos ya, llevamos 62 años aquí, luchando.

¿Y tu mujer? Mi señora, que es la jefa de cocina.

Me han aconsejado este sitio en el hotel.

Pues vas a probar una tapita. ¿Y tu mujer qué hace?

Mi mujer es la jefa de cocina. ¿Dónde está?

Ahora viene. Eli, ¿puedes venir un momento?

-Hola, ¿qué pasa? ¿Otra vez nos vemos?

Que nos vimos en Cádiz, ¿no?

Claro, nos hemos visto ahí en la mesa.

Pues me he venido en bicicleta desde ahí. Y aquí he aparecido.

Y, ¿eso está cerquita para ti?

Eh, no. Llego reventado, con sueño, con hambre...

Y hoy me voy a dar un capricho por haber acabado este día,

que es más el más difícil.

El comienzo de una excursión,

de una aventura de este tipo, de tantos días.

Y venia a que me dierais algo de comer.

Pues mira qué bien, ¿no?

Estoy mirando aquí, a ver, entrantes, montaditos, huevos...

Y al final, ¿qué te apetece?

Lo que queráis.

Te voy a traer unas tapitas, lo que me apetezca a mí.

Vamos, te lo agradezco un montón.

Nos vemos luego, que le guste. Encantado.

Gracias.

(Música)

Ruta Vía de la Plata - Diario de un ciclista: Etapa 1. De Cádiz a Lebrija

29:34 11 abr 2021

Peio comienza en Cádiz el camino de la Vía Augusta que más tarde enlazará con la Ruta Vía de la Plata. Probará el mejor 'pescaito frito', descubrirá monumentos históricos y contemplará la belleza del arte ecuestre andaluz. Seguirá hasta Lebrija donde repondrá fuerzas para su próxima etapa.

Peio comienza en Cádiz el camino de la Vía Augusta que más tarde enlazará con la Ruta Vía de la Plata. Probará el mejor 'pescaito frito', descubrirá monumentos históricos y contemplará la belleza del arte ecuestre andaluz. Seguirá hasta Lebrija donde repondrá fuerzas para su próxima etapa.

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