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Para todos los públicos  Repor - Kilos de infelicidad - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

La obesidad mórbida crece en España al mismo ritmo que en EE.UU.

Aquí son ya un 3% los ciudadanos

que tienen un índice de masa corporal superior a un 40%.

La solución: la cirugía bariátrica, es decir, reducción de estómago.

La cirugía que le vamos a hacer es un baipás de asa larga.

"No he elegido ser obeso. No me juzgues por mi enfermedad".

Se juzga muy fácil a la persona obesa.

Una cosa que haces porque no tienes voluntad, porque tienes gula.

Te has mantenido con respecto a la visita anterior.

Se sufre cuando lo miran de reojo, cuando lo señalan.

Cuando le dicen gordo.

Este era yo hace un año y poco.

¡Una, dos, tres!

Ahora puedo salir por la puerta tan tranquilamente.

Los pacientes de cirugía bariátrica llegan a esperar

hasta cuatro años la intervención.

Esta no será definitiva, volverán a engordar

siempre y cuando no adapten métodos de vida saludable.

En la obesidad no tienes garantía ninguna.

No sabes cuándo te van a operar, eso hace que la gente se desespere.

Lo que hago es mirarme y decir:

"¿Y este pellejo cómo lo escondo? Este lo pongo por allí".

Yo quiero estar bien ya, no con 60 años, sino ahora.

Estaba preso dentro de mi cuerpo. No podía caminar. Me voy a morir.

(Música)

Teófilo Rodríguez se ha convertido en todo un referente

al hablar de obesidad mórbida. Hace dos años sufrió

una insuficiencia respiratoria severa

provocada por sus 365 kilos de peso.

El hospital sin una ambulancia con camillas

que resistiera este peso, le dio el alta médica

metido en un camión de mudanzas.

Imágenes como esta marcan su pasado porque el Teófilo de hoy

con 36 años es un hombre nuevo gracias a la reducción de estómago,

la base de la cirugía bariátrica de la obesidad.

Este era yo hace un año y poco.

Me duele mucho a día de hoy, no puedo verlas

porque me pongo a llorar, prácticamente es que no se puede.

Me muero, me muero.

Eso es lo que peor llevo, para mí eso fue...

Me alegró mucho la cosa porque al menos tenía ventilación.

A mí me llevaron como si fuese un mueble.

Ahora me siento mal.

Ahora ya puedo salir por la puerta tan tranquilamente,

sin abrir las dos hojas.

Vamos.

Parece una pequeña cosa, pero es un gran logro

poder salir a caminar un rato por las tardes.

Por las mañanas, si puedo y mi agenda me lo permite, también.

Y sacar a mi perra a pasear,

que en la vida la había sacado nunca.

Mi hermana Dora ha sido la artífice de todo.

Ella ha sido la que removió todo el asunto mío

y gracias a ella y al doctor Ballesta estoy donde estoy.

Le debo la vida.

¿Le hiciste el regalo de esta moto?

Si conseguía su reto de adelgazar, yo se la regalaba.

Como siempre ha estado encerrado, por lo menos

que tenga su independencia y pueda salir por él mismo.

Y ha funcionado, está perfecto. Nunca me lo había imaginado así.

Sí, esta experiencia me ha llevado a que estoy estudiando ahora

para el carné de conducir y luego me quiero hacer el de moto.

Ahora que voy a poder.

¿Por qué no podías antes? Por el tema del peso.

Con 300 o 400 kilos, ¿dónde iba yo en una moto?

No podía ser. No podía ni montar en coche,

en una moto menos aún.

Me ha devuelto la sonrisa y la felicidad

estar así con menos peso.

Antes estaba encerrado en casa,

era todo el día televisión, videoconsola,

ordenador, nada más.

Esa era mi vida antes, cuatro paredes.

Ahora mi vida es en la calle.

Por aquí una de embutidos.

Una tortillita.

Unos flamenquines para el caballero.

Y unas alitas, cortesía de la casa.

Ahora mismo esto no estaría aquí, me lo hubiese comido entero.

Ahora ya, claro, me ha cambiado la ansiedad, la avaricia.

La mente es muy mala.

Hay que hacer caso de aquí,

tú estás operado del estómago, pero de la mente no te operan.

Yo para desayunar me podía comer cuatro donuts perfectamente.

Yo como de todo. -¡Bah!

Todo lo que no como yo se lo come ella.

Los de lechuga me los como yo.

Se sufre, pero, claro, pasas de todo.

Te acostumbras a que te digan: "Mira el gordo este".

"Mira qué gordo está".

Llegué a tener tanto peso por las tiroides

y por la alimentación también.

Porque ya coges peso y empiezas a comer y a comer.

Y cuando te quedas inmovilizado es lo peor que te puede pasar

porque es cuando coges el peso verdadero

y cuando coges muchísimo peso.

Este sufrimiento ha merecido la pena

porque va a ser un final feliz, ya lo está siendo

porque estoy en la recta final, ya me quedan tres pasos

de 20 que he pegado.

Para ser admitido en el programa de cirugía bariátrica

se debe tener un sobrepeso de más de 30 kilos.

Este es el caso de Esther Miralles que ahora pesa 140

y se ha pasado la vida engordando y adelgazando.

Su problema es que no logra mantener el peso perdido.

Como mal, quiero decir,

pico entre horas, tiro más de dulces.

En los momentos que no tengo nada de control es bollería.

Y cuando me pasa alguna cosa que me mueva medio emocional,

tengo la pulsión de comprarme una caña de chocolate.

Tiene mucho más que ver con lo emocional

que no con lo mecánico de llevarse comida a la boca.

Hola. -Buenas tardes, ¿qué tal?

Hola. Bien. -¿Bien?

Siéntate. -Gracias.

¿Qué tal? -Bien más o menos.

¿Cómo ha ido desde la última visita?

Lo cierto es que todavía sigo comiendo

más harinas de las que toca, sin azúcar, pero por la noche...

Ya has hecho un paso prescindiendo más del azúcar.

Te vamos a pesar. -Vale.

Sube.

Ya puedes bajar. -Vale.

La he visto desaminada al subirse a la báscula.

Pero es que, claro, ha mantenido el peso.

Entonces para mí más importante que la bajada de peso

es que cambia hábitos.

Fíjate que ya ha empezado, ha conseguido dejar los azúcares.

Está empezando a dejar las harinas;

está empezando a hacer ejercicio adaptado

a su exceso de peso.

Y yo la animo a que siga así porque es mucho más importante

el objetivo de conseguir hábitos saludables que perder peso

mientras está valorada para la cirugía bariátrica.

Porque es justo estos hábitos nuevos adquiridos de forma correcta

los que la ayudarán después a mantener el peso una vez operada.

¿Realmente puede seguir jugando malas pasadas tras la operación?

Se ha visto que después de una intervención

que nos hace perder peso una vez esté a dieta estricta,

una cirugía bariátrica,

hay una tendencia a comer más y en especial comida dulce.

Y hasta ahora culpábamos al paciente, decíamos:

"Ha vuelto a engordar porque ha vuelto a comer".

Pero en realidad es el cerebro el que modifica un poco

el equilibrio entre las hormonas que provocan hambre

y las hormonas que dan ansiedad.

Entonces aumenta, o sea,

es tu propio cuerpo el que te está pidiendo más comida.

Se juzga muy fácil a la persona obesa.

Una cosa que tú haces porque tú quieres;

porque no tienes voluntad; porque tienes gula.

La sociedad está preparada para lo estándar.

Ahora me toca ir a afrontar la otra parte de este cambio,

que es la terapia.

¿En esta terapia qué intento?

En general, estar mejor yo a nivel emocional

y tener menos ansiedad.

Y en concreto en relación a la comida,

cambiar esta relación con la comida tan vinculada a la emoción.

Hago la sesión, llego a casa...

La terapia cada tres sesiones te dan un método

y ya te funciona la cabeza diferente.

La terapia no es fácil.

De la terapia sales removida.

Para mí salir removida es salir con ganas de comer

cosas además insanas.

Hay hechos traumáticos claros en mi vida

como el que hablé el otro día del accidente.

Yo pesaba en 2004 85 kilos.

Tengo un accidente de coche muy complicado a nivel emocional

porque además hay muertes.

Y del 2004 al 2009 pasé de 85 a 140.

Pero luego hay cosas de mi infancia que están opacas,

como hablábamos,

pero sí que me generan...

ansiedad, vergüenza, miedo.

Y eso para mí no es nada fácil.

¿Por qué calmamos la ansiedad con la comida?

Al final tenemos que tapar temas que no están resueltos.

Y al no tener identificado el tema, lo primero que tenemos a mano,

literal y metafóricamente, es...

Y no son ensaladas ni son tomates ni son pepinillos,

son probablemente fécula, hidratos de carbono;

unos potajes de garbanzos estupendos;

la clásica caña de crema de metro y medio de la pastelería.

Son cosas como que nos adormecen un poco más

para que esa ansiedad, literalmente, es tapada,

es silenciada un poco más.

Entonces es como algo que pulsa por salir

y la tapamos otra vez. Hasta el siguiente.

Porque el carácter, lo que somos cada uno

está diseñado para tapar lo que no podemos mirar de momento.

Jesús Javier Díaz es un obeso crónico

que responde consultas sobre obesidades de su asociación.

Reivindica un equipo multidisciplinar

en atención primaria que evite alcanzar

el grado de obesidad mórbida.

"No he elegido ser obeso. No me culpes de mi enfermedad".

Es un mensaje que transmitimos

para concienciar a la población en general.

Aquí hay unos grados de obesidad porque muchas personas

confunden al obeso con un estado de la obesidad,

que es la obesidad mórbida, que es el grado cuatro

que es cuando el índice de masa corporal

supera al de 40 o más.

Yo estoy en el grado uno, que sería este.

Un índice de un 45% aproximadamente de la población española es obesa.

¿Por qué no se trata como una enfermedad de riesgo?

Porque no está reconocida en ese sentido.

No se trata, se culpabiliza mucho al obeso.

Nosotros reincidimos en que se le debe dar

la importancia que tiene a la obesidad en atención primaria.

Y que sea una visión globalizada

del paciente obeso.

Que no hoy vaya a una consulta y me hablen de sobrepeso

y mañana me hablen de obesidad.

Hay que llamar a las cosas por su nombre.

Nosotros reivindicamos que se nos mande

a los especialistas que necesitamos.

Y no que nos den una dieta del cajón

y nos traten la obesidad como un malestar.

Porque somos pacientes crónicos.

(Música)

Hace un año que Rafael Garcés redujo su estómago.

La operación puso fin casi a sus 300 kilos de peso.

Nunca pudo pesarse en la báscula de la farmacia

que admite como máximo 200 kilos.

Hoy le acompañamos en este reto.

¡Hostia, qué fuerte, pues me ha pesado!

La primera vez que me puedo pesar en una farmacia.

¡Qué fuerte! ¿Cuánto da?

167.

Con algo. Está muy bien.

Me ha metido un poquito menos, pero bueno.

Las básculas no te podían pesar. No, en ningún momento.

Siempre me pesaba en la cooperativa, en la cooperativa de aquí.

No me podía pesar en ningún lado.

Mira, y por intentarlo, sí, me ha pesado.

Me siento contento por algo tan habitual

como poder pesarse en una farmacia.

Menuda mañana llevamos hoy, ¿eh?

No hemos parado en toda la mañana.

Mi mujer fue la que me abrió los ojos,

que tenía que adelgazar, que me tenía que cuidar.

Yo cuando llegaba a la casa comía por ansiedad.

Si estaba mal comía y si estaba bien, también.

Me pasaba alguna buena noticia

y mi manera de celebrarlo era comiendo.

Comida de freidora, de aceite. Cosas que me estaban matando.

Comida basura prácticamente.

Cuando me decían que estaba muy gordo,

yo no pensaba que tenía un problema.

Yo pensaba que estaba bien, que era un chico normal y corriente.

Yo me veía bien, la autoestima la tenía bien.

El problema fue cuando empezaron a venir

los problemas de salud y vi que no me podía mover.

Se me ve mal.

Estaba preso dentro de mi cuerpo, no podía caminar.

Quería hacer algo, me entraba mucho dolor en la espalda

y me tenía que sentar. Entonces ya fue cuando dije:

"Estoy preso, me voy a morir".

He perdido ya 136 kilos y estoy de maravilla.

¿Ahora ya te ves sexi?

Ahora sí, ahora me veo lo más sexi del mundo.

Esto es de hace dos meses.

Es la ropa que él usaba antes. ¿Esa talla cuál es?

Esta es la 6XL.

Tú le ves muy cambiado, ¿no? Sí, hombre.

Estás contenta. Sí, la verdad que mucho.

Dice que es gracias a ti.

Bueno, y así lo veo también.

Ahora me he buscado otro marido, ahora es otro Rafael.

Me cuesta entender que este pantalón

es el que yo usaba antes.

Ya me he puesto vaqueritos.

Llevaba seis años sin ponerme vaqueros.

Y el mes pasado para Navidad,

y como la ocasión lo permitía, me puse un vaquero.

Todo esto son pieles que me están sobrando.

Pero el cirujano plástico no me puede valorar aún

porque me comentó mi cirujano que el problema

es que yo sigo bajando de peso.

El peso ideal que me ha dicho mi cirujano,

que son 120 o 130, mantenerme seis meses en ese peso

y ahí poder valorarme un cirujano plástico

para ver los daños que tiene mi cuerpo.

Ahora mismo me da muchas molestias para asearme.

Me da molestias para las camisetas, por ejemplo.

Porque para llevar una camiseta de manga corta

todo el brazo me molesta.

Entonces antes, cuando estaba gordito,

con los 300 kilos no tenía problemas porque sentía que estaba gordo,

pero las pieles eran parte de mi cuerpo.

Pero ahora siento que estoy encerrado

dentro de las pieles que no me pertenecen.

Esto es un proceso que lleva un par de años,

dos o tres años más, esperemos.

Y que la Seguridad Social me pueda cubrir mi problema.

Toma, Rafa, un yogur y una naranja. -Gracias, cariño.

Antes me desayunaba un vaso de leche con un paquete entero de galletas

para mí solo y ahora ya no.

¡No entiendo cómo me puedo hinchar tan pronto

con tan poquito!

La piel sobrante tras la cirugía es el problema

de los que han pasado por la operación.

Verónica Díaz se sometió a un baipás gástrico,

perdió más de 100 kilos y no tiene la ilusión

de verse delgada debido a la piel que cuelga de sus brazos y muslos.

Y es que la Seguridad Social desde los recortes

solo asume una operación por paciente.

Yo tengo más complejo ahora que antes.

Porque, por ejemplo, yo enseño el brazo...

En verano es verdad que no suelo ni levantar los brazos

porque me da mucha vergüenza.

Mi axila está aquí, no está aquí.

Yo no tengo pecho.

La barriga es lo único que me han hecho.

La cicatriz que me han dejado en los laterales no me gusta.

El ombligo me lo pusieron porque perdí el mío.

Esto de aquí entero todo es herida en verano.

Luego, chalecos que me aprietan mucho y no me puedo poner

porque para me suban de aquí y me estén bien de aquí

tiene que ser pequeño y no me entran

porque la piel la tengo que meter en algún lado.

Y luego es que yo voy andando y me da vergüenza.

Y las piernas es lo que peor.

Hay veces que yo misma al sentarme me monto la piel y me hago daño.

Es que son muchas cosas.

En tu vida íntima, ¿la relación es lo peor?

Me da vergüenza. No quiero que me toque el pecho,

no quiero que me toque los brazos o que me toque las piernas

porque es que es piel y llega un momento

en que está ahí.

Me está costando bastante porque no quiero ninguna relación.

Yo lo que hago es mirarme y decir:

"Uf, ¿y ahora este pellejo?

¿Y este pellejo cómo lo escondo por aquí?

¿Este pellejo cómo lo escondo allí?".

Ahora mi obsesión dónde escondo el pellejo.

Actualmente solo te permiten una operación.

Tú decides si quieres barriga o piernas.

Incluso ni siquiera te dejan decir:

"Bueno, pues quiero el pecho o quiero el brazo".

No, o barriga o pierna.

¿Por qué?

Si es que, ¿me estáis viendo?

Que ya no es estética porque yo me vea más bonita,

es que tengo problemas.

Yo quiero estar bien ya, no con 60 años, sino ahora.

Victoria Buiza preside la Asociación Bariátrica Híspalis.

Desde aquí hacen campaña contra la estigmatización de la obesidad

y luchan por agilizar el tiempo de espera

de las operaciones bariátricas.

Las listas de espera son muy grandes, muy lentas.

Tú en otras operaciones sabes, te dan una garantía

de que vas a estar seis meses, un año.

En la obesidad no tienes garantía ninguna,

no sabes cuándo te van a operar.

Eso hace que la gente se desespere.

Tenemos en la asociación asociados que llevan ya

cerca de cuatro años esperando.

Yo resaltaría el que en esa lista de espera

no está un enfermo cualquiera,

están enfermos que no pueden salir de sus casas,

que son personas con historias detrás.

Me emociono porque...

yo tengo una asociada que veía que se le pasaba la edad

de quedarse en estado y no podía

porque con ese peso no pueden quedarse en estado.

Y si quería después hacerse una inseminación,

tampoco podía porque se le pasaba. Eso es muy duro.

La Asociación Bariátrica Híspalis,

que se gestó en este Hospital Virgen Macarena,

sirve de apoyo a los pacientes de obesidad mórbida

antes y después de la operación.

Cuando llegan a esta unidad saben que Carmen Jiménez,

una de las enfermeras, les acompañarán en todo el proceso.

Ahora tres veces en semana. -Sí.

Vale, después de tomar la medicación...

Viene ya rebotado

porque es el típico paciente que a lo mejor no gusta.

Incluso dentro del profesional sanitario.

Se les achaca muchas veces que están gordos porque comen mucho;

porque no se mueven.

Se les está dando un poquito de lado,

se les está derivando.

Pero nunca se les ataca el problema de frente.

Entonces, cuando llegan a esta consulta

y ven que realmente lo que vamos a trabajar

es su problema de obesidad,

que vamos a estar acompañándolos;

que vamos a estar enseñándoles, transmitiendo conocimientos

para que ellos realmente sean conscientes de su situación

y los vas a ayudar en el proceso,

claro, te crea una confianza profesional

que yo siempre digo que es el secreto del proceso.

Llegar a crear esa confianza profesional.

Desde la asociación nosotros reivindicamos

al ministerio de Sanidad y a todas las instituciones

que tengan poder para esto

que se acorten, por favor, las listas de espera

para la operación;

que están en algunos hospitales tres y cuatro años,

y la cirugía para la reconstrucción.

¿Qué es lo que pasa? Que la gente se siente engañada.

Así de claro.

Porque a ti te han ofrecido una operación que cuenta con todo

y ahora te deja a mitad de camino.

Estamos en el preoperatorio de Raúl Gómez

que ha llegado a pesar 200 kilos.

Ha empezado a tomar batidos para bajar un 10% de peso

de cara a la intervención

que le efectuará el doctor Carlos Ballesta.

Yo quiero explicarle el tema que le explicaré a su hijo.

Muy bien. -¿De acuerdo?

Creo que mucho tiempo así

de estar metido mucho en este tema,

llega un momento que necesitas una respuesta...

rápida.

Hoy por hoy, por desgracia, el único tratamiento efectivo

cuando tenemos una obesidad mórbida para controlarla es la cirugía.

La cirugía que le vamos a hacer es un baipás de asa larga.

¿En qué consiste el baipás?

Aquí llegan los alimentos normalmente, ¿de acuerdo?

Achicamos este estómago, le hacemos un tubito

para que la persona pueda comer.

Le damos una longitud que, en el caso de Raúl,

es de 3,5 metros de asa alimentaria.

Aquí vienen los alimentos, come menos porque le cabe poco.

Puede comer de todo.

¿Cuántos kilos has perdido? Diez kilos en una semana.

En una semana.

Está muy bien.

La obesidad es una enfermedad multifactorial.

Pero es una enfermedad que no está suficientemente valorada.

Y que el problema empieza en los niños.

¿En qué estado vienen a veces los pacientes?

Hay pacientes que vienen desesperados.

Generalmente, mujeres, pero también algunos hombres.

Y no piense que si usted tiene un problema con su marido,

lo va a solucionar perdiendo 15 kilos de peso.

A lo mejor tenemos que ir al psicólogo;

hacer otras cosas distintas.

Y aquí ni se arregla el problema matrimonial

en esta consulta porque no soy psicólogo

ni se hacen Claudia Schiffer porque no soy cirujano plástico.

Las miradas no me preocupan, no es una cosa que me preocupe.

Eres como eres y la gente que está a tu alrededor

te quiere por lo que te quiere.

Se sufre cuando lo miran de reojo.

Cuando lo señalan, cuando le dicen gordo

de la manera que se lo dicen.

Como madre claro que sufres muchísimo.

Una semana después tiene lugar la intervención

de baipás de asa larga.

Se trata de reducir el estómago y conectarlo directamente

al intestino delgado

de forma que se bloquean las hormonas del hambre

y se retrasa la absorción de los alimentos.

Y ahora la comida vendrá por aquí, aquí no se puede digerir

porque le faltan los jugos gástricos biliar y pancreáticos

que vienen por esta asa que vamos a empalmar ahí abajo,

que lo hemos separado.

Con lo cual hemos hecho un baipás que se alza desde aquí

hasta 3,5 metros más abajo.

(Música)

¿Ves aquí? Y ya siguen por ahí.

La comida ya sigue por ahí.

Por esta parte del intestino.

Esto ya se ha acabado, ¿vale?

Listo.

A las pocas horas el paciente está prácticamente recuperado.

¿Cómo te encuentras? -Bien.

¿Bien? ¿Estás tranquilo?

Pues ahora una Biodramina y vamos a ducharte, ¿de acuerdo?

Los primeros días no te voy a dejar que comas nada sólido.

Luego podrás comer lo que quieras.

Comiendo despacio, pequeñas cantidades,

masticando muy bien.

Y se disfruta comiendo calidad en vez de cantidad.

Cuídate. -Vale.

Me encuentro muy bien.

Ha sido salir de la operación y ya estoy levantado de la cama.

Ahora en un espacio breve de tiempo

puedo ir a comprar a la tienda normal como todo el mundo,

a comprarme mis pantalones, mi ropa, mis camisas.

Eso no tiene precio.

(Música)

(HABLAN EN CATALÁN)

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Repor - Kilos de infelicidad

21 jun 2020

Repor sigue el día a día de personas con obesidad mórbida, que han recurrido a la cirugía bariátrica, la reducción de estómago, para perder peso. Hablamos de un sobrepeso a partir de 30 quilos de más.
Antes de la crisis la Seguridad Social asumía 3 intervenciones de reconstrucción, abdomen, pecho y muslos. Pero ahora sólo realiza una por paciente, con lo cual la persona operada tiene la sensación de haberse quedado a mitad del proceso. Esta queja y el retraso de hasta 4 años de lista de espera hasta llegar a la operación son las reivindicaciones de la Asociación Bariátrica Híspalis, una de las pocas que defiende las demandas de los obesos mórbidos.

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