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Para todos los públicos Repor - La guerra del graffiti - ver ahora
Transcripción completa

Puertas, paredes, persianas, cristales, mobiliario urbano...

Cualquier lugar es susceptible de ser marcado por los grafiteros.

Este es mi portal.

-Yo no veo que sea nada claro, ni reivindicativo ni nada.

Es que no tiene sentido lo de que pintan.

Depende de lo que lo alejes o lo acerques,

pues ir consiguiendo...

Que tampoco estás haciendo

nada muy problemático más que una pintada.

Eso no es arte, eso es vandalismo, eso es diarrea mental,

porque los pintores hacen lo que quieren, son libres.

Porque no forman parte

de esta red comercial elitista del arte.

Los grafiteros y artistas urbanos

reivindican su forma de expresión artística

y como manera de revelarse socialmente

y piden a la ciudadanía que mire más allá de la brocha gorda.

Si te vas a Estados Unidos, o a cualquier ciudad de Europa,

esto está a la orden del día.

La gente dice: "Está todo guarreado".

Son los chavales que empiezan,

Esos vecinos luego, cuando ven que el chaval crece,

le compran un cuadro.

Estamos acostumbrados a que todo lo que hay en la calle

con imágenes sea para vendernos algo.

Esto te está diciendo: "Piensa".

Es como una guerra contra el graffiti.

Es como: "¿En serio? ¿No hay guerras más importantes?".

(Música)

(Música)

"En carreteras, trenes y ciudades,

los graffitis forman parte del paisaje urbano

que nos acompaña en el día a día.

Si bien, no dejan de ser motivo de controversia,

porque mientras que para unos es arte urbano,

para otros es puro vandalismo.

Que se lo digan a los vecinos de Malasaña,

hartos de las pintadas en el barrio."

Bueno, pues estos son vecinos de SOS Malasaña,

porque somos un barrio histórico

que está sufriendo un tsunami enorme de la mezcla

y convertido en un parque temático de ocio

y turismo donde no se respetan los derechos de los vecinos,

de los habitantes y donde se nos expulsa.

Desde la especulación inmobiliaria hasta el ruido,

pasando por las pintadas, por las meadas,

por todo tipo de botellón...

-Estamos viendo ya directamente

una plaza que está totalmente garabateada.

Vemos algunos otros limpios...

-Y se pinta hoy, se limpia mañana, se pinta pasado...

Aquí ha habido veces que han limpiado por la tarde

y por la noche, dos horas más tarde, estaba otra vez pintada.

No es por mucho limpiar que está más limpio,

es porque pinten menos.

Es una pena, está vandalizado.

-Yo el arte lo entiendo en muchas ciudades

donde hay sitios específicos para que el arte urbano,

como lo llaman,

se exprese y recorren las paredes y el vecino

que quiera que le pinten la puerta,

que pague y le pinten la puerta o que dé su consentimiento.

Pero esto está destruyendo el arte.

Entonces, el arte que destruye el arte no es arte,

es vandalismo.

El Ayuntamiento viene, pinta, pinta, pinta, pinta.

Los otros pintan, pintan, pintan, pintan, por decirlo.

Y entonces, esto. Mirad qué grosor tienen las paredes.

Horrible.

Y luego el Ayuntamiento, los quicios y las puertas

no los limpia,

entonces, esto nos lo comemos nosotros.

Ahora se dedican a pintar integralmente todas las paredes,

todos los barrotes, todo, o sea, destruyendo el patrimonio.

Este es mi portal.

¿Este es el portal? La puerta, ¿cuántos años tiene?

Pues la casa tiene 197 años.

O sea, que...

Que yo sepa, no la han cambiado nunca.

Arreglar esta puerta, ¿qué podría costar?

Pues entre seis y ocho mil euros.

Este es mi portal.

Que como veis, está muy decorado.

¿Y la policía qué dice de esto?

La policía nada, que no hacen nada, en realidad.

Nos llaman, vienen, se van...

Y no pasa nada.

Allí tenéis, se suben por los barrotes,

incluso andan por las cornisas y se dedican a pintar las persianas,

los quicios...

Ahí tenéis esta fachada, cómo está entera pintada.

Aquí hace muchos años, tomamos la iniciativa para intentar

que se pintaran las persianas de acuerdo con los comerciantes,

para intentar que la gente entendiera

que dejamos pintar las persianas,

hay una pintura artística y algún graffiti artístico,

y que se salvaguardaran pues nuestras puertas,

nuestras paredes, etc.

No ha funcionado.

A las ocho de la tarde se acababa el evento.

A las ocho y diez ya había sitios que habían sido... masacrados.

O sea, que es que los que firman, no respetan a los grafiteros

que hacen una obra artística.

Te insultan.

Te dicen: "Vete de aquí",

"pues si no te gusta esto, cámbiate...".

Te llaman "puta".

Es un horror.

Aburridas de que nos pinten,

y nos dejen las fachadas hechas una porquería.

Lo que hemos hecho ha sido poner unos cartelones

que quitamos y ponemos,

con el inconveniente de que todos los días

tenemos que quitarlos y ponerlos.

Las persianas están hechas una porquería, evidentemente.

¿Podemos bajar un poquito? Se pueden bajar.

Ahora parece que están un poco más dignas,

pero siempre están sucias.

-Mientras sigan convencidos

de que lo que están haciendo es arte,

el problema no desaparece, porque van a seguir convencidos

de que eso es arte.

Eso no es arte, eso es vandalismo, eso es diarrea mental.

El arte es otra cosa.

(Música)

"El Ayuntamiento de Madrid argumenta que ha puesto en marcha

un ambicioso plan de limpieza de graffitis

y que se pretende endurecer las multas.

Andrés es miembro

de una de las 28 brigadas antigraffiti de la capital."

Cuarta vez que pinto esta pared.

He perdido la cuenta, si es que,

como casi todas la semanas tienes que venir...

Pero muchísimas veces.

Esta pared es de color rosa.

La que tenemos delante es de color amarillo,

esta de aquí es ocre.

¿Tú al final, qué llevas? ¿Todo el arcoíris en la furgoneta?

No, llevamos la pintura blanca y la vamos...

Llevamos diferentes tonos de tintes e intentamos igualarlo

haciendo una mezcla.

-Hay un conflicto eterno, parece, entre lo que es arte urbano

y expresión de una incomodidad social

con lo que es, digamos,

el mantenimiento del espacio público.

-Bueno, esto es muy opinable.

Hay personas a las que les puede gustar esta pintada,

y personas a las que no les gustará.

Lo que sí es cierto es que no se pueden hacer cosas

donde no se pueden hacer, donde está prohibido hacerlas

porque es una infracción administrativa.

Los datos nos dicen que las pintadas este año están siendo más pequeñas

que el año pasado, pero está siendo bastantes más,

con particular incidencia en Madrid centro.

Nosotros las quitamos lo más rápidamente posible

para que no desluzcan el paisaje urbano y, en paralelo,

la Policía Municipal,

si los sorprende realizando la pintada,

los denuncia y se tramitan los expedientes de denuncia,

que este año ya llevamos más de 80 para graffitis.

Son gente joven, gente joven, muy jóvenes.

Hay una parte que no se acaba de ir.

Sí, eso se ha quedado metido en el poro de la piedra.

Si el espray entra muy adentro, se mete en el poro

y con este método no tendríamos forma de sacarlo.

O con una pistola de arena o pulir la piedra picándola,

básicamente.

¿Tú qué crees? ¿Que marcan el territorio?

¿O cómo va esto?

No lo sé, porque como yo no veo que sea nada claro,

ni reivindicativo, ni nada,

es que no tiene sentido lo que pintan.

Lo conocen ellos y poco más de gente.

Ahora mismo, tienen una pizarra limpita

para poder hacer un graffiti, es así.

Yo les he limpiado la pizarra y ellos, ahora...

(Música)

"Los vecinos del céntrico barrio de Santa Eulalia de Murcia,

al igual que hicieron en su día los de Malasaña,

han creado un concurso de graffiti

para decorar artísticamente los comercios

e intentar evitar las pintadas indeseadas."

Pues bueno, una persiana, sin más interés ni nada,

en el que te vienen unos grafiteros sin más orden ni idea artística

y te lo pinta.

O este otro, más ostensible todavía,

pues da ese aspecto de dejadez, de suciedad.

Y queremos totalmente lo contrario.

Un ejemplo puede ser este.

Por la noche, cuando bajaban la persiana,

al verla con tanto graffiti,

pues te daba un aspecto de un barrio un poco... marginal.

Entonces, de ahí surgió la idea de que si todos los comerciantes

nos uníamos y pintábamos nuestras persianas

con arte urbano, con graffiti,

pero en condiciones.

Que de día sea centro comercial

y de noche sea galería de arte el barrio,

hay que ser inteligente.

Si no puedes, pues únete.

Esta es la firma de este chico que, precisamente, es grafitero

y se dedica a hacerlo bien.

No en plan de ruina.

Por eso, nosotros conectamos con él y hablamos y dijo que, por lo menos,

nos respetarían un poco.

No sabemos hasta cuándo.

¿Qué es lo que cree que verían en pintarle la pared?

Un poco de rebeldía en contra de algún sistema

o de alguna cuestión de expresión que ellos tienen.

Tú eres vecina de aquí, del barrio de Santa Eulalia.

Sí. ¿Qué te parece, como vecina?

Pues me parece muy divertido y necesario para el barrio,

porque así incentiva también a otros artistas.

En realidad, está todo el barrio de Santa Eulalia con pintadas.

Las hay que son históricas,

también llevan muchos años y si hablas con un grafitero

que lo lleva en la sangre, pues te dirá:

"Oye, esto es que tiene que estar aquí".

Pero si te vas a Estados Unidos o a cualquier ciudad de Europa,

esto está a la orden del día.

Estás pintando, digamos,

la persiana de una farmacia. Sí señor.

Como esto es un concurso,

me he tenido que poner de acuerdo con la dueña de la farmacia

y hemos acordado hacer un mural con motivos de medicamento.

Entonces son píldoras, pastillas y grageas.

A mí me gusta, alegra mucho. A mí me gusta la pintura.

Esto.

El graffiti, esas guarradas, no.

Esa persiana tenía una pintada.

¿Cómo se llama esa pintada? ¿Un graffiti?

Sí, una pieza, simplemente. Un graffiti en dos plantas.

¿Estás pintando dos manos?

Sí, en efecto, es una juguetería.

Son dos manos que simbolizan un poco la infancia.

Y en el centro hay uno,

entonces, he tachado a un artista de la calle

y fácilmente, se lo puede tomar a mal,

porque encima, lo he tapado con un legal.

Entonces, a mí me sentaría mal.

"Efectivamente, el grafitero se lo tomó a mal

y la persiana pasó de esta a esta otra en una sola noche."

(Música)

"En un lugar tan emblemático para el mundo del graffiti

como es una estación,

quedamos con un par de escritores, como se hacen llamar,

para que nos expliquen los códigos de conducta del graffiti."

No es fácil quedar con un grupo de grafiteros, ¿no?

No nos gusta que la gente sepa quiénes somos.

O sea, es parte del movimiento.

Es "underground", al fin y al cabo.

¿Por qué gusta especialmente el tema de los trenes?

Hombre, porque es la mejor forma de que tu nombre,

muñeco o lo que quieras poner en ese caso,

frase o lo que sea,

sea visto por todo el mundo.

-Hemos traído estos espráis

en platas y negros porque, bueno, nos vamos a hacer un...

un plata, por así decirlo.

-El plata es un color que cubre todo.

Es muy bonito y queda muy bien. -Y tardas poco.

¿Por qué es importante tardar poco?

Porque cuanto más tiempo estés expuesto,

más posibilidades tienes de que, al fin y al cabo, te cacen.

Tiene una parte adrenalina

que también es lo que te llama un poco a moverte en esto.

Como podéis ver, estamos pisando.

Pero hemos hablado antes con los chavales

que han hecho esta cosa artística

y bueno, nos lo han cedido.

Porque hemos estado hablando con vecinos hoy, por ejemplo,

que nos decían: "Hemos montado un concurso para pintar persianas

con los grafiteros,

y a la media hora de haber acabado el concurso,

volvían a estar pintadas otra vez".

La gente que monta eso, al fin y al cabo,

no está dentro del mundo del graffiti,

sino que lo único que lo ven es como:

"Yo quiero que esto sea estético porque tal...".

Cuando eso pasó en el querido barrio de Malasaña,

la gente que pinta ahí se llevó por delante piezas

que, para nosotros,

eran historia pura del graffiti de Madrid,

y se lo llevaron porque les dio la gana.

Entonces, ahí se perdió completamente el respeto.

-El tren. -Viene el tren.

Y, al fin y al cabo, si estás pintando,

pues como no es una cosa legal,

pues luego llaman a los "mediaplaca" a los de Seguridad y tal,

y vienen y te dan jaleo.

Hemos metido lo que se denomina el relleno, que es plata.

Le hemos metido el fondo, que es el rojo.

Y ahora mi compañero lo está trazando

y luego, al final,

le metemos una cosa que se llama "powerline"

que es una línea que hace de contorno para diferenciar,

lo que es el trazo de lo que es el fondo.

Uno ve un mural, gran mural pintado

y en seguida uno entiende que eso es arte, ¿no?

Cuando ve una pared llena de firmas, a uno le cuesta más.

Bueno, hay otra mucha gente que no.

Claro, es que, al fin y al cabo, el arte es subjetivo.

A mí me parece muy bonito.

Yo creo que las ciudades con colores son más agradables

que las ciudades grises.

Ahora es como una guerra contra el graffiti

y es como: "¿En serio?".

¿No hay guerras más importantes?

Como que la gente tenga una vida digna,

pueda tener una casa...

No sé, creo que hay cosas bastante más importantes

que unas personas pinten una puerta.

(Música)

"Precisamente, Renfe ha utilizado una puerta grafiteada

de uno de sus trenes

para dar a conocer al público en general el gasto que,

cada año, supone limpiar de pintadas los vagones."

Hay algunos grafiteros que son interesantes, ¿no?

Que pintan muy bien,

pero para destrozar los trenes y lo caro que sale pintarlos,

no está bien parar un convoy,

pintarlo en un momento y desaparecer o cogerlos por las noches.

Y hacer esa... "gamberrada".

Siempre me duele cuando veo un metro,

ver un metro entero pintado. -Un tren o lo que sea.

Y si fuese bonito, tira que te da, pero es que es horrible.

En Alemania se ve que preguntaron a la gente

si preferían tener los trenes sin pintadas

o los trenes puntuales.

¿Tú qué preferirías? Puntuales.

Nosotros en Renfe gastamos más de 15 millones de euros

todos los años solo en limpiar los trenes

del vandalismo que suponen los graffitis en los trenes

de todos los ciudadanos.

Podríamos comprar varios trenes de cercanías

o varios trenes de alta velocidad.

Lo que hacen es activar

de una forma absolutamente imprudente,

irresponsable e ilegal

el aparato de alarma, con lo cual, el tren sufre una parada brusca.

En ese momento,

van a aparecer unos cuantos individuos

por la vía encapuchados

que lo que hacen es grafitear el tren, y además,

hemos detectado que hay un aumento en la violencia

de este tipo de delitos,

puesto que no solo se enfrentan a los trabajadores de la compañía,

sino que, además, se enfrentan a los viajeros

o incluso a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Y pintarlo no tiene ningún objetivo.

No es más que un vandalismo, a fin de cuentas,

y un delito tipificado, además.

No decimos que no pueda haber otros espacios para pintar,

pero desde luego, no en los trenes públicos

de los ciudadanos de este país.

"El graffiti tiene su parte ilegal, pero también tiene otra legal.

Santi, dueño de una de las principales tiendas

de espráis de Madrid,

nos da claves para intentar comprender el mundo del graffiti."

Llegamos a un acuerdo con los vecinos

y los propietarios del local,

y ofrecimos hacer un graffiti con el estilo graffiti,

pero totalmente gratuito para los vecinos.

Aquí, principalmente lo que ves, son letras.

Siempre está escrito un nombre dentro de esas letras.

Siempre se critica esta parte de las firmas,

pero si nos remontamos al origen,

para llegar hasta esto,

con el origen sería este, las firmas.

Estos son "throw ups" o piezas.

Un formato más grande que una firma.

Es un sistema que se usa para lo que es bombardear

en la calle.

El hecho de que haya pintadas, a veces,

indica que ese lugar no está cuidado o que está degradado, como dices,

pero la realidad es, primero,

que está degradado o abandonado, y luego, aparece el graffiti.

Pero bueno, también el Ayuntamiento borra,

y si no borra aquí,

será porque les importará menos que borrar en otro lado.

Te voy a enseñar un poco las boquillas.

Está la cuerda, la fina, una mediana y una transversal.

Si vas para acá haces así,

y si vas para abajo, te lo hace más finito.

Esta sería una de las más gordas.

La de pintar los trenes.

(RÍE)

Se usa mucho para rellenar.

Depende de lo que lo alejes o lo acerques,

pues ir consiguiendo distintas medidas.

Nosotros desde nuestra empresa, desde nuestra tienda,

hacemos un poco eso.

Integramos el graffiti para que vean

que es algo que no están matando a nadie.

Encima, le estás dando color,

porque lo tienen todo pintado de gris y blanco y de crema

y está superfea la ciudad.

Así que hay que darle un poquito de vida.

Tú vienes del mundo del graffiti.

Sí, más o menos, inicié, más o menos.

¿Y tú qué piensas cuando los vecinos se levantan

por la mañana y ven que la pared está pintada,

que se enfadan? ¿Tú cómo crees...?

Sí, claro.

Los vecinos siempre se van a enfadar,

porque es su espacio.

Y digamos, como el espacio es público,

hay gente como que le gusta como gente que no.

-Hay rotuladores de punta dura con los que puedes hacer firmas,

caligrafías...

Ese es el Rolls-Royce de los rotulas, ¿no?

Un Rolls-Royce, sí.

(RÍE)

Estos son como ocho euros el rotulador.

-A mí me gusta pintar todo tipo de superficies.

Lo que son chupas vaqueras, zapatillas...

Pero mi especialidad son las gorras.

Me dedico a pintar lienzos también gigantes.

Y edificios y todo.

Empecé guarreando las paredes por ahí por el barrio.

Pero ya te das cuenta, cuando tienes una edad, dices:

"Vamos a hacer esto más profesional".

Claro, la gente dice: "Está todo guarreado esto".

Son los chavales, que empiezan...

Es que la gente no entiende bien lo que es el graffiti.

Esos vecinos luego, cuando ven que el chaval crece

luego le compran un cuadro.

Es que la vida es así.

(Música)

"De firmar en las paredes a vender en galerías de arte.

Es el caso de muchos grafiteros y también el de Mark,

quien nos cita bajo un túnel de autopista

porque quiere mostrarnos la firma por la que es conocido."

Yo entiendo que, estéticamente, las firmas, los garabatos,

lo que llaman "bombing",

que es el vandalismo de los grafiteros,

es más sucio, la estética no es bonita.

Lo hace todo un poco más marginal.

Da un ambiente marginal, creo.

A mí me gusta esa estética.

Y lo contradictorio de todo esto es que,

los que suelen hacer esas firmas,

acaban haciendo obras de arte bastante buenas y muy valoradas.

Yo normalmente pinto por encargo

a cambio de dinero.

Pues para negocios particulares, asociaciones, empresas...

Corporaciones, para todo tipo de clientes.

Expongo una vez al año mínimo.

Mis firmas y los grupos con los que pinto,

colectivos, grupos, "crews", bandas.

Yo lo llamo grupo, porque al final, es como un grupo de música.

Cada uno aporta algo.

Y por eso salen obras mucho más potentes.

(Música)

"Que el graffiti puede ser arte lo has visto claro

en lugares como Cheste,

que lleva cinco años ofreciendo sus paredes a artistas

y han creado una ruta turística de 'street art'."

Hay muchas cosas que decir que esta pieza, sobre todo,

empezando por el nombre.

Es: "No me toques las naranjas",

lo que viene a ser: "No me toques la moral", ¿vale?

Dentro de la estética y la plástica,

que es impresionante el estilo de estos artistas, además,

detrás tenemos un mensaje muy positivo para esta tierra,

es cómo se está trabajando el tema de desperdiciar lo nuestro.

Es una pieza que situó a Cheste en un punto clave

a nivel internacional en cuanto al graffiti

y el 'street art'.

Nosotros aquí a Cheste hemos traído tanto a escritores de graffiti

como muralistas.

Entonces, sí que es cierto que, muchas veces,

detrás de algo que parecen unas letras así sueltas,

hay un mensaje.

Porque ya no es solo el mensaje, hay una persona detrás de esto.

Entonces, lo que queremos dar aquí

es visibilidad a estos artistas,

tanto del mundo del graffiti como del arte urbano,

porque es un mundo muy desconocido.

No sé si tú tenías una idea preconcebida

de lo que era un graffiti.

Sí, me creía que eran más...

las cosas que van pintando las paredes y eso,

esto es arte con mayúsculas.

Como en todas las cosas, hay cosas buenas, cosas malas,

pero lo importante es el mensaje que te dan.

-La belleza femenina, sobre todo, el medio ambiente,

que nos preocupa mucho.

Hemos visto cómo hay algunos graffitis

que hablan de la comida basura.

-Queríamos rescatar

todos los espacios degradados de la población.

Queríamos que la gente

se acostumbrase a ver arte en la calle.

Nosotros creemos que el arte urbano es el arte popular por excelencia,

porque es gratuito,

porque los pintores son libres,

porque no forman parte de esta red comercial elitista

del arte, sino que es un arte, digamos, perecedero.

¿Qué le parece lo de los graffitis por el pueblo?

A mí, muy bonito, la verdad es que sí.

Porque por lo menos, ves las paredes,

una armonía, otra cosa.

No las ves sucias ni feas.

Me parece que es un tema que puede atraer mucho el interés de personas

que no conocen el pueblo

y puede añadir interés a la visita cultural de Cheste,

que tiene mucha actividad cultural.

-El arte urbano lo quieren meter en un paquete bien precintado.

Y eso no puede ser, porque el arte urbano es libre,

viene de la libertad del pueblo.

Normalmente, estamos acostumbrados a que todo lo que hay en la calle

con imágenes sea para vendernos algo.

No te vende nada, esto te está diciendo: "Piensa".

Hay una no comprensión por parte de la sociedad,

las cosas nunca vienen solas.

Esto, de repente, la gente no se pone ahí...

El que pinta su nombre lo que quiere es que...

Y lo pinta en trenes, en este caso,

algo famoso de lo que todo el mundo habla y tal,

porque quieren que se les vea.

Al final, tú cuando te pones a pintar en la calle

porque tienes 16, 14, 18 años y no encuentras tu sitio.

"Que el graffiti no es bueno ni malo,

sino que todo depende del uso que se le dé

es la máxima de Lucas Amat,

un grafitero que comenzó haciendo pintadas ilegales

y que hoy regenta una empresa de murales e imparte talleres,

como este de salud mental

La idea de mural es el eslogan: "Todos somos marcianos".

Con lo que intentamos un poco hacer que la gente pueda ver

que no todo el mundo vemos las cosas de la misma manera

y que no por eso somos ni mejores ni peores.

La experiencia está siendo muy buena.

Hay mucho compañerismo.

-Siempre tratamos de ofrecer actividades que sean muy frescas,

llamativas, innovadoras, si puede ser,

para trabajar la rehabilitación,

para trabajar que puedan salir de casa,

que se puedan relacionar con otras personas,

que puedan hacer actividades a las que les encuentran un sentido.

Hay mucha gente que ve el tema del graffiti

como ensuciar las paredes, las puertas, los trenes...

¿Tú lo ves así? Para mí es bonito.

Los colores, los dibujos, todo.

Yo incluso en mi casa, había el ambiente por culpa de esto,

y hubo un momento en que mis padres me dijeron:

"O cortas o esto tiene que acabar", porque, además, me llegó una multa.

Fue como un punto de decir:

"Si quiero seguir haciendo esto,

tengo que buscar la manera de hacerlo legalmente".

Desde el punto en el que decido empezar a hacerlo legalmente

y empezar a trabajar en el bien, por decirlo así,

empiezo a tener un conocimiento muy potente de la gente de a pie.

Empiezan a valorar mi trabajo,

lo puedo colgar en redes sociales y la gente admira lo que hago.

Y ahora, haciendo formación, es supergratificante,

porque ves a gente que no tiene oportunidades

de dar mensajes a lo mejor, y con esto,

conseguimos que tengan un espacio de visibilidad

y se les dé un poquito de valor.

-Hay que hacer un boceto y luego se plasma.

Hacía tiempo que no pintaba y se echaba de menos.

Me deja distraerme, te ayuda a distraerte.

Como quien hace calceta, pues lo mismo.

(Música)

(Música)

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Repor - La guerra del graffiti

26 ene 2020

Lucas fue sorprendido por la policía cuando iba a pintar un vagón de tren. El susto, el disgusto de sus padres, y también la multa que le impusieron hicieron que reflexionara sobre el lugar donde estaba haciendo sus pintadas. Hoy pinta comercios, domicilios e imparte talleres de graffiti a chavales con dificultades: “al hacerlo “legal” me di cuenta de que algo que no reconocía nadie pasaba a darme prestigio social. Ahora puedo decirle a todo el mundo que soy graffitero, y me siento orgulloso”. Como Lucas son muchos los “escritores” de graffiti que comienzan pintando sin permiso, y eso es lo que más problemas de convivencia genera: “El problema es el graffiti ilegal, ese que te pintarrajea las paredes, las puertas y los portales, que convierte el barrio en un lugar marginal”; es la denuncia de Jordi Gordon, portavoz de la plataforma SOS Malasaña, que intenta llamar la atención de las autoridades de Madrid para que pongan coto a esta práctica. Más sanciones o aumentar las brigadas de limpieza no parece ser la solución, y ya hay lugares como Cheste, en Valencia, que ha cedido sus paredes para que los graffiteros se expresen libremente y lo han convertido en ruta turística.

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