Pueblo de Dios La 2

Pueblo de Dios

Domingo a las 11.30 horas

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Para todos los públicos Pueblo de Dios - Patrimonio interior - ver ahora
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Subtitulado por Accesibilidad de TVE.

(Música)

El Salvador es el país más pequeño de Centroamérica,

Siete millones de habitantes

para una extensión equivalente a la Comunidad Valenciana.

Desde la carretera del litoral del oriente salvadoreño

divisamos el volcán de Usulután,

que tiene en su cráter la Laguna de la Alegría.

Atravesamos la región del Bajo Lempa

hasta llegar al Cantón de Tierra Blanca,

donde la ONG española financia

un proyecto de desarrollo sostenible

con los camaroneros en Salinas del Potrero.

(Música)

El origen de este negocio se remonta

al programa de transferencia de tierras

surgido a raíz de los acuerdos de paz firmados en 1992.

Muchos de los campesinos que participan en las seis cooperativas

provienen de la extinta guerrilla y del Ejército.

(Música)

- Construir la paz es difícil, porque hay que pensar

en que la gente que ha estado en conflicto

tiene que volver a la vida normal.

Y eso pasa por ponerle atención a los medios de producción.

El programa de capacitación

para refugiados salvadoreños conocido como PROCARES,

es el socio local de Manos Unidas en Tierra Blanca.

Surgió en 1994 para apoyar a las comunidades rurales,

generar ingresos para mejorar su situación económica y social,

y capacitar a mujeres y jóvenes.

- Nosotros lo trasladamos y empezamos a pensar

en proyectos e iniciativas que le dieran a la gente

una, como una manera de ganarse la vida honradamente

para poder aportar al país

y ayudar al proceso de reconciliación.

(Música)

Después de la larga guerra en el país,

la Unión Europea compró tierras a los terratenientes

para asentar a los refugiados

y desmovilizados por el conflicto bélico.

PROCARES asumió el proyecto

contando con ayuda de la cooperación internacional

y de organizaciones como la ONG española.

- Partiendo de las diferentes necesidades,

porque había muchas necesidades,

se veía lo que se podía apoyar desde cada quien.

Y nosotros en todo ese contexto,

se consiguió dinero para construir viviendas.

Para, para cultivos.

La gente era de vocación agrícola.

No conocían otra forma de producir ideas, generar dinero.

Entonces se empezó sembrando grano básico y algunas cosas,

algunos otros cultivos como melón, sandía, que no fueron exitosos

porque se producía bastante, pero nadie los compraba.

En Salinas del Potrero, la ayuda de la ONG de la Iglesia Católica

ha beneficiado directamente a más de 150 familias.

Entre los beneficiarios hay antiguos guerrilleros

y miembros del Ejército, como Adán, uno de los olvidados del conflicto.

- Bueno, yo vengo de una familia pobre, pobrecita

y esté, mis padres, pues, desgraciadamente, fueron pobrecitos

y fuimos criados a puro esfuerzo,

he de decir claramente que yo no sé qué, este,

mamar pecho de una hembra. No.

Yo soy criado con alcohol de maíz tostado con leche.

Mi vida ha sido por cruel, sin estudiar,

porque yo no sé de estudio.

Antes había que ir lejos a una, a una escuela

y una escuela, una escuela ni siquiera escuelas como ahora,

que una ranchita vieja abierta.

Esas eran las escuelas.

Pero no tuve la dicha de ir yo a una escuela.

(Música)

El trabajo conjunto de Manos Unidas con PROCARES

ha contribuido a la reconciliación

entre miembros de los ejércitos enfrentados en la guerra.

Verdugos y víctimas unidos

para hacer frente a problemas comunes.

El más importante, la supervivencia de ellos y sus familias.

- Y los vamos viendo que eran personas

tan humanas, tan lindas, tan sencillas.

Entonces decidimos apoyarlos.

(Música)

El campo salvadoreño se está quedando sin jóvenes.

La emigración es la única salida que tienen

ante la falta de oportunidades en la zona rural.

Manos Unidas y Cáritas Santa Anta trabajan

para que las tierras y los jóvenes tengan un futuro asegurado.

- El campo no solo es por la producción, son los valores,

las relaciones humanas que hay.

La fe que compartimos aquí, crece en el campo mucho.

Y nosotros pensamos de que esos son

elementos sagrados que debemos conservar.

Entonces la producción solo es un medio realmente,

para llegar a construir ese tejido humano

que queremos desde los niños

y la juventud ahora no quiere un campo que no sea viable.

Y por eso trabajamos para que este campo sea posible

y que no se vayan lo más jóvenes. - El joven se va, emigra del campo

entonces, hemos trabajado con los jóvenes que se queden,

que sepan el valor que ya tienen sus padres, que no se pierde.

- Y por eso intentamos dar esperanza desde los valores,

los valores humanos y los valores de la producción

tenemos que asegurar que lo que producimos

tenga un valor financiero también. Y ahí está el desafío más grande.

Cómo unimos ese valor humano del campo

con el valor económico, porque hasta hoy estamos

en ingresos muy bajos para los productores.

Entonces los jóvenes no quieren ese campo.

Nadie va a querer un caballo perdedor, como decimos.

(Música)

La comunidad Tabloncitos está en el municipio

de Candelaria de la Frontera, a pocos kilómetros de Guatemala.

(Música)

Aquí, celebran todos los años una feria

para mostrar las bondades de la semilla criolla.

Manos Unidas apoya los grupos de autoahorro

que han surgido en las comunidades donde actúa Cáritas Santa Ana.

Con poco dinero ponen en marcha pequeños proyectos

que cubren las necesidades básicas, subsistencia, educación y salud.

- Intentamos incentivar el ahorro, pero no un ahorro individual,

sino que realmente tenga un componente de solidaridad.

Los grupos de autoahorro, es un mecanismo, lo definen ellos.

Suelen ser grupos entre 15, 25 personas

que deciden hacer aportaciones de un dólar, dos dólares.

Y luego hacen actividades.

Pues de ferias, risas.

Pero lo importante es que es una actividad solidaria.

No queremos destruir todos los procesos

que hemos realizado, de organización a nivel de la comunidad.

- Yo le agradezco a Cáritas y Manos Unidas,

porque me han ayudado bastante.

Por medio de ellos he aprendido a hacer

Podemos hacer jabón o champú,

pero como necesita más dinero, entonces, uno solo no lo puede hacer.

En cambio, el material, pues sí.

Me lo van dando para ir trabajando.

Y yo le agradezco a Dios, por toda la ayuda que me han dado.

- Creo que en Manos Unidas hay un sentimiento natural

de que todos somos una sola familia.

El mundo es una sola aldea global, como hemos dicho.

Y cuando nosotros nos encontramos, no nos encontramos con un donante,

nos encontramos con los hermanos que están dispuestos a decir:

Aquí está mi mano, pero también está la de nosotros

pero no es un dar y recibir, es un dar y dar.

Ambos estamos ayudándonos a descubrir

que la fraternidad se está perdiendo en este mundo.

Estamos construyendo eso.

Los hermanos preocupados por los otros hermanos.

(Música)

Gracias a los proyectos de Manos Unidas,

muchas cosas han cambiado

en las comunidades de San Lorenzo y Candelaria de la Frontera.

Ahora, su futuro tiene colores que lanzar.

- Lo primero que ha cambiado, porque nuestro nuestra economía

ha superado, porque lo que compraba en la tienda

ahora lo produzco yo en mi parcela. - Porque eso ya no gastamos,

ya lo hacemos nosotros lo implementamos nosotros.

Entonces sí, nos ha ayudado bastante.

- Y lo otro es las cosas más sanas que comemos,

porque, la verdad, que cuando uno compra allá

eso es bien de saber de qué procedencia va,

entonces lo que nosotros cultivamos es bien diferente.

O sea, tratamos lo mejor para nuestra familia.

- La diversidad de comida que hay ahora

no la tenían hace cinco años.

No tenían, básicamente dos cosas tenían, frijol y maíz,

bueno y sorgo algunos, solamente eso.

- Para nosotros fue una alegría que una ONG se fijara en nosotros.

Y a partir de ahí hemos venido trabajando

con altos, con bajos, con dificultades,

con alegrías, con tristezas,

hasta el día de hoy todavía la comunidad lo mantenemos.

La sonrisa que habían perdido ha vuelto a los rostros

de los campesinos y de las campesinas de Santa Ana y Ahuachapán.

La sonrisa es la expresión de su dignidad recuperada.

- En El Salvador, uno de los mayores problemas

es que el campesino es denigrado o no se le da el valor que tiene.

Entonces, uno de los retos fue que ellos se pudieran reír.

Que se sintieran empoderados, que ellos sepan cuánto valen,

porque si ellos no producen la alimentación,

¿Qué comemos nosotros? No comemos nada.

Entonces ha sido dignificarlos, empoderarlos,

y que ellos dijeran si yo valgo mucho como campesino.

Yo valgo mucho más de lo que ustedes piensan.

-Soy feliz ahora, antes no lo podía ser

porque yo no tenía esa capacitación,

ni esa valentía de poder pararme y hablar frente a las personas.

Era una persona muy tímida y yo no tenía, el coraje de hacerlo.

En cambio, ahora yo siento que tiemblo, pero no es igual.

- Ya no son los mismos rostros de antes.

Ahora tienen una sonrisa bien marcada

y eso se puede ver en ellos.

- Más de 100 familias campesinas

han mejorado su soberanía alimentaria

y han fortalecido su defensa de derecho a la alimentación.

El esfuerzo ha merecido la pena.

Las familias se alimentan

con el fruto que producen sus tierras y su ganado.

Ahora puede mirar al futuro con optimismo.

Comen mejor y más sano,

la mujer está empoderada e integrada en los proyectos.

Y todos juntos defienden la dignidad de su trabajo.

- Lo que consumimos ahora como alimentación es sano

y es lo que ya todo un mundo quisiéramos para comer

lo más sano que pudiéramos.

Y gracias a Cáritas y a Manos Unidas,

hemos logrado recolectar tantas cosas que hoy en día

no hallamos como explicarle o agradecerle,

pues porque la verdad es algo grandioso para nosotros.

Otro de los frutos del programa de alfabetización

es el taller de La China y Potrero Seco.

Dos comunidades que trabajan los proyectos conjuntamente

con el apoyo de Manos Unidas.

Carmen es una de las beneficiarias del taller de costura

de la comunidad de La China.

Lleva tiempo en el taller y está encantada.

Viene cuatro días a la semana

y cuenta con el apoyo de su esposo y su familia.

- Nos sentimos muy orgullosas porque antes no podíamos hacer,

pero ni una falda para nosotras, en cambio, ahora, ya

cualquier cosa que se les ocurre lo hacemos y, pues,

tenemos muchas más posibilidades de seguir adelante

y seguir haciendo más cosas nuevas.

Carmen ha descubierto que gracias a la formación que está recibiendo,

se han abierto nuevos horizontes en su vida.

Lo mismo sucede con sus compañeras.

- Pues gracias a Dios nosotros

nosotros hemos tenido la oportunidad de aprender algo nuevo

y pues, si hay alguien que se anime, enseñarle nosotros también

y, pues, ayudarles en lo que podamos.

El taller ha reforzado la autoestima de la mujer

y le ha proporcionado un espacio para la convivencia

y la amistad entre compañeras.

- Aprendemos a convivir con demás personas,

a llevarnos muy bien, a no ser egoístas, y

pues tener más amistades y también los aporta

en el bolsillo, como decimos.

Marta es instructora en el taller de corte y confección

desde hace diez años.

En este tiempo ha visto como, gracias a la formación,

se ha producido un gran cambio en la mujer campesina.

Los frutos de su trabajo están a la vista.

- Ha merecido el esfuerzo, porque ellos están viendo ya

el fruto de lo que están haciendo, ¿verdad?

Y cuál es este el motivo de que ella venga aquí para ver ese fruto

y que ya lo están compartiendo con su familia.

Este tipo de talleres a ellas les ha favorecido

para ser una mejor persona, ¿verdad?

El tener una entradita en su, en su hogar, ¿verdad?

para que su familia viva mejor.

Los beneficios del taller de costura

se reinvierten en la compra de máquinas de coser.

El capital semilla ha dado frutos de cooperación y solidaridad

entre personas y comunidades.

- ¿Cómo se dieron a conocer en la comunidad?,

- En la iglesia.

Allí no dimos a reconocer con todos ahí, para seguir trabajando.

- Dentro del grupo emprendedor, ¿quién lleva la tesorería?

- Soy yo - Ah, eres tu.

Y, de todos los encargos que habéis tenido,

lo que habéis ganado, ¿cómo lo estáis gestionando y manejando?

- Este lo manejo para comprar más tela,

invertirlo en hilo.

Si se nos arruina la máquina repararla

del mismo dinero que estamos recogiendo en grupo.

- En el capital semilla somos tres las participantes

y, pues gracias a Dios, tenemos una máquina cada uno.

Porque fueron tres las que nos dieron

y tenemos días que nos reunimos para trabajar todas juntas.

- A nivel comunitario hemos tenido muchos logros, impactos,

porque a la familia se les ha dotado de equipos,

de material, o equipo de capital semilla.

También ha salido adelante,

porque ha mejorado sus niveles académicos

y la organización comunitaria también.

(Música)

Desde Santa Isabel Ishuatán, subimos al caserío de La Ceiba

Sonsonate en idioma náhuat significa río de muchas aguas

El acceso a la comunidad de La Ceiba

se complica aún más durante los días de lluvia,

aquí malvive un millar de familias

en condiciones difíciles de creer en pleno siglo XXI.

- Y hasta esta mañana no ha podido pasar.

Las lluvias torrenciales en La Ceiba hacen más difíciles todavía

las comunicaciones y la vida cotidiana de los lugareños.

- Pero la pobreza es mucha, pero

te puedo explicar la mayor pobreza de la gente

de las comunidades más olvidadas, podemos decir,

no cuentan con agua potable, no tienen una vivienda digna.

De hecho, las mujeres tienen que acarrear el agua

de algún río que exista por ahí.

Y la conectividad para trasladarse hasta el municipio es bien difícil.

Hay más de 10, 12 km y todo lo tienen que hacer caminando,

porque no hay un medio de transporte.

- Bueno compañeras hasta aquí llegamos.

Ahora andando, caminando.

Las malas conexiones y la falta de caminos

que las unan con las poblaciones más cercanas, ahondan su pobreza,

y la sensación de abandono.

- Las calles están cortadas, son calles intransitables,

si ahí hay enfermos,

que requieren trasladarlos a algún hospital,

el más cercano que está en Sonsonate, hay que sacarlos en hamaca,

como si estuviéramos quizás en el siglo XIX.

- Hola, ¿qué tal, cómo estás? - Hola, mi amor.

Florancheli lo sabe bien por experiencia propia.

Es promotora social en el MSM

y camina siete kilómetros al día desde el cantón El Corozal

para llegar hasta La Ceiba.

- Aparte, hemos evaluado el proceso de construcción.

Florancheli trabaja para dar a conocer los pasos

que hay que dar para acceder a la justicia

y que las mujeres sepan dónde acudir en caso de sufrir violencia.

- Es muy bonito trabajar cuando usted le gusta

cuando a mí me gusta algo lo hago y sé que es de provecho,

porque hemos tratado de sensibilizar a las mujeres

que conozcan sus derechos y que puedan reivindicarlos,

porque muchas veces se sufre violencia

y por falta de conocimiento, ¿verdad? se quedan calladas

o tal vez no conocen una ruta de acceso a la justicia.

Y nosotras también hacemos esa parte, ¿verdad?,

sensibilizarlas, que las mujeres conozcan sus derechos

y puedan también conocer a dónde acudir en caso de violencia,

porque eso lo que vivimos a diario,

son las violencias en niñas menores de 18 años,

violencia contra la mujer.

Muchas de las familias de La Ceiba no disponen de una vivienda digna,

acceso al agua potable, ni de un camino asfaltado.

En las reuniones del MSM se ponen de manifiesto

las necesidades de sus habitantes.

- Es una condición de extrema pobreza,

pero también inhumana, inhumana,

me parece que también como personas

debemos ser solidarios y solidarias.

Ante las condiciones que vive la persona.

- Pedimos a Manos Unidas

y al Movimiento salvadoreño de la Mujer,

que son los únicos que se han interesado en prestarnos atención,

ya que somos una comunidad bastante abandonada por la alcaldía

que se interesan y nos puedan construir una casa comunal

o techos para las personas desprotegidas

que contamos con demasiada pobreza.

(Música)

Uno de los muchos problemas que tienen en el caserío de La Ceiba

es el hacinamientos.

En pocos metros llegan a convivir varias familias con hijos y nietos.

- Una de las cosas que ustedes pueden constatar

es la situación, la calidad de vivienda en que está la gente.

La, unas viviendas que, pues, no se puede llamar vivienda digna,

una cosa donde no tiene agua, no tiene agua potable.

No tiene sanidad, salubridad, dígame aquí donde hay un servicio.

Un servicio sanitario, no lo hay.

- Que algunas comunidades no cuenta con agua potable.

Eso afecta también a la salud,

porque en algunas ocasiones algunas mujeres,

algunos jóvenes, han tenido que consumir

el agua lluvia, ¿verdad?

Y eso también les ha afectado mucho para su salud,

ya que también no en todas las comunidades

contamos con un ECO de salud, ¿verdad?

Las personas tienen que trasladarse hasta la zona urbana.

Manos Unidas está invirtiendo recursos

para paliar la situación en la que viven

los miembros de la comunidad de La Ceiba.

Por el momento, 35 familias ya se han beneficiado

de los 11 cuartos prefabricados

financiados por la ONG española de desarrollo.

Son espacios creados para dar mayor privacidad a las familias

y prevenir posibles casos de violencia

contra las niñas y las jóvenes.

- Poder construirlas no es una cosa muy, muy clara,

pero es una gran necesidad.

En el municipio, que mira, son cuartitos,

pero la gente está feliz porque como dice aquí, ya no me mojo.

Mejorar la vida de las familias en las comunidades rurales.

Es la base para poder educar en el respeto

y la colaboración entre hombres y mujeres,

empezando por las tareas del hogar.

(Música)

La familia de Gladis es una de las beneficiarias del proyecto

en el cantón Miramar.

Con su marido Carlos, han logrado crear un hogar

donde se comparten las obligaciones de la casa

y la educación de sus hijos.

La ayuda de Manos Unidas ha mejorado la vida

a más de 1.200 mujeres rurales en Santa Isabel de Ishuatan

y los municipios donde colabora con el MSM.

- Cuando nosotras llegamos al municipio,

acá las mujeres tenían miedo hasta decir su nombre.

Hasta decir cómo se llamaba. Pero ahora podemos ver

unas mujeres que han avanzado

donde se atreven a exigir esos derechos,

a manifestarse, cuando los derechos se les están violentando.

- Pero es muy bonito, ¿verdad?,

el esfuerzo que cada día tenemos como mujeres

y que eso también se transmite a otras mujeres

y se le dice, mire, si yo hago esto, usted también lo puede hacer.

O sea, podemos salir adelante, ¿verdad?

(Música)

Las mujeres de Santa Isabel de Ishuatan

luchan unidas por su dignidad.

Ya no son el sexo débil,

se han hecho fuertes frente a las injusticias.

Conocen sus derechos y no se callan ante los abusos.

Tienen alternativas económicas de autoempleo fuera de sus casas

y espacios de encuentro donde se capacitan y organizan.

- A través de que la cooperación internacional nos apoya,

como Manos Unidas, las mujeres

hay algo bien importante que podemos decir.

Se han capacitado en talleres de liderazgo.

Han aprendido a trabajar en colectivo

en sus iniciativas económicas.

Están viendo que también las mujeres pueden salir adelante,

no solo depender de la economía del trabajo del hombre.

# Solo le pido a Dios # que el dolor no me sea indiferente.

# que la reseca muerta # no me encuentre

# vacía y sola sin haber hecho # lo suficiente. #

Ahora las mujeres participan en las decisiones que les afectan

y trabajan de forma organizada por una nueva sociedad

en sus respectivas comunidades y municipios.

No se olvidan de dónde vienen, y, lo más importante,

saben hacia dónde quieren ir, y saben cómo quieren hacerlo.

- Invito a que siempre se mantenga este apoyo

a nuestras comunidades

para seguir adelante,

para que nuestras nuevas generaciones,

las adolescentes, no corran los mismos peligros

que son vulneradas, que son maltratadas.

Violentadas en sus derechos pero por desconocimiento.

No lo informan, se quedan calladas y eso se sigue replicando

una tras otra generación

y nunca se hace nada para mejorar eso.

Pero nosotras, como mujeres,

tenemos que estar siempre unidas, apoyándonos

y que se cumplan nuestros derechos.

# Solo le pido a Dios

# que la guerra # no me sea indiferente.

# Es un monstruo grande # y pisa fuerte

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Pueblo de Dios - Progreso con derechos

14 feb 2021

Coincidiendo con la Jornada de Manos Unidas, repasamos algunos de los progresos alcanzados en El Salvador gracias a la ayuda de la ONG de desarrollo de la Iglesia Católica y de voluntarios. Un repaso por la defensa activa de los derechos más fundamentales entre la población indígena campesina del país centroamericano.

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