Pueblo de Dios La 2

Pueblo de Dios

Domingo a las 11.30 horas

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Para todos los públicos Pueblo de Dios - África, misión hospitalaria  - ver ahora
Transcripción completa

Atravesamos la ciudad de Monrovia,

hasta llegar al suburbio de New kru Town.

Estamos en la periferia de los pobres

donde viven afinadas, como pueden más de 50.000 personas.

No hay trabajo y para muchas familias sobrevivir

es un milagro cotidiano.

-En el centro de salud de New kru town fue una oportunidad

para que los hermanos pudieran ofrecer

cuidado y apoyo a los últimos olvidados de Liberia.

Porque si vas a la clínica de New kru Town,

verás que la zona es pobre, pobre, pobre.

Y que no tienen dinero

ni para poder registrarse o acceder al laboratorio.

Al hermano Pierre le aprecian mucho.

Además de superior de la Comunidad, en Monrovia,

es al mismo tiempo,

el administrador y el conductor de la pequeña clínica.

Fue la primera persona que empezó a acudir al suburbio,

después del ébola,

y considera a la gentede New kru Town como su mayor tesoro.

Cuando vine aquí, después del ébola,

fui la primera persona que asumió el rol de administrador.

Lo primero que hice al llegar fue

familiarizarme con el barrio e integrarme en sus vidas.

Cuando me acogieron en sus casas, bromeábamos en nuestro tiempo libre

y así fue como me integraron como uno más de sus familias.

No tienen servicios de agua corriente o luz eléctrica.

Pero cuentan con una pequeña clínica

que los hermanos de San Juan de Dios abrieron en 1973.

Lo conocen como el pequeño hospital católico,

porque lo comparan con el de San José.

La clínica de New kru Town

es como el hospital católico de San José,

pero en pequeño, es un anexo del hospital grande

porque su aspecto es muy parecido,

tanto en Monrovia como en las afueras de la ciudad.

La gente todavía cree que el hospital católico

tiene los mejores servicios médicos del país.

La presencia de los hermanos de San Juan de Dios en el barrio

es una labor callada pero crucial.

Han sabido integrarse a base de confianza, cercanía

y mejoras en la calidad de vida de sus habitantes.

La realidad de la gente es

que no saben quiénes somos los hermanos de San Juan de Dios.

Ellos simplemente nos conocen como los hermanos católicos.

Les caemos bien,

en primer lugar, por los servicios que ofrecemos a la gente

y que no se pueden comparar con otras clínicas de alrededor

Nuestra atención hospitalaria es muy, muy especial y única.

Ellos realmente aprecian nuestra presencia en esta comunidad.

La clínica que tenemos en la comunidad de New kru Town

está en una de las zonas

más deprimidas de Monrovia.

Como yo algunas veces, digo, son los pobres de la ciudad.

Los más pobres de la capital y que viven en las afueras,

en las periferias.

La clínica de New kru Town

ha progresado bastante en los últimos años

aunque queda mucho para mejorar la salud y la vida de sus vecinos.

Nosotros les damos esperanza, no importa lo que ocurra.

Siempre estamos a su lado.

En cualquier momento y en cualquier lugar o situación.

La verdad es que nos esperaron en la Comunidad.

Mientras tuvimos cerrada la clínica estaban incómodos,

y cada vez que nos veían nos preguntaban cuándo íbamos a regresar.

Hasta que finalmente pudimos regresar y fue un alivio para todos.

En estos momentos no tienen médico propio

y cuando llegan los caso más graves

los tienen que referir al hospital de Monrovia, al grande.

El sistema sanitario en Liberia tiene muchos desafíos por delante.

Tenemosmédicos locales que no dan abasto

para tratar todas las necesidades de la población.

Contamos con pocos médicos especialistas en la zona

y son muy necesarios.

Muchos de estos especialistas tienen que venir de otros países

como el Congo o Ghana.

La enfermera Victoria supervisa y atiende

los servicios que ofrecen los hermanos

en la pequeña clínica de New kru Town.

Los problemas son muchos y la mayoría tienen un mismo origen.

En la comunidad de New kru Town

existe un alto nivel de infección por malaria.

Estamos rodeadas de mucha agua estancada

donde los mosquitos se multiplican.

Nosotros pedimos a la gente que usen las mosquiteras.

Algunos dicen que sí,

pero otros o no tienen o no quieren usarlas.

Y nos dicen, no tenemos mosquitera, pero qué nos puede pasar.

Y claro, las infecciones que tenemos por malaria

se deben a esta agua estancada,

donde los mosquitos se reproducen y otras de las graves consecuencias

que tenemos por esta situación,

es la de vigilar los casos de diarrea.

La malaria, está ahí, porque los lugares no están limpios.

Es la principal causa de enfermedad y la segunda es

el tifus muy común en New kru Town.

Un 50 % de los casos que tratamos es por malaria,

el 49 por tifus y el resto por otras infecciones.

La diarrea y la malaria

están siempre entre las primeras causas de muerte en África

junto al sida.

Las necesidades básicas que les superan

y que no pueden afrontar sin la ayuda externa.

La ONG de desarrollo Juan Ciudad

es una de las que cooperan en el barrio de New kru Town

y contribuyen en el cumplimiento de sus sueños de mejoras.

Si seguimos aquí es porque tenemos bienhechores

que nos proporcionan las medicinas

que necesitamos recetar a los pacientes.

De esta manera, están ayudando a que los hermanos

podamos seguir ofreciendo los servicios necesarios

de forma gratuita, a una población que, como se puede observar,

son los más pobres, pobres pobres de Liberia y necesitan asistencia.

El centro de salud del hospital pequeño

funciona pero no se conforma y mira hacia el futuro.

Tenemos un gran plan, un sueño,

tener abierta la clínica, las 24 horas,

siete días a la semana, para ofrecer servicios médicos,

cuidar a las mujeres embarazadas. Ese es nuestro sueño para el futuro.

Con constancia, todo se consigue

y estamos trabajando para que merezca la pena.

El principal reto, es la electricidad.

Tenemos un generador grande y uno pequeño

y para tenerlos funcionando 24 horas,

el consumo es altísimo.

El mayor desafío para hacer realidad los proyectos en esta pequeña clínica

es conseguir financiación

para un sistema de placas solares que permita mantener

los ingresos en el tiempo

y hacer económicamente sostenible nuestro hospital.

Sierra Leona con siete millones de habitantes

es el noveno país más pobre del mundo.

El 80 % vive en situación de pobreza

y alcanza una esperanza de vida

que no llega a los 58 años de media.

Los sierraleoneses siguen pagando con su salud

las consecuencias de 11 años de guerra civil a finales del siglo XX

y la peor epidemia de ébola de su historia

entre 2014 y 2016.

Un equipo de Pueblo de Dios ha regresado a Lunsar

para mostrar cómo mejora la salud y la esperanza de la población.

Gracias a las nuevas iniciativas de atención primaria

y salud comunitaria que desarrollan los hermanos de San Juan de Dios,

con ayuda de la ONG de desarrollo Juan Ciudad.

Una de las nuevas iniciativas consiste

en integrar y adaptar el hospital

a las estrategias nacionales de salud de Sierra Leona.

Por ello se está realizando un diagnóstico sobre el terreno

para diseñar las nuevas propuestas

de atención primaria y de salud comunitaria.

La doctora Ana Cirera coordina este programa incipiente.

La salud comunitaria podríamos definirla

como un paquete de intervenciones

que incluirían la promoción de la Salud,

la prevención de enfermedades,

la atención sanitaria adecuada y también el abordaje

de aspectos que, aunque no parezcan directamente ligados

con la salud o la enfermedad, están determinándolo plenamente.

Y todo ese paquete de intervenciones

lo que es fundamental a nivel comunitario

es que sea realizado con las poblaciones y no para ellos,

sino que se tomen las decisiones conjuntamente con ellos,

que se trabaje en base a sus necesidades de sus prioridades,

que se haga de abajo a arriba.

Han salido de los hospitales

hacia las comunidades rurales más alejadas,

para dialogar con los jefes tribales de la zona

y tratar de tener en cuenta sus prácticas tradicionales,

en el nuevo modelo de atención sanitaria.

Nos dirigimos a uno de los poblados rurales que rodea Lunsar,

en el camino hacia Mange tuvimos que hacer una parada técnica

que fue providencial para la familia que nos recibió.

Atja es un niño de cinco meses

que realmente tenía el peso de un recién nacido,

dos y medio, tres kilos, con problemas de lactancia materna.

No tiene complicaciones y por eso no se le va a ingresar.

Pero es muy importante

que se pueda hacer un buen seguimiento de Atja,

porque tiene un estado de malnutrición severa aguda.

La desnutrición, por desgracia, no tiene vacuna.

Aquí la gente se muere literalmente de hambre.

La vida no tiene espera y por eso la madre nos acompaña

hasta el poblado más cercano para poder salvar a su hijo.

Llegamos a Mange, el pueblo nos recibe con cantos

y el jefe de la tribu nos dirige unas palabras.

Saben que la visita es muy importante,

porque está en juego la salud y el futuro de sus hijos.

Más del 10 % de los bebés

mueren antes de cumplir los cinco años de vida.

Sierra Leona tiene también la triste tasa de mortalidad

materno infantil más alta del mundo.

Hay que tener muy en cuenta la hora de trabajar con esas poblaciones

todas sus creencias culturales, prácticas tradicionales,

intentar combinar nuestra medicina con la medicina espiritual.

La pequeña clínica móvil de Mange

atiende a las urgencias de mujeres y niños de la zona,

además de prevenir otras enfermedades,

para no tener que curar.

La falta de seguridad alimentaria y de aspectos sociales,

como que las mujeres puedan decidir llevar a sus hijos a los hospitales,

son factores que también afectan a la salud.

El nuevo modelo de atención primaria y comunitaria

se desarrolla también en un centro de Lunsar

para fortalecer la atención integral de las mujeres embarazadas

y para prevenir posibles complicaciones durante el embarazo.

El baile lo llevan en el ADN,

el ritmo lo inculcan a sus hijos desde el vientre materno,

también es buen ejercicio para las futuras madres.

-Antes de ir al hospital tienes que pertenecer a la comida.

El sistema de salud primaria

hace un seguimiento particular de cada una de ellas

y tienen en cuenta los síntomas para poder identificar sus necesidades

desde el primer momento, tienes que alcanzar lo inalcanzable.

Un sangrado puede ser considerado como mal de ojo

y esa superstición puede provocar situaciones de negligencia

que acaban con la vida de muchas mujeres antes de dar a luz.

En este centro se organizan charlas y talleres de sensibilización.

Se les enseña a cocinar de forma saludable

para ellas y sus hijos.

También les quitan los miedos y los prejuicios

para que acudan al hospital

cuando tengan algún problema durante el embarazo.

En los encuentros se le da la palabra a las mujeres

para escuchar cuáles son sus inquietudes

y poder darles un asesoramiento integral y personalizado.

Los beneficiarios de servicios de salud primaria y comunitaria

somos todos, pero en especial los más vulnerables,

los niños y las mujeres embarazadas o estado de lactancia materna.

El Servicio de Atención Primaria es como un paraguas.

Tenemos el programa de tuberculosis, de VIH Sida,

el respeto a una maternidad segura para las mujeres,

y tenemos la Unidad de Nutrición incluida en el área de pediatría,

para atender los casos de malnutrición

y enseñar a las mujeres embarazadas y a toda la comunidad

a comer mejor en un entorno seguro

de atención primaria, de salud comunitaria.

Las reuniones sirven para desarrollar

y adaptar estrategias que empoderen a las mujeres.

En Lunsar estudian cómo crear actividades generadoras de ingresos

para no depender de los hombres.

Las mujeres tenemos problemas.

Muchas de estas mujeres

están luchando para vivir y sobrevivir con sus familias.

Muchas de ellas suelen tener tres o cuatro años,

y en estos casos necesitan empoderarse.

Muchas veces los maridos

no tienen suficiente dinero para pagar los gastos de salud.

Incluso su seguridad alimentaria es cuestionada.

Así que dijimos vale en este área, no queremos dar solo comida,

queremos ser una rueda para empoderarlas.

¿Cómo? Formándolas.

Las mujeres están contentas porque se cuenta con ellas.

No solo han conseguido una sanidad curativa,

que tiene en cuenta sus tradiciones,

sino también una sanidad preventiva que además de eficaz, es barata.

En las afueras de Yaundé, la capital de Camerún,

se encuentra el barrio de Mvog-Betsi.

En una de las muchas calles de tierra,

sobre un pequeño promontorio,

se levanta el Hospital San Martín de Porres.

Aquí nos encontramos con Cristina Antolín,

hermana de la congregación de Santo Domingo.

Esta médica y misionera estuvo durante 14 largos años

en la misión de Isiro,

en el noreste de la República Democrática del Congo.

Allí aprendió mucho de un cirujano congoleño,

y allí sufrió los horrores de la guerra.

Incluso tuvo que huir de la misión y salvó su vida

gracias a la ayuda de un pueblo nativo que la acogió.

Hace 14 años fue destinada a la capital de Camerún.

De vez en cuando se desplazaba a la selva

para operar mientras trabajaba en un dispensario.

Me empecé a dar cuenta del vacío tan grande de la Salud

aquí en Camerún, hay muchos dispensarios,

casi todas las congregaciones tienen su pequeño dispensario,

a las tres cierran la puerta

y los enfermos que necesitan hospitalización, maternidad,

cirugía, no tienen acceso a la salud,

porque aquí hay mucha corrupción en los hospitales.

La gente que llega a un hospital para operarse,

si no tienen la totalidad del dinero,

lo pueden dejar en un pasillo

y se muere en el pasillo sin que les toquen.

Yo perdí muchos enfermos en esos primeros años de estar aquí.

Enfermo, que veo que necesita una operación urgente,

lo mandó al Hospital, después sigo un poco la pista

y veo que se ha muerto en un pasillo porque no tiene dinero.

Todo eso, pues removía en mí mucho,

porque yo me encontraba con las manos atadas

al trabajar en un dispensario.

Varias congregaciones dominicas

se pusieron de acuerdo en trabajar en un proyecto común.

La situación de la sanidad camerunesa

clamaba por una nueva forma de atender a tantos enfermos.

No hay seguridad social en el país,

todos los hospitales funcionan como privado, incluso los del Gobierno.

El Gobierno por la gente tiene que ir pagando poco a poco y por ejemplo,

en cirugía le hacen la lista de los medicamentos que necesita,

se lo tienes que buscar fuera

después viene el cirujano y le pone su precio,

el anestesista le pone el suyo,

le da también la lista de los productos que necesita.

Y al final, el enfermo no sabe ni lo que cada día le van haciendo,

recetas nuevas, le operan,

y después de operarse,

pues si no tiene dinero para comprarse los calmantes,

aguante el dolor.

El Hospital San Martín de Porres es uno de los mejores hospitales

que este equipo ha visitado en sus muchos viajes a África.

Además, es un centro que se sostiene económicamente

con sus propios ingresos, aunque las tarifas

son mucho más bajas que en los demás hospitales del país.

Recorrer los caminos de Camerún es dar la razón a esos viajeros

que se alejan de rutas trilladas

y vienen hasta aquí para conocer estos paisajes espectaculares.

Llaman a Camerún la pequeña África,

por la variedad de climas y regiones.

En nuestro viaje por el interior del país, lo comprobamos.

Nuestro siguiente destino

está en las afueras de la ciudad de Kumbo,

en la zona que llaman "Yanyui".

Aquí, casi al pie de carretera se encuentra en Saint Francis Home.

Se trata de un centro de formación profesional levantado hace dos años.

gracias al empeño de una religiosa, Sister Hedwig,

una mujer con los ojos y el corazón muy abiertos a la realidad.

Como trabajadora de la pastoral social,

yo trabajaba atendiendo a enfermos de sida y a los huérfanos.

Y descubrí que los chicos de padres con sida en esta zona

no tenían empleo.

Cuando ellos acababan la escuela primaria

no podían continuar sus estudios, se quedaban en casa y al final

acababan en prisión.

Esto me producía un gran dolor en mi corazón.

Yo a mi superioras de las hermanas terciarias de San Francisco,

que se hiciera un hogar para ayudar a estos chicos

y formarles en un oficio.

La idea de Sister Hedwig se puso en marcha y con buenos resultados.

La Congregación ha necesitado ayuda

venida de distintos lugares, incluida España.

Manos Unidas está apoyando

la construcción de un nuevo edificio

donde se instalará en el taller de carpintería.

También habrá unas alas

para exhibir y vender los muebles que servirá para almacén.

Manos Unidas nos está construyendo un buen edificio

para instalar allí el taller de carpintería.

Y rezamos y esperamos para que nos siguen ayudando

para mantener los talleres de los chicos.

Hasta ahora todo ha ido bien,

pero queremos aumentar el número de talleres

y tenemos posibilidad de ello,

ya que por ahora no tenemos capacidad.

Queremos poner en marcha talleres de cocina

para que los alumnos puedan aprender a cocinar bien.

También talleres de costura e incluso de mecánica.

Hay muchas cosas que queremos hacer,

pero aún no podemos por la financiación que requiere.

Es muy difícil para nosotras,

pero esperamos conseguirlo con la gracia de Dios.

La hermana Hedwig nos cuenta condiscreción,

pero con mucha alegría

que se les ha hecho el test a todos los chicos que acuden al centro,

y no hay ni rastro del maldito virus del sida.

La realidad de las familias de las que vienen

sí que está marcada de una forma u otra,

por esta pandemia que asola el continente africano desde hace años.

En muchos de los hogares

hay bastantes niños afectados por el sida

y otros están infectados.

Podemos ver como en la provincia del noroeste,

50.000 niños están afectados por el sida.

Por esta razón es una llamada,

una llamada porque necesitamos hacer algo por los niños

y acudir en ayuda de las familias

para que puedan atender a sus hijos de familias.

El centro San Francis cuenta con una zona de internado

pensada para los alumnos que vienen de Kumbo.

La mala situación de los caminos africanos

aumentan las distancias y 30 internos han encontrado aquí

un hogar donde convivir con tranquilidad,

lejos de situaciones familiares muy problemáticas

y centrados en su formación.

Sí, me siento mejor que en casa.

Allí no hago nada y entonces pienso en hacer cosas que no debo.

Sin embargo, aquí estoy ocupada haciendo actividades que me gusta.

Me gustaría abrir mi propio negocio.

Con eso pienso ayudar a mis hermanos y hermanas,

no solo a ellos, sino a muchas personas

que están en una situación como la mía.

El taller de mecánica orientado hacia las motocicletas

puede que sea uno de los que más futuro tenga

habida cuenta de las miles de motos que pueblan las ciudades

y los caminos de Camerún.

Es difícil encontrar empleo,

sobre todo cuando alguien no tiene formación.

Pero si alguien se empeña, lo encontrará,

hay que tener voluntad para encontrarlo.

Yo todavía no tenemos electricidad en nuestro pueblo,

pero estoy pensando que cuando termine aquí,

ojalá haya llegado la electricidad

y volveré para abrir un taller y dar trabajo a más jóvenes.

La escasez de centros de formación profesional

con cierta calidad es grande en Camerún.

El de las hermanas ha venido a dar respuesta

a una gran necesidad educativa y social.

Con esta formación les ayudamos también

a que ellos mismos puedan crear su propio empleo.

No solo buscando trabajo fuera.

Este tipo de trabajo es igual de bueno para chicos que para chicas.

Tienen que trabajar duro y así podrán conseguir un mejor futuro.

Yo me enteré de la existencia de este centro y quise venir aquí.

Se lo dije a mi hermana mayor, que es la que me ayuda.

Es una experiencia que me hace feliz porque estoy aprendiendo un oficio.

Mis planes son terminar bien de aprender este oficio

y luego poner un taller propio para ayudar a mi familia

y a quienes estén conmigo.

Aproveche esta oportunidad

para agradecer a todas y cada una de las personas,

especialmente de España,

por el trabajo que están haciendo por Camerún.

No solo por este centro de formación profesional de San Francis

o lo que hacen en esta zona de Kumbo, que yo lo he visto por mí misma.

Me siento orgullosa de ellos y solo les digo que rezamos por ellos,

que les animamos a que continúen apoyándonos

y que les agradecemos lo que hacen,

especialmente por lo que están haciendo

en este centro en particular.

Me siento bien y feliz.

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Pueblo de Dios - África, misión hospitalaria

07 mar 2021

Hacemos un recorrido por la atención socio sanitaria en Camerún, Liberia y Sierra Leona gracias al testimonio y ayuda de varias órdenes religiosas.

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