www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5784831
Para todos los públicos Para todos La 2 - 06/02/21 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

¿Qué tal? Hoy nos vamos a poner en lo mejor.

Lo mejor para luchar, por ejemplo, contra el abuso infantil,

que es una casa de acogida integral que se ha puesto en marcha

hace poco en Tarragona.

Lo mejor para superar un diagnóstico adverso,

que es compartir la experiencia,

como han hecho las autoras del libro

"Doctor, no voy a rendirme".

En unos minutos las entrevistaremos.

Y después con el filósofo Miquel Seguró

veremos lo mejor que podemos hacer para lidiar con la incertidumbre.

Tenemos unos 30 minutos, lo mejor será que empecemos.

Barnahus significa en islandés "Casa de los niños"

y es el modelo que han escogido en Tarragona

para poner en marcha un nuevo centro de atención

a menores que han sufrido abusos sexuales.

Allí reciben un acompañamiento integral

en un entorno cuyo máximo objetivo

es que no revivan una y otra vez su trauma.

Empezaron a trabajar durante la pandemia

y ya llevan un centenar de casos atendidos.

"Peluches, juegos, cocinitas y pizarras

en vez de frías salas de comisarías, hospitales o juzgados.

Un entorno amigable que acompaña

a niñas y niños víctimas de abusos sexuales

tanto en su recuperación como en el proceso legal.

Se llaman Barnahus, "Casa de los niños" en islandés,

y la primera que existe en España está en Tarragona.

Se trata de una experiencia piloto impulsada por la DGAIA:

Dirección General de Atención a la Infancia

y a la Adolescencia de la Generalitat.

Trabaja en coordinación con la Audiencia Provincial".

Los niños de verdad que lo llaman como su casita y vienen a la casita,

que es lo que intentamos dar a este ambiente más hogareño,

aunque algunos de ellos no vengan del mejor hogar.

Pero es cálido, es un espacio en el que se encuentran tranquilos,

se encuentran seguros; se habla su idioma.

Incluso el día que viene un policía a cogerles una declaración

o que viene un médico forense y un pediatra a hacerles

una revisión médica tan intimidatoria

y que salgan contentos y que se lo hayan pasado bien,

entre comillas, que al menos que no lo hayan pasado mal,

pues ya es muy gratificante.

Hasta ahora, cuando un niño o una niña revelaba un abuso sexual,

le explicaba a un profesional de la salud, un maestro

o alguien de la familia, estos iban luego al hospital,

luego a una comisaría, los Mozos de Escuadra;

después se tiene que ratificar en el juzgado.

Como un peregrinaje por diferentes estamentos

a los cuales les hacen repetir cada vez qué es lo que ha pasado.

¿Esto qué hace? Por una parte, revictimiza al niño o la niña

porque debe explicarlo muchas veces, como si nadie le creyera.

Y por otra parte, también se contamina el relato.

A veces por complacer al adulto, van metiendo en su discurso

cosas que pueden tergiversar la realidad.

Incluso es muy fácil que un niño llegue a retractarse

por el hecho de satisfacer al adulto.

La idea es cambiar este peregrinaje por solo un sitio, el sitio es aquí.

Aquí es donde el niño o la niña podrá venir acompañado

de su persona de confianza.

Desde el primer día le recibirá un equipo

al que se les explicará todo el procedimiento cómo irá;

si hay que hacer declaración también se va a hacer aquí.

Y aquí también conocerán a los psicólogos técnicos

que les van a atender en posterioridad a todo el proceso.

Después habrá casos que sobreseerán porque serán muy complicados.

Sobre todo en niños muy chiquitines a veces es muy difícil.

Pero no nos tenemos que olvidar que en el momento

que empezamos a intervenir, y es lo que le decimos a los padres,

si estamos interviniendo, ya estamos previniendo;

ya estamos haciendo algo. A ese niño seguramente

no le volverá a pasar más porque tiene un montón de ojos encima.

Puedes ver cómo interacciona un peque con sus padres

o con sus acompañantes. Decirle:

"Ven, vamos a prepararle un café al papi".

Si ves que no se quiere separar o se quiere separar demasiado,

pues son espacios en los que tú ya estás observando

lo que está pasando y el niño no lo nota

y tú ya estás interviniendo.

Muy gratificante.

Sobre todo porque lo vemos en las familias,

que desde un inicio nos decían que se han sentido muy solas

y a partir de que nosotros estamos interviniendo,

los estamos acompañando desde el inicio

hasta la recuperación de los niños,

nos comentan que están muy agradecidas con nuestra unidad.

El niño es el centro. Nosotros cada caso es único

y organizamos la intervención en función de su ritmo;

de la familia en sí y de todo su contexto.

"Para Save the Children la mejor solución

para reducir el sufrimiento de estos niños y niñas

se llama la Casa de los niños, una casa..."

"La ONG en defensa de la infancia, Save the Children,

lleva años impulsando el modelo Barnahus

y asesorando a los gobiernos que deciden aplicarlo.

Este modelo está asentado en los EE.UU. y norte de Europa.

En España, además de la catalana, se han comprometido con él

las administraciones vasca y valenciana, entre otras.

Uno de los pilares de este modelo es cuidar la declaración del niño

para que tenga valor como prueba.

Aquí siete de cada diez denuncias se archivan".

El niño si no está cómodo, si no está en un espacio adaptado,

si no es entrevistado por una persona

que sabe hablar con él, no dará un buen relato.

Y el relato del niño muchas veces es la única prueba que tendremos

en contra del agresor. El abuso sexual es un tabú

que, además, es un crimen condenado por el Código Penal.

Ocurre siempre cuando el adulto está a solas con el niño.

Después a la hora de juzgar los hechos, es la palabra del niño

contra la palabra del adulto, del agresor.

Si no cuidamos bien esta palabra del niño,

si le hacemos repetir muchas veces la misma historia,

al final su testimonio se contamina, se estropea.

Y al final no tendremos una prueba suficientemente válida

para poder inculpar al presunto agresor.

Y es lo que pasa hoy en día en España

porque no hemos cuidado este testimonio del niño.

La suerte que tenemos con el método Barnahus

es que es un modelo basado en la evidencia.

Es un modelo que ha demostrado que funcionaba

con la recuperación de los niños y las niñas,

que se recuperan mucho más rápido,

hasta tres o cuatro veces más rápidamente.

Y es un modelo que ha demostrado su eficiencia

de cara al proceso judicial.

En Islandia desde que se ha implementado el modelo,

las sentencias favorables al niño se han triplicado.

Además, es un modelo que favorece la notificación de casos.

Porque la gente tiene menos miedo de notificar

si saben que el niño va a ser bien atendido;

si confían más en el proceso judicial.

En Suecia han aumentado las notificaciones de abuso sexual

en la medida en que se implementaban las Barnahus,

es completamente proporcional.

¿Va a ser un antes y un después? -Sí.

Tiene que ser un antes y un después.

Sí, porque la atención a la víctima es totalmente diferente.

Lo que esperamos es poder demostrar que los juicios saldrán mejor,

que las causas también irán mejor. Pero tiene que ser un cambio total

del modo de atender a las víctimas de abusos sexuales

porque, bueno,

es un tema que nos cuesta muchísimo hablarlo.

Incluso dentro del ámbito profesional

cuesta creer que un niño sea abusado

cuando no se pone ninguna duda que alguien le ha golpeado

cuando tiene un moratón en el brazo.

Y en cambio se ponen muchas dudas en el tema del abuso

y tenemos que avanzar por el bien de los niños y las niñas

y las víctimas para empoderarlos y saber decir que no cuando toque.

"La Barnahus de Tarragona,

que pronto estrenará sede definitiva en esta pineda,

ha iniciado un camino que debería generalizarse.

Aunque produzca escalofríos,

se estima que uno de cada cinco menores ha sufrido abusos sexuales.

Las denuncias solo son la punta del iceberg".

Ahora en "Para todos La 2"

queremos hablar del espíritu de superación,

de no claudicar ante las dificultades

y ante un diagnóstico adverso.

Para ello, nos inspiramos en el libro

que han escrito a cuatro manos

la escritora y periodista Ana Basanta

y la empresaria y enferma de artritis reumatoide

Patricia Pólvora.

Se titula "Doctor, no voy a rendirme".

Y hoy están aquí con nosotros. ¿Qué tal?

Bienvenidas al programa, Muchas gracias.

Patricia, Ana. Muchas gracias.

Presentamos también a la artritis reumatoide.

Si te parece, te voy a tutear. Patricia, cuéntanos,

un diagnóstico de artritis reumatoide a los 29 años

fue lo que te cayó, entre comillas, a ti.

Sí, está muy bien a palabra cayó porque realmente me cayó,

tal cual como se expresa.

Un día estoy en la cama y no me puedo levantar.

La noche anterior no sabía que al día siguiente cambiaría mi vida.

Me cayó en el sentido de que al despertarme no podía moverme.

Si me movía, me desmayaba de dolor,

un dolor de la punta del pie a la cabeza

y no sabía en ese momento qué me estaba pasando.

Esto es el inicio de lo que es 15 años después

una lucha o hacerme amiga de mi enfermedad

para poder convivir con la artritis reumatoide.

Parece que se toma con ligereza,

pero hacerse amiga de una enfermedad crónica,

incapacitante, muy dolorosa

y que tiene un diagnóstico tan taxativo,

¿por dónde se empieza cuando, insisto,

tienes 29 años, ni 30 años?

Estás por casar y por tener hijos

y la vida es tuya, te comes el mundo.

Que es un poco lo que relatamos con Ana en el libro,

aquella vida que dices: "Lo tengo todo por vivir".

Y ese todo por vivir se convierte en ahora qué

y qué sentido tiene esto que estoy viviendo ahora,

para qué me sirve.

Creo que puede ser una enfermedad,

como puede ser la situación que estamos viviendo;

como puede ser cualquier obstáculo que se te pone en la vida

y que al final te lleva a pensar

es por qué está aquí, por qué me toca los 29 años,

por qué en este momento.

Mi manera de gestionarlo ha sido intentar aprender

de ese mismo obstáculo. En vez de enfadarme con él,

de buscar culpables, de intentar buscar cómo salir de él,

es decir, qué hay en esto que me ha faltado antes

y que ahora tengo que aprender.

Ese ha sido mi primer paso para hacerme amiga de mi enfermedad.

Estás aquí, bienvenida y ahora qué hacemos tú y yo.

Después te preguntamos, Ana, cómo llegaste a Patricia

y os pusisteis a escribir cosas en común.

Dices muchas frases, muchas emociones;

describes el dolor.

Porque el dolor, siempre dicen, es una cosa subjetiva.

No sé hasta qué punto una resiste un dolor.

Las mujeres que suele decirse que aguantamos más el dolor.

Tú dices que ese dolor es la cárcel más dura del planeta.

En estos en momentos, por ejemplo, estás sintiendo dolor.

Sí, siento dolor, pero tengo, llevo muchos años con este tema,

tengo una manera de convivir con el dolor,

que si me pongo a pensar, realmente está ahí.

Pero no estoy todo el día pensando en el dolor,

si no, no podría hacer nada.

La artritis lo que tiene es que por momentos,

se llaman brotes, tienes más o menos dolor.

Ahora no estoy en los peores de mis dolores

y puedo estar sentada en esta silla.

Pero mañana por la mañana no sé.

Entonces es vivir con esa incertidumbre

de qué hay en el más allá, en la hora que viene

y poder vivir el momento, disfrutar de esto que tenemos ahora,

que es una conversación,

vivir ese momento con toda la intensidad

porque no sé si mañana tengo este momento.

Llevas el brazo en cabestrillo. Sí.

Podríamos decir un punto más... Otro detalle.

De todo tu historial.

Cuéntanos brevemente, ¿en qué momento estás?

Ya he pasado por muchas operaciones, esta es la novena

que me operan las manos y los dedos para volver a tener movilidad.

Aparte del dolor,

la artritis lo que hace es deformar las partes del cuerpo

y en mi caso son las manos y los pies.

Y esto hace que llega un momento que tengo como garras.

No tengo una mano como una persona normal,

sino que 90 grados prácticamente...

Se puede ver. Sí, se puede ver.

Es una mano, como dice mi hijo, de decir hola.

En casa hacemos "high five" así, de costado.

Porque tiene esto la artritis, deforma.

Entonces llega un punto que no puedo teclear,

no puedo coger un vaso.

Al final estos son obstáculos de mi día a día

que yo lo que busco es decir:

"Si no puedo hacer esto, ¿cómo lo hago de otra manera?".

Porque no me voy a quedar en una cama esperando.

Y esta es la manera de gestionar y hacerse amiga.

Ana, conoces a Patricia

y has podido compartir su experiencia

y plasmarla en este libro.

¿Por qué decides conocer su historia

y participar en esta historia a cuatro manos, escribirla?

Patricia y yo nos conocimos unos tres años antes

de escribir el libro, precisamente por una entrevista

con un libro anterior que se llama "Decididos"

de la misma editorial, Diéresis, en el que yo buscaba

casos de personas que habían hecho un cambio en su vida

fuera del entorno competitivo.

Entonces sin saber que tenía artritis reumatoide,

me puse en contacto con Patricia Pólvora,

como responsable de la empresa Tetero,

porque sabía que era una chica de Suecia

que había venido a Barcelona y había formado una empresa de tés

con unos valores éticos,

con colaboraciones con personas que tenían diferentes capacidades

y una enfermedad en su vida. Me gustó mucho la historia

y a los cinco minutos de entrevista, me di cuenta que yo como periodista

buscaba un tema así y me había encontrado un temazo.

La historia de Tetero forma parte de este libro, "Decididos",

pero desde luego la historia de Patricia es mucho más.

Sí que es verdad que Patricia es una mujer emprendedora,

es una persona valiente, dinámica, optimista, con muchas ideas.

Me encanta la forma en que Patricia explica las cosas

y por eso decidimos hacer "Doctor, no voy a rendirme".

No solo porque tiene una historia detrás,

como otras muchas personas. Ella también lo explica:

"Yo soy una de tantas". Pero para mi punto de vista,

Patricia lo explica de una manera no excesivamente optimista

ni excesivamente pesimista, sino que sabe que hay un abanico

de posibilidades y que puede salir bien.

Hagamos todo para que salga bien.

Luego tendrá operaciones más o menos dolorosas,

rehabilitaciones más o menos dolorosas.

La frase con la que tituláis el libro,

¿cuántas veces la has pronunciado?

"Doctor, no voy a rendirme".

¿A qué doctor o a quién le dijiste eso?

¡Huy! Son varios.

Sí, la he pronunciado muchas veces. Ahora está la palabra doctor,

pero podemos poner cualquier cosa ya delante.

Al final tengo un hijo, aunque no debería tener un hijo.

Tengo una empresa que, en teoría, por mi discapacidad

no debería tener. Hay muchas cosas en mi vida

que están ahí que quizá el entorno hubiera dicho:

"Tú no, que lo haga esta o..."

Siempre he buscado la manera de hacerlo igualmente

y el no voy a rendirme creo que va un poco con...

Estoy pensando que va con mi vida en general,

desde que nací porque vengo de una familia que ha emigrado

a Suecia por temas políticos.

Desde allí mi familia ya trae esto en su ADN.

No voy a rendirme, tengo derecho a vivir

y seguir viviendo como cualquier persona.

Lo de Argentina, cuéntalo. Sí.

Cosas que te han sido útiles en este camino.

"No voy a rendirme porque no puede repetirse ese mantra".

Pero luego está la parte práctica, bajar.

¿Cómo hago? Sí.

Yo también lloro, grito y pataleo.

No es que las cosas me las tome tan fácilmente.

Sufro mucho con el trabajo interior que tengo que hacer

para superar una situación. Una palabra muy clave para mí

es todo es temporal y es algo que utilizo mucho.

Nada es como en este momento exactamente.

Será mejor o peor, pero todo es temporal.

Y si estamos viviendo una situación complicada ahora,

quiero verlo como que es temporal. No sé qué viene adelante,

pero no es lo mismo que ahora.

Y eso me sirve para salir adelante en una situación complicada.

Pasa que ahora podemos pensar que la sociedad,

por la cantidad de personas enfermas

o por la pandemia, esta sociedad está enferma.

Estamos sufriendo una enfermedad a muchos niveles.

Uno puede pensar a título individual, ¿no?

Yo tengo una teoría, la puedo compartir.

Venga. Mi teoría es que yo

venía de una vida muy ajetreada

en el sentido de que vivía una vida de hacer.

Yo creo que estamos en una sociedad

en la que nos enfocamos en el hacer en vez de ser.

Y esta vida estaba llena de aventuras

y de un día tan emocionante que parecía una película

en el que te olvidas

que en las películas también hay pausas.

Y estas pausas yo personalmente no me las tomaba

porque había tanto por vivir, tanto por hacer

que no me lo quería perder.

Creo que esto forma parte de por qué la enfermedad me vino.

Es decir, frena ya, reflexiona sobre de qué va tu vida,

de qué va la vida en general y a ver si esa felicidad

puedes encontrarla en los pequeños momentos,

en las pequeñas cosas y quizá no tanto en el hacer.

Es una decisión personal, no es que sea una teoría,

pero algo por ahí nos está enseñando lo que estamos viviendo.

Ya para terminar, Ana, escribir para alguien

con una historia tan potente tiene que ser difícil.

¿Qué ha supuesto para ti esta experiencia como periodista?

Ha sido un reto porque he escrito ficción y no ficción,

pero no había escrito una biografía de una persona

con la que, por suerte, tengo la posibilidad de preguntar

fue así o no; lo ponemos de esta manera o no.

Intentamos, y a propuesta mía intenté hacerlo un poquito mío,

como con mi sello, por poner en valor los temas sociales

y por intentar no escribir una biografía cronológica,

sino hablar por temas. Hablamos del dolor

porque la artritis reumatoide produce dolor;

pero también hablamos del amor. De hecho, al amor no le dedicamos

un capítulo, sino dos porque quisimos

y porque las dos pensamos que Patricia,

igual que otras mujeres, hombres, otras personas adultas, jóvenes,

mayores tienen capacidad de amar, de que las quieran.

A veces una persona que tiene una enfermedad,

pero muchísimas capacidades, puede tener el complejo temporal

de "no sé si le voy a gustar". Y esa cosa que es tan cotidiana,

que nos puede pasar a todos, con esa enfermedad

es algo que Patricia explica muy bien.

Aparte nos ayuda también a premiarnos.

Cuando un día te sale bien,

tómate un helado, una copa de vino y eso me gusta mucho.

Lo dejamos aquí. Si quieren saber más cosas

sobre la experiencia de Patricia Pólvora

y de la escritora Ana Basanta, pues os hacemos así,

igual que en el libro. Mucha suerte, mucha salud

y gracias a las dos por estar aquí en "Para todos".

Muchas gracias. -Gracias.

"Joshua Williams es un joven emprendedor social

que hace 15 años decidió ayudar a las personas sin hogar

que vivían por las calles de Miami en Estados Unidos.

Ha creado la Fundación Joshua's Heart,

que distribuye cajas de zapatos

que contienen artículos de primera necesidad.

Para hacerlo, cuenta con una red de 50 000 jóvenes voluntarios.

Ya han repartido un millón de kilos de alimentos

entre las personas sin hogar.

Han alimentado a unas 16 000 personas.

Joshua Williams es un ejemplo de joven emprendedor

y dice que si a los jóvenes se les dan herramientas y apoyo,

pueden ser realmente agentes del cambio social".

Nuestras próximas protagonistas no dan puntada sin hilo.

Empezaron cosiendo mascarillas por solidaridad

y ahora se ganan la vida con ello.

Son seis mujeres que forman parte del proyecto Hilandera

y no pueden estar más satisfechas de fabricar Ropa con amor.

Estaba como mis compañeras, parada, y con una edad ya muy complicada.

Busqué trabajo y no lo encontraba,

aunque tengo carrera universitaria, pero no encontraba trabajo.

La edad te dificulta mucho entrar en sitios,

que te hagan un contrato bien hecho.

Ya con 53 años es más complicado ingresar en el mundo laboral.

"Resulta irónico decir que la pandemia de la COVID-19

ha traído algo bueno.

Ha dado a estas mujeres la oportunidad

de llevar un sueldo a casa,

de colaborar en un proyecto solidario

y de sentirse útiles a la sociedad.

Una ONG, una marca de ropa y un proyecto social

les allanan el camino

para confeccionar mascarillas éticas, ecológicas y seguras".

Taller de Solidaridad es una ONG de cooperación internacional

que nace hace 20 años y con la intención de apoyar

sobre todo a mujeres a través del empleo.

Y Ropa hecha con amor es la marca textil ética

de la Fundación Taller de Solidaridad.

Nos permite defender el empleo digno para las mujeres

y además promover el movimiento del comercio justo

y el consumo responsable en nuestro país.

El proyecto Hilandera se crea con la idea de dar una oportunidad

a personas que están en riesgo de exclusión social

porque son mayores o llevan mucho tiempo parados.

Estamos haciendo mascarillas desde marzo.

Cuando empezó el confinamiento, empezamos a hacer mascarillas

que es lo que faltaba en todos sitios.

Estamos contribuyendo a la localización del sector textil

en España, donde precisamente venimos de unas décadas

donde hemos hecho lo contrario.

Gracias al proyecto Hilandera

y a las mascarillas de Ropa hecha con amor,

se han creado seis puestos de trabajo.

Y picos de demanda donde han tenido que producir

varios miles de mascarillas en poco tiempo,

hemos llegado a contratar a ocho y hasta 14 personas algún mes.

Es muy importante estar aquí para mí

porque me ha dado la oportunidad de trabajar.

Tenemos un buen equipo y un compañerismo.

Empecé como voluntaria y ya después estuve en plantilla.

¿Qué vemos? Pues vamos a responder a dos desafíos sociales

que tenemos encima de la mesa.

Por un lado, el proteger a las personas

y a los ciudadanos de la pandemia.

Y por otro lado, seguir ofreciendo empleo a mujeres,

no cortarlo en el momento en el que más necesidad hay.

Llevo ya muchos años en la costura, en textil.

Me gusta muchísimo.

Que te hagan un contrato bien hecho, como tenemos ahora mismo,

es muy importante.

Para mí es muy importante estar aquí.

Yo pasé una mala racha económica en mi vida;

tuve la suerte de entrar en el curso

y muchísima suerte de que me cogieran para trabajar.

Son mascarillas higiénicas reutilizables

que admiten hasta 50 lavados,

manteniendo el porcentaje de filtro vírico

y están fabricadas con un tejido homologado.

Son ecológicas por la reducción en el impacto ambiental

que provocan si las comparamos con las mascarillas desechables.

Es decir, una mascarilla reutilizable

equivale a 50 desechables. Por tanto, teniendo en cuenta

que cada cuatro horas tenemos que deshacernos,

si somos escrupulosos, de las mascarillas desechables,

estamos minimizando en 100, reduciendo en 100

el volumen de generación de residuos.

"Mascarillas éticas porque dan oportunidades laborales.

Mascarillas solidarias porque hacen sentirse útiles

a quienes las cortan y las cosen y les dan ese encanto

que tienen las cosas hechas con un mimo especial".

Mensualmente es una ayuda importante en tu casa.

Entonces a mí me ha mejorado mucho.

Mi vida ha mejorado muchísimo porque como había dicho,

hago lo que me gusta.

Que ahora sí o quizá no o a lo mejor la semana que viene.

La incertidumbre forma parte del día a día más que nunca.

Y pensando en la vida, el filósofo Miquel Seguró

quiere hacernos las siguientes reflexiones al respecto.

Fundamentalmente hablamos de una experiencia epistemológica,

es decir, que tiene que ver con el conocimiento.

Es una negación de certeza,

eso es lo que significa incertidumbre.

La incertidumbre conlleva una serie de experiencias emocionales

que nos son muy desagradables: miedo, inseguridad, angustia;

que es lo que nos lleva a tener que lidiar con ella,

a preguntarnos cómo superar esa incertidumbre.

En este sentido es muy importante diferenciar un poco

lo que sería el relativismo del perspectivismo.

Porque la incertidumbre nos lleva a tomar conciencia

de que, probablemente, es difícil erradicar

cualquier sombra de duda y es fácil caer

en el relativismo en el que todo vale.

Y a diferencia, hay que contraponer el perspectivismo,

que es que dada la magnitud de la realidad

y la pregunta que nos hacemos, son las diferentes perspectivas

las que nos ayudan a ir reduciendo esa sensación de incertidumbre.

En un mundo ideal, nuestro propósito sería precisamente esto,

llegar a la evidencia clara y distinta, que diría Descartes.

Lo que pasa es que la filosofía de la ciencia del siglo XX

incide en conceptos como el del falsacionismo o falsabilidad

que nos recuerdan que esas perspectivas

que vamos construyendo para ir mejorando

nuestra relación con el mundo y adquiriendo mayores certezas,

siempre pueden estar sujetas a revisiones o a errores.

De algún modo, te diría que la incertidumbre

forma parte de la experiencia humana.

Y justamente por eso es también un motor

para ir consiguiendo nuevas certezas

y para ir afinando y refinando nuestros conocimientos.

Si tenemos en cuenta que filosofía es hacer preguntas

donde tenemos respuestas, pues la primera sensación

o la primera experiencia va a ser la de incertidumbre,

la de poner en duda esas certezas que tenemos.

Pero seguramente detrás de ello podemos descubrir

qué concepción del mundo tenemos. Si una concepción del mundo

determinista y cerrada donde la incertidumbre

responde más bien a nuestra incapacidad

por conocer cómo es el mundo.

O un mundo más bien orgánico, en movimiento, en fluctuación

donde la misma incertidumbre forma parte del mismo mundo.

Esto para mí es muy importante porque también tiene que ver

no solo con nuestra relación en el mundo,

sino con su traslación a la sociedad.

Un poco lo que Henri Bergson hablaba de sociedad abierta

por una parte y sociedad cerrada por otra.

Mi opinión personal es que la incertidumbre

o la apertura forma parte de la misma realidad del mundo

y por eso nos tenemos que ir acompasando y adaptando un poco

a estas fluctuaciones y dinámicas que el mundo va sufriendo.

Sea como sea, lo cierto es que nos vamos.

Ya saben dónde encontrarnos. Estamos aquí en La 2,

con la mejor actualidad social para todos.

Feliz semana.

(Música)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Para todos La 2 - 06/02/21

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Para todos La 2 - 06/02/21

06 feb 2021

Infancia
Barnahus significa "Casa de los niños en islandés" y es el modelo que han seguido en Tarragona para poner en marcha un nuevo espacio de atención a menores víctimas de abusos sexuales pionero en España. Allí reciben acompañamiento integral en un entorno cuyo objetivo es evitar que revivan su trauma una y otra vez. Empezaron a trabajar en pleno confinamiento y ya llevan un centenar de casos atendidos. Reportaje

Superación
Entrevista a Patricia Pólvora y Ana Basanta. Juntas han escrito el libro “Doctor no voy a rendirme”. Cuenta la historia de Patricia Pólvora, afectada de artritis reumatoide y quien, a pesar de los graves problemas físicos, puso en marcha una empresa de té. La periodista Ana Basanta contactó con ella como emprendedora y descubrió una historia de superación ante una enfermedad crónica.

Innovación social
Joshua Williams es un joven emprendedor social norteamericano que hace quince años puso en marcha un proyecto para ayudar a las personas sin hogar de Miami, en EEUU. Con un grupo de voluntarios también jóvenes distribuyen cajas de zapatos con productos de primera necesidad

Solidaridad
Empezaron por solidaridad y ahora se ganan la vida cosiendo mascarillas. Son seis mujeres que forman parte del Proyecto Hilandera y no pueden estar más satisfechas fabricando "ropa hecha con amor". Son las mascarillas solidarias.

Filosofía
La incertidumbre más que nunca está a la orden del día. Pensando la vida de ahora, el filósofo Miquel Seguró nos trae algunas reflexiones filosóficas al respecto.

ver más sobre "Para todos La 2 - 06/02/21" ver menos sobre "Para todos La 2 - 06/02/21"
Programas completos (1333)
Clips

Los últimos 8.274 programas de Para todos La 2

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios