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Para todos los públicos Página 2 - James Ellroy - Ver ahora
Transcripción completa

Los Ángeles, lunes 15 de noviembre de 1941.

6 horas y 17 minutos.

Entrenamiento de fútbol americano.

Escaramuza de primera hora de la mañana.

Su vista habitual desde la ventana.

Esta vista se la proporcionaba su apartamento.

Esta vista, era la causa por la que lo alquiló.

Todos los caminos volvían a Daymon.

Verdinegros para siempre.

Ashida observó un ejercicio de bloqueo y pase de balón.

Imaginó que los dos receptores eran Bucky.

Los dos chicos marraron la jugada.

Cerró los ojos y los imaginó más exactamente como Bucky.

Su Bucky atrapó el balón y pasó corriendo entre los palos.

El fútbol americano es 'adrenalínico',

como lo es también entrevistar a James Ellroy.

Lo vais a comprobar enseguida.

Más tranquilo es nuestro impostor,

que nos ha preparado un post sobre proceso creativo.

En el cine veremos como ha ido la adaptación

de su nueva amiga, de Ruth Rendell.

Y por último, en la sesión de clásicos

os vamos a recomendar "El tambor de hojalata"

del recientemente fallecido Günter Grass.

Un clásico del siglo XX.

Mr. Ellroy, con "Perfidia" inicia usted

un nuevo cuarteto de Los Ángeles,

que podríamos decir que es una precuela del anterior,

el que todos conocemos.

¿Porqué a sentido la necesidad de volver a aquellos personajes

y aquellos escenarios otra vez?

No sentí ninguna necesidad de hacer nada.

Esto no es ninguna terapia, esto es literatura.

Yo quería tomar el primer Cuarteto de Los Ángeles,

que iba de 1946 a 1958.

Y la Trilogía "Underworld USA"

para extraer personajes de ambos trabajos,

y reubicarlos en Los Ángeles durante la II Guerra Mundial,

como personajes más jóvenes.

Mi intención era intensificar mi carrera

como novelista histórico.

Le voy a pedir que me ayude con el argumento,

porque esta novela empieza el día anterior

al bombardeo de Pearl Harbour.

Y la policía descubre

el asesinato de cuatro miembros de una familia japonesa.

¿Qué mas podríamos contar, Sr. Ellroy?

Perfidia es una novela de 700 páginas,

narrada en tiempo real,

entre el 6 de diciembre de 1941

y el 29 del mismo mes.

Es la historia del ataque a Pearl Harbour y sus ramificaciones.

El asesinato de una familia de japoneses,

los Wakanade,

quienes pueden ser o no traidores quintacolumnistas,

sirve para narrar la creciente animosidad

ante los japoneses norteamericanos.

También es la historia de la gran injusticia que fueron

los campos de concentración para japoneses.

¿Usted cree que se les ha compensado a esta comunidad?

Esta gran injusticia fue reconocida por el presidente Ronald Reagan

en 1987,

cuando firmó un acta donde compensaba económicamente

a los supervivientes y a sus familiares.

Muchos son los personajes que transitan por esta novela,

pero yo me quedaría principalmente con cuatro.

Tenemos a dos policías, a Parker y a Dudley Smith;

tenemos a una joven, a Kay Lake,

y luego tenemos a un forense de ascendencia japonesa.

Los cuatro son los que llevan el peso de esta novela.

Sin embargo, como lector,

yo he empatizado mucho precisamente con Dudley Smith,

a pesar de que es un policía corrupto, violento, mujeriego...

¿A usted le ocurre lo mismo?

No.

Me identifico con William H. Parker;

se parece mucho más a mi.

Un tipo que lleva sobrio 10 años, ex-alcohólico y adopto creyente,

rechazado por un gran número de mujeres.

Me gusta Dudley Smith,

pero amo a William H. Parker porque fue un personaje real.

El mejor policía norteamericano del siglo XX.

La persona que reformó la policía de Los Ángeles,

y que dejó su cargo en 1950.

¿En una historia de Los Ángeles, siempre deben aparecer policías?

Amo a los policías.

Amo a la policía de Los Ángeles; soy un gran admirador suyo.

Cada año oficio de maestro de ceremonias

de los premios Jack Ward,

que también aparece como personaje en esta novela,

¡claro que sí!,

tienen que salir polis en una novela James Ellroy.

Casi todos los personajes de esta novela son hombres;

hay pocas mujeres,

pero sin embargo, una de ellas

para mí, prácticamente es el personaje principal,

es el personaje de Kay Lake.

Una mujer joven, valiente, divertida...

¿Para usted también lo es?

Creo que Kay Lake es mi mayor logro como personaje de ficción.

Ella es, como tú has dicho, valiente, divertida, insensata.

Muy inteligente, casi sin medida.

No existe ninguna manera humana de explicar

las asombrosas cualidades que Kay Lake atesora.

Parece que ha venido de otro planeta,

para hacernos mejores con su sola presencia.

Tengo una curiosidad:

¿Porqué entre todas la actrices de Hollywood

escogió a Bette Davis

para que tuviera un papel secundario en su novela?

Y que tenga un affaire con Dudley Smith.

A mi no me gusta Bette Davis.

Si tuviera que escoger una mujer que me gustara,

habría puesto a Joan Crawford.

Bette Davis es más desagradable, más ambivalente, más rencorosa.

Es el tipo de mujer que volvería loco a Dudley Smith;

se merecen el uno al otro.

Son novelas muy documentadas.

Son novelas donde las estructuras son complejas,

con muchos personajes.

Para poder escribirlas,

¿se convierte usted en un escritor disciplinado, ordenado,

con un horario fijo,

o es usted un escritor más anárquico?

No.

Este libro es el resultado de cientos de páginas de notas.

Un libro de 700 páginas, que en mi mesa formaba esta altura.

Escribo a mano, es un trabajo muy duro.

Todo está meticulosamente argumentado por adelantado.

Puede parecer que lo de ser un literato

tiene más de bohemio que de artesano.

Pero en los oficios creativos

la disciplina es una herramienta valiosa,

y ser un autor aplicado es, muchas veces,

sinónimo de éxito.

Eso sí, como cada escritor es un mundo

pocos comparten manías, horarios o métodos.

Cuando dejé mi trabajo como publicista,

me convertí en escritor a jornada completa;

escribía de 9 a 6 de la tarde.

Ahora que soy mayor,

me siento en mi mesa de trabajo a las 12 y lo dejo a las 6.

Y aunque no produzco tantas páginas,

mi interés por la literatura se mantiene intacto.

Desde el principio, me ha gustado escribir a mano.

Y siempre uso un bolígrafo.

En mi primera novela usé una máquina de escribir,

y cuando una frase no me gustaba cogía la hoja y la tiraba.

Al final,

me parecía que dedicaba más tiempo a tirar frases que a escribirlas.

Bendita rutina suelo decir, cuando necesito orden

para pensar en mi siguiente post.

Como en este, donde me lo he pasado muy bien

a la hora de comparar la manera de trabajar

de algunos de mis autores favoritos.

Los hay insomnes, como Kafka,

que escribía hasta las 6 de la mañana

o hasta caer rendido,

para después ir a trabajar a una compañía de seguros.

Flaubert dijo una vez:

"Ser regular y ordenado en tu trabajo

para poder ser violento y original en tu arte.

Y por eso no se despertaba antes de la 10,

aunque escribía hasta las 3 de la madrugada.

Muchos escritores veneran el orden.

Murakami asegura necesitar una rutina

para poder entrar en un estado mental más profundo.

Quizá por eso se levanta de madrugada cada día,

para salir a correr.

Dickens afirmaba que sin puntualidad ni diligencia

no habría podido escribir las obras que cambiaron la literatura moderna.

Otros más fiesteros, como Hemingway,

también amante de los horarios estrictos,

que a las 6 de la mañana ya estaba frente a la máquina de escribir.

Fue Stephen King quien dijo en su libro "Mientras escribo",

que dormir y escribir

son actividades donde nos obligamos a estar quietos,

al mismo tiempo que entrenamos a nuestra mente

para aislarse de la vida diaria.

En fin, que lo hábitos de trabajo fomentan la creatividad,

pero a veces no hay nada mejor que tener una fecha límite de entrega.

Mi rutina empieza por la mañana tomando café y leyendo el diario.

Después vuelvo, y cometo el error habitual

de mirar en el e-mail.

Luego, echo un vistazo a lo que he escrito el día anterior,

tomo confianza,

y trabajo durante unas horas con pausas.

Actualmente, gran parte de mi trabajo como escritor

se convierte en textos para revistas o en guiones para TV.

Y aquí siempre existe la fecha límite.

En estos casos, tengo 2 o 3 días para entregar un guión,

pero la rutina es parecida:

me despierto, tomo café y leo el diario.

Pero luego me siento a escribir.

Las fechas límite pueden ser positivas.

Rutinas aparte, lo cierto es que las manías

afloran por doquier entre los escritores.

Los hay algo maniáticos como Patricia Highsmith,

que desayunaba cada día lo mismo,

y después escribía en la cama durante varias horas.

O Marcel Proust que se levantaba a media tarde,

y escribía toda la noche encerrado en una habitación oscura.

Otros autores han echado mano de sustancias dopantes

para amplificar su intensidad creativa.

Balzac podía tomarse 50 cafés al día,

y escribir desde la una de la madrugada

y hasta las cuatro de la tarde.

Mientras, otros preferían escribir con ayuda de las anfetaminas.

Como Jack Kerouac, Graham Grimm o Rafael Sánchez Ferlosio.

Son muy rentables los dos primeros días,

luego se deja ya de tomar anfetaminas

y por inercia se queda uno sin poder dormir, con insomnio,

con ya una capacidad muy disminuida.

La actividad intensa

después e un primer día más gratificante,

el segundo y tercer día, por ejemplo,

a partir de la doceava hora o duodécima de comienzo

puede haber ahí 48 horas muy activas.

Tenía una capacidad de recuperación muy grande.

Al final, me da la sensación

de que en esto de los procesos creativos

no hay fórmulas que aseguren el éxito.

Sería una gran impostura afirmar lo contrario.

Y es que ya lo dijo el gran Kurt Vonnegut

a propósito de su propia rutina:

"En una vida tan desarraigada como la mía,

el hambre, el sueño y el trabajo encuentran su lugar sin consultarme".

Oscar se plantó a los 3 años.

Decidió no crecer más.

Consideró que estaba más que preparado

para manejarse en el mundo adulto.

Un mundo, por cierto, que aborrecen.

Además, posee de un arma secreta que le sirve para evadirse

y alcanzar tiempos pretéritos.

El arma es su juguete, y es también un instrumento musical.

"El tambor de hojalata" fue publicada en 1959,

y pronto alcanzó tal éxito

que revolucionó la literatura alemana.

En página 2 hemos escogido esta preciosa edición de Alfaguara

como homenaje a Günter Grass recientemente fallecido.

Eso sí, sin dejar de tamborilear.

Mujer, si puedes tú con Dios hablar,...

Leyendo su libro, me acordaba de ese clásico ya del periodismo

que es "Hollywood Babilonia", de Kenneth Anger.

Y aquí, se cuentan historias muy escabrosas de Hollywood,

por ejemplo, la historia de Eleonor Roosevelt.

¿Todas esas historias son verdad? No te lo voy a decir.

Parte de lo que explico, me lo invento, así de sencillo.

Rescribo la historia con mis propias especificaciones.

Si quieres las historias reales sobre quien se acuesta con quien,

incluso, hoy en día, en EE.UU.,

te lo diré cuando no haya cámaras grabando.

Tengo la información, papazzita, tengo la información.

El título de la novela "Perfidia",

¿tiene que ver con la canción de Alberto Domínguez?

(Canta).

Sí, me encanta esa canción.

Perfidia, traición en español.

Aquí estoy en Barcelona, promocionando un libro

cuyo título en todo el mundo es en español.

Sí, "Perfidia".

Escribir la historia de Los Ángeles, que es lo que usted está haciendo,

¿es también escribir la historia de América o eso es mucho decir?

Conozco la respuesta a esa pregunta.

De hecho, entiendo algo de español, porque de pequeño lo hablaba un poco.

Los Ángeles no sirve como metáfora de toda América,

pero en este libro, Los Ángeles sí es América.

Porque yo nací y vivo en esa ciudad, y soy algo agorafóbico.

No quiero estar en ningún otro lugar que no sea en mi casa,

mirando a través del muro que la rodea y ya está.

Es todo lo que sé.

Muchos críticos comentan que sus novelas son novelas negras,

pero ¿no cree usted que están casi más cerca de las novelas históricas?

Yo soy un novelista histórico, no uno criminal.

Los novelistas criminales, malo. Novelistas históricos, arriba.

¿He entendido bien la pregunta? Voy progresando.

En su novela y en sus novelas, en general, hay escenas violentas,

hay escenas muy duras.

¿Dónde se pone usted el límite a la hora de mostrarlas?

¿Se autocensura?

No, no hay autocensura, no hay límites, es todo instinto.

Confío en mi instinto, en los pecados individuales

y en el arco dramático global.

Todo es puro instinto.

¿Le preocupa la posteridad de su obra?

¿Lo que vayan a pensar los lectores cuando usted ya no esté?

Me importa un carajo.

Ellos domarán mis libros o no lo harán, me da igual.

Y para usted, como para otros colegas suyos,

¿el último libro es el mejor?

Mi mejor libro es siempre mi último libro.

"Perfidia" será mi mejor novela hasta que yo la eclipse

con el siguiente libro del segundo cuarteto de Los Ángeles.

Es usted un escritor muy adaptado al cine.

¿Está contento de como el cine ha llevado sus novelas,

cómo las ha adaptado?

Lo único que quiero es el dinero.

Pueden hacer lo que quieran con mis libros en Hollywood.

Dame pasta, dame pesos, déjame ver su cara sonriente,

dame dinero, dinero, dinero.

Quiero esa munición verde con la que sueño.

Llena mis armarios con depósitos bancarios.

Además, soy un demonio. B. Ken Buchanan.

No puedo decir que esas palabras sean mías.

1956, una canción escrita por Stan Freberg

y titulada "Money, money, money".

Siempre les pedimos a nuestros escritores invitados

que recomienden alguna lectura a nuestros jóvenes espectadores

para animarles a leer,

y me gustaría que usted también nos recomendara algún libro para ellos.

Recomendaría a los jóvenes que leyeran el libro de mi querido amigo

Thomas Mallon, "Watergate".

Desgraciadamente, no está publicado en español.

Pero si alguna vez, has querido conocer la verdadera historia

sobre el caso Watergate

que llevó a la dimisión del presidente Richard Nixon,

"Watergate" es tu libro.

Y al mar, espejo de mi corazón,

las veces que me ha visto llorar la perfidia de tu amor.

Este libro que os vamos a contar

se titula "El secreto de las hadas de la nieve"

y el autor es "Tea Stilton".

Este libro trata de 5 ratoncitas que van a buscar una bola de cristal.

Mi parte favorita es esta,

cuando Halls le decía a las chicas que si podía ir al mar a nadar

un ratito con los peces.

Mi personaje favorito es Collage, porque siempre las saca de los líos

y nunca se hace daño.

Yo recomendaría este libro a muchos niños,

porque pasarán muchas aventuras, es muy divertido

y se lo pasarán genial.

A mi me gusta leer, porque es muy divertido,

pasas muchas aventuras,

y te explican muchas cosas nuevas que tú no sabes.

Ainhoa.

Las novelas de James Ellroy son como edificios en ruinas

de los que emergen personajes increíbles,

aunque no sé si tan increíbles

como el mismísimo Sir Winston Churchill,

Premio Nobel de literatura, estadista,

y uno de los políticos más citados a lo largo de la historia

por sus propios colegas.

De hecho, lo podréis comprobar si leéis este estupendo libro

que se acaba de publicar,

conmemorando el 50 aniversario de su muerte.

El cirujano todavía en activo Atul Gawande ha escrito un libro

de título concluyente, "Ser mortal".

En él, denuncia a la medicina,

por el hecho de no haber cuidado especialmente dos temas

como son el envejecimiento y la muerte.

Es más, aboga para que vivamos nuestro final

con la misma intensidad que el resto de nuestra vida.

Una buena idea.

El escritor y periodista Sergi Doria ha centrado su nuevo libro

en un personaje real e increíble, Antonio Lluciá Buse,

un tipo que llegó a estafar a bancos de todo el mundo,

que mantuvo engañadas a 7 mujeres

e incluso llegó a suplantar al mismísimo rey, Alfonso XIII.

Una novela, una biografía y un divertimento.

¿Quién da más?

Pero vamos a ver, lo que ha hecho el director

es coger uno de los cuentos del libro de Ruth Rendell,

el de "Su nueva amiga". Sí, totalmente.

Lo que ha hecho es coger este cuento y adaptarlo con total libertad.

De hecho, lo único que ha hecho es coger un poco la idea de base

para montarse su historia. Y ya está.

En este caso, la película es la historia de Cler,

que es una chica de clase alta,

que descubre que el marido de su difunta amiga se viste de mujer.

Y entonces, la película gira en torno a la relación entre ambos.

Laura era mi mejor amiga.

Estaré aquí toda mi vida, para velar por tu hija Lucinda,

y por su padre David.

Sé que nos has contado antes el argumento de la película,

pero es que en el propio argumento ya hay diferencias.

Sí, para empezar, el relato ya comienza con la amistad,

la relación de amistad entre la protagonista y el marido de la amiga.

En cambio, en la película, es una revelación lo que ella tiene

cuando descubre al viudo de su amiga disfrazado de mujer

y cuidando de su bebé.

Eso da pie a enlazar con otra diferencia,

y es que en el relato no aparece la figura del bebé.

Ellos no tienen un bebé, y por otro lado, la amiga no está muerta.

La amiga simplemente es un personaje que está allí, que es secundario,

y el relato gira en torno a la relación entre ellos dos.

Pero todo ese componente más dramático

desaparece en el relato, y es una apuesta de Ozon en la película.

¿Qué te ocurre? -Te has pasado con lo de la camarera.

Ha perdido a su mujer y la animas a ligar con él.

De todos modos, he visto que no le interesaba.

Ya decías tú que era una adaptación muy, muy libre.

Muy, muy libre, por completo.

Pero no solamente en una cuestión de contenido,

sino también en una cuestión de tono.

La película es básicamente una comedia de enredo,

aunque tiene todo un trasfondo dramático muy importante

y planteado de una forma muy lúcida.

Y el relato, teniendo en cuenta que es un libro de Ruth Rendell,

utiliza o juega sobretodo con la carta del misterio y del suspense.

Aunque hay algunos elementos de comedia ocasionales,

básicamente es un relato de misterio y de suspense.

Y en cambio, la película va por otros derroteros.

(Llanto bebé).

Buenos días, señora Huge.

Probablemente, porque es una adaptación muy libre,

pero lo cierto es que se nota como que la peli es más ambiciosa.

Sí, y puede parecer lo contrario porque la película tiene esta cosa

como ligera que parece una comedia de enredo,

muy loca, muy alocada en algunas cosas,

pero la verdad es que luego te das cuenta, a la que rascas un poquito,

de que los personajes están muy bien escritos,

y que la película que puede pasar por una cosa casi gran guiñol,

en el fondo te está contando de una forma muy perspicaz

asuntos importantes,

y de una forma además muy elaborada.

Estas enfermo, David.

No puedo dejar ese lado de mi vida, lo llevo dentro.

Lo cierto es que me encantan los cuentos de Ruth Rendell,

pero desde siempre.

Tiene una capacidad increíble

para crear atmósferas absolutamente desconcertantes.

Y tú la peli, ¿qué? Pues a mi la peli me ha encantado.

Ya de por sí, tengo debilidad por Ozon

cuando apuesta por pelis más disparatadas, más sofisticadas,

con un puesto muy amoral.

Y en este caso, me interesa

porque la película tiene como este armazón de auténtica locura,

pero en el fondo plantea de una forma muy lúcida

temas como la diferencia,...

Que yo creo que es una película muy, muy compleja, en realidad.

Hay escritores, como James Ellroy, que tienen un estilo narrativo

tan propio, tan característico,

que solo leyendo 4 frases, enseguida lo identificas.

Bueno, pues quiero pensar que con los programas de televisión

ocurre algo parecido.

Y que, por ejemplo, cuando pilláis empezado "Página Dos",

enseguida pensáis: son ellos, es nuestro programa de libros.

Una redada de federales,

una tienda de curiosidades, la uno con Alameda.

Dos federales desconocidos, un japonés asustado.

Dos federales sostenían grandes espadas,

dos federales sostenían vainas a juego.

Ahí estaba, por pura casualidad,

justo en el recorrido mental número 10.000.

No había vainas, no había ganchos ni estaquillas en las paredes

donde colgar las espadas.

Esas eran piezas de exhibición.

Siempre se colocaban en lugar visible.

Sonaron los clics y obturadores de cámara.

No había masilla de relleno, ni muescas en las paredes.

Clic 10.000 veces, clic 10.001, clic.

Ahora, el mundo aumenta de revoluciones.

Clic, es la velocidad de una película muda.

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Página 2 - James Ellroy

17 may 2015

Entrevistamos al gran James Ellroy, uno de los escritores más talentosos e imprevisibles del panorama literario actual, aprovechando su estancia en España, donde vino a promocionar su nueva novela, Perfidia, con la que inicia un nuevo Cuarteto de Los Ángeles, a modo de precuela del anterior.

Durante la charla se abordaron diversas cuestiones: si el tema del trato que recibieron los japoneses que vivían en los Estados Unidos tras el bombardeo de Pearl Harbour fue injustificado y si fueron compensados posteriormente; se habló de cómo valora que muchos críticos le tilden de autor de novelas policiacas; si una historia ambientada en Los Ángeles es también y, por extensión, una historia de Norteamérica; o cuál de todos los policías que aparecen en la novela es su preferido. Lo cierto es que James Ellroy no se cortó ni un pelo a la hora de responder a todas estas cuestiones y muchas otras, como por ejemplo, de qué manera valora las adaptaciones cinematográficas que se han hecho y se hacen de sus libros.

Aprovechamos la entrevista con Ellroy para preguntarle sobre la manera que tiene de trabajar y de paso le pedimos a nuestro Impostor que nos preparara un post sobre cómo lo hacen otros colegas del autor norteamericano. 

Recomendamos El tambor de hojalata, novela del recientemente desaparecido Günter Grass que ya es todo un clásico del siglo XX . 

Analizamos la adaptación de Una nueva amiga, dirigida por François Ozon y basada en un relato de la, también recientemente fallecida, Ruth Rendell.

 

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