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Para todos los públicos Página 2 - David Grossman - ver ahora
Transcripción completa

Supongamos que hay un grupo de niños que vuelve de la escuela.

Los niños van riéndose, charlando, gritando, como niños que son.

Uno de ellos se agacha para atarse el cordón de la bota.

Ahora bien, si el grupo se para al instante,

todo el grupo, hasta los que están de espaldas a él

y no ven que se ha agachado.

Si todos se paran al momento y lo esperan,

quiere decir que pertenece al grupo, que es popular.

Pero, si ni siquiera se dan cuenta de que se ha parado...

Y solo cuando están en la fiesta de fin de curso uno pregunta,

¿qué fue de aquel que se paró a atarse la bota?

Entonces, deberíais saber que ese...

... soy yo.

Vosotros debéis saber que somos un equipo que hoy

os hemos preparado un programa muy especial

y es que vamos a charlar con el genial David Grossman,

que acaba de publicar una fantástica novela, "Gran Cabaret".

Además, le hemos pedido a nuestro impostor

que nos prepare un post sobre el compromiso en la literatura.

En el cine veremos cómo ha ido la adaptación de una novela

de Nicholas Sparks, "Lo mejor de mí".

Y por último, vamos a visitar otra ciudad literaria

y ésta debía de ser Jerusalén.

Como veis, no hay nada mejor que estar bien acompañado de libros.

Señor Grossman, si le parece de entrada

deberíamos aclararle a nuestros espectadores

que este título de "Gran Cabaret"

no tiene nada que ver con los cabarets,

que por ejemplo salen en la película de Liza Minnelli,

sino que tiene que ver con esos monólogos humorísticos

que están muy de moda en nuestro país hoy en día.

Sí, no tiene ninguna conexión con el "Cabaret" de Liza Minnelli,

película que me encanta, por cierto.

Sino que pertenece a ese género llamado "stand up comedy",

que según comentas tiene mucho éxito en España,

pero también en Israel. Donde es un género de moda.

De hecho, cuanto más se agrava la situación,

más crece.

Le voy a pedir que nos ayude con el argumento.

Siempre lo solemos pedir a nuestros escritores invitados.

Aquí tenemos a un cómico que actúa en un local de una localidad costera

de Israel y podemos decir que esa actuación

casi se convierte en una catarsis existencial.

Entre el público, encontramos a un juez jubilado

que va tomando notas y que asiste como sorprendido a esa actuación,

¿quién es ese juez y por qué está ahí?

El personaje del juez era el mejor amigo del comediante

cuando los dos eran adolescentes, pero algo dramático sucedió

y sus vidas se separaron para siempre.

Hasta que una noche, ya con 57 años cumplidos,

el comediante llama al juez

y le pide que vaya a ver su espectáculo.

El juez casi ni se acuerda de él, pero poco a poco va recordando

y se da cuenta de que ese comediante es muy relevante en su vida actual.

A medida que avanza la actuación

vamos conociendo más detalles de la vida de ambos,

de cómo se hicieron amigos en la adolescencia

y de cómo pasaron los años y dejaron de verse.

Pero, a mí me gustaría saber,

¿qué les une y qué les separa a estos dos amigos?

Es difícil contestar esta pregunta

sin arruinar el argumento de la novela,

pero puedo decir que los dos son personajes solitarios.

No tienen ataduras. De un modo extraño,

han conseguido que su amistad sobreviva al vacío de los 45 años

que los ha separado.

El comediante llama al juez y le dice, quiero que me mires.

En la novela este juego,

esta tensión entre el actor que muestra,

pero que también quiere guardar cierta intimidad consigo mismo,

es muy importante. Tanto que llega un momento

que el personaje no puede aguantar más

y su historia más íntima se manifiesta y se hace pública.

Leyendo la novela, sabemos enseguida que la amistad entre ambos

se forja cuando son niños, en la adolescencia.

¿Es la demostración palpable de que,

como algunos escritores comentan,

la auténtica patria del ser humano está en la infancia?

Tengo una metáfora para explicarlo.

A los 12 o 13 años entramos en un túnel y cuando salimos,

somos totalmente diferentes. Nuestro cuerpo, nuestra alma,

nuestra actitud ante nosotros, ante nuestros padres,

la sexualidad...

Todo esto cambia cuando salimos de ese túnel,

y aunque formemos parte de un gran grupo...

Pensemos que los adolescentes tienden a unirse en pandillas,

estamos solos. En mi libro,

el comediante en su actuación logra convertirse

en el adolescente que fue y abrir el recuerdo del juez

y de algunos espectadores.

Luego hablaremos de la utilización del humor,

pero usted en este libro toca temas de una gran carga social.

No sé si usted cree en la figura del escritor comprometido.

Yo creo que también soy un escritor político

porque vivo en una realidad muy política.

Para mí, escribir es una manera de entenderla

de manera diferente a cómo los periódicos

y la televisión la presentan.

Yo escribo sobre la situación en Israel también en este libro,

escribo sobre nuestra realidad porque es muy absorbente para mí.

A lo largo de la historia encontramos infinidad de escritores

comprometidos con causas sociales o políticas.

Los hay de todo tipo, desde autores mediocres

que se dejaron la piel apoyando causas justas,

hasta literatos magníficos que secundaron dictaduras.

En cuestión de compromiso literario, es fundamental ser coherente

porque el paso del tiempo es implacable

y pone a cada uno en su lugar.

Antes de sentarnos aquí voy a revelar un secreto.

Me he puesto esta corbata que no traía

y que me puedo quitar perfectamente ¿Por qué llevamos corbata?

¿Por qué llevamos otras cosas?

¿Por qué creemos que no somos felices

si no nos cambiamos de coche cada año,

si no compramos un reloj nuevo cada año

cuando todavía funciona por muchos años el reloj?

Porque hay un mecanismo de adoctrinación,

un mecanismo de propaganda y publicidad que nos hace creer

que no somos felices si no hacemos eso.

No son pocos los escritores que creen que su responsabilidad

termina en las páginas de sus libros.

Algunos como Javier Cercas,

prefieren considerarse autores serios,

antes que ser etiquetados como escritores comprometidos.

Mientras que otros, como Luis García Montero

o Ángeles Caso, deciden ir más allá

y postularse como candidatos en las próximas elecciones autonómicas.

Cortázar aseguraba que él

ya estaba casado cuando le preguntaban por este tema,

pero después argumentaba que un autor

debe ser igualmente fiel a su obra y a sus principios.

Dualidad que muchos otros han convertido en dogma de fe.

Sartre tenía claro que la literatura es solo una excusa

para el compromiso político y Henning Mankell,

además de publicar novelas negras muy críticas con el sistema,

sufrió el ataque del ejército israelí

cuando viajaba en un barco pacifista hacia Gaza.

El compromiso no siempre es unívoco e infalible,

a veces grandes escritores tienen ideales tan poco respetables

como los de Louis-Ferdinand o Curzio Malaparte,

autores que colaboraron con el régimen nazi.

Uno de los últimos ejemplos de escritor comprometido

es el de Erri de Luca que se enfrenta a una pena de prisión

por animar al sabotaje de la construcción

de una línea de tren en los Alpes italianos.

Tengo claro que me han acusado porque no les gustaba mi opinión.

Ayer un agente judicial me trajo una carta donde ponía

que mis palabras eran motivo de imputación.

Las palabras que yo había pronunciado estaban entre comillas

y al leerlas me pareció que estaban entre rejas.

Puede suceder que a uno le metan entre rejas,

pero a las palabras no se les puede encarcelar.

Las palabras son libres, incluso en regímenes tiránicos

y dictatoriales. Por suerte, este no es el caso.

Es una violación de mi derecho a expresarme libremente.

No hace mucho, Antonio Muñoz Molina incendió el debate asegurando

que en nuestro país ya no quedaban intelectuales comprometidos.

Javier Marías le contestó negando la mayor

y ofreciendo ejemplos como el suyo propio,

el de Rosa Montero o el de Fernando Savater,

que fue amenazado de muerte por sus opiniones contra ETA.

Sin embargo, a menudo tengo la impresión

de que hoy en día el poder de influencia

de la literatura es cada vez menor.

Por eso son cada vez más valiosos ejemplos

como el de Dave Eggers,

que además de escribir fantásticas novelas,

ha fundado una ONG para ayudar a los niños de su ciudad.

A los 30 y por primera vez en mi vida,

fui capaz de ganarme la vida siendo escritor.

Lo justo para pagar las facturas,

por lo que tenía mucho tiempo flexible,

quizás demasiado tiempo para mi gusto.

Cerca de casa, en Brooklyn, había una escuela

y siempre pensaba que me gustaría entrar

y hacer algo útil. Así que,

cuando me mudé a San Francisco intenté ponerme manos a la obra.

Decidimos crear un espacio donde pudiéramos ayudar a los profesores.

Donde padres y alumnos pudieran venir después de clase.

La idea era hacer apoyo gratuito

en las asignaturas relacionadas con el inglés

porque muchos de los niños que viven en el barrio

provienen de familias hispanas.

Cuando se escriben novelas hay que ir con cuidado

a la hora de tratar ciertos contenidos porque a algunos

se les escapan proclamas más o menos inflamadas

que destrozan una buena historia y la convierten en un panfleto

e incluso en una gran impostura.

Jerusalén.

Él no lo quiere reconocer,

pero la primera vez que se fijó en Jerusalén

fue en la biblioteca de sus padres.

"Oh, Jerusalén" de Dominique Lapierre

y Larry Collins reposó allí durante años.

Tiempo después, recorrió esta mítica ciudad.

Aconseja el autor francés que se ha de visitar con la Biblia

y los Evangelios en las manos, y así lo hizo.

Paseó por el monte de los olivos y justo ahora recuerda que se detuvo

frente a la impresionante Vía Dolorosa.

Unos minutos después, reprendió la marcha para alucinar con el Gólgota,

pero fue en el cenáculo donde se quedó más tiempo.

Atrapado por la última cena y el código da Vinci

y porque en el piso de abajo se venera a la tumba del rey David.

Cómo olvidar el "¡Absalom, Absalom!" de William Faulkner.

Pero la memoria de nuestro particular viajero se acelera.

Ahí está el Santo Sepulcro que dio pie a las cruzadas

y a tantísimas novelas de templarios.

Jerusalén, tierra de conflictos y guerras.

Paseando por la explanada de las mezquitas recuerda ahora

"La chica del tambor" de John le Carré

y las "Crónicas palestinas" de Edward Said.

Y mientras recupera lo vivido en aquel viaje,

siente la necesidad de que su memoria avance a toda velocidad.

Porque Amos Oz, que ideó la paz perfecta,

todavía deambula por las callejuelas del viejo Jerusalén.

Hannah Arendt, que ayudó a tantos judíos a huir de los nazis,

se asombraría hoy con el museo del holocausto.

Y qué decir del enemigo declarado

que pisó el muro de las lamentaciones.

Pero para nuestro turista literario, quien habló de un Jerusalén de ida

y vuelta fue Saul Bellow.

Ya no queda más tiempo para el recuerdo,

solo para el regreso bajo esa banda sonora setentera

que llevó a los cielos un "Jesucristo Superstar".

El nivel de provocación del cómico es alucinante.

Aborda con humor cuestiones tan delicadas

como el tema del holocausto, la relación entre israelíes

y árabes ¿Con el humor se puede tocar cualquier tema,

por delicado que sea?

¿Hay cuestiones que aparecen en este libro en clave de humor

que solo puede tocar un escritor judío?

Quizás los escritores judíos tenemos más legitimidad

para hablar sobre estos temas que han destrozado nuestras vidas

y nuestra historia más que otros,

pero no diría que otros no puedan hablar

o escribir sobre ello, incluso en clave de humor.

Depende de cómo lo hagas.

Mi comediante se ríe brutalmente de los políticos de la derecha,

de los colonos y de la izquierda.

Para él, usar el humor es una manera de ser libre.

Es evidente que entre chiste y chiste

hay momentos de una gran carga emocional,

hay momentos en donde se expresa el dolor

en su vertiente más profunda,

pero no parece que alguno de los espectadores

que están en la sala esté dispuesto a escuchar cosas trágicas.

Como si el ser humano

ya hubiera llegado al límite de la tragedia.

Los espectadores han ido a ver el espectáculo de un comediante.

Quieren reír y olvidar los problemas de sus vidas,

la situación en Israel... Y de repente,

se encuentran atrapados en un espectáculo muy personal.

A veces triste e incluso amenazador. Muchos de ellos no lo quieren

y piensan que es una estafa o una traición.

Gradualmente se van levantando y se marchan enfadados.

Pero algunos pocos se quedan y lo escuchan porque sienten

que lo que se les ofrece es algo precioso.

Hay dos temas que están muy presentes en su novela,

en esta y en otras anteriores también.

Creo que está muy presente en la literatura judía en general

y es el tema de la identidad y de la memoria, ¿no le parece?

Es una dimensión muy judía, quizás porque somos una gente

que llevamos mucho tiempo aquí viviendo.

Desde hace 4000 años hemos acumulado recuerdos.

Los recuerdos construyen identidades.

En Israel puedes sentir cómo hoy en día la identidad bíblica

sigue presente.

Tanto en el comportamiento de nuestro gobierno,

como también en nuestra lengua.

Para mí, una de las definiciones más significativas de ser judío

es la de alguien que nunca se ha sentido en casa en el mundo.

¿Aún tienen que pasar muchas generaciones para que, por ejemplo,

un tema tan delicado como el holocausto

no tenga tanta relevancia en la literatura hebrea

como la tiene hoy en día, por ejemplo?

Creo que la intensidad cambiará con los años,

cuando los supervivientes del holocausto ya no estén aquí,

la mayoría ya son muy mayores, pero me gustaría pensar

que cualquier persona, sea o no judía,

puede hacer el esfuerzo y reflexionar

sobre cómo habrían reaccionado si hubieran estado ahí,

como víctimas y como verdugos.

En este programa nos interesa mucho el tema del fomento de la lectura

y siempre acabamos pidiéndoles a los escritores invitados

que nos recomienden algún libro para nuestros jóvenes espectadores.

No sé si hay algún clásico de la literatura hebrea, por ejemplo,

que usted nos pudiera recomendar.

Yo recomendaría al único escritor hebreo

ganador de un premio Nobel, Yosef Agnón, un escritor genial.

Escribió una novela llamada "Una simple historia",

que es cualquier cosa menos simple.

El libro que os vamos a recomendar se titula "El Diario de Greg"

y su autor es Jeff Kinney.

-El libro va sobre que el mejor amigo de Greg,

se echó novia y Greg intentó echarse mejores amigos pero no encontró.

-Mi personaje favorito es Greg porque vive muchas aventuras

y explica lo que le pasa ahora y en el pasado.

-Hace cosas divertidas y hace un poco el tonto en el libro.

Mi parte favorita es cuando Greg se echa un mejor amigo

que podía hacer pompas con el ombligo.

-Y aquí había uno que se le cayó un helado y, por no pisarlo ....

-Con el helado todo tirado...

Me vais a disculpar el juego de palabras pero,

desde esta Ciudad de la Justicia es justo que os recomiende

la nueva novela de Lola Lafon,

"La pequeña comunista que no sonreía nunca".

Nos cuenta la historia de la mítica gimnasta Nadia Comaneci,

que triunfó en las Olimpiadas de Montreal en 1976,

que sufrió el acoso del hijo de Ceaucescu

y que huyó a los Estados Unidos, donde tampoco tuvo suerte.

Es un espléndido libro.

Las historias misteriosas que se habrán escuchado

entre estas paredes, aunque yo creo que ninguna tan increíble

como la que narra Javier Argüello en su nueva novela.

Aquí nos cuenta la historia de un prestigioso físico italiano,

Ettore Majorana, que en 1938 desapareció mientras viajaba

en un ferry desde Palermo hasta Nápoles.

Ahora, el protagonista, un joven periodista,

investiga lo que ocurrió y descubrirá que el científico

trabajaba en la existencia de diversas realidades superpuestas.

El Dandy era una figura muy representativa en el siglo XIX,

destacaba por su elegancia, por su buen gusto artístico pero,

por encima de todo, porque era un moderno.

Pues bien, ahora tenéis la oportunidad de conocer mejor

esta estilosa forma de vida a partir de tres textos fundamentales,

escritos por tres ilustres escritores como Balzac, Baudelaire

y Barbey d'Aurevilly. Es que hay que estar a la moda.

Estaba pensando que creo que ya habíamos tenido a Nicholas Sparks

en el programa anteriormente.

Es la tercera vez que está en el programa.

En este caso, es la historia de dos adultos,

un hombre y una mujer que tienen vidas separadas

y, debido a que un amigo en común les deja una herencia,

se tienen que volver a reunir y juntos recuerdan la historia de amor

que vivieron en el pasado, cuando eran adolescentes.

Donde no faltarán los toques de tragedia habitual.

Para nada, con un crescendo de lágrimas y de drama.

Alguien dijo: "no son las estrellas las que dictan nuestro destino,

sino nosotros mismos".

Yo creo que todo lo que ocurre, ocurre por una razón.

Desi, yo no sé si estarás de acuerdo conmigo,

pero las adaptaciones de las novelas de Nicholas Sparks

son como un subgénero en sí mismo.

Sí, y es bastante curioso que, aunque las llevan a cabo

distintos directores, todas tienen el mismo look,

son idénticas en su puesta en escena y eso me parece curioso.

Aun así puede haber cambios.

- ¿No sabes ligar, verdad, Dawson? - He metido la pata.

- Pues sí, lo arreglarás, supongo.

En este caso, por ejemplo, la primera diferencia

está a nivel de estructura.

La película está prácticamente narrada a dos tiempos:

por un lado, nos va relatando el pasado de los personajes y,

por el otro, el presente.

En cambio, la novela tiene una estructura mucho más lineal,

más convencional, prácticamente todo pasa en el presente,

hay alguna fuga, algún flashback al pasado

para explicarte la historia anterior de los personajes.

- Dawson. - Cuánto tiempo.

- 20 años - 21, pero quien lleva la cuenta.

El darle más importancia al pasado en la película debe generar

algunas diferencias.

Sí, para empezar hay escenas de la película

que tienen mucha importancia, que tienen que ver

con el pasado de los personajes, que no aparece en el libro.

Luego también hay cambios, por ejemplo,

en las razones por las que la pareja se ve obligada a separarse

cuando son jóvenes.

Podemos decir que son más trágicas las razones en la película

que en la novela.

- Has pescado a una niña rica que quiere jugar a ser pobre.

¿Te ha dicho que eres especial? No eres nadie.

- Cuidado.

El entorno familiar del protagonista masculino

es muchísimo más intenso, muchísimo más trágico y dramático

en la película que en la novela.

En la película, prácticamente, el padre, los hermanos del protagonista

son unos villanos. En cambio, en la novela,

aunque juegan también el papel de personas

que han ido a la contra del protagonista,

no tienen ese punto tan cinematográfico, tan de villano.

- Creíste que sabías lo que era mejor para mí

cuando sólo tú eras lo mejor para mí.

Yo ya sé que tiene muchos lectores pero, qué quieres que te diga,

a mí es que las novelas estas, románticas, tipo como las de Sparks,

no me gustan mucho, no son ni estilo.

¿Y la peli, qué?

Pues la película no me ha gustado mucho, la verdad.

Aunque entiendo el éxito de algunas adaptaciones

de Nicholas Sparks, como "Mensaje en una botella",

o "El diario de Noah", que son muy populares

y que creo que funcionan porque la apuesta es por el romanticismo

puro y duro. Yo creo que aquí, más que por el romanticismo,

es una apuesta por el tremendismo, y yo creo que eso acaba girándose

en contra de la historia, ese exceso de drama contándote ...

Leyendo "Gran cabaret" confirmamos que cada ser humano

es único y vive de la mejor forma posible

su singularidad, con sus tragedias, frustraciones,

pasiones o sueños.

Saber contarlo es mérito de unos cuantos escogidos,

como David Grossman,

pero la fortuna de leerlos es el privilegio que tenemos

todos los que hemos decidido vivir en compañía de libros.

Se trata de esa cosa que sale de la persona hacia afuera

sin que ella lo pueda controlar.

El secreto, el temblor de lo que es único,

todo lo que va más allá de las palabras que describen

a una persona.

Más allá de las vicisitudes por las que haya pasado,

más allá de las cosas que se vieron truncadas

y que lo distorsionan,

eso mismo que cuando empecé a ejercer de juez

y me juré, inocente de mi, que buscaría en cada una de las personas

que comparecieran ante mí, ya fuera un acusado o un testigo,

que nunca sería indiferente a ello, que eso es, precisamente,

lo que tendría en cuenta en el momento de dictar sentencia.

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Página 2 - David Grossman

12 abr 2015

El escritor israelí David Grossman, eterno candidato al Premio Nobel de Literatura, que pasó por España y concedió está única entrevista en televisión para hablar de su última novela, Gran Cabaret (Lumen) que tiene dos protagonistas principales: un cómico que actúa en una pequeña sala de la costa de Israel haciendo monólogos y un juez jubilado que está sentado entre el público, con el que compartió amistad en la adolescencia.

El Impostor reflexiona sobre el compromiso en la literatura; en la sección de cine, Desirée de Fez analiza la adaptación de Lo mejor de mí de Nicholas Sparks que ha dirigido Michael Hoffman y, como no podía ser de otra manera, visitamos una gran ciudad literaria, Jerusalén.

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  1. Yuri

    Hola, soy un chico de 25 años y quería felicitar La 2 por seguir apostando por programas de calidad como este. Con "Página 2" conseguís que dedicar media hora cada semana a repasar la actualidad (y retrospectiva) literaria sea un placer. Mi felicitación especial a la chica que comenta "La adaptación" por sus acertados análisis de cada película. Seguid en esta línea, un saludo.

    07 sep 2015