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No recomendado para menores de 16 años Metrópolis - Open codes. We are data - ver ahora
Transcripción completa

Vivimos en un mundo creado y gobernado por códigos.

Determinan la forma en que percibimos nuestro entorno

e influyen en la actividad social

económica y cultural.

Abrir el código para conocer y entender mejor esta realidad

es el punto de partida del proyecto expositivo

Open codes, we are data.

Una idea de Peter Weibel.

que nació en el ZKM de Karslruhe, en Alemania

y ahora llega a Bilbao.

Un total de 15 piezas exploran

desde una mirada crítica y reflexiva

las preocupaciones e infinitas posibilidades creativas

que plantea este mundo digital.

Open codes es una exposición sobre código

pero es mucho más que eso.

La palabra exposición es complicada.

No es exactamente lo que estamos proponiendo.

Es un proyecto en el que se mezclan muchas cosas.

Tenemos obras de arte que reflexionan

sobre qué es el código.

Pero también habla de las consecuencias

de cómo podemos compaginar el mundo digital con el analógico.

También es una plataforma

es un espacio en el que los visitantes

participan activamente

pueden proponer ideas, talleres.

Toda la temática se consume no sólo pasivamente

sino que se participa.

Es una instalación interactiva

Son 4 paneles.

El primer panel es un espejo.

Ve su reflejo analógico.

Lo que estamos acostumbrados.

Conforme pasa los paneles su silueta se transforma

en diferentes códigos.

Cada una de las obras presenta metáforas

de los diferentes códigos presentes en las tecnologías.

La visión es bastante general.

Alrededor de tecnologías de nuestra vida diaria.

Es una visión crítica de la cultura contemporánea.

Y a la vez una estrategia simbólica física y conceptual.

Lo que más atrajo a la dirección del centro

fue incorporar a la sala

una idea más o menos revolucionaria

se trataba de abrir códigos.

Me interesan los códigos

en su sentido más amplio.

El código alfanumérico.

Vivimos rodeados de códigos.

También cuando hablamos.

Creo que la comunicación es tridimensional.

La podemos visualizar en forma de ondas

que se mueven en el espacio.

O las partículas que olemos.

Todo es información.

Todo es tridimensional.

El lenguaje también.

Cuando hablas

también entra en juego un espectro tonal.

Nos da mucha más información

que el hecho de comprender el contenido.

Me fijo en el alfabeto

porque no ha cambiado desde el Renacimiento.

Hay sensores dentro de los objetos.

Al mover el objeto ves la forma o su sombra.

El ordenador reconoce esa letra.

Para inventar esta forma se puede decir

que es una estructura matemática tridimensional.

Acudí al Centro de Arte y Comunicación de Karlsruhe.

Y la desarrollamos entre los tres.

Desarrollamos un nuevo formato.

La mesa es como de ping pong

los campos están marcados por colores.

Los jugadores pueden jugar a un color.

Se pueden establecer reglas que son códigos.

Cómo combinar un algoritmo

de una forma sencilla, jugando al ping pong.

Tenemos este espacio para conferencias.

Pero también hay rincones para sentarse.

Para reflexionar sobre una obra.

Cómo no sabemos qué está detrás de ese gran muro,

los códigos están cerrados casi por ignorancia.

La tecnología nos atraviesa

de una manera consciente pero ignorantes.

Nos encontramos una obra fascinante

es una serie de coreografías

hechas a partir de códigos coreográficos.

La obra se compone de varias secuencias

Una de ellas están en la sala de exposiciones

y la otra está en el centro de actividades físicas.

Es una conexión curiosa.

Los actores hacen movimientos como desbloquear el móvil.

Son movimientos físicos vinculados a dispositivos.

Lo colocamos a la entrada de un gimnasio

Relacionarlo.

Cuando se trabaja con tecnología que digamos está democratizada

móviles, televisiones.

Trabaja el concepto político de porqué esa tecnología

está con nosotros.

Hay un trabajo importante de un dúo importante.

Tenemos un estudio sobre las criptomonedas.

El proyecto se llama: "Moneda china, sangre roja.

Las economías digitales en China.

La primera parte del proyecto la realizamos hace 12 años.

Cuando hicimos una pieza, "Oro chino".

Que estaba basada en un juego jugado en talleres clandestinos

Digitales y físicos en China.

Era para jugadores de Europa occidental

y de EE.UU., que no tenían tiempo para jugarlo.

Luego les cedían esas cuentas a los jugadores.

Nos interesaba mucho esa economía.

Este proyecto es de hace 2 años.

El bit coin estaba en su punto álgido.

Nos fijamos en un fenómeno interesante

Las granjas de bit coin son inmensos ordenadores

que los minan con un hardware especial

y que tienen una esperanza de vida de 12 meses.

Se estaban desplazando de China donde la energía proviene del carbón

a las regiones montañosas del Tíbet.

La obra es una película

que combina un documental sobre un complejo bit coin

y Tetsuo que es una película de terror japonesa experimental

de los años 80.

Sobre un humano robótico que se convierte en cyborg.

Todo está en rojo.

Por la sangre.

Lo que extrae el minado bit coin son glóbulos

En el cuerpo humano los glóbulos rojos se renuevan.

Los metabolizamos y producimos nuevos glóbulos rojos.

Esta economía está basada en el mismo principio.

Lo que domina es la visión libertaria del mundo.

Sillicon Valley y el movimiento Block Chain

el 90% de los participantes son libertarios.

Quieren que desaparezca el gobierno.

Internet y las redes descentralizadas

son la solución a todos los problemas que tenemos.

Lo cual es una estupidez.

Es mentira.

Es propaganda política.

Escritor y crítico de arte.

Trabaja sobre la idea chamánica y ancestral

que sitúa un coche

dentro de un círculo de sal.

Utilizado en rituales de tribus.

Para espantar los espíritus.

Puedes entrar pero no salir.

Es un coche autónomo.

No es conducido por un hombre.

Es una situación de extrañeza.

Cuando le damos autonomía a las máquinas

como puede actuar el ser humano.

Los artistas trabajan con los medios a su alcance.

Con la fotografía parecía que era algo del demonio.

Con las tecnologías pasa lo mismo.

Que un artista trabaje con esta tecnología da miedo

pero el arte es el control que tiene

ver las tecnologías de otra forma.

Saber qué está pasando

e intentar subvertirlo

o una forma de darlo a conocer.

La idea surge de que pasa con el tiempo

cuando estás viendo películas.

De nuestra práctica como productores de imágenes

y una reflexión en torno a que hacemos cuando hacemos películas

y nuestra experiencia como consumidores.

Pensamos cuánto tiempo nos llevaría ver

si juntáramos todas esas horas cuántos años de nuestra vida.

Y luego cuánto tiempo para ver las películas producidas.

Y de ahí un cómputo general de todo el audiovisual

y visualizarlo en forma de calendario

Es una aplicación informática que recoge información de internet

De una plataforma que se llama movie data base.

Es uno de los primeros archivos que se crearon

para hacer fichas de todas las películas

que se estrenan comercialmente.

Luego se computa esa información

y se muestra en sala a través de un display.

Solo puedes saber en qué momento cronológico de la ficción estás.

En qué día.

En qué hora y mes de la ficción

cuando la pieza se exhibe.

La pieza se exhibe en diferentes contextos

y volvemos a tomar contacto

con esa cronología y nos hacemos una idea de cuánto ha avanzado o no.

Va mutando.

Cuando se habla de arte y tecnología

se habla de un terreno político.

Lo político del interfaz.

Lo político del código.

El genotipo, lo que está por detrás.

De lo que nos rodea.

Cómo y quién lo hace.

Los cables.

Hablamos del terreno de lo político.

Del sistema, capitalista y comunista.

De cómo hace uso de la tecnología.

Es una obra con varios niveles de comprensión.

Es una pantalla que capta con 6 cámaras tu retrato.

Es un reflejo de tu ser desde diferentes ángulos.

Es un retrato cubista en tiempo real.

Tiene una cierta ironía de lo que hace la tecnología

y nosotros no podemos.

De nuestra manera cibernética de ver el mundo.

Lo primero que revela entre lo aterrador y esperanzador

es que la tecnología en sí misma no es peligrosa.

Somos nosotros.

Si nos empoderamos de ella menos nos controlará.

Es el punto de partida de la exposición.

Los códigos abiertos forman parte de todo lo que conocemos hoy en día.

Es un paradigma de lo contemporáneo.

Habla de un recorrido que viene del pasado

y cómo en el presente mediante el arte y la tecnología

esa simbiosis entre el arte y la ciencia.

Con múltiples vertientes.

El open space, toda la ciudadanía de Bilbao y los visitantes

están invitados a realizar allí sus conferencias y talleres.

Va más allá de una exposición al uso es una plataforma

y un espacio para poder compartir

y aprender.

Hemos puesto en marcha dentro de la exposición

el espacio open space.

La gente puede participar

hacer talleres, charlas, mesas redondas.

Otros espacios de recreo.

La gente viene y trabaja o estudia.

Se encontrará con obras de arte.

La parte más tecnológica.

Y las consecuencias sociales que nos llevan a un mundo

que los códigos lo invaden todo.

Varias obras repartidas en el centro,

era el sentido de la exposición.

No es una exposición al uso.

No entras y las paredes están blancas.

Era una forma de abrirlo.

Y la gente acceda en contextos que no eran solo

el espacio expositivo.

La idea vino de los binoculares turísticos.

Metes un euro y ves lo que hay delante de ti.

En los nuestros es vista de vigilancia.

La gente vigilada es también el vigilador.

Es una metáfora del que vigila es vigilado.

Tu ojo se ve donde tú estás mirando.

Conectamos con la pantalla que tenemos delante.

Esta obra la estrenamos en 2013.

Conectamos 7 ciudades.

Un proyecto europeo.

Hablamos de todos los datos que recopilan las cámaras.

Cámaras en el espacio urbano.

Y no sabemos quién la explota a nivel de datos.

Trabajamos a nivel ilustrativo para enseñar a la sociedad

los peligros que puede llevar esto.

Pero también las capacidades a los humanos.

Tenemos otra obra.

Una instalación en la que el espectador

puede escoger entre varios libros

que son la base de nuestro pensamiento matemático.

Cuando los abres están en blanco.

A través del dispositivo y colocado en el atril

accedes en la pantalla al texto.

No deja de ser un interfaz.

El libro existe pero el soporte el que está cambiando.

Tenemos otra obra a la entrada de la mediateca,

habla de México de un caso importante

en que desaparecieron varios estudiantes

estaba relacionado con el gobierno y la policía.

cuando una persona se pone delante de la cámara

tiene un software de reconocimiento facial

y compara tus rasgos

con los estudiantes desaparecidos

para encontrar similitudes.

El artista intenta traspasar los muros y abrir los códigos.

Esta idea nos pareció importante ponerla en la mediateca.

Las bibliotecas siguen siendo lugares públicos.

Todo el mundo puede entrar y adquirir conocimiento.

La institución tiene que activar un protocolo

para donar el dinero del artista a una ONG

que está buscando a los estudiantes.

Hoy nos regimos cada vez más por datos.

Que por seres humanos y objetos.

En cualquier lugar en el que uno se encuentre

un hospital o una oficina.

La mayoría de las personas mira una pantalla

y se siente dominada por ellos.

No podemos permitir que la industria nos eduque en el mundo de los datos

el arte tiene que contribuir a la investigación

a fin de ampliar el horizonte del ser humano

mediante una nueva tecnología basada en datos.

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Metrópolis - Open codes. We are data

21 ene 2020

Vivimos en un mundo creado y gobernado por códigos que determinan la forma en la que percibimos nuestro entorno e influyen en nuestra actividad social, económica y cultural. Abrir el código para conocer y entender mejor esta nueva realidad, es el punto de partida del proyecto expositivo OPEN CODES. WE ARE DATA, una idea de Peter Weibel que nació en el ZKM de Karlsruhe, en Alemania, y que ahora llega al Azkuna Zentroa Alhóndiga de Bilbao con un total de quince piezas que exploran, desde una mirada crítica y reflexiva, las preocupaciones e infinitas posibilidades creativas que plantea este mundo digital.

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