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No recomendado para menores de 16 años Metrópolis - ICONOCRACIA - Ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Música)

Comandada por Iván de la Nuez, la exposición

"Iconocracia, imagen del poder y el poder de las imágenes

en la fotografía cubana contemporánea"

va más allá de presentar una compilación de fotografías.

De gira con un sólido discurso, la muestra agrupa

a artistas cubanos que desafían la idea extendida

de lo que es la fotografía cubana.

Son creadores que han sido capaces de tomar esa iconografía

y de generar con ella un imaginario diferente

desde sus propias posiciones.

De la mano de Iván de la Nuez, recorremos los apartados

de este extenso proyecto que inició su recorrido

en el Museo Artium de Vitoria y puede visitarse en la actualidad

en el Centro Atlántico de Arte Moderno

de Las Palmas de Gran Canaria.

(Música)

Los historiadores nunca se van a poner de acuerdo

en qué tipo de régimen se estableció en Cuba con la revolución,

pero a mí me pareció que era bastante indiscutible,

que entre las muchas cosas que puedan definir ese régimen,

una es que allí se implantó también una iconografía.

La iconografía, por lo general, está vista como el gobierno

o la dictadura de las imágenes sobre nosotros,

pero yo creo, prefiero verlo como una especie de ecosistema,

donde también hay oposición, donde también hay contrapoderes

y donde a la imagen del poder tú puedes oponerle

el poder de las imágenes.

(Música)

La revolución cubana no surge en un libro fundador

ni distribuye las estatuas por el país al estilo de los soviéticos.

Lo que tiene la revolución cubana para expandir su imaginario

es la fotografía.

(Música)

Hay, por una parte, lo que podemos llamar fotógrafos de gesta,

que son Corda, Corrales, etcétera, Liborio Noval, Salas,

es decir, unos grandes fotógrafos cubanos de los años 60,

que construyen este imaginario a partir de la fotografía.

No contentos con eso, hay que añadir a René Burri, Cartier Bresson,

que son grandes fotógrafos universales.

Si a esto tú le unes Green, Hitchcock, Richard Lecter,

cualquiera de estos cineastas, te das cuenta

que el término iconografía tiene su sentido,

porque es lo que expande ese imaginario de la revolución.

(Música)

No basta con decir que no te gustan los iconos,

también hay que hablar del lenguaje lenguaje.

Si se hubiera mantenido el mismo lenguaje, aún diciendo no,

no tendría sentido para mí.

Lo que hay aquí es una tensión en el lenguaje,

una tensión iconográfica muy fuerte.

(Música)

Creo que los artistas se dieron cuenta enseguida

que el problema no solo estaba en los iconos,

sino en la misma fotografía, que montó todo este discurso.

(Música)

Dos terceras partes de los cubanos vivos

conocieron primero a los héroes antes que a los superhéroes.

Nosotros con la revolución conocimos primero

al Che, a Camilo, a Fidel continuamente,

continuamente en todo nuestro imaginario

y en todo lo que nos rodeaba, antes que a Batman, Superman,

porque no circulaba en Cuba.

A medio siglo después y caminando yo.

Yo creo que hay un entrenamiento en los artistas cubanos

y en los cubanos en general a la hora de lidiar con las imágenes

porque marca que un político ha sido tan fuerte

que ellos se dan cuenta que no es tan diferente al marketing comercial.

Solo lo cambia el sentido o el fin.

La cuestión es la política,

la cuestión no es el gobierno.

El ser humano siempre ha sido igual,

a quién voy a querer.

La cuestión es la política, la cuestión no es el gobierno.

El ser humano siempre ha sido igual

en este tiempo.

Esto es un ensayo visual, un prólogo, epílogo y cinco capítulos.

Desde el prólogo, que es una obra de Leyva Novo,

me parece que es disuasorio ya.

El que tenga una imagen preconcebida de Cuba,

de lo que fue la revolución cubana y de lo que fue la fotografía

ya en el prólogo sabe que va a entrar en una situación extraña

para él mismo, porque el prólogo es un libro

que se llama "Revolución una y mil veces",

que es una frase de Fidel.

Cuando tú abres el libro, tienes la palabra revolución

repetida como una letanía mil y una vez.

Entonces, ya ahí te das cuenta que el impacto del gran discurso

se disuelve cuando se vuelve reiteración.

Lo que antes fue conquista ahora es cotidiano,

lo que fue un hecho histórico, hoy es letanía.

Me parece que es una manera de eludir cualquier tipo de censura,

cómo me vas a censurar por decir lo mismo que tú dices.

Ahora mismo la historia me absolverá

que fue la defensa de Fidel en el 53,

puede ser un libro muy subversivo en Cuba.

(Música)

La jaula de agua es una entrada tenue,

yo diría que poética, lírica e incluso metafísica,

porque en la literatura cubana, o en lo que se entienda

como literatura cubana o alrededor de lo cubano,

desde el diario de navegación de Cristóbal Colón

hasta José Lezama Lima,

pasando por Humboldt o incluso Sartre etcétera,

la identidad cubana fue vista a partir de sus límites insulares,

de su insularidad.

Lo que yo he hecho es investigar,

y en algún tipo de visualización artística,

eso se podía seguir.

Evidentemente, había una obvia,

que eran las balsas, los mares, el Caribe,

pero había una menos obvia que tiene que ver

con el deterioro de la ciudad, con las piscinas vacías o llenas,

con cierta idea que te da, por un lado,

ser una isla que estás atrapado y todo lo que tienes que es el mundo,

o sea, la isla es a veces una escala del mundo.

(Música)

Los dos obras superpuestas de Luis Cruz Azaceta.

La única fotografía que hay es la vela de la barquita

y estamos frente a un cuadro cinético.

Este fue el primer artista cubano que pintó balsas.

Este cuadro es un autorretrato.

Él siempre actúa con el autorretrato, como Frida como Beckman,

él está en esa tradición.

Lo curioso de estas dos obras es que una tiene que ver

con la tragedia de los balseros cubanos,

y el otro es el típico techo de zinc de los pobres de New Orleans,

donde él vive, donde vive el artista.

Si en uno es un autorretrato de un cubano que abandona su país,

en el otro es un ciudadano de New Orleans,

cuya ciudad lo abandona él.

(Música)

El gran artista emblemático de los 60 cubano fue Raúl Martín

y él es un artista que venía de la canción.

Pasa de lo abstracto al pop, de lo abstracto a lo real,

de lo individual a las masas, porque él dice

que la revolución le permitió a él pasar del yo al nosotros.

Por eso se convierte a ese estilo.

Lo que hacen los artistas posteriores es indagar en lo contrario.

Es como pasar de nosotros, esa experiencia colectiva, comunal,

que significó la revolución cubana,

donde todo era colectivo, los internados, la escuela,

la propiedad, etcétera,

cómo buscar en yo entre todo ese andamiaje colectivo.

Individual,

me gusta el blus y me gusta el rock y me gusta el rap,

individual y me gusta el reggae y me gusta el punk

y me gusta el jazz.

Individual

y eso no va a cambiar, no...

Todo el tiempo pierdes el momento

tú eres importante no reprimas lo que llevas dentro

habita en tu templo y edifica tu universo

queda bien contigo y después con los demás.

Cuantos pensamientos se te estancan en la mente

por no ser valiente y diferente a los demás,

cuantos segundos caminados de espalda al mundo

pues te apena su realidad.

Y que te importa que te amen si tu no quieres ya,

si el amor que no te has dado,

en nadie lo vas a encontrar, que te importa cómo vivan.

(Música)

Yo elegiría el vídeo de Carlos Garaicoa,

que se llama "Yo no quiero vivir más con mis vecinos",

que parte de una experiencia privada, personal, doméstica,

que se va expandiendo a Tijuana, el muro de Berlín,

los muros nuevos que se hacen contra la inmigración en Europa

o en Australia,

y va también de esa experiencia que puede ser vecinal

a una experiencia global y geopolítica.

(Música)

Lo que se crea en esa capítulo es una utopía,

comparando La Habana y Miami y el no lugar

que representan uno y otro.

Hay algo militar también en todo eso, que tiene que ver con túneles,

búnkeres y con armas.

También hay algo de desasosiego, es decir,

está el país que se supone que es, pero que ya no está.

Está la pequeña Habana, que está, evidentemente,

pero que no es el país.

A partir de esos no lugares están los túneles,

que Fidel mandó a construir en los años 80,

esperando una invasión norteamericana que nunca llegó.

Están los bunkers que se usan desde la II Guerra Mundial,

y que hoy en día se pueden usar en Estados Unidos o Miami

para esperar al macedón, el día de juicio final etcétera,

que tampoco ha ocurrido.

Es un capítulo de utopía, de desasosiego,

pero que también juega con el espectador

para que no se sienta demasiado bien con él.

(Música)

Yo elegiría los "Túneles" de Los Carpinteros

y también "La hora", de Arturo Cuenca,

que es una pequeña Habana,

pero que tú no puedes ver bien el paisaje

y te está diciendo esa no es La Habana.

Un poco esa contradicción.

(Música)

Iconofágia es el núcleo duro de la exposición.

Iconofágia es un concepto que se ha usado en Italia,

se ha usado en México, se ha usado en Brasil.

De algún modo, Fernando Ortiz en Cuba lo anticipó.

Es la crítica a las imágenes desde las imágenes.

No es un término muy expandido, pero a mí me interesó mucho

porque es lo que quiere decir la exposición.

Nosotros tenemos que gestionar una tradición,

gestionar el significado de esa fotografía

que funda la revolución, pero también tenemos que digerirla.

(Música)

Yo creo que la obra de Hamlet Lavastida,

que parte de la fotografía, parte de la tipografía,

parte de los modelos iconográficos que ya existían en los años 60,

y él lo que hace es un calado a mano y hace un mural gigantesco,

que descubres dos cosas, uno, que esa iconografía

serviría igual para el poder y el contrapoder,

para las víctimas y los victimarios.

Tú lo miras y todos te parecen guerrilleros,

pero hay algunos que están en campos de trabajo

y hay otros que son guerrilleros como el Che, Fidel, etcétera.

(Música)

Está diciendo que detrás a esas imágenes y todo ese imaginario,

hay zonas vacías, hay zonas de aire, más de humo,

que hay que investigar a fondo, porque no nos están diciendo todo.

(Música)

Cuando en el año 89 se viene abajo el muro,

se dice que hay una apocalipsis.

Yo creo que si bien no llegamos a la utopía

tampoco se llegó a la apocalipsis.

Lo que se llegó fue a la apoteosis.

Hoy Cuba es una especie de mezcla,

donde está el discurso revolucionario dando tumbos todavía,

al lado de los nuevos empresarios, el nuevo dinero,

coleccionistas millonarios, vendedores ambulantes,

los nuevos ricos de una especie de capitalismo

que ha estado todavía existe.

Los artistas con dinero, los artistas sin dinero,

es decir, es un país mezclado,

que a mí me hace pensar en la apoteosis,

esa experiencia que tienes desde tribus urbanas

hasta el tema de la ciudad.

Aquí aparecen los superhéroes enfrentados a los héroes.

Al final, lo que nos vamos de la exposición

es con esa desnudez de los propios fotógrafos

que dan el salto, no solo hacia delante de la cámara,

sino que además lo dan desnudos,

y te dicen que todo esto que hemos trabajado aquí,

al final la postura más interesante puede ser esta,

despojarte de todo, despojarte del poder icónico,

de la cámara, de la imagen, etcétera, y dejarte engullir

por todo lo que está sucediendo en la realidad

que está más allá de la cámara.

(Música)

El epílogo para mí es una obra de Lázaro Saavedra,

que yo diría que es también una síntesis de este proyecto,

porque el toma el documental "PM", las imágenes de ese documental,

que es el primer caso de censura conocido de la revolución cubana,

del año 60, y sobre eso coloca otra discusión

que tiene lugar 45-50 años después que es contra el reggaetón.

Él coloca sobre esas imágenes una música popular

que también está puesta en entredicho en la actualidad.

La reencarnación,

con la idea de que siempre reencarnan los mismos problemas,

y también porque en Cuba reencarnarse no solo es la palabra literaria

que usamos en castellano convencional,

sino que encarnarse conmigo es o te has enamorado de mí,

pero también puede ser que me estás amargando la vida continuamente.

(Música)

La izquierda en España y la izquierda puratoria, por así decirlo,

nunca se ha querido enfrentar a este problema,

hasta el punto en que su visión es muy conservadora

y ha sido muy exotista, Cuba se ha mantenido

como si no hubiera pasado la revolución,

con temas identitarios, temas de secretismo,

temas de nacionalismos, que son importantes,

pero no entraban de plano en lo que significó la revolución,

el impacto que tuvo la revolución,

cosa paradójica viniendo de la izquierda.

Hasta el punto que la Reina Sofía hace la exposición

del arte latinoamericano de los años 80,

perder la forma humana, cuando llegan a Cuba se la saltan,

es decir, no quisieron entrar en el debate

de lo que significó el arte cubano de los 80,

que era preformático, como todos los demás,

que era enormemente crítico, como todos los demás,

que además colocó el cuerpo

en el centro de todas las preocupaciones.

Como todo lo demás, que fue enormemente conceptual

y enormemente con una intención antropológica.

Pero cómo explicar que eso ocurriera dentro de un gobierno de izquierdas,

no lo hicieron, y los grandes ausentes de ese proyecto

son Cuba y Nicaragua, que eran revoluciones en el poder.

(Música)

Muchas veces las revoluciones hablan en nombre del pueblo,

pero nunca desde el pueblo.

Lo que se intenta es una recuperación de la cultura popular tal cual,

sin un énfasis retórico o ideológico que imaginamos que es el pueblo,

pero que no es el pueblo.

(Música)

Somos el único país de Occidente, el Caribe y de Latinoamérica

que también somos un país del Este.

Tenemos una gran influencia soviética y eso está en todo el proyecto.

No basta con ser caribeño, no basta con ser antillano,

no basta con ser latinoamericano y occidentales, que todo eso somos,

sino también hay que tener en cuenta

que Cuba tuvo la experiencia soviética,

y eso está en los túneles, en las utopías,

en la relación triangular, trágica y dramática

que aquí se convierte en irónica y hasta cómica,

entre Cuba, Rusia y Estados Unidos.

Los artistas se sorprendían porque cada vez que nos llaman

para un programa de radio está puesto Buenavista Social Club

o la Guantanamera o Carlos Pueblo.

Nos han despojado de nuestra contemporaneidad,

nos han despojado de nuestra posibilidad

de conquistar el siglo XX en vez del siglo XXI.

Esta es una exposición del siglo XXI, de cómo los cubanos

tienen esa tradición y la rompen.

(Música créditos)

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Metrópolis - ICONOCRACIA

01 may 2016

Repasamos la exposición en el Museo Artium de Vitoria ICONOCRACIA "Imagen del poder y poder de las imágenes en la fotografía cubana contemporánea". Tejida con un sólido discurso por el comisario Iván de la Nuez, recorre la obra de artistas cubanos que desafían la idea extendida de lo que es "la Fotografía Cubana".

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