Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 98 - ver ahora
Transcripción completa

¡Celia!

Oye. ¿Qué te pasa?

¿Qué ha pasado?

¿Qué te pasa?

Déjame, por favor.

Solo quería saber si necesitas algo.

Pobrecito.

Él solo quería ayudarme,

y en vez de darle la gracias, lo llamo egocéntrico.

Pero ¿quién? ¡Jorge!

Tía, no pasa nada. Todo el mundo puede tener un mal día.

Ya, pero es que yo ya llevo muchos malos días, Carla.

Bueno, pues mira, pues a mí me puedes tratar mal

o puedes insultarme si quieres.

Porque yo lo aguanto todo, ¿eh?

Yo me pongo en modo saco de boxeo y te juro que lo aguanto todo.

Prueba, ya verás. Venga.

Eres una payasa ¿Payasa?

¿Es el insulto que has decidido usar?

Yo me esperaba algo mucho más grave. O mejor, ¿por qué no me pegas?

Claro que sí, pégame.

Pero ¿qué dices? Que sí,

que cuando yo estoy de mala leche,

le meto al saco de boxeo y te juro que me quedo como nueva.

Ya verás, prueba.

Prueba ya verás, méteme un puñetazo Estás fatal Carla.

Mira, si así consigo hacerte sonreír y que te olvides de tus problemas,

yo soy capaz de aguantar un puñetazo o... o lo que sea.

No, en serio, ¿qué ha pasado? ¿Qué te ha pasado?

Es una historia muy aburrida, de verdad.

Bueno, pues abúrreme.

Mira, básicamente...

que gracias a Adela, he perdido a una buena proveedora.

Lo siento mucho.

Si es que yo sí que soy como un saco de boxeo.

Me dan por todas partes.

Ahora que el puesto empezaba a funcionar.

Mira, Celia, si sois amigas, lo vais a arreglar,

y si no lo sois, pues...

vas a encontrar a otro proveedor, ya verás.

Si es que este mundo ahora mismo está repleto

de productos ecológicos.

Si ya lo sé, además Jorge justo me estaba hablando de uno,

pero ¿qué he hecho yo? Mandarlo a la mierda.

¿Por qué? Porque soy un desastre.

Creo que he tocado fondo, sinceramente.

Celia, tu marido murió

y te quedaste sola con un niño con Asperger.

Y lo soportaste.

¿No vas a soportar esto, que es una tontería?

Es que hay algo que...

que no te he contado y que es bastante grave.

No hay hada que sea suficientemente grave

como para que te machaques así.

Eres una buena persona, en serio.

Y una buena madre. Quédate con eso.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

¡Y dale con las chirimoyas! ¡Que no quiero chirimoyas!

¿A cuánto tienes el aguacate?

¿Cuánto? Pero ¿tú eres tonto o eres tonto?

Cuelga.

Oye, escúchame una cosa,

o nos ponemos de acuerdo con los precios

o me busco otro proveedor.

Y tú lo sabes ¿eh? ¡Que cuelgues!

Mira, te llamo... No, te llamo no, me llamas tú esta tarde

y me dices los precios, ¿de acuerdo? Adiós.

¿Qué quieres?

¿Tú no te cansas nunca de amenazar y manipular?

Así funciona esto, hijo. Si un proveedor te falla,

o te pones serio o te toma por el pito de un sereno.

No hablo del proveedor.

Me da igual a cuánto te deje los aguacates

o lo que estuvieras discutiendo.

Te estoy hablando de mí. Ya sé por qué me diste ese dinero.

Para fastidiar a mamá.

¿Y qué más te ha contado ahora?

La verdad: que aunque se te llenó la boca

diciéndome que lo hacías porque...

querías demostrarme lo mucho que te importo...

que, por cierto, te quedó muy bonito,

darme ese dinero era para que ella no te denunciara.

¿Sabías que no solo me va a denunciar a mí,

sino que también al abuelo, y a ella misma?

Porque ha firmado muchos papeles. ¿Tú sabías eso?

Claro, y me metes a mí en el lote, ¿no?

¿Eh? Todo el mundo al talego.

Venga, claro que sí. Quizá hacen descuentos a familias numerosas.

Tu madre está desquiciada.

Pero no tanto como para no ver que si no denuncia a todos,

también te denuncia a ti y acabas en la cárcel.

¿Eh? Solo estoy intentando protegernos, y a ella también.

Pero ¿cómo puedes tener tanto morro?

Lo único que haces es salvarte el culo a ti mismo,

que te ha importado una mierda colocándome dinero ilegal.

Mira, niño, conmigo no te hagas el tonto, ¿eh?

Sabes perfectamente la procedencia de ese dinero

y sabes que en Andorra hay un paraíso fiscal.

Pero miras para otro lado cuando te interesa, igual que tu madre.

¿Y me pides explicaciones?

Lo que no sabía es que lo hacías para cubrirte. Me das asco.

Te doy asco, ¿verdad? ¿Tanto como para renunciar al dinero?

¿Qué importa? ¿Qué importa?

Si ese dinero tampoco lo puedo tocar sin tu firma.

Es que estoy harto.

De verdad, no aprendo. No pienso seguir trabajando para ti.

Eres demasiado ambicioso

para renunciar al dinero que te ofrecemos Hortuño y yo.

¿De verdad te crees que os vais a salir con la vuestra? ¿En serio?

Que si no es por mí, Javier os hubiera pillado.

Os van a descubrir, tarde o temprano,

y vuestro plan se va a ir a la mierda.

Pues por la cuenta que nos trae, mejor que no sea así.

¿Por qué?

Por nuestro bien, niño, por nuestro bien.

Habla por ti.

Se puede engañar a alguien alguna vez,

pero no se puede engañar a todo el mundo siempre.

Y cuando te descubran, no pienso estar allí.

¿Recuerdas de cuando te dije que entre Adela y yo no había problema?

Te mentí.

No nos soportamos.

¿Y sabes por qué?

Por Elías.

Me he acostado con él.

Pero no una vez, sino muchas veces.

De hecho, he tenido una aventura

con el marido de la que se supone que es mi mejor amiga.

¿Adela lo sabe?

Sí, se enteró antes de que yo se lo dijera.

Me está haciendo la vida imposible. Bueno, me pegó un tortazo.

¡Guau!

¿Ves como soy un saco de boxeo?

Pero literal.

Le pasa como a ti, que le gusta repartir.

De verdad, no es solo por el tortazo, es que...

Habla mal de mí por todas partes e intenta hundirme el negocio.

Me denunció al ayuntamiento.

Y ojo,

sé que me lo merezco.

No, vale ya. Además tu con Elías ya no...

¡No, no, no!

Lo que pasa es que tengo miedo de que David se entere.

Mira, no te preocupes por eso.

Dudo que ahora Adela se ponga a decir por el mercado

que su marido se había liado con otra.

Es demasiado orgullosa para eso.

Eso sí.

Gracias.

Ay, gracias, cariño. -De nada.

¿Cómo estás?

Ahí ando.

He aprovechado que no está papá para hacerte un puré.

Pero ¿no ha dejado hecho? ¿Has mirado en la nevera?

Este te va a sentar estupendamente. ¿Te apetece?

Bueno, vamos a ver si me sienta bien.

Está buenísimo.

Claro, es la receta de la abuela. -¿Y tú no comes?

No, ya he pillado algo en el bar.

Oye, ¿has hablado ya con Jonathan?

No sé si me estará evitando, pero vamos, ni me lo he cruzado.

Llevó dándole vueltas a la cabeza todo el día, mamá, ¿y sabes qué?

¿Qué?

Pues creo que pienso que lo de Luis fue tan intenso

que lo que me pasa es que echo de menos estar con alguien.

Ya... Y como Jonathan es el primero que se ha cruzado,

te has hecho un lío, ¿no?

Sí. No sé, creo que estoy confundiendo

lo que le quiero como amigo con algo más.

No sé.

¿Por qué tiene que ser todo tan complicado? De verdad.

A veces no sé si prefiero estar sola o con una pareja estable.

Yo creo que mejor estar sola que mal acompañada, ¿no?

Pues sí. -Oye, cielo,

¿me puedes acercar el antibiótico que está en esa mesita?

(NOA) Sí. -Gracias.

Mamá.

Germán...

No tenía que haberte dicho lo de Andorra.

Sigues triste por eso, ¿verdad?

¿Tú qué crees?

¿Y has pensado lo qué vas a hacer?

Sí, ya lo he hecho.

Le he dicho a papá lo que pienso de él,

que es un rastrero por haberme usado contra ti.

Si es que... soy un pardillo.

Yo no sé cómo me he dejado liar así.

Yo siempre había estado orgulloso de ser un De la Cruz, y...

y resulta que mi padre y mi abuelo son unos sinvergüenzas.

Eh. Lo importante es que tú no eres como ellos.

Ya...

Pues eso no es lo que decías esta mañana.

Esta mañana no he sido justa contigo, Germán.

Pero tú no tienes por qué acabar como tu padre y como tu abuelo.

Si no te gusta lo que te rodea,

puedes elegir la vida que quieres tener.

Puede quedarte aquí, seguir estudiando, luchar por tu sueño...

o puedes irte fuera y buscar un futuro en otro sitio.

¿Quieres que me quite de en medio? No, Germán.

Solo te estoy diciendo que eres muy joven para lamentarte por tu vida.

Tu vida está por llegar.

El mercado, el puesto, la empresa de transportes, no lo son todo.

Y tú eres listo, puedes conseguir lo que te propongas.

Y tú mamá, y tú.

El consejo vale para ti también.

No, Germán, yo ya no tengo tu edad.

Y mi vida está ligada a este mercado, a este barrio...

Pero tú puedes empezar desde cero y ser feliz.

Así que ve a por ello.

Gracias.

¿Por qué?

Por el consejo. Ah.

Hombre, tener a alguien a tu lado que te entienda también está bien.

Pues sí, lo que pasa es que tampoco es fácil encontrar a alguien así.

¿Quieres que nos riamos un poco?

¿Por qué no buscamos tíos por Internet?

¿Qué dices? -Que sí.

¿Con las aplicaciones que usáis para ligar?

Tú estás loca. -¿Por qué no, mamá?

No sé, ahora todo el mundo las usa.

Es una nueva manera de conocer gente.

Bueno, sí, pero también te puedes encontrar con gente muy rara, ¿no?

Pues eso, las risas nos las echamos seguro.

Pero ¿tú te estás oyendo? -Ay, mamá, yo que sé.

Voy, me tomo un café, y si no me gusta, pues chao.

¿Y no te da corte?

Bueno, a ver, un poquillo sí.

No sé. ¿Tú lo harías?

¿O lo habrías hecho en tus años mozos?

Ay, no sé...

Eh... Yo creo que sí.

Es que eres muy moderna. Venga, va,

descargo la aplicación y me hago un perfil.

Pero ya. Te lo vas a descargar ya, ¿no?

Esto va así de rápido. Muy bien.

Oye, y... no sé, ¿y si te encuentras con un tipo de estos muermos

que se pasan la vida hablando de fútbol y coches?

Bueno, pues a por otro y ya está.

¿Por qué me llama mi contacto del ayuntamiento

para decirme que Ingrid ya tiene licencia del restaurante?

¿Has hecho más cosas a mis espaldas?

Te iba a llamar ahora para contártelo.

Javier se nos ha adelantado. Ha ido en persona al ayuntamiento.

Él también tendrá contactos.

¿Y tú qué has hecho mientras tanto?

¿Hablar con Velasco,

a ver si conseguías un porcentaje mejor en el negocio?

Te pido disculpas por las formas,

pero mejor nos centramos en este problema,

que si no, no habrá ni comisión ni ático ni nada, ¿estamos?

Que tenga la licencia no quiere decir

que Ingrid vaya a poder abrir su restaurante en el mercado.

Ah, ¿no, Elías?

Gracias a Germán, Javier convenció a Ingrid para contratar a Quiñón.

¿Te enteras quién es?

Así que yo creo que es el momento

de que llames a tus contactos en prensa

y que cuenten que hay una empresa

que no cumple los mínimos requisitos de seguridad,

que está poniendo en peligro tanto a comerciantes como a clientes.

Me gusta.

Así Javier quedará como el culo como gerente ante el mercado

por contratar a esa empresa.

A ver si a Ingrid le quedan ganas

de abrir su restaurante en el Mercado o de trabajar con Javier.

Cuando descubran que el tejado es una mierda,

tendrán que contratar otra empresa para arreglarlo.

Pero es que no hay dinero para eso. No lo hay.

Y te pido que le pidas a tus contactos en prensa

que cuando escriban el artículo, mencionen a Elías de la Cruz,

con nombre y apellidos,

Elías de la Cruz, presidente de la Asociación de Comerciantes,

como único responsable de esto, a Javier que ni lo nombren.

No entiendo que no quieras que se coma el marrón.

Se lo va a comer igual.

Todo el mundo sabe

que Javier está detrás de la contratación de esa empresa.

Y también todo el mundo sabe

que serás tú el que esté detrás de la publicación de ese artículo.

Cuanto menos nos relacionen, mejor para los dos.

Está bien. Voy a llamar a mis contactos en prensa.

Mañana mismo saldrá el reportaje.

Muy bien. ¿Una copita?

Venga.

Eh... ¿Te importa si me siento?

Entre revisar el apasionante mundo de las cuentas del mercado

y charlar un rato con mi chico... no sé con qué quedarme.

¿Y esa cara?

¿Has discutido otra vez con tu padre?

Sí.

Es que todo esto del divorcio me está matando.

Yo intento que no me salpique, pero es imposible.

Antes me lo he encontrado

y me ha dicho que no te iba a meter en medio.

Pues ya lo ha hecho. -¿Qué ha pasado?

Da igual. Es que no me apetece mucho hablar de esto.

Ya te lo contaré, ¿vale?

Imagino que te será difícil no tomar partido, ¿no?

Cuando mis padres se divorciaron,

yo me puse a muerte del lado de mi madre.

Como era él el que le había engañado...

Ya, yo también estoy a muerte con mi madre.

Porque es la que sale perdiendo, la que no ha hecho nada...

y la que está siendo más comprensiva.

Bueno, conociendo a tu padre, tampoco hay que pedir mucho.

Es broma.

Cuéntame, ¿qué pasa?

Es que antes he estado hablando con ella...

y me ha dejado bastante hecho polvo,

porque me ha dicho que tendría que alejarme de mi padre y mi abuelo.

Y la cosa es que tengo unas ganas

de pillar una maleta e irme lejos de aquí...

¿Solo o acompañado?

Contigo.

Lo que pasa es que no sé si iba a ser la mejor compañía.

Seguro que sí.

Además, tengo el plan y el sitio perfecto.

¿Conoces Estaca de Bares? -No.

Está en A Coruña. Es el punto más al norte de la península.

Yo solía veranear allí y es precioso.

Está lleno de acantilados y de aves migratorias.

Para mí tiene una energía superespecial.

Se nota.

Cuando era gerente de hoteles, hace un siglo,

fantaseaba con montar mi propio hotelito allí.

¿Y no lo has intentado nunca?

Alguien más listo que yo y con más dinero se me adelantó

y puso el hotel justo en mi sitio favorito, en el faro.

¿Me acompañas? Tengo que volver al trabajo.

Pues a mí, si es como lo has contado,

no me importaría nada vivir allí.

¿Tú? Pero si eres más de ciudad que los semáforos.

Te aburrirías al segundo día, hombre.

Yo creo que todo tiene su momento, y...

y mi momento ahora es lejos de Madrid,

lejos del estrés, lejos del follón de mi familia...

Ojalá pudiéramos ir allí y montar ese hotelito

que le haga la competencia al que hay ahora, porque se iban a cagar.

Es un sueño muy caro, pero si me toca la lotería, no lo descarto.

¿Cuándo vas a quedar con Velasco?

Habrá que informarle de esto,

tendremos que decirle lo que estamos haciendo.

No hay prisa.

Ginés...

¿Por qué te asociaste con Velasco?

Supongo que tendrías otras opciones.

Bueno, hubo un tiempo en el que nos necesitábamos mutuamente.

Pero eso ya es pasado.

Con Velasco...

es difícil romper la baraja.

Y si quieres hacerlo, bueno,

te arriesgas a acabar con los pies por delante.

¿Soy yo o me parece a mí

que tú quieres a Velasco fuera de nuestro pequeño negocio?

Mira, Elías, yo sé perfectamente cómo se las gasta Velasco.

Lo sé todo sobre él.

Conozco sus negocios de blanqueo de dinero,

sus cadáveres en el armario...

incluido el que apareció en aquel edificio de oficinas.

Pero mira, ya está.

Cuanto menos sepas, mejor para ti.

Supongo que con lo que has oído,

entenderás por qué lo quiero fuera de la ecuación del mercado.

¿Y cómo piensas hacerlo?

Porque si yo estoy en esta sociedad es gracias a Velasco,

así que no voy a hacer nada contra él.

Elías, supongo que eres consciente de que Velasco te ha hecho un favor

dejándote entrar en este negocio.

Bueno, pues habrá un día en el que Velasco se querrá cobrar ese favor.

Y si no puedes pagarlo...

preferirás estar conmigo

antes que con alguien tan loco como él.

Porque yo te digo que hay líneas...

que yo jamás cruzaría.

Hola, Paolo.

Hola, David.

Te quería preguntar una cosa. -Dime.

¿Estás enfadado?

No. ¿Por qué? ¿Debería?

No.

Entonces es que no las leído nada.

Y si te lo cuento, te vas a enfadar. Así que nada.

(PAOLO) No, no, no. Espera, David.

¿Quieres hablar claro, por favor?

¿Qué tenía que haber leído?

La reseña que han puesto de tu restaurante en Internet.

¿La reseña? ¿Qué reseña? No he leído nada.

Ya, porque si la hubieras leído, no estarías tan contento.

Aunque creo que ya no lo estás.

"El peor restaurante italiano de Madrid.

Pedí un ristretto, que de ristretto solo tenía el nombre

y no me lo pude terminar.

De los cannoli tampoco puedo decir nada bueno.

Insípidos y escasos de chocolate.

Cuando pedí la hoja de reclamaciones me invitaron a irme.

Una vergüenza de sitio. Mayte".

No te ha gustado, ¿no? -Sí, sí, me ha gustado mucho.

Y ahora le voy a decir cuatro cositas a la Mayte esta.

"Sinvergüenza,

es evidente que los únicos cannoli que has probado en tu vida

son los que has comprado en la sección de congelados

de algún supermercado de tercera".

¿Está seguro de que es buena idea enfrentarte a una clienta?

¿El cliente no siempre tiene la razón?

Sí, y ahora se va a enterar de toda la razón que tiene.

"En cuanto a mis cannoli,

es evidente que...

la miel no está hecha para la boca de un asno como tú".

Es así, ¿no? El dicho.

No sé si era asno o cerdo, pero se entiende igual.

¿Quién me pone una prosciutto para llevar?

Hola, Jorge. Dame un momento, por favor.

¿En qué andáis? Está insultando a una clienta.

¿Cómo?

Dame un segundo, por favor, Jorge.

Espera. No, no. ¡Eh!

¿"Eh" qué?

Paolo, tú no puedes poner esto en la web.

No puedes entrar al trapo así con una clienta.

"Borrar". No, no, no.

No, no. Sí, sí, sí.

Hala, listo.

Gracias, David.

¿Qué?

Espera, espera.

Vengo en son de paz.

Entiendo que estés enfadada o dolida, o las dos cosas,

y quiero pedirte perdón.

¿Te vas a pasar la vida disculpándote

por lo que hace tu hijo?

Esto no tiene nada que ver con Elías.

Ah, ¿no vienes por lo de Germán? No sé de qué me hablas.

Elías ha metido a Germán en la cuenta de Andorra,

la del medio millón de euros,

para asegurarse de que no lo denuncie,

porque si lo hago, denuncio a mi hijo.

No lo sabía.

Pero si te sirve de consuelo, a mí también me la jugó.

Sí, ya lo sé.

A Elías solamente le importa él mismo.

Es un egoísta nato.

Ahora, te voy a decir una cosa, ha tenido a quien parecerse.

Mira, no he venido a discutir.

Quiero pedirte perdón por todo lo que te he ocultado....

No, Jesús, no me valen las disculpas.

Lo hecho, hecho está y ya no se puede cambiar.

Algunas cosas sí.

He vendido el descapotable y le he dado el dinero a Recarte.

Qué bien, me alegro muchísimo de que le hayáis devuelto

lo que le teníais que haberle dado hace años.

Pero, claro, lo del coche solamente es una pequeña parte, ¿no?

Eso sí, tú te limpias la conciencia y aquí todo el mundo tan contento.

Qué triste es

que los De la Cruz siempre penséis que se soluciona todo con dinero.

¿Porque te ofrecí dinero para no denunciarnos?

Lo digo por todo, Jesús.

Perdona si te ofendí.

Siempre te he considerado de la familia.

Todavía se me cae el alma a los pies

cuando voy a tu casa y no te veo allí.

Porque para mí, eres como mi hija.

Eres igual que Elías.

Igual de manipulador, de tramposo y de pesetero.

Te has pasado la vida haciendo lo que te daba la gana,

sin importarte el daño ni a quién se lo hacías,

y ahora que estás mayor y pierdes fuelle,

crees que pidiendo perdón se soluciona todo, ¿no?

Pues no, Jesús, no.

Ya veo que no voy a conseguir nada.

Solo espero que algún día recuerdes con cariño

todos estos años que has formado parte de mi familia,

porque también hubo cosas buenas ¿no?

Hombre, Valeria, contigo quería yo hablar.

Pues tú me dirás.

Supongo que mi padre te ha contado lo de Recarte, ¿no?

Tu padre y yo tenemos una relación de confianza

y nos contamos todo, sí. Muy bien, muy bonito.

Me parece perfecto,

pero mira, te voy a decir las cosas muy claras.

A partir de ahora, por favor, muérdete la lengua.

Que una cosa es que mi padre te cuente sus problemas

y otra muy distinta

es que tú te creas con derecho a opinar y condicionar.

¿Y esto a qué viene?

A que no soy tonto.

Y sé que detrás de la decisión de mi padre de devolver el dinero,

estás tú. Yo, como su pareja,

le di mi opinión, pero la última palabra la tuvo él.

Hombre, faltaría más.

Jesús tiene demasiada personalidad para dejarse mangonear por nadie.

Mi padre está mayor,

así que te pido por favor que no te metas donde no te llaman.

Y yo te dije

que pensaba seguir opinando lo que me viniera en gana.

Estás muy acostumbrado a que se haga lo que tú dices, ¿no?

Pues yo no te bailaré el agua.

No te enteras, Valeria, no te enteras.

Que no es por mí, que es por mi padre.

Lo de Recarte, por ejemplo,

¿qué hubiese pasado si le da por decirnos

que tenemos que devolver nuestra parte de la...?

¿De la estafa?

¿Es la palabra que estabas buscando?

Tú padre no está orgulloso de muchas cosas que ha hecho,

pero se está convirtiendo en un hombre más justo.

Y más vulnerable.

Los hombres sois vulnerables cuando tenéis cosas que perder.

No me parece mal.

Debe ser que tú has perdido demasiado.

Y ahora, si no te importa, tengo que trabajar.

¿Te quieres quedar sin clientes?

Estoy muy quemado, Jorge. Si estás muy quemado,

cuenta hasta 100, respira hondo y espera que se pase.

No puedes poner en peligro tu negocio, Paolo.

Esta pizzería es la única fuente de ingresos que tienes,

y con Andrea estudiando fuera

necesitas el dinero más de lo que crees.

Ya... Me he pasado, lo sé,

pero es que eso de Cristina...

Yo intento llevarlo lo mejor que puedo,

pero a veces me supera.

Es normal que estés afectado.

El palo ha sido muy gordo, está muy reciente,

pero no lo puedes pagar con los clientes.

Ya..

Bueno, a ver, estamos a tiempo de solucionarlo.

Vas a escribir a esa clienta, la vas a invitar a cenar

y con la mejor de tus sonrisas, le pides disculpas.

Escribe.

¿Tú crees? Yo creo.

A ver...

Eh... Mayte.

Eh, eh, eh. Eh.

"Estimada Mayte.

Te pido perdón por...

el malentendido de esta mañana.

Me gustaría verte

para disculparme en persona".

¿Algo así?

Algo así.

Enviar.

Paolo... "clic".

¿Eh? Venga.

Seguro que no sirve de nada.

Esta me va a freír como los espárragos.

Bueno, mejor eso que estar en guerra con una clienta.

Créeme, sé de lo que hablo.

291... -Sí.

115. -Sí.

98...

(ROSA RÍE)

Sigue.

A ver, 98. -Ajá.

231. -Sí. Pues parece que están bien.

(NOA) ¿Habéis visto

el cargador de la "tablet"? -Sí.

¿Esas risas? -Cosas nuestras.

Toma.

Me alegro de que Rosa esté de mejor humor, ¿no?

Eso significa que está mejor. -Va a ratos.

¿Te parece si le damos una vuelta a la presentación de mañana?

Bueno, si tú crees que hace falta...

No. La verdad que no.

Ha quedado muy bien. Al cliente le va a encantar.

Y tengo que reconocer

que tu idea para el "claim" ha sido fantástica, ¿sabes?

Se nota que estás más centrada.

Si sigues así,

no creo que tengas problemas en que te hagan un contrato fijo.

Por lo que a mí respecta, tendrás las mejores referencias.

Bueno, a ver, tengo de quién aprender.

Pero no te vayas a relajar.

Sigue así, que vas por buen camino.

Ya sabes que para mí lo más importante es el trabajo.

Bueno, yo creo que por hoy hemos terminado.

Puedes irte, si quieres.

Voy a hacer un "back-up" en mi disco duro

y mando el dosier a la oficina. -¿Sí?

¿No crees que sería mejor

llevárselo mañana a la oficina al director

y que lo viese en persona?

Estaría muy bien,

pero estando Rosa como está, prefiero mandarlo y estar con ella.

Si tienen alguna duda o quieren hablar conmigo,

pues que me llamen.

Bueno, creo que es mejor llevárselo, ¿no?

Por si no lo entienden bien, explicárselo.

¿Qué pasa?

¿Qué quieres, que te diga que lo presentes tú

para que te pongas la medalla con el jefe?

No, pues claro que no, Nacho, para nada.

A ver, es que no sé si decirte esto,

porque no me gusta hacer mucho caso a los chismes de oficina, pero...

pero he oído cosas.

Cosas. ¿Qué cosas?

Cotilleos, ¿no? Que...

Que si haces un poco lo que quieres,

que si pasas muy poquito por ahí... -¿En serio?

Perdona, ¿quién ha dicho eso? -Nadie...

La gente en general.

Yo alucino.

Si decían que les parecía bien el teletrabajo

y que me mandaban ayuda, cuanto viniste tú.

Pero ya sabes, la gente es envidiosa.

Y somos muy catetos.

Esto en otros países es normal, pero en España,

si no te ven ocho horas con la nariz en el teclado,

creen que estás de cachondeo.

Bueno, eso... y que yo creo que no se pensaban

que la enfermedad de Rosa iba a durar tanto tiempo.

Dime la verdad. ¿Quién ha dicho eso, el jefe?

No, no. Unos de contabilidad, que no sé ni cómo se llaman.

Jolín...

Nacho, no tenía que haberte dicho esto.

No, qué va, has hecho bien.

Y tienes razón, es mejor ir mañana en persona y que nos vea el jefe.

Te veo allí a primera hora, ¿vale?

Vale. Hasta mañana. -Hasta mañana.

(TV) "...concursantes,

que cada día compiten con muchas ganas, con ilusión, sí,

y los fines de semana..."

Ya he tenido bastante por hoy, así que si te has sentado ahí

con la intención de seguir discutiendo,

conmigo no cuentes, ¿eh?

No, no quiero discutir, quiero negociar.

¿Qué pasa? Que te has dado cuenta que sirviendo copas en un bar

no tienes ni para compartir piso, ¿verdad?

No te flipes, que los dos sabemos que me necesitas.

Los dos no, lo sabrás tú.

Hortuño y yo nos bastamos para acabar con el mercado.

Ah, ¿sí? Ajá.

¿Hace falta que te recuerde

que conseguí un permiso para el puesto de Ingrid?

¿No ves que puedo poneros las cosas muy difíciles?

A lo mejor al principio no me necesitabais, sí,

pero ahora sé demasiadas cosas.

¿Qué pasaría si le contara a todos lo que haces con Hortuño?

No te atreverías. Tienes mucho que perder.

Me da igual el dinero, papá. No estoy hablando de dinero, hijo.

Javier me perdonará si os delato

y le demuestro que estoy arrepentido.

En cambio, a ti no te iba a perdonar nadie.

Serías un apestado aquí, en el mercado y fuera de él.

Piénsalo. Podrías perderlo todo,

hasta el apoyo de Hortuño.

¿Qué quieres?

Esta es mi propuesta:

sigo ayudándote a boicotear el mercado,

seguiré apoyándote, a ti y a Hortuño,

no os voy a delatar, por supuesto.

A cambio, quiero mi parte de beneficios

cuando se venda el mercado

y acceso inmediato y sin necesidad de tu firma

al dinero de Andorra.

¿Y tú para qué quieres tanto dinero?

Tengo planes con Javier.

Con Javier. ¿Le vas a poner un pisito?

Sí que te ha dado fuerte, ¿eh? Sí. Me ha dado muy fuerte, sí.

Y no quiero que nadie se cargue nuestra relación,

así que ahí va otra condición: Javier es una línea roja.

No vamos a hacer nada que lo perjudique.

Esas son mis condiciones: el dinero y Javier. ¿Hay trato?

Dame el mando, anda.

Hay trato.

(TV) "...con ganas, con ilusión, sí. Y los fines de semana..."

Oye, Noa, ¿esto qué es?

Te he entrado un mensaje. ¡Noa, te ha entrado un mensaje!

Sí. ¡Ay, mira, es Álex! -A ver, a ver...

El de antes.

Pensaba que no me iba a contestar. -Este ya lo hemos visto, ¿no?

Sí, sí. Mira, dice:

"Aficionado a viajar y al senderismo".

Ya. -"Periodista.

1,92 metros". -¡Guau!

¿Qué hago, le hablo?

Pero está en línea, ¿no?

Ya, pero ¿es que no es un poco ridículo esto, mamá?

¿Qué va a ser ridículo? Cariño, tienes que intentarlo.

(Notificación móvil)

Ay, mira.

Dice que quedemos mañana

a tomar unas cervezas en la terraza Olavide.

Antes de comer, que después no puede, viaja.

Esto es así, ¿no? O sea, ya.

Aquí te pillo, aquí te mato y quedáis, ¿no?

Pues sí. -Muy bien.

Quedo con él y si no me gusta, pues a por otro y ya está.

Pero ¿tú te estás escuchando?

Que ahora va así la cosa, mamá.

Bueno, eh... -Venga.

Mira, te voy a decir una cosita: eh... hija,

yo estoy muy orgullosa

de haber mantenido mi matrimonio todos estos años, no te rías,

pero... si tu padre no estuviera,

yo no me quedaba con el primero que pasaba.

Tú tienes que salir, experimentar, disfrutar...

Es aquí, ¿verdad? Pues ya está.

Pues nada, ya tengo una cita.

Madre mía, qué vergüenza...

Hola.

Traigo buenas noticias.

He conseguido darle la vuelta a la tortilla.

Mamá,

¿ahora que estoy yo de subidón, estás tú de bajonazo?

Perdona.

Venga, cuéntame por qué estás tan contento,

a ver si me animo yo también.

Ven.

He estado pensando en lo que hablamos

de que haga mi vida lejos del mercado.

Bueno, más bien era lejos de la familia.

Sí, hijo, no hace falta que te cortes.

Hay vida más a allá de los De la Cruz.

Vale.

He estado hablando con Javier, ¿sí? Ajá.

Y me ha contado una idea... pues que me ha gustado bastante.

Javier trabajó de gerente en un hotel

y su sueño es montar uno,

y he pensado que, quizás en un tiempo,

podemos montar un hotelito en la playa juntos.

¿Con el dinero de tu padre?

Sí.

Ya no puedo arreglar las cosas,

pero... ese dinero sigue siendo mío, así que...

Papá me dijo que el dinero de Andorra

era para que yo tuviera un futuro mejor.

Pues al final va a resultar que esa mentira va a ser verdad.

Pienso coger ese dinero para pagar todo lo que nos ha hecho.

Pues... me parece estupendo.

A ver, es una idea solo, y tampoco he hablado con Javier aún,

pero bueno, si las cosas nos van bien,

y me van bien...

pues me gustaría hacerlo antes del año que viene.

Me alegro de que tengas planes

y esperanzas para el futuro, de verdad.

Bien. Lo único que no es perfecto en este plan

es que voy a estar lejos de ti. Oh.

A ver, es ley de vida

que los hijos vuelen del nido y tomen sus propios caminos.

Y para mí es importante tenerte cerca,

pero es mucho más importante que seas feliz.

¿O qué te crees, que cuando salías hasta las tantas

y volvías como volvías, yo no sufría?

Mamá, te prometo que por muy lejos que esté,

voy a estar pendiente de ti como estuviste de mí toda mi vida.

No voy a dejar que te pase nada malo.

A ver, ¿no crees que ya soy lo suficientemente mayorcita

como para cuidar de mí misma?

No, no tanto. Ah, ¿no?

No.

Estás preciosa cuando sonríes.

¿Por qué estabas triste cuando he llegado?

Estaba pensando y dándole vueltas a la cabeza.

¿Sabes? Cuando me miro al espejo,

no me gusta la persona en que me he convertido.

Toda esta lucha con tu padre ha sacado lo peor de mí.

El rencor, la maldad...

Y ahora pierdo los papeles con cualquiera,

incluso contigo. Anda ya.

Si no se puede ser más buena que tú.

Pues últimamente digo y hago muchas barbaridades.

Y la última a tu abuelo.

¿Habéis discutido?

Le he dicho que él es el origen de todos los males

por haber educado a Elías a su imagen y semejanza

y convertirlo en alguien sin escrúpulos.

¿Y no es verdad?

Puede ser, pero no he sido justa.

Vamos a ver, hijo, yo no soy tonta

y ya sabía que tu padre y tu abuelo tenían sus chanchullos,

tanto dentro de la familia como en los negocios,

pero yo miraba para otro lado, me hacía la loca

y nunca he preguntado de dónde venía tantísimo dinero.

Ya, pero aunque lo hubieras preguntado,

no te lo hubieran contado. Ya,

pero yo he vivido muy bien a costa de esos chanchullos

y no tenía que habérselo echado en cara.

Me he pasado siete pueblos.

Bueno, mamá, no te ralles.

Te digo lo mismo que me dijiste tú a mí:

que luches por tus sueños y te alejes de los De la Cruz.

Ya, pero no es fácil

olvidarse de 30 años de convivencia con tu padre.

Y tampoco sé si quiero.

Oye, cariño, este... también es guapo, ¿no?

Mamá, ya he quedado con Álex.

Hola. ¿Cómo estás?

Eh... Bien. Me encuentro mucho mejor.

¿Y Lucía, ya se ha ido?

Sí, acaba de irse hace un rato. -Ajá.

No habéis parado de reíros en toda la tarde. ¿Qué hacéis?

Nada, que estábamos viendo,

eh... unos vídeos chorras de esos de Internet.

¿Y no crees que te vendría mejor descansar?

Llevo toda la tarde sin fiebre,

estoy en la cama, no estoy haciendo vida normal.

Es importante que duermas todo lo que puedas.

Ya... ¿Puedo ir al cuarto de baño?

Gracias.

Noa, ¿te puedo pedir un favor?

Dime.

Mañana debo ir a la oficina, ¿te quedas pendiente de tu madre?

Claro. ¿Por la mañana? -Por la mañana seguro,

luego no sé cuánto tiempo más.

Depende de cuándo el jefe me haga hueco.

Quiero venir a comer,

pero no sé si nos reuniremos por la mañana o por la tarde.

Vale, pues le pediré el día libre a Lorena.

De todas formas, estaré pendiente del móvil.

Si surge algo, me llamas.

Sí, tranquilo. Ya ves que hoy está mejor.

Bueno, por si acaso.

Gracias.

Hola, Mayte.

Hola.

Veo que ya te has sentado.

¿Te va bien esa mesa o prefieres otra?

¿No son todas iguales?

Sí.

Bueno, que... que me alegro mucho de que hayas venido,

porque... bueno, esta mañana no he sido muy fino.

Ajá. Perdona, ¿eh?, pero ¿vas a quedarte ahí mucho rato?

Lo digo porque me da una tortícolis de tanto mirar para arriba.

Pues... lo siento mucho por lo que ha ocurrido.

Ya, ya te había entendido.

He estado varias veces en Italia y he probado más de un cannolo.

¿Eh? Aunque a ti te parezca

que solo conozco los de la sección de congelados del súper.

Lo siento.

No sé qué me ha pasado esta mañana.

Bueno, también es verdad que no puse mucho de mi parte.

No. Tú estabas en tu derecho de quejarte si algo no te gustaba.

Soy yo el que no debía perder los papeles,

así que... espero que puedas perdonarme.

Ah, pero, a ver...

¿la disculpa no viene acompañada de una invitación a cenar o...?

Sí... Sí, sí, sí, claro.

Es broma.

Acepto tus disculpas.

No, no, pero si quieres quedarte a cenar, por favor...

Además, te permito echarle sirope de chocolate donde quieras,

sobre los cannoli,

la pasta, la pizza... -Hombre, perdona,

pero es que los cannoli estaban bastante secos.

Me voy a callar.

Bueno, que...

La verdad es que yo...

no estoy pasando por mi mejor momento.

Me he separado hace poco y ha sido muy duro, la verdad.

Sé que no es una excusa, pero... (MAYTE) No, no es excusa, no.

Ya. -Es una muy buena excusa.

Sé el infierno que es pasar por una separación.

He vivido más de una en primera persona.

Ah. -Ajá.

Y bueno, también reconozco que... igual me pasé un poco.

Ajá. Los cannoli estaban ricos... y el restaurante me parece bueno.

Mira, voy a borrar la reseña y voy a hacer otra nueva.

Siempre y cuando...

me guste lo que me pongas.

Seguro. Seguro que te va a gustar.

Bueno, en ese caso, deberíamos volver a empezar, ¿no?

Vale.

Hola. -Hola.

Soy Mayte.

Paolo.

Encantada. -Y yo.

Bueno, hasta mañana. -Pero ¿no te quedas a cenar?

No. Vengo mañana mejor después de trabajar,

entre las 14:00 o las 15:00, si te parece bien.

Sí, sí. Cuando quieras.

Adiós, guapo. -Adiós.

Bueno, vamos a ver...

¿Quién tiene hambre? Voy a hacer la cena.

Yo. Te ayudo. Ah, bien.

O... bueno, no quiero vacilar, pero... soy muy buena cocinera.

A David le encantan las croquetas.

Genial, pues croquetas. ¿Sí?

Sí.

(DAVID) La masa queda mejor si se deja reposar durante un día,

aunque se puede meter en el congelador y es lo mismo.

Pues claro, vamos a hacer eso.

Aunque creo que es mejor que las haga yo,

que para eso... Jorge me enseñó.

Pero todavía no hemos probado las de Carla.

A lo mejor están muy ricas.

¿De qué las haces?

Pues no sé, de lo que haya. De jamón, de... de pollo.

Pues mira, tenemos las dos cosas. Pues de lo que prefieras.

A mí me gustan más de jamón.

De jamón. Pues de jamón.

¿Y cómo haces la bechamel?

Pues mezclo la harina, la mantequilla, la leche...

¿Rápido o despacio?

Pues rápido. No sé, a buen ritmo.

La bechamel es fundamental para que queden perfectas.

Hay que mezclarlo todo despacio

hasta que la masa quede fina y homogénea.

¿Has dicho todo esto de memoria?

Sí, es del libro de Jorge.

Se lo ha estudiado.

Cariño, ¿no te parece si le damos una oportunidad a Carla? ¿Eh?

Vale. Vale.

¿Qué haces?

Separar la mantequilla para la bechamel.

¿Con una cuchara metálica?

La bechamel se hace con cuchara de madera o con varillas.

¿Tienes? Sí.

Y hay que echar primero la mantequilla.

Mira, hay muchas formas de hacer las cosas.

Y si siempre las haces de la misma forma,

luego no te sorprendes, no descubres nada nuevo.

Y es mucho mejor estar relajado a veces.

Eso dicen los terapeutas.

Pero estar relajado no es algo que se controle conscientemente.

Es como decir a alguien asustado que no lo esté,

no sirve de nada.

Hay que desarrollar estrategias.

¿Y si la estrategia es que mires cómo lo hago sin opinar

y luego las pruebas y me dices?

Vale.

Leche semi, no, debe ser entera, es fundamental.

Bueno, vale. Vamos a ver...

David, coge el libro,

vete a tus cosas y nosotras terminamos, ¿vale?

No te preocupes.

Bueno, perdón por querer hacer las cosas bien.

Nada.

Perdón, tendría que haber tenido un poco más de tacto.

No. Lo siento, ya encontraré el punto.

El insistió. Mira que yo no lo tenía claro,

pero insistió porque decía que molas.

¿Él dijo eso de mí?

Sí, pero ya ves que no ha funcionado tampoco.

Yo creo que nos hemos equivocado, Carla.

¿Te arrepientes de que esté aquí?

No, lo que pasa es que me da miedo lo que pueda pasar.

Venga, no exageres.

Mira, últimamente,

todo lo que me puede salir mal, me sale mal.

Pues entonces ya ha llegado el momento en que todo esto cambie,

así que tú dame tiempo,

ya verás como en un par de días yo me lo gano. Te lo juro.

Vale.

Adela.

Jesús. Lo que te he dicho antes... No, tenías razón.

Bueno, pero escúchame un momento... No, escúchame tú a mí.

No tienes por qué disculparte.

Ya lo has dicho antes, lo hecho, hecho está.

Y yo sé que no puedo cambiar muchas cosas.

Sí, pero lo que has hecho por Recarte...

Eso es una pequeña parte.

Lo que te quiero decir, de corazón, es que lo siento muchísimo.

Es verdad que... que Elías lo ha aprendido todo de mí...

y me siento responsable de lo que ha pasado.

Ya, pero Elías me ha sido infiel y tú lo....

Mujer, eso es cosa suya.

Lo que no me puedo perdonar

es que haya puesto el nombre de su hijo en esa cuenta.

Germán es el único De la Cruz que todavía estaba limpio,

y ahora... Elías lo ha usado para salvar su pellejo,

y eso lo ha aprendido de mí.

Germán es mejor que nosotros.

De verdad, no sabes lo que siento...

lo que os hemos hecho y lo que estás sufriendo.

Yo también lo siento, Jesús.

De verdad, perdóname por lo que te he dicho.

Si no me lo hubieses dicho,

no habría sido consciente de lo que os está haciendo Elías.

Mira, qué bien verte aquí.

Toma, aquí tienes la demanda de divorcio.

Ya está firmada.

Es la que redactó tu letrado. Con todas tus condiciones.

¿Y tu flamante abogado ha dado el visto bueno?

Qué pena ese divorcio.

Con el parejón que hacían y ese pisazo.

Habrá costado mucho dejarlo, ¿eh? Una pena, sí.

¿Y tú qué crees? ¿Por qué se habrán divorciado?

¿Y si nos jugamos quién manda en la cocina?

Quien gane tendrá el poder absoluto.

Al ajedrez. Al mejor de tres.

Al final, el que de verdad decidió

que firmáramos con esa empresa fue mi hijo.

Yo no sabía que Quiñón tenía tan mala fama.

Ninguno lo sabíamos.

Claro, eso pasa por fiarse de los amiguitos.

Javier es gay.

Ya, ¿y?

¿Sabes con quién está?

Eh... no. Pero estoy segura de que me lo vas a decir.

Con Germán, tu sobrino.

(VELASCO) No corras tanto, Elías.

¿No querías verme?

Sí. Te he llamado un par de veces para vernos en mi despacho.

Pero este no es el sitio ni el momento.

Pero si a mí no me conoce nadie. Ya, pero...

"Ya, pero" nada. Yo puedo hacer lo que me dé la gana.

Aquí pasa algo y es muy gordo, y no sé lo que es.

Me tengo que enterar.

Me voy a enterar.

Como que me llamo Carmen Pacheco.

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Mercado Central - Capítulo 98

12 feb 2020

Celia le confiesa a Carla que se acostó con Elías. De ahí provienen todos sus males económicos. Carla le resta importancia y, a su vez, intenta ganarse a David, pero fracasa. Celia quiere cesar la convivencia, pero Carla le pide un voto de confianza.
Elías se enfrenta a Germán, pero llegan a un trato: le ayudará con Hortuño, pero dejará en paz a Javier y le dará el dinero de Andorra sin condiciones (tiene pensado montar un hotel con el gerente). Germán apacigua a Adela, quien le había animado a alejarse de la familia y emprender su propia vida.
Adela, por su parte, carga las tintas contra Jesús, quien no duda en mostrarle su verdadero cariño pese a la embestida de Adela.
Paolo recibe una tremenda crítica sobre el restaurante y arremete contra Mayte, la autora, con quien terminará citándose.
Rosa anima a Noa a concertar una cita por internet, pero Noa debe cancelarla al peligrar el trabajo de Nacho, quien debe apartarse de los cuidados de Rosa para acudir a la oficina.

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