Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 280 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Te echan por un accidente? ¿Esa empresa qué es?

-Se han enterado de que la licencia era falsa.

-Ha sido ella. ¿Con qué derecho se cree

para juzgar a quién le cuento o no mis cosas?

Y mucho menos para llamarte entrometida.

-No sabrá de la operación, y el posoperatorio lo paso en tu casa.

-No te preocupes.

Cuando volvamos de Málaga, me voy contigo de vacaciones.

-Soy Martín, el hermano de Gloria.

(DAVID) Tenía ganas de besarte. -No habrías metido la pata.

-¿Qué tal Lucas y Carla? -Hay complicidad entre ellos.

Están a punto de caramelo.

-¿Ministerio de Trabajo?

Llamo de la Asociación de Comerciantes del Central.

Quiero denunciar.

-Para firmar la paz y vivir juntos yo tengo que querer.

Y no me apetece nada.

(FERNANDO) Iba a ser dulce contigo, pero lo has estropeado todo.

(DANIELA LLORA) ¡Socorro!

Buenos días. -Hombre, buenos días.

Anda, siéntate.

He preparado el desayuno

y te tengo que contar lo que pasó anoche en la cena.

Madre mía, Lorena, menos mal que no viniste,

porque había una tensión...

Verás, resulta que Elías se disculpó,

y estábamos todos esperando a que Germán lo perdonara...

¿Sabes que no lo hizo?

Resulta que tu sobrino es igual de cabezota que su abuelo.

¿No te interesa la historia que te cuento?

Sí, sí, sí. Ya, ya, ya.

Ya lo veo.

Ya veo cómo me contestas...

Ya me lo contarán ellos. Seguro que trae cola la movida.

Oye, ¿a ti te pasa algo?

No, que no me gusta meterme en la vida de los demás.

Justo lo contrario de lo que haces tú.

¿A qué viene eso? ¿Sabes por qué no fui a la cena?

Estaba cansada, pero sobre todo, no quiero hacer el paripé contigo.

Ya te lo ha contado Gloria, ¿no?

Pues la pobre no me lo quería contar,

pero la noté rara, le insistí y me dijo que habías ido a verla

a pedirle que no se entrometa entre Jorge y yo.

Es normal, ¿no? Me preocupo por mi hermana.

Lo que no es normal es que hablemos algo

y hagas otra cosa a mis espaldas.

Gloria es mi amiga, ¿vale? Quiere ayudarme, somos colegas.

¿Qué problema tienes con eso?

Pues mira, Lorena, que yo no lo veo como tú.

No tengo claras sus intenciones.

No sé qué me pasa con ella, pero algo no me gusta.

No te gusta, estupendo. Nadie te pide que seas su amiga.

Y no necesito que me digas lo que me conviene o no.

Creo que os está manipulando a Jorge y a ti

y nos dais cuenta.

¿Que nos está manipulando? Pero ¿Gloria? ¿Para qué?

¿Y yo que sé, Lorena? No lo sé.

Si quieres arreglar las cosas con Jorge,

no escuches los consejos de Gloria.

Rosa, de verdad, te quiero mucho y sé que te preocupas por mí,

pero es que no lo entiendo. No sé qué te ha dado con Gloria.

¿Son celos?

¿Qué dices? ¿Qué celos ni qué celos?

A mí me encanta que tengas amigas, que tengas tu vida.

Creo sinceramente que esa mujer no te conviene.

Y por eso siento que te lo debo decir.

Muy bien, pues ya me lo has dicho.

Pues sí, ya te lo he dicho. Pues ahora te agradecería

que no insistas más con el temita y que no te metas.

Además, tú no eres la persona más indicada para juzgar a gente.

¿A qué viene eso?

A que tu vida no está marcada por hacer buenas elecciones.

Vale.

Lo siento. No. Vale.

Lo siento, no...

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

No me parece justo que me hagas elegir.

¿Crees que estoy intentando que elijas entre las dos?

Por favor, Lorena.

Si piensas eso, estás equivocada.

Lo único que quiero es protegerte.

Y a lo mejor tienes razón y lo estoy haciendo por...

por eso que dices.

Sé lo duro que es poner la confianza en alguien que no debes.

Rosa...

Somos hermanas y nos queremos mucho,

pero esto es imposible.

Tú y yo... no vamos a entendernos nunca.

Yo lo siento, pero...

Perdóname, no fue buena idea venir a vivir contigo.

¿Qué dices? Sabes que te puedes quedar

todo el tiempo que necesites, Lorena.

Y te doy las gracias, pero...

creo que es mejor que busque otro sitio.

-¡Perdona!

¡Perdona!

¿Tú eres Daniela?

-Sí.

-Has limpiado hoy los baños, ¿no? -Hace cinco minutos.

-Se ve que los has limpiado de aquella manera.

-¿Qué ha visto sucio? Igual pasó alguien.

-No, no, no. No es eso.

Se nota que has dado una pasadita con la fregona para cumplir y listo.

-Qué va, estuve casi media hora. -Por favor, no me rebatas.

Mira que te lo digo a ti, y no a tu jefe.

Por esos baños pasa mucha gente y deben estar relucientes,

porque forman parte de la imagen del mercado.

Y tal y como están hoy, muy bien no nos dejan.

-Lo siento.

Es que no me encuentro muy bien y...

por eso no he limpiado los baños como debería.

-Si no te encuentras bien, quédate en casa.

Para eso tenemos la Seguridad Social.

Pero el trabajo hay que hacerlo bien.

No quiero volver a llamarte la atención.

Tengo muchas cosas que hacer como para revisar los baños.

Mujer, no es para tanto.

Siento ser un poco dura,

pero hay que esforzarse en hacer bien el trabajo.

Soy exigente y...

-No, soy yo, que tengo el día muy tonto.

-¿Qué te pasa, asuntos sentimentales?

No me digas que tan joven te han roto el corazón.

-Me lo han roto. Me lo han roto por completo.

-Vaya...

Bueno, es cuestión de tiempo.

Ya verás que no merece la pena ponerse así por nadie.

¿Cómo se llama ese desgraciado?

-Hola. -Hola.

-¿Algún problema? -No, no, no, ninguno.

Hablábamos de Venezuela.

Le decía a Daniela que pasé unas vacaciones en Maracaibo

y le ha entrado morriña.

¿Verdad?

Os dejo, debo volver al restaurante.

Oye. ¿Tú adónde te crees que vas?

-A hacer los baños. (FERNANDO CHISTA)

Que sea la última vez que montas un numerito como este.

Eso entra dentro de nuestro pacto.

¿O quieres negociar de nuevo? -No.

No. -Pues la boca calladita,

por tu bien y por el de tu madre.

¿O es que...

quieres volver a repetir?

Sé bien cuándo una mujer disfruta, y ayer lo pasaste tan bien como yo.

-No.

-Que sea la última vez que montas un numerito.

(CHISTA) Oye.

Los ojos, secos.

Y ahora, venga. (CHASQUEA LOS DEDOS)

A limpiar los baños.

Me gustaría hablar contigo.

-Pues tiempo, precisamente, es lo que no tengo, hermano.

Con dos negocios no me da la vida.

Pero voy a hacer un esfuerzo y me voy a quedar un ratito contigo.

(SUSPIRA) Yo tampoco llevo una buena mañana, ¿sabes?

¿Has hablado con Germán?

Es un buen chico,

pero no me gustó cómo te habló, habiéndote tragado el orgullo.

Hombre, lo de tragarse el orgullo no gusta mucho,

pero lo que de verdad duele es que creía que se había acabado ya,

que habíamos resuelto los problemas.

Estaba tan feliz de tenerlo cerca...

Ya. Es que han sido unos meses muy duros para él.

Yo creo que entrará en razón.

Lo que debes hacer es apoyarlo.

Que él vea que estás ahí para él.

Cómo me conoces... De eso quería hablar contigo.

¿Sí? Sí.

Sabes que esto es muy chico, aquí nos enteramos de todo.

Y según tengo entendido,

a ti con el camarero este, José Antonio,

muy bien no te va, ¿no?

Pues no, la verdad es que no.

Me la lía día sí, día no.

Pues ya sabes, lo cambias.

Pon a Germán, es una oportunidad perfecta.

A él le vendrá bien, así tiene la mente ocupada.

Hombre, a mí me encantaría, pero ¿crees que a él le apetece?

Sí, hombre, sí.

Germán no quiere trabajar en la empresa ni cerca de mí,

pero le gustan los bares.

¿Sabes qué? Se lo voy a preguntar. Muy bien.

Pero hazme un favor.

No le digas que te lo he propuesto.

Si sabe que es idea mía, dirá que no.

Conociéndolo, estoy segura.

Qué cansino el orgullo de los De la Cruz.

No ha traído nunca nada bueno.

Ya. Voy a llamarlo. Venga.

A ver si se pasa por aquí.

Genial, muchas gracias, muy amable. Buen día.

-¿Quién era ese?

Un inspector de trabajo.

¿Qué dice? ¿Por qué pones esa cara?

Me van a sancionar por tener empleados sin contrato.

Pero ¿qué empleados, yo?

¿Le has dicho que te echo una mano?

Sí, claro. Le dije que no eres fijo,

que vienes de vez en cuando, pero le ha dado exactamente igual.

Me caerá una multa.

Lo último que quiero es causarte problemas.

Tú no eres culpable, el responsable soy yo.

Debí darte de alta. Y pensé que lo había hecho.

Se ve que se me pasó. -Jorge, ¿qué tal va todo?

Bueno...

No es el mejor de mis días.

Un inspector me va a sancionar por tener a David sin contrato.

Vaya... Pues eso puede ser una sanción bastante grave.

Ya, lo sé.

De momento, ha abierto un acta de infracción y luego vendrá la multa.

No está todo perdido. Me pasó en mi primer restaurante.

Tienes 15 días para alegaciones.

¿Qué voy a alegar, que viene a veces a ayudarme?

Al juez le dará igual.

Si es que debí darlo de alta.

Pensé que lo había hecho. Tengo la cabeza...

David, de hoy no pasa.

Tranquilo. Si prefieres que no venga más...

No, claro que quiero que vengas. Tu labor en el bar es importante.

-Sabes que darlo de alta no te libra de la sanción, ¿verdad?

Ya, pero cuanto antes hagamos las cosas bien, mejor.

¿Sabes cuánto puede caer por una multa de este tipo?

Pues creo que son 9000 euros.

Depende del grado que aplique el inspector.

Y suma las cuotas de la Seguridad Social

de los días que trabajó sin contrato.

Pero ellos no pueden saber los días que ha estado en el bar.

Lo averiguarán.

-Qué rápido vienes. (GERMÁN ASIENTE)

-¿Te sientas un rato conmigo? -No.

-Si me has llamado para echarme la bronca,

me voy porque... -Bueno, vale, ya está.

El carácter de los De la Cruz déjalo a un lado.

Te quiero hacer una propuesta. Buscas trabajo, ¿no?

-Sí. Pero solo hay de lo que no quiere nadie.

Muchos se aprovechan de la desesperación de la gente.

-No todos. Aquí tratamos bien a nuestros trabajadores.

-¿Aquí? -Aquí.

¿Te gustaría trabajar en la cervecería?

Pero ¿no tienes a este?

-Sí. Lo que pasa es que José Antonio está de prueba y es que no me gusta.

Llega tarde, se escaquea del trabajo cuando puede, ¿sabes?

No me interesa tenerlo.

Así que, ¿qué?

¿Te apetece ocupar su lugar?

-¿En serio? ¿Lo dices en serio? -Claro.

-Bueno, pues no sé, solo tengo que decir: ¿cuándo puedo empezar?

-¿Te hace ilusión? -Mucha.

No sabes cuánta.

Tendré que ver a mi padre más a menudo,

pero lo necesito hasta que decida qué hacer con mi vida.

-Bueno, ya sabes que el sueldo tampoco es muy alto.

-Ya sé lo que cobra un camarero y con eso tiro.

Muchas gracias.

Lo necesitaba. Cualquier cosa antes que trabajar con mi padre.

¿Qué pasa? -Nada.

¿Qué ibas a decir?

-Bueno, mira, te lo voy a decir.

Tu padre se enfadará, pero me da igual, debes saberlo.

(SUSPIRA) La idea de que trabajes aquí es suya.

-Ya.

¿Por qué se va a enfadar?

-Porque cree que si te enteras de que esa idea es suya,

no aceptarás este trabajo por orgullo.

-Pues... no sé qué decir.

-Ya has dicho que sí.

Si te echas atrás, le darás la razón.

Oye, ¿no estás cansado del orgullo de los De la Cruz?

¿No ves que nunca nos ha servido para nada?

Para nada bueno, Germán. Ni para nosotros ni para nadie.

-Ya.

Bueno, imagino que no me va a pasar nada

por dejar el orgullo de lado una vez en la vida, ¿no?

También te digo,

si me salen sarpullidos o ronchas por tragarme el orgullo,

me voy, lo dejo, ¿vale? -Sí, vale. Perfecto.

Bueno...

-Gracias.

(DAVID) Hola, Daniela.

Lo siento.

Solo tenía ganas de verte, perdón.

-Es que no quiero que nos veamos mientras estoy trabajando.

Lo entiendes, ¿no? -Sí, claro.

Pero una cosa es que nos vean besarnos y otra, hablando.

No vas a creer lo que ha pasado en el bar.

Vino un inspector de trabajo y le pidió mis papeles a Jorge.

Le van a poner una sanción por no darme de alta,

así que ahora no tengo trabajo.

No es para siempre, Jorge me va a dar de alta.

Y como tengo tiempo libre,

he pensado que podíamos hacer algo cuando termines.

Podríamos ir a la filmoteca o al museo.

O a escuchar reguetón, lo que prefieras.

-Hoy... Hoy no puedo. Tengo cosas que hacer.

-¿Qué cosas? Aunque salgas tarde, no me importa esperarte.

-No, no, no. Hoy imposible.

-Vale. ¿Y mañana cuándo acaba tu turno?

-No lo sé, David. Luego lo hablamos. Yo... tengo que seguir trabajando.

-Vale, vale, no hace falta que me mires así.

Sé que dejé la cocina hecha un cristo,

pero es por culpa del pedido este y el horno.

Pero cuando termine,

te juro que la dejaré como los chorros del oro.

¿Qué te pasa?

-Es Daniela.

Ayer, por fin, me decidí a contarle todo lo que sentía,

y le dije que quería besarla.

De hecho, lo hice. O ella me besó a mí.

-Eso está muy bien, ¿no? -Sí, claro.

Pero ahora no quiere hablar conmigo. Ni siquiera parece querer verme.

No sé, quizá se ha arrepentido.

A lo mejor no le gustó cómo la besé.

-¿Has hablado con ella?

-No, dice que tiene mucho trabajo.

-Bueno, es que igual...

igual no le mola que la pillen flirteando en el mercado

y por eso está tan seca.

Cuando trabajaba limpiando,

te juro que sentía que todos me espiaban.

-Creo que le pasa algo y debo descubrir qué es.

¿Tú querías verme?

Para decirte que me ha encantado lo que has hecho.

¿Qué he hecho?

Pedirle a tu hermana que contrate a Germán en la cervecería.

Es una idea estupenda. Y le va a venir muy bien.

¿Te lo ha dicho ella? Sí.

Estaba muy contenta, y sabía que me iba a alegrar mucho,

por Germán y por tenerlo cerca.

¿Y has hablado con Germán?

No, aún no lo he visto. Pues te pido un favor.

Dime. No le digas que es idea mía.

Si se entera, rechaza el puesto.

¿Qué dices? Esto servirá para que os acerquéis.

Lo conozco perfectamente, diría que no.

Vale, como quieras.

Tienes cara de necesitar un café. (NICOLÁS SUSPIRA)

Me vendría mejor un carajillo. O unos cuantos.

No, déjalo. Ya doy bastante pena. (GIME)

Ponme una cerveza, anda.

Hecho.

Oye, a ti parece que no te vendría mal un carajillo.

Ya, es que... no salgo de una para meterme en otra.

Me han hecho una inspección de trabajo.

Creí haberle dicho al gestor que diese de alta a David,

pero no lo hice, y me va a caer una...

¿De cuánto estamos hablando? Casi 9000 euros.

(EXCLAMA ASOMBRADO) Ya somos dos los que tenemos que apoquinar.

Y yo te gano.

La aseguradora del coche con el que me di el trompazo

dice que debo correr con los gastos,

que fue mi culpa que el coche se comiera la farola.

¿Sabes cuánto es la gracia? 10 000 euros.

Venga ya. Digo.

Motor, chapa, pintura...

Sale más barato comprarle un coche nuevo.

¿Cómo se te ocurre ir sin seguro? Quién fue a hablar...

¿Y tú, que se te pasó estar encima de tu gestor

para dar de alta a David?

Imagínate si me pillan cuando estabas tú ayudándome, me cae...

Vaya dos. Parece que nos ha mirado un tuerto.

¿Y la empresa que te contrató no asume los gastos?

Si es que al ser autónomo,

tengo que ser el único responsable y me lo quieren cargar todo.

Ya te digo, me sale más barato comprarle un coche nuevo, hombre.

¿Y no tienes abogado?

Jorge, no estoy ahora mismo para gastos en abogados.

Si no sé de dónde voy a sacar el dinero.

¿Y ahorros? No tenéis. Algo tenemos, pero...

Carmen no me va a dejar sacarlo. Ya sabes cómo estamos ahora.

Carmen verá que se ha montado una película que no es.

Ojalá, Jorge.

Te ayudaría, pero sabes que me van a crujir.

Muchas gracias, de verdad.

He pensado en ir a esos sitios que salen en la tele

que te prestan dinero.

Porque como vaya al banco sin trabajo y sin aval,

se van a reír de mí, vaya.

Fíjate en el tema intereses.

Empiezan a sumar y acabas pagando una pasta.

Pues como no sea jugar a la lotería, no se me ocurre nada.

-Jorge, un agua con gas, por favor. Marchando.

Menuda bronca le está echando Carmen a Fermín, el de mantenimiento.

-(RESOPLA) Pobre Fermín.

-El problema es el cableado de las cámaras frigoríficas.

Si no estoy, se lo come.

-¿Qué ha hecho?

-Hizo un apaño, pero no funciona y se desconectan.

Suerte que lo pilló a tiempo y el generador no se estropeó.

-Madre mía. No me quiero ni imaginar,

porque si Carmen de tranquila es brava,

con el mosqueo que tiene, además, por lo mío...

Vamos, se ha tenido que echar sobre él como un tsunami.

¿Y qué cámara era? -No sé, ni idea.

Pero lo solucionará, como siempre.

A su ritmo.

Siempre y cuando Carmen no lo mate antes.

Oye, igual esta es una buena oportunidad para acercar posturas.

Venga.

Arreglas la cámara y luego arreglas lo vuestro.

Verás tú...

Bueno, por lo menos hablará conmigo, aunque sea solo para mandarme, vaya.

Apúntamelo. No te preocupes.

Estás invitado. Dale. Gracias.

(CARMEN) Si no me doy cuenta, se descongela y se echa a perder.

(FERMÍN) Falta revisar la instalación.

(CARMEN) Hazlo, que eres el técnico de mantenimiento. ¿No sabes?

(FERMÍN) Lo intentaré.

(CARMEN, IRÓNICA) Gracias, me quedo más tranquila.

-Hola.

Dicen que hay problemas con las cámaras

y vengo a echar una mano.

Pero si molesto... -Molestas, molestas mucho.

Pero mi amigo no lo va a arreglar.

-La instalación tiene lo suyo. Puse un alargador

para repartir la corriente, pero ni con esas.

-Otro inútil para resolver el problema.

-Carmen, yo venía a ayudarte.

Si te vas a poner así, me voy al bar a tomarme una cerveza.

Paciencia, la vas a necesitar.

-Anda, ayúdalo. Este no sabe ni pelar un cable.

Creo que le vendrá bien trabajar en la cervecería

porque es muy de su rollo.

Bueno, lo era antes, cuando Germán era extrovertido, sociable...

Gracias por atenderme.

Que no, que no, que no es eso.

Me he saltado una alerta, una notificación de una...

¿De qué?

Me da cosa decirte... De la aplicación. Es que...

Me he descargado aplicaciones de prostitución de lujo.

A ver, a mí no tienes que darme explicaciones.

Ya eres bastante mayor para hacer lo que quieras.

Que no, que no es eso, Adela, que no es eso.

Es la única forma que se me ha ocurrido

para encontrar a la chica esta, a Vanessa.

¿La que trabajaba con Ágata?

Sí. Desapareció cuando iba a darme información de Roca.

¿Para qué quieres volver a encontrarla?

¿Eso no estaba ya cerrado?

Me siento responsable de lo que le haya podido pasar.

¿Ha dado alguna señal de vida? No.

Ninguna. La inspectora Millán dice que la busca en todos sitios

y que no aparece.

Así que he pensado que dándome de alta en estas aplicaciones,

a lo mejor ella entraba y así podía contactar con ella, encontrarla.

Hombre, no creo. Lo normal es que se quite de en medio.

Si se da de alta en estas cosas,

no creo que lo haga con su nombre ni una foto suya.

Ya, supongo que no lo hará así,

pero no pierdo nada por bajarme aplicaciones de estas.

¿Qué quieres que diga? Me siento culpable.

Gracias a ti, han desmantelado una red de prostitución

y encontraron al responsable de muchas muertes.

No tienes que sentirte culpable. Pues sí,

porque a esa chica no le habría pasado nada

si no me hubiese puesto a investigar.

O sea que seguirás metiéndote en líos, ¿no?

Es que, Elías, no entiendo qué ganas.

No lo entiendo.

(CARMEN) ¿Te queda mucho?

-No te digo que me preguntes si me apetece picar algo,

pero vine a ayudarte, podrías ser más amable conmigo.

-Si crees que por pelar cables te perdonaré, vas dado.

-De verdad, Carmen... Muchas gracias, no tengo hambre.

Bueno... (GIME)

Bueno, pues esto ya está.

Menos mal que lo del mantenimiento es como montar en bicicleta,

que no se olvida nunca.

-Por eso te pegaste ese trastazo ayer, ¿no?

-No ha sido el mejor ejemplo. Pero ¿sabes qué?

Me gusta ver que soy útil y tengo profesión, aunque no pueda ejercer.

-Lo fácil es coger lo primero que pillas

y no esperar a que salga algo de lo tuyo.

Y nadie te llamará para mantenimiento

porque te has rendido.

-¿Crees que me apetecía romperme la espalda y las rodillas

montando en bicicleta por cuatro duros?

Cogí lo primero que me ofrecieron.

Y porque te oí hablar de mí.

-¿Tengo yo la culpa de que trabajes de "rider"?

Es muy buen trabajador, pero de currículum no va sobrado.

Mantenimiento en el Central y poco más.

Por no hablar de la edad, es mayor ya.

-Hija, tampoco es un viejo.

-Para el mercado laboral... Por favor.

Ahora mismo las entrevistas las hacen niñatos.

Ven llegar a uno de 50, y no lo ven porque es invisible.

-No te pongas en lo peor, aún no hay nada decidido.

-Si no consigue trabajo ni de mantenimiento ni de nada,

si lo arrinconan como un trasto viejo, inútil, inservible,

Nicolás no lo superaría.

Te digo yo que no.

-Ahí se me cayó el mundo encima porque ni tú tenías fe en mí,

en que pudiera encontrar trabajo y salir adelante.

Cogí el trabajo de "rider" como lo que fuera que me ofrecieran.

-Haber cogido algo que se te diera un poco mejor.

-Pues sí, porque no veas el trompazo que me metí.

Es que estoy, vamos, reventado.

¿Y sabes qué es lo peor?

Que el coche contra el que me choqué se dio contra una farola,

y como no tengo seguro, debo pagar la reparación.

-Perdona, ¿estás intentando darme pena?

-No, no, no.

Solo que...

(NICOLÁS CHASQUEA LA LENGUA)

No sé, había pensado en sacar la parte que me corresponde

del dinero que tenemos en la cuenta conjunta.

-Si es que no se puede ir por ahí sin seguro,

comprando papeletas para que pase lo que te pasó.

No, no, no.

En ese lío te metiste solo y solo tendrás que salir.

No te dejaré coger un duro de la cuenta conjunta.

Faltaría más.

¿Sabes qué? Pídeselo a Lupe, a tu amiguita.

Aunque viendo dónde trabaja, no tendrá dónde caer muerta.

-Lupe es una amiga de verdad.

Se portó muy bien cuando nadie me ayudaba, empezando por ti.

Sí, por ti, que con tus aires de grandeza

he tenido que fingir una vida que no era verdad para ocultar mi fracaso.

-¿Ahora tengo yo la culpa?

Del trabajo, de tu fracaso... ¿De que me engañes tengo la culpa?

-A ver, Carmen, entre Lupe y yo no ha habido nada.

No sé cómo decírtelo.

-Una amistad entre hombre y mujer no sale así como así.

Si eras amigo, ¿por qué lo escondías?

-Carmen, de verdad... -Déjalo. Cállate, haz el favor.

(NICOLÁS CHASQUEA LA LENGUA)

¿Has visto mi mensaje?

Sí, ¿qué querías decirme?

Bueno, nos han hecho una inspección de trabajo

y nos van a poner una multa por no tener a David contratado.

¿Perdona?

Por el dinero no te preocupes,

lo sacaré de mi fondo de inversión o ya veré cómo,

pero soy el responsable de esta situación,

así que no te preocupes.

Vale.

Lorena, voy a resolver esto. De verdad.

Daré de alta a David hoy mismo

e impediré que nada de esto salpique la imagen del mercado.

¿Solo querías decirme eso?

Creí que, como socia, debías saberlo.

¿Y los otros errores no los piensas solucionar?

¿A qué te refieres?

Te interesas en solucionar problemas de trabajo, muy bien,

pero no tanto en solucionar los problemas de la vida.

¿Y qué más hago para demostrarte que estoy contigo, Lorena?

Fue una cagada descomunal y lo sé.

Te he pedido perdón por activa y por pasiva.

Te he jurado que no significó nada para mí.

Y sigo sin recordar qué pasó.

Sigues sin recordar qué pasó, estoy harta de oír eso.

¿No vas a decir nada más?

¿Qué más quieres, Lorena? ¿Qué más quieres?

Estoy contigo al 100%.

Vamos a ir a terapia de pareja, ¿qué más?

No soy tu prioridad.

Es mentira.

Jorge, necesito un gesto. Un gesto.

Espero a que llegue un gesto que no llega.

¿Qué gesto?

Lorena, dímelo.

Y lo hago, te lo prometo.

Porque no puedo más.

Juro que no puedo más.

Estoy agotado, Lorena.

Te quiero.

Es que esto parece más una guerra que una relación sentimental.

Sí, tienes razón.

A lo mejor no merece la pena seguir luchando.

-¿Qué? Perdón.

-No, perdona tú, te estoy explotando.

-Ya te pediré que me devuelvas el favor.

Además, este pedido de "cupcakes" es para mi padre,

el hotel de mi padre, es importante que salga de película.

-Te lo curras un montón.

Cada segundo que tienes en la frutería, me ayudas.

-No tengo nada mejor que hacer.

-¿No? -No.

-Salir a correr, ir a una exposición, estudiar...

-Yo te metí en este lío, yo te tengo que sacar de él.

-Ojalá todos los líos fueran como este.

No sabes lo bien que me ha ido.

Tú y tu padre me habéis ayudado un montón.

¿Dónde está la trampa?

-¿Qué trampa?

-Nadie es así.

-Así, ¿cómo?

-Así de perfecto.

-Esto me lo estás diciendo ahora porque te estoy ayudando,

pero te recuerdo que al principio algún defecto veías.

-Eso es que no te conocía.

No te conocía y... no sé, estaba un pelín celosa.

-¿Celosa?

-Sí, creía que me estabas robando el novio.

-Samu es guay, pero me da que a mí no me mola.

No es mi tipo. -Bueno, por suerte, ya te conozco

y sé que no eres el creído y prepotente que pensaba.

-¿Creído y prepotente? -Sí.

-Qué curioso que me lo diga la señorita sabelotodo.

-¿Yo? O sea, ¿pensabas que era eso? ¿En serio? ¿Así me veías?

-¿Vos te creés que no lo sigo pensando?

-Aquí tienes.

No te he dicho nada,

pero quería darte las gracias por tu trabajo.

-Gracias. -Sí, porque veo que te envían mucho

y recibes muy buenas críticas.

¿Sabes que se puede ver en la aplicación?

-Sí. Sí, sí.

-Me gusta seguir las valoraciones de la comida y la entrega,

y nos ponen muy bien a las dos.

-No sé qué decir.

No me suelen decir buenas palabras los propietarios.

-No digas nada.

Si haces bien tu trabajo, yo contenta.

Y me he enterado del lío que te montó el otro día Carmen, ¿no?

-Se habrá enterado todo el mercado. Qué vergüenza.

Vergüenza ella. Los trapos sucios se limpian en casa.

-Ya, pero es que entre Nicolás y yo no hay nada.

-Amenazarte con una pata de cordero...

-De verdad, siento muchísimo el numerito.

-No te preocupes, a mí me amenazó con carne de Kobe.

-¿A ti? -Sí. Esta mujer está fatal.

Es muy difícil. Y lo trata fatal, lo saben todos.

Pobre Nicolás. A ver si un día se da cuenta

y encuentra a alguien que lo trate un poco mejor.

-No, en serio.

Yo creo que tú me has cambiado un poquito la vida.

-¿Ves? Estás exagerando solamente por un pedido de "cupcakes".

-Que no, te lo digo en serio.

No sé, para mí has sido como un referente, ¿sabes?

Vas cada día a currar para pagarte tus estudios,

como... no sé, con una sonrisa en la cara,

como si fuera el mejor curro del mundo, ¿sabes?

-Me alegra servirte para algo.

-Creo que te debo una. -¿Sí?

-Mirá, con una caja de "cupcakes" de estas altas en carbohidratos,

yo me doy por pagado.

-Ya, claro, y ahora ponernos a hacer más "cupcakes" para el hotel.

-No, capaz que mejor no. -No, yo creo que no.

Tengo una idea mejor. -¿Sí?

¿Estás segura de esto?

-Segurísima.

Pará, una pregunta.

¿Vos viste "El cartero siempre llama dos veces"?

-Qué idiota.

-Me voy, que si queremos recibir buenas críticas,

esto no se puede enfriar.

Me llamo Lupe, no nos hemos presentado.

-Gloria. Nos veremos por aquí.

Adiós. -Hasta luego.

-Lupe, hola.

Te he visto hablar con Gloria

y no me quise acercar para no dar que hablar.

¿Qué tal todo?

-Bien. ¿Y tú, cómo van esos dolores? -Bueno, los del cuerpo bien, pero...

me han dicho qué debo pagar de indemnización

del accidente del coche y es más de lo que pensaba,

así que no me queda otra que hacer de cobaya humana

en el experimento clínico que me dijiste.

-Bueno. ¿Lo tienes claro? -Clarísimo.

Bueno, a ver, me da miedo,

pero... ya he llegado a ese nivel de desesperación.

-Te pasaré el contacto de la empresa de investigación.

Que, si quieres, nos vemos luego y lo hablamos tranquilamente.

-Pero espera, prefiero que me des el teléfono de la empresa

para llamar cuanto antes.

-Vale. Pero que tampoco te agobies, Nicolás.

Lo estuve haciendo un tiempo y no me pasó nada más

que algún problema de estómago, que se curó fácil, o fiebre.

-Yo no sé cómo...

cómo he llegado a este punto.

Sin trabajo, compartiendo piso con chicos de la edad de mi hijo,

sin mujer...

No se puede caer más bajo.

-Venga, Nicolás...

Hay veces que hay que tocar fondo para tomar impulso.

-Pero, Lupe, es que no termino de ver el fondo.

-Eres un buen tío. -No.

-Mereces que las cosas te salgan bien.

-Soy un fracaso de hombre, eso es lo que soy.

-No digas eso.

Si te vieras con los ojos que yo te veo...

-Porque eres una mujer de las que quedan pocas.

Lupe, eres generosa, divertida, buena compañera...

Y... Y encima eres guapa.

-Un momento, Lupe, no, perdona.

No sé si he dicho algo que te haya hecho pensar lo que no es.

Carmen, ¿estás bien? -¿A ti qué te importa?

-Por mucho que critique a Carmen, es mi mujer.

La respeto y la quiero... -No, de verdad, he sido yo.

Perdón, no sé qué me ha pasado en la cabeza.

No tengo el teléfono de los de la investigación...

-Da igual. -Desde casa te lo mando.

-Vale, perfecto. -Debo irme, se me enfría el pedido.

-Vale, no llegues tarde. Adiós. -Hasta luego.

-Ten cuidado, no te vayas a caer con las prisas.

-¿Estás mirando si te ha llamado? No, no, no.

Anoche alguien me escribió un mensaje y lo borró,

e intento averiguar quién es.

Bueno, sería publicidad.

No creo, porque no era uno de esos números extraños.

Quizá era un encargo.

Voy a devolver la llamada a ver si contesta.

Si lo borraron, no querrán encargar nada.

A saber. La gente se hace muchos líos con la técnica y eso.

(Móvil)

(DANIELA) ¿Hola?

¿Daniela?

¡Daniela!

¿Tú me mandaste un mensaje anoche?

Sí... pero no era nada.

Mujer, algo querrías, ¿no?

Sí, por lo que te dije de las orquídeas para mi mamá,

pero al ver el dinero que me quedaba en la cuenta,

me lo pensé mejor.

Qué mona...

Te he dicho que tienes descuento en la floristería.

Si quieres, te las llevas fiadas y ya me las pagarás.

(Puerta abriéndose)

Qué sorpresa. (CARRASPEA)

-Sí.

Quiero hablar contigo. Vale, antes de que digas nada,

quiero que sepas que lo que dije ayer...

lo dije de corazón.

Sé que lo has pasado mal y que ha sido por mi culpa.

(CARRASPEA)

¿A ti qué te ha pasado?

No te reconozco, eres distinto a cuando me largué.

La vida, ¿no? Supongo.

No sé, han pasado tantas cosas...

que me han hecho ver la vida de otra forma

y ver lo que es verdaderamente importante.

Y tú eres mi hijo.

Eres lo único importante de mi vida.

Y si algún día tienes hijos, te darás cuenta y lo entenderás.

Yo sé que...

Bueno, entre nosotros han pasado muchas cosas malas,

y la mayoría han sido por mi culpa, lo sé.

Y sé que no te he puesto las cosas nada fáciles.

En los momentos más duros, cuando...

cuando estaba en la cárcel, que es duro,

es duro pensar que no saldrás,

pero es peor pensar que tu hijo te odia.

Y eso no lo soportaba.

He perdido a tu madre.

He perdido a Ágata.

Pero si te pierdo a ti, me rompo.

Siento mucho no haber estado aquí cuando me necesitabas.

Imagino que ha sido muy duro

y que no estuve a la altura dejándote solo en esa situación.

Bueno, en honor a la verdad, no estuve solo. Tu madre...

Tu madre ha luchado como una jabata, siempre a mi lado.

Pero es que yo te necesito a ti.

Pero si me llevé todo tu dinero

y tuviste que vender la frutería por mi culpa.

¿Ves como no lo entiendes?

Todavía no lo entiendes.

Eres mi hijo.

Te lo voy a perdonar todo.

Porque eso, que seas mi hijo,

nadie ni nada lo va a cambiar nunca.

Lo siento, papá.

Yo...

no sé si me voy a poder perdonar.

No digas tonterías.

Yo ya te lo he perdonado.

Debemos aprender

y dejar atrás el orgullo de los De la Cruz,

que tantos problemas ha traído.

Lo mismo me dijo la tía Rosa.

Porque es de cajón.

Hay que aprender de lo que nos ha pasado en la vida.

Antes de morir, Javier me dijo algo muy parecido a esto.

Y no quiero volver a caer en el mismo error contigo.

Te he culpado este tiempo de la muerte de Javier

porque me negaba a aceptarla.

Porque tenía que haber muerto yo, Velasco me esperaba a mí.

No podía vivir con ese dolor

y preferí culparte a ti de la muerte de Javier.

Pero sé que el único responsable es Velasco.

Ven aquí. Ven para acá.

Mi chico...

Mi chico...

Bueno, ya.

Papá. ¿Qué?

Que...

que quiero volver a casa.

Quiero estar aquí.

Pues ya estás aquí.

Yo... Yo prefiero llevármelas cuando te las pueda pagar, Adela.

El mes que viene, cuando cobre.

¿De verdad?

Sí. De verdad, Adela.

Bueno.

Fernando, ¿puedes vigilar la floristería?

Debo bajar a por un saco de abono.

Claro, aquí espero. Un minuto.

Venga, guapa.

¿Qué hubiera pasado si yo no llego a estar aquí?

-No... No lo entiendo. -Sí, me entiendes perfectamente.

Te mueres de ganas de contar lo que pasó.

Al menos tu versión.

¿No ves que es lo peor que puedes hacer?

-Ya lo sé.

Por eso no he dicho nada ni lo haré. Me ha llamado ella, no yo.

-Me da igual.

Mira, no me puedo fiar de ti.

No me puedo arriesgar a que vayas contando por ahí

la bonita historia de la limpiadora que se vio obligada a...

Con el jefe.

Mira, he hablado con la subcontrata y estás despedida.

-¿Por qué...? ¿Por qué me hace esto?

Teníamos un trato.

No se lo voy a contar a nadie.

-¿Te das cuenta de que no puedes mantener un secreto?

¿No te das cuenta?

-Yo se lo juro, se lo juro por mi vida,

que no voy a contar nada, no lo voy a decir.

Pero no me despida. (FERNANDO CHISTA)

-Necesito el trabajo, necesito mantener a mi mamá.

No me puede hacer esto.

-Si entró ilegalmente huyendo de la justicia venezolana,

no es mi problema.

¿Entiendes?

Mira, da gracias a que no la denuncio.

Que no me aprovecho de la situación como harían otros.

Deja de llorar ya.

Montaste el numerito con Gloria y ahora con Adela.

Está a punto de llegar y no quiero que te vea así, ¿vale?

(LLAMA SU ATENCIÓN)

Deja de montar numeritos o denuncio a tu madre.

(CHISTA) Y ojos secos.

-"Brother", ¿qué pasa? Imagino que estarás liado.

Llámame cuando puedas, que te tengo que contar cosillas.

Un beso.

-Hemos de hablar con la empresa de la limpieza.

He despedido a Daniela.

-¿Por qué?

-Porque... Porque no ha alcanzado las expectativas previstas.

-Pues era bien maja.

-Ya. Pero necesitamos gente que trabaje y efectiva,

no gente simpática.

-Ya, ya.

Sé de uno al que no le va a hacer gracia.

-¿A quién?

-A David.

-Pues es su problema.

Que jueguen a ser novios, pero fuera del Central.

Oye.

Oye, perdona...

Que no te he preguntado, ¿cómo está tu tema?

-¿El qué exactamente?

-Bueno, igual me meto donde no me llaman,

pero sé que tus padres se han distanciado un poco.

-"Un poco", dice. Kilómetros.

Imagino que todos quieren que sus padres estén bien,

y yo no veo bien a mis padres si no están juntos.

A ver si lo arreglan porque los veo hechos polvo.

-Y además, te sientes obligado a tomar partido por uno de los dos,

y eso siempre es difícil.

-Pero no me puedo decantar por ninguno.

Mi madre se ha pasado tres pueblos y mi padre no está fino.

(Llaman a la puerta)

-¿Se puede? -Sí, pasa, pasa.

-Pasa. Perdona, tenía que darle algo a mi abuela,

-Vale, pues os dejo, os dejo. Yo voy...

Voy a ver si soluciono unas cosas. -Muy bien.

A ver, abuela, aquí están los objetivos.

Los compré porque no sé cuál es la cámara.

El que no valga, lo cambio. -¿No puedes elegir uno?

No quiero que Jesús vaya muy cargado.

-No sé cuál es el modelo exacto de su cámara

y no quiero llamarlo para no chafar la sorpresa.

-¿Por qué no llamas a Jonathan?

Igual él lo sabe. -Lo llamé, pero no lo localizo.

A ver...

¿Qué pasa Will Smith?

Para una emergencia, joder...

Estabas en el váter, ¿no?

Oye, una cosilla.

Sí, bueno, ya te contaré. ¿Me dices cuál es la cámara de Noa?

La de fotos. ¿Cuál va a ser, Jonathan?

No, la marca ya la sé, necesito el modelo exacto.

¿Y no puedes mirar un momento sin que te vea?

Ya. Es que es para una cosa que va a llevar Jesús de sorpresa y...

En dos días.

¿Y cuándo vuelve?

Espera, espera un momento. Dice que Noa no está.

Se ha ido al País Vasco y vuelve la semana que viene.

-Déjame el teléfono. -Espera, espera un momento.

Hasta ahora.

-Hola, Jonathan, bonito, soy Valeria.

Oye, mira, una cosita, déjate de bromas.

¿No ha quedado Noa con su abuelo y con su madre en Málaga?

Pues me habré confundido yo, hijo, que tengo la cabeza fatal.

Pero no les digas nada.

Venga, hasta luego. Se te echa mucho de menos.

Cuídate. Adiós.

No lo entiendo. -Ni yo.

-¿Por qué me mienten Jesús y Rosa?

-No sé.

-Papá, no hace falta que te lo lleves todo.

Si te falta cualquier cosa, vengo a por lo que sea.

-Para que te vea Valeria. De eso nada.

(Móvil)

(Móvil)

Del hospital.

-Ya. -¿Sí?

Sí, soy yo, sí.

Sí, pues muchas gracias.

Sí, ahora mismo voy para allá.

-¿Qué pasa?

-La semana pasada, cuando me diagnosticaron cataratas,

me dijeron que también podía tener hipertensión.

-¿Y por qué no dijiste nada? -¿Y eso qué importa ahora?

-Vale, está bien, vamos a calmarnos. ¿Qué te dijeron?

-Pues que las pruebas han confirmado que es hipertensión,

pero provocado por algo del corazón más importante.

Y que... puede ser muy grave.

-Mira este artículo.

"La oscura cara oculta del chef Santos".

-¿Por qué te callaste? -¿De qué vas?

¿Me responsabilizas de no haber ido detrás de ti?

-Olvida lo que has descubierto

y yo me ahorro visitar a Elías y Adela

para decirles que metes cizaña.

(VALERIA) ¿Hasta cuándo vais a aguantar esta mentira?

-He visto a Nicolás besándose con Lupe en la puerta.

No creo, no es propio de Nicolás.

Prometo que cambiaré.

Me esforzaré y recuperaré la frutería para ti, lo juro.

-A ti te lo puedo decir.

La he encontrado intentando robar el dinero de la caja

y la he tenido que despedir.

-Mañana ponen "Teorema" en la filmoteca.

Con que me acompañes, me conformo.

-Estoy en Internet, la red de redes.

Bienvenida al mundo de la soltería.

-No es buena idea.

-¿Qué te parecería trabajar aquí, juntas, en el Ainara?

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Mercado Central - Capítulo 280

03 dic 2020

Elías convence a Rosa para que contrate a Germán como camarero de la cervecería y esto propicia la reconciliación padre-hijo.

Fernando aprieta las tuercas a Daniela, que marca distancias con un desconcertado David. El gerente, que ve su presencia en el mercado como una amenaza para él, termina por despedir a Daniela.

Lorena discute con Rosa porque le ha pedido a Gloria que deje de entrometerse en su relación con Jorge. El chef recibe la visita de un inspector de trabajo al Bar Central, tras la intervención en la sombra de Gloria, y es sancionado. Lorena y Jorge discuten, el chef está agotado de dar muestras de querer salvar su relación y a la mujer no le parece suficiente.

Nicolás tendrá que hacer frente al pago de una indemnización tras su accidente y busca, en vano, el perdón y la ayuda económica de Carmen. Lupe intenta besar a Nicolás, pero él la rechaza.

Valeria descubre que Jesús la mintió: no es posible que vaya a ver a Noa a Málaga porque la chica está haciendo un curso de fotografía en Euskadi. Jesús recibe una preocupante llamada del hospital.

Carla y Lucas trabajan juntos en el encargo de los cupcakes y terminan acostándose.

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