Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 257 - ver ahora
Transcripción completa

(HABLA EN INGLÉS)

Aquí no venimos a juzgar a nadie. Cada uno a lo suyo.

-Qué feo untar a un funcionario.

-Te has pasado, con mis negocios no se juega.

Nos precipitamos con Samuel.

-¿Aceptas? -Venga.

¿Hacemos borrón y cuenta nueva? Muy bien.

Entre Celia y yo no hay nada, ella está feliz con su nuevo chico.

Está saliendo con un hombre. -Pueden rehacer sus vidas.

-Lo pasaremos bien.

-La hemos cagado, Rosa.

-Mírame, escúchame. Estoy contigo y solo serán unos días.

¿Y tú dónde vas así? Al entierro de Ágata, va a ser duro.

Necesitas a alguien que te apoye.

Venga.

Elías.

¿Dónde vais así, de negro?

¿Ha pasado algo? No, nada.

Venimos del entierro de Ágata.

¿Por qué no me avisaste? Te hubiera acompañado.

Ha sido mejor así. ¿Por qué?

Soy su padre.

A tus hermanas les hubiera gustado ir.

Que no, déjalo.

Los De la Cuz debimos estar.

¿Para qué? ¿Para que os humillaran también?

Sí, me han echado de allí a patadas, con insultos.

En el entierro de mi mujer, Emilio, su hermano.

Está convencido de que yo tengo que ver con su muerte.

Hemos llegado al cementerio y nos han gritado que nos fuéramos.

Hasta que haya un culpable,

seré el principal sospechoso para todos.

No debiste enfrentarte a Emilio.

¿Ha pasado algo más?

No. Sí.

Elías se ha negado a irse y la cosa se ha puesto muy fea.

Los amigos de Emilio los han separado.

¿Cómo haces algo así? ¿Y qué querías?

¿Dejo que me insulten?

¡Era el entierro de mi mujer! Entendemos tu enfado.

Pero debiste controlarte.

Tienes que pasar desapercibido. Eso es.

Tienes un juicio pendiente. Efectivamente.

Solo faltaba que piensen que eres violento.

Te lo decimos porque queremos que salgas de esta pesadilla.

No va a acabar nunca.

No digas eso. Es la verdad.

(Móvil)

(Móvil)

Es Trashorras, el abogado.

Dime.

Sí, dime.

¿Cómo?

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

Sí.

Ya, pe...

¿Eso es seguro?

Vale, gracias.

Mierda. ¿Qué pasa?

Emilio me ha denunciado.

¿Por lo del entierro? No.

Por ser el responsable de su muerte.

No solo me enfrento a la Fiscalía.

También a la acusación particular. Estoy de mierda hasta aquí.

Encontraremos una solución. Claro.

Encontrar al asesino.

Si no, ni Dios me libra de la cárcel.

¿Y eso?

-Por defender a María de esos tránsfobos.

-¿Me lo quitas?

-Prométeme que no volverás a meterte en líos.

Esa peña va buscando gresca.

Hay que pasar de ellos. No volverás a jugar a David y Goliat.

Has tenido potra, tienes cuatro rasguños.

Pero podría haber sido peor, eran dos.

No quiero que vuelva a pasar.

-Estoy de acuerdo.

-¿Sí?

-María lo ha pasado muy mal por mí.

-La culpa no fue tuya, sino de esos trogloditas.

-Pero me insistió en que pasase.

-Chica lista. -Te he dado la razón.

Debería haber seguido sus advertencias,

está acostumbrada a estas situaciones.

-Le pasará cada día.

-Su vida no es fácil. -Tampoco lo es la tuya.

-Me llaman "friqui" o "cuatro ojos", lo suyo es más duro.

-Será duro para su pareja.

-Sí, pero estoy dispuesto a lidiar con ello.

-Espera, ¿me estás diciendo que quieres ser su novio?

-Me he dado cuenta de que me importa.

Me hace sentir bien, quiero estar con ella.

-Hay alguien que se está enamorando. -Es tan mono... ¡Te como!

-Como nuestra cita se frustró, podría llevarla a casa.

-Perfecto. Nos decís cuándo vas y los dejamos solitos.

-Quiero que os conozca.

Tú y Samu sois personas a las que aprecio.

Tú todavía no, vas en camino.

-"Tranqui".

Lo que dice Lucas es verdad, más de dos son multitud, créeme.

-Multitud es un número más grande, seremos cinco.

¿Os parece cenar hoy?

-Vale. Me encantará conocer a tu posible nueva novia.

-La voy a llamar ya. ¿Me devuelves los dulces?

-Sí.

Te lo pido por favor, hazme hueco, estoy baldado.

¿A última hora? Muy bien, fenomenal. Gracias.

Y adiós.

He conseguido cita con el fisio a última hora.

-¿Y los antiinflamatorios? -No me hacen nada.

Es como si tuviera una apisonadora en la espalda.

-Me parece muy bien que te vayas al fisio.

Pero no es la solución. -Si me duele la espalda, lo normal...

-Es hablar con tu madre.

No puedes seguir durmiendo en el sofá.

Que quieres recuperar tu cama.

-Solo de pensarlo se me tensa otro músculo más.

-Vamos a ver una cosa.

¿Qué hay de malo en que tu madre duerma donde yo he dormido?

Le cambié el colchón a Noa.

-No está acostumbrada a camas tan pequeñas.

-Y tú sí a sofás pequeños. ¿Te estás viendo?

-No la invité yo. -Lo cortés no quita lo valiente.

-Dejemos las cosas como están, ya nos apañaremos.

-No puedes seguir durmiendo en el sofá.

Te harás una lesión mayor. -Sí.

Pero mejor esperar a que acaben las reformas y se vaya.

-No me lo puedo creer.

Yo la invité a quedarse,

le diré que nos devuelva la habitación.

Y te digo algo.

No lo hago solo por tu espalda:

¿no vamos a tener relaciones sexuales porque está tu madre?

-¿Le vas a decir eso?

-¿Cómo le voy a decir eso? No soy tan burra.

Le voy a decir que estás mal y seguro que lo entiende, ¿no?

-Rosa, tú no la conoces bien.

Si separas blancos de rosados, todo será más ordenado.

-Tienes razón, es ordenado.

-Y lógico. Pero hay menos rosados, para Jorge son de clase B.

-Del vino, me gusta beberlo.

-A mí, clasificarlo.

-Estaría bien saber más del trabajo.

¿Le pedimos a Jorge que nos organice una cata y una clase?

Está hecho.

¡Pero bueno! Ya has vuelto. ¿Qué tal?

Muy bien. Mejor viendo que os lleváis bien.

Pensé que esta relación fracasaría. Yo también.

Pero un amigo... -Lucas.

García Ceballos. -Eso.

Son los apellidos, ¿no? Serán esos.

Nos dio una charla sobre el trabajo en equipo.

Y nos convenció de que un buen equipo se hace juntando virtudes.

Como en el fútbol.

Enhorabuena por la goleada.

Estoy muy orgulloso de los dos.

A trabajar.

Hay que hacer un pedido y chequear el "stock".

¿Subes al bar y preparo esto? Perfecto.

Tira.

Hey, hey. ¿Qué ha pasado?

Insultaron a María y la defendí.

No me digas que fue una tontería, ya me lo dijo Carla.

Vale, me lo ahorro y te digo si lo sabe tu madre.

No se lo he dicho, pero ella tampoco me cuenta nada.

Siendo hijo de Sofía Olmos, he aprendido tres cosas importantes

para no tener problemas con ella:

no contrariarla, no contrariarla y no contrariarla.

-Yo no soy hija de Sofía Olmos, hay cosas que yo no voy a tolerar.

-Muy bien, llega el momento.

¿Te lo dije o no? -Sí.

Me lo dijiste. Sí. -No era buena idea meterla en casa.

¿Y tú me escuchaste? No.

Hemos atravesado la línea roja, mejor aguantar.

-No me pongas nerviosa, ¿tú te crees que eso es un argumento?

Voy a hablar con tu madre.

-Es mejor esperar a que se vaya, es mejor... ¿Qué tal?

¿Cómo estás? -Muy bien.

Vengo de visitar vuestro barrio.

Querida.

Te he dejado tu ropa en el sofá.

-¿Mi ropa? -Sí, necesitaba hueco en el armario.

No te importa, ¿no?

Una lista de cosas que hay que comprar.

He echado un ojo al frigorífico y daba lástima.

Toma.

No me mires así.

Con esto, será suficiente, pero, si necesitáis más,

me pedís, que a mí no me gusta vivir de gorra.

Voy a seguir visitando

este barrio tan... humilde, esa es la palabra.

-No me lo puedo creer.

Tu madre es...

-Tremenda, esa es la palabra.

Siento que te enteraras así, tu madre esperaba para contártelo.

Las cosas tan importantes se comunican.

Buscaba la mejor manera de hacerlo.

Eso dijo también María.

Pues será cuestión de hacerle caso a María.

Afloja con tu madre.

No entiendo que meta a un hombre en nuestras vidas.

No sé cómo se llama, cómo es, si tiene antecedentes.

Respeta que tenga relaciones. Ya.

Tú las tienes.

Los cambios no son fáciles.

Pero es mejor si ponemos de nuestra parte.

Deja que fluya.

Mira con Nicolás.

No querías verlo y hacéis buen equipo.

Puede que tengas razón. No me echarás del puesto, ¿no?

Pretendo entrar en tu top 10.

El puesto es tuyo.

Contraté a Nicolás porque perdió su puesto.

Tú votaste a favor de externalizar.

¿Cómo sabes eso? Un comerciante vio tu voto.

Me equivoqué, no sabía que despedirían a Nicolás y a Samu.

-Volvía por el mandil, pero no lo necesito.

No necesito tu caridad y menos trabajar para un traidor.

No te he traicionado, no sabía que las cosas pasarían así.

Soy tu amigo.

-No parece que lo seas más. ¡No sabía que los iban a despedir!

No me expliques nada.

Es más rentable externalizarlo que mantenerlo en nómina.

Ya.

(CARMEN) "Claro".

Por eso compraba carne como si no hubiera un mañana.

-No me esperaba eso de Jorge. -Menudo miserable.

¡Te contrató para quitarse la culpa! -Menudo chasco me he llevado.

-Sí. -La gente no es lo que parece.

-Mucha elegancia y palabra bonita, lo que quieras, pero es un mal bicho.

-Pues voy a echar de menos el bar, estaba hecho para mí.

-No puedes seguir trabajando ahí, tú tienes tu orgullo.

-Ya, pero el orgullo no da de comer. -Bueno.

-Y estamos tan pelados de dinero...

-Aguantaremos del puesto. Tú, busca trabajo.

-Ya, Carmen, pero ¿sabes qué?

No va a ser fácil, a mi edad y con la que está cayendo...

-No digas tonterías y arriba el ánimo.

-Ya. Fíjate con el supermercado. -¡Buah!

-A ver si tengo suerte y me readmiten como a Samuel.

-Tú no te hundas.

No dejaré que ningún Jorge, Fernando o Gloria se rían de nosotros.

Le demostraremos al mundo de qué somos capaces los Pacheco.

¡Tira! ¡Venga!

Me han llamado los del montacargas. A partir de mañana se puede usar.

-Qué alegría.

-El Ayuntamiento tiene los documentos.

Me he puesto con las fotos del Mercado.

Y termino.

-Muy originales. -Sí.

Mi madre se las encargó a Noa, la hija de Rosa.

-Parecen muy divertidas.

Descansa, llevas toda la tarde en el ordenador.

-Qué va, estoy bien.

Quiero sacar trabajo.

No quiero que os arrepintáis de contratarme.

-De eso estoy seguro.

(Llaman)

-¿Sí?

¿Puedo? -Pasa.

Os robaré muy poco tiempo, iré al grano.

(DUDA)

Le he dado vueltas.

Estoy convencido de que el que hizo la pintada

es el mismo que me quiere responsabilizar

la muerte de Ágata.

Y quien escondió el trofeo en Sepúlveda.

O algún payaso que te tenía ganas, no le des vueltas.

¿Has revisado las cámaras?

¿Qué pasa?

¿Otra vez se han borrado? No.

Pero les metió espray a las cámaras y no se ve nada.

-En las imágenes solo se veía una mano pintando la cámara.

¿Y has revisado las otras? Sí.

No había nada.

Era lo único que tenía para tirar del hilo.

Bueno, seguiremos buscando.

Gracias. De nada.

-Lo siento. Venga.

¡Carmen!

¡Carmen!

-¿Qué?

-¿Cómo te va con...?

-Déjate de saluditos, estoy harta de gente falsa.

Lo que tengas que decir, pide.

-¿Por qué crees que quiero algo?

-Has hecho que Fernando readmita a Samu.

Tú, que no das puntada sin hilo, te lo cobrarás.

Venga, ¿qué quieres?

-Me duele que pienses eso de mí. -Pobrecita.

-Reconozco que tenemos nuestras diferencias,

pero me gustaría arreglarlas.

Acabo de llegar al Mercado.

Decidí sustituirte en la Asociación para ayudar a los comerciantes.

-Sí.

-Y porque así te liberaba y contaría con tu apoyo y amistad.

-Lo has bordado. -Lo sé.

Pero, desde que nos conocimos, tuvimos "feeling".

Teníamos y tenemos muchas cosas en común.

Las dos somos mujeres fuertes, luchadoras,

grandes empresarias, trabajadoras.

Somos casi almas gemelas.

¿O no?

-Sí, cuando tú llegaste, yo tuve "feeling" también, sí.

Y te agradecí que te quedaras con la presidencia.

Pero echaste a mi familia y me dejaste tirada como un colillo.

-No sé, igual tomé una decisión precipitada.

-Ah, ¿sí? -Sí.

Y tú tenías razón.

Es importante la sinergia entre negocios.

Ahora no puedo dejar tirados a Los Lechales,

pero no tengo exclusividad con ellos.

Pobre Elías, vaya papelón.

Mi madre cree que se le fue la pinza, pero yo no lo veo capaz de matar.

-Ni yo. No lo conozco mucho, pero no creo que sea un mal tipo.

-Te digo yo que no. Lo conozco desde que era un enano.

Mira.

Mira qué chula esta foto en la que salen Elías y Adela.

Hacían buena pareja, ¿no?

Pero, como dice mi madre, a Elías le pierden las faldas.

En eso es un "faker".

La dejó hecha polvo.

-Esta foto es de cuando aún estaban casados, ¿no?

-No, qué va, divorciados.

Se llevaban a matar, pero con el roce...

Han vuelto a tener buen rollo.

Mi madre piensa que hubo segunda parte,

vamos, que se han pegado algún homenaje que otro.

Pero conociendo su imaginación...

Ahora me voy a coger el descanso que me has dicho.

Y cojo un café. ¿Quieres?

-¿Eh? No. -Café.

¿No? -No, gracias.

"Hola. Tardo menos en mandarte un audio que en escribirte".

"¿Recuerdas que íbamos a repetir nuestra cita?".

"Espero que sí, he reservado mesa en el Ainara a las 21:30".

"Te espero allí, ¿vale?".

No sé, Carmen.

¿Quién me dice que no puedo cambiar de proveedor?

-Tú sabrás.

-Quiero tener el mejor producto.

Me gustaría comprarte la carne para el puesto de pokes.

-No sé si creerte.

-Por favor, es mi manera de fumar la pipa de la paz.

-Me tendré que arriesgar, pero lo necesitaría por escrito.

No me fío.

-Pues, vale, lo firmamos.

Pero necesito un favor.

-Cómo sabía que te la ibas a cobrar. ¿Qué quieres?

-También es por tu propio interés.

Llama a tu amiga del Ayuntamiento y que no ponga trabas con la reforma.

Sabes de lo que hablo, ¿no?

Cuanto antes abra, antes empezamos a ganar dinero.

-Ya estoy llamando.

-Ahora, sí.

Ahora sí que tenemos un acuerdo.

Sí.

No, todo bien.

Vale, tienes cosas que hacer.

Gracias por llamar, o, como decís allí, "obrigado".

Sí, estoy bien, no te preocupes. Tú también, ¿no?

Cuídate, hijo. Un beso.

Germán.

Sí.

No hablabas con él desde... Desde que me robó.

Es un acercamiento, ¿no?

Un acercamiento un poco frío, pero bueno.

No me perdona lo de Javier.

Ya. ¿Y tú le has perdonado que comprara el hotel con tu pasta?

(Timbre)

Espera, si es Jorge, que no estoy. Que sí, que sí.

¿Puedo pasar? Ya está dentro. ¿No trae una orden?

Lo que encontramos junto al cuerpo: bolso, cartera, llaves.

¿Y el móvil? Nunca lo encontramos.

Su asesino lo apagaría y lo tiraría

para que no localizáramos el cuerpo con la señal de GPS del teléfono.

No sé para qué le explico cómo funciona un GPS, lo sabe.

¿A qué viene eso? A nada.

Me sorprende que el juez se tragara lo del "smartwatch", es manipulable.

Inspectora, lo examinó un perito judicial.

¿Cómo lo manipulo?

Estaba en el calabozo. Vamos.

Su familia está volcada.

Su exmujer casi comete perjurio por darle una coartada.

Pudo ser uno de ellos.

Sigue pensando que soy culpable. Es una opinión generalizada.

Me baso en las pruebas y son muy claras.

No creo que quisiera matarla.

Se puso nervioso y la golpeó.

En todo crimen,

el culpable tiene un motivo, un medio y una oportunidad.

El motivo: estaba furioso con Ágata por engañarle con su embarazo.

Un medio: el trofeo estaba en el despacho.

Y una oportunidad: era de noche y no había nadie.

Su pasado tampoco le avala.

La policía no es tonta.

Bravo por sus deducciones, pero hay un detalle que se le pasa.

¿Por qué no hay huellas mías en el arma ni en el tique?

Las borró. Claro.

No se deshizo bien de ellas.

O las dejó adrede de un modo evidente para desconcertarnos.

Es capaz de enrevesarlo todo para que yo sea culpable.

Impresionante.

No se preocupe, le demostraré que soy inocente.

Y cambiará su opinión sobre mí.

¿Algo más? ¿No?

Si no le importa...

Hola, buenos días. -Buenos días.

¿Unos filetitos de lomo? -No, hoy quiero esto.

-A ver.

No vas a escatimar en nada.

-Tengo una invitada en casa.

-De nivel, es un pastón.

-La madre de Alberto.

-¿Perdona?

¿Sofía Olmos viviendo en tu casa? Qué lujo, ¿no?

-Sí, mira, todo un lujazo.

-¿Le das chuletones a esa señora?

-La lista la ha hecho ella, la gran Sofía Olmos.

Yo qué sé. -No me digas.

Pensaba que, con ese tipazo, se alimentaba de lechuga y zanahoria.

A mí me viene fenomenal que le vaya la carnaza.

Ahora que lo pienso.

¿Le podías pedir que me hiciera un favorcillo?

-Viniendo de ti, miedo me da. -Qué siesa.

Es una tontería. Que se haga una foto conmigo aquí.

-¿Para qué?

-Qué poco mundo tienes.

¿No has visto los asadores que ponen fotos con famosos?

Cuando va otra gente, dicen:

"Si este come aquí, es bueno". -Ya.

-Es lo que quiero para mi negocio. ¿Sabes el caché que me dará esa foto?

-Bueno, no sé, ya lo pensaré. Me voy al "delicatessen".

Luego me paso por el pedido y te pago.

-Sí, pero piénsalo.

-Sí, me lo voy a pensar. -Gracias.

-Pero, don Jesús, buenas tardes, ¿no? -Ay, no te había visto.

-¿Todo bien? -Sí, pensando en tu hermano.

Por cierto, he hablado con Alberto y me ha dicho

que tenéis en casa a Sofía.

Qué honor, ¿no? -Sí.

Todo un honor.

-(DUDA) Recuerda que hablamos de hacer una cena para conocernos.

Soy un gran admirador suyo.

-¿No sabes que es mejor no conocer a los que admiras?

-La conozco mejor que nadie.

-Te queda muchísimo por conocer.

-¿Recuerdas "La Imprudente"? -Venga, por favor.

-Sí, mira, en el número de febrero del 89,

salió en la portada la Olmos.

Una pieza de colección. Qué manera de posar.

-Tú sí que eres un pieza.

Cuando la conozcas, verás que es mejor en las fotos.

-¿Cómo hablas así?

-Porque me tiene harta, papá. Se ha apoderado de mi casa.

Ya no tengo dormitorio, ni armario, ni cama, nada.

¿Sabes qué pasa? No vivo con Alberto, vivo con Lito.

¡Con Lito! Me hace hasta las...

Las listas de la compra.

-¿Y qué piensa de esto Lito?

-Dice que la dejemos en paz hasta que se vaya.

Pero le da miedo enfrentarse a ella.

-La conoce mejor que nadie. -Será una grandísima

dama del teatro, no digo que no, pero tiene un morro, por Dios.

Si no habla él con ella, lo haré yo.

-Deja que se apañen. -Sí, claro.

¿Y que me mangonee en mi casa? No. -Yo te entiendo, hija.

Pero es mejor no meterse entre padres e hijos.

Tú te quedas en medio y te llevas la peor parte.

-La culpa es mía, la invité yo.

-No se va a quedar toda la vida ahí. -No, por Dios.

Hasta que acabe la obra de su casa.

-Pues eso.

Si concertamos esa cena,

¿podría firmarme la revista?

La tengo todavía.

-¡Es que no me lo puedo creer!

(Ruido)

¡Qué susto me has dado! Perdona, no te había oído.

Pensaba que no quedaba nadie más. Lo siento.

¿Qué tal por Barcelona? ¿La presentación?

Bien. Bien, bien.

Se me ha hecho un poco tarde.

Ya no son horas de estar aquí, deberías estar con Lorena.

¿Ha pasado algo?

Perdona, soy muy bocas, no te quiero molestar, me...

No, no molestas, es que...

No sé muy bien qué responderte.

¿Y eso?

A ver, estoy... estaba muy bien con Lorena.

Y han aparecido fantasmas del pasado.

¿Y no puedes hacer que desaparezcan?

Pues no lo sé.

Renunciar a la amistad de una amiga.

Ah, ya, que son celos, ¿no?

No me pegan de Lorena, parece segura.

Y lo es, no es celosa.

Yo he hecho algo para que sintiera celos.

No me pega que le pongas los cuernos.

No, yo nunca he engañado a Lorena.

Hace un tiempo estuve chateando con una amiga,

no sabía que era ella.

El fantasma.

El fantasma.

La cosa se alargó y... No te quiero agobiar con detalles.

El caso es que hice algo y Lorena se sintió traicionada.

Vale, ya lo pillo.

Lorena no perdona esa traición ni tolera a esa amiga.

¿No?

Pues siento decirte que tiene difícil solución.

Déjame argumentarte por qué.

Lorena necesita una explicación.

Para poder superarlo y olvidarlo.

Pero no puedes dársela.

Muchas veces hay cosas dentro de nosotros

que no sabemos que están

y no sabemos por qué hacemos determinadas cosas.

Sin esa explicación,

no superará sus miedos ni inseguridades.

Y aparecerán cada vez que esa persona aparezca.

Lo único que veo es romper esa relación.

¿Y si rompes y el problema sigue?

Si entras a ese juego, ¿a qué más renunciarás para que

no se sienta insegura?

Jorge, no te quería agobiar, todo lo contrario.

Espero haberte ayudado a clarificar algo.

Sí, todo bien.

Me voy, me queda mucho trabajo en el Ainara.

Que descanses. Gracias, igualmente.

(Timbre)

(Timbre)

Hola. -¿Eres María?

-Sí. -Pasa.

Pilla lo que quieras. -Gracias.

-David se está arreglando, has llegado antes.

-Lo siento. -"Tranqui".

Lo digo por él, es puntualidad británica.

Siento mucho lo de los idiotas esos.

-Ya estoy acostumbrada, pero David sí que lo pasó mal.

-Ya. -Pero ya lo he olvidado.

-Es lo que debes hacer.

¿Y ya te ha hablado de nosotros? -Pues no.

Cada vez que quedamos, ocurre algo y no hablamos de eso.

-Es la casa de su madre.

Y nosotros le queremos mucho, pero no porque sea el jefe.

Es muy buen tío. -Sí, la verdad.

Superespecial.

Tiene un coco alucinante y una forma especial de verlo todo.

-A veces quieres tirarte de los pelos o tirarle de los pelos a él.

-Sí, pero es supermono.

Me encantaría tenerle siempre cerca.

Es un amigo genial.

-Bueno. -A ver.

¡Ha llegado lo bueno! -Material importante.

Es como si fuera un carrito de supermercado.

-Claro. -Sin el euro.

-Pero podías haber cogido una bolsa, listo.

-Le dais una impresión de mierda a nuestra invitada: Samu y Lucas.

-"Holi". -Buenas.

-Coloco esto.

-"Permi". -A ver.

-Hola, has llegado superpuntual. -Bueno.

Acaba de entrar.

-¿Qué tal?

¿Te duele? -No, solo cuando apoyo los brazos.

-Tengo hambre, traed las cosas aquí. -Venga, tío.

Vamos. -Venga.

-David.

He hablado con María.

-Es supermaja, ¿verdad? -Sí, majísima, pero...

-¿Pero?

-Es demasiado puntual, ha llegado unos minutos antes.

-Se lo podemos perdonar por una vez. -Ya.

(Timbre)

Me alegro de verte. Más me alegro yo de verte.

¿Puedo ver a Lorena? No, no puedes.

No quiere verte ni en pintura.

Lleva toda la tarde en su habitación.

Pasa, a los dos nos vendrá bien una copa.

Quítate eso.

¿Cómo estás? Ha debido de ser duro.

Sí, ha sido muy duro.

Bueno, y esto no ha terminado todavía.

Jorge.

¿A qué juegas viendo a Celia?

No estoy jugando a nada.

Fue un malentendido.

Estoy enamorado de Lorena.

Solo me importan ella y nuestro hijo.

Espera aquí...

¿Qué haces aquí? ¿Y por qué me dices que es Adela?

Siéntate y habla con él.

¿Para qué te metes?

¿Que para qué me meto? Para solucionar esta tontería.

Soy tu hermano mayor y veo que puedes hablar

con la persona que quieres y no lo haces.

Déjate de orgullos.

Te sientas en el sofá y resuelves el problema.

Porque ese tío te quiere.

Y tú también lo quieres a él.

Es el padre de tu hijo.

Deja de mirarte.

Mira lo que tienes alrededor. ¿Tú sabes lo que yo daría por esto?

Déjanos solos, liante.

Me debes una.

Yo no soy celosa.

Y odio sentirme así.

Entre Celia y yo no ha pasado nada.

Nos quedamos incomunicados, no pude llamarte antes.

Ya lo sé, te creo.

Estoy enfadada conmigo por actuar así.

No me gusta lo que veo cuando me miro, tengo miedos.

Y no me los genera Celia.

Si tú quisieras estar con Celia, estarías con ella.

Me los generas tú.

Tu manera de gestionar estas cosas. Lo siento.

Lo siento.

Me pasaré el resto de mi vida haciendo desaparecer esos miedos.

No tengas dudas de lo que siento por ti.

Lorena.

Eres la mujer de mi vida y quiero estar contigo siempre.

Sé que no tengo derecho a pedirte nada.

Pero confía en mí.

No soporto la idea de perderte.

Yo tampoco.

Querida, igual no me he explicado bien.

Te dejé bolsas para meter tus trapos en otro armario.

Con mis vestidos, está todo apretujado.

-Lo he entendido perfectamente, pero esos "trapos" son mi ropa.

Y su sitio es ese armario.

Pero hay espacio para meter tus vestidos.

-Lo he hecho para que no estuvieras entrando y saliendo del cuarto.

-Pero, para mí,

no es ninguna molestia, ¿y para ti?

-No, para mí, tampoco. Bueno, hacemos lo que tú quieras.

¿Has comprado lo de mi lista?

Tengo más hambre que un perro.

¿Nos cenamos los chuletones?

-Es un poco pesado.

-Tengo un estómago a prueba de bombas.

Mi chuletón, vuelta y vuelta.

-Deberíamos esperar a Alberto.

-Claro, sí, Alberto. -Sí.

-¿Dónde ha ido?

-Ha ido al "fisio", se ha hecho daño en la espalda.

-Normal, todo el día cargando cajas...

Por dedicarse a la hostelería.

Entre tú y yo, mi Lito tiene muchas virtudes.

Pero es un poco flojo.

-Se llama Alberto y se ha hecho daño en la espalda

por dormir en el sofá para que durmieras en el dormitorio.

-¿Por qué no me lo dice? -No sé. Igual teme tu reacción.

-¿Cómo va a tener miedo de su madre? -No sé, tú sabrás qué le has hecho.

-Le falta personalidad, cualquier cosa le da miedo.

Nunca ha tolerado bien el conflicto.

-¿Insinúas que es un cobarde?

Vamos a dejar las cosas claras.

Será tu hijo, pero es mi pareja.

Y no te permito que ni tú ni nadie le insulte en mi casa.

Vamos, faltaría más.

Si quieres un chuletón, ya sabes dónde está la cocina.

Va a venir mal de la espalda.

Duermes en la habitación de Noa, vamos a recuperar nuestro dormitorio.

Elías, he hecho una tortilla que está para chuparse los dedos.

¿Te vienes a cenar?

No, gracias. -Hombre.

También vienen Jorge y Lorena. No, gracias, no tengo hambre.

Pareces hipnotizado con esas llaves.

Son... son de Ágata.

Me las ha traído la inspectora con sus cosas.

La cosa es...

Reconozco las llaves, la de casa, la del portal...

Y esta azul me suena, pero no sé muy bien de qué es.

-Hombre, es la llave del trastero de abajo.

No le di ninguna copia.

Yo sí.

Le conté que compartíamos trastero y me la pidió.

¿Para qué quería ella esto si allí no guardaba nada?

Que yo sepa. Hay tanto que no sé de ella.

Hacía semanas que no se pasaba por la residencia.

-¿Y por qué quería contratar a Lucas?

Quería un ayudante para ir a ver a su madre.

¿O me lo invento?

No, eso fue lo que nos dijo.

-Entonces ¿dónde iba?

Pues no lo sé.

Pero puede que esta llave tenga la respuesta.

¿Dónde vas?

Al trastero, a ver qué escondía Ágata allí.

-Espera, te acompaño.

-Os recomiendo un tiradito de corvina con mango y manzana.

Es riquísimo, pero aquí lo hacemos de 12.

Bueno. ¿Tomareis vino?

No, agua.

¿Sin gas? Sí.

Invito a los postres.

Muchas gracias.

-Es un detalle. -Sé que en este mercado

somos como una gran familia y hay que tratarla bien.

Disfrutad. Gracias.

-Oye, tú puedes beber lo que quieras, no me importa.

Tenía un amigo que decía que el agua atraía desgracias.

No era alcohólico como yo.

Ya te dije que contigo no bebería.

No me cuesta trabajo, no he sido nunca de beber.

Gracias.

No me las des.

¿Qué tal con Samu? Se ha reincorporado.

Trabaja muy bien. Ya te lo dije.

Me alegra que estés contento.

En el Mercado, cuidamos los unos de los otros.

La gran familia.

Hoy he estado viendo el álbum familiar.

Samuel me ha enseñado las fotos para la web.

¿Las que hizo mi sobrina Noa? Técnicamente ya no es mi sobrina.

Sí que es mi sobrina.

Fueron muchos años. Pues sí.

Los De la Cruz son familia por partida doble.

Por los años que estuve con Elías, soy parte del negocio,

y nos vemos todos los días.

¿He dicho algo que te ha sentado mal?

No, no.

Pero tengo la sensación de que, cada vez que quedamos,

la sombra de los De la Cruz y de Elías

está por aquí. ¿Otra vez con eso?

Pensaba que había quedado claro.

Sí, pero es que...

He oído cosas.

¿Cosas?

¿Qué cosas?

Mentiste a la inspectora para que Elías tuviera una coartada.

Pero...

Es que he oído rumores de que, después de separaros, os acostasteis.

No me cuentes nada si no quieres.

Pero yo he sido muy honesto contigo contándote lo del alcohol.

Y me gustaría que en este tema tú también fueras honesta conmigo.

Pues sí, después de separarnos, nos acostamos alguna vez.

Te expliqué que la cosa con Miqui... No sigas.

Lo único que me importa es que eso se terminó

y no hay riesgo de una recaída.

No va a volver a pasar.

Además, cuando "recaí" con Elías, yo no estaba con nadie.

Perdona, quiero que entiendas mis recelos.

Ya sabes, donde hubo fuego... Aquí no quedan brasas ni rescoldos.

No sé quién te piensas que soy.

Siento hablarte así, pero dijimos que seríamos sinceros.

Y... y tengo miedo de que me hagas daño.

Entiendo tus dudas.

Pero estoy aquí porque me apetece que nos conozcamos y...

Y apostar por nosotros.

Pues entonces me gustaría sentir que de verdad quieres conocerme.

Hasta ahora, con lo que ha pasado, no lo he sentido.

¿Es lo que guardaba Ágata?

-Ya le dije que no encontraría nada, la policía registró el trastero.

-No sé por qué lo guardaba allí con los armarios que hay en casa.

Eso digo yo.

Cuando Germán se fue, usaba su habitación como vestidor.

En esta maleta tiene que haber algo más.

Algo que esconde. -¿Por qué guardaría algo ahí?

Porque conozco a mi mujer, o eso creía.

Escondía cosas en los bolsillos ocultos de los bolsos.

¿Dónde escondió los anticonceptivos? -¿Esa cremallera?

¿Cuál? Esa.

-¿De dónde sacó tanto dinero?

Pues no lo sé.

Pero...

Este dibujo está relacionado con su origen.

(SAMU) "Teníais hambre". (MARÍA) "Sí".

-Madre mía. -Voy a buscar unas copas y lavarlas.

Me voy a pasar al vino. -Ya era hora, no te has movido.

-Qué hijo de... (SAMU) Bueno. Tú eres de Madrid.

(MARÍA) Sí. Pero de Jerez. (SAMU) El deje es del sur. De Jerez.

(MARÍA) Sí. No se me nota. (CARLA) No se le nota.

(SAMU) No se lo notarás tú. (CARLA) No te rayes. Bien.

(MARÍA) ¿Bien? (SAMU) ¿Y cómo es mal?

(RISAS)

(TODOS) ¡Asesino! ¡Asesino!

-¡Es que lo tuyo no tiene nombre! Sí.

¡Miserable!

Quieren que sea un crimen machista.

Podrán pedir medidas preventivas y un aumento de la pena.

No mover un dedo hasta que se vaya. -¿Y eso cuándo va a ser?

-Dile a Elías que no se deje ver por aquí.

-No puedo hacerlo. -¿Por qué no?

-David quiere declararse.

-No me lo esperaba.

-Habrá más, cada semana.

Si Alberto sigue pensando que las obras de casa continúan.

-Le pedí que demostrara que apostaba por nuestra relación.

¿Y qué ha hecho? Nada.

-Investiga a Lorena de la Cruz.

(TODOS) ¡Asesino! ¿De dónde has sacado esto?

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Mercado central - Capítulo 257

26 oct 2020

Elías descubre que Ágata escondía dentro de una maleta un sobre lleno de dinero con un extraño membrete. El mismo que Lucas lleva dibujado en su antebrazo.
Adela confiesa a Fernando que volvió a estar con Elías después de separarse.
Nicolás descubre que Jorge votó a favor de la externalización mientras Carmen firma una tregua con Gloria y se convierte en proveedora del puesto de pokes.
Rosa, impotente, ve cómo Sofía se adueña de su casa sin que Alberto le ponga freno. Aunque Jesús le pide paciencia, Rosa termina estallando frente a Sofía.
Gloria malmete con Jorge para que se cuestione su relación, pero gracias a Elías, Jorge termina reconciliándose con Lorena.
David confiesa a Carla que está empezando a sentir cosas por María, aunque la chica sólo le ve como un amigo.

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Añadir comentario ↓

  1. Ángeles Sola Fernández

    No se puede ver mercado central desde capítulo 258. Tampoco acacias 38 ni servir y proteger.

    13 nov 2020
  2. Maria

    Lo mismo pienso, estoy por engancharme a la serie de otro canal

    05 nov 2020
  3. Charo

    Nos cortan la serie para poner la vuelta ciclista, ya la podían poner en la 2

    28 oct 2020