Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 254 - ver ahora
Transcripción completa

(JESÚS) El problema es que Elías no tiene ninguna coartada,

y así, las cosas son mucho más difíciles

-No tiene sentido la presentación sin ti.

Ya, pero no estoy para entrevistas ni presentaciones ni nada.

Lo que te preocupa son mis razones. No estoy enamorada de Elías.

-¿Hacemos borrón y cuenta nueva? Tengamos una cita.

-Que sepas que no te lo voy a poner fácil.

Así que si quieres una cita conmigo, cúrratelo.

-¿No te han cogido o qué? -Por viejo, Carmen.

me lo han dicho a la cara. Me alegro, fíjate.

-¿Perdona? Así te puedo contratar para el bar.

Saldrás de aquí, te lo aseguro. No vas a ir a la cárcel.

Si no es por ti, no aguantaría esto.

-He hablado con los de la ONG y me han dicho...

que para salir de ahí, tienes que llevar solamente lo puesto

para no levantar sospechas.

¿Que vaya a Barcelona? Ni loco.

Quiero que vayas a esa presentación

y quiero que el libro de Celia sea récord de ventas.

Pasamos la noche juntos, ya sabe. (FERNANDO) ¿Cómo?

Elías no pudo matar a Ágata ni esconder ese trofeo en Sepúlveda.

-Legalmente tengo 48 horas para retener a Elías

y no las voy a desperdiciar.

Le doy esta noche para que se lo piense.

Y espero que esté segura de lo que acaba de hacer.

(Puerta metálica cerrándose)

¡Fernando!

Fernando.

-Hola. Hola.

Te he llamado un montón de veces.

Tenemos una conversación pendiente.

No me apetecía hablar contigo y menos de este tema.

Necesito analizarlo todo.

Ya, ya lo suponía, pero quiero explicártelo.

No hace falta. Está todo muy claro. Es que no lo está.

Y no quiero... No te molestes, pero...

ya hablaremos, pero no es el momento.

No, sí que es el momento.

Lo siento, pero tienes que escucharme.

¿Para qué? ¿Para volver a escuchar mil veces

que tu relación con Elías terminó? No.

Tengo algo importante que decirte. Si no, no me quedaré tranquila.

Solo que... este no es el mejor lugar.

Dime lo que quieras rápido, que tengo cosas que hacer.

Es mentira.

Todo lo que le expliqué a la inspectora anoche es mentira.

Yo no subí a darle ningún pendiente a Elías

ni pasé la noche con él, nada.

¿Has mentido a la Policía? ¿Por qué?

Porque fui a ver a Elías al calabozo

y le vi muy mal, está hundido.

Y le conozco. Sé que él no ha matado a Ágata. ¡Es inocente!

¿Y le dices a la Policía que has estado con él?

Pues sí, no se me ocurrió otra cosa para librarlo de la cárcel.

¿Y cómo sé que no me estás mintiendo ahora a mí?

Es que no puedes saberlo, no te lo puedo demostrar.

Tienes que creerme.

Elías necesitaba una coartada y yo se la he dado.

Pero no hay más.

Pero no pensaba que te ibas a enterar.

Apareciste de imprevisto cuando hablaba con la inspectora.

No quería hacerte daño.

Pues me lo has hecho. Lo sé.

Por eso llevo llamándote toda la noche y mandándote mensajes.

Quería explicarte que es mentira; no tengo nada con Elías.

Adela, ¿sabes lo que has hecho?

Has dado falso testimonio.

Estás protegiendo a un sospechoso de ir a la cárcel.

Es un delito grave. También puedes ir a la cárcel.

Ya lo sé. Pero tengo que ayudarle.

No puedo dejar que pague por lo que no hizo.

¿Tú cómo estás tan segura?

Fernando, porque le conozco mejor que nadie.

Sé de lo que es capaz.

Y también sé cuándo miente. Créeme, me ha mentido durante años.

Pues si tanto lo conoces,

¿por qué temes que actúe la justicia?

Que investiguen y demuestren su inocencia.

Pero alguien está dispuesto a incriminarlo a toda costa.

¿Alguien dispuesto a incriminarlo? Sí.

¿Quién? Pues ¿quién va a ser?

Quien haya matado a Ágata.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

Quería contártelo porque... no quería que pensaras

que juego sucio contigo.

Yo no tengo nada con Elías, de verdad.

Y apuesto por nuestra relación.

-¿Qué relación? Esto no tiene futuro.

Además, ¿te das cuenta de que Elías siempre se interpone entre nosotros?

Y ahora le mientes a la Policía. ¿Qué tiene que ver?

Lo que yo les diga es cosa mía.

No, te equivocas.

Cuando hablabas con Millán, aprovechaste que yo estaba allí

para darle credibilidad a tu coartada.

¿Cómo puedes decir eso, Fernando? ¡Fue una casualidad!

No sabía que ibas a venir, ni siquiera habíamos quedado.

Pensaba ir a comisaría a hablar con ella,

pero se plantó aquí. Y no te importó lo que yo sintiera.

¿Y qué iba a hacer? No podía dar marcha atrás.

Estaba acorralada. Y ahora también estoy yo acorralado.

Me has hecho cómplice de algo...

Mira, Adela,

esto solo da credibilidad a lo que yo sospechaba,

que sigues enganchada a él.

Fernando, no es así. ¿Qué debo hacer para demostrártelo?

Confesar que has mentido.

No, no puedo hacer eso.

Sí, sí que puedes.

Y no solo por nosotros sino, por ti.

Para no cometer un delito y por esa justicia que tanto te importa.

No voy a hacerlo.

Te lo he dicho porque pensaba que debías saberlo.

Espero que tú no cuentes nada.

No, yo no voy a hablar con nadie.

Pero si me vuelven a preguntar, no voy a mentir.

No puedo hacerlo.

-¡Venga, nene, espabila!

El de la mesa 2 lleva 15 minutos para un café.

-Un buen café lleva su tiempo, según el punto de molido.

-Déjate de rollos, que es darle un botón en la máquina.

(NICOLÁS) Aquí.

Muchas gracias.

¡Y bote!

-Esto es el bar de un chef con una estrella

y no es apropiado gritar cuando dejan propina.

-Te equivocas, chaval.

La gente del mercado no quiere cursilerías.

Quiere un trato cercano, de amigos, y no alguien estirado.

-¿Crees que soy estirado? -Yo digo...

¡Chicos! ¿Va todo bien? ¿Ha pasado algo?

Nada, no pasa nada, Jorge.

Tú vete tranquilo, que ya me quedo yo al cargo del fuerte.

-Hola, Alicia. Perdona que te moleste.

Es que como no sé nada de ti desde que te hice la propuesta...

Verás, no quiero presionarte, pero...

sí quiero que recuerdes

que si te decides, todo está preparado.

Yo voy a estar aquí, en el mercado, toda la mañana, si quieres.

Bueno, si oyes el mensaje, llámame por favor.

Hasta luego.

-Hija, qué mala cara tienes. ¿Has dormido mal o qué?

-Bueno...

-Parece que a las dos familias nos ha mirado un tuerto.

-Ya... -Bueno, con perdón para los tuertos,

bastante tienen con lo suyo.

Es una frase hecha. -Una frase hecha.

-Lo que quiero decir es que lo de tu hermano se va a arreglar.

Como lo de Samuel y Nicolás. Pintaba mal la cosa y al final...

(Móvil)

-Perdona, lo tengo que coger.

Hola, papá. Dime.

¿Ahora mismo?

Pero ¿Elías está bien?

Vale, tranquilo que ahora voy. Tranquilo.

Mi padre, que vaya a la frutería.

¿Te puedes quedar cuidándome el puesto?

Es un momento, ¿de acuerdo? Ir y venir.

-Claro. ¿Te ha dicho de qué quiere hablarte?

-De Elías, pero no me ha dicho más. Muchísimas gracias.

-Cuanto antes vayas, antes vuelves.

-Por cierto, una cosa.

Quizá venga una mujer con su bebé, ella se llama Alicia.

Es muy importante que le digas que estoy en la frutería.

-Claro. -Muy importante.

-Vale. -Gracias.

-No sé si Nicolás es el más adecuado para...

David, David. Tienes que darle una oportunidad.

Me tengo que marchar ya. -¿Tienes alguna duda?

(DAVID) Todo claro.

Vale. Sé que no te gustan nada los cambios, David.

Y que Nicolás está en el bar es un cambio para ti.

Debes estar más abierto, está en el equipo.

No entiendo por qué lo pones a trabajar aquí.

¿No te fías de mí?

Por supuesto que sí.

No estás contento con mi trabajo de cara al público.

Por eso lo has puesto a él a las mesas

y a mí en cocina, para no molestar. Ni se te ocurra pensar eso.

Es que parece que me estás buscando sustituto.

David, me conoces perfectamente.

Para mí la cocina es sagrada y no dejo entrar a cualquiera.

Y a ti te dejo.

La cocina no es un castigo,

es un premio por lo bien que lo haces.

Estás trabajando muy bien.

Y por supuesto que no busco a nadie.

¿Dónde hay alguien que trabaje con tu pulcritud y perfección?

¿Qué hablamos ayer?

¿Quieres entrar en el "top ten"?

Pues esta es una buena oportunidad para hacer méritos.

Entonces, ¿por qué has puesto a Nicolás aquí?

Porque no encuentra trabajo. Si sabe hacer muchas cosas.

Sí, también tiene una edad.

Y en estos tiempos que corren,

eso es un "handicap" para encontrar trabajo.

¿Qué tiene que ver? Cuanta más experiencia, mejor.

Eso sería lo lógico, pero las cosas no funcionan así.

Pero si no estás cómodo con él, no pasa nada.

Lo despido y buscaré otra manera de ayudarlo.

No quiero que pierda su trabajo por mi culpa.

Genial.

Sabía que lo entenderías.

Entonces, ¿me puedo marchar tranquilo?

¿Te ocupas de todo? Te quedas al cargo.

Sí. ¿Seguro?

Vale. Te veo a la vuelta.

-Pues acabo de hablar con Justo Trashorras

sobre la estrategia a seguir en el caso de tu hermano.

-¿Y hay posibilidades de que Elías salga?

-Pues dice que... ¿Se sabe algo más?

-Estaba contándome que ha hablado con el abogado de Elías.

-Sí, Trashorras ha decidido luchar

por que en lugar de prisión preventiva

lo cambien por arresto domiciliario.

Y teniendo en cuenta que las pruebas son circunstanciales, dice,

y que no tiene antecedentes,

pues cree que no es muy difícil conseguir que el juez lo autorice.

-Ojalá...

Es que se me parte el corazón cada vez que me lo imagino allí dentro.

¿Y qué más te ha contado?

Quiero decir, ¿sabemos si está bien?

¿Está bien, papá? -Sí, tranquila.

Está bien, está bien.

Dice Trashorras que si otorgan el arresto domiciliario,

tendremos una doble victoria;

primero, que tendremos a Elías en casa,

y después, que sentaría un precedente.

-Yo eso no lo entiendo.

-Bueno, demostraría que las pruebas no son concluyentes

y que hay dudas más que razonables de que Elías no mató a Ágata.

Ya, pero si no lo conseguimos, será una doble derrota.

Ahora está intentando desmontar las pruebas una a una.

Buscando las contradicciones

y los fallos que pueden tener los interrogatorios

y los registros de la Policía.

-El abogado es positivo, ¿no? -Sí, por ahora sí, por ahora sí.

Hombre, no se ha metido a fondo en la defensa todavía.

Se ha centrado en sacar a Elías de allí para que no se desmorone.

Luego ya buscarán la estrategia entre los dos.

Pero alegrad esas caras, ¿no?

No es para tirar cohetes, pero no son malas noticias.

Además, no nos queda otra. Sí, sí que nos queda otra.

Yo también tengo algo que comentaros.

Quizá Elías vuelva esta noche a casa.

¿Cómo? -¿Perdona?

¿Sabes algo que nosotros no sepamos? No, no,

Yo, igual que vosotros, pienso que Elías no asesinó a Ágata

y que alguien quiere que cargue con esa culpa.

Por eso le he dicho a la Policía que la noche del crimen...

Elías estuvo conmigo. -¿Qué?

-Pero... Adela. ¿Elías y tú...?

O sea, ¿Ágata sabía esto? Rosa, es que...

creo que no me estás entendiendo. No es verdad.

Solo se lo he dicho a la Policía para darle una coartada a Elías.

-¿Es usted consciente de su situación?

Sí.

Estoy en un pozo del que no hay manera de salir.

¿Y qué piensa hacer, esperar a que el agua le llegue al cuello?

¿Qué puedo hacer?

Puede cambiar su declaración...

o añadir algo nuevo.

Ya le he dicho la verdad, ya le he contado todo lo que sé.

Si se refiere a que yo me declare culpable

de un asesinato que no he cometido, no, eso no voy a hacerlo.

Si se demuestra que ha sido usted,

una confesión ayudaría a rebajar la pena.

(MASCULLA) No puede ser.

No quiere darse cuenta, ¿verdad? No quiere.

Yo soy otra víctima más.

Hay alguien que asesinó a mi mujer y quiere inculparme a mí.

Y si usted es buena y hace bien su trabajo,

espero que lo encuentre.

Alguien ha hecho una declaración que podría cambiarlo todo.

Se lo voy a preguntar otra vez.

¿Dónde estaba la noche en la que Ágata fue asesinada?

Mire, yo no sé quién ha venido a verla

ni lo que le ha contado, pero ya lo sabe.

Estuve en mi casa.

Y se lo he dicho a usted y a sus compañeros por activa y por pasiva.

¿Estuvo usted con alguien?

Estuve solo en mi casa, bebiendo,

esperando a que llegara mi mujer, y me quedé dormido.

¿Y por qué su exmujer, Adela, dice que pasaron la noche juntos?

-¿Sabes la pena que te puede caer por falso testimonio?

Sí, sé que son de dos a tres años.

Pero estoy segura de que no me equivoco.

Ayer fui a verlo y...

y lo vi fatal.

Está hundido. Y además se siente condenado.

Piensa que todos dudan de él y quise demostrarle que no es así.

Los De la Cruz decís que sois una familia unida, una piña,

y que podéis contar los unos con los otros, ¿no?

Me habéis hecho siempre sentir como de la familia,

pero ha llegado el momento

de demostrar que no es una frase hecha.

Necesitaba ayuda y yo se la he dado, ya está.

¿Y si no sale bien? O peor aún,

si descubren la mentira y se vuelve contra de Elías.

-Por no hablar de lo que te puede pasar a ti.

Pues, Rosa, prefiero no pensarlo.

Y la Policía no se va a enterar.

¿Cómo van a descubrir que es una coartada falsa?

Ojalá tengas razón, porque sería lo que nos faltaba.

-Según ha declarado, fue a su casa

a devolver el pendiente que encontró y pasaron la noche juntos.

No.

No sé por qué ha contado eso. No es verdad.

¿Se da cuenta de que de ser verdad, ¿tendría coartada?

Claro que me doy cuenta.

Ella le ha contado eso porque quiere ayudarme,

porque sabe que soy inocente.

Pero yo no le voy a mentir, no tengo por qué.

Puede que no tenga coartada, pero yo soy inocente.

¿Le puedo pedir algo?

Depende.

Olvide la declaración de Adela. No tome medidas contra ella.

No puedo garantizarle nada.

Ha interferido en una investigación judicial

y lo normal es que tenga consecuencias.

Pero es una mentira que no ha tenido recorrido.

Yo la he desmontado antes de que se abriera una investigación.

Se equivoca. Hemos investigado a Adela.

Y si esa noche salió, pagaría en metálico,

porque en sus tarjetas no hay movimientos registrados.

Hemos citado a sus amigas para comprobar si estuvo con ellas.

Pero aun así, pudo salir con ellas

y volver a tiempo al mercado de encontrar el pendiente

y llevar a su casa, como asegura.

No entiendo nada.

Entonces eso demuestra que Adela está diciendo la verdad.

Cierto.

Pero a Adela se le ha escapado un pequeño detalle

a la hora de armar su falsa coartada.

Al lado de su casa hay una sucursal con cámara de seguridad.

Hemos registrado las imágenes y se la ve entrar antes de las 24:00

y no vuelve a salir hasta la mañana siguiente.

Es imposible que fuera a su casa

y mucho menos que pasaran la noche juntos.

Por lo tanto, inspectora,

usted ya sabía que la coartada de Adela era falsa y aun así,

ha dejado que creyera que podría ser mi salvación.

¿A qué está jugando?

No, hombre, no. Yo no estoy jugando a nada.

Yo solo hago mi trabajo.

Acabo de ver que la coartada falsa era cosa de Adela

y que usted no sabía nada.

Pero no se enfade, hombre.

Ha sido interesante comprobar

que no ha intentado aprovecharse de la situación.

¿Y por qué hacerlo, para inculparme aún más?

Usted sabrá.

Yo lo que sé

es que usted está intentando pillarme por cualquier lado.

Y no.

Esto es lo que va a encontrar.

Quizá tarde más tiempo en salir de estas cuatro paredes,

pero tarde o temprano demostraré que soy inocente.

De momento, lo único que acaba de demostrar

es que siente un cariño especial por su exmujer

y que no ha intentado aprovecharse

de una coartada que acabaría haciendo aguas.

Ya.

Y mientras usted pierde el tiempo y se divierte con sus jueguecitos,

ahí fuera hay un asesino,

un hombre que está jugando con usted y conmigo.

¿Hasta cuándo va a permitírselo?

(Ruedines de maleta rodando)

¿Qué haces tú aquí? Necesitaba despedirme

del chico más guapo de Madrid.

¿Ese quién es? El que me hizo este bombo.

(ASIENTE) Un chico con suerte.

Oye, que no te he despertado porque era muy temprano.

Sabes que me gusta llegar pronto. No te preocupes, vas con tiempo.

Con estar una hora antes en el aeropuerto.

¿Seguro que no te quieres venir?

¿Qué pinto yo allí?

Lo pintas todo, Lorena.

¿La presentación qué va a durar? ¿Dos horas, tres?

El resto es para nosotros.

Me han dicho que es una masía preciosa.

¿Nos lo tomamos como una escapadita romántica?

Nicolás y David se ocupan del bar. ¿Qué problema hay? Vente.

No, no, no puedo.

Es que tal y como están las cosas con mi hermano,

no es momento de irme, lo siento.

(Móvil)

Será el taxi. (ASIENTE)

¿Sí?

(ASIENTE) ¿Dónde está?

No, no se preocupe, yo me acerco.

Venga, hasta ahora. Chao.

Hay una calle cortada y no puede acceder.

Pues me marcho. Vale.

Te llamo y te cuento cómo ha ido. Disfruta mucho.

Dale un beso a Celia.

Te voy a echar de menos. Y yo.

Bueno, me voy.

Chao. Chao.

-¿Qué, ya se va a Barcelona?

Sí.

Eres una mujer admirable. Te felicito.

No, de verdad.

Demuestras mucha madurez confiando en él y apoyándolo profesionalmente.

Aunque sé que, en el fondo, un poquito te cuesta.

Un poquito.

Pero he decidido hacerte caso

y no dar rienda suelta a mis paranoias, ya está.

Siempre es más fácil visto desde fuera.

Sí, gracias, gracias por ser tan objetiva.

No, no me las des. Es lo que hacen las amigas, ¿no?

(RÍE)

Oye, ¿cómo llevas lo de tu hermano?

Pues mal, tía, muy mal.

Es cuestión de tiempo y paciencia que se demuestre su inocencia.

Pero mientras tanto está detenido. Es que no es plato de gusto.

Además, mi hermano...

cometió algunos errores en el pasado

y me da un poco de miedo que ahora jueguen en su contra, ¿sabes?

¿Has desayunado? ¿Quieres tomar algo?

Pues una tilita no me vendría mal. Va.

Gloria, es que me siento un poco sola,

aunque le he dicho a Jorge que no.

¿Ves como eres una mujer admirable?

Pues no estás sola.

Puedes contar conmigo para lo que quieras. Vamos.

Gracias.

(GLORIA) ¡Damián!

Una tila y un cortado, por favor.

(LUCAS) ¡Bueno!

-¿Te importa si me quedo un rato? -Claro que no. ¿Qué pasó?

-No se lo digas a Samu, pero su padre me pone de los nervios.

-Tranquilo, queda entre nosotros.

¿Ahí te vas a quedar?

-Solo necesito calma y silencio para concentrarme.

-Bueno.

Pero no le des muchas vueltas. Mira, ya van a acabar encajando.

-¿Quiénes? -Pero ¿quién más?

Nicolás y vos. ¿De quién hablamos?

-No estoy pensando en eso. Tengo un problema más grave.

María.

-¿Qué pasó con María?

-Tuvimos la peor primera cita de la historia.

-Bueno, David, hay muchos peces en el mar.

-¿Por qué hablas de peces? Estoy hablando de María.

Tuvimos una segunda cita, pero fue un poco mejor.

Vista la primera, no era muy difícil.

Y quiero tener una tercera

y me ha dicho que debo esforzarme, pero no sé cómo hacerlo.

-Creo que se refiere a que la hagas sentir especial, ¿viste?

Que demuestres interés por ella, que no es una chica cualquiera.

-¿Y cómo hago eso?

-¿Qué le gusta a ella?

Invítala a un lugar que le guste y así demuestras que te importa.

Pero una cosa, no dejes que se enfríe la cosa,

que entras en la "friend zone" y no hay quién te salve.

¿Entro en dónde?

-En la "friend zone", zona de amistad.

Cuando pasas de ser un posible lique a un amigo.

Y ahí no hay quién te salve, David.

-Bueno, quiero ser amigo suyo. -¿Y ya está, nada más?

-Me gustaría tener sexo, pero cuando acabe de transicionar.

-¿Cuándo acabe de qué? -Transicionar.

El paso de hombre a mujer. Porque María es trans.

-Bueno, ¿y qué le gusta a ella?

-La ciencia, como a mí.

Le puso mi nombre a una estrella por mi cumple.

-Pues ¿sabes dónde puedes llevarla? Al Planetario.

Así pueden ver tu estrella. -Es una buena idea.

-¿Viste qué fácil que es?

Pronto.

-Pero no sé qué ponerle.

-¿Qué le vas a poner?

Si quiere ir al Planetario contigo, ya está.

-Sí, pero ¿le digo que es una sorpresa o...?

-Dame.

Dame. Mira, a ver qué te parece esto.

-"¿Descubres conmigo los secretos del universo?".

-¿Está buena o no?

(SAMUEL) ¿Qué pasa? (LUCAS) ¡Bueno!

-Estamos enviándole un mensaje a María.

A ver qué os parece. -A ver.

-"¿Descubres conmigo los secretos del universo?".

La idea no es mía, es de Lucas, lo escribió él.

-¿Por qué?

-A mí no se me ocurría nada. -También puedes poner:

"Si vienes, verás estrellas".

-Esa, esa, esa. -¡Guau!

¿Crees que eres Cyrano de Bergerac para usar esos mensajes tan cutres?

-Estás enojada por lo de Mónica, ¿no?

Esta mañana me agarró con una piba. -Ya me lo ha contado.

-Perdona, no tiene que ver con eso.

Simplemente que creo que no deberías meterte en la vida privada de David.

Que escriba los mensajes que quiera, lo que sienta,

y no esas metáforas cutres salchicheras del Pleistoceno,

patriarcales y machistas. -Se te va totalmente la olla.

Pero mal. -¿Ves cómo me está hablando?

-Estás en un plan...

-Te pondrás de su lado. -No estoy de lado de nadie.

-¿Sabes qué es una metáfora?

-¿Me vas a decir en mi cara que soy inculta?

Sé perfectamente lo que son las metáforas,

y las tuyas dan pena.

-¿Sabes qué? Que lo mío no es una metáfora,

es un ejemplo de literalidad.

-Ya, claro.

Cuando hablas del universo y las estrellas,

no hablas de lo que todos sabemos, ¿no?

-David la lleva al Planetario a ver una estrella.

Así, literalmente, como se expresa él.

-Sí, vamos a ver una estrella a la que puso mi nombre.

-No dices nada ahora, ¿no?

Bien. Tengo un recreo de cinco minutos y me voy,

que no me van los malos rollos, de verdad.

-Sé que estás nerviosa por mi curro,

pero te has pasado un poco.

-¿Se lo mando o no?

-Sí, mándaselo, David. Luego te veo.

Hola.

-Perdón, pero cuando Carla se pone en ese plan...

-No te preocupes. Conozco su pronto como nadie.

Intenta tener paciencia. Está estresada por el curro

y el puesto de "cupcakes" no va como debería.

Y ahora vivimos juntos, así que intenta arreglar las cosas.

-Pero díselo a ella también.

-¿Te das cuenta de la situación que estoy?

-Mira, Carla me tiene enfilado.

No me quiere en el piso y no frenará hasta que me vaya.

-No, ella no puso problemas con que vinieras a casa.

-Supongo. No soy Beltrán, un acosador,

y porque están agarrados de dinero, si no...

-Mira, tío, sabes que tenemos buen rollo,

y estoy encantado con que vivas con nosotros,

pero tú eres mi colega y ella mi novia,

por favor, no me hagáis elegir.

-Samu, tengo una filosofía, no hay que forzar las cosas.

Si una relación no fluye, hay que ir a por otra.

No podemos pasar la vida intentando encajar con todos.

-Carla no es todo el mundo, Lucas.

Habla con ella, "porfa". Va.

-Haré lo posible por llevarnos bien.

(Notificación)

Atendé, seguro que es ella.

-Mierda... -¿Qué pasa?

-Ya lo han publicado. -¿El qué?

No es bueno para el mercado. -Pues no.

(Móvil)

¿Sí?

Sí, soy yo.

Sí, cuando ustedes quieran.

Vale, vale, perfecto.

Muy bien, espero su llamada entonces.

-¿Qué pasa, malas noticias?

-Que tengo curro. -¿Qué?

¿En serio, "brother"? ¡Felicidades! A ver si Carla afloja un poco.

-A ver si es verdad. Voy a contárselo a mi padre.

-Nos vemos.

-Gracias.

-Pues no, no ha venido.

Ya, pero al final no ha servido para nada.

-Hola.

-Alberto, tengo que dejarte, ha venido Alicia.

No sabes cómo me alegra verte.

Tomas la decisión correcta, Alicia. Eres muy valiente.

-He estado a punto de no venir.

Pero me convenció una cosa que me dijiste.

Mi hijo merece un futuro mejor.

-Lo tendrá, ya lo verás.

Cojo el bolso y te acompaño a servicios sociales, ¿vale?

(ALICIA SUSURRA) ¡Es mi marido!

(ROSA) ¿Qué? -¡Me ha seguido!

-No te ha visto, Alicia. -Pero ¿qué hago?

Lo mejor es que vaya con él. -Espera un poco.

¿Qué le vas a decir?

(TITUBEA) No lo sé, que...

que el niño tenía pediatra

y que me has llamado por unas facturas pendientes.

-Si te ha seguido, es que sospecha.

¿Te habrá cogido el móvil hoy? Si es así, ha escuchado mi mensaje.

-Espero que no.

-Si ha escuchado el mensaje, no puedes volver con él.

Es ahora o nunca, Alicia.

Tienes que escapar.

¡Valeria! Valeria, por favor, ¿puedes venir?

Mira, escúchame, ¿puedes acompañarlos al almacén?

-¿Qué pasa? -Luego te cuento.

Debes esconderlos muy bien.

¿De acuerdo? -Sí.

-¿Quién es esta mujer? ¿Por qué no vienes tú?

-Es mi familia. Os va a ayudar, es de confianza.

Os esconderá en el almacén.

Voy a llamar a Alberto, nos puede ayudar.

-Venga. -¿Vale?

-Venga, va, vamos. Tranquila.

Ven por aquí, corre.

Ven, vamos.

-Aquí tienes, cariño. Cuidado, que quema.

¿Qué?

-Se me hace raro verte ahí, detrás de la barra.

También parece que llevas toda la vida.

-Si es que el que vale, vale. -Ya.

Pero en casa no te he visto pasar una bayeta

o recoger o secar un vaso.

-Págame como Jorge y lo mismo te sorprendes.

-Qué bonito comentario.

Igual la sorpresa te la llevas tú y duermes en el sofá.

(SAMUEL GRITA) ¡Buenas noticias! -¿Qué?

-Me han llamado del súper. -¡Olé!

-¿Te cogen de encargado?

-No, me han cogido de cajero. Tienen mi número y al menos...

-Estupendo, ¿no?

-No es el curro de mi vida, pero pagan bien.

-Será raro no verte por aquí todos los días.

-Tranquila, en el descanso vengo a veros

y me quito el mono de mercado.

-¿Lo ves? Te dije que saldría pronto algo.

¡Ya está, los dos colocados!

-Enhorabuena, hijo.

Hemos tenido suerte de que a uno de los dos

le salió bien la jugada con el súper.

¡Qué bien!

Aunque yo, por ahora, no tengo nada que envidiar.

-Nicolás, debo decirte una cosa.

-Verás... -Que fui yo la que le dijo

que mandara la solicitud en tu nombre.

-Y la mandé.

Con razón.

¡Claro! ¿Piensas que me creí eso de que nos espían por los móviles?

-Sí, te lo creíste. (NICOLÁS) Y tú, ¿qué?

Por quitarme de en medio, me buscas trabajo.

-Un poco sí, la verdad, que trabajar juntos quema mucho.

Si seguimos en la carnicería, no sé cómo acaba eso.

-Carmen, ¿de verdad lo crees?

-Sí. -No seas falso, pensabas lo mismo.

-Niño, mentir está feo. (SAMUEL) Sí.

-Cariño, no puedo vivir sin ti,

pero un poco de dosificación no viene mal.

-Un poco de empacho tampoco está mal, ¿no?

Que ya va tocando. -Bueno, cuidado. Cuidado.

Dejad eso para cuando no esté yo delante.

-¿Prefieres que nos tiremos trastos a la cabeza?

-No, pero hay un término medio.

-Te lo dejo para ti solo, me voy.

-Que se nos acumula el trabajo.

Aún no hemos celebrado mi puesto de trabajo

y ya tenemos otro.

-Eso es bueno. ¡Venga, luego lo hacemos!

Hasta luego. (NICOLÁS) ¿Adónde vas?

-Voy a investigar para saber quién compra donde Alejandro y Margarita.

-Bueno, en fin...

¿Qué te pongo?

Tómate algo para celebrar el puesto de trabajo.

-Para celebrar eso, con poner un vaso de agua vale.

-¿Qué pasa? No entiendo, ¿no estás contento?

-No he dicho la verdad.

No me han llamado del súper ni de cajero ni de encargado.

Es una carnicería, para llevar las cuentas.

-Bueno, pero no te entiendo. Es mucho mejor que cajero, ¿no?

-Me han llamado Los Lechales.

-¿Qué? ¿Esa es la carnicería que abastece al Ainara?

-La de Margarita y Alejandro, sí.

-¿Cómo echas el currículum allí? Mira que hay sitios...

-¿Cómo lo voy a echar ahí?

Un amigo que trabaja ahí supo que no tengo curro

y me llamaron.

-Puedes decir que no.

-No tengo ni para el alquiler.

-No solo trabajarás en la competencia,

sino que es la carnicería que abastece el restaurante de Gloria.

Como se entere tu madre... -No, se puede enterar.

Por eso te lo estoy diciendo a ti.

Por cierto...

Mira.

Mira esto.

-Pues sí que estamos apañados. -Sí.

(ROSA) Valeria.

Alberto ha ido a por la furgoneta de la frutería. ¿Y Alicia?

-Está en el almacén con la criatura.

-Su marido daba vueltas al mercado como un pollo sin cabeza.

De verdad... He intentado evitarlo, me daba miedo que me descubriera.

-¿Se ha ido ya? (SUSURRA) Dios mío, está aquí.

-¿Dónde está mi mujer?

-No sé de quién hablas. Encontré esto en el almacén.

Será de alguien, ¿no? (VALERIA Y ROSA GRITAN)

-¿Dónde crees que vas?

Es propiedad privada, no puede pasar.

¿Qué pasa, quién es este?

-No es nadie. Y además ya se iba, ¿verdad?

Ya has oído lo que han dicho, que te pires.

¿Qué pasa, gallito,

pegarás a una embarazada? -¿O a una mujer mayor?

(ROSA) No va a pegar a nadie.

Las alimañas como él solo actúan en la oscuridad.

Cuando su víctima está sola e indefensa.

Pero ¿sabes qué pasa? Que Alicia ya no está sola.

No podrás ponerle la mano encima nunca más.

-¿Qué me estás contando?

-¿Qué te estoy contando? Que Alicia es libre, ¿de acuerdo?

Que va a hacer lo que le dé la gana y tú no vas a impedírselo.

No volverá contigo porque no te quiere, asúmelo.

-¡Venga! ¡Fuera!

Vamos, que te pires ya.

-¿Creías que era de tu propiedad?

Pues lo siento mucho, Alicia es libre.

¡Así que aire! ¡Aire!

(Tacones acercándose)

-Mira el tío. -Hola, Carmen.

-No sabes la carnicería tan cutre que se han montado.

Han cambiado las luces, parece un putiferio.

Me copian para hacer la competencia, pero no podrán conmigo.

-¿Te has enterado? -¿Me has escuchado?

-Han publicado la noticia del asesinato.

-¿Qué? -No sé cómo se han enterado,

pero ponen a Elías de presunto culpable.

-Vi cómo le levantaba la mano.

-Pero de ahí a matarla... -Un renglón más en su currículum.

-Un cadáver no es buena publicidad.

Por lo que he leído,

no dicen que hayan matado a Ágata en el mercado,

pero lo que sí dicen

es que Elías está detenido y está acusado de asesinato.

¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

-Me he mareado. Dame un vaso agua, anda.

-¿Una tapa? Las hace David de carne tuya.

-David... ¿David? -Sí.

Se le da bien la cocina y Jorge lo ha puesto de cocinero.

-¿A ti de qué te ha puesto? -De jefe de sala.

Ahora mismo yo soy aquí el máximo responsable.

-Pues si cierra todo, puedes poner en tu currículum

que sustituiste a Jorge Santos en su negocio.

-Aunque sea solo un día. -Sí.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Germán, hijo, ¿qué tal, cómo estás?

Ya te has enterado, ¿no?

Escucha, escucha.

Antes de nada, déjame decirte que lo siento.

No quería que te enteraras por la prensa ni por un mensaje...

Y confiaba en que, con algo de suerte,

la noticia no llegaría a Oporto.

Ya.

Sí, tienes todo el derecho a estar enfadado conmigo, pero...

Germán, no sabía qué hacer.

¿Que por qué?

Porque tu padre me pidió que no te dijera nada.

Está muy hundido, ¿sabes?

¿Y para qué? Si tú no puedes hacer nada.

No, no, Germán, de verdad, no hace falta que vengas.

Lo más seguro es que tu padre esta noche duerma en casa, de verdad.

Vale, pero entonces me tienes que dejar que hable con él

y lo vaya preparando.

Porque vuestra relación no está en el mejor momento.

¿Por qué? ¿Porque te llevaste el dinero para el hotel?

Y conociéndolo, ¿cómo creías que se lo tomaría?

De todas maneras,

que conste que Ágata se enteró y quería que te denunciara

y, sin embargo, él se negó en rotundo.

Pues eso, que te quedes por ahora en Oporto.

Te prometo que te iré informando de todo, ¿vale?

¿Sí? Venga, vale.

Pues venga, un beso. Y cuídate.

Adiós, hijo, adiós.

-¿Era Germán?

Ya se ha enterado.

Vaya panorama.

-Sí. No te preocupes, que te mantengo informada de todo.

Venga, hasta luego.

La Ana, que ya se ha enterado, claro,

y quiere noticias de primera mano. La prensa miente más que habla.

-Vaya, vaya, ¿a quién tenemos por aquí?

(DUDA) ¿Querías algo?

-No, pero a tu mujer ponle un plato de leche,

seguro que le apetece.

Eso toman las gatas nocturnas, ¿no?

-No sé de qué hablas.

-"Ainara, un lugar con aires de grandeza.

Un "quiero y no puedo" en todos los sentidos.

Lo peor, todo. Lo mejor, nada.

Si odias a alguien, es el sitio perfecto para ir a cenar.

Carne de mala calidad, como la dueña.

Firmado: Gata Nocturna".

¿Esta crítica de Internet no la has escrito tú?

-Tú lo has dicho, es de la gata esa.

-Sé que has sido tú.

Eres una rencorosa.

No admites que te rechace como proveedora

y malmetes por detrás.

-Mira, no hago críticas de negocios que no me interesan.

Lo que sí te digo es que la carne de aquí, del bar,

es mejor que la tuya. Mira, toma, ¿quieres probarla?

Esto son tapas hechas por el gran Jorge Santos.

Un chef con una estrella gastronómica.

¿Y con qué las hace?

Con mis solomillos, los que yo le proveo.

Sinergia pura y dura, guapa.

-No, no quiero, gracias.

Me voy, me esperan los obreros para la reforma.

Os he dicho que abro un nuevo puesto, ¿no?

-Sí, de comida de esa rara.

La que no le gusta a nadie en el barrio.

-Se llaman "pokes".

Recordad bien el nombre porque se hablará de ellos.

-De aquí a que abras tengo tiempo de sobra.

Es que no sé si lo sabes, pero aquí las licencias, los permisos...

Va todo lentísimo.

Lo sé porque unos amigos del ayuntamiento me lo han explicado.

-¿Me estás amenazando?

-¿Yo? Eres tú la que viene acusando de escribir no sé qué chorradas.

No te conviene empezar una guerra. La que avisa no es traidora.

Me ha alegrado la tarde.

-¿Te pongo otra tapa? -Vale.

Quería coger un avión y venir.

Menos mal que lo convencí de quedarse en Oporto.

De todas formas, no puede hacer nada.

Además, no creo que Elías quisiera verlo en estas circunstancias.

-Vaya panorama.

Desde luego, menuda mañanita llevamos.

¿Y eso?

Una cosa que me pasó con Rosa, luego te cuento.

El Central va de boca en boca

y no son lindezas de él, precisamente.

Valeria, sinceramente, la imagen en el mercado

es lo que menos me preocupa ahora.

Ya, me imagino,

pero nos jugamos el pan de muchas familias.

A ver cómo gestiona esto el traidor.

¿El traidor?

Fernando, el gerente.

No está a la altura.

A ver, que a ti no hay quien te entienda.

Hace dos días me lo metías por los ojos,

¿y ahora es el traidor?

Me equivoqué de pleno con él.

Vamos, mira que echar a Nicolás y a Samuel a la primera de cambio...

Eso no tiene nombre.

O sí lo tiene, pero me lo callo porque soy una señora.

Que sepas que no estaba de acuerdo con la decisión,

pero ha salido votada en la asamblea.

Es que eso no se debía haber votado, para empezar.

Espero que no te la líe a ti también.

¿A mí? Tranquila,

que yo con lo que tengo con Elías, ya tengo suficiente.

Me alegro, porque ese hombre no es de fiar.

No te iba a traer nada bueno. Te lo digo yo, Adela.

¿Qué le estará diciendo a la inspectora?

¿Por qué dices eso?

La acabo de ver y lo buscaba para hablar con él.

(ROSA) Ya se ha dormido, ¿no? -Sí.

No sabes lo que me ha costado.

Estaba nervioso, como si notara la tensión.

-Alicia, tú también tienes que tranquilizarte.

La Policía ya ha tomado declaración a tu marido y ya lo han apercibido.

-Y tras la que le montamos, no vuelve por aquí.

-Hasta que no nos vea en una casa de acogida,

no respiraré tranquila. -No te preocupes.

Han llamado de servicios sociales y vienen.

-Ya ha terminado.

Tu marido no sabrá dónde estás

y podrás rehacer tu vida y ser feliz, ya verás.

(Móvil)

-Sofía, no puedo hablar ahora.

Ya, te da igual.

(DUDA) Vale... Perdón. -Sí.

-Lo siento, pero una vez la noticia salta a los medios,

es imposible contenerla.

-Ya, pero si fuera posible que no trascendieran algunos detalles,

como el lugar donde falleció... -Me temo que eso no es posible.

-A ver cómo contrarrestamos la publicidad negativa

cuando se sepa que fue asesinada en el Central.

-Comprende que eso no puede interferir en el trabajo.

-Sí, lo entiendo.

Bastante ha hecho intentando ayudarnos.

Se lo agradezco. -Adela, ¿tiene cinco minutos?

-Bueno, pues... yo las dejo a solas para que hablen.

-Gracias.

-Si... Si necesita algo, ya sabe dónde encontrarme.

La esperaba para ir a firmar la declaración.

-Pues visto lo visto, será mejor que no vaya.

-Es una tontería, pero te he preparado algo de ropa.

Ojalá te guste. O al menos te siente bien.

-Muchas gracias, no tenías por qué.

-He metido cosas para el bebé.

Era ropa que tenía en casa de mi hija.

No sé ni para qué la guardaba.

-No sabes lo que esto significa para mí.

Nunca me habían ayudado tanto porque sí,

sin esperar nada a cambio.

-Anda, no digas tonterías. Hago lo que habría hecho cualquiera.

Ahora te tienes que decir a ti misma que te lo mereces todo, Alicia.

Porque eres una mujer muy valiente y vas a sacar adelante a tu hijo.

Eso es digno de admirar, ¿sabes?

Así que, por favor, repítetelo todos los días.

Tantas veces como él te repetía lo contrario. ¿Lo vas a hacer?

-Sí.

-De acuerdo.

Mira, ella es Natalia, la de asuntos sociales.

¿Estás preparada? -Sí.

-Momento de despedirse.

-Bueno...

Te deseo muchísima suerte. Sé que todo va a ir muy bien.

Y estoy aquí para lo que necesites. -Muchísimas gracias.

Esto no lo voy a olvidar nunca.

-Ven aquí.

Mucha suerte.

Chao.

Qué bueno que las cosas salgan como tienen que salir.

Y que la buena gente tenga una segunda oportunidad, ¿no crees?

(SUSPIRA) Espero que Elías... también la tenga.

-Tengo que darte una mala noticia.

-Dios, ¿qué ha pasado ahora? -Mi madre.

-¿Le ha pasado algo?

-A ella no, a ti y a mí. Se ha invitado a comer con nosotros.

-¿Tú eres tonto?

¿Sabes el susto que me has dado? Creí que le pasaba algo malo.

-Lo dices porque no la conoces.

-Venga ya, no será para tanto. Va a salir todo muy bien... Lito.

-Por ahí no, Rosa, Lito no. -Un poco de sentido del humor.

-No hay sentido del humor con eso.

-¿Hasta dónde está dispuesta a llevar el juego?

No sé de qué me habla. Sí que lo sabe, sí.

Lo que no sé si sabe

es la pena que le puede caer por falso testimonio.

He dicho la verdad. Adela, por favor, no insista.

La coartada que le dio a Elías es falsa.

Ha cometido un delito grave.

No, porque Elías no ha matado a Ágata.

Falso testimonio, obstrucción a la justicia,

encubrimiento de un sospechoso... ¿Quiere ir a la cárcel?

Yo no sé si hago bien o no avisándola,

pero puede darme las gracias.

De haber dejado que hiciera la declaración,

no hablaríamos en estos términos. ¿Entonces?

Lo voy a pasar por alto esta vez, pero se lo advierto:

la justicia no es un juego

y no habrá otra oportunidad, ¿está claro?

Y permítame un consejo.

Si de verdad quiere ayudar a su exmarido, por favor, no mienta.

Usted de esta sale indemne, pero él no tiene esa suerte.

¿Qué quiere decir?

El fiscal envió al juez informe de la investigación de su coartada,

y deniega el arresto domiciliario.

Ha dicho que mi declaración, al no ser oficial, no cuenta.

Mi obligación era informar de que había mentido y así lo hice.

Elías ingresará en prisión esta noche.

No, él no sabía nada. Ha sido cosa mía, de verdad.

Lo siento mucho.

-Lito te habrá contado que no estamos muy unidos.

-Bueno, de ese tema no habla mucho, la verdad.

Creí que podía confiar en ti, pero veo que me equivoqué.

Y no esperaba que te resultara tan fácil traicionarme.

-Esto es cosa de Samu.

Te ha dicho que hables conmigo para que seamos amigos.

-¿Tanto se nota?

-Me largo.

-¿Qué sabes de Jorge, ha llegado bien a Barcelona?

Es que cada vez que Celia está por medio...

nos para algo.

-No pienses que tu madre te da caña siempre.

-¿Y si me manipula otra vez?

¿Ese reloj no es de Elías?

-Es mío, lo compré hace un rato. El mismo modelo que el del jefe.

Y eso va por GPS, ¿verdad? Sí, están sincronizados.

-Trabajo en Los Lechales.

-No me digas. -Escucha.

El repartidor la ha liado. Se llevó encargos a otra zona,

y el jefe me pide que lleve carne al Ainara.

-Como se entere tu madre y te vea cerca del Ainara...

-¿Qué pasa?

-Pues nada, que Sofía se queda a dormir.

-Podemos ver la actividad de Elías en la última semana.

Enséñame, enséñame.

¿Qué pasó la noche del asesinato de Ágata? A ver...

¿Este es él?

Sí. Entonces...

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Mercado central - Capítulo 254

16 oct 2020

Adela le confiesa a Fernando que mintió a la inspectora para proporcionarle a Elías una coartada. La inspectora lo descubre y Adela cree que Fernando la ha traicionado.
La investigación sobre el falso testimonio de Adela provoca que le denieguen a Elías el arresto domiciliario. El juez ordena su entrada en prisión provisional.
Jorge deja a Nicolás y David a cargo del bar y se marcha a Barcelona para asistir a la presentación del libro de Celia. Gloria aprovecha la oportunidad para malmeter con Lorena, que intenta que no le afecte.
Nicolás comienza a trabajar en el bar, pero David no le recibe bien. Descubre que su hijo no es el encargado de nada, sino que trabaja como auxiliar en una gran carnicería que provee a Gloria. Nicolás aconseja a Samu que se lo esconda a Carmen.
Los malentendidos entre Carla y Lucas acaban en una fuerte discusión que involucra a Samu. Éste le pide a Lucas que intente congraciarse con Carla.

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