Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años  Mercado central - Capítulo 248 - ver ahora
Transcripción completa

Es sangre, ¿no? Llama a la inspectora.

Es buena y es de fiar.

En honor a la verdad,

te diré que la propuesta es de Adela.

Quizá debas agradecérselo a ella.

-¿Te gusta Adela o no?

-Podíamos quedar tú y yo a tomar algo.

Si te apetece, estupendo.

Él me pide si puede hacer una foto a Jorge Santos.

Si sabe hacer su trabajo,

entenderá que la única protagonista eres tú.

(SAMU) A veces... -¿Se lo has dicho?

-Es el dinero de Beltrán, que no se va.

-Le voy a cambiar el aire. Hablé con Noa y le pareció bien.

Con decir que me apoyas, para mí es suficiente.

-Claro que te apoyo.

-Se arrepiente de haber sido un adicto y un tirano.

El Jorge Santos que conocimos ya no existe.

-Me da igual.

Es culpable de lo que le pasó a Simón.

-Tengo el resultado del análisis de las muestras tomadas esta tarde

y no hay duda.

La sangre...

es de Ágata.

Probad a ver si se puede precisar más, ¿de acuerdo?

Muy bien, gracias.

Mis compañeros han localizado

la última señal del teléfono de Ágata.

Fue anoche y desde aquí. Desde el mercado o sus alrededores.

Eso ya lo sabíamos.

Adela encontró su pendiente aquí,

o sea que ayer estuvo aquí. Hay que investigarlo.

Pudo perderlo en otro momento. No, no, no.

Estoy convencido de que el pendiente

tiene mucho que ver con su desaparición.

¿Y usted ha intentado ponerse en contacto con su familia?

Sí, sí, sí.

Ella tiene un hermano. No es muy espabilado,

pero lo llamé y dijo que no lo había llamado por teléfono.

Su madre tiene alzhéimer, está en una residencia.

Llamé y Ágata no pasó por allí.

Aún no sabemos qué ha pasado.

Tenemos algunos indicios extraños, nada más.

No se ponga en lo peor. Vale.

Van a hacer la prueba del luminol.

Si en esta zona hay algún resto de sangre,

se volverá azul brillante.

Saquen huellas en gerencia

y en la sala de los monitores de seguridad.

Y consigan una lista de las personas que tengan acceso.

La mataron ahí, ¿no? Bueno.

Esto no significa que Ágata haya muerto.

No es concluyente, el suelo ha sido lavado con lejía.

Claro.

Para ocultar pruebas. Es pronto para saberlo.

Hay que precisar más.

Deje que la investigación avance antes de dar nada por sentado.

Márchese a casa.

Trate de dormir un poco.

Deje que nos ocupemos de esto.

Lo mantendré informado de cualquier cosa que averigüemos. ¿Sí?

De acuerdo.

Elías.

Mejor que no comente con nadie lo que ha visto.

La investigación acaba de empezar y debemos ser muy discretos.

Claro.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra # en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió # una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, # sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

¿Ágata?

No, hermano, soy Lorena.

Te traigo el desayuno, pero lo dejo aquí...

No, no. Me voy, sigue durmiendo.

Tengo más hambre que sueño, no sé desde cuándo no como.

Pues siéntate.

Un poquito de café.

Qué bien huele el café recién hecho.

¿Quieres uno?

Es que con...

No puedo, en teoría.

Eso está ya medio criado, hombre.

Venga, un culín. Venga, toma.

Bueno, ¿qué? ¿Cómo va la cosa?

No disimules, sé que te lo ha contado papá.

Sí. Me dijo que la sangre que se encontró en el mercado es de Ágata.

Te prometo que no diré nada. Ni siquiera a Jorge.

Es lo mismo me dijo papá.

Me pidió la inspectora

que seamos discretos con la investigación.

Vale, vale. Te lo juro, no vamos a decir nada.

Lo que quiero saber es cómo estás tú.

Porque debe ser tan duro esto que estás pasando...

Te agradezco que te preocupes por mí,

pero, por favor, deja el tonito amable.

Te sientes mal y culpable por haber hablado mal de Ágata

y ahora está muerta, ¿a que sí?

Pues para empezar, no sabemos si está muerta.

Y en segundo lugar, no, no me siento culpable.

Porque por muy cruzada que la tuviera,

por muy mal que hiciera las cosas, que las hizo,

Elías, hizo mal las cosas,

yo no le deseo nada malo.

Es más, quiero que esté bien, deseo que esté bien.

Es verdad, perdóname, no tenía que haberte hablado así.

No. No, si es que es así. Si...

Adela y tú la criticabais y yo la defendía,

pero en el fondo sabía que algo...

que algo había. Lo sabía, de verdad, en serio.

No lo vi hasta que me mintió con el embarazo.

Y ya...

Ágata ha hecho muchas cosas mal, muchas,

pero no se merece un final así. Pero no pienses así.

No sabemos qué ha pasado.

Puede que no me quisiera...

Pero yo no podía evitar quererla.

No podía.

Por eso sé que algo malo le ha pasado.

Es que lo sé, es que lo sé.

Sabes que no estás solo, ¿verdad? Todos estamos aquí

y te ayudaremos a sacar esto adelante.

Lo sé, hermana, lo sé.

(Móvil)

Perdona.

(CARRASPEA) Inspectora, dígame.

No puede ser.

No me lo puedo creer.

Vale. Bueno, muchas gracias. Gracias.

Alguien se ha tomado la molestia de borrar todas las huellas.

Solo hay huellas de gente del mercado con acceso a los despachos.

Lo que es lo mismo, no hay nada.

Bueno, sí... Sí tenemos algo.

Sabemos que alguien ha intentado eliminar su rastro.

¿Te das cuenta de que a cada paso que da la investigación

todo indica que a Ágata le ha pasado algo malo?

Yo necesito saber lo que le ha pasado.

Si no, me voy a volver loco. Elías, no le des más vueltas.

Esperaremos a los avances de la investigación.

¿Que no le dé vueltas? Como si fuera fácil.

No, ya lo sé, ya lo sé, no es nada fácil.

Pero estoy aquí para ayudarte en lo que sea.

Para esperar contigo, ¿vale?

Todos estamos contigo.

Anda, tómate el café.

Venga, y tú come algo.

-Ya van tres.

-Culpa de Beltrán no nos deja dormir.

A quién se le ocurre tocar la flauta a las 06:00. A las 06:00.

Y dice que es para levantarse con energía.

Te meto y te reviento. -Y cuando entró en la habitación

porque el ruido del somier no lo deja dormir.

-Lo destrozaba. -"Las muestras de amor en silencio

o fuera del horario nocturno". ¿Este tío?

-No puedo con el chaval. O se va él o nosotros, Carla.

-¿Qué dices? No podemos buscar piso, sería carísimo.

-Buscamos habitación. -Sí, claro.

Le prometimos a Celia cuidar de David.

-A David le tengo mucho cariño. Incluso le estoy pillando puntos.

Pero con el otro no puedo. -¿Y qué propones?

¿Que dejemos tirada a Celia?

¿Que deje el curro en Barcelona o se lleve a David?

-Debemos pensar en nosotros.

David mira lo que le viene mejor, ¿por qué no hacer lo mismo?

-Si insinúas que David es egoísta, no es verdad, lo sabes.

Ha encontrado a alguien que se parece a él

y se siente más cómodo con esa persona que con otra.

Es normal. -Me parece perfecto.

Me alegro por él, pero ¿y nosotros qué?

Tendremos que mirar por nuestra relación.

Esto nos está afectando.

Elige, tu amigo o tu novio.

Carla, hola.

Oye, que cacahuete necesita azúcar y quiero un "cupcake" de esos.

Me gustaría el que tiene... -Ahora te lo traigo.

-Lorena, buenos días. Hola.

Anoche colgaron la entrevista de la revista del corazón.

Se montó un revuelo que no veas.

Me llamaron de la oenegé, están todos entusiasmados.

Los chavales de tu curso se sienten importantes

porque están en un proyecto importante.

Fenomenal. Pero ¿qué dices, tío?

¿Tanta repercusión por la entrevista?

Y no sabes la de gente que está llamando

para informarse de tu curso.

Tendrás que hacer otro. Alberto, qué ilusión.

Por favor, cuenta conmigo.

Espera, espera, que hay más.

La revista se compromete...

Hola. -Aquí tienes.

Gracias. La revista se compromete

a esponsorizar el trabajo final de los chavales.

Hacer una exposición, ¿qué te parece?

Ya. Me parece que, como es una revista frívola,

necesitan dar buena imagen y por eso hacen trabajo social.

Por lo que sea, pero que lo hagan. Pues sí.

Me voy, debo abrir la cervecería.

Léete la entrevista, está fenomenal. Voy.

(Persiana metálica abriéndose)

(NICOLÁS) Buenos días, Alberto. -Buenos días.

Vienes muy guapo a trabajar. -Cosas de la parienta.

Y con tal de no discutir...

¿Qué haces aquí tan pronto, te caíste de la cama?

-No, pero como ahora vuelvo a estar solo,

pues tengo que estar con más cosas.

Por ejemplo, los pedidos, lo primero.

-¿Cómo que estás solo, qué ha pasado?

-No, nada, nada, que Rosa se ha... se ha ido.

Ya no trabaja aquí. ¿No lo sabías?

-Vale, me has asustado. ¿Y por qué no trabaja más contigo?

-Porque dice que quiere probar

a emprender nuevas metas en solitario.

-Eso suena a cuando se separan los grupos de música.

-No, hombre, no. El delicatesen, en lugar de venderlo,

ha decidido quedárselo y llevar ella el negocio.

Y con lo que es ella,

en breve lo convierte en el local de éxito.

No lo dudes. -No, yo no tengo duda.

Sinergia de toda la vida se llama. Sí, sí.

¿Y qué piensas de eso? -Yo sí tengo dudas, porque soy así.

Trato de autoconvencerme de que es una buena idea,

pero tengo miedo de que no le salga bien el negocio y que fracase,

de que le vaya mal... En fin.

-Alberto, me parece que tú no ves la fuerza que tiene Rosa.

Llevó el bar ella sola durante muchos años.

La vida le ha dado mandobles bien gordos y fíjate,

al final vuelve a ponerse de pie.

Yo no creo que ella tenga ningún problema.

-Ya.

-¡Enhorabuena!

Acabo de leer tu entrevista y me ha encantado.

No sabía que tenías formación artística.

O sea que pintas.

Bueno, pintar...

No, no, garabatos. No. Y ya ni eso, de verdad.

Qué pena, me encanta invertir en arte.

En mis restaurantes hay obras de artistas emergentes

y pensaba comprarte un cuadro para el Ainara.

¿Por qué no me enseñas uno?

No, Gloria, ni de lejos se acercan mis pinturas a lo que tú crees.

No, olvídate. No digas eso, por favor.

En la entrevista se nota que tienes talento y pasión.

Deberías creer más en ti.

Oye, y a ver, no me malinterpretes,

pero me parece fatal que en la entrevista

tu nombre y tu imagen están casi desaparecidos.

¿No te has dado cuenta? A ver...

La tengo aquí.

Fíjate, hay varias fotos de Jorge

y solo una tuya. Y además, pequeñita.

A ver, entiendo que has accedido a hacer

este tipo de entrevista para esta revista

para dar publicidad al proyecto solidario que apoyas,

pero no sé, a mí me hubiera sentado fatal.

O sea, tú eres la que imparte el curso

y solo se refieren a ti para citarte como la novia de Jorge Santos.

O sea, única y exclusivamente, "la novia de".

Oye, disculpa.

Estabas contenta con la entrevista y llego a soltarte mis tonterías.

No, no, qué va. Disculpa.

Qué va, es que no...

No lo había visto desde esa perspectiva, la verdad.

Es lo de siempre.

Ese machismo sutil que trata de invisibilizar a las mujeres.

Te dejo, tengo una reunión con Fernando en cinco minutos.

Chao. Chao.

-A mí me gustaría estar con ella, ayudarla a montar el negocio,

demostrarle que quiero que salga todo bien,

pero por otro lado,

me da miedo que crea que no confío en ella

y agobiarla y todo eso.

Pero por otro lado, si no voy, pues me da miedo también que...

-Vale, vale. A ver, me estás liando. ¿Qué es lo que quieres?

Porque, si no vas, malo, y si vas, peor.

-Oye, Nicolás,

tú que andas de aquí para allá por el mercado todo el día,

¿no te importaría pasarte de vez en cuando

a ver si lo tiene todo controlado?

-No, no, a mí no me metas en tus líos, que bastantes tengo yo.

-Por favor, Nicolás.

No quiero pifiarla con Rosa ahora que vivimos juntos.

Por favor, ayúdame.

-Vale, vale, vale. Bueno.

-Eres un amigo.

-Un amigo no, lo que soy es tonto.

-¡No! Voy a preparar la mesa.

-Vale. -Gracias, Nicolás.

(Notificación de móvil)

-"Te necesito". Ya está Rosa pidiendo ayuda.

Y el pobre preocupado por si ir o no ir.

A ver qué necesita...

"Me tienes abandonada, Lito.

Estoy harta de mendigarte un poco de cariño.

¿Qué he hecho para que me trates con esa indiferencia,

con lo mucho que te quiero?

Firmado...".

¿Sofía?

Pero bueno, ¿y esta quién es?

Buenas. Hola.

¿Qué tal está Elías?

Fatal. Superangustiado. ¿Sigue sin saber nada de Ágata?

Qué plan.

Seguro que al final queda en un susto y aparece.

No sé.

Es el momento de hacerle un superdesayuno

a mi chica favorita de las entrevistas.

Estoy muy orgulloso de ti.

¿La has visto? ¿Quieres verla en la "tablet"?

No, ya la he visto.

Sales muy guapo.

Ya. ¿Y eso qué quiere decir?

¿No lo ves? Te convierten en el protagonista del reportaje.

Sales en casi todas las fotos.

Y la razón de la entrevista,

la oenegé, las clases de pintura, queda relegado a un segundo plano.

Tengo muy claro quién es la protagonista,

eres tú.

Por eso no dejé que me hicieran fotos.

Hay de archivo, pero no puedo hacer nada.

Sí, ya lo sé.

El caso es que al final he aparecido solo como "la novia de".

No exageres.

Me voy.

Tengo sesión de suelo pélvico. Ya. ¿Te ha convencido David?

Sí. Me encantaría ir contigo,

pero estoy solo. ¿Te importa?

No te preocupes, voy yo sola. Vale.

Chao.

-Gloria, te estoy llamando, pero me salta el contestador,

así que te dejo un mensaje para que no te enteres por ahí.

Sé que estabas interesada en el puesto y...

Verás, es que he decidido que no lo voy a vender.

Lo voy a abrir yo.

Me voy a dar una oportunidad a mí misma. ¿Qué te parece?

Y, bueno, simplemente quería informarte, ya está.

Espero... Espero verte pronto.

Deséame suerte.

¡Elías!

¿Estás bien? Sí, sí, estoy bien.

Pues tienes mala cara. ¿Por qué no te quedas en casa?

No, es que en casa no me puedo quedar.

Necesitaba cruzarme con la gente, mirarlos a los ojos, que me miren,

a ver si se escapa un gesto de culpabilidad.

¿Por qué no te sientas un rato?

¿Qué es eso de que la gente tiene que sentirse culpable, Elías?

No, no, me he expresado mal, no quería decir eso.

Quería decir...

No sé, quizá alguien del mercado estuvo con Ágata

y no lo dice por lo que sea y...

No me hagas mucho caso, estoy paranoico.

Sabes que te entiendo perfectamente.

Cuando Noa se marchó de casa, creí que me volvía loca.

Me imaginaba todas las cosas horribles que le podían pasar.

Pensaba que nunca más iba a volver, pero volvió.

Y Ágata también volverá, ya lo verás.

¿Cómo se soporta, hermana?

La incertidumbre, digo.

Creo que lo que me mantuvo en pie fue no perder la esperanza.

¿Y cuando no la hay?

¿Por qué dices eso?

¿Hay alguna novedad que no sepa?

No, no, no.

Ya te he dicho que estoy paranoico, no me hagas caso.

Y tú, ¿por qué estás limpiando aquí?

Porque me lo voy a quedar yo. ¿Qué te parece?

¿Y eso? ¿Yo me he perdido algo?

Verás, es un poco largo de explicar.

Pero ¿qué te parece si, cuando aparezca Ágata, te lo cuento?

Además, he quedado con una comercial

que me ayudará a vender unos productos

que me ha recomendado Jorge.

Y me parece que es esa.

-¿Rosa De la Cruz? -Sí, soy yo.

Yo me voy.

Cuídate mucho.

¿Alicia? -Sí.

-Encantada. -Igualmente.

¿Qué pasa, Fernando, no saludas? -Perdona, no te había visto.

Ya veo, ya.

La reunión con Gloria, ¿ha ido bien?

Muy bien.

Va a ser una jefa exigente, pero no me importa.

Me va la presión.

Esa mujer sabe muy bien cómo gestionar un negocio

y va a aplicar su gestión aquí.

Eso será bueno para todos, ¿no?

Para empezar, me pide un plan de viabilidad

para recortar gastos y optimizar la gestión.

Todo lo que ahorremos es bienvenido.

Sí, creo que se podrán hacer cosas. Vale. Fernando, una cosa.

Si no es eso lo que te preocupa, ¿qué ronda esa cabecita tuya?

Valeria ha vuelto a hacer de las suyas.

Me ha organizado otra cita con Adela y hemos quedado para comer.

Lo que no consiga la Pacheca... ¿Dónde quedasteis?

¿A ti qué te parece?

No, venga ya. ¿Aquí, en el mercado?

Los dos somos fanes de tus tapas, así no fallamos en el menú.

Ya, pero ya podrías haber arriesgado un poco más.

Haber ido al Urrutiaga, el cocinero es colega mío.

Si lo hubiera sabido antes... Esto está más cerca,

y sé que este restaurante no está a tu altura.

Claro, claro.

No sé, yo habría buscado un sitio más romántico,

un poco más íntimo... Sí, lo intenté,

pero dijo que había quedado y no podía cancelar la cita.

No sé si es que no quiere quedar

o que le parece mucho compromiso para la primera cita.

¿Cuándo le has dicho lo de quedar?

Ayer por la tarde.

¿Por la tarde para quedar por la noche?

No tiene pinta de excusa. Adela es cumplidora.

Tendría un compromiso y no pudo cambiarlo tan rápido.

Relájate. Sí.

Lo haría si ese fuera el único problema.

(ROSA) Jorge dice maravillas de ti.

Que eres capaz de conseguir cualquier ingrediente

por raro o exótico que sea.

-El secreto está en tener una red de contactos.

La hice trabajando en una empresa de importación y exportación.

-Pero ¿cómo lo haces? ¿Compaginas los dos trabajos?

-No. Tenía que viajar todo el tiempo,

y cuando me casé, decidí tener una vida más estable.

Tenía que comenzar de nuevo y me dije:

"Ya que estoy aquí,

¿por qué no aprovechar los contactos?".

Y aquí estoy.

-¿Sabes? Yo también me estoy reinventando a mi edad.

¿Qué te parece? -Claro que sí.

Siempre es un buen momento. ¿Cuál es tu plan?

-Pasa, por favor, no te quedes ahí. -Vale.

-Mira, este puesto me ha llegado casi por casualidad,

y entonces estaba pensando en convertirlo en proveedor, ¿sabes?,

de los restaurantes del mercado, del barrio...

Y también quería vender los productos, los ingredientes,

para que se puedan comprar y cocinar en casa.

¿Qué te parece? -Muy bien.

¿Y tienes una lista de productos? -Sí, Jorge me la mandó anoche.

Dice que con esto puedo empezar.

¿Tú tardarías mucho en conseguirlos?

-No. No creo que haya problema con estos productos.

Bueno, hay alguno que a lo mejor te resulta un poquito caro.

Esta noche te mando un presupuesto y lo valoras.

-¿Te quedas con la lista? -Sí.

-Perfecto. -Vale.

Tienes mi tarjeta. Si necesitas algo, me contactas.

Me tengo que ir, he quedado con otro cliente.

Hasta luego. -Hasta luego, Alicia.

-No he tenido una cita desde que me separé.

Lo más parecido es cuando quedé con Adela

para mirar lo de la subvención.

Es que estoy desfasado. No me acuerdo de cómo funciona esto.

No sé qué decir ni de qué hablar ni qué cosas contar...

¿Por qué no te relajas y dejas que fluya?

Es que me conozco, me conozco. Me voy a poner nervioso

y cuando abra la boca, pues voy a hacer el ridículo.

¿Ese es el problema? Vale, tiene fácil solución.

No abras la boca.

Lo que más se valora en una cita es saber escuchar.

Deja que lleve ella la conversación.

Limítate a rellenar los huecos. Éxito asegurado.

Bueno...

Esa parte de ser una buena solución, para mí es la más fácil.

Oye, eres un crac.

Sí, sí, sí...

Pues fíjate, hasta los cracs cometemos errores.

Esta mañana volví a pisar arenas movedizas con Lorena.

¿Y lo has solucionado?

Estoy en ello. Depende de una llamada que no llega.

Si antes lo digo...

Luego te veo. Chao.

Jorge Santos, ¿dígame?

-Gracias, Carmen. Pero conoces el reglamento

y sabes que, como presidenta de la asociación,

no acepto regalos.

-No, eso no tiene nada que ver con tu puesto.

Es un detalle por la inauguración del restaurante,

para darle un toque especial.

-Ya, pero es que he contratado un diseñador de interiores

y no acepta nada que no haya elegido él.

Ya sabes cómo son. -Ya, uno de esos especialitos

que se creen dueños del buen gusto.

Qué pena, iba a quedar estupendamente.

-¿Por qué no lo pones aquí? -No, es que no puedo.

No se lo compré a Adela, no tiene flores tan bonitas.

-Dicen que estabas haciendo cambios.

-Sí, mira, he puesto luces nuevas.

Con las anteriores parecía el anticristo.

Y he cambiado los calendarios. -Sí, saltan a la vista, sí.

Te dejo, que tengo mucho lío con la inauguración.

-¡No, espera! Mira, que no te has dado cuenta.

Que hay otro regalo, mujer.

Te va a entusiasmar. Toma.

-¿Pedicura con peces? -Sí.

Por lo visto, vas allí, metes los pies en unas piscinas

y los peces te comen todas las pieles secas,

y te dejan los pies como el culo de un bebé.

He pensado que podíamos ir juntas y ya hablamos, nos conocemos...

¿Qué te parece?

-Me encantaría, pero tengo mucho lío con el restaurante.

No me da la vida, mejor encuentra a alguien con quien ir

antes de que caduquen los vales.

-Que lo tengo todo pensado. ¡No tienen fecha!

Sé que eres una persona muy ocupada.

Yo soy así, previsora a la par que organizada.

-Mira, Carmen, te voy a ser muy sincera.

Es que a mí esto de los peces me da un poco de repelús.

Dicen que puede ser peligroso

si el local no cumple con las condiciones higiénicas.

Una amiga tuvo una infección seria en uno sitio de esos.

-Vaya... Se ve que no he acertado con los regalos.

Bueno, ya acertaré.

Lo que necesites para la inauguración,

sabes que aquí me tienes. -Ahora que lo dices,

unos enchufes del restaurante no van bien.

¿Le dices a Nicolás que los repare?

-Claro, cuenta con ello.

-Gracias. Ahora sí que te dejo.

-Sí.

Nicolás, deja lo que estés haciendo y ve al restaurante de Gloria,

debes arreglar unos enchufes.

Y no los dejes como en casa, todos descolgados.

Y ya que vas,

quiero que saques la información que puedas de ella.

No sé, el perfume que usa, qué hace en el tiempo libre,

los libros que lee, yo qué sé.

¿Qué más te da para qué lo quiero?

Ve, que te lo he pedido yo, ¿no? Pues tira.

-"Vuelvo en cinco minutos", vale.

(LUCAS) ¡"Brother"! -¡Bueno! ¿Qué pasa?

-Bueno, aquí currando un poquito.

Con el lío de estos días ni te veo, ¿cómo andás?

-Ando poco. Le echo un ojo al puesto de Carla,

que bajó a por colorante. -Sí, la vi en el montacargas.

Escúchame una cosita, me pasaron una demo

de un videojuego que está en versión de prueba impresionante.

¿Vamos a hacerlo?

-¿Cómo lo conseguiste? -Contactos. Un tema de contactos.

-Me gustaría, pero será difícil.

Tengo un compañero de piso que me hace la vida imposible.

Llévatelo y encasquétalo en tu universidad, como el DJ.

-Todo es cuestión de ponerse, me parece.

De verdad, ¿tan malo es?

-Un poco, la verdad.

No te lo cuento ahora, que vas cargado y estoy currando.

Luego nos vemos y te cuento. -Hecho. Nos vemos.

-Hasta luego.

Me cago en... Mira por dónde vas.

Claro, tenías que ser tú.

No me sorprende. -Perdón, no te vi.

Será que no llamo la atención con la silla.

Si buscas a tu amigo, no está.

-¿Qué amigo?

-El único que tienes, David. Está en clase.

-No quiero verlo.

-¿Qué haces aquí?

-He venido a comprar.

-¿A comprar?

(NICOLÁS) Buenas.

-Hola.

-Dice Carmen que me necesitas por aquí.

-Qué pronto has venido, ¿no?

Pues sí. Son esos dos enchufes, que no funcionan.

-Pues vamos a solucionarlo. -Gracias.

(VALERIA) Al fin te encuentro.

Hola, Gloria, hija. -Hola.

-Ven, que no sé qué le pasa al montacargas,

que se ha estropeado otra vez.

(DUDA) Ya. Bueno, es que ahora no puedo ir.

Pero cuando termine esto voy para allá.

-No, mejor ven ahora.

El montacargas lo necesita todo el mercado.

-Vamos a ver, enseguida voy, Valeria.

Que esto lo termino en 0,2.

-Bueno, pero no te entretengas.

Hasta luego, hija. -Hasta luego.

Nicolás, si lo del montacargas es más urgente,

no tengo prisa, espero. -No, qué va.

Seguro que es una chorrada, ya ha pasado antes.

Y aparte que, vamos,

si hay problemas en la inauguración por los enchufes,

mi mujer me mata.

Ya que estoy aquí, lo arreglo. -Como quieras.

-Y digo yo, una mujer de negocios tan ocupada como tú,

¿de dónde saca tiempo para hacer las cosas que a una le gustan?

No sé, ir al museo.

Seguro que algún pintor favorito tienes.

-No.

-O al cine.

¿No? Porque tienes pinta de que te gustan las películas románticas.

Y no las de guerra y las de miedo. Esas no, ¿verdad?

-No, hace siglos que no voy al cine.

Al terminar de trabajar estoy tan cansada,

que solo quiero meterme en la cama. -Claro.

Y al acostarte, pues seguro que...

en fin, lees un libro o una revista o algo, ¿no?

-No, nada.

-Claro, si es que es lo que tiene estar todo el día trabajando.

(RESOPLA)

Y luego tu ratillo que echarás en el gimnasio, ¿verdad?

Porque se nota que estás en forma, Gloria.

Las cosas como son.

-No, no voy al gimnasio, no.

Tampoco. -¿No?

Bueno, mujer.

Alguna afición tendrás, ¿no? Algo que te guste.

-Sí. Mira, me gusta la ópera.

-¿Tú ves? Sabía yo que algo había.

(NICOLÁS RÍE)

¡Qué bien huele aquí! Huele como a jazmín, ¿no es verdad?

A todo esto, ¿qué perfume usas?

-Nicolás, se está haciendo un poco tarde.

¿Te queda mucho con los enchufes?

(SUSURRA) Madre mía...

Sí, soy Gloria, necesito los centros para hoy, por favor.

Tienen que llegar ya.

Hola. Hola.

¿Qué tal tu sesión de suelo pélvico?

Pues... intensa.

Y me ha dado hambre, ¿me haces un montadito de los tuyos?

Claro, eso está hecho.

Te quiero pedir perdón por el bajón de antes.

Al fin y al cabo, no tienes la culpa

de lo que haya hecho la revista con la entrevista y las fotos.

Ya.

Pues...

Hablando de entrevistas,

igual deberías mirar esto.

¿Han quitado tus fotos? Sí, y han puesto las tuyas.

Y también han cambiado el texto, ¿ves?

Ya no eres "la novia de",

eres Lorena De la Cruz, profesora de arte.

Ya. Y tú has tenido algo que ver en esto, me parece.

Digamos que tenías razón y no quería dejar las cosas así,

e hice una llamada para que lo cambiaran.

¿Y no te han puesto ningún problema?

Bueno, les he dado mi opinión.

Y parece ser que mi opinión les importaba.

Bueno, les he dicho que a lo mejor se me escapaba una crítica

respecto a la revista y...

¿En serio les has dicho eso? Sí.

Y que si seguían con esa óptica tan machista,

no iban a tener muy buena imagen

y también es posible que algún anunciante se les cayera.

Muy bien.

Otra vez el caballero de la brillante armadura

salvando a la dama en apuros.

Oye, que no pretendía que te sintieras mal.

Que es broma, tonto. Muchas gracias.

-¿Dónde estabas? Para una cosa que te pido...

¿Dónde está tu padre? Se ha estropeado el montacargas

y tuve que subir estas cajas por las escaleras.

-Ni idea, no lo sé. -Hace rato Valeria fue a buscarlo

y está tardando mucho.

-Igual tiene algo más urgente, lo llaman para todo.

-Ya.

-El Beltrán no me gusta.

-¿Otra vez con este tema?

Ya, ya lo sé. -Lo he encontrado aquí.

-A juzgar por cómo tiene la balda del frigo,

me parece natural.

-No. Me ha dicho que iba a comprar y yo lo he seguido un poquito

y cuando... -¿Lo has seguido?

-Sí. No me daba buena espina.

-¿Y qué has averiguado?

-Que no ha comprado.

-¿Y? -Pues eso es lo raro.

-Igual no encontró lo que buscaba. -¿En un mercado?

No ha parado en ningún puesto. Un tío que no sale de su casa...

que no sale ni de su habitación, ¿se va a venir aquí a dar paseos?

-Yo sé que no lo soportas, y tampoco es santo de mi devoción,

pero no sé, no te montes películas. -Que no.

Hay algo en él que no me cuadra.

-Vale, ¿y cuál es tu teoría? -Yo qué sé.

-Yo te lo voy a decir.

Te has picado porque David no lo echa

y le has pillado ojeriza al tío.

-¿Sí?

Hola, inspectora Millán.

Vale, ahora mismo.

Estaba todo riquísimo, Jorge. -Mil gracias, Jorge.

No, por favor, a vosotros.

¿Café, infusión? Yo un café solo.

Yo un poleo menta. Marchando.

Las tapas de Jorge están buenísimas,

pero creo que si tuviera que elegir una,

me quedaría con la de higo y anchoa.

Es que me gusta mucho la mezcla de lo dulce y lo salado.

No sé cuál es mi preferida, la de salmón está ahí, ahí.

Es verdad, está riquísima.

Vale, retiro lo dicho.

No sé cuál elegiría, están todas muy buenas.

Estamos totalmente de acuerdo.

Pues...

A ver...

Me pareces un hombre muy majo y me gustaría ser sincera contigo.

A lo mejor estoy siendo un poco impulsiva,

pero prefiero dejar las cosas claras

antes de que sea tarde.

Te escucho.

A ver, yo no he tenido una historia sentimental muy extensa.

Me casé con Elías muy jovencita y muy enamorada,

y por eso supongo que cuando nos separamos, fue una gran decepción.

Y no solo porque me engañaba con muchas, bueno, con casi todas,

sino porque también me engañó con Celia,

que no solo era mi socia, sino mi amiga.

Y no te imaginas...

lo traicionada que me sentí cuando lo supe.

Además, es que lo hizo delante de la familia,

delante de todos los amigos en común, aquí en el mercado, y...

fue un golpe duro, ¿sabes? Tuvo que ser difícil para ti.

Mira, tú y yo nos conocemos poco,

pero seguro que eres fuerte y lo superaste.

Bueno, sí, qué remedio. Lo intenté.

Tuve... Tuve una historia con un chico.

Trabajaba conmigo en la floristería.

Bueno, casi un niño.

Y resultó ser otro fracaso,

porque desapareció de repente, sin dar explicaciones.

Y luego mi hijo me explicó que se llama "ghosting",

la nueva forma de acabar una relación.

Sí, te marchas así, sin más.

No sé, supongo que sí, que me he quedado anticuada.

A mí me parece una forma muy gratuita

de hacer daño a cualquiera, ¿no?

Es cruel, ¿no?

Pero bueno, ¡menudo tostón te estoy dando!

Hemos quedado para charlar y solo hablo yo.

Y además... Me encanta lo dices

y te agradezco que seas tan sincera.

-Alberto, ya te he dicho que no he podido ir.

¡Porque tengo mucho lío, hombre!

Si quieres saber cómo le va a Rosa, ve al puesto y lo averiguas.

Venga, que sí, adiós. Venga, hombre.

Vamos, hombre, tengo yo aquí... A ver, hágase la luz.

¡Adiós!

Vamos, lo que me faltaba.

Valeria, justo ahora me iba a pasar por el montacargas,

pero tengo un problema.

-No enciende porque tuvieron que cortar la luz.

El de la charcutería intentó ponerlo en marcha

y casi se electrocuta. -¿Por qué toca?

Solo sabe de chorizos y morcilla.

-Quizá es porque te dedicas a los enchufitos,

en vez de estar a lo urgente.

Sabes que el montacargas lo necesitan todos.

Te dije que no funcionaba y no has aparecido.

¿Son tan importantes estos enchufes?

-¡Menos mal! -Eso han sido los técnicos.

Gracias a ti, tuvimos que llamarlos.

-Gracias al charcutero, que toca donde no debe tocar.

-Mira, anda, tira.

Vete para allá, que de verdad, si no fueras mi yerno...

Tira. Tira, desastre.

Chicos, aquí tenéis, infusión... Gracias.

...café y me marcho.

Yo sé que apenas nos conocemos,

pero me gustas.

Y si puede darse algo entre nosotros,

quiero que sepas que no serías una tirita para una herida

ni un rollo para pasar el rato.

Busco a alguien con quien tener un futuro

y, bueno, que no me haga sufrir mucho.

Alguien honesto, sincero...

Vaya, estoy buscando, pues un compañero,

alguien en quien confiar al 100%.

Mira lo mal que lo está pasando Elías.

Se casó con una persona que no es quien parecía ser

y que, además, lo ha engañado de mala manera.

Qué cosas tiene el destino, ¿no? Elías probando su propia medicina.

A ver, no me alegro de lo que le está pasando.

Reconozco y sé que no es ningún santo

y que se merece casi todo lo que le pase,

pero verlo así, sufrir,

me ha hecho recordar que no quiero pasar por lo mismo.

Me he puesto un poco intensa, ¿no?

Es que estás muy callado.

Creo que te he asustado, he sido muy directa.

-No, no, estoy intentando asimilar lo que me cuentas.

(Móvil)

Perdona.

¿Sí?

Sí, sí, claro.

Sí, enseguida voy, sí, sí.

Discúlpame, pero me tengo que marchar.

Pero... Lo siento, Adela.

Perdóname, de verdad.

Yo invito.

Lo siento.

Por lo que sé, todo el mundo tiene acceso al despacho.

Hace poco que estoy aquí,

pero la gente viene a hablar conmigo o con Samuel.

-Y en el tiempo que lleva, ¿no notó nada raro en el despacho?

¿Algo que llamara especialmente su atención?

-No, nada.

-Piénselo, es importante.

Sí.

Se llevaron la fregona. -¿Cuándo?

-Pues no sé, pero es que pasa siempre.

Igual un comerciante la cogió para limpiar

y no me la devolvió.

Eso o que tenemos un ladrón friki,

a Jorge le falta el trofeo que ganó en el concurso.

-¿Y a la sala de las cámaras de seguridad,

también tienen acceso todos?

-No, qué va, ahí no. -Pero su padre y Elías entraron.

-Claro, y vieron que borraron imágenes.

-¿Y sabe por qué fueron a mirar los monitores?

-Elías le dijo a mi padre que estaba preocupado

y le pidió que le abriera. -Ya veo, ya.

¿Y usted trató con Elías y Ágata los días previos a la desaparición?

-No he tenido mucho trato con ellos, pero los conozco.

Suelo desayunar en el bar de Jorge y pasan muchos comerciantes.

-¿No llegaron a relacionarse? -Sí.

Bueno, un día Ágata me pidió consejo sobre la venta de un piso.

La última vez que los vi fue en la famosa discusión.

-¿Cómo fue la discusión?

-Es que aquello no fue una discusión.

Aquello fue la Segunda Guerra Mundial.

Se dijeron de todo menos guapos.

Fíjate, ¿quién lo iba a decir?

Una pareja recién casada teniendo una pelotera semejante.

Con lo felices que parecían. Guapos, con dinero...

A mí de Elías no me extraña.

Sabemos que Elías no da una a derechas.

La cantidad de problemas que le ha causado el mercado.

¿Qué le voy a contar que no sepa? Aquel lío con Velasco y lo demás...

-¿Llegaron a...?

-¿Perderse el respeto?

Sí.

Fue un espectáculo muy triste.

Es lamentable ver a una pareja discutir así.

-¿Cree que la situación se les pudo ir de las manos?

¿Cómo de las manos? Y de los pies.

Aquello fue una pérdida de papeles total, vamos.

Elías dijo que lo estaba arruinando y que lo engañó de mala manera.

Dicen que se inventó que estaba embarazada para casarse.

Que yo no digo que sea verdad, digo lo que oí.

Por el enfado de Elías, creo que era verdad.

Echaba chispas. Se fue a por ella como si se la fuera a comer.

Por Fernando y yo, si no, no sé qué pasa.

-Siga. ¿Qué pasó?

-No, si pasar, no pasó nada.

-¿Qué hizo Elías? -Pues le levantó la mano.

Hizo el gesto, no le llegó a dar.

Por eso digo que, si la discusión no es en el mercado,

igual se lleva el guantazo. Porque Elías estaba como loco.

Adela dice que, como se estaba abriendo a él

y le estaba contando todo lo que había pasado

y lo que buscaba en un hombre de verdad,

Fernando recibió una llamada y se largó.

¿Qué me estás contando? Lo que oyes.

Dejó un billete sobre la mesa y se largó.

Hablaré con él. No me parece normal lo que hizo, la dejó tirada.

Pero no me voy a comer la cabeza.

Me centraré en el menú.

Sí, eso son cosas que tienen que arreglar ellos.

Y tanto. Hablando del menú, el segundo plato no me convence.

¿Crees que entraría bien un curri verde?

(SE RELAME) Sí, creo que entraría genial,

pero yo no lo voy a poder probar.

¿Sabes que el picante da hipo a los bebés?

¿En serio? Sí.

¿Incluso estando ahí?

Incluso dentro de la panza. (SE QUEJA)

(GLORIA) ¿Lorena, estás bien?

Sí, sí, sí.

¿Seguro? Sí. Un calambre, un calambre.

¿Se te pasa? Ya está.

Ya está.

Estoy bien. (GLORIA EXHALA ALIVIADA)

Bueno, más te vale,

porque venía a invitaros a la inauguración.

Me gustaría contar con vosotros. Sí.

No sé... Bueno, y a nosotros nos encantaría ir,

pero hoy deberíamos ir a casa

a descansar. No.

No, no, no. A ver, piénsalo bien.

Es nuestra última oportunidad de tener vida social.

De relacionarnos con adultos, salir un poquito por la noche.

Así que vamos a ir a la inauguración. ¿A que sí?

Vale, vamos a ir a la inauguración.

Donde hay patrón no manda marinero. Iremos.

Estupendo.

De ahí a casa, nada de fiesta. Nada de fiesta.

(Móvil)

Perdonadme.

Me has dicho que necesitabas curri verde, ¿no?

¿Bajo al almacén a por él?

No, tú tranquila, voy yo.

Por favor, Jorge, no es un saco de patatas.

Perfectamente puedo ir a traerte un tarrito.

Déjame ver si necesito algo más. Vale, vale.

Súbeme comino, Lorena. Comino, vale, hasta luego.

Chao.

(HABLA EN INGLÉS)

Lorena, sigues aquí.

¿Has encontrado el curri? ¿El qué?

Has bajado a por curri y comino, ¿no?

Sí. El curri y... Aquí están.

Curri y comino. Oye, ¿estás bien?

Sí, sí. Bueno, la...

Estás en un momento sensible, ¿verdad?

Entre el embarazo y lo de tu cuñada, ya... imagino.

Debe ser duro no saber qué ha pasado.

Sí, sí, me imagino que estamos todos muy afectados y...

Oye, quiero que sepas

que puedes contar conmigo para lo que quieras.

Vale, gracias.

(EXHALA) Es que llevo un día... de mierda.

Me ha llamado una amiga por teléfono.

Me ha dejado hecha polvo.

¿Y eso?

Que está pasando por un mal momento

y se ha puesto a llorar por teléfono.

Es que no soporto verla así.

Lo siento. ¿De qué la conoces?

Pues de Berlín.

Me ayudó muchísimo cuando yo vivía allí y...

Hace siglos que no la veo, la echo de menos.

Lo importante es que está, ¿no? Que estáis en contacto.

Sí. A mí me pasa con mis amigos.

Casi todos se fueron a vivir fuera de Madrid,

a sitios más tranquilos.

Con la vida que llevo, casi ni los veo.

Ya, qué lástima. Pues sí.

La verdad es que todos necesitamos tener alguien de confianza cerca.

Para poder hablar de las penas, las alegrías... Lo que sea, ¿no?

Pues sí.

Lorena, sé que casi no sabemos nada la una de la otra,

pero a mí me gustaría que nos conociéramos mejor.

Porque... no sé por qué, pero estoy muy a gusto contigo.

Yo también.

Sí, a mí también me apetece.

Bueno... Oye, por cierto.

Esta tarde dile a tu padre y a tus hermanos

que están invitados a la inauguración.

Gracias. Y a la mujer de tu padre.

Muchísimas gracias, pero no creo que estén con ánimos.

Ya, ya me imagino, ya.

Oye, pero tú no me puedes fallar.

Por favor, seguro que estaré allí. Tranquila.

Voy a subir el curri,

el pobre Jorge estará preocupado. Vale.

Gloria.

Me gusta mucho que estés en el Central.

Y a mí sentirte cerca.

Bueno, ahora sí que me voy.

(Notificación de móvil)

Yo venía a buscar servilletas. ¡Qué cabeza!

(Móvil)

-¿Qué pasa?

-Hay cosas que no cuadran. -Si lo tienes tan claro,

¿porque no vas y lo denuncias?

Hola, cariño. ¿Sigues en el banco?

-O él o nosotros. Ese tío no es normal.

-Si queréis vivir con gente normal, podéis iros.

-No me contó que discutió con su mujer

el día que desapareció.

No le hice nada.

-No estoy hablando de mí, sino de Alberto.

Yo creo que engaña a Rosa.

Adela se estaba sincerando contigo

y tú te has acongojado al ver que iba en serio.

-Habéis hablado.

-Te agradezco mucho que hayas mentido.

-Lo hice por ti.

No entiendo por qué ocultas quién eres.

-Miedo me das. ¿Cuánto necesitas?

5000. ¿Te has metido en un lío?

-No te convengo, Adela. Es mejor así.

-¿Qué haces tú aquí?

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Mercado central - Capítulo 248

07 oct 2020

La inspectora Millán descubre más restos de sangre en el despacho de gerencia y le pide a Elías que sea discreto. Todo apunta a que Ágata ha sido asesinada.
Lorena, azuzada por Gloria, se molesta con Jorge por cómo queda eclipsada por él en su entrevista para la revista del corazón. Éste habla con los dueños y le da el lugar que le corresponde a su chica.
Carmen intenta congraciarse con Gloria, pero su intento de acercamiento fracasa. Carmen incita a Nicolás a ayudarla con un problema en el restaurante y éste abandona su trabajo provocando un problema en el mercado.
Rosa comienza su andadura al frente del Delicatessen y conoce a Alicia, una de sus proveedoras, a la que le ve unos extraños moratones. Alberto, mientras tanto, recibe un misterioso mensaje de una mujer, que Nicolás ve y malinterpreta.
La situación en casa con Beltrán afecta a Samuel y Carla como pareja. Están dispuestos a hablar con Celia para dejar el piso, pero Samu descubre que Beltrán ha mentido a David y no es Asperger.
Adela y Fernando tienen una cita donde él, prudente, intenta dejar que Adela lleve la voz cantante. La cita se frustra por la llamada de la inspectora Millán.

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