Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 243 - ver ahora
Transcripción completa

(NACHO) Ayúdame a reunir el dinero posible.

Con ese abogado y tu testimonio lo lograré.

¿También se cruzó alguien por medio?

-No hay nada más bonito que cuando te digan "te quiero",

sea con todo el corazón.

-¿Este es el ayudante de Ágata? ¿Es tu colega?

-Este es. Es majo, ¿no? -Se comporta como un idiota.

La restauración nos da estabilidad,

a ti como empresaria, triunfando por España,

y a mí me ha dado una familia.

-He de confesarte

que mis nervios son por culpa de Jorge Santos.

Es tu nieto Germán.

Se llevó el dinero al marcharse.

-Dejo la presidencia.

-Según el estatuto, solo puedes dejarlo si hay sustituto.

Y a ver quién se queda el regalito. -Lo sé.

Tengo a alguien en la cabeza.

¿Qué piensas hacer? -No tengo ni idea.

No dejaré que salga de la cárcel.

No lo voy a permitir.

Hola, Lorena. ¿Y Jorge no está? Hola. No, no está.

Está en el certamen culinario y David ha ido al almacén.

¿Quieres que te ponga algo? Sí, ponme un café.

Y espero que Jorge tenga suerte. Sí.

Hola, papá. -¿Cómo me ocultas una cosa así?

¿Qué pasa, papá? Pregúntaselo a ella.

Perdona, pero no sé de qué hablas.

Germán es tu hijo y también es mi nieto,

y creo que tengo derecho a saber qué hizo.

¿Y de qué hubiera servido?

Además, acababa de darte un infarto

y preferí ahorrarte el disgusto. ¿Me explicáis de qué va esto?

Va de que tu sobrino es un ladrón, de eso va.

Vació la cuenta de su padre

para comprarse su hotel en Oporto. ¿Qué?

¿Germán?

No, Germán no. Germán no haría nunca algo así.

Tampoco apruebo lo que hizo, y se lo he dicho más de una vez,

pero entiendo su postura.

Lo que me faltaba.

He dicho que no apruebo lo que hizo.

Pero reconoce que sus razones eran buenas.

Buenísimas, dejar en la ruina a su padre.

Se te olvida un detalle.

Elías estaba dispuesto a darle ese dinero

y de buenas a primeras cambió de opinión.

Ese dinero es de Elías y hace con él lo que quiera.

Si no se lo dio, sería por algo. Ya. Por Ágata.

Dejemos a Ágata, el culpable es Germán.

Por cierto, lo que te dijo Ágata va en serio.

Elías quiere vender la casa de Sepúlveda.

No le queda otra, debe pagar las facturas, ¿no?

No, no, no.

No le queda otra si quiere pagar los lujos de esa tipa.

Esa tipa es la mujer de tu hermano.

Y Elías no quiere que sepa que está arruinado.

Está cagado.

Si se entera, lo deja. No es cosa nuestra.

Lo es desde que Elías vende la casa de Sepúlveda.

Sí, pero la casa es de ellos.

Te la pidió por su importancia para él,

el significado, el valor sentimental,

la familia, recuerdos, mamá... Y la vende.

Venga, por favor. Mira, es que...

¿Adónde vas? A tomar el aire,

o sacaré culebras por la boca. Quédate hasta que venga David.

Yo entiendo que no le caiga bien Ágata.

Y que a ti tampoco te caiga bien.

Pero tener gustos caros no es ningún delito.

Si Elías quiere deshacerse de la casa,

es que Germán lo ha dejado seco. Déjalo estar, de verdad.

No hay más ciego que el que no quiere ver.

Entiendo que Elías

no pueda o no sepa quitarse la venda de los ojos,

pero a ti siempre te tuve por alguien inteligente.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra # en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió # una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, # sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

Hola, Alberto. -Lorena.

¿No ha vuelto mi hermana? Sí, ha vuelto.

Pero cuando vino ya no había nadie en el bar

y se ha ido a descansar. Ahora vuelve.

¿Qué le dijo el médico?

Que se haga una analítica, pero que está perfecta.

Mira, por fin una buena noticia.

¿Todo bien?

Sí, sí, sí. ¿Me pones una sin?

¿Puedo hablar contigo un momento?

Sí.

Vale.

¿Sigues con ganas de movimiento?

Sí. ¿Tienes alguna propuesta para mí?

Sí. Bienvenida al proyecto 2029.

¿Proyecto 2029? Sí.

Lo organiza una oenegé de unos amigos míos

y va de ayudar a chavales y chavalas sin recursos.

Talleres lúdicos, talleres de formación...

Sí, sí. Esa es la idea.

Se trata de que los chavales y chavalas

pues desarrollen sus capacidades artísticas

y, en fin, que los cursos sirvan para ayudarlos a sentirse mejor.

Pues tiene muy buena pinta. Bien por tus amigos.

Mis amigos son unos cracs.

Pero ya imaginarás que cualquier ayuda que reciban es poca

y yo he pensado que tú te podías encargar del taller de dibujo.

¿Yo?

Sí, tú.

Tienes talento, sabes tratar a la gente

y tienes tiempo libre.

Solo falta saber si te apetece el reto.

A ver, Alberto, es que yo creo que esto se me viene grande.

Es mucha responsabilidad, yo no doy el perfil.

Sí, lo das, perfectamente.

No, en serio, esto ya lo has hecho con David.

Es gente muy especial.

Ellos te van a dar más de lo que tú puedas darles a ellos.

Te traigo una cerveza y te lo piensas, ¿sí?

-Caben 8 kilos de ropa, llega a 1200 revoluciones

y es supersilenciosa.

¿Qué te parece?

-No sé, te lo diré al saber el precio.

-¿Sabes que tiene un sistema antiarrugas buenísimo?

-Lo sé, ya me lo has dicho.

Lo que no me dices es el precio. ¿Cuánto?

-499 euros. -Pero ¿qué dices, Carla?

Por favor. ¿Te parece normal?

-¿Me lo dice el que se gastó 250 euros en un DJ que nadie necesitaba?

El de la tienda se ha portado superbién

y dice que lo podemos pagar a plazos casi sin interés.

-¿Casi? -Sí. Bueno, 2% TAE o algo así dijo.

-¿2% TAE al mes o al año? No tiene nada que ver.

-No sé, no me acuerdo, no me lo ha dicho.

Pero dijo que vamos a ahorrar mucho en agua y luz

porque no gasta nada.

Es de esas que consume A plus, plus...

-A de arruinados. Te la ha metido doblada, Carla.

Así se venden las cosas, a ver si aprendes.

-No soy culpable de la intoxicación y me como el marrón.

Y soy muy buena vendedora.

-No es lo que se comenta.

Lucas dice que tu atención deja que desear.

-Será cretino.

-Ese cretino me ahorró el dinero del DJ.

-¿Convenció a sus colegas? -Ya te digo. Ese sí vende bien.

-La culpa es tuya por gastarte lo que no teníamos.

-¿Lo dice la que se ha gastado 500 euros en una lavadora?

-499, y en algo útil, muy útil. Y que se puede pagar a plazos.

(ASIENTE CON SARCASMO) Mucho mejor. -Pues sí.

-¿Qué, llamo a mis amigos

y les digo que ya tienen profesora de Dibujo?

No sé...

Venga, anímate, de verdad.

Es idóneo para ti en este momento, idóneo.

¡Vale, vale! Llama a tus amigos, que cuenten conmigo, sí.

Muy bien. No te vas a arrepentir, ya verás.

(Móvil)

Es Jorge.

Luego lo cojo.

Alberto, si ves a Jorge, de momento no le cuentes nada de esto, ¿vale?

Vale, lo que digas.

Pero insisto, no requiere ningún esfuerzo físico.

Lo sé, pero está preocupado

con que haga cosas, en general, estando embarazada.

Es mejor que encuentre la forma de decírselo.

Porque me gusta mucho esto del Proyecto 2029.

Ya lo sabía yo que te iba a gustar. Muy bien, me alegra mucho.

Estás invitada, ¿vale?

Te llamarán de la oenegé para...

Y cógeselo, no hagas como con Jorge, ¿vale?

Vale.

¿Jorge? Hola, cariño. Perdona, antes te no lo podía coger.

Oye, ¿cómo vas esas tapas?

¡Ese es mi chico!

Te vas a llevar el concurso de calle.

Pero no te quites mérito.

Aunque sea un concurso de barrio, es un concurso muy reñido.

Sí, y solo puede haber un ganador.

Y ese ganador, cariño mío, vas a ser tú.

Oye, cariño, ¿qué te parece si nos vamos de cenita esta noche

para celebrar que eres el mejor chef del Planeta?

¿Sí? Vale, perfecto. Pues luego hablamos, ¿vale?

Te quiero, pequeño chef.

-¿Qué tal, guapa? Muy bien.

Pues deseando estrenar el Ainara Fusión.

¿Tienes hueco para dos esta noche? ¿Esta noche? No hemos inaugurado.

Te prometí que llevaría al chef Santos a probar tu carta

y es lo que haré, si te parece bien.

¿A las 21:00 te parece?

Perfecto. Os espero.

Vale.

(SAMUEL) "¿Qué te he dicho?".

No nos vengamos abajo, Carla. Montar un negocio es complicado,

pero saldremos de esta y de lo que venga.

-Esto es una mierda, la pasta no nos da para nada.

-Dormimos más apretujados en invierno

y ahorramos calefacción. -Estar pendientes de apagar luces

y cerrar el grifo cuando te enjabones.

-¿Oigo hablar a mi madre?

-Aprovecha y pídele 500 pavos para la lavadora.

-No tengo otra cosa que hacer. Buen desfalco hice con las apuestas.

-Pues no hagas tantas bromas

y cierra el grifo cuando te pongas a cantar en la ducha.

-De todos modos, es un piso de tres habitaciones

y conlleva gastos. Y por mucho que te empeñes...

-¿Qué pasa?

De tres habitaciones hay una vacía. -¿Quieres alquilar una?

-Ahorraríamos en alquiler. -No piensas en dos factores.

Uno, la casa no es nuestra, es de Celia.

-Podemos preguntárselo. -Y dos,

no piensas en David. Sabes lo que le cuestan los cambios.

Le costó mucho conmigo. Y contigo, ahí anda.

¿Una persona nueva? Es que se va a volver loco.

-No perdemos nada por intentarlo.

Hay que plantearle las ventajas de meter a alguien nuevo en casa.

-Fácil decirlo y difícil de hacer.

-¿Tú no eras la mejor vendedora? Pues ya tienes tajo para esta tarde.

-Qué morro...

No, no, no, los muebles están en venta, no.

Eso es, solo la casa. Efectivamente, sí.

Hombre, ya, ya, ya.

Ya sé que los muebles son antigüedades, pero no.

Pertenecen a la familia, son muchos recuerdos... No los vendemos.

Evidentemente, claro,

incrementaría el valor de la casa, pero...

¿Cuánto?

Bueno, déjame...

déjame que le dé una vuelta, ¿de acuerdo?

Lo miro y te llamo.

Venga, estamos en contacto. Muy bien, adiós.

-No es fácil apartar a un lado lo que uno quiere,

por muy viejo que sea.

No es lo que piensas. La casa todavía no está en venta.

He llamado a una inmobiliaria para que la tase

y saber el precio. No des explicaciones.

Lo que ha hecho Germán es una canallada y punto.

Lo que ha hecho mi hijo no tiene nombre,

pero ¿qué hago, lo voy a denunciar? Es mi hijo.

No te hagas mala sangre.

La casa te la cedí con todas las consecuencias.

Si quieres venderla, estás en tu derecho.

Gracias también por entenderlo.

Sabes que si por mí fuera, no lo haría,

pero no queda otra, estoy entre la espada y la pared.

Entre la espada y tu mujer.

¿Otra vez estamos con eso? No quiero polémicas.

Yo respeto a Ágata.

Lo que me duele es que después de toda la vida bajo el mismo techo,

te quieras marchar.

Es lo mejor para todos.

Haz lo que quieras.

Yo no te voy a dejar dinero, no pago lujos,

pero sabes que mi casa siempre será tu casa.

Y un consejo,

no hagas que Ágata crea que todo va bien.

Te he dicho que lo solucionaré. Vendiendo la casa de Sepúlveda.

Con eso no tenéis ni para pagar la casa nueva.

Lo demoras un poco, pero el problema sigue ahí.

Anda, siéntate con ella y cuéntale la situación.

Lo haré, solo espero el momento.

El momento es ya, hoy mismo.

No podéis seguir ese ritmo de vida.

Cuanto antes sepa que no tienes un duro, pues mejor.

Llevas razón, gracias.

Enhorabuena, mi pequeño chef.

Gracias. ¿Qué tal todo por aquí?

Bien. David ha seguido al dedillo tus instrucciones.

No me deja hacer nada. Muy bien.

(CARMEN) ¡Enhorabuena, campeón!

Ya es oficial, eres el chef de oro del barrio.

Se los habrá llevado de calle.

Y más importante, dejar alto el pabellón del Central.

Muchas gracias, Carmen. Pero no me la vuelvas a jugar.

Qué representante tiene contigo el mercado.

Es listo, guapo, inteligente, con talento...

Vale, ¿qué es lo que quieres ahora?

¿Que qué quiero ahora? Bueno, yo, Jorge, lo que quiero...

es que tú tengas un puesto a la altura de tus capacidades.

Quiero que seas el presidente de la Asociación de Comerciantes.

¿El presidente? Este mercado ya tiene una presidenta, eres tú.

Sí, esto ha sido una etapa muy importante en mi vida,

pero vamos, que tengo que pasar página.

¿Qué dices, renuncias al puesto?

Es una historia muy larga. Resumiendo, es que no me da la vida.

Carmen, lo tuyo es muy fuerte.

Las locuras que has hecho para ser presidenta

y al ver que es un marrón tras otro,

¿te quitas el puesto de encima?

¿Marrón? No, no, de verdad que compensa muchísimo.

Por eso quiero que lo pruebes tú.

Con lo que te quieren y lo apañado que eres,

lo vas a hacer fenomenal.

Pues lo siento en el alma, pero no, no puedo.

-¿Cómo lo ves, Nicolás? ¿Está complicado?

-Qué va, hombre, tardo dos minutos. Ya verás cómo luce.

Te va a quedar que ni pintado, ya verás.

-Gracias. -Nada, hombre.

-Ten cuidado con la escalera. ¿Me oyes?

-Sí. Tranquilo, hombre, descuida.

(ROSA) ¿Qué tal? ¿Cómo va la tarde? -Bien, como siempre.

-Bueno, eso es bueno, ¿no?

¿O no?

¿Ocurre algo?

-No, nada. Cosas del negocio. -También trabajo aquí, ¿recuerdas?

¿Me lo puedes explicar? -No te preocupes, Rosa.

-Pues me preocupo porque veo que te preocupa.

-Déjalo estar.

¿Te importa ir preparando los montaditos?

-No voy a preparar montaditos hasta que me digas qué pasa.

(ALBERTO SUSPIRA) Muy bien.

¿Te acuerdas de la cerveza negra

que nos dieron para promocionar y que nadie quiso

porque decían que sabía a zumo de acelga?

-Sí. ¿Qué pasa?

-Pues que has hecho un pedido de 300 botellas, Rosa.

Y te aseguro que no ha sido un regalo.

-Eso no puede ser.

Yo con quien estuve hablando fue con...

-El albarán.

Solicitado por Rosa De la Cruz a las 13:40 de ayer.

Llamaste a esa hora, ¿no?

-Sí. Pero es que no lo entiendo.

Juraría que estuve hablando

con el proveedor de siempre. -No.

Al proveedor de siempre lo llamé yo.

Y estaba extrañado porque no habíamos pedido esta semana.

-Pues lo siento.

Lo siento mucho. -Más lo siento yo, de verdad.

No sé qué haremos con tanta botella.

No sé dónde lo pondremos y no lo podemos vender.

Pero no te preocupes, ya no tiene remedio.

Pero los pedidos ahora los hago yo.

Si no te importa. (NICOLÁS) Alberto.

¿Traes los alicates de la caja de herramientas?

-Tienes que pensártelo mejor.

El mercado necesita tu compromiso.

¿Sabes la de puertas que nos abrirá tu nombre?

Y más ahora que eres famoso con el libro de Celia.

Tengo bastante con el bar.

Me pasaría como a ti, no llegaría a todo.

Lo importante es que la presidencia quede en las mejores manos posibles.

Tu ganarías las elecciones de calle.

Carmen, no te lo niego,

pero es que el candidato ideal y yo vamos a tener un hijo,

estamos levantando un negocio...

Esta asociación es la que requiere atención.

Ya has oído, la familia es lo primero.

-Eso no te lo discuto.

Yo sé lo difícil que es llegar a todo,

pero si alguien puede en este mercado,

esa eres tú, señora presidenta. Señora presidenta.

Y ahora, si no te importa, estamos currando.

De verdad, que...

Gracias por el capote. Ya me lo cobraré.

Oye, por cierto, ¿dónde me vas a llevar

para celebrar el premio que he ganado?

Vamos a ir...

al Ainara.

Gloria me ha dicho que vayamos así, extraoficialmente.

Nos invita a cenar

porque quiere que hagas una crítica a su carta.

Ya, vale. Pero eso no es una celebración, es un compromiso.

¿Compromiso de qué?

Vamos a pasar una noche estupenda cenando superrico.

Si no me gusta su cocina, ¿qué?

Te va a encantar cómo cocina, Jorge.

Me metéis en unos jaleos... Otra como Carmen.

¡Oye! (CHISTA) Eso sí que no te lo perdono.

Va, venga.

Es que Gloria me parece muy buena tía y te admira mucho.

Hazlo por tus fans.

¿Por mis qué?

Por tus fans.

Qué morro tienes, Lore.

Vale, vale. Vale. Vale.

-He tenido un fallo, Alberto, un fallo.

Y creo que le das más importancia de la que tiene.

Un error lo comete cualquiera, ¿no? -No. O sea, sí tiene importancia.

Lo siento, pero la tiene.

Porque yo lo único que quiero es que la cervecería salga adelante

para que los dos podamos vivir.

Y por eso me preocupo por hacer bien los pedidos.

No es tan difícil de entender.

-No sé lo que te pasa, ¿de acuerdo?

Pero te digo una cosa.

No tengo ninguna gana de discutir contigo, ¿de acuerdo?

-¿Puedo saber adónde vas? -¡A hacer un recado!

¿Te parece bien?

-Bueno, Alberto, pues nada, ya te lo he terminado.

¿Qué pasa? Hay marejada de fondo, ¿no?

Tú tranquilo, hombre. Conozco a Rosa y te conozco a ti,

y sea cual sea el problema, seguro que lo arregláis.

Si da gusto veros.

-Da gusto vernos... Ella no piensa lo mismo.

Porque le dejé caer que podríamos vivir juntos

y todavía estoy esperando la respuesta.

-Hombre, Alberto, no seas ansioso, chiquillo.

Es una decisión muy importante.

Es normal que se tome su tiempo. -No, no es que se lo esté pensando.

Se lo tomó directamente a broma.

Dijo no sé qué para salir del paso y siguió a lo suyo,

como el que oye llover.

-¿Y por qué no intentaste ser claro con ella?

-Me dio vergüenza que no me tomó en serio.

O sea, dejé el tema, para qué insistir.

-Si la quieres de verdad, debes hacerlo.

Lo primero que debes hacer es no montarle números como este.

Por ahí no vas a ningún lado. Ella solo quiere ayudar.

Y lo segundo, te vas a lo de Adela

y le encargas el mejor ramo de flores que tenga.

Y se lo vuelves a pedir a Rosa, pero como Dios manda.

Y verás como entonces te dirá que sí.

Anda, dale al interruptor, que vamos a probar las luces.

-Vale.

-¿Por qué nos cita Carmen con urgencia?

Si ni siquiera se presenta.

-Es que esta hija mía cada día está más despistada.

Voy a ver por dónde anda.

(CARMEN) ¡Perdón, perdón, ya estoy aquí!

-Ni perdón ni porras. Y la merienda la pagas tú.

-Sí, no os preocupéis que yo invito.

Había quedado con el de las placas solares y me había olvidado.

-¿Placas solares?

-Sí, me dio el contacto Gloria para poner placas.

Que no vengo a hablar de placas. Bastante turra me ha dado a mí.

-Pues espabila, porque en diez minutos tengo una reunión.

O sea, ¿qué quieres?

-Hacer justicia.

-¿Cómo?

-Creo que es el momento

de que el Mercado Central tenga un detalle

con las dos personas más admiradas y más queridas del mercado.

Las que más han hecho por que este mercado

sea una gran familia.

-Bueno, deja ya de dorarnos la píldora, hija.

-Eso, deja de hablarnos como si fuera nuestro funeral.

¿Qué es lo que quieres?

-Que presidáis la Asociación de Comerciantes.

¿Qué?

-¿Te crees que hemos nacido ayer?

-¿Crees que haciéndonos la pelota nos endosarás esa patata caliente?

Lo llevas claro, hija. -No tengo intención de endosar nada,

pero no puedo ni un día más con la presidencia.

-A buenas horas mangas verdes.

-Sabes mejor que nadie que no doy abasto.

La casa, el puesto, la asociación... Voy más de culo que San Patrás.

Por favor, mamá. Te lo pido por favor.

-Ni hablar. Bastante te ayuda en la carnicería.

No quiero que abuses de ella.

-Jesús tiene razón, hija.

Que nosotros no estamos ya para esos trotes.

-Prueba a invitar a merendar a otros, anda.

-Ojalá fuera tan fácil.

-Pero vamos a ver, hija.

Si tú fuiste capaz de venderle diez chuletones de Ávila

al secretario de la Asociación Vegana de Madrid,

¿cómo no vas a encontrar a alguien para sustituirte?

-Tienes razón, mamá.

Esta tarde he conseguido yo un sustituto para la presidencia

como que me llamo Carmen Pacheco.

Tiraré de la carta de la erótica del poder. Siempre funciona.

-Erótica del poder... No me la cuelas.

-No te la estoy colando, abdico como el Rey emérito.

Pero no serás la reina de España, sino la reina del mercado.

Si aquí todo el mundo te quiere.

-No, que ya estuve de presidenta muchos años. No.

-Por eso he pensado en ti primero, tienes experiencia.

Todo el mundo te hace caso y te respeta.

¿Respetarme? ¿A mí? Sí.

Después de lo de Hortuño y Velasco,

a muchos les gustaría que me pudriera en la cárcel.

Pero ¿qué dices, Elías?

Si tú tienes el don de caerle bien a todo el mundo.

Recuerda que eras la primera que quería que dejara el puesto.

Ya, pero también soy una persona

que sé reconocer a alguien bueno en cuanto lo veo.

Y tú antes no, pero has cambiado, y ha sido para mejor.

Y por eso te mereces una recompensa.

No, Carmen.

A mí no me lías, hombre. Que busques otra víctima.

(CARMEN RESOPLA)

(CARMEN SUSPIRA)

(CARMEN RESOPLA)

(CARMEN EXHALA)

-Hola, Carmen. -Hola.

-¿Cómo estás? -Pues no tan bien como tú.

¿De dónde vienes? -He hecho unas compras.

Dejaré las bolsas en casa y me voy a dar un masaje.

Pero hoy tranquilito, no quiero forzar.

-Qué suerte tienen algunas, la verdad.

Pues disfrútalo, ya que puedes.

-Oye, ¿por qué no vienes? Te vendría bien relajarte.

-Ya. -No hay más que verte la cara.

-¿Tengo mala cara? Estoy fatal, ¿no?

-¿Seguro que no puedes venir? -Qué va.

No puedo dejar solo el puesto.

Pero lo que me quita el sueño es la presidencia.

Echo más horas que un portero automático.

Qué ganas tengo de dejarlo.

-Harías muy bien. -Ya.

-La vida está para vivirla. -Sí, lo sé.

Es que la gente es muy egoísta, van todos a lo suyo.

Qué ganas tengo de irme de vacaciones

a las islas Marcelino, las que has estado tú.

-Carmen, por favor. Islas Mauricio, Mauricio.

-Da igual.

Mira, Fernando. ¿Qué tal? ¿Cómo vas? -Hola, Carmen.

Con mucho trabajo, como siempre. -Como yo entonces.

Si no fuera por este hombre, tenía la soga en el cuello.

Yo y todos los comerciantes del Central.

-¿Y eso? -Es que me ha ayudado

con los papeles necesarios para la subvención del BIC.

Lo del Bien de Interés Cultural. -Sí, sí.

-Lo único que he hecho es ordenar la documentación.

-Qué va, qué modesto. Que no, que no.

Que es una máquina, un superhombre.

-No le hagas ni caso.

-Oye, si Carmen lo dice, es por algo.

-Soy un poco bruta, no os conocéis.

Fernando, Ágata. Del puesto de los De la Cruz.

-Encantado. -Igualmente.

-El mejor gestor de la zona euro. -Pues está muy bien saberlo.

De hecho, te pediría tu tarjeta,

porque tengo un asunto que necesito que me aconsejes.

-Si quieres, hablamos ahora. Tengo media hora hasta otra visita.

-Pues sí, me da tiempo. Perfecto.

-Tomamos algo y me cuentas.

-Hecho. -Muy bien. Yo os dejo.

Con lo mío tengo bastante. Adiós.

-A ver cuándo te das ese masaje conmigo.

-Sí, soñaré con ello.

-Tú me dirás.

-Estoy pensando comprarme un piso. ¿Llevas temas inmobiliarios también?

-Sí, por supuesto. Tengo dos buenos clientes

que se dedican a la compraventa inmobiliaria. Vamos a la terraza.

-¿Qué queréis? Estoy trabajando y Jorge me ha dicho

que limpie dos kilos de sepia. -Es un momento.

Samu y yo queríamos hablar contigo sobre...

sobre tu futuro. (SAMUEL ASIENTE)

-¿No podemos hablar de mi futuro en casa?

(SAMUEL) No. -Solo será un momento.

Sabemos que no te gustan los cambios,

pero es que Samu y yo tenemos un plan para...

-¿No puede esperar a las 21:15 que llego a casa?

O mejor, hasta las 22:15, que chatearé tras el trabajo.

-David, será solo un momento.

¿Vale? Y no te vamos a entretener.

-Ya lo estáis haciendo. Si me disculpáis...

-Un momento, David. Esto es importante.

Estamos más tiesos que las ratas.

-¿Qué tienen que ver las ratas?

-Eres un bestia. Lo que quiere decir

es que el negocio de los "cupcakes" va fatal.

-Lo sé, porque la gente cree que están envenenados.

-Pues sí.

Y por eso tenemos más gastos que beneficios, así que...

-Lo que nos ha reventado es la lavadora.

Metiste el pantalón con chicle y ha reventado.

No es cosa mía, no es mi responsabilidad la colada.

-Tengo la responsabilidad de la colada,

y tú debes ver que no haya chicle en el bolsillo.

-Quizá lo dejaste tú, que...

-Mira, tronco... -¡Ni "mira" ni "tronco" ni nada!

¿Vale? Aquí lo que importa no es quién tiene la culpa, amor,

es quién tiene la solución.

Y tú tiene la solución, tú.

Tú.

-Ya sabes, si la inmobiliaria

no te da datos de la inspección técnica,

no firmes nada. -Claro, lo tendré en cuenta.

Muchas gracias por tus consejos.

-De nada. Si tienes dudas, sabes dónde estoy.

-Por supuesto. Gracias de nuevo.

Me voy a casa, que se ha hecho tarde. Adiós.

-Hasta luego.

Fernando. Hola, Adela.

¿Qué pasa, que has comprado algún puesto?

Te veo mucho por el mercado.

¿Me estás controlando? No. (RÍE)

Es más, era en otra persona en quién me fijaba.

Ágata. La acabo de conocer.

Me pidió consejo sobre la compra de un piso.

¿De un piso? Bueno, un pisazo.

En el barrio Salamanca.

Ya. Para eso quería el dinero Elías.

¿Cómo? Nada, nada, cosas mías.

¿Quieres un consejo?

Presiento que me lo vas a dar. Si yo fuera tú,

me andaría con muchísimo ojo con esa mujer.

Hemos tenido varios encontronazos, y no es por malmeter,

pero mete en un fregado a cualquiera.

¿Incluso a alguien que ha conocido hace cinco minutos?

Bueno, lo tendré en cuenta.

¿Te parece muy gracioso? No, no.

Me encanta que te preocupes por mí. A ver, no es nada personal.

Haría lo mismo por cualquiera que se acerque a ella.

Bueno, ya veo que hay algo entre vosotras dos.

Sí, la verdad es que está muy cerca de muchas personas que me importan.

Ágata es la flamante mujer de mi exmarido.

Claro, Elías De la Cruz. Sí.

Y desde que llegó a su vida,

lo que ha hecho es sacarle la pasta y separarlo de la familia.

¿De la familia... o de ti?

Si crees que es una escena de celos,

te aseguro que estás equivocado.

Ya estamos otra vez.

Eso lo has dicho tú, no lo he dicho yo.

La historia de amor con mi marido se terminó hace mucho.

Si estuviera celosa de Ágata, no hablaría con tanta franqueza.

Al revés, estaría avergonzada, y no es el caso.

Pues ya me dirás de dónde viene tanta antipatía.

Me ha parecido una persona correcta y cabal.

Pues olvídate de lo que te he dicho.

La cosa no tiene más importancia.

Hasta luego.

-Así que Samu y yo hemos pensado

que es tontería tener una habitación en casa que nadie usa,

y que si la alquiláramos,

sacaríamos pasta y nos iría muy bien.

-Muy bien. -Muy bien.

-¿Cómo? -A ver, he hablado con tu madre.

Dice que le parece bien, si a ti te parece bien.

-Pues no me parece bien. -No te parece bien.

-Si meto un desconocido en casa,

se llenaría de gente y gérmenes desconocidos.

-Es una idea. Si no te parece bien, no lo hacemos.

Podemos recortar gastos.

De hecho, amor, ¿no?,

hemos hecho una lista de gastos que se podrían recortar.

A ver qué te parece.

-El teléfono y el wifi no puede ser. -¿Y eso?

(CARLA) Pero, hombre, David.

Si es que por algún sitio hay que empezar a recortar.

¿Verdad, amor? -Claro.

-Samu, tú y yo podemos ir con nuestros datos

y el fijo no lo usamos. (SAMUEL) No lo usamos.

-Tenemos permanencia.

Si nos damos de baja, tendremos que pagar penalización.

-¿Permanencia? -No me suena.

No he firmado nada.

(DAVID) Lo contratamos para poder comprar mi móvil

a precio reducido.

-Cuidado. Entonces es algo que debes pagar tú,

si quieres seguir chateando.

-Sí, pero... son 500 euros y no puedo permitirme pagarlo

después de comprarme el móvil.

-Seguro que averiguas cómo hacerlo.

Nosotros vamos a prescindir de lo que sale en la lista.

Como no podemos alquilar la habitación...

-Bueno, podemos alquilar la habitación.

Pero con una condición.

Seré yo quien elija al candidato.

De hecho, ya tengo una idea.

Beltrán, al que le vendí la calculadora.

Es muy simpático y le gusta el ajedrez y...

(SAMUEL) Ya, pero una cosa es que tú decidas

y otra que no miremos más candidatos.

Imagínate que te encontramos una pibita.

(CARLA) Lo que quiere decir es que cuantas más opciones mejor,

cuantos más candidatos, pues podrás elegir

y estaremos más cerca del compañero de piso perfecto.

-Vale, acepto el trato.

-Venga.

-Más nos vale encontrar a alguien. -Ya te digo.

-Carmen, ¿aún sigues con eso?

-Seguro que hay algo en el reglamento

para dejar la presidencia, pero no lo encuentro.

Ayúdame, que cuatro ojos ven más que dos.

-Mis ojos no están para nada.

Solo quiero llegar a casa y tumbarme un rato en el sofá.

-Venga.

-Luego te veo, ¿vale? -Vale.

-Adela. Antes ha venido una mujer preguntando por un encargo.

Unas flores para una puesta de largo o algo así.

¿No le has dicho que estaba fuera? ¿Yo que sabía?

¿Dónde voy a estar? Yo que sé, Adela.

Hay sitios para perderse en el mercado.

Ya te vale, Nicolás.

No te enfades conmigo.

Perdona, no estoy de humor.

Es verdad, no lo voy a pagar contigo.

No pasa nada. Ya estoy acostumbrado con la parienta.

¿Carmen leyendo? Sí.

Y no es prensa del corazón. No, no, no, lee el reglamento.

Si es que la pobre mía tiene un lío

con la burocracia con la que ha de lidiar

por ser presidenta...

En esas cosas hay que estar encima

porque, si no, la burocracia te come.

No, te come no, te devora.

Bueno, menos mal... que Fernando le ha echado una mano

para sacarlo adelante.

Estuvieron horas encerrados trabajando.

Oye, que tío más majo, ¿verdad?

Y además, que... Es que tiene hasta buena percha.

Como decís vosotras, se lo ve un tío interesante.

Sí, tendrá su público, sí.

Mucho viene... (CARMEN GRITA DE DOLOR)

-¡Carmen! ¿Qué...?

¡Carmen! ¿Te ha pasado algo?

-¡Estaba colocando el costillar

y de repente, me ha venido un dolor en el cuello!

-¡No te muevas, Carmen! ¡No te muevas!

-¡No me puedo mover! ¡Me he roto!

-¡Carmen, por Dios! ¡Espera, espera!

-¡No, no! (LLORA) -¡Espérate!

¡Voy a llamar a urgencias! -¡Me he roto!

Tranquila, respira.

(Móvil)

(Móvil)

-Jesús.

Sí, sí, sí.

Sí, estoy dentro, estoy dentro. Sí, eran las llaves.

No, no, todavía no ha llegado. No, estoy aquí preparándolo todo ya.

Nada. Sí, sí, eso espero yo también, que salga bien.

Vale.

Bueno, hasta luego.

Hasta luego. Hasta luego.

-Hola.

¿Qué tal, Lucas? ¿Cómo ha ido la tarde?

-Bastante bien, se han agotado varios artículos.

-Qué bueno.

Y los zumos, ¿por qué no se han vendido?

-Los zumos apenas se venden.

-Los zumos no se venden solos, los tienes que vender tú.

Lucas, yo entiendo que seas nuevo,

pero ponte las pilas con esto, ¿vale?

A la gente ofrécele productos nuevos.

No sé, los lichis, zumo de mango, lo que sea.

Si no, no saben que los tenemos y compran lo de siempre,

un kilito de manzanas, que les regales perejil y se van.

¿Sabes lo que da dinero?

Los zumos y los productos exclusivos.

Así que, por favor, toma nota.

Si no, la gente o no los compra o los compra en el supermercado.

¿Sí? ¿Te queda claro? -Ajá.

-Menos mal que te he visto,

porque te ve Elías o Jesús y no hubieras tenido tanta suerte.

Te he de decir una cosa,

la próxima vez no seré tan benevolente.

No creo que nadie en dos días, ni siguiera tú,

pueda distinguir los productos nuevos.

¿Perdona? ¿Has venido a decirme como tengo que llevar mi negocio?

(SE SORPRENDE) ¿Que ahora el negocio también es tuyo?

Chica, primera noticia.

Lucas, muchas gracias, te puedes marchar.

Mañana a las 08:00 en el muelle de carga. Descansa.

-Hasta mañana. -Hasta mañana.

¿Tienes algún problema conmigo?

No, pero si tanto te preocupa el negocio,

deberías estar más al pie del cañón y menos de masajitos.

Esa camisa es nueva también, de la colección de Mara Echevarría.

Chica, vas de capricho en capricho. Y además, de los caros.

Ahora te importa mucho en qué me gasto mi dinero.

Ese es el problema, no es tu dinero.

¿Sabes lo que te pasa a ti?

Que te da rabia que sea otra mujer

la que está usando la tarjeta de tu exmarido.

Para tú información,

yo no necesitaba a Elías para comprarme nada.

Y menos una camisa.

A Elías le encanta verme guapa.

Se ve que, no sé, a ti estaba acostumbrado a verte en delantal.

Ándate con ojo,

los caprichos se pagan con dinero, no arrogancia.

Está claro que de lo segundo vas servida, pero de lo primero...

Yo de ti me agarraría, porque me parece que vienen curvas.

No sé adónde quieres llegar,

pero me lo voy a tomar como un comentario más

de una mujer... resentida.

De la exmujer resentida de mi marido.

Por favor, se ve a la legua que te mueres de envidia

de lo que nos queremos.

Pues, chica, no sé, tú lo has tenido primero.

Algo has tenido que hacer mal para no... saber retenerlo.

Pues todo para ti, bonita.

A ver cuánto duras, tanto que os queréis,

cuando sepas que está sin un duro.

Además de resentida, mentirosa. ¿Sí?

Pregúntale a él, a ver qué cara te pone.

No me hace falta preguntarle nada, Adela.

¿Crees que Elías iba a vender la casa de Sepúlveda

para comprarte tu pisito de los sueños,

si no estuviera en bancarrota?

Mira, para tu información, la casa de Sepúlveda es de los dos.

Y segundo, si nos planteamos venderla

es porque no queremos pedir financiación a ningún banco.

Eso es lo que te ha hecho creer.

pero la realidad es que no le queda otra.

Así que cuida mucho de la camisa,

porque creo que pasará mucho hasta que puedas comprarte otra.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

-¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado en mi casa?

-Le he pedido las llaves a tu padre para prepararte una sorpresa.

-¡Vaya!

-Pero la sorpresa me la he llevado yo al ver esto, Rosa.

¿Me vas a decir que la revisión era en la prisión de Alcalá-Meco?

-Alberto, déjame que te explique. -No, no, no.

No me tienes que explicar nada, Rosa.

Pero no entiendo por qué no eres sincera conmigo.

-Porque si te lo decía,

intentarías convencerme para que no fuera.

Y hablar de él me revuelve las tripas.

-¿E ir a verlo no?

-Sabes perfectamente que no quería verlo más.

Pero cuando vi el cartel de "se vende" en el "Delicatessen",

no lo pude evitar.

Necesitaba saber qué estaba tramando.

-Ya. ¿Y no lo puede averiguar el abogado?

-¡Venga ya! El abogado.

Lo habría manipulado como hace con todo el mundo.

Como hizo conmigo durante años.

Lo que pasa es que ahora no puede porque no tiene ese poder.

Eso es todo, Alberto. No hay nada más.

-¿Seguro que no hay nada más, Rosa?

-Seguro, cariño, no hay nada más.

Bueno, tengo un plan.

Para hundirlo de una vez por todas y que no salga de la cárcel.

Si te cuento lo que piensa hacer...

-Me da igual lo que esté pensando hacer

o dejar de hacer Nacho.

Me da igual. Solo me importa lo que hagas tú.

Y acercarte a él es muy peligroso.

-¿Me estás escuchando? Que tengo un plan.

-Que me da igual.

Que esto es absurdo.

Nacho es el que tiene siempre planes

y tú la que siempre cae en sus redes.

Mira, no puedo más.

No puedo más.

Si tienes el más mínimo interés en que lo nuestro funcione,

creo, sinceramente, que no es el camino.

-¿Y cuál es, el que marques tú, como hizo él todos esos años?

Lo siento, estoy muy alterada. Lo siento mucho.

No tenía que haberte dicho eso. Lo siento.

-Ya.

Pero lo has dicho.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(TV) "Pero un poco antes de venirnos a Pontevedra

y donde yo tuve..."

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(ÁGATA) Hola, amor.

Hola, amor.

Venga, date una ducha rápida, que hoy cenamos fuera.

Ya la hora que es, yo no voy a ningún lado, hombre.

Venga, que te va a encantar.

Vamos a ir al Galimatías.

A ver si es verdad que merece tres estrellas.

Ágata, yo no sé tú, yo estoy reventado.

Llevamos semanas comiendo, cenando fuera.

Aparte, ¿no crees que en tu estado mereces un poquito de reposo?

Yo estoy descansadísima, vengo de darme un masaje.

Lo que tengo es un hambre que me muero.

Yo estoy reventado, de verdad. Picamos aquí algo y ya está.

Oye, Elías, ¿a ti qué te pasa?

Tú confías en mí, ¿verdad?

Claro que confío en ti.

Bueno, pues entonces déjate llevar.

Me hubiera gustado decírtelo en la cena,

pero te lo digo ahora.

Tenemos muchísimas cosas que celebrar, ¿sabes?

¿Y qué tenemos que celebrar?

Bueno, mañana quiero ir a la inmobiliaria

para volver a ver el piso porque... lo tengo claro, Elías,

quiero que firmemos las arras.

¿Mañana? Pero es un poco pronto.

No, para nada.

Ese tipo de piso está buscadísimo, volará.

Ya, no te digo que no, pero es que ni siguiera lo he visto.

Por eso. Vamos a la inmobiliaria, te lo enseñan y firmamos las arras.

No nos precipitemos.

Aún no sabemos el dinero que nos darán

por la venta de la casa de Sepúlveda.

¿Por qué no pedimos una hipoteca? Así no tenemos que vender.

Es una opción.

Pero si no te importa, déjame que lleve yo las finanzas.

No entiendo por qué hay que vender Sepúlveda.

Porque no podemos hacer frente a todo.

Si queremos una cosa, hay que vender otra.

¿Quieres decir que el gran Elías De la Cruz,

el más rico del mercado, no puede pedir una hipoteca?

-Si aún tenéis hambre, podemos preparar algo más.

No, yo no puedo más. Estoy llena.

Además, estaba todo increíble. Y el sitio...

El local te ha quedado, Gloria, precioso.

Esto le va a dar un aire nuevo al mercado, ya verás.

Me faltan algunos detalles, pero, en general, estoy contenta.

Y ahora, después de los cumplidos, quiero la opinión sincera del chef.

Bueno, ya has visto lo limpio que hemos dejado los platos.

Esa es mi opinión.

Al fin y al cabo, es eso,

una opinión. No, no, perdona.

Tu opinión es la opinión.

Así que no te cortes. Vamos plato a plato, si quieres.

Vale, como quieras.

A ver, las yemas curadas venían con macis, ¿no?

¿Cómo lo sabes? Es mi ingrediente secreto.

Si quieres que siga siendo secreto, no abuses mucho de él.

Desequilibra el sabor de las yemas.

Lo tendré en cuenta.

Más.

La cochinita pibil... Ojo con el picante.

Sé que en México está a la orden del día,

pero adaptaría la receta a los gustos españoles.

Anotado.

¿Los postres qué te han parecido?

Ahí sí te voy a dar un tirón de orejas.

¿Cómo que no tienes chocolate?

Un mus, un "coulant"... Algo. Es imperdonable.

Ni caso, es muy goloso. El chocolate lo pierde.

A mí y a 11 de cada 10 clientes. Tienes razón.

Tuve un problema con el proveedor, pero ya está solucionado.

Entonces, resumiendo...

Todo muy bueno.

De verdad, genial.

Afinar ese par de cositas y a volar.

Bueno, ojalá.

Muchas gracias, Jorge.

La verdad es que ahora

mis finanzas no pasan por su mejor momento.

De hecho, tengo la cuenta al descubierto.

-Lo sabía.

¿Cómo? ¿Quién te lo ha dicho?

¿Y eso qué más da? Quería escucharlo de tu boca.

Pues es verdad, lo siento.

¿Cómo te encuentras en una situación así?

¿Una mala inversión?

No, ha sido Germán, que lo ha complicado todo.

¿Germán?

Él ha cogido el dinero antes de marcharse a Oporto.

¿Qué?

Yo me negué a ayudarlo en la inversión para montar el hotel,

y como me negué, pues él cogió el dinero y se largó.

¿Y no pudiste hacer nada para evitarlo?

¿Qué querías que hiciera?

No imaginé que mi hijo me la jugaría de esa manera.

No te creo.

Se lo has dado tú.

Que yo no le he dado nada, me lo ha quitado él.

No te preocupes, me recuperaré. Lo prometo.

No quiero promesas. Recupera nuestro dinero.

¿Y qué quieres que haga? ¿Le digo que venda el hotel

para recuperar el dinero? Es mi hijo.

¿Y este de aquí no es tu hijo?

Y Germán lo ha dejado en la ruina, pero no te importa.

Ni a ti ni al resto de tu familia. ¿Sabes qué? Aquí os quedáis todos.

¿Adónde vas?

Ágata, no hagas tonterías. ¿Adónde vas? ¡Oye!

(Puerta abriéndose)

Aquí donde la ves,

es una gran empresaria en la hostelería.

Con varios restaurantes en España. -Tampoco exageres.

Empecé con un pequeño negocio de cáterin,

luego me dediqué a la organización de eventos

y, bueno, este es el tercer restaurante que abro.

Tengo uno en Valencia y otro en Pozuelo.

Yo alucino. ¿Cómo haces para llegar a todo?

¿Trabajando 25 horas al día?

Pero bueno, yo solamente me encargo de la parte empresarial.

El trabajo realmente duro los hacéis vosotros, los cocineros.

Bueno, no sé yo.

La verdad es que oyéndote hablar así,

con tanta pasión, con tanto esfuerzo,

me entran ganas de montar algo grande.

(RÍE) Bueno, cariño, igual deberíamos esperar un poquito.

Parir el hijo, criarlo...

Luego nos metemos en ampliar el negocio.

Ella puede porque no tiene familia.

¿Sabes qué? Tienes toda la razón.

Mi proyecto más ambicioso está aquí.

Enhorabuena a los dos.

Gracias. Gracias.

¿Queréis tomar algo? ¿Un café, un licor...?

No, no, deberíamos irnos a descansar.

Se hace tarde, nos vamos. Gracias por la cena.

Gracias a vosotros por la crítica.

Espero no haber sido muy feroz.

Para nada, ha sido muy constructiva. Lo tendré todo muy en cuenta.

Gracias. Buenas noches. Buenas noches. Gracias.

"Digo yo, que para estar embarazada hace muchos esfuerzos, ¿no?".

-¿Tienes candidato? (SAMUEL) Sí, tenemos.

Pero con tantas pegas está complicado.

"Un presidente solo quedará exento de sus obligaciones

por causas de fuerza mayor,

tales como enfermedad o accidentes".

¿Cómo que denuncie a mi hijo?

-Claro. Germán ha cometido un delito y debe pagar por ello.

Tenemos a la candidata ideal para la presidencia.

-¿Cuál es tu diagnóstico?

-Estrés cervical.

-Descubrí que Rosa había ido a la cárcel a ver a Nacho.

-Pero eso no puede ser.

¿Qué tiene de malo? Simplemente era..

-Tus flores me han costado el trabajo.

-Al llamar y decir que tuviste un incidente,

creí que era otra treta para traerme.

-Ha pasado lo que me temía.

Y no ha hecho más que empezar.

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Mercado central - Capítulo 243

30 sep 2020

Jesús reprocha a Adela que le ocultara lo ocurrido con Germán. Jesús, tras meditarlo, le da su apoyo a Elías para que venda la casa de Sepúlveda, aunque le conmina a que le cuente la verdad a Ágata sobre su situación financiera.
Lorena acepta la oferta de Alberto para llevar un taller de dibujo en su proyecto solidario, pero le pide que no le cuente nada a Jorge por el momento.
A Carla y Samuel se les ocurre alquilar la habitación vacía en casa de David para conseguir dinero, pero no será tan fácil convencer al chico de que acepte.
Carmen intenta por todos los medios encontrar a alguien para sustituirla al frente de la Asociación de Comerciantes. Pero, ante la negativa de todos, se busca una manera poco ortodoxa de conseguirlo.
Adela ve a Fernando con Ágata y le advierte sobre la clase de mujer que es. Fernando interpreta que todavía siente algo por su ex.
Animado por Nicolás, Alberto decide proponerle en serio a Rosa irse a vivir juntos, pero descubre que ha estado visitando a Nacho en la cárcel y le da un ultimátum.

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