Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 236 - ver ahora
Transcripción completa

Debes hacer hueco en el armario del pasillo

para la ropa de Ágata, se viene a vivir con nosotros.

Esa mujer le sorbe el seso. -Y la bragueta y la cartera.

-Creo que debemos relanzar la web.

-No sé si Noa querrá hacer fotos.

-Habla con ella y convéncela, ¿vale?

Lorena, eres la mujer de mi vida. La mujer de todas mis vidas.

(LORENA) No hables. Solo me sale quererte.

Primero traicionaste a Adela, ¿y ahora me traicionas a mí?

Una colcha que compré en Bombay debe estar en Sepúlveda.

No sé, pero si quieres recuperarla,

ve antes de que se hagan las reformas.

Hoy hemos firmado, está a nombre de los dos.

-No he hecho nada de eso.

-¿No le has dicho que necesito ayuda?

-La chica tiene ojos en la cara, lo ve solita.

-Tú los avisaste. -Me ha denunciado.

-¿Qué? -Vendrán a por ella.

Piensa que eres la culpable de que vaya a la cárcel.

-Mi padre debe ir a la cárcel. -Ya, pero el mío no.

Tenía que salvar a mi padre y también tenía que salvarme yo.

¿Cuándo te vas a dar cuenta de que nunca vas a poder conmigo?

(Puerta abriéndose)

-Hola, Noa.

-Hola.

-¿Has visto a Natalia?

No ha ido bien, ¿verdad?

-Lo ha negado todo.

-¿Cómo?

-Declaró a favor de Nacho.

-¿Qué me estás diciendo, Noa? Pero ¿cómo ha podido hacer algo así?

Vamos a ver,

pensé que si íbamos a la Policía daríamos un paso hacia delante

y que se haría justicia,

pero sin la declaración de Natalia y sin pruebas en su ordenador,

todo va a resultar muchísimo más difícil.

Pero ¿cómo ha podido hacer esto?

Ahora Nacho resulta que aparece como si no fuera el culpable de nada

y tú como la mentirosa delante de la Policía.

¿No? Ahora, Noa, ahora que te están investigando,

que tu padre te ha puesto una denuncia por agresión.

-Que sí, ya lo sé. No me agobies más.

-Perdona, lo siento mucho.

No lo puedo creer, de verdad, no me lo puedo creer.

Es una buena chica.

Yo pensaba que iba a actuar correctamente.

-Todos lo pensábamos.

Hasta Nacho, y se encargó de que no lo hiciera.

-Pero ¿cómo?

-La chantajeó con denunciar a su padre.

-Denunciarlo, ¿por qué?

-¿Recuerdas la crisis de los padres de Natalia?

El padre empezó a beber,

cometió una negligencia médica y mató a un hombre.

-Sí, claro que me acuerdo de todo aquello.

Por aquel entonces eran muy amigos y se veía muy a menudo con Nacho.

Recuerdo que el pobre lo pasó fatal con la pérdida de aquel paciente.

Pero es la primera vez, Noa, que escucho que fue una negligencia.

-Pues sí, estaba borracho y lo mató en quirófano.

No salió a la luz,

pero cometió el error de decírselo a Nacho.

-No me lo puedo creer.

Es que ese hombre siempre hace lo mismo.

Utiliza a todo el mundo, ¿no te das cuenta?

Es un psicópata.

Se hizo amigo de él para poder acceder a esa información

y el pobre se lo puso en bandeja.

-Mamá, escúchame, ¿recuerdas el nombre del paciente?

-No recuerdo su nombre, hija.

Sé que era un paciente de la clínica Mallorach.

-¿Y cuándo fue?

-Hace un montón de años, no sé.

En el 97.

En otoño del 97.

Ellos iban a celebrar su 30 aniversario

y fíjate qué les pasó.

Pero no entiendo de qué nos sirve a nosotras.

Nacho tiene agarrada a Natalia y nosotras no podemos hacer nada.

Celia tenía razón.

Lo he hecho todo mal.

He implicado a medio mercado para que declaren en falso

y mira dónde te he llevado a ti.

Si acabas en la cárcel, Noa, será por mi culpa.

-Mamá, no va a pasar eso, ¿vale? Así que, por favor, relájate.

-Cariño...

Te pido perdón.

Porque no he sabido cuidar de ti.

Porque no he sabido protegerte.

Perdóname porque he permitido que Nacho te destroce la vida.

-Mamá, que tú no tienes la culpa de nada.

La culpa de todo la tiene Nacho, ¿lo entiendes?

(ROSA, SUSPIRA) -Y va a pagarlo, te lo juro.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó

# una luz en la ciudad

# y una sombra # en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos, # con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

-Debiste decirme que encargara grelos,

pero no me lo dijiste. Y no tenemos porque no se venden.

-Ya lo sé, claro que lo sé, por eso te dije que lo encargaras.

No te acuerdas porque ni me escuchas.

-Sí te escucho, pero estoy a mis cosas.

Ágata, no pongas esa fruta en primera línea.

Ponla detrás de la fruta de temporada.

-¿No es mejor así?

-Hazme caso, es una estrategia de márquetin.

La fruta de temporada es el reclamo

y así, cuando se acerquen, ven que tenemos variedad.

-Creí que era al revés.

Como están acostumbrados a ver lo mismo,

poner algo distinto es atractivo. -No, no, no funciona así, Ágata.

Es más fácil vender la variedad,

si la gente ve primero lo que quiere.

-No te esfuerces, hija. Es inútil hablar con él.

Tiene la cabeza cuadrada.

-Descansa un poco, ¿no?

Deja de meter cizaña.

Sabré lo que digo, que llevo toda la vida en la frutería.

-No pasa nada, tiene toda la razón.

Lleva toda la vida en el negocio y yo estoy aprendiendo.

-Gracias, mujer.

Ya no estoy acostumbrado a que me den la razón.

(Móvil)

El distribuidor. Será para confirmar el pedido de hoy.

Avisa al mozo para que te ayude a subirlo.

-Vale, no te preocupes.

-Haces bien en no discutir con este viejo cabezón.

-¿Qué pasa, Valeria, sigue sin prestarte atención?

-Cuando me la presta es peor, hija. Está inaguantable.

Después de comer hemos tenido una...

-He visto en la comida que la cosa está tensa.

-Cuando nos quedamos solos ni te cuento.

No sé qué hacer con este hombre.

-Está presionado por el trabajo, no puede abarcarlo todo solo.

-Lo mismo le digo yo.

Que se tome las cosas con calma o le dará algo.

Pero nada, es hablar con una pared.

Bueno, chica, te dejo.

Y muchas gracias por la comida.

Los langostinos al curry estaban riquísimos.

-Gracias por venir, lo aprecio mucho.

-Gracias a ti.

Celia.

¿Cómo estás?

Pues mal, Jorge, estoy mal.

He tenido una conversación con Lorena muy desagradable.

Vaya... Lo siento.

Entenderás que se lo contara, no quiero mentirle.

Claro que lo entiendo.

Me parece fenomenal que te sinceres con ella,

pero avisa antes de echarme a los leones.

¿Echarte a los leones?

No sabía que hablaría contigo.

Hablar no es la palabra.

Y no la culpo ni por lo que me ha dicho ni por odiarme,

pero me hubiera gustado poder ser yo quien me disculpara.

O que no me pillara por sorpresa,

porque habría sido menos humillante.

Lo siento. De verdad que lo siento.

Ese beso fue un error, Celia, que nos ha hecho daño a todos.

-Hola.

Hola.

Siento interrumpir. No interrumpes nada.

Me alegra que estés aquí,

así escuchas lo último que tengo que decir a Jorge.

Sé que es una situación incómoda para todos,

pero hay un libro que sacar adelante.

Hay que terminar ese proyecto.

(LORENA) Ya.

No me fascina la idea de veros juntos,

pero entiendo que tengáis que quedar para terminar el libro.

No será necesario.

Tengo suficiente información

y no hará falta que vayamos a La Fanega.

Así que aquí acaba nuestra colaboración.

Vale, como quieras.

Pero me gustaría ver el material antes de publicarlo.

Por supuesto. Te enviaré cada capítulo

y si tengo dudas, lo haremos vía "e-mail".

Lo único que quiero

es evitar equivocaciones y situaciones incómodas.

Así que Jorge y yo no tendremos más contacto personal

a partir de este momento.

Y eso es todo.

Siento mucho, mucho, el daño que he podido ocasionar.

Entendería que no quisieras saber nada del libro.

Jorge...

Voy a ser la primera que compre ese libro.

Estoy deseando que me lo firmes.

-Es que se ha ido todo a la mierda, tío.

La Policía no encontró pruebas en el ordenador de Nacho

y Natalia declara a su favor. Al final iré yo a la cárcel.

-A ver, mírame, que tu no vas a ir a la cárcel.

No dejarán de investigar a un supuesto pederasta.

Encontrarán pruebas y caerá. -¿Cuándo?

Llevamos esperando ese día mucho tiempo.

-No lo sé, pero habrá que esperar. ¿Te tomarás la justicia por tu mano?

-¿Qué te pasa con el móvil? -Nada, nada. No me pasa nada.

Cosas mías.

Llevo un rato dando vueltas a algo que quería proponerte.

-¿El qué?

-Que hicieras fotos para la web del mercado.

Sería algo fácil.

Sacar fotos de los puestos y comerciantes

para promocionar sus negocios.

Como hiciste con Adela en la floristería.

-Se me ocurrió a mí lo de las fotos. Le he dicho yo que te lo pidiera.

-Ya.

A ver, gracias, chicos,

pero la verdad es que no sé si voy a poder.

-Hombre, eres la fotógrafa oficial del mercado.

-Te vendrá bien para despejar la cabeza.

-Bueno, vale. Vale. Pero con una condición.

-Ya se ha puesto estrellita. -Pronto empieza, sí.

-El puesto de Nacho no participa. -Hombre, que le den.

Si esas son las condiciones, contratada.

-Vale, bueno... (DUDA)

Podría hacer una sesión de fotos de cada puesto

y así podéis elegir.

-Bueno, yo, la verdad es que estaba pensando

en algo un poco más original, ¿no?

No unas fotos de tenderos con el mandil detrás del mostrador.

-En eso habíamos quedado, ¿no?

(CARMEN) Pero he pensado en hacer algo que nos vendiera un poco mejor.

Con más atractivo.

-¿Qué has pensado? -Pues veréis.

Estuve en la boda de mi prima, de Trujillo.

Hizo una cosa sencilla que está muy bien.

Puso una tela verde, como en las películas,

y se ponían delante los invitados,

y la gente se disfrazaba, se ponía pelucas,

y les ponían los fondos que les daba la gana, ¿sabes?

La gente se lo pasó bomba, vamos. -Ya.

No sé si quedará bien

que los comerciantes se disfracen para una web.

-No queda bien.

No me pondré peluca, que pareceré... (CARMEN RÍE)

Que no hablo de pelucas ni de disfraces.

Hablo de los fondos.

Ponemos a los comerciantes con un fondo detrás que se nos ocurra.

Por ejemplo, unas viñetas con el día a día del mercado,

de cada comerciante, de cada puesto.

-Eso no tiene mala pinta, la verdad.

-Sí, sí. Tengo un programa de tratamiento de fotos

que puede quedar bien. Puede que mole.

-Claro que la idea mola, yo tengo ideas que molan.

¿Qué creéis, "milennials",

que solo vosotros tenéis ideas molonas? (RÍE)

Voy a avisar a los comerciantes, que esto hay que hacerlo ya.

-Venga.

-Oye, gracias.

Sí, puede que justo esto me venga bien

para entretenerme y dejar un poco la cabeza.

-Pero ¿cómo que gracias?

No me des las gracias.

No hay mejor fotógrafa para la web del mercado.

Y te va a venir bien, ya verás.

-Bueno, pues esta es la última caja. -¿Seguro?

Son pocas. -Fíjate que suerte has tenido.

Que solo tienes eso.

Súbela y yo aprovecho para cerrar el almacén.

Pablo, una cosa.

Por mí, si quieres, pues te puedes tomar el día libre.

-Pero ¿lo ha dicho Jesús?

-No, lo digo yo.

Pablo, ya soy como de la familia.

Lo que yo te diga es como si te lo dijera tu jefe.

Adiós.

(Llaman a la puerta)

(SAMUEL CARRASPEA) -¿Te pillo mal?

-No. Estaba revisando unas cosas de contabilidad.

¿Qué pasa?

-Que necesito que desprecinten mi puesto y me dejen trabajar.

No puedo más de no hacer ni el huevo y perdiendo dinero.

-Ten paciencia, ya queda menos.

(CARLA, SUSPIRA) Ojalá. Pero no sabremos nada

hasta que presenten el informe

con la causa de la intoxicación. -Ya.

Y ahora que Noa ha denunciado a Nacho,

la Policía investiga si tiene que ver con la intoxicación.

Por eso tarda más.

-Ya, supongo. Me parece maravilloso,

pero cada día que pasa estoy más cerca de la ruina.

Y perdiendo clientes.

Si la gente se acostumbra a ver el puesto así, cerrado,

terminarán por no venir.

-Ya verás lo que tarda la gente en volver

cuando huela el mercado a magdalena.

-Ya. Y mientras, ¿qué hago?

-No sé. ¿Por qué no ayudas a alguien y que te dé un dinero extra?

-Ya lo he pensado.

Llevo un rato dando vueltas y preguntando,

pero nadie quiere contratar un asistente.

-Deja las cositas, hombre.

No sé, relájate un poco.

Te quejas de no tener tiempo de ver series ni leer, pues hazlo.

-No me puedo relajar.

Porque necesito sentirme... no sé, activa.

-¿Por qué no vas a ver muebles para la casa?

Estamos que si no tenemos tiempo, que si tal,

y la casa sin barrer.

-¿Crees que es momento para gastar?

-En algún momento tenemos que ponernos con la casa.

Está muy bien cenar en una caja de cartón como mesa.

La primera noche mola,

pero luego pierde su gracia. -Bueno, vale.

Tengo una idea mejor. -¿Cuál?

Mira, me espero a que salgas y me invitas al cine.

Hay muchas pelis que quiero ver.

-No me apetece mucho.

Estoy cansado y solo tengo ganas de llegar a casa y ver una peli.

-Siempre hacemos lo mismo. No seas aguafiestas, anda.

Mira, ¿sabes qué? Muy fácil, yo espero,

sal temprano, a las 20:00 estamos en el cine

y a las 22:30 en casa. -Que no. Te he dicho que no.

-¿Qué tienes que hacer?

-Ir a terapia a contar mis problemas de juego.

-No hace falta que me hables así.

-Hola. -¿Qué pasa, papá?

-Mira, Samu, te traigo el listado

de lo que hace falta encargar para mantenimiento, ¿vale?

No olvides pedir factura y dejarlo arreglado hoy,

si quieres pedirte mañana esas horas libres para ir a terapia.

-¿No ibas hoy a terapia?

-¡Hoy voy terapia y mañana al psicólogo!

De verdad, ¿algo más?

Sí, me llevo el ordenador al baño, que voy a cagar.

Si te parece bien, claro.

(Puerta cerrándose)

-Paciencia, Carla. Estos procesos son difíciles

y Samu no lleva bien sentirse controlado.

-No es eso, Nicolás. Está raro desde que he entrado.

He abierto la puerta y cerró el ordenador de golpe.

Le pregunté si quería hacer algo y me puso excusas.

Se puso a la defensiva sin motivo.

Ha reaccionado igual que cuando era adicto al juego.

-Es imposible que jugara.

Le capé Internet en el portátil y en el móvil.

-Igual ha encontrado la manera de conectarse.

Lo único que sé es que reconozco a este Samuel

y no me mola nada volverlo a ver.

(ÁGATA) Jesús, pasaste muy rápido por el puesto.

No me dio tiempo a pararte. Buscas esto, ¿no?

-Sí. Quería revisar el último albarán.

Lo archivo en el almacén.

-Sí, lo sé. Lo subí para revisarlo mientras colocaba el pedido.

Y ya te adelanto que hay cosas que están muy mal.

-¿Por qué? ¿Cómo se equivocan, si es el pedido de siempre?

-Tampoco me lo explico.

Llamé para confirmarlo antes de que lo trajeran.

Pues nada, no lo han debido apuntar bien.

Han traído cajas que no corresponden.

-Me cago en la leche, serán inútiles.

-A ver, siento mucho el malentendido.

Quizá hice algo mal. -Qué vas a sentir.

Si tú no tienes la culpa.

Por favor, Jesús, me preocupas.

Últimamente te veo... muy estresado.

-Lo estoy, muchos frentes abiertos.

-Es que tienes mucho trabajo, Jesús. -Te voy a confesar una cosa.

Cuando me aparté de la empresa, me sentí como un viejo.

Como si hubiese llegado a la meta de mi última carrera

y que no servía para nada.

El trabajo me da la vida.

-Pero si eso está muy bien, eso es maravilloso.

Pero no debes descuidar tu vida personal.

-Ya te ha venido Valeria con el cuento.

-No hace falta que me diga nada.

Os he escuchado en la comida tensos y me quedé preocupada.

-Eso no es nada.

Valeria y yo discutimos a veces y nos reconciliamos.

-Eso es porque sois un par de apasionados.

Lo digo en serio, Jesús, baja un poco el ritmo

y dedícale tiempo a Valeria.

-Si lo hice, lo hice.

Yo me retiré por amor, pero enseguida se arrepintió ella.

Una empresa se lleva al 100%, no valen medias tintas.

Y más si está todo manga por hombro. -Lo sé.

Muchas gracias.

-¿Cómo lo llevas, Celia?

Estás en la boca de todo el mercado. Sé lo desagradable que es eso.

Aunque debes estar acostumbrada. Primero Elías, ahora Jorge...

¿Vas a comprar algo? Si no, no tenemos nada que hablar.

No deberías ser borde conmigo.

Soy el único que no te juzga

por besar al novio de tu amiga embarazada,

aprovechándote de su ausencia.

Todo este tiempo me has mirado por encima del hombro,

convencida de tu superioridad moral,

pero ahora sé que no somos tan distintos.

Mira, ni se te acurra compararte conmigo.

He cometido errores y he hecho daño a gente que quiero,

pero siento culpa.

Y eso es algo que eres incapaz de hacer.

Porque eres un enfermo.

Un pederasta, un criminal, Nacho.

Y deberías estar en la cárcel.

Y ahora, si no te importa,

lárgate y no te vuelvas a dirigir a mí.

Bueno, como quieras.

Pero nos parecemos en algo.

Te guste o no, ahora tú también eres una apestada, igual que yo.

Mira, antes de que digas nada,

por favor, no es el momento, necesito un respiro.

Celia, tranquila.

Solo venía a preguntarte. Te vi hablar con Nacho, ¿qué quería?

¿Qué crees? Humillarme.

En el mercado todo el mundo me desprecia,

pero no voy a soportar el de Nacho.

Por supuesto que no.

Además, este cerdo no tiene por qué decirte nada.

Gracias.

Siento haber estado tan a la defensiva.

Pensé que venías a regañarme otra vez.

No, Celia.

Yo ya te dije lo que tenía que decirte.

Eso no quita que me preocupe por ti.

Somos amigas, ¿no?

¿Cómo lo llevas? Te vas a reír,

pero en el fondo estoy aliviada.

Ahora Lorena ya lo sabe todo

y, de alguna manera, siento que parte de la culpa se ha ido.

Ya no la estoy engañando.

Es cuestión de tiempo. Ya ha pasado lo peor, ya verás.

Gracias.

-Voy a guardar el albarán.

Ya llamaré al proveedor para cantarle las 40.

-Bueno, de verdad...

-Pero... ¿qué hacen esas cajas aquí?

-¿Qué cajas? -Estas.

-Le dije al mozo que las subiera todas. Por favor.

-Pero ¿están todos tontos hoy? -No te preocupes, las subo yo.

-No, ¿qué vas a subir tú con el brazo como lo tenías?

Llama al mozo, que es el que las tiene que subir.

-Madre mía, de verdad...

(Tono de llamada)

(Tono de llamada)

(Tono de llamada)

No lo coge. -¿Cómo que no lo coge?

No ha terminado su jornada.

-Tú tranquilo. Ayúdame a poner las cajas en el antebrazo y las llevo.

-No, no, no, ni hablar. Las cajas la subo yo.

Tú ocúpate de cerrar el almacén y colocarlo todo,

según subo las cajas. -Mira que eres tozudo.

Que no puedes cargar tanto peso.

-Pero ¿qué peso? Yo puedo con eso y con más.

-Venga, cuidado.

La leche que le han dado al proveedor,

al mozo y a todo el mundo.

¿Qué quieres que te diga?

Para mí ya está aprendida la lección.

Se acabaron los hombres en mi vida.

¿Sí? Sí.

Y ahora, ¿qué vas a hacer, vas a empezar con mujeres?

No seas tonta, lo digo de verdad. Estoy harta de fracasos amorosos.

Vamos a ver,

de eso tenemos todas alguno. ¿En serio?

A ver, ¿cuántas amigas tienes

que hayan estado casadas durante 14 años con un gay

y no se hayan dado cuenta?

Yo estaba casada con un salido, de los de toda la vida,

y tampoco lo sabía.

Ya, yo he sido una de sus conquistas.

Y no sabes cuánto me arrepiento.

De verdad, no hay día que no me arrepienta

de no estar a la altura que te merecías.

Ya lo sé.

Por eso no entiendo qué haces con Jorge.

Porque Lorena no se lo merece.

Claro que Lorena no se lo merece. Claro que no.

Pero mi historia con Jorge no pasará de un beso en los almacenes.

Lo que pasa es que Jorge es... Es distinto de Elías.

¿Por qué?

Adela, es que es complicado. Es...

A ver, Celia.

Esa es la excusa de los que no quieren contar la verdad.

Cuando conocí a Elías,

entró en mi vida como un torbellino,

bailándome el agua.

Y al principio lo rechacé.

Pero sabes cómo es, no acepta un no por respuesta,

y siguió insistiendo e insistiendo.

Y no voy a engañarte,

me vino muy bien.

En aquella época estaba destrozada, perdida.

Había muerto mi marido

y en el mercado todo el mundo me odiaba

por lo que pasó con Serafina.

Y yo necesitaba cariño.

Estaba necesitada de afecto.

Viuda, con un niño, que sí, que es maravilloso,

pero que me da cariño con cuentagotas.

Además, estaba en plena guerra con mi suegra.

Estaba intentando huir de su casa.

Necesitaba sentirme viva.

Yo lo puedo entender.

Pero ¿por qué no con Jorge?

Estaba libre y además, quería algo contigo.

En ese momento no me podía implicar emocionalmente.

Me aterraba todo lo que empezaba a sentir por Jorge.

No estaba preparada para enamorarme,

pero sí necesitaba sentirme viva.

Ya. Lo siento, Adela.

Siento ser demasiado explicita contigo,

pero a estas alturas quiero ser sincera

y quiero abrirte mi corazón.

Valoro mucho nuestra amistad y quiero que me comprendas.

Mira, lo que yo tengo con Jorge...

Eso se ha ido forjando poco a poco.

Y no miento al decir

que los dos sentimos algo fuerte el uno por el otro.

Pero el destino no quiere que nos encontremos

en el mismo momento vital.

Cuando Jorge estaba preparado, yo era incapaz de asumirlo.

Y ahora que yo estoy dispuesta,

que me puedo abrir en cuerpo y alma,

él está feliz con Lorena.

Pero, Celia, entonces tú lo amas.

Yo no sé...

No sé cómo llamar a todo esto que siento.

Pero ahora ya, ¿qué más da?

Adela, ¿qué más da?

Él es feliz con Lorena.

Van a formar una familia y no voy a romper eso.

Se merecen ser felices.

¿Y qué vas a hacer para luchar contra lo que sientes?

¿Sabes lo que voy a hacer?

Me voy a concentrar en mí misma.

Voy a aprender a quererme, a escucharme, a cuidarme

y a luchar por mis sueños

Como el relato que escribiste.

Además, la idea fue tuya.

Sí.

La historia de amor más difícil e importante

la tenemos con uno mismo.

Exacto.

Y ya está bien.

Llegó la hora de ponerlo en práctica, ¿no crees?

Sí.

(PAOLO) Hasta luego.

Hasta luego.

Hola, Jesús. -Hola, Paolo.

Ponme un café, anda.

-Es que se me acaba de estropear la máquina.

-Ponme algo con cafeína para llevar, que me voy.

-Aquí tienes. ¿Todo Bien?

-Sí. Sí, sí.

Es que acabo de llamar a Pablo, el mozo de la frutería.

Tenía que subir cajas del almacén y ha dejado la faena a medias.

Me he roto la espalda subiéndolas. ¿Y sabes lo que me ha dicho?

-¿Qué?

-Pues que se lo había ordenado Ágata.

¿Tú lo puedes creer? -¿En serio?

-Así como lo oyes.

Hay que tener una cara dura...

Lo he puesto de patitas en la calle. -Claro.

Has hecho lo que tenías que hacer. -Bueno, cóbrame.

Tengo muchas cosas que hacer.

Quiero terminar antes de que Valeria me vea,

que ya sabes cómo se pone.

-Hasta luego.

-Hola, Cristina -Hola.

Paolo, ¿cómo tienes esto? Que lo tienes manga por hombro.

-Es que estaba atendiendo a Jesús. Ahora me pongo.

-No, espera, quédate ahí, te lo paso yo y lo vas limpiando.

¿Qué te pasa?

-Nada.

Que sí, tenemos que hablar.

-No me asustes, ¿Andrea está bien? -No es Andrea.

Se trata de nosotros.

Pero tranquila, es algo bueno.

No lo sé.

Es que... por eso quiero hablar contigo.

A ver, ¿te acuerdas de mi primo Alessandro?

-El que tenía las pizzerías en Roma.

-Sí, sí. Y ahora está extendiendo sus negocios en Milán.

De hecho, tiene una, está acabando la segunda.

-Pues... Pues muy bien.

Y eso, ¿qué tiene que ver con nosotros?

-Que me ha pedido si quiero trabajar con él.

A ver, Cristi...

¿Te gustaría vivir en Milán?

-¿Dices que piensas dejar tu negocio

e ir a trabajar para tu primo?

-Las condiciones económicas son muy buenas.

Y sí, sería trabajar para él, pero no detrás de una barra.

Yo gestionaría sus negocios en el norte.

Ahora en Milán,

pero tiene contactos para abrir otra pizzería en Venecia,

en Turín, en Génova...

-Pero hemos solucionado lo de la terraza de la pizzería.

-Mejor, ¿no? Así será más fácil vender el negocio.

Descontamos lo que queda de pagar de multa al nuevo propietario y listo.

-¿Y Andrea? -Andrea, ¿qué?

Andrea vive feliz en Boston.

A él le dará igual coger un avión para ir a Madrid o a Milán.

-Y mi trabajo, ¿qué?

-Cristina... No me malinterpretes,

pero tu trabajas de dependienta en un puesto de té.

Allí tenemos trabajo de sobra para los dos.

-Ya sabes lo que hablamos al volver de Boston,

que trabajar juntos no. -Ya, ya.

Pero no se trataría de trabajar juntos.

Tú gestionarías unas pizzerías y yo otras.

-¿Y para cuándo sería?

-Para ya.

Alessandro me ha pedido darle una respuesta cuanto antes.

Y sobre la casa no debes de preocuparte.

Alessandro me garantiza

que puedes elegir la zona de Milán donde quieras vivir.

A ver, Cristi, yo sé que es todo muy precipitado,

pero las oportunidades se presentan

y uno tiene que elegir si cogerla o no.

Yo, desde que me llamó Alessandro, no paro de darle vueltas.

Pero una cosa que tengo clara, esta decisión es cosa de los dos.

Así que, ¿agarramos esta oportunidad?

-Mira, no lo sé, Paolo.

No me puedes pillar de sopetón, así, por banda,

y querer que ponga mi vida patas arriba.

Es que no es justo.

Me voy. Arregla esto. -Cristi...

(ÁGATA) Termina eso, porque, cuando termine con esto,

no dejaré que te concentres en nada más.

No es trabajo, no, es...

Es el proyecto de Germán. Me lo ha pasado

para que le eche un vistazo. Ajá.

Y como creo que he sido un poco duro con él,

pues le voy a echar un ojo.

Quiere comprar un hotel en Portugal.

Hombre, eso suena muy bien.

Sí. ¿Qué harás, lo vas a asesorar

o te vas a implicar en el proyecto?

Pues si me implico, será solo económicamente, ¿sabes?

Me ha pedido un préstamo,

y estoy estudiando el plan de negocio,

a ver si resulta rentable o no, antes de tomar una decisión.

Y ahora que conoces el plan, ¿qué vas a hacer?

Es que está muy bien.

El hotel está bien y está muy bien situado.

Es que parece rentable.

Y me hará llevarme bien con Germán, ¿qué más quiero?

Me alegro muchísimo, cariño.

Es un gesto muy generoso por tu parte.

Ajá. Supongo que harás

un desembolso importante.

Me alegra que te salga rentable, mi amor.

Pues lo será.

Lo único es que vamos a tener que retrasar la obra

de la reforma de la casa de Sepúlveda.

Pero bueno, esto me traerá más dinero

y lo más importante, voy a limar asperezas con mi hijo.

Ajá.

Bueno, pues entonces no hay más que hablar.

¿Te parece buena idea?

Sí, claro.

Cariño estoy muy orgullosa de ti, eres un padre excepcional.

Ágata...

¿Qué? Nada.

A ver...

A ver, me he quedado un poco pensando

en lo de la casa de Sepúlveda.

Ya había pedido algunos presupuestos y...

Que soy una tonta,

me hacía ilusión empezar cuanto antes,

pero no me hagas ni caso.

Pero no eres tonta, hombre.

Eso se hará, solo pido un poco de paciencia.

Pero no me tienes que pedir nada.

A ver, convertir esa casa en un hogar

es algo que llevo soñando mucho tiempo.

Puedo esperar más, lo que haga falta.

Me alegra que lo entiendas, no querría decepcionarte.

No me decepcionas, todo lo contrario.

Solo espero que Germán valore el sacrificio que vas a hacer.

Porque hay que ver cómo son los jóvenes, mi vida.

Intolerantes, impacientes...

Ellos quieren lo que quieren, y lo quieren ya.

¿Tú me quieres decir algo, Ágata?

A ver, cariño, ¿tú quieres que sea sincera?

Sí. Pues lo voy a ser.

Pero igual no te gusta lo que diga. Te pregunto yo, cuéntamelo.

Bueno, mi vida, yo respeto y acepto las decisiones que vas a tomar,

pero no estoy de acuerdo, me parece muy injusto para ti.

He visto muchas veces cómo Germán te falta al respeto

y ahora te hace chantaje emocional para pedirte dinero

y que paralices tu vida, así, sin más.

Perdóname, pero...

realmente lo que pienso es que Germán no va a madurar.

Y desde luego no va a ser el hombre

capaz de sacar adelante su propio hotel.

No mientras siga dependiendo del dinero de papá.

Pero, cariño, lo importante es lo que pienses tú,

no lo que piense yo.

Y yo te voy a apoyar en todo lo que hagas, mi vida.

(Móvil)

(Móvil)

Dime, Noa.

Sí, sí, sí. Tranquila, ya he ido a declarar.

Bueno, no pasa nada, David puede decir que me vio,

pero no puede decir qué es lo que vi yo, ¿no?

Claro, hombre.

Mira, tranquilízate, de verdad, Noa.

He hablado con mi abogado y me ha recomendado a un colega

que es de los mejores de Madrid sobre este tema,

así que tranquilízate.

Oye, que yo me encargo de todo.

Venga. Venga, adiós. Un beso. Adiós.

(CARMEN) ¡Jorge!

Ven, que solo me faltas tú.

Verás, estamos haciendo fotos de los comerciantes

para renovar la página web, actualizarla, darle otro toque.

Ajá. ¿Y crees que poner nuestras caras en la web

la hará más atractiva?

Hombre, estoy segura.

No van a ser las fotos normales, no.

Vamos a poner un "photocall", y Noa hará unos fondos artísticos

para captar la atención de los usuarios cuando lo...

Pues eso está muy bien.

¿Y esto es obligatorio, voluntario...?

No te pondré una pistola en la cabeza,

pero contamos contigo.

Claro, vamos a destacar a los comerciantes con mejor imagen.

Con mejor imagen. Claro.

¿Y eso qué quiere decir?

Pues los más guapos, Jorge, que pareces nuevo.

Pues conmigo no cuentes para hacer de modelo.

Pero, Jorge, que no te lo pido para mí,

que es para el mercado.

¿No te hiciste fotos para el libro?

Pues esto igual. ¿Qué pasa, el mercado no es importante?

Lo del libro no tiene nada que ver con esto.

Me dejo el alma por el mercado, pero detrás de la barra.

No me creo que seas tan egoísta.

Ni yo que tengamos esta conversación.

Que no, búscate otra cara bonita para tu web.

Como si tuviera dónde elegir.

Hay que fastidiarse...

(NICOLÁS) Samu. -¿Qué pasa?

-Nada, venía a tomarme algo con Paolo fuera.

Pues Paolo ha salido y no sé adónde.

-Bueno.

Bueno, cómo tiene esto, sin recoger todavía.

Madre mía, que desastre.

Así no vamos a ningún lado. Y espero que no lo vea tu madre

porque si no, la tenemos liada otra vez. Madre mía.

Bueno, pues...

Lo espero aquí, contigo, ¿vale?

-Vale.

-¿Qué hacías con el portátil?

-Ya nada, me quedé sin batería.

-¿Y eso? ¿Tan poco le dura la batería?

¿Qué estabas, descargando algún vídeo o algo?

-Papá, ¿estás bien? Estás muy raro.

-¿Has vuelto a jugar?

-¿Cómo voy a jugar?

Has capado Internet y apenas puedo usar el ordenador.

Ganas he tenido alguna vez, no lo niego,

pero te prometí que no jugaría y no he vuelto a jugar, lo prometo.

-Yo te creo, hijo. Yo te creo.

Solo una cosa más.

Si no tiene que ver con el juego,

¿qué haces en el portátil tan en secreto?

-¿Uno no puede tener su intimidad o qué pasa?

-Samu, con la única que debes tener intimidad es con Carla.

Espero que no hayas hecho ninguna tontería, hijo.

Ella es una joya y merece que la trates como Dios manda.

-He aprobado el teórico de conducir.

¿Vale? Sí, hace un mes. Hace un mes.

El profesor me ha pasado unas rutas donde me puede llevar el examinador.

Y no le he dicho nada a Carla porque estoy nervioso.

-¿Ese es todo el misterio, Samu? ¡Enhorabuena, hombre!

A eso no hay que darle mayor importancia.

-La tiene, porque para mí ponerme al volante otra vez,

pues implica muchas cosas, ¿sabes?

-Bueno, lo entiendo, hijo, lo entiendo.

¿Vale? Lo único es que...

¿Por qué se lo ocultas a Carla?

Me ha contado que has sido un poco borde con ella.

-Porque para los dos es un tema delicado, papá,

y me iba a poner más nervioso.

-Mira, Carla, igual que tú,

está preparada de sobra para empezar una nueva etapa contigo, hijo.

El accidente también lo superó ella hace tiempo.

-De momento quiero tenerlo en secreto, por favor.

Prefiero no decir nada hasta que me examine.

Si no estoy preparado.

Al reponer el dinero del mercado, no pude pagar las prácticas.

No cuentes nada a nadie. A mamá menos aún.

Si se lo cuentas, me pone la cabeza como un bombo.

-Tranquilo. Punto en boca. Tranquilo, que no le digo nada.

Pero lo que sí tienes que hacer es hablar con Carla.

Está preocupada porque cree que estás jugando.

Tienes que decirle la verdad a ella.

-¿Hasta cuándo va a durar el miedo?

Siempre preguntando si juego o no juego.

-Bueno, Samu, en parte es por tu culpa.

Aparte, no te quejes más.

Tienes suerte de contar con gente que se preocupa por ti.

Así que céntrate en el examen que estoy deseando tener chófer.

-Un chófer... Si aún ni me he examinado.

-Eso tú lo tienes tú chupado, hombre.

A ver.

-¿Qué?

-Que tu padre tiene experiencia con el volante

y sabe la ruta del barrio y de toda la ciudad.

Abre, que te voy a decir yo ahí unos truquillos.

Mira, en este stop ten cuidado.

Porque tiene... tiene...

-Si es un stop, me paro y ya está. -Es que parece un ceda.

-Yo sé si es un ceda o un stop, me paro o no.

No agobies. Déjame, que sé lo que debo hacer.

Ve a buscar a Paolo, por favor.

Si es que...

David. David, quiero hablar contigo.

Será solo un momento, por favor. ¿Te importa?

Verás, he estado pensando en lo que me dijiste

y tienes razón, no me porté bien con tu madre.

-Deberías disculparte con ella. Sí, ya lo he hecho.

Y lo haría mil veces más, si hiciera falta.

Quería decirte que lamento mucho lo que ha pasado.

¿Algo más?

Sí, lo más importante.

Quiero que te quede muy clara una cosa.

El único responsable de esto soy yo.

Yo la besé, David.

Yo empecé la relación por Internet.

Tu madre no tiene pareja,

es una mujer libre, puede hacer lo que le dé la gana.

Ni siquiera sabía con quién chateaba.

Yo he generado esta situación.

¿Y por qué lo has hecho?

Esa respuesta tengo que dármela a mí mismo algún día.

Pero no es justo lo que pasa en el mercado.

Creen que tu madre se interpuso entre Lorena y yo y no es así.

Yo soy el único responsable de mis actos.

Sé que estás un poco molesto

y aunque no entiendas bien lo que ha pasado,

quiero pedirte que no dejes de darle cariño y apoyo a tu madre.

Ella lo haría por ti. Siempre está ahí para ti.

Sí. Ella siempre me apoya en lo que puede.

Y más ahora, con lo que pasa con Nacho.

Lo está pasando muy mal, David.

Y te necesita.

Y necesita que la cuides.

2¿Lo harás?

(ASIENTE)

Me tengo que ir.

Claro.

(Puerta cerrándose)

-¿Has leído la documentación? Sí, sí, toda.

Está muy bien.

Tenías razón, es un buen proyecto, es una buena inversión. Sí.

El presupuesto es ajustado,

pero es necesario para abrirlo en pocos meses.

Están bien hechos los números.

Se nota que has trabajado y estás ilusionado con el proyecto.

Pues enhorabuena.

Si compras ese hotel,

vas a poder vivir de él y ganar mucho dinero.

Ya. Querrás decir si compramos, ¿no?

Ahora que has visto los números, ¿cuento con tu inyección económica?

¿Y esa cara? ¿Te vas a echar atrás ahora?

Germán, creo que te he creado algunas expectativas.

Lo sé, no lo creo, lo sé, y, de verdad, lo siento,

pero... es que no creo que sea lo mejor para ti ni una buena idea.

Si no quieres darme el dinero, no lo hagas,

pero no digas que no es lo mejor para mí, no es verdad.

Si quieres emprender un viaje tú solo,

independizarte y montar un negocio,

no lo hagas dependiendo del dinero de tus padres.

¿En serio?

Ajá.

¿Y qué has hecho tú toda tu vida?

Vivir del negocio del abuelo. Ni te has ido de la casa familiar.

Yo me he ganado cada euro con el sudor de mi frente.

Si quisiera independizarme, lo haría con mi dinero.

-Hola, mamá.

¿Cómo estás?

Pues bien. Estoy bien.

Muchas gracias por preguntar. ¿Tú cómo estás?

Bien también.

He estado hablando con Jorge y estaba pensando.

¿Y qué has pensado? ¿De qué habéis hablado?

Pues me ha contado que él es el único responsable

del asunto entre vosotros.

Pero que el mercado la ha tomado contigo.

No es la primera vez. Ya se les pasará.

Ya, pero Jorge tiene razón.

No es justo que te echen la culpa a ti.

Pero es que la vida no es justa.

Además, yo tampoco me porté bien con Lorena.

Pero no eres la única que se equivoca.

Y este asunto os concierne a vosotros.

La gente no debe meterse.

Me da mucha pena lo que te pasa.

Gracias por preocuparte por mí, pero no hace falta.

Y tampoco quiero darte pena.

Mira, yo estoy bien, cariño.

No pienso permitir que esto me afecte.

No solo me da pena la situación del mercado.

He oído en la radio algo que no te va a gustar.

Una entrevista a Helena Monteagudo.

¿Todavía habla de eso? Madre mía.

Pon el altavoz, que lo quiero escuchar.

(RADIO, HOMBRE) "'El ojo crítico'".

(Música en la radio)

(MUJER) "Helena, tus fans están saturando nuestras redes sociales

con mensajes de agradecimiento y felicitaciones.

Parece que tu relato influyó en mucha gente.

¿Esperabas esta acogida?".

(HELENA) "Antes de nada, mil gracias a esos fans.

Y respecto a la pregunta,

pues procuro no tener nunca expectativas.

Y te confieso que soy la primera sorprendida.

Pero estoy feliz

y agradecida por las constantes muestras de cariño".

(MUJER) "En tu relato,

la protagonista vive un romance por Internet,

que la llevará a conocerse

y descubrir que la historia de amor más importante

es la que tiene consigo misma". -"Ajá".

-"¿Cómo se te ocurrió la idea?

¿Cuánto es ficción y cuánto autobiográfico?".

(HELENA) "Todas mis historias tienen algo de autobiográfico.

Y creo que todos nos sentimos identificados

con la búsqueda de un amor que nos complete.

Por eso resulta tan liberador

cuando descubres que es el amor a uno mismo,

bien entendido..."

Ya está, cariño, apágalo. "...lo único que te completa".

De verdad, es que hay que ser cínica.

-Sinceramente, no me sorprende. Nunca me gustó.

Alguien que firma el trabajo de otro no es legal.

¿Sabes qué te digo? Se acabó. Ya está, hasta aquí.

¿Qué vas a hacer?

No te preocupes, enseguida te enterarás.

-A ver, que no te estoy pidiendo que me des nada,

sino que inviertas en un proyecto que rentabilizará tu dinero.

Y puede ser, Germán, puede ser, no te digo que no,

pero es que no es el mejor momento.

Necesito efectivo para proyectos personales.

¿Qué proyectos? ¿Qué hablas?

Ágata y yo queremos hacer una reforma en la casa de Sepúlveda,

una que no va a ser barata.

Hala. Estoy flipando.

Me dices que cuente contigo, te presento un muy buen proyecto

y me dejas tirado

porque quieres renovar la casa del pueblo con tu novia.

Germán, entiendo perfectamente que tú eres joven y tienes mucha prisa.

Pero no. Lo siento, de verdad.

Vas a tener que aprender a esperar, a tomarte tu tiempo,

y las cosas llegarán.

Vale, lo entiendo.

Entiendo que sigues siendo el mismo egoísta de siempre

y solo te interesa tener contenta a tu novia.

Pues enhorabuena, lo has conseguido. ¿Que he conseguido el que?

Que puedas vivir tu vida en paz

y tu obsesión con Ágata sin interferencias.

Yo me hago las maletas y me piro.

Estoy harto de ti y de esa mujer. Que seáis muy felices.

(Puerta cerrándose)

-Te he puesto una demanda por incumplimiento de contrato.

Léela con calma, es mejor que tu relato.

-Soy imbécil. No debo hablar contigo, sino con mi hermano.

-La casa es tan mía como de tu hermano,

aquí sí tengo voz y voto.

-Me asusta que nuestra vida cambie. -Va a cambiar, pero a mejor.

Voy a trabajar menos horas y voy a ganar más dinero.

-Solo te digo que les demos un pequeño empujoncito,

porque Valeria está empezando a flaquear.

Es que Helena ha cruzado unas líneas rojas

y no voy a dejarlo pasar.

Así que voy a tener que acabar con su carrera.

-No denuncié a tu padre.

-¿Quién llamó a la familia del paciente de mi padre que murió?

-Escucha, no te fíes de Noa, ¿vale? Te está manipulando.

-¿No le dejas hacerse fotos? Ágata ya las tiene.

-Tú déjame a mí, que sé lo que hago, tranquila.

¿Sabes que Jorge se ve con Celia? -¿Es verdad?

(LORENA) No, papá. Sí es verdad, papá.

Dile algo a tu padre. ¿A ti qué te pasa?

Que lo vea tu padre.

(LORENA) ¿Papá? (VALERIA) ¿Qué te pasa? ¡Cariño!

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Mercado central - Capítulo 236

21 sep 2020

Noa se siente impotente ante Nacho. Elías le inocula la idea de que hay que atacarle con sus propias armas.
Ágata maquina para que Jesús tenga que cargar unas cajas y acabe agotado y nervioso.
Elías intenta un acercamiento con Germán y el chaval le pide dinero para comprar el hotel. Ágata convence a Elías de que no le dé el dinero a su hijo y éste, dolido, se va de casa.
Samuel tiene un comportamiento algo raro. Descubrimos que se está preparando para sacarse el carné de conducir.
Celia zanja la historia con Jorge en presencia de Lorena. Adela y Celia se reconcilian, y Jorge se disculpa con David y se echa la culpa de todo lo sucedido con Celia.
Celia y David oyen a Helena por la radio hablando del relato de la primera, y deciden desenmascararla

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