Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 214 - ver ahora
Transcripción completa

Me ha llamado mi amigo Mateo,

hoy inaugura una exposición y quiere que vaya.

¿Te vienes conmigo?

Tengo que atender el bar.

-Si quieres, te cubro.

-¿Me prestas tú el dinero? Te lo devuelvo en dos meses.

La solución no es pedírmelo a mí ni a nadie.

Te la sudan mis problemas.

¡No es verdad! Se te ha caído...

¿Qué es esto? ¿Qué estás tomando?

No duerme, tiene ansiedad. ¿No lo ves?

Lo que le diga le parecerá mal.

Solo se me ocurre una cosa: contárselo a mi padre.

¿Cómo fue con Rosa?

-Nos besamos. -¡Ah!

¡"Madonna"!

-Un beso es importante.

-No, fue un beso sencillo.

-Al soltarse, pasan cosas. -Ya.

No quiero que él piense cosas raras.

-Dejas de trabajar en la carnicería para hacerlo aquí.

-Solo es un momentito.

-Lo suficiente para estropearnos el plan.

-Si no teníamos ninguno.

-No eres un buen padre y no tienes amigos porque mientes.

Y también eres... un pederasta.

-¿Quién te ha dicho eso? -Lárgate.

Porque no respondo.

-No puede hablar, hay algo que no quiere decir.

Menciono mi accidente y se pone nervioso.

Estás enfermo.

Son mentiras, es todo falso. Vale.

A ver si esas mentiras

te valen con la policía si te denuncio.

Has intentado fingir un robo.

-Alberto te lo ha contado.

-Suerte que no has enmarronado a Álex.

¿Dejarás de jugar? -Te lo juro.

-¿Y de dónde sacarás la pasta?

-No te preocupes, está todo arreglado.

-Samuel, vas a necesitar ayuda. Cuando pase, acuérdate de que estoy.

-De momento, vete a la mierda.

-No te sientes sola, quieres un novio.

Sí. Me gustaría tener una pareja, ¿lo entiendes?

"¿Qué tal tu mañana?"

"Un día corriente, me he sentido tan sola

como el resto de días".

"Me da vergüenza hablar de esto". "Tranquila".

"No nos conocemos y nos separa un océano".

Aparte de perder a mi marido, soporté insinuaciones y sospechas.

No sabes lo que es eso.

Si no, no hubieras removido este dolor

por celos. No.

No son celos. ¿No?

No. ¿Y qué son?

Elías y yo fuimos felices porque había verdad entre nosotros.

Estoy segura de que no sabes lo que es.

No has podido hacer feliz a nadie.

Y, para eso, sí que ha pasado tu momento.

Me habéis elegido vuestra... No, a ver.

El impulso... No.

El impulso... -No va a venir nadie más.

-No está ni Samu, mi hijo y gerente. -Estará liado.

Lo importante es que dejes claro que eres una Pacheca

y que creces con las dificultades.

-Vale. Vamos. -Venga.

(CARMEN) Bueno.

(CARRASPEA)

Buenas tardes

a los que habéis venido.

Y gracias por estar aquí para que os cuente

mi mandato. -Una pregunta.

-Un mandato... -Una pregunta.

¿Cómo solucionará la huelga de los transportistas

de los De la Cruz? Ya bloquearon el muelle de carga.

Y lo volverán a hacer. -Ya he contactado

con De la Cruz y lo están resolviendo.

Hoy no se ha bloqueado el muelle.

-Ya, pero ¿cómo podemos estar seguros

de que les convenció para solucionarlo?

No consiguió que vengan a explicarlo. -No han podido venir.

Están intentando solucionar el problema.

Pero todo lo que se hable hoy aquí,

se lo diré yo.

-Bien, el problema, zanjado.

Continuemos. -Otra pregunta, señora presidenta.

¿Qué medidas tomará para solucionar lo del aire acondicionado?

Lo va a solucionar, ¿no?

¿O pasaremos otro verano muertos de calor?

-Es un tema que nos interesa y progresa adecuadamente.

-¿Y?

Eso es como no decir nada.

-Bueno.

-A ver, vamos a proseguir

con el tema de esta reunión, a lo que venimos.

(CARMEN) Bien.

Os he reunido aquí para que veáis el futuro

que se abre ante nuestros ojos.

Llevo toda la vida en el Mercado, desde que ayudaba a mi madre

hasta ahora, como vuestra representante.

Voy a ejercer mi cargo con orgullo y con humildad.

Con convicción, pero con trabajo duro.

Este no es un sitio cualquiera.

Este es un punto donde convergen el pasado y el futuro,

donde la tradición y la materia prima de calidad

dan la bienvenida a la cocina de vanguardia.

Porque el mundo no nos lo está poniendo fácil.

Pero unidos daremos el impulso

que el Mercado necesita para ser un referente.

Porque yo creo en el Central.

Creo en sus comerciantes.

Todos unidos.

Han intentado acabar con nosotros con estafas, con desfalcos.

Pero no lo han conseguido.

Podemos con cualquier obstáculo que se nos ponga.

Porque el Central es valiente, el Central es honesto.

El Central es una comunidad que no deja a ninguno atrás.

Todos unidos

conseguiremos convertirlo en un referente en Madrid,

en España.

¡Y en el mundo!

(VALERIA) ¡Bravo! -¡Bravo!

-¡Torera!

-Gracias, ya está.

No he acabado.

Tengo que comentaros las iniciativas que llevaré a cabo

para llevar a término esto.

Por favor, Nicolás.

Esto es el reglamento

del funcionamiento y las normas

del Mercado Central de Madrid.

Es una edición del 97, está un poco desfasada.

Entre todos, la actualizaremos

y le daremos nueva vida

para mejorar el funcionamiento del Mercado.

-¿Habías visto esto? -Nunca.

-Voy a dejar una copia

en cada puesto, espero que todos colaboréis.

No quiero usar la mano dura.

Voy a tener en cuenta quién rema a favor

y quién en contra.

Bueno, compañeros, ¡al tajo!

¡A dejar bien alto el Central!

(VALERIA) Bueno.

-Lo has clavado. -¿Sí?

-Maravillosa. -Bueno.

-Muy bien, hija. -Hala, vamos.

Te lo dejo, lo lees.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(JESÚS) ¡Adela!

¿Cómo estás?

Has venido, no me vais a decir nada bueno.

Me temo que no.

Es... por trabajo.

Si es por los transportistas, Germán me tiene al tanto.

Entonces sabrás

que están en huelga y que ayer colapsaron el muelle.

Pueden volver a hacerlo.

Y del Mercado no paran de mandarnos quejas.

Sí, pero este contratiempo lo va a solucionar Germán.

Creo que no, está superado.

Si no reacciona, podemos perder proveedores.

No pierdes una para darle caña. ¿Has hablado con él?

Lo he intentado.

Se suponía que ibas a ayudarle. Sí, ¿y cómo?

No me escucha, no se deja ayudar.

A saber en qué tono iba el consejo. ¿En cuál quieres que vaya?

Dejadlo ya.

Es verdad, Jesús.

Germán no atiende a razones. Quiere resolverlo todo.

Pero la situación empeora.

No es un pique con su padre, yo estoy preocupada.

¿No crees que pueda solucionarlo? Pues no.

Siempre dudé que pudiera

encargarse de la empresa, pero pensé que te pediría ayuda.

Pero no está pasando.

La mejor forma de aprender es enfrentarse a los problemas.

Ya. ¿Y si no está preparado?

Germán es muy listo y quiere hacer las cosas bien.

Por supuesto.

Haría cualquier cosa por sacarla adelante y no fallarte.

Incluso perjudicarse a sí mismo.

Jesús.

Germán...

Germán está muy frágil, pero es muy orgulloso.

Y no va a querer reconocerlo.

Pero necesita ayuda, está tomando ansiolíticos.

No escucha a nadie.

Tampoco a mí.

Si siguen así las cosas, puede colapsar.

Y por eso te pido que tomes cartas en el asunto.

Alberto puso el dinero para proteger a Álex.

-(RESOPLA) A lo que está dispuesto por defender a un sinvergüenza.

Un chorizo que ni se lo agradecerá.

-Es en lo que hemos quedado. Que no salga de aquí.

-Yo estaba un poco bloqueado,

pero cogiste el toro por los cuernos

y diste en el clavo, hiciste lo que debías.

No puedo estar más orgulloso.

Llamar a la policía hubiese sido montar un lío.

Pero arreglaste este desastre con discreción.

Alberto no tiene la culpa de que robara.

Pero acaba de abrir la cervecería y le hubiesen puesto la cruz.

Y tu madre es la presidenta.

Menos mal que estabas solucionando esto:

no le gustó que no fueras

a su toma de posesión. -Ya.

-Todo esto le hubiese hecho mucho daño.

Todo el mundo hubiese pedido explicaciones.

Pero, oye, tú, pues,

se lo has ahorrado.

Estamos encantados contigo.

-Es mi trabajo. -¿Tu trabajo?

Otro hubiese llamado a la policía y hubiese evitado complicaciones.

Y tú lo has solucionado de la mejor manera.

Sin crear alarma en el Mercado. Y eso es ser un líder.

Te has ganado este cargo y estás donde debes.

Bueno, te dejo trabajar.

Me enrollo y tengo lío. -Sí.

-En fin.

Al tajo y a dejar el pabellón bien alto.

-Gracias, papa. Chao. -Adiós.

Vale.

Venga, una.

Vale.

¡Mierda!

Ahora no.

¡Eh!

La señora presidenta.

¿A qué debo el placer?

Antes casi me cae la lagrimita con tu fantástico discursito.

-Vengo a comentarte unas cositas.

-Dime. -He mirado la normativa.

Y cada negocio tiene que cumplir unas normas concretas.

¿Cuándo has revisado la salida de humos?

-¿La salida de humos? -Ajá.

-Pues será... un año... Igual seis meses.

Dentro de los plazos que marca la ley.

-¿Me enseñas el certificado?

-¿Ahora mismo? ¿Es necesario?

-Sí, soy la presidenta.

-Ya. -Soy la responsable

de que la normativa se cumpla, no queremos problemas ni multas.

-Por supuesto. -Pues eso.

-Pero tengo que buscarlo.

Y estoy liado.

Lo localizo y lo acerco a la carnicería.

-No, mejor ahora.

-Ah, ahora entiendo.

Todo esto es por las preguntas que te hice durante tu discursito.

-No. ¿Traes los documentos?

Por favor. -Te veo en casa.

-Claro, cariño. -Eh, Nicolás.

A ver si me entero.

La presidenta de la Asociación de Comerciantes

permite que el de mantenimiento se vaya antes de su hora.

-No. (RÍE) Si no conociera la honradez de Carmen Pacheco,

pensaría que es un caso de enchufismo familiar.

-Todavía estoy trabajando, listo.

Tengo que entregar unos papeles, un asunto del Mercado.

-¿Cuál?

Si ahora yo abro

tu bolsa de deporte, no encontraré

una camiseta y zapatillas de futbito.

Nicolás... (RÍE) Quieres echarte un partido, ¿no?

Pues mira.

Te dice de volver a trabajar y cumplir con las horas pagadas.

-Se suspendió el partido y dijiste que saliera antes.

Y como tenía... -Te están llamando.

Hay quejas del ruido de calderas, vete a mirar.

Los documentos.

-Claro, ahora mismo.

No te había visto. ¿Café?

Sí. No hay prisa, es el segundo.

Oye. Vengo de felicitarle el cumpleaños a Gema.

Me ha dicho que prepararás el ágape para la academia.

En esas estaba.

Si quieres, te ayudo.

(DUDA) No te preocupes, son unas tapas y casi están.

No me cuesta. No puedes estar a dos cosas.

No, no quiero abusar de tu generosidad.

Lo hago encantada. ¿Qué tapas estás preparando?

Bombones de "foie", "mousse" de gorgonzola

y tataki de atún. ¿Tataki?

Es un atún rojo marinado con un toque de sésamo.

¿Y los bombones? El "foie" es hígado de pato, ¿no?

¿Le metes chocolate?

No, no lleva chocolate.

¡Qué barbaridad! ¿Lo sabe Gema?

Me lo ha pedido ella.

El chef soy yo, debe aceptar mis propuestas.

Faltaría más, yo no digo nada.

Pero no sabía que tuvieran el morro tan fino.

Rosa las despachaba

con tortillas y tablas de quesos.

¿Propones cambiar mis propuestas por sándwiches mixtos?

No, pero podías mezclar un poco:

tus modernidades con pinchos tradicionales

de los de toda la vida.

A algunos no les gustan tus sabores.

Claro, y en la variedad está el gusto, ¿no?

Jorge, tiene razón.

Tus creaciones son exquisitas, pero no para todos.

Con variedad,

se quedan más contentas.

¿Ves? Te haré una tortilla que se chuparán los dedos.

(CANTURREA)

"No se podía mentir, a ella, no."

"Por mucho que defendiera lo contrario,

temía quedarse sola."

No.

(RESOPLA)

Fuera todo.

"Llevo un día tonto, trabajando, y las horas no cunden."

"¿Chateamos a última hora?"

"Echo de menos una conversación fluida."

¡Hola, Celia! (EXALTADA)

¿Qué tal? Bien.

¿Tienes crema antiestrías?

Que no me ponga como un mapa de ríos.

Haces bien en prevenir. No lo hice y vinieron los llantos.

(DUDA)

Tengo varias. Vale.

Si te tengo que recomendar una, sería esta.

(ASIENTE) Totalmente natural.

Es la marca que más vendo. Para ti, 15.

Si te parece la mejor, me la llevo. Sí.

Gracias.

¿Qué tal llevas el relato? Está en un punto muerto.

Es normal.

Es de amor, y yo he sido un desastre.

No digas eso.

No, es la verdad.

Intento escribir algo optimista y positivo.

Pero, si me inspiro en mi experiencia,

me sale una tragedia.

No me hagas mucho caso, es que estoy...

Me siento un poco sola.

No estás sola.

Tienes a tus amigos, a David.

Pero no es lo mismo, y lo sabes.

Necesito alguien con quien cotejar ideas, un abrazo.

Sí, a todos nos gusta un poco de mimo, ¿no?

Y un revolcón de vez en cuando.

También es verdad.

¿Por qué me la animas?

Me cuesta dar a conocer mis platos.

Ya, y tienes razón. Solo sé un poco comprensivo.

¿Te parece poco lo que hago? No tendría que entrar en mi cocina.

Ha hecho de mis tapas platos combinados.

¿Si aparece en tu floristería y te cambia los ramos?

Me sabría a cuerno quemado, como a ti.

Pero intentaría ser comprensiva por la situación que está pasando.

¿Qué situación?

Desde que se ha jubilado, se aburre.

Lo hizo por seguir a Jesús, pero no se siente viva.

¿No debería comentarlo con Jesús o su hija?

Sí, pero no querrá darles un disgusto.

Y ya tiene una edad.

Y tendrá miedo, al jubilarte se te acaba el tiempo.

Y quiere sentirse útil, como todos.

Ya. No pierdo nada dejando que haga una tortilla de patatas.

Me da que me voy a arrepentir de esto.

Te seré sincera: el otro día, que viniste a cenar con Jorge,

sentí cierta envidia.

¿Sabes hace cuánto nadie me mira como Jorge te mira?

Y hablo de la complicidad.

Se nota que hay un vínculo muy fuerte.

Sí, es difícil encontrar a esa persona.

¡Jo!

El amor no se fuerza, pero puede dársele

un empujoncito.

Es como lo de la inspiración.

Puedes esperar a que te llegue

o documentarte, por eso te presentaré a Mateo.

¿Qué? ¿Perdona?

No, no. Sí. Escúchame.

Es un tipo muy inteligente, muy guapo, es artista.

Hoy he estado en su exposición y he quedado con él y unos amigos.

¿Te vienes?

Te lo agradezco, pero salís en grupo y no conozco a nadie, que no.

Me conoces a mí.

No sé si estoy preparada para quedar.

Es alucinante, superculto.

Eres escritora, no pararéis de hablar.

Se le pondrán los ojos como platos. No soy escritora.

¿Perdona? Eres escritora, escribes.

El primer paso para conseguir algo

es creer en uno: eres escritora porque escribes.

Pues soy escritora.

Pero me documento de otras maneras. Sí.

Aquí, leyendo.

No.

Es una cenita con amigos.

Me lo pienso y te escribo, ¿vale?

Vale, te lo piensas, pero que sea que sí.

Venga, anda.

¡Venga!

¿Qué queréis?

-Siéntate, anda.

Lo de los transportistas ya está solucionado.

-¿Y eso? ¿Cómo?

-He hablado con Ángel

y seguirán cobrando lo acordado,

respondo personalmente, y han aceptado cobrar los 60 días.

-¿Así? ¿Sin más? -Él y yo llevamos trabajando 20 años.

Tenemos una relación de confianza y eso se hace con tiempo.

Tu abuelo debía hablar con ellos.

-Yo no quería pedirte ayuda, quería demostrarte que podía hacerlo.

-Ya lo sé.

En los negocios, no basta con querer hacerlo bien.

Hay que hacerlo bien de verdad.

Los transportistas no te conocen y no te has ganado su respeto.

-¿Y cómo me lo tengo que ganar? Trabajar no basta.

-En estos negocios, la experiencia es importante.

Hay que ganar la confianza día a día y hay que tener la humildad

de saber cuándo tienes que delegar y escuchar consejos de otros.

Yo solo quería ayudarte.

Tu madre está muy preocupada por ti.

-¿Ha estado rajando? Primero, que no me des la empresa.

¿Y ahora esto? Germán, nadie está rajando.

Estamos preocupados por ti, no estás bien.

Nadie está conspirando.

Somos tus padres.

-Te ha cegado el orgullo, no es bueno para un jefe.

-Pues tendré que dejar de serlo. Dimito.

-No digas tonterías. -No valgo.

-Nadie te ha dicho eso. Todos nos equivocamos.

Pero tenemos que aprender y seguir.

La próxima, te saldrá mejor. -No habrá próxima, ya está.

-No tomes decisiones por un calentón, espérate...

(Portazo)

(CARRASPEA) ¿Entonces qué?

Cojo el timón de la empresa, ¿no?

Bueno, pero solo provisionalmente.

Espero que se lo piense.

(Puerta)

Jorge, está buenísimo.

Es... es como una mezcla de dulce y salado, ¿no?

Ajá. Y no soy fan del "foie".

El toque de almendra es exquisito.

¿Tienes más?

No, son para un cáterin.

Otro día hago una tanda. La cosa va muy bien.

Sí. Y estoy viendo

que tienes a Valeria cocinando.

Sí, me está echando una mano y...

Dejemos el tema, se me está haciendo fuerte.

El Central está más animado.

Sí. No fue un camino de rosas, pero el nuevo enfoque está cuajando.

Ayuda que hago descuento a los comerciantes.

No imaginé que el bar de un mercado diera tanto trabajo.

Qué te voy a contar. Y lo llevas solo.

¿Mi hermano no iba a contratar a un camarero?

Se lo tendrás que recordar.

Una cosa es una cocina sencilla y otra, lo que tú haces.

No sé cómo tienes la cabeza.

Se va llevando.

¿Tú no tienes morriña de esto?

Pues no, no.

Es una etapa pasada y me alegro de haberla dejado atrás.

No me he ido lejos. -Jorge.

La cuenta. Un segundo.

¡Hola!

Por fin un respiro.

Para que digan que pensar no cansa.

(DUDA)

Sí, perdona, estoy con el relato, dándole vueltas.

No me hagas caso. ¿Qué tal?

Bien, muy bien.

Y me doy cuenta...

Por primera vez respondo así a esta pregunta.

Qué bueno. Sí.

¿Y por qué?

No lo sé. Estoy como calmada, en paz.

No te hagas la tonta, que te estás pasando a la cerveza.

Cómo corren las noticias. ¿Quién se ha ido de la lengua?

Un periodista no revela sus fuentes. Ya.

Estoy muy feliz por ti.

Ya era hora de que cogieras las riendas de tu vida.

Gracias. Nada.

Nos estamos conociendo, no hay nada serio.

Todavía. Pues eso.

¿Y David y tú cómo lleváis...

tener a Nacho enfrente?

Pues está siendo difícil, sobre todo, para David.

Ya. Nacho le presiona.

El otro día, fue a casa.

¿Para qué?

Se olía que David le ocultaba algo sobre el día del accidente.

Pero le hice cambiar de opinión.

David se puso nervioso porque os vio discutir

y no tenía que ver con la caída.

Pues muchas gracias. Y perdóname, esto me sabe fatal.

Lo siento. No pidas perdón por nada.

David lo hace muy bien.

Y, ya que estamos aquí, me gustaría comentarte una cosa.

He hablado con David y le he contado el pasado de Nacho.

Lo de la pederastia.

A David... Sí.

Dudé mucho porque no sabía cómo iba a responder.

Pero, si no se lo decía, le estaba sobreprotegiendo.

David tiene que estar preparado.

Nacho le puede manipular.

¿Y cómo se lo ha tomado?

Está impactado, era de esperar. Ya.

Me alegra habérselo dicho. ¿Te parece mal?

No, no me parece mal.

Tiene que estar informado.

Y, además, creo...

Creo que debería saberlo todo el mundo, sí.

Tengo que hacer cosas.

Jorge, te dejo aquí lo del vino. Gracias.

Hasta luego. Hasta luego.

Bueno.

En la terraza puedes poner mesas, mesas auxiliares, sillas,

sombrillas, elementos de separación móviles

y elementos de jardinería, ¿estamos?

-Estamos. -Vale.

-¿Algo más? Tengo trabajo. -Creo que no.

Una cosa: no te relajes, las normas están para cumplirlas.

-¿Qué tal? -Tengo mucho que hacer.

-Perdón.

-Hola, Rosa.

Vaya... vaya presidenta sargenta.

-Ladra mucho, pero no muerde.

Quería hablar. -Ya.

Si es por lo del beso, yo no sé qué pasó.

Me dejé llevar.

Por el momento.

-No te preocupes. -Ya.

No quiero que se estropee... -No vengo a hablar de eso.

Pero disfruté mucho. No estropeó nada, al contrario.

-Bueno. Entonces ¿de qué me quieres hablar?

-De Nacho, tienes todo el derecho a saber la verdad.

Lo que te voy a decir es duro.

¿De acuerdo?

Nacho es un pederasta.

-¿Qué has dicho? -Sí, es un pederasta.

Nos enteramos de que tenía fotos en su disco duro de niñas.

Y Noa descubrió que había abusado de una de sus mejores amigas.

¿Te imaginas lo que ha significado enterarme de esto?

Que llevo 20 años viviendo

y durmiendo con un tipo que no sé quién es.

-¿Y la policía sabe...? -No.

No tenemos pruebas, lo que teníamos no servía.

Y la única víctima que conocíamos

se echó para atrás y no quiso declarar.

-Por miedo. -Nacho es...

Es un monstruo pero es muy listo.

Siempre se sale con la suya. Tiene un puesto en el Mercado.

Actúa como si no pasara nada, pero sí ha pasado.

Ha pasado.

Te preguntarás por qué te cuento todo esto, ¿no?

Verás...

No sé qué va a pasar entre nosotros, pero sí necesito que sepas

que esta es la mochila que llevo encima,

esta soy yo ahora.

Lo siento.

Quería que lo supieras.

Bueno, pues...

Es todo, me tengo que ir a trabajar...

¿Tienes un minuto? Sí, claro.

Quería comentarte que antes, en el bar,

he oído cómo le comentabas a Rosa que le paraste los pies a Nacho.

Le echaste un par.

Has sido muy hábil.

Tú protegiste a tu hijo de Hortuño y de Velasco.

Por cierto, ¿qué tal está Marcos?

Muy bien. ¿Sí?

Se ha recuperado y ha vuelto a La Fanega.

Todo genial.

Me alegro mucho.

Quería hacerte una pregunta: ¿vas a la cena de esta noche?

¿Qué cena?

Lorena me dijo que habíais quedado con unos amigos

y que me quería presentar a Mateo.

Creo que no, no estoy para cenas, estoy agotado y...

Mejor me quedo en casa.

No te caen bien.

Sí, no, son simpáticos, muy enrollados.

Pero no entiendo mucho de arte.

Y se pasan el rato hablando de eso. Me pasa igual.

No entiendo mucho, lo básico.

O quizá ni eso.

Mejor no voy, voy a llamar a Lorena.

Eh, espera. ¿Por qué no le das una vuelta?

Son gente muy simpática y el tal Mateo es un personaje.

¿Y eso es bueno, es malo...? No, bueno.

Es un artista, un poco excéntrico, pero...

Para ganártelo, háblale de su obra.

Y de sardinas, le encantan.

En serio, es un tipo simpático, atractivo.

¿Y tienes un plan mejor?

Pues ya está. Sales, te tomas un vinito.

Si te aburres, te largas y arreglado.

Todo esto es tan raro.

No me planteaba conocer a nadie y ahora lo busco, es absurdo.

Absurdo es quedarte en casa.

No tienes nada que perder. Ya.

Dile a Lorena que te apuntas. Y pásatelo bien.

Vale. Ya me contarás.

Vale. Chao.

Chao.

Vasos y platos.

¿Has terminado la tortilla? Sí. Ahí, para que mantenga el calor.

Tenía tiempo, he hecho croquetas y empanadillas.

Mira qué bien.

Pensaba hacer morcillas de Burgos y pinchitos a la sidra.

Me ha traído mi hija chorizo.

Y, si me da tiempo, una ensaladilla. No, no, no.

Eso no representa mi cocina.

Eso les gusta a todos y tienes mucha mayonesa.

Es salsa de yogur, y he dicho que no.

Se hacen las cosas a mi manera.

Mira, agradezco mucho que me eches una mano, pero...

Intento marcar una línea gastronómica

y esto no tiene que ver mucho.

Vale. Morcillas de Burgos, sí.

Nada de ensaladilla ni choricillos. Vale.

Vale.

Vale.

Hola, Lorena, soy Celia.

Le he dado vueltas a la oferta que me habías hecho y...

Sí, me apunto, que contéis conmigo.

Me apetece salir, me vendrá bien, y conocer gente.

Me avisas y me dices a qué hora es y qué tengo que ponerme.

Un besito.

(Mensaje)

"También he tenido un día raro,

en el que no sabes qué es hacer lo correcto".

"Y me encantaría chatear contigo. ¿Te apetece ahora? Tengo un hueco".

Vale.

Fuera.

Lorena, que... chica, lo siento mucho,

había hecho ya planes con David,

me va a ser imposible ir a la cena.

Espero que os lo paséis bien.

Y muchas gracias por invitarme, lo siento.

Un beso, hasta luego.

¿Tú qué? -¿Qué?

-Llevo una hora esperando. -Pues...

Tenía que hacer unos inventarios para mañana.

-¿Y el móvil? -Pues por ahí.

En silencio, necesitaba concentrarme.

-Ya, y que nadie te molestara. ¿Y las cuentas?

-Bien, he terminado, podemos irnos. Vámonos. (CARRASPEA)

-Has vuelto a jugar.

-Sí.

Iba a ser solo esta vez.

Y aposté el dinero y lo perdí.

Volví a apostar y volví a perder, quería recuperarlo.

-Tienes un problema.

-A lo mejor sí.

Quería recuperar el dinero.

Pero no paran de salir anuncios.

-La culpa es solo tuya.

Dijiste que no jugarías y lo has hecho.

-Perdóname, era solo esta vez.

-¿Cuánto has perdido? -Que ya no...

-Que cuánto has perdido.

-Todo.

-¿Todo? ¿Lo que has ganado vendiendo tus cosas?

Tienes que devolver lo del Mercado.

¿Seguirás diciendo que ha sido Álex?

Sigues perdiendo pasta y mintiéndome a la cara.

-Lo siento.

-¡Es que no te reconozco!

No puedo confiar en ti.

No eres la persona de la que me enamoré.

Lo siento. -No, perdóname.

Es la última vez, te lo juro.

Te lo juro. -Claro que lo es.

No puedo seguir con esto, se ha acabado.

-Carla. -Pasa por casa.

A buscar algo para esta noche. Ya hablaremos del piso.

Adiós.

(Puerta)

"Y discutí con mi nuevo ayudante: tiene ilusión, pero es invasivo".

"Lo hace a su manera".

"Te entiendo, me pasó con el último que tuve".

"Era cuadriculado a un nivel... No te haces una idea".

"Y he tenido que adaptarme a su manera de hacer las cosas".

"El mundo al revés. (RÍE) Es desesperante".

¿Qué haces?

No te había visto. Qué sigilosa, ¿no?

Y tú, qué concentrado, ¿no?

¿Romanticos.com?

Perdona, eso es una web de citas, ¿no?

¿Estás en una web de citas? Sí.

Busco novia, ¿no te lo había dicho? Ah, mira.

Es un perfil que le abrí a Alberto.

Paolo y yo lo animamos para que busque pareja.

¿Y qué hace en una web de citas si intenta algo con Rosa?

-Yo no estoy chateando, fue un momento de debilidad.

-¿Vas en serio con mi hermana o no vas en serio?

-Por supuesto.

Jamás haré nada que la moleste.

El chat quedó abierto.

Y entraron mensajes y me dio por cotillear un poco.

-Ya, cotillear.

Vale, cotillea.

Me voy, voy a prepararme. Ya me contarás.

Celia con Mateo... Se apuntaba, ¿no? No viene, es más sosa...

¿En serio? Bueno, me voy.

-¿Puedo ver la tableta?

¿Para qué?

¿Puedo verla?

Sí, ¿para qué? Ya, bueno.

He visto la conversación con Abigail e intercambié dos mensajes con ella.

Tú llevas escrito medio "Quijote".

¿Por qué hablas tanto con Abigail? ¿Y Lorena?

Alberto, no te montes películas, ¿vale?

Estoy chateando con ella porque necesita ayuda.

Iba a cerrar el chat y entraron mensajes para mí.

Bueno, para el Hombre Tranquilo, mantengo el nombre.

Y dijo que se sentía sola.

Ya, se siente sola, vaya. ¿Y qué que se sienta sola?

La gente entra en estas páginas porque se siente sola.

Solo quiere hablar.

Está a miles de kilómetros, siempre viajando.

Si es inofensivo, ¿por qué no se lo cuentas a Lorena?

No hay nada que contar.

No le doy importancia a algo que no la tiene.

Tú verás.

Yo veré. Gracias, Pepito Grillo.

"(Timbre)"

Pase, me pilla con las manos en la masa.

Te estoy preparando mi mejor plato: el único que sé hacer.

Pero una cena

tiene que tener jamón, queso y un vino espectacular.

Estoy preparando una pasta con ragú que quita el sentido.

Hidratos de cena, empezamos fuerte. Perdona.

Mi pasta es cosa fina, ni en la Toscana.

Aprovechemos, Germán no está.

Ha decidido no seguir dirigiendo la empresa.

No me digas. Pues sí.

Mi padre se tuvo que meter a resolver lo de los transportistas.

El niño se enfadó.

"Que dimito". ¿Quién se hace cargo de la empresa?

Un servidor.

Mi padre le ha propuesto: "Piénsatelo".

Pero Germán va a asumir sus limitaciones.

Vuelvo a coger el mando de la empresa.

No para de hablar y estás callada. ¿Qué te pasa?

He venido a hablarte de otra cosa.

Ya. No tiene que ver contigo.

Bueno, es... ¿Nos sentamos?

Me quedé muy afectada después de la conversación con Adela.

Adela, otra vez Adela. Qué barbaridad.

Pensé que no tendría que sacar este tema, pero...

Por eso me cuesta hablar de mi vida.

Hay cosas del pasado que siempre vuelven.

A mí me puedes contar cualquier cosa.

Estuve casada con un médico. Santiago.

Tenía renombre, vivíamos muy bien.

Éramos muy felices.

Nos encantaba viajar, salíamos los fines de semana.

Compramos una casita en Huesca.

En el Pirineo.

Pero luego todo se torció.

Él se centró en su trabajo

y empezamos a discutir constantemente.

Y Santiago empezó a beber y le cambió el carácter muchísimo.

Le propuse ir un fin de semana a la sierra,

nos animaba muchísimo, nos daba otro aire.

Le convencí, pero estaba de un humor de perros.

Cuando llegamos, se puso a beber.

Bebió todo el fin de semana.

Yo le decía: "Para, por favor", no me hizo ni caso.

Se puso violento y empezó a gritarme.

Yo estaba harta de verle así.

Me fui a la cama.

Le dejé solo en el salón, bebiendo.

A la mañana siguiente, no estaba.

No había rastro de él.

¿Que se había ido? No sabemos.

Suponemos que se fue a pasear por la noche, borracho, desapareció.

Y le dieron por muerto.

Cuando llegó la guardia civil, pensaron

que se había caído, que se había...

Era una zona muy montañosa.

No sabemos si fue un accidente o...

o... si se quitó la vida porque estaba muy deprimido.

El cuerpo no apareció y ahí empezó mi pesadilla.

Era una muerte extraña.

La policía me sometió a un interrogatorio horroroso

y pasé a ser sospechosa.

¿Tú? ¿Por qué?

Porque estaba allí, nadie me creía.

Aparte de perderlo, tuve que responder a esas preguntas.

Mi círculo empezó a tratarme como a una criminal.

Después de que la policía archivase el caso,

dudaban de mí, y me fui dejándolo todo.

Me sentía a salvo contigo, eres lo mejor que me ha pasado.

Elías, por favor...

Tengo que revivir esto y contestar las mismas preguntas.

Adela me la tiene jurada, ha investigado mi historia.

¿Por qué nos quiere separar?

No lo sé, no lo sé.

Ella nunca se había comportado así.

Tú me crees, ¿verdad?

Tú no dudas de mí, ¿verdad?

Si no, no lo puedo soportar. Claro.

Y te voy a creer siempre.

Eres una mujer luchadora.

No tienes culpa de nada.

Y lo siento por Adela: haga lo que haga, no servirá.

Ágata.

Eres lo mejor que me ha pasado.

No te voy a mentir nunca.

Voy a ser siempre honesta contigo.

Lo sé.

No venderé tus productos,

no quiero tener ninguna relación contigo.

-¿Quién eres para hablarme así? No me conoces.

-Nos estamos conociendo, pero solamente somos amigos.

-Amigos. -Sí.

-He leído el mensaje.

-Pensé que lo habíamos solucionado.

-Te exijo lo mismo que a todos, cumplir el reglamento.

A veces es más fácil desahogarse con un desconocido.

El problema puede venir

cuando ese desconocido se convierte en algo más.

Creo que me estoy pillando por una persona.

¿En serio? Sí.

Lo que pasa es que es alguien virtual.

Jorge, se te va a complicar el día.

Te he conseguido un cáterin

en el Ayuntamiento.

-Y tú eres un capullo.

-¿Qué haces? ¡Pero...!

-Ya te has enterado. Lo siento.

-Tendrías que haberme dicho algo.

-Él te lo tenía que decir.

-Tienes que contratar a alguien, habla con mi hijo.

Sí. No creo que esté dispuesto a soltar otro sueldo.

Pues busca otras soluciones.

Mi mujer no va a seguir solucionándote los problemas.

Si tanto te preocupa Germán, ocúpate más de él.

Sí.

En vez de buscar mierda en la vida de Ágata.

O sea, es oficial lo nuestro.

-Eso parece.

-Podíamos celebrarlo, ¿no? ¿Nos vamos a cenar los tres?

-¿Los tres?

Voy a dirigir mi vida y la empresa.

¿Te ha devuelto a la dirección?

-¿Has vuelto a jugar? -Te juro que no.

-Si no reconoces que tienes un problema no te creeré.

-Soy un ludópata.

-No te obligué a hacer nada y te beneficiaste.

No dejaré que me sigas extorsionando.

-Si la verdad sale a la luz, tú pierdes.

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Mercado central - Capítulo 214

12 ago 2020

Informado por Adela y Elías de las dificultades de su hijo para solucionarla, Jesús zanja la huelga de transportistas y Germán dimite.

Ágata le cuenta a Elías la “verdad” acerca de la muerte de su marido.

Jorge y Celia están enganchados a su relación virtual, sin saber quién se esconde detrás de "Abigail" y "El Hombre Tranquilo".

Rosa le confiesa a Alberto el pasado pedófilo de Nacho.

Ante la incomodidad de Jorge, Valeria sigue intentando mitigar su aburrimiento imponiendo su colaboración en el Bar Central.

Tras un discurso alentador para los comerciantes, Carmen comienza a aplicar implacable el reglamento del Mercado Central.

Samuel vuelve a jugarse el dinero del mercado y Carla, tras descubrirlo, rompe con él.

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