Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 210 - ver ahora
Transcripción completa

Si tu abuelo lo sabe, es que ya es oficial.

Ágata y yo.

No esperes que me alegre, no me gusta un pelo esta tía.

Y menos al tangarnos 10 000 euros.

Un poquito de educación.

Los 10 000 euros los he puesto yo, la empresa no tiene que ver.

¿Qué quieres decir?

-Nicolás no sabía lo del niño, me dijo que lo habían encontrado.

Y yo, que sí lo sabía,

no dije nada. (SAMU) "La timba fue un desastre."

Perdía, aposté a crédito y también lo perdí.

Le debo dinero a Rafa y no tengo para pagarle.

Me voy a ir unos días, necesito alejarme de esto

y solucionar mis problemas.

Necesito tiempo para que las piezas encajen.

-Lo quiero hoy.

-Dame tres, cuatro días, y ya te lo doy.

-Si no, lo pagará tu piba.

-¿Tanto os cuesta ir al bar y contribuir a que funcione?

¿Cómo os va a hacer el gasto? No tiene dinero.

Le duele pedir el género fuera, pero Elías ha marcado unos beneficios

y, si no los cumplimos, nos lo chapa.

Menos criticar y más colaborar.

¿Qué ha pasado?

¿Todos locos por mi comida? Igual les pasa como a mí.

Queremos que nos compres.

Si tenemos que gastar unos euros más, lo haremos.

Vale, entendido.

Oye, muchas gracias.

No dejaré que amargues a Cristina.

Qué vida tan triste la tuya. -No sabes cómo es.

-Mira que te lo dije: no se lo cuentes.

-Nicolás.

¿Lo sabías?

¿Por qué no le dijiste que estaba mal?

-Porque no lo sabía. -No, no.

Porque eres un calzonazos. -¡Ah!

-Y nunca le has plantado cara.

"¿Te apetece charlar?"

"Estuve casada, pero no salió bien y él se marchó."

"Ahora hay alguien ahí, pero, por mis idas y venidas,

no es posible nada entre nosotros."

Vale, te lo consigo, pero no te pongas así.

No puedo, estoy en el trabajo.

Después de comer, a las cuatro.

La he escuchado hablar por teléfono.

Adela, ¿qué vas a hacer? ¿La vas a seguir?

Esa tía es una mentirosa.

Anda metida en algo feo. Por favor.

Cuidado, se te va de las manos. No.

Espías a la novia de tu ex. Tranquila.

Emilio, diles quién eres. -Pues tu hermano.

Si confías en ella, que demuestre que está allí.

Soy Ágata Solís, la hija de Antonia. Llamaba para preguntar por mamá.

Si te interesa lo del dinero,

lo he repuesto, por si tienes algo más que decir.

Ágata.

Lo siento, no debí dejar que esto siguiera.

No pasa nada.

Sí, he buscado a este Emilio en internet y redes sociales.

No he encontrado nada.

Ya, es raro, eso digo yo.

Te agradecería si lo pudieras chequear.

Sí, cualquier dato me vale.

Es irregular pedirte algo así, pero es que es importante.

Pues muchas gracias.

Vale, espero tu llamada.

Hasta luego.

Otro encarguito.

-Como te siga yendo así, te haces con el Mercado.

¡Que tiemblen los empresarios de Madrid!

No hagas el tonto. -Tiene razón.

No es por menospreciar a Cristina.

Desde que cogiste la floristería, es el que mejor funciona.

Gracias por la confianza.

Pero no era otro encargo, era... Hablaba con Esmeralda.

¿La hija de la quiosquera? Sí.

¿Y cómo le va?

Como siempre, muy liada.

Hace años que no pisa por el Mercado. Sí.

Con la casa, los niños y el trabajo, no le da la vida.

-Un clásico de la mujer trabajadora. A ver cuándo cambian las cosas.

Cuando los hombres y algunas madres piensen como tú.

-Esmeralda sigue trabajando en la oficina de empleo, ¿no?

Sí, por eso la he llamado.

Para que me coteje una información en la base de datos.

-Veníamos para invitarte a un café. -Espera.

¿Y para qué la has llamado?

Es algo de Ágata, ¿no?

Estás detrás de algo, ¿no?

Más o menos.

Creí que había quedado con su marido para darle los 10 000 euros,

pero apareció con un tal Emilio.

Que no es su exmarido. No.

Nos lo presentó como su hermano.

¿"Nos"? Ajá.

¿Estabas con alguien?

Sí, con Elías.

¿Avisaste a Elías para acusar a Ágata?

Quería que lo viera con sus ojos.

Pero ella supo jugarlo y Elías se creyó el paripé.

¿No has pensado que igual no es un paripé,

que puede que diga la verdad?

Es que no me fío de ella.

¿Qué necesitas para hacerlo?

Escuché el tono en el que hablaba por teléfono con él.

Estoy segura de que es su exmarido.

He llamado a Esmeralda para que compruebe

si ese Emilio es su hermano.

Esto es un poco retorcido.

Aquí, la única retorcida es ella.

Le pregunté el nombre de la residencia y fui.

Y no había ninguna residente llamada Vallejo.

Al desenmascararla delante de Elías, llama a la residencia.

Y aparece la madre. Me ha dejado en evidencia.

¿En evidencia? Sí.

¿En evidencia delante de Elías?

Sí, está jugando conmigo.

He hecho el ridículo delante de Elías,

pero voy a ganar yo.

Cuando Esmeralda chequee la base,

comprobaremos que es una mentira

y que Emilio no es su hermano ni está en el paro.

¿Ves que estás obsesionada con ella? Lorena.

Ha estafado a Elías 10 000 euros.

Los sacó de la empresa y los ha repuesto de su bolsillo.

¿No te parece que lo que haga Elías te debe resbalar?

Que es tu exmarido.

Sé quién es.

Pensaba que lo pillarías.

Lo pillo y te entiendo.

Esa mujer no parece de fiar, pero de ahí a investigar...

Lo siento, no.

Se te va a dar la vuelta, vas a salir tú perjudicada.

Dejamos el café, no quiero que nos enfademos.

Y te quiero mucho.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

¿Qué ha pasado con el bar? ¿Cuál?

He contado 19,5 clientes más de los que Jorge suele tener.

19,5.

Los menores de 14 años cuentan como medio,

equivalen a medio comensal.

¿Estabas con el ordenador? ¿Yo?

Sí, estaba mirando albaranes y ese tipo de cosas.

¿Qué haces aquí? Nacho está a punto de volver.

Me gusta venir a verte, aunque ya no trabajo aquí.

He decidido arriesgarme.

Si puedo ayudarte, mejor.

No hace falta.

¿Estás segura? (ASIENTE)

¿Qué hacen aquí estos ambientadores?

¿Son de aromaterapia? Sí.

Iba a ordenarlos ahora.

Vete para casa, Nacho está a punto de llegar.

¿Qué escribías?

No son pedidos. No, es que...

Lo tengo por si me viene alguna idea y estoy con poca gente.

Cuando llego a casa, estoy agotada.

Ayer te dormiste y la casa estaba desordenada.

Y aquí no te concentras.

No es justo estar así.

Es lo que hay.

Los dos acordamos que es lo mejor para nosotros.

Y otra cosa te digo.

Aquí me concentro bien.

¿Recuerdas el libro que te gustó de Kafka?

Pues él

vendía seguros por las mañanas y por la noche escribía.

Eso hacen muchos escritores.

Si se quiere, se puede.

Si lo hacía Kafka, tiene sentido.

Claro.

Te agradezco lo que has hecho por mí últimamente.

Has aguantado mucho.

Tú también haces muchas cosas por mí.

Como ayudarme con el puesto.

Nunca se hace suficiente por un hijo.

Sería capaz de hacer cualquier cosa, lo más importante es que estés bien.

Objetivamente, eres una buena madre, y subjetivamente.

Pero soy tu hijo, es normal que lo piense.

Anda, vete.

No quiero que te encuentres con ese indeseable.

Me voy si me dejas ayudarte más tarde.

Hijo... Cuando cierres. Nacho se habrá ido.

Podré ayudarte a ordenar.

Cuando llegues a casa, estarás menos cansada y escribirás.

¿Te parece?

Vale.

Ahora, vete.

Tira.

Germán, ¿tienes un minuto? -Depende.

-Quiero hablarte de las frutas ecológicas.

-¿Cómo van las ventas?

-De eso te quiero hablar. Apenas se están vendiendo.

Creo que sé por qué es.

-Por el precio. -Desconocimiento.

Nuestro producto es más caro, pero la gente no sabe por qué.

No saben en qué se diferencian del resto.

Se producen sin químicos ni pesticidas.

Son más naturales, más sanos.

-Ya.

-Yo intento explicárselo, pero...

El cliente viene a comprar

y, cuando ve algo más caro, lo rechaza.

Da igual lo que sea.

-Supongo que es cosa de tiempo.

-O de concienciación.

He tenido una idea

para captar su interés.

Me gustaría comentártela si te parece bien.

-Sí, adelante.

-Tendríamos que hacer folletos explicativos muy bonitos.

Con unas fotos bien buscadas.

Explicando los beneficios de la agricultura ecológica.

Se lo llevan a casa.

Lo leen tranquilamente.

-Y deciden si comprar o no sin que les des la chapa.

-Exacto.

Y deberían ir acompañados de una pieza de fruta.

La mejor manera de que la prueben es regalarla.

Se venden tan poco que muchas se ponen malas.

Lo aprovechamos para captar gente en vez de tirarlo.

-Pues no suena mal.

Tengo tu dinero.

¿Dónde nos vemos?

(Llaman a la puerta)

Donde siempre.

Sé puntual.

-¿Qué quieres?

-Hablar contigo.

-Lo normal es que vengas tú donde yo estoy, no al revés.

Y creo que no tenemos mucho que decirnos.

-Tienes razón con lo que dijiste.

No puedo irme sin más.

Sin explicarte y huyendo de los problemas.

-Pero ¿qué problemas? No sé de qué problemas me hablas.

¿No es lo que me tendrías que contar?

-Y lo voy a hacer.

Porque no quiero perderte.

Tengo mucho que explicarte y lo haré.

Te recojo cuando...

cuando cerremos, ¿vale?, voy a ser muy honesto.

-Eso espero.

(Portazo)

La estrategia tiene un coste, pero va a merecer la pena.

-Le doy un par de vueltas, ¿vale?

-Vale, muchas gracias. Buen día.

-Buen día.

¿Qué? ¿Ya te estaba pidiendo dinero?

No, de hecho, ha tenido una idea bastante buena.

(Móvil)

Perdona.

Es Esmeralda.

Dime.

¿El oído?

Entiendo...

Sí, claro que me sirve.

Pues muchísimas gracias.

Sí, no te entretengo. A ver si nos vemos. Un abrazo.

¿Qué... qué te ha dicho?

En la oficina de empleo tienen los datos de Emilio Solís Vallejo,

que debe tener unos 42 años y que, hasta hace unos meses,

trabajaba en una tienda de telefonía.

A ver, mamá.

Puede ser que tenga un hermano y que los datos coincidan.

Pero igual el hombre que viste no es ese hermano.

Igual era su ex e interpretó un papel porque se sintió pillada.

No sabemos cómo son ninguno de los dos.

Me ha contado sobre una discapacidad porque tiene un problema auditivo.

Y el tipo que vino tenía un aparato, un audífono.

Me fijé.

Así que creo que Ágata ha dicho la verdad.

Y tiene un hermano.

(RESOPLA)

He metido la pata.

Qué sensación de ridículo tan espantosa.

No seas tan dura contigo.

Yo le he hecho feos por desconfiar de ella.

Sí, pero yo me he obsesionado.

Se me ha metido entre ceja y ceja.

E igual es una buena mujer con problemas familiares.

No sé, mamá.

Quizás se nos ha ido la pinza, pero la tipa se las trae.

¿Quién pide 10 000 euros?

Y lo de la residencia.

Primero, dándome evasivas, la información con cuentagotas.

Y luego me da el nombre del lugar. Y, ahora, esto.

Le parecería extraño a cualquiera.

Ya, pero creo que ha estado jugando conmigo

para ponerme en evidencia ante tu padre.

A ver, aunque haya mentido, no creo que ese sea su objetivo.

Lo tiene comiendo de su mano.

Y eso me preocupa.

Ya le conocemos y no peca de generosidad.

Nunca ha hecho eso con nadie a quien no quiera mucho.

Pero me he obsesionado con ella.

Ya me lo dijo Lorena, pero... yo quería desenmascararla.

Y lo mismo no es más que una mujer que necesita que le echen una mano.

No le des más vueltas.

Lo que queda claro es que no tengo que preocuparme más por tu padre.

Pues no, él quiere eso.

Si se quiere pegar el hostiazo, solo, no es cosa nuestra.

Ya, tienes razón.

Ya es mayor para saber a quién le presta dinero.

Y no puedo ir tras él como una colegiala.

Debo pasar página y dejar a esta mujer.

No sé cómo la voy a mirar a la cara. (RESOPLA)

"Hey".

Hola. ¿Va todo bien?

Sí, es la lectura, no te preocupes.

Siento lo de antes, lo que he dicho.

Perdóname, estaba muy cansada, nerviosa...

Tú no tienes la culpa de que Nacho esté aquí.

No, tienes razón.

Yo tengo que disculparme. No.

No tengo derecho a ponerme así considerando lo que sigues pasando.

Tienes derecho a quejarte.

David y tú estáis en una situación muy incómoda.

Por la llegada del tipo este. Y tienes razón.

Debí estar pendiente del traspaso.

Bueno.

Ha habido mucha gente comiendo. ¿Qué tal el servicio?

Francamente bien. Mi primer lleno.

(CONTENTA) Ha sido un subidón, no lo niego.

Me alegro un montón.

Cuando pueda, me acerco y tomo algo.

Me das tu opinión sobre los platos. Allí te espero.

Vale.

Oye... Perdona que me meta donde no me llaman.

¿Qué era eso que leías?

(AVERGONZADA)

Me da un poco de vergüenza, es un... un relato romántico.

¿Del magazín donde escribirás?

Bueno, no sé si voy a escribir, me lo tienen que aceptar.

Son dos personas que coinciden todo el rato.

Nunca llegan a conocerse.

Viven en el mismo barrio, compran en las mismas tiendas.

Se mudan a la misma ciudad, pero no se encuentran.

Se encuentran cuando ya son mayores.

Y se enamoran al instante.

Pero, por circunstancias de la vida, por la salud,

es tarde para vivir ese amor.

(SORPRENDIDO)

Un poquito triste.

Sí. Pero tiene un mensaje muy bonito, ¿no?

Nos dice que... a veces somos incapaces de ver el amor.

Y, cuando lo vemos, quizá sea tarde, la vida es muy corta.

Y el amor no nos espera.

Ya.

Bueno, me vuelvo al bar.

Vale. Oye...

Una historia preciosa.

Sí, ¿verdad?

Chao.

Estás muy liada... -Si vienes a hablarme de Paolo,

esta guerra no la empecé yo.

-Lo sé, soy la única responsable.

Perdona.

Todo este lío ha sido culpa mía.

No me siento bien, hemos ido muy lejos.

No solo nos afecta a nosotras, también a nuestros maridos,

a todo el Mercado.

No puedo borrar lo que hice.

Puedo intentar arreglarlo.

-¿Y qué vas a hacer?

-La madre del niño nos va a perdonar.

-¿Cómo?

¿No nos denunciará? -No.

No ha sido fácil, me ha faltado arrodillarme y suplicarle.

Pero le he hecho comprender que no debía pagar el Mercado.

Le he regalado tres meses de carne, pero esa es mi penitencia.

-¿Y qué haces diciéndomelo a mí? ¡Díselo a los comerciantes!

-Deberías decírselo tú.

-Lo has solucionado tú.

-Ya, pero, si lo cuentas tú,

igual los comerciantes te perdonan.

No, no hay ninguna trampa.

Quiero hacer las cosas bien,

no me gusta en quién me he convertido.

Por eso quiero dejarte el camino libre.

Te presento mi dimisión como presidenta.

-¡Anda ya! -No soy digna del puesto.

Te deseo mucha suerte, tu triunfo será el de todos.

Nicolás, es la quinta vez que te llamo y te dejo mensajes.

¿Quieres venir? ¡Que llevo una hora sin luz!

Se me estropea la comida.

-Claro.

Sí, cuando tú quieras.

No te preocupes, anda ya.

Sí, yo se lo digo.

-¿De vacaciones? -(CHISTA)

Escúchame.

A ver cuándo quedamos para echar un "futbito".

Exactamente, sí.

Vale, sí.

(DUDA) Recuerdos a tu mujer.

Un abrazo.

Adiós, campeón.

Vaya, parece que sigues de mal humor.

Deberías tomarte una tilita. No, calla...

Tienes problemas con la luz, ¿cómo vas a hervir el agua?

-Te pagamos por trabajar y llevo más de una hora esperándote.

-Todos pensáis que lo vuestro es lo más urgente.

Pero hay un turno.

Lo siguiente en la lista son las bombillas de los almacenes.

-¿Qué bombillas?

Esta mañana estaban perfectas. -Aún no lo sé.

No las he mirado, no puedo confirmarlo.

Lo que sí es seguro,

"amici", es que estás más abajo en la lista.

No querrás que piensen que aprovechas que tu mujer

es copresidenta de los comerciantes para tener privilegios.

-Claro que no, pero no espero que vaya en mi contra.

¿Quieres trabajar o tengo que llamar a las presidentas?

-¿Se lo vas a decir a tu mujer?

Eso me pone más nervioso.

Podría ayudarte.

O quizá no.

Odio el yoga. Lo odio con todas mis fuerzas.

Es un deporte muy peligroso.

Hoy he aprendido a hacer la postura del perrito boca abajo

o, bien llamado, "adomuka".

Tú tienes que agacharte.

Ellas, con sus panzas, lo hacen, bien estiradas, flexibles.

Yo tenía que agachar el cuerpo y apoyar

con las manos el suelo.

Y las rodillas no pueden doblarse.

Entonces, intenta hacer esto con mucha hambre y... Ah, no puedo.

Es muy peligroso, no quiero ir más.

Es peligroso, sí.

Te mereces un regalo.

Fíjate.

¿Es para mí?

Ábrelo.

Ábrelo, ábrelo.

Me regalas el mundo.

Bueno. Qué bonito.

Me gusta mucho. Gracias.

He pensado en tus historias y en todos tus viajes.

Y tú y yo nos hemos pasado media vida en lugares opuestos.

¿En serio? Sí.

Mira, tu primera escapada

fue a Berlín, y, en esa época, yo estaba en Australia,

buscándome la vida y aprendiendo inglés.

De ahí, te fuiste a Londres.

Estuvimos a punto de coincidir,

pero rechacé una oferta de un tres estrellas.

Cambié de provincia, fui a Valladolid y abrí La Fanega.

Aunque hubiéramos estado en Londres en la misma época,

no hubiéramos coincidido.

Nunca lo sabremos.

Y, si no recuerdo mal, tu última parada fue Argentina.

Buenos Aires.

Y yo estaba en Casablanca.

Estudiando la cocina marroquí. Madre mía.

Con la que tenías montada y seguías formándote.

Sí.

Si te paras a pensarlo,

es casi un acontecimiento mágico que tú y yo nos hayamos encontrado.

Y todo gracias al Central.

Si no nos hubiéramos encontrado aquí, en el Central,

no estaríamos juntos tú y yo ahora.

No sé.

Ya sabes, los calzonazos somos así.

Una indecisión constante.

Espera un momento.

Le pregunto a Carmen qué cree que debo hacer.

Ya sabes que, sin su permiso, jamás podría hacer nada.

-Como se me estropeen los postres, te paso la factura.

-Te estás poniendo un poco tenso, no hará falta preguntarle a Carmen.

A no ser que te disculpes.

Creo que voy a decidir por mí mismo y arreglarte la luz.

Aquí tengo la caja de herramientas.

-¡Pues úsala! ¡Tienes que asistirnos, te apetezca o no!

-Discúlpate.

-Antes muerto.

No sabes con quién te has metido.

Nosotros, los napolitanos, inventamos la "vendetta".

Y no pienses que me he tragado que la luz se fue por accidente.

Has "estado" tú.

¡Impresentable!

-(CHISTA) -Y te vas a enterar.

¡Te vas a enterar! -¡Bah!

-Y, aquí, el único que se va eres tú, este es mi local.

Así que fuera.

Y no vuelvas nunca más, porque llamo a la policía.

-No sé a qué iba a venir, me gustan las pizzas congeladas.

-¡Anda ya, vete! ¡"Imbecile"!

Quería regalarte el globo

para recordarme la suerte que tengo de que estés en mi vida.

Eres valiente, eres decidida.

Impulsiva, estás como una cabra. Eres sexi.

Para ya. Sí, es verdad.

El mundo es enorme y podrías estar en cualquier sitio:

en Canadá, en Kenia...

En Tombuctú.

En el Valle de la Vera.

Sí. Sin embargo, estás aquí, conmigo.

Has decidido quedarte con este tipo y tener un hijo con él.

Solo quiero hacer méritos cada día para merecerte.

¿Y qué se me ha perdido en Tombuctú si te tengo a ti aquí?

Madre mía.

¿Quién me iba a decir cuando vivía en Londres y era "punk"

que iba a volver,

trabajar en el negocio familiar,

que me iba a enamorar, que me iba a preñar,

que me iba a hacer monógama perdida,

aquí contigo?

(Mensaje)

Pues ya ves.

Oye... Quiero darte las gracias por lo que has hecho.

El bar no se ha llenado porque sí, has hablado con los comerciantes.

Truquitos que tiene una, que ha viajado mucho.

Porque, si tú y yo estamos juntos, el mundo es nuestro.

Gracias.

Deja que te ayude.

Que sea mujer no significa que no pueda cargar.

¿En la época del Me Too no se puede ser caballero?

No deberías, me estás pagando. Y una pasta además.

¿Cómo estás?

Alucinada con el tema de Adela, pero bueno.

No suelo dar explicaciones de mi vida.

Pero se ha aclarado todo.

Y has visto que no soy una mentirosa. Nunca he desconfiado de ti.

Me dejó intrigado lo de tu ex. ¿Te daba mala vida o qué?

Estuve con un hombre muy obsesivo en una relación muy tóxica.

Dependíamos mucho el uno del otro y no era sano.

Nunca me trató bien.

Me arrepiento de no reaccionar antes, tardé años en abrir los ojos.

No he tenido suerte, por eso me cuesta hablar del tema.

Pues... lo siento. No tenía que haberte preguntado.

No tiene importancia. Sí la tiene.

Me gustaría saberlo todo de ti, supongo que poco a poco.

Pero no quiero que lo pases mal recordando historias.

Y menos por culpa del impresentable ese.

Hace años que corté lazos con él y no condicionará mi vida nunca más.

Aparte, mi suerte ha mejorado.

Perdonad. A ver qué vas a decir.

He metido la pata, lo mínimo es reconocerlo y dar la cara.

Te juzgué sin conocerte, lo siento. No volveré a dudar de ti.

Tienes derecho a ser feliz con Elías.

Elías ya no es nada mío.

Es el padre de tu hijo.

Solo por eso, te voy a respetar siempre.

No tendré en cuenta lo que ha sucedido.

Además, tenía sentido que desconfiases de mí.

Bueno... Sí.

Me has prestado mucho dinero.

Y ha salido de una empresa de la que Adela es socia.

Tienes derecho a estar enfadada.

Por mi parte, con esto, queda todo zanjado.

Te agradezco mucho el tono.

Reitero mis disculpas a los dos.

Me metí donde nadie me llamaba, no va a volver a pasar.

¿Esto de qué va?

Te conozco y tú eres muy orgullosa.

Entonces deberías saber

que no tengo ningún problema en reconocer mis errores.

Que tengas un buen día.

Y tú también.

Bueno, pues parece ser que...

mi ex no será un inconveniente para nuestra relación.

Vamos adentro, esto pesa. Vamos.

¿Qué prefieres?

¿Este o este?

Este queda más mono, tiene lacito, pero queda como raro.

Igual es mejor optar por lo sencillo.

-(DUDA) Bueno, el lazo me mola más.

Si te cuesta, practica con la caja vacía.

Oye, quería hablarte de Samu.

-Ya, sí, me dijo la mierda esa de que se quiere ir fuera.

-¿Fuera dónde? -A Málaga.

Con Jonathan.

Para desconectar y pensar.

Pero cambió de opinión y se queda.

-Mejor, no le iba a servir para nada, lo digo por experiencia.

-No entiendo nada, está raro, serio. No paramos de discutir.

Parece que me quiere decir algo, pero no me lo dice.

-Ya.

-Si no me quiere, podía decírmelo a la cara, ¿no?

-Que no es eso. -Yo qué sé.

-En serio, no es eso.

-¿Pues qué es? No entiendo nada, es...

Y, si no habla, ¿cómo lo vamos a arreglar?

-Vale, a ver.

El otro día me faltó valor para contártelo.

No soy quien tiene que decirte esto y Samu es mi colega.

Pero no quiero verte así y creo que tienes que saberlo.

-¿Saber qué?

(Móvil)

Hablando del rey de Roma.

-Si te lo cuenta, yo no me meto.

Podéis contar conmigo.

-Dime algo. -Carla, cógeselo.

Mejor que lo sepas por él.

Va.

-¿Sí?

¿Qué?

Vale. Voy, voy.

-¡Carla! -Ahora te cuento.

-¿Noa? -¿Qué?

-¿Me pones un café? Solo quiero eso, tranquila.

-¿Has esperado a que se fuera Jorge? -Ni me había fijado.

-Acabo de limpiar la máquina.

Y a Elías y a Jorge no les haría gracia verte aquí.

-Pero seguís abiertos.

Entonces deberías servirme. Voy a pagar.

¿No podrías tratarme como a cualquier cliente?

Gracias.

Gracias, en pocos sitios lo ponen tan rico como aquí.

-No converso con mis clientes, no me hables.

-Gracias.

(GRITA) Lo siento. Han sido los temblores.

¿Me pones otro café?

-Pues no. Basta ya de numeritos, lárgate.

-Fue un accidente. -Lárgate.

No quiero verte más. ¿Piensas que me das pena?

-No quiero dar nada, son las secuelas de una caída.

No puedo evitarlo. -A ver.

¿No entiendes el castellano?

Este bar tiene derecho de admisión y te estoy echando.

-Quiero una hoja de reclamaciones.

-¿Qué? -Es mi derecho como cliente.

Se me echa por una minusvalía, es discriminación.

Verás cuando venga un inspector. -Estoy harta de tus manipulaciones.

-Se me ha caído un café. -Nacho.

Que te largues. Noa.

No quiero verte aquí.

Quizá al principio me dieras algo de pena,

pero ahora solo me das asco, ¡asco!

Vale. ¿Y sabes qué?

Cuando me acuerdo del accidente, solo pienso una cosa:

ojalá te hubieras muerto.

¡Basta de hacernos la vida imposible! A mamá, a mí, a David.

-¿A David por qué? ¡Vale ya, por favor!

Gracias, Adela.

Hay cosas que uno no debería oír de su hija.

Nacho.

Tira para tu puesto y tengamos la fiesta en paz.

Me estaba provocando. Lo sé.

Y lo hará si entras al trapo.

No hables de su accidente con nadie, y menos con él.

Aunque te tiente, debes controlarte.

Ya arreglo este estropicio.

No sé cuánto había, bastante.

-¿Han robado documentos también? -No.

No les ha dado tiempo, solo el dinero.

Estaba fuera.

-Déjame pensar.

Tiene que haber sido alguien que estaba pendiente de ti.

Un cliente. ¿Cómo ha sido tan rápido? -No lo sé.

-Alguien le habrá visto, vamos... -Espera hasta que venga la policía.

Me tendrán toda la tarde dando parte.

Espérame en casa y te aviso.

-¿No quieres que me quede? -No.

Cuanta menos alarma, mejor, confía en mí.

-Vale.

(Móvil)

-Sí.

-Adiós.

¿Ha dicho Cristina de qué va? No, pero me imagino.

Irá sobre la madre del niño.

Espero que haya podido frenar la denuncia.

Ya, ojalá.

Mira, ahí están.

-Hola.

Perdonad la tardanza.

Estaba rematando antes de contaros el motivo de la reunión.

Lo de la ludoteca ha sido un fracaso por lo que pasó con el niño.

Pero la madre no nos denunciará.

-¿En serio? Enhorabuena.

¿Y cómo lo habéis hecho? No quería negociar.

-Ha habido que insistir y algún sacrificio personal.

Pero todo es poco,

con tal de salvar el Mercado.

-Felicidades, "amore".

No sé qué sacrificio personal será, pero, en cualquier caso,

hablo en nombre de todos, muchas gracias.

Haber lidiado con eso

hubiera sido muy incómodo.

Dale las gracias a Carmen, que consiguió que no denuncie.

-¿Qué haces?

-Los comerciantes tienen que saber la verdad.

Carmen no es la presidenta perfecta, ha cometido muchos errores.

Como los he cometido yo.

Pero es capaz de sacrificarse por el Mercado y entregarse.

Por eso creo que es mejor que ella sea la única presidenta

y presento mi dimisión. (PAOLO) No.

No, no, no.

Sí, me espero.

Ya, ¿y el papel satinado?

Es más caro. Pero será de mejor calidad.

Vale.

Me lo pienso, pero creo que me quedo con la cuartilla.

Pero lo pienso y te digo algo. Gracias.

Si buscas una imprenta buena, bonita y barata, conozco una.

En distrito Sur, al lado de una ferretería.

Los conocí en la campaña de Navidad y salió a buen precio.

Sí, guay, gracias. Vale.

¿Para qué es? Si se puede saber.

No soy el jefe de Frutas y Verduras De la Cruz.

Igual es información clasificada. Ahórrate la ironía.

Ágata ha propuesto repartir "flyers"

con las ventajas de las frutas ecológicas.

Les regalamos una fruta y a ver si así compran.

¿Sí? Es una buena idea, las ventas no van bien.

Ya. A ver si mi prima me ayuda con el diseño y lo arrancamos.

Le habrás agradecido la iniciativa.

¿En serio?

¿Mi novia te da una idea y no le das las gracias?

Tu novia trabaja en la empresa, digo yo que ayudar va en el sueldo.

¿Puedes dejar de llamarla "tu novia"?

No, es lo que es, mi novia.

Ve acostumbrándote. Y aprende de tu madre.

Le pidió disculpas por el numerito que le montó.

¿Ha hablado con Ágata? Sí.

Y tú tendrías que darle las gracias.

Yo he dimitido antes.

-Eso no consta, yo he firmado el acta.

Cualquier duda que tengáis,

a Carmen.

Carmen, que... -Cristina.

Enhorabuena. -Cristina.

¿Por qué?

Tienes que poner a Nicolás en su sitio.

Si no vuelve la luz, perdemos la mercancía.

-No puedo hacer nada, díselo a Carmen.

-¿Por qué? Habías resuelto lo del niño.

¿Cómo me haces esto? Con lo que me está montando Nicolás.

-Cálmate y soluciónalo con él como personas adultas.

-No se puede tratar como un adulto a alguien que se porta como un niño.

No os llevasteis bien porque estabas como estabas.

Pero ella quiere llevarse bien.

Trátala con la educación que se merece.

De acuerdo.

-Hola.

Hola. Ya he cerrado el puesto.

He dejado un par de cajas.

Por si queréis reciclar. Muy bien.

Germán quería decirte algo, ¿verdad?

-No, bueno, quería disculparme contigo.

No empezamos con buen pie.

Y no he sido muy justo contigo.

-No pasa nada, no tienes nada de lo que disculparte.

-Y quiero agradecerte la idea del folleto.

Estoy mirándolo.

-Genial.

Era solo una propuesta, pero me alegra que te haya gustado.

Me tienes para lo que sea.

-Gracias.

-¿Vamos al cine?

-"Tranqui".

No disimuléis, sé que estáis juntos, por mí, bien.

También está bien

ver a mi padre ilusionado, para variar.

-Queda una hora para la película, ¿tomamos una cerveza?

"U" dos: para la que vamos a ver, necesito ponerme a tono.

-¿Qué vais a ver?

-En la Filmoteca, reponen una coreana que ha ganado muchos premios.

Dicen que es muy divertida.

Apasionante.

Una de estas de leer.

-¿De leer? ¿Tú sabes coreano?

Yo tampoco, tendré que leer para enterarme.

Lo llevas a ver una peli subtitulada.

-Sí. -Eres mi nueva heroína.

Qué majo el chaval.

¿Dos palermasos? -Sí.

¡Ponme dos palermasos!

Claro, digo: "Coreana. Pues será 'Rambo'".

Pero qué va.

¿Has visto alguna coreana?

¿Por qué lo has hecho? -Te vi hundida, algo debía hacer.

Dejar que me llevara el mérito me pareció muy generoso.

Y he visto de lo que eres capaz por el Mercado.

-No hacía falta dimitir.

-Lo de la copresidencia no funciona.

Lo hemos intentado todo e iba a estallar por los aires.

La ludoteca fue un aviso.

-Pero hemos aprendido. -Y tanto.

Pero hubiera sido otra cosa, no puede ser.

Es mejor dejarlo así.

Lo he estado pensando y...

Tus ideas no son tan arriesgadas, pero ir sobre seguro

está bien. -Igual no somos tan diferentes.

¿Estás segura?

-Sí. Nos ha afectado a nosotras y a nuestros maridos.

-Ya. Nosotras no éramos amigas.

Pero mira ellos. -Como el perro y el gato.

Hay que solucionarlo.

-¿Qué se te ocurre?

-No sé. ¿Aunar nuestras fuerzas para que vuelvan a ser amigos?

¿Trato?

-Trato.

¿Qué tal, David?

-Bien.

-¿Qué pasa? Pareces asustado.

Yo debía tener miedo.

Por cómo te encaraste conmigo. Me dijiste de todo.

Me acusaste falsamente. -Yo no miento.

-Me acusaste de no querer ni cuidar a mi familia.

Y yo quiero a Noa y a Rosa.

A pesar de su desprecio,

me preocupo de su bienestar.

-Yo no miento nunca.

- (GRITA) ¿Se puede saber qué te pasa conmigo?

¿Por qué has dejado el puesto? No sé por qué estás tan enfadado.

Siento si te he hecho sentir incómodo.

Estoy en una etapa complicada.

Quiero pedirte disculpas.

Todos quieren separarme de mi familia,

pero tú eres un chico noble.

-Te odian porque tratas mal a Rosa y a Noa.

-¿Qué pasa? ¿Has oído cosas de mí?

¿Qué te han dicho?

No eres tan amigo de Noa para que te haya comido la cabeza.

-Noa es mi amiga. -No te creas lo que se inventa de mí.

-Noa no miente. No quiero hablar más, me voy.

-Noa me ha acusado de hacerte la vida imposible.

¿Qué te he hecho para que diga eso?

-No puedo hablar.

-¿Por qué lo dice? -No puedo.

-¿Por qué lo dijo? -No puedo.

-¿Hablar de qué, David? ¿De qué?

La que he liado. -No has liado nada.

Ha venido un ladrón y nos ha robado.

-¿Invitamos a Alberto al aniversario de la pizzería?

Así Rosa va más acompañada.

Échame un ojo a esto.

Es mi primer discurso como presidenta de los comerciantes.

Y me he quedado encallada en el título.

Vamos, no tengo nada.

-¿Qué tal con Alberto? He sabido que os lleváis muy bien.

-¿Quién te ha dicho que yo...? -Nadie.

-Me jubilé para disfrutar con Valeria y ya ves el caso que me hace.

-Quiere ayudar a su hija, está liada. -Que aprenda a delegar.

¿Crees que no me costó tomar la decisión?

"Me tranquiliza saber que estás ahí."

Románticos.com... Perdón. (GRITA)

¿Te importaría no meterte en algo que he negociado?

Es solo un reajuste. Que no juegues con fuego.

Van a ir a por ti.

No podemos culpar sin pruebas. -Si no hay, hay que buscarlas.

-¿Y por dónde empezamos? -Por las cámaras.

No te pido permiso, te aviso.

Tú no te enteras.

¿Qué parte de "no te puedes ir" no has entendido?

-¿Te importa que pase?

Doctor Santiago Maza.

Y el ramo es para...

¿Perdone?

¿Ágata Solís?

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Mercado central - Capítulo 210

06 ago 2020

Adela sospecha que Ágata ha mentido sobre su hermano. Descubre que se equivoca y se acaba disculpando con Ágata y Elías. Ágata consigue un acercamiento con Germán. A Adela le duele verse fuera de los De La Cruz.
David agradece a Celia el sacrificio que hace para mantenerle alejado de Nacho. Nacho se encuentra con David y, advirtiendo los nervios del chaval, empieza a sospechar que algo esconde.
Noa se encara a su padre: ya no le da ninguna pena.
Celia y Jorge hacen las paces. Un relato que Celia le muestra a Jorge le da la idea para tener un detalle bonito con Lorena.
Carmen consigue que la familia del niño perdido no denuncie, y se lo cuenta a Cristina para que se atribuya ella el mérito. Cristina dimite en favor de Carmen.
Samuel coge dinero del mercado y finge un robo.

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