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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 185 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

-¿Quieres que vaya contigo, sí o no? -Sí, Carmen.

-Déjame a mí, que sé manejarme en estas situaciones.

-Le ha endosado las camisetas que hicimos,

que no podíamos vender porque eran marca mala.

Total, que tenemos 15 000 pavos.

-Con lo que queda pedimos camisetas de más calidad.

-Samu, no quiero seguir. -¿Cómo que no quieres seguir?

-No pinto nada en el mundo de la moda.

-¿Adela Villar? Sí.

Soy Guillermo Alcañiz.

-Encantado. -Perdón.

Ya veo que sois unos sinvergüenzas.

No, no... ¿Qué, qué, qué?

¿Queréis sacarme el dinero? No, claro que no.

Entre Margarita García y yo

solo hubo una relación estrictamente profesional.

-Si tan seguro está,

no le importará hacerse una prueba de ADN.

-No pienso hacerme ningún tipo de prueba.

Espera, Gonzalo, por favor.

-Nacho se queda.

Da igual lo que digas, he tomado la decisión.

Sobre mi conciencia no va a pesar esto.

Escúchame, Noa, sé muy bien lo que estoy haciendo.

-Lo que no podemos hacer

es perder lo bonito que estamos construyendo.

Él no se lo perdonaría.

Tú y yo siempre seremos sus padres.

-Yo no me voy a meter en vuestra vida.

Pero os digo lo mismo.

Debéis entender que mamá y tú no os podéis meter.

Y debéis respetar mis decisiones. -Vale, de acuerdo.

No voy a ir a Boston.

Ni a Liverpool tampoco.

Es mi decisión y la debéis respetar.

"Ya no me puedes hacer nada".

Ni a mí ni a David. Tengo una patrulla en la puerta.

Y como se te ocurra acercarte,

te acribillan a tiros, ¿queda claro?

-Te veo cansada.

(Timbre)

¿Esperas a alguien?

-No.

¿Por qué no vas a la habitación? Mejor que no sepan que estás aquí.

Yo estoy de mierda hasta el cuello, a mí no me salva ya nadie.

No puedo cambiar lo de la muerte de Javier,

pero déjame al menos que vaya a la cárcel por ti.

(GERMÁN) Papá, yo hice esto y tengo que asumir las consecuencias.

-¿Y por qué le disparó?

-Me dejé llevar porque mató a Javier.

Era mi novio.

-Ya vuelvo en cualquier momento.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Gracias por no decir que estoy aquí.

-Yo me voy a ir a la habitación a leer, ¿de acuerdo?

(SUSPIRA)

(MILLÁN) ¿Creían que me iba a creer que accedieron al tráfico de drogas

por una amenaza de Velasco a su familia?

De ser así, habrían hecho lo que están haciendo ahora,

recurrir a la Policía.

Por eso puse a investigar a mis hombres

y revisaron los movimientos de los De la Cruz.

Su cuenta en Andorra con dinero negro.

En esa carpeta está todo.

Necesito que me acompañe a comisaría

a ratificar lo que acaba de confesar.

(CARRASPEA) Andrea, ¿puedo sentarme?

Andrea...

-No he dicho que puedas sentarte. -Vaya, si habla.

Bien, porque tenemos una conversación pendiente.

-¿Para qué? Hablar contigo no vale de nada.

Sé que estás enfadado. -¿De verdad?

Te pedí una cosa, mamá.

Una sola cosa en Liverpool.

Y a la mínima, te la pasas por el forro.

-Andrea, sabes que lo que pides es injusto.

-Sí, y seguramente tampoco me tocaba exigirte eso.

Si hubieses visto a papá cómo se quedó cuando lo dejaste...

Mamá, yo solamente quería protegerlo.

Si volvías, le volverías a hacer daño.

-Eso no volverá a pasar. -Tampoco debió pasar la primera vez.

Es que, además...

En Liverpool, ¿por qué no me lo contaste?

-Porque no lo sabía. -No te lo crees ni tú.

-Por favor. -Cuéntame otra.

-Andrea, tienes que creerme.

No niego que no lo pensara, claro que lo pensé.

Pero eres mi hijo.

Lo más importante que tengo.

Hubiera hecho cualquier cosa con tal de no perderte.

Lo que pasa es que luego llegué, nos vimos y...

Y no lo pudimos evitar. Porque tu padre y yo nos queremos.

-Os queréis, ¿no? -Sí.

-Muy bien.

Que os vaya muy bien. -Andrea, por favor.

-¡Que no! Estoy harto de excusas y mentiras.

¡Estoy harto!

Vosotros a vuestra vida y yo a la mía.

-Andrea, por favor. -Que no quiero escuchar nada más.

-Andrea, tengo un trato que ofrecerte, siéntate.

-¿Qué trato, mamá?

-Te voy a demostrar que esta vez puedes confiar en mí.

Tu felicidad está por encima de la de tu padre y de la mía.

-¿Cómo, mamá?

-No dejes tus estudios.

Si me prometes que vuelves a Liverpool y que vas a Boston,

te prometo que no me acerco a tu padre.

Y debes creerme, te lo digo de verdad,

aunque me duela en el alma.

No podría ser feliz si renuncias a tus sueños por mi culpa.

-No, no, no puedo mamá.

-Por favor. -No puedo.

-Andrea, hazlo por ti. -No, no, no lo entiendes. Es que...

Es imposible, mamá.

Imposible.

-No me hagas esto, por favor.

-Mamá, no me quieren en Boston.

Que mandé las partituras y me las rechazaron.

A Liverpool tampoco puedo ir, no tengo el nivel exigido.

No estoy a la altura de mis compañeros.

Y me han dicho que tarde o temprano me van a expulsar.

-Pero ¿qué dices?

-Que no dejo los estudios por ti ni por papá.

Los dejo por mí, no doy el nivel.

Pues tienes mucha razón, ¿eh?

Esto tiene mucho más "punch".

-¿Le pongo más verde?

Eh... No, no. Yo...

Yo es que incluso le quitaría por ahí.

Porque mira, está un poco desequilibrado y...

Ay, es verdad. Perdón.

Bueno, tampoco te disculpes, ¿eh?

La verdad es que, para ser un primer ramo,

te ha quedado de lo más profesional.

Oye, ¿tú, de verdad, no me estás engañando

y esto no lo habrás hecho antes?

Ya te he dicho que no.

Me has dejado sorprendida, tienes mucho gusto.

Ah, ¿sí? ¿Y eso por qué?

Bueno, no sé. No te conozco tanto, pero eres joven....

Y aun así, te has hecho la idea de que no tenía gusto.

No, no, no he dicho eso.

¿No? No. Lo que quiero decir, es...

Bueno, que a veces una se monta ideas en la cabeza,

tiene prejuicios por gente con otra estética...

Que no lo veo mal, que me parece que está bien,

lo que pasa es que...

Yo a veces no entiendo ni cómo se viste German,

pero que me parece muy respetable.

Te estás cachondeando de mí.

¿Tú te piensas que eres la primera que se piensa que soy una punki?

No digo que seas punki. No pasa nada, lo tengo asumido, ¿eh?

Puedo estar muy tranquila. -Carla.

Creía que estabas en el almacén.

-¿Dónde está el fuego? -No, fuego no, mucho peor.

Se ha atascado el baño y está desbordándose.

La que se ha liado, no imaginas qué ha salido.

Qué mojones, Adela, qué pestazo.

-Adela, me tengo que ir. -¡Vamos, rápido!

-Vengo luego. -Si sale al pasillo...

Ay, qué desagradable.

(MILLÁN) Encontrar el móvil del secuestrador

facilitaría mucho la investigación. Ojalá den con el taxi.

Bueno, voy al mercado, quiero hablar con los comerciantes.

Claro. Gracias, hasta luego. -Hasta luego.

Has sido muy valiente.

-He hecho lo que debía hacer.

No me refiero solo a la declaración,

sino a todo lo que has dicho de tu padre.

Han sido cosas muy duras, cariño.

Bueno, es culpa suya.

El acoso de la tele,

no poder salir tranquilos, las amenazas de muerte...

Eso no pasaría si él no se hubiese mezclado con Velasco.

Así que se merece lo que he dicho y más.

Espero que a la Policía le sirva lo que has dicho

y podamos dormir tranquilos.

Y por cierto, cariño,

lo de haberle robado el móvil al matón fue inteligente,

pero peligroso, ¿te das cuenta?

Pensé que serviría de algo.

¿Estás seguro de que te dejaste el móvil en el taxi?

Segurísimo.

Espero que den con él, sería una prueba definitiva

y, además, les permitirá localizarlo.

Eso si el conductor no se lo quedó o lo vendió.

Esperemos que no.

Sin él, no encontrarán el lugar donde me tenían

y no habrá servido de nada.

Bueno, eso ni lo pienses, David.

Pronto Velasco ya no formará parte de nuestras vidas.

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas,

los cuerpos de seguridad son de las instituciones mejor valoradas.

Eso quiere decir que hacen bien su trabajo.

¿Sabes lo que vamos a hacer?

Una supercomida, ¿qué quieres?

Croquetas.

Croquetas.

Sabes aprovechar bien las oportunidades, ¿eh?

(NACHO) Pero ¿qué me estás contando?

¿Cuándo dices que lo va a hacer?

Sí, sí, claro que sé lo que significa eso.

De acuerdo, gracias. Adiós.

No me lo puedo creer. -¿Qué ha pasado?

-Me acaban de avisar.

Ramírez ha pedido declarar delante del juez.

Lo hará mañana a mediodía.

¿Os va a delatar? -¿Tú qué crees?

Buscará un trato de favor.

Nos venderá para conseguir que le reduzcan la pena.

A saber lo que se inventará.

Cuando hable, vendrán a detenerme.

Si voy a la cárcel, sabes qué me espera.

-Eso no va a pasar, ¿de acuerdo?

Ramírez está en la cárcel y no pasa nada.

-Debo irme, salir de la ciudad, del país.

Sí, aún tengo tiempo, hay tiempo. Dijo mañana a mediodía, hay tiempo.

Debo pensar dónde.

Donde sea difícil la extradición o fácil esconderse.

-Tranquilízate, Nacho, escúchame. -Fuera de Europa.

Quizá Argentina o Brasil. -¿Me escuchas?

-¿No lo entiendes? Van a detenerme.

-Te detendrán si intentas salir del país.

La Policía estará alertada.

-Me han asegurado que no. -Eso no lo sabes, Nacho.

Mira, escúchame. Vale, a lo mejor escapas,

pero ¿de verdad crees que es tan fácil esconderse?

Tu avión queda registrado, sabrán dónde estás.

Y en cuanto uses la tarjeta de crédito,

irán a por ti. -Pues no la usaré.

-¿Y de qué vas a vivir, del aire?

¿O qué, bajo un puente? Es que no tiene sentido.

-¿Qué quieres que haga? -Que te entregues.

-¿Qué? ¡Jamás! Prefiero matarme.

¿Dónde está el pasaporte? -Escúchame, Nacho.

-¡Que dónde está! -Yo qué sé, no lo sé.

A lo mejor está en la cómoda, en el dormitorio.

-No está. ¿Seguro que estaba ahí?

-No sé, hace mucho que no viajamos. -En algún sitio estará.

-Oye, por favor, cielo, tranquilízate, escúchame.

Nacho, por favor, deja de buscar.

Escúchame, no te puedes ir, ¿vale? Este es el único sitio...

Nacho, ¿me quieres mirar?

Este es el único sitio donde estás a salvo.

Por favor, no cometas ese error. Te lo pido por favor.

-Lo dices como si te importara.

-Es que me importas, Nacho.

Han pasado cosas, pero no quiero que te pase nada.

¿Lo entiendes?

Quédate y te prometo que voy a hacer todo lo posible para protegerte.

-Gracias, Rosa.

-¿Te quedas?

-Bien. -Rosa, yo...

nunca he dejado de quererte.

Nunca.

Ni un solo minuto.

Tú lo eres todo para mí.

Todo.

Todo, cariño, todo.

(Llaman a la puerta)

-¿Sí?

-¿Tienes un minuto? -Pues estoy a tope.

Estar a la altura de Javier es difícil.

-Vale, pues vuelvo después. -No, no.

Quédate un poco y así despejo la cabeza.

-No, no, no te acerques. -Que no me acerque, ¿por qué?

-Es que... había un atasco en los baños y doy asco.

-¿Qué vas a dar asco? Ven aquí, anda.

Un poquito de asco igual sí da.

-No te burles, que esto es serio. Y he venido a hablarte de eso.

-No te preocupes, cuando acabe esto y me despeje,

llamo al seguro para que vengan. -No es eso, es que quiero dejarlo.

-¿El qué?

-El curro, idiota.

Quiero dejar el curro, no quiero limpiar más.

(Timbre)

Celia. Celia, abre. Soy yo, Elías.

Voy.

Hola.

¿Está David?

No. Aún no llegó la inspectora, ¿no?

Debemos evitar que David declare a la Policía.

Para un momento, ¿qué está pasando?

Velasco me ha dicho que si David declara...

En fin, llama a la inspectora. Pon una excusa y que no venga.

No puedo hacer eso. ¿Cómo que no? Lo debes hacer.

Si Velasco se entera... ¡Ya ha declarado!

¿Que ya ha declarado? ¿Cuándo? No sé, hará 15 minutos o así.

Debo detenerla, porque si sale a la luz y se entera Velasco...

Vale, intentaré localizarla por teléfono.

Corre, a ver si la coges

yendo al mercado. Vale.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

-15 000 euros no te durarán toda la vida sin curro.

-Pues ya buscaré otra cosa.

Además, esta misma mañana

Adela me ofreció ayudarla con centros de flores.

-Eso está bien, muy bonito.

Pero será algo puntual, ¿no?

-Sí, supongo que sí.

Pero yo qué sé, me he sentido bien

y me ha hecho darme cuenta de que puedo hacer otra cosa.

-Eso ya lo sabía yo. ¿Te quieres dedicar a las flores?

-Claro que no. Bueno, no sé, quiero darme un tiempo

para darme cuenta de qué es lo que quiero hacer.

Y lo que tengo claro es que quiero dejar la fregona.

-Yo entiendo que ha sido mucho curro

y mucha saturación y es duro,

pero no quiero que te precipites.

-¿Qué quieres decir? -Que no dejes este curro

hasta que tengas otro. -Es que no puedo esperar.

Todo esto del atasco en el baño ha sido la gota que colma el vaso.

De repente, lo he visto.

-Sí, pero que...

Lo que intento decirte es que no te precipites

y tomes una decisión... pues así, a la ligera otra vez, ¿sabes?

-¿Otra vez?

-Sí, dejaste lo de la moda porque no te veías.

Vale, perfecto. Y ahora esto.

-¿Curro en algo que no me hace feliz?

-No, pero todos apechugamos con un curro que no nos hace felices.

Solo quiero que le des una vuelta antes de tomar la decisión.

-Ya, pero ahora yo me lo puedo permitir.

-Que no se te vaya la cabeza.

Hombre... -No he venido a pedirte opinión.

Además, ya he llamado para despedirme.

-¿Para qué me lo cuentas si ya lo has hecho?

-Porque esperaba encontrar apoyo,

pero ya veo que no, que me equivocaba. ¡Muy bien!

-Apoyo tienes, hombre.

-A ver, ¿qué me estás diciendo,

querías dejarme para contentar a Andrea?

-Eso no es lo importante, escúchame. -¿Cómo que no es importante?

¿En qué habíamos quedado? -Eso da igual.

-¿Cómo que...? -Si Andrea no sigue estudiando,

si no va a Liverpool ni a Boston, no es por ti ni por mí.

Es porque dice que no es bastante bueno.

-Pero ¿cómo no va a ser bueno? -Eso dice él.

Que no está al nivel y que lo expulsarán.

-Pero eso es una locura.

Porque Andrea es un virtuoso, tiene muchísimo talento.

-Si yo también lo creo.

Pero al fin y al cabo, ¿tú y yo qué sabemos?

Somos sus padres, ¿qué vamos a pensar?

-Tú también tienes oído, ¿no? -Sí.

-Hemos escuchado lo que sabe hacer.

-Sí, pero no somos expertos.

Igual nos hemos cegado pensando que podía triunfar

haciendo lo que más le gusta, pero nos equivocamos.

-Que no, Cristina, me niego a creerlo.

Andrea es un músico de verdad, uno de los buenos.

-No se trata de lo que pienses tú o de lo que pienso yo,

se trata de él.

Él ahora piensa que no,

que no es su camino, y no lo podemos presionar.

-¿Y qué vamos a hacer? ¿Nos quedamos de brazos cruzados

mientras echa a perder su futuro, su sueño?

-Quizá ya es más tu sueño que su sueño.

Creo que tenemos que respetar su decisión.

Porque si no, Paolo,

lo vamos a alejar más de nosotros, ¿eh?

(MASCULLA ALGO)

-Buenos días. ¿Qué hace aquí?

Necesito hablar contigo.

¿Qué pasa, que no se quedó a gusto con todo lo que me dijo ayer?

No. De hecho, me arrepiento.

Creo que te debo una disculpa.

Reconozco que me porté como un miserable.

Lo siento mucho.

También quiero agradecerte que frenaras a tu hermano.

Después de lo que dije sobre tu madre,

supongo que merecía que me partiera la cara.

Si lo detuve, no era para protegerlo a usted.

Él está gravemente enfermo

y me daba miedo que su salud se resintiese

por la tensión del momento.

Vaya. Aun así, mi comportamiento no fue el correcto.

Pero piensa que fue un "shock" para mí conoceros,

y mi reacción no fue la mejor.

Lo siento mucho.

Ya.

Bueno, muchas gracias.

Y ahora, si me disculpa, tengo bastante trabajo que hacer.

No, no he venido solo a disculparme.

-Pues gracias por su tiempo.

Si necesito que declare ante el juez,

ya la llamaré, ¿vale? Gracias.

¡Inspectora, espere! Si es por la protección policial,

le dije que se está tramitando y que tomará tiempo.

No, no es eso.

Ustedes no le habrán contado a nadie

lo de la declaración de David, ¿verdad?

Claro que no.

¿Cómo quiere que desvelemos esos detalles?

Bueno, menos mal. Se lo digo porque...

me ha llamado Velasco.

-He estado reflexionando sobre lo que me contasteis

y hay algo que tienes que saber.

Efectivamente, mantuve una relación con tu madre.

Pero nunca me dijo que se quedó embarazada de mí.

De haberlo sabido,

te aseguro que las cosas hubieran sido muy distintas.

¿Qué quiere decir?

Que yo la quería, Adela.

Jamás amé a ninguna mujer

con la intensidad con la que quise a tu madre.

A pesar de lo corta que fue nuestra relación.

Bueno, o quizá, precisamente por eso.

Si se querían tanto, ¿por qué fue tan corta?

¿Qué es lo que pasó?

Verás.

Me enamoré de Margarita nada más verla en la tienda.

Y a ella le pasó lo mismo conmigo.

Al principio intentamos ignorarlo.

Yo era el dueño y ella estaba casada,

pero pronto nos convertimos en amantes.

Cuando me di cuenta de que la cosa iba en serio,

le pedí que dejara a su marido y nos fuéramos juntos.

Estaba dispuesto a hacerme cargo de su hijo

y empezar de nuevo con ella.

Pero ella no quiso.

Supongo que se asustó.

Y no la culpo, eran otros tiempos.

Ella apostó por su familia y yo la respeté.

A pesar de que me partiera el corazón en pedazos.

Durante todos estos años

no ha pasado un día sin pensar en ella.

Y de repente...

apareces tú.

Te miro y veo...

a tu madre.

Te pareces tanto a ella, Dios...

Pues gracias por contármelo.

Y me gustaría contarte muchas más cosas.

Pensé que la vida no me tenía reservadas más alegrías,

y pensar que tengo una hija con la mujer que más amé,

me llena de felicidad.

Me gustaría que me dieras la oportunidad de conocernos

y... de recuperar el tiempo perdido.

A mí también me gustaría conocerlo. Por favor...

Trátame de tú, ¿no?

(RÍE)

Supongo que sí.

-¿Y por qué lo amenaza a usted y no a Celia?

No lo sé, pero Velasco no hace las cosas porque sí.

Sabrá que Celia tiene el teléfono pinchado

y por eso me llama a mí. De acuerdo.

Pues gracias por su información. Espere.

Es que creo que eso lo podemos usar a nuestro favor.

¿Qué quiere decir?

Velasco sigue confiando en mí, ¿no?

Ajá. Bueno pues si consigo

ponerme en contacto otra vez con él,

me ofrezco como cebo para atraparlo.

¿Y estaría dispuesto a asumir ese riesgo?

Estoy dispuesto a lo que sea.

Imagino que querrá algo a cambio.

Quiero que mi familia quede limpia de esto.

Solo colaboraré si mi familia queda fuera

de todo lo referente a la cuenta en Andorra

y mi hijo no es acusado de disparar a Velasco.

No podemos ignorar lo que hicieron.

Mire, yo me conformo con que no pisen la cárcel.

Conmigo hagan lo que quieran. No le prometo nada.

Dígame por lo menos que lo considerará.

Aunque no me parece una idea descabellada,

no soy yo quien toma esa decisión.

Lo pondré en conocimiento del juez, pero no le garantizo nada.

Entiendo que esto es difícil de digerir para nosotros,

que mamá no estuviera enamorada de papá, pero...

estás cosas pasaban y siempre pasarán.

-Pero a ver, Adela.

¿A ti no te suena muy raro todo esto?

¿Va todo bien?

Ay, Jorge... ¿Ha pasado algo, Celia?

¿La inspectora te dio algo nuevo? No, no, no, la inspectora no.

Velasco.

¿Te ha vuelto a amenazar? No directamente,

pero ha contactado con Elías.

Le ha dicho que si David testifica, lo matará.

-Mi padre no quería a mi madre y, probablemente, a mí tampoco.

-¿De dónde sacas eso? -Me lo dijo mi madre.

Además, pudo no hacer esos chanchullos con Velasco.

-¿Tu padre hacía negocios con el que quiere el mercado?

-Los ha puesto sobre aviso. Pensarán que Noa lo sabe todo.

No pararán hasta dar con ella. Tienen demasiado que perder.

-No permitiré que le toquen un pelo a mi hija,

y tú deberías hacer lo mismo. -No los conoces.

Lo mejor que puede hacer Noa es lo que yo,

desaparecer cuanto antes.

(CARLA) No disimules. Puedes contar a tus padres qué te pasa.

-¿Qué te pasa? Si es por algo que hemos hecho...

-No habéis hecho nada. -No, pero yo sí, ¿no?

Es lo que piensas, pues dilo.

-No me has hecho nada, es a ti, que es peor.

-¿Cómo va la mudanza? ¿Eh?

Esta noche dormís en el piso nuevo, ¿no?

-Sí. Tenemos cajas por abrir,

no tenemos mampara de ducha, pero no importa,

porque es la primera noche en nuestro piso.

-Esa es la actitud.

-Al final, Andrea no va a ir a Estados Unidos.

Por desgracia, han rechazado sus partituras y...

No le digas que te lo he dicho, ¿eh?

Porque yo creo que quería mantener el secreto.

-No pueden rechazarlas si no las ha enviado.

-Usted no ha contactado con Velasco. No.

Cuando me llama es con un número oculto.

Lo suponíamos.

Activaremos un plan para contactar con usted cuanto antes.

-¿Y de qué va ese plan?

-Filtramos una noticia sobre el testimonio de un socio de Velasco.

-¿Y dónde quiere ir?

-Pues no tengo ni idea, papá, pero le he quitado el pasaporte.

-No... Dime que no te ha puesto la mano encima, ¿eh?

Que no te ha tocado un pelo. -No me ha tocado, papá.

Se lo quité antes de encontrarlo y es mejor que lo guardes.

Me siento en deuda con vosotros. Quiero que os conozcáis mejor.

Porque, además, yo tampoco empecé con buen pie con vosotros dos.

Sé por experiencia

que lo que se mete bajo la alfombra acaba pudriéndose.

Y por eso creo que sería un buen momento

para aclarar las cosas entre nosotros.

Siempre y cuando estéis dispuestos a dar ese paso, claro.

-Cuenta conmigo, Adela.

¿Tú, Gonzalo?

-Te las pago luego.

Ahora debo encontrar a Celia cuanto antes.

¿A Celia? ¿Y eso?

Un periodista está haciendo preguntas sobre ella en la pizzería.

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Mercado central - Capítulo 185 (Parte 2)

24 jun 2020

Velasco amenaza a David vía Elías: si declara contra él, el chico no llegará vivo al juicio.


Elías propone un trato a la policía para que Germán y Jesús queden protegidos de sus delitos (el dinero de Andorra y el disparo a Velasco).

Adela está cada vez más cerca de su hermano Gonzalo. Guillermo Alcañiz se disculpa con Adela y reconoce que sí mantuvo una relación sentimental con su madre y podría ser su padre.

Noa intenta que el psiquiatra procesado por pedofilia descubra que fue Nacho quien le denunció. Rosa se esfuerza por retener a Nacho en casa hasta que la investigación policial le alcance.

Carla decide dejar de trabajar en el servicio de limpieza del mercado y discute con Samuel.

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