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Mercado Central

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No recomendado para menores de 7 años  Mercado central - Capítulo 183 (Parte 1) - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué pasa?

¿Vas a algún sitio?

Sí, me voy el finde a casa de un colega, en Toledo.

¿Me prestas tu coche? Prometo devolvértelo intacto.

No puedo creerme que vuelvas a engañarme, ¿de qué vas?

-Oye, mira, Germán no va a tener ningún problema,

venderé el centro para pagar la indemnización.

Venderé lo que tengo, pero no tendrá problemas, lo prometo.

¡Más te vale! Porque ya no me creo nada.

¡Así que déjame en paz!

-¡Felicidades...

por tu artículo! ¡Una maravilla!

No es para tanto... -¿Cómo que no es para tanto?

¡Estás a punto de salvar el mercado! Vamos no seas modesta,

¡somos trending topic!

-Denunciaré, pero...

pero de forma anónima.

No quiero ir a la cárcel, no lo podría soportar, Rosa.

-Siempre me mientes, así que quiero estar presente cuando lo hagas.

¿De acuerdo?

-De acuerdo. -La policía no es tonta, Noa.

En cuanto empiecen a registrar el ordenador encontrarán pistas

que van a llevar directamente a tu padre.

¡Dios, Noa! Solamente hay que esperar un poco.

-No lo sé, mamá, no me fío una mierda.

Nacho es especialista del escaqueo, no sé cómo pero siempre se libra.

-Pero esta vez no.

-Tenías razón, no eres adoptada.

Así que, somos medio hermanos...

Eso parece.

¿Quién era mi padre?

Lourdes... Lourdes no lo sabe.

No entiendo por qué te dijeron que era adoptada.

¿Por qué no la verdad?

Supongo que a mamá...

le daba vergüenza admitir que había tenido una aventura.

Y a papá, quedar como un cornudo, claro.

-¿Estás segura que no firmaste nada con la tía?

-Que no, qué pesado.

-Un adelanto de su nueva colección.

-¿Pero esta tía de qué va?

-La denunciaremos por plagio, no sé.

-Hombre... -No, no. Esta tía va a flipar, vamos.

¡No! ¡No! ¡No! -¿Qué?

-¡Que la tía me ha denunciado por plagio!

-¿Qué? -¡No puedo vender mis camisetas

y tengo que pagar una multa! ¡Por plagio!

-De eso nada. Esta pija se va a enterar.

¡De lo que vale un peine!

-¿Qué hacéis?

-Andrea...

"¿Qué es esto?"

¿No me digas que tienes pistola en casa?

Germán es muy impulsivo,

no me extraña que se le pasara por la cabeza.

Lleva la semana apático, deprimido y hoy estaba distinto.

Vale. Llámale ¡Llámale!

Está apagado. Dios...

Mi coche tiene localizador para ver dónde está.

Lo puedo ver en el móvil.

Está en Pozuelo, en una urbanización. Y aparcado.

-Manejaste a mi padre y abuelo como quisiste, conmigo no podrás.

-Si disparas, lo que conseguirás es fastidiar tu vida.

Uno de los dos se va a pudrir en la cárcel.

Tú decides quién.

¡Germán! ¡Germán, no!

-¿Está muerto?

No, aún tiene pulso, hay que darse prisa.

¿Qué haces, qué haces?

¿Qué quieres, que le deje vivo y lo cuente todo?

Lo que quiero es que te conviertas en asesino.

Vale, bien, le llevamos al hospital

y decimos que le pegué un tiro y soy buena persona.

¿Tú eres imbécil? ¡Eres imbécil!

Vamos a hacer las cosas, pero lo hacemos bien.

Llamamos una ambulancia, que está herido y nos vamos.

Si llamamos con los móviles nos van a localizar.

Llamamos con el suyo.

¿Cómo se llama la calle esta? Olmo, ¿no?

Urbanización Jardín, Pozuelo.

Hola. Mire, es que nos hemos encontrado

un hombre tirado en la calle y parece tener un disparo.

En la calle Olmo en...

Urbanización Jardín, en Pozuelo. La Urbanización Jardín, en Pozuelo.

No, no lo sé, no lo sé.

Está tirado, está perdiendo mucha sangre. Si pueden venir.

Gracias.

Venga, fuera.

Vamos, vamos.

Espera, espera, espera.

¿Qué haces? ¿Qué haces?

El casquillo.

Vamos, vamos.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(SUSPIRA)

-Menuda sorpresa, ¿no, hijo?

-Sí, ya veo.

Parece que hoy es el día de las sorpresas.

-Y aquí estamos.

Un café para Andrea,

un café latte por aquí. -Gracias.

-Gracias. -Y el café descafeinado para mí.

¡Que bien que estés aquí Andrea!

Pero, ¿por qué no nos has dicho nada?

Podíamos ir a buscarte al aeropuerto.

-No, mejor así...

poco a poco, no sé si hubiese podido soportar tanta emoción de golpe.

-Y cuenta. ¿Qué haces aquí?

Porque... tenías que ir a Boston, ¿no?

Pero, mira, si te vas a quedar unos días

podíamos hacer algún plan juntos.

Del tipo... ir a algún concierto

u organizar una cena con tus amigos,

seguro que echas de menos la comida española. (RÍE)

Porque...

dicen que en Inglaterra se come fatal.

-Los ingleses no saben cocinar, lo sabe todo el mundo.

Como en España en ningún sitio, ¿verdad?

-Bueno, en Italia también.

-En Italia también.

-Sí, eso lo sabes por experiencia personal.

-Y bueno que...

No nos has dicho qué haces aquí.

¿No te habrán expulsado de la escuela de Liverpool?

-No, bueno, tenía que ir a Boston

y... justo pasaba por Madrid y tenía los billetes baratitos.

Y he decidido haceros una visitilla.

-Pues has hecho muy bien.

Estábamos deseando verte, en persona,

no a través de videollamada.

(PAOLO) Sí, es que...

Estamos tan orgullosos de ti...

Porque te aceptan en Liverpool, ahora en Boston.

Parece que se pelean para tenerte en su escuela.

Que talento tienes, Andrea.

¡Bravo, "bravissimo"! -Tampoco... te flipes, papá.

-¿Cómo que no?

Aquí en el mercado también. Están todos orgullosísimos de ti.

Cada día me preguntan: "¿Cómo está Andrea?"

Están flipando con tus éxitos.

-Ya ya, ya me imagino que están flipando, ya.

-¿Sabes qué? Podías hacer otro concierto como el de Navidad.

Sería un bonito detalle para todos.

-He venido aquí a veros a vosotros.

Prefiero estos días estar en casa tranquilo.

-Claro, sí, sí. -Claro, lo que tú quieras, Andrea.

-Si os parece voy a darme una ducha

y a tirarme en el sofá que estoy... muerto.

-Claro que sí, hijo, descansa.

-Nada, te veo mañana por la mañana. Bueno o...

os veo. Ya visto lo visto...

-No, no, yo no estoy en casa así que...

Nos vemos aquí en el mercado.

-Y mañana no vamos a poner al día de todo.

Han pasado unas cosas aquí en el mercado...

necesitaría una semana para contártelo todo.

-Más sorpresas no, por favor.

-Bueno, no te preocupes. Va, a dormir.

"Buona notte". -Adiós.

-"Ciao". -Adiós.

¿Nos ha visto, verdad?

-Pues yo creo que sí.

-Bueno, no parecía disgustado. -No, no...

Estaba como...

contento... ¿no?

-¿Tú crees?

-Igual estaba un poco sorprendido,

pero enfadado no.

-No. -Solo...

Lo que pasa es que tiene que asumir los cambios.

Y además, estaba cansado. Por eso no estaba hablador.

-A ver si se hace a la idea de que estamos juntos

y no se disgusta. -Sí, yo creo que...

tenemos que volver a las viejas costumbres.

Volver a la vida normal de antes... como una familia.

-Sí, yo he pensado que podríamos hacer algo los tres.

Como en los viejos tiempos, para recordar.

-Claro que sí.

¿Sabes qué? Ya lo tengo.

¡Una merienda!

-Había pensado algo un poco más...

-¡Pero una merienda especial!

Le voy a preparar su dulce favorito.

¿Recuerdas cuando era pequeño, cuando estaba triste o enfadado?

Le daba un babà...

y se olvidaba de los problemas.

-Sí, es verdad, cómo le gustaban.

-¡Como nos gustaba a todos!

Es que esas meriendas, siempre acabábamos muertos de risa,

¡Los problemas acababan antes que la comida! ¿Te acuerdas?

-Hagamos esa merienda, seguro que con eso

entiende lo que le queremos decir.

-¡Seguro que sí!

Porque el babà se lo sugerirá desde el estómago:

"Siamo felicii,

siamo felicii".

Aquí en la tele no dicen nada.

-En Internet tampoco.

¿Crees que tendrían que haberlo dicho?

¿Salir en las noticias? Solo hace tres horas.

Justo, tres horas. Para la prensa digital, es tiempo.

Es un herido de bala y Velasco, algo tendría que salir.

Sí, bueno y se supone que esta en el punto de mira

de los periodistas tras el artículo, ¿verdad?

Quizás por eso. Quizás la policía ha evitado que se publique, para...

proteger su integridad, ¿no?

A lo mejor se piensan que es un ajuste de cuentas.

Y lo ha sido.

Solo espero que Velasco no hable.

Pero no me puede denunciar, ¿no?

No lo va a hacer, vaya.

Podemos presentar la declaración de David.

Sé lo suficiente para que este tío no salga de la cárcel en su vida.

Bueno, vale, muy bien.

Velasco no habla, ¿y la policía?

Va a investigar, a seguir pistas. Puede llegar a ti.

No van a llegar hasta mí, ¿no?

Hemos limpiado huellas, recogido casquillos,

hemos tirado la pistola al vertedero.

¿Y si la encuentran?

Bueno, si la encuentran la pistola es ilegal,

no está registrada. La compré en la "deep web".

Ni fui yo, fue a través de un contacto.

No me relacionarán, ¿no?

Lo siento, la he cagado.

Estaba lleno de odio, quería vengar a Javier,

pero cuando vi a Velasco tumbado, sangrando...

Yo... no soy un asesino.

No, no soy eso. ¿Y si le llego a matar?

¡Eh!

No has matado a nadie.

¿De acuerdo? Para empezar. Que te quede claro.

¡Tú no has matado a nadie!

Por suerte, o desgracia, sigue vivo.

Mejor que no lo hubieras hecho, es una estupidez. ¡Sí, lo es!

Te dejaste llevar por la rabia. Quién mantiene la cabeza fría

después de lo que has pasado. ¿Quién? ¡Nadie!

Mató a Javier.

¿Te ves hijo? ¿Te estás viendo?

Tienes mala la conciencia. ¿Y sabes por qué?

Porque no eres como Velasco. No eres un asesino.

Tú no eres un asesino.

"No, no no."

No estoy interesada en ir a la televisión,

ni por publicidad ni por nada de nada.

Yo no quiero el dinero, lo único que quiero es dejar claro

y denunciar lo que está ocurriendo en el Mercado Central.

No mira, de verdad yo ya no tengo que decir

nada más sobre el señor Antonio Velasco.

Si necesita más información se puede leer el artículo,

que para eso está.

Ya.

Sí. Mira, de verdad agradezco muchísimo tu interés,

pero es que por más que me insistas

la respuesta va a ser la misma y es que no.

No, estoy muy bien.

Muy contenta con la decisión que tomé y mi familia también.

Eso es, sí.

Ya. No, por Dios, gracias a ti.

Hasta luego.Sí, chao.

-¿Eran de la tele? Sí,

unos pesados. Es el tercer programa que me llama esta mañana.

No sé cómo decirles que no tengo interés

en ir a ningún plató a...

alimentar el morbo de la gente.

¡Si quieren carnaza que la busquen en otro sitio!

Si te agobian es porque la noticia ha tenido repercusión en redes.

Así que mucha gente habrá leído tu artículo.

Así que deberías estar contenta, era tu plan.

Pues sí, muchas gracias.

Deberías estar orgullosa de lo que has hecho.

Gracias a ti el mercado se salvará. Bueno, ya veremos, hijo.

Mucha gente le ha plantado cara a Velasco

y al final siempre se sale con la suya.

No te quita mérito, hiciste lo que tenías que hacer

y lo hiciste bien.

Diría que alguien por aquí está orgulloso de su madre, ¿no?

Bueno, se dan las condiciones óptimas para estar orgulloso de ti.

Vale. Me lo voy a tomar como un cumplido.

Como un cumplido muy bonito.

Por cierto, he estado pensando y...

creo que tenías razón. No haré lo del cambio de apellidos.

Me alegro mucho, cariño.

Serviría para hacer daño a la abuela, y no ha tenido la culpa de nada,

no se merecía un hijo así ni tú merecías un marido así.

Eres una persona muy sensata, hijo.

Ahora soy yo la que está orgullosa de ti.

¿Y antes no lo estabas? Sí...

Sabes que siempre estoy orgullosa de ti.

Escúchame, David.

No quiero que odies a tu padre, porque te quería con locura.

A veces las relaciones entre adultos son complicadas,

pero no tiene nada que ver contigo.

A ti nunca dejó de quererte, eso te lo aseguro.

Me da igual, no le voy a perdonar.

Si no lo hago es por ti y por la abuela.

Lo sé. Y lo entiendo.

Y... tengo ganas de declarar ante la policía

por lo del secuestro.

Me he preparado tres páginas para que no olvidar nada.

He incluido todo lo relacionado con papá,

como el dinero que le robó a Velasco y los documentos sobre

con la financiación ilegal de partidos.

Espero que le sirva a la policía.

-¡Rosa! ¡Rosa!

-Oye, ¿qué te pasa?

-Escúchame, han detenido a Ramírez, el psiquiatra.

-Eso es lo que queríamos, ¿no? Para eso denunciaste.

Estate tranquilo.

No está pasando nada que no tuviéramos previsto.

-¡Denuncié por ti, decías que lo necesitabas para probar

que estoy arrepentido

y quiero cambiar de vida! -¿Y no es así?

-¡Pues claro que sí!

Pero estoy pagando un precio muy alto por ello.

Vivo angustiado,

lo más probable es que Ramírez tire de la manta,

y dé nombres. Dará el mío antes o después.

Pueden venir a por mí en cualquier momento.

-Escúchame, estás paranoico, Nacho.

No te va a pasar nada, pusiste una denuncia anónima.

-La policía le apretará y acabará hablando.

Saben cómo hacerlo.

De momento no han ido a por nadie, pero en cuan...

-¿Y tú cómo sabes todo eso?

¿Estás en contacto con esta gentuza?

-¡No! ¡Claro que no!

Solamente con uno, me mandó un mensaje y le respondí.

No podía hacer otra cosa. -Ya.

-Si no, me pongo en evidencia.

No solo ante de él, también delante de otra gente

que ni siquiera conozco, gente peligrosa,

gente que me da más miedo que la policía.

Si averiguan que fui yo vendrán a por mí.

Podrían matarme. -Estás obsesionado,

no te va a pasar nada, Nacho.

Nadie sabe que tú eres el denunciante.

Los de referencia...

Vale, pues ya los tengo.

Muy bien, entonces son treinta centros de flores

a la dirección de la factura, ¿verdad?

Pues cierro el presupuesto y se lo mando por email.

No, gracias a usted.

¿Cómo?

Sí, bueno, vamos un poco justitos de tiempo

pero estoy segura de que le llegarán.

(DUDA) Por supuesto,

no me comprometería si no estuviera segura de que los tendrá.

De nada, venga, adiós.

-Hola.

(CARRASPEA) Gonzalo.

Tienes mejor cara hoy.

¿Qué tal los dolores?

Ahí van.

Dice el médico que no van a desaparecer,

pero podemos mantenerlos a un nivel soportable

con el tratamiento adecuado.

Me recetó unos nuevos calmantes, más fuertes.

¿Y te funcionan? Parece que sí.

Pues me alegro.

Para qué vas a sufrir si puedes ahorrártelo.

Totalmente de acuerdo.

Por eso también...

he solucionado el asunto del centro de buceo.

¿Y cómo lo has solucionado? Pues...

he dado orden a mi abogado...

para que lo venda todo, propiedades y empresas,

para pagar a la familia del buzo. Germán...

queda libre de deudas.

Si después de pagar...

queda algo, será para él, que es lo que quería.

Gracias. (RÍE)

De nada.

Voy aprendiendo las lecciones que me da la vida.

No sé si llegan tarde.

Lo importante es que lleguen, aunque sea tarde.

-¡Qué fácil estar tranquila cuando no te juegas la vida!

Podrían tener contactos incluso dentro de la misma policía.

Deducirán que fui el que la puso cuando caigan

todos menos yo, ¿entiendes?

Tengo mucho miedo, Rosa.

Voy a dejar el hostal donde estoy alojado.

Voy a esconderme, necesito desaparecer una temporada.

Pero no sé de ningún lugar seguro.

Quizás si tú... -No te vas a venir a casa.

Lo entiendes, ¿no?

-Pues no, no lo entiendo. Tenía esperanzas

de que te compadecieras.

-¿Por qué no te entregas ya y acabamos con todo esto?

-¡No quiero acabar muerto en la cárcel!

Prefiero pasar la vida huyendo y escondido y has de ayudarme.

¡Denuncié porque me lo pediste, no me dejes tirado!

-¡No lo hiciste por mí,

lo hiciste porque era lo justo! ¿No?

Se supone que esa gente tiene que pagar por lo que ha hecho,

¿O ya no piensas lo mismo? -Sí, no quería decir eso.

Me refería a que lo he hecho gracias a ti,

me diste coraje para denunciar e intentar cambiar.

Por favor, no me abandones ahora.

-¡No puedo, Nacho!

¡Te dije que no iba a involucrarme en tus mierdas! ¿Te lo dije o no?

-Ya lo sé, tienes razón, lo siento.

Voy a dejar hoy la habitación que tengo alquilada,

cambiaré de alojamiento para que no me localicen.

A lo mejor encuentro una pensión

que no lleve registro de entradas, no sé, se me ocurrirá algo.

Pero créeme, Rosa, te digo la verdad. Mi vida corre peligro.

Tengo que irme. -¡Espera, espera un momento!

Quiero saber dónde estás alojado en cada momento.

No quiero que te pase nada.

-Ya lo sé.

¿Sabes? Yo también he estado pensando y...

creo que tengo que solucionar parte de mi vida.

Me gustaría hablar con Lourdes,

¿crees que sería posible?

-¿Pero para qué?

Ya me contó todo lo que sabía.

Y te lo conté sin saltarme una coma.

¿Es que no te fías? Sí, sí, si me fío.

Es simplemente por si ha olvidado algún detalle

que me de alguna pista de quién puede ser mi padre.

Y pienso que, tal vez si charlo con ella

le ayude a recordar y...

quisiera intentarlo.

¿Segura que quieres saberlo?

Completamente.

Le he estado dando vueltas y sí, estoy segura.

¿Cómo lo hacemos?

¿Llamas tú primero o la llamo directamente?

Yo me encargo, no te preocupes.

Sí, ¿cuándo quieres verla? Cuanto antes mejor,

Si puede ser esta misma mañana por mí perfecto.

Vale, vale.

Voy a ello. De acuerdo.

(Timbre)

Será Carla, se dejaría las llaves. Voy a ver.

Por Dios, no me diga que es de la tele.

-Inspectora Millán, llevo el caso Velasco.

¿Es usted Celia Mendoza?

¿Autora del artículo que narra las "aventuras" de Velasco?

Sí, soy yo. Soy yo.

Querría hacerle unas preguntas, ¿tiene inconveniente?

No, por supuesto, pase por favor. Gracias.

Bueno, es él. David, mi hijo.

Hola, David. -Hola, inspectora.

¿Te importa ir a la habitación?

Tengo que hablar algo importante. ¿De Velasco?

De Velasco, sí.

Entonces es importante.

¿Quiere tomar algo? ¿Café, un té, un refresco?

-Un café no me vendría mal, se lo agradezco.

¿Le parece que vayamos hablando mientras?

Sí, claro.

Si no le importa, voy a grabarlo.

Bien. Pues empecemos por el principio,

¿cómo conoció a Velasco?

-Hola, tía.

¿Me pones un café para llevar, porfa?

-Un segundito, ¿vale?

¿Qué tal, cómo vas?

-(DUDA) Bueno... poco a poco.

No sé, tengo la sensación de que...

no voy a superar nunca lo de Javier.

-¡Lo vas a superar.

Claro que lo vas a superar porque eres un hombre muy fuerte

y va a ser duro, pero lo vas a conseguir.

Y yo voy a estar ahí para ti, para lo que necesites, para...

Para estar toda la noche hablando. Para darnos una vuelta,

para recorrer el mundo juntos.

Para emborracharnos, lo que necesites.

Estoy para ti

veinticuatro siete.

Y ahora me tienes que prometer una cosa.

Que vas a olvidarte de las pastillas. Porque solo son mierda, ya lo sé.

Sé que al principio te vas a encontrar mejor, pero...

es que me da miedo que acabes siendo un adicto.

-Tranqui, ¿vale? Ya me puso las pilas el abuelo

porque creo que te chivaste.

-Pues sí, y no me arrepiento.

Porque funcionó.

-Gracias por preocuparte por mí.

-Por ti lo que sea, mi amor.

-No sé...

necesitaba hacerlo. Necesitaba desahogarme, estaba...

No podía con tanto dolor.

No sé.

-Bueno, ya está. Ya pasó, ¿vale?

Ahora toca tirar para adelante

y... estar fuertes.

Por Javier...

Y por ti.

-Hola, cariño.

-¿Cómo vas? -Pues estresado.

Esto de gerente es comerse marrones todo el rato.

-Pues ánimo, que podrás con esto y con todo.

Que lo he visto con mis propios ojitos.

-Muchas gracias por los ánimos.

Me da un poco de mal rollo ocuparme después de lo de Javier.

-Ya, pero bueno, haz lo que puedas

y verás que con tiempo lo pillas y te sale bien.

-Si estoy aquí de paso.

Estarán buscando a alguien cualificado.

A mí no me importa, ya te digo que mejor.

Todo el rato comerte marrones, llevo la mañana

respondiendo a tonterías, a emails...

-¿Has recibido mail del abogado por lo de la denuncia?

-Mira dónde tengo la cabeza. Toma. -Vaya tocho.

-En resumen, que no mueven un dedo si no pagamos lo que piden.

-¡Dos mil pavos!

Están flipando.

-A ver, es lo normal, Carla.

No sé de dónde vamos a sacar dos mil euros.

-Podríamos hablar con Valeria. Le hemos pedido muchos favores,

pero ella quería ir a tope con la guerra contra la diseñadora.

Además, forma parte del negocio.

-Ha tenido que salir pitando a Comillas.

Su aseguradora no cubre los daños del incendio de la casa.

Está agobiada y tiene un marrón que alucinas.

No le daré más problemas.

-¿Qué hacemos?

Sin dinero, no tenemos abogado, así que,

nos tendremos que comer la denuncia y no podemos pagarlo.

Por favor, Samu, dime que vamos a pelear por esto.

-Hombre, se puede pelear.

Se me ha ocurrido algo.

Date un minuto antes de responder. -Vale.

-Deja esto que no te concentras y no me lo das.

Hablaré con mis padres.

-¡Ni de coña! -Ni un minuto. Tú, batiendo récord.

¿Puedes darte ese minuto cuando te lo pida?

-No hay nada que pensar, amor. No quiero meterles en este embolado.

-No te importa pedírselo a mi abuela y sí a mis padres.

-Tu abuela forma parte del negocio y tus padres, no.

-Les contamos la situación. Lo entenderán y punto.

-¡Que no! Nos hemos metido nosotros solos en este fregado.

Tenemos que salir de él solos.

-La familia está para ayudarse. Se cuenta el problema y te ayudas.

-Ya encontraremos la pasta. -De verdad,

qué cabezota eres.

-Y eso es lo que más te gusta de mí, que lo sé.

-Bueno, no es lo que más me gusta, pero bueno...

-Me voy a currar. -Venga, anda.

No sé ni por dónde iba yo ahora.

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Mercado central - Capítulo 183 (Parte 1)

17 jun 2020

Germán ha herido a Velasco
Una inspectora va a investigar la trama de Velasco que destapó el artículo de Celia.
Velasco ha conseguido huir y amenaza a Elías y Germán.
Nacho, herido, busca protección en casa de Rosa. Miente diciendo que la trama de pedófilos va tras él. También manipula a estos para que no sospechen que fue él quien les denunció.

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