Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 178 - ver ahora
Transcripción completa

Anula la reunión con Iván.

Solo lo sabemos nosotros cuatro lo que pasó con David.

Tenemos que protegerle, ¿vale?

¿Y a tu madre la has visto? Hablé antes con ella y estaba muy...

nerviosa y preocupada por Nacho.

-¿Preocupada por qué?

-Pues porque Nacho la llamó anoche, en plan víctima, despidiéndose.

Está convencida de que va a suicidarse.

Tan convencida que ha pasado la noche intentando localizarlo.

-Han tenido que extirparme un ovario.

Es casi imposible que me quede embarazada.

Ya está, ahí lo tienes.

-Vaya...

Lo siento, no lo sabía.

Tu hermano sobornó al instructor

para culpabilizar a la víctima

del accidente y lo pusiera en la declaración,

cuando fue la empresa de buceo la que lo hizo mal.

Le alquilaron un equipo de buceo defectuoso, ¿verdad?

Dime que no es cierto. Que no has hecho algo tan rastrero.

-Adela... ¿Cómo he podido creerte otra vez?

Necesitaba pensar que querías ser buena persona,

pero está claro, la gente no cambia, ¿verdad?

Eres el mismo miserable de siempre.

Debe tener el dinero y te manda una prueba de vida.

Yo no quiero eso.

(SOLLOZA) El trato era escuchar su voz.

No me sirve de nada. No sé si está inconsciente

o si está dormido o si...

puede estar muerto.

Nunca mandaría una foto de un cadáver.

Sería prueba de un delito y no es tonto.

¿Cómo no decirle que apareció el cuerpo de Javier? Tiene derecho.

¿Cómo le explicamos que no puede ir al entierro?

¿Por qué? Violeta no quiere ver a nadie allí.

-¿Se sabe algo de...? Hijo...

Ha aparecido el cuerpo de Javier.

Jorge ha estado hablando con Violeta.

Lo siento mucho.

-Me enteré hace un rato y no sé si deliro...

-¿Por qué no van a la poli? -No.

Elías dice que este tío es peligroso. No nos deja ir.

-No entiendo nada y da mucho miedo todo esto, sinceramente.

-Esta noche vuelves a casa a dormir.

-Que no, me da apuro, da igual.

-Apuro ni apuro. Te vienes a casa.

-Javier está muerto y estamos viviendo un infierno

porque metió a esa bestia en nuestras vidas.

¡Escucha! No le defiendo.

Solamente te estoy diciendo

que estaba conmigo cuando se lo dijimos a Germán.

Bastante castigo es el daño que le ha hecho a su hijo.

Lo habrá pasado fatal. El que está muerto es Javier.

La víctima es Javier.

-Para recuperar a tu hijo, obedéceme.

"Esta tarde me entregarás" los documentos.

En su momento te señalaré la hora y el lugar.

Y esto te lo voy a decir solo una vez:

Tienes que venir sola.

Es mi última oportunidad de recuperar a David

y haré exactamente lo que me pida.

¿Queda claro? ¿Qué si queda claro?

-Si hago esto, Noa, no es para protegerle a él

sino para protegerme a mí misma.

-Mira, mamá.

Intento confiar en ti, ¿vale?

Pero es que, vamos a ver, Nacho nunca haría...

(Móvil)

-Perdona, cielo. -¿Qué pasa? ¿Quién era?

-La policía.

Encontraron a Nacho inconsciente y lo llevaron al hospital.

Ha intentado suicidarse.

-Pensé que no sería capaz de hacerlo. -Oye, amor, vale ya.

Mírame, no le des más vueltas.

-Si es que es un cobarde, Jona. Lo ha demostrado mil veces.

¿De dónde sacó coraje para hacer algo así?

-Pues no lo sé.

Lo que sé es que es un liante, Noa.

Y un manipulador.

No me extrañaría que estuviera

compinchado con el que llamó a tu madre, como el psiquiatra.

-No, mi madre fue al hospital.

Pensaba que lo que quería era dar pena para que volvieran.

-Se dio cuenta que con la amenaza de suicidarse no era suficiente

y ha tenido que llegar más lejos, ¿no?

(NOA RESOPLA) -Mira, lo ha conseguido.

Tu madre está con él en el hospital, ¿no?

-No puedo más, tío, de verdad, ¡cuándo nos va a dejar en paz!

-Bueno, tranquila. Al menos está en el hospital.

Controlado. Desde allí no puede hacer nada.

-Sí, hasta que le den el alta.

Lo peor de todo es que esto le va a valer para dar más pena.

Para que todo el mundo se compadezca de él.

Si intentó suicidarse, ¿qué será lo próximo?

-No lo sé, Noa, no lo sé.

Sea lo que sea vamos a estar juntos.

Y lo vamos a superar, a afrontar, tía.

¿Tu madre no te ha dicho nada de qué le pasa o cómo está?

-La policía le dijo que lo encontraron inconsciente.

Pero no sé cómo intentó suicidarse ni quiero saberlo.

Pero vamos, sí, que está vivo.

Cuando los médicos le digan algo me llamará.

-No diré yo que no quiero que Nacho se vaya de nuestras vidas.

Pero así no, Noa. Así no.

Oye, ¿qué pasa? ¿Por qué pones esa cara?

¿No te irás ahora a echar la culpa de lo que ha hecho Nacho?

-Tengo una sensación muy extraña.

En realidad no siento nada.

Ni alegría, ni tristeza... nada. -Pues mejor para ti, Noa.

Cuanto más igual te dé, mejor.

Más segura vas a estar y más a salvo te sentirás.

-No me sentiré a salvo mientras Nacho esté en nuestras vidas.

Igual esto suena un poco duro, pero...

lo mejor habría sido que lo hubiera conseguido.

Sí, Jona, si él no estuviera aquí, esta mierda se habría acabado.

Igual es la única manera de que mi madre y yo estemos a salvo.

-Conseguiréis olvidaros de él,

ya verás.

Lo conseguiréis.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Nada, todavía no han dicho el lugar.

Toca esperar.

Tranquilo, se lo he contado todo esta mañana.

Lo del secuestro de Javier y la muerte.

Ya...

-Hace un rato se puso en contacto conmigo la policía.

¿Te han llamado a ti? Sí.

En unas horas vendrá un inspector para hablar con los comerciantes.

Dios...

No entiendo cómo ha podido pasar esto.

Samu, no lo entendemos nadie.

Vale...

Tenemos que estar preparados para ver qué decimos a la policía.

Imagino que la verdad, ¿no?

No, no le podemos contar nada sobre Velasco.

¿Y eso por qué?

Porque si Velasco se entera que están detrás de él,

nos puede hacer mucho daño.

Pues precisamente por eso, Elías.

Si decimos la verdad, ellos nos protegerán.

Samu...

Hemos quedado con Velasco. Hay documentos que lo incriminan.

Vamos a negociar con él. ¿Unos documentos que le incriminan?

Perfecto. Documentos, que muestran

la financiación ilegal por su parte a partidos políticos.

Es algo gordo.

Pero entonces no podemos denunciarle.

Si se los damos no tenemos pruebas.

Hemos hecho fotocopias evidentemente.

En un juicio no valen como pruebas pero a la policía

sí le sirve para ir tirando del hilo.

Perdonad.

(Móvil)

Dime, Adela.

¿Sigue sin contestar, no?

No, a mí tampoco. No hago más que llamarlo

y no me quiere coger.

Lo sé, ya... Bueno no te vengas abajo, hombre.

Tranquila, seguro que Germán está bien.

Si sabemos algo nos llamamos. Adiós.

Seguimos sin noticias.

¿Que tampoco sabemos dónde está Germán?

No sabemos nada de él

desde que se enteró que apareció el cuerpo de Javier.

Supongo que no querrá ver a nadie y a su padre menos.

A ver si se pone en contacto con su madre.

Madre mía de mi vida.

Bueno, muy bien. Lamentándonos no conseguimos nada,

así que...

¿Qué le decimos a la policía?

Tenemos que evitar que el nombre de Velasco salga en conversaciones

con la policía. A mí me perdonáis,

pero no estoy de acuerdo.

Hay que dejar a la policía actuar. Samu, escúchame, esto es importante.

Es grave. No puedo darte explicaciones pero es grave.

Necesito que el nombre de Velasco no salga.

En ninguna conversación. ¿No me dices por qué?

No te voy a decir por qué.

Solo pido que confíes en mí.

Necesitamos un día Samu, un día.

Y todo estará resuelto.

Luego iremos a la policía y contaremos lo que pasa. Por favor.

Está bien.

¿Qué tengo que decir?

Creo que es importante no asociar la muerte de Javier al mercado.

Vale.

Podemos decir que Javier estuvo en Barcelona

visitando otros mercados, buscando...

Otros modelos de negocio y...

y que nos enteramos de la noticia de su muerte en los medios.

Vale, vale. A mí me parece bien.

Bueno, hay que tener cuidado. Sobre todo con tus padres.

Que no den más explicaciones de las necesarias a la policía.

No te preocupes por mis padres, me ocupo.

Bueno, pues esta será la versión oficial.

Lo importante es que Velasco no haga daño a nadie más.

Veremos cómo hacer que ese miserable pague por lo que está haciendo.

Que no, que no te voy a firmar esto.

El envío está incorrecto. Hice un pedido de petunias

y me mandáis gardenias.

Ahora mismo recoges lo de ahí fuera, y te lo llevas de vuelta.

Se hace bien o no se hace.

Ya hablaré con tu jefe. Que se va a enterar.

Germán, soy yo otra vez.

¿Dónde estás? Estoy... estoy muy preocupada.

Por favor, llámame cuando oigas este mensaje.

Solo quiero saber si estás bien, ¿de acuerdo?

Venga, te quiero.

Adela.

¿Y ahora qué quieres? No quiero escuchar más excusas.

Es horrible lo que ha pasado. Lo siento mucho.

Por él, pero también por ti. Sé que...

lo estás pasando muy mal. Mira, guárdate tu apoyo

para quien no te conozca, Eres el mentiroso

de siempre. No he venido a discutir contigo.

¿No? ¿Entonces a qué has venido?

A quién se le ocurre, intentar comprar

el testimonio del instructor.

Eres único intentando eludir responsabilidades.

Se te da estupendamente. Adela...

Adela, nada. Siempre pagan los demás

por las consecuencias de tus actos.

-Pobre Javier, qué muerte tan horrible.

-Celia.

-Uy... -¡Celia! ¡Celia!

¿Estás bien? Sí.

-Oye, Celia, ¿qué te pasa?

¡Dinos! De verdad, que me tienes en ascuas.

-¿Es por David? No, no.

¿Le ha pasado algo? No, no le pasa nada, es que...

Se han llevado a mi hijo.

-¿Qué me dices? Se han llevado a mi hijo.

-Pero ¿quién, Celia?

Si crees que Germán pagará por todo esto estás equivocado.

-Eso no es lo que pretendo.

Si el instructor cambia su testimonio y dice la verdad,

te va a caer una multa millonaria

y lo que venga detrás. Y pase lo que pase quiero a Germán

lejos de tus chanchullos. No te preocupes, lo soluciono.

¿Sí? Pues quiero hechos ya y a ser posible ante un notario.

Confía en mí.

Durante estos años no te he dado muchos motivos para hacerlo,

pero te prometo que lo solucionaré. ¿Sí?

¿Es lo que le dijiste a la familia del buceador

muerto por tu negligencia?

No hables de lo que no sabes. ¿No?

¿Quieres que hablemos de ti?

Me equivoqué contigo y lo volví a hacer.

Me he vuelto a equivocar.

El mismo ser dañino incapaz de ver el dolor que causa a su alrededor.

¿Eso es lo que soy para ti? Exacto, eso eres para mí.

Y te quiero fuera de mi vida, lejos de mi familia y de mi hijo.

(Móvil)

Dígame.

Sí, soy yo su madre, sí.

¿Pero está bien? ¿Le ha pasado algo?

¿Dónde está?

E...

En calle Cocheras número 5,

voy para allá. ¿Qué ha pasado?

Es Germán. Está en comisaría, borracho como una cuba

y metiéndose con todo el que pasa. Te acompaño.

¿Tú qué pintas allí?

Déjame que te ayude. Se lo debo a Germán. Y a ti.

Si quieres ayudar, ya sabes lo que tienes que hacer.

Así que hazlo pronto.

Néstor, Néstor, soy Gonzalo.

Oye, ¿tienes ya los papeles?

¿Sí? Vale, pues páralo.

No, no, páralo todo.

Quiero hacer un último intento de arreglar esto a mi manera.

Sí, págale al instructor lo que pida para que mantenga su declaración.

Sí. Sí, has oído bien: lo que sea.

-Celia, ¿qué me estás contando? Me hablas

de cuentas en Andorra, tráfico de drogas, secuestro.

Si no le damos lo que quiere, es capaz de cualquier cosa con él.

-Por la ambición del de siempre.

-Tranquila. -Míralo ahí.

Sinvergüenza.

Estás contento, ¿no, Elías?

¡Eres un traidor,

un miserable! Eres... Paolo.

Te pido por favor que te calmes.

¿Cómo has podido?

Todos confiábamos en ti, todo el mercado.

Y ahora Celia nos cuenta todo esto.

-Cómo está Celia por tu culpa. Cómo estamos todos.

Pido perdón por la parte que me toca.

Ahora tenemos otro problema mayor y el problema se llama Velasco.

-Perdón dices... La verdadera amenaza eres tú.

Tú nos has llevado hasta aquí. Tú eres el criminal.

Que sí, que sí. Que estoy de acuerdo, sí.

Y os pido disculpas por ello,

estoy intentando solucionarlo. Solo pido que me escuchéis.

-No sé cómo no se te cae la cara de vergüenza...

-Voy a llamar a la policía. ¡No, por favor, Paolo!

¡Por favor, Paolo, por favor! Paolo. Paolo, escúchame.

La he cagado, mucho.

Y pagaré cuando llegue su momento,

pero ahora no lo es. Tenemos un problema mayor

y tenemos que solucionarlo.

Paolo, Elías tiene razón. Estamos entre la espada y la pared.

Velasco no puede saber que llamamos a la policía.

No sabemos de lo que es capaz. Tienen razón, por favor.

-Vale.

Pero esto no acaba aquí.

Como le pase algo... ¡Escúchame, Paolo!

Que de acuerdo. Pero no es el momento ni el lugar

para hablar de esto. Ni que Celia esté en condiciones

de aguantar más peleítas absurdas.

Paolo, por favor.

Celia.

¿Qué haces aquí? ¿Por qué no estás en casa descansando?

Celia, habíamos quedado en que no le contábamos nada a nadie

de lo de David ¿no?

Lo sé, lo sé, lo siento, no he podido evitarlo.

Lo siento. Vale, vale. No pasa nada.

Chicos, es importante que nadie más sepa lo de David, por favor.

Está en juego su vida. Es importante.

Escúchame, creo que lo ideal es que cojas,

te vayas a casa y descanses, ¿vale?

¿Ahora te preocupas por ella?

Tenías que haberlo hecho antes.

Antes de llenarte los bolsillos con esa gente.

Antes de que Javier pagara las consecuencias.

-Sí, porque ya no podrá volver al mercado.

¿Cómo que Javier no va a volver al mercado?

¿Por qué no va a volver al mercado?

¿Qué está pasando aquí, Jorge?

Hay algo que no me contáis. ¿Qué pasa?

No me dejéis así, Jorge, por Dios. Celia.

Celia, Javier... No.

Bueno, Celia, escúchame. Escúchame, mírame.

Lo que le pasó a Javier no tiene nada que ver con David.

Absolutamente nada. Lo tienes que tener claro.

¿Está muerto?

Encontraron su cuerpo esta mañana. Está muerto.

No... Va, va.

Escúchame, es importante. La policía está de camino.

Van a interrogarnos.

No pueden asociar la muerte de Javier a Velasco, por favor.

De ninguna manera, Celia, ¿vale?

Escuchadme todos,

Si alguien se va de la lengua, lo único que hacemos

es empeorar la situación de David.

¿Nos ha quedado claro esto? ¿Nos ha quedado claro?

¿Y de verdad creéis que es mejor mentir a la policía?

Sí. Cristina, mírame,

si no lo haces por mí, hazlo por mi hijo, por favor.

Sí, no te preocupes.

-Sí. Cuenta con nosotros.

Me quedo con ganas de que alguien más pague por lo que hizo.

Ya habrá tiempo para eso, te lo prometo.

Ahora vamos a centrarnos en esto.

Cuando habléis con la policía intentad ser concretos, precisos.

¿Vale? No os enrolléis mucho.

Velasco no puede sospechar que la policía va detrás.

Si no, David correrá peligro. Lo último que queremos. ¿Vale?

-Sí, sí.

-Vale, pues...

te escribiré en este mail el número de cuenta,

gracias.

-¿Qué pasa cariño?

¿Era la tía de la aseguradora?

-La misma. -¿Para qué quería tu número?

-Para compensarme por el desastre de las camisetas.

-Son buenas noticias, ¿no?

¿A qué viene esa cara? ¿No te lo va a pagar todo?

-Me lo paga todo, pero va a tardar un montón.

Un mes y medio, dos... -Lo importante es que llegue.

-La pasta la necesito ahora.

Otro plazo de la ortodoncia de Martina.

-Estos también, no te podían dejar en paz un día, ¿no?

-Sí, ya sabes cómo va.

Los pobres tenemos que ir con el dinero por adelantado.

Lo que me toca es pedirlo prestado.

-Olvídate.

Van a sacarte hasta los ojos.

-Tengo que escoger entre mis ojos y los dientecitos de mi hermana.

-Tus ojitos que te los dejen en paz.

Que también son míos. Toma.

(SAMU RESOPLA) -¿Qué es esto?

-Algo de pasta para la ortodoncia a ver si el dentista te deja en paz.

Y he encargado también 350 camisetas.

-A ti se te va la olla. ¿De dónde sacas esto?

-Los ahorrillos que tenía por ahí.

-Guapo. -Tú más.

-¿Le decimos todo a tu abuela? De las camisetas y Nacho.

-No, mejor no. -¿No?

-El dinero acabará llegando y es preocuparla a lo tonto.

Así que mejor no. -Vale, como tú digas.

-Lo que voy a hacer es llamar a la aseguradora, ¿vale?

Por si nos adelantan el pago.

-Vale. -Vale.

¿Por qué está hablando tanto, Jorge?

Tiene que decir que Javi está en Barcelona,

por Dios. ¿Por qué tarda tanto?

Celia, Carmen no va a decir ninguna tontería.

Ya lo sé, pero la policía es muy inteligente.

Hace preguntas y si habla tanto va a meter la pata.

Vale que sea una bocazas, pero también es madre.

Sabe que está en juego la vida de David.

Velasco...

¿Sí?

"Hay un callejón frente a las vías del tren,

a unos quinientos metros de la Estación de El Pozo.

Llevarás allí la documentación a las ocho menos cuarto."

Solo te pido que lleves a David, por favor.

"Ven sola."

Como vea a alguien merodeando lo va a pagar tu hijo.

Y espero que no te equivoques como hiciste con el dinero.

Déjame hablar con él, un minuto. Te lo pido por favor.

"Y dile a tus amiguitos del mercado

que como le cuenten lo que no deben al inspector de policía,

va a haber más daños colaterales.

Y la verdad, sería una pena, porque tu hijo me cae muy bien."

¿Qué te ha dicho?

-Si es que eres más bueno que...

no sé cómo no te han hecho gerente del mercado.

Perdón, perdón.

No quería decir eso. -Cariño.

No pasa nada. Tranquila.

-Por un momento olvidé lo que está pasando. Pobre Javier.

-No me hago a la idea, el hijo... -¿Crees que este tío

va a querer hacernos daño a alguien del mercado?

-No sé.

De momento tenemos que mantener la cabeza fría con la policía, ¿vale?

Todos a una con lo del viaje a Barcelona.

Después ya veremos.

¿Sí? -Sí, sí, sí.

Y yo preocupada por las camisetas. Me sabe fatal.

-Bueno, la vida sigue, Carla.

Y al final, como dice mi padre:

te agarras a lo poco que te da la vida,

si no luego el dolor te acaba comiendo por dentro.

-Pero es que últimamente todo son desgracias, Samu.

-Eso tampoco. No todo lo que nos pasa es malo.

Mira Jona y Noa, están juntos.

A nosotros lo de las camisetas,

va "pa’lante". No va para tirar cohetes, pero...

ahí está. Con estos tiempos, ni tan mal.

A ver si llegan las 350 camisetas, las vendemos rápido

y le pagamos la ortodoncia y se acabó.

-Me parece bien.

-Todo se va a solucionar, ¿vale?

Ya verás.

(Mensaje)

Mierda...

-¿Qué pasa?

-Mario, el propietario del puesto. Malas noticias.

-¿Este tío no pasaba del puesto? -Sí, pasaba.

-¿No me digas que nos va a cobrar?

-Dice que cede el puesto si es para un bien social.

Pero si es para hacer negocio, pues...

Que le demos 600 euros.

-¿De dónde voy a sacar 600 euros?

¿Se piensa que las camisetas son de marca o qué?

Ya veremos de dónde lo sacamos.

-Últimamente todo son collejas, nos caen por todas partes.

Vamos.

Quiere que le lleve los papeles a un descampado

por la estación de El Pozo.

¿A qué hora? Ocho menos cuarto.

Y que vaya sola.

Y otra cosa, sabe que la policía está aquí.

Ese tío cómo se entera de las cosas por Dios.

No lo sé.

-¡Que lo sepa todo el mundo! ¡No le tengo miedo!

Ay Dios, por favor.

Vale, Germán, por favor.

Germán. La policía está interrogando a todos.

Que pregunten lo que quieran, tengo las respuestas.

No empeores las cosas. Tiene que pagar por lo de Javier.

¡Por favor, por favor!

Velasco todavía tiene a David. ¡Por favor!

Pues cuanto antes lo sepa la policía, antes irán a por él.

¡No! Por lo que más quieras, por lo que más quieras.

Lo que más quería era Javier, y se lo ha llevado.

¡Por favor! ¡Por favor!

Germán, por favor, te lo pido.

¿Qué quieres?

¿Que destroce la vida de Celia como ha hecho con la tuya?

¡Por favor! ¡Por favor!

-¿Seguro que es buena idea? -Sí, aquí pasa todo el mundo

a comprar en el mercado.

-¿Si se mosquean las de la tienda?

Les hacemos la competencia en su cara.

-Si está Susana por ahí hablo con ella ahora.

-¿Y si sale su hija Roberta? Es un pitbull.

-Ya, esa sí que muerde... -¿Vosotros de qué vais?

-Ahí la tienes.

Tranquila, Roberta, ya hemos hablado con Paolo,

nos deja un poco de espacio.

-Eso cuéntaselo a la policía.

-Qué mal te sientan las siestas. -¿Lo ves?

-¿Qué pasa con Roberta?

-Tu prima, va a llamar a la poli para que nos desmonten esto.

-Tranquilos, ahora hablo yo con ella.

-Pues suerte. -Roberta, bella.

¿Qué problema hay con los chicos? -¿Qué haces?

-Que esa tía es una borde,

y Paolo no lo va a lograr,

así que mejor empezar a recoger

antes de que venga la poli y nos meta una multa.

-Espérate un poquito, confía. Un poquito de fe.

-¿Fe? Yo ninguna. Siempre espero lo peor de la gente.

Y siempre la clavo.

-Aquí las cosas no funcionan así.

Aquí por lo general nos ayudamos unos a otros.

A ver si salimos un poco de la desgracia

y empezamos a tener buena suerte.

-Pues sí, también es verdad.

-Carla, Samuel, está todo arreglado.

He hablado con Roberta y quiere haceros una propuesta.

Si os parece bien, podéis seguir con la venta.

-¿En serio? -Sí.

-Dice que ahora os saca un burro, así podéis colgar las camisetas

y ponerlas aquí. -Qué detalle. ¿Delante de su tienda?

-Sí, dice que...

las venderá como si fueran suyas.

-¿Cuánto nos cuesta este ataque de solidaridad?

Esta no hace nada gratis. -Eso os iba a contar.

Al principio quería el 50 por ciento de cada venta.

-¿Esta tía qué se ha fumado? -Pero...

Hemos acordado un 25 por ciento.

¿Os parece bien? -Hombre, me parece un robo, Paolo.

Mejor eso que nada, digo yo, ¿no?

-Tendremos que subir el precio, es lo que hay.

-Lo siento, chicos.

Bueno... -Gracias.

Pues nada, venga.

Toma. Gracias.

Aquí estarás mejor que en el bar.

¿Dónde está Germán?

Jorge se lo ha llevado al despacho de gerencia.

Pero bebe, que te va a sentar bien.

Supongo que me habrá dado un bajón de tensión.

Celia, todos estamos muy mal.

La muerte de Javier es algo terrible y no sé cómo vamos a superarlo.

Debemos hacerlo, y no decir nada de Velasco, por el bien de todos.

No hay nadie en el mercado que no lo entienda.

Todos ayudan, disimulando con la policía.

Tengo unas ganas de que todo acabe. Ya, y todos.

Venga, bebe, que te va a sentar bien.

-Ya me he enterado. ¿Cómo está Germán?

Si te importara tu sobrino,

no le complicarías la vida como se la complicas.

No quiero complicarle la vida a nadie.

¿No? Pues no lo parece.

Claro, supongo que no te queda nadie a quien engañar

y por eso te vas a morir más solo que la una.

Ojalá no tuviéramos esta conversación,

pero para eso no tendríamos que ser familia.

Lo siento mucho hermanita, tendrás que humillarme en otro momento.

Ahora necesito tomar el aire.

Perdona, sé que ha sido desagradable.

No, tranquila, tranquila.

-¡Tengo que salir!

No, no. No vas a ninguna parte.

¡Déjame salir!

¡Tengo que hablar con ese poli!

¡Por favor! ¡Quiero verle en la cárcel y que se pudra!

¡Germán, quiero lo mismo que tú pero no es el momento!

¿Qué no entiendes? ¿Qué no entiendes?

Que se ha cargado a Javier.

Lo ha tirado en un vertedero como un perro.

Escúchame. También era mi mejor amigo,

y no pasa ni un segundo en que no piense en él.

No es momento de dejarse llevar por el dolor y la rabia, ¡por favor!

Germán, escúchame.

Celia ha quedado con Velasco para el intercambio.

En un par de horas David estará libre.

Solo te pido eso, un poco de tiempo. Solo eso.

Por favor.

En cuanto liberen a David, vamos a la policía, lo contamos todo

y volverá a la cárcel. Lo prometo.

(Llaman a la puerta)

¿Germán?

Hijo, ¿cómo estás?

Parece que está algo más tranquilo.

He conseguido convencerle para que no hable con ese inspector.

¿Por qué?

¿No crees que deberíamos meter ya a la policía?

Adela... Es mejor esperar un poco,

no puedo dar detalles, pero tenemos algo gordo contra Velasco

y creemos que podemos detenerle.

Además, tienes que protegerte, Adela.

Cuanto menos sepas, mejor. Mejor.

Germán, lo siento.

Lo siento tanto.

Bueno, yo me tengo que ir a casa. Vale, voy contigo.

No, no, no.

Me tengo que ir sola.

No, Celia. No te voy a dejar ir sola, y menos en ese estado.

Jorge tiene razón. No puedes irte así.

Pero quiero que las cosas salgan bien.

Saldrán bien.

Voy contigo.

Gracias. Descansa.

A Javier le encantaba que estuviera en el despacho.

Yo me reía, él era todo un caballero.

Se ha acabado lo de venir a ayudarle cuando se liaba con el Excel,

se ha acabado lo de verle sonreír...

desde esa mesa

cuando me veía entrar por la puerta.

Ahora se ha acabado ya todo, ya... para siempre.

Germán.

¿Por qué no...

no nos vamos a casa? Estar aquí es muy doloroso.

Escúchame, así te das una ducha y te preparo algo de comer.

Y así descansas. No quiero dormir.

Tengo miedo de despertarme y que todo siga igual.

Sin él.

Pero es que no puedes seguir así...

Si no pones remedio vas a enfermar.

No puedes dejarte ir.

Pues a lo mejor esa es la solución.

Y con un poco de suerte, me muero yo también y se acaba

todo ya.

(Puerta)

¡Adela! ¿Qué?

¿A Celia le pasa algo? Tu hermano Gonzalo

se desplomó en la puerta, una ambulancia está de camino.

Quédate aquí, por favor.

-¿Dónde estabas? He venido antes y no te he visto.

-Elías fue a hablar con el inspector y he venido a relevarle.

-Por un momento he pensado que... que estabas buscando a Nacho.

-No, y lo estoy buscando.

Hay que darle su merecido a ese desgraciado.

-¿Y con eso crees que vas a solucionar algo?

-¿De qué lado estás?

-¿De qué lado crees que estoy con lo que ha pasado?

Es que no lo comprendo, papá.

Parece que la única que tiene la cabeza fría

con todo este asunto soy yo.

-Yo tampoco comprendo que te tomes tan a la ligera todo esto.

-Es increíble, de verdad.

No tenemos suficientes problemas en el mercado, ¿papá?

¿Para buscarnos otro más?

-¿Y qué hacemos entonces?

¿Le damos unas palmaditas en la espalda

y le dejamos que siga haciendo sus asquerosidades?

-Mira, la primera que quiere que pague por todo lo que ha hecho,

soy yo. Pero no somos los Soprano, papá.

No actuamos así. Quiero ver en la cárcel a Nacho,

no a ti. -Que le encierren pronto

porque te juro que si me lo cruzo, no sé lo que voy a hacer.

-Nacho está en el hospital.

Vengo de allí. -¿Qué?

-Ha intentado suicidarse.

-Sí. Y te ha faltado tiempo para ir a ver a ese cobarde, ¿o qué?

-No, no. No he ido a verle, papá. He ido a saber cómo está.

Y parece que está fuera de peligro. -Ni matarse sabe...

-Vamos a ver. Quiero sacar a Nacho de mi vida

y también de esta familia. Pero no permitiré que lo acorraléis

como si fuera un animal. -Es lo que se merece.

Que le traen como una bestia.

-Pues no voy a ser cómplice de esa barbaridad, papá.

Además, tengo confianza. Creo que se va a entregar.

-No seas ingenua,

ese desgraciado no tiene narices para hacer eso.

-Si los De La Cruz vamos a por él,

va a seguir jugando a hacerse la víctima, papá.

Por eso necesito que me jures, que me prometas

que no te vas a tomar la justicia por tu mano, por favor.

-Si supieras lo que me pasa por la cabeza...

-Hazlo por mí.

Por favor, papá.

Por Noa.

-De acuerdo.

A tu manera.

-Gracias papá, gracias.

-Paolo, ¿qué tal te ha ido la tarde?

-Mal.

Me he quedado con unas ganas de partirle la cara a Elías.

Si no hubiera sido por Jorge... yo no sé como hubiera acabado.

-La que había liada en el mercado y nosotros sin enterarnos.

-Pero te digo, a Elías se la tengo jurada.

-Por cierto. ¿Qué tal te ha ido con el inspector?

-Bien. Sólo me hizo un par de preguntas

y yo le dije lo que todo el mundo. Y se acabó la conversación.

¿Y a ti? -Lo mismo.

Al escuchar la misma película, se quedó tranquilo con el viaje

a Barcelona.

-Ya. Aunque, yo deseo que le parta un rayo a Elías

y su asquerosa ambición.

Sería justicia divina.

-Menudos compañeros de viaje se ha buscando éste.

-¿Tú crees que el Velasco este es tan peligroso?

Seguro que se puede hacer alguna cosa.

Yo, si le veo un día... -¿Qué vas a hacer?

¿Tú que vas a hacer? No puedes hacer nada.

Claro que es peligroso.

Mira lo que le pasó al pobre Javier.

¿Y lo de David del secuestro? Ese hombre no está bien.

-Ya. Pobre Javier.

Y lo de David, mira, si es casi un niño.

¿Cómo se puede hacer una cosa así?

-No sé. Celia, no se lo perdona a Elías

como le pase algo. En la vida le perdona.

-Y aunque Velasco no haga nada.

Ella está pasando un infierno.

-Al menos esto ha servido para quitarle la careta a Elías

y demostrar la buena pasta de los demás.

Se han comportado como unos auténticos héroes.

Se han jugado la vida por el mercado y sin enterarnos de nada.

-Bueno... -Hola.

-Hola. -Hola.

-¿Qué habláis? ¿De Jorge y compañía, no?

Hay que ver el coraje que le han echado a la cosa.

-Ya. -Escucha.

No todo el mundo vale para eso.

-Eso le estaba diciendo yo.

Ahogándonos en un vaso de agua y ellos como unos valientes.

No me extraña que no hayan dicho nada para no estorbar.

-Yo no creo que "estorbar" sea la palabra.

Quiero decir que, por ejemplo,

habría podido aportar mi granito para defender el...

-Tú no, Paolo. No, tú no. Que tú tienes un hijo a tu cargo.

Se me olvidaba, te he traído estas bayetas.

¿No tenías que limpiar los cristales? Dicen que son muy buenas.

Un poquito de agua, son ecológicas. Hasta luego.

-Adiós. -Adiós.

-Yo también me voy. Que tengo un lío...

(Timbre)

-¿Qué haces aquí?

¿Cómo te han dado el alta tan pronto?

-Estoy perfectamente.

Necesito entrar a... -¿Qué?

No, lo siento. No.

-¿Qué pasa Rosa? ¿De qué tienes miedo?

Nunca te haría daño y mucho menos ahora.

-De verdad, Nacho. Quiero que te vayas.

-Necesito un poco de ropa,

¿vale? Mis cosas están aquí, por favor.

-Está bien. Coges tus cosas y te vas.

-Gracias. Solo será un momento.

-¿Dónde vas a dormir esta noche?

-No lo sé.

Estoy tan perdido.

-Oye, Nacho, ¿para qué has venido realmente?

¿Qué tal, Lorena? -Hola.

¿Se ha ido ya el inspector?

Sí. Ya se ha ido.

¿Acabaron los interrogatorios? Sí, entrevistó a algunos

comerciantes y parece que tuvo bastante, así que...

Bueno, menos mal.

Pues sí, esperamos que sirva de algo.

¿Quieres tomar algo? Sí...

Ponme una tila, por favor.

¿Una tila?

No, déjate de tilas.

¿Qué hacemos con Germán? Está destrozado.

¿Destrozado? Destrozado es poco.

Mira que he sufrido con mi separación, pero...

ver sufrir a mi hijo así, es muchísimo más doloroso.

No me lo puedo imaginar, por lo que está pasando.

Por si fuera poco,

han vuelto algunos fantasmas del pasado.

Lorena, yo a ti nunca...

nunca te hablé de mi hermano. De Gonzalo.

¿El tipo que te invitó a la calle el otro día?

Sí. El mismo.

Llevaba muchos años sin verle

y ha vuelto ahora... para emponzoñarlo todo otra vez.

¿Otra vez?

Puede decirse que mis padres fallecieron

por los disgustos que él les dio.

Por eso le eché de mi vida.

Y ahora ha vuelto. Ya me conozco la historia.

No, no. No tiene nada que ver contigo.

Tú te fuiste a vivir tu vida a tu manera.

Él lo que hizo fue quitársela a mis padres.

Les dejó en la calle, sin nada.

Y ahora, vuelve enfermo,

casi a punto de morirse y a pedir disculpas.

Entonces, a lo mejor quiere enmendar los errores del pasado.

No, Lorena. No quiere enmendar nada.

Al revés.

A pesar de la leucemia, es el mismo mentiroso y embaucador

de siempre.

Leucemia...

Qué duro...

¿Y qué vienes? ¿De hablar con él? No, no.

Vengo del hospital.

Se ha desmayado en la puerta.

No ha querido someterse a ningún tratamiento.

Germán le había convencido para que lo hiciera,

los médicos me dicen que es tarde.

Y que lo que ahora necesita es...

un trasplante urgente de médula ósea.

Supongo que será complicado. La lista de espera debe ser enorme.

Exacto.

Los familiares directos

parece que tienen más probabilidades de ser compatibles.

Así que acierta:

¿quién es la única familiar directa que le queda?

¿Le vas a donar tu médula?

Vengo de sacarme sangre para ver si soy compatible.

No puedo dejar que se muera.

Aunque sea un imbécil sin escrúpulos, es mi hermano.

Y tú eres la mejor persona del mundo.

-Después del lavado gástrico, me tuvieron unas horas en observación

hasta darme el alta.

-Es que no lo entiendo.

Cómo no te vio un psicólogo.

-Claro, hablé con la psicóloga de guardia.

De hecho...

me dieron el alta con el compromiso de volver.

Ella ha sido la que me ha preguntado

que a qué familiar podía avisar

para que fuera a buscarme,

pero no he sabido qué decirle.

-¿Cómo has podido hacer algo así?

-Estaba desesperado.

Tenía claro que había llegado el final.

Pero entonces,

me dijeron que habías ido a preguntar por mí

y te juro que ha sido como si una luz...

¿Entiendes?

Solo necesitaba un poco de esperanza

para seguir adelante.

Quiero cambiar, Rosa.

Quiero dejar el pasado detrás y...

y reparar todo el daño que he hecho a...

tanta gente.

Pero no puedo hacerlo solo.

He venido para responder una pregunta.

¿Puedes ayudarme?

-Es que... es que no puedo, Nacho.

-Pero, ¿por qué no? Si has venido al hospital.

Tú no me has abandonado.

-No puedo.

No puedo, Nacho, porque no te creo.

Si estuvieras arrepentido, no estarías aquí hablando conmigo.

Estarías en la comisaría de policía entregándote, ¿no?

-Si es lo que quieres que haga...

Yo lo haré.

Tal y como tratan en la cárcel a los tipos como yo,

seguro que hay alguien de allí que...

termina lo que yo he dejado hoy a medias.

Me entregaré. Si es lo que quieres.

Antes me gustaría dejar

arreglado todo el papeleo.

Las cuentas, la escritura de la casa...

No quiero ni que tú ni Noa tengáis ningún problema más por mí.

¿Podrías concederme un poco de tiempo para eso?

Tú has sido lo único bueno que me dio la vida.

Y ahora que te he perdido,

ya todo me da igual.

Aquí no viene nadie, Jorge.

Ahí lo tienes.

-Te dije que vinieras sola.

No puedo conducir.

Estoy atiborrada a pastillas y eso es por tu culpa.

Le he pedido que me trajera en coche.

¿Dónde está David?

¿Supongo que esos son los papeles que me tenías que traer?

No te los doy hasta que me des a mi hijo.

Aquí las condiciones las pongo yo.

¡Enséñanos al chico de una vez, Velasco!

Si está en el coche que salga.

Queremos comprobar que está bien y te damos los papeles.

Solo queremos verle.

Los tiene bien puestos, ¿eh?

Parece mentira que te dediques a vender "foies" y mariconadas

a gente tan estirada como tú.

Le dije que si quería ver a David sano y salvo,

viniese sola pero veo que te has empeñado en hacerte el héroe.

Y has puesto en peligro su vida.

Yo he cumplido mi parte del trato,

pero veo que vosotros no estáis dispuestos.

¡No, no, no! ¡Por favor! ¡Velasco!

Por favor...

Vuelve a gritarme de esa manera

y serás tú el siguiente

que encuentren en un vertedero.

Como tu amigo el gerente.

Vámonos. ¡No, no, no, toma!

¡Toma los documentos! Tranquila, tranquila.

Vaya, veo que te ha costado, ¿eh?

Lo tienes todo. He cumplido mi parte del trato, ¡dame a David!

Aquí las condiciones las pongo yo.

¿Se puede saber qué quieres ahora? ¡No tengo nada más!

¡Por Dios! ¿Qué más quieres de mí? ¡Qué!

¿De ti? Nada, ya lo tengo todo.

Bueno, todo no.

Al final resulta que eras una mojigata.

Dios, Dios...

Quiero que me deis

lo que más trabajo os cuesta soltar. El Mercado Central.

¿Te has vuelto loco?

¡No puedo hacer eso!

¿Dónde está David?

¡David! David no está ahí. No grites,

no te escucha.

Dame a mi hijo, joder.

O hacéis un escrito al Ayuntamiento

renunciando a vuestro contrato del mercado,

o ya te puedes ir despidiendo

de tu pequeño genio del ajedrez. Eres un miserable.

Jorge.

¿Te tengo que repetir lo de antes?

No, ¿verdad?

Muy bien, espero que sigáis así también con respecto al mercado.

Porque si no, ya sabéis...

Jaque mate.

-¿Por qué no haces un favor y te vas?

Antes de que tengamos un problema.

No se te cae la cara de vergüenza.

-Este tío tiene cara para esto y mucho más.

Tendríamos que ir a la policía. -Vengo a pedirte perdón.

Quiere un documento firmado por los comerciantes.

Oficial, donde rechacemos la renovación del mercado.

O se lo damos

o no volveremos a ver a David.

Hijo de p...

Dicen que no soy compatible con mi hermano y...

y que no voy a poder donarle medula ósea.

-Vaya. Sí.

Dicen que tenemos factores RH muy distintos

y les parece raro para ser hermanos.

-He buscado un abogado experto en temas de sucesión

para que me lleve los papeles.

Se hará como más te convenga.

Quiero dejar todo listo antes de entregarme a la policía.

-Pero, ¿lo vas a hacer? ¿Te vas a entregar, Nacho?

¿Dónde vas, Germán?

-Dónde quieres que vaya. Al tanatorio. ¿Tú no vienes?

No...

Y no vamos a ir ninguno de los dos.

-Estamos hablando...

y nos falta todavía mucho.

Estamos buscando nombre, logo y todo.

Habíamos pensado que igual hacíamos una página web

y si no te importa y te apetece, podrías hacer las fotos.

-¿Por qué no te planteas buscar ayuda?

-¿El qué? ¿Un psiquiatra?

-No, no. No hablo de un psiquiatra. Hablo de...

de un psicólogo. Hemos perdido el tiempo.

Os dije que teníamos que hablar con los comerciantes.

Celia, estamos haciendo lo posible por recuperar a David.

Sí, claro, sobre todo tú.

¡Mira dónde estamos por tus chanchullos!

-No dices lo que piensas.

Si tu padre se hubiera muerto, cargarías con la culpa toda la vida.

-¿Que yo cargaría con la culpa? -Sí hija.

-A ver, mamá, ¿no ves que eso es lo que quiere?

Que nos sintamos culpables y si sigamos atadas a él.

A ver si de una puñetera vez nos libramos ya de Velasco.

-Elías.

La has liado parda.

-Noa.

-¿Qué te pasa? -Noa, ¿estás bien?

-Noa.

-¿Qué ha pasado? ¿Qué hacemos aquí?

-Como sé que tú eres un chico

al que no le gusta la mentira, voy a ser sincero contigo.

No soy el novio de tu madre.

Y además me ha decepcionado mucho.

Si no presentamos el documento con las firmas de todos,

de todos los comerciantes, David estará otras 24 horas secuestrado.

Os lo voy a preguntar una vez: ¿alguien no quiere firmar?

Yo creo que queremos, estamos de acuerdo.

-Yo... yo no sé si firmar.

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Mercado central - Capítulo 178

09 jun 2020

Todos pactan una versión común para explicar lo que saben sobre la desaparición de Javier y que así la policía no investigue a Velasco y éste no mate a David.

Paolo ayuda a Carla y Samuel para poder seguir con el negocio de las camisetas.

Nacho no ha conseguido suicidarse y pide ayuda a Rosa para rehabilitarse. Ella le pide que se entregue a la policía. Pero él cree que en la cárcel pueden matarle.

Paolo y Cristina se enteran de todos los chanchullos del mercado y Lorena de la historia del hermano de Adela. Gonzalo, tras discutir con Adela, sufre un vahído. Ésta le acompaña al hospital y mira si es compatible para ser donante en un trasplante de médula.

Paolo se siente infravalorado por Cristina ante su admiración por los miembros del mercado que se han enfrentado a Velasco.

Velasco, una vez consigue los papeles, exige la entrega del mercado para liberar a David.

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