Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 175 - ver ahora
Transcripción completa

-He pedido el divorcio a Nacho. Estaba ciega.

-No, no pienses en eso ahora.

Piensa que por fin te has deshecho de él

y que ahora empiezas una nueva vida.

¿Una nueva vida, hermana?

No sabes el vértigo que me da eso

porque no sé si voy a ser capaz. -Serás capaz.

-Si os queréis y la cosa funciona, acabareis viviendo juntos.

Yo no entiendo tantas prisas.

-A mí me parece bastante sencillo de entender.

Nos queremos y vamos a estar juntos,

lógico y sencillo, las cosas son así.

Siento que no lo entendáis.

La moto vale la mitad y se la pagas al que la robó.

No entiendo que no lo denuncies. -Ya lo haré en su momento...

Lo importante es haber recuperado la moto.

-¡Esto es...!

¡Esto es carísimo!

¿De verdad, 12 000 euros?

¿De verdad has pagado 12 000 euros al ladrón de Juanmi?

-En cuanto solucionemos lo de Velasco,

ya me ocupo yo directamente de ese sinvergüenza.

-Acabé arrastrándoos a todos

al fatídico negocio que lo destrozó todo.

Pero yo no quería.

Yo solo buscaba una cosa...

que por una vez,

papá y mamá me miraran con respeto

y estuviesen orgullosos de mí, una vez.

¿Sigues en contacto con el doctor Ibáñez?

El oncólogo. Hace tiempo que no hablo con él, ¿qué quieres?

Que le pidieras una cita para que mi hermano vaya a verlo.

¿Y ese interés repentino por tu hermano?

Porque he estado hablando con él y... quizá me he equivocado.

-Nacho lo hizo con Natalia.

Pero nunca lo hizo contigo, ¿verdad? ¿Nunca te puso la mano encima?

-No.

-¿Estás segura?

-Sí, sí. A mí no me hizo nada.

Estos papeles lo demuestran todo, absolutamente todo.

Están en una taquilla,

en la estación de Atocha.

Tres, seis, uno.

"¿Han detenido a Velasco?"

No, ha mandado a un matón y lo han detenido a él.

¿Cómo lo sabes? Yo estaba allí.

-¿Queréis estar un rato solos o no? -Claro, pero es que Carmen...

La propongo cenar fuera y no se entera de que entras en casa.

Ahora, eso sí, tendrás que irte antes de que amanezca ¿eh?

-Bueno, tú tranquilo con eso, Jesús está acostumbrado a madrugar.

Gorka habló de la existencia de los papeles y el dinero,

pero nunca lo vio.

-No me puedo fiar de vosotros.

Voy a tener que daros una lección.

-¡Javier!

(MÓVIL, GERMÁN) "No le hagas daño." -Germán.

Te lo suplico. Haré lo que me pidas.

Eres el amor más bonito

"que he tenido en mi vida. Te quiero. Te quiero."

Te quiero.

(Móvil, disparo)

Germán, tranquilo.

No sabemos qué ha pasado.

No... No tenemos ninguna confirmación.

¿Qué tenemos? ¿Qué hemos escuchado, un sonido?

Hemos escuchado un sonido. Un disparo, de acuerdo, pero...

Velasco ha disparado al aire. ¡Seguro!

Al aire. ¿Qué quiere? Acojonarnos.

Por eso debemos estar tranquilos. Que no lo consiga.

No tiene ningún sentido que lo mate.

No tiene sentido matar a Javier, ningún sentido.

Si lo mata, no consigue esos papeles,

que son valiosísimos.

Sabe que no se los daríamos.

Nosotros vamos a mantener esos papeles y a denunciarlo.

Eso haremos. Así que ¿por qué iba a matarlo?

Y lo vamos a denunciar.

Te juro que vamos a por él. Acabaremos con él sí o sí.

(GERMÁN) ¡Que lo ha matado, papá! ¿Te enteras o no?

Germán... ¿Entiendes eso? Javier está muerto.

No, no, no. No está muerto, Germán. No está muerto.

No estamos seguros.

¿Adónde vas? Lo voy a matar.

¡Lo mataré con mis propias manos! ¡No digas tonterías, niño!

Germán...

(GERMÁN SOLLOZA) Esto es una mierda.

Y esta es la mayor mierda que te vas a comer en tu vida, lo sé.

Pero no te puedo dejar que hagas una tontería ¿eh?

Todo esto es por tu culpa, nos has metido en esta mierda.

Nunca te importó que nos juguemos la vida por ti.

Javier está muerto por tu culpa. No sabemos si está muerto.

Pero desahógate conmigo, no con ellos.

Te debieron pegar un tiro a ti. Ojalá fueras tú el muerto.

Estate quieto. No me toques. ¡Déjame salir!

¡Que te estés quieto! Reviéntame a palos, pero de aquí no sales.

¡Germán! Celia me lo ha contado. Germán.

¡Quiere ir a matar a Velasco! ¿Qué quieres, terminar como Javier?

¡Que te calles!

Mamá, déjame salir, por favor. Elías, sal.

Quiero hablar con mi hijo. No me voy.

Es mi hijo... ¡Que te vayas!

(RESPIRA AGITADA)

Mamá, por favor déjame salir.

Tú no vas a ningún sitio.

(LLORA) ¿Por qué?

(LLORA DESCONSOLADO) Lo siento.

Lo siento, mi amor, lo siento.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(Puerta abriéndose)

¿Lorena?

Eh. ¿Qué tal te encuentras? -Hola.

Bien.

Mejor quiero decir.

¿Qué haces aquí? ¿No habrás venido a hacerme la cena

porque crees que estoy convaleciente?

No. Voy a pasar la noche con Germán.

Ah. ¿Por qué? ¿Está... ¿Está enfermo?

Adela... ¿Eh?

¿Qué pasa?

Nada.

Adela, eh...

Dime, por favor, qué pasa.

Tú sabes que...

que Javier ha desaparecido

Sí, me lo dijo Jorge. ¿Por qué? ¿Qué pasa?

Pues ahora sabemos que...

que está secuestrado.

¿Secuestrado? Por Velasco.

¿Secuestrado por Velasco?

Supongo que Jorge te contaría que...

varios puestos nos unimos para acabar con él

y que dejara en paz el mercado, ¿verdad?

Sí. Y lo que no sabes...

es que Elías está asociado con Velasco.

Primero se asoció con Hortuño,

y cuando se confió, Velasco se la jugó.

Lleva meses extorsionándolo y haciéndole...

utilizar las furgonetas de la empresa...

para transportar droga.

Pero...

Pero ¿qué película me estás contando?

Jorge, Germán,

Javier, incluso tu padre...

Se han visto salpicados por esto, de una manera o de otra,

arrastrados por Elías.

Entre todos hemos intentado poner contra las cuerdas a Velasco.

Y Javier y Germán idearon un plan.

Pero salió mal.

Y Velasco ha secuestrado a Javier.

Hay que hacer algo, hay que hacer algo.

Hay que ir a la Policía ya. No, no, no.

Hay que llamar a la Policía ya. No, no. Escúchame.

Escúchame, todavía no.

Porque no sabemos nada.

Ni siquiera sabemos si Javier...

está vivo.

¿Si está vivo? Sí. Escúchame un momento.

Es que Elías descubrió que Velasco pinchó el teléfono de Celia,

y le tendieron una trampa.

Velasco se cabreó y los llamó,

y entonces...

escucharon la voz de Javier.

Pero también escucharon cómo Velasco...

disparaba.

Y no sabemos si está herido o, como dice Elías, es un farol,

y lo que hizo fue disparar al aire.

Espera.

Tenemos que agarrarnos a eso.

Mientras no se demuestre lo contrario, ¿eh?

-Ojalá no lo hubiera conocido nunca. Ahora no estaría muerto

No te pongas en lo peor, Germán, por favor.

Javier está vivo. De eso estoy segura.

¿Quieres tomar una tila? Te vendrá bien.

¿Qué creéis que le debo decir a su madre?

Llevo toda la noche dándole vueltas. ¿A su madre?

A su madre no le tienes que decir nada.

Métetelo en la cabeza, Germán, Javier no está muerto.

Y no puedes decirle algo así a una madre.

Algo le tendré que decir, ¿no? Le mentí.

¿Y crees que es mejor decirle que han secuestrado a su hijo?

No sabemos ni dónde está.

Si le dices que está en peligro, ¿qué crees que hará?

¿Quedarse tranquila? ¿Conformarse?

No. Va a removerlo todo para saber qué ha pasado y dónde está su hijo.

Pero eso significa remover también lo de las drogas y lo de Velasco.

Y todavía puede poner más en peligro a Javier.

Javier está muerto. ¡No digas más eso!

Porque no te ayuda nada, ni a ti ni a nadie.

Así que ahora tenemos que mantener la cabeza fría,

estar fuertes y confiar, ¿me oyes?

(NACHO) Hola. ¿Desayunamos juntos?

Si quieres, vamos al bar del mercado. Te invito.

¿Sabes? Elías me está ayudando. Duermo en su despacho.

La solidaridad de los De la Cruz

no os afecta a todos. -Eres asqueroso.

Si mi tío supiera lo que has hecho te denunciaría.

-Entiendo que estés confundida.

Y me va a costar mucho ganarme tu perdón.

-¿Mi perdón? Yo no te voy a perdonar nunca.

No sé ni cómo te atreves a hablarme.

Estás tan mal de la cabeza que abusaste de mi amiga ante de mí.

-Noa, no sé de lo que hablas, te lo juro.

Noa, somos familia.

Soy el único padre que tienes.

Deja que te explique... -El que me metió en un psiquiátrico.

¿Qué me vas a explicar? ¿Lo dura que fue tu infancia?

Pobrecito... No justifica nada.

-Demuestra que no soy responsable de nada.

-¿Perdona? -Al menos, no de todo.

Si estoy enfermo, como pensáis, ¿por qué debo pagar por lo que hice?

Lo que tendría hacer es curarme, rehabilitarme.

-Lo estás admitiendo.

-No, yo no admito nada.

Sois vosotras las que lo decís. Yo soy inocente.

-¿Tú te estás escuchando? No tiene sentido lo que dices.

Ah. Vale, vale, vale. Ya lo entiendo.

Que ahora vas a jugar el papel de enfermo para que te perdonemos.

Me das asco.

-Puede que a veces mienta,

pero es siempre para proteger a los demás.

Si hicieras como tu madre y aceptaras ayudarme,

conseguiría ser un buen padre.

-¿Mi madre ha aceptado ayudarte?

-Bueno, no lo ha dicho claramente.

Pero hemos pasado por mucho juntos.

Tú y yo sabemos cómo es Rosa, no me va a abandonar a mi suerte.

Podemos volver a ser una familia. -Que no me toques.

No vuelvas a tocarme jamás. Te quiero lejos de mí y de mi madre.

Ya no somos tu familia, ¿lo entiendes? Estás solo.

(JONATHAN) Pues aquí lo tienes, con leche templadita y sacarina.

Ahí lo llevas.

¡Hombre! ¿Tú qué, cómo estás? -Pues... ¿de qué?

-De la operación, Lorena.

¿De qué va a ser? -Bien, estoy bien.

Por eso he venido a trabajar. -Me alegro mogollón.

Por aquí, todo de lujo.

Están atacando la ensaladilla y la tortilla ya voló.

Ahora iba a hacer otra, pero con tanto jaleo y tanto café...

-Nada, pon... pon tú los cafés que yo me ocupo de la tortilla.

-Vale.

Ha venido otro pesado preguntando por la leche de almendra,

si vais a pillar o qué. -Sí, me ocupo también.

-Vale.

Oye...

Lorena, ¿tú sabes algo de Javier?

Ayer trajeron unos carteles de no sé qué movidas

y Samu no pudo firmar los albaranes.

Vamos, al parecer, según Elías,

Javier debe estar en Barcelona o algo así mirando mercados,

pero para mí que el melenas está de vacaciones

y ha hecho bomba de humo, hazme caso.

(CARMEN) Otro pincho de tortilla, voy a saltarme la dieta.

-Qué va, ya no queda.

Vuelve en un rato, Lorena está haciendo otra.

-Lorena, no sabes las tortillas que hace aquí Jonathan.

No me comía una tortilla así yo... desde que estaba aquí Rosa.

(JONATHAN RÍE) Ahí, ahí.

(CARMEN) Tómate el tiempo que quieras en recuperarte,

que con este sustituto, no vamos a echarte de menos.

(JONATHAN Y CARMEN RÍEN)

-Cállate.

Cállate. Cállate.

-Lo siento.

Que tus tortillas también están muy buenas, ¿eh?

-Perdón.

-Lo... -Eh...

Eh. ¿Va todo bien?

Cariño, ¿te duele algo?

¿Te encuentras mal? ¿Qué, Lorena? -Lo siento.

¿Qué? Lo siento, lo de Javier, lo siento.

Lo siento.

No, no. Ya está.

Lo siento.

-¿Cómo? (CARMEN CHISTA) Eh.

¿Tienes para mucho? Quiero comentarte unas cosas.

-Sí. Sí, sí, llámame luego.

-Venga.

A ver, Jesús...

Mi madre y tú debéis pensar que soy tonta o que me chupo el dedo,

y de eso nada, no, no, no. No, señora.

Esta mañana he oído cómo salías de mi casa.

Es que te has comido el aparador.

Y Nicolás ha tardado en cantar cinco minutos.

Os coló que no hablaría.

¡A mí no me pongas esa cara!

Vamos a ver, yo soy muy comprensiva. Entiendo que queréis estar juntos.

Por eso no me gusta ponerme así.

Pero ya me dirás tú de qué sirve

que mi madre duerma en casa, si tú vas detrás.

Nos estás poniendo a todos en peligro.

Nunca pasa nada hasta que pasa, y yo debo cuidar de los míos.

Así que te pido por favor que no pases por mi casa.

¡Mírame! Que no... -¿Y tú qué?

¿No ibas al bar a por otro pincho? -Sí, pero no había.

Y no sabes cómo están en el bar. No puede una abrir la boca.

-A ti te convendría más cerrar la tuya,

dejando en paz a Jesús y volviendo conmigo al puesto.

Que ya me estoy cansando de tanta tontería.

Dormiré con mi marido si me da la gana,

sin esconderme ni dar explicaciones.

Esta noche me vuelvo a nuestra casa. -De eso nada.

Si Velasco quemó la casa de Comillas,

¿quién te dice que no queme la de Jesús?

-Puestos a quemar, igual quema la tuya, con más madera.

-Perdona, si es necesario, te ato a la cama.

-¿Que tú a mí qué? -Me voy al puesto, que está solo.

-¿Estás bien, Jesús?

-No -Pero...

Pero ¿qué te pasa?

¿Qué, amor?

¿Te has...? ¿Te has mareado?

¿Qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Qué pasa?

-Javier... -¿Qué?

-Javier... Javier... -¿Qué?

-Podría estar muerto.

-Ay, Jesús.

-Buenas.

Eh.

¿Tienes hambre?

-¿Es para mí? -Sí.

Me han coronado como el rey de la tortilla y me he venido arriba.

Así que prueba.

A ver si está como mínimo... como la de tu madre.

-No aspiras alto tú ni nada. (JONATHAN RÍE)

¿Sabes? Me he alegrado mucho cuando me has mandado el mensaje.

Yo... también quería hablar contigo.

Llevo mucho tiempo queriendo hablar contigo,

pero con todo lo que ha pasado, no me he atrevido,

pero creo que tú y yo... -Jona, voy a denunciar a mi padre.

-Pero ¿tienes alguna prueba nueva? -No.

Pero estoy harta de que se libre de todo.

Ya he llegado a un límite.

Si Natalia no quiere ir al juzgado, que no vaya.

Lo denunciaré por abuso sexual.

-Oye, ¿diciendo que abusó de ella o de ti?

-De mí.

Hablar de Natalia no serviría.

La mandarían testificar y negaría todo.

-Noa, hablas de poner una denuncia falsa.

-Perdona, no sería una denuncia falsa.

Mi padre abusó de una niña, ya está. No es falsa.

Falsa es la persona. -Vale.

-Si soy yo o Natalia es secundario. -Vas a mentir ante un juez, ¿no?

-Testificaré con lo que sé exactamente que pasó.

No voy a exagerar nada ni a mentir.

-¿Y cómo sabes exactamente lo que pasó? ¿Estabas allí?

-Pues sí, estaba allí.

Pues aquí tienes tu vuelta.

(MUJER) Perdona, te he dado un billete de 20.

No. No, no, tú me has dado un billete de diez.

Porque los de 20 los meto en la caja registradora.

Mira. ¿Lo ves?

Así que la vuelta es 1 euro, no son 11.

Aquí no vuelvo a comprar, ¿eh?

Pues como veas.

-¿Qué, intentaba tangarte?

No sé dónde vamos a llegar. No tienen vergüenza.

Me han hecho este truco ya, y antes siempre daba de más,

pero... ya me lo conozco.

Vengo a despedirme. Esta tarde cojo el avión a Tenerife.

Quería pedirte perdón por cómo me he comportado estos días.

Tú has venido a disculparte y yo no he sido capaz de escucharte.

Y he sido muy dura.

Y con razón, claro.

A ver, cuando pasó todo, yo me vi muy sola también

y... ha habido cosas que nunca he sido capaz de superar.

Pero creo que tenías razón. Tampoco traté de entenderte.

Asumí cómo eras...

y me senté a esperar a que me decepcionaras,

como si cada vez que fallabas, yo me apuntara un tanto, y...

y lo único que hacía era reprocharte los errores.

Y la verdad es que lo siento. No, no.

Mira, mis errores son solo míos y solo yo soy responsable de ellos.

Es muy fácil echarte la culpa a ti de no haberte puesto en mi lugar,

cuando yo tampoco me puse en el tuyo.

Ojalá hubiéramos estado más unidos.

Ojalá. Pero ya nos pilla un poco tarde, ¿no crees?

Y demasiado mayores. Con demasiadas cosas a la espalda.

Pues yo también lo siento ¿eh?

No debí presentarme aquí como si nada.

¿Qué es esto?

He ido al notario con mi abogado

y he revocado la cesión en vida que hice para Germán.

Entiendo que no quieras que herede nada mío, y lo respeto.

Esa es su copia.

Yo ya la he firmado, así que solo queda su firma.

¿Sabes qué te digo?

Creo que mereces otra oportunidad.

Así que estaré encantada de que él se haga cargo de tu patrimonio.

Ya está.

Gracias, Adela. Significa mucho para mí.

Pero mira en el sobre.

Hay algo más.

¿Qué es esto?

Son de nuestra antigua casa. La he comprado para ti.

-Estaba allí.

Bueno, por lo menos al principio, porque no quiero ni pensar lo que...

lo que mi padre haría cuando...

cuando se la llevó a por leña.

Estaba ahí y no hice nada. De verdad, me siento muy culpable.

Noa. Noa, de verdad. Eh, mírame.

No te sientas culpable, ¿vale?

Es la verdad, no me parece bien.

Poner una denuncia falsa no está bien.

-¿Y qué está bien? ¿No hacer nada está bien?

Pensaba que me ibas a apoyar. -¡Venga ya! Claro que te apoyo.

¿Por qué no vas a la Policía y les cuentas lo que a mí?

Pero inventar no está bien, Noa, ¿vale?

-Jona, que sin Natalia no puedo.

Por favor, necesito hacer justicia,

y ya no solo por Natalia, sino por todas.

(NOA SUSPIRA)

Nacho ya ha convencido a mi madre para que lo apoye con la terapia.

-La verdad, con tu madre hace lo que le da la gana.

-por eso no podemos dejar que se salga con la suya.

-Dime una cosa. ¿Tu madre sabe lo de la denuncia?

-No, todavía no se lo he contado.

-Pues, tía, piénsatelo mejor, de verdad.

Piénsatelo, no lo hagas en caliente.

Si después de unos días sigues pensando lo mismo, adelante.

Yo te apoyaré. Te lo prometo.

-Vale. Pero no voy a cambiar de opinión.

Me voy a cubrirte al bar, ¿vale? Necesito estar ocupada.

Ah, que... ¿qué querías decirme?

-Eh... ¿Qué?

No, era la tontería de la tortilla.

-Está mejor la de mi madre.

-Sé que es tarde y que esto no nos devolverá a papá y mamá

ni los ratos que pasamos allí, pero...

creo que debería ser tuya.

No, Gonzalo, no. Yo no puedo aceptarla.

Claro que puedes. No.

Sí. Porque te corresponde.

Tómatelo como un regalo de despedida.

Adela. ¿Qué?

Me alegro mucho de haberte podido ver otra vez.

Sigues siendo la misma luchadora de siempre.

Te mereces todo lo que tienes.

Gonzalo, escúchame una cosa.

Tú no puedes irte así.

Escucha lo que voy a decirte. He hablado con Elías.

Conoce a un oncólogo... No.

Escúchame, por favor.

Se llama José Ibáñez. ¿Te suena? No.

Pues es muy bueno.

No tendrías que afrontar un tratamiento tú solo.

Y podrías incluso vivir en mi casa.

No, Adela... Escúchame.

Escucha.

Tengo sitio de sobra.

Germán nunca viene y tendrías una habitación para ti solo.

Escúchame, Gonzalo ¿Qué me dices? No puedes tirar la toalla.

Mira...

Te agradezco mucho el ofrecimiento.

Pero ya tomé la decisión en su día.

No quiero acabar agonizando.

Pero, Gonzalo, es que no va a ser un final fácil, ni sencillo.

Y podrías alargar tu vida, tal vez unos meses, un año... Quién sabe.

Tenemos que agradecer cada día que vivimos, porque...

porque todo se puede ir en un segundo.

Y tú has recuperado a tu familia, me has recuperado a mí.

Escucha, a lo mejor no es tan tarde para nosotros.

Mira.

Sé que lo dices de corazón.

Pero esto no es lo que yo quería.

Por favor. No. No quiero...

estar enganchado a una máquina ni causarte más problemas.

Pero... gracias.

Tus palabras significan un mundo para mí.

Volveré más tarde para despedirme de Germán.

Germán no está pasando un buen momento tampoco.

Bueno, entonces...

haré todo lo que esté en mi mano por hacerle cambiar de humor.

-¿Todo bien?

-¡Rosa! ¿Tienes un momento?

-Sí, claro.

¿Ha pasado algo?

-Es Noa.

Quiere hacer una locura y no sé cómo pararle los pies.

-¿Una locura? ¿Qué pasa?

-Quiere denunciar a Nacho.

-¿Denunciarlo? ¿Y cómo lo va a hacer?

Si no tenemos pruebas ni nada. -Ya lo sé.

Pero si Natalia no lo hace, lo hará ella,

diciendo que Nacho abusó de ella.

-¿Qué estás diciendo? Por favor, no puede hacer eso.

¡Eso es peor! ¡Es peor para todos! -Ya lo sé, Rosa, lo sé.

Dice que es la única forma de que pague por lo que hizo.

Quiere justicia y es lo único que le importa.

-Oh, Dios.

-¡Ay! Pues acaban de llegar justo ahora.

Sí. Pues mucha mejor pinta, la verdad.

El dibujo queda que superbién y... y la tela es mucho más suave.

Se nota que es algodón.

Sí, se ve que tiene mucha más calidad, claro que sí.

No, qué va, todavía no las he subido todas.

No podía con todas las cajas, están en el almacén.

Vale, sí, sí, las iré subiendo, pero...

Pero bueno, que luego...

luego, cuando llegues tú, me ayudas, ¿vale?

Y te enseño el maniquí que me ha dado el proveedor,

que no sé si lo ha hecho para vender

o para asustar a la gente, es súper "creepy".

Sí.

Vale, amor.

Que sí.

Qué tonto eres. Sí, adiós.

(NACHO) ¿Las has diseñado tú?

Están muy bien.

Estaba pensando en regalarle una a Noa.

Una negra le va, ¿verdad? Sí.

Lo que no sé es el diseño.

Tú la conoces bien, ¿cuál podría gustarle?

-No sé. Es que, además, creo que las tiene todas ya.

-¿Todas? Qué rápido, ¿no? Si acabáis de abrir.

-Es que como es mi amiga, se las he regalado todas.

-Vaya... ¿Y no tienes algún otro diseño?

Venga, que quiero darle una sorpresa a mi hija.

-Pues... no lo sé.

No creo...

No creo que le hiciera gracia, y menos viviendo de ti.

Para regalarle algo que le haga ilusión,

yo me alejaría de ella y la dejaría tranquila.

-¿Quién te crees que eres para hablarme así?

-Pues soy amiga de Noa.

Y la conozco muy bien y sé perfectamente lo que está pasando.

Y te detesto como ella te detesta a ti.

Así que quiero que te pires de aquí ahora mismo.

No pienso venderte nada y menos para ella. ¿De acuerdo?

-Niñata, estás muy equivocada si crees que puedes hablarme así

o meterte en mi relación con mi hija.

Solo eres una ignorante que vive de los favores de los demás.

Ya que no sabes cerrar la boca, alguien tendrá que cerrártela.

Jorge.

¿Qué tal estás?

Bueno, no he pegado ojo en toda la noche.

No sé si podré volver a dormir.

Celia, ¿en qué momento nos metimos en todo esto?

Mi mejor amigo me necesita y... no sé dónde está.

Bueno, ni siquiera sé si...

si sigue vivo.

Vamos a ver, Jorge.

Debemos confiar en lo que nos dijo Elías.

¿Qué gana Velasco matando a Javier?

Y no sabemos dónde están los documentos.

¿Nos va a matar a todos o qué? No lo sé.

Ese tío estará en su casa riéndose de todos nosotros y...

y viendo cómo nos volvemos locos. Viene Lorena.

No te preocupes. Lorena está al tanto de todo.

-No me puedo creer lo que está pasando.

Si supierais como está Germán...

No paro de pensar que fui yo quien convenció a Javier

para que aceptara como gerente. Eh, Lorena, esto es culpa mía.

Fui yo quien metió a Javier en esto para intentar salvar al mercado.

No, no es culpa nuestra. Nosotros no sabíamos que iba a pasar esto.

La culpa es del malnacido de Velasco y de mi hermano por aliarse con él.

Y de mi marido.

Manuel era el abogado de Velasco.

Le robó mucho dinero y unos documentos importantes.

Que ahora me reclama a mí.

Pero yo no sé dónde está todo eso.

No nos dejará tranquilos hasta que lo recupere.

Bueno, pues entonces yo creo que entre eso y lo de Javier,

tenemos razones suficientes para ir a la Policía.

Ya. ¿Y qué les decimos?

Javier está desaparecido, pero no podemos demostrar otra cosa.

Sabemos que Velasco lo tiene retenido.

La Policía puede investigar, descubrir algo y detenerlo.

Ayer hicimos un plan contra Velasco y fracasó.

Necesitamos cosas más concretas.

¿Y qué hacemos? ¿Nos quedamos cruzados de brazos, esperando?

Pues sí. Porque Velasco ha amenazado a mi hijo.

Y yo no puedo tentar a la suerte, no puedo, no puedo.

Vale, te... te entiendo. (CHISTA)

(MUJER) Perdón. Hola.

¿Eres Celia? Sí, soy yo.

¿En qué te puedo ayudar? Soy Pilar...

la viuda de Gorka.

-Pues ya me dirás si hemos mejorado la receta.

Estoy cubriendo a Jona.

Estaba un poco rallada y quería entretenerme.

-Sí, me lo ha dicho él mismo. Y también me ha contado tu idea.

-Madre mía, es que no puede tener la boca cerrada.

Y pensarás igual que él, ¿no?

-Es que no puedes poner una denuncia falsa.

-¿Por qué no? -¿Porque es un delito?

-¿Y lo de Nacho no es un delito?

Lo quiero en la cárcel, asumo las consecuencias.

-¿Sabes qué consecuencias son esas?

¿Sabes qué le pasa a quien miente en un juicio, Noa?

Puedes acabar en prisión si te pillan, y es lo que va a ocurrir.

Por favor, te vas a meter en un lío muy gordo.

-No tienen por qué pillarme.

Lo que hizo a Natalia lo narraré en primera persona.

-¿Crees que es tan fácil mentir?

Aguantar la presión de Policía, abogados...

En cinco minutos van a saber

que no tienes ni una sola secuela psicológica.

Y entonces van a ir a por ti.

Y tú te vas a derrumbar, Noa, porque tú no eres como tu padre.

No lo eres. No eres una persona fría.

Y no sabes mentir como él.

Además le vas a hacer un flaco favor a Natalia.

Y a quienes han pasado por lo que ella.

Precisamente lo hago por ellas, para que no vuelva a ocurrir.

-Mira, cariño, sé que lo haces con tu mejor intención,

pero si queremos hundir a Nacho, no podemos ponernos a su altura.

Si mientes y te descubren, te vas a desacreditar tú,

y él va a utilizar todo eso.

Nos va a acusar a nosotras de estar armando un complot contra él.

Y va a volver a decir que estás loca. ¿Lo entiendes?

Perdona.

Las desgracias no vienen solas.

-Esto no es solo por Javier, ¿no? ¿Qué ha pasado?

Esto es por Javier,

es por mi hermano, es...

es por mi casa... Es por todo.

Y yo debería ser más fuerte y ser yo la que te consolara a ti.

Pero si tú lo has hecho siempre.

Siempre que te hemos necesitado has estado allí.

Sé que eres la que lo pasa peor y sé que te callas las cosas...

No. Y crees que no nos damos cuenta,

pero yo sí que me doy cuenta.

Y quiero que cuentes conmigo. ¿Qué pasa?

Es que he metido la pata con Gonzalo.

He sido muy dura con él y me siento fatal.

Porque lo he acusado de... mentirme sobre su enfermedad,

y no es así,

y de encasquetarte sus deudas, y tampoco.

Y me siento muy mal.

-Tenemos que ser íntegras, hija.

Es lo único que nos queda para poder superar todo esto.

-Nacho me ha dicho que ibas a ayudarlo con la terapia.

¿Te parece eso íntegro, mamá? -Yo no le he dicho nada de eso.

Es verdad que me afectó mucho saber que de niño lo habían maltratado...

-Y eso no lo justifica. -No, no lo justifica.

Pero tampoco quita para que me dé pena.

Noa, yo no le deseo ningún mal a nadie,

y mucho menos a un hombre

que ha compartido la vida tantos años conmigo.

Mira, cielo...

Tu padre tiene una patología muy grave.

Muy grave.

Y debería tratársela.

Pero yo no lo voy a acompañar en ese viaje.

Y tampoco voy a perdonarle todo lo que nos ha hecho.

Él ya no puede separarnos, cielo. No puede.

-Vale, vale. Me olvido de la denuncia.

No sé, a lo mejor conseguimos que Natalia cambie de opinión

o más pruebas.

No puedo soportar que Nacho sea un abusador y se esté yendo de rositas.

(LORENA) ¿Un abusador?

¿De qué estáis hablando?

¿Qué significa que Nacho es un abusador? ¿Es una manera de hablar?

¿Me decís qué coño está pasando?

Parece que llevo medio siglo viviendo en la inopia.

-Está bien.

Te lo voy a contar.

Pero siéntate, hermana, porque lo que vas a oír no es agradable.

Es un hombre enfermo.

Está solo y yo lo he echado de mi lado.

-Te has dado cuenta, lo podrás arreglar.

No, Germán. Gonzalo se marcha esta tarde.

No quiere someterse a ningún tratamiento

ni quiere vivir en mi casa.

Podría alargar un poco su vida,

unos meses, a lo mejor un año, no sé, pero...

pero no, no quiere.

Quiere morir solo y estar lejos de aquí.

(GONZALO) Perdón. No quería interrumpir.

Germán... (CARRASPEA)

Solo vengo a despedirme.

Esta tarde cojo el avión a Tenerife.

Y me voy feliz de haberte conocido.

-¿Qué pretendías viniendo aquí?

¿Qué pretendías viniendo aquí?

¿Lavar tu conciencia y pirarte luego a morir en tu casa?

Germán....

¿Te parece que las cosas se hacen así?

No puedes aparecer en la vida de la gente

y largarte cuando te dé la gana.

Has venido a pedirle perdón a mi madre, ¿no?

Y ahora que te lo da,

¿le das la espalda y te largas?

Y encima nos dices que has decidido morir en tu casa, sin tratamientos.

¿Sabes qué pasa?

Que desde el momento que has entrado por esa puerta,

eso ya no te afecta a ti sólo. Nos afecta a todas.

Y tú dices que has cambiado.

Pero te niegas a luchar contra tu enfermedad.

Sigues siendo un egoísta.

El mismo que mi madre siempre ha dicho que eras.

No has cambiado una mierda.

Porque las cosas no solo se dicen.

Las cosas se demuestran.

Y tú aún puedes luchar por tu vida.

Ojalá otros pudieran hacer lo mismo.

(Timbre)

(Timbre)

Ay... Venía a traerte las llaves.

Muchas gracias. Me vine a comer y con los nervios, se me olvidó.

¿Qué tal con la viuda de Gorka?

¿Quería explicaciones de su marido y Manuel?

No, qué va.

La pobre no tenía ni idea del lío que se traían estos dos.

Y yo no le he dicho nada. ¿Para qué? A estas alturas ya...

Pero me ha traído una caja. Pasa, te la enseño.

Dejó una caja a mi nombre.

¿Te suena? Es la joya que pensé que había perdido.

¿Gorka no dijo que la había vendido?

No lo sé. Eso dijo, pero...

Ah, también hay una carta.

Y si te fijas, está fechada un día antes de la muerte de Gorka.

¿Crees que Velasco estará al tanto de esto?

¿Te ha dicho algo sobre esa joya? No, nunca.

Parece que Manuel le dijo a Gorka

que todos debían pensar que esta joya estaba vendida.

Pero él tenía que guardarla.

Luego aparecí yo,

descubrí lo que había pasado entre ellos

y, bueno, decidió devolvérmela.

Mira, te voy a leer la última parte de la carta:

"La joya siempre fue tuya,

aunque Manuel fingiera que la perdiste para dármela a mí.

Nunca lo he entendido y no me dio explicaciones.

Espero que tú las encuentres."

-¿Carla?

Oye, tía, están superchulas, ¿eh?

Mucho mejor que las anteriores. Lo vas a petar.

-Pues no tiene pinta.

-¿Por?

¿Qué le ha pasado?

He ido a por las camisetas abajo, al almacén,

y estaban todas llenas de lejía, todas las cajas, por dentro.

-¿Qué dices, tía?

-Que sí, que están todas destrozadas.

La inversión de Valeria a la mierda, segunda vez.

-¿Qué ha pasado? ¿Se ha caído lejía de un estante?

-Qué va. Alguien lo ha hecho adrede.

Había otras cajas ahí, del delicatesen, de otros puestos...

Así que quien ha tirado la lejía, lo ha hecho adrede y a conciencia.

-Si han llegado hoy. ¿Cómo puede ser?

-¿Que cómo puede ser? Esto es cosa de tu padre.

Antes ha venido aquí buscando una camiseta para ti

y lo mandé a la mierda.

Y me habrá escuchado diciendo a Samu dónde estaban las otras cajas.

Soy idiota.

-Pero ¿qué le has dicho?

-Pues... me he enfrentado a él

y le he dicho que se fuera del puesto y...

y le he dicho que no le vendía nada y se ha puesto brusco.

Se ha ido de manera chunga.

Y esto es una venganza, está loco.

-Que ya Carla, que ya.

Lo siento, tía, de verdad.

Siempre lo paga con quien me apoya. Hizo lo mismo con Jonathan.

-Dios... ¿Cómo le voy a contar esto a Valeria ahora? Por favor.

Tú no crees que sea un farol, ¿no?

-No lo sé, no lo sé.

Después de tenerlo secuestrado,

Velasco no saca nada dejando con vida a Javier.

Solo problemas.

Ya, pero si le damos lo que quiere, tal vez se replantee las cosas.

No puede ir matando a todo el mundo que le cree problemas.

Es que es una locura. Sí.

Oye, ¿has vuelto a llamar a ese móvil?

20 veces. No contesta nadie.

-Bueno, ya estoy aquí.

Espero que Germán pueda perdonarte algún día.

(SUSPIRA) Para eso he venido, ¿no?

Para que tú me leas la cartilla.

No me puedes decir nada que me haga sentir peor de lo que estoy.

No vengo a pediros explicaciones de Velasco,

aunque, la verdad, creo que deberíais dármelas.

Es que vosotros os pasáis la vida alardeando de que somos una familia,

y somos todo menos una familia, que yo me incluyo, yo la primera.

Aquí cada uno va a lo suyo.

Nos damos la espalda los unos a los otros.

Caminamos con un orgullo infinito y somos incapaces de pedirnos ayuda,

porque parece que tenemos que demostrarle algo al mundo.

Pero aquí están pasando muchas cosas

y a mí me duele, me duele mucho, que me tengáis al margen.

-Si no te contamos nada fue para protegerte.

-Pues ya soy mayorcita para protegerme sola, ¿eh?

Y quiero hablar de mis sobrinos, porque no pensamos en ellos.

Yo sé perfectamente cómo está mi hijo.

¿Y Noa?

¿Qué le pasa a Noa?

-Noa está mal.

Pero hacemos lo posible para buscar una segunda opinión de su problema.

-Es que Noa no tiene un problema.

El problema lo tiene Nacho.

Nacho es un pederasta.

Manuel te regaló la joya hace tres años.

Creías que la perdiste,

pero apareció en la subasta de la joyería.

Contactamos con Gorka, que te hizo creer que la había vendido,

luego descubriste que Gorka y Manuel...

estuvieron liados.

Gorka muere y ahora la joya vuelve a ti de manos de su mujer.

No entiendo por qué le pidió que fingiera que vendió la joya,

si le pidió que se la quedara.

Yo creo que ahí está la clave, ¿no?

Bueno, no lo sé.

Ya no sé ni qué pensar, de verdad.

Hay algo que se nos está escapando, Celia.

Hola, cariño.

¿Has estado con tu abuela? -Sí. Venía a comer contigo.

Por cierto, ¿por qué no están las paredes pintadas?

Porque... los pintores que tenían que venir

estaban con otra casa y se les ha alargado la faena

y vendrán más adelante.

No mientas, sé que era una excusa para mandarme con la abuela.

Ni miraste colores ni cotejaste precios, así que...

era un poco sospechoso.

Hacía mucho que no veía ese colgante.

Pensaba que estaba perdido. Sí.

La verdad, lo perdí hace tiempo.

¿Y dónde estaba?

-Parece ser que Nacho...

abusó de una amiga de Noa cuando eran pequeñas y...

esconde pornografía infantil en su ordenador.

¿Estás segura? Es una locura.

Sí, sí, es una locura.

Nacho es lo que en psiquiatría se denomina un perverso narcisista.

¿De dónde sacas tú eso? La información me la ha dado Rosa.

Nacho oculta una personalidad oscura, perversa, retorcida,

bajo el perfil del marido ideal y de padre perfecto.

Es la razón de las continuas idas y venidas de Noa.

¿Ella lo sabía? Sí.

Ella encontró las fotos en el ordenador de su padre,

se decidió a investigar sobre lo de su amiga...

Y Nacho, al ver que ella podría enterarse,

pues la encerró en un psiquiátrico.

Esa enfermedad es mentira.

Era una pantomima para que Noa se callara.

Pero yo la vi en su casa, mi sobrina tuvo un ataque.

Sí, tuvo un brote, tuvo un brote psicótico.

Nacho se las apañó para provocárselo.

Pero a día de hoy, la salud mental de Noa está en perfecto estado.

Nacho ha conseguido manipularte a ti, manipularos a todos.

Y la primera, a tu hermana.

-¿Ese cerdo ha hecho algo a mi nieta?

-No.

Ella dice que...

que nunca la ha tocado. (JESÚS) ¿Seguro?

¿No será que su madre y ella se lo están callando?

¿Y por qué nunca nos contaron nada?

-Pues a mí para no preocuparme,

a vosotros por miedo a la represalia.

Sí, porque nos comportamos como una familia de mierda.

No estamos pendientes de los otros. No nos ayudamos.

Y yo creo que deberíamos empezar a tomar medidas, ¿no?

¿Dónde está Nacho?

-¡Quieto, Elías!

Tú encárgate de Germán.

Y estate atento a Velasco. Tenemos que recuperar a Javier.

¡Ya me ocupo yo de Nacho!

Lo compró un amigo de papá.

Lo vio en una subasta de joyas y lo compró.

-¿Y se gastó su dinero para devolvértelo a ti?

Bueno, cariño, tampoco es muy valioso.

No tiene ni siquiera valor sentimental.

Casi no me lo ponía y a tu padre no le importaba.

Si no le importaba, ¿cómo lo sabía su amigo?

Bueno, justo eso nos estábamos preguntando.

A mí siempre me gustó este colgante. Ya.

Devuélvemelo, que Jorge y yo estamos haciendo muchas cosas.

¿Qué harás con él? Era un recuerdo de papá.

Devuélvelo, David. ¿Y si lo pierdes otra vez?

Oye, no seas cabezón, por fa...

Antes estaba perdido, pero ahora está roto. Muy bien.

Pero ¿sabías que había una llave dentro?

¿Cómo una llave?

Habrá qué descubrir que abre, ¿no?

-Me dijiste que lo solucionarías, así que soluciónalo y rápido.

Nada de esto puede salpicar a mi sobrino. ¿Entendido?

-Pagará lo que ha hecho a mi familia, te guste o no.

(ROSA) ¡Por favor, papá!

-Parece ser que la operación no ha salido tan bien como...

como te he dicho.

Lorena...

¿Por qué no me lo contaste antes?

-¿Y esto? ¿Qué haces? ¿Por qué estás vaciado todo?

-Ya está. He hablado con la ETT

y voy a hacer doble turno y fin de semana.

¿Sabes si Manuel tiene caja fuerte, aquí o en algún sitio?

Que yo sepa, no.

Desde luego en casa no,

y en casa de su madre tampoco. ¿Y Gorka?

-¿Qué ha pasado?

-Lo han matado.

-Hola, mamá.

¿"Hola, mamá"? ¿Se puede saber que estás haciendo?

¿Qué va a salpicarme a mi hijo?

-Nada grave, tranquilo.

Lo vas a solucionar, y en 24 horas.

-Eres el único responsable de lo que te está pasando.

-Quieres que me pase algo.

Significa que vais a intentar...

-Me habéis devuelto las ganas de vivir.

Cada día con mi familia hará que merezca la pena luchar.

Hay que procurar que nadie corra peligro.

Por fin tenemos algo para encerrar a Velasco.

¿Para qué explicarte lo que siento si lo sabes perfectamente?

No tiene ningún sentido...

(Llaman a la puerta)

(Móvil)

David, menos mal que me llamas, estaba preocupada ya.

(MÓVIL, VELASCO) "Celia, siempre es un placer escuchar tu voz."

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Mercado central - Capítulo 175

04 jun 2020

Todos están consternados por la muerte de Javier. Germán está destrozado y el sentimiento de culpabilidad de Elías aumenta.
Noa se plantea poner una denuncia falsa contra Nacho para que éste no salga impune. Rosa consigue quitárselo de la cabeza, pero Lorena se entera de todo y se lo cuenta a Jesús y Elías.
Lorena también se entera de las implicaciones de los De la Cruz con Velasco. Ella mantiene en secreto el resultado de su operación.
Carla se enfrenta con Nacho y éste le destroza el negocio de las camisetas. Noa ve que su padre sigue siendo un peligro.
Adela se ha equivocado con Gonzalo, pero es incapaz de retenerle y convencerle de que se trate su cáncer. Será Germán el que lo consiga.
La viuda de Gorka devuelve la joya a Celia. Dentro de ella, David encuentra una llave... ¿Qué abrirá?

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