Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5588336
No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 174 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Tu madre está viva?

Si siempre me has dicho...

-Sé perfectamente lo que dije.

De hecho, no te mentí.

Para mí, mi madre

murió hace años.

¡No los queremos! ¿No te enteras?

Te voy a decir otra cosa,

cómo hagas daño a mi hijo tendrás un problema conmigo.

Así que te lo aviso.

¡Gonzalo!

Si la enfermedad es verdad,

probablemente todo lo que ha dicho sea verdad.

Y lo que quiere es reconciliarse contigo.

-Vamos a encargar cien camisetas

a una empresa nueva que encontré.

-¿No palmamos ya suficiente pasta?

-Es que para ganar, hay que invertir y tener paciencia.

-Bueno, han tenido que...

extirparme un ovario.

Así que solo me queda el otro.

Y...

con la reserva ovárica por los suelos, pues...

Tengo pocas posibilidades de quedarme embarazada,

por no decir ninguna. -Quiero recuperar la moto del abuelo.

¿Tú podrías pujar por mí en la página esa de subastas

donde la colgó el Juanmi?

Es que...

yo... no me aclaro.

Es muy importante para Valeria

y para tu madre recuperarla.

-¿Presupuesto para pujar?

-Pero, dadas las circunstancias te propongo un trato.

Yo no le digo nada a Andrea ni tú a mi madre nada de la pizzería.

-¿Quieres que mienta a tu madre?

Eso es muy grave, ¿no?

-Lo sé, pero necesito trabajo porque necesito dinero.

-¿Para qué? -Me mudo a Zaragoza con mi novia.

-Estoy intentando saber qué clase de hombre es.

No fue un niño querido

y tanto es un hombre que no sabe querer como el resto del mundo.

¿Estás bien, Noa?

Cariño... -¿Por qué no me dices lo que quieres?

Y acabamos con esta mierda. -Ya que eres tan amiguito de Celia.

¿Por qué no haces una cosa? ¿Por qué no le echas una mano?

Tú le ayudas a encontrar mi dinero y yo a ti a encontrar a Javier.

-¿Gorka está muerto? Está muerto, me lo dijo su mujer.

Ha tenido un accidente de tráfico y estaba bebido.

Has jugado con los dos. Si de esto se entera Velasco.

Elías, deja de hacerte la víctima, por favor.

El que nos puso en peligro eres tú.

Eso te lo puedo explicar. No vas a explicar nada.

Ya has explicado muchísimo. ¡Vale!

Todos estamos enfadados con todos.

Pero Javi está en peligro y no sabemos dónde está,

para acabar con Velasco, hay que unirse.

-¿Cómo? Que te ayude... -¿Es que no lo ves?

Seguro que un buen psicólogo...

conseguiría ayudarme a ser mejor persona,

pero no voy a poder hacerlo si no estás conmigo.

No me dejes ahora, por favor.

Tiene acceso a todo tu teléfono.

Dios, no me lo puedo creer. En algún descuido o algo, lo cogió

y le instaló la aplicación.

Últimamente paso mucho tiempo con él.

Pudo ser en cualquier momento... Para, para, ¿qué haces?

Se me ocurre algo mejor qué hacer con el teléfono

que estrellarlo al suelo. A mí es lo que me pide el cuerpo,

sinceramente. Ya.

Velasco escucha nuestras conversaciones, ¿verdad?

Bueno,

pues vamos a hacer que escuche lo que nos conviene.

He encontrado todo el dinero que Manuel estafó a Velasco.

(MÓVIL) "¿Qué? ¿En serio?"

"Celia, eso es una gran noticia."

Sí, sí que lo es, sí.

"¿Y lo tienes todo?"

Sí, lo tengo todo, pero eso no es lo más importante.

Lo más importante es que junto con todo ese dinero

había unos papeles que le incriminan en delitos muy, muy graves.

"¿Qué clase de delitos?"

Financiación ilegal.

"Financiación ilegal, ¿de qué?" Mira, Jorge, mejor...

Mejor te lo cuento en persona, ¿te parece?

"De acuerdo, pero... Oye, Celia, ¿a ti te parece que hay

algo de dónde tirar?"

Estos papeles lo demuestran todo. Absolutamente todo.

(SUSPIRA) "¿Y cómo has dado con ellos?"

Mira, mejor te lo digo luego, ¿te parece?

Estate tranquilo, está guardado en lugar seguro.

"¿Dónde?"

Están...

en una taquilla.

En la estación de Atocha.

"No creo que sea el mejor lugar. Es demasiado público."

¿Qué querías que hiciera? No lo voy a llevar a casa.

"Yo tengo una caja fuerte.

Los guardamos ahí hasta que quedemos con el contacto

que tengo en la policía." Bien, me parece bien.

¿Me acompañas a la estación y lo recogemos?

"¿Quedamos en la estación directamente?

¿Como en una hora te va bien?"

Sí, perfecto.

Las taquillas están en la planta baja, cerca del acceso al AVE.

Y la taquilla es la 361.

"Genial, te espero ahí, 361."

Tres, seis, uno...

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Bueno, pues ahora solo queda esperar.

¿Creéis que se lo ha tragado? -Sí, yo creo que sí.

¿Y si no lo ha escuchado?

A ver, tiene el teléfono pinchado.

Esto no lo puede dejar pasar por alto.

Lo descubriremos en breve.

Te digo yo que Velasco está camino de la estación.

Para llegar antes que vosotros. Llegará,

abrirá, cogerá el maletín y dentro se encontrará la cocaína.

Falta llamar anónimamente a la comisaría

para que estén alerta.

Me ocupo yo.

¿Y si no te creen, qué?

Todo esto es muy extraño, ¿o no?

Si lo cogen con esa cocaína encima,

Velasco no vuelve a pisar la calle.

Pues mira, eso espero.

A ver si conseguimos volver a dormir tranquilos.

Está por ver. Aunque le pillen, seguirá siendo peligroso.

Ya veremos qué es lo que hacemos. Pedimos protección policial, no sé.

No podemos quedarnos de brazos cruzados.

¿Y qué pasa con Javier? ¿Le soltará?

Cuando esté detenido, hablará y dirá dónde está.

Va a agarrarse a todos los atenuantes que pueda.

¿Y si sus hombres le hacen daño como venganza?

Con Velasco fuera de juego sus hombres no harán nada,

te lo digo yo. Ahora hay que estar tranquilos.

Y ya. No hasta que ese psicópata pague

por lo que ha hecho. Yo no me puedo quedar

cruzada de brazos.

Vamos a Atocha y lo vemos. Vemos lo que pasa.

Celia, es peligroso.

Si Velasco nos ve por allí podrá sospechar, no.

Debemos quedarnos aquí a esperar noticias.

Es una mierda, pero es lo mejor.

Anda, ve y haz esa llamada.

Voy contigo, espera.

Tu plan es muy bueno, Elías. Saldrá bien.

Sí, yo también creo que es una buena idea.

¿Sabes qué pasa?

Que a mí no me la das.

Esto no lo haces por Javier ni Celia, lo haces para salvar tu culo.

Jorge, Velasco es enemigo de todos nosotros.

De todos... Mío, tuyo,

de todos los del mercado.

Elías, por favor, conmigo no.

Te aliaste con Hortuño y con Velasco

para quedarte con el Central y forrarte.

No eres mejor que ellos.

Yo no soy un asesino.

No.

El problema es que has preferido hacer negocios con esa escoria

antes que apoyar a tus compañeros de mercado.

¿Y por qué? ¿Por dinero?

¿Se puede ser más miserable?

Te puedo asegurar que si pudiera dar marcha atrás,

actuaría de una manera distinta.

Claro,

porque estás de mierda hasta el cuello.

Pero tienes razón, no se puede dar marcha atrás.

Ni deshacer lo que se ha hecho. No se puede resucitar a los muertos.

Ni se puede evitar que mi hijo acabe como uno de ellos

por culpa de una sobredosis. No se puede...

Mira, sinceramente...

Siento el daño que le he hecho a otras personas.

Estoy intentando corregirlo...

Elías, cuando todo esto acabe,

y terminemos con Velasco y lo vamos a hacer,

me voy a encargar personalmente

de que los comerciantes sepan

qué clase de escoria es Elías de la Cruz

y que no vuelvas a pisar el mercado.

¿Te queda claro pedazo de mierda?

-Hola Adela... Rosa.

Oye, ¿me puedes preparar un ramo sencillo?

Que no sea muy aparatoso...

Sí. ¿Para qué lo quieres?

Voy a subir a ver a Lorena.

Está bien que la animamos entre todos.

Tiene que estar muy animad. La operación ha salido muy bien,

todo un éxito.

¿Qué... tipo de flores quieres?

Sé que le gustan mucho las margaritas.

Sí, es verdad. Estupendo.

Rosa.

¿Y tú cómo estás?

Bueno, pues... yo no estoy muy animada, la verdad.

Siento que tengo que colocar muchas cosas en mi vida, ¿sabes?

Pienso mucho en Nacho.

Le he pedido el divorcio.

Pues gracias a Dios, porque eso es lo que tienes que hacer.

Sí, bueno...

A ver, Rosa,

entiendo las dudas.

Porque cuando yo dejé a Elías...

la verdad, lo pasé muy mal.

Pasé mucho tiempo viéndolo todo como una frustración.

Sentía como sí...

La separación fuera un fracaso y...

Y que todos aquellos años casados, pues...

no valían para nada.

Incluso estuve a punto de dar marcha atrás

y volver con él. Muchas veces.

Pero ¿sabes una cosa? Todo pasa por algo.

Así que no te dejes llevar por esos miedos.

Es que yo no quiero volver con él, Adela.

Eso lo tengo clarísimo. Por lo menos, no por ahora...

¿Cómo que no por ahora?

Rosa, ni ahora ni nunca.

Y más con lo que fue capaz de hacerte.

Todo lo que ha hecho Nacho ha sido porque está enfermo.

¿Qué quieres decir?

Verás, esta mañana he estado hablado con él...

¿Tú sabías que su madre no había muerto?

Pero si todos pensábamos que sus padres

murieron cuando era joven.

Lo ha ocultado porque no quería saber nada de ella.

Por lo visto su padre le maltrataba de niño y su madre lo consentía.

Debió tener una infancia horrible.

Eso no justifica lo que ha hecho. No, es verdad,

no lo justifica, pero me ayuda a entenderle.

¿Cómo sabes que es verdad?

¿Que no te está mintiendo? Ya lo ha hecho antes y además

con cosas más graves.

Acabo de ir al centro de mujeres del barrio,

hablé con la psicóloga que me ayudó a mí con la depresión.

Bien ¿y le has contado todo?

Sí.

Me ha dicho que el perfil de Nacho

se asemeja a lo que ellos llaman perverso narcisista.

¿Y eso qué es?

Mira, es una patología que puede derivar en el maltrato

o en la manipulación hacia las personas que le rodean.

Parece ser que es muy difícil de tratar,

porque son capaces de manipular hasta sus propios terapeutas.

-Recuerda que la "prosciutto e fungi" es para el quiosquero

y la "marguerita" para la residencia de estudiantes.

Mira,

te pongo una M para la "marguerita",

para que no te equivoques, ¿de acuerdo?

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-Claro, dime.

-¿Hay forma de saber si tu pareja disfruta de lo que le haces?

-¿Qué? ¿Quieres decir...?

-Me refiero al sexo.

Me pregunto si hay forma de saber si tu pareja está satisfecha.

-¿Por qué preguntas eso?

-Quiero estar seguro.

-¿Quieres decir que...

tú y tu chica esa en Zaragoza...?

-Realizamos un coito, sí.

-Muy bien ¿no?

-No, muy bien no. Ese es el problema. No sé si fue muy bien.

-¿Porque ella no estaba contenta después?

-Sí. Pero los neurotípicos no siempre dicen lo que piensan,

y menos en ese tema.

-¿Le has preguntado si lo había pasado bien y...?

-No. He leído que es el segundo principal motivo de discusiones

en parejas que tienen sexo, preguntarle si le ha gustado.

-No lo sabía.

-Y, ¿cómo son tus relaciones con Cristina?

-David... qué cosas preguntas...

-¿Preguntas si le ha gustado al terminar?

-(DUDA) No. No, yo...

No.

-¿Entonces cómo lo sabes? -Porque...

Bueno, esas cosas

se saben, ¿no?

-¿Cómo lo sabes si no se lo preguntas?

-Se saben porque... Bueno, se...

Se notan, se...

-¿Cómo se notan? -Se...

¡Mira, David, se notan "e" basta!

¡Vete repartiendo estas dos pizzas, va,

que yo tengo que preparar el otro pedido!

Va, marchando...

-Pero esta vez no miente.

Porque lo he comprobado todo.

Es verdad. ¿Y solo por eso

te planteas volver con un maltratador?

Pero que yo no quiero volver con él, Adela, pero es que no...

No puedo dejarlo a su suerte,

no puedo abandonarlo. Está solo.

Y así debe seguir.

No te das cuenta que si no le ayudo, no le va a ayudar nadie.

Entonces puede volver a hacer daño a gente inocente.

A niñas, Adela...

Si ocurre eso, no me lo voy a perdonar en la vida.

Un momento, Rosa. Tú no eres responsable

de lo que él haga ni lo que vaya a hacer.

Lo tienes que dejar en manos de psicólogos,

y tú, buscar ayuda, no te metas en esto.

No me va a hacer caso si piensa que no estoy de su lado...

¿No te das cuenta que eso es lo que quiere, tenerte atada?

¿No lo ves? Si le ayudas, vas a volver a ponerte en peligro.

¿No te das cuenta?

Rosa,

tienes que pensar en ti.

¿Sabes qué pasa, Adela? Hace tantos años que no lo hago...

Yo creo que se me ha olvidado.

Pues tienes que empezar a hacerlo.

Porque tu vida y la de tu hija dependen de esto.

Toma...

Dale un beso a Lorena.

Gracias.

-Qué bonitas las flores. Muchas gracias, Rosa.

-Me hubiera gustado llevártelas al hospital y verte antes,

pero con todo lo que ha pasado...

Me dijeron que todo fue bien, ¿no?

-Sí, sí, sí... No te preocupes.

-Ha salido bien, ¿verdad? -Sí.

Ya sabes que era una operación muy sencilla.

Mejor que no hayas venido al hospital, ya sabes

el mal rollo que da todo eso.

-Pues justo por eso, mejor estar acompañada.

Supongo que ha estado Jorge contigo. -Sí, sí, claro.

-Tiene que estar contento, ¿no? Tenéis que estar contentos.

Después de la operación ya podéis quedaros embarazados.

-Bueno, ahora con tranquilidad ¿no?

A nuestro ritmo.

-Lo que tienes que hacer ahora, es recuperarte.

-¿Y a ti qué te ha pasado? -¿Cuándo?

-Has dicho que no pudiste venir al hospital

porque te habían pasado unas cosas. -Ya.

Verás, es que...

Le he pedido el divorcio a Nacho.

-¿Por qué no me lo dijiste?

-Pues porque tú ya bastante tenías con lo tuyo.

-Pero...

Rosa me imagino lo que te ha tenido que costar tomar esta decisión.

Porque es...

¿Es seguro?

Es por lo de Noa...

-Por fin he abierto los ojos.

Hay que ver, Lorena, con la de veces que me dijiste

que Nacho era un manipulador,

pero es que no...

No sé... No podía creerte.

Lo siento tanto.

-No, por favor, no me pidas perdón a mí.

-¿Sabes me hizo creer que el problema eras tú?

Desde que volviste lo único que ha hecho ha sido

intentar separarme de ti. Bueno,

de ti, de Noa y de todo el mundo.

Porque me quiere aquí, Lorena. Aquí, solo para él.

¿Cómo he podido estar tan ciega? -No, no pienses en eso ahora.

Piensa que por fin te has deshecho de él

y que ahora empiezas una nueva vida.

-¿Una nueva vida, hermana?

No sabes el vértigo que me da eso, porque no sé si voy a ser capaz.

-Sí vas a ser capaz. Va a ser difícil, Rosa,

estoy aquí a tu lado, que no se te olvide.

Cualquier cosa que necesites, estoy aquí contigo siempre.

-Gracias.

-¿Y Noa cómo está?

-Bien...

Además, ella tiene muy claro que esto es lo que hay que hacer.

-Me alegro mucho por ella y me alegro por ti.

-¿Sabes que te hice caso?

Y la llevé a otro psiquiatra.

Y bueno nos estuvo diciendo que efectivamente

había tenido un brote psicótico,

pero que era algo muy puntual y no tiene por qué volver a pasar.

Pero lo más importante, Lorena, es que descartó

(SUSURRA) la esquizofrenia.

-O sea que el brote no fue por eso.

-Parece ser que todo fue debido a la tensión que había en casa,

¿sabes? Por mi enfermedad, por las manipulaciones de Nacho...

Todo esto hizo que ella se estresara muchísimo y reventara.

Ya sabes que a veces es muy sensible.

-Como me alegro de ahora esté bien...

Estaba tan preocupada porque...

tenía la sensación de que la había dejado de lado y...

y si le hubiera pasado algo más grave, no sé...

No me lo hubiera perdonado nunca.

-Pero ya está.

Ya podemos estar tranquilas, ¿no?

Ya hemos dejado todos los problemas atrás.

-Sí...

Sí, todos los problemas atrás.

-David.

Ya tenemos otro pedido.

Lo tienes aquí listo para cuando quieras.

Qué, ¿tanto te gusta esa chica, no?

-Claro, precisamente por eso quiero hacer las cosas bien.

Ya que vamos a pasar el resto de nuestras vidas juntos...

quiero que esté satisfecha,

sexualmente hablando. -Claro.

¿Sigues con la idea de ir a vivir juntos,

no? -Claro.

-Pero ¿te lo has pensado bien?

Quiero decir que...

bueno, tú ahora estás enamorado y te parece

lo mejor que os puede pasar.

Pero tampoco os conocéis mucho, ¿no?

-Lo suficiente para saber que quiero estar con ella.

-Ya... ¿y ella vive con sus padres?

-Sí, pero no es problema. Ellos aprueban nuestra relación.

-¿Les parece bien que te metas en su casa y...?

-Si estoy con su hija, seríamos como familia.

-David... Pero es demasiado pronto para eso.

Todavía no sabéis si la relación tiene futuro.

-Viviendo en ciudades diferentes seguro que no.

-De acuerdo, David, pero...

piénsalo bien.

Eres muy joven para dar un paso así.

-Ya bueno, todos decís lo mismo. -Porque es verdad.

A ver,

si os queréis y la cosa funciona,

seguro que acabareis viviendo juntos,

pero no entiendo tantas prisas.

-¡A mí me parece bastante sencillo de entender!

Nos queremos y vamos a estar juntos. ¡Me parece lógico y sencillo!

Las cosas son así y no es mi culpa que no lo entendáis.

-David... ¡David!

(SAMU RESOPLA)

-Dale otra vez. -No, aún no.

-¡Que pujes te digo! A ver si la perdemos...

Que no me importa lo que cueste. -Jesús, la moto

vale 5.000. ¿Qué quieres? ¿Pagar siete?

Espérate y ahorramos.

-No, hombre, no, ofrece 5.500.

-Quedan dos minutos y se cierra la puja.

Si subimos, él espera al último segundo, ofrece seis

y adiós la moto. -Mira, como pierda la moto

por tu culpa... -No,

tranquilo, está controlado. Pujamos dos, él no puede subir

hasta que no lo hagamos.

(Mensaje)

Mierda. -¿Mierda, qué? ¿Qué ha pasado?

-Alguien ha ofrecido siete.

-¿No me acabas de decir que éramos dos?

-Éramos... dos. Pero se acaba de meter uno nuevo.

-Bueno, pues... mete 7.500.

-¿En serio? -¡Venga!

(Mensaje)

-Ha ofrecido ocho. -8.500.

-Jesús, es mejor esperar al último segundo.

-¡Y una mierda! No quiero arriesgarme a que él o el otro

piensen lo mismo. ¡Venga, mete!

(Mensaje)

-9.500.

-¿Qué tiempo queda? -Veinte segundos.

-Ofrece 12.000.

-¿Doce? -Cuando queden cinco segundos

lo metes, doce. ¡No quiero perder esa moto!

-Nueve, ocho,

siete, seis... -¡Ahora!

¡Bien! ¡Lo hemos conseguido!

-Yo no me alegraría tanto.

La moto vale la mitad y se la pagas al que la robó.

No entiendo por qué no denuncias.

-Bueno, ya lo haré en su momento.

Lo importante es que recuperamos la moto para Valeria.

-No sé si le va a hacer gracia ese pastón

para recuperarla.

-Esa moto era muy importante para tu abuela.

Y a mí no me importa gastarme eso y mucho más

con tal de hacerla feliz.

-Hombre, es un gesto bonito.

(Pasos)

Celia,

¿no tendrás cambio de cien, no? Sí, sí.

No sé cómo la gente va con estos billetes.

Siempre que los veo, pienso que están blanqueando dinero.

¿Y esta postal?

Era de Manuel.

Acabo de verla ahora.

Se la envió a Serafina en uno de sus viajes a Bilbao con...

su amigo, Gorka.

Nada que ver con Velasco entonces, ¿no?

¿Estás enterada de...?

Sí,

Germán me lo ha contado.

Y también lo del dinero que tu marido le estafó.

Y lo de Javier...

Estamos muy preocupados por él.

Cada vez que pienso

en lo que hizo mi marido,

es como si estuviera hablando de otra persona.

Veinte años con él y realmente no le conocía. Es de locos, es...

¿A mí me lo vas a contar?

¿Qué piensas que me pasó con Elías?

Ya...

Pero bueno, es agua pasada.

Especialmente además, ahora que tú estás ayudándonos.

Te estás poniendo en riesgo.

Te lo agradezco mucho, de verdad.

Eso no justifica lo que pasó ni lo que hice.

Bueno, todos cometemos errores.

Es que con esos errores hice daño a mucha gente

que no tenía culpa de nada.

Celia, yo no sé cómo hubiéramos terminado Elías y yo de todos modos,

porque descubrí muchísimas cosas que no sabía

y te aseguro que él es el culpable de todo.

¿Por qué no coges el teléfono?

-Estaba en algo importante.

Pues, esto lo es más. Samu, adiós.

-Venga. Bueno, pues ya me cuentas a ver qué tal.

-Hasta luego -Don Juan.

-Gracias por la ayuda. -De nada, hombre, hasta luego.

-A ver, ¿qué es lo que te pasa a ti ahora?

Que me he enterado que colaboras a escondidas con Jorge y con Celia.

¿Y qué quieres que hiciera? Si el mercado estaba en peligro,

por tu culpa.

No me vengas ahora con... Sí,

que sí, que sí.

También venía a decirte

que le hemos tendido una trampa a Velasco

para que la policía lo pille con un alijo de droga.

Cuando digo hemos, le hemos tendido una trampa, me refiero

a Jorge y a Celia y demás.

Así que ahora ya lo sabemos todo.

Incluso que colaboras con ellos. Bueno

y qué quieres que hiciese,

para frenar esta locura que tú has provocado.

Bueno, pero...

no vamos a estar ahora dándonos reproches.

Vale.

¿Y cómo vais a conseguir que pillen a Velasco?

Le hemos hecho creer que tenemos pruebas definitivas contra él.

Y que esas pruebas las tenemos escondidas

en una taquilla de la estación de Atocha.

Cuando vaya por ellas, que seguro que va a recuperarlas.

Se va a encontrar con un maletín cargado de cocaína.

Sí, y cómo...

¿Cómo sabe que tenéis pruebas? Pinchó

el teléfono de Celia.

No sabemos si lo ha escuchado aún o no.

Pero cuándo lo escuche seguro que intenta recuperar esos papeles.

¿Y si consigue huir y no pueden detenerle?

El primero que pagará las consecuencias es Javier.

Después irá a por Celia y a por todos nosotros.

Ya, ya lo sé, ya lo sé.

¿Qué pasa? ¿No hacemos nada?

Ya... Pero es muy arriesgado.

Ya, pero es que no nos queda otra opción.

¿Y cómo sabremos si el plan ha funcionado?

Supongo que si la policía detiene a Velasco con droga,

eso es un pelotazo, va a salir en todos los periódicos.

Estamos pendientes de la prensa digital.

¿Y si no lo publican?

Celia ha propuesto que alguien se pase por allí

por la estación de Atocha, a comprobar si todo está bien.

Pero claro,

corremos el riesgo de que nos coja Velasco.

Se ha aprovechado de mí, de ti.

De todos. Todos somos sus víctimas.

No tengo ganas de seguir viviendo en el reproche.

Gracias.

Celia, ¿puedo hablar un momento contigo? ¿A solas?

Elías, lo sé todo.

No hace falta que me mientas. Ni yo tampoco.

Germán me lo contó hace mucho tiempo.

¿Qué te contó?

Lo de Hortuño,

lo de Velasco, lo de las drogas

y tus planes para hacerte con el mercado.

Eres fascinante, de verdad.

Ahora te haces el preocupado, pero no has movido un dedo

hasta verte acorralado

Dejaste que mucha gente del mercado sufriera durante meses

mientras tú sacabas tajada.

Ha habido gente que ha muerto, pero te daba igual.

Vas de salvador del mercado

y lo que quieres salvar es tu culo.

Me arrepiento de lo que hice.

Razones tienes, sí.

¿Y eso a dónde nos lleva?

Ahora me contarás el cuento de siempre, ¿no?

El que me contaste mil veces y me he creído como una tonta.

Pero esta vez no, se terminó.

Y no sabes cuánto me alegro de que no estemos juntos,

pero qué pena todo...

Gracias, Celia.

¿Algo que añadir?

No.

Creo que lo ha dejado todo muy clarito.

-Hola...

Gonzalo...

te he llamado mil veces.

¿Te han dejado salir del hospital?

He pedido el alta voluntaria.

Estoy bien, no te preocupes.

Solo fue una bajada de tensión, y... bueno, nada.

Los médicos...

me confirmaron que tienes leucemia.

Bueno...

En algo no te he engañado, ¿eh, Adela?

No tienes que preocuparte por nada.

Escúchame, ¿por qué no te sientas? No, no, estoy bien.

No te preocupes.

De hecho...

no te voy a molestar más.

Me he dado cuenta de que fue un error volver y...

y hacerte ver que he cambiado y...

Soy yo la que se ha equivocado,

por no creer que estabas enfermo.

Supongo que llevo toda la vida

dándote motivos para que desconfíes de mí.

La verdad es que nos hiciste mucho daño

a mí también, pero...

sobre todo a papá y a mamá.

No tenía intención de haceros daño a ninguno.

Y a ellos menos que a nadie.

Ya, pero eso ahora da igual. No.

No, no da igual.

No he vuelto solo para que me tengas compasión.

Quiero que me entiendas.

Gonzalo.

yo nunca podré entender...

todo lo que hiciste.

Pero bueno, mejor dejarlo estar y mirar adelante, ¿no?

Delante no tengo nada, Adela.

Solo me queda intentar remediar lo que dejo atrás.

¿Tú te has parado a pensar alguna vez

lo que fue crecer a la sombra de alguien como tú?

¿A qué te refieres?

Tú eres la hija perfecta. ¿Yo?

Sí. Brillante en los estudios, divertida, popular,

todos querían estar contigo. Papá y mamá te adoraban.

Pero a ti también. No.

Sí.

Lo único que hacía era avergonzarles.

No, Gonzalo.

A ti te querían con locura, si te lo perdonaban todo.

Eso es como tú lo veías,

pero la realidad era bien distinta.

A mí,

me veían como un caso perdido y me dejaban hacer lo que quisiera.

No esperaban que hiciera nada de valor.

Para eso ya estabas tú.

¿Y yo qué hacía?

Solo podía...

llamar su atención una y otra vez y otra, y otra.

Ya, Gonzalo, pero no puedes echarme a mí las culpas.

No, mis errores son solo míos,

pero la realidad es que tú

nunca me tendiste la mano,

ni te preocupaste por mí.

Solo me juzgaste

sin pararte a pensar en la razón de mi comportamiento.

Todos lo hicisteis

Y cuanto más os apartabais de mí...

yo más me equivocaba.

hasta que un día,

acabé arrastrándoos a todos

a aquel negocio que lo destrozó todo.

Yo no quería.

Yo solo buscaba una cosa...

Que por una vez,

papá y mamá me miraran con respeto y estuviesen orgullosos de mí.

Una vez.

Perdona, no quería hacer el numerito.

No pasa nada. No.

Sí que pasa.

Siento haberte incomodado.

No volveré a hacerlo. Mañana me voy.

Pero, a dónde vas a ir Gonzalo. Fuera de tu vida.

A la que nunca debí haber vuelto.

Y de la que pronto me habré ido para siempre.

-Le mira y le dice: "¿Te gusta el café?".

Y me mira y me dice:

"Dice que no le gusta nada".

Así toda la tarde. Es que cada cosa que yo le decía,

se la tenía que preguntar primero al perro.

-La gente está muy loca.

-¿Cómo acabó?

-¡Tú te crees que casi se van sin pagar!

Y yo como, "oye, señora, que el café también lo paga su perro

o cómo?".

-Falta el apio. -Sí, en la tienda se había terminado.

-Haber hecho otro tipo de crema.

Esta lleva apio, sin apio no tiene gracia.

Está asquerosa. Encima se ha quedado fría.

¡No hay quien se lo coma!

-No te gusta la comida muy caliente.

¡Una cosa es que no me guste caliente y otra, fría!

-No ha sido culpa mía. Estaba preparando el segun...

-¿Que es culpa mía entonces?

Mira si está asquerosa, ni tu hija se la come.

-Lo siento.

Prometo que lo haré mejor la próxima vez.

Si quieres te la caliento. -No, déjalo.

Esto ya no hay quien lo arregle. Anda ven, acércate.

¡Qué vengas!

Siéntate.

Abre la boca, a ver si te gusta.

la mierda que has hecho.

-Nacho, por favor.... -Calla y traga.

Venga, eso es.

¿Qué, te gusta? ¿Te gusta?

¡No te vas a mover de aquí hasta que no te la termines toda!

No pongas las cosas difíciles.

Así, muy bien.

¿Ves como todo funciona mejor cuando eres obediente?

Así me gusta...

Deberías recogerte el pelo...

Ya sabes,

como a mí me gusta.

(SUSURRA) Ya verás.

Vas a ver el cielo.

¿A que tu madre estaría más guapa con el pelo recogido?

¿Por qué no le haces una fotografía?

-¡No!

-¡Cariño, ya está, ya está, ya está! Ha sido una pesadilla. Vale.

No ha pasado nada, cielo. -¡Mamá, mamá, sí que pasó!

-Qué no, ha sido un mal sueño. -¡Qué no, qué no!

Qué yo estaba ahí delante, mamá, que yo lo vi y no hice nada.

-¿Pero a qué te refieres, cielo?

-"Vas, vas a ver el cielo".

Es lo que le dijo. -Escúchame,

es la frase que le dijo el abuelo a Nacho,

cuando estaba en el burdel. Pero ya está.

-No, mamá.

Se la dijo a Natalia.

En Buitrago, la última vez que fuimos.

Papá había...

traído la cámara de fotos digital y...

me la había dejado mientras él estaba con Natalia.

Y entonces lo escuché.

Me pareció superraro así que,

me giré para mirar y lo vi.

-¿Qué viste, hija?

-A Natalia.

Estaba muy seria

y a mí me pareció raro, porque papá

no paraba de hacer bromas con el tirante del vestido,

que se le caía y...

diciéndole todo el rato que se recogiera el pelo.

Mamá, algo iba mal,

yo sabía que algo iba mal,

pero es que no sabía exactamente el qué.

Entonces...

me vio con la cámara de fotos y me dijo:

"A que Natalia está muy guapa, por qué no le haces una foto".

Y yo le hice varias y...

Y papá no paraba de decirle que sonriera, pero...

ella no lo hacía, estaba...

seria.

Estaba...

muy seria mirándome.

Me estaba pidiendo ayuda, mamá y...

yo no supe verlo.

Y luego papá le dijo que se fuera con él a por leña,

joder, ha sido todo culpa mía.

-No, no, no, no. No digas eso, cielo.

-Pero yo estaba allí delante, mamá y no lo paré.

Y no hice nada. -¡Pero porque tú no sabías nada!

¡Eras, eras una niña!

¡Nadie lo sabía! ¡No nos podíamos imaginar algo así!

Porque tú no lo sabías, ¿verdad?

-Yo, cómo iba a saberlo, mamá...

Dime la verdad, Noa.

La historia que me has contado.

Nacho lo hizo con Natalia,

pero nunca lo hizo contigo, ¿verdad?

Nunca te puso la mano encima.

(NOA SUSURRA) No.

-¿Estás segura?

-Sí, sí. A mí no me hizo nada.

-Perdóname, cielo, pero es que te lo tenía que preguntar.

-No pasa nada.

Pero sí que se lo hizo a Natalia.

Y era mi amiga, mamá y no hice nada.

-Si lo habría hecho a Natalia y a cualquier otra.

-¿Tú crees que...

papá sentía eso por mí,

pero se lo hacía a otras porque yo era su hija?

-Oye, ni hablar.

No eres culpable de lo que hizo tu padre, ¿me oyes?

-No puedo parar de pensarlo. -¡Pues te lo quitas de la cabeza!

Eras una niña. Tu padre no te puso la mano encima,

pero no eres menos víctima que yo o cualquier otra mujer

que se cruzara en su camino.

Él es el monstruo.

No lo olvides.

Haz todo lo posible porque no se me olvide a mí, hija.

Porque tu padre nos va a manipular.

Nos va a contar mil historias, y no se nos puede olvidar.

¿De acuerdo?

¿De acuerdo?

Pues dilo.

-El monstruo es él. -El monstruo es él.

Pero nosotras juntas lo vamos a vencer.

Elías,

¿puedes venir un momento, por favor?

¿Qué pasa? ¿Te ha quedado algo por decirme?

Creo que has sido muy clarita antes.

No tengo un buen día, lo reconozco.

Lo cual no quita para que piense todo lo que he dicho.

Bien, para eso no hacía falta que me llamaras.

Elías, quiero pedirte un favor.

Perdona,

hace un segundo me has dicho lo que piensas de mí,

que es que soy un egoísta y un cabrón.

Y ahora me estás pidiendo ayuda.

No es para mí.

Es para mi hermano.

¿Tú sigues en contacto con el doctor Ibáñez?

El oncólogo. (ASIENTE)

Hace tiempo que no hablamos, qué quieres.

Pues que le pidieras una cita para que mi hermano vaya a verle.

Tengo entendido que no quiere tratarse.

Y no quiere.

Pero he estado mirando en internet

y hay algunos tratamientos experimentales

que le podrían ir bien.

¿Haces caso de lo primero publicado en internet?

Claro que no, Elías.

Pero si hay alguna posibilidad de mejora, por remota que sea,

creo que no hay que descartarla, ¿no?

¿Y ese interés por tu hermano?

He estado hablando con él

y... quizás me he equivocado.

¿En qué sentido? En que...

He dado por sentado muchas cosas. Y tal vez no le conocía como creía.

Y bueno, creo que puedo...

intentar recuperar algo del tiempo perdido y acercarme a él.

¿No has dicho siempre que es un embaucador,

que hay interés oculto en lo que hace?

Sí, pero se está muriendo.

Y no me lo perdonaría si se va y no le di esa oportunidad

que siempre le he negado.

Pues me alegro de que hayas recapacitado.

No te preocupes, llamo al doctor Ibáñez.

No creo que cueste mucho conseguir una cita.

Otra cosa es conseguir que tu hermano vaya.

Eso déjamelo a mí.

¿Qué pasa?

Que tu hermano tiene que estarte muy agradecido.

Porque nadie mejor que yo sabe ahora mismo lo difícil que es para ti

pedirme un favor.

-¿Cómo está el sol más brillante del mercado?

-Teniendo en cuenta que son casi las ocho y a punto de ponerse,

no está para cursiladas. -Mujer, no te pongas así.

Te he echado de menos por la noche.

-¿Y quién tiene la culpa de eso? Porque yo no...

-No te preocupes, dentro de nada esta pesadilla habrá terminado

y todo volverá a la normalidad.

-¿Y si no termina?

¿Y si no podéis acabar con Velasco? ¿Qué vas a hacer?

¿Te vas a pasar la vida traficando,

para ese asesino?

-Eso no va a pasar, ya lo verás.

-Te las prometes muy felices. -Antes de lo que crees,

todo habrá terminado.

Te lo prometo. -¿Qué quieres decir con eso?

-Hemos tendido una trampa a ese malnacido

y si todo sale bien,

antes de que acabe el día, estará detenido.

-¿Y si sale mal?

-¡No pienses en eso ahora! -¿Pero cómo no voy a pensar en eso?

Por culpa de ese mafioso he perdido mi casa de Comillas,

por no decir cómo estará el pobre Javier.

No me lo quito de la cabeza.

Ni a Javier ni a Germán.

-Ni yo tampoco.

Pero hay que confiar en que el plan salga bien. No tenemos otra.

¿Sigues enfadada por el asunto de Iván y las camisetas?

-Bueno, tampoco estaba tan enfadada.

-Son casi las ocho y sin noticias.

¿Has comprobado si hay algo en los periódicos?

No sale nada.

Bueno, a lo mejor ha sido una detención discreta, es normal.

No van a montar un espectáculo.

No, una cosa así no se puede disimular, Celia.

No, tiene razón.

Hoy en día todos tenemos un móvil en el bolsillo.

Ves algo así y lo grabas.

¿Qué queréis decir?

¿Qué no le han pillado?

Pues no lo sé... ¿No?

Quizás ni se ha presentado.

No tenemos certeza de que haya escuchado la conversación.

-Toma. -(ASUSTADA)

¿Qué es esto?

-El certificado de una subasta que acabo de ganar con Samu.

¡He recuperado la moto de tu padre!

-¡De verdad! ¿En serio, Jesús?

¡Pero esto es maravilloso, pero esto es, esto es...

¡Esto es carísimo!

¿De verdad, 12.000 euros?

¿Le has pagado 12.000 euros al desgraciado del ladrón de Juanmi?

-No te preocupes por eso ahora.

-¡Cómo no me voy a preocupar! ¡Es un dineral!

¡Estás pagando por algo que es nuestro!

-Bueno, en cuanto solucionemos lo de Velasco

ya me ocupo yo directamente de ese sinvergüenza.

Ahora, lo importante es que ya tienes la moto.

-Bueno...

¿Pero prométeme que después vas a recuperar el dinero?

-¿Cuándo te he prometido yo algo que no cumpla?

-Bueno, aunque sea por lo cabezota que puedes llegar a ser...

Anda...

Jesús, ¿por qué no podemos estar así?

-¿Así cómo? -Pues así, juntos,

sin tanto drama.

Anda, déjame que vuelva a casa.

-Sabes que eso no puede ser.

Entonces te vienes a vivir con nosotros.

No me gusta que estemos separados. -No sé si le gustará eso a Carmen.

-¿Si nos vamos los dos a un hotel?

-Nada me gustaría más, pero...

no podemos desaparecer así como así, con la que está cayendo.

Menudo susto se llevarían nuestros hijos.

(NICOLÁS) Oye, si queréis podéis ir a nuestra casa.

-Oye, ¿y tú desde cuándo estás fisgando?

-¿Queréis estar un rato solos?

-Pues claro, Nicolás, pero es que Carmen...

-no te preocupes por Carmen. Le propongo cenar fuera

y no se entera que entras en casa. Ahora eso sí,

te vas antes de que amanezca.

-Tranquilo con eso que Jesús está acostumbrado a madrugar.

¿Ah que sí? -Oye,

¿y quién te dice que voy a dormir?

-¡Ay, Jesús!

-No sé, en caso de que no se haya enterado,

bastaría con repetir la llamada

para que piense que los papeles siguen ahí.

¿Os habéis enterado?

¿Han detenido a Velasco?

No se ha presentado, mandó a uno de sus matones

y lo han detenido a él. ¿Qué?

¿Cómo lo sabes?

Porque estaba allí.

¡Por Dios, Elías! ¿Perdona?

¿No quedamos en que no iríamos?

He llegado allí cuando todo ha pasado.

Me lo contaron los comerciantes.

¿Cómo sabes que no es él?

Porque estaban hablando de un tipo delgado, bajito, moreno.

Es evidente que no es él. Se olió que era una trampa y no fue.

¿Y ahora qué mierda hacemos? ¿Eh?

(Móvil)

(Móvil)

No sé quién es.

(Móvil)

Es el número de Velasco.

(Móvil)

¿Por qué me llama a mí?

(Móvil)

No lo sé, hijo. Contesta.

¿Sí? (VELASCO) "Os felicito."

He de reconocer que por un momento me creí el numerito de Jorge y Celia.

Supongo que están ahí contigo, ¿verdad?

-¿Qué quieres?

-¿Por qué no pones el altavoz y así me escucháis todos?

-Ya.

-"Hola a todos.

Os llamo para deciros que vuestra trampa de mierda

lo único que consiguió es que detengan a uno de los míos.

Eduardo."

Pero él no va a decir para quién trabaja,

porque la vida de su mujer e hijos depende de su silencio.

"Por otra parte, aquí está Javier,

que no quiere colaborar con nosotros,

y eso le pone una situación muy delicada."

-¡Deja a Javier! ¡Te juro que como le hagas algo!

-¿Me juras, que qué? Qué vas a hacer?

¿Qué vas a hacer tú?

"¿Qué vais a hacer ninguno, desgraciados?

Os recuerdo que no estáis en situación de exigir."

Aquí el único que da órdenes soy yo.

-¿Qué quieres? -Los papeles. ¿Dónde están?

"¡No lo sabemos! No sabemos dónde están."

Descubrimos que pinchaste el teléfono y te tendimos una trampa,

nada más. ¡No te creo, Celia! No te creo.

"Siempre hablé de dinero, nunca hablé de los papeles."

Si sabes algo de los papeles es porque los habéis visto.

Mira, lo sabemos porque...

Porque me lo dijo Gorka.

Gorka me habló de la existencia de los papeles y del dinero,

pero nunca los vio, nunca.

¡Mentira, mentira! No me creo ni una palabra.

¡Pero si es que es la verdad!

No me puedo fiar de vosotros.

Voy a tener que daros una lección...

-¡Germán! -¡Javier!

-"Sí, es Javier."

Así que aprovecha para despedirte ahora que te puede oír.

-"¡Germán!" -¡Javier!

Velasco, no le hagas nada, por favor.

-Ya es demasiado tarde para eso.

-"¡No, no le hagas daño, por favor!" -¡Germán!

-Javier. ¡Velasco, te lo suplico! ¡Haré lo que me pidas,

por favor, lo que sea! ¡Por favor!

-Germán, ¿me oyes?

-¡Sí, sí, estoy aquí!

-"¡Escúchame!"

¡Lo siento, siento no haberte pedido perdón antes!

¡Siento haber sido tan orgulloso!

¡Ojalá no lo hubiera sido!

¡Y ojalá

"hubiéramos tenido más tiempo para estar juntos!"

-Y lo tendremos.

-"No... Ya no, ya no."

Escúchame, te quiero.

Eres el amor más bonito

"que he tenido en mi vida. Te quiero. Te quiero."

Javier, está vivo.

-Si Natalia no quiere ir al juzgado que no vaya.

Iré yo y le denunciaré por abuso.

¡Te juro que vamos a por él! ¡Vamos a acabar con este tío!

-La culpa es del malnacido de Velasco y mi hermano

por aliarse con él. Y de mi marido.

-Son de nuestra antigua casa. La he comprado para ti.

-No pienso venderte nada y menos para ella, ¿de acuerdo?

-¡Niñata! Estás muy equivocada si

crees que puedes hablarme así. -No puedo soportar que sea

un abusador y se vaya de rositas.

-¿Un abusador?

¿De qué habláis? -¿Eres Celia?

Soy yo, ¿en qué te puedo ayudar?

Soy Pilar, la viuda de Gorka.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 174

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Mercado central - Capítulo 174

03 jun 2020

Elías idea una trampa para Velasco, pero ésta sale mal y es Javier quien sufrirá las consecuencias.
David se enfada con Paolo cuando éste trata de convencerle de que recapacite acerca de su idea de irse a vivir con Andrea, su novia.
Adela advierte a Rosa acerca de Nacho. Si le ayuda volverá a caer en sus redes. Noa tiene una revelación acerca de su infancia y se siente responsable de todo lo que hizo su padre.
Gonzalo le abre su corazón a Adela, que está dispuesta a acercarse a él y convencerle para que trate su enfermedad.
Jesús intenta recuperar la moto del padre de Valeria.

ver más sobre "Mercado central - Capítulo 174" ver menos sobre "Mercado central - Capítulo 174"
Programas completos (196)
Clips

Los últimos 345 programas de Mercado Central

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios