Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 173 - ver ahora
Transcripción completa

Tu hermana no te ha contado nada, ¿no?

¿Qué tiene que contarme?

Me ha echado de casa.

¿Qué dices?

Se quiere separar. ¿Qué salió mal?

¿Por qué no os fuisteis? -Unas horas antes de coger el avión,

le llamé y dije que no iba...

que me quedaba con Pilar.

Y ya había robado a Velasco y poco después se...

se suicidó.

-Hola. -Hola.

-Hola, David... Hola.

-Lo siento, me ido a Zaragoza sin avisar.

Fue un viaje inesperado. -Ya...

-¿Puedo volver como repartidor? -Claro...

-Antes he hablado con ella y vamos, ni de coña.

Pero he mentido a mi padre

y le dije que ella testificaría contra él

y le ha dado igual.

Como si supiera que le engañaba.

-Ya...

Crees que tu padre...

Que Nacho ha podido hacer una de las suyas para...

que ella no declare. -¿Es lo que hizo con Lucía, no?

-Bueno, está bien.

Cuando cierre el puesto iré a coger ropa y me instalaré.

-Eso es lo que quería oír.

-¿Sí? ¿Quieres oír otra cosa que igual no te hace tanta gracia?

Si el tal Velasco se decide, irá por mí.

Le va a importar muy poco en qué cama duermo.

Me encontrará igualmente.

Velasco quiere su dinero y me presiona para que lo devuelva.

Si sabes dónde está,

te agradecería si lo dices. -No tengo la menor idea.

Si puedo ayudar con algo, solo tienes que decírmelo.

Me gustaría que te quedaras con David.

Espera un momento, ¿me estás diciendo que a Germán

le pueden responsabilizar?

Eso no lo sé, pero si la cosa se pone fea

y es una opción,

es posible que estemos hablando de penas de cárcel para Germán.

Será canalla y ruin este tío, de verdad...

Primero a mis padres y ahora quiere hundir a Germán.

¿De verdad no puedes hablar con él y darle una tregua?

Tú no has visto cómo está.

No sabe dónde ir. Tanto es así que le dejé las llaves del despacho.

Que esté allí mientras dura esto. -Pero, ¿qué dices?

No me lo puedo creer, por favor, que eres mi hermano.

-¿Ya la han operado? Sí, sí, sí.

Por lo visto se quedó un quirófano libre y la metieron.

¿Y cómo no te han avisado?

Ella dijo que no era necesario.

Qué carácter, en fin, ¿cómo salió? Que es lo importante.

Bien, todo bien, todo bien.

¿Que ya puede ser madre? Eso parece.

-Ahora sí, te juro que nunca más voy a permitir que pase nada.

-Pero no va a ser fácil demostrar que Nacho es culpable.

Natalia no va a testificar.

-Ya lo sé...

me lo ha dicho Jonathan.

Pero no importa, hija, con su testimonio o sin él,

nosotras vamos a conseguir que Nacho salga de nuestra vida.

-Me golpearon antes de ver a Bosco y metieron en una furgoneta,

circulamos unas dos horas.

-¿Ves algo a través de las ventanas, ves dónde estás?

-No, no, no lo sé. Pero escúchame.

He descubierto algo importante.

Velasco no busca solo el dinero. Lo que le preocupa son unos papeles.

-Unos papeles... ¿Qué papeles?

-De financiación ilegal de partidos políticos.

-¿Estás bien Javier? ¿Estás bien?

(Timbre)

(Timbre)

-¿Así que has pasado la noche aquí?

-¿Qué quieres?

Los hoteles están por las nubes.

¿A qué vienes, Rosa?

¿A ver cómo sufro?

Un poco miserable, ¿no?

-Siempre haciéndote la víctima.

Yo no soy así y lo sabes.

Si he venido es porque, a pesar de todo,

me preocupo por ti.

No me gusta que duermas aquí en el despacho...

-¿Por qué no me dejas volver a casa?

¿O es que ya no te importo?

-Lo que tiene que ver contigo me importa.

-Ya...

Bueno, por lo menos Elías confía en mí,

si no fuera por él dormiría en la calle.

Un detalle dejarme dormir en su despacho.

Se ve que no soy tan poco de fiar como crees.

-Nacho, no te hagas ilusiones,

si te ayuda es porque no conoce la historia.

-¿La historia?

¿Esa basura que Noa y sus amigos se han inventado sobre mí?

La historia...

Hay que ser ignorante para creerse esa mierda.

O muy mala persona.

-Pero ¿por qué lo sigues negando?

Si tú y yo sabemos que es verdad.

-Pues busca a tu hermano y se lo cuentas

para que me eche si quieres.

-Sabes que prefiero que se lo cuentes tú.

Tú conoces todos los detalles, ¿verdad?

¿Verdad? -Lo que más me duele

es que tú te la hayas creído.

¿Cómo puedes dudar de mí? -¿Por qué sigues negándolo, Nacho?

¿Por qué no dices la verdad de una vez?

¡Natalia era una niña, le has destrozado la vida!

¡No lo va a superar nunca más, Nacho!

-¡No le hice nada!¿Por qué no me crees? ¡Eres mi mujer!

-¡Confiésalo!

Dímelo.

-Por qué...

Un momento. -¡No!

-¿Me estás grabando?

Me estás grabando...

(Sintonía "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Tú no eres tan mala persona.

Esto tiene que ser cosa de Noa.

Seguro, es demasiado cruel.

-¿Cruel?

Cruel es lo que tú le hiciste a Natalia.

Eres un monstruo. -Un monstruo...

Tú no sabes lo que es eso, tú no tienes ni idea.

Mi padre...

-Tu padre... -Mi padre sí era un monstruo.

-Tu padre...

Pero nunca me has hablado de él.

¿Qué tiene que ver tu padre? Tu padre está muerto, por favor...

-Mi padre está muerto.

Mi madre no lo sé.

-¿Perdona? ¿Tu madre está viva?

Pero si siempre me has dicho que...

-Sé perfectamente lo que dije.

De hecho, no te mentí.

Para mí, mi madre...

murió hace muchos años.

Mis padres...

eran unas personas...

horribles.

Ellos me maltrataron desde que era un niño.

Y cuando crecí fue aún peor.

Por eso no te he hablado de ellos.

¿Quieres saber lo que me hacían?

Cuando era un adolescente, tendría como trece años,

mi padre me llevó a ver a una amiga suya.

Una prostituta,

su favorita...

Me dejó con ella, me dijo:

"Demuestra que eres un hombre".

"Vas a ver el cielo".

Yo solo era un niño, qué iba a hacer.

Estaba muerto de miedo, aterrado.

Solo pensaba en salir corriendo de allí.

Esa mujer...

se lo contó todo a mi padre, claro.

Él se echó a reír

y me llamó flojo, nenaza...

Me humilló como si yo fuese el peor de sus enemigos.

Y no paró de hacerlo durante toda su vida.

Siempre me trató como si yo fuese un pedazo de mierda.

Mi padre sí que era un monstruo.

Nunca tuvo piedad de mí,

se dedicó a someterme

y a abusar de mí psicológicamente,

de su propio hijo.

No me he sentido querido en toda mi vida.

Ni siquiera respetado.

-¿Y tu madre?

-Mi madre...

Mi madre era peor todavía.

Ella sabía lo que pasaba, y no movía ni un dedo.

Le dejaba hacer y se reía.

¿Entiendes por qué yo no hablo de mis padres?

Porque están muertos.

Y ahora vete.

¿Vale?

Buscas a tu hermano y le cuentas todo.

Lo único que he hecho en toda mi vida

ha sido volcarme en vosotras,

en ti y en Noa.

Porque no quería repetir los errores que mis padres con ella.

Lo siento, Rosa, es evidente que no lo he conseguido.

-De acuerdo.

Sí, muy bien.

Gracias Jorge.

¿Cómo está Lorena?

Bien, bien.

Acaba de pasar la doctora y le ha dado el alta.

Anda que no avisarnos ni nada...

Ya sabes que le gusta hacer las cosas a su manera.

Jorge pasó la noche con ella en el hospital.

Acaban el papeleo vuelven a casa.

Lo importante es que la operación ha salido bien.

Oye, Jorge me ha dicho también

que ayer hablaron con Javier.

¿Cómo? ¿Ha aparecido?

Hijo, el abuelo me estaba contando lo de Javier.

-Ayer me llamó.

Cuando estaba en el despacho con Celia y Jorge.

No sé de dónde sacó el móvil,

imagino que de uno de los matones de Velasco.

¿Y qué te dijo?

Pues muy poco, que le tenían retenido.

-Bueno, por lo menos sabemos que Javier está bien.

Pero ¿no te dijo nada más?

-Lo poco que me dijo es que Velasco le preguntó por unos papeles

sobre financiación ilegal de partidos.

Y ahí se cortó la llamada.

Celia es una excusa, en realidad Velasco va detrás de esos papeles.

-Perdona, perdona,

¿qué tiene que ver Celia en todo esto?

-Su marido fue abogado de Velasco durante un tiempo,

y parece ser que le robó 400 000 euros.

Ahora sabemos que también se llevó unos documentos

que le implican en algo sobre financiación ilegal.

El problema es que Celia no sabe nada ni del dinero ni de los documentos.

Claro,

por eso estaba tan interesado en Celia.

Escuchadme, por favor,

he estado hablando con mi abogado,

y él me dice que...

si colaboramos con la justicia y hacienda

que los cargos pueden quedar prácticamente en nada.

La información que tenemos es muy valiosa,

muy buena moneda de cambio.

Tiene que ser muy valiosa si Velasco está tan desesperado.

-¿Quieres confesar lo de Andorra

para librarte de Velasco?

Mi dinero y unos meses en la cárcel

a cambio de acabar con esa rata asquerosa me parece muy buen trato.

Hijo,

yo no puedo permitir que Javier y tú

paguéis mis errores.

Y yo soy un De la Cruz.

Y nosotros nos comemos nuestras mierdas.

Así que...

cuando llegue a un buen acuerdo por...

los problemas de evasión fiscal con la policía, lo cuento todo.

Todo lo que hizo, que nos tenía chantajeados para mover su droga,

que se cargó a Hortuño y lo de Javier.

Se lo voy a contar todo, papá.

No permitiré que ese malnacido salga de la cárcel.

-Olvídate, de ese plan.

Velasco tiene demasiados amigos en la cárcel,

no sobrevivirías ni dos días.

Una cosa es que nos hayas metido en este lío, y otra...

que quiera verte muerto.

Confesar nos complicaría la vida.

La única solución es la muerte de Velasco.

Pero nosotros no somos unos asesinos.

Como ya no puedes engañarme a mí, vas a por mi hijo, ¿no?

¿Para eso? ¿Para eso querías conocerle?

-¿De qué hablas? ¡Lo sabes perfectamente!

Ese centro de buceo que le dejas a Germán está pendiente

de juicio por la muerte del cliente,

como te condenen le tocará pagar

una indemnización millonaria.

¡No, espera! Es verdad que me denunciaron,

se archivó el caso

cuando se descubrió que fue negligencia del cliente.

¡Pero qué dices, por favor! Te juro que es verdad,

que no hay nada pendiente. ¿Sí?

No es lo que dicen tus vecinos de Tenerife.

A la gente le gusta malmeter. Pero el negocio está limpio.

¡Y una mierda!

Dices que vienes a reconciliarte conmigo,

y vienes a estafarnos otra vez,

igual que a los papás, que se vieron en la calle

por tus negocios de mierda. ¿Otra vez, Adela?

Ya sé que la cagué.

Y os he pedido perdón mil veces,

¿no vamos a pasar página nunca?

Claro, que pasemos página.

Qué fácil ¿verdad? Como tú te quitaste de en medio.

Mira, tú no sabes la de veces me he arrepentido de eso.

En aquella época yo estaba mal. Ya...

Me metía de todo, pero te juro... ¡Excusas!

Hiciste lo que hiciste y punto.

Ahora vas a revocar ese testamento y todos los papeles

que le hiciste firmar a Germán.

No seas tozuda, solo quiero ayudar a Germán.

Esa empresa y los apartamentos es todo lo que tengo

y mi sobrino el único de mi familia que no me odia.

¡No los queremos! ¿No te enteras?

Te digo otra cosa. Como le hagas daño a mi hijo,

vas a tener un problema serio conmigo. Así que te lo aviso.

¡Gonzalo!

Gonzalo, ¿estás bien?

Por favor, ayuda, que alguien llame a una ambulancia.

Gonzalo.

Gonzalo, despierta...

(Portazo)

-Hola. -Hola, cariño.

¿Qué tal en casa de tu hija? -Pues fatal.

He pasado una noche horrorosa.

Tengo la espalda hecha un cuatro.

-Qué exagerada, Valeria, si te has pasado media vida

durmiendo en esa cama. -Bueno.

Será que me he acostumbrado a nuestro colchón nuevo.

Pero sobre todo a dormir contigo.

-Yo también te echo de menos.

-¿No es un poco exagerado que vaya a dormir

a casa de mi hija?

-No sé, pero si tu hija está más tranquila teniéndote allí...

-Bueno, por cierto, ¿qué se sabe de Javier?

-Germán habló ayer con él,

Velasco lo tiene retenido, no sabemos dónde.

-¿Tú me dices "retenido" para no asustarme?

Pero es un secuestro de toda la vida.

-Pues sí.

-De verdad.

Cómo no va a tenernos "acobardaos", si es un demonio.

-¿Ves como estás mejor en casa de tu hija?

-Supongo que sí.

-Bueno, no te preocupes,

que dentro de poco solucionaremos todo este asunto de Velasco.

-Eso es muy fácil decirlo, pero hay que hacerlo.

-Confía en mí.

-A ver, ¿qué sabemos de Lorena?

¿Ha vuelto ya del hospital?

-Está en camino, con Jorge.

-Qué bien.

-Oye, ¿quieres un café? -Sí, ya estás tardando, hijo.

(NACHO MÓVIL) "-¡Yo no le hice nada, ¿por qué no me crees?

-¡Confiésalo!

Dímelo

-Un momento...

¿Me estás grabando?"

-Nada mamá, esto no sirve de nada.

-Ya lo sé.

-Es que estabas muy nerviosa.

Normal, pero es que se te nota en la voz.

Igual, si no hubieras insistido tanto

para que hablara... -Ya...

¡Lo he hecho lo mejor que podía!

-Sí, ya... Perdón.

-No era fácil, ¿cómo querías que no estuviera nerviosa?

-Sí, mamá, de verdad, has sido muy valiente.

El problema es que será difícil pillarle.

Lleva toda la vida mintiendo. -Ya lo sé.

¿Y qué hizo cuando vio que le estabas grabando?

¿Se puso violento? -No, que va.

Se quedó muy triste.

Empezó a hablarme de su familia.

Resulta que su madre está viva, ¿tú te crees?

-¿Mi abuela? -Sí.

Según Nacho, sus padres eran personas horribles,

que lo trataron muy mal.

Su padre lo humillaba constantemente.

Su madre miraba para otro lado.

Por eso no quiere saber nada de ella

Si esa historia es verdad,

es horrible, ¿no?

Bueno, hubo un momento, que a mí me dio pena.

Me dio pena, Noa. -Ya.

¿Tú te lo creíste, no?

¡Mamá, es mentira!

Nacho intenta darte pena y ablandarte para que le perdones,

como siempre. -Lo sé, y tienes razón.

Pero es que no sé cómo lo hace, Noa, parece siempre tan real,

tan sincero, tan triste

-Pero vamos a ver, cómo que sincero.

Mamá, que es mentira.

-Solo hay una manera de averiguarlo,

buscando a tu abuela.

Si la encontramos, hablamos con ella.

-¿Pero para qué?

Y si la historia es real, qué...

No justifica que sea un pederasta y un psicópata.

-No, no lo justifica.

Pero sí nos ayuda a entender, qué clase de persona es.

Necesito ponerle un poco de sentido a todo esto.

-Mira, mamá, a mí sus traumas me dan igual.

Quiero que Nacho pague por lo que ha hecho.

Deja de remover su infancia, es su problema.

Bueno, anda, yo me voy a la academia,

que ya he perdido muchas clases.

A ver si recupero una vida medio normal...

(ROSA CHASQUEA LA LENGUA)

"Gracias por dejarme dormir en tu despacho,

y sobre todo por tu confianza. Nacho".

Muy bien, hombre, cuñado.

Pues ya me devolverás el favor, hombre.

(Timbre)

(Timbre)

Elías...

Mi hermano...

Tu hermano, sí. ¿Qué le pasa?

¿Cómo, pero está bien?

¡Cómo va a estar bien, se lo llevó el Samur!

Perdona, sí.. ¿Qué le ha pasado?

Que hemos ido al hospital

y allí...

me dijeron que tiene cáncer. Que era verdad.

Él llevaba...

unas pastillas para sobrellevarlo.

Pero se está muriendo.

Me han dicho los médicos que tiene leucemia,

y dice que hace dos meses que se lo diagnosticaron.

Pero no quiere someterse a ningún tratamiento.

Ni a quimio, ni a radio, a nada.

Simplemente lleva esas pastillas para los mareos.

Y si sigue así...

no le quedan ni tres meses de vida.

Lo siento, lo siento mucho, de verdad.

Yo no le creí,

le eché en cara que todo era un truco para estafarnos.

Y se está muriendo

Tranquila... Oye, Adela.

¿Cómo he podido ser tan idiota? Idiota no, Adela, no.

Tú no sabías nada.

Mírame, tú eres una buena persona que tienes un corazón de oro.

Y te lo digo yo, que sé de lo que hablo.

Es normal que te portes así con él,

después de lo de tus padres. Es que es normal.

Sí, supongo que sí.

No tienes la culpa de que tu hermano esté enfermo.

No.

A lo mejor sí podríamos replantearnos algunas cosas.

Si lo de la enfermedad de tu hermano es verdad,

probablemente todo lo que os dijo también sea verdad.

Y lo que quiere simplemente es reconciliarse.

Pero es que yo ya no sé qué pensar.

Porque por un lado, quisiera creerle.

Pero por otro, me cuesta muchísimo confiar en él.

Y ahora mismo siento una rabia, una pena, un dolor, un rencor...

Todo junto.

Siento decirte esto pero vas a tener que aclararte

y tomar una decisión.

Y cuanto antes, porque a tu hermano...

Ya lo sé. Ya lo sé...

-¿Crees que a mí me salió todo bien a la primera en la vida?

Pues claro que no.

Vale que tengo más edad

y más experiencia, pero también he fracasado más veces.

¿Y me he hundido? No.

Así que vamos a levantar este negocio.

Yo ahora tengo muchas cosas en la cabeza, pero...

pero lo de las camisetas me gusta,

vamos a tirar adelante.

Vamos a encargar 100 camisetas a una empresa nueva que encontré.

-¿No hemos palmado ya bastante pasta?

-Es que para ganar hay que invertir. Y tener paciencia.

Esta empresa que he encontrado tiene muy buenas referencias,

no fallamos con los tintes.

-No sé, no sé. Yo creo que nos estamos flipando.

¿Y si nos acabamos comiendo estas también?

-Por favor, chica. ¡No seas tan ceniza!

-Que no hay que rendirse nunca. -¿Qué pasa?

¿Habláis de las camisetas? -¿De qué va a ser?

-Yo si os puedo ayudar en algo... -¿Tú?

No, gracias.

Ya has hecho suficiente encargando 200 camisetas sin consultarme.

-¿Y yo qué sabía que iban a desteñir?

-Claro. -Lo hice porque me gustó el diseño

creo en tu talento, y más que tú.

-¡Creo en mi talento! -¿Crees en tu talento?

-Pues sí. -Por eso empecé yo a venderlas.

Tu problema es falta de confianza y orgullo.

Por eso me echas las culpas. -¿Me falta confianza?

-Sí. -¿A mí, confianza? Yo que...

que acabo de encargar

100 camisetas más en una empresa nueva con Valeria.

-¿En serio? -Sí.

-Pues sí, chaval, vamos a arrasar.

-¡Pues sí, lo vamos a petar!

Y punto.

-¿Sabes algo de Javier? ¿Te llamó Velasco?

No, no, hijo, no he vuelto a saber nada de Velasco desde que...

despareció Javier.

Lo llamo, le mando mensajes y nada, no contesta.

Qué angustia, es como...

Tengo el estómago como una roca.

Normal, hijo, normal.

¿Ya sabes que han llevado a tu tío Gonzalo al hospital?

Lo de la enfermedad era verdad. Sí, me contó mamá.

Hemos estado hablando y está un poco más calmada

con el tema del contrato y...

¿Me dejas tu móvil?

¿Para qué? Déjamelo.

¿Lorena? ¿Qué haces aquí? Tendrías que estar descansando.

Ya he descansado en el hospital. Si estoy bien.

Es que me aburro mucho en casa. Se me comen las paredes de verdad

y Jonathan está solo en el bar, necesitará ayuda.

Estoy bien. Claro.

Él sabe llevar el bar solo perfectamente.

Tu salud también es importante. ¡Mírame, Jorge!

Si soy un toro, soy una tía fuerte.

Oye, vamos a hablar de lo que verdaderamente importa.

¿Se sabe algo más de Javier?

No, lo que te conté anoche en el hospital.

¿Por qué no te vienes conmigo y te preparo un cafetito

de esos calientes que te gustan con espumita por encima?

Ya, ojalá pudiera.

Tengo que ir al almacén a por vinos para unos clientes.

Ve entrando tú, están todos deseando verte.

Se han enterado de la noticia.

De la noticia...

¿Se lo has contado a todo el mundo?

No, no, no, yo no, bueno...

La Pacheca puso la oreja cuando me llamaste y...

se ha venido arriba.

Dice que ya tendríamos que estar con el tema.

Bueno...

Claro, a nuestro ritmo.

Es normal que esté animada. Una buena noticia en el mercado...

Ahora te veo, ¿vale??

"Velasco, hubo un problema con la entrega.

Llámame, tenemos que hablar".

¿De verdad, de verdad crees que esto va a funcionar?

-No sé papá, pero es que no se me ocurre nada más,

para ayudar a Javier.

¡Lorena! ¿Qué haces aquí, te hacía en casa descansando?

-No, estoy bien, estoy bien. ¿Sí?

Sí, sí, como fue una laparoscopia, realmente no es tan invasivo,

así que no, no me encuentro mal y necesitaba desconectar un poco.

Bueno, pues me alegro mucho de que todo haya salido bien.

¿No ha ido bien?

(Timbre)

(Timbre)

(SUSURRA) ¿Velasco?

Puede que sea. Germán, escúchame.

Estate tranquilo, ¿de acuerdo?

Déjame hablar a mí.

Él no sabe lo que nosotros queremos.

Él no sabe que Javier nos ha llamado.

Nosotros sabemos lo que él quiere, jugamos con ventaja.

Sabemos que él busca los papeles del marido de Celia.

¿De acuerdo?

¡Déjame hablar a mí!

(Timbre)

(CARRASPEA)

-¿Qué ha pasado con la entrega?

-Han tenido que...

extirparme un ovario.

Así que solo me queda el otro.

Y...

con la reserva ovárica por los suelos, pues...

tengo muy pocas posibilidades de quedarme embarazada,

por no decir ninguna.

Lo siento mucho.

¿Cómo lo lleva Jorge?

Adela, a Jorge le he dado una versión muy suavizada

de lo que ha pasado realmente. Es que no me veo capaz de hacerlo.

Prefiero, primero asumirlo yo y...

Bastante tiene él con lo que tiene, lo de Javier.

Yo no quiero que se preocupe ahora por mí.

Ya, pero es que...

esto de las medias verdades nunca acaba bien,

lo digo por experiencia.

Y cuanto más tiempo pases ocultándoselo,

más difícil será decirle la verdad. Lo sé.

Ya lo sé, pero...

No sé, ya... ya encontraré el momento.

-Soy yo el que te mandó el mensaje. Tenemos una conversación pendiente.

-Los tiene bien puestos tu hijo para ser maricón.

-¿Dónde está Javier? ¿Qué quieres de él?

-No sé de qué me hablas, chaval.

-Déjate de hostias, Velasco.

Hace dos días que no sabemos nada y sabes perfectamente dónde está.

-Te aseguro que no.

De todas formas tu novio y tú no deberíais meter las narices

donde no os llaman.

Ni mezclaros con cierta gente.

Y Jorge y Celia...

solo os van a traer problemas.

-¿Y si me dices qué quieres y acabamos con esta mierda?

-Ya que eres tan amiguito de Celia,

por qué no haces una cosa y le echas una mano.

Tú le ayudas a encontrar mi dinero y yo a ti a encontrar a Javier.

-De acuerdo. Pero quiero una prueba de que Javier está bien.

-Chaval.

¿Todavía no sabes cómo funcionan las cosas, verdad?

Las condiciones nos las pones tú.

Las pongo yo.

-Un ristretto

para la "più bella" del mercado.

-Muchas gracias. Estoy muerta del sueño.

-Ya, yo también.

Es que las últimas dos noches

no hemos dormido demasiado, eh. -(RÍE)

-Pero ha sido por una buena causa. -Muy buena.

No le habrás dicho nada a Andrea. -No, no, tranquila.

-Paolo, que nos conocemos y te gusta mucho darle al piquito.

-Cristina, que Andrea no se va a enterar.

Además, David no vio nada,

podemos estar tranquilos...

(RÍE NERVIOSO)

¡David! Justo...

¿Qué haces aquí? ¿No tienes clases hoy?

-Nos han dejado salir antes, por eso he venido.

Puedo hacer repartos a mediodía. -(DUDA)

-Bueno, yo me voy. Muchas gracias por el café.

Nos vemos luego, me voy a la tetería, luego te pago.

-Claro, gracias a ti... Vuelve cuando quieras.

-Gracias. -No disimuléis, sé que estáis juntos.

-¡No! -¿Cómo?

¿Pero quién te ha dicho eso? -Que eso no es verdad.

(DISIMULA)

Igual ayer viste algo y lo malinterpretaste.

¿Fue eso? -No he visto nada,

es evidente que lo estáis.

-David, a ver, ¿qué te hace pensar eso?

-Ayer Cristina se ausentó seis veces de la tetería.

Normalmente no se va más de dos veces del puesto al baño.

Pero ayer no paraba de ir a la pizzería

y coincidía justamente con momentos en los que a Paolo

se le quemaban pizzas y equivocaba con pedidos,

no muy habitual en él.

Además, cerrasteis los puestos a la misma hora exacta,

cosa que no ha pasado nunca.

Paolo cerró una hora antes, tenía muchas ganas de irse.

-No, yo solo tenía muchas cosas que hacer.

Además, esta mañana los dos teníais ojeras,

pero estabais muy contentos.

Si duermes mal estás de mal humor. La única explicación al buen humor

es que habéis pasado la noche haciendo otras cosas.

Vamos, sexo. Y por eso sé que estáis juntos.

-¿Eso es lo que tienes? ¿De verdad es eso lo que tienes?

-Tenías marcas de harina en la cara,

y Paolo suele tener las manos.

Supongo que os habéis besado.

-Cristi, si quieres... -Me voy, me voy, sí.

-Yo me encargo. -Hasta luego.

-Dice que no sabe dónde está Javier.

Tampoco sabe que hablamos con él.

No sé, lo único que me dijo es que si te ayudo a encontrar

su dinero, él me ayuda a encontrarle.

Ya, no creo que quiera el dinero,

quiere los documentos que decía Javier.

Creerá que si sigue el rastro del dinero le llevará a ellos.

Eso seguro, si no fueran importantes no se preocuparía tanto

en recuperarlos.

Antes de morir, Hortuño dijo que tenía algo gordo

para acabar con Velasco.

Puede ser algo de los papeles,

quizás es el secreto.

Y le costó la vida.

Es que ya no sé dónde buscar esos documentos.

Supongo que estarán con el dinero o vete a saber.

Quedan dos días para que se cumpla el plazo que me dio Velasco.

Creo que la clave está en Gorka.

Tiene que saber dónde escondió Manuel el dinero y los documentos.

Hablé con él y prometo que le insistí y dijo que no sabía

dónde estaba el dinero.

¿Cómo sabes que dijo la verdad? No lo sé, Germán.

Hay que fiarse.

¿Y si tiene miedo a hablar?

Puede que gastara parte del dinero,

y no reconoce que lo tiene.

¿Y no podemos quedar con él y preguntárselo?

Si le contamos lo de Javier igual se ablanda y dice la verdad.

Chicos, sinceramente, yo, no quiero volver a hablar con él.

-Ten cuidado.

Ya te ha hecho mucho daño. No quiero que sufras por su culpa.

-David.

Te lo agradezco mucho, pero no te preocupes.

Cristina se equivocó, pero...

está muy arrepentida. Por eso nos damos otra oportunidad.

-Ya... A Andrea no le va a gustar.

-No, a ver, Andrea no tiene por qué saberlo. De momento, digo.

-¿Quieres que le mienta a Andrea? -No, solo, digo...

solo no quiero que le digas todo lo que sabes.

-Bueno eso es como mentirle. Y primero, yo no miento.

Y segundo, Andrea es mi amigo.

-Porque tú no mientes, ¿no?

Claro.

¿Sabes qué?

Esta mañana justo hablé con tu madre

y me ha parecido que ella no sabía que habías vuelto a la pizzería,

digo,

podría ser que no le hayas dicho nada.

-Tampoco preguntaste.

-Dadas las circunstancias te propongo un trato.

Yo no le digo nada a Andrea

ni tú a mi madre que trabajo en la pizzería.

-David, ¿quieres que mienta a tu madre?

Eso es muy grave, ¿no? -Ya, ya lo sé.

Necesito el trabajo porque necesito el dinero.

-¿Para qué?

-Me voy a mudar a Zaragoza con mi novia.

-¿Cómo?

-Pues alquilando un piso como todo el mundo.

Celia, entiendo que te resulte incómodo hablar con ese tipo.

Ten en cuenta que está en juego la vida de Javier.

Y es posible que la de David.

-Tienes que hablar con él, por favor,

es del único hilo del que tirar.

Qué sí. Qué sí. De acuerdo.

Hola.

Lo siento, creo que me he equivocado de teléfono.

Quería hablar con Gorka.

¿Perdón?

Dios.

Sí, lo siento, lo siento muchísimo.

Lo siento muchísimo. Hasta luego.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¡Que está muerto!

¿Cómo? ¿Que Gorka está muerto?

¡Está muerto! Es lo que dijo su mujer.

Ha tenido un accidente de tráfico y estaba bebido.

Igual que a Hortuño. ¡Otra vez, no, por favor!

No me lo puedo creer que esté pasando esto.

Ayer hablé con él, ¿y hoy está muerto?

Dios mío, Javier, ¡como le pase algo!

Germán, no va a pasarle nada, por favor,

mantengamos la calma.

¿Alguna idea más aparte de mantener la calma?

-A ver ahora,

lo que tarda Carmen en volver del dentista.

Si sé no se lo recuerdo. -Ni te preocupes ni agobies,

si quieres te ayudo, te lanzo

los chuletones en plan "fresbee".

No en serio, abuela,

voy al muelle y traigo las cajas, me las pongo aquí

en plan carretilla. -Es igual.

Tengo que hablar con Carla, y creo que está por allí limpiando.

-Ya. ¿De las camisetas?

-Sí, hijo sí. De las camisetas.

-Que no te he dicho nada, pero te agradezco mucho

que sigas apoyándola con todo esto. -De nada.

Si mira en el fondo me viene bien para no pensar en otras cosas.

-¿Qué cosas? -Nada...

Cosas mías. -¿Por Jesús?

Estás enfadada y por eso has dormido en casa.

-Pues mira, un poco enfadada con Jesús sí que estoy.

No te lo voy a negar.

Pero vamos, lo típico de cualquier matrimonio.

Lo típico de cualquier matrimonio y te vas de casa ¿no?

Si es por tu madre,

que tenía morriña de cuando estábamos juntas.

Y yo también quería pasar más rato con ella.

¿Qué me cuentas? Todo el día juntas aquí

y no paráis de discutir.

¿Me cuentas qué pasó?

-Te lo estoy diciendo. Si no me crees eso es tu problema.

-A ver, que mis padres están rarísimos, de verdad.

¡Cuéntame qué ha pasado de una vez!

-¡Que no pasa nada, hijo! Bueno...

nos han quemado la casa de Comillas, te parece poco.

Tu madre está muy afectada y nerviosa.

-No voy a preguntarte toda la tarde,

si te ha pasado algo. ¿Me cuentas?

-Que me dejes, que ya te lo he dicho.

Me acabo de acordar de que tu hija está en el dentista,

¿necesitas una mano en el puesto?

-Ay, ya te he dicho esta mañana lo que necesitaba

y te ha dado igual.

Así que déjate de cucamonas.

-¿Otra vez? Te he dicho que no le voy a molestar.

-¡Que me olvides Benavides! ¡Corta el rollo!

¡Me voy! Vigílame el puesto.

-Claro que sí.

-¿Sabes que todo lo que me contó tu padre es verdad?

-Vamos a ver, ¿por qué te crees siempre todo lo que te cuenta?

-Porque no me lo ha dicho él.

Me lo ha contado María Dolores, su madre,

tu abuela.

-¿Perdona?

-Sí. Su madre está viva.

La he encontrado y hablado con ella.

-¿No dijimos que no íbamos a remover más ese tema?

¿Y nos daba igual si era verdad o mentira?

-Ya lo sé.

Necesitaba saber si me había contado otro cuento chino.

¿Sabes? Hay algo en esa historia que me hizo dudar.

-¿Cómo la encontraste?

-Ha sido muy fácil.

Tengo una clienta que es trabajadora social en el Ayuntamiento,

le he dado el nombre, los apellidos de la madre de Nacho.

Le dije que era una mujer muy mayor,

Nacho era su única familia y que estaría en una residencia

en la Comunidad de Madrid.

Y efectivamente. La he encontrado.

-¿Y has ido a verla, no?

¿Y qué es igual de horrible que Nacho?

-Pues,

es muy mayor...

es una mujer con un aspecto muy duro.

Pero, me ha impresionado mucho su tristeza.

No sonrió ni una sola vez, ni siquiera cuando me presenté.

No sabía que Nacho estaba casado.

Y tampoco parecía importarle.

-¿Y le has contado algo de Nacho? -No, qué va, no me he atrevido.

Le he dicho que su hijo era una persona un poco difícil.

Sí, que costaba mucho llegar a conocerle, pero...

Pero, ya está. -Que no les has contado nada.

-¿Sabes de quién ha hablado mucho?

De su marido.

Me ha contado que su marido era una persona...

muy... muy déspota,

muy cruel con Nacho.

Que ella intentaba protegerlo, pero no sabía cómo.

Dice que las mujeres de la época,

no lo tenían tan fácil como ahora. Ya ves,

pobre mujer, si ella supiera. -Pues sí.

-Es curioso porque,

ha mencionado también la frase

que le dijo su padre a Nacho, cuando lo llevó al prostíbulo.

"Vas a ver el cielo".

-"Vas a ver el cielo".

-Sí.

-Y ya sabes cómo es tu abuela.

Se ha empeñado que un amigo que tengo guarda civil,

haga una inspección en la tienda de camisetas que os ha estafado.

Pero le he dicho que no le molestaba por esa tontería.

Y se ha enfadado. -Ya.

-Pero ya se le pasará. -Claro que sí.

Por eso se va de casa y mi padres están raros,

¿no? -No, eso es por otra cosa.

-Cosa que me vas a contar ahora,

estoy harto del ser el último mono que se entera de todo.

-Pero, si es una bobada,

es algo personal, a ti no te importa.

Lo que me preocupa es que esté enfadada conmigo.

Pero ya sé cómo quitarle ese enfado.

-¿Sí? -Tienes que ayudarme.

Claro, no me entero de nada, nadie me cuenta nada, pero

el primero, cuando hay un problema.

-Quiero recuperar la moto del abuelo.

¿Tú podrías pujar por mí en la página esa de subasta

donde la colgó el Juanmi?

Es que yo, no me aclaro.

-Depende, Jesús, habría que ver si la subasta sigue abierta

y si no la cogió la policía y la recuperaron.

-No, no la han pillado, lo sé de buena tinta.

Por eso quiero pujar para que no se la lleve otro,

-Ya. -Es muy importante para Valeria

y para tu madre, recuperarla.

Bastantes recuerdos han perdido ya con el incendio.

-Es un detallazo esto que estás pensando.

¿Presupuesto para pujar?

-Sin límite. -Sin límite.

Hombre, esto facilita mucho las cosas.

Ya hablamos otro idioma.

No te preocupes, que me encargo.

Por cierto, vigílame el puesto y así ganas puntos con mi abuela.

Venga, hasta luego, Jesús.

Hasta luego.

-Decía que humillaba a Nacho

porque no había estado a la altura con la prostituta, ¿tú te crees?

Bueno,

el maltrato debía ir a más.

No sé, a ella también la humillaba.

La debía de maltratar, no sé si físicamente,

pero desde luego, psicológicamente, seguro.

Porque solo había que escucharla.

-"Vas a ver el cielo".

-Esa casa debió ser un infierno.

No me extraña que Nacho no quiera saber nada de ella.

-¡Mamá, que eso no le justifica!

-Ya lo sé. No me hables así.

¿De acuerdo?

Estoy intentando saber qué clase de hombre es.

No fue un niño querido

y es un hombre que no sabe querer como el resto del mundo.

¿Estás bien, Noa?

¿Cariño?

-Sí, Violeta, tranquila que...

No, porque en Barcelona ha perdido el teléfono móvil.

Va a hacer visitas a otros mercados.

Sí, tranquila, yo te aviso, ¿vale?

Venga, venga, hasta luego.

(Puerta)

Toma. Gracias.

Germán. Gracias, ahora necesitaría una tila.

Perdona, si quieres te lo cambio. No, no, no, es igual.

¿Qué tal Violeta?

Al final se lo he tenido que coger, es que no para de llamar.

Le dije que está en Barcelona y ha perdido el teléfono móvil.

es que ya no sé qué inventarme. Me imagino.

Además, parece que todo lo que le pasa a Javier es culpa mía.

Me ha dado una caña...

Es normal, Germán, está preocupada la pobre mujer.

Germán, perdona.

(DUDA) ¿Podemos hablar en privado?

Cierra la puerta, papá.

Hay un tema urgente que tenemos que hablar.

No hace falta que disimules ni hables en clave. Lo saben todo.

¿Cómo que lo saben todo? Déjate ya de tonterías, Elías.

Sabemos que estás compinchado con Hortuño y con Velasco

y estás en contra de todo el mercado.

Y sinceramente, hay que ser miserable.

No sé lo que os ha contado este, pero os puedo asegurar

que no tenéis idea de lo que habláis.

¿Vas a dejar ya toda esa mierda?

Nos has vendido desde el primer momento.

¿Te das cuenta del daño que has hecho?

Se lo he contado todo porque he estado ayudándoles, como a ti.

¿Cómo que ayudándoles?

¿Qué te crees,

que dejaría que te cargaras el mercado?

Aunque no te lo parezca tengo escrúpulos.

Germán,

¿qué has hecho?

Nos has puesto en peligro a todos.

Has estado jugando con los dos, si se entera Velasco.

Elías, deja de hacerte la víctima, por favor.

El que nos puso en peligro, eres tú.

Ahora lo entiendo todo y muchas gracias

por no decirme que Velasco es un asesino, gracias.

Eso te lo puedo explicar. No vas a explicar nada,

ya has explicado muchísimo. Vale.

Todos estamos muy enfadados.

Javi está en peligro y no sabemos dónde está,

para acabar con Velasco tenemos que unir fuerzas, ¿vale?

Vale.

Supongo que seguimos sin saber dónde están los documentos.

Ni los documentos, ni Javier, ni Gorka.

¿Quién es Gorka?

Un amigo de mi marido, estaba al tanto del robo.

¿Le habéis preguntado dónde está el dinero y los papeles?

Íbamos a hacerlo, pero...

hemos llegado tarde. Ha muerto esta noche.

Un accidente de coche, borracho, ¿te suena?

¡Qué casualidad, oye! Como Hortuño.

Podría cambiar un poquito su repertorio.

Supongo que ese tal Gorka no sabía dónde estaban los papeles, ¿no?

Pues no, supongo que no.

No sé cómo Velasco sabía que Javier

estaba colaborando con Jorge y conmigo.

También me extrañó, pero no es difícil atar cabos.

Trabajamos en el mercado. Y ellos son superamigos.

Aún así, siempre va dos pasos por delante de nosotros.

¿Cómo sabía que le mentía con que no podía ir a la sierra?

Es más, sabía que David había ido a Zaragoza con su novia.

Lo sabe todo, parece que tiene espías en cada esquina. ¿O no?

No.

Es todo mucho más sencillo que eso.

-No, ahora no, por favor, Nacho. -Solo será un minuto, ¿vale?

Yo...

Quería decirte que, lo que te he contado hoy de mis padres...

Yo, no... No ha sido premeditado, ¿vale?

Me ha salido así,

necesitaba explicarte por qué a veces soy tan...

complicado.

No soporto que pienses que soy un monstruo, no lo soy.

Me doy cuenta que debería haberte hablado

de esto antes,

sacar de dentro este dolor.

Porque la verdad es que ha sido liberador contártelo,

como si me quitara un peso enorme.

-No tengo tiempo para esto... -¿Qué pasa, no me crees?

Te estoy diciendo la verdad, Rosa.

-He ido a ver a tu madre.

Y me lo ha contado todo.

Me ha contado lo mismo que tú.

-¿Cómo está?

-Mal.

Sola.

Pero es lo que se merece, ¿no?

-¿Entiendes ahora, entonces?

Mis padres me hicieron mucho daño.

Por eso necesito que me ayudes.

-¿Qué, que te ayude? ¿Yo? -¿Es que no lo ves?

Mis problemas están relacionados con el abandono, el desprecio

al que me sometieron mis padres.

Seguro que un buen psicólogo...

conseguiría ayudarme a ser mejor persona.

Pero no voy a poder hacerlo si no estás conmigo.

No me dejes ahora, por favor, Rosa.

No me abandones como lo hicieron mis padres.

¿Qué haces con mi móvil?

¿No pensarás que me ha pinchado el teléfono?

Ya no me sorprende nada, Celia.

(Mensaje)

Lo que yo pensaba.

¿Vas a compartir esa información o es información reservada?

Jorge, relájate ya, por favor, que estamos juntos en esto.

Estaba viendo las aplicaciones que tiene Celia en el teléfono.

Hay una que está oculta, que trabaja en segundo plano.

Es una de estas del control parental,

para los críos, para saber qué hacen con el móvil.

No se detecta a simple vista.

¿Desde cuándo eres hacker? Desde nunca.

Es más soy bastante necio con esto.

Pero hace años le instalé una al teléfono de Germán.

Adela me convenció para quitarlo,

porque atentaba contra su privacidad.

Niño, eras un bala perdida, estaba preocupado por ti.

Muchas gracias, hombre.

Celia, siento decirte esto, pero es que...

Velasco tiene acceso a todo lo que haces con el teléfono.

Llamadas, mensajes, webs en las que entras,

escucha todas tus conversaciones.

Dios, no me lo puedo creer.

No lo sé, supongo que en algún descuido o algo,

cogió tu teléfono y le instaló la aplicación.

Últimamente paso mucho tiempo con él.

Pudo ser en cualquier momento... ¡Para, para! ¿Qué haces?

Se me ocurre algo mejor con el teléfono

que estrellarlo al suelo.

A mí es lo que me pide el cuerpo. Ya.

Pero Velasco escucha nuestras conversaciones, ¿verdad?

Bueno,

vamos a hacer que escuche lo que a nosotros nos conviene.

¿Como qué?

Como que sé cómo acabar con Velasco.

-Tres, seis, uno.

Si lo cogen con esa cocaína encima,

no vuelve a pisar la calle.

-¿Hay forma de saber si tu pareja disfruta de lo que le haces?

-¿Qué, qué quieres decir?

-Me refiero al sexo.

Cada vez que pienso en todo lo que hizo mi marido es,

como si hablara de otra persona.

Veinte años viviendo con él y no le conocía. Es de locos.

-Has dicho que no pudiste venir al hospital

porque te habían pasado unas cosas. -Ya.

Verás, es que...

Le pedí el divorcio a Nacho.

-¡Qué pujes te digo! A ver si lo perdemos.

Que no me importa lo que cueste.

-Somos dos y no puede subir hasta que subamos nosotros.

(Mensaje)

¡Mierda! Quiero pedirte un favor.

Perdona, es que...

hace un segundo me has dicho lo que piensas de mí,

que soy un egoísta y un cabrón.

Ahora pides ayuda.

No es para mí. Es para mi hermano.

-Si no podéis acabar con Velasco, ¿qué vas a hacer?

¿Te vas a pasar la vida traficando

para ese asesino?

-Eso no va a pasar, ya lo verás.

-Te las prometes muy felices. -Antes de lo que crees,

todo habrá terminado.

-Mamá, algo iba mal,

yo sabía que algo iba mal,

pero es que no sabía exactamente el qué.

Me estaba pidiendo ayuda, mamá

y yo no supe verlo.

-Siento haberte incomodado.

No volveré a hacerlo. Mañana me voy. ¿Adónde vas a ir Gonzalo?

Fuera de tu vida. A la que nunca debí haber vuelto.

Y de la que pronto me habré ido para siempre.

Es el número de Velasco.

(Móvil)

¿Y por qué me llama?

(Móvil)

No sé, hijo, contesta.

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Mercado central - Capítulo 173

02 jun 2020

Germán se enfrenta a Velasco por el secuestro de Javier. Velasco le advierte que, si quiere volver a ver a su novio, debe ayudar a Celia a recuperar su dinero.
Elías descubre que Velasco ha intervenido el móvil de Celia.
Rosa intenta grabar una confesión de Nacho, pero él lo descubre y le cuenta el origen de sus traumas. Necesita su ayuda para superarlos. Rosa, tras comprobar que le ha dicho la verdad, duda qué hacer.
Adela encara a su hermano por engañar a Germán, y Gonzalo se desploma frente a ella. Adela, culpable, toma conciencia de que su enfermedad es real.
Jesús se niega a pedir a su amigo guardia civil que mande una inspección a la tienda de camisetas. Valeria se mosquea y Jesús, para aplacarla, recurre a Samuel para recuperar la moto del abuelo.
Lorena confiesa a Adela que ha mentido a Jorge: la operación no ha salido bien y es muy difícil que pueda ser madre.
David descubre que Paolo ha vuelto con Cristina y le ofrece un trato: él calla ante Andrea si él le oculta a su madre que sigue trabajando en la pizzería.

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