Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 172 - ver ahora
Transcripción completa

Celia, Sandra ha encontrado un testigo que sabe algo

"muy gordo sobre Velasco." Jorge, para y déjame hablar.

Ha amenazado con hacerle daño a David.

Cambio de planes.

Vamos a hacerle una visita a la detective.

Yo me asocié con Hortuño para...

¿Para qué?

Para comprar el Mercado Central

y hacer un centro comercial y viviendas.

¡A mí no me va a parar ningún criminal!

-¡Que te calles ya!

Y no puedes decir ni una sola palabra de esto a nadie, ¿me oyes?

Eres un mentiroso.

Ya me encargo yo de buscar un abogado

para que revise estos documentos y me diga cómo puedo sacar a mi hijo

de este embrollo, porque estoy segura, segurísima,

de que le has metido en un lío.

Tengo un cáncer en estado terminal.

¿Para qué iba a querer engañarle

si en dos meses, tres a lo sumo, ya no estaré aquí?

-Estás muy rara.

Pues sí, sí, estoy rara, qué le vamos a hacer.

Pero tengo toda la casa patas arriba,

no te puedes quedar, vete con tu abuela.

Era de la clínica.

Que hay retraso en los quirófanos.

Y se atrasa la operación, no sabemos cuánto rato.

O sea, que es perfecto, yo puedo avisar a Adela, ¿vale?

He hablado con Sandra.

No va a darnos las pruebas contra Velasco.

¿Qué? ¿Por?

Creemos que la ha amenazado.

La semana que viene tengo que pagar otro plazo de la ortodoncia.

-La única forma de sacar dinero

es pedir las camisetas a un proveedor de calidad.

-Hemos pedido otros presupuestos y todo es carísimo.

Y, claro, ahora todo son pérdidas.

-¿Sí? Me van a oír en esa fábrica, fíjate lo que te digo.

¡Sé quién va a tener un mal día!

Fíjate. -Mamá, el día bueno no lo tienes tú.

-Igual deberíamos tantearla otra vez, ¿no?

-¿Y si la convencemos tú y yo? -Claro, Noa.

Cuéntaselo todo, lo del psiquiátrico,

lo que le hizo a Rosa, a mí con Lucía.

Si tampoco tenemos nada que perder.

-No vuelvas a hablar ni con mi mujer ni mi hija nunca, ¿estamos?

Ni acercarte a ellas.

Si denuncias y se entera la policía,

si alguien se entera de esta conversación,

tu padre ya puede despedirse de seguir ejerciendo la medicina.

-Una aplicación te permite encontrar el móvil

y te dicen dónde se paró.

¿Tienes las claves de Javier? Sí.

(Pitido)

Ahí está. ¿Y?

¿Esto es...?

Un polígono en Villaverde.

-He tenido una jugosa conversación con Sandra y me ha dicho

que buscáis pruebas de financiación ilegal de partidos.

¿Dónde están los papeles?

-Te juro que no sé nada, te lo prometo.

(LLORA)

¿Cómo es que tú,

20 años casada conmigo, no te dabas cuenta de nada?

-¿Qué? -O bien es mentira.

¿O no será que preferías mirar para otro lado?

Es lo que te preguntará mucha gente. Piénsalo bien.

Si eso hubiera pasado, pasó en tu casa, mientras tú estabas.

-Eres repugnante.

-Si yo fuera como me pinta Noa,

yo no sería el único culpable, créeme.

Hola, Lorena.

Te llamaba para saber cómo iba todo.

Pero intentaré localizarte después.

Y, si no lo consigo, te mando muchísimo ánimo, guapa.

Verás como todo va a salir muy bien.

Un beso muy fuerte.

¿Rosa?

¿Qué te pasa?

He visto a Nacho.

Ha venido a buscarme al Mercado.

¿Y se puede saber a qué ha venido? ¿Para hacerte más daño o qué?

Hemos estado hablando y creo que tiene razón, Adela.

¿Cuánta responsabilidad tengo yo

de todo esto que ha pasado?

Porque yo tenía... yo tenía que haber creído a Noa.

No, no puedes decir eso, Rosa.

El único responsable de lo que ha pasado es él.

No deberías dejar que ese malnacido se te acerque.

Ayer se fue con lo puesto y necesita recuperar sus cosas.

Pues que vaya cuando tú no estés.

¿Cómo tiene el cuajo de venir a pedirte explicaciones?

Es lo que faltaba.

No puedo dejar de pensar en lo que ha dicho.

Rosa, no se lo consientas.

Lo que menos necesitas es que te machaque con sus comentarios.

Tú tienes que estar fuerte.

Y lo primero que tendrías que hacer es cambiar la cerradura de casa.

Pero es que me pregunto

hasta qué punto yo misma he permitido que pase todo esto.

Porque Noa me advirtió muchas veces de que su padre era un manipulador.

Lorena también.

Pero nunca las he creído.

Ni siquiera la creí

cuando me dijo que Nacho...

se había propasado con ella un poco en la boda de Ricardo.

Ya, pero eso fue un comportamiento lamentable, sí,

pero no tiene nada que ver con lo de las fotos de las niñas

ni con lo de la amiga de Noa.

Es que,

además de asqueroso, es un delito.

Pero yo tenía que haberlo visto venir.

Tenía que haber sospechado de él en algún momento, ¿no crees?

Pero ¿cómo?

Esos monstruos son capaces de disfrazarse de víctimas.

Seguro que Nacho no te ha dado ningún motivo para que sospeches.

Es que no es eso, Adela.

¿Entonces?

Es que... he estado ciega tantos años, tantos,

que ni le he concedido a mi hija el beneficio de la duda.

No solo no la he escuchado, es que, si hubiera confiado en ella,

a lo mejor podía haber evitado alguna de esas atrocidades que hizo.

No, no, no dejes que te manipule, Rosa.

Escúchame.

Tú también vas a necesitar ayuda.

Porque tú también eres una víctima de él, ¿me oyes?

Los que le conocemos y hemos confiado en él

en algún modo lo somos.

La única que ha compartido su vida y su cama

durante 20 años he sido yo.

20 años con un monstruo, Adela.

Le he fallado a mucha gente. No, no te fustigues.

Le he fallado a Noa, le he fallado a Natalia.

Le he fallado a todas esas niñas.

A todas. (CHISTA DULCEMENTE)

¿Cómo le puede hacer alguien algo así a una niña?

Porque están enfermos o tienen un trastorno.

O son mala gente.

Solo de pensar que Nacho le ha podido hacer algo así a Noa,

es que me...

Espera un momento, espera.

¿Ella te ha hablado de algo así?

No, no, pero se lo ha hecho a Natalia, ¿no?

¿Y dónde están los límites de esta gente?

¿Dónde están?

Escúchame.

Yo entiendo perfectamente tu miedo.

Pero vas a tener que armarte de valor

y vas a tener que preguntárselo a Noa.

Tú no puedes seguir viviendo con esa duda ni un minuto más.

Es que no sé cómo hacerlo, Adela.

¿Cómo se le pregunta algo así a una hija?

¿Eh?

(SOLLOZA) (CHISTA DULCEMENTE)

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

¿Qué ha pasado?

¿Sabéis algo de Javier o no?

De Javier, no, de su móvil, sí.

Al menos, sabemos por dónde pasó. ¿Dónde estaba el móvil?

En Villaverde, lo tenía un indigente.

¿Un indigente?

Sí, hemos dado una vuelta, no hemos visto a nadie.

Y nos hemos topado con este tipo y le hemos preguntado por Javier.

Le hemos enseñado una foto, no sabía quién era.

Ha tardado dos minutos en ofrecernos su móvil a 50 pavos.

¿Se puede saber qué hacía con ese teléfono móvil?

Lo encontró en una papelera cerca del Hotel Imperial,

donde Javier quedó con Bosco.

El que se llevó a Javier le quitó el móvil y lo tiró allí.

Este tío lo encontró y se lo llevó.

Ha dado señales y se ha quedado sin batería.

El GPS nos ha llevado hasta allí.

Así que no tenemos ni idea de cómo seguir

y estamos en un callejón sin salida.

(Móvil)

(Móvil)

¿Quién?

Violeta, otra vez.

Lleva llamándome toda la mañana.

¿Qué le digo? Que han secuestrado a su hijo.

Y que a lo mejor... Eh, Germán, eh.

Javier está vivo, ¿me oyes? Está vivo.

Y haces bien no cogiéndole el teléfono a Violeta.

¿Tú crees?

Si sospecha que su hijo corre el más mínimo peligro,

llamará a la policía: es lo último que necesita Javier.

¿Estamos?

Velasco ha amenazado con hacerle daño a David

si yo no colaboro.

Al final, ¿qué vas a hacer con tu hijo?

Irá unos días a casa de Asunción.

No sé si eso va a frenar a este desgraciado.

Lo que tengo que hacer es recuperar ese dinero.

Si Velasco tiene su dinero,

dejará libre a Javier y dejará de amenazar a mi hijo.

¿Y cómo piensas conseguir 400 000 euros en dos días?

Verás...

Velasco me contó que...

Velasco me contó que Manuel era homosexual.

Y tuvo una historia secreta con Gorka.

No sé si esto es cierto o no.

Pero está claro que Gorka sabe cosas que no nos está contando.

Y si alguien tiene una pista de dónde está el dinero es él.

Es él.

¿Qué tal, Nacho? ¿Te vas de viaje?

¿Eh?

Ah, no.

Por lo que veo, tu hermana no te ha contado nada.

¿Qué me tiene que contar?

Me ha echado de casa.

¿Qué dices? Se quiere separar de mí.

(BALBUCEA)

¿Qué ha pasado?

No me perdona que intentase ingresar a... a Noa.

No asume que tiene una hija enferma.

Ostras.

Yo, porque la vi en pleno brote, si no, me cuesta aceptarlo.

Lo que está claro es que una enfermedad mental

termina destruyendo la relación más duradera y segura que haya.

A la vista está.

Tampoco somos el matrimonio ideal.

Ya. Hemos tenido

nuestras crisis antes, pero... pero ahora...

Todo se ha venido abajo, se ha derrumbado.

Te entiendo, de verdad.

Cuando Adela me dejó, yo...

Yo estaba que no estaba, desorientado, sin rumbo.

Entiendo que piense que me precipité al decidir ingresar a Noa.

Pero el psiquiatra lo veía tan claro.

Yo quería lo mejor para mi hija. Como cualquiera.

Lo que querría cualquier padre. Cree que no me dolió esa decisión.

Soy su padre, ¿cómo no me va a doler

verla sufrir? Tú, por eso, tranquilo.

Mi padre ha buscado otro psiquiatra

para darles una segunda opinión. ¿Sí?

Sí, así que tranquilo.

Bueno, eso... eso está bien.

Yo solo quería ayudarla.

Entiendo que piense que me precipité.

Pero tirar por la borda tantos años de relación...

Que eso no va a pasar, que conozco yo a mi hermana.

Se ha dejado llevar por el calentón.

Se le pasará. No.

Está muy alterada, fuera de sí.

Yo...

Quizá si tú... Si tú pudieses hablar con ella.

Hacer que entrase en razón, no sé.

No te quiero poner en un compromiso.

Eh, oye.

Cuenta con ello, entiendo por lo que pasas.

Gracias, no sabes cómo te lo agradezco.

No hay nada que agradecer.

Cuando Adela me dejó, lo pasé fatal.

Nadie vino a ayudarme y...

No se lo deseo a nadie.

Te juro que esto no es vida.

Yo es que...

Mira, yo, sin tu hermana, me muero.

Bueno, bueno, eh, oye, tú, ya.

Levanta la cara.

Rosa te tiene que ver entero. Nacho.

¿Dónde te quedas a dormir?

He reservado una habitación en una pensión de mala muerte ahí.

(IRÓNICO) Eso te va a ayudar.

No puedo permitirme pagar algo más caro.

Y no quiero ni pensar en alquilar un piso, eso sería...

asumir que todo está perdido con Rosa.

Oh, venga, ya.

Oye, tú. En eso también te voy a ayudar.

Jorge, ¿sabemos algo de Lorena?

La he llamado y me ha saltado el contestador.

Han vuelto a retrasar la operación. Por Dios.

Con lo mal que se pasa antes de entrar.

¿Y cómo la has notado?

Ya la conoces, se está haciendo la fuerte.

Le he insistido en que quiero ir para allá

y me dice que no,

se niega a dejarme en una sala de espera sin hacer nada

cuando hay tanto que hacer aquí.

(Móvil)

Qué cabezota que es.

No, es... es "publi".

Oye, ¿sabemos algo de Javier? ¿Alguna noticia?

No, no sabemos nada todavía.

La espera me está matando.

Germán está... está muerto de pena y de impotencia.

Y lo peor es que no podemos hacer nada.

No.

¿Y eso?

Bueno, esto son unos documentos que quería que vieras,

pero ya tienes mucho lío y no quiero ocasionarte problemas.

No me importa.

¿Seguro? Claro, claro.

Pues verás.

Una donación en vida que mi hermano le ha hecho firmar a Germán.

Sí, me los enseñó.

Le comenté que mejor que lo viera un abogado.

Se los llevé yo, y es lo que más miedo me va.

Gonzalo le ha pasado la titularidad de sus empresas y propiedades

y me temo que le esté haciendo una jugarreta.

¿No te fías de tu hermano?

No mucho, la verdad.

Hola. Hola.

Lo siento, no tengo mucho tiempo, ¿qué tienes de Manuel para mí?

Nada.

Lo siento, no tengo nada para ti.

Espera.

Sabía que no ibas a venir.

Por eso me he inventado la excusa.

Lo sé todo, Gorka.

Sé que estuvisteis juntos Manuel y tú.

No sé qué hago aquí. No te vayas.

Por favor.

No quiero juzgarte y no quiero culparte de nada.

Manuel está muerto y no hay remedio.

Pero te juro que como no respondas a todas mis preguntas

me voy a volver loca.

Pero ¿de dónde has sacado que hubo algo entre nosotros?

De alguien que le conocía muy bien.

Antonio Velasco.

Yo también he atado unos cabos, pero, sobre todo, por cómo me miras,

no me queda duda de que es verdad.

Mi hermano es capaz de todo, de lo malo y de lo peor.

He estado mirando en internet sobre estas empresas y he visto que,

bueno, no había nada más de lo que me ha contado Elías:

el centro de buceo existe, es legal,

y los apartamentos están funcionando.

Si no tienes acceso a los libros de cuentas,

no sabrás cómo están.

La sede está en Tenerife.

Y por eso también me acordé de ti, el otro día me comentaste

que unos amigos tuyos, chefs,...

Sí. ...habían abierto allí.

Julián, en Adeje, y Mónica, en El Médano.

Pues el centro de buceo y uno de los apartamentos

están en El Médano.

Puedo llamar a Mónica y preguntarle, por allí se conocen todos.

¿No te es molestia? No.

No es el momento, pero no quiero perder el tiempo.

No me cuesta nada, de verdad.

Apúntame las empresas.

Sí. Y lo comento con ella.

Espérate, que está aquí... A ver.

Claro que te quería, Celia, eso no lo dudes nunca.

Mira, yo... yo sé que cuesta asumirlo,

pero hay personas que son capaces

de querer de verdad a dos personas a la vez,

y Manuel era una.

¿Cómo os conocisteis?

En el cumpleaños de un cliente común, Arturo Casasierra.

Sí, me suena, sé quién es.

¿Y quién se acercó primero? ¿Fue él o...?

Mira, no... no hubo premeditación, si es lo que me preguntas.

Yo nunca había estado con un hombre.

Y me consta que Manuel tampoco, pero...

Pero aquella tarde fue vernos y... y hubo una conexión especial.

¿Os acostasteis esa misma noche? Por favor, no.

Fue... fue muy difícil aclarar nuestros sentimientos.

Los dos estábamos casados, yo sigo estándolo.

Fue una época muy... muy tormentosa.

¿Y cuánto tiempo estuvisteis juntos? ¿Un mes? ¿Un año? ¿Dos?

Casi seis años.

¿Perdona?

¿Seis años?

He estado viviendo media vida con un completo desconocido.

¿Y los viajes a Bilbao?

¿Eran las excusas?

Eran vuestras escapadas, ¿no?

Sinceramente, no creo que entrar en detalles te ayude para nada.

Ya te he dicho que...

que no fue una relación sencilla.

Yo no estaba en mi mejor momento con Pilar y...

Y Manuel estaba preocupado por... por muchas cosas.

Sí, por si acaso le descubría y lo vuestro se acababa.

No, Celia. Estaba preocupado por David y por ti.

Él se sentía como una mierda porque...

no sabía llevar la condición de vuestro hijo tan bien como tú.

Ah, ¿tan bien como yo?

Lo dices como si yo hubiera podido elegir.

Simplemente seguí adelante, hice y hago lo que puedo.

Pues... pues él envidiaba tu coraje,

tu... tu valentía para afrontar las adversidades.

Y yo envidiaba su paciencia.

Se supone que ese es el secreto de las parejas, ¿no?

Que se complementan.

Yo me complementaba con Manuel, o eso era lo que pensaba.

Él no lo vivía así.

Me hizo saber muchas veces que...

había fracasado con David y eso le tenía atormentado.

Eso no es verdad.

David le adoraba.

Pero él se sentía mal por todas estas cosas y, no sé,

imagino que en mí

encontró... consuelo, no sé,

otra forma de... de comunicarnos.

Creo que eso fue lo que hizo que quisiera dejarlo todo.

¿Cómo que dejarlo todo?

¿A qué te refieres con eso?

Verás.

Manuel robó a Velasco para... para poder empezar de cero

lejos de... lejos de todo.

¿Manuel nos iba a abandonar?

No, no, exactamente.

Parte de ese dinero iba a ser para David y para ti.

Pero ¿os ibais a marchar?

¿Os ibais a ir él y tú?

Manuel no estaba bien, esto... esto lo sabes igual que yo.

Estaba deprimido y...

No le gustaba ni su trabajo ni... ¡No!

No le gustaban su mujer ni su hijo. No, no digas eso, por favor.

Se había preocupado de que no os faltase de nada.

¿Qué salió mal? ¿Por qué no os fuisteis?

Supongo que no...

que no fui tan valiente como él o tan insensato, yo qué sé.

Ya no sé qué pensar.

Unas horas antes de coger el avión, le llamé y le dije que no iba,

me quedaba con Pilar.

Él ya había robado a Velasco y poco después se...

se suicidó.

O sea, que Manuel se suicidó porque tú no quisiste ir con él.

¿Es eso lo que me intentas decir? No.

Lo siento.

Me he sentido culpable, pero se acabó.

El único responsable de su muerte fue él.

Pero supongo que...

que después de robar a Velasco le entró miedo.

¿Miedo de qué? Bueno.

Se sentía en un callejón sin salida.

Temía que Velasco fuera a por él o, lo que es peor,

que fuera a por vosotros, su familia.

Así que imagino que pensó

que sería mejor quitarse de en medio.

Y quiero pensar que... que lo hizo para protegeros.

Pues incluso eso le salió mal.

¿Asunción sabe esto?

No lo sabe nadie.

Bueno, eso pensaba. No sé cómo lo sabe Velasco.

Porque Velasco lo sabe todo.

Bueno, todo menos dónde está el dinero.

Gorka, me ha dado tres días, tres, para devolverlo.

Si tienes alguna idea de dónde está, te lo agradecería mucho.

No lo sé, te lo prometo.

De todas formas, ten cuidado,

no para hasta conseguir lo que quiere.

Tú y yo ya hemos sufrido demasiado, ¿no te parece?

Asunción.

Sí, oye, mira, tenemos que hablar en persona.

Sí.

¿Te parece bien en la pizzería del Mercado?

¿A las seis?

De acuerdo, te espero aquí.

¿Esto es realidad o todavía estoy soñando?

-¿Tú qué crees?

-¿Esta noche repetimos menú?

-No sé, ayer, a última hora, parecías un poquito cansado.

-Sí, ¿eh? -Ajá.

-Felizmente cansado.

-A lo mejor echabas de menos tu cama. -No.

Dormir está sobrevalorado.

Yo te echaba de menos a ti.

-Pues aquí me tienes. Bueno, y esta noche si quieres.

De esto, ni una palabra a Andrea, que quede claro.

-No, tranquila. -Que nos conocemos, Paolo.

Tú hablas mucho con tu hijo y luego él te huele a la legua.

Así que disimula un poco telefónicamente.

-¿Tú me estás llamando bocazas? -Sí, ¿no me crees?

-Te lo demostraré para qué sirve esta boca.

-Hola.

-Hola. -¡Hola, David!

-Tienes harina en la cara. ¿Trabajas aquí?

-No, no, he venido a preguntarle si había hablado con Andrea.

¿Has hablado con Andrea? -Sí, no te lo dije, justo...

-Yo hablé con él anoche.

(AMBOS) Ah.

-¿Tú...? Pero ¿mantenéis el contacto? No lo sabía.

-Dejamos de hablar un tiempo, ahora nos mensajeamos a diario.

Estuviste en Liverpool.

(CRISTINA DUDA) Sí.

Bueno, lo pasamos muy bien, por lo menos, yo.

-También me lo dijo.

-Tiene que ser difícil mantener una... una amistad a distancia, ¿no?

Pero eso habla muy bien de los dos.

-Por cierto, siento haberme ido a Zaragoza sin avisar.

Fue un viaje inesperado.

-Ah, ya.

-¿Puedo volver como repartidor?

-Claro.

Sí, sí, sí, sí. -¿Y has hablado con mi madre?

-No.

-Genial.

¿Hay algún reparto?

-Ah, pero... Mira, justo, que casi se me olvidaba.

¿Podrías llevar esto a la escuela de baile de al lado?

¿Recuerdas la dirección?

-Calle San Matías, número 11, escalera B.

-David, ¡cómo te he echado de menos!

Casi nos pilla.

-Hay que tener cuidado de que Andrea no se entere.

Este chiquillo es listo. -Ya.

-Y casi tan bocazas como tú.

-Le cuesta mentir.

¿Adónde vas? Que David ya se ha ido.

-Tengo cosas que hacer, a la tetería. -Quédate un ratito más.

Que así seguimos jugando con la harina.

-Guarda las ganas para luego, las vas a necesitar.

Adiós.

Natalia, soy Noa.

¿Qué?

A ver, Natalia, sé que es difícil,

pero mi padre ha llegado a unos límites...

No, a ver, escúchame, tienes que denunciarle.

Es la manera de que vaya a la cárcel.

Vale, sí, ya está, no... no puedo obligarte.

Sí, yo también lo siento. Adiós.

-Espera. -¿Qué haces aquí?

-¿De qué tienes miedo, de no poder dormir por las noches

pensando en el daño que has causado a la familia?

-¿Que yo le he causado daño a la familia?

Estás zumbado, aléjate de nosotras.

-Es muy duro oír eso de tu hija.

Te he acunado en mis brazos,

he trabajado para que no te falte nada.

No me puedes tratar así.

-Si piensas que no me ha faltado nada es que no me has conocido.

-Eres muy cruel, ¿sabes?

Pero mi amor por ti es tan grande que no te lo tendré en cuenta.

Es la enfermedad la que habla por ti.

-Claro. Porque Natalia también tiene esquizofrenia, ¿no?

A ver qué opina el juez cuando testifique contra ti.

-¿Crees que va a testificar?

-Sí, lo va a hacer.

-Pues que Natalia haga lo que crea conveniente.

Nadie se va a tragar las patrañas que estáis escupiendo sobre mí.

Y menos un juez.

-¿Qué está pasando aquí?

Nacho, déjala en paz, ¿me oyes? Déjala en paz.

¿Estás bien, Noa? -Estoy hablando

con mi hija, ya te puedes ir por donde has venido.

-No tenemos nada más de qué hablar.

Jona es mi amigo y quiero que se quede.

-Así que tu amigo.

(NOA SUSPIRA)

-¿Estás bien?

-No, Jona, no estoy bien.

Lo que tienes que hacer

es venirte unos días a dormir a casa hasta que se calmen las cosas.

-¿A tu casa? Ni hablar. -Sí.

Estarás más segura que con Jesús.

-Ni lo sueñes.

Mi sitio está al lado de Jesús, te pongas como te pongas.

-¿Qué pasa conmigo? (VALERIA DUDA) Nada.

Mi hija quiere que este domingo la acompañe a Valladolid

a visitar a unos primos.

-¿Y por qué no?

Así te aireas un poco.

Y te alejas del Mercado, aunque sea por un día.

-¿Qué primos? Que no es eso.

Le he dicho que se venga unos días a casa,

pero piensa que te enfadarás. -No.

Me parece bien.

-¿En serio? -Teniendo en cuenta

lo peligroso que es ese tipo

y que en el Mercado no estamos seguros...

Anda.

Haz caso a tu hija y vete a su casa unos días.

-Es lo mejor para todos.

Y, en casa, tienes a tu yerno, para que te defienda.

-¿Quién? ¿Nicolás? -Sí.

-Pero si es incapaz de abrir una lata a la primera.

-Oye. -Yo no me voy a ningún sitio.

Primero, porque no estoy en peligro.

Y, segundo, porque mi sitio está al lado de mi marido.

-No seas cabezota, que será algo temporal.

Estaremos todos más tranquilos, empezando por tu hija.

-Mira que eres puñetera.

-Será lo que sea, pero tú esta noche duermes en casa.

-Bueno, está bien.

Cuando cierre el puesto, iré por casa a coger algo de ropa.

-Eso quería oír.

-Ah, ¿sí?

¿Quieres oír otra cosa que igual no te hace gracia?

Si el tal Velasco se decide a ir a por mí,

le va a importar muy poco en qué cama duermo.

Me va a encontrar igual.

Bajo a por otras hamburguesas.

Cuando vuelva, no quiero ver esas ahí.

-¿Sabes lo peor?

Que tiene razón.

Es que tengo miedo, Jona.

No solo por lo que me ha hecho.

Tengo miedo de que siga afuera haciendo daño a niñas.

Natalia no nos va a ayudar, se niega a testificar.

-No hay manera de convencerla, ¿no?

-Antes he hablado con ella y ni de coña.

Pero le he dicho a mi padre que ella testificaría contra él

y le ha dado igual.

Es como si supiera que le engañaba.

-Ya.

Crees que tu padre ha..., bueno,

que Nacho ha hecho una de las suyas para que ella no declare, ¿no?

-Es lo que hizo con Lucía, ¿no?

-Sí.

¿Qué podemos hacer?

(SUSPIRA) No lo sé, Jona, no lo sé.

Le voy a decir a mi madre que vuelvo a tu casa.

No puedo dormir en casa de mi tío, mi padre salía de ahí.

-Vale, sin problema. -¿Sí?

-Sí. -Vale, pues...

¿Voy a recoger mis cosas y cuando acabes me recoges?

-Hecho, lo que haga falta.

Alegra esa cara.

Manuel y Gorka eran pareja.

¿Qué?

Estuvieron juntos seis años.

Como tú no le quisiste dar el dinero,

le estafó 400 000 euros a Velasco para irse con Gorka.

No.

No, no, no puede ser.

Pero Gorka se echó para atrás y no quiso ir con él.

Así que Manuel se deprimió.

Se deprimió tanto que terminó por suicidarse.

No... no tenía ni idea de que mi hijo...

Venga, Asunción, por favor.

No me digas que no lo sabías porque eso es imposible.

Celia, te juro que nunca le noté ningún interés por ningún hombre.

¡Nunca! Por favor.

Es verdad

que el día que conocí a Gorka noté que su relación era estrecha.

Era evidente que estaban muy compenetrados.

Pero ¿Manuel, gay?

No podía ser, no me cuadraba con él.

¿No sospechabas nada?

No, como tú.

Estos últimos años estaba tan cambiante en tantos aspectos.

De repente, eufórico. De repente, hundido.

Me desconcertaba.

Desde luego, estaba claro que Manuel no era feliz.

Estaba dispuesto a abandonar a su familia,

a abandonar a David.

No digas eso, por favor. Es que es la verdad, Asunción.

Le quitó 400 000 euros a Velasco para huir con Gorka.

Y Velasco me está reclamando ese dinero.

Lo sé, Gorka me advirtió.

Madre mía, es que no...

No me cabe en la cabeza que... que Gorka y Manuel...

Se querían.

Estaban enamorados y esa es la verdad,

por mucho que nosotras queramos negarlo.

Es que... es que me siento tan culpable.

Mi hijo no tuvo la confianza

para decirme la verdad.

¿Tú sabes lo doloroso que es eso para una madre?

A mí también me duele.

Pero ahora no tenemos tiempo para pararnos en lamentaciones.

Velasco quiere su dinero y me está presionando.

Si sabes dónde está, te agradecería que me lo dijeras.

No tengo la menor idea.

Pero, si puedo ayudar con algo, dímelo.

Me gustaría que te quedaras con David, aunque sean unos días.

Ya le he avisado de que pasará unas noches contigo.

Claro, el tiempo que haga falta. Gracias.

Lo que tenemos que hacer

es alejarle de Velasco y mantenerle a salvo.

¿De verdad es tan peligroso ese hombre?

Mucho.

Me tiene acorralada, Asunción.

Quiere su dinero.

Adela, ¿tienes un minuto? Sí, claro.

He hablado con Mónica, mi amiga de Tenerife.

Vaya, qué rapidez.

¿Y qué te ha dicho? ¿Conoce las empresas de mi hermano?

Sí, tu hermano es un personaje muy conocido en El Médano.

Ya. ¿Muy conocido para bien o muy conocido para mal?

¿Has hablado con la gestora sobre la validez de esos documentos?

Sí, y son malas noticias.

Mi hijo aceptó la transmisión del patrimonio.

El único que puede revocar ese contrato es Gonzalo.

Esas empresas ahora son de tu hijo, para bien o para mal.

Ajá, eso parece.

A ver, Jorge, ¿qué te ha dicho tu amiga?

¿Hay algún fraude en sus empresas?

No, más bien todo lo contrario. ¿Sí?

De hecho, tiene un centro de buceo que es un referente en la zona.

Bueno, lo fue.

¿Qué quieres decir? ¿Por qué hablas en pasado?

Ocurrió un incidente que... que afectó al negocio.

Y mi amiga cree que le seguirá afectando en el futuro.

Me estás asustando.

Un buceador tuvo un accidente durante una inmersión.

(Timbre)

Hola, hermana. Hola. ¿Está Noa?

No. Acaba de coger sus cosas y se ha ido a casa de Jonathan.

Ya, si me ha dejado un mensaje en el móvil,

pero pensaba que iba a poder verla.

No, siento que hayas dado el paseo en balde.

Bueno, esta noche la llamo para ver cómo está.

Hasta luego. Para, para.

Pasa, quiero hablar contigo.

Oh.

¿Tú cómo estás, Rosa?

¿Cuándo pensabas contarme lo de Nacho?

Vale.

¿Quién te lo ha contado?

Él, me lo he encontrado esta tarde. Ya.

Rosa.

¿Qué es eso de que te quieres separar?

Que lleváis juntos toda la vida.

Tú mejor que nadie sabes que los matrimonios se rompen, ¿no?

Sí, sí, lo sé perfectamente.

Pues ya está.

Pero no me puedo imaginar

qué te ha hecho Nacho que sea irreconciliable.

Aparte, no sabes cómo está.

Por las calles, tirado, perdido, sin rumbo.

Me lo puedo imaginar, es un genio haciéndose la víctima.

¿No puedes hablar con él y darle una tregua?

No has visto cómo está.

No sabe dónde ir, le he dejado las llaves de mi despacho.

Que se quede allí. Pero ¿qué dices?

¡No me lo puedo creer, Elías, que eres mi hermano!

Bueno. Deberías estar conmigo.

Y él es mi cuñado, tendré que ayudarlo en casos así.

Que no sabes quién es.

Yo entiendo perfectamente que estés cabreada con él.

Pero tú tienes que entender

que él estaba muy preocupado por vuestra hija.

Por eso la ingresó, quería que se estabilizara.

¿Te lo vuelvo a repetir, Elías? No tienes ni idea de quién es Nacho.

Y finalmente murió, en el hospital, al día siguiente.

Pero ¿mi hermano tuvo algo que ver? No, no.

Él personalmente no.

Pero la mujer del buceador es abogada

y ha interpuesto una demanda contra el centro.

¿Y eso adónde nos lleva?

Porque para esas desgracias están los seguros, ¿no?

Parece que el accidente se produjo por una negligencia del centro.

Las aseguradoras se agarran a lo que sea para no pagar.

¿Y sabes de cuánto estamos hablando?

No.

Pero, hace como unos seis años, un amigo mío cocinero

tuvo que pagar 500 000 euros a un empleado que tuvo un problema

con una máquina de cortar.

¿500 000?

Y ten en cuenta que, en ese caso, el empleado no murió,

solo le tuvieron que amputar dos dedos.

Igual en el caso de tu hermano hablamos de...

homicidio involuntario.

¿Me estás diciendo que a Germán le pueden responsabilizar de esto?

Eso no lo sé.

Pero, si la cosa se pone fea, y es una opción,

es posible que estemos hablando de penas de cárcel para Germán.

Será canalla y ruin este tío, de verdad.

Se la juega a mis padres y le hunde la vida a mi hijo.

Lo siento. Será desgraciado el muy...

Me queda un rato

para ir al hospital, ¿voy contigo a hablar con Germán?

No, yo no puedo explicarle esto ahora.

Mientras no tengamos noticias de Javier,

él está destrozado.

Qué te voy a contar a ti.

Ya.

¿Qué ha pasado, hermana? ¿Qué es lo que ha hecho Nacho?

Ha tenido un pequeño desliz, ¿a que sí?

Me lo puedes contar, no se lo voy a contar a nadie.

(Puerta)

Oye, ¿tienes tú las llaves de la furgoneta azul?

En la mesita están.

Te he dicho que las dejes en el puesto.

Que sí. Que tengo que venir yo a buscarlas.

¿Qué pasa, hija? La niña está bien, ¿verdad?

-Sí, Noa está bien.

Papá, tengo que contarte una cosa sobre Nacho.

-¿Qué le pasa ahora a tu marido?

Que Rosa se quiere separar de él. (ROSA SUSPIRA)

-¿Estás segura?

-Segurísima, papá.

Y no me digas que me eche para atrás, no lo haré.

Mi matrimonio ha sido

una estafa, un fracaso.

Así es como me siento, papá.

Una fracasada.

-De eso nada.

El fracaso sería que te dieses cuenta de que tu marido no te hace feliz

y que siguieses con el matrimonio. Eso es.

Tú, arreglando las cosas.

Mira, hija, cuando el otro día Nacho no me dejó pasar a verte,

me di cuenta de que algo malo ocurría.

No quiero detalles.

No me cuentes lo que no me quieras contar.

Pero, si has decidido que Nacho no tiene que estar en tu vida,

por algo será.

Que llevan juntos toda la vida.

Estoy hablando con tu hermana,

así que haz el favor de estarte calladito.

Enhorabuena, hija.

Por fin has sacado el carácter de los De la Cruz.

Bueno.

Si estás segura de separarte, cuenta conmigo, a muerte.

-Gracias, papá.

Cariño.

Estoy cerrando el puesto y salgo para allá.

Tardo un segundo, ha habido lío por aquí y es...

¿Cómo que te han operado ya?

¿Por qué no me has avisado antes de que te metieran?

Vale. ¿Cómo estás? ¿Ha salido todo bien?

¿En serio? (RÍE)

Vale. (RÍE)

Genial. Pues nada, cierro el puesto y voy para allá.

Y yo a ti también. Un besito, chao.

¿Qué?

¿Ya la han operado?

Sí, se ha quedado un quirófano libre y la han metido a ella.

¿Y cómo no te avisaron? Lorena dijo que no era necesario.

Qué carácter. ¿Cómo ha salido? Es lo importante.

Bien, todo bien. O sea...

¿Que ya puede ser madre? Eso parece.

¡Bueno, por fin una buena noticia en el Mercado, madre mía!

Celia, a Lorena ya la han operado, ha salido todo fenomenal.

¿En serio? Sí.

Me alegro mucho. Gracias.

Dentro de nada tenemos al chef dando vueltas con un carrito.

¿Y qué tal está ella?

¿Le dan el alta o...?

Imagino que hoy se quedará y mañana le darán el alta.

Bien. Unos días de descanso.

Y luego a engendrar chiquillos. Poco a poco.

Esto acaba de empezar. Quita, quita.

En menos de un año, estás cambiando pañales.

Si es niña, la parejita.

Se le va a caer la baba. Bueno.

Voy para adentro, tengo gente.

Dale un beso de mi parte. Se lo doy de tu parte.

Enhorabuena, Jorge.

Me alegro mucho.

Dentro de poco haréis realidad el sueño de ser padres.

Parece que por fin algo empieza a salir bien.

Sí, lo habéis pasado muy mal. Y Lorena, más.

Pero de todas las experiencias hay que sacar algo bueno.

Seguro que esto os une.

Y, si nos quedamos embarazados, ya ni te cuento.

Ya verás como sí.

Oye, Celia.

Gracias.

Gracias por tu apoyo y por tus ánimos.

No.

Al final, ¿hablaste con Gorka?

Sí, he hablado con Gorka y con Asunción.

¿Y te han dado alguna pista de dónde está ese dinero?

Es que tampoco es el momento de hablar de esto.

Vete al hospital, Lorena te está esperando.

No, no. ¿Qué ha pasado?

Por favor, no me dejes así.

Vale, pero creo que tenemos que avisar a Germán.

Vale, pues vamos.

Toma, cariño, una copia de las llaves nuevas.

Para que vuelvas a casa cuando te sientas preparada.

-Gracias.

Mamá, no puedo... no puedo dejar de pensar en esta locura de Nacho.

No me lo puedo quitar de la cabeza.

-Yo tampoco lo consigo. Pero ¿qué hacen aquí todas sus cosas?

-Las estoy revisando, no sé, es que...

Tiene que haber algo, mamá.

Algún cabo suelto con el que hacerle pagar lo que ha hecho.

(ROSA SUSPIRA) Oh, Dios mío.

-Mami.

-Perdóname.

Perdóname por todo el daño que te he hecho, hija.

Por no haber hecho nada.

Una madre tiene la obligación de proteger a su hija.

Y no permitir que un monstruo juegue con su vida o...

Dios sabe si con algo más.

-¿Con algo más?

-Oye, mira, ahora sí que puedes confiar en mí.

Ahora sí te juro que nunca más voy a permitir que pase nada.

Te lo juro.

-Confío en ti, mamá.

-Escúchame, Noa.

Si entre tu padre y tú

pasó algo alguna vez en algún momento

y no me lo has contado por la razón que sea,

ahora puedes hacerlo.

De verdad, no tengas miedo.

Y, sobre todo, no tengas vergüenza.

-Ya te he contado todo, mamá, ¿por qué me preguntas esto?

-Por nada.

Te lo pregunto porque no quiero que Nacho se salga con la suya.

No quiero... no quiero que se quede como la víctima

y que siga manipulando a la gente de la familia

para envenenar toda nuestra vida.

Eso ya no va a pasar, Noa.

Así que no tengas miedo, ¿de acuerdo?

Porque tú y yo

somos mujeres, mujeres De la Cruz.

Y podemos con esto y con mucho más.

Se acabaron las lágrimas, ¿te parece?

-Pues claro que me parece, mamá.

Pero no va a ser fácil demostrar que Nacho es culpable.

Natalia no... no va a testificar.

-Ya lo sé.

Me lo ha dicho Jonathan.

Pero no importa.

Con su testimonio o sin él,

nosotras vamos a conseguir que Nacho salga de nuestra vida.

Te lo prometo.

(ROSA SUSPIRA)

No ha habido suerte.

Ni Gorka ni Asunción saben dónde puede estar ese dinero.

Ahora sí que estamos perdidos, porque no tenemos nada,

ni para negociar con Velasco ni encontrar a Javier.

Hay algo que no me cuadra.

Si Velasco tuviera a Javier,

hubiera contactado con nosotros,

nos habría pedido algo, y no lo ha hecho.

Y eso solo significa una cosa. Germán.

No significa nada, por favor, deja de pensar eso.

Javier está vivo. ¿Cómo estás tan seguro?

Velasco es un asesino.

Se cargará a quien sea para quedarse con el Mercado

y recuperar su dinero. Germán.

Perder los nervios no nos va a traer a Javier.

Hay que mantener la calma

y esperar que Velasco contacte con nosotros y ya está.

(Móvil)

Espera un segundo.

Salgo y te abro la verja.

(Móvil)

No sé quién es.

(Móvil)

¿Sí?

-Soy yo, ¿me escuchas?

-Javier.

¿Dónde estás? ¿Estás bien?

-Escúchame, no tenemos mucho tiempo.

-¿Te tiene Velasco?

-"Sí, sí. Escúchame."

Estoy en una nave abandonada, no sé si en Madrid o en las afueras.

Me... me golpearon antes de reunirme con Bosco

y me metieron en una furgoneta, circulamos dos horas.

-Vale. ¿Ves algo por las ventanas? ¿Puedes ver dónde estás?

-No, no lo sé.

Pero he descubierto algo importante.

Velasco no está buscando el dinero, le preocupan unos papeles.

-¿Unos papeles? ¿Qué papeles?

-Sobre la financiación ilegal de partidos. (GRITA)

-¿Javier? Amor, ¿qué pasa?

¿Qué ha pasado? Amor, ¿qué pasa?

¿Estás bien, Javier?

¿Qué ha pasado?

Vamos a encargar cien camisetas

a una empresa nueva que he encontrado.

-¿No hemos palmado suficiente pasta?

-Es que para ganar hay que invertir.

-Mamá, que es mentira.

-Solo hay una manera de averiguar si es verdad.

Buscando a tu abuela.

-¿Qué tiene que ver Celia en todo esto?

-Su marido fue abogado de Velasco durante un tiempo.

Y parece ser que le robó 400 000 euros.

Y sabemos que se llevó unos documentos que le implican

en algo sobre financiación ilegal.

Esto de las medias verdades nunca acaba bien.

Lo digo por experiencia.

Y, cuanto más tiempo pases ocultándoselo,

más difícil te será decirle la verdad.

Dime de una vez lo que quieres y acabamos con esta mierda.

-Ya que eres tan amiguito de Celia, ¿por qué no le echas una mano?

Tú la ayudas a ella a encontrar mi dinero

y yo te ayudo a encontrar a Javier.

Elías, ¿vas a dejar ya toda esta mierda?

Nos has vendido desde el principio.

¿Ves el daño que has provocado?

Vuelve cuando quieras. -Gracias.

-Ya sé que estáis juntos.

-¿Cómo? -No.

-¿Quién te ha dicho eso? -Eso no es verdad.

Quedan dos días para el plazo que me dio Velasco.

Creo que la clave está en Gorka.

Sabe dónde escondió Manuel el dinero y los documentos.

Un momento. -No.

-¿Me estás grabando?

-¿Quieres que mienta a tu madre? Eso es muy grave, ¿no?

-Ya, pero necesito el trabajo por el dinero.

-¿Para qué?

-Me voy a mudar a Zaragoza con Andrea.

-Confesar nos complicaría la vida.

La única solución es la muerte de Velasco.

"Te voy a decir otra cosa."

Si le haces daño a mi hijo, tendrás un problema serio.

Te lo aviso. (TOSE)

¡Gonzalo!

¿Estás bien?

¡Ayuda! ¡Que alguien llame a una ambulancia?

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Mercado central - Capítulo 172

01 jun 2020

Jorge y Germán no consiguen pistas para dar con Javier, que sigue retenido por Velasco en un sitio desconocido para los nuestros.

Celia habla con Gorka y Asunción para recuperar el dinero de Velasco y que éste les deje en paz.

Nacho pone a Elías de su parte en su separación. Elías intercede ante Rosa para que le dé otra oportunidad, pero Jesús apoya a su hija.

Lorena llama a Jorge y le dice que la operación ha sido un éxito. Todos lo festejan, sobre todo Jorge.

Cristina y Paolo siguen juntos, pero deben ocultárselo a David, que trabaja en la pizzería de nuevo pese a la prohibición de Celia.

Rosa se culpabiliza de lo sucedido con Nacho y sospecha que pueda haberle hecho lo mismo a Noa, pero no se atreve a preguntarle a su hija.

Javier logra llamar a Germán desde el móvil del matón de Velasco, pero su conversación se interrumpe bruscamente.

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