Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 170 - ver ahora
Transcripción completa

(HOMBRE) ¿Qué hacen? -Soy la madre de la paciente.

No debe estar aquí y me la llevo a casa.

Diga al director que llamaré a la Policía si no me dejan salir.

-Es importante para Carla no fallar a su hermana.

-Colocaos en el antiguo puesto de ultramarinos,

frente a la frutería.

Retrasemos la operación.

-¿De verdad? Sí, de verdad.

Gracias, gracias.

Y lo siento, porque sé que soy una montaña rusa.

(GONZALO) Me gustaría que firmases

este documento de instrucciones previas.

Con él delego en ti la voluntad de tomar ciertas decisiones vitales.

Estoy en ello.

Sí, todo va bien.

Tu hermano ha venido solo a que lo perdones.

Eso quieres creer tú, él siempre tiene intereses ocultos.

¿Y si esta vez no es así? ¿Y si solo quiere tu perdón?

-Quedamos esta noche, pero... ¿Ajá?

...sin interrupciones, ¿vale?

Vale. Vale.

No sabía que eras amigo de Celia. ¿Algún problema?

No, no, para nada, ninguno.

Es más, normal que te hayas fijado en ella.

Pero yo tendría cuidado.

Oye, Elías, ¿yo te he pedido opinión en algún momento?

No, hombre, pero... Pues entonces guárdatela, ¿eh?

Solo me interesa de ti que hagas tu trabajo.

(JONATHAN) "Noa".

Estoy aquí.

-Debemos buscar un abogado que nos crea.

-Bueno, pues habrá que buscar una prueba.

-¿Y cómo vamos a hacer eso?

-Tendiéndole una trampa a Nacho.

Y creo que sé cómo.

-No quiero perderlo otra vez.

-Pero esto no tiene sentido. Nuestro hijo no puede pedirnos eso.

-No arriesgaremos lo que hemos conseguido.

Ya sé que igual ahora no lo entiendes, pero...

estoy segura de que es lo mejor.

-¿Crees que Jesús sacó 100 000 euros de Andorra

para el tratamiento de Lorena?

-Pues no sé, yo no lo veo tan raro.

-Aquí hay algo que no encaja, está escondiendo algo.

No pararé hasta descubrirlo.

-¿Y quién se la ha llevado?

¿Qué dos mujeres?

(GERMÁN) "¿Y Javier?"

Adelantó la cita con Bosco y está en el hotel.

¿Y lo dejas? ¿Y tú lo...? Ya le vale.

A los dos. No quiere que te pongas en peligro.

¿Te lo perdonarás si le pasa algo? No pude frenarlo.

Nunca lo he visto así.

¿Así, cómo? Tan enamorado.

Lo eres todo para él.

Que sí quiero, que quiero casarme contigo.

-Germán, no sabes lo feliz que soy ahora mismo.

-Y yo también.

Lo celebramos luego, ¿vale?

-No es el que esperaba,

pero ya sabes lo que hacer.

Cada vez estoy más asustada con este asunto, de verdad.

Velasco me da miedo y me da... me da asco.

-Aquí tienes, descafeinado de máquina.

Cuidado, que está muy caliente.

-¿Hay trabajo para una ayudante?

-Noa...

¿Estás bien?

-Sí, bueno, han pasado muchas cosas y aún estoy un poco empanada.

-¿Qué te ha pasado?

Lo siento, Noa, no te he cuidado, no he estado a la altura.

-¿Qué dices, tonta? Eres mi tía favorita.

-Está mejor. Ha vuelto, eso es un gran paso.

-Noa, te quiero hacer mil preguntas, pero sé que no es el momento.

No te quiero agobiar.

Te he echado tanto de menos... (NOA) Y yo a ti.

Lore...

Mira, eh...

Hay muchas cosas que me gustaría contarte,

pero ahora no es el momento, ¿vale? -Vale, no te preocupes.

Tenemos todo el tiempo del mundo. -¡Noa!

-Abuelo.

-No nos vuelvas a hacer esto nunca más.

(NOA) Perdón, perdón, no quería preocuparos, de verdad.

-¿Cómo estás? -Pues mira, papá,

está un poco aturdida por la medicación,

pero vamos consultar a otro psiquiatra antes de ingresarla,

por tener una segunda opinión, ¿eh?

Tenías razón, Lorena, siento no haberte hecho caso antes.

-Lo importante es qué hacer ahora, porque, Noa, no estás enferma.

(JESÚS) Yo pienso lo mismo. Pero solo te pido una cosa, ¿eh?

No nos des estos sustos.

Menos mal que Nacho dio su brazo a torcer.

-Nacho no tiene nada que opinar aquí.

Quiero decir que es una decisión que tomamos ella y yo,

porque él está en una reunión y no creo que tenga nada en contra.

(LORENA) Claro que no lo tendrá.

Y ahora celebraremos que está aquí la cosa más linda del mundo

y vamos a brindar por ti.

-Y si lo dejamos para mañana, ¿eh?

Mejor es descansar y asentar las cosas.

-¿Qué pasa, estás muy enfadado conmigo?

-No, mujer.

Lo pasamos mal, pero tú no tienes la culpa.

Estabas asustada, ¿verdad?

Pues no vuelvas a tener miedo nunca más,

porque tu abuelo te protegerá mientras viva.

Ojalá hubieses acudido a mí en vez de poner tierra de por medio.

-¿Sabes?

Pronto vas a estar muy orgulloso de mí.

Y de mi madre.

-Noa, estás aquí, estás en casa.

Te vamos a querer y a mimar como no te han mimado nunca.

Así que vamos a brindar

y, por favor, vamos a decirle a todos que Noa está en casa.

-Sí, voy a avisar a Valeria, ¿eh?

(SUSPIRA) Ven aquí.

Pronto se va a acabar todo... y no vamos a tener que mentir más.

Ya lo verás.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó

# una luz en la ciudad

# y una sombra # en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos, # con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Muy bien. Aquí tienes.

-Gracias, adiós. Adiós.

¿Qué tal, cómo estás?

Hace mucho que no hablamos.

Bien, como siempre.

¿Y tú qué tal? Bueno, perdona,

ya he sabido que apareció tu sobrina.

Sí, Dios aprieta, pero no ahoga. La cosa se está reconduciendo.

Y no solo con ella, he hablado con Adela.

Me ha dicho que vuestra relación... bueno, está mejorando bastante.

Son muchos años juntos, un hijo en común...

Creo que es lo deben hacer dos personas civilizadas.

No sé yo si te definiría a ti como persona civilizada, pero...

¿Qué quieres? ¿A qué has venido?

A saludarte, simplemente.

Venga, Elías, que nos conocemos.

No vienes a preguntarme cómo estoy

ni a saber cuántos jabones vendo. ¿Qué?

Qué lista has sido siempre, fue lo primero que me gustó de ti.

Vienes a hablar de Antonio. De Velasco, vamos.

Os he visto y...

¿Estáis juntos?

Perdona, pero no tengo que darte explicaciones.

No, perdona, no vayas por ahí, que sabes que no es eso.

Es que creo que tú no conoces a Antonio Velasco

como lo conozco yo.

Mira, te agradezco mucho la información,

pero quizá lo conozco más de lo que crees.

Si es así, te diría que estuvo en la cárcel por estafa y evasión.

Ajá. ¿Te lo ha contado?

De todas formas, no sabes lo peligroso que puede llegar a ser.

Yo lo sé de primera mano.

¿Cómo lo conoces tan bien, si puede saberse?

De coincidir en el Círculo de Empresarios.

No lo he tratado demasiado, pero amigos míos sí,

y lo han padecido en sus carnes.

¿Algo más? Sí.

Que no me estás tomando en serio... y deberías.

Vamos a ver, Elías, lo siento,

pero me resulta muy extraño que ahora te preocupes por mí.

Muy sencillo. Aunque no lo creas,

guardo buen recuerdo de cuando estuvimos juntos,

y no quiero que lo pases mal.

Gracias.

Si te sirve de algo, Antonio y yo no estamos juntos ni tenemos nada.

Simplemente somos amigos.

Bueno.

(CARLA) Celia.

Te han mandado un ramo de flores. ¿Y esto?

No sé. Me lo ha dado un mensajero para ti.

Quizá Velasco no tiene tan claro

que simplemente seáis buenos amigos.

Ten cuidado, ¿eh?

¿Es de Velasco?

Mira, una carta. Sí. Sí, sí, sí.

Me invita a ir a la sierra.

Dice que en un rato viene a buscarme.

Pues a la sierra yo no puedo ir a salvarte, si...

si la cosa se pone tensa, así que no puedes ir.

Esto es una mierda. ¿Qué hago ahora?

Si le digo que no, no podré sacarle información.

Ha llegado el momento de que pares.

Pero me da mucha rabia tener que tirar la toalla ahora.

Jolín, estaba a punto de confiar en mí, a punto.

Celia, por favor, te pido que no vayas.

Vale. vale.

Vale.

No conozco mucho a Noa,

pero le he cogido cariño en este tiempo.

-Es que es muy guay mi prima. Sí, sí lo es.

¿Y cómo está? ¿La has visto?

Bien, bien. No le he querido preguntar mucho por no agobiarla.

Iba a saludarla, pero había tanta gente...

Había mucha gente.

Mi tía Rosa se la quería llevar a casa,

pero se ha ido con unos colegas a tomar algo.

(SUSPIRA)

¿Va todo bien?

No.

Estoy preocupado por Javi.

Hace mucho que no da señales de vida y no me coge las llamadas.

Ya, a mí tampoco me lo coge.

Igual sigue con Bosco.

¿Tanto tiempo?

(Llaman a la puerta)

Adelante. -¿Germán de la Cruz?

-Sí, soy yo. -Es para usted.

Si me firma aquí... -Claro.

¿Aquí?

-Vale. -Gracias.

¿Y esto qué es?

Ah...

Una copia del documento de instrucciones previas de mi tío.

¿Tu tío? No sabía que tenías uno.

Yo tampoco hasta hace unos días. Es el hermano de mi madre.

Hace mucho que no se hablan

porque le hizo una movida muy grande a ella y a sus padres.

Y se ha presentado aquí para que yo lo perdone...

porque se está muriendo.

Tiene leucemia y está terminal.

Menuda historia. Pues sí.

¿Y para qué es ese documento?

Como está solo y le queda poco,

es un documento para que yo decida cuando él ya no pueda.

No quiero meterme donde no me llaman,

pero supongo que lo habrás leído antes de firmarlo.

Bueno, por encima.

Es que me da tanta pena...

¿Te importa si le echo un ojo?

No, para nada.

Mi madre no se fía ni un pelo de él.

Ni se cree que esté enfermo.

A mí me parece un tío legal.

¿Sabes lo que has firmado?

Aquí, aparte de unas instrucciones previas,

hay unos documentos que hablan de una donación en vida

con cesión de dinero, propiedades y negocios a tu nombre.

Qué raro, no me ha dicho nada de esto.

Voy a llamarlo, a ver.

No entiendo mucho de esto, pero hay algo que no me cuadra.

Igual deberías consultar con un abogado.

Otro que no me lo coge.

Bueno, te dejo.

Seguro que no es nada.

Échale un ojo y léetelo bien. Gracias.

(CARRASPEA) Hola. ¿Me puedes pasar, por favor, con ginecología?

Sí, mira, es que tenía una intervención

concertada para la semana que viene y...

bueno, nada, me ha surgido un problema y...

Sí, espero, espero.

Lorena.

Iba a pedir café para llevar,

pero ¿por qué hablas con el hospital de la operación?

Es que la... la voy a cancelar.

¿Hola? Si ya lo habías decidido, espera.

Eh... Perdona, mira, es que me ha surgido una cosa.

Luego... Luego llamo.

Adela, no es buen momento para operarme.

Lorena, nunca es buen momento para operarse.

A no ser que te quieras quitar 20 años de encima.

Adela, no te burles.

¿Has visto lo que le ha pasado a Noa, cómo ha venido?

Tiene que ver con Nacho, y hasta que Noa no esté bien,

no entro en un quirófano, ¿te enteras?

Afortunadamente, Noa tiene una madre que la cuida.

Sí, afortunadamente,

pero Noa y yo tenemos un vínculo especial

y yo la he desatendido, y mira lo que ha pasado.

A ver, solamente serán unos días sin veros.

Y ella puede ir al hospital a verte o a casa.

Bueno, pues esa es otra.

Noa no puede venir a trabajar, ¿qué hago?

¿Chapo el garito una semana? No puedo.

A ver, Lorena,

las amigas estamos para decir las verdades, aunque no gusten,

y creo que buscas excusas para no enfrentar la realidad.

No son excusas.

No puedo tener el bar cerrado una semana, lo sabes.

Y que el dueño del negocio es tu hermano

y no te pondrá pegas.

Tú eres una mujer valiente, muy valiente.

Y si las cosas no salieran bien,

estoy segura de que podrás superarlo y salir adelante.

Y además, no estás sola.

Nos tienes a todos lo que te queremos

y vamos a estar ahí, apoyándote.

(SAMU) Ahí.

¡Abuela! Ven aquí, mira.

Mira.

¿Qué te parece?

-Oh... -¿Eh?

-Qué bonito.

-Dime cómo está lo más bonito del mercado.

-Bueno...

-Dice papá que has ido al médico, ¿todo bien?

-Un simple dolor de estómago. -Ah, bueno.

-De los disgustos y de las preocupaciones.

Menos mal que ha aparecido Noa.

Aunque hay otras cosas que ya... no se van a resolver.

-Sé lo que querías esa casa, abuela, y lo siento mucho.

También es mala suerte. -Sí.

-Pero qué bien que el amigo guardiacivil de Jesús

se ocupa del caso, ¿no?

Si ha sido provocado,

te digo que lo cogen, lo empapelan, y te paga una reforma

que te deja la casa mejor que estaba.

Abuela, sonríe un poquito, que estás más guapa.

Que eres mi abuela favorita del mundo.

Vale, eres la única,

pero si no lo fueras, sabes que también lo serías, ¿no?

-Haberte acordado cuando sabías dónde estaba Noa y no lo dijiste.

-Abuela, no sabía dónde estaba Noa.

-Mira, no estoy hoy para escuchar mentiras, ¿eh?

Me ha contado Jesús

que Rosa le sonsacó a Jonathan dónde estuvo este tiempo.

Y si él lo sabía, lo sabías tú.

¿Cómo te has podido callar una cosa así?

¿Sabes lo que ha sufrido la familia? -No podía decidir cuándo decirlo.

Se fue por sus motivos y debía respetarlo.

-Quizá yo tenga mis motivos para negarme

a lo que vayas a pedir. -No sé por qué dices eso.

Te conozco muy bien y sé cuándo estás de peloteo por algo.

-Quizá ahora te columpias.

-Ah, ¿sí? -Ah, sí.

-Vale, hasta luego. -Venga, hasta luego.

Abuela, abuela, ven un momento. -Ya.

-La hermana de Carla no tiene que pagar las consecuencias

de algo que no ha hecho. -¿Y qué tiene que ver ella en esto?

-El dinero que ganamos vendiendo camisetas

es para pagarle una ortodoncia, y no nos llega.

Carla quiere comprar al por mayor y reducir costes.

-Ah... Y necesitáis una pardilla que ponga el dinero que falta, ¿no?

-Eso es.

No. No, no, vamos a ver.

¿Nunca has pensado en emprender nuevos caminos?

¿Eh?

(PAOLO) Eh, Carmen. ¿Te has enterado de las buenas noticias?

-Lo de Noa, ¿no?

Estuve con ella y Nicolás,

pero poco tiempo, tengo mucho que hacer.

-¿Qué tal está Nicolás, por cierto? -Mucho mejor.

Pero yo no,

que estoy derrengada de llevar pedidos arriba y abajo,

porque ahora debo hacer lo mío y lo de Nicolás.

¿Cómo le dices que coja una bici?

-Lo siento. Pero fue él quién se ofreció a ayudarme.

Y no sabía que no se acordaba de montar en bici.

-Otra vez le das dinero y reparte en taxi.

-No eres la única que tiene algo que reprochar.

Le dijiste a Nicolás que me mintiera

con el plato que presenté al concurso,

que dijera que era mejor el mío que el de Cristina.

-Que te quede claro,

si debo elegir entre tú y Cristina, te elijo a ti.

-Y te lo agradezco mucho, Carmen,

pero de presentar mi plato, no habría ganado el concurso.

Cristina no siempre se equivoca.

-Ay, pobrecico... -¿Qué?

-Da igual qué te digamos o lo que te haga.

Volverás con ella.

-No. Esa puerta ya está cerrada, Carmen.

-Nicolás me ha dicho que lo estabais arreglando.

-Ya, esto creía yo,

pero Cristina me ha dicho que no puede ser.

Se ve que se lo pidió Andrea

y ella no quiere volver a perder a su hijo otra vez.

-Vaya, la primera buena decisión que toma en mucho tiempo Cristina.

Anda, alegra esa cara, hombre.

Que seguro que esto es para mejor, ya lo verás.

Me voy, tengo mucho que hacer.

-Ya.

Hasta luego, Carmen. -Hasta luego.

-Eh, Adela. ¿Qué, has hablado con Cristina?

Sí. ¿Ya te ha dicho lo que ha decidido?

Sí. Aunque yo no estoy de acuerdo con ella, ¿eh?

Ya, imagínate yo.

Pero al mismo tiempo,

entiendo que decida poner a Andrea por encima de todo.

¿Aunque sea a costa de vuestra felicidad?

Es complicado, ya sabes.

Creo que lo estáis complicando vosotros mucho más, ¿eh?

Yo, cuando me separé de Elías,

tomamos decisiones difíciles que a Germán no le gustaban,

pero se adaptó, porque no puede juzgarnos.

Ya, pero Germán es mayor y más maduro que Andrea.

Mi hijo... no sé, le cuesta enfrentarse a estas cosas.

Sobre todo, ha sufrido mucho por esto.

Tu hijo tiene el mismo derecho a ser feliz que vosotros,

pero no puede deciros a quién querer y a quién no.

Ya, pero la situación es delicada, Adela, tú lo sabes.

Nos costó mucho que Andrea vuelva a relacionarse con su madre.

Y aunque esta decisión no nos guste, pero...

ha llevado a que Andrea tenga un acercamiento con ella.

Andrea es un adolescente cabreado con el mundo,

como todos los adolescentes.

No podéis dejaros llevar por lo que diga un chaval.

Para nosotros él es lo más importante.

Pues como para cualquier padre.

Sé lo mucho que os queréis,

así que no podéis renunciar a vuestras vidas,

y Andrea acabará aceptándolo.

¿Y si no lo hace?

Pues no lo sé.

Lo que sí sé es que está en vuestra mano

que esta historia acabe bien.

Y si dejáis escapar esta oportunidad,

os vais a arrepentir el resto de la vida.

Y si no, al tiempo.

-¿Que has hablado con tu abuela?

-¿Nunca has pensado tener un socio capitalista?

Alguien que ponga pasta a cambio de beneficios.

-Samu, ¿qué has hecho?

-Me costó un poco convencerla,

pero ya sabes el poder de convicción que tiene tu novio.

He conseguido que sea tu socia capitalista.

-¿Qué parte de "quiero buscarme la vida sola"

no pillas, tío? A ver, ¿qué le has ofrecido?

-El 15% de los beneficios.

-¿El 15%? Jolín con las Pachecas. Debí negociar yo.

-Déjame acabar, que no paras.

El 15% hasta recuperar su inversión, luego solo el 10, que no es nada.

-Espera, ¿qué inversión? ¿Ya ha puesto pasta?

-Hombre, a ver, un poco.

-Dime que no has hecho nada más.

-¿Nada más? ¿A qué te refieres con "nada más"?

-Dime que no hablaste con el proveedor.

-He hablado con el proveedor. -¡Joder!

-¿Qué?

-Pues que una chica ha venido hoy quejándose.

Dice que compró una camiseta,

la puso en la lavadora y se destiñó entera.

Los tintes de la serigrafía son malísimos.

He tenido que devolverle toda la pasta.

-Normal, claro.

Pues he encargado 200.

-¿200? -Sí.

-Pero ¿tú...? O sea... -200 entre sudaderas y camisetas.

Pero 200.

Joder...

-Noa estaba rara.

Hablaba con todo el mundo, pero sonreía poco.

Supongo que por la medicación.

Y que estaría cansada. Normal, ha pasado por allí medio mercado.

-Sí, si lo he visto.

Pero no pude quedarme de cháchara, como tú,

he tenido que venir a abrir. -No he estado toda la tarde.

He arreglado la luz del puesto de Jesús.

A Jesús ni lo nombres. -¿Hablaste con él?

-No, pero tendremos que hablar. -Carmen, cuidado,

que te envalentonas y luego metes la pata.

No digo que no sea raro,

pero es que alguna explicación tendrá.

Y tú siempre te pones en lo peor. -Sí, por eso me miente en la cara.

Que no, que no, que aquí hay gato encerrado.

Y voy a averiguar qué pasa, vaya que sí.

Eh.

¿Qué te pasa? ¿Y esa cara?

-No, nada. Nada, nada.

Que he quedado con Javier, pero debe de estar liado,

porque lo llamo y no me lo coge. Ya.

Pues mira, ya somos dos.

Yo estoy intentando localizar a mi hermano toda la tarde

y no hay manera. ¿A Gonzalo? ¿Y eso?

Tu padre.

Ha insistido en que le otorgue el beneficio de la duda.

Quizá su enfermedad sea verdad y no quiero cargar con esa culpa.

Lo que me faltaba.

Ya me ha amargado muchos años,

como para que lo haga después de muerto.

Yo he intentado encontrarlo, pero no he dado con él.

A ver, Germán, habíamos quedado en que no tendrías trato con él.

¿No te parece justo que, antes de pasar de él,

me cuentes qué os hizo?

No, por favor, no quiero recordarlo.

Es muy doloroso y me cuesta mucho, de verdad.

Ya lo sé, mamá.

No me gusta verte sufrir, pero tengo derecho.

Es mi tío. Además, podría ser importante para mí.

¿Y eso por qué?

Germán, ¿qué es lo que pasa?

Cuéntamelo, por favor.

Por favor.

Pues mi hermano quiso que mi padre lo avalara con su piso

un crédito que pidió para un negocio,

que decía que iba a ser una mina de oro.

Mi padre no quería, porque...

éramos una familia modesta

y la casa era lo único que teníamos.

Pero mi madre lo convenció para que firmara el aval.

Y mi hermano...

llevó el negocio a la ruina.

No pagó el crédito...

y el banco nos quitó la casa y nos dejó en la calle.

Y mi padre, del disgusto, sufrió un infarto que acabó con él.

Y tu abuela...

se fue unos meses después.

Es que no me gusta recordarlo.

¿Y él qué hizo para arreglarlo? Lo de siempre,

quitarse de en medio y desaparecer.

No fue capaz ni de aparecer en los entierros.

Yo lo busqué, ¿eh?, para pedirle explicaciones,

y cuando lo encontré, tuvimos una discusión enorme.

Y no había vuelto a saber de él hasta ahora.

¿Por qué era tan importante que te lo contara?

¿Germán?

Porque creo que ha vuelto a hacerlo. ¿El qué?

Y yo he picado como un idiota.

¿Esto qué es?

(VALERIA) Nosotros ya nos vamos, ¿eh?

-Sígueme el rollo.

Qué bien.

Buenas noticias de Noa, estarás contento.

-Ay, sí, hija, sí.

-Pero no hay noticias de la denuncia.

Te llamé esta mañana, pero no lo coges.

-Perdona, es que estoy a mil cosas y se me ha pasado.

Tranquilos, la denuncia ya está en curso.

Iván ha dado parte a la Guardia Civil de Comillas.

-Ah, ¿sí? Pues fíjate,

es que Samu hoy ha entrado en una página de estas de subastas

y ha encontrado una foto nueva de la moto.

Si él la ha encontrado, no sé por qué la Guardia Civil no.

-No sabemos qué hacen.

-Tienen las pruebas. Solo tienen que coger a Juanmi,

detenerlo, interrogarlo y que confiese, ya está.

-Paciencia, ellos sabrán qué tienen que hacer.

-Paciencia no tengo, porque...

tengo muchas ganas de saber por qué Juanmi,

sin venir a cuento y sin razón, nos ha prendido fuego a la casa.

-Tranquila, hija, que yo también he hablado con el amigo de Jesús

y se está tomando el asunto muy en serio.

Si no lo han detenido es por algún asunto burocrático.

-O el chico se ha dado a la fuga.

O lo siguen, a ver si tiene un cómplice.

Las cosas no son tan fáciles como parecen, ¿eh?

-No, no, no. Ya lo creo.

-Bueno, y... que tengáis buena tarde, ¿eh?

Si sé algo, os lo digo. -Eso.

-Muy bien. -Venga, adiós.

-Sí, ya cierro yo.

¿Lo ves? Que esconden algo. Y no solo Jesús,

es que ha arrastrado a mi madre, es cómplice.

-Y entonces todos siguen pensando que estás enferma, ¿no?

-Sí. A ver si callar me merece la pena, la verdad.

-Ya verás como sí, tía.

Tu padre tiene que pagar por todo lo que ha hecho, ¿o no?

-Mi padre... No creo que lo vuelva a llamar "papá", la verdad.

¿Te puedo volver a dar las gracias por lo que has hecho por mí?

-Lo haría todas las veces que hiciera falta.

De verdad, todas.

-Bueno... Paolo es un santo.

Lleva todos estos días trabajando solo en la pizzería.

Y tras las bajas que me he cogido, ¿sabéis qué me ha dicho?

Que me incorpore si estoy preparada, ¿qué os parece?

-¿Qué santo, Rosa? Es que él no está ni la mitad de cansado que vosotras.

-Hemos dormido muy poco estos días, ¿verdad?

¿Quieres que nos vayamos a descansar?

-Sí, venga.

-Se me olvidó llamar a Elías

y decirle que nos quedamos en su casa.

-Oye, y ya que lo dices, ¿no es un poco raro?

-No. Todos creen que está enferma

porque piensa que su padre es un monstruo, ¿no?

Pues lo lógico es que no quiera estar cerca de él.

-Oye, ¿me vienes a ver mañana a casa?

-Sí, sí, claro que sí.

-Vale. Pues venga, anda, vamos.

Mamá, por favor, no dejes que se acerque a mí.

-No te preocupes.

Ni se te ocurra acercarte a mi hija. -Debemos hablar, explicaros cosas.

Quería ahorrarte el sufrimiento del tratamiento

y no te dije lo del ingreso.

-Eres un miserable. Ni me toques. -Atrévete conmigo.

Sin drogas ni pastillas por medio. -Oye, vale. Vete, Nacho.

-No me voy hasta que hablemos. -Vale, está bien, hablamos,

pero ni aquí ni ahora. Te vas a casa y me esperas.

-¿Me lo juras?

-Te he dicho que luego voy.

¡Noa!

Hija, por fin. Dame un abrazo,

que antes no te pude saludar como Dios manda.

Anda, anda, el susto que nos has dado, ¿eh?

Estás bien, ¿no? ¿Os vais a casa ya?

-No, solo Nacho, ¿verdad?

(NOA) Yo me voy a ver a Lorena.

-Eh... Yo también me voy a ver a Lorena.

¿Sigue pensando que su padre...? -Oye, Elías,

¿te importa si Noa se queda en tu casa unos días?

¿Qué me va a importar? Es tu casa, quedaos lo que queráis.

Gracias.

-Sigo sin noticias de Javier.

Antes no me cogía el teléfono, pero ya no da ni señal.

Entré en la página de contactos

y Bosco ha borrado su perfil, de repente. Sospechoso, ¿no?

¿Has probado a llamar al hotel?

No. No, pero tengo su teléfono.

Hola, buenos días.

¿Me puedes pasar con la habitación 303, por favor?

Sí, a nombre de Bosco Escrivá.

¿Seguro?

Vale. Vale, vale, muchas gracias.

Que no hay ninguna reserva a nombre de Bosco.

Igual ese tío utiliza un nombre falso para sus ligues.

No, me dijo habitación 303, seguro.

La recepcionista ha dicho que la habitación está vacía.

Se la han jugado, ¡es una trampa! Germán.

Ellos no contaban con que fuera Javier, te esperaban a ti.

Eh, hola.

¿Estás bien? ¿Ha pasado algo? No. No estoy bien.

Javier ha desaparecido.

¿No sabéis dónde está?

Fue a hablar con Bosco,

el forense que falsificó el informe de Hortuño,

y ahora no damos con él.

Es que esto no me gusta ni un pelo.

Si Bosco nos ha descubierto y ha ido a Velasco con el cuento,

Javier está perdido.

¡Mierda! Germán, tranquilo.

¿Cómo quieres que esté tranquilo? ¿Y si le ha pasado algo?

No tenías que haberlo dejado ir. Tenía que haber ido yo, no él.

No me quito de la cabeza lo que me dijiste,

que esto nos quedaba grande.

¿En qué momento nos metimos en esto, Celia?

Si le pasa algo a Javier, te juro que no me lo perdonaré.

Yo voy a pasar de todo este lío de Velasco.

Bien, gracias.

Vale, vale... Gracias, gracias.

Lo estaba pasando fatal, gracias. Gracias.

De todas formas,

te agradecería si me pasas el contacto de la detective.

Sí. La llamo, que se encargue de Velasco.

Y tú, por favor, mantente al margen.

Tengo que anular una cita con él, me había invitado a la sierra.

-Paolo, ¿para qué me habías llamado?

Pensaba en que habíamos quedado en que esto no...

-Yo te amo, Cristina.

Y no voy a renunciar a ti nunca más.

Ya habrá tiempo de que vaya a otros médicos

y tener otros diagnósticos.

Ahora lo importante es que se recupere.

Se ha acostado en el cuarto de Lorena.

He ido a verla, pero se había quedado frita.

Pobrecilla, lo que está sufriendo.

Y eso que no viste

cuando le dio el brote ante del psiquiatra.

Fue muy desagradable.

Pero... es todo muy raro.

Hay algo que no encaja.

Hay algo que se nos escapa. ¿El qué?

¿Que vea a su padre como un monstruo?

Imagina si piensa lo mismo de nosotros.

Además, de repente. Fue...

(Puerta abriéndose)

-Estáis aquí. Hay que hacer algo.

Javier está en peligro. -Tranquilo, tranquilo, ¿qué pasa?

Jorge me dice que no le coge las llamadas

y yo he probado y tampoco, y no es normal.

No me entero de lo que pasa, Germán, explícate.

Este mediodía ha ido a un hotel a encontrarse con Bosco,

el que falsificó el atestado de Hortuño.

Lo iban a chantajear con conversaciones subidas de tono,

para hacer peligrar la adopción de su hijo

y que confesara sus chanchullos, pero no sabemos nada de él.

Quizá siguen en la reunión con el móvil apagado

o está sin batería.

No, llamé al hotel y no está Bosco registrado.

Y ha borrado su perfil de la web. Que se ha olido la trampa.

A saber qué le ha pasado. ¿Lo han secuestrado?

Germán, es un forense, no un matón de Velasco, ¿no?

-¿Y si se lo ha contado a Velasco?

-Debemos hacer algo. ¿Por qué no lo llamas?

¿A quién, a Velasco?

Si lo ha secuestrado, no me lo contará.

Papá, no sé qué más hacer ya.

Necesito tu ayuda, por favor, llámalo.

-Llámalo.

(Puerta abriéndose)

(SUSPIRA)

(Puerta cerrándose)

Menos mal que llegas, lo estoy pasando fatal.

Quería decirte... -Ahórratelo, Nacho.

Ya no puedes engañarme. -Debes creerme.

Te lo dije, te dormí porque sabía que lo ibas a pasar mal

viendo cómo se la llevaban y la ingresaban.

-¿Solo me dormiste? ¿Solo me dormiste?

¿Quién te crees que eres? ¿Te estás escuchando?

Eres un mentiroso y un manipulador, Nacho.

Y yo soy la imbécil que no lo veía.

-¿Qué dices? Estabas de acuerdo en ingresarla.

Solo quería ahorrarte sufrimiento.

-¿De verdad te crees que soy tan tonta?

La verdad es que no me extraña.

¿Cuántos años llevo creyéndome tus mentiras?

¿Eh?

¿Qué se siente sabiendo que puedes hacer conmigo lo que quieras?

-Parece mentira que te creas sus paranoias.

Esa cría te ha metido ideas absurdas en la cabeza.

-Esa cría es tu hija, es tu propia hija.

A la que han atiborrado de pastillas

en una clínica psiquiátrica donde tú la metiste.

-Claro, está enferma.

No te dejes influenciar por una esquizofrénica, aunque sea tu hija.

Ahora parece normal,

porque está medicada y el brote ha desaparecido,

pero la enfermedad sigue ahí.

Y si recae, volverá a inventarse cosas asquerosas sobre mí.

Pero tú me conoces, Rosa, tú sabes que yo no soy así.

-Yo no te conozco.

-¿Por qué dices eso?

No puedes dejarme solo.

No, después de todo lo que hemos luchado juntos.

Yo no puedo enfrentarme solo

contra todos los que intentan hacerme daño, no sin ti.

-Qué bien lo haces.

El mundo contra ti, ¿no?

Deja de mentirme, por favor.

He hablado con Natalia y sé toda la verdad.

Sé lo que le hiciste.

Lo sé todo.

¿Cómo has podido?

Era una niña, Nacho, ¡una niña!

¡Una niña, Nacho!

Eres un degenerado. ¿Cómo...?

Fotos, niñas... ¿Qué más cosas no sé de ti, eh?

-Tú también, ¿no?

Tú también me acusas de cosas horribles

que me dan más asco que a nadie.

¿Y con qué pruebas?

¿Has visto algo?

¿O le das más crédito

a una niña esquizofrénica y a su amiga que a mí?

Si me has querido alguna vez,

si alguna vez este matrimonio ha significado algo para ti,

no puede pesar menos mis años de dedicación a mi familia

que las mentiras de una loca.

No vuelvas a hablar de mi hija así.

Nunca.

¿Sabes por qué?

Porque está mucho más cuerda que tú y es mucho más valiente, Nacho.

No solo se ha enfrentado a ti,

sino que se ha quedado aquí, esperando,

hasta que yo abriera los ojos.

El único enfermo que hay aquí eres tú.

-No digas eso. -Eres un enfermo.

Y un degenerado.

No te vuelvas a acercar a Noa o a mí en tu vida.

Porque nosotras... nosotras ya no somos tu familia.

¿Lo has entendido?

¿Lo has entendido, Nacho? -Estás nerviosa,

pero cuando te tranquilices... -¡Quiero que te vayas!

Fuera de mi casa.

-Está bien, me voy.

Ya verás cuando entres en razón

y te arrepientas de esta conversación.

-¿Sabes qué pasa?

Que jamás he estado tan segura de una decisión.

Lo único que siento es no haberla tomado antes.

Ahí tienes la puerta.

(Llaves entrechocando)

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

Llámame cuando escuches el mensaje, por favor.

-Nada. Ya... ya habéis visto.

He llamado, he dejado mensajes de texto, no contesta.

No me huele nada bien, ¿eh? -¡Esto es por tu culpa!

Dijiste que Javier no iba a estar en peligro,

y quizá está en el maletero de un coche.

Esto no es culpa mía.

Lo del chantaje y el forense es idea vuestra.

Es culpa tuya, me metiste en esto

para hacer el doble juego con Javi y Hortuño.

Ojalá no te hubiera hecho caso.

No te obligué, estás aquí porque quieres.

¿Qué clase de padre

ofrece algo así a su hijo? -Va, tranquilos, tranquilos, ¿eh?

Discutir no ayudará a Javier. -¿Crees que me puedo tranquilizar?

-Imagino cómo estás,

pero los nervios no son buenos consejeros.

Hay que tener la cabeza fría, ¿estamos?

-Vamos a ver, ¿tienes claro el plan?

-Yo creo que sí. Entretengo a Jesús y a tu madre

para que tú le cojas el móvil sin que se den cuenta.

-Eso es. -Vale, ¿y tú sabes el pin?

-Claro, no lo ha cambiado en años. -Vale, el plan lo tengo claro,

pero no sé qué esperas encontrar en el móvil.

-Pues claro no lo tengo,

pero esconden algo y tengo que enterarme de qué es.

Cuando no están juntos siempre se mandan mensajes.

Habrán hablado de que no han puesto la denuncia.

-No sé, no lo veo claro. No lo veo claro, Carmen.

¿Y si nos pillan?

¿Y si no han hablado de eso y le quitamos el móvil para nada?

-¿Tienes un plan mejor?

-Son muchas cosas, Carmen.

-Llamaré a Violeta, no se me ocurre nada más.

-No le cuentes demasiado, que no se preocupe.

Siempre igual. Siempre igual, ¿qué?

Déjalo. No, no lo dejo.

No sé qué problema tienes, tiras la piedra y escondes la mano.

¿Quieres saber mi problema? Sí.

No sé cómo lo haces,

pero le estropeas la vida a todo el que te rodea.

Estoy harto

de que me echéis la culpa. (JESÚS) Tienes la culpa de todo.

-¿Están discutiendo?

-Culpable del sufrimiento de tu hijo,

de que quemasen la casa de Valeria

¡y culpable de que trafiquemos con droga!

-¿Ha dicho que trafican con droga?

(Timbre)

(Timbre)

Hola.

-¿Todavía estás así?

Sí, es que no puedo ir a la sierra, me encuentro fatal.

No hacía falta venir.

Te mandé un mensaje. No quiero contagiarte.

Me arriesgaré. ¿Qué tienes?

No sé, supongo que una gripe.

Tengo escalofríos me duele todo el cuerpo...

¿A ver?

Fiebre no tienes, desde luego. No.

Bueno, ¿sabes cómo se cura esto?

Descansando y respirando aire puro de la sierra.

Si es que no voy a ser una buena compañía. Estoy...

(TOSE)

Venga, no digas tonterías.

Subimos a la sierra, llegamos allí,

enciendo la chimenea para que no pases frío.

Te dejo descansando y me voy a la cocina

a preparar unas perdices.

Unas perdices de caza, ¿eh? Te van a encantar.

De verdad, no me insistas.

No tengo cuerpo para meterme en el coche,

hacer un viaje, dormir fuera de casa...

Bueno, ya está, no insisto más. Gracias.

Me quedo aquí, acompañándote.

¿Sabes qué pasa? No te quiero contagiar

y a Carla tampoco la quiero molestar.

Déjame que sea yo el que decida...

si merece la pena o no.

Mira, en cuanto te vayas, la idea era meterme en la cama.

No. No te voy a dejar aquí estando enferma, lo siento.

¿Sabes lo que pasa? Que Carla...

No la quiero molestar. Y es un poco injusto,

porque no la dejo venir aquí con su novio,

y estar aquí contigo, con un amigo, pues se puede enfadar.

¿Un amigo?

¿Eso es lo que soy yo para ti?

¿Un amigo?

¿Nada más?

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Ah, vaya... Es Carla.

¿Y por qué te llama Carla,

si está ahí, en la habitación, a cinco metros? ¿Eh?

Lo de Carla es mentira, ¿verdad?

No es más que una excusa.

No, me estará llamando, pero no consigo...

¿Por qué no nos dejamos de tonterías?

Ni tú estás enferma ni yo soy imbécil.

(CHISTA)

Te doy asco, ¿verdad?

No sé por qué dices eso.

Porque lo sé, porque me estás engañando.

Pensaba que teníamos un trato.

Tú me ayudabas a recuperar el dinero que me robó tu marido

y te quedabas una parte.

Pero como ahora me tienes asco... y miedo,

ya no quieres saber nada de mí, ¿verdad?

No es eso.

Te digo la verdad, no me encuentro bien.

No sé por qué dices eso.

Ya te lo he dicho, porque lo sé.

Te crees la más lista de todas, ¿verdad?

Pero aquí el que va dos pasos por delante soy yo.

¿Te acuerdas de esos dos macarras que te atacaron en plena calle?

¿Tú crees que yo aparecí por allí de casualidad?

No.

Estaba todo preparado.

Y lo hiciste para acercarte a mí.

Para recuperar el dinero que te estafó Manuel.

Ahora sí que te doy asco.

Y miedo.

No pasa nada, puedes pensar que soy un cerdo.

No elegimos lo que sentimos por los demás.

Por ejemplo, ahora mismo yo siento asco de ti.

Eres una rata.

No eres mejor que esos estafadores cutres

que se acercan a mí para jugármela.

Y además, eres una mojigata, ¿eh?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa por echar un rato juntos, eh?

Somos adultos.

Ahora entiendo por qué tu marido...

se iba a buscar fuera lo que tú no le dabas en la casa.

No sé de qué estás hablando.

Que tu matrimonio era una farsa, tu marido no te quería.

He tenido una conversación muy interesante con Gorka.

¿Sabes lo que me ha confesado?

Que eran amantes.

Llevaban años acostándose. ¡Eso es mentira!

Bueno, si no me quieres creer, no me creas.

¿Creías que cuando tu marido se iba a Bilbao

era para trabajar, para arreglar los asuntos del bufete?

¿Tú qué sabes para qué iba a Bilbao?

Ya te lo he dicho antes, me lo ha confesado Gorka.

Tienes que estar más atenta.

¿A qué has venido? ¿A qué vienes si te doy tanto asco?

Ayer te di la opción de quedarte con parte de esos 400 000 euros,

pero hoy lo quiero todo.

¿Tan mal van los negocios que necesitas dinero desesperadamente?

Lo quiero porque es mío.

Te doy tres días para encontrarlo.

¿Cómo lo encuentro en tres días? No lo sé, dímelo tú.

Tú eres la chica lista, ¿no?

Tanto como para pensar que podías engañarme.

Si no consigues el dinero...

quizá David y su novia, en Zaragoza,

sufran un accidente.

Y sería una pena, ¿no? Es una pareja tan mona...

Tres días.

Ni uno más.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

-¿Sabes? Yo he dado el primer paso.

-¿Y qué has hecho?

-He echado de casa a Nacho.

Sandra tiene un testigo que sabe algo gordo de Velasco.

Jorge, para un momento y déjame hablar.

Ha amenazado a David.

Le has hecho firmar un documento

aceptando la cesión de tus propiedades y negocios,

y seguramente también de tus deudas, créditos y demás.

Porque de eso va, ¿no?

De eso va una donación en vida, ¿me equivoco?

-Lo nuestro no se puede acabar.

Nos queremos, no podemos vivir el uno sin el otro.

-Quiero el divorcio.

-No consentiré que mi madre acabe en la cárcel.

Tiene una edad y es inocente.

-¿Qué hacemos, se lo contamos? -No, a la Policía.

-Javier no ha llegado ni ha llamado. Ya, ya, de eso quería hablarte.

Javier tardará un tiempo en volver, le ha surgido un contratiempo.

-Cambio de planes.

Vamos a hacerle una visita a la detective.

(JONATHAN) Rosa tiene razón.

Si Natalia llamó, si quedó contigo, es que algo le importa.

-Ajá.

-Igual deberíamos tantearla otra vez.

-Javier se estaba arriesgando mucho. ¿Le ha pasado algo?

No lo sabemos.

No sabemos dónde está.

-¿Os habéis gastado mi dinero

y no tenéis ni una camiseta de la nueva remesa?

-Querías que me quedara en Zaragoza y ahora me mandas con la abuela.

Parece que no quieres verme.

-Hiciste bien en dejar a Elías.

Pero no entiendo cómo aguantaste tanto tiempo.

No ha sido sencillo, ¿eh? Ya me imagino.

Porque menudo pieza Elías.

Un sinvergüenza con todas las letras, vamos.

-Si denuncias o se entera la Policía,

si alguien se entera de la conversación,

tu padre se despide de ejercer la medicina.

Si nos equivocamos, lo pagará Javier.

Chicos, siento mucho lo que voy a decir,

pero ¿estáis seguros de que Velasco tiene a Javier?

-No tengo ninguna duda.

(JAVIER JADEA ASUSTADO) -¿Qué?

(VELASCO RUGE)

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Mercado central - Capítulo 170

28 may 2020

Noa regresa al mercado y se reencuentra con su familia. Aunque Nacho intenta mantener la farsa, Rosa acaba echándole de casa.

Javier no da señales de vida y Germán se preocupa. Teme que Bosco haya descubierto el engaño y haya avisado a Velasco.

La venta de camisetas de Carla obtiene beneficios, pero se presentan nuevos problemas.

Velasco tiende una trampa a Celia y la invita a pasar la noche en su casa de la sierra. Celia se finge enferma para no ir, pero Velasco la desenmascara y le rebela una dolorosa información para hacerla daño: su marido era gay.

Germán descubre que los papeles que firmó para su tío incluyen cesión de dinero y un negocio. Germán teme que su tío le haya engañado y le cuenta a Adela lo que ha hecho.

Lorena tiene miedo e intenta retrasar la operación, pero Adela la convence de seguir adelante.

Carmen, tras comprobar que Jesús miente y no ha denunciado al causante del incendio en Comillas, decide averiguar qué sucede. Ella y Nicolás descubren que Jesús y Elías trafican con droga.

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