Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 169 - ver ahora
Transcripción completa

(ROSA) Es de Noa, lo encontré en el sofá.

Prueba que estuvo en casa y que Nacho se la llevó.

-Estás enfermo.

-Espero que tu estancia aquí te haga pensar

y te des cuenta de que distorsionas la realidad.

Tienes un problema, siempre lo has tenido.

Pero tranquila, que yo cuidaré de ti y no volverás a interferir

en la vida de tu madre ni en la mía nunca más.

-¿Qué pensarán los trabajadores sociales

si saben que nuestro amigo Bosco

va drogándose con chicos de compañía?

¿Crees que les iba a gustar? -¿Quieres chantajearle?

-Preferiría no hacerlo, pero no veo otra opción.

Vamos a ver, Cristina, esta es tu felicidad.

Paolo te quiere a ti y tú quieres a Paolo, ¿no?

No entiendo por qué tu hijo marca tu vida.

Y no has hecho nada malo como para tener elegir entre ambos.

¿Cuál es tu plan exactamente?

Vi cómo te acariciaba la cara. ¿Qué vas a hacer, dejarte seducir?

Claro que no, Jorge.

Pero ahora tengo que aguantar, tengo que hacerlo.

Yo lo quiero manejar y no al revés.

-¿Has quedado mañana?

-Sí, en la habitación 303 del Imperial a las 16:00.

-A las 16:00.

(SAMUEL) Es tu diseño, el dinero es tuyo.

Yo solo he sacado las camisetas.

Toma, para Martina.

-¿Cuánta pasta hay aquí? -No lo sé, pero algo es algo.

Ha estado dos horas en Internet.

No lo vendas si no quieres.

Son dos egoístas que han hecho daño a sus familias.

Elías me convenció de concederle el beneficio de la duda,

y aquí estoy, llamando a los hospitales.

-No aparezco en ningún hospital

porque no quiero pasar mis últimos meses encerrado.

Cuando me diagnosticaron leucemia, ya era metástasis y no tenía cura.

Bah, está claro que tu madre no me va a conceder ese perdón,

pero tú, si no me crees, lo respetaré.

(Llaman a la puerta)

Uy... -No abras.

No sé por qué Carla no atiende al teléfono.

Le dije que estuviera atenta, y este no sabe qué significa no.

Celia, por favor, deja de jugar con fuego

y piensa en contratar un detective, por favor.

-Noa había quedado con Rosa,

pero dice que Nacho le dio un tranquilizante

y se habrá dormido.

Creemos que Nacho se la llevó a la fuerza con el psiquiatra.

-Me pondré en contacto con él a ver si encontramos a Noa.

Pero está muy bien dejarlo en manos de profesionales.

Y tarde o temprano, ella va a aparecer.

(Móvil)

Me vais a disculpar.

Voy a tomarme algo, antes de ir a casa,

mientras atiendo la llamada.

Si queréis, estáis... invitadas.

-Sé cómo descubrir dónde está Noa.

(ROSA) Venga, Rosa.

Yo creo que puede ser este.

(MUJER) "Hospital del Valle, psiquiatría.

¿En qué puedo ayudarlo?"

Un té con poco azúcar. Muchas gracias.

De nada. Gracias a ti por la cena de anoche, estaba deliciosa.

¿Has dormido bien?

Pues la verdad es que no.

Últimamente, llevo muchas semanas sin descansar.

Estamos sometidos a mucha presión. Tú la que más, desde luego.

¿Has tomado una decisión sobre la detective?

Es increíble lo insistente que puedes llegar a ser.

Sí. Ajá.

Sobre todo, con lo que me importa.

Sinceramente, debo agradecerte que te preocupes tanto por mí.

Venga, no te rías de mí, Celia. Que es verdad.

Oye, que te lo digo en serio.

Quitando Carla y David...

Si lo pienso, eres el único amigo que tengo.

Teniendo en cuenta cómo empezamos,

me alegra que nos haya quedado eso. Sí.

Me gusta tener buena relación con mis ex.

Nosotros no... No me refiero a ti.

Ya sé que tú y yo no tuvimos nada. Me refiero a Carol, Ingrid...

Sé a lo que te refieres, y dice mucho de ti, ¿eh?

Es que es lo más lógico, ¿no?

Si alguien ha sido importante en tu vida,

borrarlo de un plumazo como si no existiera,

no me parece lógico.

Y además, cuando tienes hijos por medio.

Ya, y tanto.

Oye, por cierto, ¿qué tal con Lorena?

¿Seguís adelante con lo de los niños?

Seguimos, pero...

parece que va a ser más complicado de lo que pensábamos.

Le han diagnosticado endometriosis y la tienen que operar.

No me digas. ¿Y eso es grave o...?

La operación en sí no,

pero corre el riesgo de que no pueda ser madre.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó

# una luz en la ciudad

# y una sombra # en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos, # con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Ella dice que no hay motivo para ser optimistas,

que nadie sabe si saldrá bien, y que no la ayuda mucho

que yo le repita que la cosa va a ir bien.

Pero eso es normal, Jorge, está asustada.

Sí, yo también lo estoy.

Pero no veo por qué ponerse en lo peor.

Estoy convencido de que vamos a ser padres.

Fíjate que al principio... tenía dudas,

pero... ahora me hace ilusión.

Si algo tengo claro, es que quiero a Lorena

y quiero formar una familia con ella.

Qué bien, Jorge. -Celia, perdóname.

Vi el mensaje que me enviaste y...

y me quedé sin batería y ya estabas dormida...

No pasa nada, apareció Jorge.

Y menos mal, no sabía cómo quitarme de encima a Velasco.

Pues gracias a Dios.

Me marcho, tengo jaleo en el almacén.

Luego nos vemos. Vale, gracias por el té.

No hay de qué. Hasta luego.

Chao. Adiós.

Bueno, espero no haber interrumpido nada.

Jorge y yo somos amigos, nada más. Claro, por eso lo mirabas así.

¿Así, cómo? Jolín, Celia...

Tengo que reconocer que me equivoqué con él,

pero cuando lo conocí...

Ay, me recordaba tanto a Manuel... Y tenía pánico de enamorarme.

¿Qué pasa si le ocurría algo? No lo iba a poder soportar.

Todavía estaba en la fase del duelo y...

Pues, chica, se pasó el momento, no pudo ser.

Qué pena, porque está más bueno que el pan.

Eso no te lo niego. De todas formas,

¿para qué anclarme en algo que no ocurrió? No pasó nada.

Sí, sí, mejor. Tú ya tienes suficientes problemas.

Demasiados, diría yo.

¿Y qué vas a hacer con Velasco, seguir jugando con fuego?

Pues no lo sé.

La verdad es que no lo sé.

Pero estoy asustada.

Y mucho.

Ya.

Bueno, me voy a currar. Claro.

(ROSA) Es por aquí, Adela. Rosa, espera.

¿Crees que esto es buena idea?

Mejor ir a recepción y explicar la situación.

No nos harán caso. ¿Y si está aislada?

¿Y si no le dejan, no sé, tener visitas?

Es lo que hay que hacer. ¿Qué?

Comportarnos con normalidad, eso es.

Hola, buenos días.

¿Y cómo vamos a hacerlo,

si estamos en los jardines de una clínica psiquiátrica?

Hacemos como que vamos a ver a un familiar.

Es lo que vamos a hacer, ¿no?

¿Por qué no llamamos a la Policía y que se encarguen de esto?

No podemos llamar a la Policía.

¿Y si se entera Nacho? Puede hacer cualquier cosa.

Adela, ¿aquella no es Noa? Sí.

Es Noa, ¿verdad? Sí. Rosa, espera.

Es Noa. Espera, Rosa.

Noa, cariño.

Cariño... Noa.

Cariño. Oye, mi amor, despierta.

Noa, despierta. Oye, cielo, soy mamá.

Oye, vamos a desatarla, Adela. Sí.

Cariño, por favor.

Noa, despiértate. Amor... Por favor, cielo.

Pero ¿qué le han dado?

Noa, despiértate, por favor. Hay que sacarte de aquí. ¡Noa!

¡Rosa! Que te van a ver.

Vamos. Venga, vamos.

Noa, levanta. Venga, cariño.

Por favor, Noa, camina, por favor. ¿Estás bien? ¿Puedes andar?

Vámonos. Rosa, mira...

(HOMBRE) ¡Señoras! ¿Qué hacen? -Soy su madre.

No debe estar aquí y me la llevo a casa.

Dígale al director

que llamaré a la Policía si no me dejan salir.

-Buenos días. (CARMEN) Buenos días.

-Oye, ¿has visto a Carla? -¿Eh? No, no, todavía no, ¿por?

-Los baños están sucios. Es que no se puede ni entrar.

-Qué gente más guarra, ¿eh?

Ni con las llaves los mantenemos limpios. Vamos...

¿Sabes qué deberíamos hacer? Poner una cámara.

Sabríamos quién es el cerdo que los deja hecho un cristo.

El otro día entré... -No entres en detalles, por favor.

El problema no son los clientes, es Carla, que no ha limpiado.

Y he recibido quejas de algunos clientes.

-Ah, ¿sí? ¿De quién?

-Eso da igual.

-No, no da igual.

Dime quién se queja y te digo qué ha pasado.

Carla tendrá sus cosas, como tenemos todos,

pero los baños los deja como los chorros del oro.

Me juego un brazo, así te lo digo.

-Entiendo que defiendas a la novia de tu hijo.

-No tiene nada que ver con eso.

-No es la primera queja que recibo.

Carla está últimamente dispersa, no sé qué le pasa.

Si sigue así, hablaré con la contrata de limpieza.

-Tampoco exageres, todos cometemos errores.

No hay que montar un 2 de Mayo.

-Ya. Si la ves, dile que la estoy buscando.

-Vale. (JAVIER) Venga.

(SAMUEL RÍE)

Ya ves, me lo dijo tal cual. (JAVIER) Aquí estabas.

¿Has visto los baños?

-Es que... me he liado.

-Ya, vendiendo camisetas.

-Javier, es que... (JAVIER) No quiero excusas.

Ayer el grifo abierto, hoy los baños.

Vende lo que quieras, pero no en horario laboral.

(SAMUEL) No está siempre limpiando.

(JAVIER) Tú, mejor callado. ¿La estás ayudando en esto?

¿Te recuerdo que trabajas para la gerencia?

-Vale, no le eches la bronca, por favor.

Está intentando ayudarme, lo siento.

Vamos. Le pago fuera.

Tenga. Muchísimas gracias por todo.

Debimos llevarla a mi apartamento.

-No, ya has hecho suficiente. ¿Qué decimos a Jesús y a Elías?

No sé, algo se me ocurrirá.

Están trabajando en el mercado y tardarán en volver.

Venga. (NOA) No quiero ir a casa, mamá.

-Cariño, escúchame, vas a quedarte en casa del tío Elías.

(NOA) No quiero ver a papá. -No lo vas a ver.

No permitiré que se acerque a ti.

Ayúdame. ¿Quieres que llame a la Policía?

Sí, por favor, que vengan aquí para cogerle declaración.

-No, no podéis.

¿Por qué? (ROSA) No espero a mañana.

Venga. -Que no tenemos pruebas.

(ROSA) Pero ¿cómo que no? Les vamos a contar todo, cariño.

Tú has visto las fotos, las que tiene papá en el ordenador.

-No, las encontró Lucía.

Pero ¿quién es Lucía?

(ROSA) Lucía es la becaria de Nacho.

Venga, por favor, ayúdame.

-La Policía puede pensar que las metió ella para chantajearle

y nos investigarían a nosotras.

Ya, pero está tu amiga Natalia, ¿no?

-Natalia no va a declarar, está muy asustada.

Nacho la tiene amenazada.

No lo puedo creer, ¿no podemos hacer nada?

Venga, que tenemos que hablar con tu padre y con Elías.

Ni hablar. ¿Por qué?

Porque no quiero que le hagan daño.

Vamos, Noa. Vamos. Vamos, cielo.

Oye, ¿sabes...? El bolso.

Adela, lo mejor es que te vayas al puesto

y hagas como que no pasa nada. Sí.

-Javier, hacemos esto por una buena causa.

-Eso da igual.

-Su hermana necesita ortodoncia y necesita sacar el dinero,

y la estamos ayudando.

-Bueno, pero esta no es la manera.

Lo que hacéis es ilegal.

No podéis vender sin licencia, y menos en un mercado municipal.

Si viene un inspector, se nos cae el pelo.

Y lo que pensarán el resto de comerciantes...

-No le hacemos competencia a nadie.

-Ah, ¿no? ¿Y Moda Rusiñal?

Venga, pregúntale a Roberta qué opina.

Esto es irregular, ¿vale? No lo puedo permitir.

(SAMUEL) ¿No hay otra solución? Hemos vendido muchas camisetas.

Solo necesitamos un sitio donde ponerlas.

-No, si ocuparais uno de los puestos, como el resto...

-Sí, ¿y cómo lo pagamos?

El alquiler... -De eso nos ocupamos nosotros.

-Samu, da igual.

Lo siento, no volverá a pasar. Ahora mismo me pongo con los baños.

-Javier, por favor, esto es muy importante para Carla.

No quiere fallar a su hermana, como antes.

Por favor.

-Colocaos en el antiguo puesto de ultramarinos, ¿vale?

Frente a la frutería.

-Para el alquiler, pues a ver... -No te preocupes.

Hablaré con Mario, el dueño, le digo que es algo puntual,

que hacemos una campaña para atraer nuevos talentos.

-Claro, y cuela. Eres el mejor, tío. -Ocúpate de que Carla no falte.

-Sí, sí, sí. -Y es solo unos días.

-No te preocupes, no faltará un minuto.

No va a soltar la mopa ni para mear. -Eso espero. Luego te pago.

Venga, y que no me arrepienta. -Nada, hombre.

-¿Y eso? He visto que en las pelis funciona

y... pensé que igual con una flor no era suficiente

y vengo con refuerzos.

Y no ha sido fácil,

que Adela tiene la floristería cerrada.

No tienes que seguir pidiendo perdón,

porque soy yo la que se ha portado como el culo.

Porque tú solo querías darme ánimos

y por eso hiciste lo de la habitación del bebé.

Vale, pues estamos empatados.

Bueno, ahora te debo una flor y un ramo.

Te lo cambio por un beso.

Cuando te pones romántico, todavía te quiero más.

Oye, Lorena, que...

le he dicho a los pintores

que dejen la habitación del color del resto del piso.

Si hay que cambiarla, ya habrá tiempo.

Jorge.

¿Qué pasa?

Quiero aplazar la operación.

¿Y eso por qué?

Ahora no es el mejor momento.

Noa no está y estoy sola en el bar y no me puedo pedir una baja ahora.

Pues Elías tendrá que buscar un sustituto.

Elías dejó claro que no pagará otro sueldo,

y cerrar el bar no lo podemos contemplar.

Esto es excepcional, lo debe entender.

Vale.

Vale, es que hay otra cosa.

Tengo la sensación de que estoy obsesionada con ser madre

y he olvidado completamente a Noa,

cuando, evidentemente, me estaba necesitando.

Así que quiero estar al 100% para ayudarla cuando vuelva.

Y lo vas a estar, Lorena.

La operación no es complicada.

La doctora dijo que estarías recuperada en poco tiempo.

Y que es una operación que conlleva riesgos.

No nos vamos a poner en eso, ¿no? Intento ser realista, Jorge.

Vale, vale. Lorena, vale, ya está. Retrasamos la operación.

¿De verdad? Sí, de verdad.

Gracias, gracias, gracias.

Y lo siento, porque sé que soy una montaña rusa, lo siento.

Hola. Hola.

Un té para llevar, por favor.

Gracias. Luego te veo.

-El puesto mola por estar junto a la frutería.

Lo primero que ven al entrar, ¿qué es? Camisetas.

-Qué guay, tío, me alegro mucho.

-Ya te veo, dando saltos de alegría, vamos.

-Perdona, Samu, es que sigo rallado.

Sigo dándole vueltas a lo de Noa. -¿Aún no sabes nada de Rosa?

Qué va. Como las pillen en el psiquiátrico sacándola de allí,

se les cae el pelo.

-Pues llámala, tío. -Ya lo he hecho.

Salta el buzón de voz, no sé qué voy a hacer.

-¿Y averiguar por otro lado, por Lorena?

-Qué va, nadie sabe nada. -¿Cómo que nadie?

-Nadie.

-¿Ni Elías ni Jesús? -No.

-Son familia y esto es muy gordo.

-Me pidieron que no dijera nada y no lo haré, y tú tampoco.

Si se empieza a enterar la peña,

puede enterarse Nacho y salir huyendo

o inventarse un cuento de los suyos.

-Si se entera Jesús de esto,

no dejará que Nacho vaya a ningún lado.

-¿Tú crees? -Hombre... ¿Conociéndolo?

-El abuelo tiene mala leche cuando se le cruza un cable.

-No me gustaría estar en el pellejo de Nacho si eso pasa.

-Gracias por venir, Germán.

Espero que no te cause ningún problema con tu madre.

-No te preocupes.

-Bueno, mira, yo te he llamado porque me gustaría que firmases

este documento de instrucciones previas.

Con él delego en ti la voluntad de tomar ciertas decisiones vitales.

-¿Qué tipo de decisiones? -Bueno...

Ya sabes, pues...

las que no podré tomar yo

cuando mi enfermedad no me lo permita.

-Eh... Ya.

No sé si soy la persona adecuada para asumir una responsabilidad así.

-Ya, la que debería hacerlo es tu madre,

pero ya sabes que no está por la labor. Y la comprendo, ¿eh?

Me porté muy mal con ella

y es comprensible que no quiera saber nada de mí.

Tú, en cambio,

eres el único que me ha creído.

Y no sé, creo que estarás a mi lado llegado el momento.

Cosa que no va a tardar mucho.

Yo no sé si voy a ser capaz.

Pone que le tengo que decir a los médicos...

-Sé que harás lo correcto, ¿eh? Por eso he acudido a ti.

Y mira, no tengo ninguna duda de que lo vas a hacer bien.

Casi no te conozco, pero no sé...

sé que puedo confiar en ti.

Y lo que más me fastidia de todo esto

es no haber podido hacerlo hasta ahora.

De no haber sido un imbécil,

habría podido disfrutar de mi sobrino.

Lo que peor me sabe

es no haber estado en tu vida todos estos años.

Me lo he perdido todo.

Tus cumpleaños,

tus regalos de Navidad, tus partidos de fútbol...

-Tampoco era de fútbol. -¿No?

-No, de pequeño era más de teatro musical.

-No me habría perdido ni una función de fin de curso.

-Guau, eso son palabras mayores.

Eh, ¿qué pasa? ¿Estás bien? -Estoy bien, tranquilo.

Un momento.

Ya está. -¿Seguro?

-Sí, sí, sí, ya está.

-Mira, no... no podemos recuperar el tiempo perdido, pero...

puedes contar conmigo en el tiempo que tenemos por delante.

-¿Eso significa que vas a firmar el documento?

Muchas gracias. (CARRASPEA)

Cuando lo firme el hospital, te daré copia.

-Vale, de acuerdo.

-¿Te apetece otro café o...? -Me encantaría, pero tengo curro.

Quedamos otro día y tomamos unas cañas.

-Bueno, cuando tú quieras.

-Adiós, tío.

-Hola.

Sí, sí, estoy en ello.

Sí, todo va bien.

(SAMUEL) Jesús. -Me cago en los proveedores.

Parece que acuerden descargar a la vez.

-Buenos días, Jesús.

-Ni buenos días ni leches en vinagre.

También tienes la culpa.

Tenemos un montón de pedidos retrasados.

Es que has escogido el peor momento para ponerte enfermo.

-Pues sí, tienes toda la razón y no te la pienso quitar.

De eso te quería hablar

No quiero excusas. Anda, vete al muelle

y mira si la mercancía está en orden.

-Que no son excusas, es importante.

-Que te he dicho que luego.

Ah, señora Cobas, ¿qué le pongo hoy?

(Móvil)

(Móvil)

(SAMUEL) ¿Quién es?

-¿Sí?

Rosa, por fin.

¡Noa!

Tía, ¿cómo estás?

Ya me iba a dar algo, ¿sabes?

¿En casa de tu tío? Pero...

Vale, sí, en cuanto termine aquí, tiro para allá.

Oye, oye, espera. Me alegro mucho de poder escucharte.

Yo también.

Vale, vale. Luego nos vemos.

Venga, adiós.

-¿Con quién hablabas?

-Con nadie.

-No sería con Noa, ¿verdad? -¿Con Noa?

¿Cómo va a ser con Noa?

-No sé, quizá querías decir que no estabas enfermo y estabas con ella,

como la última vez que se escapó, que sabías dónde estaba.

-¿Qué te inventas? Claro que estuve enfermo.

Si dudas, pregúntale a mi hermana. Justo de eso te quería hablar.

-¿De tu hermana? -Sí, de mi hermana y de mi sobrino.

Por mi culpa se han puesto malos

y me gustaría salir antes para verlos.

-Y se supone que te tengo que creer.

(SAMUEL) Que no, Jesús. Que sí, que...

Es verdad, su sobrino está malo. -Está muy malo.

-Pobrecillo, está fatal. Ahí, en la camita, da lástima.

-Vale, pero date prisa, que te están esperando ahí fuera.

-Vale, me doy prisa, me doy prisa.

Qué tarde abres hoy, ¿no?

Sí, tenía reunión en el banco y la cosa se ha alargado.

Te lo he dicho mil veces, cambia de sucursal, son unos jetas.

No dan un palo al agua. Vale. ¿Qué quieres?

He estado hablando con Lorena.

Sin noticias de Noa. ¿Y cómo la has visto?

Pues imagínate.

Aunque a mí la que me preocupa es Rosa.

La llamo por teléfono, no lo coge...

Voy a tener que ir a verla. No es buena idea.

¿Por qué no? Porque si no te lo coge,

querrá descansar y estar tranquila.

Si estás preocupada por tu hija,

deberías estar pendiente del teléfono por si hay novedades.

A ver, sé que crees que tu hermana necesita ayuda y es frágil,

pero es más fuerte de lo que crees.

Ya, ya, lo sé.

De todos modos, me pasaré a verla.

(Timbre)

(JONATHAN) Rosa, abre, soy yo.

(ROSA) Pasa. -Quería venir antes,

pero Jesús no me dejó. Me ha tenido descargando.

¿Qué, dónde está Noa? ¿Cómo está?

-Le di un caldo caliente

y se durmió en la habitación de Germán.

-Pero... ¿está bien?

-Está aturdida, porque la tenían muy medicada, ¿sabes?

Fíjate como estaba

que cuando la hemos encontrado no podía ni caminar sola.

Y además, estaba atada.

-Qué asco.

Qué ganas le tengo a tu marido.

-Ya, no me extraña. Yo no quiero saber nada de él.

Ojalá que Noa se despierte y no recuerde nada.

Pobre hija mía...

-Nunca me perdonaré haberla dejado sola.

-No pienses en eso, lo importante es que está con nosotros.

-Ya lo sé, pero le prometí que la protegería,

y mira lo que ha pasado. No puedo evitar sentirme culpable.

-No te equivoques, el único culpable es Nacho.

No lo olvides.

Yo no olvidaré lo que has hecho por mi hija.

Siempre has estado a su lado, Jonathan.

No sé qué habría sido de ella si no llega a ser por ti.

Gracias.

-De nada, Rosa.

Pero prométeme una cosa. -¿Qué?

-Haremos que Nacho pague por lo que ha hecho.

Por todo lo que nos ha hecho.

-Sí, lo vamos a conseguir. Juntos lo vamos a conseguir.

¿Vale? -Vale.

¡Noa!

-¿Jona?

-Noa.

Estoy aquí.

Estoy aquí, contigo.

¿Y tú cómo estás?

¿Has sabido algo nuevo de tu hermano Gonzalo?

No. Ni ganas.

Pues yo he estado hablando con Germán.

Sabemos por qué no consta el ingreso de tu hermano

en ningún hospital de Tenerife.

Porque no está enfermo, simple. No, y te estás precipitando.

Que no, Elías, nos ha mentido, lo hace siempre.

Que no es eso.

No consta el ingreso en ningún hospital

porque no se someterá a tratamiento.

Qué tontería. ¿Por qué iba a hacer eso?

Para vivir los años que le quedan al máximo.

Elías, no tiene sentido.

Nadie quiere morir si hay tratamiento.

Es que esa posibilidad no existe. No le salvan la vida, la alargan,

y en qué condiciones. Eso te ha contado.

Ya está con la lagrimita.

Tú... Perdona, conozco a Gonzalo perfectamente.

Sé también que es un embustero compulsivo, lo sé,

pero cuando ves la muerte de cerca, las cosas cambian.

Quiere tu perdón. ¿Y qué quieres que haga,

olvidar los años de engaño? ¿Crees que es fácil?

Claro que no. Es que ha sido así desde pequeño.

Siempre manipulando, engañando. Era un niño y ya me robaba.

Y mi madre lo disculpaba.

Ahorré un año para el viaje de fin de curso

y él se compró una cazadora. ¿Sabes qué dijo mi madre?

Que compraría una hucha con candado para que no lo volviera a hacer.

Y por eso no lo perdonas. No, por eso no,

sino por las cosas malas que hizo después.

Y no pidas que las olvide.

No te pido que las olvides, te pido que aflojes un poco.

Parece mentira que tú lo defiendas,

que eres el primero en desconfiar de todos.

Precisamente por eso he estado investigando.

El centro de buceo que dice que tiene, lo tiene.

Y no solo lo tiene, sino que funciona.

Los apartamentos turísticos, todos alquilados.

Problema económico no es.

Tu hermano ha venido solo a que lo perdones.

Eso quieres creer tú.

Mi hermano siempre tiene intereses ocultos.

¿Y si esta vez no es así?

¿Y si solo quiere tu perdón?

¿Y si quiere morir en paz?

¿Vas a ser capaz de vivir con eso?

-No sé ni cómo me han sacado.

Según mi madre,

Adela y ella se han colado por un acceso que estaba en obras

y... me han encontrado atada en el jardín.

-Mira, te juro que cuando me encuentre con Nacho,

le daré la paliza del siglo. No la olvidará en su vida.

-Jona, eso no soluciona nada.

-Pero yo me quedaría a gusto.

-Sí, y con una denuncia por agresión.

Lo que nos faltaba.

-Me da igual, Noa. Que me denuncie, si quiere.

-Jona, no quiero que te metas en más líos por mi culpa.

-Hazle caso, Jonathan.

Debemos tener la cabeza fría, y ahora más que nunca.

Vale, vale, prometo no liarla.

Pero esto no se puede tapar más tiempo, Rosa.

Elías y Jesús se van a enterar.

Yo mismo casi se lo cuento a Jesús, si no me llama Noa por teléfono.

Y no se quedarán de brazos cruzados. -Lo sé,

pero debemos evitar que Nacho se convierta en la víctima.

-Por eso te ha pedido que no digas nada.

-No entiendo que queráis que se lo ocultemos.

-Es lo único que podemos hacer

para que no se nos vaya de las manos.

Mira, lo mejor que podemos hacer mientras

es buscar un abogado que nos asesore bien.

(ROSA) Sí, debemos buscar un buen abogado que nos crea.

-Bueno, Jona y yo ya encontramos una.

Íbamos a quedar ayer con ella,

pero tras el platón que le dimos no sé si querrá vernos.

-Si le contamos lo que te han hecho,

seguro que nos cree y nos defiende.

-¿Le habéis puesto al corriente del caso?

-No, aún no.

-Si le contamos lo que te han hecho, nos creerá.

-Celia.

Tenía ganas de verte.

¿Cómo estás? Bien.

¿Te ayudo con esto? No, no, que no pesa nada.

Bueno, no pesará, no. Qué bien huele.

Son jabones naturales nuevos, a ver si tienen salida.

Cuando los huelan, te los quitan de las manos.

Eso espero, la verdad.

El negocio no está muy boyante que digamos.

Cuando recuperemos el dinero de tu marido

estarás más desahogada. Sigo contando contigo para eso, ¿no?

Sí, claro. Claro que sí.

Fenomenal.

Oye, por cierto, quería disculparme por lo de Jorge,

que apareció.

Es que necesitaba ayuda y no le podía decir que no.

Eso lo entiendes, ¿verdad? Perfectamente. No te preocupes.

Sois muy amigos, ¿no?, Jorge y tú.

Sí, bueno, al final somos vecinos de puesto

y nos vemos todos los días, pues es normal llevarse bien.

Ya imagino, claro.

Todo el mercado somos una gran familia.

Lo entiendo.

Bueno, nos veremos otra vez, ¿no?

Sí. ¿Y si cenamos esta noche?

No, es que... ¿Tienes planes o qué?

No, no, no, la verdad es que no, estoy libre, sí.

Entonces, ¿quedamos esta noche?

Venga, pues nos vemos.

Oye, Celia. ¿Sí?

Que...

Quedamos esta noche, pero... ¿Ajá?

Sin interrupciones, ¿vale?

Vale. Vale.

No sabía que eras amigo de Celia. ¿Algún problema?

No, para nada, ninguno.

Es más, es normal que te hayas fijado en ella.

Pero yo tendría cuidado.

¿Qué quieres decir?

Es un poco complicada.

Al principio te baila el agua, te dice que sí a todo,

y luego, de buenas a primeras, desaparece.

Yo no me haría ilusiones.

Oye, Elías, ¿yo te he pedido opinión en algún momento?

No, hombre, pero... Pues entonces guárdatela, ¿eh?

Lo único que me interesa de ti es que hagas bien tu trabajo.

No te preocupes, que las rutas funcionan con normalidad.

-Muchas gracias, hasta luego.

(CARRASPEA) (PAOLO) "Buongiorno", Cristina.

-Hola.

-"How was your..."

viaje a Liverpool?

-¿En qué idioma me hablas? -Es que soy políglota.

-Veo que el premio ha empezado a dar sus frutos.

-Ah, sí, no es ni la hora de comer

y tengo reservas hasta el turno de la cena.

Es una locura.

-Me alegro mucho, te lo mereces. -Bueno, tú también, ¿eh?

Lo he conseguido gracias a ti.

-No te quites mérito, solo te ayudé un poco.

-Ya, pero un poco que me dio mucho.

-¿Qué, en qué has gastado el dinero?

¿Has podido pagar el crédito del curso de Boston?

Sí, no sabes el peso que me quité de encima.

Por cierto, ¿qué tal Andrea, cómo está?

-Bueno, está muy orgulloso de ti, ya lo sabes.

-Ya... Y vosotros bien, ¿no?

Que he visto que habíais arreglado las cosas.

-Sí. No del todo, pero va mejor.

Hemos hablado largo y tendido y parece que está más comprensivo.

-Ya. Lo más importante es que hayáis reconstruido vuestra relación.

-Sí, el ir ha sido la decisión acertada, sí.

-Ya.

Mira, yo justo quería pedirte disculpas

por lo que te dije el otro día,

lo de irte de mi vida y la de Andrea.

-Paolo, eh... -No, no, perdón.

Cristina, déjame hablar.

Últimamente te he tenido muy cerca.

Y estos días que has estado fuera...

te he echado de menos. -De eso quería hablarte.

-Y yo, escúchame. -Me voy del mercado.

Yo... -¿Cómo que te vas?

-No te lo quería decir ni verte

antes de estar segura de tener el trabajo.

-¿Trabajo? ¿Qué trabajo?

-Me voy a un restaurante lejos de aquí.

-No, Cristina, no tienes por qué irte.

Si es por lo que te dije el otro día,

te pido disculpas. -No es por eso, es por Andrea.

Él quiere que esté en su vida, pero...

no quiere que esté en la tuya.

-No, eso no es justo.

-Si es lo que él necesita, estoy dispuesta a hacerlo.

No quiero perderlo otra vez.

-Pero esto no tiene sentido. Nuestro hijo no puede pedirnos esto.

-Aunque nosotros volviéramos a estar juntos,

aunque volviéramos a intentarlo,

no solucionaría los problemas que teníamos antes de separarnos.

Nunca los hemos resuelto. -Ahora podremos resolverlos.

Los dos hemos aprendido de nuestros errores, ¿no?

Podemos volver a ser una familia.

-Yo creo que siempre vamos a ser una familia.

No podemos arriesgar lo que hemos conseguido hasta ahora.

Sé que igual ahora no lo entiendes, pero...

estoy segura de que es lo mejor, ya verás.

Es lo mejor.

Voy a preparar unas bolsas, que... -Vale.

-Corremos el riesgo de que no lo acepte

o que nos pida un pastón, pero es lo que hay.

-Bueno, lo más importante es que nos crea, ¿no?

-¿Cómo nos va a creer,

si no tenemos ni una sola prueba consistente?

-Bueno, pues habrá que buscar una prueba.

-¿Y cómo vamos a hacer eso?

-Tendiéndole una trampa a Nacho.

Y creo que sé cómo.

-Celia dice que el extracto de aguacate

es buenísimo para el dolor de espalda.

-Eso lo sabe todo el mundo.

Un aguacate te lo desayunas

o lo trituras y haces una hidratante.

¿Cuánto te ha costado la broma? -Nada, 30 euros.

-¿Te has gastado 30 euros en una crema?

-Bueno, si funciona... -Si funciona,

coges un aguacate y te lo echas por encima.

Parece mentira que te dejes tomar el pelo.

-Mamá, mira.

-¿Qué es eso? -Un anuncio de la moto.

Lo ha puesto hoy, no lo han pillado.

-Dijo Jesús que iría más rápido si lo tramitaba su amigo.

-Debemos decírselo a la Guardia Civil.

Cuantas más pruebas tengan, mejor.

Toma. -Dame eso que ya me ocupo yo.

-Dime algo cuando sepas. -Claro. ¿Vendrás a comer?

-Voy a casa de Celia a comer con Carla.

-Haceos unas verduritas,

que solo comes pizza y te pondrás fondón.

-Mira, fondón dice. Acero para barcos, chaval.

-Como tu padre. (SAMUEL) Genética de toda la vida.

-Que lo digo en serio. (SAMUEL) Hala, hasta luego.

No estoy de acuerdo en retrasar la intervención, pero...

-Si lo vais a hacer, cuanto antes mejor, ¿no?

Ya, es lo que pienso yo, pero... no he querido meterle más presión.

Bien hecho, solo conseguirías que se cierre en banda.

Ya.

Y lo mismo me está pasando con Celia.

Cuanto más le digo que se aleje de Velasco, más se mete.

Y sé que lo pasa mal, pero no puede parar.

Eso me preocupa más. Ayer la salvé por los pelos.

Si no llego a presentarme en su casa...

Solo espero que esto le sirva para recapacitar,

para que recurra a Sandra.

¿Ha dado señales de vida?

Me llamó el otro día para pedirme disculpas

y decirme que sentía habernos dejado tirados, y...

como murió Hortuño, quiere volver a la ciudad.

Bien, a lo mejor nos puede ayudar con Velasco.

O con Bosco. No, de ese me ocupo yo.

Bueno, de hecho... quería pedirte un favor.

Y si te digo que lo olvides y que lo haga Sandra,

harás lo mismo que Celia, pasar de mí.

Supones bien, Jorge.

¿Qué quieres que haga?

Verás, hoy Germán ha quedado con Bosco en un hotel.

Quiere obligarlo a rectificar el acta de la muerte de Hortuño.

Si lo hace, abrirán el caso otra vez y apuntaría a Velasco.

¿Obligarlo? ¿Cómo pretende hacerlo?

Bosco acaba de adoptar a un niño.

Si los trabajadores sociales se enteran

de que consume drogas y prostitución, le quitarán al niño.

Un poco arriesgado, ¿no?

Por eso quiero hacerlo yo en vez de Germán.

Tengo las claves de la página de contactos de Germán.

Me pasé por él y adelanté la cita con Bosco.

¿Qué pinto yo en todo esto?

Solo quiero que entretengas a Germán.

Haz lo posible para que no vaya al hotel.

¿Por qué no se lo dices tú? Sabes cómo es,

más cabezota que Celia, Lorena y yo juntos.

Si se lo pido, hará lo contrario.

Mejor que se entere a toro pasado. Lo mejor es que no vayáis ninguno.

Cuando este tío te vea,

te echará de malas maneras, lo sabes.

No se atreverá con lo del chantaje.

Venga, hazme ese favor.

Por favor.

Vale.

Y tú prométeme que...

que vas a tener cuidado, por favor.

No te preocupes.

Si la cosa se pone fea, me voy. No tiene que pasar nada.

Gracias, amigo.

Me las das cuando esto termine.

Te llamo en cuanto salga, ¿vale? Vale.

(Puerta cerrándose)

-¿A quién llamas ahora?

-A Jesús, para preguntarle por la denuncia.

Nada.

No me coge.

-Pues estará con Valeria, porque en la frutería no está.

-¿Tú te acuerdas dónde trabajaba su amigo? Iván.

-En el cuartel de Colmenar, ¿no?

-Yo creo que voy a llamarlo a darle la información, ¿qué opinas?

-Buena idea. -Bien, busca el teléfono.

Luego, a Celia le das la crema y que te devuelva el dinero.

Parece mentira que te dejes colocar una crema así.

Yo entiendo que tenga que hacer negocio,

pero esto es aprovecharse.

-Toma el número.

-Buenos días.

Del "cuar"... Sí, de Colmenar, muy bien.

Eh... ¿Podría hablar con Iván?

Iván, Iván... Iván, el sargento.

Sí, soy la...

Bueno, la... hijastra de Jesús de la Cruz.

-¿Hijastra?

-¿No se dice así? -Sí, pero suena un poco raro.

-Iván, buenos días.

Soy la hija de la mujer a la que le han quemado la casa en Comillas.

La de la moto robada que están vendiendo en Internet.

Sí, a ver, Jesús me dijo...

Jesús. Jesús... Bueno, mi padrastro.

Pues no sé qué ha podido pasar. Pues muchas gracias, adiós.

-¿Qué te ha dicho? -No sabe de lo que le hablo.

Jesús lo llamó por Noa,

pero no sabe nada de una casa ni de una moto.

-Se le habrá pasado por Noa.

-Que no, que dijo que la ponía en el día.

Es que parece que Jesús no quiere que vaya a más.

Eso no tiene sentido.

Él es el primer interesado en investigar lo ocurrido.

-A no ser que haya algo gordo tras el incendio.

-¿Qué va a haber? -Yo que sé, no lo sé.

Pero esto es muy raro, ¿no?

Además, mi madre y Jesús están raros hace mucho.

Por no hablar del dinero que nos encontramos.

-¿Crees que Jesús ha sacado 100 000 euros de Andorra

para el tratamiento de Lorena? -Pues no sé, no lo veo tan raro.

Aquí hay algo que no encaja, está escondiendo algo.

No voy a parar hasta descubrirlo.

(Móvil)

(Móvil)

-Dime.

Pero ¿cómo es posible?

¿No estaba completamente aislada?

¿Y quién se la ha llevado?

¿Dos mujeres? ¿Qué dos mujeres?

Germán, contigo quería hablar, ¿tienes un minuto?

-Es que ya me iba. Será un momento.

He estado dándole vueltas

y voy a promocionar el puesto en la red.

Ah, buena idea.

Pero no tengo mucha idea al respecto

y tengo mil preguntas, no sé por dónde empezar.

Podrías empezar haciendo una web. Vale, ¿y eso como lo hago?

Te paso contacto de unos colegas que se dedican a esto.

Y eso, de pasta, ¿cómo sale, es muy caro?

Si quieres, puedes hacerlo tú

con plantillas predeterminadas. ¿Conoces "Make your web"?

Ni idea.

Mira, te paso una lista de mis colegas

y otra con páginas de autogestión y tú decides, ¿vale?

Genial. Y lo de las redes sociales,

que sería bueno abrirme un perfil, ¿no?

Sí, estaría bien.

¿Y cuáles...? Las más potentes, ¿cuáles serían?

Donde puedas colgar fotos y vídeos, que tus clientes vean tus productos.

Sería interesante generar actividad, ¿no?

Que la gente vaya viendo. ¿Hay que dedicarle mucho tiempo?

Sí, pero si te agobia, en las páginas que te voy a pasar...

O sea, hay empresas que incluyen "community manager".

Ajá, vale. Oye, Jorge,

me voy que he quedado con Bosco. Luego os llamo y os cuento.

Una cosa más y ya termino, Germán.

Unos amigos quieren comprar algo que solo vendo yo

y lo comprarán "online", lo envío y ya está,

pero con el sistema de cobro me lío.

Hay distintos tipos, ¿no?

Lo sabes perfectamente, Jorge.

Aja, sí, pero ¿cuál me recomiendas?

¿Dónde está Javier?

En el ayuntamiento, en una reunión.

Ya, claro. Espera, Germán, espera.

No vas a llegar a tiempo. ¿Qué?

Javi adelantó la cita con Bosco y está en el hotel.

¿Y lo dejas? ¿Y tú...? Ya le vale.

Ya os vale a los dos. No quiere que te pongas en peligro.

Me sé cuidar solo, gracias.

Dice que si te pasara algo, no se lo perdonaría.

¿Y tú te lo perdonarás si le pasa algo a él?

No he podido frenarlo, nunca lo había visto así.

¿Así, cómo? Tan enamorado.

Lo eres todo para él, Germán.

Es imposible frenar

a quien está dispuesto a lo que sea por la persona que ama.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

-Jorge se ha ido de la lengua.

-¿Tienes que salirte siempre con la tuya?

-No me eches la bronca, ¿quieres?

-No te llamo por eso.

Te llamo para desearte buena suerte.

Y para decirte... que sí.

-Que sí, ¿qué?

-Que sí quiero.

Que quiero casarme contigo.

(MÓVIL, GERMÁN) "¿Hola? ¿No vas a decir nada?"

-Perdona, es que no me lo esperaba.

Ya. A mí ayer también me pilló un poco desprevenido,

pero lo tengo muy claro.

Quiero pasar el resto de mi vida contigo.

Oye, solo por el fiestón

"que vamos a montar valdrá la pena, ¿no?"

-Será la mejor fiesta de tu vida, lo prometo.

-Pero lo de los niños va a tener que esperar un poquito, ¿vale?

Que no lo descarto, pero dame unos años.

-Los que necesites, amor.

Tenemos toda la vida por delante, no hace falta correr.

-Claro que no.

Germán, no sabes lo feliz que soy ahora mismo.

-Y yo también.

Lo celebramos luego, ¿vale?

Mucha suerte con Bosco.

Te llamo cuando salga del hotel.

-Eh... Te quiero.

-Te quiero.

-No es el que esperaba,

pero ya sabes lo que tienes que hacer.

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

"Carla, al final no voy a pasar por casa, ¿vale?"

(CARLA) "No te pongo comida, lo digo porque viene Samu".

No, me voy a quedar aquí y pico algo en el bar.

Lo que sí te tengo que pedir es que me hagas un favor esta noche.

¿Con Velasco?

Sí.

Al final he tenido que quedar con él para cenar.

Y solo pensar que me quedaré a solas con él, me pongo mala.

¿Crees que intentará algo?

(SUSPIRA) Pues mira, no lo sé.

Una cosa es que le siga el juego para descubrir cosas sobre Manuel

y otra que me acueste con él.

Esta vez no te voy a dejar sola.

Me invento que... que me he puesto enferma o algo.

Por favor, ten batería en el móvil. (CARLA) "No te preocupes"

Cuando empecéis a cenar, envíame un mensaje y me planto aquí.

Bien.

Cada vez estoy más asustada con este asunto, de verdad.

Velasco me da miedo y me da... me da asco.

¿Va todo bien?

-No.

Estoy preocupado por Javi.

Igual sigue con Bosco.

¿Tanto tiempo?

Vienes a hablar de Antonio, de Velasco

¿Estáis juntos?

Perdona, pero no tengo que darte explicaciones.

No, no, perdona, no vayas por ahí, que sabes que no es eso.

Yo creo que tú no conoces a Antonio Velasco

como lo conozco yo.

¿Por qué hablas con el hospital de la operación?

-Es que la voy a cancelar.

(SAMUEL) ¿No has pensado tener un socio capitalista?

Alguien que ponga pasta a cambio de beneficio.

-¿Qué has hecho?

(NICOLÁS) No digo que no sea raro, pero alguna explicación habrá.

Y tú siempre te pones en lo peor. -Sí, por eso me miente en la cara.

Que no, que no, que aquí hay gato encerrado.

Y averiguaré qué pasa, vaya que sí.

¿Sabes qué has firmado?

Aquí, aparte de unas instrucciones previas,

hay documentos que hablan de una donación en vida

con cesión de dinero, propiedades y negocios a tu nombre.

(PAOLO) Nuestro hijo es lo más importante.

Como para cualquier padre.

Sé lo mucho que os queréis.

No podéis renunciar a vuestras vidas,

y Andrea acabará aceptándolo.

¿Y si no lo hace?

Me invita a ir a la sierra. En un rato viene a buscarme.

-Ha llegado el momento de que pares.

Es que me da mucha rabia tirar la toalla ahora.

Estaba a punto de confiar en mí, a punto.

-¿No es justo que antes de que pase de él, me cuentes qué os hizo?

No, por favor, no quiero recordarlo, que...

es muy doloroso y me cuesta mucho, de verdad.

¿En qué momento nos metimos en esto, Celia?

Si le pasa algo a Javier, no me lo voy a perdonar.

-¿Cómo eres tan miserable? -Suéltala.

-Atrévete conmigo, sin drogas ni pastillas.

-¿Me puedes pasar con la habitación 303, por favor?

A nombre de Bosco Escrivá.

-Tranquilos, la denuncia está en curso.

-Ah, ¿sí? Ah, pues fíjate,

Samu hoy ha entrado en una página de estas de subastas

y había una foto nueva.

-¡Es por tu culpa!

Lo del chantaje y el forense es idea vuestra.

Es culpa tuya, tú me metiste en esto.

De verdad, no insistas.

No tengo cuerpo para meterme en el coche,

hacer un viaje, dormir fuera, prefiero...

-Ya está, no insisto más. Gracias.

Me quedo aquí.

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Mercado central - Capítulo 169

27 may 2020

Rosa saca a Noa del psiquiátrico y acuerdan luchar juntas para desenmascarar a Nacho... pero él descubre que Noa ha salido del centro con ayuda de su mujer.

Gonzalo consigue que Germán firme un documento para que tome decisiones en su nombre cuando él ya no lo pueda hacer.

Javier descubre el negocio de camisetas de Carla y le ofrece un puesto para venderlas en el mercado.

Carmen descubre que Jesús no ha cursado la denuncia contra el tipo que quemó la casa de Comillas y empieza a sospechar que el De la Cruz esconde algo.

Cristina, a petición de Andrea, anuncia a Paolo que no va a volver con él.

Celia se disculpa con Velasco por la interrupción de la noche anterior y quedan en volver a cenar juntos... pero Velasco escucha una conversación entre Celia y Carla y rabia al descubrir el engaño: sólo se está acercando a él por interés.

Lorena decide retrasar la intervención. Jorge la apoya.

Con la ayuda de Jorge, Javier da esquinazo a Germán y se presenta en la cita con Bosco... ajeno a que es una trampa de Velasco.

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