Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 168 - ver ahora
Transcripción completa

Eres preciosa.

Y me muero de ganas de estar contigo.

No digas nada, no te preocupes.

No digas nada.

Conocía a Manuel.

No sé qué relación tenía, pero Manuel le estafó mucho dinero.

-¿Qué dices?

Velasco no está interesado en mí como mujer.

Quiere vengarse por lo que le hizo Manuel

y recuperar su dinero.

-Tengo un amigo que es guardia civil, le doy los datos

y pone la denuncia y habla con los de Comillas.

-Hija, déjalo todo en manos de Jesús.

Sabe lo que hace.

¿Y si esta vez está diciendo la verdad?

Es tu hermano, Adela.

Tu único hermano.

¿Y si se está muriendo de verdad y tú no le das

la oportunidad de disculparse?

Te arrepentirás el resto de tu vida.

-Manuel trabajaba como abogado en mi empresa.

Se encargaba de unos asuntos.

¿Relacionados con Sideral Gest?

No, nada de eso. ¿No?

Manejaba mucho dinero y sabía cómo desviarlo a su bolsillo.

Maquillando las cuentas.

Tenemos una relación muy especial, Celia.

Sería una pena que terminara.

En eso estoy de acuerdo.

-¿Vas a aflojar un poco?

-No puedo, tengo que pagarle la ortodoncia a mi hermana.

-No es una operación de vida o muerte.

-¿No ves lo importante que es para mí?

Puedo ayudar a mi familia aunque sea con algo tan tonto y caro

como pagarle la ortodoncia, ¿entiendes?

-Entiendo y tienes razón.

-Soy la que lleva la responsabilidad, todo el peso sobre sus hombros.

No es real, estamos juntos en esto.

Estaré a tu lado, pase lo que pase.

Pues imagínate lo duro que será

si tenemos que devolver la cunita.

-Pero ¿qué es esto que tienes?

-No, es que, Carmen.

Nada, que... -¿Qué?

-He tenido que echar una mano a Paolo

en la pizzería.

Repartiendo en bicicleta y me he caído.

-¿Me pones problemas para ayudarme y repartes en bicicleta?

-Carmen, no podía decirle que no después de que...

nos pillara mintiendo. -¿Cuándo?

-En lo del concurso.

-¿Se lo contaste?

-Le sigo el juego a tu padre

porque no quiero que sospeche de mí.

-Vale, mamá, voy para allá.

Tienes que salir de casa hasta que encontremos pruebas.

-Noa está aquí, ¿verdad?

-¿Qué? No. -La guardia civil ha localizado

una llamada de su móvil en esta dirección.

-No paran de entrar mensajitos.

-¿Lo dices molesto?

-Me molesta que abras la página de contactos sin decírmelo.

Tú lo intentaste con Bosco. Me toca a mí.

-Noa, cariño, ¿has vuelto a casa? -¿Y mamá?

¿Mamá? ¡Mamá! -Está bien.

-Mamá. -Se encuentra bien.

-¿Qué le has hecho? -Nada.

Solo le he dado un calmante.

Estaba muy nerviosa. -¡La has drogado!

-¡Tranquilízate!

-Mamá, por favor, despierta.

Vámonos.

-¿Veis lo que me obligáis a hacer?

-(SUSPIRA)

(SE QUEJA)

¿Noa?

¿Noa?

¿Nacho?

¿Nacho?

(AGITADA) Noa.

Venga, Noa, cógemelo, por Dios.

(Vibración móvil)

(Vibración móvil)

(Vibración móvil)

(Vibración móvil)

(Vibración móvil)

(Vibración móvil)

-Luego, Rosa.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

-(RESOPLA)

-Hola, soy su padre. -Hola.

-Si no le... yo me ocupo de ella. -Sí, sí.

-Gracias.

Hola, Noa.

Me alegro de que por lo menos

te saquen a tomar el aire.

Les avisé que no te gustan los espacios cerrados.

Te agobias.

Este sitio no está tan...

Está bien, ¿no crees?

-(BALBUCEA) -¿Qué?

-Que me sueltes.

-¿Que te suelte? Nada me gustaría más.

Pero Ramírez, tu psiquiatra, no cree que debamos.

Te has puesto muy terca.

¿Por qué no has cedido un poco?

¿Y has asumido el ingreso?

Tenías que montar el numerito. Claro,

mira lo que les obligas a hacerte.

A ver si se te mete ya en la cabeza que esto es lo mejor para ti.

Por suerte, yo estoy aquí cuidarte.

Si no, no estaría disfrutando de toda esta calma.

Mira.

(SUSPIRA) Aire puro.

Venga, no llores.

¿Qué te pasa?

¿Te duele el golpe?

Espero que no te deje cicatriz.

¿Crees que no me duele verte así?

¿Que no me gustaría que las cosas fueran diferentes?

No me has dejado otra salida.

Siempre empeñada en complicarlo todo.

La forma que has tenido de insultarme,

¿no ves que ese comportamiento me parte el corazón?

Siento no ser el padre que esperabas,

tú tampoco has sido la niña fácil.

¿Por qué no pudiste ser una niña cariñosa, buena?

Llegar y darle un beso a tu padre, mostrar un poco de afecto...

De consideración, de agradecimiento.

En lugar de eso has tenido que resultar, una niña enferma.

-Cuando mi familia se entere que estoy aquí...

-"Mi familia...".

Noa, tú ya no tienes familia, yo soy tu única familia,

Nadie sabe que estás aquí.

Y no lo van a saber nunca.

Yo no se lo voy a decir. ¿Para qué?

¿Para que sufran viéndote así?

No...

Ya asumimos una vez tu marcha,

no nos costará hacerlo de nuevo.

Todo el mundo asumirá que te has ido para siempre.

-¿Y mamá?

-¿Tu madre? Tu madre ha estado dormidita unas horas

y después...

yo cuidaré de tu madre, no te preocupes.

-(BALBUCEA) -¿Qué? No te entiendo.

-¡Estás enfermo!

-¿Yo, enfermo?

No soy yo quien está ingresado en un centro de salud mental.

Espero que tu estancia aquí te haga reflexionar

y te des cuenta de que distorsionas la realidad.

Que tienes un problema y siempre lo has tenido.

Pero tranquila,

yo cuidaré de ti,

me aseguraré que no interfieras en la vida de tu madre

ni la mía nunca más.

-(NOA LLORA)

¡Suéltame!

¡Suéltame!

¡Que me sueltes!

-¿Héctor?

¿Qué tal?

Bien, bien,... Todo controlado.

Sí, la niña no va a hablar.

De todos modos, mejor que no reciba visitas,

ya sabes...

Sí, sí, lo entiendo, tranquilo, de Rosa me ocupo yo.

No tenéis que preocuparos.

Por fin podemos estar todos tranquilos.

(Puerta)

-Hola.

¿Has leído los mensajes?

Vaya tela con el forense. Ha picado pero bien.

-Sí, está claro que ha picado.

También que eres su tipo.

El tipo de este baboso será cualquier cosa que se menee.

-Entre Bosco y yo no pasará nada.

Creo que es mejor este plan que el del principio.

-Que sí, que lo de quedar con él en persona no ha valido para nada.

-Mejor así ¿no?

Le tiramos de la lengua a ver qué cuenta.

-Vale.

-No lo dices muy convencido. -No me gusta que quedes con este tío.

Es un baboso, con ver los mensajes subiditos de tono que te manda.

Y tú no te quedas corto. ¿Qué es ese rollo de las esposas...?

Prefiero no saberlo.

Habláis de drogas, de meteros de todo.

¿No te parece que te pasas un pelo?

-No, para nada. Me estoy quedando corto.

Le voy a seguir calentando y a seguirle tirando de la lengua.

He estado trapicheando en sus redes sociales

y tiene una cuenta con su pareja

y han subido fotos con su hijo.

-¿Tienen un hijo? -Sí, muy pequeñito.

Le adoptaron hace unos meses.

Por unos colegas sé que al adoptar,

los trabajadores sociales te vigilan y te dan mucho la chapa

para ver si el niño se adapta o la estás liando.

-Ya, ¿y?

-¿Y? No sé, ¿qué crees que pensarán los trabajadores sociales

si saben que nuestro amiguito Bosco va drogándose con chicos de compañía?

¿Tú crees que les iba a gustar?

-¿Quieres a chantajearle?

-Preferiría no hacerlo, pero no tengo otra opción.

Además, tal vez ese niño tenga que estar con otra familia.

Le pediré que cambie el atestado de la muerte de Hortuño

a cambio de no enseñar los mensajitos a los trabajadores sociales.

¿Qué pensarían sobre lo de las esposas?

-A ver, Germán,

vale, es un buen plan. Pero hay que sopesarlo.

-Que entre Bosco y yo no va a pasar nada.

-Ya lo sé, que no es eso, no es una cuestión de celos.

No me gusta que te metas en un asunto tan turbio.

-Ya, ¿y tú crees que me apetece?

Es que no tengo nada más.

Le dije de quedar mañana,

solo tengo que darle coba un día más.

Cuando acepte "el trato", borro el perfil de la web. ¿Te parece?

No va a pasar nada. Que va a ir todo bien.

Gonzalo Villar no figura en la base de datos.

Me habré confundido, entonces.

Muchísimas gracias y perdone.

Vale, adiós.

Jorge, recomiéndame un buen vino, tengo ganas de llegar a casa

y descorchar una botella.

Y supongo que tinto, ¿no? Sí.

Tengo un Gran Reserva 2007. Ribera del Duero Tempranillo.

Lo dejo a tu criterio. Lo que a ti te parezca bien.

Éste. Me llegó esta semana y está muy bien.

¿Qué pasa? ¿Esa cara qué es por la operación de Lorena?

Sí, bueno, eso y...

no estoy muy contento conmigo mismo.

Toma, no me des copia.

Creo que no ha sido muy buena idea hablarle a Lorena

de la habitación del niño, de la cuna y todo eso.

Ya. Solo pretendía animarla y...

darle un poquito de confianza, pero...

creo que conseguí lo contrario.

Me llegó a decir que si esto sale mal se va a sentir como una mierda.

Entiendo tu frustración, y que quieras ser optimista.

Pero creo que lo mejor es no engañarla.

No la estoy engañando.

En cierto modo sí,

Le dices que todo va a salir bien, pero eso no lo sabes.

Hay posibilidades de que una operación así se tuerza.

Ella tiene endometriosis, tiene problemas hormonales...

Y es normal que quiera ser cauta y que los demás lo sean.

Si la cosa sale mal y no pudiera quedarse embarazada...

pues es mejor que estar mentalizado.

Yo prefiero una actitud positiva.

Ver el vaso medio lleno.

Pero ella lo está viviendo con muchísima incertidumbre.

Encima lo de Noa, es normal que esté con los nervios de punta.

Ya...

Sí, está afectada por lo de Noa.

Siente que su sobrina la necesitaba y que no ha estado ahí.

Ahora cuando se ha marchado, no sabe qué más hacer.

Adela, yo solo quiero que Lorena no sufra más.

Creo que estoy un poquito perdido.

¿Quieres un consejo, de mujer y de madre?

Lo único que necesita es saber que tú estás a su lado.

Déjale a ella que te diga si quiere mimos o paciencia.

¿Y sabes una cosa? Estoy segura de que lo harás muy bien.

Gracias. A tu salud.

Carmen ¿cómo va lo del incendio y el seguro y todo eso?

-Ya sabemos quién lo hizo y vamos a poner denuncia.

¿Sí? Sí.

Pobre, Valeria, lo que quería esa casa.

No sabes el disgusto que tiene, ni te lo imaginas.

Sí, ya verás como todo sale bien. Sacadle pasta al seguro.

Ojalá.

¡Hombre! Por fin estás recuperado, dichosos los ojos.

-Sí, mucho mejor, era la garganta. -Qué bien...

-Jonathan, ven, ven.

-¿Qué? -Se la ha llevado.

Nacho se ha llevado a Noa.

-¿Cómo que se la ha llevado? -Mira, ya sé que desconfías de mí.

Ven.

Pero por favor, estoy de tu parte.

Por favor, tienes que creerme.

He hablado con Natalia, su amiga del colegio, por favor, escúchame.

Ven aquí.

Y...

me ha dicho que...

que Nacho abusó de ella.

Y que además la amenazó

con hacerle daño si se ponía en contacto conmigo.

Así que ahora ya sé que mi hija no tiene alucinaciones,

no está enferma, no es una esquizofrénica, Jonathan.

Escúchame, por favor.

Esta mañana, me ha llamado por teléfono

porque yo le había dejado un mensaje.

Yo estaba muy mal,

así que decidió venir a casa para que nos fuéramos juntas de allí,

pero es que Nacho apareció antes.

Me ha drogado y...

Yo creo que se la ha llevado.

-A ver, Rosa.

¿Que se la ha llevado?

-Sí, se la ha llevado.

Cuando me desperté no estaban ni ella ni Nacho.

¿Qué pasa, que no me crees?

Habla con Adela si quieres.

Sabe que estaba esperando a Noa, para enfrentarnos juntas a su padre.

Para que pagara por todo.

-Sabía dónde estaba Noa porque la ayudé a escapar.

Y está bien, tranquila,

lo que sé, es que estaba nerviosa cuando tuviste una crisis.

-Pero que yo no he sufrido ninguna crisis, Jonathan.

-¿Qué? -Todo ha sido una mentira de Nacho.

Ha hecho que esa noticia corra por el mercado hasta llegar a Noa

para ver qué hacía. Yo lo único que hice fue, pues...

seguirle la corriente y ya está.

-Ya te vale, Rosa.

-Todo tiene una explicación, ¿de acuerdo?

No puedo luchar sola contra Nacho. No puedo.

Ha convencido a todo el mundo de que su hija está loca.

Así que lo único que puedo hacer es que él crea

que yo sigo sin enterarme de nada.

Así puedo ir un poco por delante de él...

-A ver, Rosa. Entonces, ¿dónde está Noa? ¿Dónde está?

-No lo sé, la llamo por teléfono y no me lo coge.

-Tiene el teléfono desconectado. Yo la dejé en casa de Celia

y Carla nos está echando una mano, además.

Seguro que está bien.

-No, escúchame.

Mira, ¿ves esto?

Es de Noa. Lo he encontrado en el sofá.

Es la prueba de que ha estado en casa y que Nacho se la ha llevado.

-¿Cómo se llamaba el centro donde la quería llevar?

¿Cómo, cómo? -Yo que sé, no me acuerdo.

No lo sé, lo apuntó en un papel. Pero no lo sé.

Sé que estaba por las afueras.

No sé...

Pero si se la ha llevado a un centro,

ha tenido que ser con la ayuda del doctor Ramírez.

-El doctor Ramírez... Sí, pero ¿a qué centro? ¿A qué centro?

-No lo sé...

No lo sé.

Sí, Gonzalo Villar.

Ya...

Sí, sí, lo entiendo.

Pues nada, perdone por las molestias.

Gracias, adiós.

Cristina, ¡pero bueno!

¿Ni has pasado por casa? ¿Del aeropuerto a aquí?

Vaya, sí señor... ¿Qué tal por Liverpool?

-Pues mucho inglés y mucho "fish & chips".

No entendía nada. Y la comida, qué mala...

Mucho sándwich, ¿no?

Por la mañana, por la noche.

También te digo, que con Andrea como si es en Siberia comiendo hielo.

Qué bien hemos estado.

Me enseñó a sus amigos, su casa.

Su escuela que es gigante. ¿Sí?

Me alegro muchísimo.

No lo hemos arreglado todo, han pasado muchas cosas

y he estado pocos días.

Pero nos hemos escuchado,

hemos hablado, nos hemos abrazado...

Yo creo que recuperaré a mi hijo poco a poco.

Está muy bien que te dejaras llevar por ese arrebato.

La pena que te perdiste el concurso de Paolo.

Tenías que haberle visto dedicarte el premio.

Qué palabras tan bonitas dijo.

Yo creo que te estaba pidiendo perdón

por lo que pasó antes de irte.

Lo vi porque Celia lo grabó todo y me lo envió.

¿Sí? Qué detalle. Sí.

¿Y qué le has dicho?

Hablé con él después de lo del concurso, pero...

todavía no le he visto. Prefiero que sea así...

Ya le veré mañana mejor.

Pero vamos a ver, Cristina.

Estás a un minuto. Solo tienes que acercarte a la pizzería.

Además, se va a poner muy contento,

por el paso que has dado con tu hijo.

Son buenas noticias.

No, no son tan buenas noticias...

(CHASQUEA LA LENGUA)

Andrea me ha pedido que no me acerque a Paolo.

¿Cómo?

Al principio me sentó fatal, la verdad.

Luego, pensándolo,

pues igual tiene razón.

Si vuelvo con Paolo, igual no sale bien,

lo más probable.

Y yo... no sé, creo que

Andrea me echaría la culpa

y no estoy dispuesta a perderle por eso.

¿Por recuperar a tu marido?

Vamos a ver, Cristina, esta es tu felicidad.

Paolo te quiere a ti y tú quieres a Paolo ¿no?

No entiendo por qué tu hijo tiene que marcar tu vida,

y tampoco has hecho nada malo para tener

que elegir entre el padre y el hijo.

¿Alguna novedad sobre Velasco?

Pues sí, he puesto las cartas sobre la mesa.

Le dije que estaba muy decepcionada porque se acercó a mí

para conseguir el dinero de Manuel.

No ha tenido otra opción.

Por fin le tengo donde quería: está en deuda conmigo

y ahora me estoy ganado su confianza.

Ya.

¿Y cuál es tu plan, exactamente?

Porque vi cómo te acariciaba la cara.

¿Qué vas a hacer, dejarte seducir?

Claro que no, Jorge.

Pero ahora tengo que aguantar. Tengo que hacerlo.

Soy yo la que le quiere manejar a él y no al revés.

Entiendo que quieras averiguar qué pasó con Manuel,

pero estás yendo un poquito lejos ¿no?

Está siendo un mal trago, no voy a negarlo.

¿Y si la cosa va a más?

¿Si estáis a solas y quiere acostarse contigo, qué harás?

¿Ceder, también? No, pararle los pies.

Ya lo he hecho antes.

Además, Carla está muy pendiente de mí.

Si la llamo va a venir enseguida.

Estate tranquilo, Jorge, por favor.

Celia, con Velasco no puedo estar tranquilo.

Que le digan a Hortuño...

-Hola, chicos, ¿qué tal?

Hola. Ha venido esto para ti.

Gracias. Te echo una mano.

Nada, voy a seguir. Hasta luego.

Chao.

¿Son cosas de tu marido? Sí, estaba todo en su despacho.

Hablé con su secretaria.

Quizás aquí están las pistas de dónde está el dinero, ¿no?

¿Quieres que te eche una mano?

Vale. Entre los dos seguro que lo miramos antes.

Vamos a otro sitio más seguro, ¿te parece?

Claro.

-Bueno, ¿qué?

¿Me cuentas cómo ha quedado la cosa?

¿Habéis quedado mañana? -Sí.

En la habitación 303 del Imperial a las cuatro.

-A las cuatro...

Da igual lo que te diga, ¿no? Harás lo que te dé la gana.

-Me voy a saber manejar con este tío.

Si Bosco es inofensivo.

Ya y un cínico. Y un falso.

He estado viendo el perfil con su pareja en las redes,

vi la foto que tienen con el crío.

Van de pareja perfecta... Pero están a años luz de serlo.

-Desde luego. -No lo digo por las drogas,

ni la prostitución ni porque se acueste con otros.

Este tío ha falsificado una autopsia.

A saber cuántas ha falsificado sin que nadie lo sepa.

-Ya, no lo sé. Pero bueno, es normal

mostrar tu mejor cara en las redes, lo hacemos todos.

Luego en la vida real es otra cosa. -Ya lo sé.

Antes, viendo las fotos,

he sentido envidia.

-¿Envidia... por?

-Nada, da igual, olvídalo.

-Que no. Dímelo. ¿Por qué?

-Vas a pensar que soy un cursi.

Siempre he fantaseado con la idea de casarme y de formar una familia.

-No me parece cursi, me parece muy bonito.

-¿Y tú qué?

¿Te ves con un anillo y...

y con un niño en la espalda?

Te está afectando un poco lo de Jorge y Lorena, ¿no?

No sé, la verdad,

no es algo en lo que haya pensado.

Sigo viviendo con mi padre y mi tía,

plantearme tener un hijo no...

-Imagino que te quedan muchos meneos que dar

antes de asentar la cabeza.

-No, no es eso.

Yo ya he asentado la cabeza contigo

y no echo de menos ninguna fiesta, ni nada.

Lo que pasa que...

No sé, no me veo preparado para tener un hijo.

Ser padre es algo muy gordo, ¿no?

Te cambia la vida. Y a mí me gusta la vida que tengo.

Me gusta bastante.

-Bastante... -Sí.

No necesito nada más.

Bueno, que acabe el puñetero infierno de Velasco

y se pire lejos y nos deje tranquilos.

Eh, que...

Que no quiera tener hijos ahora no significa

que no quiera en un futuro. Pregúntamelo en unos años,

cuando haya cumplido treinta. Con un carrito en cada mano,

como padre.

Oye, va.

Estoy pensando,

que en vez de tacos prefiero burrito.

¿Tú cómo vas de hambre?

-Yo burrito. -¿Burrito?

Tú sí que me pones burrito. Ven...

No quiero ser pesada, pero ¿no has visto nada de Sideral Gest?

Ni facturas, ni documentos.

Ni, por supuesto, rastro del dinero.

¿Miraste en casa por si lo guardara ahí?

Sí, pero no hay nada. Ya no sé dónde buscar.

Aunque, si te paras a pensar, puede ser lógico,

porque es mucho dinero, es un asunto muy turbio.

Es normal que no haya pistas. Ya.

¿Qué?

Hay algo que no me cuadra.

Sabemos por tu suegra que Manuel le pidió el dinero a ella.

Sí,

pero no sé para qué, que yo sepa, no teníamos deudas.

Le entregó el colgante a Gorka. Sí.

El que no conocías para que lo vendiera.

Manuel necesitaba dinero y optó por una decisión arriesgada,

robar el dinero a Velasco, para el que era abogado.

La cosa es...

¿En qué estaba metido para necesitar una cantidad tan ingente de dinero?

No lo sé.

Si me dicen esto hace unas semanas no me lo creo, pero ahora...

No dejo de darle vueltas. Cuatrocientos mil euros.

¿Velasco te dice algo de todo esto?

No, me da pequeños detalles. Dice que...

Manuel no le caía bien y por eso le robó todo ese dinero.

Que trabajaron juntos muy poquito tiempo,

que se dedicaba a hacerle contratos mercantiles. Poca cosa.

Eso no nos sirve de mucho. No sirve de nada.

Voy a remover cielo y tierra hasta descubrir qué está pasando.

Un audio de Velasco.

(VELASCO) "Celia, ¿cómo estás?

(RÍE) y espero que me contestes, bueno...

decía que he pensado en pasarme por tu casa a última hora,

cuando cierres el puesto, ¿vale? Para hablar de algo importante.

Ya me dices.

Un beso".

¿Importante o una treta para estar contigo?

Quizá las dos cosas.

Nunca me había dicho que tenía "algo importante" que decirme.

Igual va a empezar a hablar. Por favor,

no lo hagas. No empecemos otra vez con lo mismo.

¡Antonio!

Hola, mira, estaré en casa entre las siete, siete y cuarto.

Pásate cuándo quieras.

Un beso.

Venga, Jorge, por favor, estate tranquilo.

Venga...

Lo sé, lo sé. Solamente quiero saber si está bien o no.

Me acaban de avisar de que ha podido entrar ahí por urgencias.

Sí, se llama Gonzalo Villar García. (SUSURRA) Qué fuerte.

¿No hay nadie con ese nombre?

Seguramente me he confundido. Gracias y disculpen las molestias.

¿Se puede saber qué estás haciendo?

Llevo toda la tarde llamando a hospitales de Tenerife

para comprobar si Gonzalo tiene una enfermedad terminal.

¿Y tienes que montar este numerito? Sí.

por la ley de protección de datos no les permiten decirme

si está ingresado o no,

he tenido que fingir que es mi marido.

Pero, además,

un enfermo terminal, tendría que recibir

quimioterapia todas las semanas.

y no está ingresado ni registrado en ningún hospital de Tenerife.

Así que todo es un cuento chino que se ha inventado él y ya está.

Asunto resuelto.

Asunto resuelto no sé, me cuesta creer que alguien invente

algo así. A lo mejor va a una privada.

No creo que mi hermano se lo pueda permitir.

Y aunque pudiera, acuérdate del cuñado de Floren,

empezó el tratamiento en una privada y en cuanto no tuvo opciones,

lo mandaron a la sanidad pública.

Germán, sé que te cuesta entenderlo.

Pero esto es porque no conoces a Gonzalo.

Si hubierais convivido, sabrías que es capaz de esto y más.

Pero papá sí que le conoce y no le tiene tanta tirria.

Pero papá no es su hermano.

Él quiere creerle porque se identifica con él:

son dos egoístas que han hecho mucho daño a sus familias.

Elías me convenció de concederle el beneficio de la duda.

Y aquí, como una tonta llamando a todos los hospitales.

Si él quiere empatizar,

que empatice. Yo no lo haré y espero que tú tampoco.

Porque le das la mano y se toma el brazo

o lo que haga falta.

Y no lo voy a permitir.

Y menos contigo.

(Móvil)

Fermín, dime.

Sí, pues te ayudo con los geranios.

Venga, voy.

Me voy, hasta ahora.

(GONZALO) La barrica se nota en el precio.

Pero me encanta el remate afrutado.

Voy a ir a hacer una ruta enológica por La Rioja Alta.

La zona de Logroño, Haro, Briones.

Sí, sí, sí, conozco la zona. Qué lujo de bodegas.

Sí, también quiero conocer la ciudad.

Me encantan los museos, la arquitectura, sobre todo...

saber cómo se vive en cada sitio.

Acabo de volver de un tour por varios países de Europa,

llegué hasta Polonia.

Desde luego, no hay nada...

como dedicarse a vivir la vida. Ya.

Me estoy muriendo de envidia.

De mayor quiero ser como tú.

Bueno, oye, mira, me ha encantado el vino.

Un poco caro, pero la calidad lo merece.

Vuelve cuando quieras, y me cuentas qué tal la ruta.

Si ves vino interesante lo meto al catálogo.

Vale, vale, muy bien, muchas gracias. Chao.

Venga, hasta luego.

-Tú.

¿De qué vas?

-¿Perdona?

-¿Qué de qué vas? ¿Que por qué me mientes?

¿Qué quieres de mí y mi familia?

-No sé a qué viene esto. -¿No sabes a qué viene?

Te acabo de escuchar hablando con Jorge, el del delicatesen,

bueno le estabas contando la vida padre

por Europa o que te vas a ir de vinos.

Tengo una preguntita, absurda, quizás, ¿qué enfermo

terminal puede hacer esto?

-Mira... -Mi madre tenía razón.

He sido un memo creyéndome tus patrañas.

Mira que te caló a la legua, colega.

¿Sabes? Hemos estado llamando a los hospitales de Tenerife

y no sales en ninguno. ¿Por qué?

Porque no estás enfermo.

¿Que qué quieres de mí y de mi familia con tantas patrañas?

-¿Has terminado?

Mira...

Si no aparezco es porque no quiero pasar

mis últimos meses encerrado en uno.

Cuando me diagnosticaron leucemia

ya era metástasis y no tenía cura.

El único tratamiento que me ofrecían era quimioterapia

y me dejaría en cama hasta el final.

Tenía que pincharme todo el rato

y aun así, no me garantizaban nada.

Así que decidí...

que no quería pasar...

mis últimos días enganchado a una máquina

y pendiente de tener que ir al baño a vomitar.

Quiero disfrutar lo poco que me queda de vida.

Y en ello estoy...

Conocerte a ti también forma parte de eso.

Tampoco te voy a negar que hay un lado egoísta.

Y que me da miedo morirme solo.

Un alto precio por ganarme a pulso el desprecio de los que me querían.

Por eso vine a pedirle perdón a tu madre.

No quiero irme de este mundo

sin tener a alguien a quien darle la mano.

Sin poder mirar a los ojos de alguien querido por última vez.

Y está claro...

que tu madre no me va a conceder ese perdón, pero tú...

Bueno...

Tenía en ti mi última esperanza.

Pero...

si no me crees,

lo respetaré

y no me verás más.

-Quizás he sido un poco duro. Lo siento.

-La vida es así de injusta.

O quizá...

cada uno tenemos lo que nos merecemos.

(Timbre)

(Timbre)

Hola, perdona, estaba en la habitación y no te oía, pasa.

-Buenas tardes.

No tenías que haber traído nada.

Yo no he hecho cena, pensaba que íbamos a hablar.

¿Y qué mejor que hablar con una copa de buen vino?

Eso sí.

Bueno pues ¿tú dirás?

La verdad es que me tienes intrigada.

Me sabe mal lo que pasó esta mañana.

No quería que tuvieras la sensación de que quería engañarte.

Es cierto que...

al principio me acerqué para ver si

averiguaba algo sobre el dinero que me robó tu marido, pero...

Luego, las cosas han cambiado y...

Ahora lo que realmente me importa...

eres tú.

Por eso quiero ofrecerte un trato: Si me ayudas

a recuperar el dinero, te cederé una parte.

Cien mil euros.

¿Me lo dices en serio? Sí.

¿Quieres darme parte de lo que te robó mi marido?

Es lo justo ¿no?

Al fin y al cabo, si recupero ese dinero es gracias a ti.

Sé que te hace falta.

Podrías trabajar como periodista y contratar

a alguien que se encargue de la droguería.

No sé.

Es tu vocación, el periodismo es lo que mejor sabes hacer,

¿suena bien, no?

¿Qué me dices?

Antonio, no te voy a negar que...

hay meses que cuesta llegar a fin de mes.

Y me vendría muy bien para pagar el colegio de David.

Pero no puedo aceptarlo. Es demasiado.

No lo estás pidiendo tú, es algo que sale de mí.

Pero ese dinero te lo robó mi marido. Y no me parece justo.

Tú no tienes que pagar por sus errores.

Además, otra cosa

ese dinero es totalmente legal.

-de unas inversiones. -Sí.

El de los chanchullos era tu socio.

¿Entonces?

No puedo hacerlo, porque no sé cómo ayudarte.

He buscado sus papeles en todas partes.

En casa, en el despacho, no los encuentro.

No puedo aportar nada.

A lo mejor entre los dos podemos...

encontrar hilo del que tirar ¿sabes?

Bueno, ahora me conformo con que...

Con saber que puedo contar contigo.

¿Me ayudarás a encontrarlo?

Algo podré hacer.

Vale.

¡Eso es lo que esperaba escuchar!

Y ahora vamos a brindar.

Este compromiso no es solo económico.

Este compromiso...

también quiero que sea de tiempo.

Buscar tiempo para tener entre nosotros.

No sabes la de veces...

que me he quedado alrededor del mercado esperando la ocasión

para hacer como que coincidíamos...

No pienses que me estoy enamorando de ti.

La verdad es que me haces muy feliz,

me gustaría conocerte mejor.

Brindemos.

Gracias.

Bueno, ¡por el futuro!

Bueno...

Bueno...

Perdóname Antonio, quiero...

llamar a David... Habíamos quedado que le llamaba,

le dejo un mensaje para que sepa que ya hablamos mañana,

¿sí? Vale.

(Mensaje)

-Sí, y...

pensamos que Nacho ha llevado a Noa a un psiquiátrico.

-¿Qué? -Sí.

-¿A un psiquiátrico?

Esto es de locos.

(Mensaje)

-Oye, tú no sabrás nada de todo esto ¿no?

-No, yo me encontré su móvil en casa y...

lo apagué porque vino Jesús siguiendo la señal.

Y no me imagino lo que estará pasando ahora, Noa.

Estoy flipando y yo lo pasé mal con mi madre.

Me parece de locos, vamos.

(Móvil)

Píllalo. -Luego hablamos.

¿Sí?

Rosa, sí, ¿sabes algo de Noa?

Vale, vale. Sí, sí, ahora mismo voy.

-Perdona, perdona. -Sí.

-Oye, tienes una camiseta chulísima.

Me encanta, me encantaría comprarle una a mi novio.

¿De dónde la has sacado? -Sí, el chico de la silla de ruedas

las vende a quince pavos.

¿Es reserva, no?

-Gran reserva. Ah.

Siempre me lío, nunca sé si es crianza, reserva o gran reserva.

Por la maduración del vino. ¿Puede ser?

Claro, eso es.

¿Quieres algo de picar? Para acompañar el vino.

No.

Prefiero disfrutar de ti.

Perdona.

¿Qué te pasa? ¿Estás muy tan tensa, no?

Sí, sí, es verdad, estoy tensa. Perdóname, es que...

Antonio, no he estado con un hombre desde que falleció Manuel.

Entiendo, de verdad.

Vamos un poco deprisa. Espero que no te importe.

Tampoco quiero defraudarte.

Tú nunca podrías defraudarme, de verdad.

Puede que la situación sea un poco delicada, pero...

Sí, es delicada la verdad.

Pero estás conmigo, no te preocupes. Es complicada.

No tenemos que demostrarle nada a nadie.

Solo tenemos que...

disfrutar el uno del otro.

¿Eh?

Tú déjate llevar...

(Puerta)

No abras, no abras.

Mira qué hora es, tiene que ser algo... es raro.

Un minuto, solo un minuto.

(SUSURRA) Está aquí.

¿Tienes un minuto? Necesito hablar. Claro, pasa.

Pasa, por favor.

No sabía que tenías compañía. Lo siento.

Claro... Él es Antonio, Jorge, Jorge, Antonio.

Compañero del mercado. Encantado.

Igualmente.

Bueno, necesito hablar contigo... Dime.

Es un tema personal y es importante.

En privado si puede ser.

Sí, claro. Lo único que es que estábamos...

Yo me voy... No te preocupes.

Bueno, te acompaño a la puerta. Hasta otra.

Hasta luego.

Hasta mañana. Hasta mañana.

Menos mal que me has mandado el mensaje, Celia.

No sé por qué Carla

no atiende al teléfono, le dije que estuviera pendiente y Velasco

no sabe lo que significa "no".

¡Celia, por favor, deja de jugar con fuego!

Contempla la idea de contratar un detective, por favor.

¿Un detective?

No seas peliculero. No lo soy.

Lo hice hace unos meses.

Contraté a la mejor, Sandra Trashorras.

Hortuño la extorsionó y amenazó y tuvo que dejar la ciudad.

Esta mañana me llamó para decirme que con la muerte de Hortuño vuelve

y ofreció sus servicios. Contémplalo, por favor.

No lo sé.

Que se encargue ella de averiguar lo de Manuel.

Y tú mantente al margen. Vale, te prometo pensarlo.

No sé cuántas veces decirte que tengas cuidado.

Ya lo has dicho tantas veces en los últimos días ya que ni...

Pues no puedo evitarlo.

Lo siento mucho, perdóname.

Lo estás pasando mal, por mi culpa. Lo siento.

Con los antecedentes de Velasco...

No me va a hacer nada. Estate tranquilo.

Quiere algo de mí y mientras no lo tenga,

estoy a salvo.

Aunque es desagradable pararle los pies, pero estoy bien.

Yo no lo tengo tan claro.

Confía en mí, vale, un poquito, solo un poquito.

(SUSPIRA)

Vale, vale...

¿Vas a estar bien, no?

¿Te vas? Pero ¿no te quedas a cenar?

No te vayas con mal rollo, Jorge. No.

No tengo mal rollo. Pero yo sí. Yo estoy...

revuelta y asustada. No te vayas, quédate a cenar, por favor.

Vale, vale. Me quedo. Vale.

Venga, vamos a cambiar de tema. ¿Qué quieres tomar?

(RESOPLA)

-La sudadera estaba muerta de risa y tú necesitas dinero.

Pues lo estoy consiguiendo. -¿Y de dónde has sacado el diseño?

-Por ahí. -Sí, ya.

Alguna milonga le has contado a Celia. ¿Y con qué permiso?

No te he dado permiso.

-Ninguno, quería convencerte que tus diseños molan

y a la gente le gustan. Tendrías que venderlos.

-Ya, pero es que esta decisión no es tuya. Es solo mía.

Si decido que no quiero hacer nada con ellos,

no puedes ir a mis espaldas y hacerlo.

Nunca he dejado que nadie dirigiera mi vida

y no voy a empezar a dejar que nadie lo haga ahora.

-No te preocupes. Siento muchísimo que lo veas así,

solo quería echarte una mano.

-No quiero la caridad de nadie, Samu.

-¡Carla, es tu diseño! ¡El dinero es tuyo!

Yo solo he sacado las camisetas, nada más.

Toma. Para Martina.

-¿Pero cuánta pasta hay aquí? -No lo sé.

Algo es algo. Puse un anuncio y estuve dos horillas.

-¿Has puesto un anuncio? ¿Y yo no me has dicho nada?

-Quería tener resultados antes de intentar convencerte

de que tus diseños se venden bien.

Y ya está, se me había ocurrido ayudar a Martina con esto.

Pero es tu vida, tus decisiones, nadie manda y dirige tu vida.

Ya está, no lo vendas si no quieres.

Rosa, explícate más despacio. ¿Qué es lo que ha pasado?

-He encontrado su pulsera.

-Ha encontrado una pulsera de Noa

y creemos que Nacho se la ha llevado a un psiquiátrico.

-Cuando Noa se marchó de casa, llevaba puesta esta pulsera.

Y hace un rato me la he encontrado tirada en el salón de casa.

-A ver, Adela, Noa había quedado con Rosa,

pero según me cuenta, Nacho ha podido darle un tranquilizante

y se quedó dormida. Creemos que Nacho se la llevó a la fuerza

y con ayuda del psiquiatra ese.

Rosa, Rosa... Cálmate que te va a dar algo.

Ven aquí, siéntate aquí. Siéntate.

Respira, respira hondo.

Tranquila, tranquila. Espera un momento.

Respira y explícanos lo que ha pasado, cuéntanos.

-Verás...

Noa escuchó un mensaje de voz que yo le dejé.

Y esta mañana me ha llamado por teléfono.

Me ha dicho que iba a venir a casa,

porque teníamos intención de irnos juntas,

pero yo no sé cómo se ha enterado Nacho.

Adela, no lo sé. Y, además, tampoco sé en qué momento...

Me ha echado un tranquilizante o algo así.

Cuando me he despertado ya no había nadie en casa.

Noa no me contesta, Nacho me rechaza las llamadas

Me ha puesto fuera de juego

y se ha llevado a Noa. ¡Por favor!

Le he fallado otra vez a mi hija. Rosa, respira.

(SOLLOZA) Dios...

No solamente no he conseguido encontrarla

sino que se la he puesto en bandeja, Adela,

en bandeja y la meterá

en un maldito psiquiátrico.

-Lo que quería Nacho desde un principio.

Sacarla del mapa, que nadie supiera la verdad sobre él. ¡Y lo consiguió!

Nacho viene, no nos puede ver así.

Levántate, Rosa. Tranquila...

-Hola. Hola Nacho.

¿Qué hacéis aquí?

¿De reunión?

¿Tú no estabas con gripe?

-Sí, sí, pero ya estoy mejor.

Mucho mejor.

-Yo he salido a tomar un poco el aire.

-¿Estás bien?

Tienes los ojos... un poco rojos.

-Es que he dormido muchísimo.

Algo me habrá sentado mal, ¿no crees?

-Estás aguantando mucho estrés.

-Sí, estoy aguantando mucho.

¿Sabes? Me he despertado muy nerviosa.

Estaba muy alterada porque no estabas.

Te he llamado,

pero me rechazas las llamadas ¿no?

-(DUDA) Sí... Estaba en medio de una reunión.

Me gustaría estar a todo, pero... -¿Con quién?

-Con un cliente, Rosa.

-Ya...

Pensaba que estabas con el detective este que has contratado.

-No, no lo he visto.

Cuando pueda me pondré en contacto con él.

A ver si conseguimos encontrar a nuestra hija.

Una gran idea.

De todas maneras, ¿hay alguna noticia, se sabe algo?

Bueno, está indagando en el pueblo.

Donde estuvo escondida un tiempo la primera vez que desapareció,

pero no la han visto.

Supongo que es lo suficientemente lista para no repetir sus pasos.

De todas maneras está muy bien dejarlo en manos de profesionales

y tarde o temprano ella va a aparecer.

-Eso espero.

-Ojalá.

(Móvil)

Me vais a disculpar.

Voy a tomarme algo

antes de ir a casa, mientras atiendo la llamada.

Si queréis estáis invitadas.

Gracias. Dime, Pedro.

-Ahora voy.

(SUSURRA) Rosa,

creo que sé cómo descubrir dónde está Noa.

Escúchame, es un plan muy sencillo y va a funcionar, ¿vale?

-Sí, claro, mañana te lo mando.

Mañana por la mañana sin falta.

Claro.

Gracias, Pedro. Gracias.

-Me voy a tomar una tila, estoy muy nerviosa.

-Claro, te vendrá bien relajarte un poquito.

A ver si sale Paolo.

-Maldita sea. Me he quedado sin batería.

No me lo puedo creer de verdad.

¿Me dejas tu móvil, Nacho?

-Le digo a Paolo que te lo deje enchufar.

-Pero si va a ser un momentito.

-¿A quién quieres llamar? -A Valeria.

-¿No esperas a llegar a casa?

-Le dije que iba a llamar enseguida.

Está preocupada por Noa. No quiero hacerla esperar.

¿Me lo dejas o no me lo dejas? -Sí,

claro, claro, claro...

Espera. -¿Qué haces?

-Te lo desbloqueo por lo menos.

-Claro. -¿A Valeria, ¿no?

-A Valeria. Venga, Nacho.

-Llamando. -Gracias.

No, no soy Nacho, soy Rosa.

Te estoy llamando desde su móvil.

Todavía no sabemos nada.

Ya, ya lo sé.

¿Y tú, qué tal estás? Nacho, perdón.

¿Podrías mirarme que tengo una duda con la página web?

No es momento, pero aprovechando que estás aquí.

-¿Ahora? Sí, es nada, solamente una foto,

que no sé como subirla. -Ya.

-Pero si es una tontería, mujer. Ya, pero yo soy muy desastre.

Por eso... ¿Me puedes echar una mano?

Sí, claro.

-Venga... Sí, sí, sí.

Sí no te preocupes...

En cuanto pueda te lo hago.

Valeria, ¿te importa si te llamo en un momentito?

Gracias.

Venga, Rosa...

Yo creo que puede ser este.

-"Hospital del Valle,

psiquiatría. ¿En qué puedo ayudarle?"

¿Tú crees que esto es una buena idea?

Es mejor ir a recepción y explicar la situación.

-¿Y qué vas a hacer con Velasco? ¿Vas a seguir jugando con fuego?

-Quiero aplazar la operación. ¿Y eso por qué?

-Son su familia, no es moco de pavo. -No.

Me pidieron no decir nada y no voy a decir nada ni tú.

-Si se entera Jesús de la Cruz, no dejará a Nacho ir a ningún lado.

-El problema no son los clientes, es Carla.

No ha limpiado y si sigue así tendré que hablar

con la contrata de limpieza.

Me gustaría que firmases el documento de instrucciones previas.

Con él delego en ti

la voluntad de tomar ciertas decisiones vitales.

Tu hermano ha venido simplemente a que le perdones.

Eso es lo que quieres creer tú. Siempre tiene intereses ocultos.

¿Y si esta vez no?

Espero que esto le sirva para recapacitar

y que recurra a Sandra.

A lo mejor puede ayudar con Velasco.

O con Bosco. -Estos días que has estado fuera...

Yo te he echado mucho de menos. -De eso quería hablarte.

-Yo también. -Paolo, me voy del mercado.

-¿Quedamos esta noche? Pero... (ASIENTE)

sin interrupciones ¿vale?

-Mi amor, despierta.

Tenemos que sacarte de aquí. ¡Rosa!

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Mercado central - Capítulo 168

26 may 2020

Germán tiene un plan contra Bosco para conseguir que rectifique su atestado sobre la muerte de Hortuño. Javier tantea a Germán y se queda desilusionado al ver que éste no se ve casado y con hijos en un futuro cercano.

Carla descubre que Samuel ha estado vendiendo camisetas con su diseño sin su permiso. Samuel le demuestra que gustan y puede conseguir un dinero extra si las sigue vendiendo.

Cristina confiesa a Adela que va a hacer caso a la petición de Andrea de que se aleje de Paolo. No quiere arriesgarse a volver a perder a su hijo.

Adela aconseja a Jorge que no se flagele por no saber cómo tratar a Lorena con sus miedos por el tema de la operación. Ella sólo necesita saber que cuenta con su apoyo.

Germán descubre que, si Adela no ha encontrado ni rastro de su hermano Gonzalo en los hospitales de Tenerife, no es porque les esté mintiendo, sino porque el poco tiempo que le queda lo quiere pasar disfrutando de la vida.

Rosa, Adela y Jonathan consiguen dar con el centro psiquiátrico donde Nacho ha internado a Noa.

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