Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5580100
No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 165 - ver ahora
Transcripción completa

¡Rosa!

Tengo que hablar con Nacho.

No puedo dejar que ese monstruo nos destroce la vida, Adela.

Rosa, ¿qué pasa? ¡Rosa! ¡No! Déjame, por favor, ¡déjame!

(Móvil)

Escúchame bien.

No sé qué quieres ni me importa.

Y te he cogido para que dejes de llamarme.

Enhorabuena, un premio merecido.

(CARMEN) ¡Bravo! -¡Bien!

-"Grazie mille".

¿Qué haces en Liverpool?

-"Ya ves, tenías razón cuando me dijiste que..."

no había intentado lo suficiente reconciliarme con Andrea

y me he pillado un avión, he venido y aquí estoy, pidiéndole perdón.

-Te estaré esperando.

¿Te vas a someter a la intervención?

Sí.

Puede que no salga bien, pero... No, no, no.

Lo quiero intentar.

Hemos decidido llevarnos bien

por el bien de todos.

Somos amigos y, de momento,

con todo el tiempo que llevamos siéndolo, va bien.

¿Para qué necesitaba Manuel tanto dinero?

Mira, yo solo sé el error, robar a Antonio Velasco.

Ese es un criminal sin escrúpulos y no va a dudar en vengarse.

¿Qué haces con mi maleta?

Pues, mira, es una sorpresa.

Te vas a ir a Zaragoza.

Bueno, resulta que, además de forense, es inversor.

¿Y a que no sabéis en qué empresa tiene acciones?

-¿En una de Velasco?

-No, pero sí en una asesorada por Sideral Gest.

-¡Se ha incendiado la casa de Comillas!

-¿Tú sabes algo, Elías?

No tendrá nada que ver con Velasco, ¿verdad?

Se enteró de que intentaba sacar el dinero de la cuenta de Andorra.

(VALERIA GIME)

Me dijo que me iba a dar una lección que se me quedaría grabada.

Lo siento.

Esto no te lo voy a perdonar nunca.

-Tu madre ha venido.

Tranquila, te cree.

No sé qué le ha hecho cambiar, cree lo que le contaste.

-¿Y qué piensas hacer entonces?

-Pues seguir con nuestro plan. -¿Qué plan?

Lo digo porque no tenemos ni un duro.

-Haremos lo que has dicho, robar la caja de la frutería.

-Hala, venga.

-Sé que todo esto está siendo muy duro para ti.

Pero ten algo claro:

juntos lograremos superar esta pesadilla.

-No lo voy a olvidar nunca, Nacho, todo lo que has hecho por nosotras.

-Voy a prepararte una tila, te vendrá bien para...

-Hijo de...

¿Qué hacías hablando con Velasco?

Lo que me pediste, ¿no querías mi ayuda?

Voy a empezar esta noche.

Te pedí que no te pusieras en peligro.

Lo estoy haciendo por David.

No dormiré tranquila hasta que no esté en la cárcel.

No sabemos las intenciones de ese tío.

No te preocupes, no va a hacerme nada.

Él ha estado jugando con nosotros todo este tiempo.

Vale.

Ahora soy yo la que va a jugar con él.

Pero bueno, ¿qué es esto? Pero, Carla, ¿qué haces aquí?

¿No habías quedado con Samu? Sí.

Pero he subido a maquearme.

Esto huele a cita, tú has ligado.

Venga, tira, que seguro que llegas tarde ya.

¿Te estás librando de mí?

Has ligado, ¿quién es? ¿Cómo se llama?

(Telefonillo)

¿Dónde lo has conocido? Dímelo. Carla, por favor.

¿Sí? Sube.

¿Es él? Sí.

Vale, tú no te preocupes, que yo tengo condones.

Carla, por favor, que no es eso.

Venga, vete, que no quiero que te vea.

Pero ¿por qué? Porque no.

(Timbre)

Luego te lo explico. ¡Ay!

Ay, Dios.

¡Hola! -Hola.

Pasa, por favor.

Bueno, ella es Carla y él es Antonio. Antonio, Carla.

Ya nos conocíamos. -Sí, nos conocíamos.

Sí, es verdad. Sí.

Bueno, pero Carla ya se iba. Sí, yo me... Adiós.

(VELASCO RÍE) Adiós.

Si me das un sacacorchos,

abro la botella de "sauvignon blanc" que te prometí.

Claro.

No hacía falta que trajeras nada.

Nada.

A ver.

Es para agradecerte lo de la cena.

A ver, si es que la cena era para agradecerte yo a ti

que me hubieras recomendado para el trabajo.

Ahora la balanza está desequilibrada, ya ves.

La balanza está bien como está.

Voy a por unas copas. Venga.

Pruébalo, te va a encantar. Claro.

Qué rico está.

Pero ahora no voy a querer beber otro tipo de vino.

Bueno, te puedo traer una caja.

No, por Dios, eso es abusar.

A no ser que tengas un viñedo, entonces sí.

Bueno, la verdad es que soy socio de unas bodegas.

Ah, sabía que eras empresario, pero no en qué sectores.

Porque también tienes acciones en Sideral Gest.

Ah, Celia, si vamos a empezar a hablar de mi trabajo,

la cena va a ser aburridísima.

Ya, sí, tienes razón.

Pero es que me he parado a pensar y digo:

"No conozco nada de este hombre".

Por no saber, no sé ni cómo te apellidas.

Es verdad, nunca nos hemos presentado formalmente.

Nunca. Bueno.

Celia Mendoza.

Antonio Velasco. Velasco.

Creo que no.

(Telefonillo)

Ah, perdona, un momento, el telefonillo.

¿Sí?

Sí, soy yo.

Es mío, sí.

De acuerdo, ahora bajo. Vale.

Ay, perdóname, Antonio,

un vecino le ha dado en el garaje un golpe a mi coche.

Vaya. ¿Te puedo ayudar en algo?

No, tómate un vino, enseguida vengo.

Vale. Venga.

Ahora vengo. Hasta ahora.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Yo no sé cuánto va a durar esto.

Solo espero que Noa entre en razón y nos llame a alguno de nosotros.

Sí, yo creía que me llamaría especialmente a mí,

pero, pobrecita, a quién va a llamar, si no se fía ni de su sombra.

¿Por qué dices eso?

Adela, por favor,

las personas más importantes de su vida, sus padres,

la meten en un psiquiátrico a la primera de cambio.

Es que yo no doy crédito.

No tiene ningún sentido.

A ver, son situaciones muy delicadas.

Nunca se sabe cómo hacerlo bien.

Vale, Adela, lo que tú digas,

pero escúchame un momento y entre tú y yo,

y te pido que seas muy sincera, piénsalo.

Imagínate que a tu hijo, a Germán,

le diagnostican esquizofrenia paranoide.

¿Tú harías lo mismo?

Tienes razón.

Yo hubiera hecho todo antes que dar ese paso.

Por supuesto.

Por favor, con un poco de lógica, hubieras pedido una segunda opinión,

hubieras ido a la mejor clínica del planeta,

hubieras buscado al mejor especialista,

pero ¿creerte directamente las mentiras de Nacho?

Pero espera un momento.

¿Estás diciendo que es Nacho el que tomó esta decisión?

Pongo la mano en el fuego, Adela.

Sabes perfectamente cómo es ese matrimonio.

Él ordena, ella obedece. Ya.

Pero antes me he encontrado con Rosa y...

¿Y qué?

Pues nada, que creo que... tenemos que apoyarla y estar ahí, con ella.

Sí, hay que estar ahí, hay que apoyarla,

pero es que te juro que...

Es que me enervo, es que me cabreo.

No sé qué hacer. A ver.

Lorena, tú también tranquilízate.

Mañana tienes unas pruebas médicas, ¿cómo las llevas?

Cagada, estoy cagada. Eh.

Estoy cagada, pero me acompaña Valeria.

¿Va a ir contigo seguro?

Sí, seguro, ella también me está ayudando un montón.

Eso está bien. Y con la que tiene encima, ¿eh?

No sabes. ¿Qué le ha pasado?

Que se ha quemado la casa de Comillas.

¿Qué me dices? Sí. Yo le he dicho

que, si se quería ir para allá, no hacía falta que me acompañara,

pero dice que la casa de Comillas ya no tiene remedio,

pero que lo mío sí.

Ya verás como todo va a ir muy bien, lo suyo y lo tuyo.

Bueno, y cóbrame, me va a dar la hora de las brujas.

Eh... Me lo han pagado antes.

¿Qué?

(SUSURRA) Ese chico de detrás de ti.

Madre mía, cómo te las gastas, ¿eh?

Porque el tipo tiene un polvo, yo le daba el teléfono, chica.

Listo.

Esto ya está. Bueno.

A ver si conseguimos cenar.

¿Nos sentamos? Vale.

Venga. Me llevo las copas yo, ¿vale?

Vale. Toma.

(SUSPIRA)

Mmm... (RÍE)

Qué buena pinta, ¿eh? (RÍE)

Tu hijo tiene que estar contento

por tener una madre tan buena cocinera.

Bueno, no te creas. David es un chico muy brillante.

Cuando se pone, cocina mejor que yo. ¿Sí?

¡Mmm!

Pero este plato es digno de un restaurante, Celia.

Tienes que valorarte un poco más.

Podías haber ganado mucho más dinero

en lo que le escribiste a Sideral Gest

para su vídeo corporativo.

Solo tenías que negociar más. Ya.

Puedo darte unas clases.

Pensaba que no íbamos a hablar de trabajo.

Es verdad. Brindemos. Sí.

Realmente bueno, ¿eh?

Hola, Adela.

¿Cómo me has encontrado?

Sabía que tu marido tenía una frutería,

solo he puesto el nombre en internet.

Lo que no sabía es que tú eras dueña de una floristería.

Te he llamado varias veces.

Sí, y yo no te lo he cogido. ¿Qué es lo que no has entendido?

No quiero saber nada de ti. Adela.

Adela, no puedes hacer como que no nos une nada.

Es que tú y yo no somos nada.

Adela, Adela, déjame que te explique, por favor.

Mira, mira.

Sé que lo hice mal y que sigues cabreada conmigo.

Pero he cambiado.

Quiero que me des una oportunidad para poder demostrártelo.

No tienes nada que demostrarme y yo no tengo nada que escuchar.

Solo quiero que desaparezcas de mi vida.

Espero que no vuelvas a llamarme ni acercarte a mí, ¿te queda claro?

¿Alguna novedad sobre Noa?

No.

Nacho ha contratado a un detective privado

para encontrarla, pero todavía no... no tiene nada.

Eh...

Ahora no te puedes venir abajo, Rosa.

Tienes que ser fuerte. Ya.

Y si tienes alguna debilidad, algún momento de flaqueza,

pues me llamas y, si no, a papá.

Y, si no, a tu hermana, y, si no, a Adela,

que no veas lo que se preocupa por ti.

Gracias.

Sé que siempre puedo contar con vosotros.

Es que...

Es que la situación es muy dura.

Así que yo entiendo que... pueda afectar a la pareja.

Bueno, la verdad es que no está siendo fácil,

pero... pero, vamos, que estamos bien.

¿Mmm? Estamos bien.

Segura, ¿no?

Estuve hablando con Adela.

Estuvo hablando contigo y le dijiste algunas cosas de Nacho.

Pobrecita mía, tengo que ir a pedirle perdón.

No sabes el número que monté en mitad de la calle.

No sé, me dio como un ataque de ansiedad...

Exploté.

Tenía que pagarlo con alguien y lo pagué con Nacho.

Pero, vamos, que ya está, está todo bien.

De verdad.

De verdad. Anda, dame un abrazo.

"De verdad, de verdad".

Ay...

Hoy tengo líos con los del seguro. Sí.

Y me han dicho que vaya a sus oficinas de Madrid.

Y no puedo acompañarla para ir a las pruebas.

Voy yo contigo, a estas cosas hay que ir acompañada.

¿Lo ves? -Que no, que no hace falta.

Que quiero ir sola, que está bien, que no pasa nada.

-Pues te va a acompañar Adela, y punto pelota, no se hable más.

-Vale con la sargento. Vale. -Eso mismo.

(Móvil)

Ay, espera.

(Móvil)

Ay, otra vez estos.

¿Sí, dígame?

Sí, pero ya les he dicho que... El seguro está todo en regla.

¿Cómo?

¿Cómo que no cubrís incendios?

No, espera, espera, espera.

Claro que no ha sido intencionado.

Sí, estamos esperando a la guardia civil.

Mientras tanto, ¿qué hacemos?

No, no, no, ¡entiéndeme tú a mí!

La verdad es que Nacho está siendo...

un... un gran apoyo para mí, como siempre.

-¡Hola! ¿Qué pasa, Elías?

(ROSA SUSPIRA) -¿Qué haces aquí?

-Pues que necesitaba tomar un poquito el aire.

(Móvil)

Perdón.

Dime, papá.

Claro, voy ahora mismo, no te preocupes.

No, no, voy, voy para allá.

Venga, hasta ahora.

Disculpad, me tengo que ir.

¿Ha pasado algo?

Nada, lo de siempre.

Proveedores que no traen lo que tienen que traer...

Tu padre, ya lo conoces.

Lo dicho.

Para lo que quieras, me avisas, ¿eh?

-Gracias, Elías.

¿Qué quería tu hermano? -Eh...

Nada, saber cómo estábamos.

Cuando quiere, puede ser muy cariñoso.

¿Sabes que ha llamado Natalia?

-¿Qué?

¿Qué te ha dicho?

-No lo sé, no se lo he cogido.

Noa le tiene la cabeza comida

y no quiero saber nada de lo que me cuente.

-Bien, has hecho bien, cariño.

Yo llamaré luego al detective para ver si ha averiguado algo.

-De acuerdo. -¿Vale?

Voy a pedir un café, ¿quieres algo?

Bueno, ya está la denuncia, no podemos hacer nada más.

En cuanto tengamos algo, les informaremos.

-Bueno, pues muchas gracias, ya nos irán contando.

Dele recuerdos a Miralle.

¿Se han llevado mucho?

No, ayer la recaudación fue pequeña.

¿Cuántas veces te lo he dicho, papá?

El dinero de la caja te lo llevas a casa,

no lo guardes donde siempre.

Lo he hecho un montón de años y no he tenido ningún problema.

Hasta hoy.

(CHISTA)

Jonathan.

¿Jonathan qué?

Que Jonathan sabe dónde guardamos el dinero.

Ah... Y no sería la primera vez.

Pero ¿qué dices?

La otra vez lo hizo porque estaba desesperado,

pero ya ha aprendido la lección.

Si tuviese problemas económicos, me lo hubiese dicho.

Déjame que hable con él, tranquilamente.

Para tantearlo. Eso.

Tú la cagas y luego pides perdón, muy tuyo.

Deja al chaval en paz.

¿Las cámaras?

El sistema informático lleva dos días sin grabar.

Pero ha sido un robo sin importancia, y punto.

Problemas más graves tenemos, ¿no?

No hace falta que te comas el marrón de acompañarme.

Estoy tranquila para ir sola, te lo prometo.

Ya. A ti lo que te pasa es que quieres que te acompañe Carmen.

¿Ves? Soy tu mejor opción.

Vale, muchas gracias.

Mujer, que no es nada.

Oye, anoche no quise preguntarte, pero ¿y Jorge tiene mucho lío?

No, lo que pasa es que...

Es que no le quiero meter presión ahora,

que si citas médicas,

que si análisis... Bastante está haciendo él,

que está volcado en la reforma del piso y...

Adela, es que... es que me agobio cuando él está conmigo,

porque su sola presencia me recuerda contantemente

que... que tengo un problema y... A ver, Lorena.

Te puedo entender.

Pero es que este asunto también es cosa suya.

Ya.

Oye ¿y tú qué tal?

¿Yo?

Pues a mí los problemas también se me amontonan.

Aparte de lo de Noa y la floristería,

tengo algún que otro cabo suelto.

Uf, vivimos devoradas por estrés. Sí.

Se nos olvida que hay que parar a descansar, disfrutar, relajarse...

Adela. Dime.

¿El tipo...? ¿El tipo de ayer?

Ah, bueno, nada, eso es un malentendido.

Parecía que os conocíais. Era un lío de nada.

Aquí te dejo el dinero. ¿Quedamos luego en la plaza?

Vale.

Venga.

Hala, échale un ojo.

Me voy al almacén.

Hola. Jesús.

¿Qué?

Al final, han descubierto el escondite.

Normal, si es que mi padre también...

Si algún día me vuelvo como él, por favor, me das un sopapo.

Hombre, si no lo hice cuando estábamos casados,

y te lo merecías, no voy a hacerlo ahora.

Eso me pasa por hablar.

Me está bien empleado. No te mosquees.

Tu padre tiene razón, tenéis asuntos más importantes.

¿Se sabe algo de Noa?

Por cierto,... ¿Mmm?

...he estado hablando con Rosa.

Y le he preguntado por su relación con Nacho.

¿Así, a pelo?

Seguramente le has dicho que soy yo la que la vio rara, ¿no?

Bueno, hay confianza. ¿Me dejas que te explique o no?

Le he preguntado por su relación con Nacho

y me ha dicho que, bueno,

que como siempre,

que Nacho es un pilar en su vida y un gran apoyo.

¿Eso te ha dicho? Ajá.

Pues no decía lo mismo ayer, más bien al contrario.

Ella lo que me ha comentado

es que esto de no tener noticias de Noa

que puede con ella, perdió los papeles.

¿Y con quién lo pagas? Con quien tienes al lado, Nacho.

Dime una cosa, Elías. Ajá.

¿Estaba Nacho cuando habéis hablado?

Sí. Pues entonces ya está.

Si él estaba delante,

ella no ha hablado con libertad y te ha mentido.

¿Y por qué no iba a poder ser sincera con Nacho delante?

Porque le tiene miedo.

¿A Nacho? Sí.

¡Venga ya, hombre! Elías.

Conoces muy bien a tu hermana, pero no conoces tanto a Nacho.

Puede ser, pero ves fantasmas donde no los hay.

¿No me crees?

Parece mentira que no confíes en mi instinto.

Soy capaz de ver a los lobos disfrazados con piel de cordero.

¿Eso va por mí? Te recuerdo que ahora somos amigos.

Mira, piensa lo que quieras, de verdad. Me voy.

Tengo una clienta.

Celia.

¿Qué tal todo? Anoche te llamé y no me cogiste.

Perdona, tuve una noche movidita.

Además, vino Velasco a cenar y...

Bueno, ya lo sabías. Sí.

Por eso estaba preocupado.

No te preocupes, está todo controlado, ya está.

Dicho con ese tono, no me da mucha confianza.

Solo cenamos, hablamos... Ya está.

Eres consciente de que Velasco es peligroso,

no te lo recuerdo, ¿no?

Lo sé. Ajá.

Hay una cosa que no entiendo.

Primero quieres sacarlo de tu vida y ahora lo metes en tu casa.

¿Qué te ha hecho cambiar? Porque soy madre.

Haré todo lo posible para proteger a David.

Ya, pero es, que haciendo esto, consigues lo contrario,

poner en peligro a David.

¿Me puedes explicar qué está pasando?

Ven.

Estuve con Gorka.

(SUSPIRA)

Manuel le estafó 400 000 euros a Velasco.

¿Lo entiendes ahora?

Tanto David como yo estamos implicados en este tema.

O sea, que no se acercó a ti por casualidad.

No.

¡No puedo contar contigo para nada! -Pero ¿qué pasa ahora?

-Pues nada, que le digo que vaya a ayudar a los mozos

con la descarga del almacén

y el señor se queja de que le duele la espalda.

Ese dolor que no existe.

-Pero, cariño, que me duele de verdad.

-¿Entonces por qué va y viene el dolor?

Que se lo ha inventado para no ayudar.

-A ver, hija, que te conozco.

Esto es por la casa de los abuelos.

-No, a mí no me pasa nada con la casa de los... No.

-¿De verdad?

-Mama, es que...

Es que sé lo importante que era para ti.

Y, después de lo que hemos pasado por la dichosa casa,

¿ahora va y se quema?

Es que...

-Ay, hija mía, sí.

Ven, mi niña, ven, ven.

Mira, Jorge, Manuel se suicidó.

No sé por qué,

pero fue justo después de estafarle ese dinero a Velasco.

Tiene que saber algo.

Sí, sí, estaba pensando lo mismo, hay algo raro.

Hay algo raro y voy a descubrirlo, sea como sea.

¿Sea como sea?

¿Metiendo a Velasco en tu casa otra vez?

Si es necesario, lo haré.

Ese tío no es de los que va a pasar mucho tiempo

hablando y cenando y ya está.

Coge lo que quiere y lo hace sin pedir permiso.

No me va a hacer nada.

Él necesita algo de mí, así que estoy a salvo.

Yo no lo veo tan claro.

Me da igual si lo ves claro o no, voy a hacerlo y ya está.

Vale.

Jorge, perdóname, lo siento.

Te agradezco mucho que estés aquí y tú lo sabes.

Pero no se me ocurre otra cosa para dar con esas respuestas.

Ponte en mi lugar.

No sé lo que se le estaba pasando a Manuel por la cabeza para...

para estafarle tanto dinero a un mafioso.

Y no sé por qué se suicidó.

Entiéndeme, es que no sé con quién he estado casada 20 años.

Vale, lo entiendo. Lo entiendo y tienes razón.

Por favor, ten cuidado.

Y tenme informado de todo.

Lo haré.

Oye, Celia, quiero que sepas que... no estás sola en esto.

Germán y Javier están buscando pistas

contra el forense que certificó la muerte de Hortuño.

Se llama Bosco Escrivá

y era accionista de la empresa para la que hiciste ese...

Sideral Gest.

Sí.

¡Ja!

Velasco parece que está en todos los sitios, será...

Bueno, por lo menos,

ayer conseguí que me dijera su nombre completo.

Pero tú ya sabes cuál es su nombre completo.

Porque me lo habías dicho tú, no porque me lo hubiera dicho él.

De esa manera, puedo buscarle en internet

y puedo enfrentarme a él.

No puede sospechar ni de ti ni de nadie más.

Y voy a ir a por ese desgraciado.

Voy a por él.

Yo pensaba que te ibas a jubilar ahí.

Me había hecho a la idea de que iba a visitarte, pero nada.

(CARMEN SUSPIRA)

¿Y cómo ha podido incendiarse?

Si estamos en pleno invierno, por Dios.

Y la casa está cerrada, no tiene ni electricidad.

-Pues porque los accidentes pasan. -En 70 años no le ha pasado nada.

-Esta vez ha pasado, no le des más vueltas.

-¿Y si ha sido provocado?

-Que te calles ya, para ya.

Los bomberos y la guardia civil están mirando a ver qué pasó.

No sirve de nada pensar si fue esto o si fue lo otro.

Dentro de poco nos han dicho que nos van a decir algo.

-¿Sabes lo de la casa de Comillas?

Y lo siento mucho. Una desgracia.

Entre esto y lo de Noa, es que no...

No gana para disgustos nuestra familia, ¿eh?

¿Y Rosa cómo está? ¿Sabemos algo?

Pues no, nada nuevo, pero gracias por preguntar.

¿Puedo hablar contigo a solas?

Bueno, voy para adentro.

-Ya te puedes ir por donde has venido.

Va a ser solo un minuto.

No tengo nada que hablar. Por favor.

Valeria, yo siento mucho lo que ha pasado, de verdad.

Pero no podemos olvidar que el responsable es Velasco.

Ese canalla aprovecha la mínima para hundirnos.

Y, si mi padre y tú no me perdonáis, va a conseguir lo que quiere,

que es separar esta familia.

Pero qué desfachatez.

A ti no te importa nada la familia, te la trae al fresco.

A ti lo único que te importa eres tú.

Por tu culpa, nos has metido en esta mierda,

por tus ansias de poder.

¿Y me dices que es el otro desgraciado?

No cuela.

¿Qué puedo hacer para que me perdones?

Nada, porque yo te di un guantazo y me quedé tan a gusto,

pero tu padre no puede dormir por las noches por tu culpa.

Y Celia teme que le pase algo malo a David.

Pero está dispuesta a hacer lo que sea

para que Velasco vuelva a la cárcel. No te preocupes.

Además, tenemos un as en la manga.

Y, si todo sale bien, Celia no tendrá que arriesgarse.

¿A qué te refieres?

Estoy esperando a quedar con Bosco.

-En contra de mi voluntad, que conste.

-¿Qué pasa, Jorge?

No dejo de darle vueltas a esta situación.

Nos pasamos, esto nos viene grande.

-Nos viene grande.

Pero esta es la forma... -Chicos.

-...de defendernos de Velasco.

-Voy a ganarme a ese tío.

Y tú deja de preocuparte tanto, ¿vale?, no va a pasar nada.

-Ya, eso espero.

(Mensaje)

-Hablando del rey de Roma...

Ha picado.

Yo os dejo.

Javi, por favor, ten cuidado.

-¿Me dejas ver?

-Claro.

¿Qué pasa?

-Nada.

Bueno, alucino un poco.

Te acaba de conocer y te invita a comer.

Adela.

¿Puedo hablar contigo un momento?

Antes no me gustó mucho cómo quedó la cosa y...

Bueno, yo no soporto verte enfadada conmigo,

pero no sé esta vez por qué,

así que si me das una pista... No tengo ganas de hablar.

Es por lo de Rosa.

Ya sé que tardé en ir a hablar con ella,

pero al final fui y hablamos.

A ver, déjalo ya, de verdad.

¿Tú has hablado con mi padre?

Yo no, ¿por qué?

Por si había malmetido.

Está conmigo que si lo de Noa, la empresa, el Mercado...

Adela...

Por favor, llevo un día de mierda y acaba de empezar, hazme caso.

Yo ya sé que entre nosotros ya la cosa no va a ir a más, pero...

No sé, yo pensaba que ahora, después de esto que...

que estamos teniendo y... no sé.

Yo pensaba que, a lo mejor,

podíamos volver a confiar el uno en el otro y, no sé, hablar.

Dime.

¿En qué la he cagado esta vez?

No.

No has hecho nada ni estoy cabreada contigo por nada.

Pero, bueno, estoy...

un poquillo revuelta por otra cosa.

¿Y qué cosa? ¿Me la quieres contar?

Es Gonzalo.

Que ha vuelto.

¿Gonzalo tu hermano?

No puede ser. Sí.

¿Cuántos años hace de la última vez...?

Más de 22.

Antes de quedarme embarazada de Germán.

¿Y dónde lo has visto? Aquí.

Se presentó en el bar anoche.

Me invitó a la cerveza sin que yo lo supiera, claro.

O sea, que sabe dónde trabajas.

Buscó en internet Frutas De la Cruz y...

De todos modos, me había llamado antes.

Estuve a punto de decírtelo ayer, pero al final preferí dejarlo pasar.

Y no sabes a qué ha venido ni tienes interés ninguno.

¿Con lo que nos hizo a mis padres y a mí?

No tiene perdón.

Por mucho que sea mi hermano, no quiero saber nada de él.

No quiero que se acerque a nosotros. Vale.

Es tu vida. Sí.

Tú decides.

Pues sí.

Pero tú sabes que esto no ha acabado aquí.

Perdóname, pero tengo que recoger.

He quedado en acompañar a tu hermana al hospital.

Pues gracias.

¿Por qué?

Por acompañar a mi hermana, por cuidar de ella.

(CHASQUEA LA LENGUA) Por favor, no hay de qué.

Lorena ha sido

más hermana para mí de lo que nunca será Gonzalo.

Voy fuera.

No sé por qué te sorprende que tenga una cita con Bosco.

También puedo ser irresistible cuando quiero.

-Por favor, que se te está subiendo un poco.

No tiene ningún mérito ligarse a un tío mayor y desesperado.

-Cuidado con lo que dices, Bosco solo me saca unos años.

-Por eso te lo has ligado, también eres un señor mayor.

-Ya estás otra vez faltando con lo de la edad.

-¿Qué le vas a contestar?

-Pues que sí, no voy a echarme atrás ahora.

-No.

-Oye, tú no estarás... celoso, ¿no?

-Se confirma: se te ha subido.

-Uh, te he pillado.

Admítelo.

Estás un poquito celoso, ¿mmm?

Que sí, que a ti te pica que tenga una cita con Bosco.

-A ver, que sí, un poquito, ¿y qué?

-Nada.

Que me encanta oírtelo decir.

-Pero ve con cuidado, ¿vale?

Si Velasco lo ha comprado, no te extrañe que esté bajo su radar.

-Vale, no te preocupes.

No voy a forzar la situación.

Y piensa que, si el plan no sale bien,

al menos tu chico estará comiendo en el mejor japonés de Madrid.

Hola, Adela.

Hola, Rosa.

Quería pedirte perdón, sé que ayer te asusté mucho.

Pero, bueno, ya está, todo está bien.

¿Mmm?

¿En serio? En serio.

Rosa.

Lo que pasó ayer no fue solamente un ataque de nervios.

Llamaste "monstruo" a Nacho.

Ya. Y tú estabas... muy rara.

Y a mí me dejaste muy preocupada y muy asustada.

¿Pasa algo?

Que no, de verdad.

¿No? Seguro.

Mira que puedes contármelo si quieres.

Rosa.

Puedes confiar en mí.

¿Por qué no me lo cuentas?

Sea lo que sea, yo voy a estar contigo.

Eh, es evidente que...

que tú no puedes cargar sola con lo que sea y...

Y puedes contar conmigo, de verdad.

Mira.

Te prometo que lo que me digas no sale de aquí,

queda entre nosotras.

Es que... Rosa.

Es que es muy grave, Adela.

Es que no sé si te lo voy a poder decir...

con palabras, ¿sabes?

¿Qué pasa?

Noa se encontró a una amiga suya de la infancia.

A lo mejor te acuerdas de ella porque siempre iban juntas.

Natalia.

¿Te acuerdas? Creo que sí, sí.

Pues... le dijo que Nacho...

la había tocado...

por encima de la ropa.

Natalia entonces no sabía qué era lo que pasaba,

con el tiempo se dio cuenta de que Nacho...

Ay, Dios.

Rosa.

Que Nacho había abusado de ella.

Ay, Dios.

(ROSA LLORA) Ay, Dios. Tranquila, va a ir todo bien.

Y yo no la he creído, yo, a mi hija, no la he creído.

No la he creído nunca.

En cambio, he dejado que él me convenza

de que mi hija tiene un problema mental.

Y luego llega el médico ese y...

Yo qué sé, no entiendo nada.

Rosa, tranquila. Escúchame.

Tenemos que ir a la policía.

No podemos. Sí, tenemos que ir, ¿por qué no?

Rosa, ¿por qué?

Porque Natalia no quiere denunciarle y yo no tengo nada.

Adela, yo no tengo nada, nada.

Ni una sola prueba.

No tengo nada.

¿Y entonces qué vas a hacer?

Pues fingir y seguirle la corriente.

Al menos, hasta que encuentre a mi hija.

Por cierto, voy a llamarla.

A ver si me coge el teléfono.

Nada, otra vez el maldito contestador.

Eh, escúchame.

Déjale un mensaje de voz, será lo primero que escuche.

Sí, tienes razón.

Hola, hija.

Soy yo.

Oye, mira, ya lo sé todo, ¿sabes?

He hablado con Natalia y...

Y te pido perdón, cariño, te pido perdón, por favor.

Por favor, llámame por teléfono cuando escuches este mensaje.

Te quiero tanto...

Bueno. ¿Y tú qué vas a hacer, Rosa?

Tú no puedes... estar en la casa.

En la misma cama, tragándote todo lo que sabes.

Pues es lo único que puedo hacer.

Pero no vas a poder soportarlo, no vas a poder fingir.

Sí voy a poder, Adela, podré hasta que encuentre a mi hija.

Debemos decírselo a Elías y a Jesús. ¡No!

¡No, no, no! ¿Por qué, Rosa?

A Elías y a Jesús, no.

Lo van a matar, ¿entiendes?

Lo van a moler a palos.

Y lo único que tendría con eso es otro problema.

Por favor. Rosa.

Prométeme que no se lo vas a decir a nadie.

Júramelo.

Te lo juro.

Ahora me tengo que ir, pero prométeme que te vas a cuidar.

Piensa... en lo que ha sido capaz de hacerle a tu hija.

Cuídate, ¿eh?

No te preocupes.

Ahora ya empiezo a conocer al verdadero Nacho.

Mientras que crea...

que estoy de su lado

y que pienso que mi hija tiene una enfermedad mental,

no va a pasar nada.

Tranquila.

Gracias.

Por cierto, ¿has vuelto a saber algo de Cristina?

¿Sabes algo de ella? -Sí, ha llamado ayer.

Estaba con Andrea en Liverpool.

-¡No me digas! ¿Se ha ido allí? -Sí, sí.

-¿Y cómo has visto a Andrea con ella? -Muy bien, la verdad.

Me llamaron para felicitarme por el concurso.

Y, bueno, ha sido una conversación muy bonita.

-Me alegro mucho de oír eso, ¡dame un abrazo, hombre!

(Móvil)

-Espera.

(Móvil)

Ay, espera.

Uf, no, no.

-¿No lo vas a coger? -No, es de trabajo.

Tengo el fijo de la pizzería desviado al móvil.

Seguro que es otra reserva, pero no puedo.

Es que tengo toda la semana llena.

-Ah, escúchame, Paolo, pues al quite.

Me vas a tener que dar un porcentaje.

Que yo te ayudé a elegir el plato ganador.

-Ya, pero antes me mentisteis tú y Carmen.

El plato bueno era el de Cristina.

El que tenía el sabor de la receta de mi abuela.

-Lo hicimos para que no te sintieras mal,

llámala "mentira piadosa".

-O llámala Carmen. -Ah.

Si es que me presionó.

-Pero, Nicolás, tú eres mi amigo, te llamé para que fueras sincero.

-Si yo puedo evitar una discusión con Carmen, la evito.

Las cosas son así. -Bueno.

-Por eso te voy a compensar, ¿vale? Voy a ayudarte en la pizzería.

-¿Y cómo haces con tu trabajo?

-Nada, yo vendré en los ratos libres.

-Pues, mira, acepto. -Vale. Venga, a ver.

¿Te ayudo en la cocina, sirviendo mesas...?

Como nota, te digo que tengo buena presencia y buen trato.

Soy la viva imagen de un metre. -Ya.

Pero, ¿sabes qué?, yo pensaba... ¿Tú cómo lo llevas lo de ir en bici?

-¿En bici? -Sí.

-Hace un siglo que no monto, pero... -Va, Nicolás.

A montar en bici nunca se olvida. Te espero luego.

A mediodía.

¡Hasta luego! -Hasta luego.

Rosa.

Rosa, espera.

-Hola, Nacho, iba para casa.

¿Qué te ha dicho el detective?

-Nada, no sabe nada.

Por lo que se ve, Noa ha tapado bien sus pasos.

-Vamos a tener que poner en marcha el plan que habías pensado.

-Ya lo he puesto en marcha.

-¿Que lo has puesto en marcha? Pensaba que me lo ibas a contar.

-Te lo cuento ahora.

(ROSA SUSPIRA) ¿Y qué has hecho?

-Intento hacerle creer a Noa que has sufrido una crisis nerviosa.

Se preocupará tanto que volverá.

Como cuando te cortaste la mano.

Ya he corrido el rumor, se lo he contado a Samu.

Se lo contará a Carla y Carla a Jonathan.

Y Noa no tardará en enterarse.

-Es un plan un poco retorcido, ¿no?

-Cariño, eres su punto débil.

Eres lo único que puede hacer que vuelva.

-Ya, pero ¿no entiendes que no solamente se va a preocupar Noa,

sino toda mi familia? -Sí.

Hay consecuencias, sí, pero merece la pena asumirlas, ¿no?

De verdad, cariño, es la manera de que vuelva.

Noa necesita estar vigilada y llevar un tratamiento.

Pero, vamos, que,

si no lo ves claro,

estamos a tiempo de frenar el bulo e intentar otra cosa.

(SUSPIRA) Estoy tan cansada... -Ya.

Vamos a casa, te tumbas un rato y me dices qué hacemos.

-Sí.

Podéis pasar.

Celia no va a llegar hasta mediodía.

Y a veces se queda a comer en el Mercado.

-Lo bien que nos vendría tu "furgocasa".

-Ya ves. -Pero, Carla,

no te preocupes,

nos encerramos en tu habitación y, si escuchamos un ruido,

nos escondemos.

Y no creo que Celia o David entren en tu cuarto.

-No, podéis estar aquí todo el día.

Y por la noche podéis ir a dormir al almacén.

-No es el mejor plan del mundo,

pero bueno. -Es el que hay.

No podemos ir a mi casa, Nacho nos pillaría allí.

-Ya, pero hay que hablar con un abogado ya.

-Ya, pues, cuando hablemos con él, nos iremos de aquí.

-Si te quieres duchar o pillarme algo de ropa, es tu casa.

-Gracias, Carla.

-Me voy un momento dentro, ¿vale? -Vale.

A ver.

¿Qué te pasa?

-No me hace mucha gracia haber tenido que robar a mi familia.

-Ya, ya lo sé, Noa, pero es una situación...

Mira, a situaciones desesperadas, soluciones desesperadas.

¿He dicho yo eso?

¿Lo he sacado del libro de Paulo Coelho?

Soy pésimo dando ánimos, ¿eh?

-Qué va, no sé cómo lo haces,

pero siempre acabas haciéndome reír. -Ya.

Claro.

Pero ¿te ríes conmigo o de mí?

¿Eh?

-De ti, claramente.

Oye, que...

Gracias por todo lo que estás haciendo por mí otra vez.

-Es lo que se supone que hacen los amigos, ¿no?

-Sí, bueno, pero no todos los amigos se portan así.

-Vale, sí, sí, ahora se lo digo, sí.

Vale, amor, adiós.

Samu se ha encontrado con tu padre.

A tu madre le ha pillado un chungo. -¿Un chungo?

-Un ataque de ansiedad. -¿Qué?

Pero ¿qué... qué ha pasado? -No lo sé, no me ha dicho nada más.

Me tengo que ir. -Vale.

-Que no os pille Celia. -Vale.

No te preocupes, de verdad. Gracias.

Valeria, tranquila,

que en el robo no ha tenido nada que ver Velasco.

-¿Cómo estás tan seguro de eso?

¿Quién te dice que la siguiente no es nuestra carnicería?

-Tu caja está segura, si ha sido un robo sin importancia.

-No estoy hablando de dinero, Jesús.

¿Y si le pasa algo a Carmen o a Nicolás?

Mira lo de Comillas.

-Te juro que no voy a consentir que os hagan daño.

-Ay, Jesús...

-Perdona un segundo.

¿Dónde te crees que vas? Ya está bien.

No permitiré que mi familia siga viviendo con miedo.

¿Te crees que yo no me muero de rabia viendo a mi mujer así?

¿Que no tengo ganas de matarle con mis manos?

¡Déjame!

Venga, mátale.

Mátale, si eres tan asesino como él, mátale.

Pero seguro que te va a matar primero él a ti.

¡Elías, para!

Perdona.

Vete con tu mujer, no voy a hacer nada, te lo juro.

Que te lo juro.

¿Seguro? Que sí.

Perdona, ¿eh?

Tranquila, seguro que tu madre está bien.

Habrá sido solo un susto.

-Voy a ir a verla. -¿Qué dices, Noa? ¿Se te va la pinza?

-Estoy cabreada con ella, pero no me voy a quedar.

Está mal por mí. -Ya, claro.

¿Y si es un montaje de Nacho? ¿Has pensado eso?

No puedes caer en esa trampa.

-Bueno, sí, puede que lo sea.

Pero no estaré tranquila hasta verla. -Noa.

Hay muchas maneras de saber si tu madre está bien o no.

No podemos mandar lo que hemos planeado a la mierda.

Además, tenemos al abogado.

(Móvil)

Voy a... ¿Quién me llama ahora?

(Móvil)

Es mi hermana. Estará preocupada, voy a cogerlo.

¿Sí?

Sí.

¿Qué?

¿En serio?

Vale, vale, que sí.

¡Que sí!

Venga, chao.

-¿Qué pasa?

-Mi hermana.

Tiene una entrevista de trabajo, tengo que quedarme con el enano.

Lo siento. -No, "tranqui".

En serio, vete.

-¿Segura? -Sí, claro.

-Sé que te preocupa tu madre,

¿vale?, pero aguanta, de verdad, tía, ¿vale?

Luego nos vemos.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

(ROSA) "Hola, hija".

"Soy yo".

"Oye, mira, ya lo sé todo, ¿sabes?"

"He hablado con Natalia y...

y te pido perdón, por favor".

"Por favor, llámame cuando...".

(Móvil)

(Móvil)

(NOA) "¿Mamá?"

-Noa, hija, ¿dónde estás?

-Quiero hablar con mamá. -"No puede ponerse".

No se encuentra bien.

Se ve que algo le ha sentado mal.

-¿Qué le has hecho?

-Nada, estaba un poco nerviosa y le he dado un tranquilizante.

-¿Que qué le has hecho?

-Noa, hija, tu madre está como aquella vez.

Y, como aquella vez, tendré que medicarla.

Solo tú puedes parar esto.

"Tienes que volver a casa, hija".

¿Me vas a contar lo de anoche?

Anoche no pasó nada, Carla.

Ya, has quedado con este tío porque no te mola.

Mira, esto es mucho más complicado, me gustaría estar sola ahora.

Ya, Celia, pero... No, no, por favor.

Que no es el momento.

¿Me estás dando largas otra vez?

Ah, ¿que has...? ¿Has quedado con él?

Sí. O sea, que ahora sí te mola.

No, no me mola,

digamos que me interesa en cierto sentido, ¿vale?

¿En qué sentido? La verdad, no lo pillo.

Mira, te lo cuento en otro momento, ¿vale? No es momento ni lugar.

Pues voy a tener que pedir cita.

Porque quiero decirte que esta conversación sobre Antonio

entra en bucle: te digo que le pones, tú dices que no

y me dices que te interesa en algún modo.

No entiendo nada y me empieza a preocupar.

Vale, Carla, ya está, por favor.

Te lo explico en otro momento. Más te vale.

Vete. Venga. Vale.

Antonio, ¿qué tal? Bien.

Te preguntarás por qué te he citado aquí.

Bueno, no me importa, porque a mí siempre me gusta verte.

Sí.

La cosa está en que ayer, durante la cena,

te pregunté sin querer sobre tu trabajo,

en concreto, sobre Sideral Gest.

Ya.

Y fue un poco sin querer

y fue otro poco queriendo, es que... Ajá.

¿Y eso cómo es?

A ver.

He estado hablando con mi jefe, el de la editorial,

el del periódico "on line".

Yo suelo hacer para él

ciertas entrevistas a empresarios exitosos.

La última que hice creo que fue de Jesús de la Cruz.

Bueno.

El caso es que me ha pedido que haga una sección,

en concreto, para él, y la dirigiría yo.

Y ayer no te quise decir nada

porque no quería estropear la cena, el vino, el ceviche y...

Te lo pregunto ahora.

¿Qué te parece si te entrevisto?

Oh.

Celia, de verdad, en confianza, yo soy muy tímido.

No, si... Me gusta vivir en el anonimato.

Va a ser algo muy discreto.

Si no quieres, no hacemos fotos. No.

No me gusta hablar de mí mismo. Y te entiendo.

Pero es que te voy a hacer muy buena entrevista.

Tú has confiado en mí antes como escritora.

¿Por qué no lo vas a hacer ahora?

Venga.

Bueno, solo te puedo decir que me lo pensaré.

Genial, muchas gracias.

(Móvil)

Ay, perdona.

Es David, parece que te intuye... Cógelo.

Sin problema. Es un segundo nada más, ¿vale?

Dime, cariño.

Hola, ¿está todo bien?

(DAVID) "Bien. ¿Qué tal Paolo? ¿Se las apaña sin mí?"

"Sí, claro que sí, no te preocupes".

"¿Qué tal todo por ahí?"

Rosa está muy nerviosa y no quiero incomodarla.

-¿Estás intentando que no vea a mi hija?

Habla de lo que tú quieras.

Al fin y al cabo, somos amigos.

Si fueras mi amiga, me habrías preguntado por mi vida

y no husmeando por internet.

-Ya sabía yo que montar en bici a mi edad no era buena idea.

-¿Te han atropellado?

-¿Y si Nacho ha heredado el trastorno?

¿Y por qué dices eso?

¿Cómo te arriesgas así?

Querías mandarle un mensaje a tu madre.

Haberlo hecho a través de Carla. -Sh.

-O de Samuel. -Vamos a ver.

Si no vuelvo a casa, la medicará más y más.

Gonzalo, los dos sabemos lo que hiciste.

No te voy a ayudar.

Venga, va, Elías, aunque solo sea por los viejos tiempos.

-Fue provocado por alguien de fuera. -¿Y sospechan de alguien?

-Tengo unas ganas de que acabe esto y empezar con el tratamiento...

Entiendo que estés ilusionada, pero con los pies en la tierra.

¿Te manda Velasco?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 165

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Mercado central - Capítulo 165

21 may 2020

Celia se entrega al doble juego con Velasco.
Un oculto pasado irrumpe en la vida de Adela.
Rosa hace cómplice a Adela de lo que sabe de Nacho: necesita seguirle el juego hasta recuperar a su hija.
La pérdida del legado familiar afecta a las Pacheco y Elías intenta, sin éxito, ganarse el perdón de Valeria.
Paolo pone a Nicolás a ayudarlo con los repartos a espaldas de Carmen.
Javier consigue una cita con el forense.
Nacho pone en marcha su estrategia para obligar a regresar a Noa.
Jesús evita que Elías se deje llevar por la rabia y cometa una locura.
Jorge previene a Celia, teme que se ponga en peligro en manos de Velasco, sin sospechar que es demasiado tarde: la amenaza sobre Celia ya es real.

ver más sobre "Mercado central - Capítulo 165 " ver menos sobre "Mercado central - Capítulo 165 "
Programas completos (199)
Clips

Los últimos 348 programas de Mercado Central

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios