Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 164 - ver ahora
Transcripción completa

-Tenemos que irnos cagando leches. -Ya, pero ¿adónde vamos?

-No lo sé, tía, ya lo pensaremos.

(NOA) Es que es él. -Que viene.

(NOA) Jona. -Que viene.

(NOA) Mierda, ¿qué hacemos? -Corre, corre.

(NOA) ¿Qué?

-No hay nada.

-¿No revisaste la bolsa antes de cogerla?

-¿Yo? Si quedamos en que lo haría Carla.

-O sea que Nacho ha usado lo del dinero para atrapar a Noa.

-Sí.

-Yo que sé, ¿y si se vienen a mi casa, a casa de Celia?

-¿A Celia le hará gracia?

-Pues en un principio no, pero si no se entera...

-Que ya sé de qué me sonaba el baboso ese,

el forense de Hortuño.

Es un pavo que me dio la brasa mucho tiempo por redes sociales.

Apretándolo un poco, puedo sacarle información.

Es la falta de sinceridad lo que acabó con nuestro matrimonio.

Así que estaba pensando que quizás podíamos cenar y hablar.

-El delito por evasión fiscal no prescribe.

Aunque cerremos la cuenta.

La tengamos o no, nos pueden caer diez años.

Sé que es culpa mía y quiero solucionarlo de una vez.

-Tendré que darte otra lección.

¿Y qué vas a hacer?

Grabarte a fuego que no se puede jugar conmigo.

-No te voy a dejar hablar con Celia hasta que me expliques lo que pasa.

-Manu necesitaba dinero antes de... de morir.

Y estafó 400 000 euros a Velasco.

-"Solo quería decirte que tenías razón".

(CRISTINA) "No luché lo suficiente

por mantener mi matrimonio ni mi familia.

Ojalá no me recuerdes por cómo hemos acabado,

sino por todos los ratos buenos que pasamos juntos.

Te deseo toda la suerte del mundo en el concurso y con todo lo demás.

Con ese corazón de oro no te costará salir adelante.

Paolo, te querré siempre".

-Lo siento. -No, por favor.

-Rosa, no te puedo ayudar, no sé dónde está tu hija.

Rosa, por favor. -Sí lo sabes.

-No sé dónde está tu hija, por favor.

-No me hagas esto, por favor. Por favor.

-Me resulta extraño que no haya soltado prenda.

-No sé, a lo mejor está diciendo la verdad

y veo fantasmas donde no los hay.

-Entonces, ¿es amigo tuyo? No es amigo, es....

Es un conocido, nada más.

Ya, pues a un conocido no se le cuentan cosas tan íntimas

como que mi padre se suicidó.

Hijo, yo no le he dicho eso.

Le he dicho que tu padre murió, pero no entré en detalles.

Ese amigo en común no es de fiar

y no deberías decirle nada. Me voy al baño.

Chao, David.

Parece enfadado.

Es por Velasco.

Mira, o me ha estado investigando

o conocía muy bien a Manuel, una de dos.

Llamó una chica preguntando por ti, Natalia.

Y espérate, porque he apuntado por aquí... Este.

-Vale, gracias. Luego nos vemos.

(MÓVIL) "Hola, Natalia, soy Rosa.

Necesito que me cuentes lo que pasó en Buitrago".

¿Qué?

No...

¡Rosa!

Ven, Rosa, ven. Ven aquí.

¡Eh!

¿Rosa, estás bien?

-Adela, ¿qué haces tú aquí?

Estabas plantada en mitad de la calle, Rosa.

¿Qué pasa?

Mi hija. ¿Noa? ¿Qué ha ocurrido con Noa?

Noa... Mi pobre Noa.

¿Qué pasa, la han encontrado?

¿Habéis hablado con ella? Todo ha sido por mi culpa.

¿Tu culpa, de qué hablas? Me estás asustando, Rosa.

¿Cómo he podido estar tan ciega todos estos años?

No me lo voy a perdonar jamás.

Vamos a tranquilizarnos. Si me cuentas qué ocurre...

Me tengo que ir. Te lo ruego.

Cuéntame qué te pasa. Déjame.

No te vas a ir sin que me lo cuentes, Rosa.

Tengo que hablar con Nacho.

No puedo dejar que ese monstruo nos destroce la vida, Adela.

¿Monstruo? ¿Qué pasa? Déjame, ¡por favor!

¡Déjame! ¡No, Rosa!

(Móvil)

Escúchame bien, no sé qué quieres ni me importa.

Te he cogido el teléfono para que dejes de llamarme.

¿Te ha quedado claro?

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó

# una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos, # con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(Puerta cerrándose)

Que antes me he puesto un poco cabezón con lo del forense.

¿Cómo estás?

-Bien. Nada, aquí, con el trabajo.

¿Has comido ya?

-Hombre, teniendo en cuenta que son las 16:30, ¿tú qué crees?

-Me he puesto a trabajar y se me ha ido la cabeza.

¿Y eso?

-Es mi manera de pedirte perdón.

-Entonces... tengo que decirte que sigo un poco enfadado.

-Perdón. Si interrumpo, vuelvo luego, ¿eh?

-No, no, no. -Pues sí.

¿Qué pasa, Samuel?

Venía a hablaros del wasap que mi padre mandó al grupo.

¿No lo habéis leído?

-No, estaba muy ocupado.

-Ya lo veo.

-¿Me dices qué ocurre? (SAMUEL) Pues nada, que...

Que Paolo ha ganado el premio a mejor cocinero,

y en una hora se lo dan en la pizzería

y pensé que el gerente debería estar.

-No puedo ir, tengo una reunión. Imposible anularlo.

¿Puedes ir en mi nombre? -Sí, claro, sin problema.

Dice Celia que ha hablado con el periódico

y va a hacer un reportaje.

-Qué guay. Pues muchas gracias, Samu.

(SAMUEL) De nada.

Y nada, han traído esto de la tienda de hípica.

¿Me lo cogéis o... o me levanto y os lo doy yo?

-Lo cojo yo. -Vale.

Pues nada, os dejo aquí a... a lo vuestro.

(JAVIER) Adiós. -Hasta luego.

(Puerta cerrándose)

-De la hípica...

¿Hay algo que deba saber?

-Me apunté a clases de equitación para coincidir con Bosco.

-Qué fuerte.

O sea, ¿no dejas que vaya yo y te apuntas tú?

-Es la única manera que hay de sacarle información de Hortuño.

-Tú no lo conoces de nada. -Por eso mismo.

Vuestra relación está contaminada.

Él está interesado en ti, se iría todo al garete.

-Está bien.

Bueno, pues vamos a ver qué te has comprado.

¡Ole! Qué guapas, ¿no?

Seguro que te quedan muy bien. -Luego te enseño cómo me quedan.

-Vuelve entero, "porfa".

-Te prometo que voy a tener mucho cuidado.

(JESÚS) Tranquila, Valeria.

¿Estás segura de que has metido bien la clave?

Bueno, bueno, bueno, no te pongas así, mujer.

Sí, vale, preguntaré a mis hijos, a ver si funciona.

Vale, sí. Luego te llamo, ¿eh?

Sí, yo también.

Un beso.

Lorena.

¿A ti te funciona el wifi en casa?

Es que Valeria no puede conectar.

-Eh... Sí. Dile que apague el rúter y lo encienda otra vez.

-No sé, será mejor cambiar de compañía, ¿no crees?

-Papá. -Tráela.

Dame... Dámela, por favor.

-"Endometriosis".

¿Estás enferma?

-No.

-¿Y por qué estás leyendo esto?

-Bueno, no es una enfermedad propiamente dicha,

eh... pero bueno, es una afección que tenemos algunas mujeres

y que...

y que disminuye las posibilidades de quedarse embarazada, papá.

-¿Y tú tienes eso?

Pero ¿tiene tratamiento?

-Sí, sí, hay dos opciones.

Una es intervención quirúrgica

y la otra es un tratamiento hormonal.

-Enhorabuena, es un premio merecido.

(CARMEN) ¡Bravo!

-¡Gracias!

Muchas gracias, de verdad.

-Que los disfrutes. -"Grazie".

"Grazie mille", de verdad.

Paolo, ponte para una foto

con el representante de la asociación, por favor.

¿Aquí está bien? (SAMUEL) Enseña el diploma.

Que no se diga. Ahí está.

-El cheque, enseña el cheque, que es el premio auténtico.

-Que hable, ¿no? (SAMUEL) Eso.

-No soy capaz. (SAMUEL) Venga, que no se diga.

Venga. (NICOLÁS) Habla, hombre.

(MUCHOS) Que hable, que hable, que hable, que hable.

(PAOLO) Pues nada, que...

Yo estoy muy honrado de recibir este reconocimiento.

Y estoy muy agradecido a la Asociación de Amigos de Italia

y a todos vosotros por vuestro apoyo.

Muchas gracias.

-¿Ya está?

Si no callas ni bajo el agua, por una vez que tienes que hablar...

(MUCHOS, HABLAN A LA VEZ)

Paolo, ¿por qué elegiste esa receta, qué la hace tan especial?

-Esa es una receta especial de mi abuela Lucía,

y es mi plato favorito de la infancia.

O sea que se lo dedicas a ella. (PAOLO) Claro que sí.

Sí, porque mi abuela fue mi primera maestra de cocina.

Y la que me reveló el secreto para ser un mejor cocinero.

-¿Cuál es el secreto?

Que nos vendrá bien a todos, ¿no? Venga, cuéntalo.

(PAOLO) Pues ¿qué va a ser? "L'amore".

El amor es el ingrediente que nunca debe faltar.

Porque... un plato cocinado con amor

es capaz de convertir una casa en un hogar

y de juntar lo que la vida ha desunido.

-Papá, lo malo de la operación

es que si hay algún ovario afectado,

hay que extirparlo.

Y el tratamiento hormonal es anticonceptivo.

Lo que te estoy queriendo decir es que...

pues que ya me puedo ir olvidando de esa estúpida idea de ser madre.

-¿Y vas a tirar la toalla entonces?

-Bueno, papá, no me queda más remedio.

-Bueno... pues muy pronto te rindes tú, ¿eh?

-Papá, es que desde que he decidido tener un hijo

lo he tenido todo en contra, así que....

-Mira, no serás la primera mujer ni la última

que tiene problemas con el embarazo.

Pero tú siempre has sido una luchadora.

Has salido de las malas rachas por ti misma,

sin ayuda de nadie.

-Papá, no es tan fácil.

-No, no, si no te digo que sea fácil.

Pero habiendo tratamiento, hay esperanza.

Y además, ahora tienes a toda la familia contigo.

Anda, haz caso a tu padre por una vez en la vida.

¿O es que hay algo más?

-Papá, yo creo que esto es cosa del karma.

¿Cómo que del karma?

-No he sido una buena hija. -Ay, no digas eso.

-Sí, sí lo digo, es verdad.

He sido muy mala hija.

Os he hecho mucho daño a todos.

Me largué de aquí sin avisaros,

no estuve con mamá en sus momentos más duros...

Yo creo que tengo lo que me corresponde.

Creo que no merezco tener un hijo.

-Ay, mira, no voy a consentir que te eches la culpa de nada.

Si tú no has sido una buena hija,

es porque yo he sido un padre pésimo.

-No, eso no es verdad, papá.

-Cuando pasó lo del canalla de Óscar,

me di cuenta en lo que te había fallado.

No supe estar a tu lado cuando lo necesitabas.

No supe entenderte y por eso te fuiste.

-Mira, papá, tú hiciste lo que tenías que hacer,

lo que hiciste siempre, intentar lo mejor para todos.

La que lo hizo mal fui yo.

-Si puedes perdonarme todo lo que te he hecho,

¿cómo no eres capaz de perdonarte a ti misma?

Todos cometemos errores

y si decides ser madre, tú también los cometerás.

De lo que estoy seguro es de una cosa,

de que te entregarás a esa criatura en cuerpo y alma.

Serás capaz de dar tu vida por que sea feliz.

Te pelearás,

te pondrás de los nervios, tendrás mil miedos.

Pero te dará un amor...

que ni ahora mismo te puedes imaginar.

Y ese amor te enseñará a ser una gran madre.

Bueno, no serás la madre perfecta,

como yo no he sido el padre perfecto,

pero lo harás lo mejor que sepas.

Y te aseguro que eso bastará.

-Papá...

-Por eso, que...

ninguna receta para mí tiene tanto amor como la genovese.

Porque alrededor de ese plato,

algunos domingos especiales se reunía mi familia.

Y cuando olíamos su olor desde la cocina,

desaparecían todas las discusiones.

Y cuando nos sentábamos a la mesa, juntos,

sabíamos que todo iba a salir bien.

Por eso, yo...

quiero dedicar ese premio a mi abuela Lucía.

Y a Cristina también, la madre de mi hijo.

Porque... bueno, porque sin Cristina

no hubiera sido capaz de volver a cocinar ese plato.

Y porque sin ella no habría vuelto a encontrar ese ingrediente secreto

que da sentido a todo lo que hacemos.

Muchas gracias.

(Aplausos, vítores)

(CARMEN) ¡Bravo! (SAMUEL) ¡Sí, señor!

Un momento, un momento. Papá, coge para brindar.

Por el mejor cocinero italiano de todo Madrid.

-Ahí estamos.

(CARMEN) ¡Venga!

-Va, va. -A ver, copas, copas.

(SAMUEL) Sirve aquí, venga, que pierde la vitamina.

(NICOLÁS) Venga, vamos. (SAMUEL) Dame una copa.

Elías, necesito hablar contigo. ¿Ahora?

Sí, ahora mismo. Vamos al puesto y me cuentas.

Creí que querías hablar esta noche.

No es sobre nosotros, se trata de Rosa.

¿Rosa? ¿Qué le ha pasado?

Me la he encontrado ahí plantada, fuera de sí

y diciendo cosas incongruentes. ¿Qué cosas?

Sobre Nacho. Decía que era un monstruo

y que no permitiría que le destrozara la vida.

La verdad es que me ha dejado muy preocupada.

¿No sabes a qué se refería? No, no se lo he podido sacar.

Tienes que hablar con ella.

(Móvil)

Vale, bueno, pues...

(Móvil)

Ya hablaré con ella. Vamos a ver.

¿Antepones los negocios a lo que le pase a tu hermana,

sea lo que sea? No.

Esta noche hablo con ella. ¿Cómo que esta noche?

Adela, perdóname, ahora mismo no puedo hablar contigo.

Tengo que contestar, ¿eh? Elías.

Dime.

Vale, bueno, pues no te preocupes

que organizo un cambio de rutas y ya está.

Oye, soy un hombre de palabra, te estoy diciendo que...

No te preocupes, que estará en su sitio,

Va a llegar a tiempo, de verdad.

Muy bien, venga, pues estamos en contacto.

Ahora no, tengo mucho jaleo. ¿Y si le ha pasado algo a Noa?

De haber pasado algo, lo sabríamos. No me lo puedo creer.

¿Cómo puedes ser tan egoísta? ¿Y si fuera Germán?

Oye, de verdad, Adela, no sabes bien de lo que hablas.

Claro que lo sé, perfectamente, es la historia de siempre.

Primero tú, luego tú y ya si acaso después, los demás.

Eres muy injusta conmigo. Ah, ¿sí?

¿Vas a negar que es lo que has hecho toda la vida?

Siempre ausente, estresado, obsesionado con las mismas cosas,

el poder, la ambición, ser el primero,

quedar por encima de tu padre.

No has cambiado nada, es lo único que te interesa.

Y es una pena,

porque mientras no olvides eso,

no vas a ser feliz nunca.

Y por descartado, no serás capaz de hacer feliz a nadie.

Pues sí, llevas razón, soy así.

Y no sabes los esfuerzos que estoy haciendo por cambiar.

Si me dejas, esta noche cenando te lo explico.

Visto lo visto, es mejor anular la cena.

Bueno, la dejamos para otro día. ¿Para otro día, para qué?

Por un momento pensé que podía ser diferente,

pero me doy cuenta de que no.

Pero ¿por qué no? Porque somos unos inconscientes.

Y no es que me arrepienta de nada.

Pero no podemos basar nuestras expectativas en algo así.

Ha sido divertido, ha sido inesperado,

pero no es la realidad, la realidad es lo que somos ahora.

Eso no va a cambiar, no lo hará nunca.

Pero podemos intentarlo. ¿Para qué?

¿Para pasar otra vez por lo mismo?

Lo siento muchísimo, Elías, pero no cuentes conmigo.

Y lo siento, de verdad.

-Te estaba buscando. ¿Cómo estás?

No he querido llamarte porque sé que preferías estar sola.

Ya lo sé, gracias. Gracias por tu comprensión.

Bueno, yo siempre voy a estar a tu lado.

Incluso cuando no estoy a tu lado.

Ya lo sé, y por eso ha sido mucho más fácil tomar esta decisión.

Jorge.

Sabes que cuando me diagnosticaron la endometriosis, yo...

se me cayó el mundo encima y...

pensé que era una especie de castigo del karma, por...

Pero... después de mucho pensarlo he decidido que no quiero,

que no quiero que el destino elija por mí

y que no quiero quedarme cruzada de brazos, aceptándolo, y que...

y que quiero luchar y que quiero tener un hijo.

¿Te vas a someter a la intervención?

Sí. Sí, ya sé que puede que no salga bien, pero...

No, no, no... ...lo quiero intentar.

No lo vamos a intentar, lo vamos a conseguir.

Va a salir bien.

Bueno, eso no lo sabemos. Sí, sí, lo sé, lo sé.

Lo sé, porque lo vamos a hacer juntos.

Mira, al principio tuve dudas,

pero ahora no hay nada que desee más que ser padre contigo.

Y si quieres, pedimos cita para mañana mismo.

Cuanto antes, mejor.

Y menos mal que no pedí a los pintores

que cambiaran la habitación del color del niño.

O niña.

O gemelos, ya puestos. Tampoco flipes, ¿no?

Mira, venga lo que venga,

será lo mejor que habremos hecho tú y yo en esta vida.

-"...convertir una casa en un hogar

y juntar lo que la vida ha desunido".

(Timbre)

(NICOLÁS) "¿Ya está?"

(Timbre)

Va.

-Hola.

Perdona que haya venido sin avisar.

¿Es un mal momento? No.

¿Está David?

No, esta tarde tenía turno en la pizzería.

¿Todavía lo dejas trabajar de repartidor?

Sí. Bueno, a él le hace mucha ilusión.

Sobre todo ahora que... a Paolo le han dado un premio.

Bueno, que le haga ilusión

no significa que sea lo que más le conviene.

Si necesitas dinero, me puedes pedir lo que haga falta.

Si no es por el dinero, Asunción.

Es que él está feliz trabajando.

Bueno, si él lo ve bien...

¿A qué has venido? Tengo trabajo, muchas cosas que hacer.

Verás... cuando me preguntaste por Manuel,

no fui del todo sincera contigo.

Ah, ¿sí? No me digas.

Le he estado dando vueltas y...

y creo que hay algo que tienes que saber.

Manuel y Gorka se hicieron amigos hará seis años.

¿Y por qué yo no sabía nada? Manuel nunca lo mencionó.

No lo sé.

Quizá porque estuvieron muy unidos durante un tiempo,

pero acabaron distanciándose. ¿Y eso por qué?

Nunca me lo contó.

Y volvieron a encontrarse justo antes de la muerte de Manuel.

Lo siento, pero no entiendo nada. ¿Por qué nunca me habló de Gorka?

Se puso en contacto con él cuando tuvo problemas económicos.

¿Qué problemas económicos?

Ya te he dicho que no me lo quiso contar.

Supongo que a ti tampoco por no preocuparte.

No me quería preocupar, pero se suicidó.

No tiene sentido, ¿no te parece?

Pues no lo sé, pero hay alguien que quizá lo sepa.

He estado hablando con Gorka

y lo he convencido para que se reúna contigo.

Está dispuesto a contestar a todas tus preguntas.

Si quieres, claro. Sí. ¿Cuándo puedo verlo?

Ahora. Está en la calle, esperando.

¿Aquí abajo? Ajá.

Si quieres hablar con él, es ahora o nunca.

Sí, sí. Le digo que suba y os dejo a solas.

Por favor. Gracias, Asunción. De nada.

-Muchas gracias, ¿eh?

¡Eh, David! ¿Qué tal ha ido?

¿Has podido con las cuatro pizzas? -Sí.

-Ah, perfecto, porque ahora tienes dentro una pizza "speziale".

-Bueno. ¿Cuál es la dirección?

-No, no, no vas a necesitar ningún GPS,

porque esta pizza es para ti.

Te la has merecido, campeón.

Y además, no una pizza cualquiera, ¿eh?

Una pizza preparada por el mejor cocinero italiano de Madrid.

Que, por cierto,

yo aún estoy esperando que me felicites.

-Felicidades.

-Cuidado, ¿eh? Que me vas a abrumar con todo ese entusiasmo.

-¿Estás siendo sarcástico?

No me gusta el sarcasmo, no lo entiendo.

-Yo tampoco entiendo por qué no te alegras un poco por mí.

Que eso es lo que hacen los amigos.

Y tú y yo somos amigos, ¿o no?

-Bueno, eso pensaba.

-¿Qué quieres decir?

-Que un amigo no te deja tirado a otro cuando más lo necesita.

-¿Y yo he hecho eso contigo?

-Sabes que soy buen pinche, me encanta la cocina

y lo hago todo bien,

y no me pediste ayuda para el concurso.

-Perdona, no lo había pensado.

Me hubiera encantado que lo hicieras, David.

¿Por qué no me lo pediste tú?

-Porque pensé que no te importaba.

¿Es verdad que eras amigo de Manuel?

-Sí. Estuvimos muy unidos, sí.

Ya. Lo siento, es que nunca me había hablado de ti.

No sé, sus razones tendría.

Ya, tampoco sé cuáles podrían ser esas razones.

Bueno, da igual.

¿Cómo os conocisteis?

En el cumpleaños de un cliente común.

Ya. ¿Y os veíais a menudo? Sí, bueno, de vez en cuando,

pero cogimos confianza y me empezó a contar sus problemas.

Lo siento, es que no lo entiendo.

Porque en aquella época no se hizo ninguna amistad nueva.

No sé, yo lo recordaría.

No sé qué relación tendrías con tu marido

ni por qué te ocultaba cosas, porque entiendo que te ocultaba más.

Ya, bueno, pero ¿ir a contárselo a un desconocido?

A veces es mejor, ¿no?

Además, cuando ya por fin se soltó conmigo,

no era un desconocido, éramos amigos.

Pero no por mucho tiempo.

Lo único que te puedo decir es que perdimos el contacto

y no volví a saber de él en un tiempo.

¿Hasta que lo recuperó?

Quiero decir, se acercó a ti para venderte un colgante.

Necesitaba dinero y confió en ti.

No hablaré más de la cuenta, no volveré a meterme en la mierda.

Creí que estaba enterrado y no me salpicará.

Perdóname, ¿a qué te refieres?

Mira...

No sé lo que has hecho, Celia, pero has despertado

uno de los peores fantasmas del pasado de tu marido.

Alguien tenía una cuenta pendiente con él

y no va a parar hasta saldarla. ¿Qué cuenta pendiente?

Manuel estafó 400 000 euros a un cliente.

¿Perdona?

A ver, eso no es imposible.

Manuel era muy buena persona y era un abogado honrado.

Era un hombre desesperado.

No puede ser.

Mira, no... no he venido aquí a discutir contigo.

Está claro que no tenías ni idea de dónde se había metido.

Solo he venido a avisarte

antes de que pagues por el mayor error que cometió tu marido.

Pero ¿qué error?

Vamos a ver, ¿para qué necesitaba Manuel tanto dinero?

Mira, yo solo sé el error, robar a Antonio Velasco.

Ese es un criminal sin escrúpulos y no va a dudar en vengarse.

Tanto tú como tu hijo estáis en peligro, Celia.

(PAOLO) Eh, David, escucha.

Si hubiera sabido que para ti era tan importante,

de verdad, a mí me hubiera encantado cocinar contigo.

Tendrías que habérmelo dicho.

-Ya, pero es que a mí me cuesta decir las cosas.

Y además, últimamente me he estado sintiendo muy raro.

Pienso más en mi padre y lo echo más de menos de lo normal.

-Ya, te entiendo.

Sé que es muy diferente, pero...

yo también echo mucho de menos a Andrea.

Bueno, tal vez podríamos ayudarnos con eso.

-¿Cómo?

-Ven aquí. Dame un abrazo, va. -No, a mí no me gustan los abrazos.

-Vale.

Pero si alguna vez lo necesitas, me lo pides,

que yo soy el mejor dando abrazos.

Y sobre todo, David, por favor,

no te vuelvas a callar nunca nada conmigo, ¿eh?

Que los amigos estamos para eso, ¿de acuerdo?

(DAVID) Bueno, ya, ya está, ya es suficiente.

Y felicidades. Me alegro mucho por ti.

-Muchas gracias, David.

(Móvil)

(Móvil)

¡Andrea! (ANDREA) "Hola, papá".

-¿Qué tal, cómo estás?

-"Pues bien. Bien, bien. Pero al parecer, no mejor que tú.

Que... enhorabuena, que has ganado.

Estoy muy orgulloso de ti, papá".

-Ah, muchas gracias. ¿Cómo te has enterado?

-"Me lo ha dicho alguien que está aquí".

-¿Qué? (CRISTINA) "Hola.

Hola, Paolo. Estamos muy orgullosos de ti".

-Cristina.

¿Qué haces en Liverpool?

-"Ya ves, tenías razón cuando me dijiste que..."

no había intentado bastante reconciliarme con él,

y he pillado un avión, he venido

y estoy pidiéndole perdón personalmente.

-¿Y qué tal ha ido?

-En ello estamos, ¿verdad?

-En ello estamos, en ello estamos. -Muchas gracias, Paolo.

No, gracias a ti, Cristina.

Por lo que me escribiste en tu carta y por tu ayuda con lo del concurso.

"Que al final tenías razón tú con lo del salami picante.

Tenía que escucharte desde el principio".

De hecho, no habría conseguido este premio sin ti.

Por eso te lo he dedicado.

-Sí, lo he visto, me lo envió Celia.

"Ahora te tenemos que dejar,

que vamos a cenar con unos amigos y llegaremos tarde".

-Sí, sí, sí, tranquila.

-"Espero que podamos hablar más despacio en Madrid".

-Te estaré esperando.

-"Vale". -"Adiós, papá".

-"Un beso". -"Te quiero".

-Adiós, Andrea.

Yo también os quiero.

¿Lorena no está?

No, ha ido a hacer un recado o no sé qué.

¿Te pongo algo? No, no hace falta, gracias.

¿Has hablado con Rosa?

Sí, hablé con ella y me dijo que está todo bien.

Que no, Elías, no es verdad, que tienes que ir a verla.

Pero si le pregunto y no habla conmigo,

¿qué quieres que haga? ¿Qué te pasa, quieres una tila?

Lo que te he dicho antes, creo que es lo que tenía que decirte.

Pero sí, me ha dejado muy revuelta.

Y a mí también.

¿A ti también? Claro.

Elías...

No nos estaremos equivocando, ¿no?

¿Qué pasa, que ya no crees en todo eso que me has dicho antes?

No, no, no me malinterpretes, me reafirmo en todo.

No creo que podamos volver a ser pareja

ni tampoco acostarnos, como si no pasara nada.

Entonces, ¿a qué te refieres?

A que tampoco podemos seguir así, como el perro y el gato.

Siempre así, es que...

Pues mucho estás pidiendo tú.

¿No crees que es posible hacerlo de otra manera?

¿Posible? Posible puede ser, pero...

Lo podemos intentar, otra cosa es que seamos capaces.

Es que ya lo hemos intentado todo.

No, todo no.

Hay una cosa que no hemos intentado.

Ser amigos.

Ser amigos. Sí.

Pues no creo que sea muy buena idea.

Yo tampoco sé qué puede pasar, pero...

sé que ahora mismo me vendría bien tener un amigo al lado.

Bueno, venga, muy bien. Venga, lo vamos a intentar.

Vamos a ser amigos.

Cuéntame qué te pasa.

(Móvil)

¿Otro admirador o qué?

Prefiero no hablar de esto.

Solo de pensarlo me pongo enferma.

Pues si no me lo cuentas, no te puedo ayudar.

¿Sabes?

Me sobra con estar aquí... y sentirme segura.

No sabes cómo te entiendo.

Me pasa lo mismo.

Últimamente no encuentro refugio en ningún sitio.

Por mí, me iba ahora corriendo a casa,

me metía en la cama y no salía.

¿Tú?

No te creo. Tú no eres así, Elías. ¿Así, cómo?

Pues de los que meten la cabeza debajo del ala.

Si tú supieras...

¿Quieres una tila o no? Porque yo me la voy a tomar.

Venga. ¿Con gota?

Con gota.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(DAVID) Hola.

Hola.

¿Qué haces con mi maleta?

Pues mira, es una sorpresa.

Te vas a ir a Zaragoza a ver a Andrea, ¿qué te parece, eh?

Hoy mismo. ¿No es genial?

No tienes que esperar ni a mañana para poder verla.

Pero hoy no puedo.

Paolo me ha regalado una pizza y tenemos que comérnosla.

Además, mañana tengo clase.

Bueno, la pizza me la como yo y no te preocupes por las clases.

Carla está a punto de venir, te va a llevar a la estación.

Una vez allí, las azafatas te acompañarán todo el camino.

Y al llegar a Zaragoza,

estará Andrea con sus padres esperándote.

Eh...

¿Qué pasa, no te apetece verla o qué?

Sí, sí, claro que me apetece, pero no lo entiendo.

La semana pasada discutimos por esto,

porque no me dejabas ir.

Bueno, por eso he querido darte la sorpresa.

¿Y sabes qué pasa? Que no puedo cambiar el billete.

Pero esto es muy raro, no me estás diciendo la verdad.

¿Qué me ocultas, es por tu novio?

¿Qué novio?

Antonio.

Dices que solo sois amigos, pero no te mira como un amigo.

Y te pones nerviosa cuando te hablo de él.

Yo diría que te gusta un poco, ¿no?

Sí.

Sí, la verdad es que me has pillado. Es eso cariño.

Bueno, ¿y por qué no me lo cuentas?

Pues porque... porque todavía no somos novios.

Y me gusta un poco,

pero no tengo muy claro qué es lo que va a pasar,

entonces no te quería confundir.

Bueno, ahora lo entiendo.

Espero que este no esté casado.

No empieces con eso otra vez, por favor.

No, si me cae bien.

Aunque no pegáis mucho, ¿no? Es más mayor que tú y muy... grande.

Venga, vete a por el neceser

y coge lo que quieras para llevar en la mochila.

Venga, que Carla está a punto de llegar.

-¿Qué está pasando aquí?

Ven, ven aquí, Germán.

Tranquilo, que no es nada malo.

Simplemente, tu padre y yo hemos estado hablando y...

Que vamos a ser compañeros de puestos.

Sí. Nada más.

¿Seguro? Sí, así que puedes estar tranquilo.

No, no, si yo tranquilo estoy.

Quiero es que estéis tranquilos vosotros,

que menuda temporadita lleváis.

Pues no te preocupes

porque hemos decidido llevarnos bien por el bien de todos.

Somos amigos y, de momento,

con todo el tiempo que llevamos siendo amigos,

la cosa va bien.

(GERMÁN) Pues a ver si dura.

Mamá, te busca Carmen.

Uy, sí, no me extraña,

porque la he dejado a cargo del puesto

y le he dicho que eran cinco minutos.

Gracias por la tila.

¿Estás mejor?

Lo estaré.

Y tú, ¿estás bien?

Sí, ¿no lo ves?

¿No te habías hecho ilusiones de volver con mamá?

Pues sí, pero no puede ser. Es lo que hay, no pasa nada.

Conmigo no hace falta que te hagas el fuerte, ¿eh?

Sé que estás mal.

¿Tú quieres que sea completamente sincero?

Por favor.

No es tu madre la que me preocupa, me preocupas tú.

¿Yo? A ver, ¿qué he hecho ahora? Nada, nada, tú no has hecho nada.

He sido yo el que se ha equivocado.

Yo sé que no he sido un gran padre,

que no he sido un ejemplo a seguir, lo sé.

Que siempre he estado más pendiente del poder, de la ambición, de...

cosas que no son importantes.

Me lo acaba de hacer ver tu madre.

¿Y por qué me estás contando todo esto?

¿Te crees que no lo sé?

Porque no quiero que seas como yo.

No quiero que me veas como ejemplo a seguir.

No quiero que me imites, no.

Porque si haces todas las cosas que he hecho,

serás un desgraciado, como yo,

y yo eso no me lo voy a perdonar. Yo no quiero que seas así.

Lo único importante, la única ambición que hay que tener

es por ser feliz.

Y si para conseguir eso me tienes que abandonar,

separarte de mi lado, no lo dudes, Germán, ¿eh?

Hazlo, hazlo.

Papá, ¿a qué viene todo esto?

Tú... hazle caso a tu padre...

y no te veas tan solo como él.

(GERMÁN) Buenas. ¿Has visto a Javier?

¿No está en su despacho?

¿No te ha dicho nada?

No, ¿el qué?

Que al final ha decidido ir a ver a Bosco

para ver si tenía conexión con Hortuño

e implicación con Velasco.

¿No dijimos que nadie se pondría en peligro?

Ya sabes cómo es. Sí,

un cabezón que se salta a la torera pensar en la seguridad de todos.

Bueno, más que torear, ha ido a trotar.

Ha ido al club de hípica de Bosco.

(Pasos acercándose)

Hablando del rey de Roma... (CARRASPEA)

Oye, Javier, ¿a qué estás jugando?

Quedamos en que nadie se pondría en peligro.

Eso le he dicho yo.

-A ver, no hay por qué preocuparse, ¿vale?

Bosco es inofensivo.

-¿No sospecha nada? (JAVIER) Nada.

A los cinco minutos ya lo tenía en el bolsillo.

Ya. Vale, ¿qué le has sacado?

En cuanto pregunté por su trabajo, empezó a soltar la lengua.

Quería impresionarme,

así que ha empezado a hablarme de sus casos

como si fuese el protagonista del "CSI Miami".

Bueno, resulta que, además de forense, es inversor.

¿Y a que no sabéis en qué empresa tiene acciones?

-¿En una de Velasco?

-No, pero sí en una asesorada por Sideral Gest.

O sea que ese tal Bosco

no está siendo extorsionado por Velasco, como Jesús y Elías.

Ese tío está en el ajo.

Eso mismo he pensado yo.

Deben de trabajar juntos. (GERMÁN) Si va bien,

a través de uno, descubriremos el punto débil del otro.

-¿Una cervecita para celebrarlo?

Chao, jinete.

-Madre mía, tía, todo el día aquí metidos.

-¿Qué vamos a hacer? No nos podemos quedar más aquí.

Las obras han acabado, mañana los almacenes vuelven a funcionar

y no tenemos ni un duro.

-¿Y si robamos la recaudación de la frutería?

-¿Qué dices? -En serio, Noa.

Ha habido robos en el barrio, podrían robar en el mercado.

-Vale, Jona, pero es mi familia. Además, las cámaras nos grabarían.

-Las cámaras se manipulan. Hablamos con Samu...

(Silbidos)

(SAMUEL) Eh. Soy yo, hombre, tranquilo.

¿Tenéis hambre? (JONATHAN) Yo sí.

(SAMUEL) Qué raro

-"Bro", necesitamos que nos hagas un favor.

-Que no, Jona, que ya hemos dicho que es arriesgado, tío.

-Me lo podéis contar y ya veo yo si es arriesgado o no.

-Es que se le ha ocurrido la genial idea

de robar la caja de la frutería. -Con esa genial idea

podríamos empezar a pagar a un abogado.

(SAMUEL) A lo mejor no hace falta.

Tu madre ha venido a verme.

Tranquila, te cree.

No sé por qué cambió de opinión, pero cree lo que le has contado.

-Es una estrategia para que me confíe.

¿Qué te dijo exactamente? (SAMUEL) Que está muy arrepentida.

Que debió creerte desde el principio.

La he visto muy angustiada.

-Que no. Que no, vamos a ver, mi madre lleva años ciega.

Siempre creyó a mi padre.

No puede ser que, de la noche a la mañana, piense distinto.

Mi padre tiene algo que ver en esto.

-La he visto muy convencida, Noa, de verdad.

-No le habrás contado dónde estamos, ¿no?

-Te juro que me ha faltado poco cuando se ha puesto así.

Pero no, tranquila.

-¿Y si Samu tiene razón?

Y si por fin ha abierto los ojos, ¿qué?

-Que no. Vamos a ver, mi padre la habrá manipulado

para que le vaya con el cuento a Samu.

-¿Y si es verdad Noa?

¿Y si de verdad te cree?

-Pues, sinceramente, daría igual.

Si fuera verdad, que no lo creo,

mi padre se la llevaría a su terreno enseguida, vamos.

-¿Y qué piensas hacer entonces?

(NOA) Seguir con nuestro plan. (JONATHAN) ¿Qué plan?

No, lo digo porque no tenemos ni un duro.

Bueno, pues haremos lo que has dicho.

Robamos la caja de la frutería. -Hala, venga.

-Pero lo haré yo, no tú. Es mucho más seguro, es mi familia.

A mí no me va harán nada si nos pillan.

Además, ¿no se supone que estoy loca?

-Igual un poco loca sí que estás, ¿eh?

-Bueno, a ver, ¿estáis conmigo o no?

(Tintineo de llaves)

¿Qué estás, intentando averiguar si es macho o hembra o qué?

-Lo que quiero es conectarme,

que no hay manera de dar con la clave del wifi.

Tanto número, tanta letra...

Oye, ¿y tú qué haces hasta tan tarde en el despacho?

¿Te ha dicho algo Velasco?

No. No, no, es solo unos cambios de rutas,

unas cosas, nada importante. (VALERIA, LLORA)

-¿Qué pasa, Valeria?

-Se ha incendiado la casa de Comillas.

Dicen que están terminando de apagar el fuego,

pero que no va a quedar nada. Nada.

Era lo único que tenía de mi madre.

Y era nuestro futuro.

Ya no podremos pasar nuestros últimos años allí.

-Pero ¿cómo va a pasar algo así?

-Los bomberos no se lo explican, la casa estaba cerrada.

Yo les he preguntado si podía haber sido provocado,

pero no me dicen nada hasta que lo investiguen bien.

-Pero ¿cómo provocado? ¿Quién va a tener interés en...?

¿Tú sabes algo, Elías?

No tendrá nada que ver con Velasco, ¿verdad?

Valeria, lo siento.

(VALERIA) ¡Oh! -Pero ¿qué me estás diciendo?

¿Que Velasco ha mandado quemar la casa?

Velasco se enteró

de que estaba intentando sacar el dinero de la cuenta de Andorra.

Me dijo que me iba a dar una lección

que se me quedaría grabada a fuego.

-Eres un desgraciado.

Yo no sabía qué Velasco... ¡Deja de hablar de Velasco!

Que todo esto es culpa tuya y solo tuya.

Te metiste en esto por tu ambición

y por tus deseos de grandeza.

Tú fuiste quien traicionó al mercado y a tu familia,

y ahora, por tu culpa, he perdido el legado de la mía.

Lo siento.

Esto no te lo voy a perdonar nunca.

¿Me oyes? ¡Nunca!

Hola, Antonio. -Ah. Hola, Celia.

¿Siempre sales tan tarde?

No, lo que pasa es que me he quedado a hacer la caja.

Ah. Por cierto,

quería pedirte disculpas porque antes David ha sido muy directo.

No, hombre, la culpa es mía por tomarme tantas confianzas.

David es un chico muy inteligente

y, además, hace bien en no confiar en gente que no conoce.

Sí, es verdad.

A veces las personas esconden muchas cosas.

Yo prefiero pensar

que las personas ocultan más las cosas buenas que las cosas malas.

Por ejemplo, tú. ¿Yo?

Tienes mucho talento.

Fíjate el trabajo que hiciste para el vídeo corporativo de...

¿Cómo se llamaba? (AMBOS) Sideral Gest.

-Exacto. Les encantó tu trabajo.

Vaya, pues... qué bien.

No estaba muy segura de haber dado bien el tono.

Y bueno, te agradezco mucho que dieras mi nombre.

No habías leído mis trabajos, así que...

No, no, no, eso no es verdad, leí el de la historia del barrio.

Es verdad.

Además, me diste el libro y gracias a eso pude hacerlo,

así que estoy doblemente en deuda contigo.

No, no, no, de deudas nada. No, no me debes absolutamente nada.

Bueno, quizá si pudiese invitarte a una cena en mi casa...

¿En tu casa?

Sí.

La verdad es que no quiero molestar, es supertarde y...

¿Qué te parece si tomamos unas pizzas?

Aquí hacen las mejores pizzas de Madrid.

Demasiada gente.

Insisto, te invito a una cena en mi casa.

Ya sé lo que vamos a hacer, vamos a quedar mejor en mi casa.

Insisto, lo que pasa es que yo soy la que tiene que agradecerte

todo lo que has hecho por mí, así que mejor así.

Además, David no está.

Ah, ¿no?

No, hoy está durmiendo en casa de su abuela.

Y es un crac en la cocina.

Me ha enseñado a hacer un ceviche riquísimo

y te va a encantar, verás.

Bueno, pues ya está, no hay más que hablar.

Me paso dentro de un rato por tu casa, ¿eh?

El vino lo pongo yo.

¿Te parece un...

Sauvignon Blanc?

Lo que tú quieras.

Muy bien, hasta ahora, Celia.

(Motor arrancando)

(Puerta cerrándose)

¿Qué hacías hablando con Velasco?

Lo que me pediste. ¿No querías mi ayuda?

Voy a empezar esta noche.

Yo te pedí que no te pusieras en peligro.

Lo estoy haciendo por David.

No dormiré tranquila hasta que esté en la cárcel.

No conocemos las intenciones de ese tío.

No te preocupes, que no me va a hacer nada.

Él ha estado jugando con nosotros todo este tiempo, ¿no?

Vale, ahora soy yo la que va a jugar con él.

(ROSA, TOSE)

(NACHO) ¿Hola?

(ROSA VOMITA) -¿Rosa?

(ROSA VOMITA)

-Oye, Rosa, creo que sé cómo podemos encontrar a Noa.

(ROSA TOSE)

-¿Rosa?

¿Te encuentras bien?

-¿Dónde está Noa?

-No... ¿Has vomitado?

-Y mi hija, te he preguntado.

-No lo sé, pero se me ha ocurrido una manera de encontrarla.

¿Qué haces con todo esto?

-Necesitaba entender algunas cosas. -Entender ¿qué?

-Cómo hemos podido llegar hasta aquí,

cómo he podido estar tan engañada durante todos estos años,

cómo no he visto lo que tenía delante de mis ojos.

-¿De qué hablas, Rosa?

-De Noa estoy hablando.

Es que miro las fotos y la veo tan inocente,

con toda una vida por delante, llena de posibilidades...

No puedo dejar de mirarlas y preguntarme...

¿en qué momento se torció todo, eh, Nacho?

¿Cuándo empezó a odiarnos de esa manera?

-No, ella no nos odia.

Está enferma, solo eso.

No podemos tener en cuenta lo que nos ha dicho.

-Ya...

-¿Qué pasa, Rosa?

-Nada, no puedo respirar a veces. Es la ansiedad y ya está.

-¿Te traigo un calmante? -Sí, por favor.

-Toma.

Sé que todo esto está siendo muy duro para ti.

Pero ten algo claro,

juntos lograremos superar esta pesadilla.

Y me tendrás a tu lado en todo momento, como siempre.

No lo olvides.

-No lo voy a olvidar nunca, Nacho, todo lo que has hecho por nosotras.

No lo voy a olvidar.

Nunca.

-Bueno, voy a prepararte una tila. Te vendrá bien para...

(SUSURRA) Hijo de puta

-Sí, pero ya les he dicho que... El seguro está todo en regla.

¿Cómo?

¿Cómo que no cubrís incendios?

No, espera, espera, espera. Claro que no ha sido intencionado.

Sí, esperamos a la Guardia Civil, pero mientras tanto, ¿qué hacemos?

-¿Sabes que ha llamado Natalia?

-¿Qué?

(LORENA) Por favor, un poco de lógica,

hubieras pedido una segunda opinión,

hubieras ido a la mejor clínica del Planeta,

habrías removido cielo y tierra, buscado el mejor especialista,

pero ¿creerte directamente las mentiras de Nacho?

Espera, espera un momento.

¿Dices que es Nacho el que ha tomado esta decisión?

¿Se han llevado mucho?

-No, ayer la recaudación fue pequeña.

(CHISTEA) ¿Se nota?

Estuve con Gorka.

Manuel le estafó 400 000 euros a Velasco.

¿Lo entiendes ahora?

Tanto David como yo estamos implicados en este tema.

-Hola, Adela.

¿Cómo me has encontrado?

Sé que tu marido tiene una frutería,

solo he puesto el nombre en Internet.

Lo que no sabía es que tú eras dueña de una floristería.

-Celia no va a tener por qué arriesgarse.

¿A qué te refieres?

Espero a ver si quedo con Bosco.

-A ti lo único que te importa eres tú.

Que por tu culpa nos has metido en esta mierda,

por tus ansias de poder.

-Te echaré una mano en la pizzería.

-¿Sabes qué? Yo pensaba más... ¿Tú cómo llevas lo de ir en bici?

-Samu dice que ha visto a tu padre

y le ha dicho que a tu madre le ha pillado un chungo.

-¿Un chungo? -Un ataque de ansiedad.

(MÓVIL, NOA) "¿Mamá?"

-Noa, hija, ¿dónde estás?

-Quiero hablar con mamá, pásamela. -"No puede".

Solo tú puedes parar esto.

-Después de lo que pasamos tú y yo por la casa de Comillas,

¿ahora va y se quema?

Es que...

-Ay... Ay, mira, sí.

Déjame, ¿eh?

-Venga, mátalo.

Mátalo.

Si eres tan asesino como él, mátalo.

Pero seguro que te va a matar primero él a ti.

-Noa se encontró a una amiga suya de la infancia.

A lo mejor te acuerdas de ella, porque siempre iban juntas.

Natalia. ¿Te acuerdas? Creo que sí.

Le dijo que Nacho...

la había tocado.

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Mercado central - Capítulo 164

20 may 2020

Javier lleva a cabo el plan de Germán, haciéndose el encontradizo con el forense, Bosco, para investigarlo.
Paolo gana el concurso y la vieja receta familiar vuelve a obrar su magia.
Adela, acosada por alguien con quien no quiere hablar, encuentra refugio en una nueva y serena amistad con Elías.
Gracias a Jesús, Lorena decide afrontar la operación.
Asunción reúne a Celia con Gorka y descubre un secreto de Manuel que les pone en peligro a ella y a su hijo.
Velasco cumple su amenaza y Valeria se convierte en una nueva víctima.
Tras descubrir la verdad, Rosa empieza su estrategia contra Nacho.
Samuel intercede a favor de Rosa, pero Noa no confía en su madre y acepta el plan de Jonathan para conseguir dinero.
Celia se convierte en espía para proteger a su hijo y sonsacar información a Velasco.

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