Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 163 - ver ahora
Transcripción completa

-Intento evitar que cometas un error.

Si tú quieres hacerlo, adelante. Muchas gracias.

Sí, pero ten cuidado, por favor.

No dejaré que tu padre me haga daño otra vez.

-Sabíamos que Nacho era obsesivo, controlador, posesivo,

pero no sabíamos que es un asqueroso enfermo.

-¿Y qué hará Noa?

¿Estará toda la vida escondiéndose?

-No, por eso tenemos que ir a por él.

(JONATHAN) Como te lo hemos contado, échanos una mano.

-Jonathan, ya lo tengo. ¿Dónde nos vemos?

Vale.

(PAOLO) Tú fallaste en todo, como madre y como esposa.

Quiero que te vayas.

Que salgas de nuestras vidas para siempre.

-Es durísimo hacerse a la idea

de que alguien a quien queremos se quite la vida, ¿sabes?

Yo misma me he culpado, y tu madre.

Todos nos sentíamos responsables.

Pero ninguno tuvimos la culpa.

Manuel vino a pedirme dinero.

No me dijo para qué era y no se lo di,

y a los días se quitó la vida.

Y desde entonces no pasa ni un solo día

que no me culpe pensando en ello. Eso es todo.

¿Sabes lo que te digo? Da igual.

No me cuentes nada.

No me digas quién es Gorka, da igual.

Lo averiguaré sola.

(MÓVIL, ASUNCIÓN) "Celia, deja el pasado tranquilo, por favor.

Deja el recuerdo de Manuel en paz.

No molestes más a Gorka.

Es una parte del pasado de Manuel que tienes que olvidar".

Jorge, ¿se puede saber cuándo me ibas a decir

que Velasco es un asesino?

Creo que tengo todo el derecho a saberlo.

Me pides que me acerque a él y le saque información.

Voy a terminar este articulo y rompo los lazos que tengo con él,

y vosotros deberíais hacerlo.

-Es que yo no me puedo creer que os obligue a traficar con droga,

mientras estamos reponiendo fruta como si nada.

-Para eso nos necesita.

Porque una empresa de distribución de frutas

no levanta ninguna sospecha, es la tapadera perfecta.

-Y una tapadera que le puso tu hijo en bandeja.

¿Tan poco le importa el Central?

-A Elías lo único que le importa es el poder y el dinero.

Y creo que parte de la culpa la tengo yo.

(JORGE) Bosco es nuestra última carta.

Es la última carta para demostrar que Velasco

está implicado en la muerte de Hortuño.

Esto ya no va solo del mercado.

Mi familia está en peligro

por ese cabrón que nos obliga a traficar.

¿Me quedo de brazos cruzados?

-Debemos tener cuidado si no queremos acabar como Hortuño.

-Abuelo, quizás es el momento de plantarle cara a Hortuño.

-Mira, tu padre me ha colgado antes de decirle una cosa muy importante.

He hablado con un abogado amigo

y me ha dicho que han cambiado la ley

y que han endurecido los delitos fiscales.

Aunque saquemos el dinero y cancelemos la cuenta,

no prescribe hasta los diez años.

(JONATHAN) Samuel ha vigilado a Nacho.

Dice que una vez dejó el dinero, se piró a casa y no salió.

-Guay. -¿Tú qué tal, cómo pasaste la noche?

-Bueno, no he podido dormir mucho, la verdad.

(JONATHAN) ¿Sí? -Me dolía la cabeza...

(Tono de llamada)

-Ya sé dónde se mete tu hija.

(JONATHAN) Eh, qué bien te queda la ropita de mi hermana, ¿no?

-Idiota.

Espera, ¿ese hombre?

-¿Qué hombre? ¿Qué pasa?

-Pues que creo que es el psiquiatra que me diagnosticó esquizofrenia.

-¿Qué? ¿Qué hace aquí, no?

A ver, ¿quién dices? -Ese, ese, el del portal.

-Pero...

Pero si es él... Vale, a ver, no hagas nada, ¿vale?

Tranquila, disimula.

¿Cómo...? ¿Cómo crees que nos ha encontrado?

-Pues, hombre, no creo que sea casualidad.

-El móvil, Noa. El móvil, desconéctalo, corre.

¿Crees que estará compinchado con Nacho?

-Pues sí, eso tendría bastante más sentido.

-Bueno, da igual, desconéctalo.

Debemos irnos cagando leches. -Ya, Jona, pero ¿adónde vamos?

-No lo sé, tía, ya lo pensaremos.

(NOA) Es él. -Viene.

(NOA) Jona, Jona. -Que viene.

(NOA) Mierda, ¿qué hacemos? -Corre, corre.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó

# una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos, # con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(AMBOS JADEAN)

-Menos mal que lo hemos despistado, ¿eh?

Por qué poco, tía.

-Sí, menos mal que nos hemos bajado del metro en el último momento.

Pero, tío, ¿no crees que aquí nos va a buscar?

-¿Aquí? Ni de coña. Ese tío no conoce este mercado.

Además, no nos hemos bajado en la parada de metro más cercana.

No tiene por qué buscarnos aquí.

Con lo que sí que flipo es con el señor Ignacio, ¿eh?

¿Cómo no pensamos que estaría compinchado con el psiquiatra?

Psiquiatra y "runner", no veas cómo corría el colega.

-Es que, si lo piensas, todo encaja, tío.

Le habrá pedido que mienta en el informe médico.

Lo tendrá comprado, yo qué sé... Igual ni es psiquiatra.

-Mejor ni pensarlo. Lo importante es que estamos bien.

Eso sí, ahora que sabemos que nos siguen,

no sería inteligente volver a esa casa.

-Ya. -¿Por qué no nos quedamos

a pasar aquí la noche y mañana buscamos otro escondite?

-Vale.

-Aunque, con las obras, esto está como muy asqueroso, ¿no?

-Tío, no podemos dormir aquí.

Tenemos pasta, vamos a un hotel, ¿no?

¿Qué...?

¿Qué?

-No hay nada.

-¿No revisaste la bolsa antes de cogerla?

-¿Yo? Pero si quedamos en que lo haría Carla.

-Mira, estupendo. Estamos como al principio, tío.

-Peor que al principio, Noa.

Ahora Nacho sabe que te ayudo y Carla también.

-Dios mío, no me lo puedo creer. Tío, Jona, por favor.

-Noa, de verdad pensé que lo haría Carla.

Yo no... -No, si es que es culpa mía.

¿Cómo he podido ser tan idiota, tío?

Encima te arrastro a ti.

Me tendría que haber cogido ese bus y olvidarme de todo.

No sé qué pretendía demostrar.

-Noa...

Si decidiste quedarte, por algo sería.

Eh, mírame.

Voy a estar donde tú estés y me quedo donde tú te quedes.

Al menos hemos conseguido poner nervioso a Nacho, ¿no?

Y tampoco nos ha pillado desprevenidos del todo.

-Ah, ¿no?

-Oye, tía.

Saldremos de esto, de verdad, ya lo verás.

-No sé qué he hecho para merecer un amigo como tú.

De verdad, Jona, no sé cómo te voy a agradecer todo esto.

Cómo te la estás jugando y... no dudando de mí nunca.

-Yo por ti sería capaz de hacer lo que sea.

Lo que me pidieras.

De verdad.

Para eso estamos los amigos, ¿no?

Oye, deberíamos...

(CARRASPEA) ...deberíamos dormir algo, ¿no?

Mañana tenemos que salir de aquí a primera hora.

(CHASQUEA LA LENGUA) Sigue sin contestar.

Seguro que ha pillado ese AVE a Barcelona.

-Pues tenemos que hablar con él sea como sea.

No he podido contarle lo del abogado y no puede sacar ese dinero.

-Podemos llamar a la agencia de viajes,

la que nos lleva los transportes, quizá tienen alguna forma de saber

si cogió el tren. -El billete lo tenía,

pero si subió al tren o no, no pueden saberlo.

No son adivinos. -¿Que no pueden?

Que nos jugamos la cárcel.

Debe haber alguna manera, algo para pararle.

-Bueno, puedo llamar a primera hora al banco de Andorra

y dejarle un mensaje.

Así, cuando llegue él, me devolverá la llamada

y evitaremos que saque el dinero.

(Puerta abriéndose)

-Papá, menos mal...

(JESÚS) Elías, ¿por qué no me has llamado?

Necesitaba pensar.

¿Qué es eso que comentabas del abogado?

El delito por evasión fiscal no prescribe.

Aunque cerremos la cuenta.

La tengamos o no, nos pueden caer diez años.

Pues con eso no contaba. Ya.

Por eso tienes que quitarte esa idea de la cabeza.

No es buena opción.

Seguimos contando con el secreto bancario.

Podemos denunciar a Velasco.

Eso era antes.

Ahora, con la normativa europea, se hace de otra manera.

El secreto bancario ya no es secreto.

Si las autoridades españolas piden información,

tienen que dársela. Claro.

Y Velasco, con los contactos que tiene,

hará que nos investiguen.

Ya te lo dije, Velasco tiene contactos en todas partes.

Tarde o temprano acabaría enterándose.

-Es que es verdad, papá, teníamos un plan y a ti te la suda.

De momento no tenemos nada contra Velasco.

Pues hay que seguir dándole coba. Ya lo sé hijo, ya lo sé.

Pero yo sé que es culpa mía y quiero solucionarlo de una vez.

-Elías, valoro que quieras ayudar a la familia

y sé que estás haciendo todo lo que está en tu mano,

pero creo que lo mejor es seguir el plan trazado.

-Yo sigo el hilo del forense que certificó la muerte de Hortuño.

Él firmó sus papeles y dijo que estaba borracho,

pero según Ricardo, su hijo, Hortuño tuvo un accidente de joven

y desde entonces no prueba el alcohol si pilla el coche.

El día siguiente tenía una prueba en el hospital,

o sea, no podía comer ni beber.

También me he enterado

de que Velasco tiene algo con Sideral Gest,

que es una consultoría que asesora empresas y movidas así.

Muy bien, hijo, estás haciendo muy buen trabajo.

No quiero ser pesimista,

seguimos sin tener nada contra Velasco.

(JESÚS) Hay que tener paciencia.

Chanchullos no le faltan,

y algo encontraremos por dónde tirar.

Paciencia, hay que tener paciencia.

Bueno...

Me voy a dar una ducha.

(JAVIER) ¿Qué pasa con tu móvil?

-Perdona.

Llegué reventado a casa por la tensión

y me puse a dormir con el móvil en silencio

y he visto ahora tus llamadas.

-Y tu abuelo, ¿qué quería ayer?

-Que no localizaba a mi padre. Estuvo a punto de cagarla...

Quería sacar el dinero de Andorra para librarse de Velasco.

Casi nos mete en un lío del copón. Suerte que lo paramos a tiempo.

-Bueno, ya está todo arreglado, ¿no?

Estás muy nervioso. ¿Qué pasa?

-Que no sé cómo vamos a acabar con Velasco.

Que no encuentro la manera.

Bueno, ni siquiera sé si voy a ser capaz.

Solo tengo un hilo del que tirar y voy a por el forense.

-No dejaré que te acerques a ese tío.

Tu padre tiene la culpa de esto. Él debe solucionarlo, no tú.

-Yo también me alié con Hortuño, ¿vale?

Me puse a su lado.

Parte de la responsabilidad es mía.

-Ponerte en peligro acercándote a ese baboso

no va a hacer que purgues tus errores, Germán.

Pero ¿tú estás segura?

(CRISTINA) Es que no puedo seguir así.

Ya, pero yo creo que tienes otras opciones.

¿No crees que te estás precipitando, Cristina?

No. Le he dado muchas vueltas a la cabeza.

Llevo pensándolo mucho tiempo y creo que ahora es el momento.

Si lo ves tan claro...

¿Y qué vas a hacer, se lo vas a decir a Paolo?

Conociéndolo, es mejor no decirle nada.

Oye, ¿y tú qué, hablaste con Germán? No.

Pero he estado dándole vueltas toda la noche a lo que me dijo.

Me ha puesto delante de un espejo en el que no quería mirarme,

y tiene razón.

¿Y qué pasa si tienes eso con Elías?

Sois dos personas adultas que quedan para pasárselo bien.

Es que ese no es el problema.

No puedo mantener esa frialdad con Elías.

Ni puedo obviar toda una vida en común.

Sería muy hipócrita por mi parte decir que...

que, bueno, que solamente buscamos sexo

y no hay una conexión que va más allá.

Y eso, cuando estamos los dos juntos, pues...

pues volvemos a ser una pareja,

aunque sea solamente por un instante.

Y Germán lo que hizo fue verbalizar justamente lo que yo...

lo que yo íntimamente sabía. Ya está.

¿Y qué pasa si esto ha servido para que te reencuentres

con el hombre del que te enamoraste hace 20 años?

Habéis estado más de media vida juntos, Adela,

y habéis conectado. Bueno, ¿qué pasa?

No sé, yo que tú no negaría la oportunidad de ser felices

ahora que habéis solucionado vuestros problemas.

¿Y para qué, para volver a cometer los mismos errores?

Bueno, chica, pues puede que sí o puede que no.

Estás en el mejor momento para dar un giro en tu vida.

Porque, además, lo difícil es perdonar y seguir adelante.

Si no, mírame a mí con Paolo.

No, lo vuestro es distinto.

Vosotros tuvisteis una crisis, te fuiste con otra persona,

pero te diste cuenta de que era un error.

Elías es infiel por naturaleza.

Y me ha engañado muchísimas veces.

Y yo no sé cómo voy a poder confiar en él.

Yo solo te digo que el pasado solo genera dolor.

Dolor de no ser capaz de hacer lo que te apetece.

De no ser capaz de superar las cosas.

Olvídate de lo que te diga Germán, de lo que diga yo o un cura.

Haz lo que quieras hacer.

Porque esto va de si confías en Elías... o no.

Adela, no dejes que el rencor destruya tu felicidad.

Me voy a abrir el puesto, ¿vale?

(Llaman a la puerta)

Oh, vaya caritas.

¿Alguna novedad?

-Pues sí.

Que ya sé de qué me sonaba el baboso ese,

el forense de Hortuño.

Es un pavo que me dio la brasa durante mucho tiempo

por redes sociales, y me dio tanto la brasa

que creo que apretándolo un poco puedo sonsacarle información.

Tengo la excusa perfecta,

que es coincidir con él en una clase, pero...

-Pero no lo va a hacer.

Porque es inútil que se ponga en peligro de esa manera.

-Iba a decir: "Pero Javier tiene reticencias con el plan".

Reticencias absurdas porque no pasa nada.

Yo voy y se lo intento sacar,

y si consigo algo, genial, y si no, pues me piro.

Y el tío no va a sospechar nada. Germán, eh.

Entiendo perfectamente a Javier.

Me pasó eso cuando le propuse a Celia que vigilara a Velasco.

Ya soy mayorcito para cubrirme las espaldas.

No queremos que te la juegues.

A ver, es ir un día al club de hípica

y coincidir con él en una clase de prueba.

Es muy arriesgado, Germán.

Además, ese tío se volvió loco contigo.

Cuando te vea, te reconocerá.

Creo que es mejor barajar otra opción.

Muy bien, pues como veáis.

Cuando sepáis qué hacer, me avisáis.

Se le pasará. -Gracias por apoyarme.

No podemos estar siempre jugándonos el pellejo, Javi.

Ya está, es lo mejor.

Oye, quería pedirte un favor. Tengo que ir al médico con Lorena

y necesito que vigiles al puesto, ¿podrías?

Claro. ¿Cómo está Lorena?

Bien, bien, no sé, ahí seguimos.

Gracias a Jesús,

conseguimos cita con una prestigiosa doctora,

una tal Susana Orche.

Y bueno, vamos a pedir una segunda opinión

y ver qué posibilidades tenemos de ser padres.

Mírate, estás hablando en plural.

Ya. No sé, al principio tuve dudas, pero...

ahora me hace ilusión.

Me alegro.

Estoy deseando verte cambiar pañales.

Se me da muy bien, ¿eh? Cuidado.

"Nanos", ¿eh?

-Hasta luego, chulín.

-¿Tenemos alguna noticia de Noa y Jonathan?

-Los encontré durmiendo en el almacén.

-¿Qué dices? ¿Qué hacían ahí?

-No saben cómo, el psiquiatra que quería encerrar a Noa los vio

y salieron corriendo.

-Pero ¿están bien? -Sí, están bien.

Me las estoy viendo canutas para que no los vean.

He borrado las imágenes

de las cámaras. -¿Puedes hacerlo?

-Pues no lo sé.

Cuando instalé los programas me quedé con las claves.

Así que lo he hecho.

Borré las de la entrada,

por si a Nacho le da por mirar, ¿sabes?

Pero vamos, ahí siguen.

-O sea que cualquiera puede verlos.

-A ver, están en el almacén de las frutas.

Y es verdad que con las obras, pues... están inhabilitados,

pero sí, deberían irse ya.

-Madre mía. Si tuviera la "furgo" todavía,

pues ahora nos iría de vicio. -Ya.

Lo peor es que Nacho los ha engañado.

En la bolsa que cogiste ayer no había dinero.

Solo había papeles. -Será capullo.

-Y claro, Noa tiene miedo, ¿sabes? -Pues no me extraña.

¿Cómo ha dado con ellos?

No sé, pero Noa cree que su padre está compinchado con el psiquiatra.

Te vio coger la bolsa y dársela a Jona,

y lo siguió hasta que llegó a Noa.

-O sea que Nacho ha usado lo del dinero para atrapar a Noa.

-Sí.

-Yo qué sé. ¿Y si se vienen a mi casa, a la de Celia?

-¿A Celia le hará gracia?

-Pues en un principio no, pero si no se entera...

Además, yo creo que si pudiera contarle

lo que le está pasando a Noa, yo creo que lo entendería.

-No sé, ya veremos.

(Pasos acercándose)

-Hola, Paolo. (PAOLO) Rosa...

Oh... Qué placer verte.

Ven aquí.

¿Cómo estás? -Bueno...

He venido para ver si podía poner unos carteles.

-Claro. -¿Sí?

-Sí, sí.

-Pues no sé si ponerlos ahí, en el cristal,

para que se vean fuera, o... o aquí, en alguna pared.

Quizás aquí se vea más, ¿no? -Sí, igual sí.

-No es su mejor foto, ¿no?

La saqué de las redes sociales. -No, la foto está muy bien.

Y el cartel puedes ponerlo donde quieras, Rosa.

Justo quería llamarte para saber cómo estabas.

Pues estoy intentando mantenerme fuerte...

delante de todo el mundo.

Por Nacho, por la familia... incluso por mí misma.

Pero no puedo con tanta angustia, Paolo.

Estoy reviviendo lo que pasé con Noa cuando desapareció la primera vez.

Es como...

Es como volver a tener la misma pesadilla una y otra vez,

una y otra vez, una y otra vez, ¿sabes?

-Que todo irá bien. Estoy seguro.

-Solo quiero tener la cabeza ocupada para no volverme loca.

Por eso quiero volver a trabajar.

-Claro. -Y también es que...

sé que estas idas y venidas mías, a ti te están perjudicando, Paolo.

Llevas muchísimos días trabajando tú solo.

-Rosa, yo me apaño.

De eso no tienes por qué preocuparte.

Puedes contar conmigo para lo que sea.

-Oye, siento no haberte dicho nada.

Es que no podía, ¿sabes?

Sé que intuías que pasaba algo en casa,

pero es que no me salía. -Rosa...

No tienes por qué darme ninguna explicación.

-Venir a trabajar aquí me hacía... pues tener la cabeza ocupada.

-Claro.

Es que la enfermedad de un hijo

es algo que cada uno enfrenta como puede.

Es normal que tú necesitaras tu tiempo.

Y que quisieras hacerlo en la intimidad.

-Gracias.

Eh... Entonces, ¿dónde lo pongo esto, el...?

-Ah, pues donde quieras.

-Es que quiero salir fuera y poner más carteles.

-Pues mira, déjame un par y tú vete afuera.

-¿Sí, seguro? -Claro.

-Eres un amor, gracias.

-Te veo luego, ¿eh? -Vale.

(SAMUEL) "Los pillaron en una obra"

y los muy tontos ven al policía correr,

al correr, se tropezó,

el policía lo enganchó, hasta que al final... Ya sabes.

-Samu. -Bueno, Ángel, te veo.

¿Qué pasa, Rosa?

-Samu... ¿dónde está Noa?

-¿Cómo?

-Sé que sabes dónde está mi hija. Por favor, dímelo, ¿dónde está?

-No sé dónde está, no sé de dónde sacas eso.

-Sé que Noa tiene muy buenos amigos que nunca la dejarían tirada.

Y a mí eso siempre me ha producido mucho consuelo, ¿sabes?

Así que, si está con vosotros, por favor, dímelo,

porque me quedaría mucho más tranquila sabiendo que está bien.

Me da igual que esté lejos de mí, Samu, pero sé que está a salvo.

Por favor, ayúdame.

Quítame esta incertidumbre y dime dónde está.

-Sé que tienes que barajar todas las opciones,

pero no soy la persona.

De haber recurrido a mí, bien, pero no lo hizo.

-Entonces, ¿a quién ha recurrido, a Jonathan?

-Jonathan dijo que no sabe nada. -Ya, pero no lo creo.

¿Por qué no ha venido a trabajar? -Yo qué sé, Rosa.

Dijo que no sabía nada la primera vez que desapareció.

¿Te acuerdas? Y al final estaba al tanto.

Venga, Samu.

Samu...

Vosotros sois sus amigos

y tenéis que saber dónde está.

-Si hubiese acudido a nosotros,

la convenceríamos de que irse así es una locura.

Pero no lo ha hecho, de verdad.

-Valoro mucho tu lealtad, y lo sabes,

pero es que necesito contactar con ella.

Se fugó de casa sin saber toda la verdad, ¿sabes?

Necesito que sepa que su madre la cree.

-¿Que la crees en qué?

-Eso ahora da igual. Por favor, transmítele mi mensaje.

-No puedo transmitirle... -Escucha, necesito que le digas

que me reuniré con ella donde quiera, como quiera.

Porque ahora sí sé...

que ella tenía razón.

Desde el principio.

Su padre es un monstruo.

Y yo me muero de asco cada vez que estoy con él un minuto.

Es que no puedo más, no puedo seguir fingiendo.

Por favor.

Por favor.

Noa tiene que saber que su madre ha abierto los ojos.

Por favor, ayúdame. -Lo siento, Rosa.

-No, por favor. -Rosa, no te puedo ayudar.

No sé dónde está.

Rosa, por favor. -Sí lo sabes.

No sé dónde está tu hija, por favor.

-No me hagas esto, por favor.

Por favor.

-Rosa, por favor. Rosa.

-Samu...

Bar Central, dígame. (NATALIA) "Hola. ¿Está Noa?"

No, hoy no trabaja Noa.

"Es que no consigo localizarla".

Pues será que está descansando o no te coge el móvil, no sé.

"¿Y su madre está por ahí?"

¿Rosa? No, Rosa yo no trabaja aquí.

¿Puedo ayudarte yo en algo? ¿Necesitas alguna cosa?

"Si no puede, dígale que me llame". Espera un momentito.

Un momentito, que lo tengo que apuntar

para dárselo luego a Rosa, a ver. "Pero a Rosa directamente".

Sí. "Por favor".

¿Cómo te llamas? "Natalia".

Muy bien, Natalia, pues ya se lo digo yo.

De acuerdo, adiós.

-Hola. Ya estáis aquí.

¿Qué tal? ¿Has tenido mucho lío? No, lo normal.

Ha llamado un proveedor

y me ha dicho que tiene una oferta de cerveza sin alcohol.

Lo he apuntado ahí, y lo demás bien.

Ah, vale. Ahora lo llamo.

Oye, Adela, gracias por cubrir a Lorena.

Lo hago encantada, hombre.

Con Jonathan desaparecido no sabíamos a quién pedir el favor.

(LORENA) Jonathan no está desaparecido, está con Noa.

¿Y eso?

Ella está convencida

de que si alguien sabe dónde está Noa, es Jonathan.

Bueno, esperemos que aparezca cuanto antes,

porque Rosa no gana para sustos.

Y hablando de otra cosa, ¿qué tal ha ido?

Muy bien, ha ido muy bien.

Sí, pero luego te lo cuento, que tienes que ir...

Sí. Avisé que estoy aquí, pero no quiero dejar el puesto.

Gracias. Bueno, venga, hasta ahora.

Chao. Me voy rápida.

Lorena, ¿por qué le has mentido? Porque no quiero dar explicaciones.

Porque necesito asimilar yo lo que me ha pasado

antes de contárselo a los demás.

Menos mal que pedí otra opinión, cómo lo sabía.

Oye, es normal que no te detectaran la endometriosis.

A veces no aparece en la primera ecografía.

Lo importante ahora es solucionarlo

y que te sometas cuanto antes a la laparoscopia.

¿Qué pasa? Que no sé si quiero operarme.

¿En serio? Pero...

La doctora dijo que es una operación fácil, sin riesgo,

que se puede hacer cuando sea, incluso mañana mismo.

La doctora me ha recomendado que me opere,

pero eso no me da garantía

de tener más posibilidades de quedarme embarazada.

Y aunque sea una operación sencilla, es que puede salir mal, Jorge.

Como cualquier operación, siempre hay riesgos, pero mínimos.

En este caso, las estadísticas están de nuestro lado.

Haga lo que haga... Y si no, ¿qué? ¿Cuál es el plan B?

¿Seguir así, con el tratamiento?

Eso no te lleva a nada, seguirás teniendo endometriosis.

El caso es que haga lo que haga, todo puede ser un desastre.

Es que soy imbécil.

¿Por qué, por qué nunca voy al médico?

Lorena, las noticias no son tan malas.

Mira, no lo sé, tengo una intuición.

Va a salir todo bien.

Tú y yo vamos a ser padres, ¿me oyes?

Lo siento.

Gracias por tus ánimos,

pero de verdad que las intuiciones,

ahora mismo, no me sirven para nada.

-Hacía mucho que no veía un tablero de viaje.

Yo de crío jugaba mucho.

Lo que me extraña es... por qué lo usas tú,

ahora que se lleva y está tan de moda

jugar con "tablets" y con teléfonos móviles?

-Bueno, prefiero ver las piezas en tres dimensiones y tocarlas.

Forma parte de la experiencia del juego.

-Vaya. Tus padres deben estar muy contentos contigo.

-Mi madre sí, lo dice continuamente.

Mi padre murió.

-Vaya, lo siento.

¿Y juegas siempre solo?

(DAVID) No siempre, pero no me importa.

Cuando juego solo pongo a prueba mis estrategias.

Jugando con otra persona nunca hace lo que yo quiero.

Hola, Antonio. ¿Qué tal?

Venga, cariño, recoge. Nos vamos. -No me digas que es tu hijo.

Pues sí.

-La clase es dentro de una hora. Sí, lo sé,

pero me ha llamado tu psicóloga y nos quiere ver a los dos.

Aviso a Paolo de que vuelvo a mediodía.

Date prisa, cariño.

-Tienes un hijo muy inteligente.

Pero ¿por qué va al psicólogo? ¿Le pasa algo?

No, no, no, qué va.

Lo que pasa que después de la muerte de su padre,

pensé que la ayuda psicológica le vendría bien.

Claro que sí, es lo mejor. Sí.

Muy bien.

Bueno, a ver si quedamos un día y nos echamos una partida, ¿no?

-Claro. Claro que sí. Vamos.

-Hasta luego, Celia.

(VELASCO) ¡Hombre!

A ti te quería yo ver.

¿Qué le pasa a tu móvil? ¿Está apagado?

Me he quedado sin batería. Pero bueno, ya lo he cargado.

Pues tienes que estar más atento,

porque eres un empresario, un hombre de negocios.

No puedes tener esos despistes.

¿Sabes qué he tenido que hacer? Venir hasta aquí, paseando,

para darte las nuevas rutas.

Porque no me cogías el teléfono. Lo siento, hombre. Mala pata.

¿Mala pata? No me vaciles, ¿eh?

También te estuve llamando al despacho y no hubo manera.

¿Dónde estuviste ayer?

Tenía una reunión.

¿Una reunión?

¿Tú te crees que soy idiota o qué?

Sé que fuiste a la estación de Atocha

y casi coges un tren a Barcelona.

Claro, porque tenía la reunión en Barcelona.

Pero el proveedor se puso malo y se canceló.

¿Y dónde era esa reunión, eh?

También sé que cerraste el alquiler de un coche.

¿Qué ibas, a visitar monumentos?

Bueno, no, para moverme por la ciudad.

Por la ciudad, ¿no?

O que todo esto es una patraña

y tú lo que querías era hacerte un viajecito a Andorra.

Sé también que le dijiste al banco de Andorra

que te tuviera preparado todo en efectivo.

¿Qué quieres? Cerrar la cuenta, ¿no?

Esa... Esa era la intención.

Pero me di cuenta de que desobedecerte era un error.

Yo no quiero complicar las cosas. No me vengas con numeritos.

No sé por qué has cambiado de opinión, ni me importa.

Quizá tu padre, que es bastante más sensato que tú,

te ha hecho entrar en razón.

Tendrías que estarle agradecido.

Porque siempre cometes el mismo error,

mentir y desafiarme.

No, yo no quiero desafiarte.

Se ve que no tuviste suficiente, ¿no?,

con tener tu hijo metido en el maletero de un coche

toda una noche.

Creo que voy a tener que darte otra lección.

¿Y qué vas a hacer?

Grabarte a fuego que no se puede jugar conmigo.

Y que no muerdas la mano que te da de comer.

Toma, aquí tienes las rutas para hoy.

-Qué ganas de airearme, por Dios.

Este mercado es un no parar.

Menos mal que las obras están terminando,

porque los operarios me tienen... vamos, hasta la coronilla.

-¿Qué te pongo, Nicolás? ¿Un café cortado?

-Descafeinado, que no quiero ponerme de los nervios.

-Marchando.

-¿Y a ti qué te pasa?

Tienes cara de no haber pegado ojo en toda la noche.

¿Has discutido otra vez con Andrea o qué?

-No. Con Cristina. -Buah.

Madre mía. ¿Y qué os pasó?

-Pues nada, que me oyó hablar con Andrea sobre el concurso...

y me culpó de ponerlo en contra de ella.

-Qué valor, ¿eh? ¡Qué valor tiene!

Espero que la pusieras en su sitio.

-¿Sabes qué pasa, Nicolás?

Que los dos estábamos muy alterados,

y yo... pues yo estallé.

Y le eché en cara cosas muy feas.

-A ver, después de lo que te hizo, estás en todo tu derecho, Paolo.

-Sí.

Cristina no se portó bien.

Pero al final, amigo mío,

si una pareja se separa,

nunca es culpa de uno solo, es cosa de dos siempre.

Y en nuestro caso...

no sé si era la rutina o qué, pero...

es evidente que algo fallaba

y no supe verlo con claridad. -Que no, Paolo,

que te comes mucho la cabeza.

Mira, si Cristina tenía un problema, debió hablarlo contigo

y luchar por salvar vuestro matrimonio y vuestra familia.

-Sí, sí, eso le dije yo.

Bueno, eso y mucho más.

-Pero ¿tan mal fue la cosa?

-Pues sí, Nicolás.

Le dije que se fuera de mi vida y de la de Andrea.

No... Es evidente que me pasé.

Nunca le había hablado de esta forma.

-Bueno, a ver, a lo mejor te pasarte cuatro pueblos,

pero yo creo que tienes razón.

Es normal que quieras protegerte, a ti y a tu hijo.

-Ya, pero, Nicolás, es que fui injusto.

Porque yo sé que Cristina quiere a Andrea.

Ella me abandonó a mí, no a su hijo.

Aunque él lo viva de manera diferente.

Porque cuando Cristina se fue a Nápoles,

quería llevarse a Andrea con ella, fue él quien rechazó.

Y ella nunca ha dejado de estar pendiente de él.

-Ya. ¿Y tú crees que a tu hijo le viene bien tenerla cerca?

-Nicolás, claro que sí. Es su madre.

Y lo adora.

Por eso yo tengo que hacer algo.

Andrea se merece saber que tanto su madre como yo

estamos dispuestos a sacrificarnos por él.

No puedo permitir que Andrea pierda a ninguno de los dos.

Pues aquí está su vuelta y aquí está el poto.

Verá como no se arrepiente.

Los potos son las plantas más cómodas y fáciles de cuidar.

-Mejor, porque se me mueren todas.

No entiendo, no sé cómo se le pueden secar.

Cuando llegue a casa, la pone junto a una ventana.

Eso sí, que no le dé el sol directamente.

Y con la cortina puede tamizar los rayos.

Y ya verá como cuando vaya creciendo y los tallos...

y los tallos se vayan quedando desnudos,

entonces los puede ir podando para que así coja fuerza

y así las flores, pues...

¿Qué flores?

He dicho "flores", ¿verdad?

Si los potos no tienen flores.

Me refiero a que los tallos se hacen largos,

entonces pódelos para que no ocupen todo el jardín, por eso.

Adiós.

Hasta luego.

¿Qué tal?

Tenía ganas de verte, ¿eh?

Que llevo un día que para mí se queda.

Pues cualquiera lo diría.

Se te veía muy entretenido hablando con...

la dueña de la clínica de estética.

¿Cómo se llama? Matilde, ¿no? Es que yo siempre la llamo Marisa.

Matilde, se llama Matilde.

Preguntaba por Noa.

Se lo he contado y se ha ofrecido a poner carteles en su negocio.

El tiempo que haga falta, día y noche.

Qué maja.

Sí, sí, se la veía...

muchas ganas de colaborar contigo estrechamente.

¿Estás celosa?

¿Celosa de qué?

Estás celosa.

A ver, Elías, a mí no me importa lo que hagas.

Tú y yo no tenemos nada, así que puedes hacer lo que quieras.

Claro, puedo hacer lo que quiera.

Por eso tengo muy claras mis prioridades.

Y son mi familia y el mercado.

Lo que no tengo muy claro todavía es lo que esperas tú de mí.

Tú dices que sí, me dices cosas, pero no te creo.

Yo no creo que tú simplemente quieras sexo.

Creo que los dos sabemos que esto es algo más que un rollo.

Llevamos una mochila muy grande detrás, ¿no?

¿O es que tú puedes hacer como que no hemos estado casados 25 años?

¿O que no hemos pasado por tanto o que no tenemos un hijo en común?

Pues no, no puedo, no.

Pues yo tampoco, Elías.

Y además no quiero fingir que eres uno más.

Pero eso sí, este es un juego peligroso y...

nos podemos quemar.

Y no sé si podríamos recuperarnos de una cosa así.

Estoy completamente de acuerdo.

Aunque todavía no sé qué es lo que esperas de mí.

Que seas sincero, Elías. Nada más.

Es la falta de sinceridad lo que acabó con nuestro matrimonio.

Esta vez podríamos intentar hacerlo un poco mejor, ¿no crees?

Y después, ya se verá.

Así que estaba pensando que quizás podríamos cenar y hablar.

Me parece muy bien.

Yo busco el sitio. Lejos de aquí. Sin que nadie nos moleste.

Un sitio tranquilo, íntimo.

¿De acuerdo?

De acuerdo.

Me voy.

(ASUNCIÓN) ¿Qué haces aquí? -He venido a hablar con tu nuera.

-A mi nuera déjala tranquila.

Le dije que se apartara de ti. ¿Qué más quieres?

-Sí, se ha alejado de mí,

pero ha removido asuntos que me afectan directamente.

-Mira, Gorka, Celia está muy dolida, igual que todos.

Lo único que está haciendo

es buscar una justificación para la muerte de Manuel.

Y eso es algo que nunca encontrará.

Tienes que dejarla en paz.

No hagas que se obsesione de nuevo

con cosas que solo van a conseguir que nunca pase página.

-Tú no lo entiendes, Asunción. Esto es entre Celia y yo.

-Vamos a sentarnos.

¿Por qué quieres hablar con Celia? ¿Qué ha pasado, Gorka?

-Desde que tu nuera empezó a remover en el pasado de su marido,

ha llamado la atención de una persona muy peligrosa.

-¿De quién?

¿De quién, Gorka?

-Antonio Velasco.

-No me suena de nada. -Pues mejor que sea así.

El caso es que si Celia sigue escarbando en el pasado de Manuel,

se va a meter en problemas.

Velasco... Velasco no se anda con miramientos.

Y si Celia se convierte en un problema...

se la va a quitar de en medio.

-Pero... -Así que mantén alejada a Celia

del pasado de tu hijo. -Pero ¿quién es ese Velasco?

¿Qué tiene que ver con Manuel? Mira, no entiendo nada.

-Mira, tengo que hablar con ella. -No te voy a dejar hablar con Celia

hasta que no me expliques qué está pasando.

Si sabes algo de Manuel, tienes que contármelo.

-No quieras saberlo, de verdad. Te lo digo en serio.

-Soy su madre.

-Manuel...

Manuel trabajó durante un tiempo para Velasco.

Y en un... momento de debilidad,

pues hizo algo que...

que lo metió en problemas.

-¿Cómo de debilidad?

-Manuel necesitaba dinero antes de...

de morir.

Y estafó 400 000 euros a Velasco.

-Manuel me pidió dinero antes de morir.

No me dijo para qué era y yo no se lo di.

De no ser por mí,

no se habría metido en problemas con ese desgraciado.

-Lo importante es que Celia deje de remover en el pasado de tu hijo.

(PAOLO) Carne de ternera,

cebolla, apio, un poco de queso,

caldo de verdura y vino blanco.

Yo creo que está todo.

(SAMUEL) ¿Qué pasa, chaval? -Eh, Samuel.

(SAMUEL) Toma. -¿Qué es?

-Suerte en el concurso. Vas a arrasar, ¿eh?

Me dijeron mis padres que les encantó el plato este...

-Carne "alla genovese".

-Carne a la "ginovise".

-Genovese.

-"Genoviese".

-Geno... Bueno, déjalo.

-Bueno, que me han contado lo de la cata.

Qué fallo más tonto no invitarme, que soy un experto en estas cosas.

-Samuel, ¿has visto a Cristina, por casualidad?

-Pues no, hoy no.

-Pues si la ver, por favor, dile que tengo que hablar con ella.

-Claro. -Es importante.

-Perfecto. Me voy a repartir felicidad.

Esto huele a facturas que echa para atrás.

Hasta luego. -Muchas gracias, ¿eh?

-Es Cristina.

(PAOLO LEE) "Paolo.

Te escribo para decirte que me voy.

Te sorprenderá que no me haya despedido, pero...

después de nuestra última conversación,

no me he visto con fuerzas.

Y creo sinceramente que es mejor así.

Solo quería decirte que tenías razón...".

(CRISTINA, OFF) "No luché lo suficiente

por mantener mi matrimonio ni mi familia.

Me dejé comer por la monotonía sin intentar solucionarlo contigo,

que es con quien debí contar desde el principio.

Pero lo que más siento es que no solo te fallé a ti.

También a Andrea.

Y romper el corazón de mi hijo es algo que no podré perdonarme nunca.

Por todo ello, te digo que lo siento desde lo más hondo de mi corazón.

Ojalá no me recuerdes por cómo hemos acabado,

sino por todos los ratos buenos que pasamos juntos.

Te deseo toda la suerte del mundo en el concurso y con todo lo demás.

Con ese corazón de oro no te costará salir adelante.

Paolo, te querré siempre.

Cristina".

(ROSA) Y dio la conversación por terminada, Nacho.

-A ver, tranquilízate, Rosa.

Vamos al bar y te tomas una tila.

Cuéntamelo todo, pero más despacio, ¿vale?

Tú te acercaste a Samuel. -Sí, sí, claro.

-Claro. Y seguiste los pasos que hablamos.

-Sí. Hice todo lo que me dijiste, Nacho.

Le dije que... que creía a Noa, que necesitaba hablar con ella.

Pero no sé qué pasó que no confió y no soltó prenda.

Yo qué sé, me comentó que él no sabía nada,

que no tenía ni idea de dónde estaba.

(SUSPIRA) No sé, a lo mejor es verdad y...

A lo mejor nos está diciendo la verdad.

-Pero ¿tú cómo se lo dijiste?

-¿Cómo que cómo se lo dije? -Sí, ¿cómo fue tu actuación?

Si resultaste convincente.

-¿Quieres decir que si lloré o algo de eso?

¡Venga por favor, Nacho!

Pero ¿de verdad te crees que necesito fingir?

¡Mírame, Nacho!

¿No me ves suficientemente desesperada?

-No quiero decir eso, ¿vale? Es que...

me resulta extraño que no haya soltado prenda.

-No sé, a lo mejor está diciendo la verdad

y yo veo fantasmas donde no los hay.

Pero si no fueron ellos, ¿quién ayudó a Noa, eh?

-Mira, quiero que me cuentes hasta el más mínimo detalle.

Por pequeño que sea, nos puede llevar a ella.

Mira, cariño, tu instinto maternal no ha fallado.

Samuel sabe algo.

Pero acuérdate del numerito que nos montó Jonathan en casa.

Con Samuel pasará lo mismo, Noa lo habrá aleccionado bien.

-¿Sí? Pues peor me lo pones.

Porque eso quiere decir que no solamente no confía en mí,

sino que además, le resbala mi sufrimiento.

Le da igual lo que estamos viviendo, Nacho.

Cuando nosotros lo único que hemos hecho

es estar siempre ahí para ella.

-Claro que sí.

-Siempre hemos estado para ella, Nacho.

Dios.

Quería discúlpame, porque antes he estado un poco seca.

La verdad es que teníamos prisa y estábamos recogiendo. Perdona.

-No te preocupes.

Me he dado cuenta de que quizá no era el momento.

¿Qué tal David?

¿Por qué?

Bueno, por el terapeuta. Teníais cita, ¿no?

¡Ah! Sí, sí. Bien, bien, muy bien. Está todo bien.

Yo me imagino que lo del terapeuta

es por su condición de asperger, ¿no?

Yo tengo un amigo que tiene un hijo con asperger también

y sé un poquito del tema.

Bueno, al final siempre tiene que ir a terapia.

Lo ayudan a evitar rutinas repetitivas,

a gestionar el estrés, la ansiedad...

Y sobre todo para mejorar el comportamiento social.

Pues en ese sentido, lo hace muy bien.

Tiene un diez.

Cuando habló conmigo fue muy amable.

Sí, el mercado le está viniendo muy bien.

Se está abriendo mucho.

Hace un tiempo no hubiera conseguido

tener una conversación con un desconocido, y ahora...

pues por lo menos charla, a su manera, pero charla.

Sí, se lo ve con bastante autonomía.

Sí, coge el autobús y el metro y...

no lo vas a creer, pero es repartidor de pizzas aquí.

Yo no soy médico, obviamente,

pero ¿no crees que su recaída ha podido tener que ver

con el suicidio de su padre?

Bueno, te lo digo porque...

ha salido adelante, pero...

Hola, cariño.

Hola, Bobby Fisher.

-Preferiría que me llamases por mi nombre.

O no por el de un ajedrecista que se retiró a los 29

por desequilibrios mentales.

Además de ser antisemita y odiar a su país.

Cariño, sólo está intentado ser amable, nada más, ¿vale?

Entonces preferiría que me comparases con Carlsen o Kasparov,

que son mejores referencias.

-Creo que voy a llamarte solo David, a secas, ¿eh?

Me voy a comer, que se hace tarde.

Hasta luego, Celia. Hasta luego.

-¿Es el hombre que llamó por teléfono y al que yo atendí?

Sí, ese es.

Entonces, ¿es amigo tuyo? No, no es amigo.

Es... Es un conocido, nada más.

Ya. Pues a un conocido no se le cuentan cosas tan íntimas

como que mi padre se suicidó.

Hijo, yo no le he dicho eso.

Le he dicho que tu padre murió, pero no he entrado en detalles.

¿Y cómo ha podido enterarse de algo tan privado?

Bueno, pues no lo sé. A lo mejor...

A lo mejor un amigo en común se lo dijo, yo qué sé.

Pues ese amigo no es de fiar y no deberías decirle nada.

Me voy al baño.

Chao, David.

Parecía enfadado. ¿Habéis vuelto a discutir?

No, si no es con David, es...

Es por Velasco.

Mira, o me ha estado investigando

o conocía muy bien a Manuel, una de dos.

(NACHO) Venga, deja de fustigarte.

Noa tiene una enfermedad mental.

Es normal que arremeta contra los que quieren hacerle ver la realidad.

Es su forma de evadirse.

-Lo que sí le he dicho a Samu

es que le transmita mis palabras para ver si...

no sé, si se ablanda y nos llama por teléfono

o da algún tipo de señal, ¿sabes?

Rosa, Nacho, ¿alguna novedad?

-Nada, seguimos sin noticias.

No me puedo creer que estéis pasando otra vez por lo mismo.

Aprovecho para hacer una llamada que tengo pendiente.

Disculpad.

He visto que habéis pegado algunos carteles.

-Sí. Pues si quieres,

cuando cierre la tienda, te ayudo a pegar algunos más.

Ay, Adela, no sabes cómo te lo agradezco,

porque cada vez que me meto... no sé, en una tienda,

es que me cuesta mucho no venirme abajo, ¿sabes?

Venga.

Luego te mando un mensaje, ¿de acuerdo?

Gracias. Ah, una cosa.

Antes llamó una chica preguntando por ti.

¿Por mí? Sí.

Estaba yo cubriendo a Lorena y preguntó por Noa y luego por ti.

¿Y no te dijo quién era?

Pues se llamaba Natalia.

Espérate porque he apuntado por aquí su teléfono...

Ah, mira. Creo que es este. A ver...

Sí, es este. Vale.

Gracias. Y luego nos vemos, ¿eh?

-¿Por qué no te vas a casa a comer?

Así te tumbas un rato y descansas.

-¿Sabes qué pasa? Que he quedado con Adela para comer y...

y luego me va a ayudar a pegar unos carteles.

-Vale. Como veas. -Ajá.

Yo tengo que volver al despacho.

Revisaré la publicación en redes sociales,

a ver si alguien ha respondido al llamamiento.

Tranquila.

(Móvil)

(Móvil)

(MÓVIL, NATALIA) "Hola. ¿Rosa?"

(MÓVIL, ROSA) "Hola, Natalia. Soy Rosa.

Oye, mira, es que..."

...necesito que me cuentes lo que pasó en Buitrago, ¿sabes?

¿Qué?

¿Qué?

No...

No.

No sé qué quieres ni me importa.

He descolgado para que dejes de llamarme.

¿Te queda claro?

-Enhorabuena, es un premio merecido.

(CARMEN) ¡Bravo!

-Gracias.

Muchas gracias, de verdad.

-Me he apuntado a equitación para coincidir con Bosco.

-Qué fuerte.

O sea, no dejas que vaya yo y te apuntas tú.

-Es la manera que tenemos de sacar información sobre Hortuño.

-Tú no lo conoces de nada. -Por eso.

-He estado hablando con Gorka.

Lo he convencido para que se reúna contigo.

Está dispuesto a contestar a todas tus preguntas.

-¡Papá! -Dámela.

-Dámela, por favor.

-Endometriosis.

¿Estás enferma?

-No.

-¿Por qué estás leyendo esto?

La realidad es lo que somos tú y yo ahora,

y eso no va a cambiar nunca. Podemos intentarlo.

¿Para qué, para pasar otra vez por lo de siempre?

Lo siento mucho, Elías, pero no cuentes conmigo.

Quedamos en que nadie se pondría en peligro.

-Ya sabes cómo es. Sí.

Un cabezón que pasa de pensar en la seguridad.

-Tía, todo el día aquí metidos, ¿eh?

-¿Y qué vamos a hacer? No nos podemos quedar más aquí.

Las obras han acabado, mañana esto vuelve a funcionar.

Bueno, y no tenemos ni un duro.

-¿Y si robamos a la frutería?

-¿Estás siendo sarcástico?

Porque no me gusta. No lo entiendo.

-Yo no entiendo por qué no te alegras un poco por mí.

Que eso es lo que hacen los amigos. Y tú y yo somos amigos, ¿o no?

-Bueno, eso pensaba.

-¿Qué quieres decir?

-Sabes que soy un gran pinche

y que me encanta la cocina, lo hago bien,

y no me pediste ayuda para el concurso.

-¿Dónde está Noa?

-¿Has vomitado?

-Dónde está mi hija te he preguntado.

-Se me ha ocurrido una manera de encontrarla.

¿Qué hacías hablando con Velasco?

Lo que me pediste. ¿No querías mi ayuda?

Pues empiezo esta noche.

(JESÚS) ¿Qué pasa, Valeria?

-Se ha incendiado la casa de Comillas.

Están terminando de apagar el fuego,

pero no va a quedar nada.

-No sé lo que has hecho, Celia, pero has despertado

uno de los peores fantasmas del pasado de tu marido.

Alguien tenía una cuenta pendiente con él

y no va a parar hasta saldarla.

-Ha sido por mi culpa.

¿Por tu culpa? ¿De qué hablas? Me estás asustando.

¿Cómo he podido estar tan ciega todos estos años?

No me lo voy a perdonar jamás.

Vamos a tranquilizarnos. Si me cuentas qué ocurre...

Tengo que irme. Te lo ruego, cuéntame qué pasa.

Déjame. No te vas sin contármelo, Rosa.

Tengo que hablar con Nacho.

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Mercado central - Capítulo 163

19 may 2020

Noa y Jonathan huyen al ver al psiquiatra y se salvan por los pelos de que Nacho les encuentre. Tienen que improvisar un escondite.

Paolo pone a Rosa sobre la pista de quién puede conocer el paradero de Noa y, de acuerdo con Nacho, finge creer a Noa frente a Samuel para que salga de su escondite. El mensaje de Natalia para encontrarse le llega demasiado tarde.

Celia, cada vez más preocupada por el acercamiento de Velasco, descubre que éste sabía que Manuel se suicidó. Asunción y Gorka temen que las indagaciones de Celia la pongan en peligro y deciden tomar cartas en el asunto.

Elías se arrepiente en el último momento y decide no viajar a Andorra, aunque no sirve de nada: Velasco descubre lo que pretendía y deja caer una sutil amenaza.

Adela duda sobre sus sentimientos hacia Elías. Decide dar un paso adelante e invitarle a cenar para hablar como adultos sobre su situación.

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