Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 161 - ver ahora
Transcripción completa

(VELASCO) Hola, Celia. ¿Qué? ¿qué tal?

Ay, hola, Antonio.

Hablé con tu hijo ayer. ¿Te dio el recado?

Sí, me lo dijo, pero es que tengo mucho trabajo, perdona.

Ya, bueno, entre el trabajo y cuidar de tu hijo,

no te quedará ni un minuto libre. No.

¿Quieres que nos tomemos un café más tarde?

Pues es que no voy a poder, va a ser imposible.

El puesto es muy esclavo

y es de lo que comemos mi hijo y yo,

así que... Ya.

Por cierto, que cuando hablé con tu hijo

me pareció un chico sincero y muy directo.

Muy directo, sí. Hasta luego.

No, no, no te vayas, por favor.

He venido hasta aquí solo para ofrecerte un trabajo.

¿A quién, a mí? Sí.

Mira, tengo un amigo que quiere que le hagan un texto

para una locución para un vídeo corporativo.

Y no sé, había pensado que como tú eres periodista,

trabajas en un diario digital,

pues que a lo mejor te convenía, ¿no?

Hacerte ver en otros medios, ¿no?, darte a conocer.

Es que un guion de vídeo nunca lo he hecho.

No domino el género.

Eso no tiene que ser tan complicado, ¿no?

Yo te mando la información,

tú haces un resumen, así con un poco de estilo,

con gancho publicitario y ya está, hecho.

Acéptalo, no me hagas ese feo.

Mira, es que tampoco entiendo bien

por qué te estás tomando tantas molestias.

¿Es que te molesta? No, no, no.

No me molesta, lo que pasa es que lo pienso y digo:

"Tampoco nos conocemos tanto".

No sé, me caes muy bien y me gustaría ayudarte.

No sé, tampoco quiero parecer desagradecida, pero...

¿Le digo a mi amigo que puede contar con la locución?

No me gustaría que desaprovecharas esta oportunidad.

A poco que le guste te recomendará a otra gente,

y no sé, lo mismo encuentras aquí tu filón.

Claro.

Bueno, mira, mándame el dosier y los datos

y ya veré qué puedo sacar, ¿sí?

No sabes la alegría que me das, Celia.

Venga, nos vemos, ¿eh? Sí, gracias.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza donde regateamos, # con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

-Uy, uy, uy, vaya cara traes.

¿Tan malas son las novedades sobre el forense de Hortuño?

-Aún no he podido descubrir mucho.

Sé que se llama Bosco Escrivá

y que es un médico bastante reputado.

¿De dónde has sacado esa información?

Pues hoy en día, de Internet.

Lo encuentras todo. -Ya lo creo que sí.

-Bosco trabaja en el Anatómico Forense.

Y no necesitaría trabajar porque tiene pasta para aburrir.

-Pues si no es por dinero, es por vocación.

No, no, yo sé por dónde va Germán.

Es raro que un forense esté tan forrado, ¿no?

-Sí. ¿Y sabéis qué? Que su cara me suena bastante.

¿Lo habías visto antes?

No sé dónde, pero conocerlo, lo conozco.

-¿Y has encontrado alguna conexión entre él y Velasco?

-No, de momento, no, pero voy a seguir buscando.

No pienso dejar ninguna posibilidad para acabar con este Velasco.

-Bien. ¿Y el hilo del que estábamos tirando, Jorge?

La empresa donde entró el tipo del maletín en el desguace.

Pues he estado investigando y, bueno, este es su logo.

Sideral Gest, no sé. ¿Os suena de algo?

-A mí no.

-Sideral Gest.

Al parecer es una consultora y asesora empresas.

O sea que podría ser cualquier cosa. -Sí, podría asesorar a Velasco

en cualquiera de sus negocios. Podría estar en el ajo

y ser la tapadera legal de sus chanchullos.

-Puede que la información que Hortuño tenía

para cargar contra Velasco

tuviera algo que ver con estos asesores.

Poder, puede, pero no llegué ahí.

Debemos averiguar qué empresas contratan sus servicios.

Sí, ya veré cómo lo hago.

Estoy seguro de que Velasco tiene relación con esta consultora.

Germán, ¿y esa cara? ¿Qué te pasa?

-Nada, nada, movidas familiares.

¿No sabéis nada de Noa?

No, aún no sabemos nada.

Rosa debe estar destrozada.

-Tiene que estar angustiadísima.

-Ya os lo podéis imaginar.

Si cuando desapareció la primera vez lo llevó fatal,

ahora que pensaba que había vuelto para siempre... Está desecha.

¿No hay ninguna pista de por qué se ha ido?

Dicen que tiene problemas mentales.

(JAVIER) ¿Cómo? Hombre...

-Un psiquiatra le diagnosticó esquizofrenia paranoide.

Yo no me lo creo.

O sea, mi prima nunca ha hecho nada fuera de lo normal.

Además, es bastante más sensata que yo.

Para esquizofrénico...

Estamos... Estamos en tensión toda la familia.

Mi padre y mi abuelo tiran de contactos

a ver si hay suerte y aparece pronto.

Aparecerá, seguro.

Chicos, os dejo, tengo lío.

Lorena, ¿cómo estás?

Me acabo de enterar

de que han diagnosticado esquizofrenia paranoide a Noa.

-Sí, eso parece, pero yo no me lo creo.

Pero ¿qué pasa, estaba enferma? No. Bueno, es lo que dice Nacho.

Ya sabes cómo es Nacho.

Nacho es un mentiroso capaz de decir cualquier barbaridad

hasta llegar a este punto

para conseguir lo que sea que quiere.

¿Crees que es capaz de llegar tan lejos?

Sería capaz de llegar tan lejos y más lejos.

Y claro, Noa ha tenido que esconderse

porque sus padres la quieren meter en un psiquiátrico.

Lo que no me cuadra, Jorge, es que Noa no me lo haya dicho.

¿Y tú has hablado con Rosa? Sí, sí, pero es inútil.

He estado en su casa con mi padre, y Rosa solo ve y escucha

lo que Nacho le dice que vea y escuche.

Ya.

Oye, ¿por qué no nos vamos a dar una vuelta?

Nos acercamos a la reforma, vemos cómo va...

Es que no tengo quien me cubra. ¿Por qué no vas tú?

Además, necesito estar pendiente de mi hermana y de Noa.

Oye, Lorena,

creo que salir de aquí te vendrá bien.

Tomar un poquito el aire te va a animar.

Vale, vamos esta noche cuando cerremos, ¿vale?

Vale. Y te invito a picar algo.

Y descubrimos el nuevo barrio.

Oye, Jorge,

la habitación del bebé, ¿la han pintado ya?

No lo sé. ¿Llamo y pregunto?

Es que creo que deberíamos replantearnos el color.

¿Por qué? A mí ese tono pastel me parecía chulo, ¿no?

Es que estamos haciendo la habitación del bebé

y no sabemos si vamos a poder tenerlo,

porque quizá esto no funciona. Por favor, no vayas por ahí.

Solo digo que lo tomemos con un poco más de tranquilidad,

porque a lo mejor es imposible que yo me quede embarazada.

Eso no lo sabemos. No lo vamos a adelantar, ¿no?

Sí, perdona.

Perdona, es que es...

Es que estoy angustiada con esto de Noa.

Es que no lo vi venir, Jorge, no...

No la he ayudado.

¿Qué debe tener, la misma edad que tú cuando fuiste a Berlín?

Oye, igual se ha ido por eso. No.

A estar sola, que no la molesten. No, no, lo dudo muchísimo.

¿Por qué? Pues porque Noa...

Porque Noa no quería irse de aquí.

Noa está bien, Noa no tiene ninguna enfermedad.

Vale, vale, Lorena. Eh, vale, vale.

No tiene ninguna enfermedad,

Pero si la tuviera, sería muy duro admitirlo.

Igual se ha ido por eso.

Debí darme cuenta antes.

Es que no he estado, no he estado para ayudarla.

No es tu responsabilidad, es de los padres.

Jorge, Noa es una de las personas que yo más quiero en este mundo,

y no he podido protegerla.

Si no puedo proteger a Noa, ¿cómo voy a proteger...?

¿Cómo voy a ser una buena madre? Oye, Lorena, por favor.

No vuelvas a decir algo así, por favor.

Le he fallado.

Como fallé a mi hermana, como fallé a mi padre,

como fallé a mi madre...

Como te voy a fallar a ti.

A mí no me has fallado, Lorena.

Eres lo más bonito que me ha pasado en la vida.

Y yo siempre estaré aquí para ayudarte.

Tienes que ser fuerte.

Cuando vuelva Noa te va a necesitar, pero fuerte.

¿Eh?

(Vibración de móvil)

-¿Dígame?

-¿Estás solo? (NACHO) "Noa, hija, ¿dónde estás?"

-No te importa.

-Pero ¿estás bien? (NOA) "Ay, mira, papá,

conmigo no hace falta

que hagas el papelón de padre preocupado, ¿eh?"

-Noa, escúchame. (NOA) "No, escúchame tú"

Puede que hayas engañado a todo el mundo, pero a mí no.

Y no pienso volver a casa. (NACHO) "Noa, hija, estás enferma"

¿Por qué no me dices dónde estás? ¿Por qué no quieres que te ayudemos?

Llevo un día sin tomar pastillas y tengo la mente muy lúcida, papá.

-Tienes que volver.

Tu madre está sufriendo mucho. ¿O ya no te importa tu madre?

(NOA) "Intentaste meterme en un psiquiátrico".

Está claro que no puedo luchar contra ti,

y ya solo me queda salvarme.

"Si mamá, después de lo que has hecho,

no ve cómo eres, allá ella"

Yo debo terminar con esta situación.

-Si le digo que has llamado, preguntará por qué no vuelves.

-Bueno, pues invéntate alguna mentira.

Es tu especialidad, ¿no?

Escúchame bien, si haces lo que te digo,

desapareceré de vuestra vida para siempre.

"¿Me has oído?"

Si me ayudas, te librarás de mí.

-Noa, yo ya he intentado ayudarte.

Entrar en esa clínica es lo mejor para ti.

Pero tienes que volver.

Si vuelves a desaparecer,

esta vez tu madre no se va a recuperar.

-Mira, papá, por eso no te preocupes.

Ya la llamaré,

le explicaré que estoy bien y que me marcho.

¿Qué me dices?

-Esto no tiene sentido.

Noa, necesitas ayuda profesional.

-Mira, papá, si no te gusta este plan, tengo otra opción.

Ir a la Policía a decir lo que vi en el disco duro,

"que intentas meterme en un psiquiátrico,

que me has drogado...

Tú verás, te pueden creer a ti o me pueden creer a mí",

pero seguro que abren una investigación.

Te investigarán, todos sospecharán,

"todo el mundo hablará de ti".

-Noa, esto es una locura.

(NOA) "Si me quedo, seguiré luchando".

Conseguiré ver a otro psiquiatra y, de paso, que te mire a ti.

10 000 euros y te libras de mí.

"Déjalo esta tarde en un contenedor en los muelles de carga".

Antes de las 18:00.

Y te largas. ¿Me has escuchado? Te largas.

Si te quedas a esperarme, rompo el trato.

"No me sigas ni me armes ninguna de la tuyas.

Porque ¿sabes qué?

Hablé con Natalia y está dispuesta a testificar.

No me costaría nada arruinarte la vida".

Haz lo que te digo

y esta noche te librarás de mí para siempre.

-Y hay algo en él que no... que no me cuadra.

Porque está forrado.

Que no es que yo sea experto en la materia,

pero un poco sospechoso sí que es.

Pues entonces, si te parece sospechoso,

con más razón para que andes con cuidado.

Mamá, tengo cuidado siempre.

Germán, Velasco ya ha asesinado a Hortuño

y ha hecho que te den una paliza.

El problema del mercado es demasiado grande

y tú debes dejar tus investigaciones.

No estoy solo en esto.

Está Javier, Jorge, el abuelo, tú... No protegemos unas a otras.

Eh, es lo que dices tú siempre.

No podemos dejar que Velasco se salga con la suya.

Pero es que no quiero que te pase nada

y esto entraña mucho riesgo.

Y yo no quiero renunciar

a que el mercado sea como antes o mejor.

Mamá, no nos podemos dejar intimidar por un mafioso.

A ver, Germán, yo tampoco quiero rendirme,

pero la realidad es que él es un mafioso, como dices tú,

y nosotros solamente somos unos pequeños comerciantes y nada más.

Venga, vamos. Eh...

No me va a pasar nada.

Confía en mí, ¿vale? Ando siempre con mil ojos.

Si veo que es peligroso, no me arriesgo.

(Notificación móvil)

¿Qué pasa?

Nada.

¿Cómo que nada? Si te ha cambiado la cara.

¿De quién era el mensaje? Es de una amiga.

Pero tú no la conoces, ya está.

Anda ya.

Oye, vamos a ver, que no tengo que darte explicaciones.

Que aquí la madre soy yo.

Pero ¿era un mensajito romántico? No.

El fantasma de Miqui ha vuelto a aparecer.

No.

Pero bueno, tampoco habría nada malo, ¿no?

Si yo tuviera un novio, digo yo. No, sería fabuloso.

Lo que molaría que durara un poquito más que Miqui.

Mira, te pareces a mi padre cuando tenía 15 años,

controlándolo todo. Uy.

Que no soy controlador, ¿eh? ¿No?

Entonces te parecerá bien

que no tenga que pedir permiso para vivir mi vida privada, ¿verdad?

Venga... Paga.

-Puñetera obra...

Estoy de andamios y albañiles hasta la coronilla.

Ni que fuera la obra de la Sagrada Familia.

-Qué mal humor traemos. -Es que invaden los almacenes,

lo manchan todo

y si arreglan una cosa, estropean cinco.

Lorena, haz el favor, ponme un bocadillo de jamón.

-Marchando.

(NICOLÁS) ¿Y este bolso? -Es mío.

-¿Tuyo? No te lo he visto nunca.

-Porque no te fijas.

Podría ir vestida de Louis Vuitton y tú no te fijarías.

-Esto huele a piel de la buena

y no a plástico, como el resto de los tuyos.

Déjalo, por favor, ¿eh?, que lo vas a manchar.

-Pero... ese bolso

es de los que cuestan un sueldo y medio mío.

-Bueno, vale, sí, me he comprado un bolso.

Me dado un capricho. ¿No me lo merezco?

-Vamos, sí, sí. -Ah.

-Pero que nosotros no tenemos dinero para comprar este tipo bolsos.

Vamos, ni en la liquidación.

¿Cuánto te ha costado? -Anda, ya estamos.

El tío no puede preguntar,

no podía decir: "Oh, qué bonito, qué buen gusto tienes, Carmen", no,

tiene que preguntar por el dinero.

-No cuesta menos de 100 euros.

-Animalico... Eres pobre hasta para imaginar.

Esto es diseño, calidad, marca. -Carmen, me estás asustando, ¿eh?

¿500? -2000.

-Pero... Pero ¿2000 euros? (CHISTA) Calla.

-¿Estás chalada? No tenemos dinero para gastarnos en eso, hombre.

(SUSPIRA)

Carmen, de verdad, ¿eh?

-La calidad se paga, ¿eh? La calidad se paga.

¿De qué te crees tú que viven los diseñadores, del aire?

-Pero es que ahí no cabe

ni el dinero que te ha costado el bolso.

No, no, tienes que devolverlo.

-O sea que sí, que sí, que te has liado con alguien.

En eso he acertado.

Que perra has cogido, ¿eh? Se me había olvidado

lo cabezota que puedes llegar a ser cuando quieres.

Ya. ¿Y de dónde lo has sacado, de una aplicación para ligar?

No es de tu incumbencia.

Mamá, por favor, cuéntamelo.

O sea, tanto misterio. Va, ¿lo conozco?

¿Dejamos esta conversación, cotilla?

¿Cómo que cotilla? Eh, no seas injusta.

Bien que me interrogas si tengo problemas con Javier.

Te toca decirme la verdad.

Bueno, pues es alguien del pasado.

Alguien que conocí cuando éramos muy jóvenes

y nos hemos reencontrado.

Así que no tienes por qué preocuparte.

¿Seguro? ¿Te trata bien?

Mira que como no te trate como a una princesa, no te merece.

Hay que ver el tercer grado al que me estás sometiendo.

¿Qué te pasa? Sé cuidar de mí misma.

Yo no he dicho eso.

Eres mi madre y no quiero que un hombre te haga sufrir.

Lo mismo soy yo la que lo hace sufrir.

Cuando me harte lo dejo tirado como una colilla.

¿Qué pasa, no me ves capaz?

No, si ya sé que cuando se trata de ti,

todo es posible.

Eres una "fucking" caja de sorpresas.

Bueno, pues entonces déjame a mi aire

para que te pueda seguir sorprendiendo.

Que me alegro mucho.

Sacar un clavo con otro clavo es lo mejor que podías hacer.

Aprovecha que estás cañón. Qué idiota.

¿Y ahora de qué te ríes?

Nada, nada, que estaba pensando en papá.

¿Tu padre?

Déjalo fuera de todo esto,

que en demasiados follones nos mete él ya.

Ya, ya, ya.

Con lo celoso y posesivo que es,

cuando se entere de que te has ido con otro tío,

y tan rápido a la cama, le da un patatús.

Venga, tira.

¡Tira!

-En realidad, esta mañana tuve un ataque de culpabilidad,

y a primera hora he ido a cambiar el bolso.

-¿Y?

-Ya es tarde.

-¿Qué tipo de tienda es esa que no admiten devoluciones?

-Pues una de lujo. Como somos pobres no lo sabemos,

en las tiendas de lujo no se puede devolver nada.

Los ricos, cuando no quieren algo, se lo dan a la asistenta.

-¿Y entonces? -No tenemos asistenta.

Me lo tuve que quedar. (SUSPIRA)

Hay que ver, ¿eh? La maldita mochila, hombre.

Hay que ver, Carmen. Que es que ese dinero no es nuestro.

Como andes comprándote bolsos así, van a sospechar de nosotros

-¿Te quieres calmar? ¿Quién se va a dar cuenta?

Nadie se va a dar cuenta.

-Bocata de jamón, Nicolás.

-Muchas gracias, Lorena.

Ya te lo paga mi mujer, ¿eh?, que es la que maneja.

-¿Puedo retirar? -Ajá.

-Hola. ¿Qué tal?

¿Puedo? -Ajá.

-Pero... ¿Este bolsazo?

-Un capricho que me he dado,

pero solo me sirve para sentirme culpable.

-Este bolso lo tenían en la tienda de Mara Echevarría.

Este bolso... Este bolso cuesta una pasta.

-Sí, tú sigue con el dedo en la llaga.

-No, no, si cada uno puede hacer con sus ahorros lo que quiera.

-¿Tú cómo estás? -Bien, bien.

-Tienes que ver el lado positivo, Lorena.

No todos tenemos un padre tan generoso como tú,

que se gasta un dineral en el mejor tratamiento

en la mejor clínica de fertilidad.

-Perdona, eh...

¿A ti quién te ha dicho eso? -Nadie. Eh... Que lo he imaginado.

-¿Has hablado con mi padre?

-No. Sí. Bueno, de pasada un poco.

-Carmen, ¿has hablado con mi padre? Dime la verdad.

-Sí. Es que soy muy bocazas.

Seguro que era una sorpresa y la estoy chafando.

Tu padre ha sacado un dineral del banco

para pagar tu tratamiento.

¿Qué no hará un padre por un hijo, ¿eh?

Pero bueno, ya te tocará a ti cuando seas madre.

(CRISTINA) Gracias.

-Hola, Cristina. -Hola.

-Te he estado buscando antes. ¿No trabajas hoy?

-Tengo turno de tarde. Ahora estoy haciendo compras.

-Eh... Verás, yo quería pedirte disculpas por mi reacción de ayer.

Lo siento mucho, de verdad.

-No te preocupes, es normal que estuvieras enfadado.

El libro de recetas de tu abuela, escrito por ella.

Cómo no te ibas a enfadar.

-Ya, pero tú solo lo pusiste en el almacén para guardarlo.

No fue tu culpa si se mojó.

Yo me pasé diez pueblos.

-Reaccionaste como lo habría hecho yo

si hubieras perdido algo que fuera importante para mí.

-Bueno, muchas gracias por tu comprensión.

¿Y... qué tal lo del trabajo?

¿Ya has encontrado otra cosa?

-Estoy haciendo entrevistas, mando currículums,

pero no, no sale nada. -Ya.

Eh... Verás, yo, sobre este tema, también quería comentarte que...

Bueno, sabes que mañana

es el día del concurso de cocina italiana, ¿no?

Y Rosa todavía no se ha incorporado al trabajo,

y yo necesito ayuda,

así que he pensado que podrías echarme una mano tú.

-Me encantaría,

pero no es buena idea trabajar juntos en la pizzería.

-Si lo dices por mi reacción de ayer...

-No, no, no es por eso. -Entonces, ¿qué?

-A ver, ayer estuve hablando con Andrea

y dijo que no quiere que me acerque a ti,

así que no le quiero dar más motivos para que me siga teniendo manía.

-Cristina, yo lo entiendo, ¿eh? También me lo pidió a mí.

Pero... De verdad, solo será un día.

Mira, justo para el concurso de cocina italiana y ya está.

Por favor.

-¿Seguro? -Segurísimo.

-Déjame que hable con Cándida

para que me cubra y te ayude en la pizzería.

-Gracias. -Pero ni una palabra a Andrea.

-No, ni mu. "Promesso".

Verás, es que he estado pensando en los ingredientes

de la genovese que preparaba mi abuela,

y yo creo que lo que la hacía tan especial

eran las especias.

Pero no me acuerdo cuáles eran exactamente.

-Eneldo y tomillo.

-¿En serio? ¿Estás segura?

-Sí. Sí, es lo que tiene no pegar ojo.

Estuve dando vueltas toda la noche.

Y también llevaba salami de buena calidad, salami picante.

-¿Salami picante? -Sí, eso es básico, ¿no te acuerdas?

No se me olvida, porque el primer día que comimos con tu abuela

puso ese plato y me explicó la receta.

Anoche me acordé de todo.

-Bueno, ¿sabes qué vamos a hacer?

Tú preparas la receta a tu manera y yo a la mía.

-Perfecto, así luego vemos cuál es la que se parece más.

Te digo que la mía será idéntica a la de tu abuela.

-Lo dudo, pero te dejo vivir de ilusiones.

¿Sabes qué haremos, además?

Vamos a buscar un paladar inocente

que nos diga cuál de las recetas es la mejor, ¿te parece?

-Me parece. -Va, vamos a cocinar.

-Pero ¿ahora? -Claro. Va, vente conmigo.

Qué poder de concentración.

Qué maravilla poder abstraerse así del jaleo del mercado.

Si un periodista necesita silencio para escribir, va mal.

Al final el oficio se aprende en la redacción

y hay mucho jaleo y ruido.

Pues ya te digo yo que oficio tienes, desde luego.

Oye, qué raro todo eso del tío de la joyería, ¿no?

Mucho.

Mucho, no he dejado de darle vueltas.

¿Por qué Manuel habló con Gorka antes de morir?

¿Por qué no me quiere coger el teléfono

desde que sabe que soy yo?

No huele muy bien, no. (CARRASPEA)

Y de Velasco, ¿has vuelto a saber algo?

Me lo he encontrado esta mañana.

Y has tenido cuidado, ¿no?

Sí. He hecho lo que me pediste, le he seguido la corriente.

Pero me he visto en la obligación

de aceptar un encargo que me ha hecho.

¿Ese tío te ha hecho un encargo, de...?

Redactora.

Mientras sea eso, no habrá peligro.

No lo sé. Es el guion para un vídeo corporativo

de una empresa de un amigo, al parecer.

Mira, échale un vistazo.

Me dio un montón de datos

y no sé si estoy plasmando bien las ideas. ¿Qué te parece?

Espera, que no me lo puedo creer.

¿Tan mal está?

Es un primer borrador, ¿eh? Luego lo cambio.

No, me refiero a tu texto, Celia.

Es que estoy investigando esa empresa.

¿Sideral Gest? ¿La conoces?

No tanto como me gustaría.

Seguro que tú tienes más información que yo.

Tengo los datos que me dio él.

Verás, creemos que Velasco tiene relación con esta consultora.

Puede ser una tapadera para sus chanchullos.

No me lo estás diciendo en serio. No lo sabemos con seguridad,

pero necesitamos sacar información que incrimine a Velasco.

Así podríamos denunciarlo y que lo detengan.

A ver, yo tengo el dosier

y también tengo un primer ejercicio que hizo.

De todas formas, esta empresa, dice que es de un amigo, no suya.

Igual no quiere exponerse.

Es posible que ese amigo sea un testaferro...

o que ni siquiera exista.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(Tintineo de llaves)

(ROSA) Hola, cariño. -Hola.

Escucha, Rosa, quería comentarte algo.

He pensado que deberíamos hacer más que buscar a Noa por nuestra cuenta.

-Pero ¿cómo? -Necesitamos ayuda profesional.

-¿A qué te refieres?

-Siéntate.

La Policía ni ha llamado, ni creo que lo haga.

Ya te comenté lo que me dijeron,

que es mayor de edad y que es una ausencia voluntaria.

-Y tú y yo sabemos que Noa no está bien.

Quién sabe si está en peligro. -Escúchame, a eso voy.

He hablado con mi jefe y me ha comentado...

que conoce una agencia de detectives.

-¿Detectives? -Ajá.

-¿Y son de fiar?

-Sí, él dice que sí.

Lo único que sus servicios son... son caros.

-Bueno, pero nosotros tenemos dinero ahorrado, ¿no?

-Sí. Nos piden unos 10 000 euros.

He estado haciendo cuentas y podemos permitírnoslo.

Pero iremos justos de aquí en adelante.

Aunque si para recuperar a nuestra hija

tenemos que gastarnos los ahorros en los detectives,

creo que debemos hacerlo.

-Lo único que quiero es encontrar a Noa.

El dinero me da igual.

Así que claro que sí, contrátalos, Nacho.

-Ojalá no tuviéramos que llegar a esto.

Yo pensé que llamaría o que mandaría un mensaje,

pero han pasado 36 horas y nada.

(SUSPIRA) Esta incertidumbre es espantosa.

Los detectives sabrán cómo...

cómo encontrarla, ¿no?

Podrán averiguar si está aquí, en España, o si se ha ido...

no sé, a Estados Unidos, a Nueva York,

por ejemplo, a ver a Luis. Ellos saben cómo se hace eso.

-Sí. Conseguirán la información, son profesionales.

-Bueno, pues entonces no lo dudes, Nacho.

Gasta los 10 000 euros.

-¿Sí? -Sí, ya los ahorraremos cuando...

no sé, cuando yo me pueda reincorporar al trabajo

o cuando sepamos cómo está Noa... -De acuerdo, de acuerdo, lo haré.

Tienes cara de cansada.

-Sí. Me voy a dar una ducha.

Es que necesito desconectar un poco, no sé.

-Y ya verás como la localizan.

Y conseguimos que haga terapia y que se medique...

Nuestra niña volverá, y esto volverá a ser una familia.

-Todo esto me está superando, Nacho.

Voy a darme la ducha.

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(MUJER) "Hola. ¿Rosa?

¿Estás ahí? ¿Me oyes?

Soy Natalia, la amiga de Noa.

Me has llamado, ¿no?"

-Como vuelvas a tratar de contactar con mi mujer,

acabaré contigo, ¿me has entendido?

Si no quieres que te pase nada, no vuelvas a llamar.

Yo también sé cosas de tu padre.

El doctor Gimeno no es tan ejemplar como os ha hecho pensar.

Mira, Jorge, no quiero meterme en líos,

así que, si dices que va a perjudicarme,

pues no sé, le busco una excusa y ya está, ¿qué opinas?

Celia, no me hace ninguna gracia que te acerques a ese tío, ninguna.

Pero necesitamos sacarle información para pararles los pies.

Si no quieres, lo entenderé.

Vamos a ver, si tú quieres que me acerque y sonsaque, lo hago,

pero tampoco sé lo que podré sacar.

No, en la medida de tus posibilidades.

Solo quiero que estés atenta

por si te invita a visitar la empresa.

No hagas nada arriesgado.

Que te ganes su confianza

y que me cuentes lo que dice y hace.

No soy espía profesional, pero soy periodista.

Supongo que algo podré hacer.

Tenemos que averiguar qué hay tras esa constructora.

¿De verdad crees que hay algo?

Me parece muy extraño que me pida que haga un artículo

cuando puedo descubrir secretos.

No tiene mucho sentido. Bueno, por el momento

solo te pidió un texto para un vídeo interno, nada más.

Mira, yo creo que confía en ti, Celia.

Si te ha hecho el encargo,

es porque quiere ganarse tu confianza.

Me preocupa David.

No quisiera que esto lo perjudicara ni de rebote.

Ya. Y tienes razón.

Es que tienes toda la razón, Celia.

Pero es que no sé cuándo vamos a encontrar una oportunidad así.

No te voy a presionar.

Lo que tú decidas, bien estará.

¿De acuerdo? Ajá.

Jorge.

Lo voy a pensar, ¿vale?

Vale.

Si sigues así, la vas a dejar en nada, ¿eh?

Es que para que crezca hay que podarlas o pellizcarlas.

Ya sabes, quitar todo lo que no es bueno.

O pellizcarlas...

Que te debo una disculpa, ¿eh?

¿A mí? Ajá.

¿Por qué?

Ayer, en el almacén, que cuando te conté todo lo de Noa

y, bueno, que se nos vino la cosa un poquito abajo

y he pensado, digo: "Voy a tener que resarcirla".

Un momentito y no corras tanto.

¿Qué pasa? ¿Pasa algo?

Elías...

A ver, te dije que no quería que nos volviéramos a ver.

Me dijiste que no querías más encuentros.

Eso fue lo que me dijiste.

Pero no contestaste a lo que pregunté antes de irte,

así que lo vuelvo a preguntar.

¿Tú sabes separar el sexo del amor?

Por supuesto que sí.

¿Ajá? Lo que pasa

es que no me parece el lugar adecuado para según qué cosas.

Pues la primera vez en el almacén no pensabas así, ¿no?

Elías, que no es ni el momento ni el lugar

y que nos van a ver y que no. ¿Qué van a pensar?

¿Que qué van a pensar?

A nosotros no nos importa lo que piensen.

(GERMÁN) ¡Mamá!

El... ¿Seguro que las flores?

Sí, las flores, me las llevo. Se las llevo a Rosa.

A ver, ¿por qué no le llevas unos tulipanes o unos claveles?

Un ramo anima más. ¿Verdad que sí, German?

¿A mí qué me cuentas? Yo qué sé. Yo te venía a decir

si venías a comer conmigo y con Javier.

Pero te veo muy liada,

así que, si te liberas un poco, me das un toque, ¿vale?

Eso. Y a tu padre que le den. Ni hola ni adiós, ¿para qué?

(Puerta cerrándose)

(Tacones acercándose)

Asunción... Hola. -Hola.

¿Y David?

En su cuarto, preparándose.

Lo voy a acompañar a una charla sobre física cuántica

que ha organizado el colegio.

Pues mira tú qué bien.

No sé si me enteraré de algo, pero como está tan entusiasmado...

Claro.

Oye, Asunción, ya que estás aquí...

Bueno, yo necesitaría volver a hablar de Manuel.

Celia, para lo único que sirve es para deprimirnos.

Bastante nos ha costado levantar cabeza.

Hay que recordar las cosas bonitas.

Y las recuerdo.

Lo que pasa que no termino de entender por qué lo hizo.

Y para pasar página lo tengo que comprender.

Ya te lo expliqué todo en su momento.

Manuel necesitaba dinero.

No me dijo para qué y no se lo di.

¿No te basta con eso?

Ahora lo importante es cuidar a David.

Ya, pero ¿por qué necesitaba ese dinero?

¿No te dio ninguna pista? ¿No te explicó?

Mira, Celia...

Hay que aprender a aceptar que Manuel ya no está.

Por muy duro que sea.

Darle vueltas a lo mismo no te va a resolver nada.

Además, yo no quiero

estar recordando una y otra vez la muerte de mi hijo, me hace daño.

Lo sé. Y así es imposible superarlo.

Lo siento, de verdad que no es mi intención.

Lo que pasa es que ahora sé cosas que antes no sabía

y no puedo dejar de darle vueltas.

¿Tú sabías que Manuel hizo varias llamadas

a un número de teléfono desconocido el mismo día que murió?

No sé de qué me hablas, Celia.

Mira, lo he descubierto todo

cuando he recuperado el móvil de Manuel.

Vi esas llamadas, no pude evitarlo y llamé.

Me cogió un hombre,

pero cuando le dije quién era yo, me colgó el teléfono.

He estado investigando y parece ser que es un joyero.

No sé, hija, no sé.

Escúchame, Asunción.

Cuando le hablé de Manuel,

salió huyendo.

Se llama Gorka Muntiel, ¿te suena de algo?

¿Lo conoces? No.

No. No, no. No lo conozco.

¿Estás segura de que no sabes quién es?

Yo no me puedo creer que ahora tú también estés preocupada

por lo que piensa tu hijo. Pues un poco sí.

Adela, que nosotros no estamos haciendo nada malo.

No, claro que no.

Pero no quiero confundirlo

ni generarle más preocupación de la que tiene.

¿Confundirlo? Nuestro hijo es bastante mayor

para entender que sus padres, separados,

se acuesten. Divorciados.

Divorciados, estamos divorciados. Muy bien.

Nadie nos pide explicaciones, a ver por qué tenemos que darlas.

Pues porque quiero que seamos discretos.

Antes, cuando me has mandado el mensaje,

estaba tomando café con tu hijo y en menudo lío me metiste.

¿Por qué? ¿Qué tiene de raro que te mande un mensaje?

Pues depende del mensaje.

Y tuve que decirle que tengo un rollo con alguien.

¿Otro novio?

Estás que te sales.

Pues sí, le he dicho que tengo un amigo.

Y que me estoy acostando con él, pero se está confundiendo.

Así que a partir de ahora no me mandes más mensajes.

Relájate.

Nadie daría ni un duro por nuestra reconciliación, nadie.

Nuestro hijo menos.

Si cree que tienes otra relación...

No le he dicho que tengo una relación.

Le he dicho simplemente, pues que...

que de vez en cuando, me acuesto con alguien.

Y que no debe tener miedo por lo que pasó con Miqui,

porque no tropiezo dos veces con la misma piedra.

¿Tú has dicho que "de vez en cuando me acuesto con alguien"?

¿Eres consciente de lo sexi que suena cuando lo dices?

Ah, ¿sí? Sí.

Vamos, que...

Me estoy viniendo arriba, vamos. Elías...

¿Qué? Que te alejes, por favor.

Bueno, pues si no es ahora, dime cuándo o dónde.

O si quieres, vamos ahora al almacén.

Qué no. Un momentito.

No. Ya hablaremos.

Y que te conste que esto no puede seguir así.

Pues que te quede claro a ti

que te conozco y que caerás en la tentación.

¿Sí? Sí.

Ahora no.

A ver, ¿quién es ese hombre?

Asunción, por favor.

¿De qué se conocían? ¿Eran socios?

¿Por eso no me hablaba de los negocios que tenía?

(Notificación móvil)

Cuéntamelo, por favor.

(DAVID) Abuela, ya estoy listo. Si no salimos ya, llegaremos tarde.

Hola, mamá. Hola, cariño.

-David, no voy a poder acompañarte.

(DAVID) ¿Qué? ¿Por qué? Ya habíamos quedado.

Te encantará la conferencia, es una científica genial.

-Lo siento en el alma,

pero es que mi amiga Amparo se acaba de caer

y la han llevado a urgencias.

Tengo que ir a echar una mano.

Otro día te acompaño, ¿vale?

No te preocupes, cariño, puedes ir solo.

Después yo voy a recogerte. ¿Sí? Venga.

-Bueno, pues nos vemos luego, que llego tarde.

¿Quieres hacer el favor de contarme la verdad?

-Celia, te he dicho todo lo que sé, ¿de acuerdo?

Déjalo estar, de verdad.

Además, mi amiga está en el hospital. Tengo que irme.

Ya.

Asunción, espera.

Espera, Asunción, tenemos que hablar, por favor.

Escucha.

(ASUNCIÓN) "Acabo de dejar plantado a mi nieto. ¿A qué tanta urgencia?

¿Me puedes explicar qué pasa entre Celia y tú?"

(GORKA) "Ayer tu nuera me tendió una trampa.

Me citó en el Mercado Central a través de un hombre

y se presentaron los dos" -Pero ¿para qué?

-No lo sé. Me dijeron que querían comprar una joya,

pero en realidad me querían sacar información de Manuel.

Y yo no quiero... Mira, yo quiero que me deje en paz.

-Se ha obsesionado con el tema.

"Sigue muy dolida, igual que todos,

y no se le va a olvidar así como así.

Pero bueno, haré todo lo posible"

para que deje de remover el pasado y podamos pasar página.

-Gracias, Asunción. Gracias.

(ASUNCIÓN) "A ti, Gorka"

¿Vas a contarme de una vez quién es Gorka?

Déjalo estar, Celia.

No lo sé, Rosa.

No, no, no sabemos nada nuevo. ¿Y vosotros tenéis alguna noticia?

Bueno, hermana, cálmate, tranquilízate.

Sí, ya lo sé.

Pero oye, Noa no está bien, pero no es tonta.

Al revés, es muy lista y sabe cuidarse.

Estate tranquila.

Vale, vale.

Bueno, anímate. Estamos en contacto. Venga, adiós.

-¿Alguna novedad?

Siguen sin noticias.

Maldita sea.

¿Cómo no he sabido yo ver esto antes?

La vi mal. Tenía que haberme preocupado más por ella.

Papá, porque no eres psiquiatra. Ninguno lo somos.

Nadie podía imaginarse una cosa así.

Lo que no entiendo

es por qué tu hermana te ha contado todo

y a mí no me ha dicho palabra. Soy el abuelo de la niña, ¿no?

Pues por no preocuparte.

(Timbre)

-Aquí tenéis el "planning" de las rutas de esta semana.

Relájate, hombre.

Con las buenas noticias que corren en la familia

y tú con esa mala cara.

¿Qué noticias, de qué hablas?

(VELASCO) De que, con un poco de suerte, vas a ser tío otra vez.

Pero de tu hermana Lorena, la pequeña.

Esto es para celebrarlo, ¿no?

Bueno, y en tu caso más, que no vas a ser abuelo nunca.

Porque sabemos de qué pie cojea... Deja en paz a mi hijo.

Eso, tu hijo.

Enhorabuena, Jesús, abuelo otra vez.

La verdad es que esto de los hijos, los nietos...

da mucha alegría a la familia.

Bueno, y mucha preocupación también.

Porque cuanto más crece la familia,

más tenemos de qué preocuparnos.

¿No?

-No sé si me apetece ser conejillo de Indias,

a ver si nos intoxican.

-¿Cómo nos vamos a intoxicar con lo bien que cocina Paolo?

-Cuando le da por experimentar... A ver qué nos da.

Si es que nos lían. -Ay... Para líos tú, ¿eh?

Que te gastas dinero ajeno en bolsos de lujo.

-Anda, calla. Verás Cristina

el ataque de envidia que le da cuando lo vea. (RÍE)

(PAOLO) ¡"Tará"!

Va, platos.

-Se nos hace la boca agua, ¿no, Carmen?

-Sí, verdad, verdad.

-Bueno, ¿qué, servimos?

-Adelante. -Ya estamos.

-Aquí... -¡Uy, uy qué bien huele, chiquillo!

Qué bien huele, madre mía.

¿Puedo empezar ya? -No, no, espérate.

-Por aquí... Quita el bolso, por favor.

(NICOLÁS) Ahí...

-Espera.

Eso es. -Pero esto es lo mismo, ¿no?

¿O estoy yo ciega?

(PAOLO) No, no, no, lo mismo nada, ¿eh?

Solo se parecen.

-Bueno, a ver qué os parece. Ya podéis empezar.

-Pero tú ten cuidado,

no te ansíes al comer, que te indigestas.

(CRISTINA) No es indigesto.

Esto sienta muy bien, hay que saborearlo y disfrutarlo.

-¿Os vais a quedar mirando

como si fuéramos monos en un zoo? -Tiene razón. Va, os dejamos solos.

Buen provecho, ¿eh?

-Gracias.

Oye...

¿Y eso de que Lorena va a ser madre?

-Eso es lo que quiere. De Jorge...

¿Y de quién va a ser?

No lo sé. Este Velasco es un mal nacido, ¿eh?

Se entera antes que nadie de todo lo que pasa en el mercado

y luego lo utiliza a su favor.

Por eso tenemos que cortar esto como sea y cuanto antes.

Él tiene una información con qué chantajearnos,

pero todo eso lo podemos desmontar.

¿Y tú crees que es tan fácil librarse de un mafioso como ese?

Yo creo que sí.

Podemos traernos todo el dinero que tenemos en Andorra

y meterlo aquí, en una caja fuerte, como la Pacheca.

¿Y qué ganamos con eso?

Si sacamos todo el dinero de la cuenta de Andorra,

ya no tenemos dinero negro.

Ya no tiene con qué denunciarnos.

No va a ser tan fácil.

Déjame que hable con un abogado antes de hacer cualquier movimiento.

Estamos intentando salir de un problema,

no crearnos otro.

Además, si desafiamos a Velasco,

es capaz de denunciarnos por tráfico de drogas.

O peor aún, acabamos en el río, como su matón.

Lo mejor será seguir buscando sus trapos sucios

y cuando tengamos algo, denunciarlo.

Ya está Germán en ello.

No, papá, eso es demasiado lento, lleva mucho tiempo.

Aparte, en el desguace ya nadie quiere hablar con Germán.

Lo han calado.

Pues habrá que tener paciencia.

Lo que no podemos hacer es tocarle las narices a Velasco...

si no queremos que a Lorena le pase algo.

Ya has oído lo que ha dicho, lo ha dejado bien claro.

(NICOLÁS SE RELAME)

-Está mucho más bueno ese que este, ¿verdad?

-Los dos riquísimos. -Sí, pero ese mejor que este.

-Puede ser, sí.

Este está más sabroso. Tiene un puntito picante ahí, que...

-Ya. Pues es que este es el de Cristina, yo creo,

porque la he vi llegar al mercado con platos azules.

-¿Estás segura? -100%.

-Muy bien, ¿y?

-Que no pienso darle el premio a ella.

-¿Y por qué no?

-Vamos a ver, porque no se lo merece.

Además, no ha dicho nada de mi bolso. Es una envidiosa.

-¿Qué, ya lo tenéis?

(CARMEN) Sí, sí, sí. Está clarísimo.

-¡Cristina!

-Dime. -Que ya tienen el veredicto.

-Yo un poquito más podría comer. -Que es una cata, no un banquete.

-¿Por cuál os decantáis?

(NICOLÁS) Que conste que están los dos riquísimos, la verdad.

-Sí, pero este está mejor que este.

-¿Este? -Sí.

-¿Y tú, Nicolás?

-Yo... -Él piensa lo mismo.

Lo hemos hablado ya.

(PAOLO) ¿Estás segura que es este? -Sí.

¿Qué es el tuyo? -Claro que sí.

(CARMEN) Lo ves, mira.

Pues está, vamos, está de premio. Para presentarlo en la tele.

A este es que le sobra un poquito el picante.

-¿A que sí? ¿Te lo dije o no te lo dije?

-¿Me pones un poquito más? -Claro que sí, va.

(Tacones acercándose)

¿Qué está pasando? No entiendo nada, Asunción.

-Por eso te he llamado.

No he hecho bien en irme así. Te debo una explicación.

Tú conoces a ese hombre.

Muy poco.

Bueno, entonces, ¿por qué me has mentido antes?

Vas a tener que decirme la verdad.

Te digo que apenas sé nada de ese hombre

ni de qué se traía con Manuel.

Vale ya, no me mientas, por favor.

¿De qué hablabas con él en el descansillo?

¿Y tú qué hacías escuchando detrás de la puerta?

Se te está yendo de las manos, Celia.

Lo único que sé de él es que era un conocido de mi hijo.

Y si no te he dicho nada antes es porque...

estoy muy cansada

de que estés dándole vueltas y vueltas a una historia

que ya sabemos cómo terminó.

Y sí, Gorka me ha llamado esta mañana.

Pero para pedirme que te convenza de que no lo busques más.

¿Y ya está?

Sí, y nada más.

No te creo.

¿Qué pasa, que le debía dinero?

¿Por eso las llamadas el día de su muerte?

¿Estaba presionándolo, lo extorsionaba? ¿Qué?

No tengo la respuesta, Celia.

Y, en cualquier caso, ya te lo dije antes.

Da lo mismo por qué se quitó Manuel la vida.

Hay que respetar sus razones, por mucho que nos duela,

y acordarse de lo bonito que vivimos con él.

Tenemos que dejar de remover el pasado para pasar página, Celia.

No te entiendo.

Estamos hablando de tu hijo.

¿De verdad no quieres saber las razones

por las que se quitó la vida?

Yo no puedo borrar el suicidio, pero tampoco quiero.

¿Sabes por qué? Porque ahora es tu nieto

el que cree que es el responsable de la muerte de su padre.

Qué tontería. ¿Cómo va a culparse David?

Cree que su padre se quitó la vida

porque era muy duro vivir con un chico así,

con tantas dificultades.

Se responsabiliza, Asunción,

y yo no puedo permitir que viva con la culpa.

Debes ayudarme a descubrir la verdad.

Aunque sea solo por David.

Hablaré con David.

Le diré que la muerte de su padre no tiene que ver con él.

Bien.

Pero seguir escarbando en ese suicidio

solo servirá para empeorar aún más el ánimo de todos.

Deja las cosas como están.

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Mercado central - Capítulo 161

15 may 2020

Jorge, Javier y Germán sospechan que Velasco está relacionado con una empresa de lavado de dinero. Es la misma empresa sobre la que Celia debe escribir un reportaje a petición del propio Velasco. Jorge le pide a Celia que se acerque a él para averiguar todo lo que pueda.

Noa sigue desaparecida. Todos sufren la falta de noticias, especialmente Lorena, que se siente culpable porque cree que podría haberla ayudado más. Jorge intenta animarla sin mucho éxito.

Noa se pone en contacto con Nacho y le pide dinero a cambio de marcharse para siempre. Nacho accede y engaña a Rosa para sacar el dinero de una cuenta común.

Elías y Adela siguen con su “relación” clandestina. Germán está a punto de descubrirles.

Paolo y Cristina no se ponen de acuerdo en la receta del plato del concurso y utilizan a Nicolás y Carmen como conejillos de Indias.

Jesús y Elías tienen que seguir recibiendo órdenes de Velasco, que cada vez se torna más amenazante y peligroso. Jesús sufre por haberse enterado después que Elías del problema de Noa.

Celia interroga a Asunción sobre la muerte de Manuel. Ella dice no saber nada, pero recibe una llamada en secreto de Gorka. Aunque Celia les sorprende, Asunción sigue sin soltar prenda.

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