Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 160 - ver ahora
Transcripción completa

-Yo quería que me devolvieseis mi dinero.

Y este de aquí no es mi dinero.

A la carnicera se le ha aparecido la Virgen esta noche,

y o me devuelven mi dinero antes de dos días...

o te juro que no habrá otro milagro.

-Pero ese dinero será de alguien, que alguien lo estará buscando.

-¿Has visto a alguien reclamar el dinero? No. Pues yo tampoco.

Cuando acabe todo esto de las obras,

me gustaría hablar contigo y con Germán.

-¿Sobre Velasco?

Sobre Velasco y sobre Celia.

(MÓVIL, VELASCO) "¿Celia?" -No. Te has equivocado.

Es el móvil de Celia, pero yo no soy Celia, soy su hijo, David.

-Ah. Hola, David. Soy Antonio, un amigo de tu madre.

(DAVID) Creo que mi padre se mató por mi culpa.

-David, no digas eso ni en broma. -Pero es la verdad.

Incluso ahora sigo dando problemas,

y por eso mi madre no me trata como a los demás

y no me deja ir a Zaragoza.

(CARLA) A tu madre le da miedo que te pase algo malo. Ya está.

(DAVID) Pues justo por eso.

Siempre está encima de mí porque soy una carga, como para mi padre.

Ninguna pareja querría un hijo como yo.

(CARLA) Basta ya.

Elías no me sirve para nada.

(Notificación de móvil)

Solo para tener buen sexo.

Pues no, porque no va a repetirse.

Aunque insista.

Mira.

¿Sabes lo que pasa aquí?

Que tú no eres capaz de separar el sexo del amor.

¿Qué haces?

Demostrarte si sé separar el sexo del amor.

Oye, no te irás a aprovechar de mí, ¿no?

(CRISTINA) No seas perezoso. Además, es muy buen premio.

¿Sabes cuánta gente va? Potenciales clientes.

-Cristina, ya está.

Que no voy a participar.

Porque yo no me apunté.

Lo hizo Doménico.

(NICOLÁS) ¿Qué le pasa a Andrea? -No quiere perdonar a su madre.

Yo le dije a Andrea

que el dinero para el curso se lo había dado Cristina,

pero él ahora se ha enterado de que esto es mentira

y se ha puesto hecho una furia.

(ROSA) Oye, Natalia, siento mucho no haber podido asistir a nuestra cita.

Iba de camino, pero es que me surgió algo urgente.

Pero necesito hablar contigo.

-Anoche estuvimos horas en la puerta de tu casa

y no apareciste, ¿dónde estabas? ¿Dónde la tienes?

-¿Escondida? -¿Dónde la tienes?

-Se te va la pinza. ¡Oye, eh! ¡Oye!

-Por favor, ve al mercado y aparenta normalidad.

-No. Han estado a punto de encerrarte en un psiquiátrico.

¿Quieres te amargue la vida como se la está amargando a tu madre?

-Mi padre cada día es más peligroso. Debe estar en una cárcel.

-Precisamente por eso, Noa. ¿Qué vas hacer para pararlo?

-Pues, no lo sé.

Pero no voy a parar hasta que todos vean la clase de persona que es.

-O se le contamos todo a Carmen

o nos olvidamos de recuperar el dinero.

A mí no me valen ninguna de esas opciones.

Como si tuviésemos otra. ¿Y si le pedimos ayuda a Valeria?

Carmen tiene que devolver ese dinero hoy mismo.

-¿Y por qué tanta prisa?

-Esa mochila...

era de unos traficantes de droga.

La llevan buscando varios días.

Y a la persona que se la llevó, también.

-¿Drogas?

Pero ¿qué me estás contando, Jesús?

-Nos están extorsionando para llevarlas en nuestras furgonetas.

-Pero ¿quién?

-Antonio Velasco.

-¿El amigo de Hortuño? -Sí, el mismo.

El que está creando todos los problemas en el mercado.

Y al que, además...

se ha asociado Elías.

-Hombre... Ya apareció el nombre de Elías, ¿cómo no?

Perdona que te lo diga, ¿eh?, pero la madre que parió a tu hijo.

-No, no te cortes. Si yo soy de la misma opinión.

-Pero bueno, vamos a ver.

¿Qué tiene ese asqueroso de Velasco contra nosotros

para nos esté extorsionando, chantajeando o lo que porras haga?

-Ha descubierto que tenemos dinero negro en Andorra.

-Por Dios. Si es que no ganamos para sustos

-La mochila con los 100 000 euros era de Velasco,

y sabe...

que la tiene Carmen.

Sí, pero no te preocupes, que ya estoy yo en ello, ¿eh?

-No me digas que no me preocupe, ¿eh?

Porque ese asqueroso de Velasco,

una hermanita de la caridad seguro que no es.

-Pues no, no. No lo es, no.

-Pero tú no me estás contando todo.

Por favor, Jesús, suéltalo ya.

-Parece que está detrás de la muerte de Hortuño.

-Bueno, a ver, a ver.

Vamos a calmarnos, ¿eh?

Por favor, tranquilidad.

Dime, por Dios, que tienes una idea para resolver todo esto.

-Mira, ayer te mentí porque no quería involucrarte en todo esto.

Fui a Andorra y saqué los 100 000 euros

para que creyese que eran los suyos.

Pero se dio cuenta. -Y se quedó con él, no me digas más.

-Y ahora me pide también los de Carmen.

-Dime, por Dios, que tienes una idea para resolver todo esto, ¿eh?

Porque hasta ahora, todo esto suena fatal.

-La única solución es que Carmen devuelva ese dinero.

Tiene que llegar a manos de Velasco.

-Muy bien. Pues vamos a contárselo todo.

-¿A quién? ¿A Carmen? ¿Tú estás loca?

Se pondría más en peligro.

Además, lo suelta todo.

Cuanta menos gente lo sepa, mejor.

-La madre que te parió también a ti. -Oye.

Y tú, ni una palabra de esto a nadie, ¿eh?

-Pues a ver qué le decimos,

porque acaba de meter el dinero en una caja de seguridad.

Y si no tenemos una buena razón,

no la veo yo devolviéndolo de buenas a primeras.

-Pues habrá que hacer algo para convencerla.

Ya se me ocurrirá algo, ¿eh?

-Vale, ya está, papá, se queda Jona.

Vámonos. -Ah, vale, vámonos.

Confía en mí.

-¿Estás listo? -Sí, sí. Vámonos.

-Eh... Dadle besos a Rosa. -Claro, de tu parte.

(JESÚS) Vamos.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

-¿Y qué hacéis aquí?

-Pues que...

Elías nos ha dicho que Noa se ha ido.

Que la gripe no era gripe. ¿Qué ha pasado?

-Seguro que vendrá pronto, no va a ser como la otra vez.

Así que arriba el ánimo, que no quiero verte así.

-Rosa, ¿esto tiene algo que ver con Nacho?

-Sentaos, por favor.

El problema no es Nacho.

El problema es Noa.

Es que no se soportan, es...

Bueno, no sabéis lo que está siendo esto.

-Bueno, lo sabremos cuando nos lo cuentes, hija.

-Estamos preocupados, queremos ayudar, por eso estamos aquí,

pero si no nos dices lo que pasa, poco podemos hacer.

-Noa está enferma.

-¿Noa está enferma?

Vale, no lo sabía. ¿Qué tiene?

-No será nada grave, ¿no?

-Veréis...

Tiene una enfermedad mental.

Esquizofrenia paranoide.

-¿Esquizofrenia, Noa?

Noa no tiene esquizofrenia.

Tiene la cabeza mejor amueblada que cualquiera de nosotros.

-Pero vamos a ver, hija. ¿De qué no estás hablando?

-Nos han dicho que es una enfermedad que puede ser hereditaria.

Y la familia de Nacho, pues...

En la familia de Nacho hay antecedentes, una tía suya.

Pero vamos, que eso da igual.

El caso es que la ha visto un psiquiatra

y nos ha aconsejado...

que la ingresemos en una clínica.

Noa no quería

y Nacho llamó a Elías para ver si la podía convencer.

-¿Elías? (ROSA) Sí.

-O sea que Noa no se ha ido, Noa se ha escapado.

-La queríamos ingresar por su bien.

Ella misma... Ella misma quiso que la viera un psiquiatra.

¿Sabes, Lorena?

(JAVIER) Me parece un punto muerto.

No tiene sentido que vuelvas al desguace.

-Pues no estoy de acuerdo.

Si Velasco manipuló el coche de Hortuño, tuvo que ser allí.

No tiene por qué, Germán.

Me llevaron allí a darme la paliza.

Y había un taller, había coches, piezas...

-Igual tienes razón, pero ya fuiste y no te quisieron decir nada.

No veo qué más podemos hacer allí. -Pues insistir. Insistir.

Esta tarde tengo un hueco. -No creo que sea operativo.

-¿Por qué no? Porque te has dejado ver demasiado.

Los dueños te habrán fichado.

Es mejor que vaya yo. (JAVIER) Tiene más sentido.

-Vale, vale.

¿Qué hacemos con el hijo de Hortuño?

(JAVIER) Ir a verlo, ¿no?

Ya ha pasado tiempo desde lo de Hortuño.

Ya. ¿De verdad creéis

que él va a saber el secreto que su padre tenía sobre Velasco?

(JAVIER) ¿A qué viene eso ahora? Fue información crucial

para que Velasco acabara con Hortuño.

¿Creéis que Hortuño le daría a su hijo información

para ponerlo en peligro?

-De todos modos, aquí, tomando café, no vamos a salir de dudas.

Voy, hablo con él, que conmigo seguro que estará más abierto.

-¿Qué pasa? ¿Te crees que eres más empático que nosotros?

-No, yo no he dicho eso.

Pero él y yo somos de la misma generación.

Si vais vosotros, pensará que sois amigos de su padre o enemigos.

-Jorge, aquí, el chavalito, dice que somos unos carrozas.

(GERMÁN) ¿Ves, amor? Te acabas de delatar tú solito.

Has dicho "carrozas".

Esa palabra no se utiliza desde los 80, como mínimo.

Eso también es verdad.

Sí, ve a hablar con Ricardo, a ver qué sacas.

-¿Qué era lo que me querías contar de Celia esta mañana?

A ver...

Celia y Velasco se están viendo.

-¿Cómo?

-No me digas que son amigos.

Eso parece.

Creo que Velasco se acercó a Celia para sacarle información.

Hablé con ella y dice que no sabe mucho de él.

Que se llama Antonio, que es un empresario muy potente,

que está divorciado y con hijos y que es muy amable con ella.

-Sí, un amor de persona, vaya.

Por supuesto le he dicho quién era realmente

y lo peligroso que puede llegar a ser.

-¿Qué le has contado exactamente?

Pues que ese Antonio es Velasco, el que se quiere cargar el mercado.

Y que se aleje de él cuanto antes,

y si puede ser, sin levantar sospechas, claro.

¿Qué pasa, Germán?

-Creo que le has contado demasiado. -No, quizá no está mal que lo sepa.

Si Velasco baja la guardia estando con Celia,

ella igual puede sacarle información.

No, Javi, no. Verás, es que esto no va así.

Si esperas que Celia se convierta en una espía,

o lo que es peor, en un cebo, no va a ocurrir, ¿eh?

Sabéis qué pasó cuando investigaba a Hortuño

con la entrevista con Eva.

Acabó en el hospital, y eso no volverá a ocurrir.

No voy a poner en peligro la vida de Celia ni de David. ¿Estamos?

Muy bien, pues... manos a la obra.

Chao. -Chao.

-A mí me vas a perdonar, Rosa,

pero yo no me creo que Noa no tiene esquizofrenia.

(JESÚS) ¿No había otra posibilidad que no fuera ingresarla?

-Vosotros no la habéis visto. Es que Noa no está bien.

¿Sabéis que intentó golpear a su padre aquí,

cuando estaba intentando escapar?

Bueno, Nacho dice que no fue ella.

-¿Y Nacho quién cree que fue?

-Jonathan. Pero él dice que no sabe nada.

¿Entendéis ahora por qué estoy así?

Es que esto no es como la otra vez, papá.

-Habrá que llamar a la Policía. -No, no te preocupes.

Lo ha hecho Nacho.

Y la Policía no puede hacer nada por ser mayor de edad.

Además, necesitan una orden judicial por la enfermedad.

Dios, es que esto está siendo tan lento...

-Pues algo se podrá hacer. Vamos, digo yo.

-Nacho está en la calle buscándola y Elías moviendo hilos,

para ver si... no sé, si se entera de algo.

-Cuando llegue al mercado,

voy a hablar con Jonathan seriamente, ¿eh?

-¿Y tú cómo estás?

-¿Cómo quieres que esté, Lorena?

Desesperada.

Estoy todo el rato aquí,

esperando en casa a ver si vuelve.

Pero ¿cómo va a volver, papá? ¿Cómo va a volver?

Si lo que tiene es que estar odiándonos.

(LORENA) Tienes que desconectar de eso.

-Ya. He llamado a Paolo

para decirle que no voy trabajar en unos días.

-No. Me refiero a llenar la cabeza con otras cosas.

Vámonos a tomar café y te aireas un poco.

-¿Cómo me voy a ir, Lorena? Y si aparece, ¿qué?

-Si aparece, lo sabrás Haz caso a tu hermana, anda.

-Venga, está bien, sí.

Voy a ir al baño.

Pero solo voy a salir un momento. -Vale.

-Las preocupaciones nunca vienen solas.

-¿Por qué lo dices? ¿Valeria y tú estáis bien?

Os he visto serios antes.

-No, no. Sí, estamos muy bien.

Bueno, dentro de poco vendrá tu crío

y por fin tendremos una alegría en la familia, ¿eh?

¿Qué pasa? ¿Has cambiado de idea?

-No. No, papá.

Pero creo que me va a costar quedarme embarazada.

Así que me debo preparar para el desgaste emocional

y desgaste económico.

-Ya sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.

-Ya lo sé, papá, gracias.

-Ya estoy. -Venga, vamos.

Celia, perdona, eh... Dime.

¿Te puedo pedir el favor de siempre?

¿Vigilas el puesto? Tengo un recado.

Sí, claro, yo me ocupo. Vale, gracias.

¿Va todo bien?

¿Has vuelto a saber algo de Velasco?

-¿Ese es tu nuevo amigo? ¿Perdona?

Que si es tu nuevo amigo.

¿Y tú sabes quién es Velasco? No.

Pero esta mañana te ha llamado un tal Antonio.

Jorge ha preguntado si te ha llamado Velasco.

Y como es raro que te llamen dos desconocidos un mismo día,

pues lo deduzco.

Ya. ¿Y cuándo ha llamado?

Esta mañana. Pero no estabas y lo he cogido yo.

Me ha parecido muy simpático.

David, no quiero que cojas mi teléfono,

y mucho menos que contestes las llamadas, ¿vale?

Técnicamente no es tu teléfono, es el de papá.

Da igual. Ahora lo estoy usando yo.

Y soy tu madre, pero tengo vida privada, así que no lo cojas.

Pues por esa regla de tres, debería enfadarme yo,

porque le hablaste de mí sin mi permiso.

Ya, cariño, pero...

Mira, da igual, que no lo cojas y punto. Ya está.

Lo que tú digas, pero no es justo. Me voy a casa.

(VALERIA) ¿Cómo estamos? (JESÚS) Luego te lo cuento.

Ya sé qué voy a contarle a tu hija.

-No, no. Espera, quieto. Vamos a organizarnos.

Que mi hija no se chupa el dedo.

-Por eso vienes conmigo,

porque si se pone preguntona, me echas una mano.

-Pero, hija, por Dios. ¿Qué te pasa hoy?

Que lo vas a destrozar. -¿Qué me va a pasar?

¡A mí no me pasa nada!

La Pili, una del barrio,

que no va y me dice que el redondo de ternera le ha salido malo.

¡Que le devuelva el dinero me dice!

Vamos a ver,

esta carne es fresca, fresca.

Si no te la comes, la congelas,

porque si la dejas fuera, se pudre.

Ay, mamá, es que estoy hasta el moño de la gente.

El dinero, dice.

¡Aquí no se devuelve nada!

-Eh... Pues mira, hablando de dinero.

Justo te queríamos comentar una cosa.

-Sí. Quería hablarte del que encontraste en el almacén,

el de la mochila, vamos.

-¿Se lo has contado?

-Es que ese dinero era mío.

-¿Todo ese dinero era tuyo?

¿Qué hacía en el contenedor?

-Pues verás, es muy fácil.

Como sabes, Lorena va a someterse a un tratamiento de fertilidad,

porque no puede quedarse embarazada.

Ha hablado con David.

Lo importante es que él no tiene ni idea

de que tú estás al corriente de quién es.

De verdad, últimamente todo son agobios, ¿eh?

¿Te ha pasado algo más?

David.

Ahora dice que es el culpable de la muerte de su padre.

¡Venga ya! A mí también me pasó,

y entra dentro de lo normal,

cuando hay una muerte de estas características.

Pero a mí me duele mucho que David esté pasando por esto.

Ya...

La culpa siempre aparece cuando alguien querido muere,

da igual las circunstancias.

Ya, pero no me puedo quedar cruzada de brazos viendo cómo sufre.

Ahora más que nunca tengo que hacer algo.

Debo descubrir el misterio que guardaba Manuel.

Ya, pero, Celia, ¿qué más vas a hacer?

Todas las pistas que tienes te han llevado a un callejón sin salida.

Bueno, ahora sé algo más...

¿El qué?

He llamado a la casa subastas de la joyería de Gorka.

Les dije estaba interesada en unas piezas,

pero que la empresa había dado de baja el teléfono.

Y me han dado el número personal del joyero.

Ya veo para qué sirven las series de detectives.

Pero es que yo no puedo llamar.

Si sabe que soy yo, me va a colgar y dará de baja también esa línea.

Ya.

Vale.

Venga, llamo desde mi teléfono. Gracias, Jorge, gracias.

Aquí, mira. Se llama Gorka Montiel.

Montiel, Montiel.

Hola, buenas. ¿Podría hablar con Gorka Montiel, por favor?

(MÓVIL, GORKA) "Sí, soy yo"

Mire, soy Jorge.

Estaba interesado en las joyas de la subasta de marzo.

"Ya. Bueno, cerramos la joyería hace un tiempo,

pero bueno, si está interesado, aún tengo las piezas de esa selección

que no se adquirieron en la subasta" Genial. ¿Y sería posible verlas?

"Podemos escoger una fecha, sí"

Pues, si le parece, quedamos hoy a las 19:00

en la terraza de la pizzería Sappore di Napoli.

"¿La del Mercado Central?"

Esa es. "Perfecto. Pues nos vemos allí"

Genial. Muchas gracias.

Ya está. Gracias, Jorge.

Vale. Bueno, te veo. Vale.

(JESÚS) Y como comprenderás, estaba preocupado.

Quiero para ella la mejor clínica y el mejor médico.

-Ya. Vamos, que el dinero es para ella.

Ya...

Es que cuando yo encontré la mochila,

Lorena no sabía que no podía quedarse embarazada.

-Pues no, no...

No, no lo sabía. (CARMEN) No.

(JESÚS) Pero lo saqué porque yo sabía que quería ser madre soltera,

y para la reproducción asistida, también hace falta dinero.

-Vamos, que lo que Jesús quiere es que su hija sea madre, sí o sí.

-Qué buen sentimiento, ¿eh? Te honra.

Pero vamos, que con una transferencia...

-Mira, tengo dinero negro, sí. ¿Y qué pasa?

Lo dejé un segundo y una amiga de ajeno se lo llevó.

-Bueno, a ver, que... ¿cómo iba a saber que era tuyo?

-Pues preguntando. -Dejamos un tiempo

para ver si lo reclamaban, pero nadie lo reclamó.

-Tranquila, que lo habéis usado en una buena obra.

-Sí. Y como Jesús también se ha beneficiado,

pues te perdona la deuda.

Pero eso sí, el resto se lo das.

-Claro. El resto, todo. Todo, sí, ahora.

Vamos, voy a por él ahora mismo, ¿eh?

¿Tú te puedes quedar con el puesto, mamá?

-Claro. (CARMEN) Vale.

Oye, otra cosa. Eh...

¿Por qué estaba en el contenedor? A eso no me has contestado.

-Ah. Pues porque bajé al almacén...

No me acuerdo para qué bajé al almacén, ¿eh?

(VALERIA) Es que cómo se nota que chocheas, cariño.

-Ya. -Pero ¿eso qué más dará? A ver.

-Madre mía. Cómo sois los que manejáis pasta, ¿eh?

No sabéis ni cuánto tenéis ni dónde lo ponéis.

Vamos, no me pasa eso a mí ni harta de güisqui.

Yo tengo esa cantidad y me la pego al cuerpo como explosivos.

Ten cuidado, ¿eh?

Que la próxima, el dinero puede caer en malas manos.

-Parece que se lo ha tragado. -Con Carmen nunca se sabe.

-Bueno. Me voy a casa. Luego te veo, ¿eh?

-¿Y este despliegue? -Ah.

Pues nada, que al final,

he decidido presentarme al concurso de cocina italiana.

-No sabes cuánto me alegro. ¿Y a qué se debe el cambio?

-Pues por pura supervivencia.

Quiero quitarme cuanto antes el crédito que pedí

para el curso de Andrea en Boston.

-Ya te dije que en cuanto pueda, te devuelvo el dinero.

-No hace falta.

-Sí, es en lo que quedamos, ¿eh?

-Cristina, de verdad, no te preocupes.

-¿Por qué no? Si es que además, yo me sentiría mucho mejor.

-Verás, es que...

Andrea ha mirado mi cuenta corriente

y ha descubierto que el dinero para el curso

venía de un préstamo que yo pedí.

Que no era tuyo, como le dije.

-¿Cómo se lo ha tomado?

-Bueno, es que...

no lo sé, porque se cortó la llamada y no ha vuelto a llamar.

Pero mira, ¿sabes qué? Olvidemos el tema.

Porque ahora, lo importante es ganar el concurso.

Además, si gano el primer premio, será como si me lo hubieras dado tú.

Porque ¿quién me animó a presentarme?

Buenas tardes.

Sentaros por ahí, por favor.

(Teléfono)

Eh... Se me acumula el trabajo.

-¿Estás solo? -Sí, es que...

le he tenido que dar unos días libres a Rosa.

(Teléfono)

-Si quieres, te echo una mano aquí en la pizzería.

Perdona, que sé que no es una buena idea. Lo siento.

-¿Atienden fuera? Llevo un rato esperando.

-Sí, perdone.

Mire, ahora mi compañera los atiende.

(Teléfono)

-"Okay".

(Teléfono)

(PAOLO) Sí.

Papá, ¿lo has conseguido?

-Carmen estará ahora retirando el dinero.

Muy bien. Anda, acompáñame al puesto.

Tenías que habérmelo contado antes. ¿Otra vez con el temita?

Que nadie quiere darte de lado, que tú sigues siendo el patriarca.

Sí, por eso ha pasado lo que ha pasado.

Y dale. Te lo cuento otra vez.

Lo que ha pasado ha sido por mi ambición.

Y porque soy idiota.

Pero sobre todo porque quería protegerte.

Si me hubiera asociado con... No me refiero a eso, sino a Noa.

¿Qué sabes exactamente? Todo.

Intentaste convencerla para que ingresara en una clínica.

Has dado en el clavo, hijo. Eres idiota.

¿Por qué lo hiciste?

Oye, Noa necesita ayuda.

Tú no la viste como yo la vi.

¿Crees que para mí ha sido plato de buen gusto?

¿Por qué no me lo contaste? Soy su abuelo.

Aquí la que importa es Noa.

Por eso mismo.

Yo le hubiese buscado una segunda opinión, pero tú no.

Y ahora, Noa se ha escapado.

Bravo, hijo, lo has hecho de diez.

Y voy a ser culpable también del cambio climático.

Escúchame una cosa, papá.

Noa, mi sobrina, a la que quiero muchísimo, necesita ayuda.

Y mi cuñado me ha pedido esa ayuda.

No me vengas con reproches, ¿eh?

Si hubieras visto a tu nieta como yo la vi, hubieses hecho lo mismo.

¿Qué has hecho para encontrarla? Pues de entrada, he llamado al...

al expolicía, con el que trabajábamos,

el que nos echaba un cable con la frontera.

Ha llamado a dos policías en activo y están buscándola.

No han encontrado nada de momento.

Tendré que intentar hablar con Iván.

A ver si la Guardia Civil nos echa una mano.

Mientras tanto, a esperar que vuelva.

Oye, Jonathan. Tú no sabrás nada de mi nieta, ¿eh?

-No. No, lo siento, no sé nada.

-Ah. ¿Seguro?

-Sí. Sí, sí. -Mira, Jonathan,

sé que Noa para ti es algo más que una amiga.

¿O no?

Si sabes algo, nos lo cuentas. ¿Vale?

Te prometo que no va a haber ningún problema.

Es por su bien.

Escúchame, chaval.

Ya te perdonamos cuando metiste la manita en la caja, ¿verdad?

Si no engañas ahora, esta vez se convierte en algo personal.

-Ya. Si estoy igual de mal que vosotros, de verdad.

No sé nada de ella, lo juro.

-Paolo. ¿Qué?

-¿Y linguine al cartoccio?

-Ah. Muy rico, ¿eh? Pero... demasiado simple.

-Ah.

¿Y farfalle ai porcini con gorgonzola?

-Es que está muy visto ya.

Yo estaba pensando en algún postre.

Por ejemplo, una variación sobre la clásica pastiera napolitana.

No, ¿eh? No lo sé. -¿Y tortilla de patatas?

-Cristina, lo complicado de esto

es que tenemos que encontrar algo original,

pero que al tiempo esté arraigado en la tradición culinaria italiana.

Que no suene extravagante,

pero que ningún otro chef vaya a presentar. ¿Entiendes?

-¿Y dónde vas a encontrar eso?

Porque aquí lo platos que hay son los que conocemos todos.

-Ya...

-Mira, lo de la tortilla de patatas era broma,

pero yo recuerdo que de pequeña,

cuando mi madre hacía una, me moría de ganas.

A lo mejor, hay algún plato de pequeño que recuerdas haber probado.

-Ah, eso.

Cristi.

Tienes razón.

La genovese, la receta que preparaba mi abuela.

¿Recuerdas que la probaste una vez? -Sí, sí.

-Es perfecto.

Porque es un plato tradicional,

pero que... que mi abuela preparaba con especias originales, distintas.

Es un plato único.

Estoy seguro que ningún otro chef lo va a presentar.

-Dime los ingredientes y me voy a comprarlos.

-Pues a ver... así, de memoria,

seguro que llevaba carne de ternera, cebolla, zanahoria, apio...

¿Y qué más? Es que no me acuerdo.

-¿No tienes apuntada la receta por ahí?

-Claro, en el libro de recetas de la "nonna" Lucia.

Es que me acuerdo que ella se ponía a cocinar

y después se ponía en la mesa a escribir despacito, con cariño.

Me encantaba mirarla.

A ver dónde está.

-No me acordaba que... no sé, que te gustara tanto,

que tuvieras ese recuerdo.

-Sí, sí Además, es el único recuerdo que tengo de mi abuela.

Pero no está.

¿Dónde está?

-¿Y en el almacén?

-¿En el almacén?

(JESÚS) Oye, vamos, que Carmen debe haber vuelto ya.

Te hago la ola, papá. No dejas de sorprenderme.

Reconozco que esto lo has manejado a la perfección.

Si pensases eso más a menudo, mejor nos iría a todos en la familia, ¿eh?

Ve, ve yendo tú, que ahora voy yo. ¿Qué hay Jesús?

Hola. Adela, una cosa.

Es que vamos al almacén.

¿Quieres que te suba algo?

Anda, tira.

Samu. Samu. (SAMUEL) ¿Sí?

Quería consultaros una cosa.

Sabíais que Noa se ha ido de casa, ¿verdad?

Sí, sí, me lo ha dicho Jonathan. Y sé que tenéis amigos en común.

Así que os agradecería que corrierais la voz,

y si la ven, que llamen a su casa, sobre todo por Rosa.

No te preocupes, Adela, sí. Venga, gracias.

-Qué "heavy" esto de Noa, ¿no?

¿No tenía la gripe y por eso no ha ido a currar al bar?

-No sé, se le habrá pasado.

Vamos, que de todos modos, están exagerando, ¿eh?

-Tú sí que estás exagerando y pasando del tema.

-A ver, mi amor. ¿Nunca has salido por la noche,

has conocido a alguien, has ligado, te has ido a casa y tal,

una cosa lleva a otra y se te ha hecho tarde?

Pues eso está haciendo Noa.

Además, ya sabes cómo es, que cuando se suelta la melena...

Vamos, que las madres son de un agobiado

que en cuanto no vas un ratito por casa,

ya están llamando a los GEOS, a ver si saben algo de ti.

Tampoco es para tanto. Estará por ahí pasándoselo bien.

(Móvil)

¿Qué pasa? Dime, hermano.

Sí.

Vale.

Venga, pues luego nos vemos. Hasta luego.

-¿Y? ¿Todo bien?

-Hemos quedado para tomar algo.

-Ah, vale, me apunto. -No, no puedes.

-¿Por qué, no?

¿Tenéis que contaros algo que yo no pueda escuchar?

-No, no. Pero es que nosotros...

-Últimamente, Jonathan y tú estáis todo el rato cuchicheando ahí...

-¿Qué vamos a estar cuchicheando? No inventes, no inventes.

-Vale, vale. No invento, no invento.

-Te voy a contar, porque me estás petando la cabeza.

Pero déjame hablar. No me interrumpas.

-Te estoy dejando hablar. -A ver.

Hemos quedado con unos colegas para tomar algo y ver un partido.

Pero hemos quedado en casa de Fer, y la casa de Fer es muy pequeñita.

Y él es muy tiquismiquis, ¿sabes? Y se agobia.

Entonces tampoco podemos ir ciento y la madre.

Además, que tú te vas a aburrir ahí.

-Sabes que a mí me encanta ver deporte contigo.

-Venga, lo que te gusta es ir con el equipo contrario.

-Bueno, tranquilo. Pues ya está, ya haré planes con un tío bueno.

Ya está. -Vamos a ver.

¿Dónde vas a encontrar un tío un poquito más bueno que yo?

¿Dónde? -Oye, ¿y de qué era el partido?

-¿Eh?

Mitad de tabla. Los equipos de...

Si lo que importa es la excusa para juntarnos y vernos un rato, ¿sabes?

-Ya. -Bueno, que me voy.

Adiós, bombón.

-Oye, ¿no molestaremos a este señor?

-No. Solo será un momento.

Y además, las humedades ya se han secado.

Ahora solo está reparando para pintar.

Solo será un momento, ¿eh? Que esto es muy importante.

-Tiene que estar por aquí,

porque cuando hice limpieza general, bajé cajas con libros y cosas.

-Ya, pero yo lo que no entiendo es para qué lo hiciste.

-Bueno, porque no se usaban y estaban ocupando sitio.

Oye, ¿y no tendrá tu madre la receta?

-¿Mi madre? Cristi, ¿con una receta de su suegra?

"E quando mai?".

-No sé, igual en algún momento se llevaban bien.

-Pues no.

-Mira, Paolo, yo no paro de darle vueltas.

¿De verdad de Andrea no sabes nada? ¿No te dijo nada?

-Que no, Cristina.

Te lo he dicho, que se cortó la llamada.

-Es que lo llamo y no me coge las llamadas, no me contesta...

-Tú déjale un poco de tiempo al chaval.

Verás como te llama él.

Que eres su madre.

No puede estar enfadado contigo toda la vida, ¿no?

Además, que no te coja el teléfono no quiere decir nada.

Ah, mira. Aquí está. -¡Ay!

No.

No. -Igual...

No me lo puedo creer. ¡No! -Si le damos con el secador, ¿no?

Pero ¿no lo ves?

No serviría de nada, que...

¡Se ha borrado su letra!

Pero... lo que yo no entiendo

es para qué pusiste este libro aquí en el almacén.

-No sabía que había humedades.

"No sabía, no sabía". Tú nunca sabes, ¿eh?

Y siempre aca...

Mira, de verdad, Cristina, yo no puedo más.

No puedo más aguantando tus errores.

A ver si despiertas de una vez, ¿eh?

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

¡Ay, Andrea!

Andrea, cariño.

No te oigo, es que no hay cobertura. Espera, no me cuelgues, ¿eh?

-Y 98 000.

Faltan 2000 euros. Yo lo he contado 3 veces.

Pues a ver, nosotros hemos puesto 24 000, ¿verdad?

Ajá. 14 000 de la multa

más los 10 000 para la reforma de los almacenes, ¿no?

Faltan 2000.

Sí.

¿Qué pasa, que la Pacheca le ha cogido el gustillo

a meter la mano en dinero que no es suyo, no?

Cuando se lo pedimos, no nos dijo nada.

Perdona, ¿has dicho "pedimos"? Lo has dicho en plural.

Bueno, ya te lo contaré luego.

Ahora lo que hace falta es conseguir esos 2000 euros como sea.

Pues venga, ponlos tú.

Venga, que está a punto de llegar. No sé dónde conseguirlos.

(Timbre)

¡Al final siempre lo pongo yo!

(Timbre)

Venga.

(Timbre)

(Timbre)

-¿Tenéis mi dinero?

Buenas tardes.

Sí, hombre, sí. Está todo, cuéntalo.

Uf, qué trabajo. No hombre.

Confío en vosotros, sois mis socios.

Y además no creo que os atrevierais a timarme, ¿no?

¿Cómo habéis conseguido el dinero?

¿No le habréis dicho a la carnicera de dónde viene?

-¿Te crees que soy idiota? Es la hija de mi mujer.

Así que no ha sido difícil

conseguir una llave, entrar en su casa y quitárselo.

-Muy bien.

Si queréis que lo nuestro funcione,

se acabaron las mentiras y los engaños.

Perdona, Velasco,

pero nosotros ni te hemos mentido ni te hemos engañado.

Simplemente estamos pagando las consecuencias.

Aquí el que la ha cagado ha sido tu hombre. ¿Sabe por qué?

Porque se ha saltado a la torera una de las normas básicas:

no meter dinero negro en el mercado.

Así que es a él al que le tienes que pedir explicaciones.

No me gusta que me digan cómo tengo que tratar a mis colaboradores.

Pero cuando alguien hace una cagada, lo reconozco.

Y sé cómo prescindir de esa persona.

Tenedlo en cuenta.

(Puerta cerrándose)

-Jorge. ¿Cómo ha ido?

Pues acabo de volver del desguace.

Como los dueños no hablaron con Germán,

he dado una vuelta por allí, sin hablar con nadie

y sin levantar sospechas,

por si había algún movimiento raro.

No me digas más. No ha pasado nada.

Yo no diría que nada.

He visto a un tipo bien trajeado

entregar un maletín a uno de los dueños.

Y juraría que era pasta, Javi.

Luego lo he seguido hasta el distrito financiero

y se ha metido en una empresa llamada... Sideral Gest. No sé.

Tiene pinta de que el desguace es un lavadero de dinero.

Es el sitio perfecto.

No hay ningún control de quién entra, quién sale, qué se vende...

Seguiré investigándolo, a ver dónde nos lleva.

Vale, a ver qué nos cuenta Germán de su reunión con el hijo de Hortuño.

Parece que estamos en racha. A ver si es verdad.

Te dejo, que tengo prisa.

Chao.

No puede ser, papá.

Debemos hacer algo para librarnos de Velasco.

Mata a uno de sus hombres y le da igual.

Viene, nos lo cuenta y le da igual.

La próxima vez que la caguemos,

vendrá a por nosotros y también va a darle igual.

Tranquilo.

Hasta que no tengamos nada que lo incrimine,

no nos queda otra que aguantar.

¿Entendido?

¿Adónde vas?

Tenemos una conversación pendiente.

Ya lo hablaremos luego. No, luego no, papá.

Luego no, ahora.

¿Qué es eso de que Carmen "no nos dijo nada"?

¿"Nos"? ¿A ti y quién más, papá?

Tuve que contárselo todo a Valeria.

¿Todo?

¿Con "todo" te refieres también a la droga?

¿Te has vuelto loco?

Me juró que no se lo contaría a nadie.

Además, es mi mujer.

Le digo lo que me da la gana. ¿Tu mujer?

Es tu mujer ahora.

Pero si un día se tuercen las cosas, ¿qué?

Nos pones en peligro a todos. Nos puede arruinar la vida.

Chaval, tú eres un desgraciado.

Estamos de mierda hasta aquí por tu culpa.

Ya lo sé, papá.

Me quedó muy claro la primera vez que me lo dijiste.

Bueno, pues nada.

A ver si Germán encuentra algo contra Velasco, ¿no?

Porque no nos queda otra.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(Tacones acercándose)

Cristina, ¿qué te pasa? -Nada.

¿Cómo qué nada? ¿Y esos ojos?

Bueno, pues será conjuntivitis o alergia al aislante, no sé.

No me tomes por tonta. ¿Me vas a decir qué te pasa?

Acabo de hablar con Andrea.

¿Y? Y ha sido horrible.

Horrible, Adela.

Dice que no... que no me perdona y que no quiere saber nada de mí.

Venga, vamos, Cristina.

Como si no supieras cómo son los chicos a esa edad,

que sueltan cualquier cosa por la boca sin pensarlo.

No, esta vez iba en serio, ¿eh?

Me ha dicho que me quiere lejos de su vida...

y que no quiere que me acerque a Paolo.

¿Eso te lo ha dicho a él?

A Paolo también se lo ha dicho,

pero no me lo dijo para que no me viniera abajo.

Es que tiene razón, Adela. Tiene razón.

Yo solo sé meter la pata, y cuando parece que lo empiezo a arreglar...

la vuelvo a meter más.

Eh. Venga, Cristina.

Que lo estás exagerándolo todo.

Cristina..

Yo creo que es ese. ¡Perdone! (GORKA) ¿Sí?

¿Gorka Montiel? Sí.

Soy Jorge, hemos hablado por teléfono.

Encantado. Siéntese, por favor.

Ella es mi socia... Encantado.

Bueno, como le he dicho,

estábamos interesados en algunas piezas de la subasta.

Creo que era la liquidación de la joyería, ¿no?

Exacto. La joyería empezó a ir mal y ya saben,

cada vez hay menos gente dispuesta a pagar por una joya auténtica.

Ya, bueno, son tiempos difíciles.

Yo vengo del mundo de la hostelería y he visto algún que otro fracaso.

Sobre todo con distintos socios, es difícil consensuar y...

No sé si era su caso.

No, no. Era un negocio familiar.

Empezaron mis padres y luego lo llevamos mi mujer y yo,

hasta que cerramos.

Ya. Hay que llegar hasta el final, ¿no?

Bueno, ¿y dónde quieren que vayamos para ver las joyas?

Habíamos pensado que este sitio es perfecto,

si no le parece mal.

Bueno, no es... No es el mejor sitio, pero en fin.

Por favor.

Venga.

(CRISTINA) El libro está destrozado de las humedades.

Todas las letras corridas, todas.

Pasa.

Y es que era un libro importante para él, ¿sabes?

Porque era de su abuela.

¿Yo qué iba a pensar que llenaría de humedad?

Cristina. No sabes cómo se puso.

Ese libro no será tan importante.

pero ya sabes cómo se ponen de intensos los italianos

con la familia, "mammas", "nonnas"...

Parece que solo ellos tienen madres.

Hombre, te estás riendo.

Me alegro de ver que te saco una sonrisa.

Mira, no digo que no sea importante lo que te pasa,

pero creo que estás muy metida en tu drama

y lo ves todo muy negro.

Escúchame, vamos a subir ahora a la tetería

y nos vamos a tomar una de esas hierbas tranquilizadoras,

y mañana será otro día.

Y ya está, venga.

Pero ¿tú no habías venido para algo?

Sí, pero se me ha olvidado. No sería tan importante.

¡Ay, sí! El fertilizante, claro.

Ve subiendo tú y ahora te alcanzo. Voy a buscarlo.

(Puerta cerrándose)

Verá, hay una pieza que nos llamó mucho la atención.

Eh... Una especie relicario, así, muy elegante y muy fino.

¿No lo tiene?

-No. Lo siento, lo vendí.

Esa pieza nos interesaba mucho. Es la que más nos gustaba.

Seguro que lo vendió, ¿no? Sí, seguro.

Pero mire, ¿no le gusta más esta?

Tiene mejores cualidades, incluso.

Esta es una pieza maciza, no es un chapado.

Es que la que nos interesa es la otra.

También nos gustaría saber si era originaria de su joyería

o si, simplemente, la compró para subastar.

Ya sabe que el origen de la pieza

aumenta o disminuye el precio de la misma.

Ya, pero ya les digo que no la tengo.

Lo siento. No puedo ayudarlos.

Pero la tenía en el catálogo, algo sabrá de ella.

Pero ¿por qué les interesa tanto esta joya?

Era de un amigo nuestro, Manuel Carrasco.

No sé quién es.

¿No lo conocía? Usted le compró la joya, ¿no?

¿No me han oído? No sé quién es.

Si me han hecho venir a perder el tiempo...

Un momento, por favor.

Si no conocía a mi marido,

¿cómo explica todas las llamadas que hizo el mismo día de su muerte?

Soy Celia Mendoza.

-Deberíamos haber hecho lo que dije,

fugarnos y desaparecer y olvidarnos de toda esta movida.

Nos van a pillar y vamos a estar como al principio.

No, ¿qué digo como al principio? Peor.

-Jona, ¿puedes ser un poco más positivo?

-No, claro que no puedo ser más positivo.

¿Es que no me has escuchado antes,

que Elías y Jesús no van a parar hasta encontrarte?

Noa, por favor, que aún estamos a tiempo de pirarnos.

-Que no, Jona.

(SAMUEL) A lo mejor tiene razón.

Mejor vete hasta que todo se calme.

Si te ve tu padre sabes lo que va a hacer.

-Sí, me pondrá hasta el culo de tranquilizantes

y al psiquiátrico hasta que me olvide de quién soy.

-Yo estoy flipando.

¿Lo dices tranquila, como si no pasara nada?

-Jona, pues claro que pasa, pero no voy a irme.

Si lo hago, gana él, y no se lo voy a permitir.

-Vale, ¿y qué hacemos? Porque a mí no se me ocurre nada.

-Bueno, he pensado que necesitamos ayuda.

-Sí, es verdad, necesitamos ayuda, pero ¿ayuda de quién?

-¿De la Poli? -No, no, de la Poli, no.

Solo tenemos unas pruebas que no sirven de nada.

Pero no sé, he pensado que a lo mejor podemos contactar

con un abogado que nos asesore.

-¿Un abogado?

-Sí. Nos puede decir qué hacer para que mi padre no me encierre

y asesorarnos de qué pruebas necesitamos para ir contra él.

-Ya, ya, ya.

¿Y has pensado cómo le vamos a pagar?

No, lo digo porque da la pequeña casualidad

de que esos abogados, los llamas y ya te han desplumado.

-Vale, sí, necesitamos pasta.

-Necesitamos mogollón de pasta. -Y tus primos no tenemos un duro.

Y tampoco sabemos cómo conseguirlo.

-Ya, pero tengo una idea.

Mi padre me lo va a dar.

Me dará la pasta que necesitamos para ir contra él.

-No tuve nada que ver con la muerte de Manuel.

No sé por qué me llamó.

O sea que sí que lo conocía.

Sí, sí, lo conocí. La joya era suya.

Vino a la joyería a vendérmela y ya está, es toda nuestra relación.

No, espere, por favor.

Necesito saber la verdad sobre la muerte de mi marido.

Si no lo hace por mí, hágalo por mi hijo, por favor.

Lo siento. No puedo ayudarla.

Está claro que el tío sabe más de lo que dice.

(Notificación de móvil)

Celia, perdona, me tengo que marchar.

Luego te veo, ¿vale?

Claro. Gracias, Jorge. No.

Perdona que llegue tarde. No pasa nada.

(Notificación de móvil)

Perdona. Es que pensaba que era mensaje sobre Noa,

pero bueno, es un cliente.

¿Cómo va todo?

Mal, la verdad que mal.

Y cuanto más tiempo pasa, yo siento que se pone la cosa peor

y que no lo voy a poder solucionar. Bueno.

Está bien que te preocupes, pero...

no puedes cargarte la responsabilidad de encontrar a Noa.

Bueno, pues eso díselo a mi padre, ¿eh?

Parezco el culpable de lo que le pasa a Noa,

de lo que pasa en el mercado... De todo.

Bueno, los dos sabemos que esa fama te la has ganado a pulso.

Vale, pero no tengo la culpa de que Rosa no pase por su mejor momento

y de que Noa tenga una enfermedad mental.

¿Cómo? Espera, a ver, a ver.

He estado hablando con Lorena y no me ha dicho nada.

Pues sí. Supongo que ella todavía no lo tiene asumido y por eso...

Pero, Adela, yo no lo puedo solucionar todo.

Ya lo sé.

Tienes razón, no puedes tener la culpa de todo,

así que tampoco te machaques tanto. ¿Eh?

Muchas gracias por los ánimos.

Es curioso.

Antes no mostrabas esa parte... más vulnerable.

No sé, quizás, aunque te cueste trabajo creerlo, he cambiado.

A base de golpes, pero he cambiado.

Pero el cambio no siempre llega a tiempo

para solucionar determinadas cosas.

Bueno, más bien lo que pasa es que no solo cambias tú.

Todos cambiamos, y no siempre en la misma dirección.

¿Tú también has cambiado?

Pues claro que sí.

Me miro al espejo y me parece mentira que...

siga siendo la misma de hace unos meses.

(GERMÁN) ¿Viene o no viene? -No sé, no ha respondido al mensaje.

(GERMÁN) Hombre.

Perdonad. Me he liado más de lo que pensaba.

¿Hay alguna novedad?

Sí. He estado con Ricardo y ha sido muy interesante.

El chaval también cree que a su padre lo mataron.

La movida es que al día siguiente de su muerte, Hortuño tenía biopsia.

Le habían prohibido comer y beber

12 horas antes de la prueba. -¿Estaba enfermo?

-No sé si estaba enfermo.

Ahora supongo que no importa demasiado.

Pero Hortuño quería saber si lo que tenía era chungo o no.

No tiene sentido que hubiera bebido.

Eso mismo ha dicho Ricardo. Pero es que hay más.

Hortuño tuvo un accidente de joven

y hacía mucho que no probaba el alcohol para pillar el coche.

Eso desmontaría la versión de su muerte.

Y que esa tarde estuvieron juntos.

-Cuando salió libre de cargos. -Cuando lo fue a buscar al talego,

horas antes del accidente, pedo no estaba.

-Y si sabía eso, ¿por qué no fue a la Policía a contarlo?

-¿Por qué va a ser, amor? Velasco los tiene amenazados.

Lo ha amenazado a él, a su madre y a sus hermanos.

-Eso casa con que la madre vendiera la empresa a Velasco

por cuatro monedas.

Siempre igual, ¿eh? Qué hijo de...

¿Y el secreto de Hortuño sobre Velasco?

¿Sabemos algo? -No.

Ricardo no sabía nada.

Imagino que Hortuño lo mantenía al margen por miedo.

Ya.

O sea, Ricardo no piensa ir a la Policía

y espera que nosotros hagamos algo con esa información, ¿es eso?

Hoy estáis que os salís, ¿eh?

Sí, sí, Ricardo quiere ver a Velasco entre rejas.

Imagino que si le da un pequeño ataque al corazón,

tampoco lo sentiría mucho.

-Tenemos el mismo objetivo.

Lo bueno es que ahora sabemos que Ricardo no había bebido ese día.

Así que han tenido que comprar a una persona.

El forense de la autopsia.

No sabes cuánto echo de menos llegar a casa y hablar así contigo.

Bueno, cuando estábamos casados, tampoco hablamos mucho así, ¿eh?

Es verdad.

¿Tú sabes una cosa?

Esto que tenemos, esto de ahora, ¿no?, el...

es lo único bueno que me queda.

¿Qué pasa?

¿Por qué me has besado así?

¿Así cómo?

Como si lo sintieras de verdad.

No sé, me habrá salido mal.

Porque quedó claro que entre tú yo, solo había sexo, ¿verdad?

Ajá. Así es.

Vamos a dejar de vernos.

¿Por qué, por el beso? No, claro que no.

Ya venía con la idea de decírtelo. Es que esto...

Esto no tiene mucho sentido, Elías.

¿Estás segura?

Lo estoy.

Creo.

Tengo que irme a hacer cosas.

-Si haces lo que te digo desapareceré de vuestra vida.

"¿Me has oído?"

-Ha sacado un dineral del banco para pagar tu tratamiento.

¿Qué no hará un padre por un hijo?

Velasco ya ha asesinado a Hortuño y ha hecho que te den una paliza.

El problema del mercado es demasiado grande,

debes dejar tus investigaciones.

Sideral Gest, ¿la conoces?

Verás, creemos que Velasco tiene relación con esta consultora.

Quizá sea una tapadera para sus chanchullos.

-Rosa no se ha incorporado al trabajo y yo necesito ayuda.

así que he pensado que podrías echarme una mano tú.

-Me encantaría,

pero no sería buena idea que trabajemos juntos.

Conste que esto no puede seguir así.

Pues que te quede claro a ti que te conozco

y que caerás en la tentación.

Esquizofrenia paranoide, ¿no? -Sí. Eso parece.

Pero yo no me lo creo. Pero ¿qué pasa, que estaba enferma?

No. Bueno, eso es lo que dice Nacho, pero ya sabes cómo es Nacho.

Es un mentiroso capaz de decir cualquier barbaridad

hasta llegar a este punto para conseguir lo que sea que quiere.

(Móvil)

(Móvil)

(MÓVIL, MUJER) "Hola. ¿Rosa?"

(ASUNCIÓN) Haré lo posible para que deje el pasado

y podamos pasar página.

-Gracias, Asunción. Gracias.

(ASUNCIÓN) A ti, Gorka.

¿Vas a contarme quién es Gorka?

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Mercado central - Capítulo 160

14 may 2020

Velasco ha acabado con Toni. La amenaza aumenta.

Jorge y Germán encuentran los hilos de los que tirar para continuar con la investigación que les lleve al secreto que esconde Velasco.

Noa tiene un plan para terminar con Nacho.

Celia y Jorge contactan con Gorka, el joyero al que llamó Manuel el día en que se suicidó, y les queda claro que esconde algo.

Cristina estropea la cercanía que había conseguido con Paolo y Andrea.

Elías y Adela continúan su relación furtiva, pero... es imposible que solo compartan sexo.

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