Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 127 - ver ahora
Transcripción completa

Oye, estoy pensando,

¿qué te parece si aprovechamos la jugada esta de David

y cenamos tú y yo, juntos?

Ya que me has ayudado tú con lo del carnet y eso.

Si no fuera por ti, no podría ni subirme al autobús.

-Vale, venga.

-¿Sí? -Vamos a cenar.

-He hablado con la hermana de mi colega,

la que tenía que desencriptar el disco duro.

Y nada, que le he dicho que ya no hacía falta.

Que te llamase, que te lo devolviera, que yo no quería saber nada del tema.

-Gracias.

-Espera.

Te quiero decir otra cosa más.

Es sobre lo del viaje a Londres.

He estado dándole vueltas y...

Sí, quiero hacerlo.

Así que no tengo tulipanes para montar ningún centro.

Estamos a tiempo de reaccionar, ¿no? ¿Cómo?

¿Qué tienes aquí? Flores, ¿no?

Pues vamos a inventarnos algo.

¿O estas flores no se adaptan a tu visión?

Sáez no se anda con tonterías, ya lo has visto.

Lo que tienes que hacer es marcarle el terreno.

Y que no se enteren todos de que te ha tomado el pelo

y te tomen por el pito de un sereno.

Ah, ¿sí? ¿Cómo?

¿Al estilo de Elías de la Cruz? Pues no lo sé.

Decídelo tú, últimamente estás muy creativa.

Jorge, el periódico me va a dar más tiempo

para poder hacer el artículo de Moreno-Ruiz.

Tengo hasta mañana a mediodía.

Solo tengo que llamarle, decirle todo lo que ha pasado

y me lo volverá a contar todo.

¿Y crees que es una buena idea?

No me gustaría tener que llegar a ese punto,

pero estoy dispuesto a desmentir lo que publiques sobre ese tema.

No me hagas esto ahora.

Si veo en el artículo la más mínima referencia a Hortuño,

lo próximo que haré será ver a mi abogada

para que te denuncie por injurias y calumnias.

¿Insinúas que el periódico boicotea su propio artículo?

Vamos a ver, Celia,

la prensa es un negocio como otro cualquiera, ¿no?

Hortuño mete cada año mucho dinero en publicidad

en ese periódico.

Esto ha llegado

a los del consejo de administración, van a perder un cero en su cuenta

y le han dado un toque a Hortuño, seguro.

¿Tú qué opinas?

Que Elías tiene razón.

Hay gente muy mezquina en el mundo.

¿Sabes? He estado pensando y creo que voy a llamar a Paolo.

Le voy a decir que se busque a otro ayudante, ¿qué te parece?

-¿Estás segura?

-Sí.

¿Tampoco te acordabas de eso o qué? Papá.

No te preocupes, no pasa nada, es normal, ahora tienes

la cabeza con muchas cosas con lo de la boda.

No te preocupes. ¡Eh, oye!

Que yo arreglo este patinazo, no te preocupes.

Lo primero que tienes que hacer es relajarte.

Y lo segundo es ir mañana al médico

para salir de dudas. -¿Para qué?

¿Para que me confirme que sigo los pasos de Genaro?

Ni hablar.

-Vale que a lo mejor no podemos hacer las cosas que hacíamos antes,

pero nos tenemos el uno al otro.

Y eso es lo que cuenta.

-Hasta que me levante un día de la cama

y no sepa quién eres.

Para adelantar a un tractor en una vía interurbana

que tiene un carril para cada sentido hay que...

-Hay que ver con la preguntita. -Esa respuesta no sale aquí.

-Hacen las preguntas para ir a pillar a la gente.

-Si no has abierto ni el libro.

-Menos mal que me examiné hace años, ahora mismo no apruebo ni de coña.

-Yo espero aprobar.

Si no, tendré que empeñar la silla de ruedas.

-Vas a aprobar, tú puedes con todo.

(CARMEN RÍE)

-Tu café.

Y el pincho de tortilla regalo de la casa.

Que sé que te encanta.

-Ay, gracias, hija, pero hoy... hoy estoy desganada.

(CARMEN) Huy.

¿Qué te pasa?

Has discutido con tu novio por algo de la boda, ¿no?

-No, no he discutido con mi novio por nada de la boda.

Lo que pasa es que...

Que Jesús no está bien.

Que cada día está más despistado.

-Pero ¿despistado tipo adolescente atolondrado

o despistado de los que dan penita?

-¿Tú qué crees, con 70 años que tiene?

El pobre se está dando cuenta de todo.

Lo está pasando fatal.

-Pero, vamos a ver, mama, ¿de qué despistes estás hablando?

-Pues... que un día no reconoce a una amistad,

otro día se deja las llaves en la cerradura de la puerta,

al día siguiente se deja los grifos abiertos

de la ducha... -Mamá.

Eso no es que esté despistado, se le está yendo la olla.

-Mama, podías cortarte un pelito. -A ver.

Para el día de la boda igual no se acuerda

ni de cómo te llamas. -Ya está bien.

-Yo lo digo porque no quiero que sufras,

que ya has pasado tú lo que tenías que pasar.

Quiero que en la boda seas feliz, pero, claro,

si Jesús empieza a confundir la lavadora con el cubo de basura,

igual hay que pensárselo.

-Es que ya está más que pensado.

Y querer a alguien significa apechugar con todo lo que venga,

con lo bueno y con lo malo.

-Ahí te he visto, abuela. -Además, el problema no es ese,

que también.

El problema es que está totalmente hundido con esto.

Yo no sé cómo animarle.

-Igual deberíais ir al neurólogo. -¡Si ya se lo he dicho!

Pero no quiere oír hablar de médicos.

-Convéncele y os quedáis tranquilos para la boda.

Porque os vais a casar, te lo digo yo.

¿Qué? ¿O sí?

-Lo estamos preparando todo con tanta ilusión.

-Llamadme insensible.

Pero, vamos, yo no creo que tú debas atarte ahora de por vida

con un señor que pierde la castaña. -Bueno.

¿Tú dejarías a Nicolás si le pasara algo así?

-Hombre, mama... -¿Y a tu hijo por el accidente?

¿Verdad que ni lo pensaste? -Por favor.

No compares, no es lo mismo. -¿Que no compare?

No se deja tiradas a las personas que uno quiere.

Y, te guste o no, yo quiero a Jesús.

Y me voy a casar con él. Y punto.

-Ahí le has dado, abuela.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Hola, Lucía.

-Hola.

¿Todo bien?

-Pues, si te soy sincera, no.

He discutido con Jona.

-Vaya, qué pena.

-No me gusta estar mal con Jona, Lucía.

Y menos ahora que piensa dejarlo todo e irse contigo a Londres.

-Bueno, a ver, es lo normal

que hacen los novios con sus parejas, ¿no?, acompañarse.

No entiendo por qué te puede molestar tanto.

(NOA SUSPIRA)

Vamos a ver, Lucía.

Tengo miedo de que, cuando estés instalada en Londres

y ya tengas tu círculo de gente, le dejes tirado.

-Noa, no sabes lo que siento por Jona, ¿eh?

-No, pero sí lo que siente él por ti.

Y a ti no te veo con muchas ganas de construir nada serio.

-¿Por qué no te callas un ratito?

-No, no me voy a callar.

Jona me importa demasiado como para darle una palmadita,

dejar que se vaya y se arrepienta.

-Ah, vale.

Vale, vale, vale, vale.

Que lo que te pasa a ti es que estás enamorada.

-¿Qué? -Sí.

Enamorada y muerta de celos.

-Ay, de verdad, Lucía, ¿qué dices ahora?

-Lo siento, lo siento, Noa.

Pero has llegado tarde.

Has llegado tarde para estar con Jona y para evitar que se venga a Londres.

Lo siento mucho.

-Solo te voy a pedir una cosa.

No le destroces la vida.

Es una de las mejores personas que conozco,

no se merece que le hagan daño.

(Móvil)

¿Sí?

Sí, soy yo, ¿y tú quién eres?

Ah, vale, bueno,

le dije a Jonathan que no hacía falta que desencriptases el archivo,

que me lo podías devolver.

Ah, vale, que ya lo tienes.

Eh... Sí.

Perfecto, bueno, pues, si quieres, nos vemos luego.

Vale.

Vale, vale, vale.

Pues a las cinco en Glorieta de Bilbao.

Vale, hasta luego. Gracias.

(Móvil)

(SUSPIRA)

¡Qué mierda!

(Móvil)

Dios.

Eso es, aguanta ahí. Tú, ni caso.

¿Perdona?

Son los brasas que no paran de llamar para que te cambies de compañía, ¿no?

Ojalá fuera eso.

No iba a tener ni medio problema en colgarles.

Pero es el trabajo.

Ah, ¿sí?

No sabía que te iba tan bien la droguería

como para pasar de coger llamadas.

No es del Mercado, ¿vale?

Ah, ¿no?

No, he empezado a trabajar en un diario "on-line".

He recuperado mi..., bueno, mi profesión de periodista.

Lo que pasa es que está yendo fatal, mucho peor que la droguería.

¿Qué ha pasado?

Pues nada, que tenía que hacer una entrevista

y no he empezado a escribir la primera palabra.

Pero... ¿porque ha fallado el entrevistado o la entrevistadora?

Los dos.

Les había pedido una prórroga a los del periódico

y no tengo nada.

Y por eso no les pillas el móvil.

Si es que no sé qué decir.

¿Qué les digo?

Soy patética, Dios.

Pues sí, un poquito, la verdad, para qué engañarnos.

Ah, vale.

¿No tienes otro trabajo para entregarles?

Es muy complicado.

Tengo que encontrar un nuevo empresario,

alguien potente, que tenga algo que decir,

y no tengo tiempo.

Pues qué lástima.

Si te hubiera pasado dentro de un tiempo,

yo te daba el empresario del año.

Ah, mira tú qué bien.

¿Y quién se supone que es el futuro crack de los negocios?

Si se puede saber. Lo tienes delante.

Apúntate mi nombre

para el 2022, ya lo habré petado.

Vale.

Te agendo.

Pero necesito a alguien ahora, si tienes alguna opción...

Pues a lo mejor sí que tengo alguien para ti.

¿En serio?

Sí, yo creo que puede encajar.

¿Y quién es?

¿Cómo se llama? No, lo siento.

No te hagas ilusiones, primero tengo que ha...

¿Te importa esperar un ratillo?

Bueno, si es un mínimo ratillo, pues...

Te espero. Vale.

Me pongo a ello, voy ahora mismo.

Vale.

Estaré en la droguería. Vale.

No diga "Adela Villar", diga "trending topic".

Mira que eres tonto.

Mis colegas diseñadores flipan con tus centros de mesa.

Mira qué fotos.

Mira. ¿A ver?

No están nada mal. ¿Nada mal?

Esto es el número de visitas

que ha recibido tu web la última hora.

¡Qué bárbaro!

Ha merecido la pena el esfuerzo.

Claro que sí, ¡eres la mejor!

Ahora mismo estoy en una nube.

Y no, no lo digo por el éxito,

sino porque tengo un sueño que me caigo.

Ah, ahora entiendes lo duro que era para mí

ir de "after" en "after".

¿"After"? Yo sí que te voy a dar "after" a ti.

¿Te has enterado de la movida de Celia

con el artículo de Moreno-Ruiz?

Sí, ya me lo ha contado Jorge.

La verdad es que del mangante de Hortuño

no me sorprende nada,

y menos teniendo a tu padre de mamporrero.

Pues por su culpa nos hemos perdido una oportunidad de oro

para darles así en toda la cara, y Celia se va a quedar sin trabajo.

Pues menudo día.

¿Te ha pasado algo más?

Tu padre.

Ha venido a darme lecciones de cómo llevar el negocio.

Por poco lo estrangulo, después de pasarme

la noche en vela. Ya, ya lo sé.

Me lo ha contado Lorena.

Y también que tienes a Sáez

atravesadísimo.

Otro que tal baila.

¿Es tan capullo como para cargarse un pedido entero de tulipanes?

Y tanto que lo creo.

Según tu padre,

estas cosas están a la orden del día cuando intentas levantar un negocio.

No se anda con miramientos.

Ya. ¿Y tú?

¿Cómo vas de miramientos?

¿Sigues con la idea de hacer público lo de Sáez?

Pues se merece eso y mucho más.

Muy bien, pues ya está.

Lo he estado pensando mejor.

Creo que ahora sí que es un buen momento para pedirle a Celia

que publique un artículo.

Ella se va a poner contenta y le damos caña al tonto este, ¿no?

¿Cómo lo ves?

Era idea tuya. Sí.

Pero ahora no lo veo tan claro.

¿Por qué? ¿Por Celia?

Es verdad que se me ocurrió a mí,

pero no sé si quiero hacerle un favor

a una persona que... que me ha hecho tanto daño y me ha engañado.

Ya, mamá, pero, no sé, míralo desde otro punto de vista.

Es ella la que te hace un favor publicando el artículo.

Venga.

Mamá.

¿A que estás deseando vengarte del asesino de tulipanes?

¿Tú qué crees?

Pues, venga, no lo pienses más.

Habla con Celia antes de que la echen

y nos quedemos sin contacto con los medios.

No sé.

(MUJER) "Entonces, señor Hortuño, usted mismo

acaba de confirmarnos que el proyecto que lanzó su carrera como promotor

nació de una idea compartida".

(HORTUÑO) "Efectivamente".

"Residencial Verdalia no hubiera visto la luz

sin la participación del arquitecto Sebastián Moreno-Ruiz".

"Sebastián era, y sigue siendo hoy en día,

un visionario, y no es justo

que todos estos años se haya hablado del proyecto de Ginés Hortuño

cuando, en el fondo, la autoría fue compartida".

¿Qué?

¿Qué te parece el paripé?

¿Ya se ha emitido la entrevista? Mañana, en horario

de máxima audiencia, en el programa de Santi Esteban.

Me lo ha mandado para tranquilizarnos.

Lo que no sabía es que Hortuño y Moreno-Ruiz eran "superamiguis".

Es que eso es lo que hace la gente poderosa

cuando tiene mucho que perder, se asocian.

Ya. No entiendo qué tenía que perder Moreno-Ruiz sacándolo a la luz.

Alimentar su ego, hijo.

Alimentar su ego.

Todos los arquitectos, todos,

sin excepción,

se creen la reencarnación de Leonardo Da Vinci.

Y Moreno-Ruiz también.

Hortuño le ha dejado serlo

durante 10 minutos, lo que dura la entrevista.

Joder con Hortuñito, sí que hila fino.

Bueno, a él no se le ha ocurrido.

Él ya tenía preparado el bate. Ah, ¿sí?

¿Y de quién ha sido la brillante idea?

¿Tú qué crees?

De tu padre.

Lo he convencido de que utilice la mano izquierda,

aunque habrá utilizado la derecha por detrás.

Pues buena jugada, sí, señor.

Pues sí, hijo. ¿Sabes una cosa?

Alimentar el maltrecho ego de las personas

siempre, grábate esto, siempre funciona.

Es lo que hiciste conmigo, ¿verdad?

No, hijo, no, contigo no hacía falta.

Tú ya tienes el ego por las nubes.

A ti te ofrecí lo que tú querías.

Ganar mucha pasta y currar poco.

Cómo me conoces.

Perfectamente hijo, perfectamente, mejor de lo que tú te crees.

Que tu madre te dio a luz,

pero el primero que te vio llegar aquí fui yo.

Escucha una cosa, en esta jungla de los negocios,

muchas veces es más útil

invitar a comer a la presa que devorarla.

¿Lo ves? Ahora has hecho que me entre hambre.

Me voy, he quedado para comer.

Espera, espera, espera.

¿Cómo va lo de la catalogación del Mercado?

Pues de momento no sé nada más.

Sé que se ha hecho el trámite, el Ayuntamiento no ha respondido.

Al menos, que yo sepa.

Sabes que la comunicación con Javier ahora no...

no es tan fluida como antes. Ya, hijo, ya, ya lo sé.

¿Cómo lo llevas?

Bien, bien.

Lo voy superando.

Bueno, a ratos.

Da igual, que gracias por preguntar.

Te entiendo perfectamente.

Se pasa muy mal.

Pero ánimo, sé fuerte, no te vengas abajo ahora.

Esto está a punto de acabar.

Sí, está a punto de acabar.

Anda, vete a comer.

(Puerta)

(Puerta)

(SUSPIRA)

Hola.

Mira, no me voy a andar con rodeos.

Andas en un apuro, se te ha caído una entrevista

o algo así, ¿no? Ah.

Sí, se me ha caído, y no tengo plan B.

Pues yo puedo proporcionarte una.

Dime de qué se trata.

Franquicias. ¿De qué?

Conozco a un individuo

que es el dueño de una franquicia de floristerías

y que se dedica a estafar

haciéndose pasar por un empresario íntegro.

Eso es muy interesante.

Adela, perdona, este tío no será un pez gordo, ¿verdad?

¿Por?

Como sea un empresario de estos que se codean con las altas esferas,

me voy a dar con el mismo muro

que con el anterior artículo. No, no creo que Sáez

tenga ese tipo de influencias. ¿Sáez?

Sí.

Miguel Ángel Sáez se llama ese desgraciado.

Ha pretendido camelarme estos días

para que trabajara con él y, como me he negado,

me ha destrozado un cargamento de tulipanes para un evento.

Menudo elemento, ¿no?

Sí. Eso por no hablar

de la jugarreta que le hizo a Maripaz,

una amiga de Cristina.

Tiene una floristería como la mía.

Así que hay que pararle los pies.

Vale, Adela.

Esto, más que un artículo periodístico,

me parece una venganza, ¿puede ser?

Yo creía que el periodismo precisamente lo que hacía era

destapar estas cosas para que la sociedad las sepa.

Sí, claro.

Pero a mí me gusta pensar

que te estoy haciendo un favor, que te puedo ayudar.

Digamos que el favor es mutuo.

Ganas tú, gano yo y Sáez pierde.

Si quieres, te paso el contacto de Maripaz.

Es quien ha vivido ese calvario en primera persona.

Te podrá proporcionar documentación o lo que necesites.

¿Te interesa? Sí.

Enseguida la llamo.

Pues ya lo tienes. Gracias.

(Mensaje)

A ti.

¿Ya habéis hecho las paces?

Bueno.

Bueno, más o menos, sí.

No sé cómo Adela ha podido olvidarse tan rápido

de que le pusiste los cuernos.

Son cosas de neurotípicos.

Ya ves.

No hagas caso, son... son cosas mías.

Mira, yo sé que me equivoqué y me hace mucha ilusión

pensar que Adela está empezando a entenderme.

No vuelvas a equivocarte, lo paso bastante mal.

Y yo también, mi vida, yo también.

Estate tranquilo, verás como dentro de poco

la relación entre las dos va a ser bastante más cordial.

Me alegro, a ver si no vuelves con tan mala cara

por las noches.

¿Cómo que vuelvo con mala cara? ¿Qué dices?

Pero id poco a poco.

No quiero que os hagáis superamigas y ocupe mi cuarto.

Mira que eres, ¿eh, David?

Bueno, míster Solidaridad,

necesito un favor, necesito tu ordenador.

¿Para qué?

Tengo que entregar un artículo urgente,

tengo muy poco tiempo.

Bueno, vale.

Pero lávate las manos antes,

me dejas el teclado lleno de potingues.

Vale.

Venga, vete a casa, tráeme el ordenador.

Ay, Señor.

Eh... Sáez.

Hola, ¿Maripaz?

Sí, mira, no me conoces, soy Celia Mendoza.

Te llamo porque, bueno, Adela me ha pasado tu teléfono.

Café solo para mi novio guapo.

Muchas gracias, señorita.

¿Has conseguido descansar algo?

Bueno, un poquito, no te creas que...

¿Vengo en cinco minutos y hablamos del regalo de Valeria y de mi padre?

Tengo un lío, no sé qué elegir.

Me tomo el café y voy al muelle, me entra un pedido.

Ah, vale.

¿Cenamos esta noche?

Hoy, no.

Es que tengo una cata de vinos, y es importante.

¿En serio?

¿En serio me estás plantando por una cata de vinos?

Ya puede ser bueno el vino. Es curro, Lorena.

Ay, lo sé.

-Que hayas abandonado la resistencia

no quiere decir que no podamos tomar un café.

Por supuesto que no.

¿Has visto el nuevo artículo de Celia?

Ha conseguido destapar un caso de estafa

a través de unas franquicias. Lo he leído.

No es el artículo que necesitamos.

Le hubiera gustado publicar las pruebas contra Hortuño.

No ha habido opción.

Ya, imagino que, después de haberle robado el ordenador,

habrá visto la información que tenía sobre él.

Hortuño la habrá amenazado.

¿Celia está bien?

Sí, sí, está bien.

Ha tenido suerte.

Parece que Hortuño ha decidido ir contra la fuente.

No sé si lo ha amenazado o lo ha comprado,

pero Moreno-Ruiz se ha desdicho de todo

y ha dejado tirada a Celia.

Igual Germán puede averiguar cómo ha conseguido silenciarlo.

Le estoy llamando, pero no me lo coge.

Supongo que estará con su padre.

Sé que debe ser duro para ti tener a Germán en todo esto,

pero creo que es bueno que esté en vuestro equipo.

Es la única ventaja que tenéis contra esos dos.

Hubiera preferido enamorarme de alguien en quien se puede confiar.

Ya, bueno, la vida tiene esas cosas, ¿no?

Sin Germán no vais a conseguir sacar información de Elías.

Es un tío listo y rápido.

Hace nada ha tenido un encuentro con Celia

y ha disipado de un plumazo

cualquier duda y sospecha que Celia tenía sobre él.

¿Qué sospecha? ¿Me he perdido algo? Bueno.

Celia no es tonta, ha atado cabos.

Y ha pensado que el único

que pudo soplarle a Hortuño el tema es Elías.

Así que lo ha tanteado

y este ha salido de manera brillante.

Le ha dicho que las filtraciones

vendrán del periódico por tema económico.

¿Y tú has presenciado toda esa conversación?

Sí.

Y he tenido que aguantarme para no lanzarme a su cuello.

Javier, debimos decirle a Celia que Elías estaba en el ajo.

Sí, ya lo sé, nos equivocamos.

No es la primera vez y no tiraré la toalla por eso.

Y espero que os sirva

de lección.

Os enfrentáis a gente sin escrúpulos,

con más poder que vosotros

y que no va a tener reparos

en utilizar en vuestra contra cualquier decisión errónea.

Pues ayúdanos a tomar las decisiones correctas.

Jorge, te necesitamos y lo sabes.

Queda un cabo suelto, podemos tirar de él:

el socio oculto de Hortuño, hablamos de mucho dinero negro,

de procedencia más que dudosa.

Hortuño financia todas sus operaciones

con ese dinero.

No voy a actuar como ellos.

Y no quiero poner en peligro a nadie.

¿Y cómo te enfrentarás a ellos?

¿Cómo?

El fuego se combate con fuego.

¿Te has rendido? Allá tú con tu conciencia.

Pero llama a las cosas por su nombre.

Que no esté en el grupo no significa que me haya rendido.

No estás haciendo nada,

nos has dejado tirados a nosotros y al Mercado.

No tiene ni idea de lo que estoy haciendo,

no seas tan bocazas.

¿De acuerdo? Seguiré luchando por este mercado

y por mi puesto, pero a mi manera.

¿Dónde está mi disco duro?

¿Y por qué hemos quedado aquí?

-Porque es el único sitio donde no te atreverás a hacerme nada.

-¿A qué narices estás jugando?

No pienso irme sin mi disco.

¿Qué te pasa?

Escúchame bien, Lucía.

Lo que has visto no es asunto tuyo.

Así que piénsalo bien y no te busques problemas.

-Claro.

Y, como no quiero problemas,

tampoco quiero ser cómplice de un depravado como tú.

-¡Cállate!

No sabes de lo que hablas. -Sí.

Sí lo sé perfectamente.

Y por eso tengo muy claro lo que voy a hacer.

Ir a la policía.

-Espérate.

Si lo tuvieras tan claro, ya lo habrías hecho,

pero estás aquí hablando conmigo porque eres una chica lista.

Y sabes que esto es tan peligroso para ti como para mí.

Sabes que, si cuentas algo, iré a por ti.

Perderás tu trabajo.

Y acabarás en la cárcel

cuando demuestre que tú me robaste el disco duro

y metiste esos archivos para vengarte de mí.

-¿Vengarme?

Si lo único que has hecho es ayudarme a conseguir mi curro en Londres.

-Todo lo hice para alejarte.

Porque estás obsesionada conmigo.

No has parado de acosarme insinuándote,

poniendo ropa interior en mi maletín.

Te rechacé.

Te dije que amaba a mi mujer y te volviste loca.

-¿En serio?

¿Y tú crees que alguien va a creer que a una chica como yo

puede gustarle un tipo tan repugnante como tú?

-Te lo repito.

Robaste el disco y lo "hackeaste".

¿Es eso lo que le vas a contar a la policía?

-No soy tan tonta.

Tengo pruebas.

La chica que "hackeó" el disco está al tanto de todo.

-Bien, pues ve, ve a la policía.

¿Ella está de acuerdo?

Porque aquí, si cae uno, caemos todos.

-No sabes quién es.

Ni siquiera sabes si existe. -No.

Pero puedo demostrar el robo, el "hackeo" y todo lo demás.

Mi mujer fue testigo de tu acoso y tus manipulaciones.

-Estás enfermo.

-Y tú tienes demasiado que perder.

Has peleado duro para conseguir una oportunidad como la de Londres.

¿De verdad quieres tirarlo todo por la borda?

Piénsalo, solo tengo que hacer una llamada.

-Mira, Nacho.

Si sigues amenazándome,

lo único que vas a conseguir

es que tenga más claro lo que debo hacer.

-¿El qué?

¿Llevarme ante la justicia porque piensas que soy un criminal?

-Exacto.

-Yo no soy un criminal.

Nunca he hecho daño a nadie.

Lo que has visto no es nada, solo... un error.

Todos hacemos tonterías a veces, ¿verdad?

-Nacho, lo tuyo no es ninguna tontería.

-Se acabó.

Te lo voy a explicar muy clarito una última vez.

Yo no iré a la cárcel

porque no me gusta dejar ningún cabo suelto.

¿Entiendes?

Así que haz el favor de no ser ese cabo suelto rebelde

que necesita un buen correctivo para que todo siga igual.

Tú te irás a Londres como querías.

Y yo seguiré con mi vida.

¿Está claro?

Buena chica.

-Me das asco.

Hemos recibido... Mira.

Mira. ...su pedido correctamente.

Sí, tres centros de mesa, eso es, de lirios y rosas blancas.

Le llegará mañana antes de las 11 a la dirección de entrega.

De acuerdo, pues nada,

muchas gracias por confiar en nosotros.

Gracias. Adiós, hasta pronto.

¿Qué quieres? ¿Has visto esto?

Lo ha encontrado Samu en un periódico digital.

Deja por los suelos a tu amigo Sáez.

Y mira quién lo firma.

Ya lo he leído.

¿Y qué te parece

que la vendedora de jabones se meta a periodista?

No se mete a periodista, ella es periodista

y lo aparcó para cuidar de su hijo y lo está retomando.

Así que siento decepcionarte, pero ni me interesa ni me molesta.

¿No te molesta que se haya metido con tu futuro socio Sáez?

Que lo ha hecho

para hacer daño. A ver, Carmen.

No teníamos ningún trato.

Y gracias a ese artículo no cometeré el error de asociarme con él.

No sé su intención, pero me ha hecho un favor.

Ah, mira, sois amiguitas otra vez, ¿no?

Pues sería un error.

Esa petarda ha demostrado que no se puede uno fiar de ella.

Cualquiera diría que te decepciona que yo no esté cabreada.

Y mira que para insultar a Celia te vales tú sola,

no me necesitas.

Yo no la insulto, digo lo que hay, es una petarda.

Y tú dirás que es periodista,

pero, mira, ha escrito "hojear" con "h".

Tienes que terminar de leer el párrafo.

Mira: "Si hojeas el extenso contrato

deteniéndote solo en las páginas en que aparece la letra pequeña,

necesitarás muchas horas y la ayuda de un experto

para entender las trampas".

Bla, bla, bla. Sí.

Cuando es "echar un vistazo", "ojear" se escribe sin "h".

Cuando es "pasar las páginas", con "h".

No te preocupes, le pasa a mucha gente.

Se corrige leyendo.

Chist, tú, conmigo, no te hagas la intelectual.

Yo leo lo que quiero.

Claro. A ver, Carmen.

¿No tendrías que volver a tu puesto y guardar el género, que se te seca?

Sí, aquí os quedáis.

Hola, soy Jorge, amigo de Celia, hemos hablado por teléfono.

Siéntese, por favor.

Dijo que era importante, por eso estoy aquí.

Pero no puedo dedicarle mucho tiempo.

Sí, sí, no necesito más. ¿Le importa si nos tuteamos?

Por favor.

Vale. Iré al grano.

Te echaste para atrás en el último momento

con la entrevista contra Hortuño, quiero saber por qué.

Ya hablé con Celia sobre eso,

no daré explicaciones a un desconocido.

Ya.

No eres el primero al que Hortuño amenaza, extorsiona o chantajea.

Podemos ayudarte.

Ni necesito vuestra ayuda ni Hortuño ha hecho nada de eso.

Mira, siento decepcionarte.

No tengo nada más que decir. Vale, espera.

¿Cuánto te ha ofrecido para comprar tu conciencia?

Bueno, para comprar tu silencio.

Si haces tratos con Hortuño, conciencia no tienes.

Vuelves a equivocarte.

No se trata de dinero, sino de prestigio profesional.

Por fin ha reconocido los méritos que me negó en el pasado.

Si quieres saber más,

escucha la entrevista que emitirán esta noche.

¿Vas a renunciar a tu propia entrevista

y a denunciar la mierda por la que te hizo pasar

por una palmadita en público?

Es importante para mí, pero hay más aún.

Casi lo pierdo todo la última vez que me enfrenté a él.

Para ti es fácil juzgarme, no te juegas nada.

Me lo juego todo y Celia también.

Y toda la gente de este mercado.

Hortuño está intentando... Boicotear la renovación

y comprar el Mercado barato

para hacer un centro comercial, estoy enterado.

Pues ayúdanos.

Cuando se emita la entrevista,

no tendrás nada que perder y podrás denunciarlo.

¿Me estás pidiendo que falte a mi palabra

y rompa mi trato con Hortuño? Sí.

Es la única manera de hacer justicia y de evitar que mucha gente,

muchas familias pierdan su único medio de vida.

No evitaría nada.

Y sería un suicidio profesional o algo peor.

Lo siento.

Si mi exsocio tiene la mira puesta en el Mercado,

lo mejor que puedo hacer es aconsejarte que os retiréis.

No, eso no va a pasar.

Hortuño no me va a echar de mi casa.

Tú lo has dicho antes, es una persona peligrosa.

Pero creo que no tienes ni idea

de que la persona detrás de él lo es muchísimo más.

El socio que aporta el dinero negro, ya.

Al menos, dime de quién se trata.

Solo te pido eso, dame un nombre.

Espero que me hagáis caso.

Cerrad y vended los negocios antes de que sea demasiado tarde

y tengáis que lamentar algo más que el dinero.

Muchas gracias por evitar el problema con Carmen.

Me saca de mis casillas.

Olvídalo y disfruta de tu momento.

Enhorabuena por el artículo.

Está muy bien y lo has escrito en un tiempo récord.

Gracias.

La verdad es que Maripaz me dio toda la información

y yo solo tuve que ordenarla y darle sentido.

Gracias por el contacto.

Buenas.

Hombre, Celia, me alegra verte por aquí.

Enhorabuena por el artículo, está muy bien.

Gracias.

Estaba un poquito oxidada, me vino bien darles a las teclas.

Voy al puesto. Gracias otra vez. Sí.

De nada.

Bueno, y enhorabuena también a ti.

Por lo de Sáez.

Yo creo que de este golpe ya no se recupera.

Lo malo es que Celia te ha hecho el trabajo sucio.

Y estás en deuda con ella.

Pues no, es ella la que me debe un favor a mí.

Sin mí, no hubiera tenido historia que publicar

y habría perdido su oportunidad en ese periódico digital.

O sea, que hundes a Sáez.

La que te debe el favor es Celia.

Un golpe perfecto.

Ni yo lo hubiera hecho mejor.

Las circunstancias se presentaron así.

Yo solo les he sacado partido.

Anda.

Como una auténtica empresaria, ¿eh?

Sin escrúpulos, sacando el colmillo.

Al final sí se te ha pegado algo de todos estos años viviendo juntos.

Estoy orgulloso de ti.

¿Ves?

¿Ves como nos parecemos más de lo que tú crees?

La verdad es que cambias muy rápido de opinión.

Esta mañana decías que no se me había pegado nada

en todos los años que hemos pasado juntos

y que se necesita un talante especial para sacar

un negocio adelante de la nada.

Y ahora dices que estás orgulloso de mí

y que nos parecemos mucho.

A ti no hay quien te entienda, Elías.

No, es que esta mañana era esta mañana.

¿Aquí no atiende nadie o qué?

Caramba, Valeria.

Qué moderna, ¿eh?

¿Y esa tablet?

¿Qué?

Otro regalito de mi padre, ¿no?

No.

Me la ha dejado mi nieto para buscar una cosa en internet.

"Primeros síntomas de la demencia senil".

"Cómo detectarlos".

(LLORANDO) Elías, es que es eso.

"Despistes y olvidos constantes en las tareas cotidianas".

"Cambios de humor".

"Objetos fuera de su sitio".

No digas que te lo he contado,

pero esta mañana he visto a tu padre por primera vez asustado.

Teme que detrás de esos despistes haya algo más

y que acabe como Genaro.

Anda, anda, anda, mujer.

No digas eso, yo también estoy preocupado por él.

Pero tampoco podemos ponernos a jugar a los médicos por internet,

que no sabemos.

Nos ponemos a leer síntomas

y, como le hagas caso, termina teniendo el ébola.

Si yo quiero llevarle a un médico de verdad,

pero él es tan cabezota que no quiere oír hablar del tema.

Ya lo conoces, lo vas conociendo.

Un viejo cabezota que...

es capaz de irse a la tumba antes de ceder.

Valeria, es una forma de hablar, si está perfectamente.

De verdad. No te pongas así, no seas tonta.

Sí, se está haciendo viejo.

Pero está fuerte como un toro, mala hierba...

Yo lo siento, pero no puedo evitarlo.

Lo quiero y voy a estar con él pase lo que pase,

pero te juro que estoy aterrorizada.

Yo creo que estás alterada con el tema de la boda.

Y es normal, mujer.

Pero ¿cómo no voy a estar alterada? Claro que lo estoy.

Ya me quedé viuda una vez, yo no quiero perder a tu padre.

Y lo peor, que...

que acabe... que acabe olvidándose de mí.

Anda, mujer.

Eh, oye, Valeria, mírame.

No llores más, por favor, ¿eh?

Te prometo una cosa.

Si mi padre sigue con esos despistes,

aunque sea por la oreja, lo llevo al médico.

¿Eh? Ay, ¿de verdad?

Sí, te lo prometo.

Ay, gracias, Elías.

No sabes lo que significa.

Bueno, me voy a devolverle esto a mi nieto,

que ya... ya he leído bastante por hoy.

Gracias, de verdad.

No llores más.

Ay, hola.

¿Tienes un momento? Es que quería hablar contigo.

-Sí, ¿qué pasa? ¿Se ha derramado algo?

-No, qué va, nada de eso, tranquila.

Ay, mira, te ayudo.

-No hace falta que me ayudes.

Bueno, gracias.

-No me cuesta nada.

-Que no, que no, mujer, no te molestes.

-Que no, que lo hago encantada. -Carmen, ¿qué quieres?

-Eh...

-Dime. -Bueno, pues...

Eh... Quería darte las gracias.

Yo me imagino lo que te ha costado perdonar a Samu.

Esta cita que tenéis es muy importante para él.

Para ti también, te has arreglado... -Esto no es una cita.

-Ah. -Somos amigos.

No quiero que haya malos entendidos, ¿vale?

-Perdona, no me quiero meter en lo vuestro.

-Ya. -Lo que te quiero decir es que...

que estoy muy contenta

de que vuelvas a estar en la vida de mi hijo.

-Gracias.

Es que no sé qué más decirte.

¿Qué quieres que te...? -Tranquila, ya hablo yo.

Lo he pasado muy mal pensando que iba a volver a caer en una depresión.

Pero he entendido que teníais que conoceros, Carla.

A ti te cuesta mucho superar la pérdida de tu hermana

y a él le cuesta muchísimo

superar toda la culpa.

Así que a lo mejor todo este dolor que sentís

era necesario y os ayuda.

Fue tan bonito cómo os mirabais el otro día en lo del coche.

Es que tenéis una conexión tan especial.

Samu no ha querido a nadie como te quiere a ti.

-Mira, esto no es una cita, ya te lo he dicho.

No tiene nada que ver.

-Ya me meto donde no me llaman, perdona.

-Tranquila. -Solo te quería decir que...

que muchas gracias,

mi hijo es feliz porque lo has perdonado.

Ya está, te doy gracias de corazón.

-Muchas gracias. -Pues esto ya está.

-Carmen, no hace falta.

-El pasado no se puede cambiar, Carla.

Pero se puede avanzar.

Yo sé que a veces es muy difícil dejarse llevar y ser feliz.

Pero tú te lo mereces más que nadie.

Y mi hijo también.

A casa, ¿eh?

Sí.

Mira, tú no te preocupes.

Prueba la mascarilla de miel y almendras,

verás como te encanta, y me dices.

Eso es.

Venga, hasta luego.

Hasta luego. Muy buenas.

¡Hola!

Quería darte la enhorabuena por haber encontrado otra historia.

Bueno, si te soy sincera, la historia me ha encontrado a mí.

Me encantaría ir a por Hortuño.

Ya, bueno, pero has triunfado, todo el mundo habla de Sáez.

La redactora del periódico

me ha escrito dándome la enhorabuena.

Qué bueno. Sí.

La próxima vez que quieras escribir sobre Hortuño,

no seré un impedimento.

¿Por qué dices eso?

Porque tú querías publicar el artículo

y yo estaba todo el rato

poniéndote trabas y piedras en el camino.

No, Jorge, tú lo que intentabas era protegerme.

Y, sinceramente, yo también he estado muy asustada.

Ha habido momentos que casi tiro la toalla

antes de que Moreno-Ruiz se echara atrás.

Pero no te frenó el miedo y seguiste.

Bueno, eso es lo que hacemos los periodistas,

aprovechar las oportunidades

y alargar todo lo que podamos los plazos de entrega.

Es maravilloso cómo te has rehecho.

Ja.

Soy viuda y tengo un niño con Asperger.

No puedo controlar las cosas que pasan,

pero sí puedo elegir cómo enfrentarme a ellas.

Lo que quiero decir es que, cuando te caes muchas veces,

pues aprendes a levantarte deprisa.

Sí.

Bueno, ¿vamos para adentro?

Sí.

Gracias. Toma.

Oye, ¿has leído el artículo de Celia?

Sí, la Pacheca se ha encargado de divulgarlo

y ha aprovechado para meterse con la reportera.

Ay, qué mala baba tiene esta mujer. Sí.

Debería ser capaz de alegrarse por Celia, ¿no?

Sí, y tú deberías estar contenta, ¿no?, porque fuiste su fuente.

Le pasaste tú el contacto de Maripaz, ¿no?

Sí, lo hice.

Y estoy orgullosa de ello.

Siento si a ti te causa algún problema.

No me lo causaría si lo hubieras hecho por Celia,

pero lo has hecho para vengarte de Sáez

y eso no te hace ningún bien.

Lorena, ya sé que tú...

-Muy buenas.

Quería darte las gracias por joderme la vida.

La periodista que me ha vapuleado trabaja en el Mercado

y la has utilizado para hundirme.

Está claro que me precipité pensando que tenías clase.

Eres una rastrera y una muerta de hambre,

como todos los del Mercado.

-Cuidado con lo que dices. Lorena.

Tienes lo que te mereces.

Y haz el favor de marcharte de aquí.

-¿Lo que me merezco? Sí.

Pero ¿quién eres tú para juzgarme? No sabes nada de mí.

Sé la historia de Maripaz.

Y ahora la sabe el resto del mundo, así no estafarás a nadie más.

Cometí un error, sí.

Nunca lo he negado.

Pero todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad.

Y tú, con ese artículo, me las has negado.

Eres un sinvergüenza y has tratado de boicotearme.

¿Qué? Sí.

Pero ¿por qué mientes?

¿No me has hecho bastante daño ya?

Oye, deja de hacerte la víctima.

Recibí un cargamento de tulipanes totalmente arruinado.

Y sé que fuiste tú.

¿Qué pasa, le pagaste al conductor para que apagara la refrigeración?

Yo no tuve nada que ver con eso.

¿Hablaste con la empresa distribuidora?

Tuvieron problemas con esa furgoneta antes y después de tu reparto.

Ah, que ni siquiera hablaste con ellos, ¿verdad?

Decidiste acusarme directamente.

Necesitabas una buena excusa

para vengarte y destruir la competencia.

Yo solo he ayudado a contar la verdad.

¿Quieres saberla?

La cagué con Maripaz

porque pasaba por el peor momento de mi vida.

El dolor me... me cegó, me volví miserable y ambicioso.

Pero ese no era yo.

Es la excusa de todos los mentirosos.

Me da igual lo que pienses de mí.

Me avergüenzo de lo que hice.

Y estaba trabajando en un plan de negocio

para compensar a Maripaz.

Pero ya no tendré la oportunidad.

Gracias a ti voy a perderlo todo.

Lo siento, pero ni me das pena ni me arrepiento de nada.

No espero que lo hagas.

Ahora entiendo que estuvieses tanto tiempo casada con Elías.

Él me mandó unos okupas

y tú me has difamado para acabar con mi negocio.

A los dos os gusta jugar sucio, ¿eh?

Sois tal para cual.

Venga, suéltalo ya, Lorena.

(CHASQUEA LA LENGUA) No, no.

Nada que decir, no importa lo que yo sienta,

importa cómo te sientes tú.

Pues me siento mal.

Estoy

muy desconfiada de los hombres y ahora pienso que...

que cualquiera me quiere engañar.

Y he aprendido a defenderme atacando.

Bueno, es que es normal,

cada uno lleva su mochila emocional detrás, Adela.

Pero he sido muy injusta.

Al final he actuado como...

como habría actuado Elías.

No, no, no, no.

No, tú no eres como Elías.

Es normal que te dejes influenciar por su manera de hacer.

Todo esto es nuevo para ti.

Lo único que he sacado de esto

es que no es así como quiero llevar los negocios.

Papá.

Papá.

Dime, ¿qué pasa?

He hablado con Valeria, me ha contado lo del abuelo y...

Me he asustado un poquito.

Hay que convencerlo para que vaya al hospital.

No te preocupes, el abuelo está perfectamente.

Va, que soy mayorcito, no tienes que protegerme de nada.

Valeria me ha contado lo de los despistes y...

Y sé que estás preocupado,

basta con mirarte para saber que algo no va bien.

Podemos pensar una estrategia para que vaya al hospital

a hacerse las pruebas... Que no.

Que tu abuelo no necesita hacerse ninguna prueba, confía en mí.

¿Y cómo sabes que no lo necesita? Que lo de los despistes no es normal.

Papá, ¿qué es lo que me estás ocultando, qué pasa?

No me voy a ir de aquí hasta que me lo cuentes.

Mira, Germán,

el abuelo no va a sufrir más despistes, no te preocupes.

En serio. Eso es lo que necesitas saber.

Así que ahora, por favor, ve, habla con Valeria y consuélala.

¿Qué has hecho, papá?

No ha habido ningún despiste, ¿no?

Por eso sabes que no se va a repetir

y no me estás mirando a la cara. ¡Germán!

Que no se va a volver a repetir, déjalo estar.

No lo dejo estar hasta que me lo cuentes.

¿Qué es? ¿Es una broma pesada? ¿Quieres volverlo loco? ¿Qué te pasa?

Desde que el abuelo metió a Valeria en casa,

no piensa con claridad, ¿te enteras?

Y yo

tengo que proteger el negocio y el patrimonio familiar.

¿Proteger el negocio de quién?

¿De Valeria?

¿No lo ves?

¿Es que no lo ves, tan listo como eres?

Si se casan y el abuelo se muere,

los Pacheco dirigirían nuestra empresa,

nuestra empresa.

El abuelo está fuera de control.

No sabe qué decisiones tomar, no las consulta con nadie.

Ha echado a Morata.

Ya. ¿Y cuál es el plan?

¿Incapacitar al abuelo, hacerle creer que está loco

para robarle su empresa?

Eso es solo idea de un monstruo.

(SUSPIRA) Mira, llevas razón.

Me he equivocado.

He tomado una mala decisión.

Pero con tu abuelo no se puede hablar,

no se puede razonar, me saca de quicio.

Pero yo no soy un monstruo, hijo, te puedo asegurar que no.

Y todo lo que hago es para proteger a la familia.

Claro, tú no eres ningún monstruo, claro.

Pagas a un matón para que me dé una paliza.

Engañas a tu mujer.

Le haces creer a tu padre que está loco.

Pero, eso sí, siempre para proteger a la familia.

No sé cómo lo veis vosotros,

pero después del fiasco de la entrevista a Moreno-Ruiz

ir de cara contra Hortuño es una pérdida de tiempo.

Y peligroso.

Ya habéis visto el susto que se llevó Celia

y lo que pasó con Pastora.

-¿Qué esperabais?

Sabíamos que este tío va a saco, por no hablar de mi padre, que...

-Pues ahora nosotros también vamos a ir a saco.

Jorge ha tenido una idea que nos puede ayudar.

-A mi madre le hicimos una cena con sus amigos.

Fue un engaño y le encantó.

-Ya, pero las relaciones amorosas son diferentes.

Además, que no tenga un novio no significa que esté sola.

-Me dirás cuándo te ayudo y cuándo no.

Martina no es tu pareja y cuando... -No estamos hablando de Martina.

-No te entiendo.

-A ti te la pela todo, ¿verdad?

Te da igual fastidiarle la vida

a tu hijo, a tu padre, a tu mujer o a quien sea.

A ver si os entra en la cabeza.

Todo lo que hago lo hago por el bien de la familia.

¿A qué viene tanto misterio? ¿Y por qué me has citado aquí?

Echa un ojo a esto.

Por Londres.

Donde espero brindar contigo cuando vengas a visitarme.

¿Qué esperas oír?

-Lo que siento cuando me miras a los ojos.

Que todavía estás enamorado de mí.

Y que estás esperando el momento en que me gane tu confianza

para perdonarme y estar conmigo.

-La cena sorpresa

es una idea de David.

Y se supone que tu padre tenía que explicártelo.

-Paolo, ¿me estás vacilando?

-Lo siento mucho, Samuel, la verdad.

Yo he intentado arreglarlo, pero... no sé qué ha pasado.

Porque yo hablé con tu padre y...

-Mi padre os ha gastado una especie de broma pesada,

os ha tomado el pelo.

-¿Cómo que una broma?

-Ha sido un montaje suyo

para haceros creer que eran despistes.

-Elías ha cometido el mayor error de su vida.

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Mercado Central - Capítulo 127

25 mar 2020

Carmen incrementa los miedos de Valeria sobre la salud mental de Jesús. Valeria, hundida, se desahoga con Elías, quien es incapaz de seguir haciéndole luz de gas a su padre.
Noa advierte a Lucía para que no haga daño a Jonathan. Lucía recibe una llamada: el disco duro de Nacho está desencriptado. Nacho la amenaza con destrozarle la vida si lo denuncia.

Carmen apoya el encuentro de Carla y Samuel.

Celia se ha quedado sin artículo y Adela ve la oportunidad de hundir a Sáez publicando una mala crítica sobre él.

Elías y Germán escuchan la razón por la que Moreno-Ruiz se negó a hablar de Hortuño en la segunda entrevista.

Javier intenta convencer a Jorge de que vuelvan a unir fuerzas contra Hortuño, pero Jorge decide ir por libre y contactar con Moreno-Ruiz. El antiguo socio le dice que no tiene nada que hacer contra Hortuño.

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