Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 126 - ver ahora
Transcripción completa

O te proponen algo fijo.

¿Tú no has pensado? Sí.

¡Ay! ¡Eh!

¡Eh!

¿Celia?

Le hemos robado el material, pero no impide que Celia lo entreviste

ni que ese tío hable con el periodista que le dé la gana.

Mira, no te preocupes por Moreno-Ruiz.

Está todo bajo control.

¿Bajo control qué quiere decir? ¿Ya has hablado con él?

No, quiere decir que me voy a ocupar de ese asunto

igual que me he ocupado de este.

Y una cosa Elías, no vuelvas a cuestionar mis métodos.

No sé, a lo mejor si vuelvo a llamar a Moreno-Ruiz... ¿Eh?

¿Le pido otra entrevista?

¿Y crees que va a querer con lo que ha pasado?

Ya... A lo mejor a él también le han enviado un recadito, ¿no?

Olvídalo, buscaremos otra manera de acabar con Hortuño.

Bueno, tú déjate de culparte, ¿vale?

Celia, sabía bien a lo que se exponía.

Claro. ¿Y eso justifica que no le hayamos dicho

que se metía en la boca del lobo? No la hemos obligado a nada.

La hemos utilizado, Javier.

Ella ha corrido el riesgo y ella paga las consecuencias.

Debemos pararle los pies a Elías y debemos hacerlo ya.

Una con carrera no se fijaría en mí, ¿no?

¿Es eso lo que me estás diciendo? -No digas idioteces, por favor.

Claro que muchas mujeres se pueden fijar en ti,

pero deben ser buenas personas, ¿no?

Mira, Noa, no sé para qué te digo nada.

¿Y sabes qué? Me pienso ir a Londres te guste o no.

Eso es justo lo que les pasa a Samuel y Carla,

hacen lo contrario de lo que quieren.

Y por mucho que tú quieras ayudarlos,

no lo vas a conseguir.

Así que... ¿vamos a anular esa reserva?

No, vendrán mañana a las 21:00.

La engañaste a conciencia para quedarte con su floristería.

Te aseguro, Adela... Y menos mal

que tengo amigas y me he enterado a tiempo,

porque hubieras hecho lo mismo, estafarme.

¿Has encargado las flores? ¿Qué quiere la artista?

Poner de moda otra vez los tulipanes.

Ella es así, cuando nadie los quiere,

los vuelve a convertir en tendencia.

Pues mira, me alegro mucho, qué quieras que te diga,

por ti y porque así Sáez tiene su merecido.

Susana Castillo ha dejado a Sáez. Me alegro.

Pues cualquiera lo diría, hijo.

Ya, perdona. Es que me acaba de llamar Violeta.

Pero ¿esta mujer no sabe que ya no estáis juntos?

Pues tal y como me ha hablado, yo digo que no.

Además es tope de raro, porque se llaman cada día.

Ya, no sé, quizás ha querido evitarle el mal trago de momento.

¿Con quién quieres limar asperezas?

Con nadie.

Una broma que le quiero gastar a mi padre.

¿Una broma? Sí.

¿A tu padre? Sí.

El Día de los Santos Inocentes quedó muy atrás, ¿no?

Tú piensa que es el dinero más fácil que vas a ganar en tu vida.

No tienes que hacer nada.

Solo darme la razón cuando saque un tema en concreto.

(NACHO) Solo quiero estar a tu lado. -Entonces, ¿me perdonas?

¿Cómo no te voy a perdonar,

si eres lo que más quiero en este mundo?

Yo también, Nacho.

Yo también te quiero. Es que no sé qué haría sin ti.

(NACHO CHISTA) Escúchame.

No va a pasar nada,

porque yo siempre voy a estar contigo

para cuidarte y para quererte.

(JESÚS) ¡Hola, Adela! Hola, Jesús.

Me ha dicho Valeria que querías verme.

Sí, porque le hice unas propuestas para el ramo de novia,

pero no hemos hablado

de la decoración de la iglesia y el convite.

¿Tienes tiempo? Si no estás ocupada...

Sí, ahora tengo tiempo. Venga.

Ya me ha dicho Germán

que has arrancado muy bien con la página web. Me alegro.

Muchas gracias.

Pero ahora tengo clarísimo cuál es mi evento prioritario.

¿Habéis pensado en algunas flores en particular?

Sí, lirios y calas.

(Móvil)

Espera, perdona.

(Móvil)

Tengo que cogerlo. Dime, Susana.

¿Cómo?

Pero ¿qué me estás contando?

Bueno, voy para allá ahora mismo.

Cojo un taxi y en 20 minutos estoy allí.

No te muevas. Venga, adiós.

Jesús, me tengo que ir ya.

¿Le echas un ojo al puesto? Me harías un favor.

Claro que sí, pero ¿qué ha pasado? ¡Luego te cuento!

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(NICOLÁS) Ay, pues muy bien, Paolo.

Sí, poco a poco le va cogiendo el tranquillo,

le echa un vistazo al librito de la autoescuela, toma sus apuntes.

Ya ves tú, incluso se ha atrevido a hacer más clases prácticas

para perderle el miedo, pero bueno, sin forzar la cosa.

Qué bien.

Entonces, Samuel se está recuperando, ¿no?

Sí, sí, sí. Ya ves tú,

te juro que pensaba otra vez que volvía al pozo,

pero por suerte, me equivoqué.

Vaya...

¿Cómo que "vaya"?

Se supone que te debería alegrar. -Y me alegra mucho, ¿eh?

Es solo que no me gustaría que Samuel sufriera más.

Pero... ¿cómo que sufrir?

¿Tú te has enterado bien de lo que te estoy diciendo?

A ver, Nicolás, yo quizás no debería explicarte esto, pero...

es que yo no sé si va a ser bueno para Samu o no.

Porque por un lado, no me gustaría interferir

y que Samu pierda una oportunidad que podría ser buena para él,

pero por otro lado, no me perdonaría permanecer callado

y que algo que tú y yo podríamos evitar, le haga daño. ¿Lo entiendes?

¿Se puede saber de qué estás hablando?

A ver, yo creo que es mejor que te lo explique todo

y tú decides qué es lo mejor para Samuel.

Se trata de David.

(CARLA) ¿Te duele? No.

Solo si lo mueves hacia los lados.

¡Ay! Hacia los lados no.

Vas a tener ahí... un poco de inflamación

o... no sé, un esguince pequeño.

Si te pones hielo esta noche, seguro que te funciona.

¿Y la cabeza qué?

Bien. En la cabeza no tengo problema.

Mañana tengo cita en el hospital, me van a hacer no sé qué pruebas

para descartar lo descartable.

Y no te preocupes, que no pienso faltar a la cita.

David se ha enterado del golpe en la cabeza

y se ha puesto muy pesado. No me extraña.

Con lo aprensivo que es...

Ha llamado a Jorge dos veces

a ver si tenía síntomas de traumatismo craneoencefálico.

¡No! Sí.

Ay, si es que es majísimo...

Por cierto, ¿sabes que me ha invitado a cenar?

Mañana en la pizzería.

¿En serio? Te lo juro.

¡Carla! Eso es que le caes muy bien.

Es que soy... soy la mejor.

Bueno, pues nada, muchas gracias por el masajito.

Voy al puesto.

¿Cómo? Pero ¿ahora? Si es supertarde, son las 18:00.

Pues es cuando más vendo.

La gente sale de trabajar y le da por ir a hacer compras.

Además, como ahora ya no tengo extra por el tema periodístico...

Pues muchas gracias.

El próximo día damos un pasito más y nos metemos en la autovía. ¿Sí?

Venga. -Muchas gracias.

Adiós. -Nos vemos.

Hasta luego. -¿Qué pasa, papá?

¿Qué tal? -Muy bien.

¿Qué tal hoy? -Hemos pasado la prueba de fuego:

nos hemos metido en la M-30. -Ya te digo. Eso es la selva.

Me ha dicho que voy muy bien,

que en un par de clases más, voy sobrado al examen.

Antes tienes que sacarte la teórica, y no te veo yo estudiar mucho.

A ver, papá, tú no sabes con quién estás hablando, hombre.

Verás como lo saco a la primera. -Eso está por ver.

Qué poquito confías en tu hijo, de verdad.

Ay...

Eh... Samu, un momentillo...

¿Has hablado con Carla?

Sí. Bueno, a ver, por mensaje, pero sí. ¿Por?

A ver cómo te cuento yo esto...

Has quedado con ella para cenar, ¿verdad?

Sí. ¿Ha pasado algo?

No, no, precisamente si te cuento esto,

es para evitar que le pase algo a ella.

Bueno, a ella y a ti. No sé si me entiendes.

No, papá, no te entiendo una mierda. ¿Qué dices?

Mira, que no hay cena, Samu.

¿Por qué?

Oye, ¿y por qué no vuelves a escribirlo?

Si ni siquiera tengo ordenador.

Pues usa el de tu hijo.

¿Y de qué escribo?

No tengo la grabadora.

Y no puedo hacer citas sin tener las palabras exactas.

Bueno, pues vuelves a hacer la entrevista.

Tú es que lo ves todo muy fácil.

Es que lo es y no paras de poner excusas absurdas.

¿No quieres hacerlo? Claro que quiero hacerlo.

Pero el plazo termina mañana.

Bueno, tiempo de sobra, ¿no?

No.

Primero tendría que volver a entrevistarme con Moreno-Ruiz,

y a lo mejor, no quiere.

y aunque me pasara toda la noche escribiendo el artículo,

no llegaría a tiempo.

Bueno, pero eso no lo sabrás hasta que no hables con él.

No tiene sentido. ¿No lo ves?

Lo que no tiene sentido

es tirar por la borda el único curro que te ha hecho feliz en meses.

¿Qué digo meses? En años. ¿O me equivoco?

¿No me dirás que no te da un poco de alegría todo esto,

mucho más que vender champús en el mercado?

Hombre, pues claro. Pues ya está.

¿Por qué renuncias a la primera de cambio?

Es que no tiene arreglo.

No lo tiene. Sí que tiene arreglo,

solo que no quieres verlo.

No tiene sentido, de verdad, no hay tiempo.

Sí que hay tiempo.

Mira, llamas al periódico ahora mismo

y les dices que te amplíen el plazo.

Pero eso no es profesional, cariño.

Pues les cuentas que te han robado todo el material

y seguro que te entienden.

Y seguro que todavía estarán más interesados.

Si alguien es capaz de hacer algo así para taparlo...

Y vuelves a llamar a Moreno-Ruiz

y le cuentas la verdad y volvéis a hacer la entrevista,

que te saldrá mucho mejor.

Y ahora tienes más preguntas que hacerle.

Bueno, eso seguro. Pues ya está.

Venga, vamos, llama a los dos ahora mismo.

No tengo teléfono, Carla.

Ya, pero tú te sabrás los números, que te conozco.

Sí, vale, soy de la antigua escuela, los tengo apuntados.

Pues que se note.

Y yo te dejo mi móvil

mientras busco uno que tengo por ahí viejo, ¿vale?

¡Venga, brío! ¡Que sí, vale!

Y ha sido cosa de David,

que le cogió el móvil a su madre y se hizo pasar por ella.

Bueno, y a ella le hizo una jugarreta igual.

Bueno, igual, pero al revés, no sé si me... me explico.

Pues más o menos. Pero ¿por qué ha hecho eso?

¿Por qué va a ser? Pues para juntaros.

Madre mía...

(NICOLÁS) Yo siento haberte echado este jarro de agua fría, Samu,

pero es que me lo acaba de contar Paolo

y creo que deberías de saberlo.

Bueno, sí, y yo te lo agradezco. Así voy prevenido.

Pero ¿es que te vas a presentar igualmente?

Hombre, claro. Carla me estará esperando.

¿O se lo has contado también a ella?

No, ¿pero quieres que se lo cuente? -No, no.

¿Sabes lo que me ha costado tener una cena a solas con Carla?

Bueno, a ver, Samu, técnicamente tú no has conseguido nada.

Ya, pero tú lo has dicho,

técnicamente no la engaño, porque es cosa de David.

Pero bueno, vamos a ver.

Si esa cena tiene que llegar,

¿no será mejor que llegue cuando ella lo desee?

A ver, es muy tentador presentarte allí y fingir que no sabes nada,

pero piensa por un momento si eso es lo que realmente Carla se merece.

¿Qué haces aquí?

Me han dicho que estabas aquí abajo,

Y como me has dicho que era urgente...

Ah, bueno, es que he estado hablando con la hermana de mi colega,

la que tenía que desencriptar el disco duro de Nacho,

y nada, que le dicho que ya no hacía falta,

que te llamase a ti y te lo devolviera,

que yo ya no quería saber nada del tema.

Gracias.

Espera.

Te quiero decir otra cosa más.

Es sobre el viaje a Londres.

He estado dándole vueltas y...

sí, quiero hacerlo.

¿De verdad? ¿Estás seguro? -Sí.

Sí, tía.

Va a ser un movidón que flipas, pero bueno, quiero hacerlo.

Con encontrar curro para ayudar a mi hermana y a mi sobrino,

con eso ya estaría.

Seguro que encuentras algo pronto.

Y si no, yo te puedo ayudar con la pasta.

Ya lo sabes. -No.

Ni de coña.

Siempre he ganado mi dinero y lo haré aquí, en Londres,

en la China o donde haga falta. -No sé,

igual al principio es un poco complicado

y te toca trabajar de friegaplatos o de vigilante o...

O de mozo en algún mercado.

Lucía, que me da igual donde empiece, si empiezo contigo.

Todo va a salir bien, ya verás.

Ojalá.

Hola, Adela. ¿Qué ha pasado?

He visto que antes has dejado a mi padre de florista.

Pues mira qué papelón. Uf.

Estos tulipanes ha tenido mejores días.

Estos y todo un cargamento que teníamos para un evento.

Y el distribuidor me dice que ha sido un problema

con el sistema de refrigeración del camión.

¿Y no pueden mandar otro?

No en menos de 24 horas.

Así que no tengo tulipanes para montar ningún centro,

y Susana Castillo, en cuanto ha visto el percal,

me ha dejado colgada.

Y fue ella la que eligió el distribuidor.

¿Qué dices? ¿Cómo puede hacerte eso?

Dice que el incidente no es culpa suya

y que se comprometió a trabajar con tulipanes.

Y si no se los puedo proporcionar,

no siente la obligación de mantener nuestro acuerdo.

Pero ¿no puede hacer centros con otras flores?

Ah, pero dice que esa no es su visión

y que no va a cambiar por mí, porque tiene una fama que mantener

y que va a mostrar algo improvisado.

Así me lo ha dicho la muy...

Madre mía, a mí me dice eso y la desguazo, fíjate.

Créeme que no me han faltado ganas.

Además, no sé, es que...

yo creo que ella sabía perfectamente que iba a pasar esto.

Y... ¿cómo podía saberlo?

Pues te lo voy a decir, Lorena.

Desde el minuto número 1, ella se empeñó en trabajar con tulipanes,

y precisamente llegan pochos. Ya es casualidad, ¿eh?

No sé si habrá sido una estrategia de Sáez para hundirme.

Eso explicaría

por qué ella accedió a trabajar conmigo tan rápido.

Para ganarse mi confianza y después dejarme en la estacada.

Claro.

¿Y tú puedes demostrar eso?

No, pero seguramente le ha ido con el cuento a Sáez

y él le habrá ofrecido dinero a cambio de hacerme esta faena.

Y yo he quedado mal con Germán y encima voy a coger mala fama

No, no, no, cariño. No va a pasar nada de eso, de verdad.

No vamos a dejar que esa gentuza se salga con la suya.

Ya se han salido con la suya. Que no se han salido con nada.

Estamos a tiempo de reaccionar, ¿no? ¿Cómo?

¿Qué tienes aquí? Flores, ¿no? Pues vamos a inventarnos algo.

¿O es que estas flores tampoco se adaptan a tu visión?

(SUSPIRA)

Toma, vamos a pensar.

He estado hablando con Adela

y le he encargado lirios y calas para la iglesia.

Ya le he dicho que si no te gustaban,

que pasarías a cambiarlo. -No, no, no.

Perfecto, me encanta.

Ya sabía yo que te gustaban.

¿No son las flores que viste en la boda de no sé qué prima tuya?

Sí, en la boda de Angelines.

Pero ¿cómo te has acordado de eso?

Ay, eres un amor.

Lo que quiero es que tengas la mejor boda de tu vida.

Ah, he recogido las alianzas. -Ah, ¿sí?

¿Están grabadas con lo que dijimos? "Tuya siempre".

"Tuyo siempre".

Venga, enséñamelas, que muero por verlas.

Ya las verás cuando toque.

De pronto, las tengo escondidas en un lugar seguro

hasta el día de la boda.

Oye, papá, perdón que os interrumpa.

¿Qué ha pasado con el pedido de frutas exóticas

que nos hizo el restaurante Nina?

El Nina no me ha encargado ningún pedido esta semana.

¿Cómo que no? Estaba Jonathan contigo cuando lo hicieron.

Que no, que no. Sí, papá.

Que no, Elías, que no. Que llamaron del restaurante Nina

para hacer el pedido.

¡Jona, ven un momento, por favor!

¿Qué pasa? ¿Llamaron o no llamaron del Nina

para un pedido de frutas exóticas? Ah, ¿sí? ¿Cuándo?

Ayer.

Que estabas tú con mi padre.

¡Ah! Sí, sí. Sí que es verdad. Sí que llamaron sí.

Que pidió lichi, yuka y pitahaya. Y rambután.

Y rambután. De hecho, estaba el abuelo delante

cuando hicieron el pedido, sí.

Venga, gracias. Al lío. Venga.

¿Lo ves o no lo ves?

(JESÚS) No lo entiendo. No me acuerdo de nada.

¿Cómo se me va a olvidar un pedido del Nina?

Y más ahora que hemos cambiado de proveedor, ¿no?

Ya no es Morata, tu amigo. Es... Reyero, ¿no?

Sí. ¿Tampoco te acordabas de eso o qué?

¿Papá?

Es igual, no te preocupes, no pasa nada.

Es normal, tienes la cabeza con muchas cosas, jaleo,

con lo de la boda.

No te preocupes. ¡Eh, oye!

Yo arreglo este patinazo, que no te preocupes, ¿eh?

Venga, pasadlo bien. Hasta ahora.

Tu hijo tiene razón.

Lo que pasa que estás muy estresado con los preparativos.

A mí también me pasa.

Solo tengo que volver a hacer la entrevista.

Sí, sí, yo creo que me va a dar tiempo.

Vale, muchísimas gracias por la oportunidad.

Muchas gracias.

Venga, sí, vamos hablando. Hasta luego.

Jorge, el periódico me va a dar más tiempo

para poder hacer el artículo de Moreno-Ruiz.

Tengo hasta mañana a mediodía.

Solo tengo que llamarlo, decirle lo que ha pasado,

y seguro que me lo vuelve a contar todo.

¿Y realmente crees que es una buena idea?

Sí. ¿Crees que se va a asustar si le contamos lo que ha pasado?

Creo que no deberías volver a meterte en todo esto.

Mira, Jorge, tengo que escribir ese artículo.

Si no, me voy a pasar el resto de mi vida

pensando en qué podría haber ocurrido.

Celia, puedes escribir otros.

Sí, puedo escribir otros, pero este es importante para mí.

Y es importante para el mercado.

Quiero poner mi granito de arena para salvarlo.

¿Aunque eso signifique ponerte en riesgo?

Después de lo que ha pasado, deberías dejar todo esto.

No sé por qué me estás diciendo todo esto.

Si Hortuño se entera de que insistes,

te va a parar los pies otra vez,

y es posible que ahora utilice métodos un poquito más drásticos.

¿Y qué? ¿Tengo que tirar la toalla a la primera amenaza?

Celia, sabemos de lo que es capaz ese tío.

Es capaz de cualquier cosa.

Pues si es capaz de cualquier cosa, es porque oculta muchas cosas.

Y mi deber como periodista es sacarlas a la luz.

¿Por qué no piensas en las consecuencias?

No sé, piensa en David.

Precisamente estoy pensando en David.

No quiero que viva en un mundo con gente como Hortuño.

Y quiero que se sienta orgulloso de su madre por pararle los pies.

¿Y sabes lo que te digo?

Que no voy a parar hasta que lo consiga.

Hola, hola. Probando, probando.

Entrevista a Sebastián Moreno-Ruiz.

Aquí tienes tu té.

Muchas gracias, Paolo. De nada.

¿Qué, nerviosa por la entrevista?

Pues mira, no debería,

porque es la segunda vez que lo entrevisto, pero lo estoy.

Tranquila, que todo irá bien. Eso espero.

Seguro que dentro de dos días,

se te rifan todos los periódicos del país.

Mira, sinceramente, con acabar el artículo de una vez

me doy por satisfecha.

Mira, por aquí viene.

Suerte. Gracias.

(MORENO-RUIZ) Buenos días. Buenos días.

Buenos días, ¿desea algo? -No, gracias.

Siéntate por favor. Muchas gracias por venir

y por repetir la entrevista. No, gracias a ti.

Si no te importa, pongo ya la grabadora.

Sin problema.

Listo. ¿Seguro que no quieres nada, un té, un café?

No, no, no te preocupes. Fenomenal.

¿Empezamos? Empezamos, sí.

Bueno...

(CRISTINA) Toma.

La última Enhorabuena. Lo has conseguido.

Lo hemos conseguido, Cristina.

Sin vosotras, ahora mismo estaría llorando de pena en esa esquina.

De pena y de cansancio.

Madre mía. ¿Cuántas horas llevamos centro va, centro viene.

(CRISTINA) Se me ha pasado volando. Últimamente duermo fatal.

Sí, no os riais, no os riais.

Por lo menos la noche en vela ha servido para algo.

Muchas gracias a las dos, de verdad.

Os invito a desayunar, a comer, lo que queráis.

No, tú ahora te llevas estas flores al hotel,

las pones donde se vean bien, triunfas,

y luego ya descansamos y celebraremos como nos merecemos.

A los diseñadores les van a encantar, verás.

Pues eso espero.

Bueno, hemos salvado el evento.

(CRISTINA) Salvado, dice.

Adela, vas a triunfar.

Ese toque campestre de los centros,

eso va a crear tendencia, ya lo verás.

(LORENA) Deberías ir colgando en tu web, en tu perfil,

los nuevos diseños que haces, eventos en los que participas...

Eso está hecho. Os paso el nombre de la cuenta

y le dais a los corazoncitos esos. Los "likes", Adela.

Te vas a convertir en la nueva Susana Castillo.

Mira, a la reina de los tulipanes ni me la mentes, ¿eh?

Solo de pensar el dinero que le tuve que adelantar

para que luego me haya dejado tirada...

Es que me va a salir encima a pagar.

Menuda impresentable, ¿eh?

Eso ha sido cosa de Sáez, estoy segura.

Se la ha camelado para que no trabaje conmigo.

Bueno, ¿no decías que era una diva? Pues que se la coma él.

Sí, pero es muy buena, eso no se puede negar.

Ahora, lo de la jugada de los tulipanes,

este me la va a pagar.

Bueno, y no solo eso, tu empresa es una de las pocas

que ofrece una vía sostenible

y comprometida con el medioambiente.

Supongo que... bueno la competencia lo ve con recelo.

A nosotros nos gusta pensar que somos la verdadera competencia.

Hay pocas empresas con ofertas tan accesibles y sostenibles

como la nuestra, y eso siempre duele a los chapados a la antigua.

Sí.

Y entiendo que más de uno o dos

han tenido que bajarse de ese tren, supongo.

¿A qué te refieres? A Ginés Hortuño.

Apaga la grabadora, por favor.

¿Pasa algo? Hazme el favor de apagarla.

Listo. Ya es suficiente.

Me pediste que repitiéramos la entrevista

para formar un perfil de mi actividad profesional,

y ya lo tienes. Sí, pero aún no hemos hablado

de todo lo que me contaste sobre Hortuño.

Ni vamos a empezar.

A ver, no entiendo nada.

Creí que habíamos quedado

en que destaparíamos las actividades ilegales de Hortuño.

No sé de qué actividades me hablas.

Vamos a ver.

El otro día me contaste muchas cosas.

¿Por qué este cambio repentino ahora?

Han pasado muchas cosas durante estos días.

Tú misma habrás experimentado en tus propias carnes

que este tema que mejor no tocar.

¿Y qué si han pasado cosas?

No podemos permitir que tipejos como Hortuño

se salten las leyes a la torera.

Por favor, Sebastián, dime quién te está presionando.

Solo puedo decirte que me equivoqué contándote lo que te conté.

No, decir la verdad nunca es un error.

Escucha, mira, yo sé

que no es agradable hablar de las irregularidades de tu socio...

Exsocio. Exsocio, sí, perdóname.

Lo siento.

Dame, por favor, alguna prueba sobre esas actividades ilegales.

O al menos dame el nombre del socio inversor en la sombra.

Dame algo, por favor.

Escúchame, Celia, no me gustaría tener que llegar a este punto,

pero desmentiré cualquier cosa que publiques sobre eso.

No me hagas esto ahora.

Si veo en ese artículo la más mínima referencia a Hortuño,

lo próximo que haré será pedir a mi abogada

que te denuncie por injurias y calumnias.

Buenos días.

Hola. (CARLA) ¡Anda!

Qué rápido ha terminado la entrevista.

No lo sabes tú bien.

¿Por qué, no se ha presentado? Sí, sí se ha presentado,

pero para no decirme nada.

¿Qué dices? Pero ¿por qué? Pues no lo sé.

De repente le ha entrado una especie de amnesia...

selectiva con todo lo que tenía que ver con Hortuño.

Venga ya. Sí, no me ha contado nada.

No tengo artículo, Carla.

He pedido una prórroga al periódico y no tengo nada.

Voy a hacer el ridículo.

Estoy cerrando las puertas de la profesión para siempre.

Pero y todo lo que soltó la primera vez que hablasteis, ¿qué?

Lo ha negado.

Supongo que Hortuño le ha metido el miedo en el cuerpo.

¿Y quién le habrá ido al mafioso con el cuento?

Pues mira, no lo sé. Pero está claro que lo sabía.

Qué mal rollo.

Ay, Dios...

¿Quieres agua? No, gracias.

De todas maneras, olvídate. Es un embustero, pues ya está.

Cuanto más lejos mejor, ¿no? -Tiene razón.

Esa gentuza no se merece un segundo de tu tiempo.

A ver, Cristina, después de que ha dejado a Mari Paz en la calle

e intentarlo también conmigo,

¿te parece que no se merece un escarmiento?

Pues sí. Pero ese tipo, una cosa es lo que parece y otra es lo que es.

Ya ves cómo se las gasta.

Mira, menos mal que contigo no fue a más.

¿A qué te refieres?

No te hagas la tonta, que lo sabes perfectamente.

Ya, bueno, pues mira, menos mal

que ha pasado antes de que me hubiera pedido una cita

y, no sé, le hubiera dicho que sí. Pero no te la pidió, ¿no?

No, pero se insinuaba bastante.

Un tiracañas, vamos.

Sí, y como encima empieza con el cuento, la lagrimita de la ex...

Que es verdad, pero que lo usa para camelarse a cualquiera,

que seguro que lo hace con todas. Es un rastrero.

Tú no te preocupes y deja que el tiempo lo coloque en su sitio,

que el karma haga su trabajo.

Hombre, es que mientras el karma actúa, él se va de rositas.

Y yo lo siento, pero no paso por ahí, ¿eh?

¿Y qué vas a hacer? Pues no lo sé,

porque ahora mismo ni puedo pensar ni tengo la cabeza para nada,

pero este... este va a probar su propia medicina.

Ten cuidadito, Adela, que eso ha sonado muy a Elías, ¿eh?

Lorena, que yo no tengo nada que ver con Elías.

Precisamente a mí lo que no me gustan son las mentiras.

Mira, déjate de venganzas y céntrate en tu trabajo.

¿No tienes una boda que preparar?

¿Una?

A parte de la de Jesús y Valeria, tengo unas cuantas.

¿Ves? Eso es lo que tienes que hacer.

Sigue trabajando duro

y deja boquiabierta a Susana Castillo,

a Sáez y al que se te ponga por delante.

Di que sí. -Claro.

Sabes que esa será tu mejor venganza,

demostrar a todos que tienes mucha más dignidad

y mucha más elegancia que ellos, claro que sí.

Mujer, es que el rencor gasta mucha energía, ¿no?

Sí. -¿Y qué debes hacer con esa energía?

Invertirla en esto, en este negocio.

Os voy a hacer caso...

porque estoy muy cansada y con la guardia baja.

Oye, ábrete la cafetería, anda, y nos pones un café.

¿Un cafetito? ¿No preferís un güisqui mejor?

Lo que está claro es que Hortuño se ha enterado

después de haberle hecho yo la primera entrevista.

Y si es así, se lo ha tenido que decir alguien del Central, Carla.

Pero vamos a ver, ¿quién sabe que tú tenías la entrevista,

aparte de tú y yo?

Vamos a ver...

Lo sabe Jorge, también lo sabe Javier

y un poquito más tarde se enteró Elías.

Pero Jorge no creo que haya dicho nada

porque él siempre me ha animado mucho

a que hiciera esta entrevista.

Aunque también es verdad

que me insistió bastante para que no la publicara.

A ver, Jorge es muy buen tío, pero yo qué sé,

nunca se sabe en esta vida.

No, no, yo creo que Jorge sería incapaz, de verdad.

Luego está Javier,

pero Javier fue el primero que vino a insistirme

para que le sonsacara a Moreno-Ruiz

todos los trapos sucios de Hortuño, así que tampoco.

Bueno, ¿y qué pasa con Elías?

Elías tampoco quería que yo publicara la entrevista.

¿Por qué?

Bueno, quiero pensar que es porque quería protegerme de Hortuño.

Aunque realmente él tiene muchos intereses en el mercado,

la entrevista le vendría muy bien.

Ay, Dios... Pues, hija, entonces,

volvemos al punto de inicio sin sospechoso.

Ya, sin sospechoso y sin artículo.

No lo sé.

Traje de rojo pasión.

No, no, no, no, nada de blanco roto, hija.

El blanco es para jovencitas.

Yo, como comprenderás, a mi edad,

lo de casta y pura no se lo va a tragar nadie.

Sí, las alianzas también las tenemos.

"Tuya siempre", "Tuyo siempre".

Bueno, chica, será una cursilada, pero nosotros estamos encantados.

Bueno, Charito, hija, que te dejo.

Cúrate ese catarro, ¿eh? Ya hablamos. Un beso.

¿Qué? ¿Ya tenemos lo de los regalos para los invitados?

¿Hay cestas o no hay cestas?

Ya te dije que de eso se encargaba Reyero.

¿Te acordaste de que metieran un puro en cada cesta?

¡Pues claro que me he acordado!

Bueno, hombre, tampoco tienes que ponerte así.

Perdona, no quería hablarte así.

¿Te encuentras bien?

No es normal -¿Qué no es normal?

¿Qué va a ser? Tanto despiste.

Lo del tipo ese que no conocí, el Velasco,

lo de las llaves, lo del pedido del Nina...

Chico, eso nos pasa a todos.

Y además, a partir de los 70, ya ni te cuento.

No quiero hacerme viejo, Valeria.

No lo soporto.

Ni yo tampoco, no te digo. ¿Tienes algún plan mejor?

Ese siempre ha sido mi mayor miedo, convertirme en un viejo decrépito.

Es evidente...

que cada vez voy a ser menos capaz de llevar la vida que llevaba.

Ah. ¿Te refieres a lo de venir al mercado

con esas pelandruscas más jóvenes que tú?

No, no me refería a eso, mujer.

Pero los años pasan.

Bueno, ¿y qué? Tú, tranquilo.

No te pongas dramático, ¿eh?

Tú tienes un don, que es disfrutar de la vida.

Lo que pasa que ahora, en vez de disfrutarla con esas pelandruscas,

la vas a disfrutar con tu mujercita.

La vida pasa que es un suspiro.

Hoy estás bien, y mañana...

quién sabe.

Mira lo que le ocurrió a Genaro. No me lo puedo quitar de la cabeza.

Bueno, no compares, Jesús. Lo de Genaro fue otra cosa.

Bueno, seguro que empezó dejándose las llaves puestas

y después no sabía dónde estaba su mano derecha.

A ti no te va a pasar eso.

¿Y por qué no?

Yo no quería ir a ver a Genaro

porque no quería enfrentarme a su enfermedad.

¿Y si me pasa a mí?

¿Y si pierdo la cabeza?

¿Y si dejo de ser yo?

¿Qué hago, Valeria?

¿Cómo se escapa uno de sí mismo?

Se acabó el mercado,

se acabó coger el coche para ir a la sierra.

Se acabó mi vida de la peor manera.

Lo que pasa es que tienes demasiadas cosas en la cabeza,

que si tu empresa, la familia, la boda...

Estás un poco atacado, nada más.

Yo también, ¿eh? Yo no doy pie con bola.

No quiero ser una carga para ti, Valeria.

Por favor, no digas tonterías.

Mira, lo primero que tienes que hacer es relajarte.

Y lo segundo, es ir mañana mismo al médico para salir de dudas.

¿Para qué?

¿Para que me confirme que sigo los pasos de Genaro?

Ni hablar.

Yo no quiero ser un muerto en vida.

Por favor, Jesús, no digas esas cosas.

Vale que a lo mejor no podemos hacer las cosas que hacíamos antes,

pero nos tenemos el uno al otro, y eso es lo que cuenta.

Hasta que me levante un día de la cama...

y no sepa quién eres.

Me cago en la mar salada, colega.

(CARLA) Perdón, que no te había visto.

Oh, perdón, perdón, disculpa.

Es que estoy buscando habitación aquí en el barrio.

Ah, pues aquí tienes un montón de anuncios, sí.

Este piso está bien, es de una chica de aquí, sí.

Vale, gracias.

Vale, de nada.

(SAMUEL) ¿Ya has desterrado al chaval del mercado

por pisarte lo fregado o qué?

¿Qué dices? Yo no soy tan borde.

No, el tío está buscando habitación y le he indicado los anuncios.

Ya, ya, ya. Pobrecillo.

¿De qué te ríes? -Pues de ti, ¿de qué va a ser?

Primero casi te lo comes,

y luego lo ayudas como si fuera tu amigo del alma.

Pasas de 0 a 100 en un segundo.

Tú sí que me conoces, ¿eh?

Es que me lo hacías a mí cada dos por tres también.

Y eso que yo, lo de pisarte lo fregado, lo tengo difícil.

¿Qué tal te van las clases de conducir?

Ahí vamos. En primera todavía, pero bien.

Me alegra que te vaya bien.

Bueno, ¿querías algo? -Sí.

Decirte que David no va a poder ir a la cena esta noche.

¿Y tú cómo sabías que...?

Porque yo también estaba invitado.

¿Tú?

Resulta que el chaval te ha preparado una especie de...

cita a ciegas...

pero conmigo.

(CARMEN) Toma, guapa, aquí tienes tu cambio y las chuletitas.

Y tranquila,

que te guardo los solomillos para el fin de semana, ¿vale?

Buenas, Nacho. ¿Qué te pongo? -Hola, Carmen.

Pues ponme un solomillo de cerdo, tierno.

Que no tenga nervio, por favor. -Uh.

Poco solomillo hay aquí con nervio.

Para eso te tienes que ir donde la Paqui.

¿Qué son, para Rosa?

Sí, la tengo en cama otra vez.

No me digas. Pero ¿qué le pasa ahora?

Vamos a ver, que quitando los días que estuvo Noa fuera,

Rosa siempre ha sido un roble.

El médico dice que no es nada serio.

Para mí que ha querido correr más de la cuenta

y, claro, el cuerpo le ha dado un aviso.

Es que ya no somos unos chiquillos. Díselo.

Yo hago lo que puedo, pero por lo que se ve, no es bastante.

Ay, si es que no sabe la suerte que tiene contigo.

Es otro y le pone las zapatillas y la bata y en la cama

y le dice: "Hala, hasta la noche, que me voy a trabajar".

Estábamos tan contentos,

y de repente, esta recaída ha sido un mazazo para todos.

¿Y sabes? Uno también se cansa de decir las cosas

y que no lo escuchen. -¿Qué pasa? La paga contigo, ¿no?

A ver, yo la entiendo. Lleva mucho tiempo enferma y...

en estos casos, recibe el que está al lado.

¿Qué me vas a contar? No sabes lo que hemos sufrido con Samu.

Cuando estamos enfermos, siempre la pagamos con el que cuida.

Es un asco, pero es así. -Si es que ¿a quién se le ocurre?

Le pedí que se lo tomara con calma, que no se confiase,

y lo primero que hace cuando mejora

es bajar al mercado y servir en el bar.

Y en la pizzería, con el calor que da ese horno.

Exacto. Y ahí el cuerpo dice basta, y otra vez para casa.

Claro. Si es que ahora mismo,

el único que sabe lo que le conviene a Rosa eres tú.

Yo lo único que pretendo es... no sé, que no se ponga a trabajar

hasta que no se encuentre bien del todo.

No parece complicado, ¿verdad? Pues no lo pilla.

Bueno, pues ahí estás tú para recordárselo.

Es lo que me toca, cuidar de ella.

No sé si lo estaré haciendo mejor o peor,

pero su salud es lo único que me quita el sueño.

Bueno. Mira, Nicolás que dice Nacho

que no sabe si está cuidando bien de Rosa.

¿Cómo que no? Si la tienes entre algodones.

Claro, eso le digo yo.

Rosa tiene suerte de tenerlo de marido.

Tienes ganado el cielo, Nacho. -No exageres.

No, no, que es la verdad, hombre. Tú eres un santo varón.

Primero está San Ignacio de Loyola y luego ya vienes tú.

Bueno, cóbrame, que al final,

me sacáis los colores. -Te lo apunto.

Vale, de acuerdo.

(CARMEN Y NICOLÁS) Hasta luego.

Bueno, yo me voy, que tengo mucho lío.

¿Qué lío va a tener?

(CARLA) La culpa es mía por ir organizando citas a todo el mundo.

¿Por qué?

Pues porque David me ayudó

a organizarle una cena sorpresa para Celia y sus amigas,

y yo qué sé, pues mira, le gustó el rollo de organizar cenas y citas.

Pero tranquilo que ya le voy a decir que no... que no hace falta.

Guay. No, bueno yo solo quería que lo supieras...

para que no llegaras y te encontraras ahí conmigo.

Ya. -Sé que tienes ahí un mal trago y...

Si es que era mal trago,

porque para mí, el mensaje falso este que me mandaste...

hombre, me hizo ilusión, un poco.

Hay que ver qué se le habrá pasado al chaval por la cabeza para...

querer juntarnos así, de repente, a ti y a mí.

Pues no lo sé, pero su cabeza va por libre, ya te lo digo.

Ya, ya. Yo creo que aparte de Asperger va a ser mentalista,

porque me ha leído el pensamiento un poco.

(CARLA) Ah ¿sí? ¿Qué pensamiento? -Sí. Cosas que...

que tengo aquí en el sobreático, pero...

aún no están desarrolladas.

¿Sabes? Necesitan un poquito de tiempo.

Necesitas un poquito de tiempo. -Sí.

Lo que viene a durar básicamente una cena. ¿No? O sea...

Ya. -Yo creo que una cena bastaría.

Oye, estoy pensando...

¿Qué te parece si de repente aprovechamos la jugada esta de David

y cenamos...

tú y yo juntos?

Ya empezamos...

Hombre, a ver, qué menos que invitarte a tomar algo, ¿no?

A cenar o algo.

Ya que me has ayudado tú con lo del carné y eso...

De no ser por ti, no sería capaz ni de subirme al autobús.

Vale, venga, va.

-¿Sí? -Vamos a cenar.

Pues nada, yo me voy...

antes de que cambies de opinión, que tú eres un poquito así...

¡Hasta luego! Nos vemos, ¿eh?

Perdón, perdón.

Gracias. (SAMUEL) Lo siento.

Lo pones en medio y... Perdón.

No, justo estoy llegando ahora del hotel.

Gracias a Dios, no ha habido más sorpresas.

Ya están los centros en las mesas, esperando a los diseñadores

y ha quedado todo muy bien, sí.

Muchas gracias, Lorena, por ayudarme y por preguntar.

No, venga, descansa tú.

Un beso. Adiós.

¿Qué tal?

Uy, tienes cara de cansada.

¿Qué, mucha juerga con Sáez ayer?

¿Ahora qué, vas a controlarme los horarios?

No, mujer, si yo lo que hago es velar por tu negocio.

No queda bien que pase la clientela y te vean bostezando.

Van a pensar que te aburres hasta con tus plantas.

La verdad es que aún no he pasado por casa.

Ha sido una noche muy productiva.

Sí, sí, lo sé que ha sido muy productiva.

Estar toda la noche haciendo centros de flores... ¿Verdad?

Que yo no te estoy espiando.

Pasa que me he cruzado con mi hermana a primera hora

y me ha dicho que ayer toda la noche

la estuviste como explotando, decía,

haciendo centros de flores, a ella y a Cristina.

Y no eran ni para ti, ¿era un negocio de Germán?

¿Qué más te ha contado tu hermana? Poco más.

Claro estaba muerta de sueño y...

Bueno, no, sí, me ha dicho que, al parecer,

todo este lío lo ha montado tu amigo Sáez, ¿no?

Que te ha boicoteado.

¿En serio?

No me puedo creer que ese mindundi te haya tomado el pelo así.

Es que lo he pensado, digo:

"¿Todos estos años a mi lado y todavía no has aprendido nada?".

¿Que valga la pena?

No.

Eh, espera, espera.

Celia, déjame que te ayude. Espera. Pues sí, gracias.

Ya está.

¿Cómo estás? Pues bien.

Vengo del hospital y me han dicho que todo correcto.

Como no te he visto en el puesto,

he pensado que estabas en el médico.

A primera hora de la mañana estaba en una entrevista con Moreno-Ruiz.

¿Vas a seguir adelante con la entrevista?

Pues puedes estar tranquilo, ya no hay artículo.

¿Te puedes creer que no me ha contado nada?

Nada de lo que me había dicho, y mucho menos del exsocio.

¿En serio?

Sí.

Creo que alguien le ha tenido que filtrar a Hortuño

la entrevista de Moreno-Ruiz poniéndole por los suelos.

No puede haber otra explicación. Ya.

Y... ¿alguna idea de quién puede ser?

Bueno, le he dado muchas vueltas a la cabeza y...

he llegado a una conclusión. Javier no puede ser.

Él quería que publicara.

Y tú, aunque no querías

que publicara... Perdona, ¿de verdad soy sospechoso?

¿Me dejas acabar, por favor?

Tú no querías que publicara,

pero sé que no eres capaz de hacer algo así.

Solo me queda una opción.

Es la más sencilla y la correcta. Elías, él no quería que publicara.

Elías tiene mucho que perder también con lo de Hortuño.

Elías es una persona manipuladora,

y la gente así siempre guarda un as en la manga.

Hazme caso.

No, está visto que vendiendo fruta y juntando ramitas y eso,

en eso no hay quien te iguale, se te da muy bien.

Pero claro, ser empresaria yo creo que eso te viene grande.

Mira, justamente lo mismo que dice tu padre de ti.

¿Mi padre? Ese Illuminati.

Que no te lo tomes a mal.

Hay que reconocer que ganas le pones.

Si no, no te pasas la noche entera trabajando como una becaria.

Es evidente. Pero claro,

para llevar una empresa y sacarla de la nada

y llevarla donde yo he llevado las mías,

eso hay que estar hecho de una pasta especial

que no la tiene cualquiera.

Mira, Elías, estoy que me caigo de sueño,

no me toques la moral si no te quieres ir calentito.

Oye, no me hables así ni seas desagradecida,

que te doy consejos para el bien de tu negocio.

Pues yo te voy a dar otro. Vete por donde has venido.

Sáez no se anda con tonterías, ya lo has visto.

Lo que tienes que hacer es marcarle el terreno.

Y que no se enteren todos de que te ha tomado el pelo

y te tomen por el pito del sereno. Ah, ¿sí? ¿Cómo?

¿Al estilo de Elías De la Cruz? Pues no lo sé.

Decídelo tú, que últimamente estás muy creativa.

Mira, por aquí viene Elías.

Le vamos a preguntar, a ver cómo reacciona.

Elías, ¿tienes un minuto?

¿Qué hay, pareja? ¿Qué pasa?

Pues pasa que hoy he tenido una cita con Moreno-Ruiz

para hablar sobre Hortuño, y no ha soltado prenda.

¿Que se ha rajado?

No me digas. Lo que nos faltaba.

No sé cómo el contenido de la entrevista

ha llegado a oídos de Hortuño.

¿Que se ha enterado? Pues sí.

Eso ha dejado caer Moreno-Ruiz.

Yo no sé si tú sabes quién puede estar detrás de todo esto.

Pues no tengo ni idea. Pero vamos, seguro que los de siempre.

Los de siempre...

¿Y quiénes son los de siempre?

¿Quién va a ser, Jorge? Los del periódico.

Seguro que ellos han avisado a Hortuño.

Vaya, Elías, mi jefe está deseando que salga esta exclusiva.

Tu jefe, pero seguro que el jefe de tu jefe de tu jefe,

el que manda de verdad, seguro que no lo desea.

Pero ¿qué insinúas,

que el periódico está boicoteando su propio artículo?

Vamos a ver, Celia, la prensa es un negocio como otro cualquiera, ¿no?

Hortuño mete todos los años

mucho dinero en publicidad en el periódico.

Esto ha llegado al consejo de administración,

han visto que van a perder un cero en su cuenta

y le han dado un toque a Hortuño. Seguro, vamos.

No sé. No me lo puedo creer.

Pues mira, los negocios funcionan así, ¿sabes?

Y el que se da cuenta hace negocio, y el que no, hace el ridículo.

Bueno, perdonad. Hasta luego.

La verdad es que es muy triste, pero a lo mejor es así.

¿Tú qué opinas?

Que Elías tiene razón, hay gente muy mezquina en el mundo.

Pero ¿se puede saber adónde me llevas tan arreglada?

Déjate llevar. Es una sorpresa.

(ROSA) Bueno, una sorpresa que huele estupendamente, ¿no?

Uy. -¡Tachán!

Ay...

La comida está casi preparada, espero que te guste.

Muchísimas gracias, cariño. -De nada.

Como no sabemos cuánto tiempo vas a tener que estar en casa,

pues quería que tuviéramos un momento especial,

para nosotros solos.

Eres un cielo. Lo sabes, ¿no?

Lo que soy es un hombre con mucha suerte,

por tener todo lo que necesito dentro de estas cuatro paredes.

¿Sabes? Pensaba que estabas enfadado conmigo.

Incluso cuando me enfado, sigo estando loco por ti.

Por eso, si a veces saco un poco de mal genio,

espero que no lo tengas en cuenta.

Está bien, intentaré no darte motivos, ¿vale?

Me encanta verte así.

¿Así, cómo?

Así, contenta.

Bueno, es lo que tiene descansar, dejar que te cuiden...

He dormido tanto que tengo hasta hambre.

¿Ya no te duele la cabeza? -No, estoy mucho mejor.

Me alegro mucho.

Espero que no salgas corriendo al mercado y mucho menos a trabajar.

Vale, he sido una inconsciente. Lo siento, perdóname.

¿Sabes qué pasa? Lo he pasado tan mal con la enfermedad

que cuando me he sentido un poco bien, solo quería...

recuperar mi vida normal.

Como si aquí te faltara algo.

Ya lo sé.

Gracias.

¿Sabes? He estado pensando y creo que voy a llamar a Paolo.

Le voy a decir que se busque a otro ayudante. ¿Qué te parece?

¿Estás segura?

Sí.

Sí, ahora que me encuentro mejor, quiero recuperarme del todo.

Quiero hacer las cosas bien.

Y no me parece justo que el pobre Paolo esté esperándome eternamente.

Bueno, si estás segura,

yo mismo me paso por la pizzería y se lo comento.

Estás segura, ¿verdad?

Ajá.

Bueno, yo creo que por una copita de vino de te va a pasar nada.

¿Verdad? -Pues no.

Si me la tomo contigo, no.

Por nosotros.

Por nosotros.

Bueno, voy a por la comida.

Eh... ¿Te puedo pedir un favor? -Sí, claro.

Recógete el pelo, anda.

Ya sabes que me vuelve loco verte así.

No estás haciendo nada.

Nos has dejado tirados a nosotros y al mercado.

No tienes ni idea de lo que estoy haciendo.

Así que no seas tan bocazas, ¿de acuerdo?

Seguiré luchando por el mercado y por mi puesto,

pero a mi manera.

¿Te has enterado de la movida de Celia

con lo del artículo de Moreno-Ruiz?

Ya me lo ha contado Jorge.

La verdad es que del mangante de Hortuño no me sorprende nada,

y menos con tu padre de mamporrero.

Pues por su culpa hemos perdido una oportunidad de oro

para darles así en toda la cara.

Y además, Celia se va a quedar sin trabajo.

No, no sabes lo que siento por Jona.

(NOA) No, pero sí lo que siente él por ti.

Y sinceramente, no te veo con muchas ganas de construir nada serio.

¿Por qué no te callas un ratito?

(NOA) No, no me voy a callar.

Jona me importa demasiado como para darle una palmadita,

dejar que se vaya contigo y se arrepienta siempre.

Sé que andas en un apuro

porque se te ha caído una entrevista o algo así, ¿no?

Sí, se me ha caído una entrevista, no tengo plan B.

Pues yo puedo proporcionarte una.

(CARMEN) Fue tan bonito cómo os mirabais en lo del coche...

Es que tenéis una conexión tan especial...

Samu no ha querido a nadie como te quiere a ti.

Esto no es una cita, ya te lo he dicho.

No tiene nada que ver con todo esto.

(MORENO-RUIZ) Lo mejor es que os retiréis a tiempo.

No, eso no va a pasar.

Hortuño no me va a echar de mi casa.

Tú lo has dicho antes, es una persona peligrosa.

Pero creo que no tienes ni idea

que la persona que hay detrás de él lo es muchísimo más.

El socio que aporta el dinero negro, ya.

Al menos dime de quién se trata.

"Primeros síntomas de la demencia senil.

Cómo detectarla".

(VALERIA, LLORANDO) Elías, es que es eso.

"Despistes y olvidos constantes de las tareas cotidianas,

cambios de humor, objetos fuera de su sitio".

No digas que te lo he contado.

Así que piénsalo bien y no te busques problemas.

Tampoco quiero ser cómplice

de un depravado como tú. -¡Cállate!

No sabes de lo que hablas. -Sí.

Sí lo sé perfectamente.

Y por eso tengo muy claro lo que voy a hacer...

ir a la Policía.

Siéntate.

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Mercado Central - Capítulo 126

24 mar 2020

Paolo le chiva a Nicolás lo que pretende David respecto a Samuel y Carla. Samuel se entera y le explica a Carla que la cena es un plan orquestado por David, pero que se muere por cenar con ella.
Jonathan le dice a Lucía que se va con ella a Londres.
Adela está convencida de que ha sufrido un boicot por parte de Sáez. Elías remueve sus ansias de venganza contra él, pero Cristina y Lorena le hacen ver que no merece la pena.
Celia ha conseguido una prórroga del periódico y Jorge intenta hacer que se olvide del artículo, sin éxito. Moreno-Ruiz se niega a hablar sobre Hortuño y Celia empieza a preguntarse quién la “vendió”.
Jesús confiesa a Valeria que se está cumpliendo su mayor temor: perder la cabeza.
Nacho está feliz porque ha recuperado su papel de mártir y tiene a Rosa en su poder. Germán ve un atisbo de esperanza con Javier.

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