Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 125 - ver ahora
Transcripción completa

¿Por qué no paraste la grabación? Porque no pude.

Y si quedaba alguna duda,

va Celia y le cuenta con detalle lo de Moreno-Ruiz.

Debimos contarle a Celia que Elías estaba en el ajo.

Esto no hubiera pasado.

Queremos que Moreno-Ruiz se retracte de sus declaraciones.

¿Sabes lo que siempre funciona? La amenaza.

Pero si a este tipo le pasara algo,

y el artículo aun así saliera publicado en prensa,

los medios de comunicación sumarían dos más dos...

y te señalarían a ti como culpable.

Hablaré con él...

y reconoceré públicamente lo que sea que tanto lo ofendió.

Muy bien.

Está claro que la vida personal no nos va muy bien.

Pero a lo mejor podemos...

redimirnos y compensarlo con nuestro éxito en el trabajo.

Creo que podemos hacer un muy buen equipo.

(CRISTINA) ¿Conoces a Sáez?

Sí, nos conocemos hace poco.

¿Estás trabajando con él?

Bueno, estoy planteándome...

asociar mi floristería a su empresa, Floramundi,

en régimen de franquicia. ¿Tú lo conoces?

Sí. Era uno de mis proveedores.

O sea que te vas.

Sí.

A ver, Lucía, ¿no me has dicho nada

porque no sabías cómo cortar conmigo?

No, Jonathan, yo quiero que sigamos juntos.

Lucía, que no. Que no me va ese rollo

de la relación a distancia.

-A mí tampoco, Jonathan, pero...

por eso te quería decir que, bueno,

¿que si te quieres venir a Londres conmigo.

(NACHO) ¿Adónde vas? -A trabajar.

Cariño, no me pongas esa cara.

No me gusta estar de baja y lo sabes.

Toma, acábate la infusión al menos.

Es verdad, mamá, desayuna tranquila.

¿Contentos?

(JONATHAN) Desde que volví con Lucía nos haces la vida imposible.

Intentas que rompamos, pero te salió el tiro por la culata.

Lucía me quiere y no me mentiría nunca, ¿vale?

Pero qué ingenuo eres. ¿No ves que intenta manipularte?

Mira, Nacho, que me dejes en paz. -No te lo vuelvo a repetir.

Devuélveme lo que es mío. -Mira, Nacho,

si quieres lo que es tuyo,

tendrás que esperar que ella te lo devuelva

cuando le dé la gana, ¿vale?

Ahora que has vuelto, estaba pensando...

podríamos hacer como tú decías, ¿no? Una oferta especial de desayuno.

Yo creo que lo vamos a petar. ¿Qué te parece?

Rosa...

Él me aseguró que mi floristería

sería la primera franquicia urbana de su empresa.

En eso sí te ha mentido, ¿eh?

Madre mía, es un estafador en toda regla.

-No haces a la idea de hasta qué punto.

Esto no es normal, ¿sabes?

Yo creo que tengo algo...

pero algo grave.

Una vez que esté publicada la entrevista

él ya no va a poder hacer nada contra mí,

porque si me pasa algo, va a ser el primer sospechoso.

Tengo que publicar.

Además, ya estoy harta de que siempre ganen los mismos.

Bueno, si lo tienes tan claro, vale, a por todas.

Con las facturas y los contratos ilegales

a Hortuño le caerá un buen puro.

Y el socio y el dinero negro.

No te dijo

el nombre del socio, ¿no? No.

¿Sabes qué voy a hacer? Terminaré la entrevista

y antes de enviarla llamaré a Moreno-Ruiz,

a ver si me dice el nombre del socio.

Que no, Paolo. Que no, de verdad.

Los médicos no tienen ni idea de lo que tengo.

Dicen que estoy bien, no encuentran nada, ¿sabes?

Bueno, igual no tienes nada de verdad.

Será porque... Bueno, has estado tantas semana en casa

y los músculos se han debilitado, es normal.

¿Y yo cuándo voy a poder volver a ser la Rosa de siempre?

Bueno, eso si me recupero, claro.

Claro que te vas a recuperar, Rosa.

Oye...

no tengo ni idea

de cuándo podré reincorporarme al trabajo.

Lo siento, de verdad. -De eso no te preocupes,

que yo no tengo ninguna prisa.

¿Cómo no vas a tener prisa? Si me estás diciendo

que no puedes ni servir los desayunos.

Esto es mucho para ti solo. No puedes, Paolo.

Tienes que reemplazarme.

No, Rosa, eso de ninguna forma. -Que sí.

A ver...

tú y yo somo buenos amigos, ¿verdad? -Claro que sí.

Por eso yo te guardo el puesto.

Y como somos buenos amigos, me tienes que escuchar

y me tienes que hacer caso.

Tienes que pensar en ti y en tu negocio.

No, no, no. -Sí. Escúchame y mírame.

Yo no sé cuándo voy a mejorar.

Por favor.

Bueno, eso ya veremos, ¿eh?

¿Te encuentras un poco mejor?

Sí.

Yo creo que es mejor que vayas a casa a descansar.

Sí. -Llamo a Nacho.

No, no, no. No quiero molestarlo.

Tenía una reunión importante en la agencia.

Pues entonces llamo a Noa.

Está en clase.

Oye, mira, hacemos una cosa,

¿qué te parece si me quedo aquí un ratito descansando

y cuando yo me encuentre mejor, me voy tranquilamente a casa?

No, no, no, de eso nada, Rosa.

¿Por qué? -Porque no. No...

¿Y si por la calle te caes y das un golpe?

Anda ya, que no. -No, Rosa, yo cierro y voy contigo.

Que no. No vas a cerrar, no. -Que sí, yo cierro y punto.

Que no, de verdad, que estoy bien, Paolo.

Solo necesito un poquito de tiempo. No te quiero molestar.

Rosa, escúchame bien...

Tú nunca molestas, nunca.

Y, además... será un placer dar un paseo contigo.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Intento localizar a Moreno-Ruiz,

pero no hay manera. No coge el teléfono.

Hombre, normal, si terminasteis mal la otra vez...

Yo creo que tiene mala conciencia

por haber largado más de lo debido a esa periodista.

De todas formas, le he dejado un mensaje.

Espero que sea un mensaje amable.

Claro. Le he dicho que teníamos que vernos

para tomar una cerveza.

Pues muy bien. Yo es que soy partidario

de... evitar los conflictos siempre que se pueda.

Más productivo. Por delante pon buena cara

y luego, por detrás, haz lo que quieras.

No te preocupes por Moreno-Ruiz.

Le dejaré bien claro

que no tiene que conceder más entrevistas.

Amigablemente, por supuesto. Mucho mejor, mucho mejor.

¿Qué hay de la periodista esa de pacotilla?

Nada, todo muy sencillo.

Ya he hablado con ella y le he hecho ver, sutilmente,

que publicar esa información

le traerá más perjuicios que beneficios.

Te advierto que poner buena cara no es la solución.

¿Sabes cuál es siempre la solución? El miedo.

En este caso sí, te lo aseguro.

Hacemos buen equipo, Elías.

Ya te lo dije desde el principio. Y tú no me querías creer.

Hubo un momento en el que pensé

que me había equivocado con vosotros,

pero el tiempo demuestra que me equivoqué.

Ahora me fio más de vosotros que de Velasco.

Me alegra mucho. Te cuesta soltar elogios.

Tu hijo es un gran chaval.

Su relación con Javier nos ha venido de perlas.

Una gran jugada. Sí, señor.

Me tengo que marchar, pero antes me gustaría

que me pasaras el material de la entrevista.

¿Qué material? No tengo ese material.

La grabación.

Todo lo que Moreno-Ruiz le ha dicho a la periodista.

Tengo su compromiso,

pero no sabía que hiciera falta ese material.

A ver, ¿quieres decir que no tienes la grabación?

¿Lo dices en serio?

Tengo su compromiso de que no va a decir nada.

A ver, no sabía que fuese tan necesario,

pero si es tan necesario para ti, puedo conseguirlo.

¿Me estás diciendo que por ahí hay una grabación

que cualquier desaprensivo puede utilizar en mi contra

y destrozarme? Las cosas no se hacen así, Elías.

Yo confío plenamente en ella,

pero si tú crees que no es suficiente,

intento conseguir la grabación.

Mira, déjalo. No se te da bien mezclar los negocios y el placer.

Lo haré. Te lo prometo.

El primer centro Floramundi que abrí, el de Getafe,

en su origen era un vivero que heredé de mi madre

y poco a poco fui ampliando hasta lo que es hoy.

Ya. ¿Y cómo se te ocurrió la idea?

Pues mira, en unas vacaciones con mi exmujer

nos fuimos al oeste de Francia de camping,

y allí descubrí que los centros de jardinería

no solo vendían plantas y macetas,

sino también muebles, artículos de decoración,

herramientas o productos para las mascotas.

O sea ¿que lo copiaste?

Pues sí.

Modestamente fui adaptando mi vivero a ese modelo de negocio.

Bueno, y los clientes lo agradecían.

Sí, claro. No tenían que irse a otro lado

a comprar el resto de cosas para el jardín.

Por cierto...

algún día deberías ir a esa zona de Francia, es preciosa.

Y más si vas acompañada.

Primero tendría que encontrar acompañante.

Una mujer como tú lo tiene fácil.

Muchos hombres se prestarían a ese viaje.

¿Tú, por ejemplo?

Vaya, qué directa.

¿Te ha molestado?

No, qué va.

Me gustaría conocerte un poco mejor,

y un viaje con una mujer como tú me parece una idea muy seductora.

Pues ya te lo puedes quitar de la cabeza,

porque no quiero nada contigo,

ni viajes ni franquicia. ¿Perdona?

Seguro que te suena esto... es el contrato de Mari Paz Torres.

De su floristería de Cuatro Caminos que ahora es tuya, creo.

¿A que sabes lo que estoy hablando?

Pues he estado hablando con ella y me ha contado toda la historia.

A ver, Adela, el caso de Mari Paz es muy distinto,

porque en ese momento... Ni en ese momento ni en ninguno.

La engañaste a conciencia para quedarte con su floristería.

Te aseguro, Adela, que no era... Menos mal que tengo buenas amigas

y me enteré a tiempo

o me habrías hecho lo mismo, estafarme.

Eso es lo que quieres, ¿no?, lo que pretendes. ¿O es otra cosa?

Escúchame... No, escúchame tú.

Que te hayas separado de tu mujer

no es excusa para que seas un perro de presa.

Si estás frustrado,

si quieres descargar tu rabia, busca un psicólogo,

pero no machaques a los demás.

¿Te ha quedado claro o necesitas un dosier?

(PAOLO) ¿Qué, queréis algo más o traigo la cuenta.

No, no, tráeme la cuenta a mí, porque el señor ya se va.

¿Todo bien?

(JONATHAN) ¡Eh!

Dame un momento, ¿vale?

A ver, te canto el menú.

Mi tía ha hecho un asado

de redondo de ternera con cebollas francesas que está...

Bueno, siempre y cuando no seas vegano, claro.

¿Qué dices, tía? Yo no soy vegano.

Que ya lo sé, idiota. Que es broma.

Ah.

¿Qué pasa, estás de mal humor o es que tienes hambre?

No, no. No tengo hambre.

¿Entonces?

A ver, Noa, a Samu no le he dicho nada todavía,

pero contigo prefiero ser sincero.

Compartimos piso y no quiero dejarte tirada

si al final me decido.

¿Si te decides a qué?

Estoy pensando en marcharme a Londres con Lucía.

¿De viaje? (JONATHAN) No, qué va.

Le han ofrecido un puesto en la sede inglesa

y... bueno, es una pedazo de oportunidad, que flipas.

Sí, bueno, una oportunidad para ella,

pero ¿tú qué vas a hacer en Londres?

Jona, vivir allí es carísimo.

Y... para españoles que no tienen ni formación ni inglés

solo hay curros de mierda. Y, además, ahora con el Brexit...

Ya, bueno, serán curros de mierda,

pero seguro que pagan mejor que aquí.

Y, además, que pienso encontrar curros mejores poco a poco.

Pero ¿de qué vas a trabajar tú?

De lo que sea, de lo que salga.

Tampoco es que aquí tenga un puestazo.

Ya. ¿Y tu hermana y tu sobrino?

Noa, quiero a Lucía, tía, de verdad,

y si no me arriesgo por ella, ¿cuándo lo haré,

cuando tenga 90 años?

Vamos a ver, si a mí me parece genial lo de irse fuera.

Tengo amigos que viven en el extranjero,

pero es distinto,

ellos se fueron por un motivo propio,

por un proyecto personal.

(JONATHAN) Bueno, mi motivo es Lucía y mi proyecto personal

es vivir con mi novia y no perderla, ¿eh?

Mira, Jona,

yo me iba a ir a Nueva York no solo por Luís,

sino también pues, bueno,

por hacerme un hueco en el mundo de la fotografía,

pero con el paso del tiempo me di cuenta que era una locura.

Bueno, no compares lo tuyo con lo mío,

que el Luisito era un piezas.

Mira, Jona, haz lo que quieras, ¿vale?

Pero solo te pido que te lo pienses un poco.

Y eso estoy haciendo, tía, pensarlo mejor.

Londres siempre va a estar allí, pero ¿tu sobrino y tu hermana?

A ver, Noa, a ellos puedo ayudarlos desde ahí.

Seguiré mandando pasta. Hasta más, porque pagan mejor.

Que no, que en Londres la vivienda es carísima.

Lo que ganes te lo vas a dejar en sobrevivir.

De verdad, yo flipo contigo.

¿Por qué? -Pues porque pareces mi abuela.

¿Qué pasa, que no quieres que me vaya? ¿Es eso?

Vamos a ver, que no,

que te quiero hacer ver que las cosas...

-Lo que no quieres es que me vaya con Lucía

porque no la tragas.

Pues mira, sí, también es eso.

Lucía es una trepa caprichosa, ¿vale?

En cuanto se canse de ti, te dejará tirado en Londres.

¿Para qué me iba a invitar a Londres si me va a dejar tirado?

Los dos sabemos la clase de persona que es Lucía.

¿O ya se te ha olvidado lo que hizo con mi padre?

Aspirará a ser alguien en Londres

y cuando esté con gente adecuada, no le harás falta.

Claro.

Una tía con carrera no se puede fijar en mí.

¿Es lo que estás diciendo?

No digas idioteces, por favor.

Muchas mujeres se pueden fijar en ti,

pero es importante que sean buenas personas.

Mira, Noa, no sé para qué te digo nada.

¿Sabes qué? Me voy a ir a Londres te guste o no.

Y te pienso demostrar que te equivocas.

¿Y la vas a mandar?

Sí. He hablado con mi amiga Silvia,

le he dicho por dónde va la entrevista y le ha encantado.

Qué bueno. Sí.

También hablé con Moreno-Ruiz.

He intentado sonsacarle el nombre del exsocio de Hortuño,

pero nada. Eso es más complicado.

Sí. Bueno, de todas maneras

me va a dar la documentación que incrimina a Hortuño

en el tema de las facturas, así que... bien.

Con eso tenemos más que suficiente. Ay, Jorge.

¿Qué? Muchas gracias por... por ayudarme,

por apoyarme... Bueno, yo qué sé. No, gracias a ti

por el coraje de seguir con la entrevista

y publicarla. Si con eso conseguimos

quitarnos de encima a Hortuño, pues mira, ha valido la pena.

Estará tan ocupado defendiéndose,

que se olvidará del mercado. A ver...

Además, si consigo publicar,

seguramente todo esto se mueva mucho por redes sociales

y a lo mejor, no sé, pues me sale otro trabajillo.

O te proponen algo fijo. ¿Lo has pensado?

Sí. ¡No!

¡Eh! ¡Eh!

¿Celia?

Celia. ¡Celia! ¡Celia! ¡Eh! ¡Eh!

Celia.

Celia. ¡Eh!

¡Ayuda! ¡Eh!

Claro que hablé con él,

y le dejé bien claras mis condiciones.

¿Y las aceptó? No me puso ninguna pega.

Hasta me hizo creer que era un buen tipo.

Me contó la historia de su mujer, que le había sido infiel,

que lo dejó por su mejor amigo, que habían tenido gemelos...

¿Cómo no vas a empatizar con una persona así?

Ya, pero dudo que sea verdad eso. Lo es. ¿Crees que no lo comprobé?

Sí, claro. Llamé a la dueña de la primera franquicia urbana,

Mari Paz, y me lo confirmó todo.

Pero claro... también me contó lo que le pasó a ella.

Ella es su primera víctima.

Menudo personaje. ¿Y qué le pasó a la chica esta?

Pues lo mismo que me hubiera pasado a mí

si yo hubiera firmado.

Está a punto de perder su tienda y además, en la ruina.

Madre mía, Rosalía, de la que te has librado.

Se lo ha quedado todo.

Él especifica en el contrato que si vendo la tienda,

solo la puede comprar él. Y a precio de saldo.

Vamos, un canalla.

Pero eso es una estafa. En toda regla.

Y le habrás montado un pollo guapo.

Mamá, ¿qué te pasa?

Nada, cariño. Simplemente pensaba que...

la gente debería saber este tipo de cosas.

Que esto debería salir publicado en algún medio o algo así.

¿Celia escribiría un artículo sobre esto? ¿Tú qué crees?

Hombre, yo no creo que sea el mejor momento

para pedirle esto, ¿no?

Sí, seguramente tienes razón.

Y, además, ella tendrá...

un montón de temas más interesantes sobre los que escribir.

Pero te aseguro que me encantaría

darle su merecido a ese desgraciado.

Oye, ¿no estaréis hablando de Sáez? Pues sí, justamente.

Es que me hierve la sangre solamente con pensar

que puede hacer esto mismo a otras personas.

A Susana Castillo sin ir más lejos. (GERMÁN) ¿Quién es Susana Castillo?

Una decoradora floral muy importante.

Y que trabaja casi en exclusiva para él.

Ojalá pudiera abrirle los ojos y dejar que colaborara con él.

Uy... Es que esa miradita no augura nada bueno.

¿Para Sáez? Ya te digo yo que no.

Ya pero ¿tú te crees que contándole la verdad a su socio

va a hacer que lo deje? (LORENA) Sí, a lo mejor

lo sabe todo y le da igual.

Sí, si no me extrañaría, porque es una tía muy ambiciosa.

Lo que está claro es que si me la quiero ganar,

va a ser... con pasta y no con el corazón.

Ya, pues si está tan solicitada, baratita no te va a salir.

Ya, cuento con ello. Pero te digo una cosa,

si consigo fichar a Susana Castillo y fastidiar a Sáez,

hasta me resultaría barato.

¿Qué ha pasado? Apareció un tío,

le dio un tirón a Celia y se llevó el maletín.

No lo pude ver, estaba encapuchado. Pero ¿Celia está bien?

Se ha dado un golpe muy fuerte en la cabeza.

¿Vas tú con ella en la ambulancia?

No, Javi, ve tú. Quiero ocuparme de David.

Sí, mejor quédate tú con el chico.

He intentado salir detrás del tipo,

pero cuando vi a Celia en el suelo, no he podido.

Es lo mejor que has podido hacer.

¿Sabes si llevaba el material del artículo?

El ordenador estaba en el maletín.

Esto no es un robo cualquiera. No, esto es Hortuño otra vez.

Me cuentas lo que sea, Javi, por favor.

Jorge, ¿qué ha pasado?

Una señora se ha desmayado, no te preocupes.

¿Por qué me iba a preocupar? No la conozco.

Ya... Oye, ¿te importa ayudarme

con unos vinos que tengo que ordenar?

Pero... Venga, vamos al puesto. Venga.

(DAVID) Pero es que ahora trabajo para Paolo.

Me ha comentado que no tiene pedidos

y no le importa que me ayudes.

Pero no cambies botellas, por favor.

No pensaba hacerlo. Vale.

Últimamente tienes el puesto ordenado.

Viniendo de ti es todo un halago.

Está demostrado que el desorden causa estrés,

depresión o enfermedades del sistema respiratorio y la piel.

Me lo apunto todo.

¿Dónde está mi madre?

Tu madre había quedado esta tarde con una amiga para tomar algo.

¿Qué amiga?

Me ha dicho el nombre, pero no me acuerdo ahora.

¿Pili? Pili. Pili.

Pili está en Francia. ¿No me estarás mintiendo, Jorge?

Ya me acuerdo del nombre de la amiga de tu madre, Sandra.

La de la voz chillona. Esa.

Debió de tener un problema con su marido

y han quedado unas amigas a tomar algo y animarla.

Ya. Problemas sentimentales. Ajá.

Eso es. Y me dijo tu madre que podías comer en la pizzería.

Si me esperas, me voy contigo. Prefiero no esperar, tengo hambre.

Bueno, pues vete para allá y yo voy en cuanto pueda.

¿Qué ha pasado?

Y dile a Paolo que me vaya preparando una cuatro estaciones,

que tengo mucha hambre.

¿Qué le ha pasado a Celia?

Le han dado un tirón... (CARRASPEA)

y se han llevado el maletín donde tenía el ordenador.

¿Y cómo está ella?

Está en el hospital con Javier.

El barrio cada vez está peor. Cada vez hay más delincuentes.

Sí.

Últimamente parece que los delincuentes

campan a sus anchas.

Pues... en cuanto sepas algo me avisas, por favor.

Claro.

¿Un güisqui? No. ¿Por qué no vamos al grano?

¿Para qué querías verme?

Supongo que habrás oído el robo que ha sufrido Celia Mendoza.

¿Un robo? Ajá. A plena luz del día.

Por el método del tirón.

Le han robado el bolso, el ordenador...

Vaya, pues habrá que dar un toque al ayuntamiento

y que no baje la guardia en temas de seguridad.

o el barrio se nos llenará de chusma,

y es negativo para el proyecto. Hortuño, conmigo no. Conmigo no.

Sé perfectamente que estás detrás de todo esto.

Digamos que ha sido una afortunada casualidad.

¿Cómo de afortunada? Bueno...

toda la entrevista de Moreno-Ruiz

y las pruebas que tenía contra mí, ya no existen.

¿No quedamos en que sería yo

el que se encargase de recuperar el material?

No quería interferencias indeseadas.

¿Qué interferencias?

Lo que sientes por esa mujer. ¿Te parece poco?

Ya te he dicho que entre Celia y yo no hay nada.

¿Me vas hacer creer que habrías hecho lo posible

para recuperar la grabación? Por supuesto.

Permíteme que lo dude. En cualquier caso,

no me has dado tiempo a hacer nada.

Ni siquiera sabías lo que tenía planeado.

Mira, el tema ya está zanjado. No zanjado no, Hortuño, zanjado no.

Celia está en el hospital.

Ah, sí. Ya me dijeron que se cayó.

No te preocupes, será una contusión sin importancia.

Me preocupo porque se ha golpeado la cabeza.

Le están haciendo pruebas. No saben qué tiene.

¿Y ya está?

Y ya está, ¿no?

A ti te da exactamente igual si le pasa algo grave.

Sinceramente, no la conozco de nada.

Es increíble.

Tú hablas de los métodos de Velasco...

pero los tuyos son peores.

(Móvil)

Dime, Lorena, ¿alguna novedad?

Bueno, muy bien, pues gracias por la información.

¿Y si ahora te digo... que Celia ha entrado en coma?

No te creería.

De ser así, me habrías dado un puñetazo al colgar.

Es verdad, está bien.

Aunque no te lo creas, yo también tengo sentimientos.

Es un poco incómodo, pero supongo que me vendrá bien.

Luego voy a la farmacia y te cojo las cosas.

Te lo agradezco. La muñeca. Mira quién está aquí.

(DAVID) Mamá, ¿estás bien? Sí.

David, David, verás,

tu madre ha sufrido un pequeño percance.

Le han robado el maletín, le dieron un tirón y cayó al suelo.

La llevaron al hospital, le hicieron pruebas y está todo bien.

Mamá... Que estoy bien, David.

¿Seguro? (JAVIER) La señal de que está bien

es que nos han dejado salir. Claro.

¿Y no van a hacerle más pruebas?

Recomendaron que se quedara un par de horas en observación

y que descanse.

Sí, lo que pasa es que no necesito descansar.

(JAVIER) No hay forma de convencerla.

Que estoy bien, Javier.

Estoy estupendamente.

Cabezota es un rato, ya te lo digo. No lo sabes tú bien.

Me alegra que estés bien.

Ya, yo también me alegro.

Pero me da muchísima rabia

que me hallan robado el portátil en el... Bueno.

¿Te han robado? Eso no está bien.

Lo importante es que tu madre está bien.

Lo del robo es lo de menos.

Voy al despacho, que tengo mucho que hacer.

Gracias, Javier. Gracias.

Venga, hasta luego.

(DAVID) Vas a denunciar el robo a la Policía, ¿no?

Es lo que deberías hacer.

¿Sabes qué pasa? Que ha sucedido todo tan rápido

que no tiene mucho sentido. Tú no te preocupes.

No, son cosas que pasan y, bueno, ya está.

Además el ladrón ya tiene lo que quería, así que...

Pero me has mentido.

Mamá no estaba con Sandra

ni hablando con sus amigas sobre su matrimonio.

Sí. Sí, David, te he mentido, lo siento.

Y solo...

No quería preocuparte y ahorrarte el mal trago.

Tu madre está bien, todo pasó.

Soy un adulto y debo saber si mi madre está en el hospital.

Ha hecho lo que tenía que hacer. No, tenía era decírmelo.

¿Qué pasa si te hubieses muerto de un traumatismo craneoencefálico?

Y yo comiendo una pizza y no me entero. Esto está mal.

Tienes razón, David, está mal.

Eres adulto y tienes derecho a saber.

Lo siento, no volverá a ocurrir. Bueno, ya está.

¿Nos vamos para casa? Bueno, si de verdad estás bien,

prefiero ir a la pizzería. Quizá haya pedidos que entregar.

Me parece perfecto, claro que sí. ¿Quieres que te acompañe a casa?

Pues te lo agradecería. La verdad es que sí.

Y yo también te lo agradezco.

Aunque debiste decirme que mi madre estaba en el hospital,

creo que no has mentido, sino que has ocultado la verdad.

¿No es así?

Es así, David, es así.

Vamos, anda.

No me ha gustado nada cómo has llevado todo esto.

Es que no lo he hecho para que te gustara.

Lo he hecho para recuperar la grabación.

Claro, ¿y si hubieran cogido a ese ladrón, eh?

¿Qué hubiese pasado?

Nada garantiza que no no lo hubiese cantado todo.

Yo solo trabajo con profesionales, y con intermediarios.

Así que nunca me hubieran relacionado con el asunto.

Celia ha tenido suerte, no ha sido nada grave,

pero ¿y si lo hubiera sido?

Se hubiese complicado el asunto, ¿no?

Seguramente abrirían una investigación.

Quién sabe lo que hubiesen descubierto.

Quién sabe si nos podrían relacionar con esto.

Pero ¿tú te escuchas, Elías?

Cuestionas un plan que ha salido a la perfección,

¿solo porque podía haber fallado algo?

¿Y no sientes nada por ella? Eso no tiene nada que ver con esto.

Ah, ¿no? No.

Lo que te molesta es que le hayamos hecho daño a tu amiguita.

Escúchame, el problema no es Celia, el problema es Moreno-Ruiz.

Le hemos robado el material, sí,

pero no impide que Celia lo entreviste

ni que ese tío hable con el periodista que le dé la gana.

No te preocupes por Moreno-Ruiz. Está todo bajo control.

¿Eso qué quiere decir? ¿Ya has ido a hablar con él?

No, eso quiere decir que me voy a ocupar de ese asunto

igual que me he ocupado de este.

Y una cosa, Elías,

no vuelvas a cuestionar mis métodos.

Tú y yo tenemos un objetivo común.

Está por encima de todo, de todo.

Hablamos pronto, claro que sí. Venga un abrazo, adiós.

Cristina. ¿Se sabe algo de Celia? ¿Cómo está?

Le han hecho pruebas y está bien. Jorge ya la ha llevado a casa.

Qué susto. Con lo tranquilo que es este barrio siempre.

Y tú, que estás tan contenta, ¿qué te pasa?

Es que he recibido buenas noticias. ¿Conoces a Susana Castillo?

Claro que la conozco.

¿Estabas hablando con ella? Sí.

A partir de ahora vamos a trabajar juntas.

¡Pero enhorabuena! Es una "crack".

¿Recuerdas que se pusieron de moda los jazmines en centros?

Sí. Ella fue la primera, y todos detrás.

Y tanto que me acuerdo.

Pero ¿ella no estaba trabajando en exclusiva con una cadena?

Trabajaba para Sáez, pero la he convencido para que lo deje.

¿Y cómo? Llevaban años trabajando juntos.

Pues le he contado la historia de Mari Paz.

¿Y ya está, ha sido suficiente?

Ella no es de las que cambia de chaqueta

por solidaridad o por una historia tierna.

Ya, eso me temía. De hecho, estaba al tanto de todo.

Y he tenido que ofrecerle algo más:

la comida de la Asociación de Diseñadores.

Vaya con el caramelito. Como para negarse.

Claro. Y le he ofrecido

que lleve las mesas centros de flores Susana Castillo.

(CHISTA) Castillo-Villar.

Claro, por supuesto. ¿Y ya has encargado las flores?

¿Qué quiere hacer la artista? Va a poner de moda los tulipanes.

Ella es así, cuando nadie los quiere,

los vuelve a convertir en tendencia.

Bueno, pues me alegro mucho, qué quieres que te diga,

por ti y porque así, Sáez tiene su merecido.

Sí. Ah, y también he contratado a Mari Paz para este evento.

A ver si levanta la pobre cabeza. Ay, a ver...

Espero que David no se enfade por cogerle el ordenador.

No, seguro que no, esto es importante.

Tómate esto.

Ay, gracias.

¿Te duele mucho?

¿Quieres que me ocupe yo? No, no, no pasa nada.

Mierda.

¿Qué? ¿Lo han borrado?

No. Pero han cambiado las contraseñas.

No puedo acceder ni siquiera a mi "mail" personal,

ni a la nube donde tengo todo guardado.

Desde luego, así va a ser imposible que publiquen.

¿Y cómo han entrado tan fácilmente en tu cuenta?

Pues porque soy un desastre.

No tengo contraseña en el ordenador.

Así que el que lo tenga, tiene acceso a todo.

Pues lo siento.

No digas eso, Jorge.

¿Por qué lo vas a sentir? Si tú no tienes la culpa de nada.

Lo siento yo, que os he fallado a todos.

No, no, no. No digas eso. Es verdad.

Con esta entrevista a Moreno-Ruiz teníamos acorralado a Hortuño.

No solo he fallado al mercado.

También he fallado al periódico.

Como no tenga un reportaje interesante, bueno, que entregar,

no me van a volver a llamar más. A ver de qué escribo ahora...

Nadie podía prever que esto acabaría así.

No, eso es verdad.

Pero es que yo tenía que haber guardado esto.

Es el primer mandamiento en el periodismo.

Si no estuviera tan oxidada... No te des tanta caña, anda.

No sé, a lo mejor si vuelvo a llamar a Moreno-Ruiz, ¿eh?

¿Le pido otra entrevista?

¿Y tú crees que va a querer después de lo que ha pasado?

Ya...

A lo mejor a él también le han enviado un recadito, ¿no?

Olvídalo, buscaremos otra manera de acabar con Hortuño.

No, Jorge, de verdad.

Tengo que intentarlo. Esto es algo personal ya.

Ya, Celia, pero yo creo que ya has hecho suficiente.

No deberías volver a ponerte en peligro.

Si descubren que insistimos en esto, es capaz de cualquier cosa.

Pues tú me dirás de qué escribo ahora.

Pues no sé, hay otros temas menos comprometidos.

Y menos interesantes.

Algo se te ocurrirá.

Me debo ir. ¿Seguro que estás bien?

Sí. Vete tranquilo.

Chao. Chao.

Antes no te ponías tan guapa para atender en el puesto, ¿no?

Qué pesado que estás, Elías.

Antes vendía fruta y ahora vendo flores.

¿Es solo por eso?

Y porque vengo de una reunión.

De una reunión.

Pues sería con alguien que te importaba mucho, ¿no?

Solo era con Sáez.

Ah, entonces no es una reunión.

Entonces vienes de... de una cita especial.

Pues no más especial que cualquiera de las que tengo con mis amigos,

que últimamente son muchos.

Sí, sí. Últimamente tienes una agenda...

y una vida social agitadísima.

Sí, se me rifan.

Pero con los otros no te arreglas tanto como cuando quedas con Sáez.

Y dale. Adela.

Te conozco perfectamente y sé el tipo de hombres que te gustan.

Y a ti el Sáez este te gusta y le has echado el ojo. ¿A que sí?

¿Has venido a preguntarme algo más o has venido a comprar?

No, ya tengo lo que quería.

¿Sí? Yo creo que te falta el broche final.

Ah, ¿sí?

Métete en tus asuntos y déjame en paz.

(PAOLO) ¡Eh, David!

¿Ya estás de vuelta? Cada vez vas más rápido, ¿eh?

-El truco está en optimizar los semáforos con las rutas principales.

A veces es mejor un camino más largo que uno con muchos semáforos.

-Lo que tú digas.

Lo importante es que no cometas ninguna imprudencia.

Que si no, tu madre me va a matar. Por cierto, ¿cómo está?

-He hablado con Jorge

y no tiene dolores de cabeza ni pérdida de memoria,

así que creo que bien. -Me alegro mucho.

-¿Hay más pedidos?

-No, no, de momento no.

Puedes descansar un rato.

Y así piensas cómo puedes invertir tus propinas.

-Quiero esa.

-¿El qué? ¿La mesa?

¿Y para qué la quieres?

-Pues para una reserva, ¿para qué va a ser?

¿Estaría para mañana por la noche?

-Aunque la tuviera reservada para la familia real,

te la dejaría libre para ti.

¿Y para cuántas personas va a ser? -Para dos.

Ah, muy bien.

¿Y va a ser una cena de amigos o una cita romántica?

-Espero que sea bastante romántica.

-¿Vas a invitar a cenar a una chica?

¿O a un chico?

-A una chica y a un chico. Aunque espero que paguen ellos.

-David, pero ¿no eres un poco joven para una cita a tres?

Lo digo por experiencia.

-¿Tres? La cita es para dos.

-Ya, pero una chica y un chico, que no eres tú.

-Exacto.

-Pues si te contamos a ti también van a ser tres.

-No, porque yo no voy a estar. La mesa es para Samuel y Carla.

(PAOLO) Ah.

Voy a atender a este cliente y luego me cuentas.

Que sí, Jorge, que es más que probable.

Pero todavía no sabemos al 100% si el robo tiene que ver con esto.

Javier, por favor. Es más que evidente.

Y si es una coincidencia, ¿qué? Esas coincidencias no existen.

Ese tío sabía lo que tenía que robar.

Así que no seamos ingenuos, Javi. Tú no lo eres.

Supongo que tienes razón.

En cualquier caso, demos gracias de que todo ha quedado en un susto.

Le han robado el móvil, el ordenador,

luego al hospital... Poco no ha sido.

Podría haber sido mucho peor Sabemos cómo se las gasta Hortuño.

Ahora puede robarle su identidad, entrar en sus cuentas...

Lo que le dé la gana. Celia ha cambiado sus claves

y acudido a la Policía, no debería pasar nada.

Eso no lo sabemos, Javi.

Bueno, tú deja de culparte, ¿vale?

Celia sabía perfectamente a lo qué se exponía.

Claro, ¿y eso justifica que no la hayamos dicho

que se metía en la boca del lobo? No la hemos obligado a hacer nada.

La hemos utilizado, Javier.

Ella ha corrido el riesgo y ella paga las consecuencias.

Debemos pararle los pies a Elías, y tenemos que hacerlo ya.

Entiendo tu cabreo, pero ya está hablado.

No, Javier, las cosas han cambiado.

No podemos ir a por Elías. Es un peón, no conseguiríamos nada.

Hay que hacer caer a Hortuño.

Y todavía no sabemos nada del socio del que hablaba en la grabación.

Y mientras tanto, qué hacemos?

¿Nos quedamos de brazos cruzados

viendo como nuestros amigos se ponen en peligro?

Mira, mejor hacer eso que perder nuestra ventaja.

Entonces sí que estaríamos poniendo en peligro a todo el mundo.

Ya, la mesa es para Carla y Samuel.

Pero lo que yo no entiendo

es por qué no me hicieron ellos la reserva.

-Pues porque no lo saben.

-¿Cómo que no lo saben?

-Los reuniré a cada uno por su lado, se encontrarán aquí y será bonito.

(SUSPIRA)

-David, bonito no será.

Es más fácil que sea un desastre.

-He calculado las posibilidades de que salga mal y son pocas.

-Ya, pero el corazón no entiende de probabilidades.

Sobre todo si no es el tuyo del que estamos hablando.

Porque a ver, la relación entre Samuel y Carla

en este momento es muy delicada.

Y tú no tendrías que jugar a ser Cupido con ellos.

-No estoy jugando exactamente a ser Cupido.

Cupido enamoraba a la gente

y yo no, porque sé que se gustaban de antes,

y de hecho todavía se gustan.

-Pero con el tema del accidente,

se han convencido de que no se gustan, lo que no tiene lógica.

-Pero a ver, ¿tú todo esto cómo lo sabes?

-Me lo ha contado Carla.

Y todos saben que Samu está colgado por ella.

Así que deberían estar juntos.

Pero ¿tú de verdad crees que vas a conseguir que estén juntos?

Es bastante posible, sí.

Vale. Entonces, explícame tu plan maestro.

Le he pedido el móvil a Carla y he escrito a Samu pidiéndole una cita.

Y ha dicho que sí.

He borrado el mensaje y se lo he devuelto.

¿Y cómo vas a conseguir que ella venga también?

Le diré que la invito yo. Espero que venga.

David ¿tú no eras el que siempre iba con la verdad por delante?

El que no sabía mentir.

Bueno, estoy aprendiendo a ocultar la verdad,

que no es exactamente como mentir.

Jorge me ocultó que mi madre estaba en el hospital

y así me ahorró sufrir.

Ya, pero yo, en este caso, no lo veo claro, ¿eh?

A mí tampoco me gustan estas estrategias,

pero los dos necesitan un empujoncito externo.

A mi madre le organizamos una cena con sus amigos y salió bien.

No sé por qué sería diferente.

Porque no es lo mismo, David. Todo esto es muy arriesgado.

¿Qué crees que hará Carla cuando vea

que es todo un plan que has montado tú?

Se dará cuenta de que debería haber dado antes el paso

y disfrutar del chico que le gusta. -No, ahí es donde tú te equivocas.

Porque...

Porque las personas, muy a menudo,

no hacemos lo que nos gustaría hacer.

Pues no tiene sentido.

Ya sé que para ti es difícil de entender, pero...

te puedo asegurar que la mayoría de las personas somos así.

Podemos morirnos de ganas de besar a alguien, de no hacerle daño...

o de declarar nuestro amor a una persona,

pero muy a menudo hacemos todo lo contrario.

Y eso es exactamente lo que le pasa a Samuel y Carla,

que hacen lo contrario de lo que quieren.

Y por mucho que tú quieras ayudarles,

no lo vas a conseguir,

porque son ellos los que tienen que actuar, no tú.

Porque si no, vais a salir perjudicados los tres.

¿Lo entiendes?

Así que...

¿vamos a anular esa reserva?

No. Vendrán mañana a las 21:00.

Ay, pero ¿tú no has escuchado nada de lo que te he dicho?

Sí, pero no creo que tengas razón.

Ahora mismo los sentimientos de Samuel y Carla están liados.

Solo necesitan que alguien se los aclare.

El otro día Carla hablaba de hadas madrinas,

mira lo confusa que está.

Así que vendrán mañana a las 21:00.

Y cocina bien, que no quiero que esto se estropee por tu culpa.

Y quizás otro día seáis tú y Cristina

los que estáis ahí sentados.

(JAVIER) Necesitamos pruebas palpables que los hagan caer.

Yo insistiría a Moreno-Ruiz.

Habló una vez, quizá vuelva a hacerlo.

No, no voy a comprometer a Celia otra vez.

No tiene que ser Celia, quizá quiera hablar con otra persona.

No parece que este tío sea de los que se abren fácilmente.

Bueno, alguien en quien confíe, a quien admire.

Un periodista famoso. Sí, claro.

Como conocemos a tantos...

Estoy intentando encontrar soluciones, ¿vale?

Pues dejemos de hablar de Moreno-Ruiz

y busquemos por otro sitio.

Vale. Germán está investigando su vida privada.

Quizá averigüe algo.

Que encuentre trapos sucios no significa que podamos utilizarlos.

A ver, Jorge, que me quede claro.

¿Me estás diciendo que vas a tener reparos?

Digo que haría cualquier cosa por este mercado,

pero dentro de unos límites. No voy a implicar a gente inocente.

Te recuerdo que ya ha habido gente inocente implicada.

Y solo de Celia, a mí también me llevaron al hospital.

Precisamente por eso, Javier. No quiero más daños colaterales.

Es inevitable que haya daños colaterales.

Este asunto va a salpicar a todo el mundo.

¿"Va a salpicar"?

Mira, nunca pensé que pudiera oírte hablar así.

Vale, es una forma de hablar.

No, es su forma de hablar, Javi,

la de Elías, la de Hortuño,

la de dos mafiosos que están dispuestos a hacer lo que sea

para sacar sus negocios adelante.

No es mi forma de hablar y pensé que tampoco la tuya.

Si vamos a enfrentarnos a ellos, usaremos sus armas.

¿Y a qué precio, Javi? ¿Lo has pensado?

¿Y si van a por David? Piénsalo.

Porque si lo hacen, yo no me lo perdonaría en la vida, no sé tú.

Mira, Javi, de verdad que no...

Tengo que pensar en la seguridad de David, de Celia, de Lorena.

Mira, de verdad, ya está. Me quedo aquí, no contéis conmigo.

No. Eh, Jorge.

Jorge, tranquilo, ¿vale?

Date un respiro, busquemos una solución.

Mira, voy a seguir trabajando por este mercado,

pero a mi manera.

Jorge, no puedes dejarnos, ¿eh?

No podemos hacer esto sin ti, te necesitamos.

No, no voy a poner en peligro a nadie más.

No me parecería justo.

Jorge, por favor.

(Puerta cerrándose)

Germán, hazme un favor.

Prueba este trocito de pizza y dime si te gusta.

¿Ahora? Pero si no es ni la hora de merendar, Paolo.

Ya, pero es que he cambiado de proveedor de mozzarella

y necesito saber la opinión de los clientes.

(Móvil)

Lo siento, búscate a otra persona mejor. Lo siento.

(Móvil)

Violeta, hola. Dime.

Sí, sí, sí, me pillas en un buen momento.

Sí, sé que es el cumpleaños de Javier, sí.

¿Que le estás organizando una fiesta sorpresa?

Ya. No, no, claro, sí. Pero una pregunta, Violeta.

¿Javier no te ha comentado nada?

No, no, no, yo no le estoy preparando nada.

No, claro. Sí, sí, sí, cuenta conmigo, sí.

Paolo, toma, el centro que te había prometido.

(PAOLO) Muchas gracias.

¡Germán!

Sí. No, no, muy bien.

Pues quedamos así. Voy a ser una tumba.

Vale, chao. Adiós, Violeta.

Tengo una buena noticia. Susana Castillo ha dejado a Sáez.

Me alegro.

Pues cualquiera lo diría, hijo.

Ya, perdona. Es que me acaba de llamar Violeta.

¿Y qué? Te ha echado la caballería por encima, ¿no?

Qué va. Que quiere que la ayude a preparar la fiesta sorpresa

que le está organizando a Javier.

Pero ¿esta mujer no sabe que ya no estáis juntos?

Pues tal y como me ha hablado, yo digo que no.

Además es tope de raro, porque es que se llaman cada día.

Ya, ya. No sé, quizás ha querido evitarle el mal trago, de momento.

Ya.

A lo mejor Javier no está pensando en cuando decírselo,

sino si es necesario decírselo.

No te entiendo.

Si Javier pensara que la ruptura es definitiva,

ya se lo habría contado.

Si no lo ha hecho,

a lo mejor es porque que aún tiene esperanzas de arreglarlo.

Yo no quiero ser aguafiestas, pero...

Bueno, pero oye, es una opción, ¿no? Quiero decir, que tiene sentido.

Sí, pero a lo mejor tú deberías darle una vueltecita, ¿no?

Lo digo para que no te lleves una decepción.

A lo mejor estoy a tiempo de arreglarlo.

¿Cómo está tu madre?

Bueno, cuando he ido a verla estaba descansando.

Bueno, pues cambia esa cara de funeral, hija.

Ya verás como no es nada. Eso no lo sabes.

Además, que ha sido culpa mía. ¿Por qué dices esa tontería?

Yo le insistí para que empezara a trabajar cuanto antes.

Hasta discutí con mi padre por el asunto, y mira,

al final iba a tener razón.

Anda hombre pero tú no tienes culpa ninguna.

Eh.

¿Y a vosotros qué os pasa?

Nada. Solo que no me gusta dar palique en horario de trabajo.

¿Que tú no das palique? Anda que...

¿Qué haces?

¿Por qué las pones así?

¿Cómo te he dicho que pongas las peras?

A ver si os aclaráis, ¿eh?

Jesús las quiere con el rabo para abajo

y tú, para arriba. ¿En qué quedamos? ¿Tú cómo las pondrías?

Para arriba. Claro, tú y yo para arriba.

Mi padre está para abajo, nosotros para arriba.

Anda, ponlas bien.

Y cuando lo vea Jesús, que me eche la bronca, ¿no?

De mi padre ya me encargo yo, yo hablo con él. Te hago ese favor.

Uy. Que ya me conozco yo tus favores, ¿eh?

¿Qué les pasa a mis favores? ¿Que siempre te los acabas cobrando?

Dirás mejor que siempre los acabo pagando.

Que ahora, a parte de la pera,

tengo yo ganas de pagar un favorcillo...

¿A ti te interesaría ganarte 50 euretes?

Elías, ¿tú que te has creído, que soy tu chico de los recados sucios?

Ya te amañé la cena de la Noche del Central.

¿Te acuerdas? Sí, con Adela,

y bien contenta quedó, sirvió para limar asperezas.

Y todo gracias a ti.

Eh... ¿Con quién quieres limar asperezas ahora?

Con nadie.

Una broma que le quiero gastar a mi padre.

¿Una broma? Sí.

A tu padre. Sí.

El Día de los Santos Inocentes quedó muy atrás, ¿no?

Solo piensa que es el dinero más fácil que vas a ganar en tu vida.

No tienes que hacer nada.

Solo darme la razón cuando saque un tema en concreto.

¿Qué tema? ¿A ti que te importa el tema, niño?

Tú me haces caso y punto. A ver, Elías,

si quieres que te haga caso, tendrás que decirme en qué, ¿no?

No, solo te tengo que decir es la cantidad que vas a ganar

si haces bien el trabajo.

Bueno, que habías dicho una cantidad de... 100 euros era, ¿no?

No te pases, ¿eh?

Bueno, pues entonces búscate a otro chico de los recados.

Bueno, vale, vale.

No, no, no. Me gusta tu actitud, tío.

¡Eh, tío! ¡A mí sí me gusta tu actitud!

¿Qué haces niño? ¿Tú eres tonto?

Pon las peras bien.

¿Te encuentras mejor?

Creo que sí. Descansar me ha sentado bien.

Y más que deberías hacerlo.

No sé lo que ha podido pasar, Nacho.

Te juro que me sentía perfectamente, y de golpe y porrazo...

Pues que te has confiado, Rosa.

Creías que estabas recuperada y has forzado la máquina.

Ya. Pero es que no lo entiendo.

Porque yo sentía que había recuperado las fuerzas.

Porque eso es lo que querías creer.

Pero salta a la vista que no estabas preparada.

Estaba harta de estar encerrada en casa también.

Ya estamos con eso otra vez.

Ni que estuvieras en una cárcel.

Ay, que no seas bobo, Nacho.

Ponte en mi lugar.

Lo he pasado muy mal todas estas semanas.

Hubo un momento que pensé que no me iba a recuperar, ¿sabes?

Y claro, lo único que quería era recuperar mi vida normal.

Bueno, ¿y crees que yo no?

Para mí también ha sido duro atenderte

y compaginarlo con el trabajo.

Perdona.

No, si no pasa nada. Ya sabes que yo lo hago encantado.

Y lo seguiré haciendo el tiempo que haga falta.

Pero eso no significa

que puedas comportarte de una forma tan inconsciente.

Yo ya te dije que era pronto, y te empeñaste en volver a trabajar.

Y claro, lo has acabado pagando.

Reconocerás que has sido un poco egoísta.

Lo siento.

Ya.

Pero con una disculpa no arreglamos nada.

¿Qué se supone que tengo que hacer yo ahora?

¿Volver a atenderte día y noche?

¿Para qué, para que luego hagas lo que te dé la gana?

Es que eso no va a volver a pasar, Nacho.

Ya, eso dices ahora -Que no, que te lo juro, de verdad.

Te lo juro, Nacho.

Tienes razón en todo lo que estás diciendo, en todo.

Te has sacrificado todos estos días por mí

y yo me he comportado como una egoísta.

Entiendo que...

que estés cansado de esta situación, de mí...

Así que entendería que...

que quieras irte y dejarme sola.

¿Qué dices? Oye, yo nunca haría algo así.

Lo único que quiero es estar a tu lado.

¿Sí?

Entonces, ¿me perdonas?

¿Cómo no te voy a perdonar, si eres lo que más quiero en este mundo?

Yo también, Nacho.

Yo también te quiero, es que no sé qué haría sin ti.

No lo sé.

(NACHO CHISTA)

Escúchame.

Eh, no va a pasar nada.

Yo siempre voy a estar contigo, para cuidarte y para quererte.

Como he hecho siempre.

Y como voy a hacer toda la vida.

¿Sabes que me ha invitado a cenar, mañana, en la pizzería?

¿En serio? Te lo juro.

¡Carla! Eso es que le caes muy bien.

Es sobre lo del viaje a Londres.

He estado dándole vueltas y...

sí, quiero hacerlo.

Precisamente, si te cuento esto,

es para evitar que le pase algo a ella.

Bueno a ella y a ti, no sé si me entiendes.

No, papá, no te entiendo una mierda. ¿Qué dices?

Mira, que no hay cena, Samu.

Desde el minuto número 1,

ella se empeña a trabajar con tulipanes,

y precisamente llegan pochos. Ya es casualidad, ¿eh?

No sé si será una estrategia de Sáez para hundirme.

Y estaba el abuelo delante cuando hicieron el pedido.

Venga, gracias. Al lío, venga. Venga.

¿Lo ves o no lo ves?

(JESÚS) Pues no lo entiendo, no me acuerdo de nada.

¿Cómo se me va a olvidar un pedido del Nina?

Con lo que ha pasado, deberías dejar esto.

No sé por qué me estás diciendo todo esto.

Si Hortuño se entera de que insistes,

te va a parar los pies otra vez.

Y es posible que ahora use métodos un poquito más drásticos.

Voy a llamar a Paolo.

Le voy a decir que busque otro ayudante. ¿Qué te parece?

Creí que habíamos quedado

en que destaparíamos las actividades ilegales de Hortuño.

Si veo en ese artículo la más mínima referencia a Hortuño,

lo próximo que haré será decir a mi abogada

que te denuncie por injurias y calumnias.

Yo no quería ir a ver a Genaro

porque no quería enfrentarme a su enfermedad.

¿Y si me pasa a mí?

¿Y si pierdo la cabeza?

Sáez no se anda con tonterías, ya lo has visto.

Lo que tienes que hacer es marcarle el terreno.

Y que no se enteren todos de que te ha tomado el pelo

y te tomen por el pito de un sereno.

Ah, ¿sí? ¿Cómo?

¿Al estilo de Elías de la Cruz?

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Mercado Central - Capítulo 125

23 mar 2020

Rosa se ve obligada a marcharse a casa, tras su mareo en la pizzería.

Jonathan duda si irse o no con Lucía a Londres, pero la actitud de Noa al respecto le hace tomar la decisión de marcharse.

Hortuño, faltando a su palabra, encarga el robo del portátil de Celia para asegurarse de que la información no vea la luz.

David monta una cita a ciegas a Samu y Carla en la pizzería.

Jorge, sintiéndose responsable de haber expuesto a Celia, abandona la lucha clandestina contra Hortuño.

Germán ve un atisbo de esperanza con Javier.

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