Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 124 - ver ahora
Transcripción completa

He estado estudiando tu propuesta

y tendría dos condiciones para entrar en tu franquicia.

Una sería mantener mi libertad creativa,

y la otra mantener a mis proveedores.

Yo ya sé que tendría que consultarlo todo contigo,

pero... no quiero ser un títere sin voz ni voto.

Está claro que no me equivoqué contigo.

Quiero que mis franquicias urbanas sean autónomas

y mantengan su personalidad.

Eso me gusta. Lógicamente, hay una línea común,

tanto en el producto como en la publicidad,

pero eso no quita que conserves todo lo que te gusta de tu negocio.

Y si no, todas las tiendas serían iguales.

¿Qué más daría ir a una u otra?

Pero es que pensaba que una franquicia se basaba

en que las tiendas fueran iguales.

Ya, pero es que para mí ese toque especial...

ese cariño que uno solo pone en su propio negocio,

es fundamental,

y contribuye a atraer más clientela. Especialmente en los barrios.

Desde luego.

Y otro aspecto por el que quería preguntarte

es el desembolso económico.

Supongo que habrá que pagar algo por "royalties", marca...

Sí. 15 000 euros, que es una cantidad ridícula

comparado con otras franquicias.

Ajá. Algunas están pidiendo 50 000 euros,

no te digo más. Sí, sí, no está mal.

Y esa cantidad incluye toda la marca,

publicidad, productos...

Incluso acceso a profesionales de prestigio.

Tú te interesaste en Susana Castillo.

Sí. Ella está con nosotros.

Si quieres, te preparo un dosier para que lo puedas estudiar.

Mi gestión es totalmente transparente.

Sí, pues me gustaría leerlo, sí.

Aunque...

No pareces estar muy convencida.

A ver, suena todo muy bien,

pero es que cuando te oigo hablar, tampoco pareces una persona tan...

¿Ambiciosa?

No quería decirlo yo así, pero... Es que no entiendo

por qué quieres convertir tu cadena en una franquicia.

Te estás metiendo en un berenjenal

y no sé muy bien qué sacas a cambio.

Mantener la cabeza ocupada, que no es poco.

(PAOLO) A ver, ¿qué queréis tomar, pareja?

A ver, pareja por ser dos, no por...

Un agua con gas. Y yo un zumo de tomate.

Bien. ¿Con sal, pimienta y tabasco?

Sí, por favor. -Marchando

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Gracias por venir.

Sé que estás enfadado, pero tengo muchas ganas de verte.

¿Qué quieres? Tengo que volver al puesto.

(PAOLO) Jonathan, ¿qué te pongo?

Ay, qué envidia me dais.

Os veo y siento el amor en el aire.

Tan jóvenes, tan guapos...

tan enamorados. -Paolo, no estás para entretenerte.

Mira, ahí tienes a un cliente.

Que sí, que sí, que os dejo, tortolitos.

Tu tómate tu tiempo, ¿eh?

Yo no os molesto más. Solo lo justo.

(JOPNATHAN) A ver... ¿qué es eso tan importante que no puede esperar?

Ay, Jonathan, de verdad, no me hables así.

Ya te he dejado claro que entre Nacho y yo no hay nada,

y que nunca va a haber nada, que me da asco.

Si, lo que tu digas, Lucía.

Es que solamente pensar que me puede tocar,

vamos, se me revuelve el estómago.

-Sé lo importante que era conseguir ese trabajo

y también que estás dispuesta a todo.

No. No, Jonathan. A todo no.

Jonathan...

No hay nadie más en mi vida.

Solo tú.

Es que... me da muchísima rabia que...

Es que, por una tontería, te pueda perder.

Tengo una buena noticia.

Aunque no sé si es tan buena para ti

o para la hermana del amigo que ha desencriptado el archivo.

Puedes decirle que ya no hace falta, que me lo devuelva y ya está.

-¿Y eso? ¿Ya no te pica la curiosidad?

Sí. Sí, bueno, pero prefiero cerrar el tema.

No sé, devolvérselo a Nacho y ya está.

Pero bueno, a lo que iba,

a ver, no te he dicho nada

porque en realidad no sabía si me iban a llamar,

pero al final parece que sí.

¿Que sí, qué? ¿Qué pasa?

Y aquí tenéis...

un agua con gas para la damisela

y un zumo de tomate para el caballero.

Gracias.

El año pasado me divorcié de mi mujer,

y desde entonces solo trabajo.

No quiero tener tiempo de darle muchas vueltas.

Sí, conozco por lo que estás pasando.

Si no es indiscreción... No lo es.

¿Qué fue lo que pasó entre tu mujer y tú?

Básicamente, ella no se portó muy bien.

Ella es profesora,

y cuando se le acabó el contrato en el colegio,

empezó a darles clases a los hijos de mi mejor amigo.

El problema es que acabó también dándole clases al padre.

Ya me entiendes.

¿Quieres decir que te fue infiel con tu mejor amigo?

Lo siento. Sí.

Y ahora están casados y son padres de gemelos.

¿Qué me dices? ¿Todo eso en un año?

Parece que lo tenían muy claro.

Así que, desde entonces, me he centrado en trabajar.

Y hace poco tuve esta idea de ampliar mercado,

así que me lancé a ella.

Entiendo muy bien lo difícil que es encajar una traición.

Mi marido también me fue infiel.

Y no con una,

sino con toda la que se le cruzaba por el camino.

¿Elías? Sí.

Debe ser duro tenerlo tan cerca.

Lo es.

Y, además, es que...

también me fue infiel con alguien del mercado.

No me lo puedo creer.

Bueno, aunque no sé qué es peor,

si eso o ver a tu exmujer con su marido y los gemelos

en el cumpleaños de tu hijo, como me pasó ayer.

Pues menuda competición.

Estamos aquí a ver quién es más desgraciado.

Te cedo la victoria. No, no, no.

En esto no me importaría perder.

Lo que está claro

es que la vida personal no ha ido muy bien.

Pero a lo mejor podemos...

redimirnos y compensarlo con nuestro éxito en el trabajo.

A mí me encantaría asociarme contigo.

Creo que podemos hacer un muy buen equipo.

¿A Londres? -Sí.

O sea que te vas.

Sí. -¿Con Nacho?

No, amor, con Nacho no. Me voy yo sola.

Nacho no quiere verme ni en pintura y yo a él tampoco.

-A ver, Lucía, ¿no me habías dicho nada

porque no sabías cómo cortar conmigo?

No, Jonathan, yo quiero que sigamos juntos.

¿Juntos? ¿A tropecientos mil kilómetros?

Lucía, que no,

no me va ese rollo de las relaciones a distancia.

Paso. -A mí tampoco, Jonathan, pero...

por eso te quería decir que...

bueno, si te quieres venir a Londres conmigo.

¿A Londres? -Ajá.

Pero, tía, que no. ¿Qué pinto yo allí?

No tengo ni papa de inglés. Además, ¿de qué trabajaré?

Bueno, pues no sé. Como todo el mundo, al principio,

puedes trabajar en un hotel, en un restaurante...

luego poder ir ascendiendo, no sé. Además, el idioma no es un problema,

lo puedes ir aprendiendo día a día y si no, en una academia.

Sí, hombre, lo que faltaba, ahora vuelvo yo a estudiar.

Ya... ¿Qué pretendes, estar de mozo en el mercado toda la vida?

Pues no. Claro que no.

Jonathan... lo digo en serio.

Nunca hemos hablado de planes de futuro, pero...

me gustaría saber qué piensas.

Bueno... igual el que tiene dudas sobre la relación eres tú.

Lucía... yo tengo muy claro lo que siento por ti, ¿vale?

¿Entonces? -Entonces...

Aquí también tengo responsabilidades, ya lo sabes.

Mi hermana y mi sobrino dependen mogollón de mí

y no puedo dejarlos tirados así como así.

Ya, bueno, pero desde Londres también podrás ayudarlos.

Allí los sueldos son muy altos.

Sí, bueno, serán más altos,

pero seguro que la vivienda es más cara.

A ver, ¿por cuánto anda el alquiler?

Pues no lo sé, Jonathan, pero...

yo seguro que tengo un buen sueldo y te puedo echar una mano.

¿Qué pasa?

¿No te hace ilusión empezar de nuevo en Londres conmigo?

A ver, sí, Lucía, claro que sí, pero...

No sé, una decisión tan importante

no la puedo tomar así como así, de un día para otro.

Me lo tengo que pensar.

(JAVIER) Pero ¿por qué no paraste la grabación?

Porque no pude.

Cuando me di cuenta, Elías ya estaba encima.

No lo oyó todo, pero está al corriente.

Es un poco de novatos.

Por si quedaba duda,

va Celia y le cuenta con detalle lo de Moreno Ruiz.

Debimos contarle a Celia que Elías estaba en el ajo.

Esto no habría pasado. Se le escapó y ya está.

No debiste dejar que Celia pusiese la grabación aquí.

¿Y qué hago, le arranco el móvil?

Por favor... Lo raro es que no lo haya oído alguien más.

Yo no sabía de qué iba la grabación.

Me enteraba a medida que la oía.

Pero Celia sabía que era material delicado.

(GERMÁN) Vamos a tranquilizarnos.

Sí, es verdad, se lo debíamos haber dicho,

pero ya no podemos hacer nada. -Tú cállate,

estabas de acuerdo con dejarla al margen.

No vengas con tu doble juego a quedar bien con todo el mundo.

¿Podemos dejar fuera los problemas personales, por favor?

(JAVIER) ¿Por qué te metes donde no te llaman?

No tenemos excusas.

No estamos tratando con dos idiotas,

tenemos que ser más listos que ellos.

Lo mismo te digo, Javier.

No pude parar la grabación, lo siento.

No hay vuelta atrás.

¿Por qué no nos centramos en lo que importa?

Celia está en peligro.

¿Averiguaste algo relevante de la vida personal de Hortuño?

No, nada. De momento, no podemos atacar por ahí.

Voy a mirar a ver si consigo saber algo

sobre el socio secreto que dices que tiene.

Vale, tiramos de ese hilo.

Lo investigo.

Hay que evitar que la entrevista llegue a oídos de Hortuño,

si no, será imposible publicarlo.

¿Y cómo le cerramos la boca a Elías?

Germán.

Que lo convenza de que lo de Celia está bajo control.

Vale. Vale, yo me invento algo.

Yo voy a llamarlo, a ver si aún no se ha pirado.

Si le pasa algo a Celia,

te juro que no me lo voy a perdonar nunca.

Me salta el buzón.

Seguro que no es para tanto.

Celia fue su amante, ¿no? Seguramente la proteja de Hortuño.

-No pondría la mano en el fuego.

Por tratar de salvarse, es capaz de cualquier cosa.

No seas ingenuo, Hortuño y Elías harían lo que fuera

y saben que lo de Celia es importante.

Hortuño no se va a quedar con los brazos cruzados.

No debimos meter a Celia en esto. Estábamos de acuerdo.

Era una oportunidad que no debíamos dejar escapar.

Era demasiado peligroso, Javier.

Debemos aceptar que si nos enfrentamos a este tipo,

hay que asumir riesgos y daños colaterales.

Asumo riesgos, pero que tengan que ver conmigo,

no con quien no sabe dónde se mete.

(GERMÁN) Papá, oye, ¿dónde estás?

Vale, espérame.

En un segundo estoy allí. Salgo, ¿vale?

Espero que estemos a tiempo de parar esto.

Perdón.

Papá.

¿Qué pasa? Tenemos que hablar.

Me acabo de enterar de lo de Celia.

Lo del artículo que afecta a Hortuño, ¿no?

Sí. Pero... pero no es tan grave. O sea, no te preocupes.

Creo que podemos cortarlo nosotros. No hace falta alarmarlo, ¿no?

Avisarlo por tonterías... ¿Tonterías?

Las acusaciones de Moreno-Ruiz son muy graves, ¿eh?

Ya, pero podemos convencer a Celia para que no lo publique.

No sé, le decimos que...

Moreno Ruiz se lo inventó porque Hortuño le debe dinero

o... Yo que sé, nos inventamos otra cosa,

pero lo que sea con tal de que Celia piense que publicar eso

sería fatal para su credibilidad.

Pero la grabación va a seguir existiendo.

Aparte, ya he hablado con Hortuño, he quedado con él en el despacho.

A ver...

No dejarás que tome represalias, ¿no?

¿Qué quieres decir?

Papá, que Celia es inocente y no tiene nada que ver con esto.

Germán, Germán... Que no te preocupes.

A esto no le des más vueltas,

que ya nos encargamos Hortuño y yo, ¿vale?

Y gracias, hoy has hecho muy bien trabajo.

(HORTUÑO) "Ese miserable sacando mis trapos sucios"

Y la periodista ¿quién se cree que es?

Si cree que conoce mi vida, ¿no ve que voy a pararle los pies?

¡La voy a frenar en seco! Y no te costará mucho.

(HORTUÑO) Vaya racha llevo. Primero Javier

con la catalogación de Bien de Interés Histórico,

y ahora esto.

Lo de Javier está solucionado me dijiste.

Tenías un contacto en Patrimonio que se encargaba.

Claro que se encarga, pero todo cuesta dinero,

dinero y favores.

A ver qué pasa con el arquitecto.

Esperemos que no dé valor al edificio del mercado

que se cae a pedazos No, hombre, no, seguro que no.

Y lo de Moreno Ruiz

yo creo que también le podemos parar los pies.

(VELASCO RÍE A CARCAJADAS)

(VELASCO) Perdón.

¿Qué te hace tanta gracia?

Perdón. Estaba imaginándome

la estrategia sofisticada y delicada que ibais a utilizar

para pararle los pies a ese hombre.

Porque con el mercado

no habéis conseguido gran cosa, ¿verdad?

Porque hay que ser más expeditivos.

Por una vez estoy de acuerdo contigo.

(HORTUÑO) No me extraña,

Moreno Ruiz puede largar sobre ti.

Al fin y al cabo sabe que éramos socios.

Pues sí.

Parece habrá que ser más expeditivos.

¿Por qué no te encargas tú?

Intento localizar a Escobedo, pero no hay forma.

Bueno, un momento...

Vamos a ver, vamos a pensar las cosas con frialdad, ¿no?

Yo creo que tu exsocio

sabe perfectamente cómo se las gasta este señor.

Claro que lo sabe. Perfectamente.

Pues entonces se habrá cuidado mucho de sacar su nombre

si no se quiere complicar la vida, ¿no?

(VELASCO) La gente tiene mucho cuidado

cuando se trata de hablar de mí.

(HORTUÑO) ¿Sabes lo que pasa? Que de mí sí ha hablado, y mucho.

Por lo que tú me has dicho.

Así que ahora hay que ser contundentes.

Pues, Ginés, perdóname,

pero yo creo que, en este caso puntual,

la contundencia no es la mejor forma

de solucionar esto.

Queremos que Moreno Ruiz se retracte de sus declaraciones

y yo así lo veo muy difícil.

¿Sabes lo que siempre funciona? La amenaza.

Sí, sí, sí, sí.

Pero si a este tipo le pasara algo,

y el artículo, aun así, saliera publicado en prensa,

los medios de comunicación sumarían dos más dos,

y te señalarían a ti como culpable.

Y eso... Moreno-Ruiz lo sabe,

y se pasa las amenazas por el forro.

¿Y qué quieres que haga, lo invito a una copa y a un puro?

Pues mira... para empezar no estaría mal.

Llévatelo a tu terreno, si quieres que no hable.

Moreno Ruiz no se vende por dinero.

Por dinero quizás no...

pero todo el mundo tiene un precio.

¿Qué pasó... cuando rompisteis la sociedad? ¿Qué pasó?

(HORTUÑO) Me acusó de negarle la autoría

en un proyecto urbanístico sostenible.

Consideraba que yo me había llevado todo el mérito

dejándolo a él en segundo plano. Fíjate.

Entiendo.

Y me parece muy fácil de solucionar.

¿Por qué no te retractas?

¿Yo? No.

Pero ¿por qué no? Es muy fácil.

Ofrécele ahora el reconocimiento público

que no tuvo en su momento. Ya está.

Se callará la boca, seguro.

Yo a ese desgraciado no le concedo nada

porque no le debo nada. Es un ególatra de mierda.

No me lo puedo creer, Ginés.

Un hombre como tú, tan pragmático, dejándose llevar por un calentón.

Escucha lo que te digo.

Retractarte es un precio muy bajo que tendrás que pagar

en comparación con todo lo que puedes perder

si se publica ese artículo. Y así cerrará la boca.

La verdad es que estoy totalmente de acuerdo

con lo que está diciendo Elías.

¿Cuánto tiempo hace de aquello? Mucho.

¿A quién le importa? A nadie.

Eso no le importa a nadie, solo a él.

Dale el gusto, reconóceselo.

Ginés... no es dinero,

no es poder, son...

palabras, solo palabras. Tú no pierdes nada.

Hablaré con él...

y reconoceré públicamente lo que sea que tanto le ofendió.

Muy bien.

¿Lo celebramos con un güisqui? No. No, gracias.

Yo me tengo que ir.

Nos vemos.

La verdad es que estoy harto del estirado este.

No sé si lo voy a aguantar mucho tiempo más.

Tranquilo, de eso me ocupo yo.

Tú tenías un trabajo que hacer, ¿verdad?

¿Has conseguido ya echar a tu viejo del mercado?

No, aún no, pero pronto.

No te preocupes. Date prisa.

Ya sabes que la paciencia no es una de mis virtudes.

Lo sé, lo sé.

Y otra cosa, Velasco,

por lo de la periodista esta no te preocupes, me encargo yo.

Ajá.

¿Estás seguro?

Yo... No sé, conozco algunas formas para que cambie de opinión.

No, no, no, de verdad, de verdad, si no es nadie.

Es una... dependienta con pretensiones.

La tengo controlada.

No es necesario que te manches las manos por una tontería.

Por nuestro proyecto.

Oh...

(Off, persiana metálica)

Buenos días.

¿Qué, cómo llevas el artículo?

Pues muy bien.

Me quedan un par de cosas de pulir, pero estoy muy contenta.

Eso es que tienes mucho oficio. No, qué va, ya me gustaría a mí.

¿Y no te da cosilla?

Pues la verdad es que sí.

Pero una vez que me he puesto a escribir,

se me han quitado las inseguridades.

Y, además, el material que tengo es tan jugoso...

No, no, lo digo por eso, porque...

publicar algo así, no sé, es una responsabilidad.

Es una exclusiva muy potente, pero hay que darla.

Además, a la gente corrupta, como Hortuño, hay que denunciarla.

Ya está bien que siempre se salga con la suya.

Completamente de acuerdo.

¿Pero?

¿Qué pasa, Elías, no quieres que lo investiguen?

Siempre nos hace la vida imposible en el mercado.

Hay que salvarlo, siempre nos presiona.

Sabes que Hortuño es un tipo muy poderoso, ¿no?

Porque hasta ahora nadie había hablado,

pero ahora tenemos un testimonio muy importante.

Me parece bien. Ajá.

Pero... No sé, yo me cubriría las espaldas.

De verdad, me asustas. ¿Qué quieres decir?

Que tomaría mis precauciones.

¿Qué precauciones?

Ese periódico en el que vas a publicar,

que está muy bien,

es un periódico digital. Sí.

No es una plataforma de primera línea.

¿Tú estás segura de que si hay algún problema

van a dar la cara por ti?

Ay, Elías, pero ¿qué problemas? De verdad...

No sé, pero ya sabes cómo es.

Hortuño, si lo atacan, se defiende. ¿Y si contraataca?

Mira, en caso de que haga eso, yo solo soy una mera transmisora.

Irían contra Moreno Ruiz, ¿no?

En caso de que lo que te ha contado Moreno Ruiz sea verdad,

porque tú tienes la información de un tipo...

que ha terminado mal con Hortuño,

¿quién te dice que lo que te ha contado es cierto?

Vamos a ver, Elías, hay pruebas.

Sí, hay pruebas. ¿Tú las has visto? Sí.

¿Las has comprobado, sabes si son ciertas?

Un documento se falsifica fácil.

Pues...

Pues nada, tú imagínate que Hortuño te...

denuncia por firmar esa noticia.

¿Este periódico te va a defender, va a dar la cara por ti?

Por no hablar de los costes que supone un abogado.

Bueno, pues yo creo que sí. Imagino que sí.

Supongo e imagino.

¿Tú tienes un contrato con ellos?

Sí.

Bueno, un contrato como colaboración puntual.

Pues peor me lo pones.

¿Estás segura de que te van a defender,

que van a dar la cara por ti?

Celia, valora los pros y los contras.

Que tienes un hijo, ¿eh?

(SUSPRA)

Bueno, es verdad, no lo había visto desde esta perspectiva.

Yo no quiero asustarte ni nada parecido.

Si a mí la iniciativa me parece muy buena y muy justa, pero...

dale una vuelta.

Sí. Venga, buen día.

Qué bien huele, ¿no? Buenos días.

¿Cómo te has levantado esta mañana?

Mucho mejor, no me duele la cabeza

y, además, no tengo esa sensación de mareo.

Perfecto. Siéntate a desayunar.

No tenías por qué hacerlo, mi amor.

Yo puedo perfectamente preparar el desayuno.

No tienes por qué molestarte.

Hasta que no estés perfecta, quiero cuidarte.

Además, le estoy cogiendo el gusto a andar en la cocina.

Ah, ¿sí? Pues mira qué suerte para mí. Eres un cielo.

¿No me has preparado el desayuno durante 20 años?

Ahora me toca devolverte el favor.

Eso significa que los próximos 20 años me lo vas a preparar tú.

Es una forma de hablar. -Lo vas a preparar tú.

Lo has dicho tú.

Hola. -Uy, hola.

Vengo a por un libro.

Buenos días. -Buenos días.

-¿Qué libro cariño? Nada, uno de fotografía.

Oye, mamá, que sobre la discusión del otro día...

No, no, no, no vamos a hablar de ese tema.

Yo lo único que os pido a los dos,

es que no volváis a discutir, ¿entendido?

Bueno. ¿Y tú qué tal?

¿Te vio el médico? -Sí, vino ayer a última hora.

Sí, y dice que estoy mucho mejor.

¿No fue una recaída de la neumonía?

Me auscultó y parece ser que tengo los pulmones muy bien,

no tengo nada respiratorio.

Así que todo perfecto. No me encontró nada.

Pero y entonces, ¿qué pasó? Un poco raro ¿no?

(NACHO) El médico no supo darle explicación.

Dice que podía estar baja de defensas

o algo de la comida, que le cayó mal.

Me encuentro de maravilla, así que estate tranquila.

Prácticamente le estaba metiendo el miedo en el cuerpo.

Que si ese periódico no la va a defender,

que puede que Moreno Ruiz se lo haya inventado todo...

Pero ¿Celia se ha echado atrás? No, no.

Pero quizá tiene razón y es lo que debería hacer.

No, no, no. De eso nada.

Hemos puesto en peligro a Celia y no sabemos ni cómo defenderla.

Bueno, cálmate, ¿vale? Tranquilo. No, no, Javier, no puedo.

Si le pasa algo, seremos responsables.

¿Nosotros?

Nosotros no somos responsables. Sí lo somos.

La dejamos hacer la entrevista sin decirle dónde se metía.

Estoy seguro de que, si no es por nosotros,

ni le pregunta por Hortuño.

Pues quizá sí.

Celia quiere volver al periodismo, ¿no?

Hasta donde yo sé, un periodista va tras la noticia.

Celia ya es adulta y responsable, quería entrevistar a Moreno Ruiz.

No tenemos por qué fustigamos, Jorge.

Además, Celia no les interesa,

querrán callar a Moreno Ruiz.

Ella es el eslabón más débil.

La tienen mucho más a mano. Moreno Ruiz es un pez gordo,

¿A por quién crees que irán?

Callar a Celia no los salva de nada.

En cambio, Moreno-Ruiz puede ir a otro periodista

y contarle lo mismo.

Incluso ir a un periódico mayor y de más difusión.

Ahora mismo la entrevista que está escrita es la de Celia.

Y la que puede hundir la reputación de Hortuño es ella.

Bueno, pues entonces yo ya me voy.

Cariño, si me esperas un minuto, salgo contigo, ¿vale?

¿Dónde vas?

A trabajar.

Cariño, no me pongas esa cara, por favor.

Estoy bien, el médico ha dicho que me encuentro perfectamente.

Quiero irme a la pizzería, Nacho.

No me gusta estar de baja y lo sabes.

Bueno, termínate el desayuno, que te va a sentar mal.

Acábate la infusión al menos.

Es verdad, mamá. Desayuna tranquila. Yo te espero, ¿vale?

¿Contentos?

Lo que me sienta mal es quedarme encerrada en casa.

No me mires así, Nacho.

¿No te estarás precipitando? ¿Eh?

¿Por qué no te esperas a mañana para reincorporarte?

¿Y qué más da un día que otro? ¿Eh?

Estar todo el día tumbada en el sofá,

eso sí que es malo.

Solo voy a conseguir que me entre una depresión

de estar mano sobre mano. -Claro que sí, mamá.

Porque salga un poco no pasa nada. ¿No dijo el médico que está bien?

(NACHO) Entre salir un poco

y darse la paliza en la pizzería hay un trecho.

Vamos a ver...

No voy a hacer el burro.

Si me encuentro mal, me vuelvo para casa.

Yo soy la primera interesada en recuperarme.

¿No es mejor esperar? (NOA) Papá, no insistas.

Si mamá quiere trabajar, será tiene fuerzas.

Lo que tuvo es grave, parece que no lo veis.

Sí, pero hay alguien que me ha cuidado maravillosamente,

y por eso me he recuperado.

¿No te alegras de verme curada, Nacho,

y con ganas de recuperar mi vida? -Pues claro que me alegro.

Pero... -¡Pero ya está!

Que si me encuentro mal, Nacho, me vuelvo a casa.

Te lo prometo, ¿de acuerdo?

Eso espero. -Pues voy a cambiarme.

Después de la reunión

me pasaré por el mercado para verte y a comprar.

Jorge, de verdad, no creo que Elías sea capaz

de hacer nada contra Celia. Estás exagerando.

¿En serio me lo dices, Javi?

¿Te recuerdo el mensajito que te mandó Hortuño

en forma de paliza cuando llegaste al mercado?

¿No haría lo mismo con Celia?

¿Por qué, porque es mujer? ¿Crees que a eso le importa?

¿Tú crees que cuando me dieron la paliza,

Germán estaba al corriente de todo?

No lo sé. Si lleva tanto tiempo trabajando para ellos...

es posible, pero...

Todo esto es lamentable. Sí, sí lo es.

Y es lo que estoy tratando de explicarte, Javier.

Hortuño se comporta como un verdadero mafioso.

Lo de Celia no va a quedar solo en una amenaza.

Pues yo creo que Elías

haría de parapeto entre ella y Hortuño.

Mientras Celia tenga esa grabación, está en peligro.

Y no me voy a quedar de brazos cruzados.

Vale. ¿Y qué hacemos? No lo sé.

Pero hay que proteger a Celia.

Muy bien, estoy de acuerdo, pero ¿cómo protegemos a Celia?

Porca miseria.

Pero bueno, ¿ya te estás quejando tan temprano?

¿Cómo vas a empezar el día así? -¡Rosa!

(Golpe en el suelo)

¡Qué sorpresa!

(ROSA) Ay, madre mía, me vas a poner de harina...

Ay, perdona.

Todavía no me he puesto ni el delantal.

Tu delantal lo tengo guardadísimo para cuando lo necesites.

Bueno, ¿y a qué esperas para sacarlo?

¿En serio?

Pero ¿esta no es una visita de cortesía?

Pues no, vengo a quedarme. A trabajar.

Si todavía necesitas una camarera.

¡Claro que necesito una camarera!

¿No ves lo solo que estoy?

-Pues sí, la verdad es que está un poco solitario, Paolo.

¿Qué pasa, ya no sirves desayunos?

Yo sí. Pero... ya sabes, la clientela es caprichosa

y ahora le ha dado por ir a desayunar a otro sitio.

Me extraña, tus desayunos siempre han gustado mucho.

Ya, pero bueno, tendrán más prisa, van más acelerados

y no tienen tiempo para esperar.

¿Qué pasa, que los hacías esperar?

Bueno, es que entre las masas, las mesas, los pedidos...

Además, los dulces del desayuno llevan su tiempo, lo sabes.

Espera un momento, ¿me estás diciendo

que en estas semanas que he estado fuera...

la clientela se ha resentido?

No, Rosa, son rachas.

¿Qué rachas ni que rachas? ¿Qué dices?

Habrá una razón, ¿no?

Bueno, yo no sé, pero...

lo que estoy haciendo

es concentrarme en los pedidos a domicilio.

Ahora tengo a David como repartidor.

Ah, ¿sí? -Sí, sí, sí.

Vaya, pues me alegro mucho por los dos.

Es un sector del negocio que funciona.

Porque a la gente le cuesta salir para ir al restaurante,

prefiere ordenar la pizza a través del móvil.

¿Y te salen las cuentas? -Bueno... Más o menos.

Muy bien, pues... ¿se puede saber a qué estás esperando

para traerme el delantal?

Somos dos, ¿de acuerdo?

Así que vamos a abarcar ahora bastante más.

Y te digo yo que vamos a recuperar los desayunos.

¡Claro que sí! (RÍE)

Sí, sí. Si ya está el dosier, pásamelo,

y yo me lo estudio y te contesto rápido.

Estupendo.

No, gracias a ti por pensar en mí para tu empresa.

Muy bien, pues nos vemos. Venga, perfecto. Adiós.

Adiós.

¿Llevas ahí mucho rato?

¿Estabas hablando con Sáez?

Yo no tengo por qué explicarte con quién hablo.

¿Hablabas con él sí o no?

¿Te importa mucho?

¿Has quedado con él? ¿Os vais a ver?

¿A qué has venido, a espiarme?

¿Otra vez problemas con él?

Qué pesado eres. Si tuvieras problemas con él,

¿me lo contarías?

Sí, hombre, claro. ¿Para qué, para que le mandes okupas otra vez?

Oye, que solo me preocupo por ti.

¿Quieres dejar de pensar en el pobre Sáez?

Estás obsesionado con él. Es un pobre hombre.

De pobre nada, que ese tío es un desgraciado.

Un majadero. Ah, ¿sí?

Sí. Yo creo que es una víctima,

igual que yo. ¿Una víctima de qué?

De gente como tú, que no sabe qué es respeto ni lealtad.

Pero ¿de qué estás hablando, Adela?

¿Tú no estarás liada con el Sáez este?

Por eso te has puesto tan guapa, ¿no?

Ah, ¿que me encuentras guapa?

A ver, me he puesto como siempre.

Y te digo otra cosa: tú y yo no somos nada,

así que lo que haya o deje de haber entre Sáez y yo,

no es asunto tuyo.

Pues muy bien. Nada, adelante.

Estréllate tú contra un muro tu solita.

Allá tú.

Pero ese tío no tiene buena pinta, no me huele bien,

y yo no suelo equivocarme.

¿Todo en orden?

¿Con Elías? Todo en desorden, como siempre.

Pero bueno, por suerte, ya me pilla muy lejos.

Está bien poner distancia.

Ya he llamado por teléfono a Mari Paz,

mi amiga de la floristería.

¿Y qué dijo, puede ayudarme?

No hablé con ella. Debe estar ocupada

y no me coge el teléfono, pero dejé el recado.

A ver si hay suerte porque si no,

no sé cómo voy a montar el evento de mañana sola.

Tengo un disgusto... Porque me encantaría poder ayudarte.

Ya...

Ah, ¿conoces a Sáez?

Sí, nos conocemos hace poco.

¿Estás trabajando con él?

Bueno, estoy planteándome...

asociar mi floristería a su empresa, Floramundi,

en régimen de franquicia. ¿Tú lo conoces?

Sí, era uno de mis proveedores.

Tenía centros de jardinería grandes a las afueras

y cuando tenía un evento importante recurría a él,

siempre tiene de todo.

Oye, ¿tú qué tal con él, te llevabas bien?

Hombre, pues no es íntimo, pero no se ve mal tipo.

Él y su mujer, Cándida.

Menuda pájara la tal Cándida.

Desde luego, no le hace honor al nombre.

¿Cándida? ¿Por qué? A mí no me daba es impresión.

Es una mujer muy maja, muy familiar,

con su marido, sus hijos... Sí, sí, familiar.

Lo dejó tirado para irse con su mejor amigo.

Vamos, acaban de tener gemelos.

¿Cándida?

¿Gemelos con otro hombre? Sí.

Pero ¿eso cuándo ha sido?

Pues no lo sé, pero hace poco. El año pasado.

El año pasado no puede ser.

Si yo fui al vivero y ella ni estaba embarazada ni nada.

Ah, ¿sí?

Bueno, no lo sé.

A lo mejor hace más tiempo y a mí se me ha ido, pero...

No lo sé, ahora no te sé decir. No lo sé.

Cristina, si no te importa, y no es por cotillear,

cuando hables con tu amiga,

¿por qué no le preguntas por la mujer de Sáez?

Es para saber a qué atenerme.

Vale.

¿Qué, Whoopi Goldberg,

escaqueándote del curro otra vez o qué?

¿Qué te pasa?

¿Otra vez rallado por Lucía? -"Bro"...

¿Te ves currando en el mercado toda tu vida?

Pues no sé.

Mis padres trabajan aquí, mis abuelos también...

O sea que sí.

¿Te ves haciendo lo mismo toda tu vida y currando aquí?

No he buscado otras cosas

y no llueven ofertas con la silla de ruedas.

-¿Lo ves? Ese es el problema. -¿El qué, mi silla?

No, tío. Que no soñamos a lo grande.

Creemos que nos tenemos que conformar y no, Samu.

La gente que tiene aspiraciones consigue cosas. Cosas.

Mírate a ti sino, con el carné de conducir.

La verdad es que lo veía imposible y poco a poco voy ahí...

Te lo propusiste. Te hartaste de depender de la gente para moverte.

Te marcaste una meta.

La verdad que voy a flipar cuando me vea yendo a los sitios.

-Claro, claro, a eso es a lo que me refiero.

Que si no nos movemos,

no podremos salir de aquí en la vida.

A ver, ¿qué te parecería "London"

para empezar? -¿"London"?

Sí. -Lejos.

¿Lejos? -Vamos a ver,

me estoy sacando el carné de conducir,

pero conducir por la izquierda me voy a liar...

-Que no, tío, te lo digo en serio.

¿No te parecería "London"...

un buen sitio para vivir una temporada?

¿Qué te ha dado con "London" ahora? -Pues que...

Luego te lo cuento, ¿vale?

Me voy dentro, que tengo que volver.

Venga, míster "London", Ya me contarás el secreto.

Madre mía...

Nacho, déjame pasar. -Lo que hacéis es un delito.

Deja de hurgar en mi disco y devuélvemelo

o tendrás problemas con la justicia. -No sé de qué me hablas.

-Sabes perfectamente de qué hablo.

Lucía me ha dicho que te encargas de husmear en mis archivos.

¿Qué tal va el artículo, lo has terminado?

No.

Estaba en ello, pero...

¿Ha pasado algo?

No lo sé, Jorge,

que a lo mejor me estoy metiendo en un follón demasiado grande.

Ay... ¿Te ha dicho algo Elías?

Antes he visto como hablabais. Me estaba advirtiendo

de lo peligroso que puede llegar a ser Hortuño.

Y, sinceramente, a lo mejor tiene razón.

El medio para el que trabajo

no es tan potente como para respaldarme.

Además, solo hago una entrevista, es una colaboración puntual.

A lo mejor si pasa algo, no se hacen cargo.

Elías me decía que podía ir desde una querella

hasta vete tú a saber el qué.

Pues mira, sin que sirva de precedentes,

estoy de acuerdo con él.

Te puede caer una denuncia o...

O cualquier otra cosa.

No me asustes tú también, Jorge. Celia, no seamos ingenuos.

Hortuño es un mafioso.

Si se entera de que tienes este material...

igual hace algo, no sé...

Algo ¿cómo qué?

Pues no sé. No lo sé, Celia. Con este tipo de tíos no se sabe.

¿Por qué no te olvidas de esta entrevista y...

y buscas otra?

Igual tienes razón.

Es que me da mucha pena tener un material tan bueno

y no poder hacer nada con él. Celia, son cosas que pasan.

Ya está, olvídalo.

Mira, tengo amigos empresarios.

Pensamos uno que te resulte interesante

y lo entrevistas.

No.

¿Y si nos estamos equivocando?

A lo mejor no tenemos que pensar en otras personas...

a lo mejor es que hay que publicar, y si este periódico no lo quiere,

pues se lo vendo a otro que le interese.

¿Estás segura?

Mira, sinceramente, creo que es mucho más arriesgado

guardarme la entrevista que publicarla.

Si Hortuño sabe que tengo esta entrevista,

va a ir a por mí.

Da igual que no publique ahora, puedo publicar más adelante,

y eso es un arma muy potente contra él.

De eso va el periodismo, ¿no?

No le debes importar a esa chica, porque no dudó en echarte la culpa.

Yo no soy el responsable.

Pues ella se ha quitado la responsabilidad

endosándotela a ti.

Pero mira, haciéndote un favor y como eres amigo de mi hija,

si vamos a tu casa ahora y me lo devuelves,

estoy dispuesto a olvidar del asunto.

No me lo creo.

Lucía no me ha echado la culpa de nada, es imposible.

Estás arriesgando mucho

por una chica a la que no le importas.

¿No te ha dicho que se va a Londres?

Pues sí, mira, me lo ha contado.

Dime... ¿lo tienes en tu casa, es ahí donde lo escondes?

Mira, Ignacio,

desde que empecé con Lucía nos haces la vida imposible.

Has intentado que rompiéramos, pero te salió el tiro por la culata.

Me quiere, quiere estar conmigo y no me mentiría nunca.

¿Tú te crees que a mí me importa la relación que tengas con ella?

¿Eso es lo que te ha contado? Pero qué ingenuo eres.

¿No ves que intenta manipularte?

Mira, Nacho, que me dejes en paz. -No te lo vuelvo a repetir:

devuélveme lo que es mío.

Nacho, si quieres que te devuelva lo que es tuyo,

tendrás que esperar a que Lucía lo haga

cuando a ella le dé la gana. ¿Te enteras, Nachote?

Pues hice exactamente lo que me dijo Germán:

le expliqué con toda la claridad del mundo mis condiciones.

Oye, no te lo vas a creer, pero las ha aceptado todas.

O sea que te has decidido. Te asocias con Sáez.

Bueno, no es definitivo.

Es que... hay algo que me escama de este Sáez.

Ah, ¿sí?

El otro día, charlando, me contó una historia de su exmujer.

¿Cómo que de su exmujer? Adela, por favor,

esto es hablar de cosas que van más allá de los negocios.

Sí.

Me explicó que su exmujer lo había engañado

que lo dejó por su mejor amigo y que él se hundió.

Y, claro, yo... me sentí muy cerca de él.

Claro. Y empezaste a verlo de otra manera...

Bueno, en ese momento sí.

Pero es normal, hemos pasado por cosas parecidas.

Pensé que a lo mejor estaría bien...

Conocerlo un poquito más...

A ver, Lorena, no hay nada concreto.

Simplemente es... Has abierto un poquito la ventana.

Bueno, a lo que voy.

El caso es que ha pasado una cosa que... me ha dado qué pensar.

Porque Cristina, que también lo conoce de la floristería,

se extrañó muchísimo cuando le conté

lo que Sáez me había explicado sobre su exmujer.

Oh... ¿Crees que te ha mentido?

No sé, lo mismo lo ha hecho para ganarse mi confianza

o para caerme mejor. Como sabe que estoy separada...

Eso sería una estrategia un poquito retorcida, ¿no?

Aunque la verdad es que estamos curadas de espanto, hija.

Ya.

Pero ¿y si ese es el verdadero Sáez y lo demás es todo fachada?

Mira, ojalá me equivoque.

Porque como me haya mentido en esto,

no voy a poder fiarme de nada de lo que me cuente.

Hay que tener en cuenta que Cristina estuvo fuera,

y quizá eso pasó mientras estaba en Nápoles,

por eso no está al día.

Sí, sí. Tal vez todo sea un malentendido y ya está.

Esperemos que sí.

(CRISTINA) Hola. (LORENA) Hola.

Lorena, ponme un café cuando puedas.

Sí, cariño.

He estado hablando con Mari Paz. ¿Sí?

Justamente le contaba a Lorena lo de la separación de Sáez.

Y me ha estado contando cositas. ¿Entonces?

¿Es verdad que su mujer lo dejó o no?

Pues sí, es verdad, en eso no te ha mentido.

Su mujer se lio con su mejor amigo y ahora tienen gemelos.

Bueno, pues me quitas un peso de encima,

porque en un rato tengo que firmar el acuerdo

y la verdad es que no me fiaba del todo.

Mira, una vez que esté publicada la entrevista,

él ya no va a poder hacer nada contra mí,

porque si me pasa algo, va a ser el primer sospechoso.

Tengo que publicar.

El periodismo es una profesión de riesgo, ¿no?

Bueno, es más arriesgado que vender jabón en una droguería.

Además, ya estoy harta de que siempre ganen los mismos.

No, no, si... Si publicas,

desde luego, Hortuño va a salir muy perjudicado.

Lo que Moreno Ruiz dice de él es demoledor.

¿Sabes si tiene pruebas?

Sí que las tiene, sí.

Pues esto va a ser un tocado y hundido.

Y quitarnos a Hortuño de encima

para siempre. Ya.

Oye, tú eres consciente de que si esto sale bien,

habrá que pensar en ponerte un monumento

en la entrada del mercado?

Así, mono y tal. Venga ya, por favor.

Me conformo con una placa chiquitita.

Vale.

Hay que ir a por todas, de verdad.

Bueno, si lo tienes tan claro, vale, a por todas.

Con las facturas y contratos ilegales,

a Hortuño le caerá un buen puro en Hacienda.

Y el socio y el dinero negro. Sí, eso es lo más gordo.

Por ahí lo pillaremos bien.

Y podría ir a la cárcel.

Lo que pasa que es la parte más ambigua de la entrevista.

No te dijo el nombre del socio ¿no? No.

¿Sabes qué voy a hacer? Terminaré la entrevista

y antes de enviarla llamaré a Moreno Ruiz,

a ver si me dice el nombre del socio.

Oye, no conocía yo esta faceta tan guerrera tuya.

Ay, amigo mío, en tiempos de guerra siempre aparecen héroes.

Vale.

Y oye, Celia, recuerda que no estás sola.

Que me tienes a mí y a mucha gente apoyándote.

Gracias.

A por ello, heroína. (RÍE)

Y Mari Paz firmó el año pasado un acuerdo con él,

y ha convertido su floristería en franquicia Floramundi.

(CHISTA) Y le ha ido fatal. Fatal.

Creo que no me cogía el teléfono porque pensaba que era un banco.

Solo la llaman para pedirle que pague.

Es que no lo entiendo. Él me aseguró que mi floristería...

sería la primera franquicia urbana de su empresa.

(CRISTINA) Pues en eso... En eso sí te ha mentido.

(LORENA) ¿Sabes las condiciones del acuerdo que tenían?

Pues ella me ha dicho

que le prometió ventajas y libertad creativa.

Como a mí. Sí, pero luego...

Luego la ha ahogado en deudas,

porque le obligaba a comprarle productos a él

que luego ni vendía. -¿Y no podía romper ese contrato?

Había trampas legales. Además, le tenía que indemnizar.

Madre mía, es un estafador en toda regla.

-No te haces idea de hasta qué punto.

¿Y Mari Paz no ha podido traspasar el negocio?

(LORENA) ¿Cómo va a traspasar ese negocio? Si es una trampa.

-Claro. Es que le impedía el contrato.

Además, si la vendía, tenía que ser a él.

Pero ¿eso es legal? -Pues no lo sé chica.

Ella está arruinada. Y ahora con abogados

para intentar recuperar los 15 000 euros que puso

para el depósito inicial.

Por eso dijo que eras la primera. Si hubieras sabido que había más,

hubieras indagado y te hubieras enterado.

Menos mal que te has dado cuenta. Ya podemos dar gracias.

Muchísimas gracias, Cristina. De buena me has librado.

Rosa...

Ahora que has vuelto, estaba pensando...

podríamos hacer como tú decías, ¿no? Una oferta especial de desayuno.

Y, además, los fines de semana un "brunch" a la italiana.

¿Eh? Porque yo creo que el "brunch" a los jóvenes les mola mucho.

Y podríamos hacer como... tarifa plana.

Bufé libre más bebida incluida, 20 euros.

Yo creo que lo vamos a petar. ¿Qué te parece?

(Fregona cayéndose al suelo)

Rosa... Eh, eh, ¿todo bien?

¿Qué pasa?

Que me he mareado un poco, Paolo. -Espera, siéntate.

Voy a por agua, ¿de acuerdo? -No, no, no, no quiero.

Que sí, que te va bien. -Que no, que no, que no quiero.

¿Mejor un zumo? Igual te ha dado un bajón de azúcar.

Es que estoy revuelta, no... Tengo como náuseas. No, no me entra.

Mira... voy a llamar al médico, ¿de acuerdo?

No, al médico no, Paolo, por favor.

Vale, entonces te acompaño al centro de salud.

Cierro y nos vamos.

Que no, no quiero.

Dame un segundo.

Rosa...

¿Qué pasa?

Pues que no sé lo que me pasa, Paolo.

Que pienso que estoy bien, pero es que no sé lo que me pasa.

Bueno, será un mareo ¿no? Que le pasa a cualquiera.

Pero es que ayer ya me dio uno.

Y ahora este.

Esto no es normal, ¿sabes?

Pero el médico te ha dicho que no es nada, ¿no?

Si te lo ha dicho él, igual es que no comes lo suficiente.

No sé.

Puedo intentar...

Puedo intentar engañaros a vosotros,

pero no me puedo engañar a mí misma, Paolo.

Yo creo que tengo algo.

Pero algo grave.

Quiero ésa.

¿El qué, la mesa?

Ajá. (PAOLO) ¿Y para qué la quieres?

Para una reserva. ¿Para qué va a ser?

¿Estaría para mañana por la noche?

Encontrar trapos sucios no significa que podamos usarlos.

A ver, Jorge, que me quede claro,

¿me estás diciendo que vas a tener reparos?

Te estoy diciendo que haría cualquier cosa por el mercado

dentro de unos límites.

Sí, sí, últimamente tienes una agenda

y una vida social agitadísima.

Si, se me rifan.

Pero con los otros

no te arreglas tanto como cuando quedas con Sáez.

Antes tendría que encontrar acompañante, ¿no?

Una mujer como tú lo tiene fácil.

Muchos hombres se prestarían a ese viaje.

¿Tú, por ejemplo?

(JONATHAN) A Samu no se lo he dicho, pero contigo prefiero ser sincero.

Compartimos piso y no quiero dejarte tirada si me decido.

¿Si te decides a qué?

Estoy pensando marcharme a Londres con Lucía.

No, no tengo ese material.

La grabación.

Todo lo que Moreno Ruiz le ha dicho a la periodista.

Tengo su compromiso,

pero no sabía que hiciera falta ese material.

A ver, ¿quieres decir que no tienes la grabación?

¿Lo dices en serio?

¿Tú te crees que contándole la verdad a su socio

va a hacer que lo deje?

(LORENA) Quizá lo sabe y le da igual.

Sí, si no me extrañaría, porque es una tía muy ambiciosa.

Lo que está claro es que si me la quiero ganar,

va a ser... con pasta y no con el corazón.

Si consigo publicar,

seguramente todo esto se mueva mucho por redes sociales

y a lo mejor, no sé, me sale otro trabajillo.

O te proponen algo fijo, ¿tú no has pensado?

Sí. ¡No!

¡Eh! ¡Eh!

¿Celia?

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Mercado central - Capítulo 124

20 mar 2020

Adela, dispuesta a franquiciarse con Sáez, descubre con la ayuda de Cristina que es una trampa para hacerse con su floristería.

Lucía le pide a Jonathan que se vaya con ella a Londres.

Elías convence a Hortuño de que se gane a Moreno Ruiz mientras él se ocupa de convencer a Celia de que no publique el artículo sobre el empresario.

Rosa, recuperada, insiste en volver al trabajo. Pero un mareo trastoca sus planes.

Nacho amenaza a Jonathan por colaborar con Lucía.

Pese a los temores de Jorge, Celia decide seguir adelante con su artículo.

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