Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 119 - ver ahora
Transcripción completa

Velasco. Sí, soy yo.

No, no tengo la documentación.

Bueno, pues tendré que ser más persuasivo la próxima vez.

¿Cómo? ¿Cómo que has tomado cartas en el asunto,

qué quieres decir?

(PASTORA) Perdonadme. Ojalá pudiera ayudaros,

pero es demasiado peligroso.

Solo puedo deciros que tenéis al enemigo en casa.

No a todos los propietarios

los interesa la renovación del Central.

Si este material cae en manos de Pastora y lo mueve,

el edificio se vuelve intocable, y adiós a nuestros planes.

Bueno, lo importante...

es que cada vez le queda menos al Central.

¿Por qué no te enfrentas a Elías y dejas de meter a su hijo en medio?

Pues porque no soy imbécil y Elías tampoco.

Si me enfrento a él sin pruebas,

conseguirá la manera de desacreditarme

y lo único que voy a conseguir

es destapar a Elías y a Hortuño. Muy bien, pues consigue las pruebas,

y si implican a Germán, yo te apoyaré.

(SAMUEL) Me quiero sacar el carné y un coche.

Olvídate. -La gente a mi edad ya lo tiene.

(CARMEN) Los tu edad no pasaron por lo que pasaste

ni sus padres tampoco.

(SAMUEL) Aquello ya pasó. Déjame seguir viviendo.

Yo te dejo seguir viviendo, pero no pidas dinero

para hacer algo que no me va a dejar dormir.

No, quítatelo de la cabeza.

(CRISTINA) "Tengo que aceptar que..."

que ya no me quiere.

Yo no estaría tan segura de eso.

Yo creo que a Paolo todavía le importas.

Si no, ya me dirás tú por qué pagó la factura a la Pacheca

de la cámara frigorífica.

(JESÚS) Si algo he aprendido de mi relación con Valeria,

es que si hay amor, pase lo que pase, se abre camino.

Hablas como un hombre enamorado...

pero yo no siento las cosas así.

Si estás segura de lo que sientes,

sabrás si tienes que aceptar o no esa invitación.

(PAOLO) Buen trabajo, socio.

Te has puesto en el bolsillo a tu primera clienta.

Pero no te relajes, ¿eh?, porque tengo más trabajo para ti.

Saca el móvil, va.

¿Te duele algo? (DAVID) "No, estoy bien"

No quiero llamar a mamá ni a Paolo, que no se enteren.

Tú tranquilo que... que todo va a salir bien, ¿vale?

(DAVID) "No, todo está mal"

se ha caído la tarta.

Está por el suelo y ya no la puedo entregar.

Déjate de tanta tarta, ¿vale? Ahora mismo voy y te ayudo.

Ay, suerte que te encuentro.

¿Dónde has estado?

Has tardado como 58 minutos.

59 minutos.

Sí, lo sé, sé que he tardado un montón,

pero aquí tengo algo que te va a calmar.

Así que esto tendrá que ser entre tú y yo.

No va a funcionar. (CARLA) A veces es mejor

no decir cosas para no hacer daño a la gente.

¿Vale? Además, me he gastado 40 pavos en esta tarta

y 20 en el taxi.

Voy a tener que apretarme el cinturón todo el mes

y no quiero que sea para nada,

así que vas a tener que ayudarme a entregar esa tarta, ¿vale?

¿O quieres quedarte sin curro?

No. -Porque eso es lo que va a pasar.

Bueno, si no hay más remedio...

(CARMEN) ¡Ay! ¡Mierda!

¡Ah! ¡Carla!

¡La madre que la parió! ¡Ah!

¡Ah!

(CARMEN) Le dije que tenía que limpiarlo,

pero es que esta chica no hace caso a nadie, de verdad.

Es que hablar con ella es como... como hablar con una pared.

Te lo juro.

Todo el día dando palique a todos en vez de dar a la fregona.

No puede ser.

¿Puedes mantenerte en pie? Prueba. -No lo sé.

Me duele mucho. Llamad a una ambulancia,

al 911, yo qué sé. Creo que me he roto.

Si me he roto la cadera y no puedo ir a la boda de mi madre,

que se prepare.

Y mira, todo el género echado a perder.

No pienses eso, Carmen.

Seguro que solo es un moratón. (CARMEN) ¡Cállate, por favor!

¿Crees que me quejaría si no me doliera?

¡Por favor! Me gustaría verte a ti con algo roto.

¿Sabes dónde está Carla?

Pues no, no lo sé.

Mírala, por ahí viene.

Con toda la pachorra. La reina de Saba.

¿Tú qué? De paseo, ¿no?

¿¡Qué te había dicho? Que lo limpiaras.

¿Cuándo pensabas limpiar el estropicio este del niño?

Que me he resbalado y casi me parto la crisma.

Pero ¿no era la cadera?

(CARLA) Lo siento mucho, Carmen, de verdad.

He tenido que salir un momento y...

¿Estás bien, te duele algo? ¿Qué ha pasado?

A ver, te lo acabo de contar.

¿Qué le pasa a esta chica que no escucha?

Perdóname, Carmen, de verdad. Tuve que salir un momento

porque he tenido que ir a pillar unos productos que faltaban.

¿Y las bolsas? En el almacén.

¿Dónde están los productos de limpieza?

En el almacén. Exacto, vengo de ahí ahora mismo.

Tal para cual. Las dos.

Quiero poner una queja formal, Javier.

¿Qué? No, no, no, por favor. (CARMEN) Esto no se puede tolerar.

No, no puede ser. Nos podíamos haber matado cualquiera.

Debes tomar cartas en el asunto.

Pero vamos a ver, Carmen, que ha sido un accidente.

(CARMEN) Es que no pagamos a alguien para que se dé paseos.

¿Qué? Es un cliente y se nos cae el pelo, vamos

Carmen, por favor, no ha sido un paseo.

Mira, he recibido una llamada de familia.

Ha sido algo muy urgente

y me he tenido que ir por causa de fuerza mayor.

(JAVIER) Bueno, vamos a calmarnos, ¿eh?,

y vamos a alegrarnos. Por suerte, ha quedado en un susto.

¿Cómo que un susto?

Me podía haber partido la columna vertebral.

Vamos al despacho y vemos qué hay en el botiquín.

Luego ya vemos cómo solucionamos esto.

Ay. ¡Quita! Ay... -Luego hablamos.

Ay. "Fuerza mayor" dice. Se cree que soy tonta.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

¿A ti qué ha pasado?

¿Tu familia?

¿No me dijiste que a una amiga la dejó la novia

y que ibas para ayudarla o no sé qué?

Mira, Celia, que es que me ha llamado David.

¿Qué ha pasado?

No, no, no, no, no ha pasado nada, simplemente que se ha perdido.

¿Cómo que se ha perdido? ¿Ha aparecido ya o qué?

Sí. Ha ido a hacer el encargo y se ha perdido.

Y se ha echado a perder la tarta, pero yo he ido a ayudarle.

Mira que lo sabía,

que se pondría nervioso y que iba a salir mal.

Celia, ha salido todo bien al final.

Además, he encontrado una solución, le he traído otra tarta y listo.

Nadie se enterará.

Ya, cariño, pero es que eso no me vale.

¿Dónde está, en la pizzería?

Pues mira, no lo sé.

Dijo que no sabía cómo enfrentarse a Paolo

y que necesitaba pensar, así que no sé si se ha ido a pasear

o se ha ido a casa, no me lo ha dicho.

¿Pues cómo va a enfrentarse?

Con la verdad, Carla, no queda otra.

Recoge esto. Voy a buscarlo.

Vale.

¿Por qué la lío siempre?

Hola.

Supongo que tengo que darte las gracias por el contrato.

Supones bien.

Sabía que esta vez lo conseguirías.

Sí, bueno, he tenido que mentir para conseguirlo.

Esta vez sí y no antes como tú te piensas.

Aunque te puse buena nota, mi poder en la agencia es limitado.

Llevo poco tiempo en ella.

Para conseguir que te contraten me he tenido inventar

que conseguí mi último cliente gracias a ti,

a tu mérito y a tu trabajo duro.

A cambio, yo tardaré un poco más en crecer en la empresa.

Me da igual lo que hayas tenido que decir.

Sabes que me merezco ese trabajo.

Muy bien, cumple tu parte.

¿Esto qué es?

He copiado ahí todos los archivos y los documentos del trabajo.

Hola, Adela. Hola, Cristina.

¿Qué haces esta noche?

¿Esta noche? No lo sé, ¿por qué?

Por si te apetece ir al cine.

Es que estoy un poquito cansada. Hombre, si no es muy tarde...

¿Qué ponen, algo interesante?

Seguro que ponen una comedia para reírnos.

Anda, anímate. Que, además, invito yo.

Estoy contenta por volver a ser amigas

y muy agradecida por lo bien que te portas conmigo.

Mujer, pero tampoco hace falta que me invites por eso.

Luego lo miramos, ¿te parece? Venga, vale.

Vale.

(TARAREA)

¿Qué tal? ¿Mucho jaleo?

No. De momento, no.

¿Qué haces, qué ves?

Pues ramos de novia.

Estoy mirando las últimas tendencias

para cuando se lo tenga que hacer a tu madrastra.

¿Mi madrastra? Ajá.

O sea que eso me convierte a mí en... Ceniciento.

¿A ver? ¿Te ayudo? Bueno.

Hay varios tipos.

Por ejemplo, este, que es el ramo Bouquet,

redondito, que a mí me parece muy mono.

Y muy chico, ¿no?

Pero es muy elegante. Pero muy pequeño.

Ya. Lo que pasa es que antes tendría que ver el vestido.

Porque el ramo solamente es un complemento.

¿Y le has preguntado? No, están muy agobiados

y no quiero marearles. Ajá.

Le presentaré dos o tres ejemplos y así concretamos. ¿Y este qué tal?

Horroroso, ¿no?

Pero ¿a ti te va a gustar alguno? Está como mal hecho, ¿no?

Puestas las flores así, de cualquier forma.

Porque es asimétrico. Asimétrico no,

por un lado es de una manera y el otro distinto.

Está ahí puesto mal. Lleva flores salvajes.

Queda bien. No sé yo si Valeria es muy salvaje.

Que conste que a Valeria le voy a hacer un ramo moderno.

Anda, dale para atrás.

No, el otro.

Mira, ¿ves? ¿Este?

Ese es bonito. Sí, está bien.

¿Sabes?

¿Qué? Me recuerda mucho

al que llevaste cuando nos casamos.

¿Y tú te acuerdas del ramo?

Perfectamente.

Querías una flor muy concreta.

La dalia.

Y no paraste hasta que la conseguiste.

Tenía que ser el ramo perfecto, si no, no valía.

Y te quedó muy bien, ¿eh? Siempre has tenido mucho gusto.

Gracias.

Pero no le voy a hacer un ramo como el mío,

que está pasado de moda.

Bueno, ya lo miraré luego con tranquilidad,

antes quiero saber cómo es el vestido.

Bueno.

Eh... Adela... ¿Ajá?

...que lo de la invitación para la cena sigue en pie.

¿Vas a venir?

Bueno, que sepas que yo estaré allí. A las 21:00.

Por si te decides.

Estás guapa hoy, ¿eh?

Acordamos que yo te conseguía el trabajo

y tú me devolvías el disco duro.

No consentiré que una niñata me chantajee.

Sí, eso es lo que acordamos,

pero bueno, de momento prefiero quedarme con el disco duro.

Pero ¿qué más te da a ti lo que hay ahí?

¿Qué piensas hacer con él?

Nada. De momento, nada.

Mira, no lo voy a repetir más veces, me estoy cansando de ti.

Tú sabes lo que he visto...

y no quieres que lo vea nadie más. ¿No?

¿Y qué has visto?

Ay, Nacho, ¿de verdad te crees que es tan difícil

desencriptar un archivo? ¿Eh? ¿En qué siglo vives?

No sé a lo que estás jugando, pero no me gusta.

Conozco tu secreto.

Ay, gracias.

Muchas gracias.

¡Paolo! ¿Quieres que te prepare un té?

Gracias, pero me faltan manos. -Trae, que te ayudo.

No, puedo solo.

Bueno, es lo menos que puedo hacer después de lo que has hecho por mí.

¿Qué... qué he hecho?

No disimules, que lo sabes perfectamente.

Has pagado la cámara frigorífica de Carmen.

¿Quién te ha dicho esto?

Eso es lo de menos. Lo importante es saber por qué lo has hecho.

Porque... Porque sé que estás apurada de dinero y...

porque sé que los comienzos no son nada fáciles,

sobre todo, si empiezas con tan mal pie.

Además, por mucho que haya pasado entre nosotros,

tú siempre serás la madre de Andrea.

Andrea no tiene nada que ver con esto.

Claro que tiene que ver. Y mucho.

No quiero que Andrea me recrimine

que cuando pude no he ayudado a su madre.

Ay, Paolo, sigues siendo el de siempre.

Me has devuelto la vida al no guardarme rencor.

Estoy agradecida y te devolveré el dinero.

No, no. No lo hice para que me dieras nada.

Ya lo sé, pero bueno, si te puedo ayudar en la pizzería,

solo dímelo. -No.

No quiero que volvamos a trabajar juntos.

¿No dijiste que no te importaba que trabajara aquí?

-En el mercado, no en mi pizzería.

Dijiste que lo nuestro era agua pasada,

¿es que no lo es? Es que no lo entiendo.

(VANESA) Paolo, ¿qué tal, bombón? -Vanesa...

Eh... Cristina, Vanesa...

Vanesa, Cristina. -Encantada.

Hola. Encantada. He escuchado hablar mucho de ti.

Qué lástima que no te haya ido bien en Nápoles.

Aunque tienes un presente aquí muy interesante.

Digo vendiendo tés y esas cosas.

Sí. Me siento muy afortunada de poder volver.

De hecho, ahora me voy al puesto "a vender tés y esas cosas".

Ahora entiendo todo. (PAOLO) ¿El qué?

Tiene pinta de ser de esas, ¿no?

De esas que...

De las que roncan más que gimen.

Un muermo en la cama. -No. No, no, no, no.

Yo y Cristina teníamos una vida sexual bastante rica.

No como la nuestra, claro, pero...

hasta teníamos juguetes y todo.

Creo que yo te puedo enseñar muchas cosas más.

Evidentemente, no te daba la sal que necesitas.

Yo voy a ser... tu sal, tu pimienta y tu tabasco.

Justo lo que necesitas.

¿Nos vemos esta noche y te lo demuestro?

Claro.

Cuando cierres el local, vengo a verte.

Te veo luego. -Chao.

(NACHO) ¿Qué es lo que quieres? -Algo muy sencillo.

Yo consigo lo que quiero y a ti te devuelvo el disco duro.

Venga, que ya sabemos cómo va esto de los chantajes,

después de esta petición vendrá otra, y otra.

Mierda. Debí cortar esto hace tiempo.

Ya, pero no lo hiciste.

Así que, bueno, vamos a ser prácticos

y vamos buscar una solución.

Me han comentado que la empresa

va a compartir proyecto con su sede de Londres,

y un pajarito me ha dicho

que están buscando a alguien de Madrid,

así que quiero ser esa persona.

Ah, ¿sí? -Ajá.

¿Y qué pajarito es ese? A lo mejor él te puede ayudar mejor que yo.

-No. No es nadie de dentro.

¿Cómo se supone que voy a conseguir eso?

Pues no lo sé, Nacho. Si lo supiese, lo hubiese hecho yo,

pero hasta hace un rato no trabajaba en la empresa.

Ni trabajas todavía.

Ya, pero cuando firme el contrato sí, ¿no?

¿O era una farsa para que te devuelva el disco duro

y luego darme la patada? -No. Claro que no.

Además, Nacho, tú sabes que yo trabajo muy bien.

En cuanto me conozcan

pues... va a ser muy fácil convencerles.

Mira, ni es mi decisión ni puedo interferir, ¿entiendes?

-Ya, pero sabes quién la toma

y puedes hablarle bien de mí.

Tú estás mal de la cabeza. -Oye, baja el tono, de verdad.

Nuestros encuentros son muy desagradables,

debemos conseguir que no lo sean tanto.

Además, si lo consigues, puede que sea el último.

Trabajaremos en la misma empresa, pero en diferentes países,

y te podrás olvidar de mí. -No veo el día.

Ni yo.

Mira, si me voy fuera, es porque es lo mejor para mí.

Pero bueno, entiende que quiera llevarme el disco duro.

Al final, es mi seguro para seguir en la empresa.

Tú no has visto el archivo encriptado.

¿Vas a conseguir que me lleven a Londres sí o no?

¿Te va a acompañar Jonathan?

Con lo enamorada que estás, será un plan de futuro.

Bueno, es que eso a ti no te importa.

¿Lo harás sí o no?

¿Jonathan?

Sí. ¿Has conseguido hablar con la hermana de tu amigo?

Vale, necesito desencriptar el archivo ya.

Hola -¿Y Lorena?

Ha salido al banco a hacer un recado,

pero si queréis algo, yo os atiendo.

Yo quiero un café. ¿Y tú, cariño?

Un carajillo. Marchando un café y un carajillo.

¿Qué tal van los preparativos de la boda?

¡Uh! -Eso estábamos discutiendo.

No nos ponemos de acuerdo. -Una cuestión de matices.

Pues si me lo contáis, igual una tercera opinión os ayuda.

Anda, pues mira, sí. Es por el presupuesto.

Jesús quiere tirar la casa por la ventana

y yo creo que no hace falta.

Mira, si me caso otra vez, tiene que ser por todo lo alto.

A ver, Jorge, ¿tú ves necesario ir a la iglesia en un coche viejo?

Eh, eh, eh... Clásico. -Qué más dará.

No, para él tiene que ser un coche de colección.

Si podemos ir en el coche de Elías.

Sí, hombre, vamos a ir en esa tartana.

Hombre, tartana, tartana no es. Está muy bien.

Pero a mí no me gusta. Yo quiero algo más elegante.

Además, en algo tiene que ceder ella, ¿no?

Yo ya he cedido en el pescado. -Quería poner un menú sólo de carne.

Eh... No descartéis que os crucéis con un vegano,

un vegetariano...

(Llaman a la puerta)

(NICOLÁS) Samu, ¿estás más tranquilo?

Chico, tienes que entender a tu madre.

Lo que te dijo esta mañana lo hizo pensando en tu bien.

Tiene miedo. Y es normal que lo tenga. Si es que...

lo del coche aún nos remueve muchas cosas.

(SAMUEL) Ya lo sé, papá.

¿Qué quieres, que me sienta más culpable?

Yo no dudo que mamá me quiera.

¿Y por qué fuiste tan duro con ella?

Pues porque me asfixio.

Me intentáis sobreproteger todo el rato

y no soy capaz de hacer nada solo.

Fui a pediros ayuda y me la podéis negar, perfecto,

pero no me tratéis como a un niño pequeño, porque no lo soy.

¿Y esto?

Es la llave de un coche adaptado que he alquilado.

Papá... (NICOLÁS) Samu...

estoy dispuesto a pagarte el primer plazo

de la matrícula de la autoescuela con una condición.

Lo que sea.

Que la próxima vez que te pongas al frente de un volante

sea conmigo y no con un desconocido.

Gracias.

Significa mucho para mí.

Vamos a hacer las cosas bien.

Vamos a ir tranquilos, ¿vale?

Poco a poco.

Ay, perdón.

No, no. Pasa, pasa. (CARLA) ¿Sí?

Es un momento.

(SUSPIRA)

No sabes la bronca... que he recibido de tu madre.

(SAMUEL) Mi padre...

me ha conseguido un coche para que practique.

Me voy a sacar el carné, Carla.

¿Lo dices en serio?

¿Estás diciendo que te vas a sacar el carné de conducir

después de todo lo que ha pasado?

Qué fácil, ¿no?, olvidarse de todo así.

A ver, si me encanta que estés así de ilusionado.

No hablo yo de tampoco casarnos y después marchar para casa,

pero es que si rebajamos la cifra,

tenemos dinero para las otras cosas.

Las otras cosas también se pueden hacer.

Y las haremos.

¿Se puede saber qué son esas otras cosas,

y me entero de qué habláis?

Bueno, que vamos a hacer alguna obra en la casa.

Ampliar el cuarto de baño,

hacer un vestidor donde tenía el despacho...

Una obra completa.

Lo que pasa es que me da apuro gastar tanto en la boda

y después otro pico en las obras. -¡Ay! Qué prudente es...

Pues yo no lo soy. Yo quiero una gran boda,

y que se note que me caso con la mujer más guapa del mundo.

Anda, anda. -Y las obras las haremos también,

porque hay dinero y tenemos que disfrutar.

Oye, Valeria, igual Jesús tiene razón.

Ahora que la banca está fuerte, tira adelante.

No sé, a mí me parece un despilfarro,

pero vamos, si tiene que ser así...

¿Eso es un sí? -Es un sí, qué remedio.

Hala, vamos a organizar un bodorrio. -Y las obras también, faltaría más.

Yo lo siento por su familia,

porque una obra siempre es un engorro

y van a tener que tragar polvo y ruido, que vamos.

Pues que se lo traguen. -Ya.

Pero es que a mí no me gusta molestar.

Ellos viven en mi casa, ¿no?

Y yo hago en mi casa hago lo que me da la gana.

¿La casa de Elías es tuya, Jesús?

Sí. Bueno, yo estoy encantado de que vivan allí, ¿eh?

Pero la casa es mía y seguirá siéndolo.

(PAOLO) ¡No, no, no!

Mi tarta "della nonna" no llevaba ricotta.

No lo sé, Marco. No lo sé, pero no...

No, no, no, no. Marco, no, no, no, no.

Por favor, Marco, nada de denuncias.

No, no, Marco. ¡Marco!

Oye, Paolo, perdona, ¿tienes un minuto?

No, ahora no es el momento.

Debemos hablar, es importante.

Me acaba de llamar Marco Comelli,

presidente de la Asociación de Amigos de Italia,

que le llevaste la tarta.

Dice que su hijo se ha puesto malo por la tarta,

pero no puede ser. Dice que llevaba ricotta, pero no.

Yo sé que su hijo es alérgico a la ricotta y no se la puse.

No sé qué ha podido pasar.

Bueno, pues yo creo que David sí que sabe lo que ha pasado

y creo que tiene que hablar contigo.

Bueno, me perdí

de camino a la Asociación de los Amigos de Italia

porque había un tramo de obras y el GPS se desvió,

así que me caí de la bici...

y la tarta acabó en el suelo.

Bueno, espera un segundo,

Entonces el hijo de Marco, ¿qué tarta se ha comido?

Una que consiguió Carla

en la mejor pastelería de Madrid, según Internet.

Pero no sabíamos que el chico era alérgico a la ricota.

Es que no me lo puedo creer, David.

¿Te das cuenta que podía haberle dado

un choque anafiláctico?

Tenías que habérmelo dicho a mí.

Carla dijo que era mejor guardarlo entre nosotros.

-No, no, tenías que haberme llamado a mí, no a Carla.

¿Te das cuenta? ¿Y ahora qué le digo a Marco?

Vale, vamos a ver.

Paolo, yo sé que lo que ha hecho David es muy grave,

pero si nos dices a quién tenemos que llamar,

con quién tenemos que hablar,

qué debemos hacer para solucionar el problema,

lo haremos. Yo lo siento mucho,

no sabía qué hacer ni adónde ir

David...

Vale, no te preocupes que no ha pasado nada grave.

Lo siento si me he enfadado, pero...

es importante que la próxima vez me lo digas a mí directamente, ¿eh?

No habrá una próxima vez.

Mi madre tenía razón,

no soy como todos y no estoy preparado para trabajar.

No, David. -Busca otro repartidor.

Que no quería... ¡David! David, hijo.

Ay, Dios.

Celia... lo siento.

Yo... me he enfadado demasiado con él.

No, no te preocupes. Soy yo la que me he equivocado.

No, pero si tú no has dicho nada.

Sí que he dicho, sí.

David solo ha cometido un error,

y ahora cree que es un inútil y es por mi culpa.

Ahora cree que es incapaz de trabajar, ¿y por qué?

Porque yo lo pensaba primero.

(Llaman a la puerta)

Si vienes a hablar de Germán, te ruego que te vayas.

Javier, será solo un minuto. ¿Estás sordo?

Germán te mintió.

Jorge, ¿no puedes parar? ¿No querías pruebas? Ya las tienes.

La casa de Elías no es suya, es de Jesús.

¿Y qué?

Lo que te contó Germán sobre Elías y Hortuño no puede ser.

Elías no puede vender una casa que no es suya.

Podría estar hablando en nombre de su padre.

Además, ¿qué más da? Ya te dije que era un teatrillo.

Oye, Jesús es de armas tomar,

no delegaría algo tan importante y menos en Elías.

Jesús ya tiene una edad.

Y tampoco es una locura, al fin y al cabo, Elías es su hijo.

Javier, Jesús está mejor que tú y que yo.

Si tan claro lo tienes, ¿por qué no te enfrentas a Elías?

Pregúntale directamente qué hacía comiendo con Hortuño,

pero deja a Germán fuera de todo esto.

No tiene nada que ver.

Ya.

Javier, sería muy imbécil por mi parte

si me presento delante de Elías sin pruebas.

Elías es un tío listo,

le daría la vuelta a la tortilla y me dejaría como un imbécil.

Sin embargo, si tanteamos a Germán, tenemos...

Germán no tiene nada que ver. Jorge, por favor, te lo pido.

¿Tú sabes lo que me ha costado confiar en él?

Ahora que por fin estamos bien,

que por fin he encontrado la pareja que quiero en mi vida,

¿tú me estás pidiendo que tire todo por la borda por una cosa así?

Javier, ¿a ti te cuadra todo de verdad?

¡Sí!

¿De verdad te cuadra que Elías sea capaz de jugar

con uno de los empresarios más importantes de España?

¿Que ese tipo conozca nuestros movimientos

mucho antes de que nosotros los hagamos?

¿No tienes la más mínima sospecha

de que hay un topo en el mercado? ¿De verdad?

Mira, si Germán es el hombre de tu vida,

¿no crees que deberías saber si te ha mentido?

(Puerta cerrándose)

(NOA) Clara con limón. -Gracias.

(Móvil)

(Móvil)

Perdón, es de trabajo.

¿Sí? (MÓVIL, NACHO) "¿Lucía?

Oye, ya sé que hablamos de vernos hoy,

pero va a ser imposible.

Oye, escucha..."

mañana hay una reunión en el hotel Bierge

para hablar del proyecto

que la agencia quiere hacer con los ingleses,

y quieren conocerte.

¿En serio? -"No te hagas ilusiones

que no es nada definitivo aún"

Pero bueno, es buena señal que te quieran poner cara.

Tu inglés es medio-alto, ¿no?

Eh... Sí... Sí, sí.

(NACHO) "Ese 'sí' no ha sonado muy convincente"

Prepárate bien

porque parte de la entrevista es en inglés

y he dicho que lo dominas.

Vale. Vale, vale. No te preocupes.

No me dejes mal.

Nos vemos a las 12:00 en el "hall" del hotel.

Estupendo, allí nos vemos.

Hasta luego. (NACHO) "Adiós"

(ROSA) Felicidades.

¿Por qué? -Tu contrato en la agencia.

Ya me he enterado de que vuelves a trabajar con mi marido.

Estoy segura de que la oficina es suficientemente grande

como para que no tengas que cruzarte con él.

Ya. Espero estar en otro departamento.

Cuanto más lejos, mejor. ¿No crees?

No me gusta esta chica.

Ni a mí.

Samu, espera, deja que te ayude. -¡No, no! Déjame, déjame.

Cuidado con la cabeza, ¿eh?

Cierro, ¿vale? -Vale.

¿Puedes? -Sí.

Espera, te ayudo. -Ahora, ya.

Está un poco duro.

Bien.

¿Estás bien?

Podemos dejarlo para otro día. -No, no, no.

Venga. -Bueno, el coche es automático,

o sea que es muy fácil de conducir, ¿vale?

Y me dijeron que las funciones de los pedales

están en estas palancas junto al volante, ¿vale?

Al arrancar, el embrague se activa de automáticamente.

Vale. -Solo te tienes que preocupar

de acelerar y frenar. ¿"Okay"? -"Okay".

Bueno.

Tiene narices, ¿eh?

Con lo que siempre me gustaron los coches

y lo saco cuando no puedo usar las piernas.

En este coche no tienes que preocuparte, Samu.

Porque, bueno, te acostumbrarás y le cogerás el tranquillo, ¿vale?

Vamos allá. -Me estoy acordando...

cuando subíamos a Comillas

y nos poníamos con el coche enfrente del descampado.

Me sentabas en tus rodillas y me dejabas conducir.

Lo hacías muy bien. -Para mí era lo más, papá.

Me sentía un piloto de carreras.

Bueno, y más mayor también me llevaste a un descampado,

y me dijiste: "Hala, a soltarse".

Decías: "Si apruebas el carné a la primera, nos ahorramos dinero".

¿Te acuerdas?

Muchas veces he pensado que si no fuera por esas clases...

a lo mejor no te hubieras atrevido. -No, no. No, no.

Cogí el coche borracho y sin carné. Tú no tienes nada que ver, papá.

Ya.

Pero uno es responsable de lo que le enseña a su hijo.

Y el hijo es responsable

de saber utilizar lo que le enseña su padre.

Pues yo pensaba que erais amigas.

Como está con Jonathan... -Sí.

No soy yo amiga de esa ni aunque me paguen, vaya.

Pobre Jonathan. -¿Por?

Pues porque ahí donde la ves,

intentó seducir a tu padre para que la contratara.

¿Cómo? -Sí, hija, sí.

Tan mona, tan fina,

y resulta que es un lobo con piel de cordero.

Pues nada... que se le insinuó en casa.

Papá se puso muy nervioso,

no sabía qué hacer porque no quería... ofenderla,

y encima yo estaba en la cama con neumonía

y no quería que me enterara.

Pero si papá dice que con ella todo bien,

que trabajaban muy bien juntos.

Pues ya ves...

Era capaz de cualquier cosa.

Pero el tiro le salió por la culata, cariño,

porque no la contrataron... Y no sé qué ha pasado,

pero han cambiado de idea.

O sea, ¿qué al final está en la empresa?

-Sí.

Ha tenido que seducir a algún idiota que ha caído en sus redes.

No sé, me parece un poco "heavy" todo esto, ¿no?

Pues a mí me da pena, ¿sabes?

Porque es una chica muy válida, muy trabajadora,

y que tenga que utilizar estas artimañas

para conseguir lo que quiere...

No sé. Debe de tener la autoestima muy baja.

Pero venga, vamos a hablar de otra cosa, por favor.

¿Me pones un té? -Te estás aficionando, ¿eh?

Oye, luego me gustaría dar un paseo por el centro, ¿te vienes?

No puedo, mamá, tengo que quedarme aquí.

Papá, quiero darte las gracias.

Por lo que estás haciendo por mí, estar aquí. Sé que...

De verdad, te agradezco muchísimo todo lo que estás haciendo por mí.

Sé que para ti estar aquí... pues no es plato de buen gusto.

Sé lo que piensas, pero esto es...

muy importante para mí.

Lo sé.

Y por eso te agradezco todo el apoyo.

Porque no es solo una cuestión de ser independiente.

Quieres pasar página. Lo entiendo. -Necesito hacer esto.

Por mí.

Para... Para para seguir adelante.

Bueno, de momento, mientras no se entere tu madre...

Venga. ¿Vamos al lío?

Venga. -Venga.

Va.

No... No, Samu, pulsa ante el freno.

Vale. Vale

Pero ese no es el freno.

Pulsa el freno. -Vale.

Pero pulsa el freno. -Bueno, ya iba.

Pulsa el freno. -Lo estoy pulsando.

Pulsa el freno. -Lo estoy pulsando, papá.

Tú tranquilo. -Que me dejes.

Es que no puedes... Papá, ¡que me sueltes!

Tranquilo, Samu. -¡Que me sueltes! ¡Suéltame!

Tranquilo, Samu, por favor.

Samu, tranquilo. Podemos dejarlo para otro día.

Espera, espera... ¡Samu! ¡Samu! ¡Samu!

¡Tranquilo! ¡Tranquilo, Samu, por Dios!

¡Que me sueltes! ¡Suéltame! -¡Samu!

(SAMUEL) ¡Que me dejes!

¡Samu! -¡Que me dejes!

Samu...

(PAOLO) Elías,

¿seguro que no quieres empezar?

Porque, ya que te han dado plantón, al menos no te mueras de hambre.

No, no, no, no. Vamos a esperar un poco más.

Adela...

Eh... A ver, ¿que me he perdido algo?

(RÍE) No. No, nada de eso.

(PAOLO) Eh...

Por favor.

Gracias.

Bueno...

Pues cuéntanos, ¿con qué nos vas a sorprender?

Bueno, vamos a empezar.

"Buona sera e benvenutti".

Primero esta noche pruebe un entrante

de "antipasti mixti caldo e freddo mar i montagna".

Seguido por dos primeros:

"risotto alle porcini", "spaguetti alle vongole",

y dos segundos platos:

"melanzana alla parmiggiana

e ossobuco con patata al forno".

Y todo acompañado por una elaborada selección de vinos italianos.

Y, obviamente, para acabar la especialidad de la casa:

tiramisú.

Os puedo asegurar

que vais a pasar una noche extraordinaria.

Inolvidable.

Seguro que sí.

Ahora vengo.

Bien...

(Puerta abriéndose)

¿Te queda mucho?

No, no, no. Pasa, pasa.

Vengo con pies de plomo.

Mis padres están cenando juntos.

Madre mía... Les ha tocado la cena esta de Paolo.

Bueno, a mi padre. A ver qué tal.

Espero que no terminen tirándose un cacho de pizza a la cabeza.

No exageres, últimamente están mejor, ¿no?

Sí, claro, porque no se ven. Pero déjalos solos, que la lían.

Eh... estás muy serio, ¿ha pasado algo?

La verdad es que sí.

Voy a preguntarte algo y necesito que seas sincero conmigo.

Claro. ¿Qué pasa?

¿Recuerdas cuando Elías comió con Hortuño?

Me dijiste que... comieron juntos

porque Hortuño le hizo una oferta por la casa.

Sí.

¿Quién es el propietario de la casa?

¿De mi casa? -Sí, sí, de tu casa. ¿De quién es?

De mi abuelo.

¿Y por qué me dijiste que era de Elías?

Eh... no sé. No recuerdo los detalles de la conversación.

Pues yo sí los recuerdo.

Es raro, conociendo a tu abuelo,

que tu padre se encargue de la venta.

Pero mi padre no quería vender, quería sonsacarle información.

Hortuño no es idiota.

Sabría perfectamente que tu padre no es el propietario.

¿Sabes si habló con tu abuelo?

No. Que yo sepa, no.

Yo creo que Elías y Hortuño hablaron de otra cosa.

Creo que Hortuño saca información a tu padre del mercado.

¿O sea que el tonto es mi padre? -No, no, no. Yo no he dicho eso.

Cariño...

¿sabes de qué pudieron hablar?

No.

Últimamente han pasado cosas

que me hacen creer que tu padre está aliado con Hortuño

y está jugando a dos bandas.

¿Qué... qué cosas? ¿Qué ha pasado?

La cuestión es si tu padre te está engañando a ti...

o si tú me estás engañando a mí.

Mira, mi padre no es ningún topo.

Se desvive para que el mercado se mantenga.

esta empresa es su vida.

Yo no te estoy mintiendo, he vivido en esa casa toda mi vida,

es la casa de mi familia.

Da igual a nombre de quién esté el contrato.

Eh.

Te he contado lo que sé.

Perdóname, ¿vale?

No quería dudar de ti.

Lo siento.

A mí me parece perfecto

que empieces a distribuir también por Internet, de verdad.

Vas a llegar a mucho más público

y la diferencia que vas a pagar por impuestos

es prácticamente los mismo.

Ya, pero tengo que ver el tema de la distribución.

¿Tú cómo lo harías?

Hombre, los comienzos son lo más difícil,

tienes que hacer números...

Pero yo no encarecería el precio, no,

eso te hace ser más competitiva.

Entonces tengo que poner

un pedido mínimo. Ajá.

Eso o cobrar los gastos de envío.

Eso no lo hace nadie. Claro.

¿Sabes? También estaba pensando...

en buscar a alguien que me eche una mano

y se encargue de los pedidos. O hago los repartos a última hora.

No. No, no. Eso no.

Lo mejor que puedes hacer es buscar una empresa de repartos.

Ya. ¿Aunque pierda dinero? No pierdes.

Dejas de ganar. Ganas menos, pero vas a estar ahí.

¿Y qué empresa me recomiendas tú?

De entrada no solo una, que sean varias.

Sí, porque, si no,

si la empresa con la que estas es sólo una, te falla,

el pedido no llega.

Si tienes dos, una te falla, pero tienes la otra.

Y si estás en exclusividad con una,

la otra se enfada y no te resuelve el problema.

Pues está bien saberlo. Claro.

Pero antes de nada, tengo que ponerme con lo de la Web.

Que no tengo ni idea. Menudo follón.

Pues pídele ayuda a tu hijo. Uy...

Me parece que Germán no quiere saber nada de esas cosas.

¿Y Nacho? Seguro que te echa un cable.

¿Nacho? Sí.

No te cuento la que tuvimos hace unos días.

En fin, a ver en su momento cómo lo pillo.

¿Quieres que hable yo con él? No, no, ya me encargo yo.

Te agradezco mucho los consejos, Elías.

¿Sabes?

Echaba en falta tener un frontón en el que rebotar.

Llevar un negocio sola te da mucha independencia, sí,

pero también conlleva soledad. Supongo que es inevitable.

Soy yo el que te tiene que dar las gracias por esta noche.

Con todo el jaleo de la boda de mi padre...

hoy que he visto el ramo de flores que tú llevabas de novia...

me he acordado mucho de nuestra boda.

Fue una boda muy bonita. ¿Eh? Sí. Sí que lo fue.

Me acuerdo perfectamente de lo guapa que ibas.

Perfectamente.

Bueno, me acuerdo de eso... y de la pamela de tu tía.

Un poco más y me salta un ojo.

Pero no era mi tía. Sí.

Era Avelina, la de los quesos. Que no.

Llevaba una pamela verde... Nada. Tu tía.

Que en vez de pamela, parecía que llevaba un paraguas.

Que te lo digo yo.

¿Y cuando desaparecimos justo antes del convite?

La verdad es que nos pasamos cuatro pueblos.

Porque los invitados allí, todos esperando,

los camareros con las bandejas y...

¿Cuánto tiempo estuvimos? Media hora, ¿no?

¿Te acuerdas? Sí.

Tu amiga gritando por ahí:

"¡Se han fugado, se han fugado! ¡Yo creo que se han fugado!".

Lo pasamos bien, ¿eh? Sí.

Lo pasamos bien hasta que...

llegó tu primo Alfonso. Ah, bueno.

Diciendo que buscaba el baño, ¡qué cara más dura!

Pues menos mal, porque si no llega a cogernos...

todavía estamos allí.

(SUSPIRA)

Gracias.

Gracias por...

por estar aquí, así, hablando.

Sin discutir.

Yo también lo he pasado muy bien.

Supongo que ahora deberíamos marcharnos, ¿no?

(Pasos acercándose)

Hola, Paolo.

Por favor, dime que te queda un trozo de pizza.

(PAOLO) Hola, Jorge. No, lo siento, pero tengo algo mucho mejor:

osobuco al horno.

El osobuco es perfecto.

Me he quedado haciendo inventario

y se me ha ido el santo al cielo. Ya.

Oye, hoy era lo de la cena del premio, ¿no?

Sí, sí. Adela y Elías se acaban de ir.

La verdad es que fue sorprendentemente bien.

¿Y salieron juntos?

No, no, eso no, pero se los veía bien, ¿sabes?

A gusto.

Bueno. Parece que algunas parejas,

aunque se hayan separado,

son capaces de mantener una buena relación.

Ya. Allá ellos.

A mí me parece que no es sano mantener ciertas amistades.

Tienes razón.

Perdona, pero que me duele mucho la espalda

y, además, he tenido muy mal día.

He perdido uno de mis mejores clientes

por un tema delicado...

Bueno,

imagínate que hasta han amenazado con denunciarme.

¿Tan grave ha sido? Bueno, un poco sí.

Fue un accidente, pero... muy desagradable.

Difícil de explicar, sobre todo.

Espero que se le pase el enfado,

porque lo último necesito en este momento

son problemas legales. Ya.

Oye, cualquier cosa que necesites aquí estoy.

Muchas gracias, Jorge.

Fíjate, que yo pensé que estabas así por lo de Cristina.

No.

Bueno... Mira, no lo sé.

La verdad es que tenerla aquí todos los días no es nada fácil.

Yo creo que tengo que aprender a mantener las distancias.

Pero bueno. ¿Sabes qué hora es? Sí.

Las 22:00 pasadas. ¿Por? ¿Esperas a alguien?

Es que Nicolás quería inmunizarme contra Cristina

y me ha convencido a organizar una cita con Vanesa.

¿En serio? ¿Ahora? Sí, pero es que no me apetece nada.

¿Qué, Paolo? -Ya, pero me duele la espalda...

y no tengo ni cuerpo ni alma para nada más que descanso.

Ya. Me apetecería mucho más

comer ese osobuco contigo.

Venga ya, Paolo.

¿Es porque no te apetece o...

o porque lo de Cristina no está cerrado?

No, no. Lo de Cristina está más que cerrado.

Está archivado todo.

Pues entonces perdóname,

pero vas a quedar con Vanesa sí o sí.

No veo ninguna razón para no hacerlo, Paolo.

Bueno, a no ser que no te guste.

¿Cómo no me va a gustar? ¿Entonces?

Me gusta muchísimo. ¿Y?

Pero es que Vanesa, Jorge...

¿Qué? Es mucha Vanesa.

Es que es tan, pero tan...

(VANESA) Buenas noches, napolitano. -Hola, Vanesa.

Eh... Jorge, Vanesa. Vanesa, Jorge.

Encantado. Mucho gusto.

Igualmente.

Espero que estés bien, pero yo...

Me duele muchísimo la espalda. -No te preocupes,

yo tengo un remedio perfecto.

(CARRASPEA)

¿Ya te sientes mejor? -Sí, sí... Mucho mejor.

Me han dicho que tengo poderes curativos,

así que, bueno...

si tienes que atender el restaurante, pues yo...

No, no, no. No tiene, no tiene. No, no.

Y, además, yo me tengo que marchar, ¿eh?

Encantado. Chao, chao.

(PAOLO) Chao.

Si... Si me ves un poco bajo, es que he tenido un mal día..

Ya. No te preocupes. Si no has tenido un gran día,

lo que tienes que hacer ahora es dejarte llevar.

Ah, ¿sí? -Ajá.

Lo que tienes que hacer es cerrar tus ojitos y relajarte.

¿Que es un nuevo juego ese?

Sí. Mira lo que tengo aquí.

¿Y esto qué es?

¿Conoces el shibari?

No. -Es el arte de atar estilo japonés.

Y tienes suerte, porque soy toda una experta.

Ah...

Pues... vamos dentro

o tendremos que cobrar el espectáculo.

-Prepárate para disfrutar.

Eh...

Eh... No me quites la mirada. -No.

Eh... Mírame a los ojos.

Mírame. -Te miro, te miro.

No hagas el tonto. No está el tema para bromas, ¿vale?

¿Sigues rayado?

Un poco.

Tengo una mala sensación.

No la tenías hace diez minutos. -Ya. Lo siento.

No acabo de estar tranquilo. Es como si algo no cuadrara.

A ver... ¿Qué no cuadra?

Ya hemos hablado, ¿no?

-Sí, y todo lo que me has dicho tiene sentido.

Perdóname, es...

una sensación íntima de que algo no va bien.

(GERMÁN) Eh, eh...

Te quiero, ¿vale?

¿Por qué dudas constantemente?

¿No podemos olvidar el tema de una vez?

Tengo miedo a que mi madre tenga razón.

Eh... ¿Qué tiene que ver tu madre?

Tonterías. Me dijo que, bueno, que si tu modelo de hombre es Elías,

que... es fácil que acabes pareciéndote a él.

Si nos vamos a parecer a nuestros padres,

pronto empezarás a hablar como una cotorra

y a decir chorradas, ¿no? -Vale.

No soy como mi padre, Javier.

Lo siento. Perdóname.

Ya te has justificado, ya está, no hay nada más que hablar.

Cariño...

lo que pasa es que tengo miedo a perderte.

Que tu padre pudiera estar aliado contra el mercado

es algo que, llegado el momento, podría digerirlo,

pero que tú me engañes...

Tengo miedo de que algo así pueda separarnos, ¿entiendes?

Me aterroriza. No podría soportarlo.

¿Vamos?

Yo tampoco quiero perderte.

Ni yo, cariño.

Es verdad...

mi padre y Hortuño están aliados.

Lo echaba de menos, la verdad.

¿Echas de menos a Elías?

No voy a ser repartidor nunca más.

Además, aunque quisiera, Paolo no me dejaría.

Casi lo denuncian por mi culpa.

Hijo, Paolo no te va a echar.

Está enfadado y con toda la razón del mundo.

(JAVIER) "Tenías razón"

Elías es el topo

que está ayudando a Hortuño a acabar con el mercado.

Lo sabía.

Dais pena.

Los dos. Ah, que estabas ahí.

Sé que sois unos chanchulleros, pero que vayáis fardando

de las vidas que destrozáis por el camino...

Esta mañana seguí a Lucía.

¿Por qué? ¿Se puede saber a cuento de qué?

La he visto entrar a un hotel con un tío.

Si estás intentando cargarte mi relación...

-El tío era mi padre.

¿Estás lesionado otra vez?

(PAOLO) No, nada, ha sido un gesto un poco atrevido.

Pero ¿ha sido currando? No, no. Fue... en mi tiempo libre.

Tú ayer quedaste con Vanesa.

Ya. Y cómo quedé...

Yo creí que el crío había superado el trauma, pero...

No sé, quería ayudarlo a que volara solo.

A que se estrellara solo querrás decir.

Con la ansiedad me da por comer.

Y chuchería va, chuchería viene, me pondré como una foca.

No, tú siempre "serai bellissima".

La he cagado contigo. Y...

Y ya no lo puedo solucionar,

pero ahora que tenemos las cartas sobre la mesa,

quiero ayudarte a frenar a mi padre y a Hortuño.

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Mercado central - Capítulo 119

12 mar 2020

Lucía continúa su chantaje a Nacho. Sabe que esconde un secreto, pero no cuál es.

Paolo se protege de Cristina citándose con Vanesa. Pero ella acude con una propuesta sorprendente.

Nicolás apoya a Samuel para que se saque el carné, pero este se derrumba al entrar en el coche.

David cree que no sirve para trabajar y Celia se siente culpable.

Adela acepta cenar con Elías y viven un acercamiento nostálgico.

Javier, presionado por Jorge, encara con Germán sus sospechas. Germán se derrumba y delata a su padre.

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