Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 114 - ver ahora
Transcripción completa

Y aquí tienes...

un café bien cargado, que se ve que lo necesitas

No he pegado ojo en toda la noche.

Ya... Ya se te ve en la cara.

Es que Carmen no para de moverse.

Estará nerviosa por la boda de Valeria, ¿no?

Por ahí van los tiros, sí. -Ya.

Bueno, claro, es normal,

una boda es un evento importante

y aún más si es la boda de su madre.

Es normal que esté preocupada y que le eche mucho cariño,

porqué cuanto más "preoccupazioni más attenzione".

Que sí, que yo "preocupachoni" todas las del mundo,

eso está claro, pero que no me toquen las narices.

Mira, yo aguanto lo que haga falta, la verdad,

pero lo que no soporto

es que me quiten el sueño, Paolo. -Ya.

Amigo mío, tu tómate este café,

que verás cómo te va a mejorar el día.

Espero que esto no vaya a más, la verdad.

Nicolás, tú también tienes que entenderlo, ¿eh?

A ver...

Carmen en este momento

se está ocupando de todos los detalles, ¿no?

Que si la ceremonia, el restaurante, el menú...

Además, estoy seguro que entre ella, Valeria y Jesús

organizarán el bodorrio del siglo, ¿a que sí?

Sí, sí. A ver, que sí, pero es que...

los males vienen por otro lado, Paolo.

¿Qué ha pasado?

Pues que de la noche a la mañana, la boda pende de un hilo.

No me lo puedo creer. -A ver...

Es que, por lo visto, Jesús le ha propuesto a Valeria casarse,

pero haciendo separación de bienes y se ha liado... la de Dios.

¿Por qué? -Yo qué sé.

Pero si la separación de bienes es lo normal,

lo hace todo el mundo. -"Ea", pero bueno.

A ver qué pasa.

(Pasos acercándose)

Hola.

Hola.

¿Necesitas algo?

Quería comentarte una cosa.

Dime. -A ver, Celia me ha comentado

que hay una oferta de empleo en el mercado.

Ajá. -Dice que los de la tetería

buscan a alguien,

y he pensado que igual, no sé,

prefieren contratar a alguien que ya ha trabajado aquí.

Vamos, que yo creo que soy la candidata perfecta.

Necesito el trabajo, Paolo, porque necesito rehacer mi vida

y... y contribuir también con los gastos de Andrea.

¿Y qué quieres que haga yo? Yo no lo conozco.

Ah, no. No, no, no quiero que hagas nada.

Solo que... Bueno, igual te molesta verme por aquí todos los días,

y si es así, no te preocupes, que no lo llamo ni hago nada.

Para mí puedes hacer lo que quieras.

Yo ya he volteado página, y he rehecho mi vida.

Para mí verte todos los días no va a ser un problema.

Ya no me importa.

Bueno, pues eso es lo que pensaba yo.

Voy a llamar ya porque necesito trabajar

y empezar cuanto antes.

¿Quieres algo más?

No, no te molesto más. Gracias

Paolo, macho...

Es que, de verdad, tú de bueno que eres, eres tonto.

¿Qué le iba a decir? -Que no quieres verla por aquí.

A ver, ¿no recuerdas la charla que tuvimos con Jorge?

¿No quedamos en que le ibas a decir

que no querías que se instalara en el mercado?

Hombre, que no se merece tanta comprensión.

-No lo he hecho por ella,

lo he hecho por Andrea y por mí también.

Pero bueno, Cristina y yo no estamos juntos,

pero siempre será la madre de Andrea,

y no quiero que mi hijo un día me eche en cara nada.

Quizá te echa en cara que seas un calzonazos.

Pero lo menos no me echará en cara que yo la hice daño.

Cristina busca trabajo, ¿no?

Una cosa es que yo no le ayude a buscarlo, vale,

pero otra cosa muy distinta

es que por mi culpa no se pueda ganar el pan. "Capisci"?

Sí, yo "capicho" lo que tú quieras, pero ahora dime tú la verdad:

no me digas que no se te va a temblar el cuerpo

cada vez que la veas aquí. Cada día, ¿eh?

Pues igual al principio no va a ser fácil,

no te digo que no,

pero tampoco me voy a morir, ¿no?

A ver, yo con Marta estoy muy bien,

y después de lo que me ha hecho Cristina,

ya no quiero volver con ella,

por mucho que la vea por aquí.

El pasado, pasado está. Y punto.

Déjame pasar.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(JESÚS) No me vengas con rollos,

te estoy preguntando quién te ha contratado y qué ruta haces.

Deje de hacer preguntas si no quiere problemas.

El que tendrá problemas eres tú si no me contestas.

¿Tú sabes quién soy yo?

Soy Jesús De la Cruz.

Frutas y verduras De la Cruz. ¿entiendes?

Así que si quieres seguir trabajando para esta empresa,

déjate de misterios, ¿eh?

Lo he contratado yo, papá. Sigue cargando, por favor.

¿Podemos hablar?

¿A qué viene esto, Elías?

Nada, he contratado dos conductores,

tampoco es tan raro.

¿Y desde cuándo contratas tú conductores

sin consultar conmigo?

Te iba a consultar cuando te viese.

¿Y qué van a repartir?

Porque, según creo, las rutas de hoy están todas cubiertas.

Precisamente de eso quería hablarte.

Conseguí un par de clientes,

por tanto, un par de rutas nuevas

y, por tanto, un par de conductores.

Esta empresa no funciona así.

Y tú lo sabes.

Primero hay que saber si podemos cubrir esas rutas

sin enturbiar las que ya tenemos.

Y lo principal de todo, hay que saber si son rentables.

¿Recuerdas el negocio perdido por tus miedos y temores?

¿Te lo recuerdo, papá?

Lo he comprobado de sobra y sí, son rentables,

y justifican perfectamente

la contratación de dos conductores. Confía en mí.

Es un vino joven

del que se han hecho pocas botellas.

Es potente en boca, elegante y equilibrado.

Si te llevas más esta semana, te hago descuento,

porque lo tengo en oferta. Luego ya me cuentas, ¿vale? Chao.

¿Y esa cara?

Te parecerá bonito lo que acabas de hacer.

¿El qué, vender una botella de vino?

Engañar a una clienta.

¿Engañar...? ¿Por qué dices eso?

No engaño a nadie, ese vino es bueno.

Me parece mal que la animes a beber y venir a por más.

Hasta ofreces descuento.

Es una estrategia comercial, como cualquier otra.

¿Sabes cuánta gente muere al año por alcoholismo

o problemas derivados?

No sé cómo puedes vender eso y quedarte tranquilo.

Lo dices como si fuera una droga.

Es una droga. De hecho, de las más peligrosas.

Mira, una copita de vino al día no hace daño.

La clave está en la medida.

Todo lo que tomamos con exceso es malo.

Haz lo quieras.

Hola, cariño. David... ¡Oye!

¿Qué le pasa?

No sé qué le ha dado con el vino.

Le estaba vendiendo una botella a una clienta

y prácticamente me ha llamado traficante de drogas.

Esta mañana también nos la ha montado a Carla y a mí.

Anoche salimos a tomar unas copas y no sabes cómo se ha puesto.

¿Por haber bebido? Sí.

No sé, creí que era porque se sentía excluido de mis planes,

pero parece que es por el alcohol.

¿Quieres que hable con él? No, no, no.

Ya lo hablo yo, gracias. Ay, ¿me permites un momentito?

¿Cuál, el té? Ajá.

Sí. Sí, sí, es un té.

Que no sabía si... Eres muy tonto.

NO, oye, nunca sabes... Ya, vale.

Venga.

"Adelante, pasad".

Me sorprende vuestra visita. No sé qué hacéis aquí.

Perdona, ¿molestamos?

Estoy un poco liado con asuntos empresariales

y no puedo dedicaros mucho tiempo. Sentaos.

Yo también tengo mucho lío.

Que no va a ser mucho tiempo, solo un momentito, nada más.

Hemos dejado a Valeria sola y no podemos perder tiempo.

(CARMEN) Bueno, pues qué bonito tienes esto, ¿no?

Te debe costar una pasta un despacho en este edificio.

(NICOLÁS) Carmen, al grano. (CARMEN) Ya, voy. Eh...

Quién diría que nuestros padres acabarían juntos.

Bueno, nuestros padres, tu padre y mi madre.

¿No? Pero claro, las cosas del corazón

pues es que nadie sabe por dónde van a salir.

Eh... Bueno, no sé si sabes que han discutido.

Pues no, no suelo meterme

en los asuntos amorosos de mi padre.

Bueno, pero... han discutido y...

Queremos que se reconcilien.

Ah, claro,

ahora ya sé por qué estáis aquí.

Valeria os a pedido que vengáis a convencerme

de que se casen en gananciales, ¿a que sí?

A nosotros no nos ha mandado nadie.

Pero venís a hablar de los gananciales, ¿verdad?

(CARMEN) No sabes el disgusto que tiene mi madre...

porque los De la Cruz no confiáis en ella.

Nadie ha dicho eso.

Bueno, ¿cómo llamas tú

a decirle que se case en régimen de separación de bienes

en vez de en gananciales, como toda la vida de Dios?

(NICOLÁS) Todo hay que decirlo, Elías,

a nosotros nos parece mejor que se casen en separación de bienes.

Gananciales.

Que se casen por gananciales, vaya.

Hola, hija. -¿Qué haces aquí? ¿Está bien mamá?

No, tranquila, está estupendamente.

Y por eso, porque está mejorando, vengo a hablar contigo.

Necesito un favor.

Claro.

(NACHO) Tienes que hablar con tu tía Lorena.

El otro día estuvimos discutiendo por el tema de las pastillas.

Me dijo que no podíamos seguir manipulando a tu madre,

que es una persona adulta,

que si cuanto más tiempo dejemos pasar, peor,

y otras cosas jipis de esas suyas.

¿Y qué quieres que haga yo?

Pues convencerla de que es por el bien de tu madre.

Está mejorando gracias al tratamiento.

No podemos arriesgarnos a que lo deje.

El otro día discutí con ella por lo mismo,

así que no creo que funcione que hable con ella.

(NACHO) Pero tú te llevas bien con ella.

A mí no me traga.

Por favor, inténtalo.

Imagínate que se lo cuenta a mamá. Dejaría el tratamiento.

Y eso significaría una recaída, seguro.

Anda...

Ahí, viene. Habla con ella, ¿vale?

¿Qué hacía aquí tu padre ?

No, bueno, es que...

Mira, Lorena, no te voy a mentir.

Ha venido para que hable contigo,

Me ha dicho que discutisteis y, bueno, pues...

no quiere que le digas a mamá

lo de los antibióticos. -Los antibióticos.

No quiere que le cuente a tu madre que le medicáis contra su voluntad.

A ver, Lorena, a mí tampoco me gusta esta situación, ¿vale?

Pero es peor si se los deja de tomar.

A ver...

mi suegra tampoco está interesada en el patrimonio,

ella lo único que pide es un gesto

que le permita no sentirse inferior a tu difunta madre.

Ajá. Y el gesto tiene que ser casarse en gananciales.

Bueno, en gananciales se han casado tus padres, los míos,

tú, nosotros... Todos, todos.

Cuando nuestros padres se casaron no tenían un duro ninguno.

La situación de ahora es distinta.

Pero si no se trata de dinero, Elías.

No, ya, ya, si me lo has dejado muy claro.

Está clarísimo.

Vosotros no queréis que se casen en gananciales,

yo no quiero que se casen en gananciales,

mi padre tampoco quiere que se casen en gananciales,

aquí la única que quiere casarse en gananciales es tu madre,

Si todo el mundo está de acuerdo en una cosa menos ella,

quizá deba ser ella la que dé su brazo a torcer. Vamos, digo yo.

(CARMEN) Este gesto es importante para mi madre.

Si tu madre de verdad quiere demostrar

que se casa por amor y no por dinero,

que se case con separación de bienes.

Ella sabe perfectamente que es la única mujer

a la que mi padre dejó entrar en su corazón

después de lo de mi madre. ¿Qué más prueba de amor quiere?

(CARMEN) No entiendes nada. A ella lo que le duele

es que la tratáis como si fuera una interesada.

Si quiere demostrar que no lo es,

que se case en separación de bienes.

Por favor, y dale, erre que erre. Es que no entiende nada.

Entiéndenos, es cuestión de dignidad.

Que sí, que sí, si ha quedado todo clarísimo.

Todos sabemos cuál es nuestra postura, ¿qué hacemos,

seguimos discutiendo en bucle? Lo digo porque espero visita.

No, ya hemos acabado.

Buenos días.

Lore, si mi madre se entera

de que le damos antibióticos a escondidas,

le dará igual lo bien que le hayan sentado,

se los dejará de tomar y va a tener una recaída.

Ya pero es que eso lo tiene que decidir ella.

Lorena, te prometo que le voy a contar la verdad,

pero cuando esté recuperada, por favor, cuando esté recuperada.

-¿Y tú crees que cuando le digas la verdad

tu padre lo va a reconocer?

Es que me da igual lo que diga mi padre.

Te prometo que se lo cuento, pero cuando esté bien.

No sé, Noa.

Noa, tenemos principios,

no puedo permitir que la sigáis engañando.

Qué fácil es criticarlo todo desde fuera, ¿no?

Pero la que está aquí día a día

viendo cómo mi madre no mejora, soy yo.

Vale, sí, sí,

puede que me haya equivocado escondiendo lo de los antibióticos,

pero está mejor y es lo que importa, Lore.

Mira, haz lo que quieras,

pero ni se te ocurra juzgarme,

porque cuando ella estaba mal tú no estabas aquí.

(Timbre)

¿Tú qué haces aquí? ¿Qué pasa?

¿Que qué pasa?

Que mientras estás aquí perdiendo el tiempo,

tu padre ha despedido a Ricardo.

Supongo que lo ha despedido para demostrar que toma decisiones.

Tu padre está chocho.

¿Qué edad tiene tu padre?

Bueno, da igual la edad que tenga.

¿Cómo quieres dirigir una empresa

si no sabes ni siquiera controlar a un vejestorio?

Te recuerdo que ese vejestorio es mi padre

y es socio de la empresa.

Es normal que quiera tomar decisiones.

Hay según qué cosas, que no le puedo prohibir.

No te preocupes, me encargaré de él.

Ahora lo de Ricardo es lo de menos.

Haré el envío mañana.

Lo que me preocupa es que tu padre ande por ahí

metiendo las narices donde no lo llaman.

Otra vez, te repito que es mi socio

y es normal que se preocupe del negocio.

Y yo que me preocupe del mío, ¿no?

Pero lo que ha pasado ahora ha sido una casualidad.

Mi padre nunca está pendiente de lo que pasa con las furgonetas,

está siempre metido en su puesto en el mercado. De verdad.

Yo me encargaré de él. No creo que pase otra vez

¿No crees que vaya a pasar otra vez

o estás seguro de que no va a pasar otra vez?

Porque hay una diferencia, ¿sabes?

Yo no he llegado adonde estoy confiando en el azar.

Bueno, de mi padre me ocupo yo, ¿vale?

Tampoco he llegado haciendo que se ocupen otros

de lo que yo debía haberme ocupado hace mucho tiempo.

Tu padre tiene que irse de la empresa. Es un problema.

Y cuando hay un problema, hay que atajarlo de raíz.

Quiero decir...

tienes que conseguir que se vaya, que se jubile

Eso es imposible.

Mi padre tiene más acciones que yo. ¿Cómo quieres que le eche?

No me importa cómo lo hagas,

pero tu padre tiene que salir de aquí.

Si no, vais a ir al trullo tu padre, tú y tu hijo.

Pero ¿qué te crees,

que no lo he intentado muchas veces?

¿Que no quiero que deje la empresa? Claro que sí, pero no lo conoces.

Él va a aguantar mientras el cuerpo aguante.

De eso nada. Tu padre debe salir de esta empresa.

Si no, tendré que tomar medidas.

¿Qué medidas?

No quieras saberlas.

Que se vaya, será lo mejor para todos.

¿Pasa algo?

Estoy llamando a mi hermana, pero no me lo coge.

Ya. ¿Sigues queriendo decirle a Rosa

que Nacho le está dando los antibióticos?

Sí quiero, sí, pero no puedo.

Porque Noa me ha suplicado que no lo haga.

Quiere que espere a que acabe el tratamiento

y después me ha prometido que se lo va a decir ella, pero...

Bueno, me alegro de que hayáis hecho las paces.

Qué va, no las hemos hecho, todo lo contrario, volvimos a discutir.

Todo por culpa de Nacho.

O sea que sigue saliéndose con la suya.

Maldito manipulador.

Y lo peor es que yo estoy secundando esto con mi silencio.

Es que no lo soporto.

Yo tampoco lo soporto, Lorena,

pero ¿no crees que es mejor seguirle la corriente?

Mira lo que consigues poniéndote en su contra,

casi pierdes a tu hermana. ¿Y qué quieres que haga?

No lo sé. Si sigues así el gana, está claro.

Mira, es un manipulador, pero para tu hermana es su marido,

un marido cariñoso, fiel, y que hace por ella lo que sea.

Sí, menuda manera de quererla.

A ti te molestó que Rosa se metiera en nuestra relación, ¿no?

Es normal que le incomode

que preguntes por la suya. Pero es que no es lo mismo.

Nuestra relación es sana,

y la de ellos es venenosa... Lorena...

...tóxica. Esa es tu opinión y la mía,

pero ella es mayor para tomar sus decisiones.

¿Aunque las tome ciegas?

Es que está tomando decisiones sin saberlo.

Si se lo cuentas a tu hermana,

te arriesgas a perderla a ella y a Noa.

¿No sería más practico seguirle la corriente a Nacho?

Yo no sé si voy a tener tanto estómago.

(JESÚS) Vaya, para tener tanta prisa he llegado yo antes que tú, ¿eh?

Venga, que no tengo mucho tiempo porque tengo que volver al puesto.

Dime eso tan importante que tenías que decirme,

que no podía esperar.

Tranquilo, que no vengo a discutir,

¿eh, papá? Pues me alegro,

porque por las malas no ibas a conseguir nada.

Ni por las buenas tampoco.

Si crees que me vas a convencer

de que contrate otra vez a ese conductor, vas listo.

Papá, vamos a ver,

yo sé que... no he hecho bien contratando a esos conductores

sin consultarte, es verdad,

pero yo pensé que te ibas a alegrar de eso.

Solo intento quitarte trabajo,

tú ahora tienes la cabeza en otro sitio.

Si lo dices por la boda, soy perfectamente capaz

de atender mi negocio y la boda a la vez.

Vamos a ver, papá, que no voy por ahí,

que no te quiero hacer ningún reproche. Entiéndeme.

Lo que te digo es que si queremos que esta empresa,

que dirigimos los dos,

siga yendo bien, como hasta ahora está yendo,

estas cosas no pueden volver a pasar, ¿no?

Por supuesto.

Es tan fácil como que no contrates a nadie sin consultarme.

Mira que eres cabezota. Erre que erre, más con lo mismo.

Que no te estoy ocultando nada.

No te oculto nada, pero lo que sí te pido, por favor,

es que no cuestiones mis decisiones delante de los trabajadores.

¿Sabes lo mal que me dejas delante de ellos?

Estamos de acuerdo.

Tú no tomes decisiones a mis espaldas

y no vendré a poner las cosas en su sitio.

Papá, que no,

que yo no estoy tratando de ocultarte absolutamente nada,

simplemente quitarte trabajo, papá, que tienes ya una edad,

¿Me estás llamando viejo?

Yo no he dicho eso, papá.

Solo intento quitarte trabajo.

A partir de ahora, si quieres, las decisiones importantes

te las sigo consultando a ti y déjame a mí que dirija,

que seguirá funcionando igual que siempre.

A ver, a ver, a ver...

Primero...

me ocultas que contratas dos conductores,

luego me llamas viejo,

¿y ahora estás pidiendo que me aparte de mi empresa,

de la empresa que yo he fundado? ¿En serio?

De verdad, yo no he dicho eso.

Sí, sí lo has dicho.

Quieres que me vaya

para hacer lo que te dé la gana, ¡pues no!

No me vas a arrinconar así como así. Vamos a ver, papá...

que cuando nos ponemos así no llegamos a ningún lado.

Vamos a empezar desde cero,

porque o no me estoy explicando o no me estás entendiendo.

O las dos cosas.

Ya me ha contado Jorge lo que pasó esta mañana.

Mira, cariño, no sé qué te ha pasa a ti con el alcohol.

Pero de verdad, Carla y yo solo nos tomamos unas copas anoche.

No tenemos ningún problema, ¿me oyes?

A lo mejor esta mañana no te hice mucho caso,

pero no sabía que estabas tan preocupado.

Nosotras estábamos de broma.

Y, sinceramente, a mí me viene bien salir de vez en cuando, airearme...

reírme, despreocuparme,

y hacer un poco el idiota con mis amigas, hijo.

¿Sabes qué no es una broma? La mayoría de los alcohólicos

lo que hacen si están presionados por su problema, es negarlo.

Bueno, ya está bien. David, por favor,

No me compares con una persona que de verdad tiene un problema.

Esa gente se deja todo su sueldo,

y se autodestruye arrastrando a su familia y a su entorno,

y yo no hago eso,

yo me tomé dos copas, mi vida. Pero así se empieza.

El del problema no se da cuenta,

aunque lo diga su entorno y yo soy el tuyo.

Ay, Dios...

¿Desayunando? No, discutiendo.

Dice que soy alcohólica.

¿En serio, otra vez el tema del alcohol?

Y tan en serio. No sé qué hacer para que...

Mira, da igual, hablamos de esto en casa.

Me voy, que tengo el puesto solo.

¿Le decís, por favor, a Paolo que me llevo la taza?

Vale. Gracias.

De nada.

¿Todavía estás preocupado por lo de ayer?

En serio que no fue nada, de verdad.

Es... Eso lo hace todo el mundo, la gente pues...

pues se va de copas, se toma algo, y luego no te das cuenta

y terminas a las tantas de la madrugada.

Es lo más normal del mundo, y tu madre necesita sentirse normal.

Parece que no veis lo grave que es el problema.

¿Qué problema? ¿Problema de alcoholismo?

A ver, una cosa es tomarse un par de copas

y la otra cosa es tener adicción al alcohol.

Sé muy bien que abusar del alcohol

puede tener consecuencias muy graves en tu vida,

Lo sé perfectamente.

¿Lo dices por tu hermana?

Claro.

Mi hermana se murió en un accidente de coche

porque los que llevaban el coche habían abusado del alcohol

e iban drogados,

así que yo nunca voy a conducir borracha.

Precisamente por eso deberías entenderme mejor que nadie,

¿A qué te refieres?

Tú no pudiste hacer nada por tu hermana,

pero yo puedo hacer algo por mi madre y que deje de beber.

Y dale, que no bebe.

Toda adicción empieza por una pequeña dosis.

Todo el mundo sabe que el alcohol es malo.

Uno de las cosas que puede acarrear es depresión,

y la depresión puede llevar a otras cosas peores.

Yo ya perdí a mi padre...

y no estoy dispuesto a perder a mi madre.

Papá... yo no te digo que te retires,

solo que delegues un poco más, confía en mí.

La confianza hay que ganársela.

¿Y qué pasa?

¿Que no me la he ganado durante todos estos años?

Creo que ya lo he demostrado, ¿no?

Sé lo que hay que hacer en la empresa. Vamos, digo yo.

En cambio, tú hoy has despedido a un trabajador

solo para demostrar que estás por encima de mí,

y en ningún momento, papá, pensaste en el bien de la empresa.

Eso no es verdad. Sí que lo es, sí que lo es.

¿Tú has mirado las hojas de ruta,

los pedidos, la hoja de reparto? ¿A qué no?

¿A que no lo has hecho?

Perdóname, papá, tienes que empezar a delegar.

Ya tienes una edad.

Bastante tienes con el puesto de fruta.

Ya...

Toda la vida juntos y no dejas de sorprenderme.

He venido aquí creyendo que venias a pedirme perdón,

y me encuentro con que quieres quitarme de en medio, ¿no?

Qué pesado eres, ¡que no es eso!

Que sí lo es.

No es la primera vez que insinúas que te molesto,

que soy un estorbo para ti.

¿Sabes una cosa?

Que tú y yo, por difícil que fuera el asunto,

siempre lo hemos resuelto, siempre, pero últimamente no sé qué pasa

pero me estás poniendo las cosas muy difíciles.

Ahora vendrás a decirme

que desde que he decidí casarme con Valeria

ya no soy el mismo, ¿no?

Pues es que es así, papá.

Es que es así.

Y yo no sé por qué estás así conmigo, de verdad.

Lo pienso muchas veces: "A lo mejor es porque te aconsejé

que hicieras separación de bienes en tu boda",

y eso ha llevado a lo que ha llevado,

pero lo que no es de recibo

es que tomes una decisión como la que has tomado

sin pensar en el bien de la empresa, y si va a seguir así,

lo mejor es que des un paso al lado.

¿Ahora vas a decirme tú a mí lo que es lo mejor para mi empresa?

Pues a lo mejor sí.

Y si no sabes diferenciar la vida familiar y el negocio,

a lo mejor tienes que dar un paso atrás

Mira, te voy a decir lo mismo que le he dicho a tu conductor:

¿tú sabes cómo se llama esta empresa

que te ha dado de comer toda la vida?

Pues se llama De la Cruz.

¿Y sabes quién ese De La Cruz? Tú no, hijo, soy yo.

Y le quise poner mi apellido para que fuera un negocio familiar.

Por eso he luchado toda mi vida

y por eso la empresa ha llegado a ser la que es.

Y si no sabes apreciar un detalle tan simple,

a lo mejor el que sobra no soy yo.

Ay, mamá, por Dios, que me da mucha pena verte así,

No te preocupes que estoy bien.

¿Por qué no lo llamas y lo arregláis?

No.

No me apetece.

Pero bueno, si es un trastorno que vuelva a casa,

puedo ir a casa de una amiga, como la otra vez.

No digas bobadas, mamá, que es tu casa.

Yo estoy feliz de tenerte. Si no es eso.

¿No crees que te has precipitado un poco

yéndote de casa de Jesús de buenas a primeras?

Es que no ha sido de buenas a primeras,

ya no tiene sentido que siga allí.

Mamá, yo lo digo porque estás muy enamorada.

Lo dejáis por una tontería y te arrepientes toda la vida.

Es que no es una tontería.

Y a lo mejor el que se arrepiente es él,

por haberse dejado mangonear por su hijo,

¿Y tú, qué? ¿Vas a dejar que gane Elías?

Es él el que ha estado en contra, malmetiendo desde el principio.

Por favor, dejemos el tema,

que no quiero hablar de los De la Cruz.

Ya he hablado con Samuel.

me ha dicho que Jonathan me echará una mano

para sacar las cosas del piso.

No sé, yo creo que te estás equivocando.

Mamá, yo hace... mucho que no te veía tan feliz.

Pero bueno, ya está, es tu decisión. Tendré que respetarla.

Bueno, pues a ver si es verdad y dejamos de hablar del tema.

Te lo pido por favor.

Bueno...

Me voy al almacén.

Ay, mi amor, ¿por qué no hablas con tu abuela, anda?

A ver si la convences.

Chico, yo ya no sé qué decirle, tiro la toalla.

Venga.

(CARRASPEA) Abuela.

He hablado con Jonathan

y va a pasar por tu piso a recoger las cosas.

Y no te preocupes que estaré ahí, es capaz de cargarse algo.

Es un manazas. -Ay, muchas gracias, hijo.

Bueno, luego os tomáis algo a mi salud.

-No, no, no. Abuela, soy tu nieto

y Jonathan es como mi hermano, así que es como si fuera tu nieto,

y a la familia no se le cobran favores.

Anda, toma, que si no, me enfado.

Bueno, no seré yo el que te discuta.

¿Lo dejamos para otro día y lo piensas mejor?

No, no tengo nada que pensar.

Estoy muy dolida con Jesús.

Con lo bien que se os veía juntos... (VALERIA) Ya.

También pensé que iba a ser para toda la vida,

pero qué se le va a hacer.

Estoy muy defraudada.

Abuela, el orgullo no es el mejor aliado con el tema del amor.

Tú te estás dejando llevar un poco por él.

¿Tú te crees que todo esto es por orgullo?

Es tan fácil como casarte como él quiere, ¿qué más da?

Es que no es tan fácil.

Yo para querer a un hombre, para sentirme enamorada,

tengo que admirarlo,

y a mí con esto me ha demostrado

que no es digno de ello. -¿Has hablado con él,

lo has dejado que se explique?

Porque cuando te enfadas, te cierras

y no hay quien te saque de ahí. -Es que ya me lo sé,

y no quiero casarme con condiciones.

¿Sabes qué?

Yo aceptaría todas las condiciones para estar con la mujer que quiero.

Abuela, no lo pierdas por orgullo.

Que no es por orgullo.

Y si no es por orgullo ni dinero, ¿qué más te da?

No quiero que te pase lo mismo que a mí, abuela.

Hasta hace nada era el hombre más feliz del mundo.

Y ojalá pudiera volver atrás y...

y solucionar las cosas, pero no puedo.

Tú, sin embargo, estás a tiempo. No seas tonta.

Habla con él, anda.

Ay, Samuel.

Aquí tienes, 50, 70 y 90. Gracias.

(CARMEN) ¿Se puede saber qué haces aquí?

Ganarme la vida, como todo el mundo.

¿Vienes a comprar té o a criticar?

¿Sabes lo que nos ayudaría a todos? Que tuvieras un mínimo de vergüenza

y te hubieras buscado la vida en otra parte.

Pero qué tonterías digo,

¿cómo le voy a pedir un mínimo de vergüenza

a una persona que es capaz de dejar a su marido tirado

para irse con su mejor amigo?

Por Dios, Cristina, que se lo has hecho a Paolo.

Paolo, que es un buenazo.

Si hay alguien que no se merecía semejante traición

semejante humillación, era él.

Veo que hay cosas que no han cambiado en el mercado.

Sigues igual de prudente y agradable que siempre.

A lo tuyo, sin fijarte lo que hacen los demás, ¿no?

Si no querías aguantarme,

haberte ido a buscar trabajo en otra parte, ¿no?

Pero claro, la pobre...

Imagino que tu aventura italiana

no habrá salido muy bien, cuando has vuelto.

Me ha salido como no te importa. -No, no, no.

Si no me importa.

Y no te voy a decir que me da pena, porque sería una falsa.

Porque creo que es de justicia que pagues por lo que has hecho,

tanto a tu marido como a tu hijo, que no tenían ninguna culpa.

Carmen, ya está bien, ¿no?

¿Tanto te aburre tu vida que te metes en la de los demás?

Dijo ella, metiéndose en la mía.

Míralas...

Dios las cría... y ellas se juntan.

Eh, no, no, no, no...

Hola, Adela.

Hola, Jesús.

¿Te importa que tome un café contigo?

No, hombre, no, qué tontería.

Eso digo yo.

¿Estás bien, Jesús?

Sabes que conmigo puedes hablar de lo que sea.

Para qué te voy a engañar. No...

No estoy bien.

Valeria y yo estamos pasando una crisis.

Se ha marchado de casa.

¿Por lo de la separación de bienes?

En buena hora se me ocurrió a mí sacar ese tema.

Si yo ni siquiera lo había pensado, fue Elías el que se empeñó.

Ya lo conoces, que no da puntada sin hilo.

Sabe malmeter, sí.

Es que... está así por nuestro divorcio.

¿Por qué? Bueno, porque piensa

que si nos hubiéramos casado en separación de bienes,

él no habría salido perjudicado, que no lo ha salido,

pero está muy pesadito con el tema.

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

Elías está pasando un mal momento, está amargado...

y parece que quiere amargarme la vida a mí.

Ah, no, que no lo consiga, ¿eh?, que no lo consiga.

Así que ánimos.

Ya verás tú cómo Valeria y tú os entendéis al final.

Sí, pero no es solo eso.

Elías quiere que deje la empresa.

¿En serio?

Dice que es mucho para mí, que me quede en el puesto...

Como si yo no supiera que quiere hacer y deshacer a su gusto.

Perdona,

te estoy dando una turra, ¿eh? Anda, anda, Jesús.

Si, además, he sido yo

la que te ha pedido que me contaras.

Ni caso. No dejes que te afecte lo que diga Carmen.

No ha sido buena idea coger el trabajo.

No sé si voy a aguantar las miradas

y ataques continuos de la gente cada día.

Claro que sí. Y te lo digo yo, que te entiendo.

Sé lo que es ser la diana de todos.

Lo he pasado muy mal, Cristina,

y todavía estoy pagando las consecuencias,

pero mírame, lo que no me ha matado, me ha hecho más fuerte.

Y a ti te va a pasar igual.

No sé si soy tan fuerte como tú.

Ya verás como sí.

Además, una cosa...

no estás sola.

Yo estoy aquí para lo que necesites.

¿Y qué vas a hacer,

vendrás a ayudarme cada vez que aparezca la Pacheca?

¿Ves cómo eres más fuerte de lo que crees?

No ha pasado tres minutos y ya te ríes.

Te vas a quitar las lágrimas,

y te vas a poner la sonrisa más bonita que tengas,

no les des el gusto de verte hundida.

Oye, Cristina, ¿te puedo hacer una pregunta?

Claro.

¿Por qué no te has buscado otra cosa en otro sitio?

Bueno, es que el mercado es más que un trabajo para mí,

es mi segunda casa.

Ni lo pensé, cogí las maletas y me vine directamente.

Ya, pero supongo que te esperarías

que la bienvenida iba a ser así, ¿no?

Pues sí, pero hasta que Carmen no te da la bienvenida pues...

pues no te das cuenta.

Qué manía de la gente con meterse en la vida de los demás.

Sí.

Y ahora que sabes cuál es el recibimiento, ¿qué vas a hacer?

Pues... ¿La verdad?

Sí.

Me quiero quedar para estar cerca de Paolo.

Sé que soy una infeliz,

pero tengo la esperanza de que... pueda perdonarme algún día

y quién sabe si podamos volver a estar juntos.

No me mires así, Celia,

sé que es imposible y que no lo merezco,

pero esa esperanza es lo único que hace que me levante cada día.

Me equivoqué.

Pero ahora tengo claro lo que quiero...

y voy a hacer todo lo posible por conseguirlo.

Pues claro que sí.

Por mi padre no hay por qué preocuparse,

ya he hablado con él.

¿Significa que lo has convencido de que se jubile?

Bueno, esto requiere su tiempo.

Pero no te preocupes que me voy a encargar...

Creía que había hablado claro.

Tiene que dejar la empresa.

Pero veo que no me he explicado bien.

Velasco, sí, ¿te importa que salgamos por el otro lado?

Están ahí mi padre y mi exmujer y no quiero...

¡Hombre!

¡Eh!

¿Qué tal? Hola, muy buenas.

Qué alegría me da siempre verte.

(JESÚS) Perdone, pero me parece que me confunde con alguien.

No, hombre, ¿cómo que me he confundido?

Tú eres Jesús, ¿no?

¿Qué tal con lo de la boda, nervioso?

¿De qué va esto Elías?

¿No te acuerdas?

Nos presentó tu hijo,

y después estuvimos tomando unas cañas por ahí,

hablando de la boda, del mercado...

Es la primera vez que lo veo.

Estás de broma, ¿no?

Está de broma, ¿no, Elías?

Yo nunca me he tomado cañas con usted.

(VELASCO) Cañas, bueno, unas cuantas. Díselo tú, Elías.

Eh... ¿No te acuerdas de verdad, papá?

Si hace solo una semana que os presenté.

Pues no.

No me acuerdo de nada.

Bueno, tranquilo, Jesús, estás muy nervioso por la boda.

Tiene muchas cosas en la cabeza.

(VELASCO) No te preocupes, no tiene importancia. Soy Velasco.

(SUSURRA) ¿De verdad que no te acuerdas de nada?

(VELASCO) Bueno, (SE RELAME) aquí huele a buen café, ¿eh?

¿Nos tomamos un café? ¿Os importa que nos sentemos?

(JESÚS) Bueno, lo siento, pero tengo muchas cosas que hacer.

Sí, yo también tengo irme. Tengo que abrir el puesto.

Adiós, buenas. Adiós. Adiós.

¿Ves como era muy fácil?

¿A qué ha venido eso?

No te preocupes,

yo pasé lo mismo que estás pasando con tu padre con el mío.

No se iba de la empresa ni con agua caliente.

Al final conseguí que lo inhabilitaran.

Con un buen equipo de abogados...

todo resulta más fácil

Velasco, ¿no pretenderás que...?

No, no, yo no pretendo nada, por favor...

te lo exijo.

(CRISTINA) Muchas gracias, Pilar. Tu vuelta. Hasta luego,

Ha quedado bonito esto, ¿eh?

Y contigo dentro mejor.

Ya me habían dicho que estabas trabajando aquí, ¿eh?

Celia me dijo que en la tetería necesitaban a alguien y aquí estoy.

Entonces, ¿qué?

Italia para los italianos, ¿no?

Digamos que fue todo una experiencia.

¿El negocio no tiraba? Si fuera solo el negocio...

Todo lo que podía ir mal, fue mal.

El restaurante, mi adaptación...

Doménico...

Tuvimos que cerrar.

¿El negocio o la relación?

Las dos cosas.

Has hecho bien en volver a casa.

No estoy segura, ¿eh?

¿Por qué dices eso, mujer?

No esperaba una banda de música...

ni que me recibieran como una apestada.

¿No sabes ya cómo es la gente de aquí?

La gente del mercado es buena,

pero como te ponga la cruz, te la pone.

Que yo sé que Paolo lo pasó muy mal,

pero pertenece a mi vida privada, nadie tiene que meterse.

Pues nada, hija...

bienvenida al club de los proscritos.

Los primeros diez años se pasa mal,

pero luego te acostumbras y ya va todo como la seda.

Mira, Carla.

Escucha: "Más de 37 000 personas al año

mueren en España por alcoholismo".

Te lo ha mandado David, a mí también.

Sí, este y seis artículos más

hablando de lo negativo que es ir pasado de copas.

Mira, de verdad que lo quiero mucho,

pero es que hay veces me supera.

Ya. Hemos estado hablando de eso.

¿De qué, de mi alcoholismo?

Tiene miedo, Celia. Pero ¿de qué?

Si sabe que bebo de vez en cuando si hay algo que celebrar,

y por desgracia, no son muchas veces.

Bueno, el otro día te vio con tus colegas,

ayer te vio conmigo...

Pero son un par de veces. De verdad, qué tremendo.

¿Qué?

¿Has hablado con él? Conmigo no hay forma.

Mira, le da miedo que te vayas como se fue su padre.

¿El qué?

Sí. Se ve que ha leído no sé dónde que...

beber alcohol puede llevar a una depresión profunda,

y no quiere que caigas como Manuel y te pase lo mismo.

De todo lo que me podías decir,

esto no me lo podía imaginar. Es que...

Y yo sin entenderle.

Bueno, ya sabes cómo es,

él solo ve las cosas desde su único punto de vista

y a las demás nos cuesta mucho... Bueno, qué te voy a contar.

Ya. Lo que no es normal, Carla... Es que yo soy su madre,

he sido incapaz de llegar a él para que me cuente la verdad,

se lo tiene que contar a una desconocida.

Gracias. ¡No! No...

A ver, tú entiendes

lo que quiero decir. Sí, ya sé por dónde vas.

Y, por favor, no lo pagues con David

porqué si no te ha dicho nada de esto antes,

es porque realmente el miedo que le da perderte le supera.

Le supera y le bloquea completamente.

(CRISTINA) Ya me he enterado de lo de vuestro divorcio.

Para que luego digan que el wifi del mercado no va bien.

Me lo contó Adela.

Cosas que pasan.

Así es la vida.

Pero el baile sigue, así que hay que bailar.

Qué remedio. Oye...

Si te sirve de algo, yo me alegro de que hayas vuelto.

Gracias.

Si algún día necesitas tomarte una caña

o desahogarte, lo que sea, me avisas.

No estoy yo para muchas cañas. Anímate, mujer.

Para eso están los amigos, y yo soy tu amigo.

Te lo agradezco.

Y si necesitas algo más, no sé, un hombro en el que apoyarte,

lo que quieras, aquí me tienes

Estoy intentando aprender de mis errores,

deberías hacer lo mismo, Elías.

Tú no piensas así

porque aún no te has sacudido la culpa de encima,

pero dale tiempo al tiempo.

¿No te gustaría recuperar a Adela?

Sí.

Adela ha sido la mujer de mi vida y tengo clarísimo

que jamás voy a encontrar a una mujer como a ella, nunca,

pero Adela es el pasado,

y yo prefiero mirar hacia el futuro.

Sobre todo si tiene los ojos verdes.

Ya veo que sigues en forma.

¿No me conoces ya?

En serio, Cristina...

Bienvenida.

Gracias.

Pruébalo.

ya verás

A veces creo que David superó la muerte de su padre, pero no.

Tarde o temprano aflora.

Esto lo llevará en su mochila siempre,

como yo la de mi hermana Laura. Es lo que hay.

Me gustaría ayudarlo a superar esto,

pero no sé ni...

Lo único que puedes hacer es acompañarle en todo esto,

y transmitirle todo el amor y toda la fuerza que puedas, ¿sabes?

y esperar a que un día pueda vivir con todo esto.

¿Y cómo hago que entienda

que no tengo un problema con el alcohol?

Hoy es el alcohol, pero mañana se obsesionará con otra cosa.

Eso no lo sabes.

Mira, una terapeuta me dijo una vez que el drama,

los dramas los creamos nosotras mismas, que no existen,

que solo existen los problemas reales

con soluciones reales, ¿sabes?

Y no hay que buscar mucho más.

Pues David es así.

Se obsesiona y no para hasta cerrarla.

Qué me vas a contar.

Se obsesionó con mi hermana y ya sabes lo que pasó.

Ay, Dios...

Tengo que inventarme algo para que se quede tranquilo.

Para que se dé cuenta

de que... he conseguido "superar el problema".

Pero debe ser convincente, con lo cabezón que es...

De todas formas, todo esto que te estoy contando

solo te lo dice una desconocida, ¿sabes?

O sea, no... Mira que eres mala, ¿eh?

¡Tira! Que no te quiero ni ver. ¡Guapa!

Largo.

¿Va todo bien?

Sí. Sí.

¿Qué tal, papá?

Oye, una cosa... ¿Ajá?

El tipo ese con el que ibas antes...

Velasco.

¿Lo conozco?

Claro. Claro que lo conoces, te lo presenté yo el otro día.

Chico, pues... Pues no me acuerdo. Bueno...

No pasa nada, te habrá jugado la memoria una mala pasada.

Te digo una cosa, trabajas mucho y eso no es bueno.

Mira, no tengo ganas de discutir por lo mismo otra vez.

Yo tampoco, papá, que no vengo a discutir, hombre.

Es más...

He venido a todo lo contrario,

a pedirte disculpas.

¿Disculpas tú? Sí.

¿El tío más orgulloso de España? Pues sí, sí.

He estado dándole vueltas,

lo he pensado y llevas razón, me pasé un poco.

¿Solo un poco?

Bueno... Llevas razón,

no tenía que haber contratado conductores sin consultártelo.

Está bien que recules, que a cabezón no hay quien te gane.

Pero no cuela. Tú has venido a otra cosa, ¿verdad?

No, papá.

He venido a pedirte disculpas, nada más.

Que nos conocemos, Elías.

Esto tiene que ser alguna treta para ablandarme

y colarme algún chanchullo de los tuyos.

Venga, suéltalo y así no perdemos el tiempo.

Mira, te digo una cosa, ¿eh?

La próxima vez que decida pedirte disculpas

me lo voy a pensar, que a desconfiado no te gana nadie.

Yo no lo era hasta que te tuve a ti, que te gusta mucho ir por libre.

Vamos a ver, papá...

Vamos a empezar de cero

que cuando nos ponemos así, no llegamos a nada.

Mírame a los ojos. Te pido disculpas, de verdad.

Vale.

Las acepto.

Pero bueno, tengo cosas que hacer

y no estoy aquí para perder el tiempo de cháchara.

No quiero pelearme con nadie de la familia.

Ni contigo ni con nadie más.

Ya he perdido demasiada gente y no quiero quedarme solo.

Cuando la tripulación se amotina... ya sabes,

la culpa la suele tener el capitán.

Pues será culpa mía, papá. No te digo yo que no.

Hola, buenos días.

¿Qué le ponemos? -Pues ponme un kilo de tomates

y unas peritas. (JESÚS) Vale. Están estupendas, ¿eh?

Oye, hace mucho tiempo que no vienes por aquí.

¿Cómo está tu marido? (MUJER) Bien, igual que siempre.

(JESÚS) Bueno, la última vez me dijiste

que estaba un poco pachucho, ¿no? (MUJER) Ha pasado un mala temporada.

(JESÚS) Pero ya está mejor, ¿no? (MUJER) Sí, está mejor.

(JESÚS) Pues te pongo los tomates, ¿y habías dicho peras también?

(MUJER) Sí, por favor. (JESÚS) Te pongo peras también.

Si me has llamado para esto, te estas equivocando de nuevo.

No me gusta lo que estas insinuando.

(GERMÁN) Mira qué me he encontrado. -Anda, mis llaves. ¿Dónde estaban?

Puestas en la puerta. ¿Quieres que te roben?

(CRISTINA) Hola. -¿Trabajas aquí?

Pues sí. ¿Quieres un té?

No, gracias. Es solo que no sabía que tu...

¿Paolo no te ha dicho nada?

¿Debería?

Todo esto es un tremendo error.

¿Cómo que un error? -Si yo hubiese estado callado,

no se hubiera armado todo esto y estaríamos tan felices.

-¿Qué pasa, ahora te arrepientes de pedirme que me casara contigo?

¿Sabes cuál es el lugar más peligroso de la tierra?

La bañera de tu casa.

Y por eso no impedirás que tu madre se duche, ¿no?

¿Qué tiene que ver la ducha y mi madre? ¿Has hablado con ella?

(LORENA) Nacho, hay muchas maneras de querer,

pero la tuya es realmente cuestionable,

y creo que no soy la única que lo piensa,

pero al fin y al cabo, intentar abrir los ojos a mi hermana

me ha servido para distanciarme de ella, así que...

A lo mejor la que necesitaba abrir los ojos eras tú.

Lo que estas insinuando no me gusta nada, ¿eh?

Mi madre nunca ha sido un estorbo.

Nunca. ¿Cuándo se ha metido ella entre nosotros? ¿Eh?

¿Cuándo hemos dejado de hacer algo porque estuviera mi madre?

Carmen, yo no digo que estuviéramos mal,

pero reconoce que sin ella estábamos mejor.

Estamos en el centro.

Cuando vean que hay jaleo en el mercado, entrarán.

A ver si es verdad.

(JAVIER) Además...

de lo que se trata es de que los vecinos entiendan

que aquí no solo se viene a comprar. Y un aviso para Hortuño

y los buitres que quieren hacer negocio

sin tener en cuenta lo que necesitamos.

Papá tiene razón.

Vosotros tenéis que vivir la vida y tener vuestra intimidad,

y me fastidia pensar que no lo vais a poder hacer por mi culpa.

Desde el accidente no soy más que soy una carga

y cuando por fin os libráis de mí, vuelvo otra vez.

¿Cómo puedes pensar

que eres una carga para nosotros? -Es la verdad.

¿Qué vas a hacer con todo eso? Pues tirarlas a la basura.

Y es una lástima,

tanto tiempo en una barrica de roble francés

para acabar en un contenedor. Ya ves.

Tranquila, el primer paso para superar un problema

es admitir que lo tienes,

y tú estás dando ese paso tirando todo eso.

A ver, Marta...

que Cristina haya vuelto no va a ser un problema, de verdad.

Ninguna mujer se pone a trabajar a diez metros de su exmarido,

si no es porque quiere recuperarlo.

Estarás contento, ¿no? -¿Qué pasa, Lucía?

Cómo que qué pasa.

¿Que para qué me he dejado la piel todos estos meses?

No levantes la voz, por favor.

Levanto la voz porque me da la gana y porque ya no eres mi jefe.

Mira, ese es el lado positivo

de la puñalada trapera que me has dado.

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Mercado central - Capítulo 114

05 mar 2020

Elías se ve metido de lleno en el negocio de Velasco muy precipitadamente. Los cambios de conductores y rutas extrañan a Jesús, pero Elías consigue, aparentemente, neutralizar a su padre.

Velasco exige a Elías que quite de en medio a su padre, pero no cede. Así que Velasco comienza una rastrera jugada para inhabilitar definitivamente a Jesús que Elías deberá continuar.

Elías procede a hacerle creer a su padre que está perdiendo la cabeza.

Jorge aconseja a Lorena que no se enfrente a Nacho para no acabar perdiendo a su hermana y a su sobrina Noa.

David, tras ver a Celia con una copa de más, confiesa a Carla que su excesiva preocupación se debe al temor de perder a su madre.

Samuel, víctima de su amor imposible con Carla, consigue convencer a Valeria para que intente arreglar las cosas con Jesús.

Cristina confiesa a Celia que, si ha buscado trabajo en el mercado, es porque tiene intención de recuperar su matrimonio.

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