Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 113 - ver ahora
Transcripción completa

(GERMÁN) ¿En medio del pasillo? ¿En serio? Claro que sí, hombre.

¿Qué pasa? ¿Un mal día?

Perdona, perdona.

Tuvisteis comida familiar, pero viéndote así,

me da un poco de miedo preguntar cómo ha ido.

Pues es bastante fácil de resumir: un desastre.

A Violeta no le ha caído bien mi padre y la situación ha estallado.

Conociendo el carácter de los dos,

me imagino por dónde han ido los tiros...

Lo peor es que nos ha salpicado a Javier y a mí.

Y todo por culpa de...

Perdón.

Mi padre otra vez. Pero ¿por qué no me dejas en paz?

Igual es que tu padre quiere... Da igual.

No quiero hablar con él con la que ha liado.

Pues vas a tener que hablar conmigo, te guste o no.

Muy bien.

¿Qué quieres?

De entrada, que no me culpes de lo que ha pasado,

después de aguantar todas las impertinencias de tu suegra.

Que la culpa es de esa loca. Eso, sigue insultándola,

así arreglas todo.

Entiendo perfectamente

que quieras quedar bien con la madre de tu novio,

pero si ella no para de malmeter, ¿qué quieres que hagamos?

Este no es sitio para discutir, por favor.

Que sí, que no era fácil para nadie,

ni para tu madre ni para mí ni para ella,

pero ella no ha ayudado nada.

Claro que sí. Tú siempre eres la víctima.

Por eso no quería hablarte, haces lo que te da la gana

y no asumes tu responsabilidad.

La que tiene que asumir responsabilidades es Violeta.

No ha parado de meter cizaña toda la noche.

Ya... Y tú, cuando le llamaste pija, ¿qué?

Lo haces solo para agradar a la gente, claro.

¿"Pija", la madre de Javier? Gracias, Jorge. No necesito ayuda.

(GERMÁN) ¿Eres el único que no se ve que está mal

insultar a la suegra de tu hijo? Cállate, niño.

Violeta es pija y le encanta. No pasa nada porque se lo digan.

¡Pija! ¡Pija! Es una pija.

Te importan sus sentimientos, ¿y los míos?

¿Y los míos qué, papá? ¿Te importan?

Gracias a ti, mi novio no me habla

y Violeta no quiere saber nada de mí ni de mi familia.

Si tu novio es tan idiota como para hacerle caso a su madre,

a lo mejor no te merece y es lo mejor que te puede pasar.

Muchas gracias, hombre.

No era suficiente destrozar tu matrimonio,

que tenías que hacerlo con mi relación. Muchas gracias.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

¿Qué?

No me mires así, ¿eh?

Te juro que lo he intentado. Es que esa mujer es insoportable.

No ha parado de insultarme, faltarme al respeto.

Conozco a Violeta,

y cuando va de buenas, es muy buena,

pero como se le cruce alguien...

Entonces, me entiendes, ¿no?

Perfectamente. Y también entiendo a Germán.

Las familias acaban salpicando a las parejas,

y tú lo sabes. Ya.

¿Y qué hago? Esa mujer no me puede ni ver.

Vamos, ni yo tampoco a ella. Bueno, ya se te ocurrirá algo.

Todavía no ha nacido la mujer

que sea capaz de resistirse a los encantos de Elías de la Cruz.

¿No? Jorge no me toques los...

¿Tú has dicho que la conoces? Ajá.

Ayúdame.

No te rías, ayúdame. ¿Cómo la conquisto?

Sí, dile a Gutiérrez que mañana por la mañana lo tiene ahí, sin falta.

"Okay". Mañana nos vemos. Adiós.

¿Ya has terminado? -Sí.

Lo he dejado todo subido en la nube.

¿Me puedo a poner el abrigo o necesitas algo más?

No, Ya te puedes ir. Gracias.

Perfecto.

Ay, el bolso.

Bueno, pues me voy.

(NACHO) ¡Cariño!

Justo acabamos de terminar. Iba a decirte que te prepararas.

Pues podemos irnos cuando quieras.

¿Qué tal, Lucía? ¿Cómo te trata mi marido?

Bueno, la verdad es que no me quejo.

¿Y tú que tal estás? Te veo mucho mejor.

Gracias. La verdad es que sí, estoy mejor.

Me alegro. Espero que vaya muy bien en la revisión.

Muchas gracias, eres un cielo.

Me voy. Hasta luego. (NACHO) Adiós.

Hasta luego.

Oye, Nacho,

antes he oído que... que han llamado por teléfono.

No era Lorena, ¿verdad?

No, no, era del trabajo.

Yo no esperaría nada de tu hermana.

Sabes lo inmadura y lo orgullosa que es.

Sigo pensando lo que le dije,

pero me equivoqué en las formas, no quería hacerle daño.

Eres demasiado buena.

Tú hermana no se preocupa por ti.

No pienso dejar que sufras por ella, y menos estando convaleciente.

Pero si estoy muy bien, mírame.

Creo que no debería ni ir a la revisión esa.

Vas a ir porque quiero que te hagan pruebas.

para comprobar si estás tan bien como pareces.

Sabes que al médico no le va a gustar la idea

de que no tome los antibióticos.

Lo sabes, ¿no? -Bueno.

No hay que darle más información que la necesaria.

Déjalo en mis manos.

Yo hablaré con él si hace falta. -De acuerdo. ¿Y tú abrigo?

Ahí. Vamos.

Mira, Paolo. En el Reina Sofía hay una exposición

que tiene muy buena pinta.

Pues sí. Parece interesante.

Aunque no sé si me apetece pasarme todo el día encerrada en un museo.

Igual podríamos hacer algo al aire libre.

Podríamos hacer una ruta por la sierra.

¿Conoces la Bola del Mundo de Navacerrada?

O volvemos al plan del museo.

Y si lo que no te apetece es salir conmigo, me lo dices y punto.

¿Adónde vas, Marta?

Me he cansado de hablar sola, y tengo cosas que hacer.

Creo que debes organizarte la cabeza.

No te vayas, por favor. Lo siento.

Perdóname, no... no sé dónde tengo la cabeza hoy.

Pues yo sí...

en tu ex.

No, no, yo no estaba pensando... en nada, de verdad.

Que... Solo me he distraído un momento.

No, Paolo, llevas distraído desde que la viste.

Y que lo niegues solo empeora las cosas.

Vale, vale, de acuerdo.

Yo supongo que...

bueno, que no me he recuperado...

del "shock" de volverla a ver.

Es que me ha removido demasiadas emociones, y...

todas a la vez.

Ya...

Y supongo que es normal, pero...

podrías... no sé, compartirlas conmigo.

¿Qué...? ¿Qué emociones?

A ver, Marta, que...

Cristina...

Cristina ha sido mi esposa, es la madre de mi hijo,

y hasta hace poco, ella lo era todo para mí.

Hasta que se volvió en alguien que yo no podía reconocer y...

que me ha destrozado el corazón y la vida.

Ya, bueno, pues no sé.

Yo creo que tienes pendientes varias cosas que superar

y que no estás preparado para pasar página.

Que no, que yo he pasado página.

De verdad, Marta, porque si no, yo no podría estar contigo.

No, Paolo. Es que estar con alguien es fácil.

Lo difícil es saber lo que uno quiere.

Y si tú lo supieras, Cristina no sería capaz de removerte tanto.

Si lo consigue es porque tú sigues...

¿Que sigo qué? ¿Enamorado de ella? No, no, no.

Eso es lo que parece, sí. -Pues no, Marta.

Pero he pasado los últimos 20 años a su lado...

y hasta hace poco, éramos una familia.

Es normal que volverla a ver me remueva cosas.

Es que lo entiendo perfectamente, pero yo no quiero estar en medio.

Y es lícito que quieras recuperar tu matrimonio

y tu familia. -Que no, que no, que no.

Mi matrimonio acabó siendo una farsa.

Y lo único que no quiero perder... eres tú.

De verdad.

Además...

Mira, no quería contártelo, pero...

ya he hecho algo para alejarla de aquí.

¿A qué te refieres?

He tenido la oportunidad de ayudarla a encontrar trabajo en el mercado...

y no lo he hecho.

Justamente porque no quiero que interfiera en mi vida.

Y no quiero que te moleste a ti.

Sé que lo haces para agradarme, Paolo,

pero precisamente que no puedas tenerla trabajando en el mercado

me confirma que sigues sintiendo algo por ella.

Sí, Marta, claro que sí.

Cristina me remueve muchas emociones,

pero todas negativas.

Yo siento...

Yo siento mucha rabia, siento dolor,

siento... humillación.

Por eso quiero alejarla.

Porque ella saca lo peor de mí.

Todo lo contrario que contigo.

Tú me has devuelto la ilusión, Marta.

De verdad.

Tú me encanta.

Y me gusta mucho la persona que soy a tu lado.

Bueno, si Cristina te provoca todos estos sentimientos,

yo tampoco quiero que esté cerca de nuestras vidas.

De acuerdo.

¿Cristina?

Celia. Ahí va.

Pero bueno, ¿cuándo has vuelto?

Volví ayer al mercado.

Eres la única que la alegra verme. Para el resto soy una apestada.

Bueno, no eres la única, así que tranquila.

Ahora tengo muchas cosas que hacer, pero ¿te apetece pasarte mañana?

¿Nos tomamos un café y nos ponemos al día?

Me encantaría. ¿Sí?

Sí, pero no creo que vuelva al mercado.

No soy bienvenida.

Tenía la esperanza de encontrar un trabajo, pero no hay.

Pues claro que hay.

Están buscando gente en la tetería. ¿No te lo ha dicho Lorena?

Si no me lo han dicho es que no me quieren aquí.

Bueno, ¿y qué?

El dueño de la tetería no sabe nada de los cotilleos que haya aquí.

Además ni siquiera va a estar, me parece que tiene más tiendas.

Es el dueño ideal, no le interesan los cotilleos

y necesita encontrar a alguien de confianza y con experiencia.

Es un trabajo para ti.

¿De verdad lo crees?

Que si, mujer, ya verás como tengo razón.

Habla con Lorena, que te dé una tarjeta y lo llamas.

Gracias, Celia.

Muchas gracias, de verdad, ¿eh?

Consuela saber que no todo el mundo me ve como un monstruo.

Pero vamos a ver, Cristina, ¿qué más da lo que digan?

Todos tienen derecho a equivocarse,

y eso no nos hace malas personas, simplemente somos humanos, ¿no?

No creo que Carmen esté de acuerdo con eso, la verdad.

Mira, si me tuviera que importar lo que dice o no dice la Pacheca,

ya me habría tirado por un puente.

Imagino que te siguen dando caña con lo de Serafina, ¿no?

Pero mira, tranquila,

que seguro que eso se olvidó mucho antes que lo mío con Paolo.

Es que no es lo de Serafina, es...

Han pasado muchas cosas desde que te fuiste.

Bueno, estuve con Elías, mientras Adela era mi amiga y mi socia, y...

ahora lo sabe todo el mercado.

Vaya.

No he sido el único tema de conversación de Carmen.

No.

Estoy hasta un poco celosa.

Celia...

Gracias. De nada.

(LORENA) Aquí tienes, Santi. Gracias. Hasta mañana.

(NACHO) Hola. -¿Qué quieres tomar?

Un café solo.

¿Eres tan encantadora con todos los clientes?

Mira, ¿ves ese periódico que tienes ahí?

¿Por qué no lo coges, lo abres, te entretienes...?

Porque me estás mirando y es un poquito molesto.

Perdona, estaba esperando a ver si me preguntabas por tu hermana.

Venimos de una revisión, pero ya veo que no te interesa.

¿Por qué no has empezado por ahí? ¿Qué dicen los médicos?

Los análisis han ido mucho mejor.

Se está recuperando de verdad,

y no por las hierbas del naturista, sino por los antibióticos.

Ya, claro. En eso estamos todos de acuerdo.

Entonces deberías darme las gracias

por asegurarme de que los siga tomando.

Nacho...

Es que la estás medicando sin su consentimiento.

Si me dejaras hablar con ella, yo podría convencerla.

Conllevaría muchas discusiones y Rosa no está en condiciones.

No debe alterarse, hay que evitarle cualquier disgusto.

Tú crees que lo estás haciendo todo muy bien,

pero ¿eres consciente de que, tarde o temprano,

tu mujer se va a dar cuenta de que la estás engañando?

No tiene por qué.

Pero estoy seguro de que terminaría por entender

que lo hago por su bien. -¿Entender qué?

¿Que la tratas como a una niña de cinco años,

que le estás quitando su derecho a decidir?

¿Y crees que te perdonará, porque la quieres?

Nacho, no es amor, eso no es amor. Si no hay respeto, no hay amor.

Bueno, no voy a convencerte, ni lo pretendo.

Solo espero que pienses en su salud antes de hacer ninguna tontería.

Tonterías estás haciendo tú.

Y si has venido aquí para convertirme en tu cómplice,

olvídate. -Mantente al margen, Lorena.

Te lo advierto -¿Otra vez me estás amenazando?

No engañas a nadie, lo único que quieres es joderme.

Te importa una mierda la salud de tu hermana y...

-¿Tú eres imbécil o qué te pasa?

Yo, a diferencia de ti, quiero a mi hermana,

pero además, la respeto.

Ya, por eso te largaste, ¿no?

¿No estás viendo que es de otro color?

Aquí las verdes y estas aquí.

Y no amontones la fruta, que se estropea.

Violeta.

Violeta, perdona. Te debo una disculpa.

Violeta...

Reconozco que antes me dejé llevar por los nervios.

Me traicionaron. Yo quería causarte una buena impresión, ¿eh?

Y me salió todo mal, todo al revés. Fui un grosero contigo y...

Bueno, entiendo que me juzgues mal, pero que yo no soy así.

No suelo equivocarme con las personas.

Bueno, esta vez te aseguro que sí.

Tú puedes asegurarme lo que te dé la gana,

pero tengo claro lo que pienso.

Y esa conversación es absurda, no tiene ningún sentido.

Violeta, por favor, escúchame.

Tú y yo nunca vamos a llevarnos bien, Elías.

Efectivamente. Lo tengo clarísimo. Nunca nos vamos a llevar bien.

Pero hay algo que tenemos en común.

Y es que los dos

queremos por encima de todo a nuestros hijos, ¿verdad?

Y queremos que sean felices.

Y estarás conmigo de acuerdo

que su felicidad pasa porque estén juntos, ¿no?

Claro. Entonces, ¿quiénes somos nosotros

para negarles eso?

Y además, te digo una cosa.

Yo sé que cuando hablemos nos conozcamos más,

encontraremos más puntos en común.

Pues es una lástima,

no tengo interés en saber cuáles son.

A ver, entiendo que estés enfadada conmigo,

lo entiendo perfectamente.

Fui un grosero, maleducado, pero todo lo que te dije, lo retiro.

De verdad, me equivoqué.

Salta a la vista que tú eres una señora

y yo no supe estar a la altura.

Bueno, me alegra que rectifiques.

Bueno... Y para que veas mi sincera muestra de arrepentimiento,

espero que aceptes un regalo.

¿Sabes qué te pasa? Que no quieres a nadie más que a ti,

y no soportas que tu hermana sea feliz.

¿Perdona? -Sí.

Nacho, eh. Ya vale de insultar a Lorena y de decir estupideces.

Solo digo la verdad.

¿Eh? Lorena se marchó cuando su hermana la necesitaba

y está dispuesta a arriesgar su salud.

Pues sí, me fui porque estaba saturada, estaba sobrepasada.

Pero ahora mírame, estoy aquí.

Ojalá nunca hubieras vuelto.

Nos habrías hecho un favor desapareciendo.

¡Eh, ya basta! Si vas a seguir con esto, lárgate.

Mira, deja de ponerte machito conmigo, ¿eh?

No sabes lo que pasa. No te equivoques,

sé perfectamente lo que pasa.

Sé lo que haces con tu mujer y estoy de acuerdo con Lorena.

Te tenía por un tipo inteligente,

pero ya veo que solo eres un calzonazos

al que su novia le come la cabeza.

Mira, tengo la inteligencia suficiente

como para saber que no tengo ningún derecho a exigir a mi mujer

que haga cosas que no quiere, y mucho menos engañarla.

¿Aunque fuera su salud en ello? No, no te creo.

Tú harías lo mismo que yo, y lo sabes.

Lo dices para quedar bien ante de tu novia. Eres patético.

Yo nunca haría nada como tú, Nacho.

Ni con la medicación ni con otros temas.

¿Quién te crees que eres?

No necesito lecciones de un perdedor,

que arruinó su matrimonio y desatendió a su único hijo,

dejándolo caer en las drogas. -A mi hijo ni lo nombres.

Venga, Nacho, sigue insultándome a mí o a Lorena.

Hazlo. Estoy deseando cerrarte la boca.

Vale, cariño, ya está. Ya está, por favor.

Por favor, no es la manera.

Acabas de demostrarme la clase de hombre que eres.

Un pajarito me ha soplado que te encanta la ópera.

Otro punto que también tenemos en común.

¿Tú?

¿Tú? Sí.

No tienes pinta.

Bueno, es por mi madre. A mi madre le encantaba la ópera.

Ponía este disco continuamente en el tocadiscos.

A base de escucharlo, yo me aficioné, y...

Te digo una cosa, cada vez que lo escucho, me acuerdo de mi madre.

Y la echo tanto de menos...

Pues te agradezco el regalo, pero... no puedo aceptarlo.

¿Por qué no?

Porque es demasiado personal.

Precisamente por eso.

Para mí esto es... es importante, ¿eh?

No es un regalo cualquiera.

Es algo muy especial para una persona muy especial.

Ahora vamos a ser familia.

De acuerdo. Muchas gracias. De nada.

Y espero que tú también aceptes mis disculpas.

¿Y tú de qué te tienes que disculpar?

Hombre.... Yo también tuve parte de culpa.

Pero claro, es después de lo que me contó tu ex sobre ti...

pues yo estaba ya... ¿Hablaste con Adela?

Más que hablar digamos que se desahogó.

Bueno, ahí yo reconozco que no he sido muy buen marido.

Me porté mal con ella.

Está bien que no lo niegues.

Mira, mi marido hubiera sido incapaz de hacerlo.

Pero eso da igual.

La verdad es que fue muy injusto por mi parte

prejuzgarte por culpa de eso.

No importa lo bien que te hubieras comportado.

Yo ya te tenía sentenciado desde el primer momento.

Entonces... ¿empezamos desde cero?

Sinceramente, me repatea.

Pero... nuestros hijos son más importantes.

Te aseguro que no te vas arrepentir.

Permíteme que lo dude.

Hola.

Hola.

¿Qué buscas? ¿Has perdido algo?

Sí, la tuerca del pendiente,

que se me ha caído y no sé dónde está.

Y son los de siempre. Qué rabia me da esto.

O sea, has salido antes del puesto porque has quedado con alguien.

Sí, con las chicas. Ya.

Nos vamos al cine y luego a picar algo por ahí.

Me va a dar la vida tener otras cosas que hacer.

Me encanta que quedes.

Te sienta bien la vida social, estás guapa.

Gracias.

Tengo amigas gracias a que tú me diste el pequeño empujón,

que lo sepas. No. Es culpa de David también.

Bueno...

Celia...

Te quería pedir perdón.

He sido muy injusta contigo y con David, lo siento.

No tendría que haber dicho eso. Bueno, ya está, Carla, olvídate.

Además tenías razón, no debí dejar que David se entrometiera tanto.

Y lo siento mucho si os hemos causado problemas o...

Qué va. Si lo que hizo David... fue muy bonito.

Y vosotros no tenéis la culpa de... de que mi hermana me odie.

Carla, no digas eso. No, en serio, quiero decirte que...

lo siento mucho si he sido una desagradecida.

Me habéis tratado muy bien desde el inicio los dos.

Lo que pasa es que yo no estoy acostumbrada

a que la gente se preocupe por mí y me cuiden.

Te entiendo.

¿Por qué te crees que pasé tanto tiempo aislada del mundo?

Me costó entender que a mí también me tenían que cuidar.

En el fondo todo el mundo lo necesita.

¿Te puedo ya dar ese abrazo o qué?

Sí.

Ya está.

Eh...

Ojalá pudiera tener esto con mi hermana.

Carla, cariño, todas las familias tienen problemas

y a veces puede llegar a ser complicado,

pero escúchame,

yo no creo que tu hermana te odie.

Dices eso porque no la conoces.

Pero ella lo piensa.

(JAVIER) Tengo que atender a dos técnicos del ayuntamiento.

No ha habido manera de quitármelos de en medio.

Bueno, pues si tienes tanto trabajo, ya me voy.

No me gusta molestar. -Mamá, sabes que tú nunca molestas.

Venga, no me mientas.

Te conozco perfectamente y sé cuándo soy un estorbo.

(VIOLETA) ¡Hombre! -Hola.

(VIOLETA) ¡Germán! Me alegro de verte.

Y yo también.

Pues quiero deciros algo.

Hace un rato, Elías me ha hecho ver que me he equivocado con vosotros,

que he sido una egoísta y que solo he pensado en mí,

y que eso interfiere en vuestra relación.

Quiero pediros perdón.

Os prometo que no volverá a suceder.

Pero... ¿qué te ha dicho mi padre exactamente?

Nada especial.

Me ha pedido disculpas y...

y me ha hecho ver que lo importante es vuestra felicidad,

y que para eso tenemos que aparcar nuestras diferencias.

La verdad es que me ha parecido muy honesto y muy sensato.

¿Y estás segura de que era mi padre?

A veces te acostumbras tanto a estar solo

que olvidas que lo más importante en la vida

es encontrar a una persona que te quiera y que te respete.

Y vosotros lo habéis conseguido.

No quiero que se estropee por mi culpa.

Gracias por tu comprensión, mamá.

No se trata de comprensión, se trata de reconocer los errores.

Yo solo quiero que seáis felices y poder verlo por muchos años.

Claro que sí, por muchísimos años. Si pareces su hermana.

¡Anda, zalamero!

Tú sí que sabes conquistar a una suegra. Anda...

(VIOLETA RÍE)

Tienes toda la vida por delante,

y todos tenemos segundas oportunidades.

Algún día Martina se dará cuenta de que sigues estando ahí

y de que necesita a su hermana mayor.

Yo voy a estar aquí, está claro, seguro.

Pero dudo mucho que mi hermana me dé una segunda oportunidad.

No lo dudabas con mis amigas.

Con más razón con Martina. Vuestro vínculo es mucho más fuerte.

(Notificación de móvil)

Sandra, que ya han pedido la primera caña.

No me lo puedo creer. Ya.

Pues venga, tira para allá,

que una birra caliente no vale nada

Además, ya te he llorado suficiente. ¿Segura?

Sí, claro que sí.

Pues me cambio los pendientes y en cinco minutos, lista.

(CARLA) ¡Eh!

¡Oh! No te creo.

No te los cambies, que te quedan muy bien.

Muchas gracias. Venga, me voy.

Oye, Carla.

Tú también te mereces desconectar un ratito.

¿Por qué no te vienes con nosotras?

Qué va.

Es tu noche, yo no pinto nada allí. No las conozco.

Ya...

Ya, no pasa nada.

Entiendo que te de vergüenza estar con viejas, no pasa nada.

¿Qué voy a sentir yo vergüenza por ir con unas viejunas?

Pues vas a tener que demostrármelo.

¡De fiesta!

¡Vamos!

Tira, anda.

(CARMEN) Mamá, ¿qué haces, vas a matar a alguien?

Venga, que hay que cerrar. Para ya, que vas a desgastar el cuchillo.

Voy a preparar el pedido de Eugenia, para primera hora.

Mañana a primera hora venimos las dos y en un momento lo hacemos.

Venga, que hay que cerrar.

Y tendrá que venir a buscarte Jesús, ¿o qué?

No creo que venga.

Ni quiero.

No tengo ninguna gana de verle la cara.

Para, que te vas a cortar un dedo.

¿Y me puedes contar qué pasa con Jesús?

¿Por qué estás tan enfadada?

Me ha pedido que hagamos separación de bienes.

Y yo no sé si quiero casarme con alguien que no confía en mí.

¿Separación de bienes te ha dicho? -Sí.

Pero no se le ha ocurrido a él, ha sido a Elías.

Y no creas que él ha puesto un pero, todo lo contrario.

Si es que tenía que estar el bicho detrás.

De verdad, a mí me parece muy bien que tú te cases y seas feliz,

pero cada vez que pienso que me vas a emparentar con Elías de la Cruz,

te juro que me dan escalofríos. -Pues que no te den,

porque dudo yo mucho que haya boda.

(Móvil)

(Móvil)

Es él. -Cógeselo, habla con él.

Yo me voy, te dejo a solas. -No.

No tengo ninguna gana de oír cómo se justifica

y se deja mangonear por su hijo.

Yo ya he dejado clara mi postura.

Vámonos, ¿no? Me muero por una cervecita.

¿Qué pasa? ¿Quién se ha muerto? -Mi matrimonio, antes de empezar.

Jesús, que le ha pedido la separación de bienes.

¿Y? ¿Dónde está el drama? Eso es lo más normal del mundo.

No te casas por el dinero de los De la Cruz.

No, por eso no quiero que me traten como una intrusa

de la que se tengan que proteger.

Mujer, que yo no creo que ese sea el objetivo.

Además, hoy casi todo el mundo se casa así.

Es que yo no soy todo el mundo.

Y Jesús se casó con Consuelo por gananciales.

¿Por qué conmigo no?

Voy a ser su segunda esposa, no una esposa de segunda.

Valeria, es que en aquella época, nadie hacía separación de bienes.

Claro. Además, Jesús era un muerto de hambre.

No tenía ni puesto.

Andaba por ahí con un carro vendiendo la fruta.

Es que si él siguiera viviendo en la miseria, me casaría igual,

y por gananciales.

A él le ha cambiado el dinero, a mí no.

Para un momentito. Mira.

Sí hoy él se casara con Consuelo,

seguro que le pediría la separación de bienes.

Si no es por ti, si es por su situación actual.

Claro, mamá, igual Nicolás tiene razón

y tienes que mirar esto de una forma un poco más moderna.

Es que no soy moderna, ¿sabes? Ni ganas.

Yo me iba a casar con él

sin condiciones y sin poner reservas.

Y si él las va a tener conmigo...

pues ahí se queda.

Quita, quita, déjame en paz.

-Siento si he metido la pata,

pero yo creo que tu madre se equivoca.

Un poco de razón no le falta, no son formas.

Tendrán mucho dinero, pero poca clase.

Con lo cabezona que es...

O hacemos algo o es capaz de anular la boda.

Y si no, al tiempo. -No, no, no.

No puede hacernos eso, no.

Ya me he comprado el traje, Carmen, y estoy en plena operación banquete.

Pues nada, entra y ayúdame a cerrar, que mira...

(CARLA Y CELIA RÍEN EBRIAS)

(CHISTA)

¡La llave, la llave!

(CHISTA) Se va a despertar David y se acaba de acostar.

No, no, no. No, no, no.

No, no.

No hables alto, que si se despierta David, se acabó la fiesta.

No, no, no. No se puede despertar,

porque si se despierta mañana por la mañana a mí me da... miedo.

No te enfades, pero estás muy graciosa.

Te juro que se me va a pasar el hipo en un segundo.

Pero necesito una copa para arreglar todo esto.

Vale. ¿Blanco o tinto?

Los dos.

Uh... Sí.

Un blanco...

y el tinto.

Te juro que después de esta copa,

te juro que voy a dejar de beber durante mucho tiempo.

Buah... ¿Cuántas veces has dicho eso?

La verdad, ¿eh? Demasiadas.

Muchísimas.

Pero bueno, que tú te llevas la palma ¿eh, colega?

Jolín, cómo me ha costado seguirte.

Ah, bueno, es que yo tengo mucha experiencia, ¿qué te crees?

Pero hoy reconozco que se me ha ido un poco la mano,

porque hacía mucho que no salía.

Que, tía, que no pidas perdón, que has sido maravillosa.

Estabas maravillosa ahí, bailando todo el rato.

Tus colegas... tienen mucha tela, ¿no? Muy jevi.

Ay, Carla me hace mucha ilusión

que te lo hayas pasado bien con unas viejunas.

Es que a mí siempre se me han dado muy bien las viejas, ¿sabes?

No te pases, ¿eh? Ni un pelo.

Que no, que no. Que los moscones que tenías por ahí acechándote

seguro que no pensaban que eras una vieja.

Además, qué bien bailas.

Tú has hecho clases de baile, ¿a que sí?

No. ¿Sabes lo que pasa? Que tuve un novio cubano.

No. Sí, fue un espectáculo aquello.

Pero hace años que no bailo y he olvidado todo.

Qué va, mujer. Si a tu lado, yo... parezco una mopa.

Noticia de última hora.

El Ministerio de Trabajo recomienda paralizar la actividad laboral

en caso de riesgo de contagio de coronavirus.

Es parte de la guía para la actuación en el ambito laboral

Bueno, pues muchas gracias.

Ay, de verdad...

en relación al coronavirus.

Que también recoge que las empresas puedan adoptar medidas preventivas

Que yo no...

que de manera temporal

eviten situaciones de contacto social sin paralizar la actividad.

No me lo pasaba tan bien

ni me reía tanto ni bailaba tanto, desde...

Hay tres niños entre los 210 casos de coronavirus

¿Desde cuándo?

registrados hasta ahora en España.

Desde la última vez que...

Los tres por contactos con personas que habían dado positivo

que salí con mi hermana.

Eh...

en los análisis.

Eh, Carla.

Desde Sanidad insisten en que en los niños

Oye...

Eh.

la enfermedad es más leve, y aunque pueden transmitirla,

no consideran que haya que tomar medidas más drásticas.

¿Sabes lo que te digo?

Que este recuerdo se merece un homenaje.

¿Eh? Y un brindis.

Cerrar colegios ahora mismo no reduciría

Vamos a brindar por la última noche que fuiste de fiesta con Laura

el riesgo de transmisión de forma significativa

y la primera noche que fuiste de fiesta conmigo.

en la sociedad, en la población en general,

pero sí que podría incrementarlo para algunos focos de interés.

¿Te parece? Sí.

Pizza y a ver lo que tengo.

Ya verás...

Esta tarde se ha convocado una reunión

(CARLA) No, cava. Me encanta.

con los consejeros de Sanidad de las comunidades más afectadas,

¡Bum!

para analizar el posible cambio de escenario.

(Cerradura abriéndose)

En el País Vasco ya han tomado medidas,

(Puerta abriéndose)

en los hospitales los pacientes no pueden salir de sus habitaciones.

(Puerta cerrándose)

Desde Sanidad piden prudencia.

Este güisqui que tienes aquí es una mierda.

Joder, Velasco.

Anda, ponte una copa.

Bueno, no te la pongas, tómate el mío,

porque este aguarrás no hay quien se lo beba.

¿Qué haces aquí?

Bueno...

He preferido venir aquí

para que me des tu respuesta a la cara, en vez de llamarte.

Bueno... Verás, yo le he estado dándole muchas vueltas y...

Pues no le des tantas vueltas, la cosa es muy sencilla.

¿Quieres ganar dinero o no?

Pues, sinceramente, lamentándolo mucho, no...

no puedo ayudarte.

¿Se puede saber por qué?

Velasco...

El narcotráfico es un delito muy... muy importante.

Y cuidado, que yo no estoy juzgando que tú lo hagas ni nada,

ni pienso decir nada nadie, pero...

mi propia hermana cayó víctima de las drogas

y lo pasó muy mal mientras estuvo enganchada,

y yo no quiero que eso le pase a más gente.

Es encomiable que te preocupes por la salud pública,

pero las drogas están ahí.

Si no las distribuyo yo, lo hará otro.

Es que yo no quiero cambiar el mundo.

Yo lo que quiero es poder dormir por la noches,

y llevo ya dos noches sin pegar ojo

y todavía no he dicho que sí al negocio.

Lo dices como si no hubieras roto un plato nunca.

Con otros asuntos no has tenido tantos reparos.

Bueno, eso es problema mío.

Y mío.

Ahora tenemos muchas cosas que compartir.

Toma.

¿Qué es esto?

Documentación del millón y medio de euros que tienes en Andorra.

¿Y tú cómo has conseguido esto?

Con el mejor conseguidor del mundo, el dinero,

eso que tú estás rechazando.

Cuando yo levanto un teléfono,

al otro lado de la línea siempre me lo cogen.

Comisaria, los políticos, hacienda...

¿Sabes cuantos años te podrían caer

por eso que tienes allí?

Como cinco años.

Claro que eso no tiene por qué suceder si tú colaboras.

¿De verdad crees que me van a caer cinco años por un delito fiscal?

No, hombre, no.

Me pondrán una multa, como le ha pasado a otros muchos.

Si yo quiero que tú entres entre rejas, entrarás.

Yo tengo muchos contactos por ahí.

¿Cómo crees que salí yo de la cárcel?

Muy bien, pues que me encierren en la cárcel por delito fiscal.

Prefiero eso a que me condenen por narcotráfico.

Ah. ¿Me pregunto...

si también permitirías que entraran tu padre y tu hijo contigo?

Porque sus nombre también están ahí, en esos papeles...

Me lo imaginaba, ya sabía yo que no.

Bueno, pues prepárate.

Te daré información para la nueva ruta que vamos hacer.

Y no tengas tantas dudas.

Ahora, eso sí, arregla la cerradura se entra con mucha facilidad.

¿Por qué no te vas a la cama?

No tengo sueño.

¿Sabes? No puedo dejar de pensar en mi hermana

y en todas las cosas que le dije.

Bueno. Conociéndola, se habrá despachado bien contigo.

Y conmigo.

No te preocupes.

No parece que le haya afectado vuestra discusión.

Pero ¿por qué dices eso?

Porque no da señales de vida.

Es que ni preguntar por ti, y sabe que estás enferma.

Bueno...

Cariño, ya sabes que yo prefiero no esperar nada de mi hermana.

Lorena es egoísta. Solo piensa en ella misma.

Y yo soy muy inocente entonces, ¿no?

Por pensar que había cambiado. -Nadie cambia de un día para otro,

y menos con cierta edad.

Y se acabó de hablar de ella, ¿eh?

No quiero que sufras por cosas que no merecen la pena.

Ya, pero es que si fuera una conocida o una amiga, Nacho, pero...

es que es mi hermana.

Me tienes a mí y al resto de tu familia,

que se preocupa de verdad por ti.

Y como me preocupo ti y te cuido,

te pido, por favor, que te vayas a la cama.

Ahora te llevo yo la infusión.

De acuerdo. -Venga.

Gracias, amor.

Te quiero.

(Timbre)

¿Quién será a estas horas? -No sé. Vete a la cama.

Ya contesto yo. Venga.

¿Sabes qué hora es?

Ya. Perdona, no te habré despertado, no?

No, pero a lo mejor a Rosa sí.

Ya, bueno, es que creo que me he dejado las llaves aquí.

Me he ido a cenar con mis amigas

y me he dado cuenta de que no las tenía.

Pues yo no las he visto.

Bueno, ¿puedes mirar? Igual están en el sofá.

Como tenía el bolso ahí...

Claro. Pasa.

¡Anda! Eres tú, Lucía.

Es que creo que me he dejado las llaves.

Ah.

Aquí están.

Vaya, qué bien, qué casualidad. Gracias.

(ROSA) Pues yo salía corriendo antes que mi marido te ponga a trabajar.

Ya... Capaz es.

Buenas noches, cielo. -Buenas noches, Rosa.

Qué casualidad, ¿no?

Has adivinado dónde estaban.

Bueno... A ver, en realidad era una excusa.

Es que... bueno, quería verte.

Sabía que te iba a echar mucho de menos.

Me voy.

Me voy a la camita.

Pero antes... un besito de buenas noches.

¡Ah! Tronco, ¿qué haces? ¡Bájala, cariño! ¡David!

¡Baja la tele, por favor! ¡Quita la tele!

Bájalo. ¡Baja la tele!

¿Qué haces, hijo? (DAVID) ¡Eso decídmelo vosotras!

¿Habéis visto cómo habéis dejado el salón?

Es que ayer llegamos muy tarde, cariño.

Teníamos hambre, charlamos y nos quedamos dormidas.

Sí, se os olvida un pequeño detalle.

(AMBAS) ¿Cuál?

Que además de comer, también estuvisteis bebiendo, alcohol.

A ver, solo fueron dos copas de cava.

Hijo, eso no es beber.

A ver, también hay que decir

que un par de cañas cayeron,

por la calle... y por todas partes.

(RÍE) Y los chupitos. ¡Ay, los chupitos!

Calla, por favor, qué asco.

No me recuerdes los chupitos. ¿Cómo se llamaban esa cosa?

No lo sé. Era güisqui de canela. ¡De canela, qué asco!

Sois unas irresponsables.

¿Sabéis cuál es la dosis recomendada de alcohol diaria? ¡Cero!

Y el otro día ya te emborrachaste con tus amigos.

Cariño, no me emborraché.

Y anoche tampoco.

¿No sabes que el alcohol crea adicción?

No debí localizar a tus amigos, obviamente son una mala influencia.

Vamos a tranquilizarnos todos y a pensar con la cabeza, ¿eh?

A ver, cariño.

Sé que últimamente no te hago todo el caso al que estás acostumbrado.

Pero... mi vida, tienes que entender

que yo también necesito mi espacio, salir con mis amigos.

Además, no son una mala influencia.

Vamos a hacer una cosa. Vamos a hacer un plan tú y yo.

¿Qué quieres hacer?

Eso no tiene nada que ver.

Y no soy tonto, intentas cambiar de tema

para no hablar del problema con el alcohol que las dos podríais tener.

Gracias.

Son horribles. Es verdad.

¡Elías! Ven un momento.

Te presento a Ricardo y a Toni,

dos conductores de mi total confianza.

¿Qué tal?

(VELASCO) Dales una furgoneta a cada uno

para que empiecen ya los repartos. ¿Cómo?

No me habías dicho nada de que ibas a contar con tus conductores.

Quiero decir que... No es nada personal, ¿eh?

Pero es que yo trabajo con mi gente.

Ya, pero ellos conocen perfectamente las rutas

y saben lo que tienen que hacer.

Te he dicho que son excelentes profesionales.

Ya, ya, ya, pero...

¿Nos disculpáis un momento, por favor?

Es que no... Velasco, no...

Cuidado, que seguramente tú entiendes más de esto que yo,

pero es que...

¿No te parece un poco sospechoso contratar a dos conductores nuevos

para que muevan precisamente tu mercancía?

¿Y qué prefieres tú?

Pues no sé. Lo normal ¿no? Coger a gente de mi confianza.

Aparte, soy yo el que está organizando los envíos.

Muy bien, muy bien. Sí, sí.

Entonces mandamos a estos dos a tomar viento

y cogemos a gente de tu confianza.

Muy bien. Claro. Sin problema, claro.

No sé, por ejemplo... ¿tu hijo? ¿Eh?

¿Tu hijo es de tu confianza? O podemos también mandar a tu padre.

¿Qué prefieres? También es de tu confianza, ¿no?

Los mandamos por ahí a los dos

a mover coca. Baja la voz.

No, no, si no pasa nada. Somos todos de tu confianza, ¿no?

Sois todos de su confianza.

Podemos hablar tranquilamente. Velasco.

A lo mejor es que yo no me he explicado bien.

Te has explicado perfectamente.

Simplemente me has llamado idiota a la cara delante de los míos.

Yo no he hecho eso.

Digo que si soy yo el que va a organizar los envíos...

Mira, frutero.

Tú podrás ser aquí el empresario más brillante del mercado.

Pero cuando tomo una decisión, sé porque la estoy tomando.

Yo conozco esto, ¿entendido?

Y si he cogido a gente de mi confianza

es para hacerte un favor a ti, para que no haya más problemas.

¿O le cuento a tus trabajadores de que va el negocio, eh? ¿Quieres?

Me pediste que no involucrara a los tuyos, y lo he hecho.

Te he respetado.

Respétame tú. Respeta mis decisiones.

Sí, bueno, perdona, No sé, llevas razón seguramente.

Me ha cogido de improviso.

NO esperaba que los repartos empezaran ya, tan pronto.

¿Y qué esperabas?

Esto no es como la fruta, no es de temporada.

Pero ahora, de momento, no va a poder ser.

Tengo las furgonetas y los camiones comprometidos con los repartos.

Y no solo yo tomo las decisiones.

Tendré que dar explicaciones a mi padre o a mi hijo,

que hace la hoja de ruta. No me des explicaciones.

Me da igual, te las arreglas como puedas.

Pero tenemos que llevarnos bien, y para llevarnos bien,

tienes que hacer lo que yo te diga y cuando yo te lo diga, ¿entendido?

Muy bien. Lo entiendo.

Pero entiéndeme tú también una cosa.

No hemos hablado de mis beneficios.

Quiero decir que yo me estoy arriesgando, ¿no?

Pongo los camiones mi empresa, mi prestigio...

Quiero decir que lo normal es que yo me lleve una parte...

una parte importante.

¿Y en cuánto habías pensado? Pues en estos casos, lo normal.

Yo hago todo el trabajo, pues 50-50 es lo justo.

Mira...

Yo te he ofrecido este negocio y tú lo has rechazado.

Si hubieras aceptado,

ahora podríamos estar hablando perfectamente

de... un reparto.

Pero dijiste que no y me has obligado a... chantajearte.

Y no me gusta.

No me gusta.

Elías, no está bonito, no.

Porque para mí tampoco es agradable tener que ver a alguien...

que sé que está conmigo porque no le queda otra.

Corro mis riesgos y tengo que tomar precauciones, ¿entiendes?

Pero... me gusta trabajar con la gente contenta a mí alrededor.

Así que te voy a dar un 10%.

¿Un 10%?

De los beneficios, sí.

En serio, Velasco,

a mí un 10% me parece... ¿De verdad te vas a atrever

a discutir eso?

Por una tontería lo vais a dejar y te arrepentirás toda la vida.

Es que no es ninguna tontería.

A lo mejor el que se arrepiente es él

por haberse dejado mangonear por su hijo.

Necesito el trabajo, Paolo, porque necesito rehacer mi vida y...

y contribuir a los gastos de Andrea.

¿Y qué quieres que haga yo?

Igual te molesta verme por aquí todos los días.

Por mí puedes hacer lo que quieras.

Yo ya he "voltado" página.

Ya no me importa.

(JESÚS) No me vengas con rollos,

te pregunto quién te ha contratado y qué ruta haces.

Deje de preguntar si no quiere problemas, abuelo.

Quién lo diría, nuestros padres, juntos.

Bueno, nuestros padres... Tu padre y mi madre.

Ahora ya sé por qué estáis aquí.

Valeria os ha pedido que vengáis a convencerme

de que se casen en gananciales. ¿A que sí?

Lore, si mi madre se entera

de que le hemos dado los antibióticos,

le dará igual lo bien que le hayan sentado.

Los va a dejar de tomar y va a tener una recaída.

Ya, pero es que eso lo tiene que decidir ella.

Lore, te prometo que le voy a contar la verdad.

Tengo mis principios. No puedo permitir que la sigáis engañando.

¿Cómo quieres dirigir una empresa si ni controlas a un vejestorio?

Tu padre tiene que irse de la empresa.

Es un problema,

y cuando hay un problema, hay que atajarlo de raíz.

¿Todavía estás preocupado por lo de ayer?

En serio que no fue nada, de verdad.

No os dais cuenta de lo grave que es el problema.

¿Qué problema? ¿El problema de alcoholismo?

Tu aventura italiana no te habrá salido muy bien.

Me ha salido como no te importa. -No me importa.

Porque es de justicia que pagues por lo que has hecho,

tanto a tu marido como a tu hijo.

Carmen. Ya está bien, ¿no?

¿Tanto te aburre tu vida que te metes en la de los demás?

Yo he venido aquí creyendo que ibas a pedirme perdón

y me encuentro con que quieres quitarme de en medio, ¿no?

Qué pesado eres. ¡Que no es eso!

Ahora que conoces el recibimiento, ¿qué es lo que vas a hacer?

Pues... ¿La verdad?

Sí.

Pues me quiero quedar para estar cerca de Paolo.

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Mercado central - Capítulo 113

04 mar 2020

La llegada de Cristina sigue levantando ampollas. Sólo Celia le tiende la mano, ya que se siente identificada con ella, y la ayuda a conseguir trabajo en el Mercado.

Elías hace las paces con la madre de Javier. Violeta da la bendición a la relación de su hijo y Germán.

Nacho restriega a Lorena que Rosa ha mejorado gracias a su estrategia y le pide que no se meta en sus decisiones. Jorge interviene, posicionándose a favor de Lorena y tiene un enfrentamiento con Nacho.

Carla se arrepiente de haberse enfadado con Celia y le pide disculpas. Celia acaba invitándola a salir.

Lucía intenta arrastrar a Nacho a tomar algo a solas después del trabajo, pero Nacho da marcha atrás en el último momento y decide acompañar a Rosa a una consulta.

Velasco amenaza a Elías: si no accede a participar en su negocio, le denunciará a Hacienda arrastrando a Germán y a Jesús consigo.

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