Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 103 - ver ahora
Transcripción completa

Para. ¿Elías?

Para, para, para. ¿Estás bien?

(JADEA)

¿Necesitas algo? ¿Te traigo agua? Dame la pastilla de ahí.

¿Esta?

Toma. No, no, no.

La blanca. Dame la blanca. ¿La blanca? A ver.

Toma.

¿Necesitas algo?

Nada.

Ahora hay que esperar que pase.

Ya, mejor.

¿Seguro? Sí, sí, sí, sí. Tranquila, ya.

Ya mejor, ya mejor.

Es que me...

Me he asustado, se me ha acelerado el corazón y...

Ya está.

Ya, pero ¿te tomas... te tomas esto para...?

Sí.

Pero, tranquila, que... Ya.

Ya va mejor, ¿eh?, ahora se me pasa.

Sí.

Que estás mejor

y casi no te da un infarto aquí, Elías.

Bueno, tampoco ha sido para tanto, mujer.

De hecho, ahora ya me voy encontrando mejor.

No te sienta bien, casi te quedas en el sitio.

¿Por qué te tomas eso?

Bueno, es simplemente una... una ayudita.

Pero a veces no me sienta bien.

Una ayudita, ya.

Pues esa ayudita parece que no te compensa, ¿no?

Si tomas una ayudita para que suba y una para que baje,

es como que no... no... Bueno...

A mí no me compensa. Si es que...

Esto no me suele pasar.

Y, aparte, que no la suelo tomar, ¿eh?

Ya, no la sueles tomar.

Te la has tomado conmigo, ¿no?

Te tomas esto conmigo

porque no soy lo bastante atractiva para ti

o no soy lo suficientemente...

No te pongo lo suficiente. No digas tonterías.

¿Cómo no me vas a excitar?

Ya, ¿entonces?

Entonces, nada, hombre, que...

Quería que saliera bien la primera vez, eso es todo.

Ya, claro. Ya.

Deberías ser un poco más comprensiva.

Y tú deberías ser más responsable.

Imagínate que te da un infarto aquí, ¿qué hago yo?

¿Llamo a la ambulancia, llamo a tu mujer?

¿Después pagamos el funeral a medias?

¿Te lloro como si fuera tu viuda, no?

¿Qué hago yo? Eso no va a pasar.

Ya. De hecho, no me ha pasado nunca.

Ya. Es la primera vez.

¿Sabes lo que te digo?

Que no me quedo para descubrirlo.

¿Me vas a dejar así? Sí.

Te dejo así, te terminas la fiesta tú solo.

Pastillas no te faltan.

De verdad.

(Puerta)

(RESOPLA)

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

¿Ya se ha ido el médico? -Ajá.

-¿Qué te ha dicho? -Pues... eh... lo que has oído.

Que tienes que descansar y estar tranquila, ¿mmm?

-Dime la verdad, ¿eh, Nacho?

Vuelvo a tener fiebre y he pasado una noche horrible.

No necesito que suavices las cosas.

Yo mejor que nadie sé que no me encuentro bien.

He recaído y lo que quiero saber es por qué.

-La enfermedad se ha hecho resistente al antibiótico.

Pasa a veces.

Y el que te dieron de refuerzo ha hecho efecto a medias.

Va a probar una terapia combinada

con varios antibióticos y otra medicación diferente.

Está seguro de que dará resultado.

-Ya, y si no funciona, ¿qué? -Funcionará, no te preocupes.

-O no, porque no lo sabemos.

¿Si el tratamiento no hace efecto?

-Tendríamos que ingresarte.

-Oye, mira, Nacho, yo no me voy a ir a un hospital.

Yo prefiero que me traten aquí.

-Bueno, no adelantemos acontecimientos.

El médico confía en el tratamiento.

Dice que sería muy raro que no respondieras bien.

¿Mmm?

(ROSA SUSPIRA)

¿Y qué tal en casa de la abuela?

Bien.

Vamos a ver, David, tú y yo tenemos que hablar.

No he pegado ojo en toda la noche pensando en lo enfadado que estás.

¿Y esta pulsera?

Si a ti no te gustan las pulseras. Ya, pero esta, sí.

¿Y eso por qué? Porque era de papá.

Quería algo suyo y la abuela me la dio.

Pues qué bien, ¿no?

No la recuerdas porque no recuerdas a papá.

Ay, David, por favor, qué cosas dices.

Me acuerdo de él todos los días.

Si fuera verdad, no te habrías acostado con Elías.

Esto ya lo hemos hablado.

Ya te he dicho que fue un error y que me equivoqué.

Toma.

Ha dejado la medicación nueva para que empieces el tratamiento hoy.

-No quiero tomar más pastillas.

No me sientan bien, Nacho, me hacen daño al estómago.

Me dan ganas de vomitar

y me producen unos dolores de cabeza horrorosos.

-Eso es la enfermedad, no son las pastillas, Rosa.

(ROSA SUSPIRA)

Me da igual, no me voy a tomar la medicación.

-¿Qué hacemos?

¿Nos vamos directamente al hospital?

Venga, Rosa, no seas niña.

Haz lo que diga el médico.

¿Vale? Si no, te pondrás peor.

-¿Y si no tengo neumonía? ¿Eh?

¿Y si el médico no sabe lo que tengo?

Porque todos estos medicamentos no me hacen efecto.

-El médico está seguro de que es neumonía, ¿vale?

Es normal que hayas recaído, no tenías que haber salido, ¿eh?

Estabas muy débil.

-Yo creo que no tiene nada que ver.

Nunca he estado tan enferma, Nacho.

(SUSPIRA)

¿Me estás diciendo toda la verdad?

¿Eh?

Mira, Nacho, si tengo algo malo,

quiero saberlo, ¿de acuerdo?

No quiero que me trates como a una niña.

Así que dímelo.

-Yo nunca haría eso, amor.

Confía en mí.

¿Vale?

Una cada ocho horas.

Es que no lo entiendo. ¿No te gustaba Jorge?

A mí me gusta Jorge, es mi amigo,

no me importaría que os hicieseis novios.

Jorge. Pero no.

No es lo que tú querías. David.

¡Oye!

¡Oye, David, para!

Ojalá las cosas fueran más sencillas,

pero no lo son. Sí lo son.

Tú las haces complicadas.

Te acostaste con Elías, que es el marido de Adela,

que es tu amiga, la engañaste a ella y a mí.

Seguro que para estar con él. Vale, ¡para!

(CARMEN) A ver, eran socias, ¿eh? Ya está, por favor.

Y muy buenas amigas.

Es que esto a Adela le pasa

por ser tan confiada y tan buena persona.

¿Quién se iba a imaginar que haría algo así?

-Todo el mundo te odia.

Les has mentido a todos.

Debes de tener una vida de mierda para meterte así con todos, ¿no?

-Será mejor eso que ir destrozando matrimonios,

¿no, guapa?

Ponte esto, anda.

Escúchame, ¿qué más dará lo que diga la gente?

Carmen es una cotilla

y sabemos que está cuchicheando siempre.

No puedes dejar que lo que diga te afecte.

No me gusta que nos miren mal ni que hablen de nosotros

ni que digan cosas de ti.

Vale, estate tranquilo.

No puedo estarlo, y es por tu culpa.

Bueno, lo siento, ¿qué quieres que te diga?

Son solo palabras. Mira.

Es mi vida y nadie tiene derecho a juzgarme.

Sí, lo tienen porque lo has hecho mal.

Y por eso te tratan como te tratan. Ay, Dios.

Y lo peor es que a mí también. Oye, David.

¡David, por favor, hijo!

No sé qué quieres,

pero no es el momento. Ya.

Ya lo he visto, lo siento.

Más lo siento yo.

Va a estar enfadado conmigo toda la vida.

¿Por qué se lo has contado? Prefiero decírselo a que se entere.

No tiene por qué enterarse, siempre está en su mundo.

Mira, Carmen estaba hace un momento cotilleando en el bar.

¿De verdad crees que no se iba a enterar?

Si no se lo cuento,

entonces sí que se enfada conmigo

de por vida. Bueno.

Más enfadado de lo que está ya, lo dudo.

Ay, Dios. Celia.

Siento mucho que lo nuestro

haya afectado a tu relación con tu hijo, de verdad.

De todo lo que me ha pasado desde que me acosté contigo,

esto, sin duda, es lo peor.

Hasta luego. Adiós.

¡Hola, Íngrid!

Qué lástima que al final no te quedes con nosotros,

nos hacía mucha ilusión.

Sí, también me da mucha pena.

pero en el centro comercial me ofrecen más espacio,

y es bueno para el negocio. Ya.

Oye, ¿y para el local nuevo?

Si necesitas flores, te las puedo servir.

Vale. Te haría precio, si quieres.

Vale, muchas gracias.

¿Por qué no te pasas luego y te enseño lo que tengo?

Te doy precio. Adela.

Lo mío es un restaurante "gourmet", no un salón de bodas.

Si cambio de opinión, te aviso. Sí, sí, claro.

Hola, Jorge, ¿qué tal? Hola.

¿A qué ha venido eso? ¿Qué te ha hecho Adela?

Nada, es que se ha puesto un poco pesada.

Te quería pedir un favor.

Ajá, dime. Sí. ¿Puedes ser?

¿Me echas una mano con los currículos?

A lo mejor tú conoces a alguien.

Se me hace cuesta arriba esto de elegir

personal para nuestra cocina. Ajá. Claro.

¿Hacemos un trato?

A ver, estás hecho todo un comerciante. Dime.

Yo te ayudo con los currículos. Ajá.

Y tú me cuentas qué ha pasado con Adela.

De verdad, que no ha pasado nada.

No quiero trabajar con ella, y punto.

Ajá. Ya está. Prefiero ser cortante

antes de que se haga ilusiones.

¿Y no quieres trabajar con ella por...?

Porque no.

Si tengo que pedir flores, no se las voy a pedir

a la mujer de Elías, ya está.

A la mujer de Elías.

Sí.

¿Y Elías qué tiene que ver con las flores?

Nada, pero Adela es su mujer, ¿no?

Sí, es su mujer.

Íngrid.

¿Qué ha pasado con Elías?

No se lo cuentes a nadie.

Vale, suéltalo, ¿qué? No, promételo.

Sí. ¿Qué ha pasado con Elías?

Pues... que anoche estuve con él.

¿Estuviste... reunida?

Estuve de estar, Jorge, y ya está.

Así que no quiero trabajar con Adela, ya está, es comprensible, ¿no?

¿Te has acostado con Elías?

Eso digo yo. A ver, ¿qué problema hay?

¿Te vas a enfadar ahora?

¿Eres mi padre, mi novio?

¿Te da un ataque de celos? No estoy celoso.

No entiendo que te acuestes con un tío así.

Un machista engreído. De verdad, ¿qué le veis?

Pero, vamos a ver,

que yo hago con mi cuerpo lo que quiero.

Como cualquiera. No tengo que darte explicaciones.

Claro que no. Pero ¿con Elías? ¿En serio?

¿Vas a venir tú a juzgarme a mí?

Jorge, vete a la mierda.

Venga, hombre.

(RESOPLA)

(CARMEN) ¿Y Nacho dónde está? -Tenía una cita con un cliente.

Me ha llamado tres veces en una hora para ver si estaba bien.

-Huy, qué atento.

-Sí.

-Bueno, te pongo al día con el Mercado.

La que se ha liado.

-¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

-Porque todo el mundo sabe ya lo de Celia y Elías.

Y ahora entendemos por qué se divorció Adela.

¿Tú te lo imaginas?

¿Que tu marido se enrolla con alguien del Mercado?

Que se va a enterar todo el mundo.

Como para no divorciarse.

Yo sé que es tu hermano, pero una cosa no quita la otra.

-Ya.

-Pues eso.

También es mala suerte lo tuyo. Ya estabas bien.

Y ahora, hala, recaída.

Pero, ya se sabe, en estas cosas, hay que tener mucha paciencia.

Si quieres ir rápido, vas más lento, ¿mmm?

"Vísteme despacio, que tengo prisa".

Rosa, cariño, ¿qué te pasa?

-Es que... esto está siendo muy duro.

Muy duro, Carmen.

-No te lo puedes tomar así.

Es más importante que tú te sientas bien

que las propias medicinas.

-Ya, pero...

Es que no puedo más, ¿sabes?

Es que, además, me siento muy mal.

Esto que tengo, ni siquiera los médicos saben lo que es.

Primero me dicen que es una gripe, luego, una neumonía, no saben nada.

Y yo creo que esto que tengo... Esto no es bueno.

-Pero no digas eso, mujer. -Y ¿por qué no me recupero?

He hecho todo lo que me han dicho.

Me he tomado las medicinas, he hecho reposo.

-Bueno, reposo tampoco, que el otro día fuiste al Central.

-Anda ya, pero si fue un paseíto de nada.

-Ya, sería un paseíto, pero no te sentó bien.

-¿Y si esto que tengo

es mucho más grave de lo que ellos creen?

No sé, si tengo una enfermedad de esas raras, ¿sabes?,

de esas que no se ven.

-¿Vas a saber tú más que el médico?

(ROSA SUSPIRA) Es que...

No sé, Carmen.

Me asusto, ¿sabes? Y entonces me pongo en lo peor.

Yo no sé mi hermana cómo pone esto, vamos.

¡Eh, David!

¿Podemos hablar un momento? No.

Ah. ¿Qué pasa?

Estás enfadado conmigo. Sí.

Bueno.

Pues que sepas que no me importa, que no pasa nada.

Sí, sí que pasa, no quiero hablar.

Escúchame.

Mira, hay cosas que... no son fáciles de entender.

Ni de explicar.

Y te digo una cosa, ¿eh?, entiendo que estés enfadado.

Con tanto cuchicheo a tus espaldas...

Pero tu madre no tiene la culpa.

No lo pagues con ella.

Es más,

tú, para tu madre, eres lo más importante del mundo.

Jamás haría nada que pudiera hacerte daño.

Eso es mentira, estuvo contigo y eso no me gusta.

Y me lo ha contado ahora porque no podía ocultarlo.

No.

Te lo ha contado ahora

porque pensaba que tú serías más comprensivo.

Es que no hay nada que comprender.

Ella.... ella tiene la culpa de que todo esté mal.

Y tú también.

Tú echas mucho de menos a tu padre, ¿verdad?

Sí, porque mi padre está muerto.

Él no hizo nada malo, vosotros sí.

¿Tú te acuerdas cuando tu padre se murió

cómo se puso tu madre?

¿Cómo se sentía?

Que estaba triste, sola, ¿verdad?

¿Y cuando estuvo conmigo? ¿Cómo se puso?

Contenta, feliz.

Tú quieres que tu madre esté contenta.

Sí, quiero que esté contenta. ¿Ves?

¿Ves como no es tan grave?

Pero sí es grave, porque te ha elegido a ti.

Podría haber escogido a cualquiera.

Ah, que eso es lo grave, ¿no? ¿A quién, por ejemplo?

Pues a Jorge, que me cae bien.

Ah, bueno, ¿qué pasa? Que yo no te caigo bien.

Tú y mi madre habéis engañado a tu mujer.

No, no, David, escúchame, cálmate.

No hemos engañado a nadie,

"engañar" es una palabra muy fea y muy fuerte.

No hemos engañado a nadie.

Que no era una relación seria, a lo mejor por eso no te lo contó.

No era seria, pero hacíais daño a la gente.

¿Qué hacíais? ¿Pasarlo bien?

Cálmate, no es que no fuera seria, no me he explicado bien.

Pero, no sé, lo que sí es cierto

es que entre tu madre y yo había algo muy especial.

¿Mmm? Mi madre y tú me dais asco.

¡No os voy a perdonar nunca!

Un kiwi, dos manzanas y un plátano.

Aquí lo tiene, señorita. El desayuno de las artistas.

-Gracias. -De nada, tía.

No sé por qué no has desayunado en casa.

-Pues porque no tienes nada sano.

Parece mentira que trabajes en una frutería.

-¿Cómo que no? Si yo soy casi vegano, tía.

Lo que pasa es que, rodeado de tanta fruta,

como que le coges manía, ¿sabes? -Claro.

-¿Vas para el bar o qué?

-No, hoy tengo que hacer unas fotos para la escuela.

-Ya.

¿Y de tu madre sabes algo?

-No parece que esté mejorando mucho.

Oye, y gracias por dejar que me quede más en tu casa.

-De nada, para eso estamos.

-Ahí viene tu novia, ¿me voy?

-No, ¿por qué?

-Porque se supone que me ha robado el novio.

Tendría que estar muy cabreada. -Eh...

Hola, ¿qué tal? -Hola.

-¿Cómo tú por aquí? ¿A qué se debe esta visita?

-Tenía que actualizar unos archivos, pero ya lo tenía hecho, estoy libre.

-Pues no creo yo que me pueda escapar, ¿eh?

Porque Jesús no ha aparecido en toda la mañana y tiene pinta

de que ni va a venir.

-Para un día que me puedo escapar yo...

-Bueno.

Lo mismo nos podemos tomar un... café largo.

-Hombre, pues sí, ¿no?

-Si Noa me cubre en el puesto, claro.

-¿Yo? -Sí.

-Vamos, ni de coña. (JONA) Venga, tía.

-Si me ve Lorena, me mata. Tengo que hacer las fotos.

-Venga, para una vez que te pido un favor,

no me digas que no.

-Que no, Jona, que no puedo.

-Oye, eh.

Que te hago la cena y te hago la plancha

durante toda la semana.

¿Sí?

-Hombre, eso ya es una propuesta seria.

-¿Trato hecho?

-Venga, anda.

-Qué buen rollito, ¿no?

-Eh... Sí, bueno, es lo que tiene la confianza.

-Sí, que a veces da asco.

Perdón.

-"Ciao, amore".

-Hasta luego.

Se llama Vanesa.

-No, no, la muchacha está espectacular, vamos.

-Y, además,

es tan apasionada, Nicolás.

(RESOPLA)

-Paolo, no te reconozco.

Mira, una cosa es que tú ligues con desconocidas,

que a mí me parece muy bien, ¿eh?

Pero desatender así el negocio, hombre, por favor.

-Pero ¿de qué hablas, Nicolás?

-Pero, bueno, ¿a ti te parece normal tener el restaurante ahora cerrado,

a estas horas, hombre?

¿Y si viene un cliente? ¿Eh?

¿Y lo ve así, sin actividad?

Lo mismo lo pierdes y no vuelve nunca más.

-No te preocupes, que a estas horas nunca viene nadie.

-Sí.

No habrás leído la reseña que te puso Maite.

Tú verás lo que haces. -Ah.

Amigo mío, no seas cenizo, va.

Es que la vida me está llamando.

Me grita, Nicolás.

Me está pidiendo de disfrutar de cada oportunidad que tenga.

-Mmm. -Yo solo vivo la vida al máximo.

-Sí.

Cuando no tengas para pagarle los estudios a tu hijo,

con todo el dinero que le debes al banco,

ya me dirás al máximo

que estás viviendo tú.

Además, que Íngrid se acaba de ir del Mercado, hombre,

solo faltaría que tuvieras que cerrar Il Sapore de Napoli, hombre,

¿no te da cosa?

Pero tú verás. -Por favor.

Deja de decir que me voy a arruinar, ¿eh?

Que va a ir todo bien, Nicolás. ¿No lo ves?

Va a ir todo bien.

-Digo yo que lo de compartir piso no es muy buena idea ya, ¿no?

Porque si no sois novios ni nada de eso...

¿Por qué no te buscas una casa para ti solita?

-Mira, guapa, donde yo viva es cosa mía.

-Bueno, a ver, y de Jonathan, ¿no?

Que es su casa.

Además, somos novios.

Quizá a lo mejor... -Ay, perdona.

Que ahora es tu novio.

Mira, no tengo tiempo para idioteces de crías.

-¿Cómo? ¿Me llamas "cría? (JONA) Eh... No.

No, no, no, "cría", "cría", no.

Vamos a relajarnos un poquito, que somos todos colegas, ¿no?

Buen rollito, ¿sí? -De verdad, déjalo.

Me voy, que yo tengo que hacer cosas del curro.

-¿Ya? Si me has dicho que lo tenías todo hecho.

-Sí, pero me acabo de acordar que me quedan cosas por hacer.

Así que luego te llamo, ¿mmm?

-Tía, ya te vale, ¿no? Es mi novia, relájate un poquito.

-Pues tu novia me cae como el culo.

¿No se supone que eres mi ex?

Ha sido la típica movidita de celos. -Oye, Noa.

Esto se nos está yendo un poco de las manos, ¿no?

-Lo peor es que Lucía tiene razón.

Tampoco me gustaría que mi novio viviera con su ex.

Dile la verdad. -Noa.

No eres mi ex, ¿vale?

Nos liamos una vez y ya está, no significó nada para ninguno, ¿no?

-A ella no le has dicho lo mismo. -Ya, bueno.

No puedo decirle que era para darle celos.

-Sí, deberías. -Pues no.

Yo creo que no debería.

-Le dices la verdad o me voy de tu casa.

-Vale. -No quiero movidas.

No es bueno. -Vale, Noa.

Ya está, tranquila, ya hablaré con ella, ya...

Además, a ver si ahora tengo la culpa

de todo lo malo que pase en el Mercado.

Que solo se vive una vez, Nicolás.

-Sí. -Tenemos que divertirnos.

-No te pongas a la defensiva, sabes de lo que te hablo.

-Yo, sí, pero tú estás exagerando.

-Sí, exagerando.

Una cosa es desatender el negocio, que a mí me da igual, de verdad.

Pero, chiquillo,

si a todas las dejas igual, ¿eh?,... -¿Qué?

-...vas a tener más reseñas negativas que... que Javier como gerente.

Que, por cierto, últimamente... -A ver.

Lo de Maite fue un caso especial.

-Pero... -Cada mujer es un universo.

Pero ¿qué sabrás tú? Va.

-Oye, eh, que yo...

Bueno, a lo que iba.

Si a todas las dejas igual y te las traes a todas aquí,

van a saber de qué pie flojeas

cuando busquen "vendetta", esa que os gusta a los italianos.

-Pero ¿"vendetta" por qué?

-Es lo que les pasa a todos los que van rompiendo corazones.

Sigue así de picaflor, verás cómo acabas.

Pero bueno...

-Es que tú estás envidioso de verme tan contento.

-¿Yo? Mira.

"Amico", yo, de envidioso, nada.

Yo soy hombre de una sola mujer. -Sí, sí, sí.

Por eso pusiste esa cara cuando viste a Vanesa, anda ya.

-Hombre...

La verdad es que la muchacha está espectacular.

-Ah, ¿lo ves?

¡Envidioso! -Eh, no, no.

¡Que no, leñe! Mira, te voy a decir una cosa.

Me parece muy bien todo lo de las muchachas y el lío.

Pero yo creo que se te está yendo de las manos.

Es un consejo de un amigo, ¿eh?

Tú verás. -Sí, sí.

"Grazie mille, amigo caro".

A ver si voy a escuchar tus consejos ahora, ¡anda ya!

-Qué... (REFUNFUÑA)

Uf...

Ay, gracias, Lorena, eres un sol.

Llevo una mañana que no me ha dado tiempo ni de ir al baño.

Y rasca. Ahí no te puedo ayudar, mujer.

Pero, a unas malas, tienes las plantas, las riegas.

¿Qué tal la mañana tú? Bien, no va mal.

¿Le puedo ayudar?

-Por favor, tutéame.

Ah.

¿Qué buscas?

Pues un ramo sencillo pero vistoso, si tal cosa es posible.

Aquí todo es posible.

¿Para qué lo quieres? Mejor dicho, ¿para quién lo quieres?

Para una sobrina que acaba de aprobar unas oposiciones.

Tiene 28 años.

Bueno, no sé si eso es importante. Sí.

Sí, hombre, todo es importante.

Pues, si quieres, puedes llevarte

un ramo de los que ya están preparados

o, si prefieres, puedo prepararte uno a la carta.

Tenemos rosas, margaritas, claveles. En fin, un poco de todo.

Es lo más clásico, hay más cosas. Ya.

No sé, la verdad es que no tengo ni idea de flores.

¿Podría echar un vistazo a la lista de precios?

Eh... Al menos, para hacerme una idea.

Sí, sí, claro.

Aquí tienes.

¿Para qué me has llamado?

-Vale, pues... te he llamado porque quería, bueno,

quería aclararte una cosa sobre... sobre Noa.

-¿Qué pasa con esa ahora?

-"Esa".

Nada, a ver, quería decirte que, bueno, ya sabes que somos amigos,

y eso... eso lo sabes,

pero... quería decirte que nunca hemos sido novios,

que... que solo somos colegas.

-¿Cómo?

-A ver, enrollarnos nos hemos enrollado,

eso sí que es verdad, pero... pero nunca hemos sido pareja.

A ver, Lucía, lo siento, tía,

pero necesitaba darte celos para llamar tu atención.

-Ah, ¿este jueguecito ha sido para darme celos?

¿Somos críos ahora? -Sí.

Sí, vale, soy... soy un idiota. -Sí.

-Pero, Lucía, es que pasabas de mi cara.

Y estaba loco por ti.

Y se me ocurrió hacer eso.

-Ah... ¿que estabas loco por mí?

¿Y que no lo estás ahora?

-No, no, lo estoy, claro que lo estoy, ya lo sabes.

Oye, ya sé que fue una estupidez.

Que fue una cosa de niñatos, algo muy chungo.

Pero, tía, mira el lado bueno, ¿sí?

Al menos, Noa y yo no hemos estado juntos.

Entre ella y yo no hay nada.

¿Por qué no te quedas con eso?

¿Sí?

Si no lo tienes claro, también puedes elegir una planta.

Porque, si le gustan a ella, mira, tengo mucha variedad.

Ahí fuera tengo un ficus. También tengo una areca.

Se ponen preciosas y no necesitan muchos cuidados.

¿Hacéis envíos a domicilio?

Sí, claro.

(CHASQUEA LA LENGUA) No sé.

Creo que no me voy a complicar la vida.

Es difícil acertar en estas cosas.

Me voy a llevar...

una rosa.

A veces, menos es más, ¿no?

Sí, bueno, eso dicen los que no se dedican a esto.

¿Llevas mucho tiempo por aquí?

Bueno... ¿Te parece bien una rosa blanca?

Ajá.

En la floristería, poco, pero, en el Mercado, toda la vida.

¿Y qué tal? ¿Va bien el negocio?

No me puedo quejar.

Lo de regalar rosas y plantas es algo que nunca falla.

Sí, es un regalo que no pasa nunca de moda.

Ajá.

Hace ilusión regalar una flor bonita a gente que te importa.

Y las flores que tienes son preciosas.

Pues muchísimas gracias.

¿De dónde te las traen?

Hombre, si también te cuento mis proveedores,

dudo mucho que vuelvas a comprarme aquí, ¿no?

Seguro que vuelvo.

Pero tienes razón, es importante apoyar al pequeño comercio.

Es lo que da vida a los barrios.

Pues yo también lo creo.

Bueno, aquí tienes tu rosa, espero que le guste

a tu sobrina. Seguro que sí.

Gracias, eres muy amable.

Se nota que te gusta tu trabajo. Ajá.

No me extraña que te vaya bien.

Da gusto con clientes como tú.

No me dirás tú el rato que lleva mareando la perdiz

para llevarse una rosa.

Una rosa.

Menudo tacaño.

Es que a mí me parece que...

la flor que realmente estaba buscando ese señor

era la tendera.

Ay, Lorena, por Dios, no digas bobadas.

¿Cómo? Pero ¿qué sobrina ni qué sobrina?

¿Has visto cómo te miraba?

Era una excusa para hablar contigo, y, además, el tío

no anda mal de planta, tiene un viajecito, yo le daba.

A ver, a ver.

Ya se veía, que sí,

que es un madurito interesante, pero lo sabe, ¿eh?

Ellos lo tienen muy fácil, no se tienen que teñir.

Las mujeres, en cambio, desaparecemos.

Tú aprovecha mientras puedas.

Pero ¿tú qué dices?

Con ese cuerpo, que desafías la ley de la gravedad.

Ya quisiéramos muchas estar tan buenas, ¿verdad, Carmen?

-Claro.

Anda, anda.

Qué va, no me veo yo ahora en el papel de jovencita enamorada.

Qué va, qué pereza, uf.

Tampoco te digo que te eches novio,

pero, no sé, darle una alegría al cuerpo,

un poquito de mambo. Quita.

Que yo estoy muy a gusto sola.

Que no, bueno, puede ser que más adelante

me pueda apetecer estar con un señor así, pero...

¿Sabes lo que te digo? Ahora estoy cerrada por reformas.

Anda, que te dejo con tus reformas, me voy al almacén.

Adiós, guapa.

¿Sabes qué pasa? -¿Qué?

-Que eres la chica que más me ha gustado.

-Qué exagerado. -¿Exagerado?

-Sí. -¿Qué quieres que te diga?

¿Que me gustas poco?

No, mejor, que me gustas muy poquito.

Oye, al final, mi plan ha funcionado. Mira.

Estamos juntos.

Si tú no estuvieras loca por mis huesos,

no habrías caído en un plan tan básico, ¿no?

¿No crees?

Eres una chica muy lista para caer en un plan tan antiguo.

-Ya.

Bueno, pero es que ¿cómo no me vas a gustar?

Con esos ojazos

que tienes. -Lo sé.

Es que... es muy difícil resistirse a mi mirada de pantera.

(RUGE)

Ah...

-¿Sabes qué? -¿Qué?

-Que es Nacho el que tiene la culpa de todo.

Porque, si él no me hubiese echado la bronca por estar contigo,

yo te prometo que no te hubiese dejado, te lo juro.

-O sea, que Nacho se metió en medio, ¿no?

Oye, tenemos que tener cuidado con Nacho.

Se le va la pinza y puede ser muy chungo.

-Ya, Jonathan.

Pero, para mí, mi trabajo es muy importante.

Y, de verdad, necesito que me contraten.

Yo soy muy buena en lo que hago.

-Lo sé, lo sé, y te entiendo.

Mira, por lo pronto, tú y yo vamos, no sé, a centrarnos en lo nuestro.

¿Eh? ¿Te parece?

-Sí. -A querernos.

A besarnos.

A volvernos a besar.

Un momento, que enseguida estoy.

A ver, Carmen.

Si vienes a por carnaza para seguir chismorreando sobre mí,

vete por donde has venido.

No sé a qué vienes esto.

Pero no te conviene tratarme así, ya te lo digo.

¿Qué quieres?

Primero, que te relajes, porque vengo a hacerte un superfavor.

Pero que, si no te interesa el futuro de tu negocio, me voy.

Pues nada.

Espera.

¿Por qué tengo que preocuparme del futuro de mi negocio?

Has visto el madurito interesante que ha venido, ¿no?

Es que no se te escapa una, Carmen.

Te van a dar un programa de corazón. Pero, chica.

Si estoy enfrente.

¿Y fijarse en un hombre guapo también es cotillear?

Venga, que te lías. Ah.

Bueno. ¿Qué tiene que ver conmigo?

Pues mucho. Ah, ¿sí?

Sí, porque ese señor, madurito, interesante,

va a montar una floristería frente al Mercado.

¿Tú cómo sabes eso?

Porque he ido a ver a Rosa,

que está fatal de lo suyo,

la veo desanimadísima con la enfermedad.

No sé qué le dan, pero no le hace buen efecto.

Yo creo... ¡A ver, Carmen!

La floristería. Ah, bueno, pues que, a la vuelta,

he pasado por el local este que está en obras.

Sí. Y he entrado dentro.

Para preguntar qué iban a poner ahí. Y me han dicho que una floristería.

Y el madurito interesante estaba por ahí supervisándolo todo.

Chica, dos y dos, cuatro.

Será desgraciado...

Claro, con razón me ha preguntado los precios.

Yo pensando que era amable, se preocupaba por el negocio.

Ya te digo.

Pero, vamos, tú ahora no te vuelvas loca, ¿eh?

Tienes mucho ganado, esta lleva mil años.

La gente no va a cambiar.

No, hombre, no, es que... Pero, de todas formas,

si te va mal, siempre puedes volver a trabajar en la frutería.

Muchísimas gracias, Carmen.

Me quedaría cotilleando contigo toda la mañana.

Pero tengo muchísimo trabajo.

Pues nada, de nada. (RÍE)

Para eso estamos las compañeras. Sí.

Las del sindicato. (RÍE)

Aquí tienes tu café para llevar.

-¿Qué te debo? -Nada, el primer café

es gratis para los nuevos clientes.

Pero...

tienes que volver.

-Gracias, qué detalle.

-Es mi nueva campaña de promoción,

especialmente dirigida a un público femenino.

Solo para equilibrar la clientela, ¿eh?

¿Qué te parece?

-¿Te funciona?

-Pues... no lo sé, dímelo tú.

-Bueno, no se ve a mucha gente por aquí.

Igual tienes que cambiar de estrategia.

-Ya.

Es que cada uno hace lo que puede.

-Bueno, no te preocupes, yo seguro que vuelvo a venir.

-Ah.

Pues el mejor momento es por la noche.

-¿Sí? -Sí, sí, claro.

Buena comida, buena compañía.

Una luz bonita.

-Suena muy bien.

Oye.

¿Te puedo hacer una pregunta un poco más... personal?

-Claro.

Pregúntame lo que quieras.

-¿Te gustan los animales?

-Sí... sí, sí, sí.

De hecho,

en casa de mis padres, en Napoli,

teníamos de todo.

Perros, gatos.

Tortugas, hasta conejos.

Eran como parte de la familia.

-Pero ¿te gusta que los animales vivan en libertad?

¿Te preocupa la sostenibilidad del planeta

y el medio ambiente?

-Claro, claro, claro.

Sí, sí, muchísimo.

De hecho, bueno, la naturaleza, para mí, lo es todo.

Sí, en este momento estoy muy preocupado, sí, sí,

por... por eso de la capa de ozono, ¿no?

Por el Amazonas.

Por... Bueno, el calentamiento global,

ni te digo. -Ya.

-Sí, sí, es que... ¿Qué hacemos? Nada.

-Nada. -Pero yo,

yo soy muy consciente.

Sí, sí, en mi restaurante,

todo ecológico.

-¿Sí? -Sí, sí, hasta los muebles, ¿eh?

Es que solo tenemos un planeta.

Tenemos que cuidarlo, ¿no?

-¿Y el café también es ecológico?

-El café... ecológico y de comercio justo, sí, sí.

Y la leche también.

Y el vaso, reciclado.

Es que...

La Tierra, nuestra casa.

-Tengo una suerte de encontrarme con alguien como tú.

-Ya.

-Trabajo en una ONG en defensa de los animales salvajes.

Voy a estar unos días por el Mercado captando socios.

-Ah. -Seguro que te interesa.

El dinero de las cuotas

es para preservar especies africanas en libertad.

Ya sabes qué ocurre cuando disminuye

el número de especies en su hábitat. -Claro.

-Por las capturas o la caza furtiva. -Sí.

-El desequilibrio afecta a todo el planeta.

-Sí. (SUSPIRA) -Si tienes un minuto...

Con tu DNI y tu número de cuenta te puedo hacer socio.

-Ah, sí, qué bien, ¿no?

Sí, sí, eh...

¡Noa!

¿Qué? ¿Cómo van esas fotos?

-Bien, bien, tengo algunas que han quedado bastante guapas.

¿Quieres verlas?

-Eh... luego, es que ahora solo tengo tiempo para el bocata.

-¿Has hablado ya con Lucía?

-Sí.

Sí, sí, tranquila, ya está todo aclarado.

Ya sabe que entre tú y yo no hay nada de nada.

Que era todo un paripé para darle celos.

-¿Y cómo se lo ha tomado?

-Bien.

Bueno, al principio, se ha cabreado un poco,

pero luego risas, buen rollo y tal, ya sabes.

-Pues... me alegro por ti.

Bueno, por los dos.

-Es... es una tía guay, de verdad.

No solo es que sea guapa, lo es,

sino que me mola mucho su forma de ser.

-Pues sí que te ha dado fuerte con ella, ¿no?

-Sí, es una tía muy guay.

Oye, tú no estarás celosa, ¿no?

Lo hablamos y dijimos que estaba todo okey.

-Otra vez... Que sí, Jona, que está todo bien.

-Pues es que parece que no te mola mi novia.

-A ver, a mí no me cae bien, pero eso es problema mío.

Le tiene que gustar a ti.

-Pues... deberías conocerla, tía, es guay, de verdad.

-Pues toda tuya.

A ver, Jona, ya está, no hay "feeling" entre nosotras.

Pero algo bueno tendrá la chiquilla si te gusta tanto.

-Lo tiene, lo tiene.

Oye, Noa, ¿te puedo pedir un favor?

-Miedo me dan tus favores. -Que no, tía.

Es simplemente que...

Bueno, pues que no me gustaría

que la relación se acabe por su curro.

A ver si no le puedes decir a tus padres que estamos juntos.

-Sí, claro.

-Es sobre todo por tu padre, no para de marcarla en el curro,

no quiero que piense que está descentrada por mí.

-Tranqui, yo, de lo vuestro, no sé nada.

-Bien, esa es la actitud.

Ven aquí.

-¡Ay, Jona!

-¿No te alegras por mí? -Sí, muchísimo.

Venga, te dejo.

Ya sé que 10 euros al mes pueden parecer muy poco,

pero, consiguiendo suficientes socios,

haríamos una labor fundamental, sobre todo, en África y en Asia,

que es donde más lo necesitan. -Ya.

-El asunto es muy serio, hay que hacer algo ya.

-Pero ya, ya, vamos.

Sí, sí. -Entonces, ¿te hago socio?

-Mira, lo... lo que pasa...

¿Te parece si esperamos unos días?

Porque...

Estoy hablando con diferentes ONG y sabes cómo es, ¿no?

La humanidad tiene tantos frentes abiertos que...

-No te preocupes.

De verdad.

Si necesitas más información, yo puedo venir.

Y ahora sé que estás currando,

pero a lo mejor, no sé, puedo venir en otor momento

y explicártelo con más detalle.

-A ver, pero... ¿tú me estás pidiendo una cita?

-No es lo que estaba pensando.

Pero tampoco me importaría.

-Pues, entonces, nos vemos esta noche.

-Mira.

Este es mi número de teléfono.

Pégame un toque luego.

Y concretamos sitio y hora.

-Mmm, perfecto.

-Hasta luego. -Entonces, te veo luego, ¿eh?

Marta. (RÍE)

-Hola.

-¡Hola, Vanesa!

¿Qué haces por aquí?

-Pues vine del Mercado.

Fui a comprar la comida para la cena de hoy.

-¿Cena? ¿Qué cena?

-¿Ya se te ha olvidado? -¿El qué?

-Ay, Paolo. -¡Ay, la cena!

Es verdad. -Déjalo.

Que ya se te ve el plumero.

Lo habíamos hablado esta mañana, pero estás en otras cosas.

Cuando tengas tiempo, cenamos. -No, no.

Por favor, no te vayas. -Que no pasa nada.

-No, no, perdóname.

Es que no sé dónde tengo la cabeza.

Pero que me olvide de la cena no quiere decir que me olvide de ti.

¿Eh?

-Habíamos quedado en cenar en mi casa,

que me apetecía hacerte la comida.

-Me parece un plan maravilloso.

-Entonces... ¿sigue en pie? ¿Cenamos esta noche?

-Sí, pero ¿por qué esperar a la cena, no?

-¿Qué quieres decir?

-Que... Bueno, que igual tú te vas

a hacer una vuelta por el barrio como te gusta hacer.

Y luego te pasas por aquí.

-Vale. -Y nos quedamos

en mi pizzería, ¿no? -Okey.

-Que no hay sitio mejor para comer y para todo lo demás.

-Perfecto.

-Mmm.

Te veo luego. -Vale.

¿Mucho curro?

Me he hecho con la mañana.

Pero han llamado los de la escuela de danza,

una mesa para diez.

Buenos días, ponme una tila, por favor.

¿Qué te pasa, estás malo? No.

Me apetece una tila

para entonar el cuerpo. Vale.

Como es tu bar, te la pones tú, que yo tengo mucho lío.

Hala, como si estuvieras en tu casa.

¿Tú quieres algo?

Aprovecha que ahora estoy dentro.

No, gracias.

Ah, es verdad.

Que tú eres más... de vinitos.

Pues tengo un Valdepeñas que está espectacular.

¿Te pongo una copita?

No, gracias.

¿Qué te pasa?

¿Un mal día?

No, el puesto, las ventas, ya sabes.

Ya, ya, qué me vas a contar.

A mí, los números de la frutería no me cuadran.

Y esto no termina de arrancar, ¿eh?

Una pena lo de Íngrid, ¿eh? Una pena.

Seguro que atraía a mucha gente, la vamos a echar de menos.

Sí, sí, sobre todo, tú.

Pero ya buscarás la manera de volver a quedar con ella, ¿no?

Bueno, sí, me he ofrecido a echarle una mano,

a asesorarla con lo próximo que monte.

Claro.

Tú siempre tan dispuesto

a echar una mano a una mujer atractiva.

¿Qué te pasa? ¿Eso a qué viene?

Nada, cosas mías.

Cosas tuyas.

¿Tú qué confianza tienes con Íngrid?

Mucha.

Íngrid, además de mi ex, es mi amiga.

Ah.

Y no me gusta que se relacione con un tío como tú.

¿Qué te ha contado?

Que te has acostado con ella.

Y no quiero saber nada más, lo que haga es cosa suya.

Pues sí.

Nos hemos acostado, sí, sí.

Y lo pasamos muy bien.

Pero no sé por qué te molesta tanto, es tu ex, estás con mi hermana.

Te lo he dicho, es mi amiga.

Huy, ¿estás celoso?

No, no lo estoy.

Si no son celos, tiene que ser envidia, ¿no?

¿Por qué te molesta tanto que tenga éxito con las mujeres?

Ah, no.

Claro, a ti lo que te molesta es que tengamos los mismos gustos.

Íngrid, Celia. ¿Te gusta Adela?

A mí lo que no me gusta es cómo tratas a las mujeres.

Eso suena machista, de verdad, y no me lo esperaba de ti.

Lo dices como si las mujeres no decidieran por sí mismas,

no fueran inteligentes, no supieran lo que hacen.

¿Sabes qué pasa? No lo sé.

Que no respetas a nada ni a nadie.

Ni siquiera a tu mujer. Exmujer.

Ahora mismo no estoy con nadie, soy libre.

Así que puedo hacer lo que me dé la gana

con quien me dé la gana,

sin tener que dar explicaciones a nadie.

Pero, mira, por ser tú, a ti sí te voy a contar algo.

Pues sí.

Me acosté con tu ex.

Y no sé, pero, soy yo, pero tuve la sensación

de que nunca nadie antes le había dado lo que necesitaba.

¡Eres un hijo de...! ¿Qué, qué?

¿Me vas a pegar o me vas a besar, eh?

¿Queréis estaos quietos?

¡Machirulos!

Eso díselo a tu novio,

que parece que le preocupan más las relaciones ajenas que la propia.

(SUSPIRA) Lo siento.

Oye, tu hermano...

No, no, por favor, no me cuentes nada porque conozco a mi hermano

y sé que es capaz de desquiciar a cualquiera, pero ¿tú?

¿Jorge? ¿Perdiendo los papeles

en mi bar, tío, qué te pasa?

Lo siento.

Lo sientes.

¿Por qué no inviertes esa energía de gallito en ayudarme,

que estoy aquí sola?

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

No, no me mires así, porque yo no sé qué más hacer.

Vale, vete si quieres.

Pero no te vas a concentrar en nada hasta que me ponga bien el jersey.

¿Se puede saber qué haces aquí?

¿No tenías bastante con interrogarme a mí?

Anda, hombre, lárgate del Mercado.

Yo también me alegro de verte.

Tú crees que sabes del mundo de los negocios,

pero no tienes ni idea.

Y, créeme, es mucho mejor que te presione tu padre

a que te cojan otras personas

que van a ser bastante menos delicadas que yo.

Son dos mujeres maduras, inteligentes y libres

para decidir con quién se meten en la cama.

Por supuesto que sí.

Por eso no entiendo cómo eligen a un tío como Elías.

¿No será que no soportas a mi hermano porque te gustaría ser como él?

Hola.

¿Qué tal?

Sí, ahora mismo te iba a llamar.

-Pasas más tiempo persiguiendo faldas que sirviendo pizzas.

-Si yo no hago nada, son ellas que ligan conmigo.

-Ja. -No te equivoques.

Mira.

¿Lo ves?

-Sí, no, está claro, eres un imán para las mujeres.

Pero eso no te pagará las facturas. -Perdona, ¿eh?

Tengo que contestar a esta llamada urgente.

-Esta empresa de transportes nos va a venir muy bien.

Aunque no sea para lo que se imagina el frutero.

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Mercado central - Capítulo 103

19 feb 2020

Elías no puede consumar con Ingrid porque la viagra le causa arritmia.

Jorge se entera de que Ingrid estuvo con Elías. Su rivalidad con el De la Cruz se multiplica.

Jonathan confiesa a Lucía que le dio celos con Noa, pero la pareja se refuerza.

Paolo va a tener que organizarse para gestionar su éxito con las mujeres.

El distanciamiento entre David y Celia aumenta.

Surge una competencia al negocio de Adela.

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