Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 100 - ver ahora
Transcripción completa

Solo recibo buenas referencias de Gabriela Corrales.

Seguro que estamos en buenas manos.

¿Estás seguro?

¿A quién pediste referencias para contratar a Quiñón?

Ay, Carmen, por favor. ¿Qué?

Él nos ha metido en este lío ¿no?

No es momento de buscar problemas, sino soluciones,

y Javier ha encontrado una arquitecta de confianza.

La pregunta es: ¿cuándo puede empezar?

No, la pregunta es: ¿podemos pagarlo?

Dice que podemos empezar en cuanto le demos el "okay".

Y en cuanto al pago, sí, podemos pagarlo,

pero no va a ser barato.

Y hay que hacer un adelanto

para que la constructora compre materiales.

Pero ¿qué constructora?

Gabriela trabaja siempre con la misma constructora,

se llaman El Casar. Son gente seria, igual que ella.

El problema es que la caja del mercado está vacía

y hay que adelantar ese pago sí o sí.

¿Y alguna idea?

A ver, tu cafetito por aquí... Gracias.

Carmen, tu té. -Gracias.

La única solución es pedir a los comerciantes

que adelanten el pago de sus cuotas.

¿Adelantar qué? Eso es imposible, no tengo un duro.

Bueno, pues algo se podrá hacer, digo yo.

(CARMEN) Claro, tú como eres una De la Cruz, ¿no?,

a ti te la pagan la cuota.

Bastaría con adelantar dos o tres cuotas,

El resto trataría de sacarlo a través de subvenciones.

Yo es que estoy pelada ahora mismo, porque solo soy una empleada, ¿eh?

Y si el día tuviera más horas, las echaría currando.

Si no llegan las subvenciones,

podría intentar poner la pasta que pueda.

Es que esto nos afecta a todos.

(MUJER) ¡Lorena!

Gracias, Lorena.

Tengo que sacar el dinero de debajo de las piedras.

Mira, ni tres ni dos ni una cuota,

no, aquí la mayoría de los comerciantes vivimos al día.

¿Cómo vamos a adelantar cuotas? Es ridículo.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Celia, ven un momentito.

Ven.

Mira, que estamos hablando aquí de la reforma del tejado del tejado

y propone el señor gerente que para pagar la reforma

adelantemos los comerciantes dos o tres meses en las cuotas.

¿Qué te parece?

Pues yo lo siento mucho, Javier,

pero he tenido gastos con los que no contaba

y estoy en números rojos.

(CARMEN) Tranquila, estamos todos igual.

Solo tienen dinero los De la Cruz,

así que van a tener que adelantarlo ellos.

Vamos a ver, yo no puedo hablar por la familia de mi ex,

pero cuenta conmigo, Javier.

Yo... estoy dispuesta a poner el dinero que pueda.

He recibido una cantidad extra y puedo ayudar.

(JAVIER) Gracias, Adela. Ahora mismo cada euro cuenta.

(CARMEN) Tú nos metiste en el lío, así que encuentra la salida.

Y sin asfixiar a los que estamos con la soga al cuello.

Me voy, que tengo un puesto que atender.

Siento mucho no poder ayudar.

Nadie esperaba que lo hicieras, tranquila.

(JAVIER) Tranquila. Carmen tiene razón,

yo os metí en esto y tengo que encontrar la solución.

Hasta luego.

A ver, Javier,

te quedan comerciantes con los que consultar

y si no consigues reunir la cantidad necesaria,

ya se buscarán otras soluciones.

Gracias, Adela, por tu apoyo.

Pero dame las gracias sonriendo, ¿no?

Javier, no te vengas abajo...

que Germán te necesita,

y a mí me preocupa más mi hijo que las obras del tejado.

Pase lo que pase, Germán puede contar conmigo.

Oye, ¿y tú cómo estás?

Bien. ¡Mal!

Tengo una rabia que no la puedo controlar

y al final está afectando a Germán.

Lo he implicado en los problemas con mi marido

y no es justo para él.

Tú tranquila, Germán ya no es un niño,

seguro que lo supera.

No sabes cuánto me alegro de que esté contigo.

Veros juntos es lo mejor que me ha pasado

en los últimos tiempos.

Tenías que haberme dejado a mí. Como Nacho se entere

de que te has levantado para ponerme el café,

se enfadará conmigo. Se preocupa demasiado por mí,

y yo ya me estoy empezando a agobiar

de estar aquí encerrada sin hacer nada.

(SUSPIRA) Necesito hacer algo.

Pues ánimo, hermana, que ya estás mucho mejor, hombre.

Hoy te has dado un paseo por el mercado sola.

¿No es buena señal?

Pues sí. La verdad es que lo necesitaba.

Lo que pasa es que me ha costado un disgusto con Nacho, ¿sabes?

Le preocupa una recaída.

Es demasiado protector conmigo.

Pues mira, a mí me gusta que se preocupe por ti.

Nacho, mejor que nadie,

debe saber que eres más fuerte que él.

Bueno, más fuerte que él y que todos.

Siempre has sido más fuerte que yo. De siempre, de toda la vida.

¿Perdona?

Elías de la Cruz jamás reconocería una cosa así.

Pero ¿tú quién eres?

¿Dónde está mi hermano? Oye, oye...

Es igual, no lo voy a reconocer nunca públicamente, ¿sabes?

¿Sabes?

Me alegra verte sonreír.

Es la primera vez desde que has entrado.

Es la primera vez en muchos días, hermana, en muchos días.

Los divorcios, que no son muy divertidos.

No me puedo creer que os vayáis a divorciar.

Eráis la pareja más enamorada, más cómplice que he conocido.

Hacíais una gran pareja.

Sí. Pero ya ves...

Ahora lo único que nos une

es las ganas que tenemos de destrozarnos el uno al otro.

Oh, venga, no digas eso.

Vale, la pareja se ha roto,

pero Adela sigue siendo de la familia,

es la madre de tu hijo.

Tienes que esforzarte, ¿eh?, por llegar a...

a un entendimiento. Que no, si a un acuerdo

hemos llegado con el divorcio, eso sí.

Pero que no me lo ha puesto nada fácil, ¿eh?

Pues Adela no es así y, además, sé que te quiere mucho.

¿Qué ha pasado entre vosotros?

Pues mira... es una historia un poco larga,

pero venga, por ser tú te la voy a resumir:

la he cagado, pero mucho. Pero a lo grande, de verdad.

Y la he perdido definitivamente.

No me lo puedo creer, Elías. Pero ¿le has vuelto a ser infiel?

Por Dios, ¿cuántos cuernos crees que puede aguantar una mujer?

Y, además, chico, ¿qué te pasa, no puedes tener la bragueta subida?

Bueno, ya, ¿vale?

Bastante aguanto a Adela como para aguantarte a ti.

Está rabiosa, la ha tomado hasta con papá.

Pero con papá, ¿por qué? Yo qué sé.

Por haberme traído al mundo, no sé. Ahora mismo nos odia.

Pobre Adela. Le has tenido que hacer muchísimo daño

porque no es la misma.

¿Sabes que me ha llamado Carmen

para decirme que se ha peleado con Celia,

que han disuelto la sociedad?

Qué me vas a contar, Rosa, qué me vas a contar.

Supongo que le he hecho flaco favor.

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?

Nada. Elías...

Elías, que nos conocemos, ¿eh?

Rosa... ¿Qué?

He venido a hacerte una visita no a contarte mis penurias, ¿eh?

¡No me lo puedo creer!

Por favor, ¿has sido capaz

de acostarte con Celia? Sí.

Con Celia.

Pero ya se ha acabado.

Pero ¿tú dónde tienes la cabeza, Elías?

Que es su amiga, su socia, por Dios. No me extraña que esté rabiosa.

El problema es que tu mujer tiene un carácter que... tela.

Mi mujer tiene más razón que una santa.

Te da miedo llevarle la contraria.

Si no puede ser, no puede ser. Que no hay dinero, hombre.

Javier la cagó, vale, pero hay que hacer algo,

hay que tirar adelante. (PAOLO ASIENTE)

Habláis del adelanto que pide Javier, ¿no?

No ha habido adelanto porque no han dado los votos.

Gracias, en parte, a Carmen. A ver, vamos a ver,

la gente no lo ha votado porque no tienen dinero,

y lo que dice mi mujer es la verdad.

Javier nos metió en eso y tiene que solucionar la papeleta.

Vale, y lo está intentando, ¿no?

Él no podía saber que eran estafadores.

Tú lo justificas porque eres su amigo, ya está.

Yo solo pretendo ser justo.

A ver...

Gracias. De nada.

-Quedamos para hablar de mi cita, ¿eh?, que yo necesito consejos.

Pues, mira, tienes razón. ¿Cómo está el tema?

Bueno... Mayte quiere que nos veamos esta tarde,

pero no sé yo si...

¿Por qué no sabes? ¿Qué problema hay?

¿No hay química, como dice mi hijo?

Sí, algo debió haber,

porque ella me dijo que lo que quiere de mí... es sexo.

Vale. ¿Y dónde está el problema?

Y en la primera cita. Bueno...

La primera y yo creo que la última,

porque no habrá segunda ni sexo ni nada.

¿Por qué? ¿No te gusta la chica?

Sí, si me gusta, es muy guapa Mayte, pero...

es que yo estoy desentrenado

y no creo que vaya a dar la talla.

A ver, esas inseguridades las tenemos todos,

sobre todo cuando te gusta la chica,

pero van a desaparecer

en cuanto la abraces y te dejes llevar.

No sé yo, ¿eh?

Es que estoy tan acostumbrado a Cristina...

A lo que ella quería, a lo que le gustaba en la cama...

¿Y si Mayte quiere algo diferente si no le gusta lo que hago?

¿Y si le gusta lo que haces?

¿Qué es lo peor que le pueda pasar, que aprendas algo nuevo?

No, no, no, lo peor que puede pasar es que yo haga el ridículo.

¿Un italiano inseguro con las chicas?

Venga ya. Tienes que ser único en tu especie.

-Ya estamos, ¿no?

Claro, como soy italiano

tengo que ser un gran amante sí o sí.

Pues mira, los prejuicios siempre son malos,

y en este caso también, aunque parezca...

Porque es demasiada presión. Pero...

si la presión te la metes tú solo, Paolo.

Es que vosotros no entendéis, ¿eh?

Pero... Yo no sé qué pasa,

pero cuando una mujer sale con un italiano

sube las expectativas.

Yo... no estoy preparado.

Nunca he tenido un gatillazo y no quiero empezar.

Que un gatillazo no es el fin del mundo,

le puede pasar a cualquiera.

Tu cuerpo no responde como esperabas y listo.

Mi cuerpo ha respondido como debe responder

y no quiero que empiece a fallar.

Hay que joderse. Mira, te voy a decir una cosa,

una mujer perdona un gatillazo, pero no un plantón.

Bueno, ¿y si sale bien, qué?

¿No merece la pena correr el riesgo?

No sé yo, ¿eh?

Paolo, ¿cuánto tiempo quieres estar llorando

porque Cristina es la única mujer con la que has hecho el amor

en los últimos 20 años, toda tu vida?

Tira.

Por Paolo, el italiano.

Dale.

(Llaman a la puerta)

¿Qué pasa, gerente?

¿Problemas? Elías, me alegro de verte.

Quería hablar contigo. Ya. Supongo que querrás pedirme

un adelanto de las cuotas de la Asociación de Comerciantes.

Tu madre se ha encargado de que se entere todo el mercado.

Y de hacer campaña en contra.

Ya sabes cómo es, Elías. Ya.

Si hubiera otra solución, no os lo pediría.

Bueno, quiero que sepas que puedes contar con todo mi apoyo

y con el adelanto de la cuotas, tanto de la frutería como del bar.

Te lo agradezco, Elías,

pero es que con eso no es suficiente.

Hay muy pocos comerciantes que quieran colaborar,

entonces, si no llegamos a esa cantidad,

no adelantaran ese dinero.

Pues lo lamento. Era una buena solución.

También quiero comenzar cuanto antes

las obras definitivas del tejado.

No nos queda otra, Elías.

No podemos estar abriendo el mercado con el tejado así.

A mí se me han agotado las ideas, y no tenemos el dinero suficiente

para que Corrales comience la reparación del tejado.

No, déjate, déjate,

que sin tejado en condiciones entra un inspector,

nos pone una multa, a ver quién paga,

o que nos quiten la subvención y se acabó el mercado.

O que haya un accidente. No lo quiero ni pensar.

¿Por qué no le das el teléfono de Lola?

Lola fue la gerente del mercado muchos años

y seguro que pasó por situaciones parecidas.

No sé, lo mismo se le ocurre algo.

Si no tiene una máquina de fabricar billetes, no sé.

(SAMUEL) No podría hacer nada.

No hay un duro, estaría pillada de manos.

Cuando decís que no hay un duro, ¿habláis de que no hay nada,

absolutamente nada?

Hay unos pocos de cientos de euros, pero no llegan.

Luego está aparte

el dinero que adelantó Ingrid para la renovación de su puesto.

Yo creo que Lola, con el dinero de Ingrid taparía agujeros.

Lo tendría clarísimo.

Sí.

A ella le daba igual de qué partida fuera el dinero.

Si había una deuda, la saldaba,

y luego lo reponía cuando había fondos.

No me parece una manera seria ni fiable

de gestionar las cuentas.

Además, el dinero de Ingrid ya está comprometido en su reforma.

Sí.

Pero que yo sepa...

Ingrid va a hacer esa reforma

con la misma empresa que va a colocar el tejado nuevo.

Me llamó por teléfono y pidió referencias de la empresa,

se las di todas buenas,

o sea que seguro que lo hace con esa gente.

Y si no es así, me encargo de que lo haga.

¿Entonces?

¿Por qué no cogemos ese dinero?

La mitad se utiliza para reformar el tejado

y la otra mitad para la reforma y señal para el puesto de Ingrid.

Ya, pero mira, Ingrid nunca lo aprobaría.

Pero es que no tiene por qué enterarse.

Utilizamos ese dinero

y cuando tengamos las cuotas, cubrimos lo prestado.

Lola lo tendría clarísimo

Pero no soy Lola, no trabajo de esa manera.

(SAMUEL) A ver, yo tampoco soy el más indicado para opinar,

pero esto se trata de que cuadren los números, ¿no?

El chico tiene razón, ¿eh?

Y el chico cuando veía a Lola hacer esas gestiones,

¿le decía algo a alguien más del mercado?

Qué va, hombre.

Por eso no te preocupes, que no diré nada.

No sé, supongo que tenéis razón. No queda otra salida.

Si voy a hacerlo, tengo que hacerlo ahora.

Se nos acaba el plazo. Voy a ir al banco.

Te acompaño, jefe, y así estiro un poco las piernas.

Javier... estás haciendo lo que tienes que hacer.

Hortuño...

Buenas noticias.

No, no. Pero antes de que te cuente,

necesito que tires de tu agenda.

Vamos, que me aburro.

"Tranqui", cada una tiene su ritmo. No me agobies.

Con las normas que te has inventado...

¿No había una de no desconcentrar al adversario?

No me he inventado nada. -Ya, claro.

Pues yo no he visto en ningún manual de ajedrez

que no se pueda escuchar música de fondo o mascar chicle.

Son reglas básicas de comportamiento.

Pues aquí tienes otra regla: cállate y déjame pensar, ¿vale?

¿Ya?

Debo agilizar la partida,

si no, nos tiramos media hora hasta que saques.

¿Ha pasado media hora?

No, pero te voy a ganar la partida.

Jaque mate.

En serio, colega,

¿cómo me has podido ganar tan rápido?

Es un jaque Pastor.

Es una jugada básica.

Simplemente tenías que mover el peón aquí y bloquearme la reina.

Pues no vayas tan de motivado, ¿vale?

Porque todavía nos quedan un par de partidas más.

Bueno, si quieres,

la próxima te dejo jugar un poco más.

A no ser que quieras rendirte.

¿Yo rendirme? Yo no me rindo nunca, chaval.

No te flipes. No te flipes tanto, a ver si te vas a llevar un susto.

Anda va, que me tocan las blancas.

Muchas gracias por el té, cariño. Lo necesitaba.

A ver, ¿qué hora es?

Uh, me tengo que ir para el puesto,

que he dejado sola ahí a mi madre y verás tú.

Carmen, quiero que veas esto. -¿El qué?

Asador Gádir.

Un famoso asador gaditano que abrió restaurante en Madrid.

¿Ajá? -Sirven ternera de retinto

y tiene unas críticas espectaculares.

Y el sitio es bonito, ¿eh? -Sí.

¿Reservo mesa para esta noche? -No sé. Es que mira esta foto,

por mucho que brille este chuletón no me la cuelan.

Tenemos carne a mitad de precio mucho mejor que esta.

Bueno. Si es por salir un rato y probar cosas nuevas.

Si quieres que probemos cosas nuevas,

no me lleves a un asador, de carne vamos servidos.

(MUJER) ¿Te han instalado aquí? (NICOLÁS) Buscaré otra cosa.

Hola.

(CARMEN) Buenas tardes. (NICOLÁS) Buenas.

Por favor, ¿has visto eso?

¿El qué?

El cruce entre Elías y Celia.

Se podía cortar la tensión en el ambiente.

Yo no he visto nada. ¿Qué tensión? -La tensión sexual. ¿Estás ciego?

Tienes una imaginación, Carmen...

Adela y Elías se están divorciando y pueden hacer lo que quieran.

Sí, en parte por Celia, que puso la puntilla al matrimonio.

Pero vamos a ver,

tú los ves cruzarse y ya piensas que son amantes.

Luego te quejas de que las Pachecas os llaman "la gaceta del mercado".

Anda ya, ¿qué tiene que ver eso?

Además, que no es solo eso, Adela ha roto la sociedad con Celia,

ha tenido que pasar algo muy gordo.

Bueno, han podido pasar mil cosas.

Además, yo no creo que Celia le haya gastado esa jugarreta

después de alojarla en su propia casa.

Precisamente por eso,

Adela no rompería una amistad por cualquier cosa,

tiene que haberse sentido muy dolida, muy traicionada.

Eh... -¿Qué mayor traición hay que esa?

Bueno, frena el carro, Carmen, que ya sé por dónde vas.

Todo encaja: Elías es un mujeriego,

Celia es una joven viuda con una vida difícil,

que debe sentirse muy sola.

Deberías ser guionista

porque te montas unas películas que...

Tengo razón y voy a demostrártelo.

Ay, Carmen, por favor.

No pararás hasta conseguir un buen cotilleo, ¿no?

Qué no es cotilleo, es información.

Bueno, cariño, no pasa nada,

si yo, de todas formas, te quiero igual.

Menudo pelotazo, ¿eh?

Lo que no sé es cómo no me había dado cuenta antes.

No voy a parar hasta averiguar lo que ha pasado entre esos dos.

¿Y una sauna?

(DAVID) Lo siento, pero te quedas sin reina.

Vale, lo siento... Comodín de la llamada,

llamo a Samu porque necesito preguntarle cosas.

Eso es trampa. Juego contra ti, no contra él.

Pero si tú eres un abusón.

No sabía que estaba jugando con el nieto de Karpov.

Que yo sepa, Karpov y yo no somos parientes.

A ver, quiero decir que estamos en desigualdad, ¿sabes?

Que todo sería mucho más igualitario

si estuviéramos jugando a otro juego:

a los dardos, al mus, al póker...

Hicimos un trato y las condiciones son las que son,

no las puedes cambiar.

Vale.

Jaque Mate. He ganado.

Muy bien. Todo ha sido muy justo, justísimo.

Sí, he ganado limpiamente y ahora mando en la cocina

y haremos croquetas a mi manera. -Pues muy bien.

Que te vaya muy bien con tus croquetitas, miniKarpov.

Gracias por recibirme.

Por favor, es un placer. Y una sorpresa.

Igualmente. ¿Te puedo ofrecer algo?

No suelo beber antes de la cena, pero...

haré una excepción,

que están siendo días muy estresantes.

Ya, ya, ya lo entiendo.

Porque supongo que abrir un negocio siempre es lo peor.

Una locura Suelo tomar güisqui,

pero si quieres otra cosa...

Un güisqui está bien, gracias. Muy bien.

Con tu permiso.

Sin él.

Oye, cuéntame... ¿cómo estás tú?

Bien. ¿Y cómo ves... el mercado?

¿Te gusta su gente, su ambiente? Sí.

El mercado me encanta,

el único problema es que me preocupa la reforma del tejado

y la posible multa del ayuntamiento.

Por lo demás, bueno... Gracias.

Porque el próximo brindis... Ajá.

...sea en la apertura de tu restaurante.

Ojalá. Y ese día, las bebidas corren de mi cuenta.

Y por lo otro no te preocupes, ¿eh?

En el mercado Central hemos pasado por situaciones así

y hemos salido adelante, esta vez no va a ser diferente.

Me gustaría creerte,

pero después de lo que me has comentado esta mañana sobre Hortuño,

no sé qué decir.

Lo he investigado y es un hombre muy poderoso.

No me gustaría tenerlo como enemigo.

Pues tienes mucha razón.

Ha intentado boicotearnos y volverá a intentarlo,

no te quepa duda.

Entiendo que eso te pueda echar para atrás...

Ajá. ...pero sinceramente,

espero que no lo hagas.

Te necesitamos en este equipo.

Necesitamos un negocio como el tuyo en el mercado Central.

Claro, pero me quedaría más tranquila

si me das buenas noticias sobre la nueva constructora.

No sé si has podido investigar algo

y tienes algún tipo de referencia... Sí, sí, sí, sí. Muchas, muchas.

Y todas buenas. Buenísimas.

No son baratos, pero son serios, son formales...

Son buenos trabajadores.

No me importa pagar por el trabajo bien hecho.

Lo importante es tener garantías de que no van a engañarnos.

Bueno, yo creo que eso no va a volver a pasar.

Javier se equivocó, ha aprendido de sus errores...

Lo de siempre, lo barato sale caro,

pero esta vez ha elegido bien.

Pues espero que así sea. Necesitaba buenas noticias.

Bueno...

(JONATHAN) "Qué bien me vienen tus ruedas"

Estoy cansado de cargar cajas. Menos mal que es la última.

Te voy a cobrar los kilometrajes y el porte.

Venga, va. Un par de cañas sí que te has ganado.

(SAMUEL) Venga, vale.

Hola, Jonathan. ¿Cómo estás? -Anda, mira.

Bien.

Un poco pronto para... para cenar, ¿no?

Ya, me tocará comérmelo en el trabajo, como siempre.

(JONATHAN) Ya. Es lo que tiene trabajar tanto, que... no paras.

¿No me vas a presentar a tu amigo?

¿Qué tal? Soy Samuel. Tú debes de ser Lucía, ¿verdad?

Sí. -Me ha hablado de ti un poquito.

Como no te agaches tú, hija... -¡Ah! Perdona.

Encantado. -Pues espero que cosas buenas.

Mucho.

Bueno, ¿y tú qué? ¿Qué tal te van las cosas?

¿Yo? Bien, bien. Aquí, en el mercado, acabando.

¿Sabes qué pasa?

Que como yo no aspiro a ser jefe y me importan más otras cosas,

pues... no echo tantas horas como tú.

Ya. ¿Algún problema con mujeres ambiciosas

a las que les gusta su trabajo?

¿Yo? -Sí.

¿Con las mujeres ambiciosas?

No, qué va. ¿A que no, Samu, a que a mí me encantan?

Le encantan. -Me encantan.

En realidad, me conformo con que me contraten.

Bueno, si no te contratan a ti, no contratan a nadie, eso seguro.

Bueno, Lucía, encantado de verte. Nosotros nos vamos yendo.

Seguimos con nuestras movidas y no queremos empezar a molestarte.

¿Qué tal Noa?

(CARRASPEA)

(LUCÍA) ¿Por qué pones esa cara, le ha pasado algo?

No, no. Bueno, no lo sé,

es que últimamente... nos vemos más bien poco.

Pero si vivís en la misma casa, ¿no? (JONATHAN) Sí, sí, sí.

Vivimos... Vivimos juntos,

pero bueno, con temas de horarios y tal, pues...

pues no coincidimos mucho, ¿verdad, Samu?

Bueno, pues si la ves, dale recuerdos de mi parte.

Recuerdos de tu parte.

Hasta luego.

Hasta luego. -Hasta luego.

(SAMUEL RÍE) -No te rías, capullo.

No paro de cagarla, tío, y...

cada vez que la cago... Cada vez me gusta más.

Ya no sé qué hacer.

Es que has patinado, tío.

Te pregunta por Noa y te pones nervioso,

pero la ha picado.

-Pero como Noa le cuente que nos hemos acostado...

Las tías se lo cuentan todo.

Como nosotros. -Pero si se lo cuenta,

adiós a la oportunidad de volver con Lucía.

O al revés, Eddy Murphy.

Noa es la clave, chaval.

-Quítame las calabazas de encima, que te las han dado a ti, no a mí.

¿Qué significa que Noa es la clave?

-Quítame esto de encima. -Vale, pesado.

Bueno, pues no te robo más tiempo.

Yo no tengo ninguna prisa, ¿eh?

Estaría encantado de invitarte a otra copa.

Y yo la me la tomaría encantada, pero tengo cosas que hacer,

mi jornada laboral todavía no ha terminado.

Pero me voy más tranquila de lo que entré. Muchas gracias.

Me alegro de haberte ayudado.

Espera, espera, mujer.

Gracias.

Oye, y me encanta tu despacho.

Has conseguido crear...

un lugar bastante... acogedor.

Bueno, es que no es solo un despacho,

esto es... mi refugio.

Vaya, pues parece un buen escondite.

Me das mucha envidia.

Tú también puedes tener uno, ¿eh?

Tú eres una empresaria que necesitarás también un...

refugio.

No me importaría, la verdad. Ah, ¿no?

(Notificación de móvil)

Uy. Perdón.

Un segundo. Con tanto lío estos días

tengo que estar... Claro, claro.

A ver...

¿Qué es esto? Un segundo.

¿Qué es esto?

¿Qué pasa?

He recibido un mensaje anónimo

con un extracto bancario de El Casar. No entiendo nada.

¿Y qué dice?

Pues dice que siga mi dinero y que no me fie del Central.

¿Esto qué es, una broma o qué?

No tengo ni idea. No te pone quién te lo envía, ¿no?

No. Esto es de alguien

que quiere que no abras el restaurante.

Está malmetiendo contra nosotros.

¿Sabes a qué huele esto? Huele a Hortuño.

No te dejes engañar por este tío, ¿eh?

Ya. Espera un momento

porque aquí hay un dinero para la reforma de mi restaurante

que no es la que le di yo a Javier. ¿Cómo?

Es muchísimo menos.

No me lo creo. ¿A ver?

Y aquí hay otra... otra transferencia

con otra cantidad destinada...

a las reformas del tejado del Central.

No me digas. ¿Y qué pasa? ¿A ver?

Y si sumo la cantidad destinada a la reforma

y la cantidad... destinada al tejado del...

O sea, es la cantidad que yo le di a Javier.

¿Javier está usando mi dinero

para el adelanto de las obras del tejado?

No, no. No sé, no tengo ni idea.

No saques conclusiones precipitadas.

Hombre, es que no hay más que ver esto.

¿A ver?

Yo pagué mi reforma completa, no un adelanto,

así que... Pues no lo sé.

También te digo, es una fotografía, se truca fácilmente.

Puede haber sido Hortuño. Ya.

Espero que esté trucado.

Si no, Javier tendrá un problema bastante serio,

así que voy a hablar con él.

Espera, voy contigo. Pues vamos.

Pues una sorpresa, Noa.

Hasta luego.

¿Huele a tarta de manzana?

No me lo puedo creer. ¿Has hecho...?

Siempre me sorprendes.

Cuando creo que estás enfadada,

llego a casa y mira qué me encuentro.

No la he hecho por ti.

Estaba aburrida y necesitaba llenar el tiempo.

Perdóname, Rosa, ¿vale? Ya me conoces,

cuando me pongo nervioso, actúo sin pensar.

Me molestó verte en el mercado. Me asusté.

Lo siento mucho.

Es que no entiendo por qué no confías en mí, Nacho.

Estoy con más fuerzas y estoy harta de estar en esta casa.

Yo solo te pido

que tengas paciencia con el tratamiento.

¿Podrás hacer eso por mí? Por favor.

Está bien. -Te quiero.

(Puerta abriéndose)

Huele a tarta de manzana

desde la entrada. -¿Dónde estabas?

Por tu culpa, tu madre salió sola de casa.

La encontré en el mercado.

¿Qué? ¿Por qué no me avisaste, mamá?

Dijimos que llamarías si necesitabas algo.

Ya lo sé, cariño.

Carmen se dejó las gafas y nada, fui a devolvérselas.

Ya lo he hablado con tu padre,

en realidad, lo que quería era salir un rato.

Así que no me vayas a echar la bronca tú también, ¿eh?

Y, Nacho, que sepas que Noa no tiene nada que ver en esto,

así que no te enfades con ella. ¿Estamos?

A ver...

he preparado una tarta de manzana...

porque quiero celebrar con vosotros que me encuentro mucho mejor.

Quiero que os alegréis y que dejéis de enfadaros.

Y de estar preocupados

Pues claro que nos alegramos, mamá.

Estoy deseando meterle un bocado a esa tarta...

(ROSA) Ah, ¿sí, eh?

No más discusiones, cariño, te lo prometo.

Pues me voy a por la tarta.

Prometiste cuidar de ella. ¿Cómo se te ocurre dejarla sola, eh?

¿Qué pasa, te cabrea que mamá se encuentre mejor?

No digas idioteces.

El único que se comporta como un idiota eres tú.

(ROSA) Bueno, pues ya la tenemos aquí.

Vamos a la mesa.

¿Me ayudas Noa? -Sí.

(SE RELAME) Cómo huele.

A ver, ¿quién quiere

el primer trozo? -Yo.

(SAMUEL) Bueno, entonces, ¿qué?

¿Se lo explicas tú a Noa o yo? -No, tío, no seas pesado.

Que no pienso utilizar a Noa para dar celos a Lucía.

Vale, vale, vale. Me parece bien.

¿Tienes una idea mejor? -Pues...

Pues no. No, no, no la tengo, pero...

Pero que no, paso de meterme en líos.

Además, Noa es mi mejor amiga.

Ya, ya. Pues precisamente por eso te va a ayudar.

¿O es que sois más que amigos?

Y dale. Que no somos más que amigos, tío.

Ya está. -Pero os habéis liado.

Sí, ¿y qué? Solo fue sexo. Siglo XXI, hermano.

Sí, sí -Yo que sé.

Nos dejamos llevar, la cosa fluyó y... bueno.

Pero quedamos en que no se repetirá.

¿Qué pasa? -Nada. Estupendo.

Eso es lo que no le tenéis que decir a Lucía.

Vamos a ver, Samu, ¿tú te crees que Lucía es tonta?

¿Que si cree que estoy con Noa se va a lanzar a mis brazos

así como así? -No.

Tú dirás lo que quieras,

se picó cuando te vio nervioso con lo de Noa.

Eso significa algo, ¿no?

Bueno, lo mismo significa que piensa que soy idiota.

Que no, Samu, que paso ya de movidas.

Yo me retiro, tío.

No. O haces caso a tu colega

que tiene más experiencia en esto y sabe más que tú.

Bueno, no vayas de experto en relaciones

que a ti no es que te vaya para tirar cohetes.

Duele.

Tienes razón...

pero duele. Y como no estoy para tirar cohetes,

haz lo que te dé la gana. -Venga, tío,

tampoco te indignes, que no te lo he dicho en ese plan.

Mira, yo no digo que Lucía se vaya a tirar a tus brazos,

se podrá celosa a rabiar y te verá con otros ojos.

No sé, tío. Tú con Carla pues... pues sí, lo pasaste mal.

No sé, a lo mejor tienes razón. Dime, ¿qué harías en mi situación?

No, yo no te voy a decir.

Que sí, Samu, no seas pesado.

Que no, que no. Venga, va, te lo voy a contar.

A ver, habla con Noa y le dices que se haga pasar por tu novia

y esperáis. Y ya está.

Y... pues sí,

a lo mejor no es la mejor estrategia,

pero los planes más sencillos y de toda la vida

son los que funcionan.

No sé tío, es que me parece un poco cutre, ¿no?

Pues sí. Bueno, no digo que vaya a caer rendida a tus brazos,

pero podemos saber si le interesas o no.

(NACHO) Increíble. Cada día te sale más buena

¿Seguro? ¿No se ha quedado un poco seca?

Uy, sí, sequísima. Mejor no te la comas.

Oye, ¿sabéis de quién me estoy acordando?

Del chico este...

Era encantador. Así, muy alto... Estuvo contigo, Noa.

¿Cómo se llamaba? -Santi.

Ese.

Ay, sí. Pobre...

Le puse los cuernos.

Madre mía. Si lo llego a saber, no pregunto

Casi me alegro. Nunca me gustó. (NOA) Bueno, ni él ni ninguno.

No he tenido un novio que te cayera bien, papá.

Es verdad, a todos les pones pegas.

Bueno, ¿qué queréis?

A un padre nadie le parece suficiente para su hija.

¿O crees que tu padre me lo puso fácil?

No, nada fácil.

¿Te acuerdas en la comida familiar, la primera, te acuerdas?

Imposible olvidarla.

De los nervios vomité todo cuando llegué a casa.

Uy, qué pena no haberlo visto, ¿no?

No, digo que el abuelo debía asustar como suegro.

¿Sabéis que echaba de menos

estos momentos en familia tan tranquilos?

Tantos días enferma, necesitaba ya un poco de normalidad.

Por eso, he decidido que mañana voy a volver a trabajar.

¿Qué? -Ajá.

(NACHO) ¿Mañana? -Sí.

Cariño, no creo que sea buena idea.

Ya lo hablamos, es mejor terminar el tratamiento.

Debería decidirlo un médico, ¿no?.

Pero si me encuentro bien, Nacho.

Y, además, Paolo lleva muchos días trabajando solo en la pizzería.

Mamá, papá tiene razón.

Hemos estado a punto de hospitalizarte hace nada.

Mira, lo mejor es que termines el tratamiento

y estés al 100%. (NACHO) Claro.

Bueno, venga, vale.

Voy a aguantar solo hasta terminar el tratamiento.

Pero os digo una cosa:

no os hagáis ilusiones porque no voy a hacer más tartas.

Sí, claro, porque tú lo digas. -Sí, claro.

Mira, el plan es tenerte aburrida en casa

para que te metas en la cocina.

Ese es mío.

Perfectas.

Acabo de terminar las croquetas yo solo

y se suponía que ibas a ayudarme.

Has ganado el derecho de hacer lo que quieras en la cocina,

pero de ahí a que te tenga que ayudar...

Bueno, se sobreentendía.

Amigo, en las apuestas no hay que dar nada por asumido.

Las condiciones, son las condiciones.

Pues no es justo. -Lo que no es justo

es la paliza que me metiste tú el otro día.

No sabes perder.

Y tú tampoco sabes perder.

Además, no pienso cocinar con un tirano.

A mí no se me da bien trabajar cuando no me dejan ser yo misma.

Si no quieres cocinar conmigo, no vas a probar mis croquetas.

Y, además...

¿Estás jugando al ajedrez "online"? -Ajá.

Sabes cuál debería ser tu próximo movimiento, ¿no?

No lo sé y no quiero que me lo digas, gracias.

¿No quieres que te ayude?

Quiero aprender sola.

No quiero hacer un movimiento que no entiendo, es mi partida.

No, todavía me queda mucho trabajo aquí.

Ah, pues si quieres venir a verme, tendrás que venir por aquí.

Ya de paso puedes traer la cena. ¿Qué te parece? Un poquito de...

Javier, tenemos que hablar. Es urgente.

Perdona, no puedo hablar ahora. Te llamo luego.

¿Qué pasa, algún problema?

No sé, dímelo tú. ¿Qué significa esto?

¿De dónde has sacado esto?

(INGRID) Qué más da de dónde he sacado esto.

Lo importante es si has utilizado mi dinero

para el adelanto de las obras del tejado o no lo has utilizado.

Eh... he estado intentando hablar con ella,

que entre en razón, y decirle que Hortuño

no quiere que abra su restaurante de ninguna manera,

y Hortuño es capaz de falsificar estos documentos.

¿Es eso cierto?

¿Se trata de una falsificación?

No, el documento es real.

Lo siento, Ingrid. Debí decírtelo antes, pero es que...

Utilizas mi dinero sin mi permiso ¿y dices "lo siento"?

Vas a tener que decir más que eso. -Escucha, Ingrid,

fue una medida desesperada.

Nos pondrían una multa que hundiría el mercado.

Te lo repondría cuando los comerciantes pagaran...

-Y contabas con que no me enterara, ¿no?

Usas mi dinero sin mi permiso para no correr el riesgo

de que te diga que no, ¿es eso? -Tienes razón.

No quería que lo supieses...

porque sabía que te ibas a negar, te ibas a oponer,

y estaba con el agua al cuello, no podía hacer otra cosa.

Lo siento, no sé qué más decirte.

No tienes que decir nada más, Javier. Suficiente.

Ahora sé cómo funcionan las cosas aquí, y no me gusta.

Pues nos la ha vuelto a jugar.

No sé cómo lo hace, pero nos la ha vuelto a jugar.

Porque esto es Hortuño, ¿eh?

Paolo.

Estoy aquí. Oh.

Eh... ¿Perdona? ¿Qué haces aquí?

Eh... Nada, que se me ha caído una bolsa con el cambio

y estaba recogiendo las monedas, pero ya he acabado.

No, que digo que qué haces aquí. Tenías una cita, ¿no?

Sí. Ha sido muy corta.

¿Ha ido bien? Bien. Sí, sí.

Oh, muy bien. Sí, sí, sí.

Es que ha sido un encuentro muy apasionado,

y por eso ha sido muy breve, los dos tenemos que trabajar.

Apasionado. O sea, ¿no ha habido gatillazo?

No. No, no, no.

Bueno, que he cumplido, pero vamos, que cumplido, cumplido.

¿Ves? Eso que eso está solo en tu cabeza.

Sí, estaba todo aquí.

Estaba nervioso como si fuera un adolescente en la primera cita,

pero gracias a vosotros...

No, por favor, para eso están los amigos.

Si lo que queremos es que estés contento.

Pues... misión cumplida.

Eh...

Vale. Pues nada, te dejo que tengo que cerrar el puesto.

Luego me acerco y me cuentas más detalles.

Claro, hombre, cuando quieras.

Estás hecho un pincelito.

Gracias.

¡Chao! ¡Chao!

(CARMEN) Que no lo encuentro por ningún lado.

Ay, mira, si está ahí. ¡Jorge! ¡Jorge!

Espera un momento.

Es que te quiero pagar la lata.

Vale, vamos al puesto y te cobro. Vengo de allí y no estabas.

Y tampoco estaba Celia.

Se lo podía dar a ella, pero no estaba.

¿No? No.

¿Cómo la ves, eh?

La ruptura de la sociedad con Adela

debió ser un palo tremendo. Ese negocio iba bien, ¿no?

Bueno, son cosas que pasan. Se adaptará.

Sí. Seguro, seguro. Menuda es.

Pero vamos, que tiene ella encima una... ¿Eh?

(CHISTA) Criando al niño sola... Un niño que no es fácil.

David es un chico fantástico y Celia se lleva muy bien con él.

Sí, pero no me negarás

que necesita muchas más atenciones que un niño normal.

Es lo que tienen los genios.

Que no quería ofenderte, ¿eh? No.

Que yo sé que le tienes mucho cariño.

Al crío... y a la madre también. Ajá. ¿Y qué más sabes?

Pues que estabas coladito por ella y que la cosa no salió bien.

Bueno, eso me lo dijo Nicolás en intimidad.

Así que tranquilo, queda en familia.

Bueno, esto es tuyo. Gracias Entre tú y yo, ¿eh?

Yo me alegro de que saliera mal con Celia, porque Lorena...

A Lorena la conozco de toda la vida y me gusta más.

Hacéis muy buena pareja.

Muchas gracias. Ajá.

Lo que no entiendo es cómo Celia dejó pasar un partidazo como tú.

Algo pasó, ¿no?

Eh... Bueno, mira, eh... no tenía que ser y no fue.

Ya, pero a mí lo que me sorprende

es que llevándote tú tan bien con el crío

y, a ver, que también hacéis muy buena pareja,

no te lo voy a negar. Celia y yo nunca fuimos pareja,

pero te lo agradezco

porque estoy con Lorena, como dices, y muy bien.

Si, a ver, si a mí lo que me da es mucha pena Celia,

porque no entiendo como dejó pasar a un tío como tú.

Me pregunto: "¿Por qué?".

El corazón es un misterio, Carmen. Ni que lo digas, ¿eh?

Fíjate tú en Cristina y Paolo, ¿eh? ¿Quién se iba a imaginar eso?

Ajá. Bueno, claro que ahí

se metió Doménico por medio. Sí. Todos conocemos la historia.

Y si, imagínate, ¿eh?, que a Celia le ha pasado lo mismo,

se ha cruzado un tío por medio

con el que tampoco han salido las cosas bien.

Nunca lo sabremos porque no es asunto mío... ni tuyo.

No, yo solo me preocupo por ella.

Ya. Es que si Adela y ella han roto,

no solo la sociedad sino la amistad,

es que ha tenido que pasar algo gordo.

Algo muy gordo, muy gordo. Algo como...

como lo que ha pasado entre Paolo y Doménico, por ejemplo.

¿Tú qué crees?

¿Y si...? ¡"Y si", nada!

Pero vamos a ver, Carmen,

¿qué más dará?

Que no es de tu incumbencia, ¿entiendes?

Si a mí me da igual. Ay, mira, pues mucho mejor. Genial.

Pero un poco de mi incumbencia sí es.

Lo que le pasa a uno en el mercado afecta a todos.

Fíjate lo que pasó con Adela.

¿Quieres dejar en paz a Adela de una vez?

Ya, pero a ti con Adela te ha pasado algo, no lo niegues.

¿A qué sí, Jorge?

El que calla otorga.

Mira, si tú has hecho lo que yo pienso que has hecho,

te voy a dar un consejito, guapa.

Pero por el amor de Dios,

¿no tienes a nadie más a quien incordiar?

O sea que sí. ¡Pues mira, sí!

¡Ya está!

¡Vete a darle consejos de mierda a quien quieras! Listo.

Lo sabía.

Celia. ¿Qué?

¿Por qué les has dicho eso?

Pues porque no puedo más, Jorge.

No puedo más.

¿Qué haces, Paolo, esconderte como los cobardes?

No. Eh... Es que estaba...

recogiendo unas monedas que... -Increíble.

Tienes morro para darme plantón,

pero no eres capaz de mirarme a la cara.

Verás, yo no quería darte plantón,

pero se me ha complicado mucho el día.

-Déjalo. Si tuvieras una excusa de verdad, me habrías avisado,

pero no, has decidido pasar de mí y punto.

Que yo quería avisarte.

De hecho, el teléfono se me cayó en la harina...

Para ya, ¿quieres?

Es que...

Mira, me has hecho perder el tiempo.

Y 100 euros en un conjunto de lencería monísimo.

¿Te has gastado 100 euros en...? No.

Ah... Es otra de esas bromas que yo no pillo nunca, ¿no?

¿Tengo cara de estar de broma?

No.

Confirmado: eres un auténtico majadero,

un mentiroso y un impresentable. -Eh, "bella, bella, tranquilla".

"Non ti ho insultato io". ¿O no?

"Scusa", pero me pierdo un poco cuando me hablas en italiano.

Lo que quiero decir es que ya te he pedido perdón.

Y no me parece que haya tanto como para hacer un drama.

No, no hay drama, no hay drama, ¡es por el plantón!

¿Plantón?

Oye, yo también tengo sentimientos.

Sí, y no me gusta que me pongan a prueba

o que me presionen. -¿De qué me estás hablando?

Te propuse sexo sin compromiso y quedamos, nadie te ha presionado.

No, no, no, no, no.

A ver, lo que tú querías

era examinar cómo funciono en la cama,

porque no tenías ningún interés en conocerme, ¿o no?

Ah... ¿Qué pasa? No... No funcionas, ¿no?

Pues lo siento,

pero te vas a quedar con la duda.

Ya veo.

No, si yo solo quería entender qué había pasado,

pero ya lo entiendo perfectamente.

¿El qué?

Estás cagado.

No, no, no, no, no. No te equivoques, ¿eh? No, no.

Yo el único miedo que tengo es que ahora entre un cliente

y vea a esta loca que tengo delante, que me insulta.

Es que tienes razón.

Si es que es culpa tuya, sacas lo peor de mí.

Eso es. Mejor dejarlo, ¿no?

Sí. -Porque lo que mal empieza

no puede acabar peor. -Ajá, tienes razón.

No tiene sentido seguir aquí hablando con un estúpido italiano

que no tiene lo que hay que tener. -Eso es. Lárgate de aquí

porque no tengo ninguna gana de tenerte delante.

Me largo. Yo tampoco...

Tendrías que haber visto cómo me miraba.

Sus ojos estaban llenos de decepción y... y de desprecio.

No volverá a confiar en mí. -Ya, pero está cabreada, es normal.

No es tan grave lo que has hecho.

Intentas salvar el mercado. Ibas a reponer el dinero.

Podría haber salido bien

si Hortuño no se hubiera metido por medio. Pero ¿cómo lo hizo?

Tiene tentáculos por todas partes

y habrá pagado a algún banco para que siga nuestras cuentas.

Puede ser.

El caso es que yo lo estoy haciendo fatal.

Otra vez.

Si es que no valgo para nada. (CHISTA) Eh, eh...

No voy a dejar

que sigas hablando así de mi novio, ¿vale?

Eres honesto.

Eres inteligente.

Eres capaz de cualquier cosa que te propongas, ¿eh?

Hasta de enamorar a un tío como yo.

Eso te convierte en el mejor gerente del mundo.

Gracias, Germán, pero a la vista está que no lo soy.

Date tiempo.

Javier, date tiempo.

Son tiempos difíciles para el mercado, pero mejorarán.

Seguro.

No si depende de mí. He perdido mi instinto.

Soy incapaz de tomar una decisión acertada.

Primero contrato a esos estafadores y ahora esto.

No. Pero... esa empresa te la recomendé yo.

Ya. Eso da igual.

El caso es que no estoy siendo profesional.

¿Sabes lo que significa en mi trabajo?

Voy a tomar una última decisión y va a ser la más acertada.

Voy a dimitir.

No quiero decepcionarte ni que pienses que soy un cobarde,

no lo hago por eso, ¿vale? -No lo pienso, al contrario, ¿vale?

Es una decisión muy valiente la que vas a tomar,

y yo voy a estar aquí decidas lo que decidas.

Gracias.

Significa mucho para mí.

Además, tenemos planes fuera de aquí.

¿Te acuerdas o no? Montar nuestro hotelito.

Y mientras ese momento llega,

vamos a estar los dos para apoyarnos y para cuidarnos.

Entonces yo voy a cuidar de ti y tú vas a cuidar de mí, ¿no?

¿Ese es el trato? -Eso es.

Veo que lo has pillado.

Ven aquí.

(Golpes, gritos de dolor)

Esto no ha hecho más que empezar, Escobedo...

y puede durar lo que tú quieras.

A ver, te lo voy a poner más fácil:

no me tienes que contar todo lo que pasó,

solo asiente con la cabeza o niega cuando yo te haga la pregunta.

¿Fue Hortuño...

el que estuvo implicado?

Anda, refréscale la memoria.

Vale, vale, vale...

Sí, fue Hortuño.

Te vendió él.

(HOMBRE) Vaya...

Así que fue Hortuño.

Mi socio. (ESCOBEDO TOSE)

Esa rata fue la que me vendió a la Policía judicial

y me mandó a la cárcel.

Toma.

Lárgate de aquí.

No quiero volver a verte, ¿entendido?

Vamos.

¡Cuidado! ¡Ah!

(VELASCO) Muchas gracias.

Siempre está bien saber...

que hay alguien en el que se puede confiar.

¿Está muerto?

Sí.

Lárgate a tu casa.

Yo me pondré en contacto contigo.

Dame.

Y deshazte de ese desgraciado

David, ¿podríamos decir que...

estás a gusto viviendo con Carla?

Sí, me gustaría que fuera como Jorge o Paolo y Andrea.

¿Como ellos? Sí, mis amigos.

Elías tampoco se lo puso muy difícil.

Aunque bueno, ya sabemos de qué pie cojea Elías, ¿no?

Pero bueno, aun así... ¿Estás hablando de Elías y Celia?

¿Qué sabes tú de eso?

Nada de lo que diga te hará cambiar de opinión, ¿no?

No. Pero necesito saber que cuento con tu apoyo.

(DAVID) Si fuera tú, abriría el puesto en otro lado.

Este mercado tiene los días contados.

Podría cerrar mañana mismo

y aunque no lo hiciera, pierde 21,31 clientes al día.

Lo de Jona y tú es solamente un rollo, ¿no?

O sea, no vais en serio.

(PAOLO) Yo creo que has ligado.

Mi nueva clienta no te quita los ojos de encima.

Perdona, Don Juan, pero creo que te está mirando a ti.

Quiero que me eches un cable con Lucía.

(LORENA) ¿Por qué le has contado a Carmen

que te has acostado con mi hermano?

A que vienen tantas dudas, pensé que estaba todo claro.

Oye, si es por lo del tema de la cubierta,

es una crisis que ya está solucionada.

Sí, gracias a mi dinero. ¿No te lo ha contado Javier?

(JAVIER) No volverá a ocurrir.

Hoy mismo presento mi dimisión.

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Mercado Central - Capítulo 100

14 feb 2020

Javier cae en la trampa de Elías y utiliza el dinero de Ingrid para pagar a la nueva constructora. Al enterarse, Ingrid se pone furiosa.
Carmen indaga hasta que la propia Celia le dice que su distanciamiento con Adela fue porque se acostó con Elías.
Cuando la familia está en sintonía, Rosa dice que quiere volver a trabajar.
Carla pierde la apuesta con David, pero se va ganando al chico.
Samuel le dice a Jonathan que, si quiere recuperar a Lucía, le ponga celosa con Noa.
Paolo vence sus miedos y se lanza con Mayte.

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