Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 307 - ver ahora
Transcripción completa

Solo sabré lo que siento y lo que quiero

cuando Fernando salga de mi vida.

Esperaré lo que haga falta.

Pago la multa. Mejor eso que liarme con inspectores.

-Lorena, ha decretado el cierre cautelar del negocio

hasta que subsanemos todas estas irregularidades.

-Tu madre me ha contado lo de Javier.

Mala suerte cruzarse contigo.

-¡Te voy a reventar la cabeza!

-Carla lo ha dejado con Lucas y piensa irse de Madrid.

Tu madre no quería que te lo dijera, pero debes saberlo.

A él no le gusta hablar de ello o no ha encontrado el momento.

Martín, yo ya te lo he contado todo.

Ahora debes tomar una decisión.

Es difícil asumir esto de golpe, pero...

debemos convencer a Daniela para que denuncie a Fernando.

-Necesito verte, tenemos que quedar esta mañana.

-Ofrecí a Lorena la ayuda de Gonzalo, el neurólogo.

Pero la ha rechazado.

-Me acaban de llamar de Comillas, la tía Pilar ha fallecido.

-¿Insinúas que me la he cargado yo? -No se toma a la ligera

algo tan serio como eso.

-Aún la quiero, pero ya está todo perdido.

(Timbre)

-Debes denunciar a Fernando.

Como dice Adela, eres la única oportunidad para encerrarlo.

-Yo... créeme que soy la persona que más ganas tiene

de verlo encerrado.

Pero también tengo miedo.

Todas, todas lo tenemos.

Después de algo así, no es fácil no tenerlo o esconderlo.

Pero por eso debemos actuar,

para enfrentarnos con ese miedo

y para demostrarnos que podemos con él.

Ya, Adela, pero, si Fernando cumple su amenaza y denuncia a mi mamá,

la repatriarían y estamos perdidos.

-Cuando lo descubran, el juez no lo va a creer.

-Pero el juez no creyó a Adela. ¿Por qué me iban a creer a mí?

Además, ni siquiera tengo pruebas suficientes contra él.

Él sí tiene pruebas contra mí. En eso tiene razón.

Ella arriesga muchísimo. Bueno, lo arriesga todo.

Por eso no podemos confiarnos. Si vamos a ir contra Fernando,

debemos asegurarnos de que no podrá escapar.

-Pero ¿cómo?

Pues... Necesitamos una prueba.

Algo que demuestre que lo que declare Daniela

es una verdad irrefutable. Pero no tenemos pruebas.

No, ya lo sé.

Pero quizá lo consigamos.

No podemos falsificar pruebas, es un delito.

Y al final sería peor,

porque si se dieran cuenta, ya no creerían a Daniela.

-No, chicos, yo no quiero participar en nada ilegal, por favor.

Yo no digo eso, ni que mintamos ni que falseemos nada.

Digo que podemos conseguir que Fernando se delate a sí mismo.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

Podríamos grabarlo.

-Ya lo intenté y me descubrió.

-Y si la grabación no está autorizada,

el abogado podría desestimarla como prueba.

Creo que debemos llamar a la Policía.

A la inspectora Millán. La he visto mucho en el mercado.

Ya intentó ayudarnos y la trasladaron.

Si no hay nada contundente, no nos ayudará.

-Pues con más razón, debemos conseguir algo como sea.

Lo sé, yo tampoco veo otra salida.

(DANIELA SUSPIRA) Adela.

Si no te importa, me gustaría hablar a solas con David.

Sí, claro.

Gracias. Y eres muy valiente, Daniela.

Nos vemos luego.

David, verás, yo...

quería disculparme por no contarte la verdad y simplemente desaparecer.

-No, soy yo el que tiene que disculparse

por no darme cuenta, por no ver tu dolor y no haberte apoyado

-No. Tú eres un chico muy bueno, no has hecho nada malo.

-Lo siento, no quería incomodarte. Solo que...

-No te preocupes, David.

Simplemente tengo... (CARRASPEA)

...un poco de prisa, ¿vale? -Vale.

-Hablamos.

(NICOLÁS) Hola, cariño.

¿Salimos a comer fuera y hacemos las paces?

-Sí, claro, para comiditas estoy yo.

-¿Por qué no?

-Me he cargado a la Churrasca. -¿A quién?

-A la Churrasca, mi tía de Comillas.

Dice mi madre que la ha espichado con 91, viendo la tele.

-Ponen cada bodrio que acaban con cualquiera.

-¿Qué más da eso? Que tengo la culpa de su muerte.

-¿Y eso por qué?

-Me he inventado la muerte de una tía imaginaria

para cobrar lo de la lotería,

y ahora el karma se ha vengado matando a mi tía real.

-Eso es una tontería, Carmen. Pura coincidencia.

-Que no es una coincidencia,

que el karma es instantáneo, como el café soluble.

¿Qué me tendrá preparado ahora?

-No, no me grabes, que te conozco.

Sé por dónde vas. No, que me da vergüenza.

-Esto no es para ti, es para Alfonso, el charcutero.

-¿Qué te pasa?

-Antes que nada, no mates a mi madre, ¿vale?

-¿A tu madre? Si no ha hecho nada. -Pero a veces cobra el mensajero.

En este caso, la mensajera.

Siento que lo hayas dejado con Lucas.

-O sea, te lo ha dicho.

Bueno, es tu madre.

-No, no me lo ha dicho mi madre, sino mi padre.

A mi padre se lo ha dicho mi madre, sí.

-Al final te ibas a acabar enterando.

Te lo quería contar yo, pero... -No es lo único que me ha dicho.

¿Te vas de Madrid?

¿Adónde? ¿Lo tienes claro?

El destino, me refiero.

-No, no, no. Todavía no lo sé.

-O sea que no es inmediato, de ya. -Sí, quiero que sea...

lo más inmediato posible.

El sitio me da igual.

-Te echaré mucho de menos.

El Central no será lo mismo sin ti.

-No te pongas dramático. Si es que...

enseguida te olvidarás de mí.

Aquí lo tienes todo, tu curro, a Ana...

-No te vayas, Carla.

No te vayas.

Tú me lo pediste cuando me iba a ir a Málaga, ¿no?

Ahora, te lo pido yo. Y sería un error.

Tú tienes aquí a tu madre, tienes a tu hermana, el negocio.

A mí también. -Sí, a ti.

¿En calidad de qué te tengo si me quedo?

¿Qué vas a ser, como mi primo?

¿Un hermano?

-Pues algo así, supongo.

-Samu, creo que han pasado demasiadas cosas.

Y yo, pues...

necesito un cambio de aires.

-Lo siento mucho.

Y yo.

No sabes cuánto.

-¿Se sabe cómo está Jorge?

No, sigue igual de grave y...

todavía no sabemos los resultados de los análisis.

Espero de todo corazón que sean positivos.

Y si necesitas cualquier cosa, ya sabes dónde estoy.

Sí. Ojalá pudieras hacer algo.

Bueno, si me perdonas, me voy a descansar un rato.

Espera, te quiero contar una cosa.

Seré rápido, no te preocupes.

Sé que tu relación con mi hermana no atraviesa su mejor momento.

Pero deberías aceptar la mano que te está tendiendo.

¿De qué hablas?

Del neurólogo que podría atender a Jorge.

Es cliente nuestro desde hace muchos años

y nos consta que es muy buen profesional.

No, gracias.

Lorena, no rechaces algo así porque venga de mi hermana.

Piénsatelo, por el bien de Jorge.

¿Insinúas que no miro por su bien? ¡No!

No, no, no. En absoluto, no. Jorge está en las mejores manos.

Por supuesto. Por supuesto. Perdón, no quería ofenderte.

Además es que no me fío de Gloria.

Lógico. Totalmente lógico.

Pero Gloria intenta redimirse de todo lo que os ha hecho.

Por favor. No...

Esta sí que es buena. Lorena, es verdad.

Es cierto.

Tú sabes que yo intenté frenarla.

Por eso os conté lo que estaba haciendo.

Mira, Gloria es una persona enferma.

Ha cruzado unas líneas que no debió cruzar.

Y yo me siento culpable por no haberlo frenado antes.

Pero intento hacer las cosas bien.

Martín, de verdad, no tengo nada contra ti.

Es más, te agradezco que nos lo dijeras y que fueras honesto.

Pero como comprenderás,

ahora mismo yo no tengo la cabeza para perdonar

o para sentir ¿qué, compasión por Gloria?

Lo siento, no.

Está intentando cambiar. De verdad.

Tarde.

Escúchame, que la perdones o no, eso ya es cosa tuya,

pero Gloria está muy arrepentida de haber llevado al límite a Jorge.

Y de ofrecerle la droga como solución a sus problemas.

¿Qué acabas de decir?

¿Acabas de decir...

que Gloria le ofreció la droga a Jorge?

Bueno, sí, pero esto ya lo sabías. ¡No! No.

¿Cómo que no? No, no lo sabía.

Vamos a ver, Lorena, a ver.

En ese momento, Gloria estaba enajenada.

No sabía que Jorge acabaría así. Sí lo sabía.

¡No! Sí, sí. ¡Lo sabía perfectamente!

¡Lo sabía! ¡Lo sabía desde el principio!

¡Desde el principio Gloria ha querido matar a Jorge!¡

¡Es una psicópata! ¡Es una psicópata!

(LLORA)

Ya está, ya está.

Ya está.

Ya está.

Déjame sola, por favor.

Déjame.

La decisión de contar algo tan íntimo y doloroso

le corresponde a Daniela,

No debía contarle nada a David.

Pero no te machaques más, Adela.

Sabemos que no era lo ideal, de acuerdo,

pero cuando Fernando esté en la cárcel, lo agradecerá.

Eso me gustaría pensar, pero no lo sé.

¿Y si solo lo hago por mí misma,

porque no soporto que Fernando ande por ahí como si nada?

No digas tonterías. Por ti misma...

Lo sabes perfectamente.

Su testimonio es fundamental para que Fernando acabe en la cárcel.

Y gracias a eso, todas las mujeres se van a librar de ese asesino.

Estás haciendo lo que debes hacer.

Pues ojalá tengas razón. Ojalá, no.

La tengo.

Aparte, que creo que ya sé cómo atrapar a este asesino.

Hay que tenderle una trampa.

Y para que un animal caiga en una trampa,

hay que ponerle cebo.

¿Daniela? Sí.

Elías, esto es una salvajada. No podemos ponerla en peligro.

Ella ya ha sufrido mucho. Y se lo prometí a David.

No va a tener que hacer nada.

Hay que hacer que Fernando se entere que esta chica ha vuelto,

que puede contar lo que hizo.

Fernando se acercará a ella.

¿Y después qué?

Fernando es capaz de matarla. ¿Te recuerdo que ya lo ha hecho?

No le va a pasar nada, estará protegida en todo momento.

¿La protegeremos nosotros?

No, hombre, nosotros no, la Policía.

¿La Policía? Sí.

¿Quién, Millán?

¿Sí? Sí.

¿Por qué hacerlo? Ha pagado las consecuencias de hacerlo antes.

Con que haya la más mínima posibilidad de atrapar a Fernando,

Millán lo hará.

Para demostrar que no estaba equivocada.

Para restituir su reputación.

Yo no lo veo nada claro usar a Daniela como cebo.

Y le prometí a David que no la pondría en peligro.

Y no la vamos a poner en peligro,

Va a estar Millán allí todo el tiempo.

Es policía, lleva pistola, Adela.

A mí no me gusta, pero hay que intentarlo.

Tal vez, consigamos convencer a Daniela.

Pero seguro que David no va a querer que se arriesgue tanto.

David no tiene por qué saber exactamente

lo que estamos haciendo.

-¿Estás bien?

-Sí. Es que me he quedado pensando y me he empanado.

-No estuvimos mucho tiempo juntos, Carla,

pero lo suficiente para saber que no es tu mejor día.

-Que no, que no sé de qué hablas, en serio.

-Hacés más Blue Velvet cuando estás triste,

y más Red Velvet, con "colorinchis", cuando estás contenta.

No hay que ser Freud tampoco para... decirlo.

-Pues sí, estoy mal.

Pero una cosa es llevarnos bien

y otra es que ahora venga yo y te cuente mis movidas, ¿sabes?

-¿Tus movidas? Igual a Samu, ¿no?

No hay que ser muy despierto para despejar la equis.

-No te voy a contar mis rollos.

-A ver, Carla, yo pensé

que dejamos bien claro que somos amigos, ¿no?

Puedes contarme lo que quieras

y yo quiero estar para lo que necesites.

Así que decímelo. -Samu me ha dicho que me quede.

¡Bum!

¿Qué te parece? ¿Cómo te quedas?

-Lo importante no es cómo me quedo yo, sino cómo te quedas vos.

-Pues hecha un lío.

Porque... pues yo me quedaría aquí para estar con él, a su lado y tal,

pero...

pero él no va a dejar a Ana.

-Esa es justo la razón por la que te querés ir, ¿no?

Porque lo seguís queriendo.

Y si te quedás acá, ¿crees que tenés alguna posibilidad?

-"Friend zone". Amigos para toda la vida.

Hasta me ha dicho algo que soy una hermana para él.

-Entonces ya está, Carla.

No puedes sacrificar tus planes por él.

Te lo digo porque a mí me acaba de pasar algo parecido.

-Me tengo que ir.

Me voy a ir de aquí.

Está decidido.

-¿Para esto me haces venir? -A ver.

Es un vídeo para el mercado y sus clientes.

Pides unos deseos y ya está. -Que no, que no me apetece.

Y es absurdo pensar que algo ocurrirá porque lo deseas.

-¿Cómo puedes ser tan cortarrollos?

-Y mis deseos no aportarán nada interesante al vídeo.

-El año pasado, con todo lo que pasó de Ágata y Velasco,

debemos hacer algo para que la gente siga comprando aquí.

-Ya. Pues habiendo en el mercado gente como Fernando,

lo mejor es que la gente no venga. -Te voy a grabar igual, tú verás.

Y deja de quejarte, que tardas menos grabando.

Hala. Hacemos una cosa. Quita la silla.

Me grabas a mí para que veas cómo es la movida.

Así te da menos palo, ¿vale?

-Pero porque eres un pesado.

Y me grabaré yo mismo, sin que nadie me vea.

-Claro que sí, "guapi". Como quieras.

Venga, dale al rojo y empezamos.

-Grabando. -¿Ya?

Vale.

Hola, compañeros.

Quería desear lo mejor a este mercado, se lo merece.

Porque aquí somos una comunidad.

¿Qué comunidad? Somos una familia,

una que alucinas que se merece lo mejor del mundo.

A mí me gustaría que... bueno, que siguiéramos todos juntos.

Que nadie nos abandonase.

Y concretamente, pediría...

que Carla no se fuera. -Ya no se va a Florencia.

Me dijo que lo ha dejado con Lucas. -Pero se va de Madrid.

-¿Por qué te importa que se vaya?

Estás con Ana, no debería importarte.

-¿Sabes qué pasa, David?

Carla es de las personas más importantes de mi vida.

Y de no ser por ella, no hubiera superado lo que he superado.

Y no sé si es verdad eso de las almas gemelas

y lo de que solo hay una para cada persona, no lo sé.

Igual hay más.

Pero de lo que estoy completamente seguro es...

de que Carla es la única con la que he sentido eso.

Que somos almas gemelas.

Somos el uno para el otro.

O sea, esto último bórralo. ¿Sabes?

Deja el principio y lo tuyo lo grabas encima de esto. ¿Vale?

-Vale. -¿No quieres que te grabe yo?

-No. Estoy más seguro si lo grabo yo.

-Vale. Pues me voy a ir al despacho

a cerrar las cuentas anuales, que son un jaleo que alucinas.

La "tablet", de vuelta. Sé dónde trabajas.

(Móvil)

(DAVID) Hola, Jero.

Que quieres los apuntes, vale. Dime exactamente cuáles quieres.

-Le agradezco la predisposición a entender lo sucedido con el Central.

Da gusto hacer tratos con usted.

-El gusto es mío.

-Bueno, si necesita cualquier cosa, tiene mi teléfono.

Será un placer.

-Gracias.

-A usted.

-¿Quién era ese? ¿Me suena de algo?

(GLORIA ASIENTE) Es un inspector del ayuntamiento.

-¿Del ayuntamiento?

¿Y qué hace aquí? ¿Es por lo del cierre del Central?

-Sí.

Es por eso, pero... todo bien. Puedes relajar el rictus.

-Esta mañana te arrepentías de todo lo que le habías hecho a Jorge,

y ahora estabas hablando con un inspector

que, casualmente, es el que le ha cerrado el bar.

-Bueno, si dejas que me explique,

pues verás que tu hermana también tiene buenas intenciones.

Si lo he llamado, es para intentar convencerlo

de que revoque el cierre del Central.

Le he dicho que ha sido estricto con las irregularidades

y que no eran tan graves.

-¿Y qué te ha dicho?

-Me he comprometido a resolver las incidencias

y él ha prometido revocar el cierre.

-¿Así, sin más?

-Bueno, sin más, sin más...

Una pequeña ayuda económica ha terminado de convencerlo.

-¿Gloria, le has sobornado?

-Soborno es una palabra muy fea, Martín.

Digamos que ha sido una pequeña gratificación

por su amabilidad.

Se trata de que el Central pueda levantar la persiana.

-Bueno, no sé, a lo mejor tienes razón.

Jorge se llevará una sorpresa cuando despierte.

-¿Ves que puedes confiar en mí, hermanito?

¿Qué pasa?

-Que, tratando de acercar posiciones con Lorena,

le he contado algo que no sabía. -¿Qué le has dicho?

-Pues que Jorge empezó a consumir por tu culpa.

-Martín, ¿cómo se te ocurre? -Ya. Lo siento.

¿Vale? Por lo que me dijiste, pensaba que Lorena lo sabía todo

y que por eso te culpaba a ti.

Trataba de ayudar, lo siento. Creo que la he cagado bastante.

La inspectora Millán está al tanto de todo y está de acuerdo.

Ella estará muy cerca y escuchará cómo Fernando se delata a sí mismo.

Y para protegerte, si fuera necesario,

la inspectora nos ha asegurado que vendrá con uno de sus agentes.

Que no hará falta porque no va a pasar nada.

-No.

No.

No sé si tendré el valor para enfrentarme a él de nuevo.

Daniela, mira, yo sé que lo que te estamos pidiendo...

es duro, es un gran esfuerzo, es complicado... Lo sé.

Pero sabes perfectamente

que esta es una gran oportunidad de atraparlo.

Y si llamo a Fernando, ¿no sospechará?

No, no, no. Tranquila.

Él no va a saber nada.

Utilizaremos a David.

¿Qué? No, no, no. De eso nada.

Ya sabéis que es muy nervioso, puede sufrir una crisis.

Si él participa, yo no... No.

Escucha, Elías.

Tiene razón. No podemos someter a David a esa presión.

Daniela.

Daniela, mira. Quiero que veas una cosa.

Esta es Ágata, mi mujer.

Sé que Adela te ha hablado de ella.

Fernando la mató.

Posiblemente, porque se resistió.

Tú has podido alejarte de él.

Adela también.

Seguís vivas.

Pero ¿qué pasará con la siguiente mujer que intente resistirse?

Fernando es un asesino.

Debemos hacer lo que podamos para encerrarlo.

Sé que tenéis razón,

pero sigo sin entender qué pinta David en todo esto.

¿Cómo lo queréis hacer?

Tranquila.

Por David no te preocupes.

Él ni siquiera sabrá que participa en esta trampa.

De eso te doy mi palabra.

-No te preocupes, en cuanto lo consiga, te aviso, ¿vale?

Venga. (ROSA) Hola, Samu.

-Hola. -He visto tu nota.

¿Querías hablar conmigo? -Sí.

-¿Me acompañas al delicatesen? -Vamos.

-Pues venga.

-Es un tema del bar.

He llamado a Lorena, pero no me lo ha cogido.

Bastante tiene con lo que tiene. ¿Sabemos algo de Jorge?

-Desgraciadamente, sigue igual. Tenemos que seguir esperando.

Hola, Adela -Adela.

Hola, familia.

-Bueno, cuéntame. ¿Qué pasa con el bar?

-Pues el funcionario que lo cerró se ha pasado por aquí,

porque sus motivos para cerrarlo no eran importantes,

y hubo detalles favorables que obvió, como el extractor.

-¿Cuándo ha vuelto? Conmigo no ha hablado, Lorena está fuera.

-Pues ni idea. Pero, mira, toma.

Los documentos de reapertura, selladitos y firmaditos.

-¿Son las instancias de reapertura? -Exacto.

-Vale, están firmados.

-Una buena noticia, ¿no? -Eso espero.

Están firmados por Gloria.

Y sellados por el ayuntamiento.

¿Tú sabes...? ¿Ella se quedó encargada de esto?

-Ni idea.

-Perdóname, Samu.

Gloria. -Dime.

-¿Me explicas qué significa esto?

-Parecen unas instancias de la reapertura del Central, ¿no?

-Perdona. ¿Por qué te metes en esto?

-Como presidenta de la asociación

y dueña de varios establecimientos aquí,

me parecía bueno que el bar estuviese abierto.

Tener cerrado el bar de alguien como Jorge Santos no da buena fama.

-Sonríe todo lo que quieras.

Pero esto no te exime de todo el daño

que les has hecho a mi hermana y a Jorge.

(GERMÁN) ¿Que no vas a venir estas Navidades, primita?

Que me dejas solo con todos los carrozas.

Me ha dicho tu madre que vienes después de las fiestas.

A ver si es verdad.

Vale.

Vale. Te quiero mucho, peque. Chao.

Yo le ponía un par de dalias.

Nadie piensa nunca en las dalias, y tienen su punto.

Me alegra verte más tranquilo que esta mañana.

Sí. Estoy más tranquilo.

Sigo pensando que se merece un puñetazo, pero...

¿Solo uno?

Tenemos que ser pacientes

y esperar a que un juez sea quien decida.

Quería pedirte perdón por lo que te dije antes.

Estaba dolido y has pagado no siendo culpa tuya.

No, Germán, tú tenías razón.

No debí contar a Fernando que fuiste chico de compañía.

Créeme que lo siento.

Debí ser más discreta con tu vida privada.

No pasa nada. Fernando era tu novio y yo tu hijo, es normal.

Yo debí ser más comprensivo y no ponerme como me he puesto.

¿Me perdonas?

¡Serás tonto!

¿Estás mejor?

Sí. Después de esta conversación, algo mejor.

¿Qué tal con Martín? ¿Le has explicado lo sucedido

después de todo el lío?

No.

Ni siquiera sé cómo sacar el tema.

En el fondo, entiendo perfectamente

que una cosa así sea muy difícil de asimilar.

Y más si no sabes las razones que me llevaron a hacerlo.

Pero, Germán, ¿por qué no se lo explicas?

Habla con él, estás a tiempo.

No lo sé, creo que es demasiado tarde.

Creo que nunca es demasiado tarde cuando uno cuenta su propia verdad.

¿Tú crees?

Sí, sí lo creo.

¿Le vas a escatimar la posibilidad de que te entienda y te perdone?

(CARMEN) Lo sentimos mucho.

La bandeja de filetes se quedó en el mostrador

y no la he metido.

Pero está todo resuelto. -Ya estaría todo. Cuidado.

Has ido cosa de... en fin, un descuido, nada más, ¿vale?

¿Y te vas a poner el casco? Sí, ¿no?

-Y habla bien de nosotros, que no estamos para perder clientes.

-Sí. Adiós. -Adiós.

Qué vergüenza.

¿Imaginas cuando la clienta vio que no estaban los filetes?

Esa se va a Los Lechales. -Bueno, no hay que exagerar, mujer.

Eran solo unos filetes, y siempre ha confiado en nosotros.

-¿Crees que eso importa? -Sí, lleva tiempo con nosotros.

Que no hablo de ellos. Hablo del karma.

-Pero ¿qué karma? Ha sido un descuido, nada más.

-¿Descuido? ¿Crees que todo lo que pasa son descuidos?

¡Y un cuerno quemado!

Esto es el karma, que se venga por inventarme la muerte de una tía

que ni estaba muerta ni era mi tía. -Pamplinas.

-Esto no es una broma.

Ha acabado con la muerte real de mi tía la Churrasca.

¿Qué te pasa? Estás mustio.

-¿Sabes en qué condiciones están esos chicos?

-¿Qué chicos? -Los "riders".

-Ya me has contado, de tu etapa de Induráin.

¿No les iban a cambiar las condiciones?

-Qué va, siguen igual, explotados.

Y sacando una birria por cada entrega que hacen.

Y se tienen que hacer autónomos. Ni siquiera les dan casco.

-Exagerado. ¿Cómo no les van a dar casco?

Ahora, una cosa sí te digo.

Nosotros deberíamos llevar casco, por la calle.

Un día se nos cae una maceta y nos revienta la cabeza

-Debería hacer algo. -Comprar cascos, lo estoy diciendo.

-No, hablo de hacer algo por los repartidores.

-Qué pesado. Cuando se te mete algo en la cabeza,

no hay forma de sacártela.

A ver, te estoy hablando

de que nos tenemos que proteger contra el karma.

-Ellos no pueden protestar, Carmen, porque es que los despiden.

Se juegan su trabajo. -¿Qué te pasa?

¿No habrás hablado con la Lupe esa?

-¿Qué dices, Carmen? ¿Qué hablas ahora de Lupe?

Miro por los "riders" porque he sufrido lo mismo que ellos,

no por Lupe.

Que seguirá deslomándose para dar de comer a su familia.

-Estate quietecito y no tientes más al karma, que la vas a liar parda.

Mi tía la Churrasca tuvo suerte

porque se murió tranquilita, viendo la tele.

A saber qué tiene preparado para nosotros.

-Carmen, no me dejes solo.

-El mercado funcionando a pleno rendimiento.

Me encanta.

Por cierto, ¿cómo está Jorge?

Ponme un café y me vas contando.

¿Estás sordo? Ponme un café.

Yo creí que Jorge te había dicho que no quería verte por el bar.

Si no quiere verme aquí, que venga y me lo diga.

¿Lo estás escuchando, David?

¿Lo estás escuchando?

Mira lo cobarde que es,

que sabe que Jorge está en coma, que no puede venir,

y aun así, va y se ríe de él.

Pero ¿sabes la buena noticia de todo esto, David?

Que cuando Jorge no está aquí, mandas tú.

Y tú decides si quieres gentuza en el Central o no.

Porque la gentuza espanta a la clientela.

Eso lo dices por experiencia, ¿verdad?

Lárgate de aquí y métete en tus asuntos.

Es que resulta que tus asuntos ahora son mis asuntos.

Mataste a mi mujer, violaste a Adela...

y no permitiré que sigas en la calle.

Te pudrirás en la cárcel.

Otra vez con el mismo cuento.

Cuéntale tus batallitas a otro.

Tú, ponme el café, estoy esperando. ¡Oye!

Con él no la pagues, no tiene nada que ver.

(DAVID) Lárgate del bar, por favor.

-Pero no te vas a creer todas las mentiras

que ha dicho este perdedor. Que todo es mentira.

-Es la verdad, y lo sé. Lárgate de aquí.

-Pensaba que alguien listo como tú no se dejaría engañar por este...

¿No ves que todo son celos?

Lo que él no soporta es que Adela esté enamorada de mí.

-¡Eres un violador, deberían encarcelarte!

-Pero, por favor.

Déjame que yo te explique. -¿Y Daniela?

La violaste y después la echaste con mentiras y con amenazas.

Deberías estar en la cárcel, le has destrozado la vida.

-Ven esta noche al mercado, en cuanto cierre.

Te espero en el almacén.

Y no me hagas esperar porque si no, vete despidiéndote de tu madre.

-Hola, Gloria. -Hola, Nicolás.

Dime. Estoy un poco ocupada.

-Verás, como presidenta de la Asociación de Comerciantes,

quería hablar contigo de la empresa de reparto a domicilio.

-¿Algún problema? No hemos tenido queja.

-Por parte de los clientes creo que no.

Me refiero a los mismos repartidores.

-¿A los "riders"? ¿Qué ha pasado? ¿Se ha ido alguno con una entrega?

-Mira, vamos a ver, sin paños calientes, Gloria.

Ninguno de ellos, que hacen decenas de kilómetros al día,

robaría un pedido, y no les faltan razones.

Trabajan en condiciones muy lamentables.

Seguridad casi inexistente, sueldo muy bajo.

No tienen seguro a terceros,

y lo sé porque yo mismo tuve un accidente.

-¿Qué quieres que haga? ¿Qué tiene que ver con el mercado?

-Mucho. El mercado es un cliente muy importante

para esa empresa que los explota.

Y he pensado que quizá, haciendo una queja formal, pues...

-No, no, no. Nicolás, no te confundas.

Esa empresa presta un servicio que nos beneficia a todos,

a tu carnicería, la primera.

Y las condiciones laborales son las que son,

pero es que son iguales en todos lados.

Bastante lío tengo yo

como para estar haciendo ahora de "salvapatrias".

Si no quieren ser "riders", que estudien.

-¡Pues no!

-¿"Pues no"? ¿Cómo que "pues no"? ¿Qué significa eso?

Por muchos negocios que tengas aquí,

no puedes decidir por todos los comerciantes.

Es lamentable y despreciable lo que has dicho

de esos chicos, que se juegan la vida.

Y yo voy a luchar por conseguir que mejore su situación.

-¿Y qué vas a hacer exactamente, ¿donarles parte de tu sueldo?

-Ya me lo imaginaba.

Somos muy solidarios hasta que nos tocan el bolsillo.

-Pues mira, no sé ni qué ni cómo lo voy a hacer, Gloria,

Pero que sepas que voy a luchar hasta el final

para que sus condiciones mejoren.

Y cuando lo consiga, verás que un simple trabajador como yo,

con mucho esfuerzo y trabajo,

conseguirá corregir una terrible injusticia,

mientras tú, que lo podías hacer todo más fácil,

no has movido un solo dedo.

(Puerta abriéndose)

-Hola, hija. Hola.

¿Has hablado con los médicos? ¿Alguna novedad?

No.

Nada.

Lo miro y...

no dejo de imaginar que se despierta y...

y todo va bien y conoce a su hija.

Luego me doy cuenta de que...

de que es mejor desear que no se despierte.

Jorge va a despertar y va a salir adelante, hija.

¿A qué precio, papá?

Es que... las secuelas pueden convertir su vida en un infierno.

No hay que ponerse en lo peor. Hay que tener confianza.

Ojalá estuviera en mi mano hacer algo.

(LLORA)

Papá...

En realidad sí hay algo que puedes hacer.

Lo que sea.

Necesito que la persona que le ha provocado esto a Jorge

pague por lo que ha hecho.

Pero ¿esto lo ha provocado alguien? Sí.

Gloria.

Gloria.

Ella sabía que Jorge es un exadicto

y le puso la droga al alcance de su mano.

Eso es terrible.

Pero ¿qué puedo hacer yo? Es un poco complicado,

pero necesito que me ayudes a encontrar algo,

a encontrar alguna información que la pueda destruir,

porque quiero devolverle todo el daño

que le está haciendo a Jorge.

Por favor.

-No quiero molestar.

-Es el escandallo de un plato nuevo. No molestas.

-Puedo ayudarte con los números.

-¿Qué quieres?

-Entiendo que hayas reaccionado así.

Normal si una tercera persona te cuenta algo tan importante.

Por eso te lo quiero explicar yo.

No lo quería hacer aún, no estoy preparado,

pero quiero contarte por qué hice lo que hice y...

y por qué lo considero un error, quiero que me entiendas.

-Estoy harto de explicaciones, Germán.

¿Son las que me ha dado tu padre?

Sí, tú padre ha hablado conmigo.

-De lujo.

Para que no vayas preguntando por ahí,

te completo yo mi propio historial. -No, gracias.

No quiero saber más de ti. -Me vas a escuchar, quieras o no.

Sí, además de prostituirme

y colaborar con una red, que terminó asesinando a mi ex,

soy un ladrón,

capaz de robar a su propio padre, y drogadicto ocasional.

¿Qué te parece? Completito, ¿verdad?

Pues este soy yo.

Y me arrepiento de todo, menos de querer a Javier.

Así que si me aceptas como soy, muy bien.

Si no, ya sabes, porque estoy harto de seguir así.

-Si decido en caliente, quizá me arrepienta más adelante.

-¿Tú no tienes ningún trapo sucio, por pequeño que sea?

Porque no te has comportado como la mejor persona todo este tiempo.

¿No vas a decir nada?

-No. Ya te he dicho todo lo que te tenía que decir.

-Muy bien.

Pues si es así como quieres hacer las cosas...

-¿Y cómo las has hecho tú, Germán?

(GRABACIÓN, SAMUEL) "¿Está grabando?

Hola, compañeros. ¿Qué tal?

Quería desearle a este mercado... pues lo mejor, porque se lo merece.

Porque somos una comunidad.

¿Qué digo comunidad? Somos una familia que alucinas,

que se merece lo mejor." -Por fin te encuentro.

-¿Es cierto que te vas?

-Las noticias vuelan.

Por eso quería hablar contigo. Bueno, y con tu madre, por el piso.

-Lo siento, debo atender.

(SAMUEL) "Hola, compañeros. ¿Qué tal?

Quería desearle a este mercado... pues lo mejor, porque se lo merece.

Porque somos una comunidad.

¿Qué digo comunidad? Somos una familia que alucinas,

que se merece lo mejor.

Me gustaría pedir que siguiéramos todos juntos,

que nadie nos abandonase.

Pero si tuviera que pedir algo en concreto,

pediría que Carla no se fuera nunca."

(DAVID) "Carla no se va a Florencia.

Ella me dijo que lo ha dejado con Lucas."

-"Ya, pero sí que se va de Madrid.

O no. Que si no te ha dicho nada, es que no lo tiene claro. A saber."

(DAVID) "¿Y por qué te importa Carla?

Si estás con Ana, no quieres estar con Carla."

-"Ya.

Pero Carla es Carla.

No tiene nada que ver.

¿Sabes qué pasa, David?

Carla es de las personas más importantes de mi vida.

Por ella, he superado todo lo que he superado.

Y no sé si será verdad lo de las almas gemelas, las medias naranjas

y de que solo hay uno para cada uno, igual hay más.

Pero de lo que estoy completamente seguro es...

es que Carla es la única por la que he sentido justo eso,

que somos almas gemelas,

que somos el uno para el otro."

-Oye, ¿y adónde te vas? Porque Samuel no lo sabe.

-No, porque no lo sé ni yo.

Ponme una caña, por favor,

(FERNANDO) Teníamos un trato,

y mientras yo he cumplido mi parte, tú me has traicionado.

-No teníamos ningún trato.

Abusaste de mí y luego me alejaste de aquí.

-No te confundas.

Si tu madre sigue en el país es porque yo cumplí mi palabra.

Al menos hasta ahora.

-¿Qué quieres decir? -¿Tú qué crees?

-Con las tonterías que le has contado a David,

¿me quedo de brazos cruzados?

Intentaste destrozarme la vida desde que pisaste el mercado.

-Solo he dicho la verdad. Y deberás pagar por lo que hiciste.

Y tenemos que tener mucho cuidado

porque a Daniela no le puede pasar nada.

¿Qué haces aquí a estas horas, David?

Pensaba que ya habías cerrado el bar.

-He dejado el lavavajillas encendido y no quería causar un apagón o algo.

¿Por qué habláis de Daniela?

Escúchame, David.

¿Me acompañas a casa de Elías y vamos hablando y te lo explico?

Dime la verdad, Adela.

No soy muy bueno interpretando las mentiras de la gente,

pero actúas muy raro.

Puedes estar tranquilo porque... todo está bajo control ¿de acuerdo?

Pero Daniela ha tomado la decisión de ayudarnos.

¿Qué? Dijisteis que no estaría en peligro.

No va a estar en peligro, te doy mi palabra.

(FERNANDO) La única que va a pagar por todo esto...

eres tú.

Bueno, tu madre también.

Por esa lengua viperina y de buscavidas que tienes.

-¡Me violaste! -¿Tú crees?

¿Y qué me dices de las risitas inocentes

y de las arepas para que te escogiera entre las candidatas?

¿Me vas a decir que es un malentendido,

que no quisiste seducirme? -Eso es mentira.

Jamás quise seducirte.

Aún recuerdo lo que hiciste en este almacén

y me dan ganas de vomitar.

¡Me das asco!

(SUSPIRA) ¿De verdad, Daniela?

¿De verdad te doy tanto asco?

¿De verdad que no disfrutaste ni un poquito conmigo?

-¿Dónde está Daniela?

Es que... no lo sé, pero te prometo que no va a pasarle nada.

De verdad, escúchame. Escucha.

¿Te acompaño y vemos lo del lavavajillas?

No. ¿Quién es ese?

-Lo que más me gusta recordar

es cuando te entregaste a mí definitivamente.

-Me obligaste a hacerlo.

-Sabes que eso no es verdad. Necesitabas ayuda.

Y utilizaste tus encantos para conseguirla.

Igual que me utilizaste a mí.

-¿Y Adela? ¿Adela también te utilizó?

-Adela.

Adela...

Adela era mi pareja.

David, escúchame, por favor. Me estás mintiendo. ¿Y Daniela?

Está bien, de verdad. Que me lo diga ella misma.

No la puedes llamar. ¡No me toques!

Está bien. Por favor, hazme caso.

Daniela lo ha pasado mal. Vamos a pillar a Fernando.

Confía en mí, por favor.

No iba a ponerse en peligro y me habéis mentido.

No puedo confiar en vosotros. No te hemos mentido.

Escucha.

David.

¡David!

¡Agente!

-¿Y Ágata?

-A Ágata ni la nombres, ¿me oyes? ¡Ni la nombres!

-Claro. De ella no pudiste abusar y por eso la mataste.

-¡Déjala! -¡El anormal que faltaba!

¿Lo has llamado tú? -¡No, no, no!

-Date por muerta, ¿me oyes? Date por muerta.

-¡Suéltela!

¡Suéltela!

¡Que la suelte! ¡Suéltala!

-Todo es por tu culpa.

¡Lo has empezado tú, Fernando!

-¿Te molestó pasar un buen rato conmigo?

¡Mereces lo que te va a pasar!

No te vas a librar de mí.

-Fernando, suelte a Daniela. -Está bien, la suelto.

¡Ya la suelto!

(DANIELA LLORA)

-¡Durán!

Tranquila. Vamos, Daniela.

Vamos a sentarnos allí.

Tranquila. Vamos. Por favor.

Vamos.

(CHISTA SUAVEMENTE)

Tranquila. Tranquila. (DANIELA LLORA)

-Ya lo verás cuando esté acabado. Vete.

-Solo quiero verte a ti.

-"...somos almas gemelas, somos el uno para el otro."

-No ha sido fácil, pero tengo la información que necesitabas.

¿Y?

Toma.

-¿Cuento con vosotras

para una campaña contra la empresa de "riders" del mercado?

-Durán estará con usted.

Se encargará de su seguridad hasta dar con él.

No, eso es imposible.

Segura que ella tuvo que ver con el cierre del bar.

-Con el cierre no lo sé, pero con la reapertura, sí.

-Corre peligro aunque la Policía la proteja.

Fernando puede hacerle daño.

Incluso podría hacer que deportasen a su madre.

Siento que causara problemas.

-¿Problemas? Sí.

Que lo hemos dejado, papá.

-No puede ser que sintiendo lo que sienten,

ninguno de los dos dé la cara.

Alguien tiene que dar el paso, Carla.

Y tenés que ser vos.

Ten cuidado, porque vas a soñar conmigo, Gloria.

¿Tú eres peligrosa?

Yo soy más peligrosa.

Toma.

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Mercado Central - Capítulo 307

18 ene 2021

Elías y Adela consiguen que Daniela se convierta en su cómplice en una trampa contra Fernando.
Gloria consigue que el Bar Central reabra y Rosa la encara.
Lorena, abatida por la situación de Jorge y el futuro que le espera si despierta, le pide ayuda a Jesús para destruir a Gloria, a la que considera absolutamente responsable del estado de su pareja.
Germán intenta aclarar las cosas con Martín, pero el chef no está dispuesto a conocer más detalles acerca del turbio pasado del chico. Deciden que su relación es demasiado complicada.
Dispuesta a marcharse del mercado, Carla descubre un video en el que Samu expresa sus verdaderos sentimientos hacia ella: es el amor de su vida.
Mientras Carmen sigue preocupada por el mal karma, Nicolás descubre las lamentables condiciones bajo las que trabajan los riders que hacen los repartos del mercado y se enfrenta a Gloria al respecto: no va a parar hasta conseguir unas condiciones dignas para los repartidores.

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