Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 297 - ver ahora
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¿Se puede saber qué estabas buscando?

Nada.

No estaba buscando nada.

Me parece increíble que desconfíes de mí.

Somos pareja

y te he demostrado que estoy a tu lado.

Sí, somos pareja, pero hablas demasiado con Elías

y él no para de decir cosas feas de mí.

¿Qué tiene que ver Elías en esto? No lo sé, dímelo tú.

Deja de buscarle los tres pies al gato.

Yo simplemente quería darte una sorpresa.

¿Qué sorpresa?

Míralo en el maletín donde crees que hurgaba.

Una pulsera.

Sé que no lo pasas bien

con las barbaridades que dice Elías.

Y yo tampoco he sido capaz de levantarte el ánimo,

así que quería hacerte un regalo.

Vaya. Espero que te guste.

Pero está claro que tú y yo no sabemos darnos sorpresas.

No sé por qué, pero siempre lo estropeamos.

Sí, aquel día me echaste la bronca

porque pensabas que estaba en un bar bebiendo.

Me compraste unas zapatillas maravillosas de montaña.

Ahora sé cómo te sentías.

A pesar del malentendido, me gusta tu regalo,

porque significa que sigues pensando en mí.

Me encanta la pulsera.

Pero más me encantas tú.

Tú eres mi mejor regalo.

¿Qué ha pasado con la urgencia del almacén?

Sí, es verdad.

Las llaves.

Estas sí que son. ¿Me acompañas?

Sí, claro que sí.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

¡Mierda! -Lo recojo.

No, no, no, deja.

Tú coloca el tataki de atún en las bandejas.

Vale. Vamos adelantando trabajo.

Pon una parte en bandejas y la otra parte en la nevera.

Es importante la temperatura. Vale.

La hora que es... Esto debería estar montado.

Y tú deberías estar trabajando en tu proyecto.

Con la prórroga que consiguió mi abuela no hay problema.

Y te puede ayudar Lorena.

No, no, prefiero que no.

Han pasado muchas cosas y no quiero meterla en esto.

Cuando cocino me vuelvo insoportable.

Solo me aguantas tú.

Porque no somos pareja ni hay conflicto emocional.

No lo somos. Cualquiera tiene un mal día.

Hasta yo, pero para eso están los amigos, para apoyarse.

Ya, pero si suspendes el trabajo, me voy a sentir fatal.

Si suspendo será mi culpa por perder el archivo del trabajo.

Con un día más dudo que suspenda.

Bueno, qué seguridad...

Llevo años cocinando

y aún sufro por si el plato está en su punto.

El cliente no hará un análisis del rebozado, tranquilo.

Eso espero.

Oye, David, de verdad, mil gracias por ayudarme.

Sin ti no habría sido posible.

Siento haberte metido en el fregado.

¿Me ayudas con las bandejas? ¿Las pasamos para allá?

-¿Podemos hablar un momento?

-Ya nos lo hemos dicho todo.

-Quizá entre nosotros sí,

pero tienes una conversación pendiente con Susana.

-Lo sabe todo, ya te lo dije.

-Me preocupas, Martín.

Creo que así no vas a ser feliz.

-Deja de preocuparte, no es tu vida ni tu responsabilidad.

Y si soy feliz o no, es mi problema.

-No solo tuyo, también de Cloe y de Susana.

Si te engañas, las engañas a ellas y las harás unas desgraciadas.

Ahora no te lo parecerá,

pero está posición tuya es muy egoísta.

-¿Quién te crees que eres?

No me conoces de nada. No sabes qué pienso ni qué siento.

Es increíble que uses chantaje emocional

para convencerme de estar juntos.

-Estás muy equivocado, ni es chantaje ni pretendo nada.

Solo que seas sincero contigo y con Susana, si tanto la quieres.

-¿Pones en duda mi amor por ella? -No.

No dudo de que la quieras, pero como madre de tu hija.

No sé si estás enamorado de ella.

(MARTÍN) Pero ¿tú qué sabrás?

-Si lo que has dicho estos días que sientes por mí es cierto,

si lo que ha pasado es de verdad,

no sé si estás tan enamorado de ella.

Sé que estás asustado.

Tengo amigos en esta situación y no se atreven a dar el paso.

Es importante que nos ayudemos entre nosotros.

-¿Nosotros?

Vale.

Soy miembro de una especie de tribu oculta y no sabía nada.

Vale. -Pícate lo que te dé la gana.

No te quitará sufrimiento.

Si sigues engañándote, lo arrastrarás años,

y será devastador para ti y los que te rodean.

Susana y Cloe no se lo merecen.

-Deja de hablar de ellas como si las conocieras de siempre.

Son mi mujer y mi hija.

Sé perfectamente lo que he de hacer para que sean felices.

(GERMÁN) Vale, pues lo siento. Siento que te lo tomes así.

-David, ¿qué haces aquí?

Deberías estar preparando el trabajo.

-Sí, pero es que hoy...

¿Qué haces tú aquí?

-Vengo a ver a Jorge. ¿Por qué no estás estudiando?

Asunción, ha sido cosa mía. Le he pedido un favor a tu nieto.

Tengo un evento importante y urgente

y sin él no hubiera podido servir esto.

-Servir ¿a quién?

¿A clientes como esos dos?

(GRITA)

No quiero esa mierda en mi bar, largo. ¡Largo!

Qué barbaridad.

Este no es ambiente para un niño.

-Abuela, no soy un niño. -Quería hablar contigo de David.

Estoy preocupada y veo que mi preocupación era poca.

Es peor de lo que creía. -Por favor.

-Deberías estar estudiando, no trabajando.

Los estudios son tu futuro, no trabajar en un bar.

Pensar que Celia te lo confió... No sé qué tenía ella en la cabeza.

-Jorge me trata muy bien y no pide que deje los estudios.

Es un día excepcional, te lo ha dicho.

Debemos entregar estos platos, así que déjanos trabajar.

-Dijiste que controlabas tu vida,

que combinabas bien los estudios y el trabajo,

pero eran patrañas para hacer lo que te da la gana.

Que sepas que este chollo se te va a acabar.

No permitiré que mi nieto tire su vida, ¿te ha quedado claro?

A partir de ahora, las cosas van a cambiar.

Ve a preparar tu proyecto, por favor.

-Ni hablar, no he terminado con el tataki.

Tarda mucho, ¿no, inspectora?

¿Y si Fernando la ha retenido o se ha dado cuenta?

-Si estuviera en peligro, habría usado la aplicación

y no lo ha hecho, ¿no?

(Timbre)

(SUSPIRA ALIVIADO)

Casi me pilla, vengo temblando aún.

¿Ha pasado algo, te ha hecho algo? Siéntese y cuéntenos con calma.

¿Necesita un vaso de agua o algo? No, gracias.

Pues Fernando ha tenido que salir del despacho

para bajar al almacén y...

y entonces he aprovechado para abrir su maletín.

Y estaba hurgando dentro de él, cuando él ha abierto la puerta

porque se había equivocado de llaves.

¿Y cómo salió de ese apuro? Bueno, he tenido suerte.

Fernando me hizo un regalo sorpresa y yo quería devolvérselo,

así que le compré una pulserita

justo antes de...

de descubrir lo miserable que puede llegar a ser.

Y he utilizado ese regalo

para simular que lo escondía en el maletín.

Mucho más inteligente que darle un puñetazo

y ser denunciado por agresión.

¿Encontró algo de interés en el maletín?

Encontré el otro móvil.

Es de esos viejos, pequeño.

De esos que tienen aún botones, como estos.

Sí. Perfecto, tal y como había previsto.

Mire, este dispositivo sirve para rastrear y registrar

la información que hay en el teléfono de Fernando.

No sirve para los "smartphones", pero sí para dispositivos viejos.

Es muy fácil de utilizar. ¿Cómo que "fácil de utilizar"?

¿Usted qué pretende?

Que conecte con el cable del teléfono este dispositivo,

y que clone la información que hay en el móvil.

Es un proceso muy rápido, dos o tres minutos nada más.

Así podremos demostrar que Fernando llamó a Vanessa

y que la extorsionó para que no lo denunciara.

Eso no va a ser fácil. Y menos tras lo que ha pasado.

No puedo obligarla, está claro.

Tiene que estar dispuesta a asumir cierto riesgo.

Le recuerdo que pulsando tres veces el botón de inicio del móvil

mandamos inmediatamente una patrulla a ayudarla.

Adela.

Ya la has escuchado.

No tienes por qué hacerlo.

Habrá otra forma de conseguir la información.

Inspectora, Fernando ha demostrado que es un tipo peligroso.

Si se da cuenta, si la pilla... No va a matarme, Elías.

Ágata no sabía cómo era Fernando, pero yo sí, gracias a ti.

Y te juro que no voy a dejarle que me haga más daño.

Entonces, ¿está dispuesta?

Encontraré el momento.

Esperemos que no me pille.

-Muchas gracias, Sonia, por encargarte de esto.

-Siento no poder quedarme, debo llevar esto a la furgoneta.

No me ha dado tiempo a comprarte nada, pero coge una.

-Muchas gracias, David.

-Una tapa de Jorge vale más que una calculadora.

Date por satisfecho. -Es verdad.

No hace falta regalo, solo que te pases un rato. Gracias.

Suerte con el cáterin.

-Bueno, bueno, el cumpleañero. -¡Hombre! ¿Qué pasa?

-Muy pronto la celebración con lo fiestero que eres.

-Lo organizaron mis padres. Ni hay alcohol.

Eso sí, "cupcakes" hasta el culo.

-No te preocupes por el alcohol. Toma.

-No hacía falta.

-Ya. -Muchas gracias.

-No hacía falta.

Voy a por unos "cupcakes". -Ponte morado.

-Hola. -Hola.

-Qué pintaza. -¿Qué tal?

-Cojo el azul.

-No, no, no. (GERMÁN) No sabía que venías.

-¿Qué, no te lo vas a comer?

-Se me ha cerrado el estómago del disgusto.

Lo que hemos montado para nada. -Que está ahí Samu.

(SAMUEL) Familia.

Muchas gracias. me ha encantado este detalle.

Abuela, me ha encanta tu camiseta. -Ya lo sabía yo.

-Queríamos que te animaras.

Es una lástima,

las cosas no han salido exactamente como queríamos.

-No disimuléis. Sonia dice que lo organizasteis

y estáis disgustados porque no viene Carla.

-Tu madre y yo teníamos esperanza de que entre tú y Carla, pues...

Pero bueno, nos hemos equivocado.

Quizá para ti es incómodo estar aquí.

-No hace falta que os disculpéis de nada.

Lo tengo asumido y estoy bien. Si sirve para que lo asumáis, mejor.

-Quizá aún no hay que asumir.

(CARMEN) ¡Carla! -¡Hola!

¿Qué tal los "cupcakes"? ¿Os habéis terminado todo o qué?

-Voy a empezar ahora, se me ha abierto el apetito.

-Y a mí también.

¿Pedimos uno de chocolate y cerezas? -Venga.

-Pues muy bien, son los mejores.

-¿Qué tal? -Hola.

(Tacones acercándose)

-¿Susana?

¿Qué haces ahí?

¿Querías algo?

-No, que...

Quería hablar con Martín pero nada, es una tontería,

así que ya luego se lo cuento.

-Oye, tienes los ojos vidriosos, ¿Estás bien?

-Pues no. La verdad es que no.

Y tú tienes algo que ver.

-Ya. Bueno, pensé que tenías que saber

lo que estaba pasando entre Martín y Germán.

A pesar de nuestras diferencias, somos familia y me preocupo por ti.

Merecías saber la verdad.

-Qué buen corazón el tuyo.

-Vale, reconozco que estaba enfadada con Martín,

pero alguien tenía que abrirte los ojos.

¿O tú preferías no saber nada?

-Gloria.

En el pasado, cuando Martín y yo no estábamos juntos,

¿pasó algo parecido alguna vez?

-¿Si se había acostado antes con un hombre?

No, que yo sepa no.

Esta historia con Germán me ha sorprendido tanto como a ti.

-¿Y...?

¿Y crees que entre ellos dos hay algo más fuerte?

-Eso solo lo saben ellos.

Pero he visto cómo se miran, cómo se sonríen y...

-Ya, no hace falta que sigas, yo también los he visto.

Las dos sabemos la respuesta.

-Lo siento mucho, Susana, de verdad.

-Germán tiene razón, mi matrimonio es una gran mentira.

-¿Germán te ha dicho eso?

-Estaba hablando con Martín.

Sé que no está bien escuchar, pero es que...

Es que estoy tan perdida, que...

-Anda, pasa y tómate una tila conmigo.

Bueno, mejor una copa de vino.

-No, no hace falta.

-Esto es para ti.

-No hacía falta. -Hombre, claro que sí.

No podía llegar aquí sin regalo, sería feo.

-Hombre, sí, sería feo. -Feo.

-Un vale para un "scape room". Mira, qué detalle.

Está adaptado y se ve que es el mejor.

-Recuerdo la que me montasteis Jonathan y tú en el despacho.

-Siempre me acordaré de esas tonterías que hacíamos.

Bueno, espero que te dé buena suerte con quien quieras compartirlo.

-Pues igual se lo digo a David.

Aunque lo mismo se agobia y sale corriendo.

-¿Y la chica con la que estabas chateando?

Podría ser una buena primera cita.

-Es que no termino de dar el paso. No le he dicho nada de esto.

-¿Por qué? Pero si nunca ha sido un impedimento.

No seas tonto, ¿a qué esperas?

Cuéntaselo de forma natural, como haces con todo.

-Contigo era fácil, pero no todos son como tú.

-Si para ti es un problema, también lo será para ella, Samu.

Tú eres genial, eres...

Eres alguien impresionante, tienes un gran corazón.

Y si vale la pena, sabrá verlo.

-Bueno, ya veré a ver.

¿Y tú qué, cómo te va?

-Pues yo como siempre, saboteándome cuando podía ser feliz.

Porque Lucas quiere dar un paso adelante con nuestra relación

y yo debería estar contenta y agradecida, pero...

-Te da miedo. -Sí.

-Quiere conocer a mi madre y a mi hermana.

No sé, yo no me siento preparada.

Siento como que es una presión que no puedo soportar y...

Perdona, es tu cumple y estoy aquí contando mis movidas.

-A ver, me dices que me tire a la piscina

¿y no lo haces tú?

¿Por qué no nos dejamos de tonterías,

de miedos y de chorradas y nos arriesgamos?

Si no, no vamos a saber qué habría pasado.

-Pues habrá que tirarse a la piscina, digo yo.

-¿Qué tenemos que perder?

-Ya.

-Nicolás, ¿dónde estás? Ven que te diga una cosa.

Al final no te conté lo de la Olmos.

(NICOLÁS) Estoy en menos que canta un gallo.

-¿Dónde te habías metido?

-Pues he estado haciendo tratos con Rosa

para el bien de Carnicerías El Tejo.

Creo que podemos colaborar con el delicatesen

para cumplir con el gastromercado.

-A ver, lo he dicho y lo voy a repetir,

no pondré una plancha en el puesto.

No oleré a fritanga todo el día.

-Que no, nada de fritanga, nada de fritos.

Vamos a preparar carpaccio fresco y Rosa lo venderá en el delicatesen.

-Eso es otra cosa.

Pero no tiene mucha salida, lo comen cuatro pijos.

-Porque la mayoría no lo ha probado, pero cuando lo prueben...

Mira, el carpaccio cortadito fino, con su tostada,

su queso por encima... -El corte del carpaccio es un arte.

No está al alcance de todos.

-Carmen, por favor, tienes delante de ti a un artista.

¿Crees que estas solo son para arreglar enchufes? No, no.

Tu madre me ha dado sobresaliente en corte.

-¿Con lo tiquismiquis que es? -Pues tengo un don.

Igual que tú con lo de representante de artistas.

Carmen, valemos un imperio y no lo sabíamos.

¿Y qué me tenías que decir de la Olmos?

-Que está muy contenta.

Sí, porque le he conseguido todo.

Sueldo... Todas las condiciones.

-Es que, Carmen, eres una crac, una loba de Wall Street.

Donde metes el colmillo...

-Lo que pasa es que yo echo de menos los cortes de la carne,

hablar con la gente, charlar, aconsejarlos...

Charla de toda la vida. -Ya.

-Es que a mí esto de negociar por teléfono... no me llena.

-Si estabas entusiasmada con codearte con la fama y el glamur.

-Ya, pero me ha cansado ya de tanta tontería

y estoy pensando en dejarlo.

-Carmen, que ibas a ganar ahí un buen dinero, que era un pico.

-Tampoco te creas, a la Olmos ya le queda poca cuerda.

Una actriz mayor, que tienen pocos papeles.

Y cuando los tiene, son pequeños. No iba a ganar tanto.

-Ya, ya, ya. ¿Sabes qué te digo? Que no lo entiendo.

No entiendo este cambio repentino, la verdad.

Un momento.

¿No querrás volver porque no te fías de mí?

-Claro que no.

Para volver tendría que haberlo dejado,

y nunca he dejado Carnicerías El Tejo.

-No, eso es verdad.

No sé, querías montar una empresa de representación.

Mira, de verdad, Valeria me enseña, ¿vale?

Y yo aprendo muy pronto. Está todo bajo control.

-No vayas de sobrado,

que esto es un oficio que necesita años de experiencia.

No estás a mi nivel.

-Por supuesto que no. ¿Dónde va a parar? Claro que no.

Lo decía para que fueras tranquila a representar a Sofía.

-Estamos mejor los dos atendiendo a la clientela

y te encargas de los carpaccios.

-No sé si te acuerdas,

pero no hace mucho estuvimos trabajando aquí

y... no nos fue nada bien.

Tú ten paciencia, ¿vale?

Cuando tengamos algo ahorrado, pues ya veremos qué hacemos.

Ahora es mejor que cada uno trabaje en cosas diferentes.

Aparte, que la Olmos está contenta contigo, ¿no?

Pues aprovecha ahí y gana dinero, Carmen.

Y luego ya veremos. -Ya.

Además, que lo mismo algún día le da un barrunto y te despide.

¿Sabes? O sea, tú, paciencia, y quédate con ella, ¿vale?

Las artistas son muy raras.

-Claro.

(MARTÍN) ¿Le echaste la bronca al del pescado?

-Sí. Ya está todo aclarado, no volverá a pasar.

-Mejor, un problema menos.

-¿Y tú has hablado con Susana? ¿Todo aclarado también?

-Ya puedes quitar esa carita burlona.

Tu chantaje no funcionó.

-El problema no es mi chantaje.

El problema es que te besaste con otra persona.

Un hombre, para ser exactos.

-Ya hablé con Susana

y nuestro matrimonio está más fuerte que nunca.

-No lo tengo tan claro, pero si tú lo dices...

-¿Esto va a ser así a partir de ahora?

¿Me vas a clavar la estocada en cuanto puedas?

Lo digo porque, aparte de hermanos, somos socios,

y así no hay quien lleve un negocio.

-Cálmate, hermanito, que no llegue la sangre al río.

-Eso depende de ti y de tu mal genio, que te sobra.

-Mira quién fue a hablar.

-Si el del pescado llega tarde y no me entero,

esto no marchará bien.

No podemos permitir que el restaurante no dé beneficios.

Así que dejemos los problemas familiares

y centrémonos en el trabajo, ¿no?

-No hace falta que me des sermones.

Yo soy la primera que quiere que el negocio vaya bien.

Además de tu hermana, soy la socia mayoritaria,

que no se te olvide.

-Hola, Martín. -Hola, Rosa.

-¿Vienes por el pedido? -Sí.

Si no es un buen momento...

-No, no, tranquila. Enseguida estoy contigo.

-¿Qué haces aquí tan pronto?

-Bueno, la entrevista fue superrápida.

Y bueno, viendo el mensaje que me mandaste

y todo el lío que tenés acá,

veo que has estado en la fiesta de Samu.

-Sí, no te mentiré, no tengo por qué hacerlo.

Lucas, Samu y yo tenemos un pasado.

Es mi amigo y siempre estará en mi vida.

Y quiero que esto te entre en la cabeza.

Estoy harta de discutir por este tema.

-Ni yo quiero discutir. -Vale.

-Y entiendo que sean amigos.

Eso no quita que me duela

que tenés más vínculos con él que conmigo.

No sé, Carla, a veces me siento al margen de tu vida.

-Mira, ¿sabes qué? He pensado una cosa.

Si quieres, te presento a mi familia.

Si tú quieres.

-Me encantará conocerlas.

-Pues ya está.

No sé, pido un permiso para este fin de semana

y conoces a una de las dos.

Pero no te esperes ahora a dos angelitos,

porque te digo yo que son de armas tomar.

¿Y tú qué, cómo te ha ido la entrevista?

-Me dieron la beca.

-¿Qué dices? -Sí.

-¡Felicidades! -Gracias.

-Pero ¿qué dices? Ven aquí.

Eso es fenomenal, ¿no? -Sí, totalmente.

Había una razón por la que quería que vinieses a la entrevista.

Te quería dar una sorpresa, por eso estuve tan pesado.

-Pero una sorpresa a mí, ¿por qué?

Si yo no soy la que opta para la beca.

-Porque la beca... es para ir a estudiar a Florencia.

-¿A Italia? -Sí.

O sea, una temporada larga con los mejores profesionales.

Vamos a estudiar cómo aplicar nuevas tecnologías

al estudio del arte renacentista. Es una locura.

-Suena superinteresante, realmente...

¡Guau! -¿Te imaginás?

Vos y yo en el centro cultural del mundo,

yendo a la galería Uffizi cuando queramos,

desayunando en la "piazza" del Duomo...

-Un momento, espera.

¿Tú y yo? ¿Yo...?

¿Yo, en Italia?

-Claro.

-Pero ¿y qué pasa con el puesto de "cupcakes"?

-Lo tengo pensado, el puesto lo puede llevar Sonia.

Entre lo que hagas ahí,

lo de las camisetas y lo que yo haga de la beca,

podemos tener una vida de lujo.

¿Te gustaría?

No sé, podrías hacer un curso de diseño.

Aprender más de lo tuyo

y convertirte en una diseñadora profesional.

-Me lo estás diciendo así, muy de sopetón, y necesito pensarlo.

Piensa que yo aquí, en el Central, tengo...

No sé, tengo a mis amigos, tengo mi negocio.

-Sí.

Este puesto lo construiste vos.

-Exacto. -Con tus manos, desde abajo.

Pero, Carla, tú aspirás a más, como yo.

Podríamos tener una vida nueva, ¿entendés?

Conocer gente creativa, tener trabajos increíbles.

Se nos abre el mundo.

-Ya, pero me estás pidiendo que lo deje todo por ti.

-No, no, no, para nada. Solamente...

pensé que te iba a hacer la misma ilusión que a mí.

-Es que es muy fuerte. Tengo que pensarlo, digerirlo...

Pensarlo con mucha calma. -Claro.

Solamente quiero que te imagines en la ciudad más linda del mundo.

-Es que yo no sé italiano.

-Yo tampoco, pero lo aprendemos, Carla.

Si no vivimos la vida siendo jóvenes, ¿cuándo lo haremos?

-Vale, no sé. Tengo que pensarlo

y tomaré la decisión lo antes posible.

-Vale. Rápido, porque nos iríamos en dos semanas.

No sé, Adela, no veo nada claro que tengas que ser tú

la que clone el teléfono de Fernando.

No insistas, Elías, sé lo que hago.

¿Cómo puedes seguir viéndolo?

Estar con él, pasar la noche, después de lo que te ha hecho.

No imaginas el asco que me da cuando me toca.

No lo soporto. Pues por eso, Adela.

Por eso. No lo hagas.

No lo fuerces.

Pero esto no habrá valido la pena si él no termina en la cárcel.

Así que dejemos de hablar de este tema.

No sabes lo a gusto que me quedé cuando le di el puñetazo.

Le hubiera dado dos más, pero vamos, al...

Sígueme el rollo, ¿vale? Sígueme el rollo.

Es que siempre igual. Siempre igual, ¿no, Adela?

¿No puedes hacer lo que se te dice y punto?

Tienes que venir a tocar las narices.

Firma y ya está.

La ampliación es buena para la empresa.

¿Es bueno para la empresa o para ti?

Que manía con llevar a lo personal lo que solo es profesional.

Firma y se acabó.

Me voy, que se ha enrarecido un poco el ambiente.

-¿Qué pasa?

Nada, son cosas de... Bueno, la empresa de transportes.

Jesús y Elías necesitan una ampliación de capital,

y como yo soy socia, pues...

Pero... ¿No habíamos quedado en que te alejarías de él?

Ya, pero es que necesitan mi firma. Tengo acciones, ¿qué hago?

Renuncia a ellas o véndelas. No.

Además, me dan un beneficio anual que está muy bien.

La floristería no tiene tanto margen.

Oye, no quiero que nos amargue la tarde.

He pensado en...

en que podíamos ir al cine a ver "La flauta mágica".

Como ayer no pudimos... ¿Te apetece?

Mozart siempre apetece.

Y para mejorar la velada,

pues podemos pasar la noche en tu casa.

Eso aún apetece más que Mozart.

Tendré que darme prisa en acabar unos asuntos,

pero te aseguro que al cine llegamos.

Pues está decidido.

Esta noche solo importamos tú y yo.

Y queda prohibido nombrar a Elías. ¿A quién?

(RÍE)

-¿La crema de orujo está?

(ASIENTE) Sí. También querías trufas negras, ¿no?

-Sí. Y añade otra de ajos macerados.

Y eso es todo, creo.

-Pues ya lo tenemos.

-Oye, me viene genial tenerte cerca. No sé qué haría sin tus productos.

-Muchísimas gracias, por todo.

-No, bueno, es que son de muy buena calidad.

-No me refiero a los productos que compras en el delicatesen.

Gracias por abrirle los ojos a Lorena.

Verás, Jorge y yo hemos sufrido mucho

viendo cómo se distanciaba de nosotros,

cómo tomaba decisiones equivocadas.

-La cosa llegó demasiado lejos. -Fuiste muy valiente,

teniendo en cuenta que es tu hermana.

Supongo que no ha sido fácil para ti, ¿no?

-Intenté detenerla en varias ocasiones.

Y le exigí que se fuera a Valencia para alejarla del Central.

Pero no hubo manera.

-Es que está como obsesionada, ¿sabes?

Quería llevarse a Lorena a Valencia, separar a Jorge de su hija...

No sé cómo se puede ser tan cruel.

-Gloria lo ha pasado fatal.

Perdió al hombre de su vida de repente.

Y por el sufrimiento, la hija que esperaban, Ainara.

Todo su mundo se le vino encima.

-Tuvo que ser muy duro para ella,

pero es que todo ese rencor, todo ese odio que ella siente...

-Cayó en una profunda depresión, estuvo ingresada.

Le costó una barbaridad poder volver a tener una vida medio normal.

Fíjate, creo que el odio la ayudó a salir del pozo.

-Perdona, ¿justificas lo que hizo?

-Mira, lo que le ha hecho a Lorena y Jorge es horrible.

-Sí.

-Imperdonable.

Por eso decidí decir la verdad.

(ROSA ASIENTE)

-Pero no crucificaré a mi hermana, porque no está bien.

No desde la muerte de Simón.

Me parte el alma ver cómo ese accidente de mierda

le cambió la vida.

Gloria no era la persona fría y vengativa que habéis conocido.

No.

De hecho, era la hermana mayor perfecta.

En mi cumpleaños me regalaba artículos de broma

y me enseñaba a usarlos para sorprender a mis amigos.

Y si se metían conmigo, siempre aparecía ella.

Con ella tomé mi primera cerveza. A escondidas de mis padres, claro.

-¿Sabes que Elías hizo lo mismo conmigo?

-¿Sí? -Pero me dio mucho asco, la escupí.

-Me pasó lo mismo. Pero Gloria la mezcló con limonada

y dije a mis amigos que me tomé la cerveza entera.

-Verás.

Elías ha hecho cosas de las que yo no estoy orgullosa,

pero es mi hermano.

-Duele mucho ver cómo una persona a la que admirabas,

de repente se transforma en alguien a quien apenas reconoces.

-Sí, conozco esa sensación.

La viví en primera persona con mi exmarido.

-Gloria no pudo con tanto dolor.

El sufrimiento la destrozó.

No queda casi nada de esa hermana alegre y generosa

que me cuidaba.

En fin, perdona, que te estoy dando el numerito. Perdóname.

-No pasa nada, Martín. Tranquilo, ¿vale?

Bueno...

Te lo mando lo antes posible.

¿De acuerdo? -Gracias.

-A ti.

-¡Qué bien que te encuentro! Así vamos adelantando faena.

-¿Qué quieres, Carmen?

-Tengo ideas infalibles para conseguir la "suite".

Verás cuando te las cuente. -¿Por qué tendrías que contármelas?

-¿Porque es mi trabajo?

-Soy mayor, pero de memoria ando fenomenal.

Si no recuerdo mal, esta mañana me mandaste a la porra

y me has dejado colgada.

-Pero ¿te lo has tomado en serio?

A ver, mujer, que solo ha sido un encontronazo.

Eres una mujer con carácter, yo tengo mucho carácter...

Estamos abonadas al drama.

No tiene que interferir en la relación laboral.

-Quiero a alguien que se deje la piel por mí

y no me cuestione o me trate de vieja histérica.

-Ya, me he pasado. Pero no volverá a pasar, lo siento.

-Claro que no, porque no vas a volver a trabajar para mí.

Me equivoqué contigo. Pensé que estabas preparada,

pero es evidente que sobrevaloré tus cualidades.

Es culpa mía, no te sientas mal.

-Pero yo puedo volver a intentarlo. -No.

No, Carmen, déjalo. Déjalo, de verdad.

A partir de ahora me llevaré yo misma mis asuntos.

Es la forma de hacer las cosas exactamente como quiero.

Y si no hay "suite", no firmo y punto.

-¿Renuncias al curro con esas condiciones

por una habitación con baño?

Yo soy una estrella,

y así deben tratarme.

No lo entiendes, por eso no vales para esto.

La dignidad está por encima del trabajo.

-No lo entiendo, porque la dignidad me da lo mismo.

He currado mucho

y si no haces la serie, no cobro la comisión.

Algo me debes.

Las horas que me pasé al teléfono no son gratis.

-Querida, esa reflexión la tendrías que haber hecho antes de dimitir.

Quien dimite, no tiene derecho a nada.

-Mira, mira, mira...

Es que te puedo ver a través de ella.

Estoy haciendo un trabajito fino, fino, vamos.

-¿Has visto el montón de lonchas que has cortado?

Que te he dicho que esto no se vende.

Que esto no es tan fácil. No es llegar y besar el santo.

-Estamos en racha, es el segundo trozo que corto.

Desde que Rosa ha empezado a ofrecerlo,

se lo quitan de las manos.

-Pues será la novedad. -Será lo que sea.

Lo importante es que estamos haciendo buena caja.

Y aparte es que Rosa, de verdad, tienes que verla.

Con el tono de voz suave, como tiene ella,

vamos, es que los convence y vende lo que quiera.

La calidad de la carne también tendrá algo que ver, ¿no?

-Hombre... -Que si fueran suelas de zapatos,

no lo vendería tan bien.

Me lo curro mucho con los proveedores.

-Está claro que la calidad es fundamental, Carmen.

Pero es que Rosa hace una presentación de la tapa...

Tiene un arte preparándolo todo... Vamos, se te van los ojos.

-¿Y esto?

-Los pedidos de los clientes.

Como no doy abasto con lo que tengo que hacer,

lo apuntan ahí y se lo preparo poco a poco.

Luego lo recogen.

¿Tienes a los clientes de toda la vida en lista de espera

por servir tapas?

¿Desde cuándo tratamos mejor a clientes del delicatesen

que a los propios?

Ninguno se ha quejado. Alguna mala cara,

pero eso lo arreglo yo luego con un detallito y listo.

-No doy crédito.

Llevas aquí una mañana y te crees el rey del mambo.

Pero ¿para qué he confiado yo en ti?

-¿No querrás decirme que quieres volver a trabajar aquí?

Eso ya lo hemos hablado.

-Ahora mismo te vas a ir donde Rosa

y le dices que su colaboración con Carnicerías El Tejo

se ha acabado.

Si quiere lucirse montando las tapas de otros,

que no cuente con nosotros.

Estamos haciendo el negocio del mes, hombre.

Un momento. No tendrás celos de Rosa, ¿no?

-Yo, de Rosa ¿por qué?

-Entonces no entiendo por qué tanta queja, Carmen.

El negocio va como un tiro

y estás contenta representando a la Olmos.

¿Qué más quieres? Nunca estás contenta con nada.

-Ya no represento a nadie, me ha echado la Olmos.

-¿Estás despedida?

-Sí. Y lo siento, porque ese dinero nos venía muy bien, pero...

Pero nada, todo por mi culpa.

Y por culpa de este carácter que tengo.

-Pues ¿sabes que te digo?

Que peor carácter tiene la estrellita de Hollywood.

Que no la soporta ni su hijo. ¿Y sabes por qué te contrató?

Porque ya en el mundillo la conocen y no pueden ni verla, Carmen.

-¿No te enfadas?

-¿Cómo me voy a enfadar contigo?

Bastante hemos discutido nosotros,

como para ahora enfrentarnos tú y yo por la estrella de Hollywood.

Tú tranquila, mujer.

Saldremos adelante, como siempre.

-Me pongo, ¿no? -Ponte.

(Timbre)

-Otra vez tú. -Esa no es forma

de saludar a tu abuela.

Vengo a ver cómo estás.

-Estoy estudiando.

-Menos mal que has vuelto de ese bar de mala muerte.

¿No limpia nadie aquí?

-Limpiamos todos. -Es como decir que no limpia nadie.

-No es un bar de mala muerte,

y Jorge es un chef reconocido en todo el país.

-Como si le dan el Óscar al chef del siglo.

-El Óscar se lo dan a actores.

-Me da exactamente igual.

Ese ambiente no es para nosotros, David.

Tenemos dinero, no hace falta trabajar

y menos con delincuentes.

No me relaciono con camellos y drogadictos.

A esos no los había visto.

Jorge tampoco cumple la ley.

No te paga la Seguridad Social. -Lo has leído en la prensa, ¿no?

-Debo investigar y saber con quién te relacionas.

He hablado con la vecina del cuarto

y me ha contado cosas que no me han gustado nada.

-Carla, Lucas y yo

vivimos muy tranquilos. -Ya.

¿Y el hombre que estuvo hace poco? Uno maduro, solo.

-Era Nicolás, lo acogimos unos días.

Su mujer lo echó por liarse con otra.

-Dios, a saber qué hizo el tipo ese.

-Pero no era cierto. Nicolás es una buena persona.

Pero un poco pesado. Lucas lo echó de casa.

-Otro que no sé de qué palo va.

Confiaba en Carla, pero cambia de novio como de camisa.

Cariño, con esta gente no vas a aprender nada bueno.

-Son amigos y compañeros, no profesores.

No he de aprender de ellos.

Y para que lo sepas, Jorge me tiene contratado.

-Pareces un alma en pena, compañero. ¿De dónde vienes?

Necesitaba tomar un poco el aire, no tengo un buen día.

¿Por Lorena?

Bueno, por eso también.

No conseguimos resolver nuestros problemas y ahí seguimos.

Pero no, no es eso.

Vengo de ofrecer un cáterin que me propuso Boris y...

ha sido la peor experiencia laboral de mi vida.

Anda, tómate algo conmigo, hombre. Te veo muy negativo, Jorge.

Cuéntame, ¿qué ha pasado?

Todo lo que podía salir mal, ha salido.

Los platos salían fríos, en el orden inadecuado,

la textura de la espuma de caviar no era correcta ni el maridaje,

los camareros no me hacían caso.

Y lo peor es que esta noche tengo otro cáterin.

¿Qué ha pasado? Si siempre lo tienes todo bajo control.

No lo sé. Me quedé... absolutamente bloqueado.

No conseguía transmitir las órdenes,

los camareros no me oían... No lo sé.

Parecía que toda mi experiencia no servía para nada.

Y en la sala había un crítico muy importante,

así que mañana me van a destripar en las revistas especializadas.

Jorge, es lo que pasa cuando no se tiene la cabeza donde toca.

Seguro que te comías la olla por la discusión con Lorena, ¿no?

Tenéis que hacer las paces de una vez.

Ya.

Han pasado muchas cosas, Nicolás, muchas.

-Trabajarás de físico en una empresa al terminar la carrera,

pero hasta entonces,

tu deber es estudiar y llevar una vida recta.

Por eso he decidido que vendrás a vivir conmigo.

-¿Vivir contigo? -Sí.

Necesitas a alguien que te guíe, que esté por ti.

-No necesito guía ni que hables con profesores ni Jorge.

Solo que me dejes vivir. -Ya lo he hecho y no funciona.

Tu vida es desordenada y sin rumbo. -Llevo la vida que quiero.

-Mírate, estudiando a estas horas

porque pasaste la mañana trabajando esclavizado por cuatro euros.

Cuando vivas conmigo, yo marcaré tus horarios.

Si quieres dinero para tus gastos,

buscaré alumnos para darles clases particulares.

-No dejaré que marques mis horarios como a un crío.

Jorge se fía de mí, mi madre también.

Puedo vivir solo, aunque no lo creas.

-Es por tu bien, no te alteres. -No lo haré.

Me da igual lo que creas o digas sobre nosotros.

Me quedo a vivir con ellos. No puedes cambiarme la vida.

-Claro que puedo. Porque soy tu abuela.

-Bueno, soy independiente, mayor de edad,

y responsable de mis actos. Mi madre se fía de mí.

-Porque no está y no ve lo que yo.

-¡Déjame en paz!

-David.

Me duele que me hables así.

Si te digo todo esto es porque quiero lo mejor para ti.

-Lo mejor para mí lo voy a decidir yo.

Bueno, eso ya lo veremos.

Si no vienes conmigo por las buenas, será por las malas.

Pero no te abandonaré, como ha hecho tu madre.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Que yo no puedo obligarte, pero un juez sí.

-¿Me vas a incapacitar?

-Bueno, esa palabra es un poco fea.

Digamos que haré todo lo posible para que reconduzcas tu vida.

Y créeme, algún día me lo agradecerás.

En ningún momento se ha planteó la posibilidad

de que no fuera verdad lo de la infidelidad.

-A ver, Jorge, tú tenías el antecedente con Celia.

Pero seguro que Lorena también se siente fatal por todo, como tú.

Pensad que ha sido un jaleo que se fue de las manos.

Pero sin mala intención por parte de ninguno.

Hay que saber perdonar, Jorge.

Bueno...

Mira, tú habla con Lorena, ¿vale?, y calma las aguas.

Y después trabajáis juntos en el bar.

No sé, una hora al día o así.

Pero poco a poco, sin prisa.

Que es cierto que el roce hace el cariño,

pero también alimenta los reproches.

Y te lo digo yo,

que a veces en el puesto con Carmen salta la chispa.

Agradezco tus palabras, Nicolás.

Tranquilo, tengo un máster aprobado con nota.

Que ahora... estoy en casa con Carmen otra vez,

pero tras superar una crisis

que ni un terremoto de magnitud 17 en la escala de Richter.

Te lo digo en serio.

Seguro que vosotros también os arregláis.

En el fondo tú no has hecho nada.

Seguro.

Tomamos algo otro día, debo volver al bar.

Claro, hombre, tranquilo.

Hasta luego. Chao.

(SIMÓN) "Perdona, amor. Pasé por un túnel y se cortó.

¿Qué te parece?

El muy cretino me echó de la cocina delante de todo el mundo.

Con todo lo que he hecho por él, va y me da la patada."

(Llaman a la puerta)

¿Estás listo? Mozart nos espera.

-Pasa.

Y deja la puerta abierta.

¿Pasa algo?

Ya nunca más me podré fiar de ti. Me has mentido.

¿De qué hablas?

Sé que has hurgado en mis cosas y quiero saber por qué.

Fernando, por favor, ¿otra vez con eso?

Te lo dije, estaba metiendo la pulsera de sorpresa.

Basta, basta, basta. Para. ¿No ves que haces el ridículo?

(Pitido en la tableta)

Lo he visto por casualidad mientras miraba las imágenes.

Qué decepción, Adela. Yo...

Te voy a ahorrar el momento en que guardas la pulsera

para mentirme a la cara.

No sabes el daño que me has hecho.

Yo pensaba que los dos estábamos apostando por esta relación.

Y que dejamos de lado las mentiras de Elías,

pero veo que no, al contrario.

Te ha llenado la cabeza con historias surrealistas

y tú te las has creído todas.

Que tu pareja piense que tú eres capaz de matar...

No sé si llorar o vomitar, no lo sé. Lo que sí que sé...

es que no me quedan energías para luchar por nuestra relación.

Esto se acabó.

Te tendré que ver en el mercado, pero no quiero saber más de ti.

Ni yo tampoco de ti.

No quiero verte.

Ni tenerte cerca ni escuchar tu voz.

Todo en ti me da asco.

Y que sepas que Elías no ha tenido nada que ver con esto.

No necesito que me digan lo miserable que eres.

Me di cuenta en el momento en que me forzaste a tener sexo contigo.

Después de eso, me puedo creer que mataste a Ágata.

¿Por qué no?

¿Intentaste forzarla a ella también?

¿Ella te hizo

la herida en la espalda? ¡Mientes! ¡Es mentira!

Yo no maté a Ágata ni te he forzado a ti. ¡Mientes!

Este es el verdadero Fernando. Este.

Te equivocas, Adela.

Y Elías.

y todos lo que piensan como vosotros, os equivocáis.

Yo soy un buen hombre.

No lo eres.

Eres basura de la peor calaña.

Ha salido la crítica.

-¿Y? "La caída de un mito".

-Vengo a deciros que me voy.

-¿No dices "hasta luego" como todos? -No, porque luego no vuelvo.

-No miento, Gloria. Quieren destrozarme la vida.

-Venía a decirte que he dejado a Martín.

-Qué ganas de volver a esta vida.

-Ya. Dicen que has dejado de ser la representante de Sofía.

No me la nombres. En qué momento fui representante de esa.

Hay trenes que solo pasan una vez.

O lo coges o pasas la vida pensando qué habría pasado.

Estoy deseando matarte a palos.

-Si creéis que me vais a destruir, estáis muy equivocados.

-Esto es lo que te hacía brillar.

Recoge eso y lárgate.

-La lástima es haber perdido facultades.

-No, qué va, tu talento interpretativo está intacto.

Y tu voz es la mejor de la escena española.

-¿Una denuncia contra mí? ¿Me acusas de matar a Ágata?

Sabes bien que me violaste.

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Mercado Central - Capítulo 297

31 dic 2020

Adela descubre que Fernando tiene otro móvil y acepta clonar su información por petición de Millán. Fernando descubre que Adela está de parte de Elías y, tras varios reproches, la pareja rompe.

Jorge sirve el catering para el que le recomendó Boris Izaguirre y es un fracaso. Lo que le pasó a Simón no se le va de la cabeza.

Susana se da cuenta de que Martín siente algo por Germán y rompe con él.

Asunción descubre a David trabajando en el bar en horas de clase y le amenaza: se irá a vivir con ella por las buenas o por las malas.

Carmen confiesa a Nicolás que Sofía Olmos la ha despedido.

Carla va a la fiesta de cumpleaños de Samuel y los dos se animan mutuamente. Carla accede a que Lucas conozca a su familia y él le pide que se vaya con él a Florencia.

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