Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 295 - ver ahora
Transcripción completa

Rosa, no sabes cuánto te agradezco lo que has hecho por mí.

Y más porque tienes a Jesús en el hospital.

No tienes que darme las gracias, hiciste lo mismo por mí, ¿recuerdas?

Además, la operación de mi padre ha salido muy bien,

está con Valeria...

Si no nos ayudamos nosotras, ¿quién lo hará?

Ya. A mí me ha venido muy bien hablar, porque...

porque era como un grito aquí, y no sabía cómo sacarlo.

No me extraña.

Es todo muy reciente, Adela.

Es que no sé cómo...

no me di cuenta del tipo de persona que es.

¿Cómo te ibas a dar cuenta?

Es un manipulador, ha hecho contigo lo que ha querido.

Te ha mostrado su mejor cara, la más amable.

Esta gente hace eso, ¿sabes?

Hasta que un día, de repente, en la intimidad,

sacan el monstruo que llevan dentro.

Así que no, Adela.

Tú no eres culpable de nada.

Y a Fernando le toca pagar. Espero que se pudra en la cárcel.

A ver, Rosa, yo...

Yo no pensaba denunciar esto.

Pues debes hacerlo.

Tengo miedo de lo que me pueda hacer

cuando sepa que lo he denunciado. Escúchame.

No dejes que se aproveche de tu miedo.

No estás sola, Adela, estamos todos aquí contigo.

Los que te queremos te ayudaremos, te protegeremos.

¿Y si nadie me cree? Yo te he creído.

Y el juez también te va a creer. Es muy difícil, Rosa.

Somos pareja.

Cuando dos adultos están juntos,

las relaciones a veces... ¿Eso qué más da?

¿Qué más da que seáis pareja? Es que... Es que no cambia la cosa.

Tú te negaste, ¿no?

Y él siguió adelante. Y lo hizo sabiendo lo que hacía.

Adela, escúchame.

Él es un violador.

¿De acuerdo?

No puedes dejar que siga libre.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

-A ver, tranquilo. ¿Qué ha pasado? -Es el programa que instaló Samu.

Empezó a hacer cosas raras y, de repente, se apagó.

-¿Miraste que no sea la batería? -No, lo conecté y no funcionaba.

-Esto no tiene buena pinta. -¿No va a funcionar?

-Tranquilo, seguro que encontramos la forma de arreglarlo.

-Tengo un amigo que trabaja en informática.

Él seguramente nos pueda echar una mano.

Lo llamamos y al menos te salva el disco duro.

-No hay tiempo, no tengo copias en el disco.

-Vale, tranquilo. En serio, estamos aquí.

Te ayudaremos. -¡No hay tiempo para nada!

-David. -Por favor, relájate.

-Tranquilo, respirá. Respirá. -Llama a Jorge, por favor.

Pregúntale qué podemos hacer, ¿de acuerdo?

Tranquilo, respira. No pasa nada, lo vamos a arreglar.

-No contesta. -Pues ve a buscarlo.

Yo llamaré a Celia, ¿vale? A ver qué me dice.

(Puerta cerrándose)

Yo he sido la tonta.

Elías y Germán querían protegerme. -Oye.

Te lo repetiré las veces necesarias.

Tú no eres culpable.

No lo eres.

El culpable es Fernando.

¿De acuerdo? Gracias.

Además, sé que no tiene que ser fácil para ti revivir esto.

No, no lo es.

Bueno, lo que yo viví todavía asoma de vez en cuando.

Pero ¿sabes qué, Adela?

Con tiempo y con la ayuda de la gente que te quiere,

esa pesadilla deja de controlar tu vida.

Ya, pero es que precisamente lo que ahora necesito es tiempo.

Yo no me veo con fuerzas para ponerme delante de un juez

y revivir todo lo que ha pasado.

Además, es que... ¿cómo voy a demostrar lo que hizo?

Mira, yo no sé lo que pasó en esa sala, ¿de acuerdo?

No sé si usó la fuerza física o no, pero te intimidó.

Te intimidó, ¿no, Adela? Sí.

Pues ya está. Rosa, de verdad, ahora no puedo.

No puedo ahora mismo, de verdad.

Está bien.

Está bien.

Necesitas tiempo, ya está.

Pero tendrás que poner esa denuncia.

Tu eres una mujer muy fuerte, Adela, y lo vas a hacer.

¿Verdad?

(Música jazz ligera)

(CARLA) Vale, David, a ver, está todo más recogido,

he bajado la luz,

he puesto la música que te gusta...

Ahora, intenta respirar conmigo lentamente.

(CARLA EXHALA) Respira conmigo, por favor.

Por favor, dime

"que has hablado con Jorge". -Lo estoy buscando.

No está en el bar ni el almacén.

"Pero dejó el móvil cargando en el bar".

-Es que no sé qué hacer.

He hecho lo que dijo Celia, pero funciona a medias.

Y ahora estoy cagada por si se pone peor, ¿entiendes?

-Estate tranquila. Si te ve nerviosa, le hará mal.

-¿Crees que no lo estoy intentando?

Pero es que nunca lo había visto así, nunca.

-"Mi amor, lo estás haciendo superbién".

Poco a poco él va a ir estando mejor.

En cuanto pueda, vuelvo a casa.

-Por favor, que sea rápido, ¿vale?

Adiós.

Vale, David, ahora intenta seguir mi voz, ¿vale?

A ver, un amigo de Lucas va a arreglar el ordenador.

Si tienes que entregar el trabajo o enseñarlo más tarde,

no pasa nada, hablamos con el profe y ya está.

Exacto. ¿Lo ves? Es que hay solución para todo.

David, por favor, no hagas eso. Por favor...

Te vas a hacer daño, tío. ¡Para!

(Timbre)

-Me llamó Celia. ¿Dónde está mi nieto?

David.

David, cariño, ya está aquí la abuela.

David, David, David.

(ASUNCIÓN CHISTA)

Tranquilo, mi vida.

Tranquilo.

Tranquilo, ya está.

Ya está.

Ya está.

Ya está. Ya pasó.

Estoy contigo.

Estoy contigo, cariño.

Estoy contigo.

Estoy contigo.

(ASUNCIÓN CHISTA)

(ASUNCIÓN TARAREA)

Hombre, ya era hora.

Ya creí que el Central era un "self-service".

No exageres.

Fui a la farmacia, me duele la cabeza.

Lucas ha preguntado por ti.

¿Y qué quería? No sé, no me lo ha dicho.

Pues ya me lo dirá.

¿Cómo sigue tu padre?

Bien, la operación ha salido bien, está en observación.

¿Y tú? Supongo que aliviado, ¿no?

Tras enterarte de que Lorena no se va a Valencia.

Pues sí, la verdad.

No soportaba la idea de no ver a mi hija.

De hecho, pensaba venderlo todo y largarme también.

¿Me pones un café, que quiero ir a ver a mi padre?

Lo de Lucas debe ser urgente, hay montón de llamadas perdidas.

¿Me vigilas el bar para ver qué quiere?

Claro, hombre, ya me pongo yo el café.

No le has dicho que al final no vendes tu parte del bar, ¿verdad?

No he encontrado el momento todavía.

Ya. Pensaba que las cosas estaban mejor entre vosotros.

Hemos pasado por cosas tan chungas...

Y necesitamos tiempo. Sobre todo, él.

La he cagado tanto, hermano...

Pero le habrás pedido perdón, ¿no?

Más o menos.

Define "más o menos".

Más menos que más. O sea, al estilo De la Cruz.

(CARMEN) Ven trabajar conmigo y déjate de encuestas.

Te quitan tiempo y no dan dinero.

-Ya. Lo que quieres es estar todo el día pegadita a mí.

-Pues sí, porque últimamente he echado de menos el roce.

-Oye, Carmen, ¿y no será demasiado ahora?

El roce digo. -No.

Es que eso de que el roce hace el cariño... No sé yo.

El roce, de toda la vida, desgasta.

Y no quiero volver a discutir contigo, amor.

-No discutiremos nunca más.

Si haces lo que debes, hacerme caso, no discutiremos.

No se hable más.

Hala, te vienes a trabajar conmigo y punto.

¿Y Carla por qué no viene?

Quiero darle la enhorabuena por las magdalenas.

Yo soy más de sobao, pero están de escándalo.

-Estará perdida con Lucas.

-Ni lo nombres, que se me pone una cosa...

¿Qué ve a ese chico? No entiendo.

-Pues no lo sé,

pero espero que no dure mucho y Carla vuelva con Samu,

el pobre lo está deseando.

-Parece ilusionado con la de Internet.

-Ana se llama.

No creas, no está tan ilusionado. -¿Y tú cómo lo sabes?

-Ella quiere conocerlo y Samu le da largas. Más claro, agua.

Samu no está para conocer a nadie ni quedar con chicas ni nada.

Yo creo que todavía sigue con Carla metida en la cabeza.

Mira, ¿sabes qué?

Igual le vendría bien una ayudita, un empujoncito como el que tuvimos.

-¿Se te ha ocurrido algo? ¿Harás lo de la megafonía otra vez?

-No, no, no. En realidad, había pensado que...

-Acaba la frase, que me tienes en ascuas.

-Bueno, solo te digo

que tiene que ver con el cumpleaños de nuestro hijo.

Si tienes claro que te has equivocado,

deberías decírselo, ¿no?

Si quieres que tu relación se convierta en algo normal.

Mira, consejos vendo, que para mí no tengo.

Ya lo sé, ya lo sé. Debería pedirle perdón,

pero no encuentro la manera, el momento, el lugar.

Y el orgullo De la Cruz,

que es para lo bueno y lo malo, ¿no?

Si uno sabe que se ha equivocado, su orgullo se lo come.

(Móvil)

Tu hermana.

Que vaya a verla inmediatamente.

Vamos, hoy tengo el consultorio que no doy abasto.

Ratona, habla con él. Vale.

Bueno, pues oye... (TITUBEA) Buenísimo el café.

Hola. Hola.

¿Todo bien?

Bueno... David ha tenido una crisis.

Está controlado, su abuela está allí.

Guau.

Bueno, menos mal.

¿Tienes un minutito para hablar?

Sí, claro.

Enseguida estoy con vosotras. No es urgente, ¿no?

No lo es, ya encontraremos...

Vale. Vale.

¿Qué es tan importante que no me puedes decir por teléfono?

-Creo que es mejor que subamos a tu casa.

¿Ha salido mal la operación de papá?

No, no, no se trata de papá. Venga, vamos.

No voy a ningún lado. ¿Qué pasa?

Está bien.

Es Adela.

¿Qué le ha pasado?

Prométeme que te vas a tranquilizar.

Rosa, ¿qué le ha pasado? Prométeme que vas a estar tranquilo.

Prométemelo.

Venga.

Pues resulta que anoche, en la oficina de gerencia,

Fernando abusó de Adela.

¿Qué dices? No.

No, no, de verdad.

Hablé esta mañana con Adela y no me ha dicho nada.

Ya. Porque está en estado de "shock", Elías.

Además, es que tú eres su exmarido, te conoce perfectamente.

No eres el candidato ideal

como para poder confesar algo así, ¿no crees?

Que no, que te estás equivocando. Escúchame.

Adela se quedó paralizada, no supo defenderse.

Se siente muy mal.

Que no. Y menos Adela.

Con lo fuerte que es, se habría defendido.

Elías, mírame.

El miedo paraliza.

Porque la violencia genera miedo.

Sé de lo que te estoy hablando.

¿Vale?

Tenemos que apoyarla.

Elías.

Fernando la violó.

-¿Cómo está David?

-Le he dado un ansiolítico y ha cogido el sueño.

-Menos mal. Gracias, muchas gracias.

No tengo que ir al puesto, así que me quedaré cuidándolo.

-Ve a trabajar si quieres.

No me iré hasta estar segura de que no tiene otra crisis.

-Bueno, pues muchas gracias.

Si no hay nada más, llamo a Celia y...

-Tranquila, que la llamo yo.

No te preocupes. -Vale.

-¿Mi nieto lee libros de arte?

-Ya sabes cómo es David, libro que le cae, libro que lee.

Pero este es de Lucas.

-¿Quién es Lucas? -Es nuestro compañero de piso.

Bueno, y mi pareja. Estudia Historia del Arte.

-Pero ¿tu novio no era Samuel?

¿Y no vivíais los dos aquí con mi nieto?

(TITUBEA) Sí, bueno, es que Samu y yo ya no...

Y como ya no estábamos juntos, él se fue. Pero vamos...

-Pero y tanto cambio, ¿desde cuándo?

Porque mi nieto necesita un entorno estable y de confianza.

Ahora estoy entendiendo muchas cosas.

(ASUNCIÓN RESOPLA)

Lo tengo que matar.

-Elías, me has prometido que no ibas a hacer nada.

No te he contado todo esto para que tú ahora vayas a vengarla.

Te lo he contado porque necesita que la apoyemos y que la protejamos.

Ese tipo es muy peligroso.

Le ha destrozado la vida a Ágata, a Adela, ¿qué quieres,

que te la destroce a ti también? ¿A mí?

No para de intentar destrozarme la vida.

Me da igual, no tengo nada que perder.

Si no tienes nada que perder, debes hacerlo por ellas.

Esa actitud no nos ayuda en nada. ¿Sí? ¿Y qué hacemos, hermana?

Nos quedamos tranquilos, como si no pasara nada.

Él que siga a su rollo. O mejor, lo vemos,

lo invitamos a una cerveza y le reímos las gracias.

¿Hacemos eso? ¡No!

Tranquilo, ¿vale?

Él tiene que pagar, ¿de acuerdo?

Pero ante la justicia.

Vale, perdóname.

Ve a por Adela, yo a por el coche, y denunciamos.

No quiere denunciar.

Bueno, pues hay que convencerla. ¿Cómo que convencerla, Elías?

¿No ves que por esto no quiere hablar contigo?

No se trata de convencerla.

No está bien ahora.

No le podemos pedir que haga algo para lo que no está preparada.

Pues denunciamos nosotros.

Eso sí podemos hacerlo. Ya está.

Vale, perfecto.

Pero necesitamos su confirmación.

Por eso te necesito.

¿Qué hacemos, Elías?

¿Cómo lo hacemos?

A ver...

Hagamos una cosa.

¿Puedes llevar a Adela esta noche a tu casa?

¿A mi casa? Sí.

No estoy sola. Me es igual.

Si lo hacemos en mi casa, sospechará y no vendrá.

¿Puedes llevarla a tu casa sí o no?

¿Qué pretendes? ¿Sí o no?

Sí.

Vale, pues esta noche nos vemos en tu casa.

Elías, por favor. Que sí, que sí.

-A ver, chiquitina,

si te digo que es carne de buey, lo es.

Igual no la diferencias porque no la conoces.

Lo que tienes que hacer es llevártelo,

lo marcas en la sartén...

Ojo, sin aceite, por favor, que se hace en su grasa.

Verás como vuelves,

pero no a quejarte, no, mañana vuelves a por otro.

¿Dónde comprarás que no ves la calidad cuando la tienes delante?

-Adiós. -Hombre, dichosos los ojos.

¿Qué te pongo? ¿Qué te trae por aquí?

-Precisamente vengo a verte a ti.

-¿Quieres otro de mis chuletones?

-No vengo por tu género, vengo por ti.

Ya sabes que estoy pendiente de firmar con los de la serie.

-No me digas más.

Vas a hacer de carnicera y me quieres como modelo.

-No, hija, no.

Verás, he tenido que prescindir de mi representante

y estoy buscando uno nuevo.

O nueva, en este caso.

Te he escuchado hablar con proveedores y clientes,

y es la energía que me gustaría para que negociaran en mi nombre.

-No es lo mismo negociar filetes que personas.

A negociar no me gana nadie, pero... -Lo sé, lo sé.

Carla me contó lo que hiciste con los diseños de las camisetas.

-Es que de productores, de series, no tengo ni idea,

no sé por dónde empezar.

-Tranquila, te pongo al día en un momento.

Lo más importante: las condiciones y el dinero.

Todo lo demás lo llevas de serie.

-¿Tú crees?

-Hombre, dotes de mando,

energía, no dejarse pisotear...

De eso vas sobrada, ¿no?

-Hombre, visto así...

-Y además, por supuesto, como representante mía,

te llevarás el 15% de todos mis ingresos.

-Pero eso es una pasta.

-Eso, en parte, depende de ti.

Cuanto más saques para mí, más te llevas tú.

¿Qué me dices? ¿Cuento contigo?

-Pues mira, sí, será un placer.

Que se preparen los agarrados, que llega la Pacheco.

(Móvil)

-Rosa, dime.

Sí, ¿una entrada para Lorena?

¿Qué pasa, te ha salido una cita y ahora te sobra?

No, no, es broma, es broma.

Claro que se la consigo.

¿Que si le gustará a la recién llegada?

Hombre, salgo yo, así que...

-¿Tú qué, no vas a saludar?

Tranquilo, Susana está en el almacén inventariando.

Y saludar a un amigo en la calle no está penado.

Aún no has hablado con ella, ¿no?

-Es que es tan difícil...

Intento encontrar el momento adecuado para hacerlo,

pero no lo hay.

Y no puedo perderlas, Germán. No puedo.

Ni a ella ni a Cloe. No puedo.

-Ya.

Por eso decía lo de "amigo".

Hasta que no se arregle tu situación,

prefiero que sea así, la verdad.

No quiero romper una pareja.

-Ojalá todos pensaran lo mismo.

-¿Por? No te sigo.

-Gloria me ha amenazado con contarle a Susana que nos besamos

si yo hablo con Jorge y Lorena.

-¿Qué? A ver, a ver, a ver, que estoy flipando.

Con Jorge y Lorena, ¿de qué?

-Mi hermana hace tiempo que malmete para que Jorge y Lorena rompan.

-¿Cómo? -Es una historia muy larga.

Ya te la contaré.

Da igual, el caso es que nos vio besándonos

y me amenazó con contarlo si hablo con Jorge y Lorena.

-¿Y lo has hecho?

-Sí.

-Vale, pues debes hablar con Susana antes de que se entere por Gloria.

Por lo que dices, Gloria pretende hacerlo ya.

-Pues no sé, no lo sé.

Podría haberlo hecho esta mañana

o la podría haber llamado, y no lo ha hecho.

Intentó chantajearme,

pero no sé, creo que todavía... no se ha vuelto loca del todo.

-Pero no puedes estar seguro de esto, Martín.

-No intento escaquearme de hablar con Susana.

Voy a hacerlo, se lo debo.

-Mira, si quieres un consejo

del peor amigo posible en este momento, hazlo cuanto antes.

Que Susana se lo merece, ¿vale?

-¿Qué tal la tarde?

Pues... normal.

La verdad es que la tarde está yendo normal.

La normalidad está poco valorada.

Ya sabes lo que dicen, "no news, good news".

A mí me gusta la normalidad, pero...

me gustas mucho más tú.

He pensado que esta noche podíamos hacer algo especial.

Un cine en el centro

retransmite "La flauta mágica" desde La Scala, Milán.

Ya sé que es un poco raro, ópera en el cine,

pero dicen que la experiencia vale la pena.

Y después podemos cenar en mi casa.

¿Qué pasa?

¿Aún le das vueltas a lo que dijiste esta mañana?

No, no. Por favor, habla conmigo.

Dime qué sientes.

La confianza siempre ha sido muy importante.

Pues que me resulta muy extraño

que hayamos vivido la misma situación

de una forma tan diferente. Lo siento.

Lo repetiré las veces que sea necesario.

Lo siento, lo siento, lo siento.

Pero dame la oportunidad de rectificar.

Te juro que esta noche solo estaré por ti.

Escucharé todo lo que me digas.

Pues la verdad es que a mí lo de la ópera no me apetece.

Bueno, la ópera es...

es solo una excusa.

Lo único que quiero es estar contigo.

Pero tras estos días de tanto trabajo,

estoy agotada, de verdad, y... -Hola, Adela.

Oye, necesito hablar contigo, ¿tienes un momentito?

Sí, claro. -Rosa, espera, espera, mira.

A ver qué te parece.

Le estaba proponiendo a Adela ir a escuchar ópera en un cine.

Es un poco raro, pero es original, ¿no?

-Sí, es muy original.

Pero no será hoy, porque es que no puede.

(TITUBEA) Te lo habrá dicho, ¿no?

Sí, bueno, estaba en ello.

Verás, esta noche hemos quedado para cenar con Lorena.

-Pues no sé si os dejará plantadas,

porque me comentaba que está muy cansada.

Ya, es que no sabía cómo decírtelo. Y estaba, mientras hablábamos,

pensaba que quizá me daba tiempo a hacer ambas cosas.

Bueno, la ópera es muy larga, no te preocupes.

Ya sabes que era una excusa.

-No te invito porque es un plan de chicas.

Entiéndelo, queremos estar solas. -Claro.

No voy a interferir en vuestros planes.

Adela y yo tenemos toda la vida por delante

para hacer planes, ¿verdad?

Sí. Bueno.

Pues que os divirtáis.

-Hasta luego.

Gracias.

Me invitaba a su casa y no sabía cómo escapar.

-Te dije que no estás sola en esto.

¿A las 21:00 en mi casa entonces?

¿No era una excusa?

No.

Te espero allí. Gracias.

-Celia, tranquila, solo ha sido una falsa alarma.

Además, ahora mismo está con Asunción.

Ya ves.

Vaya tía, vaya carácter.

Vale. Sí, tranquila, en serio.

Te quiero mucho y te echo de menos.

Adiós.

-Hola, Carla.

-Hola.

-¿Sabes qué día es mañana? -Mañana...

-Mañana.

-¿Mañana? -¡Mañana!

-¡El cumple de Samu!

Vale, vale, vale.

Suerte que me has avisado, porque como me olvide, me mata.

-Mira, quería proponerte algo.

-Dime.

-Verás, he hablado con Carmen y vamos a darle una sorpresa a Samu.

-¿Una fiesta sorpresa? -Por su cumpleaños

y por lo que nos alegramos de que no se haya ido del mercado.

Nos alegramos todos, ¿verdad?

-Nos alegramos. Nos alegramos mucho. -Pues mira... Claro que sí.

Queríamos encargarte unos "cupcakes", ¿vale?,

y que nos reservaras unas mesas aquí para hacer aquí la celebración.

-Pues claro que sí. -Y de paso,

pues invitarte para que vinieses.

-Pues las mesas son vuestras

y los "cupcakes" corren de mi cuenta,

pero quedarme a la celebración...

No sé, está todo muy reciente y... -Carla, por favor, no me digas eso.

Está solo desde que se fueron Jonathan y Noa.

Está siendo un año muy complicado para él

y se alegraría mucho de verte.

-Ya lo sé, pero igual es un poco raro si me quedo.

-¡Qué no! ¿Qué va a ser raro? ¡Qué va!

Bueno, seguís llevándoos bien, ¿no?

-Hemos tenido nuestros más y nuestros menos,

pero sí, nos llevamos bien. -No hay más que hablar.

Traes los "cupcakes" y te quedas un rato.

Un rato nada más.

Un ratito, Carla, por favor.

(Notificación de móvil)

¿Una admiradora? ¿No lo coges?

-Qué va, es una chica que he conocido por Internet.

Por lo que veo, no ha ido bien.

Ni bien ni mal, no nos conocemos en persona.

No creo que lo vayamos a hacer.

¿Por qué, no te gusta?

Sí. Entonces, ¿por qué no das el paso?

¿Qué paso voy a dar, si llevo el culo en una silla?

Es una forma de hablar. Perdón, ya lo sé.

Tú no tienes la culpa.

Es que Ana y yo hemos hablado mucho y de muchas cosas...

pero no le he dicho la más importante,

que voy en silla de ruedas.

Creo que es tarde para decírselo,

y temo que piense que no lo he hecho por mentirla

y ser un cobarde.

Ya.

Pues tal como yo lo veo tienes dos opciones.

O se lo cuentas por escrito o quedas con ella y a ver qué pasa.

Pues que se va a ir corriendo cuando me vea.

No, no tiene por qué.

Si esa chica te gusta, es porque es especial, ¿no?

La tía mola.

Y si es especial, va a reaccionar bien.

¿Y si me ve y sale corriendo? Porque no he sido honesto

o pasa de alguien con paraplejia.

Samu, te conozco.

La silla nunca fue un impedimento para ti,

un problema. No.

Pero después de lo de Carla, no sé, soy un mar de dudas, tío.

Me siento un poco como una mierda, ¿sabes?

Aparte, que es complicado encontrar a alguien

que me quiera en este estado.

Eso no lo sabes.

Samu, mira, a veces idealizamos a la persona que queremos.

Y con el paso del tiempo y de los acontecimientos,

vemos que esa imagen no es real

y que te hace daño, como cualquiera.

Si esa chica te gusta, ve a por ella.

Lo único que conseguirás si no quedas con ella es perderla.

Y tú seguirás ahí,

en tu silla de ruedas, compadeciéndote.

Que no, Jorge.

No puedo quedar con ella, tío.

Hasta luego.

(NICOLÁS RÍE)

Carmen, la misión ha sido un éxito total.

-Mira, eso que estás haciendo no es una propuesta ni es nada.

Bueno sí, es una ofensa.

¿Quieres que te recuerde el talento y el prestigio de mi representada?

Bueno, pues me vuelves a llamar

cuando tengas una propuesta en condiciones.

No quiero que perdamos el tiempo.

-¿Con quién hablabas? ¿Qué es eso de "tu representada"?

-Es el productor de la serie de Sofía Olmos.

Soy su nueva representante.

-Carmen, ¿tú qué sabes de ese mundillo?

-Más que tú de fibra óptica, don Encuestas.

-A ver, no te pongas así, mujer, es que me ha sorprendido.

-Acostúmbrate, porque se me da muy bien.

Para muestra, un botón.

Este productor que acaba de llamar, ha ofrecido una birria por capítulo.

En menos de tres minutos vuelve a llamar y ofrece algo mejor.

Míralo, ahí está el tío.

Pero ahora no.

Ahora que espere y que sufra.

-Carmen, ten cuidado, que eso es algo muy serio.

No dejes a Sofía sin ese trabajo.

-Que no, Nicolás. Que negociar es negociar.

Da lo mismo que sean actores que zarajos y entresijos.

Que sí, hombre. Lo único que importa es la actitud.

Que no te coman el terreno y defender lo tuyo.

En eso soy la mejor y lo sabes.

-Carmen, se prudente, por favor, que es un mundo nuevo para ti.

Y eso está lleno de gente acostumbrada a mandar

y... con mucho dinero, que es lo que les da la seguridad.

Y seguramente que habrá ahí normas y costumbres

que tú no controlas, que desconoces.

Por no decirte que la Sofía Olmos es rarita... Tela marinera, vamos.

-¿Tú por qué me pinchas el globo?

-No estoy pinchando nada. -Sí, ya sé lo que pasa.

Crees solo sirvo para empanar sanjacobos.

-¡Que no es eso, de verdad, Carmen! -Sí que es eso.

Te voy a decir una cosa, Nicolás.

Llevo todos estos años detrás del mostrador

no porque no sirva para otra cosa, sirvo para mucho.

No, es porque la vida me ha llevado hasta ahí.

Pero ahora, la vida me está abriendo otro camino.

Y lo voy a recorrer con la cabeza bien alta.

En nada le echo el anzuelo a Penélope y a Rosalía.

¿Cómo te quedas? ¡Tra, tra!

Y ahora te quedas aquí, que yo tengo que hacer unos recados.

Tengo que ir a casa de mi madre a llevarle, pues mira, esto.

Y luego tengo que hacer unos "calls".

Bueno, así es como llamamos en el mundillo a las llamadas.

Para que veas lo que voy aprendiendo.

-Carmen, antes de irte quería decirte

que convencí a Carla para venir al cumpleaños de Samu.

-¡No me digas!

Por favor, si es que eres el mejor marido del mundo.

-Pues sí. ¿Qué harías tú sin mí?

Pues criar una "pechá" de monigotes con el Rosauro ese.

-Ibas muy bien, no vayas por ahí. Bueno, me voy.

(Móvil)

Me llaman. Sí, dime.

Mira, la oferta que sea en condiciones.

-Martín, que me voy a casa de mis padres a por Cloe,

que si no, mi madre se pone nerviosa.

-Espera, que tengo una sorpresa.

Tengo plaza para Cloe en una guardería muy cerca.

No te he preguntado, pero quería darte una sorpresa.

La podemos ver y si no te gusta o no te convence, se cancela.

Es un puntazo que esté aquí al lado.

-Igual no duramos tanto trabajando aquí.

-¿Por qué dices eso?

(TITUBEA) No... No sé por qué lo he dicho.

Supongo que el mercado no me parece un lugar donde echar raíces.

-El otro día decías... -Da igual.

No le des importancia, Martín. ¿Vale?

Ya que voy a casa de mis padres, me quedo a dormir allí.

Con el frío que hace,

no es muy prudente sacar a la niña a la calle.

-Pero puedes pedir un taxi.

Me apetece verla, aunque sea dormida,

cuando cierre esto.

-Mejor no, ¿vale?

-El cáterin de la Cámara de Comercio fue un éxito.

-Hola y adiós, me voy a por Cloe.

-Qué seria estaba Susana.

¿Todo bien?

-Sí, todo bien.

-Aún no te he dado las gracias.

-¿Por qué?

-Por traicionarme.

Me has delatado delante de Jorge y Lorena.

-No ha sido una traición.

Te avisé de que iba a hacerlo, y lo hice por tu bien.

-Es verdad, perdona. Entonces ya me siento mucho mejor

porque yo tampoco te he traicionado a ti.

-¿Que has hecho qué, Gloria?

-Nada, hablar con Susana.

También te dije que lo haría y también lo he hecho por tu bien.

Para que no tengas una doble vida angustiosa.

-No, no es verdad.

Hemos hablado y no me ha dicho nada. -Te aseguro que se lo he contado.

Pero tienes una mujer que no te mereces.

Pero muchísimo mejor, porque así te tengo al 100%.

Tras este cáterin

vamos a tener que hacer muchísimos más.

(CONTESTADOR) "Hola, soy Susana. Estoy ocupada.

Te llamo cuando pueda."

-Qué no me pongo esas gotas más.

-A ver, por Dios, ¿qué te ha dicho el médico?

Son importantes para que te recuperes.

-Me da igual. Además, escuecen muchísimo.

(Timbre)

-Hija. -¿Cómo está el enfermo?

-No soy un enfermo, sino convaleciente. No es lo mismo.

-Te he traído manitas de cerdo para levantarte el ánimo.

-¿Quieres dejar de chillar? Que estoy ciego, no sordo.

(Móvil)

Coge ese teléfono, que me vas a volver loco.

-Perdón, disculpa.

Es que los productores... es que no paran nunca.

-Los productores ya bajaron la persiana.

-Los de cárnica, pero los de cine son insaciables.

-¿Qué tienes tú que ver con esos?

-Soy representante de Sofía Olmos.

¿Sí?

No me vengas con excusas, por favor te lo pido.

No me puedes dejar sin cerveza de un día para otro.

El precio es el que es, el de siempre.

No, no, no es un despiste, es un chantaje.

¿Mal día?

Los he tenido mejores. Bueno, también peores.

Pues...

Yo he perdido los nervios.

Pero ha sido justo porque...

porque se lo merecía.

¿Te has enfrentado a Gloria?

Sí, no lo he podido evitar.

Jorge, antes quería hablar contigo porque...

necesito pedirte perdón.

Siento mucho haber dudado de ti todo este tiempo y siento mucho...

haberte tratado así.

Y...

y yo quería...

Anoche yo quería...

Porque cuando Martín nos lo dijo, yo no daba crédito.

Y estaba tan enfadada con Gloria

y a la vez, tan avergonzada conmigo por caer en sus redes, que...

no fui capaz y te...

Lo siento, lo siento, lo siento con toda mi alma.

Vale.

Vale, acepto tus disculpas con una condición.

¿Qué?

Que me dejes estar a tu lado cuando nazca nuestra hija.

Dalo por hecho.

Vale.

-Pero a ver, hija, ¿qué sabes tú de representar actores?

-Otra igual. Si me lo ha pedido, será que algo ha visto.

-¿Negocias una película? -Una diaria, es donde está la pasta.

-Esa serie no me la voy a perder yo.

-Eso si llegamos a buen puerto con la negociación.

Estoy con el sueldo, las condiciones... En fin.

-Bueno, todo lo que le paguen será poco.

Es una gran actriz.

-Bueno, más bien una vieja gloria, diría yo.

Que no se le suban los humos y pida de más

o se plantarán los productores.

-A mí no me planta ni Dios.

Además, cuanto más cobre ella, más alta es mi comisión.

Y puedo estirar más la cuerda.

-Pues estira, estira.

Y les dices que una actriz como ella se merece papeles de altura.

De protagonista.

Que le dará prestigio a la serie. Eso no se paga con dinero.

-Te llevo a la negociación, menudas alabanzas.

-Es que Sofía se lo merece todo.

Valeria, las gotas.

¡Las gotas, venga!

¡Vamos!

-Pero ¿no decías que escocían mucho?

-Si es lo que tengo que hacer para curarme, pues me sacrificaré.

Y mañana voy a salir a la calle,

que el doctor me dijo que hiciese vida normal cuando pudiese. ¡Venga!

(Móvil)

-¿Sí?

Quiero pedirte otra cosa, si... si tú quieres.

Tú dirás.

Solo si estás de acuerdo.

Me gustaría conservar mi parte del bar.

Dalo por hecho.

(Móvil)

Boris. Perdóname.

Boris, me alegro de oírte.

(BORIS RÍE) "Eso digo yo. ¿Qué tal mi Quijote del siglo XXI?"

Bien, muy bien, gracias. "Pues mira.

Tengo una propuesta fabulosa que hacerte.

Mañana tengo la entrega de premios de una televisión autonómica

y pasado una gala benéfica donde acudirá gente muy influyente.

Y en ambos necesitan a un chef de tu altura

para llevar el cáterin."

¿Mañana?

Eso es ya.

"No te vas a arrepentir, Jorge.

Piensa que es una oportunidad fantástica para futuros encargos.

Y es más, a la gala de mañana acudirá Javier Jimena."

¿El crítico gastronómico? "El mismo.

El primero sería para 100 personas y el segundo para unas 150.

Sé que te he avisado con muy poco tiempo, pero..."

No, no, no. Está bien, está bien.

¿Te parece que hablemos mañana

y ya me das los detalles y concretamos?

"¿Crees que te dará tiempo a prepararlo todo?"

Sí, sí, sí. Ningún problema.

"Fabuloso.

Entonces mañana por la mañana hablamos.

Jorge, gracias, Quijote." Chao.

¿Era Boris o el fantasma de Boris? Porque estás blanco.

Quiere que sirva un cáterin para 100 personas y otro para 150.

Pero eso es una noticia buenísima.

Sí. En uno de ellos para una gala de una televisión.

Estará el crítico Javier Jimena.

Jorge, alegra esa cara.

Que no vas a parar de currar.

Sí, sí, eso me temo. (CARRASPEA)

Más ahora que no tengo a David para ayudar.

Lo de David ha sido una crisis, seguro que en dos días está bien.

No tengo dos días, Lorena.

El de 100 personas es para mañana.

¿Mañana?

Y el de 150 para pasado.

Vale, pues métete en la cocina y empieza a darle al coco.

Invéntate el menú más especial que hayas hecho en tu vida,

y yo, mientras tanto, voy recogiendo, ¿te parece?

¿Estás segura?

Este también es mi negocio, ¿no?

Vale.

(Timbre)

Hola, Rosa.

He traído algo porque suponía que picaríamos, ¿no?

-Espero que me perdones.

Quiero que sepas que lo hago por tu bien.

Pasa, por favor, pasa. Confía en mí, pasa.

Pero...

(ADELA LLORA)

Ya está, ya está.

Ya está.

Aquí estás segura, estás tranquila, estás en casa.

No te enfades con Rosa, ha sido idea mía.

Venga. Ya, ya, ya...

Que ya.

No te importa, ¿no? La he llamado, se lo he contado...

-Estoy para ayudarla en lo que necesite.

Y yo os lo agradezco, pero...

Es que yo ya le he dicho a Rosa que no estoy preparada...

(CHISTA) Ya, ya. ...para denunciar a Fernando.

Pues lo tienes que hacer. Adela, lo tienes que hacer.

Vamos a estar contigo siempre apoyándote, ayudándote.

Pero tienes que denunciar.

Si denuncio, ¿declararé ante un juez?

El juez querrá saber su testimonio de primera mano.

¿Y Fernando?

¿Tendré que coincidir con él?

Podríamos evitarlo, pero...

En realidad, quiero hablar tranquilamente con usted.

Quizá una denuncia no sea lo más conveniente ahora.

¿Cómo?

Un momento, ¿le está diciendo a mi... a Adela que no denuncie?

¿En serio? ¿Por qué no nos sentamos?

-Me da igual que acabes de llegar. Las cosas se hacen de una manera.

Si quiero hundir el negocio,

contrato chimpancés y no camareros, ¿entiendes?

Si no estás dispuesto... -Déjalo, Martín.

Ve a atender la terraza, por favor.

-Que sea la última vez

que me desautorizas delante de los empleados.

Me pierden el respeto.

-No te confundas.

El respeto lo pierdes tú.

No voy a consentir que pagues tus frustraciones con los trabajadores.

-Aquí la única que paga sus frustraciones con los demás eres tú.

Te excusas en que lo has pasado mal.

Sí, es cierto, has sufrido mucho, pero eso no te da derecho

a ir destrozando la vida a los que te rodean.

(GLORIA ASIENTE)

Supongo que casarte con una mujer para luego liarte con un hombre

no es una bonita forma de destrozarle la vida a alguien.

-Estás seca por dentro.

Y pudres todo lo que te rodea.

Lo que me ha pasado con Germán no me había pasado con nadie.

Pero no vas a destrozarme la vida.

Voy a arreglar las cosas con Susana,

a ver si así, de una vez admites que eres una maldita loca sin rumbo

¡y asumes que necesitas ayuda!

-Estoy harta de que me llames loca.

Así que ten cuidado.

Como se te ocurra volver a hacerlo,

quizás haga algo que te dé por fin la razón.

-Lo que voy a proponerle no es fácil de llevar a cabo,

sobre todo, para usted, soy consciente de ello.

Quiero que lo piense bien

y no se sienta coaccionada al darme una respuesta.

Decida lo que decida, estaré de su parte.

Y la ayudaré en lo que esté en mi mano.

Un momento, inspectora,

es que a lo mejor no la estoy entendiendo bien.

Yo le recuerdo que si nos hemos citado aquí,

era para convencer a Adela

de que diera el paso adelante de denunciar a este tío, ¿no?

No sé qué pretende ahora. Elías,

deja que la inspectora hable, por favor.

Si decide denunciarlo,

es probable que acabe en la cárcel. Claro.

Es donde debe estar.

El problema es que, fuera cual fuera la condena,

sería menor que la que le caería por el asesinato de Ágata.

Ya. Perdone, pero...

creo que no estoy entendiendo dónde quiere llegar.

Ni tú ni nadie. No me gusta un pelo lo que...

Lo que le propongo,

solo si se ve capaz y está segura de ello,

es que retrase la denuncia por lo que le hizo

y aproveche la confianza con Fernando

para conseguir una prueba que lo vincule con el asesinato.

Un momento. O sea, ¿usted está loca?

No voy a permitir eso de ninguna manera.

No es usted quien debe decidirlo. Adela.

Adela.

No. Ni se te ocurra entrar en su juego, no.

No tiene que hacer nada así. No lo va a hacer.

Soy consciente de lo que pido y de lo que hay en juego.

Hasta ahora Fernando ha ido por delante,

pero al final cometerá un error.

Y lo mejor es alguien de confianza para desenmascararlo.

Pero ¿usted se está escuchando?

Hagan ustedes su trabajo y dejen en paz a una víctima.

Usted quiere que atrapemos a Fernando por lo que hizo.

Pero no poniendo en peligro a mi... a Adela.

Como bien dice la inspectora, Elías,

esa decisión no te corresponde a ti.

Me corresponde a mí.

Y ya la he tomado.

Cuente conmigo.

Estoy dispuesta a hacer lo necesario

para que Fernando pague por lo que me hizo a mí

por lo que le hizo a Ágata y a saber a cuántas mujeres más.

Siento no haber estado contigo en la crisis.

-Yo siento que me vieran en esa situación.

-Si te pido que vengas es por un motivo muy importante.

Te va a encantar.

-Es para un cliente especial. -¿Para quién?

Elías, si consigo ese móvil,

no solo sabremos si ha hablado con Vanesa,

también cuándo.

¿Sabes qué hace grandes a actrices y a sus representantes?

-Cobrar mucho.

-De haber sabido que no querías, habría parado de inmediato.

Ya lo sé. Tenía la cabeza llena de pájaros

por escuchar a quien no debía. A Elías.

-Te dije que se vengaría por descubrir lo de Jorge y Lorena.

-Sí, pero no que lo haría diciendo la verdad.

Lo que dijo es cierto, ¿no?

-¿Cómo permites que Adela haga de señuelo

con lo que ha pasado?

-Murió por tu culpa. Fue un accidente.

Provocado por cómo salió de tu restaurante.

(MARTÍN) "Susana lo sabe." -¿Qué?

"Mi hermana se lo ha contado."

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Mercado Central - Capítulo 295

29 dic 2020

Rosa le cuenta a Elías que Fernando ha violado a Adela y que ella no quiere denunciar.
Millán pide a Adela que aguante con Fernando para que pueda ser el señuelo que permita cazarlo.
Martín se entera de que Gloria cumplió su amenaza y contó a Susana su beso con Germán. Los dos hermanos se enfrentan.
Lorena consigue pedir disculpas a Jorge y colabora con él en un encargo de Boris.
Carmen comienza a trabajar como representante de Sofía.
Asunción consigue calmar a David y ve con censura su forma de vida.
La operación de Jesús ha sido un éxito. Pondrá de su parte para que su convalecencia sea breve y poder ver a Sofía. Valeria rabia por ello.
Nicolás urde un plan para volver a juntar a Samuel y Carla.
Samuel se niega a quedar con la chica con la que chatea porque le ha ocultado que va en silla de ruedas.

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